• Cuarenta años de democracia desembocan en Milei, y no es casualidad

    En 1983, Alfonsín inauguró las políticas de subsidio social a los más pobres con  un Programa que se llamaba Plan Alimentario Nacional, eran 800 mil cajas de complemento alimenticio para los más pobres; en el año 2022 eran nueve millones de argentinas y argentinos que tenían derecho a cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de unos ochenta dólares oficiales de esa fecha, diez mil pesos.

    En nuestro país no hace falta discutir estadísticas: para entender el grado de concentración de la riqueza basta saber que el tributo a las grandes fortunas alcanzó solo a 16.000 personas físicas en un país de 47 millones de habitantes

    Desde 1983 hasta el 2023 se registran 8701 casos de “gatillo fácil”, homicidios intencionales cometidos por integrantes de las fuerzas policiales, de gendarmería y la prefectura.  Santiago Maldonado, Rafael  Nahuel y Elías Garay son dolores del pueblo mapuche que avergüenzan los charlatanes de feria del “pacto democrático” y otras estupideces.

    Desde 2008 la Argentina presenta un acelerado crecimiento de la población privada de la libertad. Según el Sistema Nacional de Estadística de Ejecución de la Pena (SNEEP) del Ministerio de Justicia de la Nación, entre 2007 y 2020 la tasa de encarcelamiento nacional creció un 55% y la población penitenciaria aumentó en 42.487 personas llegando a 70016 presos, lo que representa un incremento del 81%. Este crecimiento tuvo un fuerte impacto en los niveles de sobrepoblación en muchos sistemas penitenciarios.

    La provincia de Buenos Aires es uno de los ejemplos más alarmantes. Allí la población privada de la libertad en enero de 2022 superó las 54 mil personas. Desde 2012, la población privada de la libertad aumentó en 25.270. Es decir, que creció en un 86%. La sobrepoblación reconocida por el poder ejecutivo provincial alcanza el 100%. En 2012 se estimaba que era solo del 7%. Por tanto, en 10 años la sobrepoblación se profundizó gravemente y hoy el sistema penitenciario de esta provincia se encuentra completamente colapsado, en una crisis humanitaria histórica y sin precedente.

    En 1976 la deuda externa trepaba a 7 mil millones de dólares; al finalizar la dictadura en 1982 ya trepaba a 45 mil  millones de dólares.  Luego del Menemismo, para el 2001 ascendía a 140 mil millones de dólares y nunca dejó de crecer.  En el 2018 Macri pidió y fugó 45 mil millones de dólares y para el fin del gobierno de los Fernández la deuda supera los 276 mil millones de dólares.  

    En los ochenta, Fidel Castro demostró que matemáticamente la deuda era impagable y que su pago generaba condicionamientos insuperables para la democracia de América Latina. Alfonsín se negó a formar un Club de Acreedores y Kirchner creyó que pagando y pagando resolvía el problema.  Entre tomadores compulsivos de deuda y pagadores seriales se nos fue la Argentina.

    El mejor cuento corto dice “cuando despertó el dinosaurio estaba allí”, ahora no solo sigue la deuda externa; ahora  el hartazgo con una democracia hambreadora y predicadora de la derrota, ha engendrado una casta de neo fascistas dispuestos a retornar a 1982 y aún mucho más atrás.

     

  • La Coordinadora Americana propició un encuentro de luchadores por los Derechos de los Pueblos en Buenos Aires. 

    Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana en defensa de los Derechos Humanos, sabe decir que la Coordinadora más que historia tiene futuro, y que en todo caso, somos la continuidad de una larga  lucha común de los pueblos contra el Imperialismo, al interior del movimiento de derechos humanos que, básicamente, en casi toda nuestra América Morena es heredero de los que resistieron el ciclo de golpes militares en Chile, Brasil, Guatemala, Paraguay, Argentina y los conflictos armados de Colombia, Guatemala, El Salvador  y otros.   Sintiéndonos parte de ese inmenso todo que pelea por Memoria, Verdad y Justicia mientras insiste hasta el cansancio con las mágicas palabras con que el fiscal cerró el alegato contra la Junta Militar en el histórico juicio argentino: Señores Jueces, Nunca Mäs; nos sentimos portadores de un discurso y una práctica propia, distintiva.  Un discurso y una práctica que asume consecuentemente la defensa de todas y todos las  y los presas y presos políticos (sin discriminar a nadie y respetando el derecho de cada cual a luchar por sus derechos como lo crea necesario y pertinente); que practica la solidaridad con todos los procesos políticos de autonomía y soberanía, y estamos hablando de Cuba, Venezuela  y Nicaragua por un lado  y también de los nuevos gobiernos de Brasil, México y Honduras que procuran achicar el margen de la dominación imperialista sobre sus pueblos.  Pero para decirlo con  una palabra, que todavía está prohibida en el lenguaje “políticamente correcto” del progresismo que hegemoniza los gobiernos y al movimiento de derechos humanos, somos antiimperialistas en la larga tradición de Simón Bolívar, José Martí, Ernesto Guevara, Salvador Allende y los inmortales comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro.

    La Liga Argentina por los Derechos Humanos tiene una historia de lucha antifascista y solidaridad antiimperialista que viene de su propio mito fundacional: nació en 1937 peleando contra una dictadura de ultra derecha en la Argentina y en solidaridad con la República Española atacada por Francisco Franco, sus aliados en el gobierno de Alemania e Italia y la complicidad sórdida del  mundo libre.  Hace unos años en Asunción del Paraguay me preguntaron como habíamos hecho para que la Liga sea solidaria con todos los presos políticos del Continente; no lo sé, contesté, lo que te puedo decir que cuando yo me incorporé a la Liga esos principios eran absolutamente asumidos y sostenidos por todos.  En noviembre de 2019 participé en el Encuentro Antiimperialista de La Habana con la misión de visibilizar la existencia de presos políticos en casi todo el continente; el comienzo del golpe de Estado contra Evo me sorprendió en el viaje de regreso.  Aún antes de consumarse el golpe, comenzaron los pedidos de ayuda para cruzar la frontera y obtener asilo político en la Argentina.  Reaccionamos rápido, y con centro en la ciudad de Salta, formamos una red de voluntarias y voluntarios que construyeron una especie de “ruta a la libertad” que arrancaba del lado Bolivia, cruzaba la frontera aunque los compañeros no tuvieran la documentación al día y luego llegaba hasta la misma capital de la Argentina.  Claro que contamos con ayudas extraordinarias de uno y otro lado de la frontera, pero todavía no es tiempo de contar todo, no todo se transforma en un like en las redes; algunos secretos son para siempre.

    Uno de los militantes/funcionarios que debió exiliarse en Argentina es Iván Bascope.  Ayer contó parte de su historia, siendo muy joven colaboró con los movimientos de los pueblos originarios como abogado; Evo lo convocó a formar parte del gobierno y ocupó el vice ministerio del Trabajo en momentos de gran movilidad y conquistas obreras, también ejerció la defensa de los presos políticos de Añez hasta que se vio amenazado y cruzo la frontera por “el camino de la libertad”.  En Buenos Aires se interesó mucho por el funcionamiento de los organismos de derechos humanos y a su regreso a Bolivia, junto con otras y otros, está en la tarea de poner en marcha la Liga Boliviana por los Derechos Humanos.  Vuelto a convocar por el gobierno fue designado al frente de la Dirección General de Protección a los Pueblos Indígenas y en ese doble carácter de militante y funcionario vino a la Argentina los días 6 y 7 de noviembre.  Durante el primer día realizó un encuentro con los directivos y trabajadores del Instituto Nacional de cuestiones Indígenas /INAI) del cual da cuenta la propia repartición oficial   https://www.argentina.gob.ar/noticias/curso-de-capacitacion-e-intercambios-sobre-pueblos-indigenas-originarios-y-campesinos.  Fue durante el segundo día que la delegación boliviana contactó directamente con militantes y dirigentes del movimiento popular.  A la mañana fueron recibidos en la sede de la Central de Trabajadores de la Argentina (Autónoma) por dirigentes de esa Central y de la otra CTA (la de los Trabajadores o CTA T encabezada por el legislador kirchnerista Hugo Yaski) así como de referentas y referentes de los pueblos originarios y por la tarde tuvieron un cálido encuentro con militantes de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y de la Federación de Trabajadores Judiciales de la Argentina; en ambas reuniones participó una calificada delegación del Instituto Nacional de asuntos Indígenas INAI.

    Fue Iván, al final de la última reunión, que hizo balance de las jornadas, que compartimos

    1. Se estableció una relación de intercambio y colaboración entre las dos direcciones gubernamentales de asuntos indigenas de Bolivia  y Argentina que puede ser el inicio de un proceso de colaboración y apoyo mutuo que favorezca el proceso de reconocimiento del sujeto histórico y sus derechos (formalmente reconocidos pero violados cotidianamente en la vida cotidiana)
    2. A propuesta de Cachorro Godoy se resolvió establecer un funcionamiento semanal de articulación entre la Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos [i] y las organizaciones argentinas que adhieren al Runasur[ii] (el movimiento de los pueblos constituido en apoyo a la lucha por la Patria Grande y la unidad de todas y todos nuestros pueblos).  Encargados  de ponerlo en marcha quedaron la compañera María José Cano de la CTA Autónoma, el compañero Benito Espíndola de la CTA de los Trabajadores y José Schulman por la Coordinadora
    3. La DIGEPRO de Bolivia realizará en diciembre la presentación de un mapa con la localización de los pueblos más vulnerables que necesitan urgente respaldo y se aprovechará para continuar las reuniones e intercambio entre las dos instancias gubernamentales como de los integrantes de la Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos y Víctimas de la prisión Política que de esta manera comienza su proceso de consolidación en el Sur de nuestra América
    4. Cabe reconocer la colaboración de quienes posibilitaron estas jornadas: Cachorro Godoy y toda la gente de la CTA A, Matías Fachal y la Federación Judicial Argentina, Luis Piquilman y los trabajadores del INAI y a Carla y Juan Carlos, trabajadores de la DIGEPRO, militantes genuinos de una causa justa.

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    [i] www.derechosdelospueblos.net

    [ii] https://runasur.org

  • LA IZQUIERDA NO ES NEUTRAL.

    En tiempos de crisis, de definición, la neutralidad se parece demasiado a la mentira era una frase usual en las luchas contra el fascismo en las primeras décadas del Siglo XX.

    Nosotrxs lxs comunistas, que venimos de aquellas batallas, que somos la cultura política y la fuerza material que enfrentó a aquel fascismo y a la barbarie nazi y que libro a la humanidad de una existencia oprimida y sometida, aprendimos y sabemos, lo traemos en nuestro ADN y en nuestra memoria corporal e histórica, que ser neutral es en el mejor de los casos comodidad autocomplaciente y en el real, refiere a una actitud contemplatoria que observa por la ventana la tragedia humana, así sin más. Y para eso no habrá jamás eufemismos.

    Lamentamos una vez más que una parte de la izquierda, aquella parlamentaria y reformista, que solo sienta testimonio para decir “yo les dije”, haya decidido ser neutral en este Balotaje.

    No es menor lo que en esta parada se define, es una avanzada fascista y de contenido ultraliberal que viene a desmontar todas y cada una de las conquistas de nuestro pueblo a lo largo de dos siglos, con sus avances y retrocesos, que pone cuestionamiento nuestra democracia a 40 años del resurgir del pueblo argentino , amenazando la posibilidad de mantener una perspectiva abierta de reagrupamiento de fuerzas populares y formas democráticas básicas que permitan el desarrollo de la vida cotidiana de los trabajadores y las luchas para no retroceder e intentar avances.

    Nunca dudamos de eso, y por ello hemos dado debate siempre a esa parte de la izquierda testimonial y sectaria.

    Había una posibilidad, que definieron no ver o no animarse a que ocurra, la de formar un amplio polo de izquierdas plurales y diversas que tomará posición contra el fascismo y propusiera un programa mínimo para votar por Unión por la Patria y Sergio Massa.

    Porque seamos honestos, la única forma real y fáctica de impedir un gobierno de Milei y ahora con el condimento de su ángel protector Macri, es posibilitando que en el balotaje del 19 de noviembre triunfe Sergio Massa.

    No hay un estado de conciencia ni un punto de desarrollo en el movimiento popular para impedirlo mediante el combate abierto de clase y la obturación material de ascenso de Milei al gobierno vía una insurrección. Al menos nosotros no la vemos, si así fuera, y eso ocurriera, pierdan cuidado que a diferencia de otras corrientes vacilantes, aunque de altisonantes consignas, aplicamos el método leninista (ya que tanto nos gusta invocar a Lenin) de la realidad como criterio de verdad, y nos sumariamos a esa estrategia.

    No venimos de la nada, no partimos de intenciones, hemos sido parte de un acuerdo político y programático que en las PASOS de agosto, conformó la Lista Justa y Soberana y llevó como pre candidato a Presidente a Juan Grabois, sacando el 6% de los votos, ya en esa oportunidad, lo más avanzado de la vanguardia ( como les gusta decir a esas corrientes que hoy integran el FiT-U) votó abiertamente una propuesta amplia, profunda y plural, duplicamos en votos a la suma del FIT-U y el Nuevo MAS.

    Por lo tanto, a pesar de la complacencia mediática que ha definido, sería bueno preguntarnos por qué, designar y mostrar como izquierda a aquella más simpática, blanca y dócil, si hay una Izquierda, latinoamericana, patriota, amplia y popular que el 22 de octubre definió no ponerse al costado de los acontecimientos, y votar a Unión por la Patria en todas sus categorías, porque entendimos que era un balotaje en dos tiempos, que no había noviembre sin octubre y que había que obturar a Milei ya en la primera vuelta. Cosa que lo logramos y lo dejamos objetivamente debilitado para ingresar al balotaje.

    No nos da lo mismo, que nuestro pueblo avance y viva mejor a que sea oprimido, perseguido y sometido.
    Siempre preferimos jugar y ser audaces y apostar a pleno que tener razón en bibliotecas, seminarios y libros.

    Lamentamos que una vez más acuñen la frase, por más que ahora no se animen a decirla como en el 2015, “son lo mismo”, porque efectivamente si en una segunda vuelta, uno no impide que gane el fascista, votando al otro, por más que el otro sea un liberal democrático, claramente está optando sin decirlo.
    Decían los comunistas franceses en el balotaje de Francia entre Le Pen y Chirac hace una década, “ vote mierda, pero no vote fascista”, y así ellos que sabían de lo que fue la ocupación nazi de París y las vidas que pusieron para expulsarlos, y de ese modo impidieron que la derecha xenófoba desembarque en Francia.

    Venimos de esa tradición y orgullosos decimos que jamás nos verán ser neutrales.
    Es por eso que en esta elección, llamamos a los votantes del FIT-U y a miles más que votaron en blanco, o no fueron a votar, a que más allá de lo que lamentablemente expresa la fórmula presidencial del FIT-U (Miriam Bregman y Nicolás del Caño) y las fuerzas que lo integran, que definieron no acompañar , los llamamos claramente a impedir que triunfe Milei, y no es lo mismo votar de cualquier manera compañeros, la única forma efectiva de impedir esto es votando a Sergio Massa y Agustín Rossi el 19 de noviembre. Solo así frenamos la avanzada ultraliberal y fascista.

    Solo así el 20 a la mañana estaremos en mejores condiciones de sentarnos a pensar como debe ser la fuerza política y el programa para que nuestro pueblo no permita ajustes, para que nuestro pueblo rompa el pacto con el FMI, para que nuestro pueblo pelee por salarios por encima de la canasta básica, para que nuestro pueblo eleve las retenciones a los polos agroalimentarios, para que nuestro pueblo constituya soberanía y nacionalice puertos y canales de navegación, para que en definitiva nuestro pueblo tenga la posibilidad real y concreta de dar pelea por una vida digna.

    Federico Nanzer
    Presidente del Partido Comunista Regional Cba.

    Córdoba, 31 de octubre 2023

  • A ciento veinte años del ¿Qué Hacer? de Lenin es perentorio  refundar la izquierda en la Argentina

    Para los que, aún sin saber muy bien por qué,

    sostienen en la Plaza la bandera roja

    del sueño eterno de la Revolución,

    y para que Akira tenga Patria

    Uno.

    En febrero de 1902, un joven exiliado político ruso publicaba un libro “consagrado a la crítica del ala derecha, no ya en las corrientes literarias, sino en la organización socialdemócrata”[1].  Era su aporte a la batalla entre revolucionarios y reformistas que se daba en el seno de la II Internacional luego de la muerte de los “padres fundadores” Carlos Marx y Federico Engels. 

    Aunque unos años mas tarde[2], el propio autor limitaría sus alcances a los debates de época, el ¿Qué Hacer? fue convertido en justificación de la fosilización stalinista de la teoría del partido, provocando una reacción espejo en quienes le adjudicaban la máxima responsabilidad de las desviaciones sufridas por el partido de los bolcheviques y sus trágicas consecuencias para el proceso revolucionario ruso.

    A más de treinta años de la desarticulación del estado soviético, la polémica se mantiene en gran medida en esos términos, aunque las posiciones se han invertido: los que lo denigran adjudican a su recto cumplimiento el fracaso del experimento revolucionario, los que lo defienden piensan que la recuperación no vendrá del regreso irrestricto a las fuentes sino de su re-creación en las nuevas circunstancias mundiales y nacionales.

    Es por ello que a ciento veinte años de su publicación, el ¿Qué Hacer? de Vladimir Ilich Ulianov, más conocido por su nombre clandestino: Lenin, sigue provocando debates encendidos.

    ¿Qué significado concreto puede tener la discusión de la vigencia de ¿Qué Hacer? en el siglo XXI, en una América Latina conmocionada por la creciente resistencia al dominio imperialista yanqui, donde las experiencias de autonomía, democracia directa o construcción de cultura alternativa son centrales (y estoy pensando en los Sin Tierra del Brasil, los movimientos campesinos y de pueblos originarios de Ecuador, Bolivia y México, y -en primer lugar- en los proceso revolucionarios de Venezuela y Cuba)?.

    ¿Acaso la aplicación lisa y llana de sus enfoques y propuestas?.

    En una autobiografía más que sugerente[3], el filósofo francés Lois Althusser, descalifica a una de sus discípulas más famosas argumentando que “la prueba de su incomprensión es que repite lo que yo digo”. No será así, repitiendo para otro tiempo y lugar los conceptos leninistas, que se podrá encontrar la vigencia del  ¿Qué Hacer? sino contextualizándolo en su época histórica concreta, en el momento exacto de la lucha de clases en Rusia y en el modo que esa lucha se expresaba en el terreno de la cultura y la política.

    Nadie escribe por escribir. Nadie escribe para los tiempos futuros o la eternidad sino como parte de un proyecto político concreto que, para desplegarse, debe confrontar con el del enemigo de clase y disputar con otros proyectos de izquierda que pugnan por direccionar la lucha obrera y popular. Y además, nadie nace sabiendo, por lo que es absolutamente comprensible que el pensamiento de los grandes líderes revolucionarios se critique a sí mismo, se modifique en relación a los debates y la práctica de la lucha de clases real. Es más, posiblemente  sea ese uno de los rasgos que caracteriza a los grandes: la capacidad de superarse por el camino de la autocrítica. Fue Carlos Marx el que reclamaba en “La ideología alemana”  un pensamiento crítico que no se detenga ante nada, y mucho menos ante  el pensamiento de uno mismo.

    Dos

    En el pensamiento de Lenin sobre los temas tratados en el ¿Qué Hacer? hay un antes y un después del proceso de luchas obreras de 1895/1896; hay un antes y un después de la Revolución Rusa de 1905 (el gran ensayo general sin el cual no habría habido victoria en el ´17), y aún –especialmente sobre los temas de la democracia interna en el partido y sobre el protagonismo popular en la revolución- hay un antes y un después del triunfo sobre los intervencionistas extranjeros y los contrarrevolucionarios en las condiciones de aislamiento político, bloqueo económico y hostilidad militar a que se ve sometida la Revolución de Octubre (NEP, 1922).  Seguir todos los recorridos, con sus afirmaciones y negaciones, parciales o fundamentales, equivaldría casi a un tratado sobre el pensamiento leninista, cuestión que obviamente nos excede en espacio y capacidad.

    Pero al menos, como muestra de la necesaria actitud crítica -que pretendo para mí y reclamo para todos- ante la obra de Lenin, permítanme citar su pensamiento  de 1895[4]: “¿De qué modo pueden los obreros adquirir comprensión de todo esto (de su conciencia de clase, Nota del autor)?. Y se responde “La adquieren extrayéndola constantemente de la misma lucha que ya han iniciado contra los fabricantes y que se desarrolla cada vez más…” en una exaltación de la lucha económica como generadora de auto conciencia de clase que lo acercaba a los “economicistas” y “espontaneistas” que luego tanto criticaría. 

    El hecho fue que los acontecimientos desmintieron la afirmación precedente (las huelgas obtuvieron pobres resultados, que los trabajadores aceptaron con cierta resignación y poca conciencia política) y llevaron a Lenin a reflexionar sobre los procesos por los cuales los trabajadores construyen su conciencia de clase. 

    Sus estudios van a culminar en 1902 en el ¿Qué Hacer? con una afirmación tajante –de la que luego, en 1907, también se autocriticaría parcialmente- : “La lucha económica contra el gobierno constituye una política sindical que todavía se encuentra muy lejos de la política revolucionaria” y por ello “toda sumisión de la política social demócrata (comunista en nuestro lenguaje)+al nivel de la política sindical se resume exactamente en preparar el terreno para hacer del movimiento obrero un instrumento de la democracia burguesa”.

    Insisto, Lenin no repite a tontas las verdades aprendidas sino que examina la realidad de la lucha de clases y va sacando conclusiones que requieren, para su valoración, del conocimiento exacto de las condiciones en que dicha lucha de clases se desenvuelve.

    En 1907 será el mismo quien realice esa labor de contextualización e inscripción del texto en un proyecto político: “El error principal de los que hoy polemizan con ¿¿Qué Hacer?? consiste en que desligan por completo esta obra de una situación histórica determinada….Hablar hoy de que Iskra[5] (¡en 1901 y 1902!) exageraba la idea de la organización de revolucionarios profesionales, es lo mismo que si después de la guerra ruso-japonesa se reprochase a los japoneses haber exagerado la fuerza militar de los rusos….los japoneses si querían lograr la victoria tenían que reunir todas las fuerzas contra el máximo posible de fuerzas rusas…” “Ahora, la idea de la organización de revolucionarios profesionales ha alcanzado ya una victoria completa; pero tal victoria hubiese sido imposible si en su tiempo no se hubiese presentado esta idea en primer plano y no se hubiese expuesto “exageradamente” a quienes impedían ponerla en práctica… En 1898, se celebró el 1º Congreso de los socialdemócratas (comunistas) y se fundó el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia….pero los organismos centrales del partido fueron destrozados por la policía y no pudieron ser restablecidos… El apasionamiento por el movimiento huelguístico y por la lucha económica engendró entonces una forma especial de oportunismo socialdemócrata, el llamado economicismo…” por ello, concluirá, la obra… “está consagrada a la crítica del ala derecha, no ya en las corrientes literarias, sino en la organización socialdemócrata”[6]

    Préstese atención que Lenin no resalta las cuestiones gnoseológicas (la clase obrera por sus propias fuerzas solo puede llegar a una conciencia sindical y por eso la conciencia política de clase solo podría ser introducida por intelectuales provenientes de la burguesía que asimilen la ciencia socialista), ni las organizativas (el partido se debe apoyar en revolucionarios profesionales que constituirán el esqueleto de una organización centralizada y conspirativa) sino las políticas: “crítica al ala derecha del partido” que so pretexto de las dificultades gigantescas que el zarismo imponía a los revolucionarios proponían suplantar la política de construcción de una fuerza popular capaz de derrotar el zar y abrir curso a una revolución por la construcción de micro espacios de poder sindical que cambien la vida sin tomar el poder[7].

    Y son estos aspectos, los gnoseológicos y los organizativos, los más polémicos de la obra, los que Lenin relativizará en el citado “Prologo…” de 1907, llegando a decir que nunca pensó en darle a las opiniones de 1902 carácter de “principios organizativos” o “propuestas congresales[8], todo lo contrario a lo que hizo el stalinismo para Rusia y buena parte del movimiento comunista internacional logrando que también los opositores teóricos discutieran los mismos temas, perdiendo de vista el sentido político de la obra, aquello que por tener valor metodológico constituye lo perenne.

    Como decía el húngaro Gyorgy Luckas ya en 1922: “Así pues, marxismo ortodoxo no significa reconocimiento acrítico de los resultados de las investigaciones marxianas, ni “fe” en tal o cual tesis, ni interpretación de una escritura “sagrada”.  En cuestiones de marxismo la ortodoxia se refiere exclusivamente al método[9]”.

    ¿Y qué es lo metodológico en el ¿Qué Hacer?. Primero: Que para llegar al socialismo hay que producir una ruptura revolucionaria y Segundo que ese salto social requiere de un alto nivel de conciencia política de las masas, únicas protagonistas de la historia y Tercero que la conciencia política no brotará espontáneamente de la lucha sino de una batalla cultural, anclada en la lucha de clases real, que requiere de una fuerza organizada para tal fin. 

    El partido debía ser un instrumento de las masas para acumular fuerzas hacia  la revolución socialista,  no un fin en sí mismo o al servicio de políticas reproductivas del sistema tales como el “sindicalismo”, el “mutualismo” o cualquier otra forma de movimientismo de los que la Argentina se ha convertido en un fértil laboratorio en lo que va de este siglo XXI.

    El partido debería ser la fuerza capaz de desplegar un proyecto político revolucionario, debería estar dotado de una cultura política antagónica a la de dominación, ser capaz de desplegar su actividad en cualquier condición de la lucha de clases y sus características organizativas estarán condicionadas por las necesidades que el proceso de construcción del proyecto impongan, pero se basará –ineludiblemente- en la creación y el esfuerzo de los militantes revolucionarios.

    Un partido de nuevo tipo, antagónico a los de la burguesía y distinto a los que modeló el reformismo hegemónico, a fines del siglo XIX,  en la II Internacional.

    Sin dudas que Lenin propuso en el ¿Qué hacer? un partido para la revolución.

    Tres

    Hace cincuenta años, en 1973, a pocos días del triunfo electoral de la formula Cámpora / Solano Lima, momento más que contradictorio en la lucha de clases argentina, se publicaron cuatro textos que refieren a los debates de ¿Qué Hacer?.

    Dos de ellos con una relación explícita y directa: el folleto de Oscar Arévalo, entonces secretario de propaganda y virtual ideólogo oficial del Partido Comunista, “Organización e ideología revolucionaria” y un artículo, “El Partido revolucionario en Lenin” de Antonio Carlo, publicado en ’’Pasado y Presente” numero 2/3  del IV año de la revista donde actuaban Juan Carlos Portantiero, José Nún y Pancho Aricó, entre otros intelectuales marxistas de la “nueva izquierda” y dos trabajos que pretendían fundamentar una estrategia para la situación planteada con la derrota de la dictadura y el avance popular en curso, y que por ello mismo no pueden dejar de considerar los debates aquí analizados: “Poder burgués y poder revolucionario” de Mario Roberto Santucho, principal dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores y un libro de Ernesto Giudice, “Carta a mis camaradas” en el que éste fundamenta su renuncia al Partido Comunista, del que fue dirigente nacional por décadas.

    Santucho y Arévalo, aunque parezcan defender posiciones antagónicas, coinciden en un mismo enfoque:  los hechos que suceden ante su vista son la confirmación de las afirmaciones y previsiones por ellos realizadas; y es el fortalecimiento de “su” partido, la garantía del tránsito revolucionario, ya que ellos son la vanguardia revolucionaria.

    Las dos cuestiones centrales del ¿Qué Hacer? para el stalinismo: la externalidad del partido a las masas, desde la ideología científica a la que las masas jamás podrán acceder por sí y una estructura organizativa centralizada, donde la pirámide está invertida (es el centro el que decide y no el que ejecuta las decisiones democráticamente construidas por el conjunto de la militancia), aparecen influenciando de un modo decisivo el pensamiento de ambos dirigentes, aunque la autoproclamación de vanguardia, la subestimación de los procesos populares autónomos y el centralismo no democrático estaban integrados a proyectos políticos y posicionamientos tácticos distintos, casi que se podría decir opuestos.

    En Oscar Arévalo y el Partido Comunista Argentino, funcionaba como un reaseguro de la estrategia de frente democrático nacional y saturación del estado burgués por infiltración pensadas como modo de realizar las reformas democráticas que nos deberían llevar a completar el desarrollo capitalista de un modo “natural” y no “deformado por el peso del latifundio y la dependencia del imperialismo”[10]

    Para justificar la alianza con la llamada “burguesía nacional”, y sus expresiones políticas y sociales: radicales, peronistas, burócratas de la C.G.T., etc. había que autoproclamarse “el Partido”, y esa operación se legitimaba –supuestamente- en la ideología.  La ausencia de democracia, era imprescindible para mantener a raya a aquellos que rompieran con el sofisticado control ideológico, tal como acababa de ocurrir con el propio Ernesto Giudice.

    Escribía Oscar Arévalo “Está en pie, y se desarrolla, contra viento y marea a pesar de los años de clandestinidad, el Partido que en Argentina, presente con su programa, con su línea y con su organización en los cuatro puntos cardinales del país, representando los auténticos intereses del pueblo y de la Nación, se esfuerza por llevar a la vida la inagotable enseñanza del leninismo.  Aquí, como en todas partes, los comunistas enfrentamos una campaña minuciosamente orquestada por el imperialismo y la reacción, a los que sirven los oportunistas de derecha y los vociferantes de la “ultra” pequeño burguesa, que en última instancia apunta contra el papel del Partido en la lucha de clase del proletariado y las luchas populares contra el imperialismo, por el progreso nacional… Se ha llegado a un punto en que la reacción, en el afán de reconquistar posiciones ayuda a nacer a grupos que se titulan marxistas, socialistas, etc. para ver si así puede captar alguna influencia y desviar.  Así hay que entender el planteo que ahora algunos políticos agitan mucho sobre “socialismo nacional” aunque dando a esa expresión contenidos muy variados y –en algunos casos- abiertamente reaccionarios”[11]

    Está claro ¿no?: Oscar Arévalo pretendía que el Partido Comunista era la vanguardia revolucionaria por la recta aplicación del leninismo, y que todos los que pretendían disputarle ese lugar de vanguardia, no serían otra cosa que grupos creados por la reacción. De allí la intolerancia hacia la izquierda y la infinita “paciencia y comprensión” con el “progresismo” radical o peronista que caracterizaba al Partido Comunista previo el viraje del XVI Congreso.

    En Santucho, la autoproclamación de vanguardia era utilizada para legitimar una propuesta de “lucha armada para tomar el poder” por parte de una organización revolucionaria que acertaba en la centralidad de la cuestión del Poder, pero confundía voluntad con realidad y erraba en colocar la forma de lucha por encima del proceso de construcción de la fuerza capaz de ejercerla; si acaso fuera necesario, y posible.

    En el “Curso de formación político ideológica del P.R.T.”[12] se definen tres características del partido.  Dicen “en primer lugar, se trata de un partido clandestino, destinado a conquistar el poder obrero, no por las elecciones sino por la violencia. Naturalmente que el partido deberá saber aprovechar todas las formas legales o semi clandestinas de lucha…Pero en lo esencial “todas las cuestiones importantes de nuestro tiempo se resolverán con las armas en la mano como dijo León Trotsky…en segundo lugar un organismo de revolucionarios profesionales. Es decir de gente que haga de la revolución la causa fundamental de su vida, que entregue todos sus esfuerzos, todas las horas de su vida y su vida misma a la causa proletaria….en tercer lugar, una organización férreamente disciplinada…centralismo democrático…”. Y se afirma que “Estos conceptos centrales de la teoría del partido…fueron elaborados por Lenin en el folleto ¿Qué Hacer? de 1902”[13]

    Santucho adjudicaba a Lenin un modelo organizativo “de principios” y atemporal, cuestión que el mismo Lenin había refutado en 1907 como hemos demostrado ampliamente; de esta manera Santucho convalida el erróneo prejuicio de que eran cuestiones organizativas, las tratadas en el texto de 1902, lo cual no es exacto.

    Pero será en Poder burgués y poder revolucionario que Santucho afirmará tajantemente que es el suyo el partido de vanguardia.

    Refiriéndose al rol del Partido de los Trabajadores (Comunista) del Vietnam dirá: “Los argentinos contamos también con el núcleo fundamental de un partido similar, del partido proletario de combate que llevará al triunfo de nuestra revolución antiimperialista y socialista.  Es el PRT, forjado en nueve años de dura lucha clandestina, anti dictatorial, antiimperialista y anticapitalista, que cuenta hoy día con sólida estructura nacional, varios miles de miembros activos, varios centenares de cuadros sólidos, tradición y experiencia de combate, correcta línea política estratégica y táctica, marcadas características y moral proletaria y una profunda determinación de vencer afrontando todos los sacrificios necesarios”[14]

    Aquí no solo se proclama vanguardia, sino que pretende desprender la decisión de poner la forma de lucha armada por encima de toda otra cuestión política de la propia obra leninista de 1902: “en primer lugar, se trata de un partido clandestino, destinado a conquistar el poder obrero, no por las elecciones sino por la violencia” y que para ello se utiliza la analogía entre Vietnam y Argentina, enfoque metodológico que no  por repetido deja de ser errado y estéril, como se volvió a demostrar con las analogías realizadas sobre las luchas de Diciembre de 2001 y la revolución de 1905 o el Febrero de 1917 en Rusia como analizaremos más adelante.  Se llegó a decir que De La Rúa era Kerensky y otras similares

    Por el lado de Antonio Carlo y el grupo de Pasado y Presente se hace el centro en la cuestión “gnoseológica” (cómo se genera la conciencia de clase: desde la práctica propia y autónoma –en el sentido de autosuficiente- o desde una vanguardia externa a la lucha de clases real asistida por intelectuales provenientes de la burguesía) en una reflexión que hoy se puede leer como anticipación de la negación de las vanguardias y la organización revolucionaria en nombre de la supuesta auto organización y procesos de autoconciencia que hicieron John Holloway y sus seguidores locales[15] para principios del siglo y que tanto incidieron en la frustración del Diciembre Popular de 2001y que luego sostuvieron un largo periodo de predominio del “horizontalismo” y de fragmentación al infinito en el  movimiento popular tan funcional al triunfo del Kirchnerismo como fuerza hegemónica del nuevo siglo.

    “En general se sostiene que las tesis definitivas de Lenin sobre el problema (el de la relación vanguardia masa, Nota del autor) se expresan en el célebre ¿¿Qué Hacer??, obra bastante discutida, como se sabe: para algunos el ¿¿Qué Hacer?? sigue siendo en todos los casos la única respuesta científica dada al problema del paso de “clase en sí” a “clase para sí” no suficientemente desarrollado por Marx y Engels: sin embargo para otros este trabajo impregnado de intelectualismo y de idealismo convertido en clásico por la era staliniana está en la raíz de todas las desviaciones burocráticas de la experiencia soviética..  En nuestra opinión el ¿¿Qué Hacer?? es una obra negativa….[16]

    Lo paradójico es que se ataca la necesidad de un partido que enfrente la dominación ideológica y luche por elevar la conciencia política de los trabajadores en nombre de una supuesta autonomía que no es otra cosa que la idealización de las masas y la ignorancia de lo que Gramsci llamaba el “sentido común”, el conjunto de ideas y sensaciones que no solo sirven para manejarse en la cotidianeidad más simple, sino que expresan la hegemonía cultural profunda y todo esto desde un colectivo intelectual que quedaría en la historia de las izquierdas como aquel que más hizo para difundir a Gramsci no solo en la Argentina sino en la región[17].

    Será Ernesto Giudice en su “Carta a mis camaradas” quien, aparentando ser el más lejano del tema en cuestión, más se acerque a una “traducción”[18] de ¿Qué Hacer? para la época: ha surgido una nueva situación con la irrupción de una nueva generación revolucionarizada y capaz de revolucionar; a esta generación no la podrá representar ni organizar ningún partido por separado: ha llegado el momento de una unidad de las izquierdas para gestar una fuerza capaz de incorporar a la Argentina al torrente revolucionario de entonces.  El concepto novedoso en Giudice es este de fuerza[19]: vinculado a la cuestión del poder, separado del anquilosamiento de la cuestión partido o de la desarticulación irresponsable.

    Cuarto

    De paso, porque el asunto merece un artículo tan o más largo que este, digamos que en el tema de partido hay una identificación casi absoluta entre Antonio Gramsci y Vladimir Ilich Lenin como se puede intuir en los párrafos siguientes[20]: “Autoconciencia crítica significa, histórica y políticamente, la creación de una elite de intelectuales; una masa humana no se distingue  no se torna independiente per se, sin organizarse (en sentido lato), y no hay organización sin intelectuales, o sea, sin organizadores y dirigentes, es decir, sin que el aspecto teórico del nexo teoría-práctica se distinga concretamente en una capa de personas “especializadas en la elaboración conceptual y filosófica”.  Pero este proceso de creación de una elite de intelectuales es largo, difícil, lleno de contradicciones, de avances y retrocesos, desbandes y reagrupamientos, y en la “fidelidad” de las masas (y la fidelidad y la disciplina son inicialmente la forma que asume la adhesión de la masa y su colaboración al desarrollo de todo fenómeno cultural) es puesta a dura prueba. El proceso de desarrollo está vinculado a una dialéctica intelectuales-masa; el estrato de los intelectuales se desarrolla cuantitativa y cualitativamente; pero todo salto hacia una nueva amplitud y complejidad del estrato de los intelectuales está ligado a un movimiento análogo de la masa de los simples, que se eleva hacia niveles superiores de cultura y amplía simultáneamente su esfera de influencia, entre eminencias individuales o grupos más o menos importantes en el estrato de intelectuales especializados”.

    Resalta  la indestructible relación que Gramsci establece entre el movimiento real de la lucha de clases y la construcción del partido, marcando que hay una dialéctica intelectuales-masa que es el modo de decir que el partido (los intelectuales) y el movimiento real de la lucha de clases, la masa, son dos caras de un mismo proceso de construcción de condiciones para la revolución por lo que resultan, por lo menos en el plano de la teoría, y más precisamente para los seguidores de la “filosofía de la praxis”[21] totalmente improcedente la separación, y aún el antagonismo, entre lo social y lo político o la izquierda independiente y social contra la organizada en partidos políticos.

    Y en sus notas sobre Maquiavelo dirá directamente: …para que exista un partido es preciso que coexistan tres elementos fundamentales (es decir tres grupos de elementos):   1.Un elemento indefinido de hombres comunes, medios, que ofrecen como participación su disciplina y su fidelidad, más no el espíritu creador y con alta capacidad de organización.  Sin ellos el partido no existiría, es verdad, pero es verdad también  que el partido no podría existir solamente con ellos. Constituyen una fuerza en cuanto existan hombres que los centralizan, organizan y disciplinan, pero en ausencia de esta fuerza cohesiva se dispersarían y se anularían en una hojarasca inútil…   2.El elemento de cohesión principal, centralizado en el campo nacional, que transforma en potente y eficiente a un conjunto de fuerzas que abandonadas a sí mismas contarían cero o poco más…Es verdad también que un partido no podría formado solamente por este elemento, el cual sin embargo tiene más importancia que el primero para su constitución.  Se habla de capitanes sin ejército, pero en realidad es más fácil formar un ejército que formar capitanes. Tan es así que un ejército ya existente sería destruido si le llegasen a faltar los capitanes, mientras que la existencia de un grupo de capitanes, acorde entre sí, con fines comunes, no tarda en formar un ejército aún donde no existe.  3. Un elemento medio, que articula el primero y el segundo que los pone en contacto, no solo “físico” sino moral e intelectual……un partido no puede ser destruido por medios normales cuando existe necesariamente el segundo elemento, cuyo nacimiento está ligada a la existencia de condiciones materiales objetivas (y si este elemento no existe todo razonamiento es superfluo) aunque sea disperso y errante, ya que no pueden dejar de formarse los otros dos, o sea el primero que forma necesariamente el tercero, como su continuación y su medio de expresarse”.

    Como Gramsci ha estudiado en profundidad los mecanismos de dominación ideológica, y el sentido verdadero del llamado “sentido común”, distingue los momentos en el proceso de autoconciencia crítica por los que pasan las personas, y por eso, lejos de toda “horizontalidad” o culto de las “bases”, privilegia los cuadros y la idea de que los partidos se construyen desde un proyecto, es decir desde un núcleo de cuadros. 

    Cinco

    ¿Cómo pensar las cuestiones centrales del ¿Qué Hacer? en la Argentina de nuestros días?  ¿Es decir, cuál es el eslabón de la cadena de iniciativas políticas que permitirían constituir una fuerza popular capaz de abrir paso a un proceso de construcción de poder popular?  ¿Y cuál debería ser la relación entre los partidos revolucionarios y el proceso de organización y combate popular? ¿Entre el partido y la masa?  ¿Y cómo combinar la disciplina con el protagonismo de la militancia? ¿Cómo articular la fuerza del colectivo, actuando con una política única, con la creatividad del militante en su irrepetible individualidad?

    Repasemos sumariamente cómo resuelve Lenin estos problemas en 1902 para la Rusia Zarista, reflexionando sobre las luchas habidas entre 1895/96: hay que lanzar una lucha política contra el Zar, hegemonizada por la clase obrera y las fuerzas revolucionarias, pero agrupando a los más amplios sectores populares dispuestos a confrontar; para ello hay que conformar una fuerza revolucionaria agrupando y articulando en una fuerza altamente disciplinada y centralizada –sobre todo para las cuestiones conspirativas-  que permitan burlar la Ojrana[22], que estimule, eduque, organice y conduzca la lucha obrera y popular a la victoria a los grupos dispersos por toda Rusia. Y el instrumento para la unidad de los grupos revolucionarios y para la acción educativa de masas (autoconciencia crítica diría luego Gramsci) será el periódico, el” gran educador y organizador político” de la época.

    Y una última observación al pensamiento leninista de 1902, como cualquier lector de ¿Qué Hacer? podrá comprobar por sí mismo.  Por la proliferación de citas y referencias, Lenin mira la lucha de clases rusa desde la única revolución popular triunfante hasta entonces: la Revolución Burguesa de 1789, con el gran  protagonismo jugado por los Jacobinos, esos revolucionarios audaces y decididos que estimulan y conducen desde el ejemplo.  No son la vanguardia del pueblo, sino sobre el pueblo.  Y esa perspectiva, junto con el deslumbramiento por Kautsky[23] haría que surjan las “exageraciones” ya criticadas.

    Y este es exactamente uno de los problemas centrales de la izquierda argentina: la idea de “portadores” de la ideología revolucionaria que debe “educar” a las masas, que solo pueden llegar a formas espontáneas de lucha y organización, por lo que hay que “dirigirlas”, sigue siendo uno de los modos centrales de pensar el rol de los revolucionarios.

    Así han actuado en relación al ciclo de luchas abierto por la Rebelión Popular de diciembre de 2001: idealizando la situación, imaginando “situación revolucionaria”, “crisis revolucionaria” y aún “revolución socialista espontánea”, en un traslado mecánico de los análisis leninistas sobre la revolución rusa de 1905 y febrero de 1917.  Y de esas miradas surgieron las conductas: si hay una masa revolucionarizada que espontáneamente tumba gobiernos y se pone en el umbral de la revolución, es la hora de las vanguardias revolucionarias auto proclamadas.  Y luego durante el largo ciclo de gobiernos kirchneristas, macrista y de nuevo formado por el kirchnerismo (Néstor 2003, Cristina 2007 y 2011, Macri 2015 y Fernández 2019) actuaron las más de las veces como “inspectores de revoluciones ajenas” (célebre frase de Rodolfo Puiggros sobre la “externalidad” de los sectores trotskistas al movimiento real de la clase obrera en la Argentina)

    En qué sociedad habrá que construir la vanguardia revolucionaria de la que hablaba Lenin en el ¿Qué Hacer?  ¿Cómo es la Argentina resultante del golpe de estado de 1976, de los siete años de terrorismo de estado y gobierno militar, de la claudicación alfonsinista y la imposición forzada del posibilismo más cínico y claudicante, de la etapa “triunfal” del modelo neoliberal en su versión más osada y brutal del continente: la menemista de 1989 a 1999, y del fracaso estrepitoso de una Alianza que accedió al gobierno de la mano de promesas de pos menemismo? ¿Cómo es la Argentina luego del agotamiento del ciclo kirchnerista, la masacre macrista  y la frustración del gobierno de los Fernández?

    ¿Alcanza con decir que cuatro de cada diez argentinos somos pobres  y una de cada diez es indigente, que en la pandemia fallecieron ciento cuarenta mil personas y que los efectos de las cuarentenas apenas si se adivinan en la emergencia de un torrente de millones de personas cada vez más encerradas en su pequeño mundo/pantalla y el salvarse solo pisando al vecino aunque sea simbólicamente con el voto a un fascista del siglo XXI que hasta ahora cosechó treinta puntos en dos elecciones y amenaza con alzarse con el gobierno en noviembre?

    Acaso conviene recordar que aquí si hubo un genocidio, una derrota, que veinte años de privatizaciones, cierre de empresas, precarización extrema del trabajo han terminado modificando la Argentina, acentuando sus caracteres más reaccionarios[26] y dando lugar a un verdadero “ser social neoliberal” que le da raíces profundas al modelo neoliberal[27].

    Como parte del proceso de instalación de esta nueva hegemonía cultural, repetimos desde la secuencia de genocidio, reconversión capitalista, captación de intelectuales y fuerzas sociales y políticas para el bloque de poder, se ha desarrollado en estos años una masiva y sofisticada campaña de desprestigio de las organizaciones políticas revolucionarias, el pensamiento crítico –empezando por el marxismo- y el mismo militante revolucionario al que se lo confunde con los funcionarios prestos a abalanzarse sobre el festín de la corrupción.

    Ninguna discusión sobre la política de izquierda y el modo de ser partido, como gustan decir los que se dedican a descalificarlos, se puede hacer desconociendo la hipocresía de una burguesía que mientras se “compraba” militantes, dirigentes y partidos políticos enteros, mientras transformaba el sistema comunicacional en un formidable instrumento de formación de opinión al servicio de su proyecto instalando una verdadera dictadura terrorista de la opinión y que mientras hacía todo esto clamaba contra los partidos de izquierda y el anquilosamiento de un pensamiento que se obstina en pararse desde el paradigma de la lucha de clases y la crítica al capitalismo.

    No viene mal repasar que no pocos esfuerzos de “renovación” de los partidos de izquierda y el pensamiento marxista, acaso por ingenuidad, acaso por espíritu “becario”[28] han terminado subsumidos por esta oleada derechista que busca transformar la crisis, irreversible por los cambios estructurales y el fracaso del  bipartidismo en una reconversión del sistema político al modo yanqui: sin partidos, sin programas, como meras variantes administrativas y eficaces del mismo programa neoliberal y colonizado.

    Por lo que conviene reafirmar que la vigencia del ¿Qué Hacer? comienza por rechazar todas las variantes de Tercera Vía, y sus expresiones “progresistas” locales: no es “capitalismo serio, humanizado o distribucionista” lo que necesita la Argentina, sino su supresión revolucionaria, socialista, llamada a resolver la postergada liberación nacional.

    Y para ese proceso, hace falta una vanguardia revolucionaria. Que no existe, y no podrá surgir del simple despliegue de algunas de las que hoy se reclaman vanguardia por autoproclamación porque nada de lo dicho hasta ahora pretenden evitar el debate necesario sobre los cambios necesarios en la izquierda argentina de hoy, para estar a la altura de la exigencia que la lucha contemporánea por la Segunda y Definitiva Independencia de Nuestra América nos ha puesto a todos.

    Lejos de la fantasía de revolución que han cultivado muchos, el ciclo de gobiernos kirchneristas se va instalando como una bisagra en la larga historia de la dominación burguesa en la Argentina. Como un punto de llegada de un largo proceso de resistencia, comenzado en el momento mismo del golpe del ’76 y sostenido por pocos en los difíciles días en que caía el Muro de Berlín y Menem llegaba a la Casa Rosada con el apoyo explícito de algunos que posarían luego de ser sus principales opositores[30]; y como un nuevo punto de arranque para una institucionalidad popular nacida por fuera de la hegemonía peronista y radical que en este siglo han vuelto a demostrar su agotamiento histórico y sobre todo, de la lógica que surgía del ciclo de luchas condicionadas por el modo de desarrollo capitalista conocida como “capitalismo distributivo” o “estado de bienestar social a la criolla”: pacto social, protagonismo estatal, respaldo a la burguesía local y estímulos al mercado interno, etc.

    Los intentos por actuar al viejo modo, al modo de los ’70 para decirlo de algún modo que exprese una idea de vanguardia como la fuerza que va delante del movimiento popular marcándole el camino con la fuerza del ejemplo y la superioridad ideológica de sus cuadros, han fracasado estentóreamente.  La transformación del trotskismo en una fuerza electoral, ponderable pero limitada, asimilada a lo institucional casi acríticamente es la otra cara del fin de las vanguardias autoproclamadas.

    No se trata de ponerle conducción a una lucha espontánea (en insospechada semejanza al sueño montonero de ponerle conducción revolucionaria al monstruo peronista) sino de jugar un nuevo tipo de rol de vanguardia estimulando la autonomía del movimiento en una dirección de confrontación y ascenso al terreno de la lucha política.

    Según Fernando Rosso, editor de Izquierda Diario (el portal de noticias del PTS/FIT) y columnista de Le Monde Diplomatique, edición argentina, con los resultados de las elecciones generales de octubre de 2023: quedó desmentida la tesis que sentenciaba un giro unilateral y mecánico hacia la derecha o un avance imparable del “fascismo”, y mantiene vigencia la “ley” del país del empate: la capacidad que tienen las coaliciones de vetar el proyecto de los otros sin lograr la fuerza suficiente para imponer de manera permanente el proyecto propio. La configuración del nuevo Congreso da cuenta de esta realidad. El país trabado y de los vetos cruzados sigue encerrado en su laberinto —más allá de la apariencia de desenlace que brinde el ballotage—, mientras la crisis económica se agrava y se sostienen los férreos condicionantes estructurales que demandan una reorganización económica para la que nadie reúne las condiciones políticashttps://www.laizquierdadiario.com/Del-voto-castigo-al-voto-defensivo

    Fernando Rosso, en particular, y el PTS en general han ido asumiendo –obvio que sin reconocerlo- algunas de las principales premisas del Partido Comunista previo al XVI Congreso y el Viraje consecuente.  Estas ideas son:  el empate histórico entre derecha e izquierda que hace que la derecha nunca termine de consolidarse y la izquierda nunca termine de instalarse como opción de poder y que las masas peronistas (ahora kirchneristas) saldrán algún día de su engaño y se volcarán en masa a la verdadera fuerza obrera y revolucionaria (que serían ellos mismos).  En el viejo Pece “el empate histórico” justificaba el apoyo a las opciones progresistas de la burguesía (como lo fue el apoyo a los Kirchner siempre acosados por la derecha extrema) y  el siempre esperado “giro a la izquierda” de las masas peronistas anunciado por Victorio Codovilla, permitía mantener el espíritu alto a pesar de los fracasos de un partido que se preparaba para recibir a los millones de peronistas que vendrían, no se sabe cuando pero vendrían.

    En el trotskismo el “empate histórico” sirve para lo opuesto, negarse a ver las luchas concretas contra el fascismo como la que hoy se libra en el plano electoral, y el “giro a la izquierda” funciona exactamente del mismo modo que en el Partido de Codovilla  y Ghioldi, tan estigmatizados por ellos, aunque ahora siguen sus ideas.

    Los intelectuales progresistas kirchnerizados por su parte, siguen alimentando el mito fundacional de un peronismo imbatible al que nada ni nadie le puede quitar los roles de fuerza popular mayoritaria y cabeza del movimiento nacional, ni siquiera un hombre como Massa cuya fidelidad al Imperio no es puesta en duda por casi nadie.

    Nadie duda que el peronismo seguirá existiendo, el punto es que la hegemonía hoy está en sectores como Massa o los “gobernadores” defensores del capitalismo realmente existente, o sea, subordinado al Imperio en todos los terrenos.

    Todos los pases de magia se han hecho, todos los conjuros y las ilusiones en atajos; es hora de asumir que solo una política compleja, consecuente y de principios podrá romper este círculo vicioso que amenaza con empantanar al proceso de relativa ofensiva comenzada con los Kirchner, derrotada por Macri en 2015 y burdamente ignorada por el Frente de Todos desde 2019.

    Sin disimular un ápice el peligro extremo del acceso al gobierno de una fuerza fascista del siglo XXI como la que surge del acuerdo Macri Milei, la promesa de Massa de pagar de cualquier modo los vencimientos de la deuda externa nos ponen ante un escenario de ajuste casi inevitable.

    ¿Entonces, qué es lo que se necesita en la perspectiva liberadora, además de derrotar a Milei electoralmente? todos lo saben: estimular más resistencia al ajuste y las políticas de restricción efectiva de derechos, potenciar la construcción de una nueva institucionalidad popular que sepulte la burocracia sindical y estudiantil, articular un centro coordinador de las luchas que ocupe el espacio que alguna vez ocupo la Alianza de la CTA oficialista con la Corriente Federal de la CGT y  el triunviro de movimientos sociales (Evita, CCC y Patria Grande) y que hoy han renunciado a ocupar. 

    Pero tantos años de luchas nos han enseñado que con luchas solo no alcanza, que hay que acceder al terreno de la política y que ninguna fuerza de izquierda, social, cultural o política, por sí sola puede resolverlo

    La respuesta a nuestro ¿Qué Hacer?’ es constituir una masa crítica de fuerza revolucionaria, de subjetividad crítica a todas las formas del sentido común incluidas aquellas gestadas por el peronismo, el progresismo  y el kirchnerismo (como lo virtuoso de pagar la deuda externa) en el camino de la creación de una nueva fuerza política que surja de la convergencia de todas las fuerzas de la izquierda real, en todas sus formas de existencia (obviamente que no se limita, aunque tampoco excluye, a las fuerzas políticas con forma de partido político, incluso institucionalizados).

    La cuestión del partido hoy no se puede resolver desde ninguno de los existentes por sí solos: solo la sinergia de todos nos puede dar la fuerza necesaria para plantar un verdadero  proceso de acumulación de fuerzas en un país un mundo y una época como la que nos toca vivir.

    Una nueva fuerza política que no podrá anular la historia de más de cien años de comunismo[31] en la Argentina con su historia de divisiones y pluralidad, de identidades que nadie podrá desconocer, que seguramente subsistirán largo tiempo pero que tendrán que dar nacimiento a una nueva, síntesis y superación de todas ellas, de carácter antiimperialista, y por ello patriótica y anticapitalista.

    Una nueva fuerza política que no podrá, por su pluralidad, ser monolítica en el sentido de identidad de discursos y conductas en el movimiento real pero que tendrá que ser homogénea en el sentido de sentirse parte, respetar y potenciar la autonomía de un movimiento popular que solo accediendo al terreno de la disputa política, podrá realizar dicha autonomía.

    Una nueva fuerza política que no podrá desconocer el valor del militante y la creatividad pero que deberá encontrar formas de trabajo colectivo que reconozcan la existencia de las identidades y las organizaciones convergentes junto con militantes aislados que estén dispuestos a ser parte de un colectivo que discuta, planifique, actúe y balancee su labor como método de crecimiento de todos

    Una nueva fuerza política que no podrá abstenerse de ninguna forma de lucha de clases y que deberá darle a cada una de ellas una sólida base ideológica/cultural:  es esta una batalla de ideas, y ser una fuerza de ideas será nuestra principal arma en la lucha contra el capitalismo contemporáneo.

    Y aquí sí que podemos apoyarnos en el Lenin del ¿Qué Hacer?, aquel que afirmaba “el ideal del socialdemócrata (comunista en nuestro lenguaje) no debe ser el secretario de una trade-union (un sindicato reformista), sino el tribuno popular, que sabe reaccionar contra toda manifestación de arbitrariedad y de opresión, dondequiera que se produzca y cualquiera que sea la capa o la clase social a que afecte; que sabe sintetizar todos estos hechos para trazar un cuadro de conjunto de la brutalidad policíaca y de la explotación capitalista; que sabe aprovechar el menor detalle Para exponer ante todos sus convicciones socialistas y sus reivindicaciones democráticas, Para explicar a todos y a cada uno la importancia histórico-mundial de la lucha emancipadora del proletariado

    Un partido tribuno popular desafiado a ocupar todos los escenarios de la lucha cultural, incluidos los nuevos territorios digitales diseñados a medida y necesidad de las derechas pero obligatorias de utilizar para quienes se propongan salir de los métodos artesanales y decimononos de la lucha de clases ( eso de revolucionarios profesionales por lo que clamaba Lenin en 1902!!)

    Una nueva fuerza política que no podrá disciplinar administrativamente ni con autoritarismo pero que deberá construir una cultura del respeto a los acuerdos que generen una disciplina consciente y revolucionaria para poder asumir formas de organización eficaces en la lucha contra el enemigo realmente existente en la Argentina, el mismo que ha cometido un genocidio cada vez que lo ha requerido.  Como el Che quería, deberemos ser duros con el enemigo y tiernos con el compañero, y no al revés como ocurre normalmente entre nosotros.

    A veces se subestima la influencia de la Perestroika en el viraje de las izquierdas a nivel regional y nacional. La ¿ingenua? propuesta política de que el amor vence al odio es la traducción kirchnerista de la desaparición del enemigo del imaginario, la naturalización del rol rector de la Embajada de los EEUU en la política argentina es la otra cara de la famosa propuesta amorosa.

    En definitiva, la vigencia del ¿Qué Hacer? en nuestros días exige reafirmar el objetivo revolucionario, socialista de liberación nacional, de nuestra lucha; afirmar una estrategia de poder popular como camino de confrontación con el enemigo y de construcción de capacidades subjetivas para el sujeto social de la revolución, que plantea a las fuerzas que se reclaman herederas de la tradición comunista cambiar ellas mismas (en  dirección a lograr nuevas características en su forma organizativa y en su relación con el movimiento popular) y aportar a producir el gran cambio: unidad y renovación cultural de los revolucionarios para fundar una nueva fuerza política en condiciones de aprovechar a pleno la oportunidad abierta por la crisis orgánica del capitalismo argentino y la quiebra del bipartidismo radical/peronista.

    Seis

    Sacar el debate de la eficacia organizativa del terreno de lo interno y organizativo  para plantear que el salto de calidad está en la unidad parece un desatino mayúsculo o en el mejor de los casos una de esas utopías inalcanzables.  Pero es que solo con pasión se podrá salir del atolladero en que nos encontramos.  Solo la pasión nos puede llevar a la unidad de los que vienen de la tradición trotskista con los que hemos mantenido el Partido Comunista contra todas las presiones y el mismo peso de la historia.  Solo la pasión por el poder revolucionario nos puede llevar a poner por delante la lucha anticapitalista a la lucha de capilla por ver quién tiene más méritos para merecer un reconocimiento popular, una inserción del proyecto revolucionario en el sujeto social, que requerirá de un largo y esforzado esfuerzo por mantener y potenciar la unidad de los revolucionarios y desde allí agrupar más y más fuerzas hasta ponernos en condiciones de abrir la disputa real por el gobierno y el poder.

    Hasta ahora, el deseo y la pasión militante han estado puestos en una auto satisfacción de grupo o secta (y esto casi es comprensible en las terribles condiciones que ha vivido la izquierda, condiciones de lucha casi animales por la supervivencia), ¿seremos capaces de poner el esfuerzo en crear algo más que grande que nosotros mismos, con las  bellas palabras que Fidel utilizó al explicar la superación/continuidad de su Movimiento 26 de Julio en el nuevo, y unificado, Partido Comunista de Cuba?.

    Obviamente, que la respuesta a este interrogante histórico y dramático, no está en el ¿¿Qué Hacer?’, está en nosotros.

    José Ernesto Schulman

    Primera versión mayo de 2003

    Revisado, corregido y aumentado

    en noviembre de 2023

    Soy militante de las causas populares desde 1968,

    Con más de cincuenta años de afiliado al Partido Comunista

     soy miembro de su Comité Central desde 1998

    Durante quince años he sido secretario general de

    La Liga Argentina por los Derechos Humanos

    También escribo libros y ensayos de todo tipo.


    [1] Por entonces “socialdemócrata” era el nombre de los partidos revolucionarios, luego comunistas.  “Prólogo a la  recopilación doce años” publicado en noviembre de 1907. Tomo XIII de las Obras Completas de Lenin. Edición Cartago de 1960. páginas 96/97

    [2] Ídem

    [3] “El horizonte es largo”

    [4] “Proyecto y explicación del Programa del Partido Socialdemócrata”. Obras Completas. Edición Cartago 1960. Tomo II página 85.

    [5] Iskra era el periódico central del recién fundado Partido Socialdemócrata (luego comunista) ruso.

    [6] Lenin. obra citada. páginas 95 y 96

    [7] Utilizo la consigna con que John Holloway titula su libro para marcar lo absurdo que significa presentar como novedoso a una de las ilusiones reformistas más antiguas y vulgares.

    [8] Del Prólogo de 1907 ya citado

    [9] Del libro “Historia y conciencia de clase” de Giorgy Lukács. primera edición en 1922

    [10] caracterización de la Argentina que, con matices, se mantuvo hasta que el XVI Congreso del Partido Comunista Argentino pasó a definir el país como capitalista y a postular una revolución socialista.

    [11] Oscar Arévalo, página 23 del folleto citado.

    [12] Utilizamos la reedición hecha en 2003 por ediciones Estrella Roja

    [13] pagina  43 de la edición citada.

    [14] pagina 24 de la reedición hecha en julio de 2002 por  Ediciones La Comuna

    [15] sobre el libro “Como cambiar el mundo sin tomar el poder” puede leerse mi posición crítica en Cuadernos Marxistas Nº 12. página 21

    [16] Pasado y presente. Número 2/3. Julio/Diciembre de 1973. Página 303

    [17] Investigaciones sobre la historia del marxismo en América latina . Jaime Massardo.  Bravo y Allende Editores. página 59.

    [18] En el sentido metodológico y no literal

    [19] ver mi ponencia sobre Giudice en el panel convocado, y publicado, por Cuadernos Marxistas Nº 8

    [20] “El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Crocce”editorial Lautaro. 1962.

    [21] denominación con que Gramsci nombra la filosofía marxista para eludir la censura. Ha quedado como identificación de quienes se referencian en sus ideas

    [22] Policía secreta del Zar, uno de los instrumentos estatales más sofisticados y eficaces.

    [23] A comienzo del siglo, Kautsky es el principal dirigente del principal partido socialista de la época, el alemán. Es él el autor de la famosa frase, que Lenin adopta entusiasta: “Pero no es el proletariado el portador de la ciencia, sino la intelectualidad burguesa: “es del cerebro de algunos miembros aislados de esta capa de donde ha surgido el socialismo moderno, y han sido ellos los que lo han transmitido a los proletarios destacados por su desarrollo intelectual, los cuales lo introducen luego en la lucha de clases…De modo que la conciencia socialista es algo introducido desde fuera en la lucha de clases del proletariado, y no algo que ha surgido espontáneamente de ella. Página 34 de ¿Qué Hacer?. edición Anteo de 1960.

    [24] Análisis de la dirección del Movimiento Socialista de Trabajadores publicado en su página web.

    [25] Posiciones del Partido Obrero y del Partido Comunista Revolucionario, entre otros.

    [26] Uno de los mitos de la política argentina, junto con el de Evita y los Golpes de Estado, ha sido el de una supuesta cultura de izquierda del pueblo argentino, especialmente sus sectores medios que se expresaban –supuestamente- en el progresismo radical y las corrientes más combativas del peronismo.  Desde esa visión casi la cultura progresista era mayoritaria en la sociedad, falsedad que se ha puesto brutalmente de manifiesto en el consenso al golpe genocida del 76 y a los procesos de reconversión capitalista aplicados con brutalidad extrema por los “gobiernos democráticos” sucedidos desde 1983.

    [27] Seguimos aquí el razonamiento de Raymond Williams en Marxismo y literatura donde hace referencia a la doble dominación: la ideológica, en un cierto sentido superficial, y la hegemonía cultural que afecta el sentido común, la cotidianeidad, de un modo profundo y estable

    [28] los cubanos dicen del que escribe y piensa tal como los aportantes de la beca lo requieren

    [29] en contraposición a la fantasía de revolución de la izquierda, le toca el turno a la derecha de fantasear: creen ver en el resultado electoral del 27 de abril la regresión a una situación de hegemonía política absoluta que no es tal, y  no solo por la ruptura cultural, el crecimiento de la izquierda y el nacimiento de una nueva institucionalidad popular; sino también por el descalabro del sistema de dominación vigente desde 1983: el bipartidismo, la alternancia y el cogobierno de peronistas (disciplinados por Menem) y el radicalismo (lo mismo tras Alfonsín).

    [30] El grupo hegemónico de la C.T.A. encabezado por Víctor De Gennaro votó las listas del P.J. en 1989 de las que fueron parte con los luego llamados 8 diputados disidentes entre los que estaba el mismísimo Germán Abdala, dirigente del gremio estatal.  El Partido Comunista Revolucionario, expresión política de la Corriente Clasista y Combativa, también votó esas listas por “expresar socialmente la fuerza revolucionaria de la clase obrera contenida en el peronismo.  La CTA y la CCC constituyeron en la práctica el núcleo de conducción de la oposición al menemismo, por lo menos desde la Marcha Federal de julio de 1994 hasta el Congreso Piquetero de La Matanza en noviembre de 2001

    [31] desde el 1º de mayo de 1890, convergencia de grupos socialistas y obreros, punto de partida de todas las tradiciones comunistas hoy vigentes.

  • Yo quiero ser palestino.  Carta abierta a la Autoridad Palestina

  • Crónicas Palestinas.

    Un libro de José Schulman, que recorrió Cisjordania y Jerusalen, bajo ocupación militar israelí, de la mano de Addameer, la organización de los presos políticos palestinos en 2016 y cuenta con prologo de Tilda Rabi, presidenta de la Federación Palestina Argentina

    La foto es de la delegación en el campamento de refugiados creado en 1947, que todavía funciona en la ciudad de Belén (sí, la de Jesús) llamado Aída.

     

     

     

    Esta edición de Crónicas Palestinas

    se terminó de imprimir en Contraluz Gráfica en el mes de setiembre de 2016


     

     

     

    Prologo

    Para mi compañero y hermano José

    Cuando José partió invitado a Palestina, sentí un gran orgullo militante y la certeza  que  a pesar de su gran trayectoria en los derechos humanos se encontraría en un mundo  a descubrir y nada de lo que él ya sabía seria comparable a la experiencia de transitar  en el terreno  lo que significa ser un pueblo ocupado, constantemente expuesto a la limpieza étnica que ejecuta el sionismo en el día a día.

    Esperaba ansiosa las noticias de José y sus crónicas que comenzaron a brotar desde su blog, las fotos en los campamentos de refugiados, sus andanzas en Al -Khalil (Hebrón), que significa amistoso en árabe, iban constatando lo que yo ya sabía.

    A través de sus escritos podía nuevamente confirmar que mi pueblo es un pueblo resistente, que acoge al viajero para que vivan como ellos lo hacen y le brinda sin  tapujos las realidades cotidianas de la ocupación.  “Vengan, vean y transmitan” es una frase recurrente de cualquier palestino  y creo que  fue allí donde  José se convirtió en un palestino más.

    José, llego a la Argentina y no se  dio descanso, rápidamente comenzó a transmitir su experiencia y lo sigue haciendo  incansablemente, hasta exasperar a las piedras  compartidas con el niño de Al–Khalil, que seguramente  siguen tintineando en sus bolsillos  hasta el retorno a una Palestina Liberada.

    ¡Gracias compañero por hacer escuchar las voces que tanto pretenden silenciar!

    Tilda Rabi

    Presidente Federación de Entidades

    Argentino -Palestinas 

     

     

     

     

     

     

     

     

    Con la delegación de militantes por los derechos humanos en la entrada al Campo de Refugiados Aída en Belén.

    Los Palestinos

     

    Durante doce días, invitado por la organización palestina de lucha por la libertad de los presos políticos y los derechos humanos Addameer,  he recorrido, junto a otros compañeros de lucha de Paraguay, Chile, México, Colombia y el País Vasco,  los territorios ocupados por el Estado de Israel que pertenecen, y donde vive desde tiempos inmemoriales, el pueblo palestino.

    He conversado con ex presos políticos de 27, 17 y 15 años de permanencia en las cárceles y con niños torturados por el ocupante.  Estuvimos en Jerusalén, Ramalah, Belén, Jericó, Hebrón, el valle de Jordan y hasta presenciamos un «juicio» en una corte militar,  que es la “justicia” que funciona en los territorios ocupados (o sea toda Palestina) anexada a la cárcel  de Ofer, cercana a Ramalah.

    Hemos estado en campos de refugiados (construidos en 1948), en las casas de los palestinos en Jerusalén y en las aldeas campesinas de Cisjordania, hemos recorrido los barrios que los israelíes instalan con violencia en territorio palestino y hemos conversado con decenas de militantes y expertos en la cuestión palestina de las más diversas posiciones políticas.

    Luego, entramos a Israel y caminamos por Jerusalén Occidental y Tel Aviv, los dos centros urbanos más importantes del estado ocupante. Pudimos observar la realidad desde varias perspectivas y así enriquecer la mirada.

    Los niños están en el centro de estas crónicas porque están en el centro de todas las miradas. Tanto los palestinos como los israelíes miran a los niños palestinos. Unos con la expectativa de su rebeldía, otros con el pánico del dominador que no controla algo.

    Estas crónicas procuran hablar de la vida cotidiana de un pueblo bajo ocupación militar desde la perspectiva que me da una larga militancia humanista y comprometida con los derechos de los pueblos.  Aspiran a que más seres humanos nos comprometamos con la causa de un pueblo que merece largamente vivir sin que otros le marquen cada paso de su vida.

     

     

    La lección del niño palestino

    Fue en Hebrón

    el encuentro.

    En una calle

    de piedras

    que bajaba a la mezquita

    Mohamed me dijo

    que trece años tenia

    y en inglés nos comunicamos.

    Un argentino

    de apellido judío,

    que no habla hebreo

    y un niño

    palestino,

    que sí habla ingles,

    con cincuenta años

    entre ellos,

    compartieron miradas.

    ¿Que es eso?

    pregunté,

    al ver una barrera

    entre nosotros

    y la mezquita

    El, seguro que

    lo explico muy bien,

    pero yo no sé

    tanto inglés.

    Fue entonces

    que el soldado israelí,

    casi un niño también,

    grito que yo podía pasar

    pero no el dueño

    de casa.

    Volvimos, pues,

    por la calle de piedras

    ¿Y que piensas de ellos ?

    le dije apenado

    Sus manos fueron

    al cuello, al suyo,

    se entiende, ¿no?

    y apretó lentamente

    mientras decía

    y can not stand them

    y eso sí que lo entendí

    Es que yo también

    alguna vez,

    hace como una vida,

    tome una piedra

    y puse mis sueños a volar

    en ella

    Igual que los sueños

    que vuelan con las piedras

    del niño palestino.

    Mohammed triunfará?

    Quien lo puede saber?

    Pero, ahora que reviso

    mis bolsillos,

    veo que alguna piedra sigue

    allí.

    Para volar

    con las tuyas Mohammed.

    Para volar.

     

     

     

     

    El parlamento israelí acaba de aprobar una ley para considerar imputables de todo delito a las niñas y niños desde los 12 años

    Los palestinos: un pueblo de refugiados

     

    Las políticas cotidianas expulsivas en acción

    Cuando uno circula por Palestina siente que camina por el sitio justo donde se cruzan la historia de Occidente y de Oriente. Allí han ejercido dominios toda clase de imperios y proyectos coloniales.  Contar su historia de un modo “objetivo” requeriría separarse de los tres relatos religiosos universales: el cristiano, el Islam y el judío.

    No es mi intención, ni está remotamente dentro de mis posibilidades, realizar alguna discusión histórica o bíblica;  aunque el ocupante actual, el Estado de Israel, sus fuerzas políticas hegemónicas (la derecha ultra religiosa y la derecha de origen sionista, liberal  en la acepción imperial o yanqui) recurren constantemente al argumento bíblico, pretendidamente “una verdad inapelable” porque es “palabra de Dios”, como argumento de legitimación de su supuesta “propiedad” histórica.

    Simplificando hasta el extremo, el discurso de justificación de la usurpación del territorio palestino, y por ende de la consideración de sus pasados y actuales ocupantes como “intrusos” a los que hay que expulsar de un modo u otro, se basa en un silogismo falso: “el Estado de Israel es la continuidad de aquellos judíos que fueron expulsados por los  romanos siendo que a “ellos” Dios le había dado la “Tierra Prometida”, los judíos fueron perseguidos por todos los pueblos y en todas las ocasiones hasta llegar al paroxismo del Holocausto provocado por Hitler, por lo que el “retorno” a la Tierra Prometida por Dios al Pueblo Elegido es “legitimo” y no se puede tener misericordia a los que “ocupaban” su territorio en 1948; y si estas razones no fueran suficientes, los judíos tendrían derecho a ocupar Palestina como resarcimiento por los sufrimientos ocasionados por los ataques antisemitas europeos del siglo XIX y el odio asesino de los nazis”

    El proyecto de crear un Estado para los judíos nació para fines del siglo XIX como respuesta a la situación discriminatoria que en casi todos los países de Europa sufrían los judíos.  No fue la única propuesta, hubo una fuerte corriente de judíos que optaron por integrarse con los pueblos adonde vivían y se incorporaron al movimiento revolucionario, como los nombres de Carlos Marx, León Trotsky o Rosa Luxemburgo lo atestiguan.  En la Rusia zarista, en paralelo a la creación del Partido Bolchevique de Lenin, crearon el Bund como un partido socialista judío.

    Estas dos tradiciones se expresaron con fuerza también durante la Segunda Guerra Mundial y aún en los Campos de Exterminio: la tradición socialista, comunista y revolucionaria se unió de un modo decidido a las fuerzas guerrilleras o makis de los países ocupados o de los Ejércitos de los Países enfrentados al Eje; una parte de la tradición sionista, la más elitista, optó en muchos casos por la negociación con las autoridades nazis para salvar algunos de ellos a cambio de dinero o la pura colaboración, como se probó en diversos juicios de la década de los 50 en  Israel (antes del juicio a Eichmann,  un jefe nazi refugiado en Argentina y secuestrado en 1961 para juzgarlo en Israel, se realizaron varias investigaciones contra judíos colaboracionistas de los nazis,  hubo juicios y hasta una condena a muerte contra Yehezkel Ingster, aunque su pena fue conmutada) aunque cierto es que en los Campos y Ghettos la distancia entra las dos tradiciones se achicó a favor de la resistencia .

    Durante muchos años el sionismo fue claramente minoritario entre las comunidades judías de Europa y América; fue en la posguerra de la victoria contra el Fascismo, en medio del clima de sublevaciones nacionalistas y operaciones colonialistas de creación artificial de nuevas naciones (especialmente en el «Oriente» que los imperios estaban creando “a su medida y necesidades”) que el sionismo se hizo fuerte y de la mano de grandes poderes imperiales logró su propósito.   Pero tuvo, y tiene, tres problemas muy difíciles de resolver: en el lugar elegido había y hay una población originaria, el pueblo palestino; las tierras, las viviendas y las empresas que ambicionaba y ambiciona tienen dueño, hay pues una cuestión de propiedad que resolver  y por último, aún expulsando la población originaria y desconociendo sus derechos, queda por resolver el modo de colonizar el territorio.

    Cada uno de estos problemas tiene su historia, y una historia trágica, donde ha predominado el factor militar. Los palestinos identifican dos momentos claves en este proceso: la Nakba, la “catástrofe” de 1948 y la Nazca, la “tragedia”, en 1967.  Con estos dos movimientos militares Israel expulsó primero a unos 700.000 palestinos mediante la técnica de arrasar aldeas, unas quinientas; asesinar y provocar la huida de las poblaciones indefensas.  Así  se apoderó del 78% de la superficie de la Palestina Histórica (lo que era objeto de la Dominación Británica desde 1920) para más tarde apropiarse prácticamente de todo el territorio, incluyendo toda la ciudad de Jerusalén, luego de la guerra de 1967 que produjo otros 300.000 palestinos refugiados (de los cuales 100000 ya eran refugiados desde 1948).

    Israel expulsó fuera del territorio palestino a varias oleadas de refugiados constituyendo a los refugiados palestinos en el mayor grupo humano de refugiados del mundo y desde hace casi setenta años.

    Intentemos un resumen de la situación actual.

    En los territorios bajo la administración palestina viven unos cuatro millones de palestinos; exactamente 4.108.630 entre la Franja de Gaza y Cisjordania

    Dentro de lo que el Estado de Israel considera su territorio, trata a los palestinos que allí viven en inferioridad de derechos con respecto a los israelíes judíos.  Viven en Jerusalén y otras ciudades un millón y medio de personas a los que se les reconoce la “ciudadanía” de Israel pero no la “nacionalidad” israelí por lo que hay que considerar que hay no menos de cincuenta leyes y acordadas de la Corte Suprema que diferencian, a favor de la nacionalidad, entre nacionalidad y ciudadanía.  Los palestinos de ciudadanía israelí tienen restringidos sus derechos de vivienda, movilidad y en general, sus derechos civiles. 

    Por ejemplo, el dirigente palestino Omar Barghouti, inspirador del movimiento internacional de Boicot a Israel, con quien estuvimos reunidos en Ramalah, está impedido de viajar al exterior por una decisión arbitraria de las autoridades israelíes.

    Veamos su caso para tratar de entender la complejidad del tema, reproduciendo unos párrafos de una entrevista actual:  Omar Barghouti: Cada dos años debo renovar mi documento de viaje israelí, sin el cual no puedo abandonar o reentrar en el país. Dado que soy un residente permanente en Israel no puedo salir con otro pasaporte excepto con este documento de viaje israelí.  P: ¿Tienes algún otro pasaporte?Barghouti: Sí, tengo la ciudadanía jordana.  P: Pero para poder salir de Israel, necesitas este permiso cada dos años.Barghouti: Sí. El 19 de abril el Ministro del Interior in Acre, donde vivo oficialmente, nos informó de que no nos iban a renovar mi documento de viaje, y por tanto prohibiéndome de forma efectiva el viajar. Esto llega como acertadamente has señalado, en un contexto de un incremento de la represión contra el movimiento BDS, el cual busca la libertad, la justicia y la igualdad para los palestinos. Busca los derechos para los palestinos bajo la ley internacional. Pero dado que se está convirtiendo en algo muy efectivo, dado que el apoyo ha crecido tremendamente en los últimos dos años, significa que ahora estamos empezando a pagar el precio por el éxito del movimiento.  P: En lo que a tu estatus en Israel se refiere y al derecho a viajar, si no estoy confundido tú vives en Israel con tu esposa, la cual es una ciudadana israelí, ¿correcto?Barghouti: Sí, correcto, mi mujer es una palestina ciudadana de Israel.  P: Así pues ¿de qué forma ellos podrían revocar tu estatus de residencia permanente? Barghouti: Cuando se trata de los No-judíos, como somos llamados en Israel -cualquiera sabe a qué es aplicable esa definición y a qué no-, como sabes hay más de 50 leyes en Israel que discriminan a la población palestina, por supuesto dejando aparte a los palestinos de Cisjordania y Gaza, que ni siquiera son ciudadanos.  Así que un ciudadano palestino en Israel no tiene una carta de derechos completa como un ciudadano judío debido a que simplemente un palestino no es un “Judío nacional”, y sólo si eres un “Judío nacional” –sea lo que sea lo que eso signifique- entonces tienes completos derechos. Esto es una definición extra territorial de la nacionalidad dado que Israel no tiene una “nacionalidad israelí”, no existe tal cosa.[1]

    Entonces, en la Palestina histórica viven unos cinco millones seiscientos mil palestinos, pero fuera de Palestina viven otros cinco millones de palestinos. Más de diez millones en total.  En Jordania 2.800.000, en Siria 465.110, en el Líbano 438.301, en Egipto unos 72.000, casi un millón en los otros países árabes  y casi trescientos mil en América (del norte y del sur).[2]

    De todos ellos, la autoridad de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) registró en el 2010 más de 4.700.000 refugiados palestinos, de los cuales el 29% seguía viviendo en campamentos para refugiados en Medio Oriente y con eso que la UNRWA es muy estricta al momento de comprobar la condición de los refugiados y su descendencia.

    Jaled vive en el campamento de refugiados de Yenin y dice “Soy de Jaffa, antes de 1948 era el puerto más grande de Palestina.  Era un niño en 1948 pero te contaré lo que mi padre me contó. El partió con la esperanza de volver pronto a su pueblo. Tenía gallinas y les dejó suficiente comida para siete días, pensaba que pronto volvería…Después de 1967 regresé a mi poblado, habían construido una base militar. Traje un poco de tierra de mi poblado y se la di a mis hijos para que permanecieran ligados a ella”.

    ¿Puede pensarse en una solución definitiva y justa al conflicto palestino/israelí sin considerar la situación de estos cinco millones de refugiados que la propia ONU reconoce como resultantes de las operaciones militares de 1948 y 1967?

    Pero Israel no está satisfecha con la situación actual y mantiene políticas muy activas para expulsar hasta el último palestino de “su “ territorio (los que viven en Jerusalén o algún otro lugar de Israel, los llamados palestinos de 1948) o de los territorios que formalmente están bajo administración palestina: la franja de Gaza y Cisjordania.

    Por Cisjordania y por Jerusalén Oriental caminamos en la última semana de mayo, visitamos dos campos de refugiados, uno en Belén, Aída y el otro en Ramalah, Al Jalazoon y con la ayuda de la organización Badil (www.badil.org) pudimos entender las políticas cotidianas que construyen una situación que procura hacer insoportable la vida de los palestinos. Para que se vayan, abandonen su tierra en aras del proyecto colonial racista expansionista del Estado de Israel.

    En base a la documentación de Badil y de la Agencia Alternativa de Turismo, y a nuestra propia experiencia (que incluye largas conversaciones con la compañera Tilda Rabi de la Federación Argentina de Entidades Palestinas y los funcionarios de la Embajada Palestina en Buenos Aires), intentemos sistematizar estas políticas.

    1. Denegación de residencia, vivan donde vivan los palestinos, es Israel quien decide si se quedan allí o no. El elemental derecho de vivir donde uno quiera está coartado en los territorios ocupados ya que cada palestino requiere de un permiso de residencia para vivir donde aspira.  Hagamos un ejercicio de imaginación:  supongamos que una chica de Belén va a estudiar a Jerusalén, para ello deberá conseguir un permiso especial que le especifica los días y las horas del ingreso a Jerusalén.  Supongamos que conoce a un muchacho que vive en Jerusalén Oriental y tiene permiso de residencia en la ciudad.  Supongamos que se enamoran y deciden vivir juntos.  Gran problema.  Israel no le dará permiso de residencia a ella, porque significaría salir del territorio administrado por Palestina para entrar al territorio del Estado de Israel.  Y tampoco le dará permiso a él para ir a vivir a Belén, porque en el momento en que él se mude a Belén, podrá estar expuesto a la ley de expropiación de viviendas por la Ley del Ausente (1948) que permitía expropiar la vivienda de todo aquel que saliera del país o la de 1951, llamada del Ausente Presente que permitía expropiar la vivienda del que aún quedando en Israel abandonaba su barrio o pueblo.  Lo más probable que se arriesguen a alguna de las dos soluciones y que en algún momento sean apresados y juzgados por el Estado de Israel por “enamorarse” de la persona equivocada.
    1. Régimen de permisos. Los palestinos deben pedir permiso para casi todas sus actividades.  Israel ha construido cientos de kilómetros de muros que rodean las ciudades, los separan de los campos y obligan a cruzar por unos puestos militares llamados check points que hacen de “frontera” entre los lugares donde el palestino habita y el resto del mundo. Los muros tienen ya una dimensión superior a los 700 kms. y hay más de setecientos cincuenta check point de modo tal que cada espacio palestino está encerrado, como en el régimen sudafricano del Apartheid, los famosos “batustanes”.  Hasta para ir al medico deben pedir permiso, hacer una cola ante un funcionario israelí racista y provocador que hará uso de su autoridad del modo más arbitrario que pueda. Así ha habido casos trágicos de mujeres embarazadas que abortan y hasta mueren en la cola del check point por no contar con el permiso correspondiente.  También para los productores agrícolas cuyas fincas han quedado de un lado del muro y su vivienda del otro.  Hace solo días, luego del ataque de Tel Aviv a comienzos del Ramadán (mes santo para los musulmanes) Israel anuló más de ochenta mil permisos para que las familias se encuentren[3] lo que confirma su poder discrecional casi absoluto sobre la vida de los palestinos
    1. Urbanismo discriminatorio.  Israel ha transformado la política urbanística en un arma de ocupación y genocidio.  En Jerusalén nos contaron que en todo el 2015 la oficina de permisos de mejoras y nuevas construcciones solo dio doce permisos de modo que condena a los habitantes de las viejas barriadas palestinas de Jerusalén, de los Campos de Refugiados, de las aldeas, etc. a seguir viviendo en el mismo espacio que hace décadas, con la consiguiente molestia y hacinamiento.  Y si alguien se atreve a mejorar su casa o construir una nueva sin permiso, corre el peligro cierto de que un buldózer le demuela la casa.  De hecho, los colonos israelíes del valle del Jordán utilizan uno de esos equipos de demolición como símbolo de la “nueva vida”.  En Jerusalén Oriental hay barrios enteros construidos sin “permiso” y sometidos a una presión continua de desalojo y demolición; las ordenes judiciales están emitidas, solo la lucha popular las detiene. Por ahora.
    1. Confiscación de tierras.  Hemos relatado la dinámica militar de la ocupación y expropiación de tierras.  Las guerras se complementan con leyes (del «ausente», para los refugiados fuera de Israel, del «ausente presente», para los que quedan dentro de las fronteras reclamadas como propias por el Estado de Israel) que se apoderan de las casas y las tierras de los palestinos.  Otro camino es el declarar a las tierras afectadas para “parques nacionales”, “territorios de tiro y adiestramiento de las fuerzas armadas” o simplemente “territorios afectados a la seguridad estatal” y con ese simple trámite, el Estado expropia y demuele las viviendas, en general para construir nuevas viviendas que den lugar a un barrio solo para Israelíes judíos, o sea Colonias, ya que el ocupante militar tiene prohibido construir nada que no sea imprescindible para su función militar (Segundo Convenio de Ginebra sobre conflictos armados)
    1. Racismo Institucionalizado. Desde el momento mismo que Israel se piensa no como un Estado nación, con población y fronteras, donde todos tengan iguales derechos sino como el “hogar de los judíos del mundo” donde cualquier judío de cualquier país que acepte radicarse en Israel es tributario de una impresionante lista de concesiones, subsidios y derechos especiales por encima de los que tienen los habitantes originarios, los Palestinos del 48, el racismo es indiscutible.  Habría que agregar que en los últimos veinte años, la disputa entre las dos fracciones de la derecha en el poder, los ultra religiosos y los sionistas, se zanjó para el lado de los ultra religiosos con un viraje del racismo al fascismo desembozado donde hay ministros que escriben en los diarios que hay que expulsar a todos los palestinos o matar a las mujeres embarazadas para que no nazcan terroristas árabes.  Ya hemos dicho de la insólita diferencia entre nacionalidad y ciudadanía, acotemos que dado que los ultrarreligiosos consideran el canto de una mujer pecaminoso, han logrado que el Parlamento disuelva un coro mixto para dar lugar a un varón solista en la entonación del himno. Como muestra basta un delirio
    • Denegación de recursos naturales y de servicios.  En nuestra crónica sobre La Guerra del agua hablaremo sobre el modo en que Israel se apodera del agua de los palestinos, lo roba y encima luego les vende a precio vil la poca agua que les entrega.  Lo mismo hace con los otros servicios: de energía eléctrica o de desagües cloacales. La formula es siempre la misma: menos servicios y más caros para los palestinos; más servicios y subvencionados para los israelíes de las colonias y territorios ocupados.
    • Creación de colonias. Contra todas las resoluciones de los organismos internacionales, Israel tiene una política estratégica de creación de nuevas y nuevas colonias.  Unas de vivienda y otras de producción.  Todas ilegales puesto que usurpan territorio ocupado militarmente. Para las colonias de vivienda tienen  una política de seducción de los israelíes en problemas económicos puesto que les ofrecen créditos inmobiliarios más baratos, con mayor porcentaje sobre el costo total y con muchas más facilidades que para comprar en las ciudades pre existentes.  En una colonia muy cercana a Jerusalén nos contaron que una parte de los colonos había participado en las movilizaciones de los “indignados” del 2011/2012 y que fueron “sobornados” con la concesión de todas sus demandas y la oferta de casas baratas nuevas y trabajo bien renumerado.  Muchos de los palestinos deben elegir entre la demolición de sus casas o ir a la corte israelí, pagar la demolición y los honorarios de los abogados e ingenieros. En Jerusalén Este alrededor de 400 palestinos se vieron obligados a demoler sus propios hogares entre 2000 y 2014. En este sentido los palestinos no solo pierden su casa, sino también su parcela de tierra que le es usurpada. En cuanto a las tierras robadas, la potencia ocupante usurpó deliberadamente casi 8000 dunums de tierra entre enero y junio de este año en Jerusalén, Belén, Jericó, Hebrón y Salfit, aumentando un 39% en comparación con el año 2015. Como consecuencia, este ilícito crecimiento dio lugar, según estadísticas, que “hasta el 31 de diciembre de 2015 los colonos judíos en la Ribera Occidental del Jordán (Cisjordania) y en Jerusalén superaron los 770 mil personas, cuando en 1993 eran un poco más de 100 mil colonos”. Se podría decir que el Estado de Israel promueve una claudicación ética en su población de manera sistemática y perversa, pero eficaz;  que es resistida por una pequeña parta de la población, los “otros israelíes”.

     [1] http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=61347

    [2] todas las cifras y datos históricos están tomados del libro en castellano: Palestina y palestinos del Grupo de Turismo Alternativo, www.atg.ps  donde pueden consultar toda la información

    [3] http://www.infobae.com/america/mundo/2016/06/09/israel-suspende-visitas-de-palestinos-por-el-ramadan/

    Con los compañeros del Movimiento Popular del Valle del Jordán

    Antes y después de la construcción de las bombas que se roban el agua de los ríos del Valle del Jordán
    La guerra del agua

    “Existir es resistir”
    Consigna del movimiento popular
    del Valle del Jordán
     
    Acción  constitutiva  de Genocidio
    “ Sometimiento intencional del grupo a
    condiciones de existencia que hayan
    de acarrear su destrucción física, total o parcial”
    inciso c del Art II del Convenio de prevención
    y castigo del delito  de Genocidio
    sancionado en 1948, el mismo año que
    Israel expulsó casi un millón  de palestinos de sus tierras

    Dicen que Golda Meir, ex primer ministra de Israel llegó a decir que los palestinos no existen.

    La frase, brutal pero representativa del pensamiento de las elites israelíes y sus socios imperialistas europeos y norteamericanos, me vino a la memoria al transitar lo que se conoce como “territorios bajo la Administración Palestina”: especialmente Jerusalén Oriental y Cisjordania,  en las que recorrí con cierto detalle los campamentos de refugiados, los barrios palestinos, los pequeños poblados del Valle del Jordan y algunas de sus ciudades más importantes: Ramalah, Belén, Jericó, Hebrón y el valle del Río Jordan.  A Gaza no pudimos ingresar.

    De mi visita queda claro, que lo que genéricamente se conoce como Palestina, no es más que un conjunto de territorios y ciudades  ocupadas militarmente por Israel;  que las aísla a cada una de ellas de modo tal que no hay ninguna continuidad entre ellas dado que cada ciudad palestina está encerrada en un muro que solo se puede atravesar por algunos puntos llamados check point .

    Los Check Point están controlados por el Ejercito Israelí que tiene toda la potestad de dejar pasar o no, detener a quien quiera ya que como todo es considerado territorio ocupado militarmente es la Autoridad Militar, y no la Autoridad Palestina, la que dicta la norma y los reglamentos que cambian al ritmo de la resistencia palestina bajo la ley inversa de que a menor resistencia menor rigor y al revés, a mayor resistencia palestina, mayor control, represión y muerte.

    Así que, lo que un grupo de dirigentes de organismos de derechos humanos de Colombia, México, Chile, Paraguay, el País Vasco y la Argentina recorrimos y vimos en los últimos días de mayo de 2016 (periodo sin bombardeos sobre Gaza ni misiles sobre Israel, casi de “paz” para los parámetros palestinos) es el mejor rostro que el ocupante puede mostrar, aunque no deja de ser un rostro horrible, el rostro de la discriminación que llega al apartheid, el rostro del Juez Militar que condena a niñas y niños a brutales penas por tirar piedras contra un check point, un tanque o un soldado, el rostro del ladrón de agua con lo que continuaremos nuestras crónicas palestinas.

    Recuerden que hablamos de un territorio milenario que ha pasado por diversos dominios, si pensamos en Jerusalén como centro histórico y político de Palestina, entre el ingreso victorioso de Saladino a la ciudad en 1187 y el inicio del mandato colonial británico iniciado en 1920, la ciudad sagrada para tres religiones, estuvo bajo el dominio de los pueblos árabes, de los turcos y del Imperio Otomano. En la resolución de la ONU de 1948 sobre la creación de dos Estados (que jamás se cumplió) a Jerusalén se le reservaba un status especial, como ciudad internacional que pueda garantizar el libre acceso de musulmanes, judíos y cristianos que tienen allí el centro de sus cultos.   En 1948 el proto ejercito de Israel ocupó lo que se conoce como Jerusalén occidental y en 1967,  el Estado de Israel, Jerusalén Oriental.

    Se trazó entonces una línea divisoria (muy relativa y para nada equivalente a una frontera entre Estados Nación como puede haber entre EE.UU. y México, por ejemplo) que fue modificada casi totalmente al finalizar la guerra de 1967, cuyos resultados en general no fueron modificados ni por los acuerdos de Oslo (1994) y siguen firmes hasta hoy día.

    Si las acciones militares exhiben sin maquillajes una estrategia de ocupación territorial que busca expulsar al palestino de sus casas y cultivos; en tiempos de “paz”, el eje de la estrategia expulsiva en tiempos de paz pasa por las políticas urbanísticas y del agua.

    Políticas sencillas, contundentes, aparentemente “civilizadas” pero ciertamente genocidas, como veremos.

    Los campamentos de refugiados fueron establecidos por las Naciones Unidas como corolario de su resolución 194/1948 que condenaba la expulsión de los palestinos de sus territorios y establecía hogares temporales para ellos en lo que entonces eran territorios Jordanos.  Nosotros estuvimos en dos, uno en Belén, llamado Aída porque se estableció alrededor del comercio de una señora palestina muy cordial y solidaria conocida justamente como Aída, donde viven unos cinco mil palestinos y el otro, conocido como Al Jalazoon, donde viven unos quince mil palestinos en condiciones de superpoblación y hacinamiento, en las afueras de Ramalah, una ciudad vecina de Jerusalén, antigua ciudad cristiana designada sede de la autoridad palestina por los acuerdos de Oslo; de lejos la ciudad con mayor libertad para los palestinos y los visitantes.

    Uds. pensarán que la razón es el poco espacio para construir o ampliar lo construido; pues no, la razón es más sencilla, desde 1948 los israelíes niegan cualquier permiso urbanístico con lo cual condenan a los habitantes de esos barrios (bastante parecidos a los barrios obreros porteños, aquellos que fueron Villas Miserias y mejoraron su traza por el esfuerzo de nuestros villeros) a amontonarse y vivir como presos en sus propias casas.  O a designar amplias zonas como “parques naturales”,  o territorios destinados al adiestramiento militar, o simplemente zonas de seguridad lo que habilita en todos estos casos a que los militares demuelan las casas con los bulldozers que circulan por todo el territorio de la Palestina ocupada como amenaza brutal del desalojo.

    Según la Segunda Convención de Ginebra sobre los territorios ocupados, el ocupante no puede construir ninguna edificación que no sea estrictamente necesaria para la fuerza militar ocupante: barracas para los soldados, almacenes, hangares, etc.  Toda otra construcción es considerada ilegal según la normativa internacional y considerada una “colonia”.

    Israel tiene una política sistemática de instalación de colonias en el territorio ocupado, incluso al interior de las ciudades que supuestamente se han reservado para los palestinos.  Nosotros mismos vimos en Hebrón como en medio de los barrios palestinos instalaron una colonia de israelíes que se auto percibe como un barrio cerrado a los palestinos.   Estas colonias urbanas están cercadas por barreras y protegidas las 24hs por tropas armadas del Ejercito que impiden la circulación y garantizan un mundo artificial de confort y consumismo para los colonos.

    Y ¿cómo sabes cuál barrio es colonia y cuál es un barrio palestino?

    Por el color del tanque de agua.

    Los palestinos tienen tanque de agua de color negro y la mayoría de los  israelíes tienen un calentador solar de  color blanco porque la autoridad israelí controla todo el agua y establece diferencias racistas entre los israelíes judíos (el israelí se autopercibe como europeo, occidental, la “civilización democrática” que debe controlar/salvar al “salvaje autoritario palestino”,  de nuevo Civilización o Barbarie donde los israelíes son Roca y los palestinos nuestros indios) y por ello reciben agua corriente, casi sin medida, de tal modo que hasta piscinas tienen en sus barrios cerrados y los que tienen tanque de color negro no tienen agua corriente y solo les llega agua un par de veces por semana, la que tiene que almacenar y guardar por que no sabe cuando volverá a recibir agua porque en  cualquier momento (por ejemplo si hay un acto de rebeldía o un niño tira una piedra a un soldado) puede recibir menos, casi nada  o aún quedar sin agua por horas y días. Y hasta semanas.  Así de cruel y genocida es la ocupación militar israelí.

    Se entendió, ¿no?    En un mismo barrio viven israelíes judíos y palestinos, unos reciben agua corriente y otros no.  Unos tienen agua en abundancia para beber, asearse y hasta trabajar.  Los otros reciben un hilito de agua y en cualquier momento, por causas que él no domina ni conoce, se queda sin agua.

    Encuadra perfectamente en una práctica compatible con el Apartheid sudafricano y con el inciso C del articulo dos del Convenio de Prevención y castigo del delito de genocidio.

    La estrategia genocida es clara, encerrados en lugares de los que no pueden salir sin permiso del ocupante, separados de sus cultivos por muros, privados del agua en lugares de clima desértico, los palestinos son empujados a huir hacia Jordania o Siria o hacia donde puedan, si pueden huir a algún lado. 

    Y si los niños, desesperados por la opresión, el racismo, las familias destrozadas por los siete mil presos políticos y los “permisos de residencia” que impiden trasladarse a los palestinos por su propia patria; digo, si un niño o una niña, toman una piedra y la echan a volar, como Mahommed en Hebrón, será reprimido, torturado, encarcelado no importa su edad que para Israel no hay límites de edad ya que los “terroristas” no tienen edad y deberán “calmarse” en una cárcel exclusiva para palestinos, que hasta a los presos israelíes, el Estado Sionista trata con privilegios sobre los presos palestinos.

    En periodos de “paz”, como el de estos días, la privación del agua es una estrategia clara del plan de expulsión de los palestinos de sus hogares y cultivos.

    La guerra del agua se percibe más clara en el Valle del Jordán, en el mismo territorio por donde hace unos dos mil años un tal Jesucristo predicaba por  poblados que hoy están desapareciendo.

    Veamos algunos números.  En 1967, antes de la invasión israelí, había unos 130 mil campesinos palestinos, hoy no llegan a cincuenta mil que consumen 25 m3 promedio mientras los colonos israelíes judíos consumen 380 m3 ! lo que explica que los palestinos trabajaban 180 mil has de tierra en  1967 y que hoy solo disponen de 40 mil y que las diferencias de productividad entre las colonias israelíes y las aldeas palestinas sean notables por la diferencia del acceso al agua y la tecnología.

    El Estado Israelí ha perforado pozos a ochocientos metros de profundidad al lado de los ríos que dan agua a los palestinos, se roban el agua que llevan por cañerías a los colonos y dejan sin agua a los originarios y hasta practican la perversión de expropiar los tanques de agua que los palestinos compran para poder tomar algo de agua.

    Todo eso lo vimos con nuestros propios ojos, pero no todo es desolación, también vimos la resistencia de los que organizan cooperativas y defienden la identidad cultural en medio de los soldados y los colonos, de los que buscan agua a pesar de todo y se resisten a abandonar los territorios que sus ancestros han habitado por cientos de años.

    Unos apuestan a doblarlos por la sed, los otros apuestan a que la infamia no puede ser ni eterna ni impune.

    Estuvimos con ellos en la aldea  Al Jiftlik, en el Valle del Jordan, en una casa que ellos mismos construyeron en 24hs con maderas y barro; la idea es que si los militares la destruyen la puedan reconstruir rápido, a bajo precio y con el trabajo de la gente del poblado.

    Su función principal consiste en alentar a la gente a no irse del Valle y su lema es “Existir es resistir”.  Nos contaron de los talleres en que las mujeres de la aldea aprenden a transformar lo que tienen, hasta carozos de aceituna, en objetos de arte que se puedan vender.  O de la casa de barro y madera que se puede construir en un día de trabajo para que si el Ejercito Ocupante la destruye no sea tan penoso reconstruirla. En una de esas casas nos reunimos con los compañeros del movimiento para escuchar de sus luchas que resumen en ese “existir es resistir”.

    Ellos nos mostraron los sitios donde los israelíes se roban el agua y nos contaron de su decisión de quedarse pese a todo. Nos llevaron montaña arriba hasta el sitio donde nace el curso de agua que alimenta la aldea. A su lado, a diez metros, los israelíes construyeron un pozo con una bomba eléctrica que perfora hasta 800 mts. de profundidad y deriva el agua a una cañería que pasa por encima de la aldea palestina y se dirige hacia la colonia ilegal de modo tal que los palestinos no tienen agua ni para tomar, no hablemos de los cultivos que han sostenido por siglos, y los colonos tienen agua hasta para bañarse en piscinas que ofenden con su sola presencia a los palestinos privados del agua.

    Israel cumple uno a uno los requerimientos de la Convención de 1948 de prevención y castigo al delito de genocidio. En el Museo del Holocausto en Jerusalén se pretende establecer una línea histórica de continuidad entre la resistencia del Ghetto de Varsovia y las políticas colonialistas de Israel de estos días; nada más mentiroso.

    No son las suyas políticas defensitas por temor a un nuevo holocausto por parte de los palestinos;  el robo del agua, la demolición de las casas, el encierro de siete mil patriotas palestinos, incluidos niños y mujeres, las prácticas sistemáticas de la tortura y el terror sobre toda la población no son practicas enfermas o de venganza, son parte de un plan colonial de apropiación de un territorio al que pretenden deshabitado.

    Igual que Roca en la Patagonia.

    Los palestinos son nuestros indios, los herederos de la resistencia antifascista de Europa y América Latina.

    Son los palestinos los que ponen los muertos.

    Los genocidas son ellos, los sionistas y los ultra religiosos que compiten en expandir el Estado de Israel a costa del pueblo palestino.

    Así de contundente.

    Resumen de un informe sobre el Valle del Jordán de un organismo judío de Derechos Humanos Be’Tselem publicado en inglés en http://www.btselem.org

    1. Despojo y explotación: las políticas de Israel en el Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto

    La región del Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto contiene la más grande reserva de tierra de Cisjordania. El área cubre 1.6 millones de dunams [1 dunam = 1000 mt2], que constituyen 28.8% de la superficie de Cisjordania. 65.000 palestinos y palestinas viven en 29 pueblos y aldeas, y alrededor de 15.000 más viven en docenas de pequeñas comunidades beduinas. En la zona viven también alrededor de 9.400 colonos israelíes repartidos en 37 colonias ilegales.  Israel ha establecido en esta región un régimen de explotación

    intensiva de los recursos como en ninguna otra área de Cisjordania, lo que demuestra su intención: la anexión de facto del Valle del Jordán y el norte del Mar Muerto.

    2.  Tomando control de la tierra

    Israel ha usado varios métodos para poner bajo control la mayor parte de la tierra en esa área, a saber:

    – Miles de dunams de tierra fueron arrebatadas a los refugiados palestinos y usadas para construir allí las primeras colonias, a partir de 1968 y a lo largo de los Setenta. Esto, incluso violando una orden militar.

    – Mediante manipulación legal, Israel ha ampliado el inventario de “tierra estatal” en la región, de manera que el 53.4% del área, cuatro veces más grande que antes de 1967, es ahora considerada tierra estatal.

    – Israel ha declarado el 45.7% del área como “zona militar de entrenamiento” [firing zone], aunque las tierras están situadas cerca de carreteras importantes, colonias edificadas, granjas y tierras cultivadas por los colonos.

    – Israel ha declarado el 20% de las tierras como “reservas naturales”, aunque sólo una pequeña porción fue acondicionada para tales fines y abierta a los visitantes. De hecho dos tercios de las “reservas naturales” son también zonas de entrenamiento militar.

    – Israel ha incautado tierras en el norte del Valle del Jordán para instalar la Barrera de Separación y ha establecido allí 64 campos minados cerca de la ruta del río Jordán. El mismo ejército ha dicho que las minas terrestres ya no son necesarias para la seguridad.

    A través de todas estas vías, Israel ha tomado bajo control 77.5% de la tierra y ha prohibido a la población palestina construir o usar el resto de la tierra en la zona. El 12% del área ha sido destinada a las colonias ilegales, incluyendo toda la orilla norte del Mar Muerto. Estas políticas han aislado a las comunidades palestinas de la región y fragmentado su ámbito espacial. En los últimos dos años, la autoridad militar israelí ha demolido reiteradamente instalaciones de las comunidades beduinas de la región, a pesar de que varias de ellas se establecieron antes de 1967.

    3.  Tomando control de los recursos de agua

    Israel ha puesto bajo su control la mayor parte de las fuentes de agua de la zona y las ha asignado para uso casi exclusivo de los colonos.  28 de las 42 fuentes de agua subterránea controladas por Israel en Cisjordania están ubicadas en el Valle del Jordán. Estas fuentes proveen a Israel unos 32 millones de metros cúbicos al año, la mayor parte de los cuales son destinados a las colonias ilegales. La asignación de agua a los 9.400 colonos -incluyendo fuentes subterráneas, el río Jordán, aguas residuales tratadas y reservorios artificiales- es de 45 millones de metros cúbicos anuales. Esto ha permitido a las colonias desarrollar métodos de agricultura intensiva y explotar la tierra durante todo el año, exportando la mayor parte de la producción. El volumen de agua asignado a los 9.400 colonos es un tercio de la cantidad de agua accesible a los 2.500.000 palestinos que viven en toda Cisjordania.

    El control israelí de las fuentes de agua en la región ha hecho que algunos manantiales palestinos se sequen, y ha provocado una reducción en la cantidad de agua que se puede extraer de otros manantiales y pozos. En 2008 los palestinos extrajeron 31 millones de metros cúbicos, lo que representa 44% menos de lo que extraían en la región antes del Acuerdo Interino de 1995 [conocido como “Oslo II”].

    Debido a la escasez de agua, los palestinos tuvieron que abandonar ciertos tipos de cultivos agrícolas y pasar a sembrar cultivos menos rentables.

    En el distrito de Jericó, la cantidad de tierra usada para la agricultura es la menor de todos los distritos de Cisjordania: 4.7%, comparada con un promedio de 25% en los otros distritos. El control israelí de la mayor parte de la tierra también impide un reparto más equitativo de los recursos de agua para la población palestina de esa región, así como la distribución de agua a otras comunidades palestinas fuera de esa zona. El consumo de agua en las comunidades beduinas es cercana a la cantidad que Naciones Unidas ha establecido como la mínima necesaria para sobrevivir en situaciones o áreas de desastre humanitario.

    4.  Restricciones a la construcción

    La política de planeamiento israelí en el Valle del Jordán hace imposible a la población palestina construir y desarrollar sus comunidades. La “Administración civil” [nombre oficial de la autoridad militar] ha elaborado planes sólo para una pequeñísima porción de comunidades palestinas locales. Más aun, esos planes no son más que líneas de demarcación, que no asignan tierras para nuevas construcciones o desarrollo. Por ejemplo, el plan para Al-Jiftlik, la comunidad más grande en el Área C (área bajo completo control israelí), dejó el 40% de la superficie construida de la aldea fuera de sus límites; como resultado, las casas de muchas familias están bajo amenaza de demolición. El plan asigna a Al-Jiftlik una superficie de tierra menor que el plan trazado para la colonia israelí Maskiyyot, a pesar de que Al-Jiftlik tiene 26 veces más habitantes.

    5. Tomando control de los lugares turísticos

    Israel ha puesto bajo su control los lugares turísticos más importantes de la región: la orilla norte del Mar Muerto, Wadi Qelt, las cuevas del Qumran, los manantiales de la reserva de Ein Fashkha, y Qasr Alyahud (donde Juan bautizó a Jesús). Todos estos sitios son administrados por autoridades israelíes, que también controlan el acceso turístico a Jericó, canalizando el flujo de turistas hacia la entrada sur de la ciudad; como resultado, pocos visitantes pernoctan en Jericó, lo cual ha provocado grandes pérdidas a la industria turística de esa ciudad palestina.

    6. Explotación de los recursos naturales

    Israel permite a empresarios israelíes explotar los recursos de la región del Valle del Jordán. La firma de cosméticos Ahava, ubicada en el kibbutz Mizpe Shalem, elabora productos con barro rico en contenidos minerales extraído del norte del Mar Muerto. Una cantera israelí cercana a la colonia Kokhav Hashahar produce materiales de construcción. Israel también ha establecido en el Valle del Jordán instalaciones destinadas al tratamiento de aguas residuales y al enterramiento de residuos provenientes de Israel y de las colonias.

    El Derecho Internacional prohíbe [al poder ocupante] explotar los recursos del territorio ocupado y establecer colonias en el mismo.

    Checkpoint de ingreso a Jerusalén desde Ramalah, detrás de los muros está la Cárcel de Ofer y la Corte Militar que visitamos

    Una inmensa cárcel llamada Palestina

    La estrategia de encarcelar como modo de dominación

    Si la estrategia de expansión colonial se descubre en las acciones sistemáticas e integradas que hagan insoportable la vida de los palestinos en su territorio, como intentamos explicar en el texto sobre “la guerra del agua”, la estrategia de dominación tiene  uno de sus centros en el sometimiento de una alta porción de la población palestina a la prisión política en condiciones extremas (que constituyen tortura en sí misma) y por largos periodos de tiempo, de modo tal que haya siempre una proporción alta de la militancia entre rejas con el múltiple efecto imaginado: sobre el prisionero, su familia, su entorno social y la sociedad palestina toda.

    Desde el comienzo de la ocupación israelí del Territorio Palestino en 1967, más de 750.000 ciudadanos palestinos han sido detenidos. Entre ellos, 15.000 mujeres y decenas de miles de niños.  Desde el año 2000 hasta este día, más de 85.000 casos de detenciones han sido registrados. Entre ellos más de 10.000 son niños (menores de 18 años) y aproximadamente 1.200 son mujeres, más de 65 ministros o miembros del Consejo Legislativo Palestino y más de 24.000 bajo detenciones administrativas[1] que pueden renovarse varias veces.  Durante los últimos cuatro años, ha comenzado a quedar claro que los niños palestinos son objetivos de detenciones. Se registraron más de 3.755 casos de detenciones a niños, de los cuales 1.266 ocurrieron durante 2014. Durante el primer trimestre del año en curso, más de 200 casos de detenciones a niños han sido registrados sin consideración a su edad o debilidad física y sin atender a sus necesidades básicas. Han sido tratados duramente, torturados, sus derechos humanitarios básicos negados, sentenciados y condenados a prisión, multados y confinados en sus hogares. Más de 95% de los niños liberados de las cárceles aseguran que han sufrido torturas y maltrato durante el interrogatorio y la detención. Estas acciones suponen una amenaza real a la niñez palestina y su futuro.

    Más de 7.000 presos políticos se encuentran aún en las cárceles de la ocupación israelí.  Entre ellos 478 condenados a cadena perpetua una o varias veces, 70 mujeres, 104 niños menores de 16 años, 414 niños menores de 18, 715 bajo el régimen de Detención Administrativa, tres miembros del Consejo Legislativo Palestino, 1500 enfermos de los cuales 80 están en grave estado de salud, 30 están detenidos desde antes de los Acuerdos de Oslo de 1994, 459 con sentencias de más de veinte años, 16 pasaron más de 25 años en prisión tal como Karim Younis y  Maher Younis que hace 33 años ininterrumpidos que están en la cárcel y 65 de ellos siguen en prisión a pesar de haber cumplido condenas de 20 años.  Los presos políticos palestinos están distribuidos en 22 cárceles y centros de detención israelíes, las más destacadas son Nafha, Remon, Asqalan, Beir Sabee, Hadareem, Jalbou, Shata, Ramlah, Damoun , Hasharoon, Hadarim, Naqab, Ofer y Majedo.[2]

    Nuestra experiencia directa

    Durante los días que estuve en Palestina, la cuestión de los presos políticos se imponía en cada encuentro.  Difícil encontrar algún dirigente social o político que no haya pasado por alguna forma de encierro y más difícil que en las entrevistas en los campos de refugiados, las barriadas de Jerusalén Oriental o los movimientos sociales de Cisjordania no surgieran referencias muy directas a los presos políticos.

    El autor de estas notas tiene alguna idea de la cuestión.  Tuvo su propia experiencia de permanencia en un centro clandestino, La Cuarta de Santa Fe, y una cárcel, Coronda; además durante algunos años, bajo la dictadura, trabajó como receptor de denuncias en la sede de la Liga de Rosario, en la mítica Ricardone 74, y en los últimos diez años ha compartido con los equipos jurídicos de la Liga la participación en decenas de juicios donde ha escuchado cientos de testimonios sobre los centros y las cárceles de la dictadura.

    Lo primero que debo decir que todo fue rebasado en Palestina.  Por el número (se calcula que el 40% de los palestinos varones han pasado por la cárcel desde 1967) y por la perversión industrializada.  Los organismos defensores de los derechos humanos del pueblo palestino han identificado más de cien técnicas de tortura.

    De ellas nos habló Yacoub Odeh, miembro del Consejo Directivo de Addameer (la entidad que nos invitó y organizó la gira política por Palestina) quien pasó diecisiete años en prisión por ser parte de la resistencia a la ocupación militar de 1967 y quien, por las razones ya explicadas de solo contar con «permiso de residencia» hace más de siete años que no puede salir de Jerusalén.

    El testimonio de Yacoub Odeh es casi insoportable de receptar:  hasta le arrancaron el cuero cabelludo y los daños que recibió en las interminables sesiones de tortura todavía se muestran a flor de piel.  Sin embargo, ni una sombra de odio hay en su discurso donde abundan reflexiones humanistas y la convicción de que solo ganando una parte de la sociedad israelí y buena parte de la opinión publica mundial se podrá encontrar salida a la aparente encerrona del «conflicto»

    En un barrio palestino de la Jerusalén Oriental visitamos la familia de Majd Barbar; él está preso desde hace quince años acusado de instigar la Segunda Intifada del 2000.  Tomamos te con su compañera y sus dos hijos, de dieciséis años el muchacho y de quince años la muchacha.  Ambos vestidos al modo occidental, estudiantes de una escuela católica que les permite estudiar a pesar de que ellos son musulmanes no practicantes. La niña no más que intentó decir algo que se emocionó tanto que salió corriendo de la habitación donde estábamos. Su madre la disculpa y explica que todavía está conmovida por un hecho extraordinario: por primera vez en quince años de encierro de su padre la han dejado darle un abrazo, tocarlo, y sacarse una foto.  Sería la segunda que tiene con su padre (a dos semanas no se la habían dado y podría ocurrir que la seguridad estatal decida que la foto es un peligro para la seguridad de Israel, así de absurdo y perverso es todo). En la primera ella tenía dos semanas y su padre quince años menos. La madre cuenta que cuando fue detenido su esposo también detuvieron su hermano y que en una ocasión, cuando ambos ya tenían meses de detención la llevaron a ella para torturarla delante de ellos, para quebrar su voluntad de resistir.  Lo cuenta con la humildad y la naturalidad de quienes han hecho del patriotismo y la dignidad una opción de vida que no admite opción. Tiene prohibido trabajar en cualquier empresa israelí, pero ha conseguido empleo en una ONG de ayuda al pueblo palestino.  Su ilusión es que finalmente su marido salga (falta muy poco para el cumplimiento de la condena, pero eso no es ninguna garantía) y se preocupa por el estudio y salud de sus hijos.  Está particularmente temerosa de que el muchacho se enrede en alguna pelea con los israelíes que actúan como matones en las calles.  Los escupen y golpean, amparados en la policía israelí.  El muchacho explica que él se cruza de calle cuando los ve pero que ellos lo provocan, lo empujan. Se adivina el conflicto: el muchacho no tiene mucha más paciencia, la madre tiene terror a que lo encarcelen antes que salga el padre.

    El clima es tenso, dramático. Nuestro discurso se vuelve inútil. Tonto.  Cuando nosotros repetimos el alegato de la solidaridad internacional, el muchacho nos preguntó qué podíamos hacer por su padre y nosotros dijimos que podíamos hacerlo más visible. Que podíamos protestar ante la embajada de Israel.  El nos preguntó si alguna acción nuestra podría obligar a Israel a liberar a su padre o algún preso y cuando le dijimos que no entonces él dijo que no podíamos hacer nada por él.

    Seguramente que un análisis fino de la cuestión nos daría la razón y la idea de la acumulación de críticas y de acciones finalmente traerá algún resultado, pero creo que el muchacho, igual que aquel otro de Hebrón que agarró una piedra cuando el soldado le prohibió cruzar la reja para acompañarme hasta la Mesquita, está al borde de la paciencia, de la rebelión, aunque no tengan ni plan ni estrategia de victoria.

    En el campo de refugiados de Ramalah, Al Jalazoon, nos reencontramos con ese drama.  Resulta que Murad Nakhla estaba a punto de salir luego de quince años de prisión (todos son los presos de la Intifada del 2000, la Segunda Intifada) y la visita se programó porque en estos casos, los vecinos pintan murales, tiran luces de colores y todo el barrio se prepara para la recepción.  Eso lo vimos en el Campo de Refugiados Aída de Belén.  Pero aquí la fiesta se aguó.  La noche anterior a nuestra visita el Ejercito Israelí asaltó el Campo y allanó la vivienda de Murad Nakhla para detener a su hijo de quince años Osaid.  La autoridad militar israelí no proporcionó ninguna información y se sabe que está en «interrogatorios» donde seguramente será torturado salvadamente, sin que las sesiones tengan que ser filmadas o grabadas gracias a la gracia de la Corte Suprema Israelí que desafía la comunidad internacional y permite la tortura del Ejercito aún contra los niños.

    En el campo Al Jalazoon nos llevan de casa en casa.  Todos tiene familiares presos o asesinados por el Ejercito.  En todas está la foto de los compañeros en un sitio de honor.  Las madres de ellos son honradas como también lo son las madres de mártires y es algo muy profundo en la cultura palestina, árabe y musulmana.  Recuerdo algunos nombres.  Alí Safí asesinado por el Ejercito.  Khaled Safi preso desde hace años.

    Los israelíes pretenden darle a toda su política de encarcelamiento masivo y sin causa una pátina de “legalidad”. Tienen todo un menú de opciones para encarcelar por que sí a los palestinos pero en todos los casos, fingen una instancia judicial.  Claro que no se aplican los derechos humanos del derecho internacional, ni siquiera el derecho que protege las acciones de guerra o las de las personas que quedan bajo dominio  de un ocupante militar.  No por casualidad Israel se niega a adherir a la Corte Penal Internacional y cuestiona toda labor de los organismos internacionales que sistemáticamente condenan su accionar.   El autoritarismo es tan perverso y cínico que han llegado a sancionar una ley que prohíbe la huelga de hambre, casi el único recurso que le quedaba a los presos para manifestarse. En efecto, el 30 de de julio de 2015 la Knesset israelí (el parlamento) aprobó la «Ley para prevenir daños causados por Huelga de Hambre», que permite la alimentación forzada de los palestinos en huelga de hambre en cárceles de la ocupación Israelí quitando el último recurso de ejercer la voluntad para los presos.

    Junto a la abogada de Addameer, Farah Bayadsi, tuvimos la oportunidad de presenciar un juicio en la Corte Militar de Ramalah, adjunta a la Cárcel de Ofer.

    Llegar al recinto fue toda una travesía. Cruzar una vez y otra y otra vez los controles militares.  Someterse a los chequeos, presentar una y otra vez los documentos para finalmente esperar en un patio alambrado el turno para entrar al momento de la apelación final.  El joven palestino llevaba un año en prisión, sus padres vinieron de Hebrón y estaban sentados solos en una pequeña sala.  La acusación era que había tirado una piedra contra un soldado israelí y eso constituye según el ocupante militar el delito de agresión a la autoridad y el fiscal pidió dos años y una multa de cuatro mil new   sheckel (la moneda israelí, aproximadamente unos mil dólares, una suma importante para la economía palestina) que de no pagarse aumentaba la pena.

    La mayoría de los juicios se tramitan como los «juicios abreviados» de Argentina. La autoridad militar impone la situación de que si no se acepta la culpa del delito por el cual es acusado, la espera del juicio será mucho más que la posible condena.  De este modo, toda la discusión es sobre el monto de la pena y no sobre la inocencia o culpa del acusado.  La mayoría de los casos se constituyen con el testimonio del soldado o de los Servicios de Inteligencia como única prueba, suficiente para el «orden jurídico militar» que por supuesto presupone la credibilidad de la palabra militar y la falsedad del testimonio del acusado palestino.  El nivel de absoluciones es mínima y la pena por tirar una piedra oscila entre los dos a los cinco años.

    Cinco años por tirar una piedra y pueden ser condenados hasta los niños.

    La ley dice que solo pueden ser condenados a los 16 años, pero no prohíbe apresarlos antes y esperar que cumplan los años necesarios en prisión.

    De todo esto hablamos mucho con el encargado de la autoridad palestina para los asuntos de los presos políticos, un cargo insólito para un funcionario de gobierno, pero Issa Qaraqa no se amilana y enumera las acciones que su oficina realiza: desde acciones de esclarecimiento de los derechos que le corresponden a los presos políticos hasta el sostenimiento de un equipo de abogados que intenta, en las condiciones más adversas por que la Justicia Israelí permite el uso de prueba secreta o que los compañeros lleguen al juicio oral sin haber visto al abogado, quien a su vez conoce la acusación en el momento mismo de la audiencia oral lo que convierte la labor jurídica en un burdo remedo del «debido proceso» y demás condiciones que hacen a un Estado de Derecho, que a todas luces Israel no respeta ni por asomo.

    Quisiera terminar esta crónica con la opinión de una periodista israelí, Amira Hass,  publicada en abril de 2013, ante una seguidilla de detenciones de palestinos acusados de tirar piedras. El artículo se titula: La sintaxis interna de las piedras palestinasy afirma: «Lanzar piedras es el derecho y el deber de toda persona sometida a la dominación extranjera. Lanzar piedras es una acción tanto como una metáfora de la resistencia. Perseguir a los que arrojan piedras, incluyendo a los de 8 años de edad, es parte inseparable -aunque no siempre explícita- de los requisitos laborales del gobernante extranjero; no menos que disparar, torturar, robar tierras, restringir la libertad de movimiento y asegurar la distribución desigual del agua.  La violencia de los soldados de 19 años de edad, de sus comandantes de 45, y de los burócratas, juristas y abogados, es dictada por la realidad. Su trabajo consiste en proteger los frutos de la violencia intrínseca en la ocupación extranjera: recursos, lucro,  poder y privilegios. (…) A menudo el lanzar piedras es producto del aburrimiento, el exceso de hormonas, la emulación, la jactancia y la competencia. Pero en la sintaxis interna de la relación entre el ocupante y el ocupado, el lanzamiento de piedras es el adjetivo que acompaña al sujeto: «Ya hemos tenido suficiente de ustedes, ocupantes».

    Otro israelí, Guideon Levy,  comentó el texto diciendo  que el comentario de Hass fue publicado pocos días después que los judíos leyeran la Hagadá [lectura de Pascua], que relata su historia de liberación, «una lucha que incluyó calamidades mucho más terribles que las piedras lanzadas contra los que les negaban la libertad. Generaciones de judíos leen este texto con temor y asombro, y se lo narran a sus hijos. Pero no están dispuestos a aplicar la misma regla básica (…) según la cual la resistencia, incluyendo la resistencia violenta, es el derecho y el deber de toda nación oprimida»; porque «En la experiencia israelí está profundamente arraigada la idea de que lo que está permitido al pueblo judío está prohibido a los demás.» Levy afirma una verdad de Perogrullo, pero a menudo soslayada por los defensores de Israel: «La única manera de acabar con [la violencia] es poner fin a la ocupación.»[3]

    En una entrevista con Ahmad Attoun, ex preso político y parlamentario por Hamas de Jerusalén Oriental, hoy expulsado de su vivienda y radicado en Ramalah, dijo algo parecido: «la etapa actual del movimiento de liberación nacional palestino es terminar con la ocupación militar, así se podría discutir democrática y con total libertad el modo de organizar el estado palestino y el tipo de sociedad que los palestinos quieren para sí».

    Es que lo primero es lo primero y no tengo ninguna duda que en Palestina, lo primero es terminar con la ocupación militar, causante de todas las injusticias y desigualdades, de la prisión política y de las políticas de apartheid que no solo denigran y humillan al pueblo palestino que la sufre, también denigran y degradan a la parte del pueblo de Israel que las consiente y aprueba.  Hay otros israelíes que resisten la ocupación y la fascistización de Israel pero su valiente lucha amerita otra crónica palestina: la de los que construyen la paz a pesar de todo.

    Manifestación en el centro de Tel Aviv del 28 de mayo de 2016 contra la designación del nuevo Ministro de defensa, Avigdor Lieberman, connotado nazi sionista. 

    Participaron comunistas, defensores de derechos humanos y sectores críticos del sionismo. 

    Estuvimos allí.

    Banderas rojas y palestinas en las calles de Tel Aviv

    Los otros israelíes

    “Mi impresión general es que, para la

    mayoría de los israelíes, su país resulta invisible. 

    Estar en él implica una cierta ceguera

    o incapacidad de ver qué es

    y qué ha ocurrido y lo que resulta

     más extraordinario, una falta de disposición

    para comprender qué ha significado para otros

    en el mundo y especialmente en Oriente Medio.” 

    Edward Said.  Nuevas Crónicas Palestinas.

    Pág. 148. Editorial Mondadori. 2002.

    En 1967, cuando el ejercito israelí completó la ocupación casi total de la Palestina histórica, incluyendo toda Jerusalén, la franja de Gaza y casi toda Cisjordania, yo tenía quince años, me acababa de afiliar a la Federación Juvenil Comunista y combinaba mi militancia clandestina en el movimiento estudiantil secundario con la participación en una institución judeo progresista en la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia del mismo nombre. Recuerdo, como si fuera hoy mismo, la realización de una gran asamblea de los asociados y el publico en general, ante el desarrollo de la guerra.

    También recuerdo mi asombro ante los pocos que asumimos la causa palestina contra la barbarie sionista y el accionar genocida del Ejercito del Estado de Israel.  Educado por mis padres en el amor a la verdad y la paz, la justicia y el progreso social, nunca tuve dudas sobre de qué lado del “conflicto” estaba la verdad y la razón.

    Poco tiempo después, el auge de las luchas populares me inclinó a concentrar mis inquietudes sociales en las luchas generales y fui perdiendo contacto con aquella institución, a la que tanto debo en cuanto a la formación ética y humanista, como con aquellos debates.  Luego como en una vorágine vino la primavera camporista, el regreso de Perón, la triple A y el terrorismo de estado me ubicaron en el campo de los agredidos y ya nada volvió a ser lo que pudo haber sido.

    De mi larga experiencia en la lucha contra la impunidad aprendí que no hay violación a los derechos humanos, y mucho menos si son actos sistemáticos y de extrema gravedad, que no tengan un discurso de justificación y una parte de la población que asienta o acompañe tales actos terroristas de Estado.

    En sus Nuevas Crónicas Palestinas dice Edward Said que es en ese terreno de la lucha cultural que el sionismo ha establecido una clara ventaja sobre el movimiento de liberación nacional palestino; por las debilidades ideológicas del movimiento palestino pero también por el eficaz modo en que el sionismo logró resignificar la historia del pueblo judío, del nazismo y el genocidio de los pueblos durante la Segunda Guerra Mundial y aún toda la historia del “conflicto” con los palestinos, al que nunca se lo llama con su nombre: ocupación militar del territorio y sometimiento a condiciones sub humanas de vida para su población.

    Se dice que supieron aprovechar de manera inteligente el sentimiento de culpa de las “democracias occidentales” que, desde la traición a la Republica Española hasta la ilusión de que la Alemania Nazi destruiría la odiada Unión Soviética, permitieron la persecución a los judíos, los ghettos y los campos de exterminio, en fin, el genocidio de los judíos que el sionismo, para separar de los otros genocidios y construir el camino “exclusivo” del pueblo judío, llama holocausto o shoa, en una maniobra semántica que no tiene nada de ingenua.

    Luego de estar en Palestina, cruzar el check point y penetrar al Jerusalén Occidental o viajar a Tel Aviv tiene la ventaja de sentir como viven del otro lado, como comienzan a hacerse invisibles los niños palestinos de las aldeas y cómo se borran los muros y los fusiles automáticos de los omnipresentes soldados y soldadas. Siempre es útil mirar la realidad de los dos lados.

    Y también resultó sumamente útil conversar con las compañeras y compañeros de B´Tselem, de Médicos para la Paz, del Partido Comunista y del Meretz, fuerzas políticas con representación parlamentaria con una particularidad: todos los que conversaron con nosotros habían vivido en la Argentina (algunos salieron del país escapando del terrorismo de Estado, otros de las sucesivas crisis del capitalismo argentino).  Para Efraim Davidi, docente de la Universidad de Tel Aviv y dirigente comunista, en Israel se verifica un proceso de fascistización de las elites (tanto la ultra religiosa como la “liberal” en el plano religioso y la vida cotidiana, aunque tan feroz en el odio a los palestinos como la otra) que va moviendo la sociedad israelí hacia la derecha.  De algún modo uno mismo puede verificar ese corrimiento releyendo los textos y debates de los 90, sobre todo luego de los acuerdos de Oslo, en los que se puede seguir la batalla perdida por los sectores moderados del sionismo ante la ultraderecha de todo pelaje.  Ese corrimiento a la derecha le ha quitado aire a la centro izquierda y, paradójicamente o no tanto, ha abierto el espacio para la izquierda consecuente y radical: los comunistas y los partidos que se proponen representar a los israelíes no judíos también llamados los “palestinos del 48” porque son los descendientes de aquellos palestinos que quedaron encerrados en el territorio que Israel proclamó como propio y que sin portar la nacionalidad judía, conservan la ciudadanía israelí como ya hemos explicado en otra crónica. Comunistas y partidos palestinos constituyen la lista unificada que llega a trece diputados, y a su vez acuerdan con el Meretz que tiene otros cinco diputados.  La Lista Unificada  es el tercero en importancia de los bloques legislativos de los que funcionan en la Knesett (el parlamento israelí tiene 120 diputados), con derecho a interpelar ministros, siendo la oposición real en las instituciones de Israel, con todo lo que eso puede tener de valioso y de limitado, como cualquiera imaginará.

    Existe también, y no necesariamente vinculado estrechamente a las izquierdas, un movimiento de derechos humanos que actúa como vocero de las víctimas de la ocupación militar.  Muchas de estas instituciones, igual que las palestinas con las que muchas veces coordinan y articulan, nacieron luego la Segunda Intifada del año 2000.  La compañera de B ´Tselem (en su pagina web http://www.btselem.org/ publican constantemente denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos en territorio ocupado por Israel) nos contó brevemente su historia plural y un riguroso método de recolección de denuncias que incluye la capacitación y asistencia técnica de una red de militantes palestinos en el territorio ocupado que recogen las denuncias que luego son confirmadas, contextualizadas y sistematizadas por un importante colectivo de expertos en derechos humanos que trabajan en Jerusalén.  Igual que los organismos de derechos humanos bajo la dictadura argentina, sufren robos de computadoras, sabotajes y provocaciones. También persecuciones judiciales y  tergiversaciones que los ha llevado a anunciar que no realizarán más denuncias contra el Ejercito porque este las usa para, investigaciones fraudulentas mediante, pretender que cumple parámetros de respeto a los derechos humanos.  A otra organización, “Rompiendo el silencio”, de ex militares por la paz, los jueces presionan para que rompan el pacto de confidencialidad con los denunciantes y así aplastar hasta la más mínima denuncia.

    La colaboración de B ´Teselem con Addameer y otros organismos palestinos de derechos humanos es fenomenal: sus denuncias constituyen un apoyo sólido a la labor de las y los compañeros palestinos.  El rigor de la recolección de las denuncias y el profesionalismo con que la analizan y procesan le han dado a la organización israelí una gran credibilidad nacional y el odio de los ultras que no pueden descalificarlos como antisemitas o “terroristas” aunque si los tratan como traidores y agentes de gobierno extranjero (hay una propuesta de que deban llevar una identificación que diga que son financiados por ONG extranjeras, cualquier semejanza con el brazalete con la estrella de David que imponía Hitler no es pura casualidad).

    Con casi todos ellos estuvimos el sábado 30 de mayo poco antes de compartir un acto en la calle, en pleno centro de Tel Aviv, donde una tres mil personas, con banderas rojas, palestinas y de otros colores, marchó en repudio de la designación como Ministro de Defensa del nazi Avigdor Lieberman quien en sus discursos electorales aboga directamente por “cortar la cabeza de los árabes con un hacha” (para los estadistas israelíes no existen los palestinos, son “árabes”, el principio de negar hasta la existencia del enemigo se cumple a rajatabla). 

    Detengamosno un minuto en el Ministro para ilustrar de que hablamos cuando hablamos de fascistización de Israel. Avigdor Lieberman  habita en Nokdim, una colonia israelí (colonia  es toda construcción no militar en territorio ocupado y por ello ilegal sin más)  ubicado en Cisjordania. Habla de bombardear Irán, como también Beirut. Propulsor del llamado Plan Transfer que consiste en trasladar a Jordania u otros países árabes a todo habitantes árabes que vivan en Israel y los territorios ocupados.  Tiene opiniones tales como “Sería mejor ahogar a los palestinos en el Mar Muerto, si fuera posible, puesto que es el punto más bajo del mundo”.                      Ideas y prácticas similares a las expresadas por los partidarios del nacionalsocialismo hitleriano, que implementó una política de exterminio del pueblo judío, tal como el sionismo lo  concreta con el pueblo palestino. Una paradoja cruel que asimila el nacional/socialismo con el nacional/sionismo.

    Y en esa sociedad, en ese clima social de claudicación ética de masas un grupo de jóvenes, muchos jóvenes, mujeres y hombres de todas las edades, levanta su bandera roja, hace flamear la insignia palestina y avanza cantando en hebreo la Internacional, dando gritos contra la ocupación militar y el racismo. 

    Se dirá que es lo mínimo que pueden hacer por su humanidad. Y es cierto.  Pero se acordará que hay que tener una valentía ética y una dignidad envidiable para atreverse a tanto en un espacio tan intolerante y agresivo.

    Con esas banderas rojas y palestinas flameando al viento de Tel Aviv prefiero cerrar estas crónicas palestinas. Porque no hay salida de la tragedia palestina si una parte de la sociedad israelí no despierta del sueño imperial que hoy la droga y embrutece.

    Como mi marcha no es muy firme, en el acto busqué una silla a un costado y me senté. Frente a mi se fue poblando de banderas y banderas hasta hacerme confundir. 

    Ya no estaba en el centro de la ciudad más moderna y poderosa de Israel. Volvía a aquellos actos de homenaje a los combatientes del ghetto de Varsovia en la Santa Fe de los 60 del siglo pasado.   Cuando la idea del origen judío se vinculaba a los viejos obreros que contribuyeron a fundar el movimiento obrero y socialista de la Argentina.  Y el ejemplo de mi padre, antiguo obrero maderero, autodidacta y convencido comunista que una y otra vez fracasó como comerciante porque su ética estaba por encima de todo enriquecimiento.

    De esos judíos me siento heredero, porque son de la misma estirpe que los niños palestinos que disparan piedras contra el ocupante. Sueño con que pronto, otros niños, judíos, se le unan en el sueño eterno de ser libres, porque no hay pueblo libre si esclaviza a otro y también el pueblo judío será reivindicado si se finaliza la ocupación militar y se camina hacia el reconocimiento pleno y efectivo de todos los derechos para todos los palestinos.  Para los que quedaron dentro de Israel, para los que habitan en Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza.  Para los que están desparramados por casi todo Medio Oriente. Para todos los que guardaron la llave de la casa de la que los expulsaron, para todos los que con Mahmud Darwish contestan así sobre la identidad palestina

    Escribe
    que soy árabe;
    que robaste las viñas de mi abuelo
    y una tierra que araba,
    yo, con todos mis hijos.

    Que sólo nos dejaste
    estas rocas…

    ¿No va a quitármelas tu gobierno también,
    como se dice?

    Escribe, pues…

    Escribe
    en el comienzo de la primera página
    que no aborrezco a nadie,
    ni a nadie robo nada.
    Más, que si tengo hambre,
    devoraré la carne de quien a mí me robe

    José Ernesto Schulman

    es secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (laladh.wordpress.com)

    Publica sus ensayos, cuentos y poemas en su blog cronicasdelnuevosiglo.com
    y puedes comunicarte con él a su correo jose.schulman@gmail.com
    o seguirlo en twitter:  @JosSchulm
    o en Facebook:  www.facebook.com/jose.schulman

    Todas sus publicaciones, incluido este libro de manera parcial o total, pueden ser utilizadas en todo tipo de publicación virtual o en papel, con la única salvedad de que no tengan fines comerciales y que en toda ocasión se cite la fuente de manera clara

    Ediciones

    CRONICAS DEL NUEVO SIGLO

  • Un reencuentro anhelado, el recuerdo de cómo derrotamos una Operación de Inteligencia de Uribe contra Ecuador y una invitación pertinente.

    en la mañana de hoy, luego de trece años, nos reencontramos con el hermano ecuatoriano Bruno Soria, sociólogo comunista con quien compartimos un Seminario sobre la Operación Cóndor en la ciudad de Asunción, Paraguay, allá por el 2010. Lugo nos recibió en su residencia presidencial y en la región gobernaban Chávez, Evo, Néstor, Lula y Correa. Desde entonces mucha agua ha corrido bajo los puentes pero siempre es grato saber que nosotros los de entonces seguimos siendo los mismos. Claro que como podemos, es decir, en las condiciones reales de lucha de nuestros pueblos contra el Imperio.

    El primero de marzo de 2008, el Ejercito Colombiano con la tecnología bélica yankee bombardeó territorio ecuatoriano asesinando a 25 militantes insurgentes de las FARC/EP en un campamento diplomático (allí se reunían con enviados de todo el mundo, estaban esperando una delegación francesa que nunca llegó) que recibía visitas de estudiantes mexicanos en pasantía social. Algunos de los mexicanos fueron asesinados o gravemente heridos. El objetivo era Raúl Reyes, principal negociador de la paz por la guerrilla y reconocido dirigente que ya había recorrido varas veces el mundo. Uribe se apoderó de la Notebook, o de lo que quedó de ella luego del bombardeo y desde entonces no deja de proveer informaciones y datos que de manera interminable surgen de los restos electrónicos. En ese marzo de 2008, Uribe lanzó una grave acusación contra Larrea, ministro del gobierno de Correa: tenía una foto de Larrea con Raúl y salió a acusarlo por todo el mundo. Cómo pondrán ver, el Ministro Larrea es el que tiene la foto, pero el de la foto es Patricio Echegaray, entonces secretario general del Partido Comunista que había estado con Raúl en el 2005. en la montaña. El primero que se dio cuenta del fraude fue Bruno que le avisó a Patricio y a Larrea de la maniobra

    Patricio salió a decir, el de la foto soy yo y Larrea salió a decir que el de la foto no era él, y así se derrotó la provocación de Uribe contra Correa. Quince años después, la computadora sigue proveyendo la información que los servicios de inteligencia colombiana quieran. Cual una fuente inagotable de mentiras; quince años después el crimen de Reyes, los guerrilleros colombianos y los estudiantes mexicanos sigue impune; quince años después Bruno, de visita académica en Argentina dará una charla sobre Ecuador, el dólar y las elecciones próximas.

    Estás invitado

  • Solidaridad con Soraya Maicoño y hermanas mapuche agredidas.

    Declaración colectiva de los integrantes Comisión Respaldo Dialogo convocado por el Sr. Presidente entre el estado y las comunidades mapuche del 22/9/23

    Las y los abajo firmantes sentimos la necesidad imperiosa de expresar públicamente la valoración  y el afecto que tenemos por la compañera Soraya Maicoño.

    Algunas y algunos de nosotros conoce a Soraya desde hace muchos años en la común defensa de la causa de los pueblos originarios, especialmente de los pueblos mapuche habitantes de nuestra Patagonia desde tiempos inmemoriales.     Soraya se ha destacado en la recuperación de sus valores culturales y espirituales, siendo ella misma una constructora de la memoria de su pueblo en el presente de luchas.   Otras y otros la conocimos como una de las voceras de luchas que sacudieron la sociedad toda como las que ocasionaron el asesinato de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y Elías Garay.

    Todas y todos nosotros compartimos con Soraya, motivados por ella muchas veces, las labores de la Comisión de Apoyo y Resguardo de la Mesa de Dialogo convocada por el Presidente de la Nación a efecto de arribar a acuerdos para resolver el conflicto con la comunidad Lafken Winkul Mapu en el Lago Mascardi. que durante meses actuó en procura de la mejor solución al conflicto , sin preconceptos ni dobleces, de cara a las comunidades mapuche y el movimiento popular del que somos parte. 

    Tales acuerdos se firmaron por parte de los involucrados y es responsabilidad del gobierno nacional la falta de cumplimiento de los mismos, jamás de alguna u alguno de los que procuramos su firma. De nuestra parte reconocemos la buena fe con que las comunidades participaron en el proceso de diálogos, reclamamos el estricto cumplimiento de los acuerdos.

    A los continuos ataques de los sectores antiderechos y antimapuche se han sumado agravios y amenazas contra Soraya Maicoño y  otras laimen mapuche que afectan gravemente a las compañeras  y sus comunidades, razón por la cual consideramos necesario  dejar  constancia de nuestro apoyo y  afecto verdadero.

    • Cristina Caamaño,  Justicia Legitima
    • Claudia Rocca, rama argentina Asociación Americana de Juristas
    • Central de Trabajadores de la Argentina, CTA Autonoma
    • APDH regional Bariloche
    • Orlando Carriqueo, Werken del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro
    • Liga Argentina por los Derechos Humanos
    • Laura Marrone
    • José Schulman
    • Feministas del Abya Yala
    • Foro por la democracia y la Libertad de lxs presxs políticxs.
    • Enramadas. Red de salud comunitaria
    • En Foco.  Instituto de políticas sobre delitos, seguridad y violencia
    • Centro de Estudios Legales y  Sociales
    • Servicio Paz y Justicia
  • XXº ANIVERSARIO DE LA NULIDAD DE LAS LEYES DE PUNTO FINAL Y OBEDIENCIA DEBIDA.           Un texto del Dr. Carlos Zamorano, autor del proyecto legislativo que cambió la historia de la impunidad.

                                                                 

    El día 8-9-2023 hemos realizado un Acto en la sede del Pdo. Comunista de Capital (Callao 274), a fin de conmemorar el 20º aniversario del gran acontecimiento para el devenir de la lucha por los derechos humanos que fue alcanzar en aquel momento la nulidad de las leyes de impunidad que imposibilitaban el juzgamiento de   los genocidas.

                   En esa ocasión me tocó reconstruir lo que había sucedido dos décadas antes, a partir del 12-8-2003, por haber sido yo el asesor de la diputada de Izquierda Unida, compañera Patricia Walsh, quien presentó el proyecto de nulidad del punto final y la obediencia debida que me había encomendado elaborar técnicamente. Aproximadamente, las páginas que siguen recogerán algunos de los conceptos que dije en el local de Callao, ante una nutrida asistencia.

                   1º) EL OBJETO DE NUESTRO SUEÑO:

                   Se trataba de abrogar dos leyes que había dictado el Congreso electo por el pueblo (no eran de una tiranía), ambas habían sido declaradas «constitucionales» por la Corte Suprema de la Nación (para aplicarlas en la causa «Camps»), después fueron «derogadas» (año 98) por el mismo Congreso, y gran parte de los genocidas más notorios estaban ya por añadidura favorecidos nominativamente en los decretos de indulto que dictó Menem. Después de 5 años de su derogación, debíamos «resucitarlas» para poderlas «anular»; tremenda tarea.

                   Solamente había sucedido dos veces en los últimos 160 años: que el Congreso declare «insanablemente nulas», leyes que él mismo había sancionado. Ésta sería la tercera. No era cosa ordinaria. 

                   Uds. sabrán que para juzgar cualquier delito, hay que aplicar «la ley más benigna», ya fuera ésta la del tiempo en que se produjeron los crímenes, o la que tuviere vigencia al momento de dictar sentencia, o en el tiempo intermedio. Ya ven que hay que escoger «uno» de estos tres momentos: y no era otro que el de las leyes 23.492 («punto final») y 23.521 («obediencia debida»). Ese y no otro; motivo por el cual había que lograr que el Congreso antes declarara su insanable nulidad desde el momento mismo en que cada una de ellas fue creada (retroactivamente). Si se declaraba que habían tenido un solo minuto de vigencia, ya alcanzaba para atribuirles calidad de «más beneficiosas» para los imputados (y habían tenido supuesta vigencia la larga noche de «8 años»), de forzosa aplicación a cada caso, y ello representaba una virtual amnistía, una crasa impunidad y una inocultable derrota nuestra. Lo que estaba en juego era muy grande, y la responsabilidad de nuestra generación, enorme.

                   Tan relevante fue la victoria obtenida, que el Juez español Dr. Baltasar Garzón expresó contundentemente: «Es uno de los hechos más importantes de la historia jurídica de la humanidad» (ver «Medio siglo militando», obra autobiográfica de Roberto Vallarino, 2012). A partir de estos acontecimientos, 3.400 represores fueron investigados, y 1.200 condenados. Sin aquella «nulidad», jamás pudo haberse alcanzado tal éxito de Justicia.

                    2º) ¿QUIÉN ELABORÓ EL PLAN DE IMPUNIDAD? 

                    Hay que recordar que la original planificación se debió a la inteligencia de la 4ª Junta Militar (Nicolaides, Franco y Hughes), la que no fue llevada al célebre «Juicio a las Juntas» de 1985. Esta gente fue la que acuñó (en 1983) las sapientes direcciones indispensables para evitarse encontronazos (posteriores a la entrega del Gobierno a los civiles electos en las urnas) con el Poder Judicial. Fueron principalmente: a) Informe Final sobre los desaparecidos: es nada menos que una Partida de defunción colectiva para todos los militantes que «no estuvieran prófugos en el extranjero», a quienes los declaraba «ya muertos» con la investidura de «Acta Institucional» (de jerarquía equivalente a la Constitución Nacional), pese a que en la Justicia existían pruebas en el caso de los niños desaparecidos, de que conservaban la vida (estaban en manos de sus apropiadores). b) Autoamnistía (ley 22.924) del Gral. Bignone, dos meses después declarada nula por el Congreso). c) El decreto secreto 2726/83 ordenando la incineración de todo expediente o instrucción sobre los arrestados a disposición del PEN.  d) Organigrama 561 salido del Ministerio del Interior hacia diversos destinos, obligando a remitir hacia cada Cuerpo de Ejército la totalidad de la documentación que tengan en sus archivos sobre la «represión antisubversiva» para su incineración (atribuida la expedición de esta orden a los Coroneles Tepedino y Lacal).

                   Este «plan» (de dejarnos sin pruebas para lo futuro) fue caracterizado como la última operación (militar) contrainsurgente por el Brigadier Irungaray del Consejo Supremo de las FFAA, así: «»Esas medidas se enmarcaron entre las operaciones emprendidas para reprimir al terrorismo, como su capítulo final. Una vez obtenida la victoria por las armas, la Junta adoptó las medidas necesarias para cerrar esa luctuosa etapa, y la adopción de ellas constituyó la última etapa de aquellas operaciones«.

                   El abogado comunista Alberto Pedroncini se lanzó con la inmensa calidad profesional que siempre tuvo, a denunciar el plan en sede judicial, abriendo diversas causas. A causa de ello, todos sus imputados fueron añadidos a los decretos de Indulto de Menem (para absolverlos de responsabilidad) y por algo será.

                   De parte de los comunistas, la necesidad de cortar el plan de impunidad era principalísimo, pues veníamos de padecer 500 secuestros (de éstos, 130 resultaron irreversibles, jamás reaparecieron), 36 asesinados, 500 presos permanentes, y 5000 exonerados de sus posiciones laborales (algunos de ellos, sindicalistas de representación internacional), quitándonos notoriamente figuración, vigor y existencia político social en la Argentina.

                   3º) CÓMO FUERON LAS LEYES DE IMPUNIDAD.

                   a) Ley de punto final: dictada en Diciembre de 1986. Solamente concedía un plazo de 60 días corridos para citar a declaración indagatoria a quienes se imputara de represión ilegal; si no se hacía en ese término, jamás podría convocarse al personaje después. Era una «prescripción anticipada», con toda la entidad de una amnistía encubierta. Recordemos que 4 días antes de la sanción, una multitud de cien mil personas colmó la plaza, pidiendo que no se dictara. Tengamos en cuenta que contemporáneamente se estaba aprobando en Uruguay la «ley de Caducidad de la acción punitiva del Estado» para estos crímenes. Y no era pura coincidencia aleatoria, sino la guía continental del imperialismo para garantizar la impunidad de quienes bien lo sirvieron.

                   b) Ley de obediencia debida: ocurrió en Junio de 1987. Debemos recordar que 2 años antes, ya el Pte. Alfonsín envió al Congreso su proyecto en igual sentido (dentro de las reformas al Código de Justicia Militar), pero la ley salió adversa para él, pues no reconocía posibilidad de «obediencia» alguna, cuando se tratase de cometer «actos atroces o aberrantes»; ya no les servía de nada a los genocidas. Ahora sí tuvo éxito, se sancionó. Dice que solamente los Comandantes de Zona y Subzona no pueden invocar este principio; sí lo pueden hacer toda la tropa, los Suboficiales, Oficiales, Oficiales Superiores y Oficiales Jefes. O sea, todos los que no participaron en la confección de las órdenes. Es decir todo el mundo. Se presumía (sin admitir prueba en contrario) que no podrían «resistir» (ni inspeccionar) la orden, debían ejecutarla insoslayablemente. Los legisladores se erigían en jueces de las causas, pues nada podía investigarse en Tribunales, por ejemplo  aportando pruebas de cuanto actuaba el Inferior por su propia cuenta (y muy convencido íntimamente del acierto de su conducta). Sustituía el Congreso a los jueces en su labor, violaba así la independencia de los Poderes. Contemporáneamente, se generaba la mitología de que «el Código de Justicia Militar establece la obediencia ciega», lo que es una mendacidad, pues su art. 514 siempre ha indicado que solamente debe obedecer el Inferior «los actos del servicio» (legítimos).

                   Hoy los negacionistas exigen «historia completa» y parifican sosteniendo que «si se va procesando a los represores militares y policiales, al mismo ritmo y contemporáneamente debe hacerse el enjuiciamiento de los terroristas (civiles) que lucharon contra ellos».  Es una de las tesis de la Sra. Victoria Villarruel (diputada de Milei). Al respecto, sugerimos recorrer el texto del art. 36 de la Constitución, para ver si la teoría negacionista se sostiene: «Esta Constitución mantendrá su imperio aún cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático … Sus autores serán pasibles de la sanción prevista en el art. 29 (igual pena que para los traidores a la Patria) … Todos los ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecutaren actos de fuerza enunciados en este artículo». Vale decir que los actos de resistencia y para derrumbar a una tiranía no son punibles.

                   4º) ALGUNAS CONTRADICCIONES INQUIETANTES

                   En el ámbito de los Organismos de DDHH, la verdad es que había ya caras decaídas (especialmente en el año 95) porque iban viendo que con las dos leyes de impunidad «el camino hacia el Poder Judicial está cerrado, no podemos acceder a él, solamente luchemos por lograr la memoria, hagamos juicios por la memoria, sin pretensión punitiva», etc.

    Así comenzaron a reclamar «que el Gobierno dé las listas oficiales que tiene de los desaparecidos», en fin. Era ceder la consigna de «Verdad y Justicia», y reemplazarla por «Luchemos por la Verdad». Cuando el Gral. Balza (Cdte. en Jefe del Ejército) dio unas explicaciones históricas simplistas, girando sobre «errores y excesos cometidos» (que es propiamente la doctrina de Videla), que las FFAA «sabían luchar contra el enemigo regular» (guerra clásica) y no contra el moderno «irregular» (inveraz porque desde los años sesenta se perfeccionaban en el Canal de Panamá, «Escuela de las Américas», para la guerra antisubversiva),  7 organismos de DDHH felicitaron su supuesta «autocrítica». No era un panorama feliz para nuestra tarea.

                    Pero llegó el 20º aniversario del golpe de Estado, 24/3/1996 (del que luego algo diremos) y se formó un gran movimiento integrado por 300 instituciones populares, que constituyeron el movimiento «Encuentro por la Memoria, Verdad y Justicia» que llevó a la Plaza de Mayo a 100.000 personas, lo que nos vitalizó. El CELS llegó a sostener todo el tiempo que el Congreso «estaba totalmente inhabilitado para anular una ley»; y también que «punto final» y «obediencia debida» eran irreversiblemente intocables y relevantes (lo dijeron en la demanda por «Calabró» que hicieron, planteando exclusivamente «el derecho a la verdad»).

                   Un antecedente muy positivo fue que el diputado comunista Floreal Gorini presentó en el año 94 un proyecto de ley de «nulidad» de las dos leyes de impunidad (que me pidió se lo redactara); es la época en que había suscitado él la ley de «jornada laboral de 6 hs» (para ampliar la cantidad de ocupados), y la de «emergencia social» (prohibiendo los despidos sin causa), etc.

                   La tarea constante de la diputada Patricia Walsh representó un rol altamente meritorio, sin el cual todo lo que se narra aquí no hubiera tenido realización. Se dio a la actitud de ir cosechando la adhesión a su proyecto de «nulidad», por todos los que tuvieran en la Cámara un espíritu republicanista, aún en el caso de que tal vez no coincidieran en otras cuestiones importantes. Alcanzó a convencer a 65 diputados, una cantidad relevante que suscribió el proyecto, así como a ir tejiendo alianzas para su texto en el exterior de la Cámara (movimientos sociales, intelectuales, etc).

                   Otro elemento causal del triunfo, fue la convicción de que las fuerzas populares aliadas nos llevarían 20.000 personas a la vereda de la Cámara en el momento crucial del debate. La experiencia de combate de este no pequeño ejército, su gimnasia consolidada, su probada capacidad de movilización de tantas jornadas anteriores, brindaban la certeza de que contaríamos con ellos.

    El Diario de Sesiones registra que el diputado Ricardo Bussi (hijo y correligionario del genocida, hoy hombre de Milei) dijo en esta histórica sesión, cuando desde la calle llegaban al recinto de la Cámara las reclamaciones de la muchedumbre concentrada en la Plaza de los dos Congresos: «Se oyen los gritos, son de la gente a quien pagamos para que nos vengan a gritar, son los planeros» (titulares de «planes sociales» que distribuye el Estado a los necesitados).

                   5º) ELEMENTOS POSITIVOS EN EL PLANO INTERNACIONAL

                   Volvamos al 20º aniversario de la dictadura (24/3/96). Las manifestaciones fueron tan grandes en todo el país, que ello conmovió hasta larguísima distancia geográfica. La «Unión Progresista de Fiscales» de España presentó una demanda ante la Audiencia Nacional de su país, en Madrid, tomando como impulso y argumento «que el pueblo argentino demostró que no olvida» (en referencia al acto en Pza. de Mayo y otros tantos ámbitos del territorio nacional). Planteó que ese alto Tribunal tomara la investigación del genocidio argentino (asunción de la jurisdicción universal) en el Juzgado Penal 5 (Baltasar Garzón) y el ocurrido en Chile en el Juzgado Penal 6 (García Castellón). Todos recordamos que los crímenes de lesa humanidad en teoría dan lugar a la jurisdicción de cualquier país del mundo si el Estado donde ocurrieron los hechos fuera omiso en encargarse de ello (o dictara amnistías, etc).

                   Como vemos, Garzón no tenía jurisdicción sobre el caso chileno. Sin embargo, cuando Pinochet estaba en Londres, fue Garzón quien remitió a los Lores un exhorto con el pedido de arresto y de su extradición para España (no lo hizo García Castellón). Esto dio a pensar a muchos que lo requería por su cruel actuación en el «genocidio chileno», generándose una mitología que perdura hoy, a pesar de que carece del mínimo sustento. La realidad es que lo planteó a raíz del altísimo rol de Pinochet en el genocidio argentino, y solamente por ello. En efecto, el trasandino creó la DINA, y sostuvo una reunión en Santiago de Chile en junio de 1976 con dos personajes: Guzzetti (Canciller de Argentina) y el propio Kissinger (fue cuando éste le expresó a Guzzetti que EEUU aprobaba que «las FFAA argentinas realizaran su labor antisubversiva con todo rigor pero con un tiempo lo más corto que fuere factible»), determinándose la actuación unitaria (del «Operativo «Cóndor») en 5 países sudamericanos distintos (para intercambio de prisioneros, ejecuciones, etc); en verdad, excedieron tal espacio territorial, operando también en Europa, Méjico, Venezuela, EEUU, etc.

                   Diversos países del mundo tomaron judicialmente los crímenes del genocidio argentino (no solo España) aunque no asumiendo la jurisdicción universal sino para procesar a los represores argentinos que habían lesionado a sus propios ciudadanos, de su misma nacionalidad, dentro de la Argentina. Así actuaron Francia, Italia, Alemania, Suecia, Suiza. Hasta en EEUU hubo una causa, interesante pero con distinta visión. Toda esta actividad favorecía la pelea de nosotros. La Comisión Interamericana de DDHH publicó su Dictamen Nº 28/92 expresando que las dos leyes argentinas de impunidad contradecían la Convención Americana de DDHH. La ONU mantenía su Resolución de la Asamblea General Nº 3.074, de 1973, histórica, que urgía a los Estados miembros a colaborar entre sí («no oponer obstáculos») para la investigación y castigo a los crímenes de lesa humanidad. Era todo un cuadro mundial que nos mejoraba los ánimos en la prédica cotidiana contra la injusticia.

                                                 6º) EL ROL DE NÉSTOR KIRCHNER

    El nuevo Presidente fue preparando el ambiente al dictar un decreto que revocaba justicieramente la orden del anterior De la Rúa que consistía en rechazar «in limine» todas las reclamaciones de extradición que enviara el Juez Garzón desde España (había pedido ya a 45 represores para enjuiciarlos).  También decretó la adhesión argentina al Tratado de Imprescriptibilidad (de los crímenes de guerra y de lesa humanidad) de la ONU, otra elevación dirigida al Congreso para solicitarle que eleve este Tratado al nivel de la jerarquía constitucional.

    E igualmente propuso remitir al Congreso un proyecto de «nulidad» de las dos leyes, en conjunto con la Izquierda Unida (nuestra bancada parlamentaria) si ésta accedía a dos cosas: a) Que no incluyésemos los Indultos; en realidad no resultaba necesario para ello en el Congreso, y lo podíamos lograr mediante el planteo ante los jueces en cada caso, pues no eran leyes sino otra cosa de naturaleza jurídica muy distinta, eran típicos actos del Poder Ejecutivo, que no atañían al Congreso, eran simplemente actos jurídicos nulos y esto debían declararlo los magistrados judiciales. b) Que el orden de las firmas del proyecto único sería: 1º) Díaz Bancalari  (peronista): 2º) Patricia Walsh (de Izquierda Unida). Resultaba muy importante, si nos llevaba a ganar la partida. Hemos aceptado, y eso nos llevó al triunfo.

                   Es forzoso traer una miscelánea. Minutos antes de la votación, estábamos un grupito en el Salón de Pasos Perdidos aguardando se llame a la sesión que sería histórica. Eduardo Barcesat diciendo: «Patricia, debes votar a favor, porque de los Indultos nos ocupamos después ante los jueces nosotros los abogados de los Organismos de DDHH». Ya se había debatido este tópico en el interior de la Izquierda Unida pero el MAS no descontaba que podían tal vez persuadir a Patricia de que a último momento se diera a votar en contra, verdadero absurdo. Tocaron la campana y la diputada debía caminar unos metros para ir a sentarse en su banca; todo este trayecto los dirigentes Marcelo Parrilli y el gringo Giordano caminaban a su izquierda rogándole «votá en contra», y yo a su derecha manifestando lo contrario. La diputaba estaba irreversiblemente convencida que debía «votar a favor», y así lo hizo.

                   7º) ROL DE RAÚL ALFONSÍN

                   Adoptó ciertas medidas que permiten visualizar la dimensión de su aptitud democrática, y resultaría injusto callarlas en estas recordaciones.

                   Indicó tres líneas de tarea: a) Dar instrucciones a sus correligionarios legisladores para que «voten la abstención» (no «en contra» del proyecto de anulación) tanto en la Cámara de Diputados cuanto en el Senado; ello favorecía que la vía hacia la «nulidad» no fuere vigorosamente obstaculizada. Proclamó: «Antes dimos estas dos leyes porque de otro modo perdíamos la República y yo estaba para proteger ese valor principalísimo a cualquier costo» (se refería a la inmensa presión de los militares «carapintadas» alzados a tal punto, que si alguno era citado por un Juez por su participación en el plan criminal, se iba a guarecer en su Cuartel, se pintaba la cara y pasaba a la insurrección franca para voltear al Gobierno elegido por el pueblo). b) Sostener públicamente que su Gobierno había sufrido «una inmensa extorsión de parte de los golpistas, lo que imperó para que se dicten forzadamente las dos leyes». Esto, dicho en ese momento, influía notoriamente en la opinión pública en un sentido favorable a nosotros. Llegó a afirmar que «Si el nuevo Presidente interpreta que debe ahora anular aquellas normas, no me sentiré ofendido porque ello representaría que la República ya está totalmente consolidada y nada puede derrumbarla». Mantengo la persuación de que estas rotundas reflexiones en esa oportunidad, fueron enteramente valiosas.

                   8º) DISCUTIDO ROL DEL DIPUTADO LUIS ZAMORA

    Nadie podrá negar su vocación democrática y sus diversas actitudes de pelea por el progreso y la transformación del país. A esa altura representaba a su movimiento «Autodeterminación y Libertad». En la sesión del 12/8/03 votó «en contra» del proyecto que tenía vías concretas de triunfar y de dar lugar a resolver el gran principio de Memoria y Justicia, enviando como consecuencia tantos bandoleros a la cárcel y la estigmatización.

                   En cuanto juicio se va realizando, más cantidad de nuevos imputados se establece. Para dar una idea complementaria, diremos que si al comienzo de los juzgamientos se registraban 365 campos clandestinos para la tortura y exterminio, hoy ya se habla de 600 que se van descubriendo.

         En la sesión, Luis manifestó que el proyecto que fue mayoritariamente votado era «una maniobra» de diversión, que suscitaba la «tranquilización» de los genocidas, pues ahora saben de seguro que no serán  extraditados aunque lo solicitaran los Estados extranjeros, que aquí escasamente unos cuantos serían enjuiciados, etc.

                   Cuando se sancionó la «nulidad» (gran hazaña popular), manifestó públicamente que en la sesión él se había «abstenido de votar». No era veraz, su actitud del momento fue rotundamente «votar en contra» de la novísima norma. No había seguido los pasos protocolares que fija el Reglamento de la Cámara para «abstenerse».

                   Lo que no puede discutirse es que siempre luchó contra la impunidad, aborreció las dos leyes en cuestión; y a la postre posiblemente desestimó lo que era sustantivamente un debate de inmenso valor aquel día, y que resultaba impostergable adoptar cada uno un camino no dogmático, en fin.

                   9º) OTRO LOGRO INESPERADO Y OBTENIDO EL MISMO DÍA

    El día de la histórica sesión sucedió otro momento inesperado, pero de altísimo valor para complementar nuestra tarea. Al momento de concederla la palabra al miembro informante por el bloque mayoritario (kirchnerista), el diputado Urtubey, posterior Gobernador de Salta, el Presidente (Camaño) le expresó de viva voz: «Más tarde tendré que interrumpirlo». Respuesta: «Sí Sr. Presidente». Diálogo que por lo menos yo no alcanzaba a interpretar, quedaba como una incógnita. ¿Para qué lo habría de «interrumpir»?

                   Mientras se extendía el orador contra las leyes de impunidad y sostenía la indispensable necesidad de anularlas, luego de un buen rato de su exposición, el Presidente le dijo: «¿Me permite una interrupción Sr. Diputado?». Respuesta: «Sí Sr. Presidente». En ese mismo segundo Camaño le dio instrucción al Secretario de que «lea el Expdte. número tal». Ocurría que estaba aguardando que el recinto de la Cámara se encontrara en su plétora (lo revelaba a esa hora el medidor instalado en la pared), se leyó el proyecto en un santiamén, se habilitó la votación y se aprobó por unanimidad. ¿Cuál era este proyecto tan extrañamente sacado del cajón de la mesa presidencial? Nada menos que la ley necesaria para que cobre jerarquía constitucional el Tratado (de la ONU) de Imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad. Y alcanzado «por unanimidad». Muy poco más de 5 minutos habrá llevado aprobarlo. Y en seguida: «Puede continuar, Sr. Diputado Urtubey». Respuesta: «Gracias Sr. Presidente». Y continuó su discurso, con este novísimo elemento de fortaleza a su favor, que era el Tratado, absolutamente pertinente a los argumentos que estaba diseñando.

                   Son ardides que todos debiéramos aprender, enderezados a alcanzar el máximo de votos para un proyecto tan relevante.

                    No anhelo por ahora decir más cosas para recordar aquella jornada  inolvidable, pues alargaríamos el diseño de los elementos que se jugaban aquél tiempo, cansadoramente.

                   Simplemente quiero mencionar unas palabras que se deben al Premio Nobel de la Paz (año 1986) Elie Wisel: «Para nosotros el olvido jamás fue una opción posible. Olvidar a los muertos sería traicionarlos. Olvidar a las víctimas sería ponerse del lado de sus verdugos. Olvidar es desertar de la memoria, es traicionar y traicionarse, es exponerse de nuevo a lo mismo». 

                   Cuánta razón y justicia.