Razones de un anillo


La primera razón es la sinrazón,

porque sí,

porque se me ocurre,

porque los que se atreven a convocar la ternura y el deseo,

adquieren el derecho de hacer regalos a quienes quieren,

y un anillo,

se me ocurrió un buen regalo.

La segunda razón es un poco más compleja,

porque no es una Alianza,

es un solo anillo y  no dos,

porque no tiene la menor pretención de convertirse en mercancía,

o sea objeto de cambio por un valor equivalente,

y si fuera de compromiso sería un compromiso unilateral

(jaja, parece un tratado diplomático)

de muchas cosas que por haberlas practicado,

por haberlas sostenido,

por haberlas deseado,

no encuentro palabras para describirlas

pero si para mi fuera,

diría que me comprometo

a que cada vez que una pelicula de terror nos convoque

y la ternura flote en el altillo cultural de tu casa,

vuelvan a ocurrir esos instantes de locura del final de la pelicula,

que no podrían haber ocurrido si no miraramos la pelicula,

que no podríamos haber mirado la pelicula si antes no hablabamos

y empezaramos a compartir y conocernos mas

y descubrir y descubrirnos

que como diría Silvio

ninguno es siempre risa y nunca llanto,

descubrir muchas cosas de nosotros

que pueden gustar mas o menos,

pero nos afirman a los dos

que si estamos estaremos

con quien queremos estar.

La tercera, es absolutamente coyuntural.

Te regalo un anillo porque justo hoy,

12 de octubre,

hace 32 años, una patota me encontró

y me secuestró

y me cambió la vida

y logró –entre muchas otras cosas-

que ésta sea la vez primera

que regalo un anillo a una mujer

porque sí,

sin papeles ni promesas,

sin compromisos

ni calculo alguno.

Porque no puedo desatar el deseo propio  ni ajeno,

porque no lo puedo adminstrar ni contabilizar,

pero sí puedo celebrarlo y lanzarlo al viento,

casi como un canto tuyo.

Celebrar, celebrarte, celebrarme.

Y burlarme de los que nos creían vencidos,

y hoy nos ven vencedores,

capaces de seguir amando a la humanidad

y de amar a un ser humano particular,

una minúscula párticula de la materia humanidad

que es capaz de conmoverme hasta los huesos

como es capaz de hacerme desear ser mejor persona

para ella

y para toda la humanidad.

O sea, porque te quiero.

Y punto

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