• Razones de un anillo

    La primera razón es la sinrazón,

    porque sí,

    porque se me ocurre,

    porque los que se atreven a convocar la ternura y el deseo,

    adquieren el derecho de hacer regalos a quienes quieren,

    y un anillo,

    se me ocurrió un buen regalo.

    La segunda razón es un poco más compleja,

    porque no es una Alianza,

    es un solo anillo y  no dos,

    porque no tiene la menor pretención de convertirse en mercancía,

    o sea objeto de cambio por un valor equivalente,

    y si fuera de compromiso sería un compromiso unilateral

    (jaja, parece un tratado diplomático)

    de muchas cosas que por haberlas practicado,

    por haberlas sostenido,

    por haberlas deseado,

    no encuentro palabras para describirlas

    pero si para mi fuera,

    diría que me comprometo

    a que cada vez que una pelicula de terror nos convoque

    y la ternura flote en el altillo cultural de tu casa,

    vuelvan a ocurrir esos instantes de locura del final de la pelicula,

    que no podrían haber ocurrido si no miraramos la pelicula,

    que no podríamos haber mirado la pelicula si antes no hablabamos

    y empezaramos a compartir y conocernos mas

    y descubrir y descubrirnos

    que como diría Silvio

    ninguno es siempre risa y nunca llanto,

    descubrir muchas cosas de nosotros

    que pueden gustar mas o menos,

    pero nos afirman a los dos

    que si estamos estaremos

    con quien queremos estar.

    La tercera, es absolutamente coyuntural.

    Te regalo un anillo porque justo hoy,

    12 de octubre,

    hace 32 años, una patota me encontró

    y me secuestró

    y me cambió la vida

    y logró –entre muchas otras cosas-

    que ésta sea la vez primera

    que regalo un anillo a una mujer

    porque sí,

    sin papeles ni promesas,

    sin compromisos

    ni calculo alguno.

    Porque no puedo desatar el deseo propio  ni ajeno,

    porque no lo puedo adminstrar ni contabilizar,

    pero sí puedo celebrarlo y lanzarlo al viento,

    casi como un canto tuyo.

    Celebrar, celebrarte, celebrarme.

    Y burlarme de los que nos creían vencidos,

    y hoy nos ven vencedores,

    capaces de seguir amando a la humanidad

    y de amar a un ser humano particular,

    una minúscula párticula de la materia humanidad

    que es capaz de conmoverme hasta los huesos

    como es capaz de hacerme desear ser mejor persona

    para ella

    y para toda la humanidad.

    O sea, porque te quiero.

    Y punto

  • La pared rasguñada


    ¿Querés saber lo que pensaba Walsh

    en esa mañana de Entre Ríos y San Juan,

    apresado por los chacales de la Marina?

     

    ¿Acaso te conmueve lo que cruzaba

    por los ojos de Cafaratti

    cuando Menendez lo fusiló?

     

    ¿Te  preocupan los niños sin sexo

    que la dictadura

    aniquiló antes del vuelo?

     

    Mirá esta foto

    y entenderás todo

     

    Allí,

    en el último escalón del infierno

    donde Dios maneja la picana

    y todo parece perdido

     

    Allí,

    donde la esperanza

    quedaba colgada en la reja

    sin ventana

     

    Alguien

    estampó bajo su nombre

    dos letras de una historia

     

    NO

    escribió te quiero

    ni muero extrañándote

     

    NO

    grabó el nombre

    de la amada ni el de los niños

     

    Tiró a la mierda

    la estética burguesa

    y la tradición de siglos

     

    NO

    pensó en sus pecados

    ni en sus placeres

    NO

    añoró aquel beso

    ni lloró por el atardecer melancólico

     

    Solo puso dos letras bajo su nombre

    y resistió

     

    Solo el que tiene confianza en la victoria

    cuando todo está perdido

    graba P C  en una sucia pared clandestina

    y sueña que los compañeros la encuentren

    maggio puso maggio

    y de marco puso p c

     

    Y yo estoy aquí

    con esta foto en la mano

    llorando sin piedad por mí

    porque ahora

    no tendré descanso

    ni derecho al vino

     

     

    Solo  tendré en mis ojos

    los ojos de Walsh en esa esquina

    la mirada del Caffa frente al pelotón

    y las dos letras en la pared

    que me hablan de mi padre

    y de ti.

     


  • Aporte de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre a la jornada de Debate sobre el fascismo histórico y contemporáneo a realizarse el 30 de agosto de 2008

    Y Julio López?

    La discusión sobre la vigencia o no de los derechos humanos en la Argentina de los Kirchner, debate que viene desde aquel gesto contundente de ingresar a la ESMA acompañado de un grupo de sobrevivientes de aquel Centro Clandestino, acaso el más simbólico de todos; y de otros gestos como el permitir que sus legisladores, finalmente, voten la anulación de las leyes de impunidad, la modificación de la integración de la Corte Suprema o el sonado retiro del cuadro de los genocidas de la galería de «ilustres» veteranos militares, se ve cruzada desde hace algunos meses por la reaparición de una masa reaccionaria que no vacila en mostrar sin vergüenza sus odios de clase («esos negros de mierda»), su macartismo feroz (los insultos a Chávez y el pasado Montonero de algunos funcionarios), su xenofobia selectiva (aman a los yankees y odian a los bolivianos, peruanos, y en general a todo lo que «huela» a mestizo y latinoamericano) y su descarado apego a los valores culturales del neolilberalismo («nos une la tasa de ganancia» dijo el líder campestre de Gualeguaichu) que los lleva a resistir hasta la más tímida acción estatal de regulación del mercado o de control de sus negocios.

    Cómo junto a la reaparición de esta masa social reaccionaria, modulada y amplificada por el sistema comunicacional, los intelectuales orgánicos del sistema y aún algunas brigadas extraviadas del campo popular y la izquierda, se mantiene la represión institucional, la tortura en sede policial y el trato inhumano en las cárceles argentinas, como Julio López sigue desaparecido, como siguen las amenazas y agresiones diversas hacia militantes del campo popular de cuyos autores nada se sabe nunca,  tal como ocurrió con los compañeros Gerez y Puthod y «alguien» pudo asesinar a Febres y «fugar» a Corres, como los seis compañeros paraguayos siguen presos en Marcos Paz, mientras los juicios contra los genocidas siguen en cuenta gotas y tan fragmentados que es imposible la verdad y el castigo a los inspiradores del Terrorismo de Estado y a los beneficiarios de sus consecuencias económico/sociales y culturales, etc. la situación es sumamente compleja y contradictoria, lo que nos requiere de una mirada histórica e integradora de todos los fenómenos.

    Las miradas parciales

    Lejos de esta perspectiva integradora e histórica, se han constituido en el movimiento de derechos humanos y popular dos miradas parciales que describiremos de modo esquemático y simplificado. Por un lado están los que miran con un solo ojo, el institucional y «progresista» para darle nombre a ese tipo de miopía, sólo ven el accionar de esta derecha explícita que procura desestabilizar al gobierno (cierto que por sus pocos aciertos, en primer lugar por su apuesta a la integración latinoamericana y el respeto a la autodeterminación de los pueblos venezolano, boliviano y ecuatoriano) y parecieran no advertir el carácter estructural de la impunidad y la responsabilidad del gobierno K en su persistencia casi inmaculada. Acaso el enfoque más extremo de esta posición es aquel que equipara la situación con la de 1975 y no vacila en comparar las patoteadas derechistas con la acción de los grupos de tareas del Terrorismo de Estado[1] que se cobraron, al menos, treinta mil compañeros desaparecidos, y los discursos de derecha con la preparación de un golpe de estado.  Discutiremos luego la factibilidad de este pronóstico.

    Por el otro, los que miran con el otro ojo, pero también con uno solo, solo ven las violaciones a los derechos humanos que comete el Estado y subestiman la articulación derechista tras la Sociedad Rural y sus socios campestres, la reaparición de una masa social reaccionaria  y hasta el discurso de derecha explícita que busca reinstalar la agenda neoliberal en el centro de la escena, arrancar las concesiones que pueda y prepararse para reinstalar un gobierno de derecha explícita, como Uribe en Colombia o Calderón en México para no creer que hablamos de los 90. Paradójicamente (o no tanto) el enfoque más extremo de esta posición también piensa al 2008 en clave del 2005 y habla de que tras las múltiples acciones intimidatorias y de represión a los militantes populares se esconde la (re) constitución de la Triple A desde el mismo Gobierno Nacional

    Claro que no pretendemos ninguna tercera posición equidistante de una u otra mirada ni siquiera la mera sumatoria de miradas; se trata de otra manera de mirar los fenómenos que superen el concepto liberal burgués sobre el Estado,  el posibilismo «progresista» que encuentra en las correlaciones de fuerza la excusa insalvable para facilitar la reproducción de los mecanismos de ampliación del capital y de conservación de la dominación y el estrategismo vulgar, siempre ilusionado en que la crisis capitalista, por sí, (y el deterioro de la gobernabilidad Kirchnerista es una forma de expresión de la crisis capitalista argentina) traería las condiciones para el cambio social y el socialismo.

    El carácter estructural de la violación de los derechos humanos

    Se trata de asumir que desde que el Estado Argentino existe como tal (desde finales del siglo XIX), como Estado Nación con sus atributos de dominación territorial, uso exclusivo de la fuerza, capacidades administrativas, financieras y códigos de regulación de las relaciones humanas, es un Estado represor que modula el nivel de violencia a la situación de la correlación de fuerzas en la lucha de clases y al modo en que el bloque de poder ejerce la dominación y también es un Estado Violador de los Derechos Humanos en su perspectiva integral (los llamados derechos económicos sociales) tal como se confirma con sólo registrar que la participación de los ingresos de los trabajadores(activos, desocupados y jubilados) en la distribución de la renta nacional, está hoy en un 28% habiendo conocido «días de gloria» como el 49% de 1974 y que aún en el 2001 estaba en el 31%[2]. Sabido es que si se mantiene la matriz distributiva de los ingresos en un nivel de injusticia tal, todos los demás derechos económicos sociales: vivienda, salud, educación, previsión, información, etc. devienen en formales.

    Y en eso la Argentina es la campeona: desde el punto de vista de la firma de pactos y tratados internacionales, aventaja a casi todos; desde el punto de vista del incumplimiento, también: tenemos una de las mejores leyes de migración pero hay trabajo esclavo de los migrantes en plena Ciudad Autónoma de Buenos Aires; adherimos a los pactos de protección de la infancia pero la UNICEF denuncia que mueren 25 bebes por día por causas evitables y casi la mitad de nuestra infancia vive en la pobreza, pasa hambre y corre peligro de ser mano de obra infantil, sometida a la trata de personas y la prostitución infantil; aprobamos y actualizamos leyes de educación a cual más moderna, pero más de la mitad de la población mayor de quince años no puede terminar el ciclo secundario que es la barrera educativa para el mercado laboral, etc. etc.

    Dado que todo acto represor requiere de una fuerza material en condiciones de perpetrarlo, de un aparato jurídico que lo legitime y de un discurso justificatorio que lo haga natural para un sector de la sociedad, analicemos como estas cuestiones orgánicas de la represión, funcionaron bajo los gobiernos K, hasta hoy.

    El Terrorismo de Estado de Videla-Martínez de Hoz fue la solución que encontró el Poder a los desafíos populares de los 70 tanto como el discurso de los derechos humanos de Néstor Kirchner se correspondía con el modo en que el Poder logró superar ese otro momento de peligro para su estabilidad que fue el Diciembre de 2001.

    La decisión, en un caso de exterminar al sujeto en rebeldía y en otro de «absorber» su discurso, tuvo que ver con la situación mundial, con el nivel de desafío y con las disputas al interior del bloque de Poder; aunque ambas acciones configuraron hegemonía al interior del bloque de poder, no no es indiferente el carácter del sector que se constituye en hegemónico del Bloque del Poder (de ultra derechista fascistoide la primera, casi de centro izquierda y de Tercera Vía, la segunda), así como tampoco nos es indiferente que la actual hegemonía kirchnerista sea derrotada y reemplazada por otra de derecha explicita que –estamos seguros- continuará y profundizará el rumbo de una economía de penurias (exportamos alimentos producidos a bajo costo salarial y se mantiene el dólar alto para valorizar el negocio exportador de la soja, el petróleo, los alimentos, la minería y otros), modificará la política de integración latinoamericana y producirá un viraje brusco en las políticas de memoria y de enjuiciamiento a los genocidas. Es decir, liquidará aquellas medidas que por convicción o conveniencia han receptado reclamos históricos del movimiento popular, y potenciará todas aquellas que siguen beneficiando a los poderosos grupos económicos que dominan la Argentina, y no sólo en el negocio agrario.

    Uno.

    Desde el 2003, las Fuerzas Armadas han seguido el proceso de adaptación a las nuevas exigencias imperiales iniciado por Menem con la derogación del Servicio Militar Obligatorio y la conformación de un cuerpo más profesional y alejado de las presiones populares, integrado a un sistema de «seguridad internacional» orientado por la ONU y la OTAN tal como se ve en la presencia argentina en la ocupación militar de Haití[3], así como la continuidad de las relaciones de «colaboración» con el Comando Sur del Ejercito de los EE.UU.   La comprobada participación del Almirante Godoy en las labores de espionaje político descubiertas en el actual caso de Trelew  y la denuncia del fiscal Cañón de Bahía Blanca acerca del compromiso militar en la fuga de Corres[4], dan cuenta de las dificultades para romper la lógica de la Seguridad Nacional y el macartismo inculcado durante décadas a pesar de algunos pasos positivos en la reestructuración del sistema de formación profesional y la anulación de los fueros militares. Los servicios de Inteligencia, empezando por la nefasta SIDE, se mantiene fuera de todo debate y control social, manteniendo sus atribuciones de espionaje y provocación política que la hicieron famosa. La Bonaerense, como el resto de las policías provinciales ha resistido 25 años de «reformas» y depuraciones, manteniéndose en lo fundamental como una estructura mafiosa, con espíritu de cuerpo y capacidad de mantener la práctica sistemática de ejecuciones sumarias que nuestro inolvidable Toto Zimerman bautizara como «gatillo fácil» o repetir cuando sea necesario el crimen de Kostecky y Santillán tal como la Policía neuquina hizo con el maestro Fuentealba.

    Pero aún hay más, muchos de los cesanteados de la Bonaerense hoy forman parte de un vasto ejército secreto amparado en las agencias de seguridad privada.  Y así podríamos seguir con el aumento del poder de fuego de Gendarmería y Prefectura y su reformulación como fuerzas de seguridad interior, lejos de sus originarias tareas de salvaguarda de las fronteras o la persistencia de una cultura represora en el Servicio Penitenciario Federal y los respectivos servicios penitenciarios provinciales (la Corte Suprema de la Pcia. de Buenos Aires acaba de dar curso a la denuncia contra el sistema provincial de que traslada de cárcel, mensualmente, a 16 mil de los 25 mil presos calificando a dicho trato de Tortura).

    La negativa de los mandos militares a entregar la información acumulada sobre los desaparecidos da cuenta de un pacto de sangre que se transmite de generación en generación y que está en la base de la continuidad del estado como aparato de dominación.  La reaparición de grupos para estatales, como los que secuestraron a López o los que cometieron cientos de actos intimidatorios y represivos contra militantes populares, el último de los cuales afectó a un niño de quince años, integrante del Movimiento Chicos del Pueblo, es acaso la consecuencia más dolorosa de la impunidad con que cuentan la inmensa mayoría de los perpetradores del Genocidio de los 70.

    Nos interesa resaltar que mucho de esta continuidad estatal fue construida por los legisladores que al reasumir el Poder Legislativo en vez de fulminar por nulidad absoluta los decretos «leyes» dictados por las Juntas Militares, les dieron status de legalidad en pro de la necesaria supuesta continuidad jurídica que explica, por ejemplo, que nos sigamos manejando en los temas de radiodifusión con las normas dictatoriales.  Es por eso que no aceptamos la tesis de la Secretaría de derechos humanos de la Nación que en los juicios por Terrorismo de Estado pretende asumir la representación jurídica del «Estado democrático» contra el «Estado represor», procurando ocultar la responsabilidad de las autoridades estatales en cuestiones muy puntuales como la entrega de la información disponible sobre la represión, la efectiva protección a testigos en causas de delitos de lesa humanidad o en una mirada más abarcativa, la verdadera reparación del Genocidio que no es otra que la reversión de los cambios económicos/sociales y culturales que impuso el neoliberalismo, conquistando la Segunda y Definitiva Independencia Nacional.

    Dos

    Durante estos años no ha dejado de aplicarse el Código Penal para judicializar la protesta social y criminalizar la pobreza (entre otros los artículos 212 «intimidación pública», y/o 149 «coacción agravada», «incitación a la violencia colectiva» y otros), en su momento el Kirchnerismo se rindió ante la avalancha Blumberg, aceptó la mayoría de las propuestas de modificación del Código Penal (todas regresivas y basadas en la concepción reaccionaria de que el monto de la pena limita el delito, hipótesis que la vida ha mostrado irreal) y luego, durante  la gestión Iribarne en el Ministerio de Justicia, se negó a someter a debate un proyecto de modificación integral del Código Penal (el informe Baigún, por el nombre de quién presidió la Comisión de Juristas que lo elaboró) que el gobierno mismo había impulsado preparar.

    Digamos que si algo confirma el carácter de clase de la sociedad argentina es nuestro Código Penal y su consecuencia directa: la población penal argentina que se triplicó entre el 2002 y el 2007, con una definida composición social, pobres, y un componente nacional nítido, alta proporción de bolivianos, peruanos y paraguayos. En el 2007, sólo en la provincia de Buenos Aires se constataron 2051 hechos de tortura en sede policial o penitenciaria[5].

    Digamos para no abundar, que la sanción de la así llamada «ley antiterrorista» que amplifica atribuciones a organismos como el Ufidro (contra quién la Liga presentó una denuncia de espionaje político contra Pérez Esquivel, Echegaray y Bonafini, entre otros) y la creación de una nueva figura jurídica como el art. 213 Ter, «asociación ilícita terrorista», no sólo es un acto gravísimo para la democracia argentina (contra las ilusiones de algunos de que la Ley no se aplicará, recordamos que no hay ley que se cree para no aplicarla y que incluso jurístas «progresistas» como el Dr. Baltasar Garzón la están aplicando ahora mismo contra la compañera Pilar García, de la OSPAL española, a quién quiere procesar por complicidad con las FARC) sino una contradicción flagrante con los gestos de apoyo a la integración latinoamericana y la autonomía nacional, en cuanto implica asumir el discurso del antiterrorismo del Acta Patriótica con que los EE.UU. vienen rearticulando el sistema de relaciones internacionales.  Con el mismo discurso con que se aprobó la Ley, se rearma la Cuarta Flota y se impulsan las campañas desestabilizadoras contra los gobiernos populares de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

    Tres

    Es en el terreno discursivo donde acaso se puedan observar más nítidamente elementos de discontinuidad o ruptura entre el gobierno de los K y los gobiernos de Menem y la Alianza.  Cierto es que el discurso kirchenerista[6] sobre los derechos humanos se limita a una reivindicación ética (no del proyecto político) de la generación de los 70, mediado por una lectura reducccionista -en clave peronista- de aquel período histórico. Cierto es que dicho discurso estuvo al servicio de la construcción de los atributos indispensables para gobernar para quienes accedieron al Gobierno Nacional sin el respaldo popular ni el apoyo explícito de todos los componentes del bloque de Poder y es más: cierto es que este discurso de descalificación del Terrorismo del Estado y de las políticas neoliberales de los 90 estuvo al servicio de la gobernabilidad de la Argentina resultante –justamente- de la aplicación del proyecto impuesto por el Genocidio y desplegado en su máxima plenitud por el Partido Justicialista hegemonizado por Menem[7].  Acaso la imagen más irritante de todas sea la del secretario privado de la presidencia, el Dr. Oscar Parrilli, quien fuera el miembro informante de la mayoría menemista en el Parlamento a favor de la privatización de YPF, posando de «progresista» que canaliza las (generosas) ayudas gubernamentales a los organismos de derechos humanos que acompañan los gestos reivindicatorios.

    Nos hemos detenido en todos estos peros y en nuestro rechazo a la intromisión, muchas veces grosera y casi grotesca, del Gobierno Nacional en los debates del movimiento de derechos humanos porque creemos que de esa manera, sin ingenuidades ni ilusiones, podemos valorar mejor la ruptura que en el plano discursivo, en el plano simbólico (¡nada menos que en el plano simbólico!) produjo el discurso kirchenista con respecto al discurso reivindicatorio del Partido Militar y sus acólitos, con respecto al discurso de los dos demonios de Alfonsín y el progresismo radical de los 80, con respecto al discurso del olvido y la reconciliación de Menem y sus secuaces en el saqueo y aún con el discurso tibio de la Alianza que también en este terreno aplicó el clásico SI pero NO de su gestión.

    El discurso kirchnerista sobre la memoria (preferimos hablar de política y discurso de memoria, dado que como hemos argumentado no hay ni política ni discurso de derechos humanos, entendidos como integralidad histórica) impulsó la ampliación de espacios para el discurso de memoria en los medios de comunicación (vale la pena resaltar la admirable labor del canal Encuentro en este terreno), incluso en algunos –como Clarín- que fueron claros soportes de las dictaduras y los gobiernos de los 90.  Cuando discutamos la posibilidad de un Golpe de Estado, habrá que computar el resultado de esta prédica y su efecto mediático en las dificultades que tienen las Fuerzas Armadas para presentarse como «salvadores de la democracia o de la Patria».

    Ya hemos advertido que otras acciones del Gobierno, acaso más que otras palabras, han actuado a favor de la legitimación de la política represiva: la claudicación vergonzosa frente Blumberg y los defensores de la mano dura, la inacción frente a los desaparecedores de López y los grupos que agreden compañeros y la ya nombrada aprobación de la así llamada «ley antiterrorista» tan cargada de la doctrina del Acta Patriótica y todo el discurso antiterrorista de George W. Bush.

    La nueva derecha: quiénes son, cómo actúan y cómo llegaron hasta aquí?

    Casi de repente, acaso en el lugar menos esperado por casi todos, volvió a escena el discurso clásico de la derecha argentina: la descalificación de los pobres, el odio hacia la izquierda y todo el que plantee cambios sociales y reformas, la veneración al mercado y los valores culturales del neoliberalismo (egoísmo, individualismo extremo, hedonismo, etc.) y sobre todo, un odio casi enfermizo hacia el peronismo y todo lo que para ellos son formas del populismo: Chávez, Correa y Evo.

    Más allá de lo que se piense del conflicto sojero, y de sus resultados  interesa reflexionar sobre esta masa social reaccionaria, agresiva y con alto sentido de clase (burguesa, se entiende).

    Empecemos por decir que derecha hubo siempre en la Argentina, y que la mayor parte de la historia nacional tuvo posición hegemónica en el bloque de Poder, aunque no siempre logró construir una hegemonía cultural en el conjunto de la sociedad.

    Para que se entienda, desde Roca en adelante el componente social del bloque de Poder: los dueños de la tierra y del negocio agrario pampeano, los comerciantes e industriales de Buenos Aires y de las grandes urbes como Rosario, Córdoba, Mendoza, etc. y los grupos económicos extranjeros –primero ingleses y luego norteamericanos- se las arreglaron para modelar sistemas de dominación que garantizaran la reproducción ampliada del capital (con la cuota de súper ganancia agraria, industrial y financiera) y la continuidad del sistema capitalista.  Claro que con una peculiaridad, es acaso la vez primera que  la derecha hace su apuesta principal a constituirse en una fuerza política de masas, con discurso explícito y referentes sociales.  Más bien, han actuado a través de los Jefes Militares (recordemos que los militares tomaron el gobierno en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976, sin contar los conatos y otras «delicias» castrenses como la Semana Santa del 87).

    ¿Y cuándo había gobiernos electos por mecanismos constitucionales? Pues, garantizaban su continuidad como Poder a través de los jefes políticos de estos partidos políticos de raigambre popular pero que siempre tuvieron jefaturas que terminaban concediendo o claudicando frente al chantaje militar (recordemos la negativa del entonces Coronel Perón a resistir el golpe del 55 a pesar de contar con una amplia mayoría social y aún militar).  Si la alternancia entre gobiernos civiles y militares, explica la continuidad del sistema capitalista en casi todo el siglo XX, la alternancia entre radicales y peronistas, explica el ciclo abierto en 1983.

    Y estos gobiernos militares y civiles construyeron niveles de consenso social que actuaba en su apoyo, contrariando el mito de que la Argentina fue siempre un país progresista, de capas medas blancas y cultas.  Hubo una masa social reaccionaria que apoyó el golpe de 1976, como hubo una masa social enorme que le permitió a Menem ser electo y reelecto y aún ganar en primera vuelta las elecciones de 2003 en las que finalmente fuera electo presidente Kirchner en la segunda vuelta (cierto que no todos los que votaron a Menem son de esa masa social, siempre hay confundidos y muchos).  Esa masa social reaccionaria es la que ha estado inhibida desde el 2001 en adelante, y parece que ha decidido recuperar la palabra, y vaya si lo está haciendo!

    Si la inhibición tuvo que ver con la catástrofe social provocada por el neoliberalismo, con la crisis de representatividad y la fisura en la dominación cultural que surgieron del Diciembre Popular de 2001, pareciera que la desinhibición tiene que ver con la gran ofensiva cultural imperial en respuesta a los pasos de autonomía dados por algunos gobiernos de Latinoamérica y con los procesos de cambio antimperialistas que avanzan en la región, por un lado, y con el deterioro de la hegemonía al interior del bloque de Poder que ha sufrido el kirchnerismo producto en parte de sus «éxitos» en la recuperación de la gobernabilidad y el ciclo de negocios (fue el pánico a la catástrofe económica social lo que facilitó la opción por el kirchnerismo por parte de amplios sectores burgueses y de capas medias altas; es la tranquilidad que da la recuperación del ciclo de negocios capitalistas lo que facilita su alejamiento) y en parte como reacción frente algunas opciones tomadas por el kirchnerismo para abrirse paso: la apuesta a la integración latinoamericana, la construcción de hegemonía política desde el discurso de memoria, ciertos moderados límites al automatismo del mercado, etc.

    Y no debieran desestimarse factores culturales de largo aliento como el odio a todo lo que el peronismo siempre representó como amenaza (más que como realidad): Evita, Cámpora, Atilio López, la Jotape y los Montoneros.

    Claro que en esta desinhibición derechista de masas, también convendría anotar el efecto inverso de la maniobra del Tero.  Así como al tero le resulta efectivo poner el huevo en un lado y echar el grito en otro, porque confunde a sus enemigos, el hacer lo mismo en política causa otro efecto, muy paradójico.

    La falta de coherencia entre un discurso de memoria y de promesas distribucionistas, con las políticas y las acciones reales, produce un efecto movilizador en la derecha (que se siente amenazada) y un efecto desmovilizador en el campo de lo popular (que se ve frustrado en sus ilusiones una y otra vez).  Sin subestimar otros enfoques sobre la derrota legislativa del proyecto de retenciones agrarias (que hemos considerado justas y aún más, que debieran extenderse a todos los rubros de la exportación favorecidos por el modelo económico puesto en marcha en 2002), proponemos incorporar este enfoque de desinhibición de la derecha e inhibición de lo popular, como una perspectiva que debiera sumarse al análisis, al menos desde una perspectiva de lucha por los derechos humanos.

    Conviene, de igual modo, tratar de anticiparnos a la estrategia de esta nueva derecha.  Parece bastante transparente que están en la etapa de construir consenso social para su discurso  y de hacerse de una base de Masas desde la cual presionar para lograr las concesiones que aspiran en el plano económico, en el terreno de las políticas de relaciones internacionales y de memoria. Y que si logran avanzar en esa dirección, nada autoriza a pensar que no podrán llegar a conquistar el gobierno nacional.  Detrás de ellos, está el sector más poderoso de la burguesía norteamericana, que aún en crisis, sigue siendo la única súper potencia imperial con aspiraciones globales.  Oponernos a su desarrollo parece entonces totalmente natural, igual queda pendiente un «detalle»: el modo de enfrentar a la derecha explícita y desinhibida, o lo que es lo mismo, cómo nos paramos ante un gobierno que de derechos humanos solo tiene un discurso de memoria.

    El rol de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en esta lucha

    Nacimos hace más de setenta años bajo el signo de la SOLIDARIDAD Y con el sello de una identidad inconfundible: el ANTIFASCISMO  y seguimos creyendo que esa es una de las razones más poderosas que hacen necesario la existencia y desarrollo de los organismos de derechos humanos.

    Nos proponemos ser cada día más una entidad solidaria con los que sufren y luchan, amiga de todas las causas en defensa de los débiles, los humillados, discriminados, expoliados o explotados por el sistema capitalista, comprometida con la lucha contra todas las impunidades, decidida a aportar al ancho torrente de los que en todo el mundo resisten el avance del Imperio y sus políticas terroristas.

    Para nosotros la SOLIDARIDAD no es un valor que se equipara a la compasión o el altruismo que se permiten los poderosos sino una conducta que se practica y se construye junto al sujeto agredido. Por eso queremos ser una entidad que se concentre en desplegar su actividad en la base misma del movimiento popular, allí donde el sujeto popular vive, sufre y lucha.  Se trata de resistir las presiones que el sistema ejerce de mil maneras para convertirnos en una O.N.G. domesticada y respetuosa de los límites y espacios que ellos mismos definen para la lucha por los derechos humanos.

    No queremos ser una entidad de especialistas que median entre el Estado y las víctimas; queremos ser un organismo militante, nutridos del mismo movimiento popular y dedicados a contribuir a su desarrollo y unidad y a la creación de una representación política que le de perspectivas de victoria a las luchas históricas.

    Para ello defendemos la AUTONOMIA del Estado, del gobierno y sobre todo del PODER PERMANENTE, ese que se ejerce desde los medios, desde los grandes grupos económicos y las embajadas de los países imperialistas; desde esa AUTONOMIA participamos en ámbitos de articulación con otros organismos de derechos humanos y fuerzas sociales y políticas que actúan en los juicios contra el Terrorismo de Estado, en las multisectoriales que en todo el país rodean y sostienen las luchas por los derechos populares, en los espacios públicos desde donde se construye la memoria histórica (mixtos, donde confluyen representaciones estatales, gubernamentales y de organismos de derechos humanos) y en toda iniciativa de defensa de los perseguidos políticos como también el patrocinio al pueblo en su reclamo por la vigencia de los Derechos económicos sociales y de resistencia a la ofensiva de la derecha explícita.

    Una autonomía que lejos está de ser prescindente de las batallas reales, que nos permite impulsar aquellas medidas jurídicas, legislativas u gubernamentales que consideramos útiles a la lucha por la vigencia de los derechos humanos tanto como la resistencia con todas aquellas que, por acción u omisión, garantizan la impunidad de quienes los violan.

    Desde la centralidad que la SOLIDARIDAD tiene para nosotros, desde la identidad ANTIFASCISTA que portamos con orgullo desde nuestro nacimiento, y desde la AUTONOMIA que construimos cotidianamente, podemos definir –desde la coherencia- que nuestro rol es luchar contra todas las violaciones a los derechos humanos que el ESTADO comete y que con el mismo ímpetu, o aún más, denunciaremos y confrontaremos con la derecha explícita, que en el pasado apoyó las dictaduras militares de ideología fascista y que en el presente expresa la ofensiva imperialista por recuperar el terreno perdido en América Latina a manos de los procesos y gobiernos populares y antimperialistas.

    Para estas luchas, para todas o para alguna de ellas, como siempre tendemos nuestra mano a todos los que estén dispuestos a luchar por estos objetivos.


  • A treinta y dos años del golpe de Estado genocida que demolió al movimiento popular y sus proyectos políticos de transformación social, y fundó la Argentina polarizada, excluyente de millones de hombres y mujeres que han perdido todo derecho mientras un puñado de empresas y grupos económicos –especialmente extranjeros- son hoy propietarios de los recursos naturales y de lo fundamental del aparato productivo y financiero, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, entidad pionera de los organismos de derechos humanos de Nuestra América, fundada el 20 de diciembre de 1937, se dirige a los legisladores nacionales a fin de proponer el tratamiento legislativo de las cuestiones que seguidamente describimos, que indudablemente no agotan el amplio espectro de las necesarias reformas legales para minimizar las violaciones a los DD.HH. en nuestro país y ser solidarios con la lucha antiimperialista de nuestra América.

    Al hacer efectiva esta presentación, cumplimos con los pedidos de aportes que nos han hecho diversos legisladores nacionales, y procuramos continuar la histórica tradición liguista de recurrir a todas las formas de lucha necesarias para defender los DD.HH., desde las movilizaciones y otras acciones de masas hasta la defensa técnica de todos los represaliados, discriminados, perseguidos o encarcelados, incluyendo las acciones judiciales para velar por sus derechos, las acciones de concientización y la elaboración de propuestas legislativas.

    El presente material no constituye estrictamente un listado de proyectos (aunque algunos se encuentran elaborados). Se trata más bien de un señalamiento de temas que consideramos de tratamiento necesario y que estamos dispuestos a trabajar en conjunto con quienes deseen sumarse a esta tarea, que supone también nuestra disposición a analizar y eventualmente apoyar algunos proyectos producidos por otras organizaciones.

    1.                 Judicialización de los actos de protesta social. Corresponde solucionar la situación de los 5.000 compañeros que se calcula aproximadamente  están afectados a proceso (como imputados, procesados o, incluso algunos, condenados) merced a la escalada del los procesos de criminalización de la protesta social. Esto sólo podría hacerse a través de una «Ley de Amnistía». Si bien existen varios proyectos ingresados a Diputados (Basteiro, Ariel y otros, Castro, Alicia y otros, Lolo Gómez y otros, etc.), proponemos el tratamiento de otro proyecto, el más moderno y completo, de 2004 (que se hizo con la participación sustantiva de la Liga), suscripto por Walsh, Basteiro y otros cuarenta diputados.

    2.                 Suspensión de los desalojos de familias en todo el territorio nacional. Derogación de los artículos 238 bis del C.P.P.N., 680 bis y 684 bis del C.P.C.C.N. Es público y notorio que la crisis habitacional es uno de los problemas más graves que afligen a los sectores más desprotegidos de la población de nuestro país y que, a pesar de que el artículo 14 bis de la Constitución Nacional garantiza desde hace medio siglo a las familias el acceso a una vivienda digna, el Estado Nacional, los provinciales y el G.C.B.A. no desarrollan políticas adecuadas para disminuir sensiblemente el déficit habitacional. También es público y notorio que las sucesivas reformas legislativas que entraron en vigencia a partir de 1994, unidas al auge de la especulación inmobiliaria y a la construcción orientada hacia sectores de mediano o gran poder adquisitivo, han acelerado el trámite de los desalojos y han incrementado enormemente su número. Ante este panorama, resulta necesario suspender los desalojos de familias en todo el territorio nacional, exceptuando los casos en los cuales la vivienda ocupada fuera la única vivienda de otra familia, y garantizar en todos los casos una vivienda transitoria digna a las familias desalojadas. Asimismo, reclamamos la derogación de los artículos 238 bis del C.P.P.N. (que ha llevado a la multiplicación de las denuncias penales por usurpación, dada la ligereza de algunos jueces a la hora de desalojar a toda persona denunciada) y 680 bis y 684 bis del C.P.C.C.N., por contrariar todos ellos el derecho de defensa en juicio y contraponerse al artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

    3.                 Reglamentación del derecho a la interrupción del embarazo por parte de la madre para frenar la muerte de miles de adolescentes y mujeres Con la legalización se ahorrarían miles de muertes de mujeres pobres y de sus niños por hambre. El registro de morbilidad materna por causa del aborto en los hospitales y ambulatorios públicos -espontáneos o provocados- es la segunda causa de muerte materna registrada. En Argentina y América Latina entre el 80 y el 90 por ciento de los abortos se realizan en condiciones de riesgo, siendo una de las principales causas de morbilidad materna.Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), América Latina es la región dónde más abortos se realizan. Paradójicamente, es ésta también, la región que posee leyes más restrictivas con relación a este tema. Sólo en Argentina se practican más de 500 mil abortos por año, y muere más de una mujer pobre por día debido a la clandestinidad, precariedad y pésimas condiciones sanitarias en que se realizan. El aborto ilegal es un problema grave de salud pública, así como también un problema de justicia social y de democracia.Deben tomar conciencia los Estados y miembros de los parlamentos que la penalización del aborto no disminuye su práctica.Los derechos reproductivos abarcan ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las leyes nacionales, en los documentos internacionales de derechos humanos y en otros documentos pertinentes de las Naciones Unidas aprobados por consenso. Estos derechos se basan en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el momento de tenerlos, y a disponer de la información y de los medios necesarios para ello, y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva. También incluye el derecho de todas las personas a adoptar decisiones en relación con la reproducción sin sufrir discriminación, coacciones ni violencia» (Resumen del Programa de Acción de la Conferencia sobre Población y Desarrollo).

    4.                 Necesaria reforma a la peligrosa Ley de Seguridad Interior. La Ley 24.059 fija que cuando el estallido social llegare a exceder la capacidad preventoria de las fuerzas de seguridad (Policías, Gendarmería, etc.) las FF.AA. pasarán directamente a sofocar el «conflicto interno» con todo su potencial destructivo (tanques, aviones, cañones, ocupación territorial, etc.). Las FF.AA. suelen justificar sus frecuentes incursiones en «inteligencia interna» (prohibidas justamente por la Ley de Defensa) a partir de una supuesta necesidad generada por la eventualidad de ser convocadas para intervenir en el conflicto interno.

    5.                 Aceleración de los Juicios contra el Terrorismo de Estado (proyecto del Dr. Carlos Rosanzky). «La situación actual de los procesos judiciales por violaciones a los Derechos Humanos en el período indicado (1976/83) revela complejidades en la tramitación de los expedientes tanto en la instrucción como en la realización de los juicios orales por parte de los tribunales federales. Desde 2003, a partir de la reapertura de las causas y la posibilidad de impulso de nuevos procesos penales, se han concluido sólo 3 juicios con un solo imputado cada uno y un número limitado de víctimas y a razón de uno por año. En el país, hay alrededor de 900 imputados, en cerca de 200 causas. Aproximadamente la mitad de ellas están radicadas en la justicia federal de La Plata, donde se tramitan los delitos cometidos en el marco del denominado «Circuito Camps». Así, una proyección de la situación descripta permite concluir que si no se modifica el procedimiento actual -un proceso oral por año-, como viene ocurriendo ya que no hay posibilidad legal ni material de que un tribunal inicie un juicio antes de que finalice el anterior, estaríamos ante el absurdo de cien años más de juicios, sólo para tramitar los expedientes de la ciudad de La Plata.  Ante ese escenario se impone diseñar estrategias que agilicen el trámite de dichas causas y permitan un agrupamiento racional que no afecte el derecho al debido proceso que tienen tanto víctimas como imputados». Así fundamenta el Dr. Rosanzky su proyecto de Ley propuesto para agilizar la tramitación de las causas, proyecto que consideramos una base firme para el debate imprescindible sobre el tema.  Quisiéramos recordar que uno de los efectos menos visibles de la desaparición del compañero Julio López es la frustración del debate que el Tribunal Oral de La Plata, presidido por el mismo Rosanzky, proponía en el fallo de condena al genocida Echecolatz.

    6.                 Depuración de las fuerzas policiales, de seguridad, militares, de los servicios de inteligencia y de las empresas de seguridad privada de todo efectivo que haya revistado en un Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio.  El secuestro del compañero Julio López, testigo de los juicios que se llevan adelante en La Plata, y el asesinato del represor Febres son evidencia más que suficiente de la permanencia de una red de relaciones entre los represores de ayer y efectivos de las fuerzas policiales, de seguridad y militares de hoy. Quisierámor recordar que la Argentina sigue en mora con la exigencia de depuración  de las fuerzas de seguridad de todo individuo comprometido con las acciones propias del Terrorismo de Estado que emana de la Resolución Nº 5/95 del Comité de Derechos Humanos de la O.N.U.   El tema, por cierto, excede una u otra medida aislada y requeriría un debate en forma sobre la transformación de las fuerzas de seguridad, para disminuir las probabilidades de que puedan ocurrir hechos como éstos o como el asesinato del maestro Fuentealba, pero creemos que esta medida expresaría la voluntad política de no convivir con estos asesinos, inicio de todo principio de la construcción de una democracia verdadera, que no sea la ficción formal de la que soñaron los libertadores hace casi doscientos años.

    7.                 Modificación del Código Penal. Este cuerpo normativo experimentó desde 1922 novecientas enmiendas, entre ellas las inspiradas en la «doctrina Blumberg». Ya tenemos 65.000 presos, y de ellos un 30% (condenados) exhiben penas cuantiosas y draconianas por efecto de las alzas absurdas en los montos punitorios previstos en las leyes penales. El Ministerio de Justicia convocó a una Comisión de Expertos para elaborar un «proyecto integral» (nuevo Código), presidida por el Dr. Baigún, que cumplió su cometido de un modo satisfactorio, produciendo un material apto para el debate por su nivel científico y su esfuerzo por basarse en principios democráticos y progresistas.  Cuando la Comisión remitió el proyecto, la derecha fundamentalista lanzó una campaña mediática descalificatoria y llamativamente, el Ministro Iribarne decidió no elevarlo al Congreso. Correspondería que el Proyecto Baigún sea sometido a la consideración de los Legisladores y la sociedad, por constituir un buen punto de partida para minimizar el grave daño social que causa el actual Código Penal. Para esto bastaría que un grupo de Legisladores haga suyo el proyecto y lo presente al debate parlamentario. En caso de que esto sucediera, señalaríamos nuestras opiniones detalladas –tanto de apoyo general como de crítica puntual- sobre el citado proyecto.

    8.                 Derogación de las modificaciones al Código Penal impuestas por la llamada «ley Antiterrorista» de 2007.  La creación de una nueva figura jurídica, la asociación ilícita terrorista, regida por un agregado al Código Penal (el 213 Ter) y la ampliación de atribuciones a un conjunto de reparticiones como la UFI y la UFIDRO (contra el que la Liga presentó una denuncia por sus actividades de espionaje político contra el movimiento popular; ver en Página/12 de julio 2007 y marzo 2008, notas de Adriana Meyer y Horacio Verbitsky) expresan un alineamiento con la doctrina terrorista de Bush, pergeñada so pretexto del atentado de setiembre 2001, que viene arrasando con las libertades democráticas incluso en los mismos EE.UU. (Se trata éste de un alineamiento que se niega en los discursos y en algunos gestos de solidaridad latinoamericana como se mostró en la reciente cumbre del grupo Río.)  Sólo queda por resaltar que su sanción despertó el rechazo unánime de los organismos de derechos humanos que no han dejado de peticionar la  inmediata derogación de las reformas sancionadas.

    9.                 Situación de los cinco cubanos condenados a perpetuidad en los EE.UU.  Desde hace más de nueve años, cinco cubanos permanecen encarcelados en los Estados Unidos. Sobre ellos pesan extensas condenas, resultado de un juicio politizado celebrado en la ciudad de Miami. Los Cinco ayudaban a monitorear planes terroristas organizados contra Cuba desde la Florida por grupos cubanos de ultraderecha. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas declaró arbitraria su detención, y un panel de tres jueces, encargado de examinar el caso por la Corte de Apelaciones de Atlanta, acordó por unanimidad declarar no válido el juicio e indicó revocar las sentencias dictadas en Miami. Con posterioridad, el pleno de la Corte, en votación dividida revocó esa decisión, y en este momento el caso sigue en apelación. Los Cinco han permanecido aislados en prisiones de máxima seguridad, bajo crueles condiciones de reclusión, en violación de sus derechos humanos y de las propias leyes estadounidenses. A dos de ellos se les ha privado del derecho a recibir visitas de sus esposas. El senador Giustiniani presentó el 10/12/06 (Expte. S-4537/06) un proyecto de declaración «preocupado por la privación arbitraria de la libertad que sufren los cinco cubanos encarcelados en EE.UU.». Un poco antes (20/11/06, Expte. D-6969/06) los diputados Gutiérrez, De Petri, Bonasso, Rosso, Osuna, Ortola, Macaluse, Méndez y Carlotto hicieron algo análogo, y sabemos que este material se giró a la Comisión de Relaciones Exteriores. Ya el 24/08/05, veinticinco diputados se habían dirigido al Procurador General de los EE.UU. requiriéndole la «libertad inmediata de los cinco», por cuanto la Corte de Apelaciones de Atlanta había declarado nulo el fallo condenatorio de primera instancia, sustanciado en Miami.  Con el paso del tiempo, la situación se torna cada vez más insostenible y repudiable, y amerita una declaración legislativa que se sume a las voces que por todo el mundo claman libertad a los Cinco.

    10.             Situación de los seis paraguayos extraditables. Imputados falsamente de haber asesinado a la hija del ex presidente del Paraguay, Cubas, como parte de una estrategia de desarrollo continental de las Fuerzas Armadas de Colombia, estos campesinos pertenecientes al «Partido Patria Libre» vinieron a vivir a la Argentina, donde inmediatamente solicitaron asilo. Seguidamente se produjeron dos actos gubernamentales que vulneran la tradición argentina en la materia: a) en sólo una semana, el CEPARE (Comité de Elegibilidad para Refugiados) denegó la solicitud de asilo (cuando de ordinario se tarda no menos de un año en pronunciarse), decisión que está apelada ante el Ministerio del Interior, y b) el Juez Lijo ya dictó fallo favorable en la causa por extradición, haciendo lugar al pedido del Paraguay, fallo que está apelado ante la Corte Suprema.  En las nuevas condiciones creadas por la ofensiva de Uribe contra las normas democráticas, y con la histeria anti Farc que despliegan los medios de comunicación subordinados a las cadenas de noticias yanquis, la extradición de los campesinos paraguayos se asimilaría a un acto de ejecución, por lo que estimamos perentoria una declaración de los legisladores a favor del asilo.



  • En la mañana aquella de octubre del ’76, cuando todavía no había hablado con ningún compañero y ni siquiera sabía donde estaba (por qué estaba, claro que sabía; pero como me habían encapuchado antes de salir de casa…) dos sonidos me ayudaron a ubicarme: el de un bandoneón y el de una campana.

    Durante 24 años había vivido a los fondos de la seccional Cuarta, había ido a la escuela Nº5 López y Planes – que tenía una campana en su puerta-  y había escuchado ensayar a un músico que tocaba el bandoneón todas las mañana.

    Y  fueron justamente  esos sonidos los que me avisaron donde estaba.

    En la esquina de Bv. Zavalla y Tucumán, justo frente a la escuela y a la vuelta de mi casa.

    El punto es que al volver a la Cuarta, treinta y dos años después, al acercarnos caminando por el Bv. Zavalla, el sonido de un bandoneón tanguero nos sacudió a todos.

    Como si fuera un recurso de un director de cine, alguién estaba tocando su bandoneón en el momento exacto en que nosotros íbamos al encuentro de un recuerdo tan remoto.  Lo saludamos, le explicamos la situación y él confesó que alguien le había comentado un libro que contaba lo mismo.

    Ensayó algo así como una disculpa, «yo escuchaba los golpes y los gritos pero pensaba, ¿qué habrá hecho esta gente para que le peguen así?, no supe ver lo que pasaba…», agradeció los elogios y volvió a lo suyo. Igual que hace treinta y dos años, de mañana, el maestro Víctor Hugo Canale toca el bandoneón.


  • Reflexiones sobre lo que se encuentra al regresar al sitio donde se estuvo secuestrado hace treinta y dos años y sobre la vigencia de la lucha por los derechos humanos.

    El jueves tres de abril se realizó el primer reconocimiento judicial a la Seccional Cuarta de la Policía de Santa Fe, en la ciudad homónima, en la esquina de Bv. Zavalla y Tucumán, lugar donde en los años de la dictadura funcionaba un Centro Clandestino de Detención y Torturas (denunciado ya ante la Conadep en el 84) y del cual fue desaparecida Alicia López Rodríguez de Garraham a finales de noviembre de 1976

    Así pues que, junto a Graciela –quien era mi compañera por esos años-, a Vilma y Raúl, volví a entrar al lugar donde estuve secuestrado dos meses en el ’76 y dos días en el ´77.  En el ´76 fue que desapareció Alicia, en el ´77 que Brusa, Ramos y otros me sometieron a simulacros de fusilamiento y torturas.  En el ´92 denuncié que el entonces Juez Federal Víctor Brusa había sido parte del sistema operativo del Terrorismo de Estado.  En el 2000 fue destituido, en el 2002 se abrió la causa y desde el 2005 está detenido junto a otros represores.  La causa está ahora en el Tribunal Oral Federal y debería ir a Juicio Oral este año.  La desaparición de Alicia la denuncié en todas las oportunidades que declaré en España, ante el Consejo de la Magistratura y ante el Juzgado Federal.  El relato de su desaparición está en mi libro Los laberintos de la memoria, cuya primera edición es de 2003.  Sin embargo, recién ahora se abrió la causa, por fuera de la que va a Juicio Oral. Como si fueran cosas distintas.  Mismo lugar, mismo grupo de tareas, mismos testigos, otra causa.  Así se construye la injusticia en la Argentina.

    En el Juzgado me pidieron que hiciera un plano de la Cuarta y no tuve dificultades, creía recordar todo bastante bien. Pero cuando llegamos al lugar, el espanto que sentí no fue el de revivir el pasado sino el de verlo en el presente.  A pesar de alguna pared por acá y otra por allá, llegué sin problemas al sitio donde había estado en el ´76: una celda grande, totalmente vacía, con barrotes al frente que daban a un patio, con otra celda grande a un lado y cuatro celdas chiquitas, «tumbas», del otro.  Alicia estuvo en una de esas tumbas y ahora, recién ahora, me vengo a enterar que hablábamos seguido y que alguna vez compartí mi ración de pan con ella.  Contó Graciela que al llegar a la Cuarta para un interrogatorio y ser puesta en una de las tumbas, una mujer menuda la recibió, le preguntó quien era y le dijo que yo estaba al lado. Que me llamó e hizo chistes sobre la visita.  Y Raúl, a quien había conocido en 1971, luego del Corondazo, una lucha de los productores de frutilla, le explicó al funcionario judicial que podía reconocer el lugar de encierro de Alicia porque le llevaba parte de mi ración y de los otros compañeros secuestrados dada su manifiesta debilidad.  Después de su oficio de recolector de frutilla, trabajo duro si lo hay, Raúl entró a la Policía y estaba en la Cuarta cuando yo llegué en el ´76.  Fue él quien avisó a mi familia y mi partido que yo estaba secuestrado.  Y no lo veía desde entonces.

    Así entré a la Cuarta, emocionado por el paso que estábamos dando y por los recuerdos de una época de espanto que siempre estuvo cruzada por la ternura del compañerismo y la solidaridad rayando en el heroísmo, pero a medida que caminaba por sus pasillos y me acercaba a «mi» celda, un nuevo espanto me fue invadiendo.  Por todos lados había presos, en condiciones inhumanas, iguales o peores que las «nuestras».  Y en el mismo lugar de donde había desaparecido Alicia, en la misma celda donde había estado yo, ahora había otros presos, jóvenes, muy jóvenes, que me contaron que también ahora los golpeaban y les robaban lo que las familias traían.  Y nosotros sacando fotos como si fuéramos arqueólogos de un pasado remoto. Y los derechos humanos violados delante de nuestros ojos.

    Así que salí y le dije a la prensa que era un escándalo que en el mismo lugar donde había funcionado un Centro Clandestino de Detención ahora se someta a seres humanos a condiciones de detención que son en sí torturas. Y que es hora de desalojar la Cuarta de los policías y convertirlo en un sitio de Memoria.

    Una vez leí que la relación entre el pasado y el presente, entre la memoria y el olvido era más compleja de lo que parecía: que cada parcela de memoria era el resultado de diversas operaciones de olvido.  Y yo me resisto a que la memoria de la Cuarta sea sobre la base del olvido del presente.  De que yo no vea a los muchachos presos en mi celda, y en la de Alicia.

    Alicia era militante de las Ligas Agrarias del norte santafesino, y la desaparecieron por eso. Raúl adhirió por un tiempo a UPARA, Unión de Productores Agropecuarios de la República Argentina, que también intentaba organizar a los campesinos pobres y de las producciones regionales, que no integraban la Federación Agraria Argentina que por esos años daba la espalda a los pobres del campo y la ciudad.  La Fede me mandó a colaborar con esos esfuerzos y la Dictadura nos juntó a los tres en la Cuarta.  Recuerdo haber visto en la Cárcel de Coronda a gente de las Cooperativas Agrarias y hasta de Sancor, pero nunca vi un socio de la CRA, la CARBAP y la Sociedad Rural, más bien recuerdo que esos estaban en los Ministerios de Agricultura de los milicos.

    El pasado y el presente. La dictadura y el campo. La memoria y el olvido.

    Digámoslo de una vez, algunos nos proponen luchar contra el pasado a condición de olvidar el presente y nuestra memoria no tiene precio. No estoy dispuesto a olvidar lo que vi el tres de abril de 2008 cuando reconocí el lugar donde desaparecieron a  Alicia en noviembre de 1976. Como tampoco estoy dispuesto a luchar contra otro capitalismo que no sea el realmente existente, con sus mecanismos de rentabilidad capitalista y sus modos de dominación. Con el Estado que lo defiende y el Gobierno que lo administra y hace sustentable.

    No quiero una memoria que olvide el presente sino que lo cuestione y lo critique como continuidad y resultado del Genocidio y las sucesivas prácticas de dominación.

    Alicia estaba allí, eso es lo único seguro.

    Cómo se construye la memoria de su desaparición es lo que está en discusión


  • toto

    En un poema sobre el Che decía Silvio Rodriguez que nuestro primer deber sería impedir que lo pongan en un lugar sagrado, es decir, inmaculado, eterero, sin contradicciones ni pasión, sin errores ni temores.

    Es decir lejos de la enorme humanidad que caracterizaba al Toto.

    Qué decir entonces en este primer aniversario de su ausencia física?

    Cómo no ofenderlo con frases vacías y gestos rituales?

    Cómo ser coherentes con su herencia teórica y práctica?

    He aquí un desafío de los que gustaba afrontar el Toto

    Se me ocurre entonces que nuestro homenaje podría tener dos partes: un rescate de su legado conceptual, de sus aportes teóricos a la lucha por los derechos humanos en la Argentina post dictatorial, algo que a veces quedaba oculto tras su practica avasallante y formidable, ya se sabe de su papel en Budge, de la creación de la Correpi en el 92, de la cantidad de fallos contra policías asesinos que logró, de su labor de legislador por Izquierda Unidad, de su aporte a la recuperación del Pozo de Banfield y de tantas y tantas otras batallas que lo contaron como animador incansable.

    Y un balance de sus compañeros de la dirección nacional de la Liga de la que formaba parte al momento de su deceso, una dirección recompuesta en diciembre de 2005 con su aporte y que hoy puede hacer balance de lo actuado en un gesto que estamos seguros el apreciaría como apreciaba la coherencia y el esfuerzo de cada un por decir lo que pensamos y actuar en consecuencia.

    A mi me parece que el Toto aportó de un modo fundamental a un nuevo pensamiento de los derechos humanos en la Argentina, a una nueva doctrina de los derechos humanos que todavía no terminó de nacer pero que seguro que cuando madure tendrá las huellas de su pensamiento y de su acción. Una doctrina que se aparte de los vicios de culto a lo jurídico y lo legal, de estatalismo para hablar en términos académicos para designar la deformación –tan extendida en el movimiento popular argentino- de pensar todas las reivindicaciones sociales en relación con lo que el Estado puede o no puede hacer. Creo, sincera y profundamente, que el ¨Toto aportó a restablecer una concepción correcta del Estado entre los luchadores por los derechos humanos. Una concepción del Estado que reivindica lo mejor de la tradición marxista, el Estado es el consejo de negocios de la burguesía como Clase, al decir de Carlos Marx, el Estado es siempre un órgano de dominación de una clase sobre la sociedad, repetiría Lenin en vísperas del Octubre Rojo y el Estado es un sistema de relaciones de dominación que combina la coerción con la construcción de consenso diría Antonio Gramsci.

    Y de allí la posición doctrinaria y práctica de Toto en la vision de que los temas jurídicos son siempre conflictos políticos y por ende, requieren de acciones populares extra jurídicas para avanzar o como él decía que el abogado es solo una parte y no la más importante, en la lucha por la verdad y la justicia.

    O su visión de que entre el movimiento popular y el Estado debe haber una relación de autonomía y exigencia, nunca de compromiso y menos de tolerancia.

    He aquí, acaso, el nudo teórico de la crisis que atraviesa al movimiento de derechos humanos en la Argentina, tironeado por quienes quieren subordinarlo a un gobierno de discurso y gestos de respeto a los derechos humanos y una práctica de tolerancia con la impunidad histórica y actual. La desaparición de Julio López, el asesinato de Febres, la exigua cantidad de fallos contra el Terrorismo de Estado, que se cuentan con los dedos de una mano, la práctica cotidiana de la tortura en sede policial y del «gatillo fácil», la judicialización de la protesta social y la represión calificada a los que luchan son una parte de la lista contundente de violaciones actuales a los derechos humanos, para no hablar de los 25 bebés que mueren diariamente según la Unicef por causas evitables o del escándalo de la desnutrición infantil y de los ancianos en el país del boom sojero y la exportación de la leche y la carne por millones de dólares.

    Si no confiar en el Estado, digo en los jueces y políticos del sistema, en los punteros y comunicadores, en quién confiar entonces? Pues en la fuerza del pueblo organizado, en la capacidad popular de gestionar poder. En la creación de poder popular desde la lucha misma contra el acto represivo.


  • Durante el periodo de ejecución del Terrorismo de Estado iniciado por la Triple A y desplegado hasta el paroxismo por la Dictadura iniciada el 24 de marzo de 1976, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) ubicada en la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, sobre la paqueta Avenida del Libertador, funcionó como un Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio en el que se calcula que estuvieron secuestradas alrededor de cinco mil compañeros[1], la inmensa mayoría de ellos continúan desaparecidos. Aunque las instalaciones fueron utilizadas fundamentalmente por el Grupo de Tareas (GT) 3.3.2, éste puso las mismas a disposición de otros grupos represivos con los que mantenía contacto regular: comandos de la Aeronáutica, la Prefectura Nacional Marítima, el Servicio de Inteligencia Naval y otros grupos policiales y militares que llevaban también allí a las personas secuestradas.

    Todo el predio estuvo involucrado en la acción represiva, ilegal y clandestina realizada por la Armada como parte del Terrorismo de Estado, pero las funciones principales de la ESMA se centralizaron en el Casino de Oficiales. También se llevó, alternativamente, prisioneros a algunos otros edificios como la Enfermería, la Imprenta, el Taller Mecánica y el Pabellón Coy.

    El Casino fue el lugar más importante de concentración y tortura de los detenidos desaparecidos, al mismo tiempo que funcionó como dormitorio de los oficiales y como espacio de oficinas de inteligencia y de los rangos superiores de la Armada.  Allí funcionó una Maternidad clandestina en la que fueron recluidas y dieron a luz tanto las prisioneras secuestradas por el GT 3.3.2 así como las que provenían de otros CCDTyE, todas eran asistidas por médicos y enfermeras destinados a la ESMA y en caso de complicaciones eran llevadas al Hospital Naval.  Poco después del parto, los bebés eran apropiados por Marinos u otros represores y sus madres sufrían el mismo destino que la mayoría de los cautivos: “traslados” en los “vuelos de la muerte” que se llevaban a cabo de manera regular.

    Ante los planes menemistas de lotear el predio, en una forma extrema de privatización de la memoria del horror y construir un monumento a la “reconciliación nacional” en el espacio resultante de la demolición de la ESMA, el movimiento de derechos humanos y popular realizó una gran agitación y movilización que logró quebrar la decisión oficial logrando aprobar por unanimidad en la Legislatura porteña  la Ley 392 en junio de 2000 que dispuso revocar la cesión del predio a la Armada y destinarlo, previo desalojo de los marinos, a un “museo de la memoria”.  A tal efecto, y para “el resguardo y transmisión de la memoria e historia de los hechos ocurridos durante el Terrorismo de Estado, en los años 70 e inicios de los 80 hasta la recuperación del Estado de Derecho, así como los antecedentes, etapas posteriores y consecuencias” se creó el Instituto Espacio para la Memoria con un directorio compuesto por organismos de derechos humanos y representantes del estado nacional y de la ciudad de Buenos Aires, tal como dicta la Ley 961 de la misma Legislatura.

    Pero el desalojo de la ESMA se demoró largamente, sólo se efectivizó recientemente, el 30 de setiembre de 2007 a pesar de que el 24 de marzo de 2004 el Presidente Kirchner había ordenado su desalojo en uno de los momentos más impactantes de la nueva gestión presidencial y acaso uno de los principales gestos de construcción de una nueva imagen para Kirchner que buscaba instalar una nueva hegemonía al interior del Partido Justicialista, del bloque de Poder y de la sociedad argentina toda.

    Finalmente, luego de largas discusiones y negociaciones entre el Estado nacional y los organismos de derechos humanos agrupados en el Instituto Espacio para la Memoria (IEM), del cual la Liga Argentina por los Derechos del Hombre forma parte desde el primer momento, se constituyó un Ente Interjuridiccional conformado por un Directorio integrado por la mayoría de los organismos de derechos humanos[2] y un Organo Ejecutivo tripartito en que la ciudad de Buenos Aires está representado por el propio IEM, el Estado nacional por el Archivo de la Memoria y habrá un representante del Directorio que deberá ser elegido por los organismos participantes en el mismo.  El directorio se conformó el miércoles 30 de enero de 2007[3] y por decisión de su dirección nacional, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre ocupó el lugar que le fue asignado y que entendemos, le corresponde de pleno derecho por su historia y presente.

    Tal decisión ha sido tomada de modo reflexiva, procuramos evitar las miradas ingenuas y las actitudes irresponsables, somos parte activa de los debates que recorren al movimiento de derechos humanis sobre la actitud a adoptar frente a las políticas de derechos humanos del kirchnerismo y ante cada una de las nuevas instancias que se han abierto o reabierto: los juicios, el accionar de las Secretarías de Derechos Humanos, los espacios de memoria, etc. y quisiera aportar a la reflexión en curso, sin ánimos de “exhibir” una verdad inconstratable, pero absolutamente convencido de la conveniencia de la decisión tomada

    Lo peculiar del momento: una batalla en dos frentes.Contra los defensores de la impunidad y Contra quienes reivindican a las víctimas del Terrorismo de Estado para estabilizar el capitalismo real

    Conviene enmarcar la discusión sobre la constitución del Ente Esma en la particular situación creada en estos años con la asunción del gobierno nacional por una corriente política, el kirchnerismo, que decidió hacer del espacio de los derechos humanos uno de los principales territorios donde fundar su hegemonía política luego de la gran crisis de gobernabilidad de 2001.

    En trabajos anteriores[4] hemos reflexionado largamente sobre la decisión del Kirchnerismo de polemizar con la derecha fascista, el menemismo y el radicalismo (responsables principales del genocidio y la impunidad histórica) como modo de construir su propio espacio político destinado a estabilizar la dominación capitalista y  hacer viable la Argentina realmente surgida de los treinta años de terrorismo de Estado, democracias restringidas y neoliberalismo fundamentalista, y como –de un modo contradictorio- dicha acción golpea a los defensores extremos del genocidio y aún a los responsables de la teoría de los dos demonios que enarbolaba Ernesto Sábato y el “posibilismo” alfonsinista de los ochenta pero también a la izquierda y los luchadores más consecuentes por la memoria y los derechos humanos que se ven desplazados del lugar que ocuparon durante el menemismo y aún durante el gobierno de la Alianza, que debutó con la represión del puente de Corrientes y se despidió con la masacre de diciembre de 2001 (aún impunes, por otra parte).

    Al pensar la política de derechos humanos del kirchnerismo como parte de una construcción de hegemonía política y cultural nos interesa resaltar dos cuestiones que se convierten en límites y ordenadores de nuestro pensamiento y nuestra conducta: a) el gobierno de los Kirchner no es un gobierno de los derechos humanos, no garantiza su vigencia en ninguno de los planos en que se los puede pensar: el económico social y el de las libertades individuales y cuanto más sobre actúa en los gestos de homenaje a las víctimas del Terrorismo de Estado de los ´70 más genera una dicotomía entre el discurso y la vida, que el Juez Federal Rosanzky, haciendo referencia a la firma de todos los pacto internacionales de respeto a los derechos humanos, decía que si la Argentina desde el punto de vista formal era un paradigma para América Latina, desde el punto de vista real era una muestra indiscutible de la violación de los mismos textos señalados.

    Para ser concisos, digamos que la desaparición de Julio López (y ahora el asesinato de Febres, casi una acción simétrica e inversa) pulverizan el Nunca Más proclamado por Alfonsín en 1984 y que la denuncia de la Unicef de estos días: la muerte por causas evitables de 25 bebes por día[5], unos 9000 al año de los cuales la Unicef dice que 4.000 salvarían la vida con simples medidas, confirman que la lógica de la máxima ganancia para los grupos económicos trasnacionales que son hoy dueños de la Argentina, generan un verdadero genocidio social que impulsa un reclamo social y diversas formas de resistencia que siguen siendo anatematizadas (es significativo que en el debate entre Fernández y el macrismo sobre los intentos del gobierno de la ciudad de Buenos Aires de castigar más la movilización callejera ,ninguno discuta sobre los modos de eliminar las causas de la protesta sino sobre la eficacia de una u otra estrategia, disuasiva la kirchnerista, brutalmente represora la macrista), judicializados y represaliados como la muerte del maestro Fuentealba nos lo recuerda dolorosamente

    Pero así como afirmamos lo precedente, queremos decir que la política de derechos humanos del gobierno Kirchner, así sea  en el plano discursivo, constituye una ruptura significativa con el gobierno de Menem y el de De la Rúa,  dando un aporte a la lucha cultural contra los reivindicadores del Terrorismo de Estado, los descalificadores de la generación victimizada por el Terrorismo de Estado y de los luchadores por los derechos humanos y aún contra los banalizadores del genocidio.

    Convendría volver sobre la frase “así sea en el plano discursivo” que convendría reemplazar por otra que diga algo así como “nada menos que en el plano discursivo”, o sea en el plano de la subjetividad social no es para subvalorar el hecho que el Gobierno nacional legitime el discurso de la izquierda y los luchadores por los derechos humanos (y una vez más, cierto que para apropiarse políticamente de esa lucha histórica de la que no formó parte) de que sí hubo represión estatal y para estatal que constituyeron un verdadero genocidio, que las víctimas del Terrorismo de Estado era gente noble, comprometida con valores éticos y defensora de una causa justa que merece respeto (aunque deba ser “aggiornada” o como dijo Cristina ”si uno mira para atrás, el gran déficit de nuestra generación en los años ´70 fue como hacer un capitalismo en la Argentina. La sociedad no quería una sociedad socialista sino un capitalimo a la Argentina, que en nuestro país tuvo el nombre de peronismo”)[6].

    El desalojo de los marinos de la Esma, la firma del acta entre el gobierno nacional y el de Telerman a pocos días de terminar su mandato, la constitución del Ente Interjurisdiccional y Público[7] y sobre todo los proyectos habilitados a la Asociación Madres de Plaza de Mayo, el traslado del Archivo de la Memoria y buena parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, los institutos de educación en derechos humanos bajo el patrocinio de la Unesco y otros, deben pensarse desde esta doble perspectiva que proponemos: son al mismo tiempo, operaciones en procura de construir hegemonía cultural para un proyecto político y también acciones de ruptura con los defensores del olvido y la impunidad, son si quiere, concesiones que pueden ser pensadas como conquistas del movimiento de derechos humanos y popular en general que ha peleado desde el mismo momento de perpetración del genocidio por defender la memoria de los  compañeros victimizados.

    La constitución del Ente interjurisdiccional y público de la Esma

    Si algo no estaba en los planes estratégicos del kirchnerismo, era perder el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y menos a manos del macrismo.  La derrota electoral, sacó al tema Esma del largo letargo que había demorado el desalojo y esterilizado el debate que una y  otra vez desde el Instituto Espacio para la Memoria se había intentado establecer sobre la forma jurídica que debería tener la constitución del Ente.

    El desalojo total de la Esma, automáticamente hacía caer la cesión del terreno a la Marina por lo que debería volver a la Ciudad, es decir a Macri, si no se gestaba rápidamente algún recurso jurídico estatal.  La solución que encontró el gobierno fue crear un Ente Inter Estatal por medio de un Acta firmado por los dos gobiernos, el de Kirchner y el de Telerman, que otorgara la representación de la Ciudad al Instituto Espacio para la Memoria –como modo de sacar al macrismo del medio- lo que llevaba a que la representación del estado nacional esté en un organismo de apariencia similar, el Archivo Nacional de la Memoria dependiente de la Secretaría de DD.HH. de la Nación (solo apariencia, el IEM es un ente autárquico y autónomo y el Archivo un organismo estatal).  Pero en las primeras versiones del Acta, del cual se hicieron al menos tres, el órgano ejecutivo era solo de dos miembros y no se contemplaba la creación del Directorio con los organismos de derechos humanos.  Si bien el Acta iba a ser firmado por Kirchner y Telerman, las funciones preeminentes que se pretendían para el IEM hacían necesaria alguna forma de acuerdo de los organismos de derechos humanos del IEM para el texto.

    Fue en el ámbito del directorio del IEM donde se dieron los debates más fuertes sobre el destino de la ESMA, sobre la cuestión de la autonomía, sobre el sentido profundo de la memoria del terrorismo de Estado y muchos otros temas.  En medio de esos debates, se aprobó una declaración de repudio a la sanción de la Ley antiterrorista que desencadenó una pequeña tormenta política que derivó en la renuncia al directorio del IEM de la representante del CELS y de la historiadora Hilda Sabato[8].  El IEM logró consensuar una propuesta que se basaba en el criterio de autonomía para el Ente Esma y de respeto a la integralidad del espacio físico de la Esma para cualquier proyecto de memoria.  La falta de acuerdo con la propuesta oficial impidió que la candidata kirhcnerista pudiera hacer su gran acto de clausura de la campaña electoral en la ESMA como  estaba planificado.

    Fue en medio de ese proceso, en un gesto verdaderamente lamentable, que el gobierno nacional comenzó a repartir edificios de la ESMA como modo de presionar el acuerdo frustrado (cierto que ninguno de los edificios de los que componían el sistema de un modo central, todos los cuales fueron adjudicados al IEM) primero a la Asociación Madres Plaza de Mayo y luego a Abuelas y Madres Línea Fundadora.  También adjudicaron, contrariando la misma letra del acta que proponían firmar (y que establecía como función primera del Ente Esma adjudicar los edificios del territorio Esma) edificios para el Archivo de la Memoria, la Unesco y ofrecieron otros a Hijos y Familiares.  Ante esta situación, el compañero Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA y famoso por haber tomado y sacado las fotos de los compañeros y los represores que producía en su trabajo esclavo, emitió una declaración publica calificando como “descuartizamiento de una res” el reparto de edificios.  En un gesto que desnuda las contradicciones internas de los organismos y el nivel de autonomía del directorio del IEM, éste hizo suya la declaración a pesar de que algunos de sus miembros representaban organismos que habían aceptado la “oferta”.

    Sin embargo, no es poco lo que se logró: el desalojo completo de los marinos, la afectación de todo el predio al proyecto de memoria, la constitución de un directorio integrado por organismos de derechos humanos que tendrá un representante propio en un ejecutivo de tres donde el representante del estado nacional -en principio- estaría en minoría frente al representante del IEM que se asume como representante del directorio del IEM y el representante del directorio de la Esma (ambos directorios con presencia de organismos de derechos humanos, incluida la Liga Argentina por los Derechos del Hombre) lo que avizora la posibilidad de dar los debates fundamentales.

    Para los comunistas, la constitución de espacios de protagonismo del movimiento popular en los entes encargados de la gestión pública es uno de los principios fundamentales de nuestro programa de revolución democrática y antimperialista, no es una cuestión menor que no sea el Estado de modo exclusivo quien administre los hospitales, los colegios secundarios o las empresas de servicios publicos en caso de que lograramos hacer caer las funestas concesiones a los grupos.  Es una cuestión de principios y vale de igual modo en la gestión de los centros dedicados a la memoria del terrorismo de Estado.

    Esta visión no es compartida por todos y respetamos otras opiniones, pero se trata de comprender que aún en la determinación de cuales son los debates fundamentales, es una cuestión de proyecto político.  Por nuestro lado no compartimos que el problema principal sea que uno u otro edificio sea gestionado por uno u otro organismo de derecho humano.  Lo que está en cuestión es al servcio de qué políticas estarán esos y todos los edificios del espacio ESMA.  ¿Cuál es la verdadera disputa sobre la ESMA?  ¿La tenencia de uno u otro edificio, el que haya o no haya institutos de educación o cultura?   Creo que hay un peligro más grave y que  que la batalla principal es contra el proyecto de la Fundación Ford/Imperialismo Yanqui y sus socios locales, léase Cels y sus amigos.

    ¿Cuáles son los planes y estrategias para la ESMA de nuestros enemigos (los defensores del genocidio y del Imperialismo que lo inspiró y sostuvo y resignifica hoy mismo en Colombia, Irak y Palestina) y cuales los de nuestros competidores en el sentido de la memoria?

    E ahí una buena pregunta para discutir con los compañeros de los organismos de derechos humanos y de izquierda.  Hace unos meses, las compañeras Stella Calloni y Alcira Argumedo ensayaron una respuesta a este interrogante denunciando los planes y acciones de las agencias de inteligencia, las Fundaciones y las O.N:G: propias de los yanquis que vienen desplegando un enfoque de memoria contra la violencia, equiparando el fascismo con el stalinismo y todo ese discurso.  En Santiago de Chile, y con presencia argentina, se realizó un seminario desde esta perspectiva donde alguno de los interrogantes eran tales ¿cómo conciliar la necesaria memoria de las “víctimas” (cómo si éstas fueran individuales y no la sociedad toda) con el imprescindible proceso de reconciliación nacional entre victimarios y víctimas?

    Esta corriente de opinión se expresa entre nosotros sobre todo a través de la dirección del CELS que ha construido todo un discurso integral sobre el tema que se puede seguir domingo a domingo leyendo la columna de Horacio Verbitsky.  Si hay que enjuiciar que sea para que se identifique a los culpables y se legitime a los miembros de las FF.AA. inocentes, etc. etc.  Este sector presiona sobre el gobierno nacional a través del eje Timerman/Seman que fue el que abrió las puertas de las universidades yankees y la comunidad judía norteamericana para la candidata Cristina. Seguramente tratarán de desplazar al grupo Duhalde de la Secretaría de Derechos Humanos y  reemplazarlo..

    ¿Y cuáles serán, probablemente, los debates principales con el kirchnerismo?  Sencillamente la relación entre el pasado y presente, entre el Terrorismo de Estado y el secuestro de López, el asesinato de Febres y los veinticinco bebés que fallecen diariamente. Que la ESMA no sea un monumento que sólo mira al pasado, sino un  espacio de denuncia del presente.y de aporte a una nueva cultura nacional, latinoamericanista, democrática y antimperialista.

    Para todos esos debates nos disponemos al aceptar el desafío de integrarnos a los órganos deliberativos del Iem y de la Esma, confiados en nuestro discurso y en las reservas antimperialistas y antifascistas de una parte del espacio que allí se agrupa.  La vida y nuestra conducta, serán, como siempre, los fiscales más severos de nuestra decisión.


  • Lo que quedó en el tintero en la causa Brusa

    Al fin, luego de casi seis años el Dr. Leandro Corti, a cargo del juzgado federal de Santa Fe, ha dado por concluida la etapa de instrucción y ha elevado al Tribunal Oral Federal «una parte» de la causa abierta en mayo 2002 (que era a su vez sólo una parte de los crímenes del terrorismo de Estado perpetrados en la ciudad de Santa Fe durante los «años del lobo»). Lo celebramos. Con todas sus limitaciones es un triunfo de la consecuencia de los sobrevivientes, los organismos de derechos humanos y las fuerzas sociales y políticas que hemos peleado por más de treinta años contra la impunidad.

    Conviene detallar un poco los crímenes que no se elevan a Juicio Oral a pesar de haber sido denunciados en el transcurso de la etapa de instrucción, que ahora se da por concluida: a) la desaparición forzada de Alicia López Rodriguez de Garraham, ocurrida en noviembre de 1976 de la sede de la Cuarta, seccional a cargo entonces del Comisario Facino y ejecutada por el ya fallecido militar Nicolás Correa, sobre el caso testimoniaron Graciela Rosello, Carlos Almada y yo mismo; b) la responsabilidad del entonces Jefe del Area Militar, el Coronel Rolón, indispensable para tirar de la cadena de mandos militares e impedir que sólo sean juzgados los que manejaban la picana y apretaban el gatillo y c) la asociación ilícita entre los criminales, escalón conceptual que nos permitiría acercarnos a la verdad de lo que ocurrió: un genocidio, planificado por un conglomerado de militares, políticos y empresarios alentados y conducidos por el Imperialismo norteamericano, tal como se ha probado en la causa «Operación Cóndor».

    Tantos años de lucha por la justicia nos han enseñado que la impunidad es una trama poderosa que sólo puede ser derrotada por la movilización social. De su lado están quienes se beneficiaron con las políticas neoliberales impuestas por la dictadura que transformaron la región y hoy lucran con la exportación de soja y alimentos, y por ello es dable esperar nuevas demoras dado que de los tres integrantes del TOF (Tribunal Oral Federal) santafesino dos de ellos, José María Escobar Cello y María Ivón Vella, tienen compromisos con Brusa y es posible que se excusen o sean recusados por su parcialidad manifiesta a favor de los genocidas y todo el circo puede volver a empezar dado que no será fácil encontrar reemplazantes en el fuero santafesino tan teñido del pasado dictatorial y el continuismo del Pejota santafesino que supo tener como escuderos al Obispo Storni, desplazado por violador de menores y al Juez Brusa, procesado por torturador.

    Así pues, que la realización del juicio y la obtención de la justa condena, dependerá de la movilización popular, la presión de los organismos de derechos humanos y las fuerzas verdaderamente democráticas. Será ésta una oportunidad para que Binner demuestre si de verás quiere diferenciarse de sus antecesores en el cargo, quines tuvieron a connotados represores como funcionarios del area seguridad.

    A todos ellos quisiera recordarles el final de la denuncia que escribí contra Brusa en agosto de 1992, cuando él se preparaba para asumir como Juez Federal y la impunidad era tan sólida como un muro de piedra: «la memoria es más larga que la traición» y ahora agrego, y es capaz de tirar abajo todos los muros.