• Queremos sumarnos al homenaje popular a una militante de la vida y los derechos humanos.

    En Fany reconocemos a una precursora en más de un sentido: precursora en la militancia de las mujeres, precursora en  la lucha por los derechos humanos, contra la impunidad y por la plena vigencia de todos los derechos para todos, precursora de la lucha por los derechos de las mujeres a ocupar en la sociedad, en el trabajo, en la escuela y en el hogar el lugar que le corresponde y precursora en la lucha por reconocer el derecho de todos a ejercer la sexualidad del modo que quieran, precursora del matrimonio igualitario y del reconocimiento del derecho a la identidad de las travestis y transexuales y hoy venimos a decirle que nos sentimos herederos y deudores en más de un sentido de aquellas luchas

     

    Alguna vez, en un seminario de la Liga, Fany nos transmitió su experiencia solidaria en el Socorro Rojo, una organización obrera dedicada a la solidaridad con los que sufrían represión por participar en las luchas sociales, aquella vez nos habló de los bailes que organizaban para juntar dinero para los presos políticos y sociales; de hecho el Socorro Rojo impulsó la formación de la Comisión de Abogados defensores de los presos políticos que fue una de las  bases de la fundación de nuestra Liga Argentina por los Derechos del Hombre y hoy venimos a decirle que nos sentimos herederos y deudores en más de un sentido de aquellas luchas contra la primer dictadura del siglo XX, la de Uriburu y Justo, quienes pasarían a la historia por transformar a los 30 en una década infame.  A los 26 años, y siempre desde el Socorro Rojo, Fany se fue a España a defender la Republica, a luchar contra el fascismo, porque entendía que la lucha por los derechos humanos no puede quedarse en lo micro o parcial, sino que tiene que tener una dimensión internacional.

    A su vuelta, y durante muchos años, Fany animo las luchas de las mujeres argentinas por el derecho a igual salario por igual trabajo, por el derecho a elegir y ser elegida, por el fin del patriarcado en las fabricas, el parlamento, la escuela y la cama.  Por entonces, sin coincidir mucho, pero en el mismo espacio y casi con las mismas propuestas, coincidirían tres de las grandes protagonistas femeninas del siglo XX de nuestra historia: Alicia Moreau de Justo, Eva Duarte y nuestra Fany.  El paso del tiempo, la mirada en perspectiva nos permite hoy pensar que más allá de las diferencias y disputas, fue la convergencia de esfuerzos de estas tres culturas: la peronista, la socialista y la comunista la base del impresionante cambio que tuvo el lugar de la mujer en la Argentina del siglo XX.

    Y no hace mucho, cuando casi nadie hablaba de gays, lesbianas, derecho al goce, homosexualidad, travestismo y transexuales, Fany encabezó una pequeña pero verdadera revolución en una parte de la izquierda que superó sus limites culturales y pudo encontrarse con la lucha de muchas y muchos por el derecho a la felicidad del modo que cada uno pueda.

    Por eso, en este día, de todos los aspectos a celebrar, nosotros preferimos celebrar la Fany precursora, la que siempre tiene la mente abierta a nuevas ideas y nuevos enfoques porque esa postura es la que necesitamos para ser mejores luchadores por los derechos humanos, por la memoria y el acceso de todos los derechos para todos.

     

    Por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    Graciela Rosenblum, Iris Avellanda y José Schulman


  • thNuestra Fany, la de los militantes de todas las convicciones y causas nobles, cumple cien años de vida intensa y fecunda.

    Si Bertol Brecht decía que hay hombres que luchan toda la vida y eso son los indispensables, ¿cuán indispensable es quien ya ha luchado por un tiempo equiparable a dos vidas o tres?

    Fany lleva encima todas las batallas del siglo XX.

    Las ganadas y las perdidas.  Los triunfos en San Petersuburgo, Pekín y La Habana; en Sofía, Praga y Berlín o sea los de la Revolución de Octubre en la Rusia Zarista del 17, en la China milenaria de 1949 y en nuestra Cuba del 1º de Enero de 1959 y todos los que se lograron al fin de la Segunda Guerra Mundial y un poco más….Pero también carga con las dolorosas derrotas, porque todas las derrotas son dolorosas aunque algunas tengan ese tinte prístino de la dignidad como la de la España Republicana donde Fany aportó a las Brigadas Internacionales y otros el pesado fardo de haber caído sin pena y sin gloria como aquellas de las que no se conoce un solo mártir, en algunas ni siquiera un herido, porque nadie resistió la caída de los gobiernos burocratizados, alejados de los pueblos y dedicados a competir con el capitalismo en el consumismo y la carrera armamentista.

    Y cuando tantos se apartaron del camino diciendo que ya basta, que habían sido engañados o que el mundo sería siempre igual y que no valía la pena o que lamentaban haber dedicado algún tiempo a la lucha revolucionaria, allí estaba Fany para marcarnos el rumbo de la renovación de los ideales y que como decía tan bellamente Roque Dalton, si el partido no es lo que yo quiero, habría que empezar de nuevo.

    Y de nuevo empezó Fany que ya tenía setenta y fue de las primeras en asumir el viraje del Partido Comunista y la inquebrantable decisión de sostener la revolución más querida y más cercana.

    Fany conocía esos versos «si cae Madrid, no digo que va a caer, pero si cae Madrid….» y sabía que si caía Cuba la profesia de Silvio sería realidad y le cortarían el badajo a todos ellos, y a nosotros también.

    Hace unos años, en una actividad educativa para jóvenes militantes de la Fede, compartimos con Fany un encuentro donde mapa en mano nos mostró los peligros de la ofensiva yanqui y las oportunidades para la resistencia.

    Al finalizar la charla, se prestó a un mano a mano y los compañeros preguntaron sobre su vida y su lucha.  Uno de ellos le preguntó si había conocido al Che y ella contestó dulcemente: Era tan lindo.

    No por nada le son tan queridos los versos de Nazim Hikmet, ese que le dice a su amada que el socialismo será como el color de sus ojos.

    Una vez, hace muchos años, preguntaron en Cuba que sabía la gente sencilla sobre el comunismo y el socialismo. Sobre el comunismo no hubo muchas respuestas pero sobre el socialismo hubo muchas, acaso la más inteligente fue la de una campesina que dijo que el socialismo será cuando todos los hombres sean como el Che.  Fijense que no dijo que el socialismo será cuando todos los hombres tengan buena casa y acaso auto y hasta una computadora y seguro que internet; sino que dijo cuando todos los hombres sean como el Che.

    Yo no se cómo será el socialismo en la Argentina, pero seguro que si todos los militantes nos inspiramos en Fany, en su convicción miiltante, en su cultura política antifascista y socialista, en su voluntad unitaria y su apertura de pensamiento, seguro que la izquierda argentina sería un poquito mejor de lo que es, y estaríamos más cerca del horizonte


  • IMG-20151014-01583Al Oli, que decidió pelear

    con la pluma y  no con la matricula

    y  lo bien que lo hace

     

    De los Nadalutti que yo conocí creo que no queda nadie, el viejo y la mamá del Mario, del Danilo y la Graciela ya murieron.

    El último fue el Mario, de puta tristeza nomás, esperando que el Juzgado Federal de Catamarca le diga algo de su hermano, pero nada.

    Antes, en condiciones trágicas habían muerto la Graciela y el Danilo (y ahora me acuerdo de Celaya que decía de Lorca que no murió, le mataron).

    El viejo había trabajado en los Molinos Minettti de Santa Fe, molinos harineros que estaban cerca de la estación de tren, cuando había tren claro; y había sido militante sindical y comunista.

    Se me ocurre que desde siempre.

    ¿Cuándo los conocí?

    Creo que los conocí desde que me afilié a la Fede en el 68 pero conocerlos quien dice conocerlos, no me acuerdo

    Ya se. Fue en el invierno del 71 a la vuelta de mi viaje a Moscú. Había viajado después del Cordobazo y volví poco despues que cayó Onganía.  Estudié en la escuela del Komsomol diez meses largos y fríos.  Era una inmensa mansión imperial convertida por los revolucionarios en escuela de cuadros de la juventud que para los setenta recibía a jóvenes de todo el mundo y tenía para cada región y lengua una especie de facultad especializada donde lo mejor, ahora me doy cuenta, no eran las clases sino la convivencia con aquellos miles de jóvenes comunistas de toda América Latina, Asia, Africa, Europa Occidental, lo que entonces llamábamos el campo socialista y hasta de los EE.UU.

    Ese curso lo compartí con Alberto Cafaratti, dirigente de Luz y Fuerza de Córdoba, uno de los que tomó el lugar de Agustín Tosco, cuando éste murió clándestino, y por eso fue fusilado por el General Menendez poco antes del 24 de marzo, se dice que ante su propia presencia.

    Digo, para los que ahora se rasgan las vestiduras por su pasado comunista y su apoyo a la Unión Soviética, vale la prensa recordarles que por aquella escuela pasaron algunos de los que llevarían a Allende al gobierno y algunos de los que murieron peleando con el Che en Bolivia o en Chalatenango en El Salvador.  Entre otros estudiaron allí el Comandante Ramiro, jefe militar del Partido Comunista Salvadoreño y compañero de conducción de Shafic Jorge Handal y Liber Arce, el joven comunista uruguayo asesinado antes de la dictadura de Bordaberry..

    Al Mario le tocaba ir en el curso del 71/72 y por eso,  a la vuelta de mi viaje, lo fui a visitar para contarle como era la vida cotidiana en lo que por entonces era un arrabal de Moscú llamado Vishniky, aunque la planificación urbana había llevado el Metro (el maravilloso subterráneo ruso que todavía maravilla por su extensión y velocidad) a pocas cuadras de la finca.

    En realidad, al Mario lo conocía de antes, de las pintadas que hacíamos en común los secundarios con los compañeros de la zona de María Selva de la Fede, que vendría a ser más o menos el lado noreste de Santa Fe, pero a la casa era la primera vez que iba y allí comencé a conocer más íntimamente al resto de la familia: a los padres, a la hermana que era un poco menor que nosotros y a un niño que llamaban Danilo.

    Como el resto de la familia, Graciela y Danilo se fueron afiliando a la Fede y a todos veía en los picnics del partido y en las acciones más combativas como los actos del primero de Mayo o del 7 de noviembre que se hacían a pesar de que estaban prohibidos y que la cana ocupaba las plazas donde anunciábamos que se iba a hacer el acto originándose épicas peleas callejera entre los caballos montados por animales menos nobles que ellos que usaban el sable como látigo para golpear a las mujeres, los muchachos y las muchachas sin compasión mientras nosotros solo teníamos pimienta para tirar en los belfos de los animales, los de abajo, y bolitas para que se resbalen y al caerse los caballos se caigan los animales de arriba.

    El primer recuerdo fuerte que tengo de los Nadalutti es de enero del 78, cuando después de mi segundo secuestro y liberación la Fede resolvió que me fuera a vivir a Rosario y había que organizar la mudanza.  El viejo tenía una chata media destartalada pero que servía para mover los muebles y de hecho había sido mi empresa de mudanzas en las dos que había hecho bajo la dictadura: la primera para instalarme en la casa de Güemes, que el Curro Ramos y el grupo de tareas de Rebechi, asaltarían en octubre del 76 y la segunda, un departamento súper pobre construido en el patio de atrás de una casa adonde nos mudamos con la Chili cuando salimos en libertad y de donde nos fuimos, sin que haya sido allanada, después de mi segundo secuestro. (Nota del escritor  para los menores de cincuenta: eso quiere decir que no me arrancaron la dirección de mi casa en el “interrogatorio” aquel de noviembre del 77 donde después de ser torturado por Ramos y Cía, conocí al que luego sería Juez Brusa).

    Pero para el tercer servicio de mudanza (reconozco que no era muy fino el trabajo, por ejemplo, se desarmaban los roperos a puro martillo que no estamos para sutilezas decía el viejo mientras con dos golpes bien dados transformaba un solido ropero en un conjunto de tablas y maderas fácilmente transportables) la cosa ya estaba más complicada: sabíamos que el servicio de Inteligencia de la Policía me vigilaba y además, como si fuera poco que me hubieran secuestrado dos veces y hubiera sobrevivido, liberado y vuelto a militar para la Fede y para odio de ellos, nosotros les habíamos puesto una denuncia por apremios ilegales al Curro Ramos y  hasta me habían hecho una pericia médica forense; así que hicimos una mudanza con mucho cuidado: primero levantamos los muebles de mi casa y los llevamos a la de un compañero de las capas medias; eso fue como a las 6 hs de la mañana y a las ocho las pasamos a retirar con el viejo Nadalutti y las pusimos en el patio de su casa, que no queríamos quemar más casas de las necesarias y a las nueve pasó el fletero que habíamos contratado y que no sabía nada de quién éramos nosotros.

    Nos subimos, cargamos a la Mechi en la parte de atrás, y nos fuimos a Rosario y por un tiempo solo tuve noticias de los Nadalutti pero no los vi.

    La “noticia” que llegó a Rosario, para asombro de todos fue que dos viejos comunistas habían resistido a tiros la visita de un grupo de tareas: un ferroviario que vivía en una casita contra las vías del Belgrano y el viejo Nadalutti que cuando los milicos llegaron y no presentaron ni credenciales ni orden de allanamiento sacaron sus viejas armas de caza y los sacaron a los tiros.

    Cosa de viejos habrán dicho los milicos y los dejaron.

    El segundo recuerdo fuerte que tengo de los Nadalutti es más penoso.

    Ya el Danilo había crecido, ya había terminado el secundario, ya se había convertido en un joven técnico muy vivaz y activo, ya lo habían convocado al servicio militar donde estuvo un tiempo en el destacamento de Santo Tomé y fue allí que le saltó la ficha familiar, lo llamaron y le dijeron que si se creía muy vivo pretendiendo infiltrar el ejercito para el partido comunista y ahí nomas, esa misma noche sin que pudiera avisar a la familia, lo metieron en un móvil y lo llevaron lejos, a Catamarca, al mismo cuartel que los del Perrete habían querido tomar en una acción organizada desde Tucumán que terminó en una rendición y posterior fusilamiento de los compañeros, pero eso no lo sabia el Danilo; él sólo sabía que lo habían mandado castigado lejos de su casa.

    Normalmente lo tenían como ayudante de un coronel, para que le sirva mate, para pasarle algún papel a maquina y como pibedelosmandados para cualquier boludez que se le ocurra al milico o la mujer que por entonces los militares eran como jefes feudales con servidumbre al servicio de la familia, si habrán visto películas sobre los ingleses en la India pensaba el Danilo cuando veía como lo trataban a él y a todos los que venían de otros lado y tenían alguna instrucción educativa, por eso le llamo la atención que esa tardecita lo mandaran para la Sala de Armas y lo pusieran a limpiar armas limpias.

    Al Danilo no le gustó una mierda lo que pasaba y trató de hacerse el enfermo pero no le creyeron o no le dieron bola; después se comunicó con un compañero de servicio y le dijo que algo raro estaba por pasar y que si le pasaba algo, lo que sea, que le avise a su familia y le dio el número de teléfono.

    A la hora del rancho preguntó si podía ir a comer y le dijeron  que espere, que cualquier cosa comía en el Casino de Suboficiales porque lo que estaba haciendo era muy importante y se quedó solo en la enorme Sala llena de armas que a él no le servían para nada hasta que entraron dos oficiales, uno se puso delante de él y le volvió a preguntar si él era hijo de los Nadalutti mientras el otro se ponía atrás suyo y se dio cuenta porque estaba tan cerca que sentía el aliento en el cuello y él le dijo que si, que era Danilo Nadalutti y que hay dijo el Danilo mientras el de atrás le agarraba los brazos y lo mantenía inmovilizado mientras el de adelante sacaba el arma reglamentaria, apuntaba con frialdad al medio de los ojos de Danilo y disparaba sin vacilación.

    El viejo levantó el teléfono y sin decir palabra escuchó hasta sentarse en la cocina,  la compañera preguntó que pasaba y el viejo le dijo al Mario prepara la chata que nos vamos a Catamarca.

    Aunque le hicieron quilombo, el viejo se salió con la suya y se lo trajo al Danilo para enterrarlo en Santa Fe y esa fue la primera vez que hablé en publico desde aquella noche del 22 de marzo del 76 en que hicimos el acto contra el Golpe de la Coordinadora.

    Feo. Nunca me gustó hablar en las ceremonias fúnebres. Una porque uno no sabe que mierda decir en una ceremonia donde lo que sobran son las palabras y segundo porque nunca pude terminar un discurso fúnebre sin terminar llorando pero esa vez fue muy importante, sin darle bola a las boludeces de cuidarnos para que no nos persigan más (más decía yo, con mis dos secuestros encima mío y el cuerpo fusilado del Danilo delante mío?) y entonces fue que ahí dije que nosotros sabíamos que lo habían matado y que como todo pasa, aquellos días pasarían y Danilo volvería en un barco o en una escuela, como vuelven los que luchan por el pueblo. Yo terminé llorando, mi Graciela y la Graciela del Mario también, pero ni el viejo ni Mario volcaron una lagrima, solo apretaban los puños y puteaban en voz baja. Igual, cuando terminé la mamá del Danilo me abrazó conmovida.

    El tercer recuerdo fuerte que tengo de los Nadalutti es aún más triste.

    Y es sobre Graciela, aquella chica flaca y alta, bonita por cierto aunque no se podía decir eso delante del Mario, que estudió de maestra en el Almirante Brown que en aquellos años era una escuela experimental muy avanzada que tenía doble turno y, novedad total en Santa Fe, servía el almuerzo para los alumnos, y donde la Fede se desplegó con mucha fuerza desde los primeros años de la ofensiva popular del 69.

    La Graciela se enamoró del Enzo que era un muchacho muy humilde y muy comprometido con la militancia y fue aquel 24 de diciembre del 76, cuando mi Graciela y yo estabamos en la Guardia de Infantería Reforzada que por alguna extraña razón, se hablaba de una pelea entre los jefes pero tanto se hablaba entonces que más vale la pena no dar mucho crédito a aquella versión, permitieron la entrada casi masiva de los familiares.

    Como mi vieja se había mudado a Rosario y el padre de mi Graciela, que era el secretario del partido, tenía prohibido venir a visitarnos aunque alguna vez él también había transgredido las normas partidarias, los que entraron fueron los de la Fede del barrio  María Selva y así fue que entraron el Mario, su hermana y el marido o sea la Graciela y el Enzo que traían pan dulce casero que había hecho para nosotros la abuela de Graciela, de Danilo y del Mario que era una tana comunista y solidaria como ninguna.

    Yo me quedé con el pan dulce y le dejé a mi Graciela los jabones y el perfume que habían traido la Graciela, el Mario y el Enzo que por cierto fueron de los primeros en vernos cuando salimos en libertad y todos nos abrazamos como hermanos en aquel picnic de la fede.

    Pero como en noviembre me volvieron a secuestrar fue en enero del 78 que me fui de Santa Fe y casi dejé de verlos.

    Muy de tanto en tanto los veía, en algún viaje mio a Santa Fe o de ellos a Rosario hasta que Graciela se mudó a Rosario y consiguió trabajo en una oficina cooperativa, no olvidaba al Danilo pero se fue abriendo paso en una ciudad más grande que al final de la dictadura hervía política y culturalmente.

    Se casó, tuvo dos niñas y un niño y como casi todos nosotros, se separó al compás del deshielo cultural y la euforia política.

    Y se enamoró del héroe de su adolescencia: un obrero ferroviario, huelguista y comunista, de buen habla y sonrisa encantadora. Pero casado y con hijos. Aunque de eso se dio cuenta bastante más tarde cuando quedó embarazada y él le pidió que abortara porque todavía no estaba preparado para separarse y todo eso que se dice tantas veces que parece mentira que se escuche.

    Y allí fue la Nadalutti con su tristeza escondida a ver la partera del barrio que le practicó el aborto como a todas las otras chicas de Empalme Graneros que iban por allí y como a muchas de ellas la operación derivó en una infección de la puta madre, feroz, invencible a todas las defensas que los médicos intentaron y que Graciela soportaba con la dulce tristeza que tenía en su rostro.

    En ese entierro no hablé, y fui la última vez que lo vi al viejo Nadalutti.

    Al Mario lo vi al cabo de muchos años, cuando decidimos abrir causas por todos los jóvenes comunistas asesinados por la Triple A y la dictadura y por todos los desaparecidos. Lo primero que me contó que el Enzo también se habia muerto y que los niños de su Graciela ya estaban grandes pero que los veía.

    Con el Oli trabajamos todo una noche y actualizamos la larga lista de rostros Teresa Negrito Inés Víctor Alberto Graciela Carlos y los otros ciento cincuenta risas y ojos que te miran desde esas fotos blanco y negro que recortamos de los viejos diarios o de los amarillos papeles de los expedientes que por todos lados los compañeros guardaron para que ahora si los usemos.  Terminamos, publicamos la nota y entonces me di cuenta que no estaba Danilo, que se nos había perdido en algún recodo del largo camino que nos trajo hasta aquí y sin poder acordarme bien los detalles comencé a buscarlo.

    El Mario tenía todo en una carpeta de cartulina, verde la cartulina, y adentro todos los papeles del Danilo: el certificado de nacimiento y el de defunción, el de estudios y el del Ejercito, el carnet de la Fede y la libreta de la escuela primaria.

    Todo tenía el Mario guardado y con eso nos fuimos a Catamarca de nuevo, pero esta vez para hacer una denuncia al pedo porque los milicos tenían el certificado medico que dice que a Danilo se le disparó solo una pistola que le dio justo entre los ojos y que murió de muerte natural. O que se suicidó, que se yo y que importa.

    Y una vez por mes, hasta que se murió, el Mario levantaba el teléfono y me preguntaba si avanzaba la causa y yo que a veces le mentía porque me daba vergüenza y a veces le decía la verdad para que volviéramos a putear juntos, para que él se acuerde de alguna palabra en ruso de esas que aprendíamos para pedir cerveza o para decirle ochim krasiva a las compañeras.

    El Mario era tan humilde que ni me enteré que se murió.

    No recibí más llamadas y me fui olvidando del Danilo y del Mario, de la Graciela y de los viejos hasta que el día de la sentencia a Brusa cuando vi a tantos compañeros de aquella Fede de los setenta le pregunté al Daniel que si había venido el Mario y fue el Daniel, que se estaba yendo de la marcha porque llovía, que se volteó y me dijo ah José el Mario se murió y no queda nadie de los Nadalutti.

    Seguro, me dije, sino hubieran estado allí bajo la lluvia, con el puño en alto y la risa de todos, cuando le dedicamos los 23 años de la condena de Brusa a la Mechi y el Ciego, o sea, a los Nadalutti.


  • …cuando nadie se acuerde de los represores, cuando nadie                                                                                                       sepa ya el nombre  del General de la Nación Santiago Omar                                                                                                      Riveros cuando ni polvo quede del hueso de tus míseros                                                                                                   asesinos, todavía en la Argentina se acordarán de vos, el                                                                                                              Negrito Avellaneda, y habrá plazas y habrá escuelas                                                                                                con tu nombre.

     

    Existe en Sarandí, más exactamente en la calle Luis María Campos 2964, una escuela primaria que lleva un nombre de otra época, de los años del lobo cuando los hombres cazaban niños y mujeres y hombres y ancianos para golpearles y torturarlos, para asesinarlos y desaparecerlos; esa escuela se llama hasta hoy nada menos que Policía Federal Argentina.

    Pero los tiempos cambian y hoy es tiempo de juicio, de justicia y de memoria, de verdad y de reivindicación y los niños y las maestras de la escuela del nombre que no nombramos fueron un día a Vicente López a la escuela de un niño asesinado por la dictadura y se conmovieron con su historia y también los niños de Sarandí escribieron poemas y mandaron cartitas a Floreal Avellaneda, el Negrito que volvió con la condena a Riveros, Verplaetsen y sus cómplices.

    En diciembre del año pasado, en asamblea, los niños, los padres y los maestros de la escuela de Sarandì decidieron cambiar de nombre y por votación decidieron llamarse Foreal Negrito Avellaneda.

    O sea decidieron dejar de llamarse Policía Federal Argentina para llamarse Floreal Avellaneda. Hace falta decir algo más? Si, que el acto será el 30 de noviembre a las 10 hs.en Luis María Campos 2964 de Sarandi y que en nombre de la familia Avellaneda y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre los queremos invitar a saludar a estos niños y festejar con ellos el nuevo nombre que es todo un símbolo del país que amenaza nacer en estos días.

     

    Y por las calles polvorientas de algún barrio pobre del Gran Buenos Aires, los niños correrán con un globo rojo en la mano y una remera que diga tu nombre..O sea, el Negrito Vive



    Liga Argentina por los Derechos del Hombre


  • A Graciela Rosenblum

    que siempre está

    En la cárcel de Coronda había fajineros, o sea que las labores de repartir el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena, con su burocrática ceremonia cuasi solemne de arrastrar un carrito con una olla enorme de acero inoxidable destellante eran cumplidas por algunos presos, elegidos por vaya a saber qué elección acaso caprichosa acaso ingeniosa, quién carajos sabe por qué hacían las cosas que hacían los represores.

    Aclaremos que si la escena de la distribución de alimentos tenía cierto esplendor, por el carrito, por la olla gigante y los cucharones colgando de la olla como si fueran herramientas de precisión, el brillo se apagaba al acercarse a la celda donde la puerta permanecía cerrada y al grito del guardia había que abrir una ventanita en la puerta que se convertía en algo así como el pasador de una cocina inexistente por el que temprano pasaba un jarrito multiuso de aluminio que a la mañana y la tarde recibía el mate cocido, para transformarse en verano en práctico elemento para la ducha y un machacado plato de hojalata que recibía la tumba de puchero o un puñado de fideos casi siempre recocidos.

    A los compas les tocaba también pasar el lampazo por el pasillo del pabellón, y con esa sola acción se completaba toda la labor de higiene y desinfección que la situación ameritaba.

    Nosotros conocíamos el reportaje al pie del patíbulo del comunista checo Julius Fucik y la crónica de Paco sobre la pasión de Trelew, nadie hablaba de Primo Levi o de los judíos obligados a arrancar las muelas de oro a los muertos de Auschwitz y la idea de trabajar para los carceleros no era ni siquiera objeto de discusión; distribuir la comida y limpiar un poco el pasillo se entendía casi como un servicio a los compañeros y casi todos lo hacían sin drama.

    Casi todos, dije.

    El Oscarcito ferroviario[1]era testarudo como una mula y orgulloso.

    Pero de un orgullo particular, él estaba orgulloso de su oficio de ferroviario y de su identidad comunista.

    Y el Hormiga de Galpón, un guardia que era puro culo, lo venía verdugueando feo desde una tarde que lo agarró hablando por la radio de la cárcel[2] le preguntó de qué estaba hablando y el Oscarcito le dijo que de política huevón y entonces el Hormiga de Galpón le preguntó de qué partido era y cuándo se enteró que era comunista se enojó más todavía y no le dejaba pasar una.

    Que si se paraba mal en la fila para salir al recreo lo castigaba y se quedaba encerrado en esa  hora de libertad que había día por medio, porque el otro día por medio era solo media hora no sea cosa que….

    Que si lo agarraba amasando la miga de pan ya le decía que estaba haciendo muñequitos para el ajedrez y le daba más días de castigo.

    Hasta que se cansó.

    El Oscarcito no el guardia Hormiga de Galpón y un día que el culón venía eligiendo gente para pegar una baldeada en forma, de esas baldeadas que se hacían de vez en cuando y que requerían fajineros adicionales, me miró y me dijo no voy una mierda.

    Pero sin hablar me lo dijo

    Solo con esos ojos negros como carbón, pero como carbón encendido de la bronca y yo sin mover los labios le dije que estaba bien, que ya era hora de pararlo al hijoeputa.

    Que como nos había enseñado Fucik, a veces hay que hacer lo que hay que hacer, no importa lo que venga después.

    El guardia abrió la puerta de una patada en la tranca, tiró la puerta y dijo a vos negrito de mierda afuera y a baldear el patio.

    Y el Oscarcito que le dijo que no y el guardia que no lo podía creer que se lo repitió tres veces hasta que convencido de que era en serio, tocó el pito y vinieron cuatro guardias que lo empezaron a moler a golpes, que le salió sangre de la nariz cuando cayó al suelo pero le seguían pegando hasta que cayó un alférez de gendarmería y dijo que ya, que lo alcen y lo lleven y entonces entre tres lo alzaron después de desnudarlo y el cuarto cargó con el colchón al hombro porque ni eso había en la de castigo.

    Pero había agua

    O habían meado o habían tirado agua al piso porque dice el Oscarcito que como quedó tirado de lo mareado que estaba quedó como chapoteando en la laguna de Paiva, en ese barro caliente que se hacía en el verano cuando íbamos al rancho del Turco a estudiar los folletos de Victorio y el testamento de Ho Chi Minh y al rato de leer nos aburríamos y nos tirábamos al lado de la laguna a pensar que un día seríamos generales como Ho o al menos comisario político como Victorio en Madrid.

    También me dijo el Oscarcito que quedó medio boleado hasta la nochecita cuando cambió la guardia y en vez del Hormiga de Galpón le tocó el Capanga que abrió la puerta y le preguntó porque estaba allí y el Oscarcito le dijo que porque no había querido hacer el trabajo que le tocaba a ellos, o sea baldear el piso del pabellón.

    Y el Capanga, que no entendía nada, le dijo con aire de superioridad, entonces perdiste.

    Y fue ahí que el Oscarcito le explicó la estrategia de supervivencia de los militantes revolucionarios de verdad y le dijo pero no limpié.


    1. de él ya publiqué «La conexion Larkin y María Eva» y «De cómo una sucia camisa de ferroviario resultó ser el mejor regalo para una madre» en este mismo blog

    [2] cómo en Coronda había tres pisos de celdas, se acostumbraba hablar por la ventana de modo tal que si los de los costados y los de arriba (y eventualmente) y los de abajo, repetían lo que se decía, el poema o el discurso circulaba por buena parte del pabellón como si fuera una radio comunitaria local.


  • En uno de sus textos, se pregunta Eduardo Rosenzvaig si las luchas de los anarquistas, de los socialistas y comunistas, que lucharon contra la explotación capitalista y la dominación oligárquica desde la última década del siglo XIX, fueron borradas por el 17 de Octubre y el surgimiento del Peronismo, y acertadamente contesta que no: que sin estas luchas y su predica política, jamás hubiera surgido el peronismo.

    Es que la historia se abre paso de maneras siempre nuevas y sorprendentes, pero no por eso deja de tener causalidades y constructores de su derrotero o dicho de un modo más directo: el kirchnerismo marcó una clara ruptura en el discurso y la conducta política en cuanto a la impunidad de los responsables del Terrorismo de Estado, materializando de ese modo todas las resistencias y luchas desplegadas durante y después de la dictadura contra el Olvido y la Impunidad de los que cometieron el Tercer Genocidio perpetrado en los territorios que hoy asienta a la República Argentina (se sabe que el primero es el de los españoles contra los pueblos originarios de Nuestra América, 60 millones de víctimas sólo en los primeros años y el segundo fue el del naciente Estado Argentino, con su Ejercito –opuesto en todo al Libertador de San Martín- que destruyó la Nación Guaraní en la Guerra de la Triple Alianza y los pueblos que vivían al sur del Río Colorado en la Campaña del Desierto).

    El Poder Real, con todos sus atributos institucionales y simbólicos, se constituyó en base a esos tres genocidios, y en buena medida, a la impunidad de la que gozó hasta ahora, lo que le permitió contar la historia nacional como una lineal continuidad entre Mayo, Caseros, Irigoyen, Perón y Alfonsín; como una historia de paz y legalidad, solo interrumpida por momentáneos “desvíos” del camino republicano; construcción simbólica que preserva la propiedad de la tierra (arrebatada a los pueblos originarios por medio del primer y segundo genocidio), de las finanzas, el comercio y la industria (concentradas en manos extranjeras o subordinadas al capital internacional por medio del último genocidio) y las instituciones y fuerzas muy materiales y efectivas que preservan el capitalismo (comenzando por las represivas, siguiendo por las judiciales, educativas, comunicacionales, religiosas y morales, etc.).

    A la pregunta de por qué despierta tanto odio el discurso y la política kirchnerista sobre derechos humanos, siendo que en lo fundamental no se ha afectado el Poder Real en tanto la propiedad de los medios de producción ni en tanto las instituciones que garantizan la continuidad del régimen y allí están la Bonaerense y la Federal, las Cárceles y Comisarías de todo el país donde se tortura incansablemente a los pobres que son detenidos por algún motivo, como prueba más contundente de la continuidad de la fuerza represora del Estado, debemos responder que es porque ese discurso y esa política cuestiona la legitimidad del Poder Real,  y de hecho, crea condiciones para su afectación por las luchas populares (que, como ya hemos dicho, condicionan, explican y justifican la política kirchnerista en derechos humanos).

    La impunidad y el Olvido habían caracterizada hasta el 2003 el modo de tratar el Genocidio por parte de de los gobiernos de Alfonsín, Menem y De la Rúa (salvando el primer momento del Juicio a la Junta y la Conadep, borrados rápidamente por las leyes de la impunidad).

    Como se sabe, en el mismo momento de los secuestros, la resistencia se expresó de mil modos: en las acciones de los familiares apoyados por algunos organismos, entre los que resalta la Liga, que recorrían despachos y presentaban recursos de Habeas Corpus, en la obstinada defensa de la identidad y la práctica de la solidaridad entre los mismos detenidos, en la denuncia internacional y la firma de solicitadas al interior del país, para nombrar solo algunas.

    Algunas de esas acciones derivaron ya entonces en denuncias penales como la que permitió identificar el cuerpo de Floreal Avellaneda en Montevideo, y esas denuncias originaron juicios que se multiplicaron con la retirada de la dictadura.

    La decisión de Alfonsín de juzgar a los integrantes de las Juntas de Comandantes en Jefe, potenció ese proceso pero la claudicación de Semana Santa lo clausuró.  Sobrevino un largo tiempo de impunidad que comenzó a quebrarse con el Juicio por Genocidio en España y los pedidos de extradición que Menem y De la Rúa negaban sistemáticamente.

    Para el año 2002 ya había varias decisiones judiciales de declarar inconstitucionales las leyes de impunidad y varios pedidos de extradición en puerta; en esas condiciones Kirchner ordenó a sus legisladores destrabar la propuesta de anulación que sostenía Izquierda Unida y otros legisladores. La anulación de las leyes fue ratificada por una Corte Suprema reformateada por Kirchner, precipitando la salida de los más carcamanes y abriendo paso a juristas comprometidos con el “garantismo”; así los juicios archivados se reactivaron y se abrieron nuevos, pero sin un plan ni los medios necesarios.

    La instrucción de las causas, sostenida casi exclusivamente por las víctimas y organismos, con cero investigación judicial, derivó en una fragmentación de las causas que fueron sometidas a la estrategia Pinochet, alargarlas todo lo que se pueda para que los represores mueran sin condena.Pero a pesar de todo, los juicios, sobre todo desde el 2009 comenzaron a realizarse, se extendieron nacionalmente y fueron mucho más allá de lo que el Poder real había imaginado.

    Este agosto, la Corte Suprema anunció el carácter irreversible de los mismos aunque también anunció que no habrá cambios que posibiliten la unificación, aceleración y sobre todo la búsqueda de enjuiciar al bloque social que organizó y se benefició del Genocidio para lo cual hace falta que el Congreso transforme en leyes los Convenios sobre Desaparición Forzada y Genocidio (este data de 1948) para activarlos penalmente.

    La Escuela de Mecánica de la Armada funcionó como un Centro Clandestino de Detención, Torturas y Exterminio en la cara misma de la gran burguesía que reside en la Avda. del Libertador  y de un modo tal que se integró a la vida cotidiana de la Esma.

    Oficiales y detenidos desaparecidos estaban alojados en el mismo edificio con un piso de diferencia.  Se conocen pocos casos de perversión como este, que además de funcionar como un experimento político de Masera, se transformó en uno de los dispositivos de la muerte más efectivo (el otro era Campo de Mayo por donde pasaron Roby Santucho y nuestros queridos Iris y Floreal Avellaneda): se calcula que cinco mil compañeros desaparecieron por medio de los vuelos de la muerte o enterramientos clandestinos.

    Menem intentó allí su máxima jugada: demolerla para construir un Monumento a la Reconciliación Nacional y un emprendimiento inmobiliario.

    El neoliberalismo en estado puro.

    Las luchas populares impidieron en su momento el proyecto y lograron sancionar una ley de expulsión de los marinos y creación de un espacio de memoria, pero el proyecto dormía el sueño de los justos hasta que en marzo de 2004 Kirchner produjo allí una de sus primeras sorpresas: entrar a la Esma de la mano de los sobrevivientes y poner en marcha un proceso que hoy se encamina a transformar aquel lugar en un espacio de memoria que denuncie justamente los tres genocidios sufridos en estas tierras. Será un formidable arma contra el olvido y por la resignificación de la identidad nacional, como una identidad plural de lucha por la verdadera Independencia.

    Muchas veces se nombra, con razón, el carácter ejemplar de los Juicios y del modo en que se reconstruye la memoria de las luchas históricas; no se difunden del mismo modo los informes de la ONU, la OEA y los Observatorios Internacionales sobre la persistencia de la tortura y el carácter inhumano de las cárceles argentinas, la criminalización de la protesta y el gatillo fácil.

    La desaparición de Julio López dio lugar a que numerosos organismos, entre los cuales sobresale la Comisión Provincial de la Memoria, acuñaran la frase “Sin López no hay Nunca Más”. ¿Es una afirmación exagerada o veraz?

    Compartimos el diagnóstico y en este tema, una golondrina si que hace verano.

    El secuestro de López, como la larga lista de acciones represivas de estos años (Las Heras, Fuentealba, Ferreyra, etc.) tienen una constante: la articulación de las policías con bandas armadas de la burocracia sindical o de la Bonaerense con los Barones del Cono Urbano.

    Ese nudo, que se desprende del modo de construir fuerza propia que ha tenido el kirchnerismo hasta ahora, se instala como el obstáculo más severo hacia la vigencia de los derechos humanos, asumiendo que el primer derecho que tienen los pueblos es a reclamar, organizarse y luchar por conquistar los derechos humanos de todo tipo. Sin él, todos los demás derechos se tornan inaccesibles.

    Dijo Eduardo Gruner estos días: “El asesinato a mansalva de Mariano Ferreyra implica una regresión política, social y cultural de proporciones alarmantes. …..es un crimen contra la clase trabajadora entera –y de paso, contra los estudiantes rebeldes: Mariano era también eso–; es, o puede ser, si no se trata con consecuencia, un punto de no retorno, no sólo para algún miembro de un elenco gubernamental, sino para la sociedad argentina en su conjunto….Un signo de vocación de libertad por parte del Gobierno, por ejemplo, sería que hoy mismo arbitrara las medidas (jurídicas, legales y constitucionales: nadie le exige ningún “estado de excepción”) para otorgarle su legítima personería a la CTA y a todos los nuevos sindicatos de base representativos que corresponda, como política de Estado que prescinda de afinidades electivas y conveniencias coyunturales. Es decir, deberá reconocer que la matriz sindical tradicional de la Argentina debe ser radicalmente revisada.”

    ¿Por qué tanta alarma? Porque hay una matriz represora en el Estado Argentino, y sostengo que la burocracia sindical es parte del Estado, y esa matriz no ha sido eliminada, solo silenciada, obturada, contenida en el mejor de los casos.

    Pero sigue ahí la legislación que permite criminalizar la protesta, y para mal le sumaron la Ley Antiterrorista, y las Fuerzas Policiales (como se vio en Ecuador) tienen hoy tanto poder de fuego que constituyen un verdadero Estado dentro del Estado: ellas asesinan con el gatillo fácil, torturan y dominan el negocio de la droga, la prostitución y el juego.

    En todo caso, el kirchnerismo se apoyó en reclamos históricos para entreabrir algunas puertas, por allí paso la lucha del pueblo para condenar represores y cuestionar la legitimidad histórica de un Poder que tambaleo en diciembre de 2001, y que hoy podemos golpear mucho más seriamente si le damos organización  y unidad programática a esa marea juvenil que reivindicó a Kirchner contra la derecha de hoy de ayer.

    Hay allí una base de apoyo real para los que quieran “liberarse” del Pejota y los burócratas sindicales, tanto como para los que quieran construir una fuerza revolucionaria del siglo XXI que pueda sostener el proceso en curso sin renunciar al futuro socialista.

    El lugar de Néstor Kirchner en la historia de los derechos humanos en la Argentina dependerá del éxito en esta tarea.

    La memoria del horror ¿habrá servido para construir alternativa popular o para garantizar la gobernabilidad de un capitalismo que hoy más que nunca es incompatible con la vigencia plena de los derechos humanos?, solo el Socialismo del Siglo XXI los coloca en un horizonte alcanzable.


  • La Liga Argentina por los Derechos del Hombre rinde merecido homenaje a Ananias Maidana, luchador incansable por la democracia y la justicia social para el pueblo paraguayo del cual era uno de sus representantes más éticos, lucidos y coherentes.

    Encerrado una y otra vez  por los regimenes dictatoriales que sufrió el pueblo paraguayo, llegó a estar 17 años seguidos en  una celda de 1.7 por 4.7 junto a otros quince compañeros de lucha en lo que los represores denominaron con cruel ironía “el panteón de los vivos” y sumó un total de 24 años de prisión en su vida.

    En ocasión de realizar el Seminario sobre la proyección actual de la Operación Cóndor en la ciudad de Asunción, por un conjunto de organizaciones entre los que nos contamos,  Ananias participó como uno más de los panelistas, aportando sus opiniones profundas y su experiencia política inigualable.

    La causa de los derechos humanos en América Latina, la causa del socialismo y la Segunda Independencia de los pueblos, pierde a un protagonista de primera hora, y nuestros pueblos ganan un ejemplo de vida, de lucha y de coherencia, en la que nos podemos mirar como ejemplo para todos.

    Ananías murió hoy en su Paraguay querido y ha comenzado a ser leyenda, bandera de los pobres, emblema de los democratas, inspiración para todos los que quieren una América Latina que merezca ser vivida.

    La Liga Argentina por los Derechos del Hombre se une al dolor de su pueblo y se solidariza con su familia, con sus compañeros de toda la vida del Partido Comunista Paraguayo y de todas las organizaciones sociales y de derechos humanos a las que honró con su militancia incansable

    LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE


  • Viernes, 29 de Octubre de 2010 08:49

    Escrito por Juanjo

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    Se lo dijo a Plan B el secretario de la Liga Argentina  por los Derechos del Hombre, José Schullman. Reiteró su cuestionamiento a los médicos que colaboraron con la dictadura y pidió que se juzgue a los colaboradores civiles.

    Schulman pidió que el gobierno despida al médico Aragón

    En los estudios de Radio La Tosca, 95.1 Mhz, el secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, José Schulman, dijo que “lo que ocurrió en La Pampa como en el resto del país fue algo más que una suma de delitos sino que fue un genocidio”.

    La querella de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la organización con mayor experiencia en juicios contra represores, pedirá la condena por “genocidio”, un delito internacional clasificado crímenes contra la humanidad. Se entiende por genocidio cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional.

    “Además de pedir condena por los delitos largamente probados lo que ocurrió en el país fue un genocidio. No aumenta el monto de la pena sino para establecer que lo que pasó fue la destrucción de un grupo nacional como tal y ocurrió para reorganizar un país”, agregó Schullman.

    El referente de la organización de DDHH insistió con la condena a los médicos que colaboraron con la dictadura. “Aragón tiene que ser condenado por represor. Si la provincia de La Pampa quiere dar una señal de que le importan los derechos humanos, tiene que echar ya al represor Aragón”, había dicho en el mes de julio, cuando el juicio estaba por comenzar.

    Esta mañana, en Plan B por Radio La Tosca, 95.1 Mhz, recordó que los médicos fueron “colaboradores” y que se hará justicia cuando se condene a todos los colaboradores civiles. “Esta dictadura fue posible gracias a la colaboración de sectores civiles y políticos. Esos también son responsables”, añadió.

    “El juicio confirmo todas las acusaciones y demostró que en La Pampa hubo Terrorismo de Estado. También el compromiso de la derecha del PJ antes y después del golpe participó en la confección de las listas de los detenidos”, finalizó.


  • La Liga Argentina por los Derechos del  Hombre expresa su profundo pesar y acompaña a la presidenta de la nación Dra. Cristina Fernández de Kirchner y a su familia, al dolor del pueblo y de la militancia peronista o no que se sumaron al proyecto encarnado en el ciclo político abierto en el 2002, ante el inesperado fallecimiento del Dr. Néstor Kirchner.

    La anulación de las leyes de la impunidad sancionadas por Alfonsín y sostenidas por Menem y de la Rúa, la transformación de la Esma y otros Centros clandestinos de detención, tortura y exterminio en espacios de memoria, la reivindicación de la generación de luchadores victimizados por la dictadura y el despliegue de juicios contra algunos de los responsables del Terrorismo de Estado, son algunas de las banderas históricas del movimiento de derechos humanos que el Dr. Néstor Kirchner apoyó desde su gobierno ganándose el respeto de los luchadores y el odio contumaz de los genocidas y los defensores de la impunidad.

    Otras acciones encaminadas a fortalecer la integración latinoamericana o a atenuar las consecuencias económicas sociales del modelo neoliberal capitalista que propugnó la dictadura y desplegó Menem, tuvieron el mismo efecto: reconocimiento por parte del movimiento popular y odio por los afectados.

    Se trata ahora de sumar esfuerzos en procura de profundizar el rumbo, terminar con todas las impunidades empezando por la de los asesinos de Mariano Ferreyra, concretar la prometida redistribución de la riqueza y fortalecer nuestra hermandad con los pueblos latinoamericanos sabedores que ese será el mejor camino para cerrar el paso a una derecha que no deja de soñar con la revancha de tantos “agravios”.

    En esta hora de prueba para la democracia argentina, comprometemos nuestro esfuerzo y nuestro aporte unitario a abrir de par en par las puertas de la Memoria, la Justicia y la Verdad que el Dr. Kirchner contribuyó a abrir y cerrar para siempre el camino para los cultores de la muerte, el olvido y la dominación al servicio del Imperio.

    LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE

    Graciela Rosenblum, presidenta

    José Schulman, secretario