• Mami056(2)Ahora que no está, que se fue con el Ciego porque no podía vivir ya sin él, puedo confesar algo. Yo amaba a esta mujer pero no como mujer, digo, no como la amaba el Ciego sino de otra manera. No se como explicarlo, o no se si tiene explicación. Yo la amaba desde el cinco de diciembre de 1975, cuando la noche que un grupo de tareas voló la casa de mi vieja,  la Mechi que estaba parando en lo de la tía a solo tres o cuatro cuadras de mi casa, se apareció en batón a la madrugada aquella y no dijo nada. Solo nos abrazó  y se quedó allí hasta que amaneció.

    Yo la amaba desde aquellas noches en el bar de Oscarcito, en la calle Mendoza y nomeacuerdo de Rosario, en aquellos días terribles del 74, llenos de pasión y debates, de ilusiones y temores.  La amaba cuando discutía incansablemente cada uno de mis argumentos y los destruía con aquel estilo de los setenta que hoy causaría espanto a los muchachos progres que proclaman la moderación y el estilo light para todo debate como la regla, como si discutir ¿como  mierda se para a la Triple A? cuando tenés tres pibes de la Fede amenazados de muerte bajo tu responsabilidad, pueda hacerse con ese estilo afrancesado o suizo, aunque supongo que los comunistas parisinos discutiendo como volar la Comandancia de la SS en París también discutirían a los gritos, con pasión y desacato a la tradición y la ortodoxia.

    Empecemos por allí.

    Yo amaba la obstinada, consecuente, rigurosa conducta polémica de la Mechi desde siempre. Desde las reuniones del Comité Provincial de la Fede de principios de los setenta hasta aquella noche de vino y guitarra cuando comenzaba el XVI Congreso y nos volvíamos a ver después de un siglo de cárceles y exilios, bombas y estudios, militancia clandestina allá y acá, pero desde una identidad inalterable e indiscutida.

    Nosotros éramos de la Fede siempre. Cuando estábamos de acuerdo con el Pelado o Patricio, y cuando nos enojábamos hasta la exasperación.

    La Mechi discutía todo, a todos, siempre.

    Su primer amor había sido un compañero que militaba en el E.R.P. y fue asesinado en la masacre de Trelew y su primer maestro en la política un cura tercemundista de Santa Fe así que estaba como vacunada contra el sectarismo que nos caracterizaba a casi todos. Y con los años se volvió más y más tolerante con las diferencias y más intransigente con los dogmaticos, con los sectarios, con los burócratas de allá y de acá a los que odiaba casi con tanta pasión como odiaba al enemigo, aunque nunca perdía la distancia, ese cálculo que se puede hacer en la primera asamblea de estudiantes de medicina de rosario para saber con quien aliarse para que no gane la derecha hasta aquellos seminarios del Che que ella fue de las primeras en impulsar con la Claudia y la Emilia y un montón de guevaristas de los noventa, de esas que aprendieron en los riñones que si salíamos del abismo de la caída del Muro y del triunfo de Menem y todos los que como Menem gobernaban casi toda América Latina, era construyendo una guerrilla de la cultura, de los valores, de los principios.

    Por eso podía ir y volver entre La Habana y Rosario con tanta facilidad, sin sentirse extranjera en ningún lado aunque yo para hincharle los ovarios solía provocarla diciendole que no podía entender la política argentina porque se había cubanizado y el peronismo es impenetrable para el pensamiento martianoguevarista. Bueno, el peronismo es impenetrable para casi cualquier pensamiento, pero eso es un tema aparte. Pero no era cierto que no entendiera. Tenía una rara capacidad de entender la política cubana, la revolución, los debates comunistas de allá y  tomar partido, porque la Mechi siempre tomaba partido no importa lo que se discutiera y podía entender la política argentina y los debates de la izquierda y también tomar partido, aún en los debates del partido.

    Pero la verdad, la verdad, entre ustedes y yo, yo amaba a la Mechi por cómo ella amaba al Ciego.

    No es que yo envidiara al Ciego, a ver si nos entendemos; yo envidiaba a la Mechi por haber podido amar al Ciego como ella lo amaba, y por como el Ciego la había amado. Desde cuando estaba escondido en la casa de Gracielita, en la Santa Fe del 75 y tenía que organizar toda una conspiración contra la disciplina partidaria para verla un rato y a las apuradas.

    El Ciego también era de la Fede, pero distinto.  Cómo decirlo para que me entiendan ahora? Si digo que era más milico, ¿se entenderá que quiero decir que era más disciplinado, más acostumbrado a conducir y cumplir ordenes y no que era fierrero?.   El Ciego sí que era rosarino, y del centro. Iba a una escuela secundaria de las mejores y allí conoció a un compañero del E.R.P. que hizo quilombo en clase, lo castigaron, protestaron todos y ahí empezó otra historia a la del niño bien que jugaba al rugbi y todo eso. A interesarse, a discutir, a preguntar. Se hizo amigo de un grupo de la fede de la zona centro, un bancario, unos estudiantes, la casa esa cerca del Monumento y esa otra casa de una señora muy señora que un tiempo lo adoptó pero no como hijo hasta que los de la fede de la zona decidieron afiliarlo, darles tareas y arrancarlo de aquella casa y aquella señora, compañera por supuesto pero que no pensaba en el Ciego precisamente como compañero.

    Yo no se bien cuánto tiempo vivieron juntos antes de que el Ciego hizo lo que tenía que hacer en aquella marcha de las juventudes políticas en aquel mayo del 75. Aquel acto de amor casi perfecto porque en un instante el Ciego demostraba su amor a la Mechi y a la Revolución, como en aquel cuento de Cossa en que el protagonista deambula por la obra contando que una vez hizo el amor con una mujer hermosa vestida de rojo en medio de una manifestación que tomó la Casa Rosada e instaló un gobierno popular, un sueño tan difícil de creer que al principio nadie le creía hasta que uno a uno de los protagonistas van recordando soñando imaginando anhelado haber vivido aquella gloria.

    Lo del Ciego había sido como aquel sueño del Angelito de Cossa. Me parece, ahora que lo pienso que yo amaba a la Mechi por haber inspirado aquel acto de amor incomparable que merecería un poeta de verdad que cuente ese instante en que el Ciego aprieta el gatillo y las imágenes le dan vuelta por el cerebro hasta acomodarse en la imagen más querida, la de la Mechi y ahí dispara. Bum. El humo del disparo y el facho tendido en la vereda por donde pasaba la marcha de las juventudes. Una imagen para que la pinte Goya como pintó los fusilamientos  de mayo de 1808 porque el Ciego apretando el gatillo es ese madrileño que levanta los brazos ante los fusiladores franceses. Un gesto de libertad, un modo de mostrar en un instante ese sueño eterno que es la libertad.

    Una vez le pregunté a la Mechi cuánto tiempo antés del viaje habían estado juntos y me contestó con un poema de Ho Chi Minh escrito en un papelito que conservo «Un solo día en la cárcel equivale a mil años»: mucha razón tenía el antiguo refrán. Cuatro meses de vida (nada tiene de humano) han dejado en mi cuerpo la huella de diez años decía el revolucionario vietnamita.

    Y esa vez la entendí. ¿Cuánto dura un orgasmo?  No me interesa, creo que a nadie le interesa, porque ese instante de amor dura más que una vida sin amor.  La relación tiempo/amor fue todo un problema en aquellos setenta. ¿Cómo convencer a la dirección del partido y de la fede que ese amor de apenas algunos días, semanas, meses, no se bien cuanto pero seguro que no mucho, era un amor para toda la vida, irrepetible, incomparable?  Y ahí apareció la Mechi más adorable: testaruda como una mula, llena de argumentos teóricos, científicos, poéticos, inventados o tomados de los más preclaros pensadores…No se como lo hizo, pero lo hizo y allí se fue para La Habana.  Sola con el Ciego.  Bueno, se podría decir al revés,  se fue con el Ciego a vivir el sueño de toda nuestra generación: vivir en la Isla de la Libertad y en la ciudad más amada por todos los que en esos años pasarían por la Esma o Campo de Mayo, por la Cárcel de Coronda o la de Resistencia, por los que andaban con nombre falso escondidos entre las paredes de las ciudades sitiadas por todo un Ejercito en Operaciones para quienes el malecón de La Habana se nos figuraba como la Meca o la Tierra Prometida.

    Y ahora que no está uno se da cuenta que le dijo la mitad de las cosas que quería decirle aunque creo que nos conocíamos tanto que ella entendió los dos gestos de amor que le regalé en el final de su vida.  El primero fue haber escrito, como pude, con lo que sabía y ella me contó a medias y nunca del todo nada, la historia del Ciego y al hacerlo, la suya;  y el segundo fue muy poquito antes de que se vuelva por última vez a La Habana. Fue un domingo que le dije que dejara a su Marianita con la madre, se pusiera linda y saliéramos a pasear por Buenos Aires. Y allí fuimos por la zona de Congreso a tomarnos un cafecito en un bar con mesitas en la vereda, ese que está justo frente al Congreso pero del otro lado de la plaza, que parece calcado a esos barcitos de París donde uno imagina que escribía Cortázar tomando café con la Maga. Y después fuimos al cine. Y después fuimos a cenar y yo no pregunté nada sobre el maldito cáncer y ella no dijo nada del último estudio del laboratorio y durante horas pasamos revista a nuestras vidas para concluir con un aprobado, de que no habíamos vivido al pedo y que hasta habíamos vivido de un modo interesante  De qué hablamos? Pucha…No me acuerdo bien pero debimos hablar de los de la fede de Santa Fe y de Rosario, del Ciego y del Kali, de Gracielita y de las que vinieron despues, de nuestros enamoramientos y peleas con Patricio y el partido, de los debates de política y de cine hasta que sin decirnos adiós ni nada, nos abrazamos y nos fuimos cada uno por su lado sabiendo que era la última vez.

    Casi no nos escribimos ni nos hablamos. Cuando la internaron no me dio el coraje de hablarle y una sola vez le escribí y me contesto. Esperen que guardo el mensaje que me mandó por el correo electrónico y si lo encuentro….”Querido José:  Dice el refrán que no esta «muerto quien pelea» y de eso estén bien  seguros que lo hare, que por encima de todo voy a librar una batalla ardua ,difícil pero con la misma voluntad de vencer que siempre he tenido. Así que no me estén enterrando antes de tiempo que de peores he salido!!! Lo mas complicado es poder comenzar el tratamiento porque las dificultades de la deglución me limitan, pero buscaremos la forma para resolver. Gracias por vuestro apoyo y la solidaridad, por tenerlos cerca de mi corazón.  Te abraza y los abraza. Mechi”.

     No le contesté porque cada vez que me sentaba a la maquina lloraba como lloro ahora, así que ahora te digo, gracias compañera, hermana, mujer amada pero no deseada, madre, revolucionaria y guerrillera del alma, de la cultura y la conciencia.

    Te quiero mucho. Hasta siempre.


  • Los organismos de Derechos Humanos abajo firmantes repudiamos y condenamos enérgicamente las declaraciones racistas, xenófobas y clasistas de Mauricio Macri y Alicia Pierini, reivindicamos los derechos de todos los pueblos, ante todo de nuestros pueblos hermanos latinoamericanos, a vivir dignamente sin ser reprimidos en ningún país de nuestra América multiétnica por reclamar un derecho elemental como el de vivienda digna (art. 14 bis. de la Constitución Nacional)

    Si somos americanos,
    no miraremos fronteras,
    cuidaremos las semillas,
    tiraremos las banderas.

    La espiral de amenazas, agresiones, fusilamientos, que comenzó con el crimen de Mariano Ferreyra, continuó con el asesinato del integrante de la comunidad qom Roberto López y ahora ya se cobró tres vidas en los hechos del Parque Indoamericano, ha sido alimentada por una descalificación integral de los derechos humanos realizada por el jefe de gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri y la “defensora del pueblo” Alicia Pierini, quien fuera secretaria de derechos humanos de Carlos Menem, mientras los medios monopólicos de la derecha se dedicaban a culpabilizar y criminalizar a los migrantes de países limítrofes que viven y trabajan en la ciudad y el conurbano de Buenos Aires.

    A tono con el discurso fascista que hoy recorre la vieja y decadente Europa y la nueva y decadente América del Norte, Macri y Pierini agitan cuál fantasma aterrador supuestamente culpable de las movilizaciones y sucesos del Parque Latinoamericano a la inmigración de los pueblos vecinos y hermanos.

    Es mentira.  La crisis habitacional se origina en la concepción capitalista que niega el derecho a la vivienda y la aprovecha para sus negocios.  Es una crisis, que se incuba desde hace décadas y que tampoco se resolvió en estos años de “vacas gordas”, o mejor dicho de soja a precios altísimos que enriquecieron a una burguesía angurrienta y ciega a toda racionalidad social y le dieron generosos fondos a un Estado, que ni en su versión nacional ni en su versión urbana se preocuparon por dar respuesta a una deuda interna que ahora les estalla en las manos, como se les había advertido inútilmente desde hace mucho tiempo que sucedería.  El ejemplo del Presidente Chavez en estas horas disponiendo por decreto presidencial de fondos especiales y expropiando terrenos para construir viviendas populares a fin de paliar la crisis creada por las inundaciones muestra la mentira argentina de que se necesitan décadas y aún siglos para terminar con la crisis habitacional. Lo único que realmente hace falta es voluntad política para terminar con la gravísima crisis humana y social que vivimos garantizando ante todo a los más pobres de nuestro pueblo el acceso a sus derechos fundamentales y su dignidad como seres humanos.

    En su lugar se vuelve al camino de la represión oculta e impune, ya que nadie ha explicado todavía por qué actuaron conjuntamente las policías metropolitanas y federal, por qué tenían armas de fuego y balas de guerra.  Ningún funcionario se ha hecho responsable de la orden de reprimir y tampoco se ha intervenido a ninguna de las dos policías, lo cuál debiera haber sido la primera y elemental respuesta a la crisis que vivimos.

    Hacemos público nuestro apoyo a la iniciativa del compañero Adolfo Perez Esquivel, Premio Nobel de la Paz y de la compañera Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, que han aportado propuestas constructivas y concretas para destrabar el conflicto y parar la represión de estas horas.

    Ante la grave agresión y difamación xenófoba de Macri y Pierini, en nombre de la lucha de nuestros treinta mil compañeros desaparecidos y su memoria, en nombre de un pueblo nutrido de inmigrantes de todas las partes del mundo por más de un siglo, exigimos un desagravio al pueblo boliviano, nos pronunciamos por la defensa de la Ley de Migraciones y por su perfeccionamiento ampliando las facilidades para el acceso a todos los derechos allí proclamados para todos los hermanos latinoamericanos

    LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE

    SERVICIO PAZ Y JUSTICIA

    MOVIMIENTO ECUMENICO POR LOS DERECHOS HUMANOS

    INSTITUTO DE RELACIONES ECUMENICAS

    ASAMBLEA PERMANENTE POR LOS DERECHOS HUMANOS


  • Basta de sangre derramada en las calles argentinas!

    Anoche, en un operativo conjunto de la Policía Federal, la Policía Metropolitana, la Justicia Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires y el Ministerio de Seguridad Metropolitano, fueron asesinados Bernardo Salgueiro de 24 años y Rosemary Puña de 28 años, hermanos latinoamericanos residentes en la villa 20 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

    El gobierno de la ciudad de Buenos Aires, es sin lugar a dudas  responsable del asesinato de los compañeros, llegando al extremo de la impudicia al felicitar, por boca de uno de los más altos funcionarios de la ciudad, a los efectivos de las policías que actuaron en el operativo represivo.   Y esta conducta es coherente con una larga lista de acciones violatorias a los derechos humanos que se podrían resumir en la historia de la creación de la misma Policía Metropolitana que ayer debutó en su verdadera función, que no es otra que la  de reprimir las luchas populares.

    Pero, por si alguno no lo sabe, la Policía Federal Argentina responde de manera directa al Gobierno Nacional, que es responsable jurídico y político de sus acciones, con lo cual estamos ante un accionar conjunto de ambos gobiernos, con responsabilidades compartidas, que es altamente preocupante y merece el repudio de todos los defensores de los derechos humanos.

    En el fondo de la disputa que precedió a la represión sangrienta, está el incumplimiento del Estado Argentino (de vuelta la nota aclaratoria, de la cual es son los Gobiernos de la Nación y de la Ciudad Autónoma, sus expresiones visibles y directas más allá de cualquier otra reflexión que nos merezca el término Estado Argentino) del derecho constitucional a una vivienda digna; derecho proclamado por la reforma constitucional del primer peronismo y ratificada en el articulo 14 Bis de la fallida Reforma del 57 y vuelto a ratificar en la última Reforma de 1994, conocida como la del Pacto de Olivos.

    Las derechas  pretenden instalar un eje falso: la discusión sobre quién empezó la disputa, donde estaba quién y donde aquel,  cuando, desde la perspectiva de la lucha por los derechos humanos, la cuestión es transparente: detrás del asesinato de Mariano Ferreyra está la cuestión de la persistencia de la reforma neoliberal menemista de las relaciones laborales y la legalización del trabajo basura denominado “tercerización”; detrás de las muertes de Formosa de los miembros de la comunidad Qom, está la persistencia del despojo de las tierras a los pueblos originarios que ya lleva quinientos años y que ni la democracia del 83 ni la del 2003 movió un dedo para resolver; y detrás del asesinato de los compañeros de la Villa 20 Salgueiro y Puña está la cuestión del derecho a la vivienda.

    Esa ha sido la secuencia de la lucha por los derechos humanos desde siempre en la Argentina: violencia implícita en el acto de negar derechos sociales, económicos, ambientales o del tipo que sea a los pueblos; reclamos y movilizaciones de las organizaciones populares que son reprimidas por el aparato estatal de represión que es uno (el monopolio de la fuerza es la cuestión fundacional y raigal del Estado, también del Argentino como se pudo recordar en la celebración del Bicentenario) aunque tenga distintos nombres: Policía Federal, Metropolitana, Bonaerense, Gendarmería, Prefectura, Ejercito, Marina, Aeronáutica, Agencias de Seguridad Privadas, Servicios de Información del Estado y de todas las fuerzas de seguridad, etc.

    Tanto la Policía Federal  como la Metropolitana  que actuaron en el operativo de anoche no son fuerzas autogestionadas, o no deberían serlo.

    Alguien dio la orden y ese alguien no es justamente el Juez Contravencional que ordenó el desalojo.  Esa no es la cadena de mando de ninguna de las dos fuerzas. Y esa cadena de mando invariablemente llega al Gobierno Nacional y al Gobierno Metropolitano que deben parar esta escalada de asesinatos  ahora mismo con las siguientes acciones: determinar claramente quien dio la orden desde el Gobierno Nacional y/o Metropolitano, echarlos del gobierno y denunciarlos penalmente o asumir que tanto la Policía Federal como la Metropolitana mataron por su cuenta, por lo que corresponde intervenirlas de inmediato y procurar el juicio y castigo a los autores materiales y los responsables ideológicos de las acciones criminales.

    Así debió hacerse en el caso del asesinato de Mariano Ferreyra sobre la Federal y así debió hacerse con el gobierno de Formosa en el caso de las muertes de la comunidad Qom.

    No hacerlo ahora no solo sería una grave afrenta a las víctimas y el movimiento popular, una clara violación de los derechos humanos sino seguir abriendo un curso de agua en el barco de la democracia que lo terminará hundiendo. Es una historia demasiada repetida para no haberla aprendido: las concesiones a la derecha no la calman, la fortalecen; los gobiernos constitucionales que reprimen las luchas populares o pasan a ser gobiernos de derecha o son barridos por una derecha más funcional al Imperio y el stablishment local.  La represión de Diciembre de 2001, la desaparición de Julio López y cien años de historia del Estado Argentino avalan este pronostico.

    La sociedad argentina se ha expresado mayoritaria y contundentemente por el Nunca Más, el gobierno nacional debe cumplir ese mandato que hoy tiene una prueba de fuego en la investigación y castigo de los autores materiales y los responsables de los últimos asesinatos: Mariano Ferreyra, López de Formosa y los compañeros de la Villa 20 de anoche.

    La cercanía de un nuevo aniversario de la declaración de los derechos humanos hecho por las Naciones Unidas en 1948 hace este imperativo más dramático puesto que la peor violación a los derechos humanos es la que se sufre en este instante, en este tiempo.

     


  • Como desde hace treinta años el 9 de diciembre en la Plaza de Mayo de 12 a 24hs

    Marcha de la Resistencia

    • Por el esclarecimiento, el juicio y el castigo de los secuestradores y/o asesinos de  Julio López, Luciano Arruga y  Mariano Ferreyra de Buenos Aires, Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas de Bariloche,  Carlos Fuentealba de Neuquén, Roberto López de Formosa y los casi 3100  víctimas del “gatillo fácil”, la tortura en cárceles o comisarias desde que comenzó el registro en 1996.
    • Por la unificación y aceleración de los juicios contra los Genocidas para evitar la impunidad por razones biológicas; por la aplicación de los convenios sobre Desaparición Forzada y Genocidio en los juicios y  para que se juzgue al Poder Real que inspiró y se benefició del Terrorismo de Estado
    • Contra la devastación de la tierra por Monsanto y las corporaciones económicas y los pools sojeros; contra las tropelías de la Barrick Gold y la Alumbrera con la minería contaminante a cielo abierto, por los derechos de  los trabajadores rurales y los pequeños campesinos, los trabajadores precarizados y por la definitiva eliminación de los bolsones de pobreza que aún quedan en  el país del trigo y la carne.
    • Solidaridad con los reclamos de la comunidad Qom y todas las otras comunidades de pueblos originarios del país.    Por la resolución definitiva de los conflictos territoriales de los Pueblos Originarios.  Por la intervención de la Provincia de Formosa, la renuncia del gobernador Insfran y de su ministro de gobierno Jorge González y  la destitución y procesamiento del comisario de Laguna Blanca y de los policías que intervinieron en la represión y muerte de los hermanos de la comunidad La Primavera.
    • Por la defensa de todas las conquistas alcanzadas en estos años de lucha: ley de medios, asignación universal, ley de matrimonio igualitario, estatización de las AFJP, el asilo político a Sergio Apablaza, la integración latinoamericana, las políticas de memoria y los juicios contra los genocidas, etc. y contra la derecha local y latinoamericana que busca revertir los procesos populares como hizo en Honduras e intentó en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

     

    usted preguntará por qué marchamos?

    /marchamos porque el río este sonando
    y cuando suena el río, suena el río

    /marchamos porque el cruel no tiene nombre
    y en cambio tiene nombre su destino

    marchamos porque los sobrevivientes/

    y nuestros muertos quieren que marchemos//

    marchamos porque el grito no es bastante/

    /y no es bastante el llanto ni la bronca
    marchamos porque creemos en la gente
    y porque venceremos la derrota

     

    Adolfo Perez Esquivel y el Servicio Paz y Justicia

    Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    Asamblea Permanente por los Derechos del Hombre

    Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

    Instituto de Relaciones Ecuménicas


  • Como desde hace treinta años el 9 de diciembre en la Plaza de Mayo de 12 a 24hs

    Marcha de la Resistencia

    • Por Julio López de La Plata, Luciano Arruga y  Mariano Ferreyra de Buenos Aires, Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas de Barriloche, Roberto López de Formosa y las 1634 víctimas del “gatillo facil”, la tortura en cárceles o comisarias desde mayo de 2003.
    • Por la unificación y aceleración de los juicios contra los Genocidas para evitar la impunidad por razones biologicas; por la aplicación de los convenios sobre Desaparición Forzada y Genocidio en los juicios y  para que se juzgue al Poder Real que inspiró y se benefició del Terrorismo de Estado
    • Contra la devastación de la tierra por Monsanto con la soja transgenica y la Barrick Gold y la minería a cielo abierto, por los derechos de los pueblos originarios, los agricultores, los trabajadores precarizados y los millones de pobres que pasan hambre en el país del trigo y la carne
    • Por la defensa de todas las conquistas alcanzadas en estos años de lucha: ley de medios, asignación universal, integración latinoamericana, políticas de memoria, etc. y contra la derecha local y latinoamericana que busca revertir los procesos populares como hizo en Honduras e intentó en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

    LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE

    Asociación civil fundada el 20/12/1937; Corrientes 1785 2C, visitar el facebook  laligaddhh ladh


    usted preguntará por qué marchamos?
    marchamos porque el río este sonando
    y cuando suena el río, suena el río
    marchamos porque el cruel no tiene nombre
    y en cambio tiene nombre su destino
    marchamos porque los sobrevivientes
    nuestros muertos quieren que marchemos

    marchamos porque el grito no es bastante
    y no es bastante el llanto ni la bronca
    marchamos porque creemos en la gente
    y porque venceremos la derrota

     

     

     


  • Saludo a los alumnos, docentes y personal auxiliar de la Escuela Policía Federal Argentina que decidieron abandonar ese nombre para asumir el del Negrito

     

    Buenos días a todas y a todos

    Buenos días alumnos de la escuela Floreal Avellaneda

    Buenos días a las y los docentes, auxiliares y directivos de la escuela Floreal Avellaneda

     

    Salud y felicidad a todas y a todos los que compartimos este día maravilloso para la historia de esta escuela, de este distrito escolar, de este barrio y este Municipio.

     

    Permítanme decirles, en nombre de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, organismo de derechos humanos que pronto va a cumplir setenta y tres años de vida, que estamos muy felices de estar con ustedes, de compartir este renacimiento porque si nombrar es poner en marcha un proyecto de vida, renombrar podría ser como un renacimiento o a lo mejor, como la recuperación de una identidad que siempre estuvo flotando y hoy se asume plenamente.

     

    ¿Puede haber algo más simbólico que dejar de llamarse Policía Federal Argentina para hacerse llamar Floreal Avellaneda?

    ¿Puede haber algo más simbólico que la escuela vecina se llame Azucena Villaflor, aquella mujer maravillosa que luchando contra la desaparición de su hijo fundó una ética en la Argentina que nos hizo más famosos que otros inventos; y ahora pienso en el hijo de Lugones inventando la picana eléctrica o en Miguel Cané, fíjense que sólo nombro escritores nacionales y de los buenos, redactando la primer ley represora y anticomunista, la 4144 mal llamada de residencia porque estaba destinada a expulsar a los abuelos y a los tatarabuelos de los que hoy estudian en la escuela Floreal Avellaneda.

     

    Yo leí las actas del proceso del cambio de nombre y me impresionó mucho lo que se decía al fundamentar porqué dejar de llamarse como se llamaba la escuela: Policía Federal Argentina, dicen así: “La presente nominación de esta institución no está directamente relacionada con su identidad, Su nominación no es parte de la cultura institucional, Su nominación genera confusión en la comunidad”

    Y me parece que están en lo correcto: ¿qué tiene que ver la identidad de una escuela con una institución que ha sido uno de los símbolos más poderosos de la cultura represora, de la política de discriminación hacia lo  distinto, de la práctica sistemática de la tortura a pesar de su prohibición formal por la Asamblea del año 13, como casi todos deberían saber; lo de la prohibición de la tortura por la Asamblea de 1813 digo porque la tortura ha sido una práctica oculta, negada, encubierta por palabras engañadoras como malos tratos o apremios ilegales o excesos en el interrogatorio.

    La Policía Federal Argentina es heredera de la policía de Buenos Aires, y si vamos hacia atrás podríamos llegar a decir que es continuadora del primer cuerpo represivo que hubo en la ciudad organizado por los invasores colonialistas en 1606 bajo el nombre de Santa Hermandad para proteger la propiedad de los patricios. No venimos a hacer la historia de la Policía Federal pero si queremos decirles que hay en su historia  tres ciclos claramente diferenciados: desde su fundación hasta 1880 en que pasa a llamarse Policía de la Capital porque Buenos Aires se piensa más como ciudad estado que como parte de la República; desde 1880 a 1943 en que asume el nombre actual aunque deberíamos decir que su verdadera fundación como institución clave del sistema represivo fue la constitución de la Sección Especial de lucha contra el Comunismo en 1932, por orden de un gobierno surgido del primer golpe de estado.  Esta Sección cambió de nombre pero no de función: reprimir a todo el que piense distinto al gobierno de turno y los poderosos de siempre, no importa que sean miembros del Partido Comunista o de otros partidos de izquierda, que pertenezcan a grupos anarquistas o socialistas, religiosos o intelectuales.

    Para la Policía Federal Argentina los comunistas han sido siempre los que se oponían a la injusticia y la dominación, no importa que militaran en este o aquel partido.

    Y esa calificación de diferente, de no nacional, de no cristiano, de subversivo, les permitió algo que parece difícil de lograr: transformar la tortura y el asesinato en un acto de servicio a Dios y a la patria.

    Ha sido así hasta ahora; por eso pudieron matar a Maximiliano Kostecky y a Darío Santillán en la estación ferroviaria de Avellaneda tan cerquita de aquí, y por eso pudieron permitir, acompañar, consentir, eso se está investigando ahora mismo, el asesinato de un joven que vivía por aquí y se llamaba Mariano Ferreyra.

     

    La cuestión de la identidad es algo muy serio.

    Y la cuestión de cómo designamos a esa identidad también es un problema muy serio.

    Claro que traía confusión que una escuela se llamara Policía Federal Argentina; yo me imagino que la gente se preguntaría   ¿y qué enseñarán en esa escuela?  ¿a manejar la picana eléctrica, a robar niños como hacían en la dictadura, a proteger las mafias que manejan la droga y la prostitución?

     

    Uds. han elegido llamarse Floreal Avellaneda

    Nosotros le decimos el Negrito Avellaneda porque así le decían cuando era niño.

    Iris les va a hablar del Negrito, pero era un adolescente como todos.  Estudiaba, le gustaba mucho nadar, tenía amigos y se había comprometido con su tiempo, con un tiempo de luchas sociales.  Algunas cosas las había aprendido en la escuela, dicen las maestras que era buen alumno; otras las había aprendido en su casa, una familia de luchadores: la mamá gran luchadora que estuvo secuestrada en un sitio horrible que se llama el campito y estaba nada menos que en Campo de Mayo, su papá era un dirigente obrero y sindical que falleció hace unos meses, su abuela había sido defensora de los derechos humanos casi desde que la Policía Federal Argentina organizó la Sección Especial de lucha contra el Comunismo, es decir desde los años 30; y otras cosas las había aprendido en la Federación Juvenil Comunista, la Fede, porque el Negrito no solo era el hijo de Iris y Floreal sino que era un joven militante, luchaba por el boleto estudiantil, por más presupuesto para las escuelas, por los derechos de los jóvenes y porque estaba convencido que no es fatal que en el país del trigo y la carne los niños pasen hambre y los indios sean asesinados por pretender cultivar la tierra que habitan desde hace cinco mil años.

     

    La cuestión de la identidad es algo serio.

    Un grupo de tareas del Ejercito, mandados por el mismo Jefe de Campo de Mayo, el General Santiago Omar Riveros, ingeniero militar el hombre, o sea culto, formado profesionalmente, asaltó su casa, detuvo a su mamá porque su papá pudo escapar y se lo llevó con ellos.  No sabemos todo pero sabemos que lo torturaron y que lo mataron por empalamiento y lo tiraron al Río de la Plata donde apareció flotando en la ensenada del Puerto de Montevideo, fue identificado por la lucha de los familiares y los abogados de la Liga pero después el Ejercito Uruguayo se robó el cadáver y todavía no lo pudimos encontrar.

    El Ejercito Argentino lo asesinó y el Ejercito Uruguayo robó su cadáver.

    Cuando lo encontraron estaba a punto de cumplir diez y seis años.

    ¿Tan importante era para ellos matar a un niño de quince años?

     

    Repito. Cuando lo secuestraron, lo torturaron hasta matarlo, tenía quince años.

    Ya se que suena horrible, insoportable; yo mismo he soñado por años con sus ojos mirándome a mis ojos,  cómo preguntando si falta mucho para volver a casa.

    Pero como estamos pensando en el cambio de nombre, como estamos hablando de la identidad, de la Policía Federal Argentina y la cultura represora en la Argentina; yo querría que Uds. se pusieran a pensar no en Floreal, ya tendrán tiempo para eso; sino que ahora piensen en el asesino, en el que manejaba la picana eléctrica y tenía un palo en la mano.

    Sabemos que eran oficiales de la Policía, gente normal, con casitas con jardín, mujer que les cocinaba e hijos que besaban antes de dormir cuando volvían tarde de la comisaría.

     

    La pregunta es cómo hicieron para convencerlos de qué podían matar a un niño y no tener remordimientos, no tener culpa sino orgullo.

    Un amigo mío dice que los represores argentinos ni siquiera son como Judas porque Judas se suicidó de la vergüenza de haber entregado a Jesús.

    Pero estos no, todavía hoy reivindican la picana y la tortura.

    Cómo hicieron? Creo que esa es la pregunta y creo que la respuesta está en lo que dice el Acta donde se dice que no quieren llamarse más Policía Federal Argentina porque desde los españoles colonialistas, les conté que ya en 1606 había un órgano represor en Buenos Aires, el truco ha sido el mismo: transformar al diferente en el otro, pero otro que no solo es diferente sino que no es humano.  Si no cree en el mismo Dios que yo, no es humano decían los españoles.  Si no cree en el capitalismo como forma de organizar la sociedad, no es argentino y si no es argentino no debe vivir aquí decía la Policía Federal en los 40 y los 50.  Si es un subversivo no es humano decía la Junta Militar, y si no es humano se lo puede matar.

    Por eso, está bien que una escuela deje de llamarse Policía Federal Argentina y se llame Floreal Avellaneda.

     

    El año pasado logramos la condena de los asesinos de Floreal.  Perpetua le dieron a los generales de la Nación Santiago Omar Riveros y a Fernando Verplaetsen, y muchos años a otros represores.

    Les dolió a ellos y les dolió a quienes ellos representan.

    Pero, permítanme decirles que este cambio de nombre les duele más.

     

    Porque ellos no mataron a Floreal y entregaron su cadáver sino que lo desaparecieron.

    Soñaban, los asesinos también tienen sueños, soñaban con que Floreal no aparezca más. Desaparezca para siempre. Y con él desaparezcan sus sueños y sus ideales. El sueño eterno de ser libres, el de San Martín y Belgrano, el de Eva Perón y  el Che Guevara, el de Maxi, Darío y Mariano.

    Y ese sueño no ha muerto.

    Como no ha muerto Floreal que hoy renace en una escuela.

    Una escuela que les dice a todos que los vencidos vencimos.

    Que aquí estamos, para seguir luchando por todos los derechos para todos.

    para que nunca más haya un Floreal empalado y arrojado al Río de la Plata

    Para que todos los niños puedan vivir como niños. Puedan estudiar y jugar, no tengan que trabajar ni prostituirse. Puedan besar a la mamá y los hermanos, pasear con el papá y soñar con volar a Marte o inventar una maquina de la alegría.

    Desde donde esté, porque en algún lugar está, nuestro compañero Floreal el Negrito Avellaneda, les manda un abrazo y les dice Hasta la Victoria Siempre


  • La mujer miró asombrada: de repente, sin parar ni disminuir la velocidad, la puerta trasera de la casa rodante se abrió y dos hombres maduros desnudos, ensangrentados de arriba abajo, saltaron a la banquina y se pusieron a correr para el lado del río.

    Al pasar frente a ella gritaron cosas incoherentes: –Sálvenlas, son dos mujeres y las bestias las van a matar.

    -Sálvenlas, una de ellas está embarazada y no resiste más.

    Y siguieron corriendo.

    La mujer volvió a mirar la casilla pero había seguido su marcha, y al dar vuelta el camino se había perdido de vista.

    Los guardias repararon en la fuga sólo al llegar a la Casita.

    Ahí se volvieron locos y la emprendieron a patadas con Carlitos, el hijo del Chocho que por estar encadenado a la pared de la casa rodante no se había podido escapar con su padre y el viejo Duarte.

    El Chocho es el que estaba en la camilla donde se torturaba.

    Había sido el último en recibir la picana, y creyéndolo medio muerto no se preocuparon mucho de que solo estuviere atado con correas a la camilla. El pibe estaba encadenado, y el otro viejo estaba tan hecho mierda que estaba tirado en el suelo.

    La patota se fue a chupar y mandaron a dos perejiles como chofer y acompañante/custodio, hablaron por teléfono a la Central y avisaron que mandaban a los muchachos solos porque les había salido una misión operativa inesperada.

    En el boliche no sólo podían chupar, también había un par de putas nuevas que los tenía bien calentitos desde el viernes pasado en que cuando se disponían a ….el pelotudo del Curro los mandó a llamar por una boludez.

    Cuando la casa rodante arrancó, el Chocho levantó la cabeza, le preguntó al hijo como estaba, le pidió que se fijara si Duarte seguía vivo y volvió a apoyar la cabeza en la camilla.

    Pero instantáneamente, su mente percibió que estaban solos.

    Era la oportunidad que había esperado desde que lo levantaron de su casa, o mejor dicho del taller de carpintería que tenía al frente y donde trabajaban él, su hijo y el pelado Simón.

    La carpintería era del gordo Jaime pero este se la dejó cuando se casó y se fue a vivir a Rincón tratando de zafar del segundo infarto, ese que lo atraparía unos pocos años después dejando un vacío más grande que su figura, y es que el gordo Jaime era de esos comunistas de verdad, de los que se extrañan por treinta años, como ahora yo lo extraño.

    Al Chocho nunca le gustó que en el taller  fueran todos comunistas y que todos tuvieran tareas de responsabilidad.

    Sabía que eso violaba los principios de seguridad, que si caía uno iban  a caer todos; cada tanto se decía a sí mismo que -el mes que viene me busco otro laburo para él y les dejo el taller a los muchachos, pero siempre estaba demasiado ocupado.

    Y además ya no era tan joven.

    Tan joven como en aquel 1962 cuando dirigió a los ferroviarios de Laguna Paiva que detuvieron los trenes y les prendieron fuego para taparle la boca a Frondizi que decía que la huelga ferroviaria ya había terminado y ellos, junto con los de Villa Constitución, decidieron seguirla hasta lograr la reincorporación de todos los compañeros, empezando por los directivos de la Fraternidad de Villa y los de la Unión Ferroviaria de Paiva .

    Tan joven como en aquel invierno argentino en que viajó a Cuba y estuvo seis meses preparándose bajo la dirección del propio Che Guevara subiendo la puta Sierra Maestra con una tremenda mochila en la espalda.

    Y a no quejarse que el Che se les cagaba de risa haciendo crueles chistes sobre -lo flojitos que eran los comunistas argentinos.    Capaces, decía el Che, de resistir sin chistar toda clase de torturas, pero no de asaltar un nido de ametralladoras.

    Y del Che es que se acordaba ahora en esa camilla, justamente en esas palabras que el Che les repetía casi cada vez que se encontraban: que no se trataba solo de resistir, que había que lanzarse sobre el enemigo, abrazarlo con las propias manos si no había armas y morir juntos si era necesario, pero siempre atacar, siempre, decía el Che y los miraba uno a uno

    Cierto es que ya no era tan joven como cuando se fue de Alto Verde porque los canas lo tenían podrido de meterlo preso aunque no hiciera nada, porque ya lo habían junado como comunista.

    No era joven, pero todavía les podía ganar a esos hijoeputa.

    De repente comprendió que toda la vida se había preparado para ese momento.

    El que lo veía por primera vez podía pensar que era un don nadie, uno más de esos cabecitas negras que habían bajado a las ciudades en los ‘40 y se amontonaban en las villas como su Alto Verde, pero tenía la preparación combativa rigurosa de los que acompañaron al Che a Bolivia, o de los que se fueron con Masetti a Salta.

    -Si el Partido me hubiera autorizado…

    Pero le dijeron que esa no era la nuestra, que había que prepararse bien, sin aventuras, que ya nos llegaría el tiempo de pelear.

    Y él les creía. Era demasiado disciplinado para discutir en un tema como ése.

    Pero en la casilla, él era el jefe y sabía que si no lo sacaba rápido al viejo Duarte de ahí no duraba mucho.

    -Dos o tres días había dicho el medico que lo revisó cuando casi se les queda en la tortura, y el Chocho había escuchado y trataba de calcular cuánto tiempo quedaba.

    La camilla tenía un borde muy filoso. Ahí podía romper una de las cintas que lo ataban, después la otra y después vería.

    Ni siquiera pensó que si lo agarraban con las tiras cortadas, lo iban a volver a torturar. Y esta vez sería a matarlo.

    Una vez que tomó la decisión ya no pensó más.

    Sólo actuó.

    Aunque no lo pareciera, repito, era en realidad un milico.

    De los nuestros.

    Cortó una cuerda, luego la otra, se sacó la sucia capucha que lo ahogaba y más tranquilo liberó al viejo Duarte y empezó a buscar con qué cortar la cadena de Carlos, pero rápidamente se convenció de que no tenía ni tiempo ni herramientas.

    Que lo tenía que salvar a Duarte y fugarse él.

    Le empezó a pegar a la traba de la puerta con un zapato que estaba tirado.

    Los minutos pasaban, ya habían dejado atrás el río Salado y se iban para el lado de Santo Tomé, a la Casita donde los tenían chupados.

    No tenía más que cuatro o cinco minutos así que se tiró con todo, forzó la puerta, la abrió, lo agarró al viejo y se tiró a la banquina.

    Vio a las dos mujeres, recién ahí se acordó que estaba en bolas y trató de orientarse para el lado del río. Cuando llegó a la orilla empezó a escuchar las sirenas de los que lo buscaban con furia.

    Decidió esconderlo a Duarte detrás de un matorral bastante largo, fugarse él, y luego venir a rescatarlo.

    El viejo no podría nadar como él.

    Lo dejó, se tiró al agua justo cuando veía venir a lo lejos un helicóptero que siguió para el lado de la Casita pero que a los pocos minutos pegó la vuelta, encendió un reflector y empezó a peinar la orilla del río.

    Estaba tan hecho mierda que apenas podía mover los brazos, pero los años en el río lo ayudaron; de a poquito buscó una corriente favorable y un poco nadando y otro poco flotando cabeza abajo, como si estuviera muerto, se fue acercando a la otra orilla, para el lado de donde vio unas luces.

    Calculo que estaría detrás del barrio Centenario, no lejos de la cancha de Colón, con mucho esfuerzo salió del río, tocó un timbre y con toda la fuerza de su convicción explicó tranquilo que se había escapado de los militares, que lo único que necesitaba era hacer un llamado telefónico y que le presten un poco de ropa vieja.

    Que el Partido se la iba a pagar apenas él llegara con ellos.

    La gente lo miró asombrada pero le abrieron la puerta, la mujer lo curó un poco y le trajo un par de pantalones y una camisa de su marido.

    Le dejaron hablar solo y esperaron con él que lo vinieran a buscar en un auto.

    Era una renoleta vieja y la manejaba el viejo José Sorbellini, el mismo que tiempo después me iría a recibir en la jefatura del Área 212.

    Es que Don Pepe, igual que el Chocho, simplemente hacía lo que había que hacer, siempre.

    La primera vez que lo vi al Chocho nos peleamos a muerte.

    La Fede había hecho una reunión clandestina bastante grande en una quinta de la zona de Guadalupe, el Chocho nos había prestado una olla para el mate cocido y -qué raro no?- nos la olvidamos en el apuro del regreso. Discutimos porque nadie quería poner la cara con el Partido y explicarles que nos habíamos olvidado la olla, al final acordamos que sin decir nada yo la fuera a buscar y la devolviera.

    Pensábamos que así se cerraría el incidente.

    Que ilusos, o  qué poco lo conocíamos al Chocho.

    Pasé por su casa y le avise que ya que nos habíamos olvidado la puta olla, iría a buscarla y que al otro día se la devolvía; bueno, dijo, pero tiene que estar aquí a las siete de la mañana, porque yo trabajo, dijo provocador.

    En ese tiempo sólo se llegaba allí en tren.

    Así que al otro día me levanté como a las cuatro de la madrugada, me fui a la estación que estaba cerca del Puente Colgante, tomé el tren que iba a Paiva, me bajé en medio del campo, recogí la olla que le debíamos a Chocho, volví a tomar el tren y a las siete y veinte toque timbre en su casa.

    El Chocho abrió la puerta, me dijo que habíamos quedado en que se la devolvía a las siete.

    Que era tarde y que volviera al otro día a la hora que correspondía: a las siete en punto. Ni un minuto antes, ni un minuto después.

    Yo lo miré asombrado, me dije este tipo esta loco, lo reputié y le tiré la olla al medio de la calle.

    Por un año ni nos hablamos.

    El no le dijo a nadie lo que yo había hecho, simplemente no me hablaba.

    Un día el gordo Jaime me invitó a tomar cerveza y me sacó el tema.

    Me preguntó qué había pasado y me explicó que si en vez de una olla, lo que yo tenía que devolver hubieran sido balas, el Chocho estaría muerto.

    No dije nada, pero aprendí la lección.

    De ahí en más, en mi vida militante, hice todos los esfuerzos que pude para no llegar tarde a ninguna cita, sean tiempos ilegales o legales.

    Y aprendí a respetar al Chocho bastante antes de la fuga.

    El viejo Duarte fue recapturado por los milicos y se murió a poco de salir con el hígado reventado por la tortura.

    El Chocho sufrió un infarto al poco tiempo, estando ya en Rosario y trabajando para el equipo ilegal del Partido, pero sobrevivió.

    Lo veía seguido porque la visitaba a mi mamá de la que se había hecho amigo, y para mi asombro le hacía hacer tareas de los cuales ninguno de los dos jamás me dijo nada, aunque mucho tiempo después me enteré que en aquellos años habían guardado parte de una imprenta desarmada bajo la cama de mi vieja.

    Se murió sin que nadie supiera lo que había hecho, practicaba la discreción y el silencio de una manera desesperante para mí: pero ya lo dije antes, él no era como nosotros.

    Aunque vestía como todos y parecía un pacífico colaborador de la dirección del Partido, de esos que llevaban un sobre o hacían el asado en las reuniones, era un soldado.

    Y de los nuestros.

    Nunca me lo dijo pero yo sé que lo único que se lamentaba era el no haber ido con el Che, o con Masetti, o al menos morir peleando en aquella Casilla donde escribió una de las páginas más heroicas, y más ocultas, de la historia de la resistencia a la dictadura en Santa Fe.

    Jamás se enteró que su heroísmo fue como una cuerda poderosa de luz de la que nos aferrábamos cada vez que uno de nosotros quedaba en manos de la patota, y cada uno a su manera, nos esforzamos por hacer lo debido, no importa la circunstancias ni las consecuencias.

    Como el Chocho en aquella casilla.


  • Repudio y condena a la represión policial contra la comunidad Qom de Formosa que ha dejado ya muertos, heridos y paisanos escondidos en el monte para evitar ser asesinados por la Policía.

    Los organismos de derechos humanos exigimos al gobierno provincial el cese de la represión y persecusión, el respeto a los derechos ancestrales de los pueblos originarios a la tierra regidos por convenios internacionales, leyes nacionales y la Constitución Nacional, que el gobierno de Formosa viola sistemáticamente y solicitamos al gobierno nacional que garantice una investigación, independiente del Poder Local, para evitar la impunidad de estos crímenes.En el año del Bicentenario, es necesario recordar la deuda histórica que el estado argentino tiene con los pueblos originarios y avanzar en que la idea de que somos una nación pluricultural y multilingual deje de ser un “discurso bonito” para las celebraciones patrias y comience a ser realidad; para lo cual, lo primero, es dejar de actuar como el Ejercito de Roca en la Campaña del Desierto o el del Mitre en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay: exigimos que el estado nacional garantice que sus fuerzas de seguridad  (nacionales, provinciales y privadas) dejen de agredir a los pueblos originarios. Sin esa condición cualquier debate sobre los derechos de los pueblos originarios (que es necesaria y urgente) resulta vacuo.

    Servicio Paz y Justicia

    Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

    Instituto de Relaciones Ecuménicas

    Asamblea Permanente por los Derechos Humanos


  • La Liga Argentina por los Derechos del Hombre exige al gobierno provincial el cese de la represión y persecusión, el respeto a los derechos ancestrales de los pueblos originarios a la tierra y solicita al gobierno nacional que garantice una investigación independiente del Poder Local para evitar la impunidad de estos crímenes

    El día martes hubo un enfrentamiento entre un grupo de policías y unas familias tobas que estaban en un corte de ruta reclamando por tierras que legítimamente les pertenecen y que el gobierno de Formosa les quiere quitar para construir una nueva sede universitaria.

    El conflicto viene de hace varios meses.

    Los tobas reclaman esas tierras desde hace muchos años, y realmente son parte de sus tierras ancestrales.  El gobierno (y una familia criolla que es muy violenta, los Celia), desconocen los reclamos tobas, que se basan no sólo en su derecho constitucional sino en leyes nacionales vigentes, como la Ley de relevamiento territorial de territorios indígenas, que prohíbe expresamente cualquier desalojo de indígenas hasta tanto se realicen los relevamientos territoriales en cada provincia, cosa que en Formosa no está ni cerca de realizarse.

    El gobierno provincial en ningún momento se sentó a conversar para escuchar el reclamo indígena, y varias veces amenazó con el uso de la fuerza para expulsar a los indígenas.  En septiembre pasado, el juez federal Skidelsky dictó una medida cautelar prohibiendo al gobierno de Formosa continuar las construcciones que ya por la fuerza habían comenzado a realizar y con orden de no innovar.  A pesar de esto, la policía formoseña nunca se retiró del predio, por lo cual lo aborígenes decidieron no moverse de la ruta, porque temían que si se retiraban la policía nuevamente tomaría posesión del predio, cosa totalmente lógica.

    Lo concreto es que hay dos toba y un policía muertos, muchos heridos, y veintinueve tobas detenidos. Se dice que el dirigente toba, Felix Díaz, que había sido nombrado por el INADI hace unos meses como su representante en Formosa (como gesto simbólico del organismo federal anti-discriminación para apoyar a los tobas en el conflicto con el gobierno formoseño), ahora se encuentra escondido en el monte junto con muchos otros tobas, por temor a las represalias de la policía.  Su esposa está entre los detenidos.

    La policía formoseña es extremadamente violenta, torturadora y discriminadora.  Hace unos 8 años, en represalia por un policía muerto por un indígena en otro enfrentamiento en que un grupito de indígenas fue atacado por policías a caballo, se tomaron represalias en una acción en la que más de 200 policías entraron una noche en un barrio toba cerca de la ciudad de Formosa, el Lote 68, entrando por sorpresa en las casas para golpear brutalmente a jóvenes y viejos, hombres y mujeres, llevar detenidos y torturar a decenas de personas, y hasta violar a una de las mujeres, al mejor estilo de la época del Proceso.

    Así que hay sobrados motivos para temer fuertes represalias de la policía hacia cualquier indígena que en estos días quede detenido.

    El gobierno de Gildo Insfrán es conocido por su corrupción y por repetidas veces sacar provecho de indígenas y campesinos pobres del interior para usurpar sus tierras en beneficio de grandes emprendimientos agropecuarios y de diversas índoles.

    En el año del Bicentenario, es necesario recordar la deuda histórica que el estado argentino tiene con los pueblos originarios, y que la idea de que somos una nación pluricultural y multilingual debe dejar de ser un “discurso bonito” para las celebraciones patrias y comenzar a ser una realidad para lo cual, lo primero, es dejar de actuar como el Ejercito de Roca en la Campaña del Desierto o el del Mitre en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay: exigimos que el estado nacional garantice que sus fuerzas armadas (nacionales, provinciales y privadas) dejen de agredir a los pueblos originarios.

    Sin esa condición cualquier debate sobre los derechos de los pueblos originarios (que es necesaria y urgente) resulta vacuo.

    Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    dirección nacional Graciela Rosenblum, Iris Avellaneda, José Schulman

    contactos en Buenos Aires 011 1553298757

    filial formosa Soledad Yorg

    contactos en Formosa 03718 15 506278