• ¿Y si hablamos del negacionismo de estos días?

    el negacionismo es exhibido por individuos que eligen negar la realidad para evadir una verdad incómoda, es el rechazo a aceptar una realidad empíricamente verificable.  Es en esencia un acto irracional que retiene la validación de una experiencia o evidencia históricas» Paul O Shea.

    El rol del negacionismo del gobierno en la catástrofe que nos amenaza.

    Luego de cuatro años de políticas neoliberales y cuasi fascistas del gobierno de Macri y de un continuismo consentido por el gobierno de los Fernández, la Argentina se encamina a una situación que bien puede caracterizarse de catástrofe: más pobres, más enfermos con un gobierno cada día más débil ante los poderes permanentes (el Poder Judicial, el Poder Comunicacional, las Embajadas Imperiales) que van imponiendo. en amplio terrenos, sus política coloniales.

    Lo llamativo del proceso es que la respuesta del gobierno y sus intelectuales orgánicos (para no ser malo y decir a sueldo, que queda feo) ha sido un permanente negacionismo de los problemas y un patético no se puede ante cada desafío pendiente.

    ¿Qué fue el Macrismo sino un modo particular, digamos argentino del siglo XXI, de aplicar un proyecto imperial de reorganización radical del dominio colonial sobre la Argentina?

    Un dominio que comenzó siendo español, mutó a británico para mediados del siglo XIX y volvió a mutar a yankee para mediados del siglo XX.  Para consolidar ese dominio se perpetró el genocidio de los 70 del siglo pasado y luego se aupó, por mecanismos formalmente legales, a dos discípulos y  continuadores de Videla: Carlos Saúl Menem y Mauricio Macri.

    El carácter distintivo de Macri es que, contando con una exigua mayoría electoral y sin mayoría legislativa, construyó un mecanismo de dominación en base a las redes de espías, los integrantes del Poder Judicial y el grueso del Poder Comunicacional constituyendo una zona gris de poder real que bien presumíamos en el caso del secuestro seguido de muerte de Santiago Maldonado y que avizoramos en el video sobre el grupo de tareas de la Vidal para sacar del terreno de juego al Pata Medina y otros sindicalistas.

    El resultado más tangible de ese modelo de dominación que algunos llaman Lawfare, fueron los presos políticos.  El mismo Medina, tan lejos del sindicalista de liberación o siquiera democrático que hemos propiciado desde hace cincuenta años, estuvo preso.  Un preso político no es alguien “inocente” o privado de la libertad sin causa judicial, como de un modo, tan vulgarmente ignorante, postulan Fernández y Cafiero, sino alguien cuya condición judicial está originada o modificada por la persecución política de la que es objeto (definición tomada de la asamblea parlamentaria del año 2000 de la Unión Europea).

    A dos años del gobierno de los Fernández en la Argentina hay casi cuarenta presos políticos (la lista completa actualizada está en Presxs políticxs | Liga Argentina por los Derechos Humanos (laligaporlosddh.com) ) pero desde que en enero de 2020 el presidente postuló con fuerza la inexistencia de presos políticos bajo su gobierno, el negacionismo sobre los presos políticos no ha dejado de crecer.  Ni siquiera el caso Milagro Sala logra conmover la obsecuencia de los escribas a sueldo o el silencio casi monacal de gobernadores, senadores y  diputados.  Acaso el caso más patético es el del Secretario de derechos humanos de la Nación que organiza un debate sobre Lawfare pero no habilita hablar de presos políticos.

    Así se cumple la profecía del peronismo: no se pueden liberar los presos políticos porque no nos da la correlación de fuerzas, y cómo la causa por la libertad de los presos políticos queda en muy pocas manos la correlación de fuerzas en este tema es cada vez más adversa.  El disciplinamiento es tal que si ponen el buscador google junto con las palabras Cristina Fernández + presos políticos el resultado es el siguiente: en Twitter: Es necesario que no haya presos políticos en la Argentina, que cada uno pueda expresar sus ideas #CFKenFilo 6 agosto de 2016 y nunca más mencionó el tema.

    ¿Alguien puede sostener que la predica del Presidente de la Nación, el silencio vergonzoso de las y los legisladores, funcionarios  y hasta dirigentes sociales sobre el tema, no deja de impactar en la correlación de fuerzas?

    ¿Por qué no discutieron nunca en el Senado de la Nación el proyecto de revisión de las causas por violación de los Convenios de derechos humanos presentado en diciembre de 2019, o el de Intervención del Poder Judicial de Jujuy?

    ¿En dos años no hubo tiempo para intentar una declaración de interés del Congreso?

    El desconocimiento de la existencia de las y los presos políticos conlleva la convalidación de lo actuado por un Poder Judicial que más temprano que tarde irá de frente contra el mismo gobierno que los ha legitimado una y otra vez.  El negacionismo no es neutro en la sumatoria de fuerzas para lograr la libertad de los presos políticos y revertir el Lawfare, por el contrario es lo más funcional a la derecha que pueda pedirse.

    Pero no es solo en el terreno de la administración de Justicia; ante el rebrote de la Pandemia, el gobierno tira la toalla y pareciera regresar al comienzo de todo: en la variante Omicrón, el Covid 19 no sería peligroso ni letal, sería casi una gripecita como decía el denostado Bolsonaro y ahora la Vizotti: “Es alentador ver que en Argentina está empezando a pasar lo que vemos en otros países, que no tenemos internaciones y muertes, y que allí donde empezó primero (la ola de Ómicron) se está estabilizando y con expectativa de que el descenso sea rápido por las características de esta variante» Covid-19: el Ministerio de Salud estimó cuándo bajaría la ola de contagios por Ómicron | Un dato alentador en medio de la suba de casos | Página12 (pagina12.com.ar)

    Que la variante Omicrón es más contagiosa parece no estar en discusión pero,  ¿que no trae peligro?    Según el sitio del diario La Nación  (Coronavirus: indicadores y cifras de la pandemia en tiempo real – LA NACION) en los últimos catorce días fallecieron 426 personas, lo que es lo mismo a decir que murieron 213 por semana que alcanzarían para llenar siete micros coche cama a Mar del Plata lo que equivaldría a que todos los días un micro a Mar del Plata desaparezca o explote sin dejar sobrevivientes. 

    Sin embargo, la ministra Vizzotti casi a diario insiste en que casi no hay hospitalizados ni muertos. 

    Negacionismo puro y del peor linaje, negar la muerte siempre es funcional a la derecha, nosotros somos un proyecto de vida y ninguna muerte nos puede parecer “normal”.  La negación de la muerte va unida a apelaciones cada vez más patéticas a la responsabilidad individual mientras el espectáculo de las playas atestadas y sin ningún cuidado se muestran por doquier. 

    Después de haber decretado varias veces el fin de la pandemia, el gobierno sencillamente parece haber tirado la toalla en el momento más peligroso de la pandemia, que es el del final.  Siempre los finales son momentos difíciles, donde lo nuevo no termina de madurar  y lo viejo se niega a desaparecer.

    La práctica de negar lo obvio se ha transformado en una especie de marca de agua de los funcionarios de Fernández desde los que aseguran que se puede pagar la deuda externa sin ajuste de la economía a los que sostienen que darle permiso a la Shell para explorar el petróleo de nuestra plataforma marítima es nacional y popular Shell se asocia con YPF y Equinor para buscar petróleo en aguas profundas – El Cronista 

    Hace falta recordar quien es Shell?  Leamos lo que dice la directora del Observatorio de la Energía, Belén Annis en el periódico Agenda Malvinas: “Shell ha sido pieza clave del proceso de exploración en la Cuenca Norte en Malvinas. O sea, YPF hace negocios con Shell en Mar Argentino, y hace negocios también con una empresa noruega que lleva en su directorio a una asesora petrolera clave del consorcio de ocupas que tenemos en nuestras islas. Vergonzoso e indignante».  Annis hace referencia a la directora de Equinor, empresa noruega presentada por los progresistas como garantía de responsabilidad ecológica y ambiental. El Observatorio de la Energía repudió la asociación de YPF con Shell y Equinor – AgendaMalvinas

    En conclusión mi postulación es que el discurso “posibilista” del gobierno y la absoluta mayoría del Frente de Todos no aporta a la modificación positiva de la correlación de fuerzas sino todo lo contrario. 

    Al postular que no hay presos políticos deterioran la voluntad política de luchar por su libertad. 

    Al postular que la pandemia terminó deterioran la lucha sanitaria y cultural para superar la pandemia con el menor costo humano posible  (¿no era que entre los negocios y la vida se elegía la vida?).

    Al postular un extractivismo fundamentalista en Chubut y en las costas atlánticas, golpean un movimiento que podría constituirse en una gran fuerza antimperialista y contra las derechas.  Lejos de ser un desvío oportunista y muestra típica de la “viveza criolla” termina siendo un “tiro en los pies” que fortalece la derecha y aumenta el peligro de una catástrofe política como sería el triunfo de la alianza de las derechas en las elecciones del 2023.

    Porque si algo se puede concluir de las derrotas políticas en Brasil y Argentina que las políticas de derecha, pensadas como concesiones para detener a las derechas, consiguen el efecto contrario. El negacionismo fortalece a las derechas.

  • La reversión del lawfare como punto de partida imprescindible para cualquier reforma judicial.

    Presentación oral ante el Seminario “El Lawfare en América Latina” los días 3 y 4 de diciembre de 2021

    En los últimos años se constituyó un espacio de acción entre la Liga Argentina por los Derechos Humanos (la Liga), el Foro por la Democracia y la Libertad de lxs Presxs Politicxs (el  Foro), Justicia Legítima, la Asociación Americana de Jurista, la Comisión de DDHH del Parlasur y algunos juristas como Eduardo Barcesat, Maximiliano Rusconi o Alessandra Minnicelli.  Quiero decir que las propuestas que elevamos en su momento al Parlasur,  de tipificación del lawfare, de reversión del lawfare por revisión de convencionalidad, estas y otras propuestas han sido elaboradas en común.  Y en el marco de la lucha real contra la expresión más contundente del Lawfare que son las y los presos políticos.

    A esta altura del seminario es indiscutible que el LAWFARE existió.

    Se lo puede explicar de varias maneras, es la utilización del poder judicial con objetivos políticos de persecución, dominación. Hay algunos que dicen que el lawfare es el Plan Cóndor de nuestros días, en relación a que existió un ciclo de golpes de estado en los `70 cuya característica principal se simboliza en este edificio, la Escuela de Mecánica de la Armada, este edificio que era asiento de los grupos de tareas que salían a secuestrar, a asesinar, o traían prisioneros para interrogar, para torturar y someter a formas brutales de esclavismo…

    Y alguna vez dijimos en la puerta de Comodoro Py, en verdad en diciembre de 2019,  que así como la ESMA era el símbolo del terrorismo de estado, o sea de la dominación por medios terroristas, Comodoro Py era y es el símbolo de la dominación por medios judiciales.

    Creo que incluso el Lawfare se explica mejor haciendo una mirada histórica

    Si nosotros miramos al pasado hubo un ciclo de golpes de estado en América latina: 1954 empezó en Guatemala y Paraguay, 1964 Brasil,  1972 Uruguay, 1973 Chile, 1975 Perú y en  1976 el que sufrimos en Argentina.

    Puede que se me haya perdido algún golpe por ahí pero para finales de los 70 toda América Latina estaba bajo la bota militar. Eso no duró para siempre: para los 80’ se caen las dictaduras militares pero su peso es tal que sobreviene un ciclo de dominación neoliberal con forma “democrática”: el menemismo en Argentina, Collor de Mello en Brasil,  Salinas Gortari en México y eso termina explotando para finales del siglo XX por efecto de las luchas y comienza un ciclo de gobiernos progresistas en la primera década del siglo XXI.

    Ahí es donde el poder imperial (el poder real haya gobiernos electos o dictaduras) reflexiona –lo hace siempre- y decide no repetir el ciclo de dominación por medios terroristas justamente por el desgaste de los gobiernos militares, por la construcción de memoria verdad y justicia en muchos países, por el desprestigio de los militares.

    Decide actuar apelando a uno de los poderes permanentes no electivos que ellos siempre han considerado. Saben ustedes que en los años 80 del siglo pasado, los think tanks de los yankees elaboran  los documentos estratégicos llamados Santa Fe 1, 2, 3, 4;  allí decían que se podía perder el gobierno pero que siempre iban a conservar el poder judicial, el poder mediático, el poder comunicacional, y eso es así.

    Creo que el doctor Massoni ha sido muy claro: ese lawfare no actúa sobre un poder judicial democrático, transparente, igualitario, equitativo, sino sobre un poder judicial oligárquico, elitista, sexista, patriarcal, racista, xenófobo, clasista, así fue desde el comienzo de las repúblicas, un poder judicial oligárquico casi intocado con contadas y meritorias excepciones.

    Siguiendo con esa reflexión histórica llegamos a final de 2019 y por medio de las luchas, de las iniciativas políticas, la articulación electoral, se consigue derrotar a Macri en la elección y se abre un nuevo proceso en el cual se depositaron tantas esperanzas.

    Ahí vamos a una cuestión clave que ya fue planteada acá: ¿de qué manera?, ¿cómo se explica que el gobierno de los Fernández no actúa en este momento revirtiendo el lawfare?

    Bueno, sobre todo en el discurso del presidente una y otra vez ha defendido lo que se considera la teoría del “continuismo jurídico”, que fue sancionada por primera vez en Argentina con respecto del golpe de Estado de 1930 cuando tenían que decir qué hacer con un golpe de Estado, que era el primero que ocurría formalmente.

    Es decir, la Corte Suprema tenía dos teorías ante sí: una era la del continuismo jurídico, la Corte Suprema dice bueno, este gobierno será lo que será pero tiene el control, la administración de la cosa pública y sus actos por lo tanto se imponen de hecho.

    Pero tenía otra teoría a su servicio, aclaro que no soy abogado ni fui a ninguna facultad de Derecho, pero era la teoría del “fruto podrido” que es una teoría jurídica inspirada en la Biblia. Básicamente la Biblia dice por el fruto los conoceréis y desde el punto de vista jurídico es más sencillo todavía, muy fácil de entender para los que no somos abogados: nada legal puede surgir de un acto ilegal. Si yo le robo el celular a Susi, no puedo decir tengo el celular, se lo robaste! Así de sencillo.

    Entonces si venimos a la Argentina de 2019 el gobierno tenía otra opción a la nada que era justamente la teoría del fruto podrido: por lo tanto, la Corte Suprema ilegalmente constituida, el Consejo de la Magistratura que sufrió uno de los bochornos más increíbles de la historia, aprovecharon que uno fue al baño para votar.

    Todo eso fue documentado, un conjunto de organizaciones denunciamos todo eso ante la ONU e incluso fue aceptado por el relator García Sayán en un dictamen muy importante en noviembre de 2019 donde está descripta la persecución a Alejandra Gils Carbó, la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura, la persecución a los jueces probos como Rozansky, como Freire, como otros, el ascenso de los amanuenses.

    Yo estoy tratando de mostrar las cuestiones teóricas que están por debajo de decisiones políticos aparentemente incomprensibles, todo el tiempo el Presidente Fernández, quien era el Jefe del Gabinete Cafiero, han apelado a la idea de la autocorrección del poder judicial.

    Me parece a mí que en esto podemos asumir las enseñanzas de uno de los políticos más importantes de la Argentina que era Juan Domingo Perón que decía que en definitiva la única verdad es la realidad: si después de dos años siguen diciendo que esta Corte Suprema se va a corregir, bueno… es poco serio.

    ¿Por qué habría que revertir, que cambiar la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura?

    En primer lugar por razones éticas. Por un problema de reparación moral, porque eso hace a la superioridad moral del movimiento popular, sin la cual ningún movimiento popular puede aspirar a la victoria. Nosotros podemos perder TODO, y de hecho la noche del 24 de marzo del 76 habíamos perdido todo. Pero no perdimos la superioridad moral, por eso pudimos resistir.

    Si se pierde la superioridad moral, si no se repara la injusticia, si no se defiende a los compañeros, el movimiento empieza a perder la superioridad moral. Es evidente que hay un desánimo en el movimiento popular argentino, que hay un desaliento, que hay una contradicción evidente entre la organización y las acciones.

    Pero nadie está obligado a creer en la ética, y personalmente no creo yo que Fernández se preocupe mucho por la ética, no es un hombre en cuya vida haya demostrado que esté preocupado por la ética, ha estado con unos con otros…

    No estoy juzgando, es un hombre que la cuestión ética no le preocupa mucho, de hecho hablaba a todo el mundo que se cuide y hace una fiesta ostentosa en su casa.

    Pero debería tener algún sentido táctico, se supone que es un político inteligente, está promocionado como un gran táctico.

    ¿Cuál es el problema táctico?

    Que este poder judicial es el que apañó el saqueo, defiende el saqueo, y es el que apadrina a la derecha que quiere ir contra el gobierno. La falta de acción es un problema ético y es una muestra de grave error político táctico.

    Ha transformado la victoria electoral de noviembre de 2019 en una derrota electoral estruendosa en noviembre de 2021, que si no se revierte no solo se lo llevara puesto a Fernández y nos van a llevar puestos a todos.

    ¿Cuáles eran las opciones que tenía el gobierno?

    Se las hemos propuesto de todas las maneras posibles. Por ejemplo, en diciembre de 2019 la senadora María Eugenia Catalfamo, senadora nacional por San Luis, presentó un proyecto de revisión de las causas por falta de convencionalidad.

    Incluso recuerdo, fue la primera vez que un gobernador tocó timbre en la Liga y era el gobernador de San Luis. Nos vino a pedir que le permitamos presentar el proyecto a los organismos de derechos humanos, así lo hicimos. Tuvo una entrevista con la entonces ministra de Justicia pero el proyecto duerme el sueño de los justos en un cajón.

    Se nos decía, ni aun así se resuelve el problema de Milagro Sala: bueno, se presentó un proyecto de intervención del Poder Judicial por parte de un senador nacional de Jujuy, el senador nacional Guillermo Snopek.

    El proyecto duerme el mismo sueño, no sé si juntos pero…

    Cuando vimos que había tantos problemas en el gobierno actual, cuando el compañero Luis Delia solicitó el indulto y se produjo el debate, se elaboró una propuesta bastante sofisticada que comenzó siendo una idea de Maximiliano Rusconi que le dimos vuelta entre todos, que era proponer al gobierno una Comisión de la Verdad sobre lo ocurrido durante el macrismo, una comisión de hombres y mujeres probos, un procedimiento que ya se había hecho muchas veces en Argentina: una comisión que pueda elaborar un informe en relación a los informes ya presentados ante las Naciones Unidas, ante la CIDH, ante la corte penal internacional.

    Esa comisión hubiera permitido entonces que el Presidente dictara indultos no como perdón sino como reparación, que no es lo mismo, era mucho más fácil.

    Hubiera permitido que el Congreso de la Nación discuta las leyes imprescindibles, mínimas, una de las cuales era la que presentó a la senadora de San Luis.

    Pero el gobierno nacional y la fuerza política que gobierna se mantuvieron imperturbables, obcecados en no hacer nada.    A lo máximo hacer algún comentario en twitter….

    Nosotros siempre hemos tenido objetivos más elevados, puede ser más ambiciosos: en el ámbito del espacio que discutió durante años la propuesta de Reforma Constitucional cuando terminó el macrismo se llegó a un acuerdo de proponer la puesta en comisión de los jueces federales pero estuvimos dispuestos a acompañar las iniciativas más mínimas siempre que vayan en un sentido de reversión del Lawfare..

    Lamentablemente se mostró que la no reversión del lawfare no le dio al gobierno la bondad de la derecha o el apoyo de la derecha, sino que le hizo restar el apoyo popular, se mantienen sanciones increíbles como que Amado Boudou de por vida no puede ser candidato ni a consejero escolar, para no nombrar que Milagro Sala sigue presa y que aumentan los presos.

    Somos el único organismo que lleva la lista de los presos políticos y en estos días han pasado de 37 a 38. Las últimas detenciones son muy dolorosas: Facundo Molares detenido por el gobierno nacional a petición de un fiscal de Colombia. Ya ahí está todo invalidado, los fiscales no pueden pedir una detención internacional, tiene que ser un juez pero además no es automática la activación de las alertas rojas, fue una decisión del gobierno esto, una de las cosas más incomprensibles de este gobierno.

    Este gobierno que mandó un avión sanitario para rescatar a Facundo Molares de Bolivia, ahora lo mete preso en una cárcel de máxima seguridad. Es el mismo Molares, no cambió nada de Bolivia hasta acá. No podemos entender, pero posiblemente tenga que ver con aceptar las campañas antiterroristas del gobierno de los Estados Unidos, que tampoco lo perdonará por eso.

    El gobierno de los EEUU ha convocado para los días 9 y 10 de diciembre una cumbre democrática en donde los más prestigiosos “demócratas” de América Latina van a hablar.

    El primer demócrata va a ser el señor Guaidó, que como todos saben es una de las personas más democráticas de América Latina autoproclamado presidente y que sigue siendo autopresidente aun cuando el grueso de la derecha venezolana participó en las elecciones.  Y habrá otros como Duque, el carnicero de Colombia, o Bolsonaro el genocida de Brasil

    Creo que hay una intención de algunas y algunos de presentar el lawfare como un desvío, como una cosa que ocurrió, como si hubiéramos tenido antes un poder judicial democrático.

    Y a mí me molesta mucho cuando se habla de lawfare como persecución a los funcionarios.

    Es un discurso elitista muy lamentable. Ese discurso deja afuera a la izquierda que pelea con piedras en la calle y que también sufrió el lawfare y cuando termina la persecución a funcionarios a los que siguen persiguiendo es a los que tiran piedras.

    Nosotros hemos defendido a todos, y no veo la misma convicción en defender a Facundo Molares, en defender a los mapuches, en pronunciarse contra el asesinato de Elías Garay.

    Quiero decir que el defensor del asesino de Elías Garay es el apoderado del partido Justicialista de la provincia de Río Negro, asesor del ministro que ayer inauguró este seminario con lo cual no puedo dejar de decir que tengo una sensación extraña.

    El ministro que dos veces nos recibió y que dijo que no podía hacer nada por los presos políticos, que desde que asumió no hizo nada, y viene a hablar de Lawfare.

    Tenemos una diferencia profunda en lo que es la ética de la coherencia: yo creo que no se puede decir cualquier cosa en la vida y hacer otra, pero es una convicción mía, me doy cuenta que hay muchas personas que creen que pueden decir cualquier cosa y hacer todo lo contrario.

    Terminar con el lawfare como se ve no es un problema para resolver las causas de los funcionarios que ya están libres sino efectivamente es terminar con un modelo de dominación, que en primer lugar afecta a los que luchan pero que después termina llevándose puestos a los que no luchan pero que incomodan también al Imperio.

    Y vamos a una navidad que es incompatible con la idea de que en la Argentina hay respeto a los  derechos humanos.

    Vamos a una navidad con ajuste del FMI y con 38 presos políticos.

    Todo lo demás son palabras, y es muy difícil contrarrestar por eso supongo yo que la secretaría de derechos humanos de la Nación no tiene un link sobre los presos políticos.

    Hay mucha plata para muchas cosas pero no alcanza para hacer un listado de los presos políticos.

    O Pagina 12 que ni siquiera publica la declaración de los organismos de ddhh encabezado por Abuelas y Madres, denunciando lo de Molares. Si el gobierno, que manipula Pagina 12 como si fuera un boletín oficial se atreve a manipular la opinión de los organismos de derechos humanos el nivel de autoritarismo que hay ya en este gobierno es alto.

    Por lo tanto, efectivamente la reversión del lawfare es indispensable para la recuperación de un Estado de Derecho porque sí, recuerdo que todos dijimos –y espero que nadie haya cambiado de opinión- que con presos políticos no hay democracia.

    Por eso posiblemente traten de ocultar a los presos políticos pero bueno, tirando la basura debajo de la alfombra no se resuelve nada.

    En algún momento los presos políticos sacan la cabeza del agua y se ven.

    Y entonces todos se darán cuenta que el Rey está desnudo.

  • Etica y Televisión.  Aporte al debate del Canal Publico sobre un Protocolo de Etica.

    Intervención de José Schulman, presidente de la Liga Argentina por los Derechos Humanos en el debate sobre el Protocolo Ética y TV

    Permítanme arrancar con una frase, un pequeño poema de Bertol Brecht: hasta que todos los hombres no estén parados a la misma altura no se puede saber quién es el más alto.     Digámoslo de entrada: cualquier debate sobre la ética y el aparato de dominación cultural que esquive un análisis histórico de su construcción hegemónica resultará siendo complaciente, para ser generoso, con un Poder que ha hecho de la mentira, la estigmatización, el encubrimiento y aún más la falsificación del pensamiento de las culturas de rebeldía, su forma de existencia, producción y reproducción.

    Somos, como pueblo, hijas e hijos de una violación, plan sistemático, genocidio, reiterado al menos tres veces: primero los españoles, armados de la cruz y la espada; luego la Oligarquía nativa armado de la cruz y la carabina y finalmente el bloque de Poder Imperial militar empresarial eclesiástico comunicacional: un bloque de Poder que ya tuvo tres caras: Videla, Menem y Macri. Revisen Uds. la causa judicial de Papel Prensa o de Acindar, ambas interrumpidas antes de ser juicio, para comprender el origen del dominio de Clarín, Canal 13 y sus grupos de tareas.  La hegemonía cultural, que es la base de la hegemonía mediática no se construyó por medios culturales o simplemente políticos sino con la violencia extrema del Estado terrorista que asesinó periodistas, demolió empresas y corrompió a miles de comunicadores.  Hablo de la esquina de entre ríos y san juan el 25 de marzo de 1977, un grupo de tareas asesina a Rodolfo Walsh, así construyó su poder Magnetto y cía.  De ahí venimos.

    El primer deber ético entonces de quienes acceden, del modo que sea, a los medios de comunicación, es contribuir a reparar esta asimetría comunicacional que ha sido considerada uno de los pilares del modo actual de existencia del capitalismo como civilización, en decadencia final, pero dominante en el mundo, la región y el país. 

    Los trabajadores de la comunicación ocupan entonces un lugar específico, son sujetos de derechos, laborales, culturales, políticos en suma que garanticen que no serán “disciplinados” de modo alguno, pero son también custodios de derechos populares, del derecho a estar informado de un modo veraz.  La ética de la comunicación se basa en la ética del respeto a las y los trabajadores y de su compromiso con la verdad, al modo de Walsh o Cabezas.

    Dice Ana Arhent en la Condición Humana que la voz del torturado no se escucha porque nadie puede saber si le hablan de una experiencia desconocida por completo.  En ese punto dice que la tortura es inenarrable.  Por lo cual escuchar a los torturados es una decisión política, decisión que en general no se toma[1].  En los medios de comunicación, no solo los hegemónicos, no hay lugar para la voz de los torturados, de los desaparecidos, de los privados de libertad.

    Dada una situación de dominación, de extrema desigualdad de armas, como dicen los jueces sobre los derechos de defensa y fiscalía, la posición equidistante no es ética, sino convalidante del orden fundado por los genocidios.    La ética radica en sostener la verdad dándole voz a los que no la tienen.  Y respetar el modo que tienen de expresarla. 

    El 22 de junio de 1985, Jorge Luis Borges, el poeta mayor de la Argentina, el que había concurrido a reuniones con Videla y Pinochet sin repudiar sus acciones, escribió una nota para la Agencia EFE, quisiera citarla, brevemente: “He asistido, por primera y última vez, a un juicio oral. Un juicio oral a un hombre que había sufrido unos cuatro años de prisión, de azotes, de vejámenes y de cotidiana tortura. Yo esperaba oír quejas, denuestos y la indignación de la carne humana interminablemente sometida a ese milagro atroz que es el dolor físico… Sin embargo, no juzgar y no condenar el crimen sería fomentar la impunidad y convertirse, de algún modo, en su cómplice. Es de curiosa observación que los militares, que abolieron el Código Civil y prefirieron el secuestro, la tortura y la ejecución clandestina al ejercicio público de la ley, quieran acogerse ahora a los beneficios de esa antigualla y busquen buenos defensores[2]

    Ese día hubo un quiebre en la sociedad argentina: nosotros le creemos a los torturados, a los sobrevivientes del genocidio, y desde esa voluntad social se pudo quebrar la impunidad de los golpistas y terroristas.

    En el año 2009, durante cinco meses la Televisión Pública transmitió una a una las audiencias por el caso Floreal Avellaneda, no se le permitió transmitir en directo las sesiones pero antes, durante y después de cada declaración la Televisión Pública amplificaba la voz de familiares y compañeros. Una anécdota personal.  El primer día, uno de los técnicos me preguntó quién era la mamá del subversivo, el último día me pidió la remera del Negrito.  Si el derecho genera verdad, como dice Foucault, la verdad en carne viva convence a la mayoría.  Solo tenemos la verdad de nuestro lado, pero alcanza para vencer

    La Argentina necesita un shock de ética, necesita un quiebre en la noción de quienes son confiables y creíbles.  La ética de la comunicación comienza, sin dudas, en creerle a los torturados y perseguidos del macrismo y el Poder Judicial colonizado, a las víctimas de los montajes mediáticos y judiciales, a las víctimas de la violencia policial, estatal  y patriarcal. A los que hasta hoy son desvaluados y descartados: a las pobres de toda pobreza, a las mujeres y los que con su trabajo producen la argentina, a los que se organizan y actúan, resisten, luchan y siguen estando fuera de la pantalla y el dial.  No hay ética en el aparato comunicacional, hay un dogma del que ya hablaba William Shakespeare hace siete siglos: “¿Oro? ¿Oro precioso, rojo y fascinante?  Con él se torna blanco el negro, y el feo hermoso: Virtuoso el malvado; el anciano, mancebo, Valeroso el cobarde y noble el ruin.  El oro… desplaza al sacerdote del altar”

     No hay ética en vender la verdad por dinero o por sumisión a quienes detentan el poder del dinero.  Necesitamos una ética que deje de mencionar su amor por los pobres y desarrapados para pasar a la práctica cotidiana de darle voz y creerles.   Que es ser libres, del dominio español y de toda dominación extranjera como dice la declaración de Independencia de  1816.


    [1] Tortura: la humillación del cuerpo y del alma – Crónicas del Nuevo Siglo (cronicasdelnuevosiglo.com)

    [2] El día que Borges asistió al juicio de las Juntas Militares | Ana Quiroga (wordpress.com)


  • La detención de Facundo Molares, a pedido del Estado Terrorista Colombiano, como parte de su plan sistemático de demolición de los acuerdos de paz firmados hace cinco años en La Habana entre las Fuerzas Armadas de Colombia y el Estado Colombiano, nos enfrenta a una realidad que muchas veces es evitada por el debate académico, mediático y hasta en el movimiento de los derechos humanos: América Latina está sometida a una guerra antiterrorista decretada por el gobierno de los EEUU al comienzo de este siglo, so pretexto de la demolición de las torres de New York.  La vergonzosa retirada de las tropas yankees de Afganistán recordaron al mundo que en nombre de la democracia y la seguridad global se invadieron países y regiones enteras, se ocuparon militarmente territorios inmensos, siempre cercanos al petróleo, la heroína u otras materias primas críticas para el Imperio.

    En América Latina, en nombre de la lucha contra el terrorismo se mantiene la guerra de cuarta dimensión o integral contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia.  Contra ellos el bloqueo, el sabotaje económico, la penetración cultural por medio de fundaciones que desparraman millones de dólares para quienes eligen ser cipayos en su tierra.  Cipayos, soldados de origen hindú que se alistaban para defender la Reina y el virrey en tierras hindúes.

    A principios del siglo, el gobierno de los EEUU y los organismos internacionales que ellos manipulan, exigieron a los gobiernos de la región que sancionaran leyes antiterroristas concentradas en la circulación financiera.  La Argentina cedió a esas presiones en el 2007 y en el 2011 agravó la ley con amenazas de duplicar la pena de cualquier delito que se considere terrorista.  La promesa era y es que la ley no se aplicará a los “luchadores sociales” con lo ambiguo que ese término puede ser para los inquisidores aunque el espíritu de la ley no ha dejado de circular en la Argentina del siglo XXI, y particularmente en el territorio de la Patagonia.

    Fue en nombre de la lucha contra el terrorismo mapuche, al que asociaban a la insurgencia colombiana, que se perpetraron los ataques que primero encerraron al compañero Facundo Jones Huala y luego, en medio de las protestas por su detención, produjeron la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado.

    En el 2017 fue la Ministra de Seguridad de Macri, Patricia Bullrich, la encargada de vociferar contra el terrorismo mapuche.  Fueron sus colaboradores más cercanos, Barberis  y Cané, quienes explícitamente acusaron a Santiago de ser oficial de las Farc.   Me consta, porque fue a mi que me lo dijeron el 22 de agosto de 2017 tras una reunión en Ministerio de Justicia.

    Vale recordar que el operador judicial de aquella Operación Política Militar fue un Juez radicado en Esquel de apellido Otranto, el mismo al que el gobierno nacional encomendó el tramite de extradición de Facundo Molares acusado por el inefable Anibal Fernandez de ser miembro activo de las FARC, organización auto disuelta en 2016 como parte de los acuerdos de La Habana.

    En pocos días, la Cancillería, el Ministerio de Seguridad y el Gobierno nacional pisotearon dos tradiciones democráticas que hemos defendido incansablemente: una es la del respeto por la autodeterminación de los pueblos, sumarse al coro asesino de la OEA, dirigido por el cipayo Almagro, daría verguenza al mismísimo Carlos Andres Lamas, ministro de un gobierno conservador que en 1936 formuló ese principio hoy mansillado por Cafiero y Fernandez; la otra es ser asilo de luchadores de todo el mundo cuya vida corría peligro en sus países de origen.   Oleadas de españoles, chilenos, paraguayos, uruguayos, bolivianos y de otros países han sabido del asilo humanitario del que hoy se apartan los funcionarios ya citados.

    Para algunos estos datos parecen insuficientes y nuestras denuncias exageradas; lo mismo decían en 1974/75 cuando la Triple A comenzó su danza de la muerte.  Repudiar los crímenes de un Estado Terrorista no es la cuestión, la cuestión es percibir en el entramado de acciones y pasos casi imperceptibles el crecimiento de la amenaza.   Qué Milei encarna la derecha fascista es tan obvio que hasta Pagina 12 lo puede decir, el desafío está en ver la serpiente en el huevo, ver en las supuestas acciones legales de un estado, el despliegue de una estrategia imperial que no solo atacará a los Facundo sino que al final del recorrido se llevará puesto a los mismos que hoy aplauden la detención de Facundo o callan, que no es lo mismo pero es igual.

    Somos la Liga, no le damos ni un cachito así a las derechas


  • Los derechos humanos son conquista de la lucha de los pueblos.

    A veces esas luchas duran siglos, como la todavía negada causa de los pueblos originarios; a veces duran años como la conquista del boleto estudiantil y hasta pueden ser luchas de semanas o meses, como aquellas que impiden el vaciamiento empresarial y ponen en marcha empresas recuperadas.

    Pero algo es claro y contundente, siempre son exigencias del pueblo al gobierno, al aparato administrativo central o provincial, al poder judicial o legislativo, a una o todas las instancias de eso que se denomina ESTADO.

    Puede creerse que el Estado es un aparato que equilibra las fuerzas sociales, o puede creerse que el Estado es al mismo tiempo instrumento de dominación, consejo superior de los negocios de las clases dominantes y el constructor de hegemonías culturales que aseguran la reproducción ampliada y eterna de las relaciones de dominación,  que el Estado convalida y consolida.

    Pero siempre, siempre es la lucha del pueblo contra el Estado.

    En contra de las desapariciones forzadas o las ejecuciones extrajudiciales llamadas gatillo fácil.

    A favor de la humanización de los lugares de detención de las personas y el cese de las prácticas consideradas torturas.

    En contra del uso de agro tóxicos que envenenan la población y a favor de que el Estado satisfaga el derecho a una alimentación sana, a una vivienda digna, a un empleo bien pago, a un sistema de salud gratuito y eficaz,

    En estas horas se libra una aguda batalla cultural y política en torno a la ocupación, uso  y usufructo de las tierras ancestrales de los pueblos originarios, tierras reconocidas como  propiedad comunitaria por la reforma constitucional de 1994 y por  la ley 26160 del año 2006 que el Estado, de nuevo el Estado, el gobierno nacional, los gobiernos provinciales, el Poder Judicial, el Poder Legislativo, el Estado han saboteado desde 1994 sin que los funcionarios dejen de hablar de los derechos de los pueblos originarios y hasta haya oficinas con nombres ambiciosos.

    Pero la única verdad es la realidad.

    Y la realidad es que la Ley no se cumple desde su promulgación en 2006, la realidad es que los gobiernos de Río Negro y Chubut sabotean descaradamente esta ley el derecho de los pueblos y el Poder Ejecutivo Nacional vuelve a mandar unidades especiales de hombres armados con armas de guerra, les llaman Gendarmes pero podrían ser prefectos o policía aeronáutica y tanto el Congreso como el Senado practican su deporte favorito: el silencio.

    Cómo se originó la confusión que hay entre la lucha del pueblo contra el estado por la conquista de derechos humanos con el aparato administrativo creado por el Estado con el nombre de Secretaría de DDHH de la nación, de las provincias y hasta de Municipios.   Recordemos, la actual Secretaría de derechos humanos de la Nación fue creada por Alfonsín como Comisión Nacional de Desaparición de Personas, Conadep; como un espacio de recolección de testimonios sobre el pasado genocidio; y se mantuvo como espacio estatal a través del gobierno de Menem, Kirchner, Cristina, Macri y Alberto.  Hoy tiene no menos de mil quinientos empleados.

    En primer lugar confundiendo memoria con derechos humanos, la parte no es el todo. 

    En segundo lugar como parte de una práctica hegemonista estatal que pretende imponer desde el Estado programa y conducción al movimiento popular.

    Desde 1937 hemos ejercido la plena autonomía del estado, de los grupos económicos y de los partidos políticos.  Sin concesiones.  Es por eso que no hay sitios de memoria que hablen de la Liga ni películas ni nada que venga del Estado.  Para el Estado Argentino, la Liga Argentina por los derechos humanos, casi que  no existe.

    Pero si le preguntan a los refugiados políticos, a los migrantes, a los presos políticos de ayer y de hoy a las personas privadas de libertad, a las personas que exigen vivienda, salud, alimentos.  A los que pelean y han pasado por la represión y la tortura, ahí la cosa cambia.  Ahí sí que somos una fuerza existente en su historia y en su presente.

    Aunque muchos no se den cuenta, la persistencia de los presos políticos, la continuidad del Lawfare, del hambre, de la concentración del Poder Económico, Judicial, Comunicacional viene desgastando el mito de que hay un Estado bueno que castiga al Estado malo. 

    A dos años del gobierno de los Fernández, ¿de quién son los presos políticos?, ¿y la deuda externa?, ¿y las cárceles  donde se tortura?  ¿y el hambre de nuestro pueblo?.

    A ochenta y cuatro años de nuestra existencia las condiciones constitutivas de la Liga se hacen cada vez más necesarias: autonomía, anticapitalismo, solidaridad incondicional con todas y todos, articulación de las acciones jurídicas con las políticas, amplitud y firmeza de principios.   Solidaridad con los pueblos que luchan, antimperialismo, Patria Grande.  

    Somos la Liga, y como decía Gabriel Celaya no reniego de mi origen pero digo que seremos mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo

  • La memoria en bicicleta

    Necesitamos una memoria en bicicleta, no en auto europeo o americano; una memoria en bicicleta, como quien dice en zapatillas, no con traje y corbata ni con oropeles del estado.

    Necesitamos una memoria en bicicleta que nos hable de cómo nos hicimos fuertes, como superamos la década infame del treinta, cómo superamos el golpe gorila del cincuenta y cinco y cómo en veinte años inventamos nuevos sindicatos, nuevos proyectos políticos, nuevas fuerzas populares para renovar y sostener una tradición revolucionaria que nos viene de San Martín y Belgrano, de Monteagudo y Tupac Amarú, de Tupac Katari y de Juan Chalimin, aquel que se levantó contra el imperio español y su cabeza está enterrada en la Plaza Central de La Rioja.

    Tantos años de monumentos y medallas, de sentencias y homenajes han puesto en duda el sentido principal de la memoria: que los pueblos sepan por qué han luchado, que los pueblos sepan que tuvieron fuerzas tan enormes que del otro lado gestaron un genocidio.  Pero ya basta de hablar del genocidio, ya basta de hablar de la picana eléctrica y nuestros muertos.

    Una memoria en bicicleta para recuperar la historia de las Ligas Agrarias y de los sindicatos clasistas de Córdoba y el cinturón industrial de Rosario, de las y los estudiantes que tomaban facultades para defender conquistas y que sabían meter una molotov por la ventana del autito policía para que no agreda a los manifestantes.

    Una memoria en bicicleta para saber más del Ejército Revolucionario del Pueblo y del Partido Comunista, de las Juventudes Peronistas y de Montoneros, de los Sacerdotes del Tercer Mundo  y de Tucumán Arde, de todas y de cada una de las insurgencias que no entran en un Excel ni en un video.  Hay una memoria que no cabe en los archivos del Estado, ni de este ni de ninguno, porque básicamente eran fuerzas subversivas que no querían ningún monumento sino poner todo cabeza abajo, dado vuelta

    Que la tortilla se vuelva que los pobres coman pan y los ricos mierda mierda

    En la Argentina se han logrado conquistas extraordinarias en el terreno de la memoria, hay sitios y reconocimientos por todo el país, pero no ha sido gratis, el Estado ha exigido que al hablar de la memoria se borre la historia de las revoluciones y lentamente una pátina gris va cubriendo la memoria con el gris de los burócratas que llenan planillas y repiten el mismo discurso como un mantra aburrido.

    Cuando la mayoría del Consejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires, entonces en manos del Peronismo y sus aliados, decidió disolver el Instituto Espacio para la Memoria y entregar los sitios de la ciudad al gobierno de Macri se dijo que no había ningún peligro porque la memoria era en la Argentina una política de estado. (pueden consultar dos notas sobre aquel episodio que hoy pretenden que sea olvido y no memoria de una claudicación  https://cronicasdelnuevosiglo.com/2014/05/09/la-lucha-continua-declaracion-de-los-organismos-de-ddhh-del-iem-ante-la-decision-conjunta-del-pro-y-el-fpv-de-disolverlo/

    Nunca sabremos si eran ilusiones verdaderas o mentiras vergonzantes, pero así actuaron. (https://cronicasdelnuevosiglo.com/2014/05/27/ante-la-disolucion-del-instituto-espacio-para-la-memoria-el-consejo-directivo-en-su-ultima-reunion-repudio-tal-acto-de-desmemoria-y-se-comprometio-a-continuar-la-lucha-con-las-mismas-convi/

    Durante la pandemia la memoria pasó a estado virtual, el Estado que administra los sitios los puso en cuarentena, todavía no han salido de ese estado.

    La memoria en bicicleta convoca a blandir la memoria como una espada, con filo antifascista y sentido revolucionario.  La derecha nunca aceptó su responsabilidad en el genocidio y no habrá sitio de memoria por prolijo que sea que la convenza.   No queremos una memoria para todos, queremos una memoria para los que quieren pelear por el mismo sueño de Moreno y Santucho, de Agustín Tosco y el Chacho Peñaloza, de John William y Cooke y el padre Múgica.

    La memoria de una revolución derrotada antes de que pueda desplegarse no puede ser tranquila y ceremoniosa, debe ser insolente y audaz, como la Vicky Walsh al gritar ustedes no me matan nosotros elegimos morir o como la Teresa Israel que cantaba la canción del principito en el centro clandestino para dar animo a sus compañeras.

    La memoria en bicicleta tiene que contar de las huelgas victoriosas en la Patagonia y en el gran Chaco, del Cordobazo y del Rodrigazo, de los que vencieron la tortura y humillaron los asesinos, de las que daban vuelta a la plaza pero también de los que en la Plaza puteaban a Alfonsín cuando las felices pascuas y a Menem cuando el indulto.

    La memoria en bicicleta tiene que tener más puteada que buenos modales, porque para vencer a un enemigo tan cruel se necesita mucha firmeza, convicción, un amor que de tanto amor a los que sufren se transforma en el sagrado odio a los explotadores y los torturadores.

    Vengan, vamos en bicicleta, más de una vez los hemos vencido y si vencimos una vez es posible volver a vencer.   Somos la Liga, hasta que la dignidad se haga costumbre

  • Qué celebramos el once o el doce de octubre?   Los que luchan y los que lloran

    En 1917, el presidente Irigoyen estableció por decreto, feriado para el día 12 de octubre.  En el decreto se decía: el descubrimiento fue el acontecimiento de mayor trascendencia de la humanidad, dicho prodigio se consolidó con la conquista, empresa ardua y ciclópea que obró el milagro de civilizar una inmensa heredad. El milagro fue posible por el aporte de la sangre de los guerreros, el denuedo de los exploradores, la fe de los sacerdotes, el preceptismo de los sabios y la laboriosidad de sus artesanos.  Aunque Irigoyen no lo decía, pronto se lo denominó como en España, el día de la raza.  Así fue hasta el año 2007 en que se cambió la denominación por el de la diversidad cultural americana.

    Es una fecha clave para saber de qué lado está uno parado en la vida, y por ende en la coyuntura que nos interpela: seremos resistentes a la colonización imperial que hoy EE.UU. pretende consolidar en toda América o seremos cipayos, serviles aplicadores de las políticas que el Imperio pretende y que el cipayismo acepta y hasta legitima con sus discursos y a veces con su pasado.  Solo para nombrar alguna funcionaria recordemos que la Ministra de Cultura de Menem, Susana Decibe, había pasado como detenida desaparecida por la ESMA.

    La vieja consigna Patria o Colonia, a la que se pretendía enterrada para siempre ha resurgido en el siglo XXI al compás del enfrentamiento social verdadero.   Primero un ciclo de rebeliones populares, surgimiento de líderes populares y emergencia de gobiernos progresistas; del 2001 al 2015 digamos; luego un ciclo de triunfos imperiales con forma violenta de golpes de estado o de acciones políticas exitosas y ahora un momento de gran tensión en que resisten tres gobiernos que se autoproclaman revolucionarios: Cuba, Venezuela y Nicaragua, hay otros cuatro  gobiernos que se auto consideran progresistas México, Argentina, Bolivia y Perú; estos siete gobiernos están bajo el acoso de un plan de desestabilización feroz, impiadoso, que en todos los casos busca explotar hasta el más mínimo punto de debilidad.  Es la lucha de clases.  En otros países donde continúan gobiernos de derecha, el movimiento popular ha sostenido acciones crecientemente ofensivas que anuncian posibles cambios a favor del pueblo: Chile, Colombia y en alguna medida Uruguay y Brasil.

    En Argentina, en mi opinión, hay varias líneas divisorias que deben ser bien consideradas.  La primera y más obvia es entre los partidarios del regreso del Pro al gobierno y de los que defienden la persistencia de este gobierno como modo de resistir y con la esperanza de que emprenda el sendero de cambios comprometidos.

    Pero no son menores las líneas divisorias al interior de ambos espacios, sutiles pero no tanto.  Al interior del espacio hoy opositor, pero siempre titular del Poder Real, crece una corriente fundamentalista, neo fascista, nostálgica del genocidio, partidaria de la subordinación colonial a cualquier precio, aún con mengua del interés económico de algunas fracciones de la burguesía. Milay no es un milagro, es la tendencia predominante en la política burguesa mundial.

    Y no menos tensas son las diferencias al interior del campo popular entre una hegemonía posibilista, que hace del retroceso su único movimiento táctico, y un enorme conglomerado de corrientes, fuerzas, organizaciones de todo tipo que han aprendido de los largos años de derrota que el único modo de vencer es luchar, confrontar, defender los principios sin claudicar y generar una mística de la batalla que la Liga ha redondeado en el no soltamos la mano de nadie.   Cuentan los brasilero que en su dictadura, asaltaban las casas de estudio y cortaban la luz.  Entonces los estudiantes se agarraban la mano para que no se lleven a nadie.   Y eso lo aprendimos.

    Aprendimos que los que le sueltan la mano a Milagro, se la sueltan al pueblo.

    Por eso vamos a Jujuy el once y el doce de octubre.   A abrazarla a ellas y a todos los presos.

    Aprendimos que los que le sueltan la mano a los jubilados, se la sueltan al pueblo.

    Por eso pedimos no pago de la deuda y apoyamos el programa de emergencia que presentó Mempo Giardinelli esta semana en su columna periodística.

    .

    El once podes celebrar el último día de libertad de los pueblos americanos, o el doce podes asumirte como colonialista y festejar los cincuenta millones de indios asesinados en los primeros años de la conquista.

    A veces se pretende que acertar en política es difícil.

    No es cierto, solo se trata de no soltar la mano de nadie

  • La elección de Rosatti en la Corte Suprema, una cachetada a la institucionalidad pero también a los gobernantes que nos hablan de la autocorrección de la Justicia.

    Con esta Corte no hay democracia.

    Para que haya Memoria tiene que haber resistencia a la mentira, y la verdad se construye con acciones, con gestos, con palabras y conductas.  Casi nunca, casi nunca con documentos verdaderos.

    Los documentos verdaderos dicen que el día 23 de setiembre de 2021 se cumplió con el trámite ordinario de renovación de la presidencia de la Corte Suprema por medio de una votación donde tres miembros de la Corte eligieron democráticamente al Dr. Horacio Rosatti a propuesta del Dr. Juan Carlos Maqueda. También, a propuesta de Maqueda, fue electo el Dr. Carlos Rosenkratz como vice presidente de la Corte.  Es decir que con el voto de Maqueda, Rosenkratz y Rosatti fueron electos Rosatti y Rosenkratz.  Los otros dos jueces no votaron, el Dr. Ricardo Lorenzetti estaba en un zoom y la Dra. Helena Highton no quiso.

    La elección de Rosatti es una enorme cachetada en múltiples direcciones.

    Es una cachetada a los que pretenden que en la Argentina hay democracia y rigen las instituciones republicanas. 

    No es cierto, la persistencia de esta Corte de cinco miembros, cuya única integrante mujer, Higton, está allí en contra de la Constitución Nacional y por soborno del macrismo que le regaló el cargo a cambio de su voto automático; otros dos, Rosatti y Rosenkratz, aceptaron encaramarse a la Corte por un Decreto de Necesidad y Urgencia de Macri lo que los descalifica por sí dada su explicita voluntad de violar la norma específica de elección de integrantes de la Corte; y el restante, Lorenzetti, sigue libre por la arbitrariedad del poder judicial que se niega a investigar la muerte de Ricardo Buffet, atropellado por el auto que conducía Lorenzetti la noche del trece de noviembre de 2016. 

    No es cierto que en la Argentina haya democracia en el sentido de vigencia de las garantías constitucionales y los principios más elementales que consagró la Revolución Francesa de 1789:  nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, toda persona tiene derecho a un juicio justo y todas las personas son iguales ante la Ley.  Esta Corte Suprema convalidó todo tipo de violaciones a la Ley que permitieron condenar a las personas aún antes de haber sido juzgados (por ejemplo a Ricardo Jaime acaban de extenderle por seis meses los seis años que lleva preso con prisión preventiva, sin condena firme), avaló el uso de fotocopias como prueba y la utilización de testimonios de supuestos testigos arrepentidos que se beneficiaban con sus denuncias como el escandaloso caso de Vandenbroele que compró un hotel boutique en Mendoza con lo que le pagó el gobierno por su falso testimonio (y de esto sí hay documentos verdaderos) o la persecución a Milagro Sala y los compañeros luchadores sociales jujeños para los cuales se montó un sistema jurídico especial para perseguirlos, encerrarlos y condenarlos.   La destrucción del estado de Derecho  no es mérito exclusivo de esta Corte, la lista de cómplices suma al Macrismo y el periodismo de guerra pero también a todos los que votaron la Corte Macrista y el desafuero de Julio de Vido, y eso incluye a amplios sectores del peronismo hoy gobernante.

    Pero la elección de Horacio Rosatti también es una cachetada en el rostro del presidente Alberto Fernández y su teoría de la auto corrección de la Justicia lo que a esta altura poco importa si es ingenuidad o complicidad manifiesta; lo que nadie podrá negar que esta Corte, el sistema de persecuciones políticas por medio del aparato judicial conocido como Lawfare y los presos políticos son de su responsabilidad.  Y no solo por razones políticas, el bastardeo de la discusión es tal que nos obliga a recordar que la Argentina es signataria del Pacto de San José de Costa Rica, y que dicho Pacto, por decisión de la Asamblea Constituyente del año 1994, del cual Horacio Rosatti formaba parte en nombre del Partido Justicialista de la provincia de Santa Fe, tienen fuerza suprema, aún por encima de la Constitución Nacional.  Voy a leer los artículos uno y dos de la norma 1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza; color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas ó de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.  2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.   Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno   Si el ejercicio de  los derechos y libertades mencionados en el Artículo 1 no estuvieren ya garantizados por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias pasa hacer efectivos tales derechos y libertades.

    Repito, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivo tales derechos y libertades.

    Contra el discurso vulgar que pretende ser opcional la defensa de los derechos humanos por parte del Poder Ejecutivo, igual que pretende que sea opcional defender la soberanía afectada por las deudas ílicitas contraídas por Macri y ahora abonadas por Fernandez, la defensa de los derechos humanos es su deber insitucional.

    El nuestro es defenderlos sea como sea, cuando hay viento a favor o viento en contra, con gobiernos que se proclaman progresistas o no.  Defendiendo presos políticos que a veces son populares y otras no.

    Pero no tememos, la vida puso a la Corte Suprema de 1930, la que avaló el golpe de estado de setiembre de aquel año en el lugar del basurero,  y a la Liga de luchadores formada en 1937 en una senda de la que estamos orgullosos.   Somos la Liga, hasta que la dignidad sea costumbre.

  • Sólo los pueblos dispuestos a dar todas las batallas, en todos los territorios de la lucha de clases, pueden aspirar a ganar elecciones (y no siempre).

    Luego de sufrir más de cincuenta años de un largo ciclo de gobiernos militares surgidos de golpes de estado (desde 1930 a 1982), seguidos por gobiernos civiles que volverían a ser derrocados por golpes de estado, las elecciones, la democracia “representativa”, la administración de “Justicia”, se convirtieron en el objeto del deseo, en el punto de llegada de las luchas sociales; pero no por eso cambiaron su carácter de instrumento de dominación.

    Cómo un dogma inapelable, el domingo pasado, políticos de todos los signos, repetían como un karma que se estaba viviendo “la fiesta de la democracia”, que lo importante es votar –gane quien gane- o como dijo el Ministro De Pedro: “Cuando tuve que votar, me emocioné porque me acordé que llevamos 38 años ininterrumpidos de democracia. Eso refleja que aprendimos del pasado.”

    Desde hace años disentimos con esta afirmación, por lo menos ingenua aunque seguro equivocada: lo que vivimos en la Argentina desde 1983 no es ninguna democracia, sino un sistema político que preserva –en lo fundamental- las relaciones de poder construidas violentamente por la dictadura militar, y nunca erradicadas de raíz, y como son relaciones que se reproducen de un modo amplificado, cada vez son más injustas, arbitrarias, autoritarias, conservadoras del status quo.

    La supuesta igualdad de los ciudadanos ante la ley, todos podemos votar, todos podemos ser candidatos no es más que una ilusión, los dueños de la tierra y los bancos, los que dominan el comercio exterior y por ende las divisas, los que poseen diarios, emisoras de televisión y ahora dominan las redes sociales son los trazan los límites infranqueables del sistema político de no mediar luchas sociales, rebeliones sociales imprescindibles para modificar el orden repetido hasta el infinito.

    El ciclo que se pretende cerrar con el resultado de las elecciones del domingo pasado no comenzó el día que a Cristina se le ocurrió proponer a Alberto como candidato; sino mucho antes, cuando el movimiento de derechos humanos convocó a la mayor movilización popular del siglo para derrotar la maniobra de impunidad del dos por uno, cuando las y los trabajadores se rebelaron contra un Congreso que no dejaba de avalar las políticas fondomonetaristas que Macri y sus aliados imponían una a una hasta que en diciembre de 2017 se toparon con una resistencia activa que no pudieron doblegar ni con las balas de goma ni con las bombas de gas.

    Desactivar la movilización social callejera para apostar todo a la disputa electoral fue el primer error, que impidió demoler al macrismo, y que se termina pagando con esta derrota electoral.  Renunciar a todas las formas de lucha, es el camino más seguro para perder en la forma de lucha que se privilegie, en este caso, la electoral.

    El Macrismo ganó las elecciones de 2015, pero no las ganó solo con la campaña electoral, sino como resultado de una verdadera guerra integral que llevó adelante contra el pueblo, sus organizaciones y los dirigentes políticos que percibían como aquellos con más posibilidades de encabezar proyectos populares.  El Lawfare no fue algo tangencial en ese mecanismo bélico sino justamente uno de sus núcleos centrales.

    Asumido el gobierno por Alberto Fernández se hicieron algunas promesas valiosas: no pagar al fondo con el hambre del pueblo, limpiar las cloacas de la democracia (Jueces, Espías, Periodistas, etc.) pero nunca se dieron pasos efectivos en esa dirección.  Acaso la intervención a la Agencia Federal de Inteligencia, la derogación de protocolos y normas dictadas por Bulrich para sistematizar la represión armada y el gatillo fácil. Si Cristina dice que gobernar es hacer, digamos la verdad, nada se hizo para superar el lawfare, la lógica de concentración de la riqueza y degradación del patrimonio social.   Sin eufemismos ni forma de disimularlo, los ricos son más ricos y los pobres más pobres después de casi dos años de gobierno del frente de todos.

    El gobierno no solo es responsable de no haber sostenido ninguna de sus promesas de gobierno: reforma judicial, Vicentín, aumento salarial por encima de la inflación, etc., más grave aún es su constante amenaza y desaliento de la movilización popular contando desde el 17 de octubre del 2020, regalando la calle a la derecha y colocando cada vez más al movimiento social que había enfrentado al macrismo con tanto éxito en un sujeto cuasi pasivo, dedicado a cumplir tareas de cuidado y asistencia social que corresponden inexcusablemente al Estado. Valga el reconocimiento a las y los que a pesar de todo ocuparon las calles y sostuvieron el reclamo; en nuestro caso, valoramos mucho la movilización de diciembre de 2020 por Amado Boudou, el acampe en Plaza de Mayo por Milagros Sala y el acto por la libertad de Luis D Elia en La Matanza.

    La doble condición de fuerza hegemónica en el gobierno  y en el movimiento popular, colocó a la alianza representada por Alberto, Cristina y Massa en la privilegiada situación de administrador de la política, pero también de principal responsable del fracaso del modelo puesto en marcha. 

    Llegado el momento de presentar candidatos se tomaron una serie de decisiones que hoy se muestran como errores groseros.  Señalo algunos solo como ejemplo, el destaque de fuerzas extremistas de derecha y de los radicales en aras del “debilitamiento” de Macri y sus amigos; la expulsión de las listas a todo aquel que exprese el costado combativo del movimiento que resistió al macrismo y al larretismo (a quien se lo amparó fuerte desde comienzo de la pandemia en aras de un supuesto acuerdo de convivencia civilizada) unido a una discriminación macartista que borró todo rastro de izquierda de las listas; asumir como única propuesta de campaña volver a la vida previa de la pandemia, olvidando (¿) que esa vida era la mierda que nos había dejado Macri, para algunos de nosotros escuchar que nos proponían como ideal de vida esa vida de mierda fue una verdadera provocación, parece que para millones de argentinos, también.

    Para ganar las elecciones en noviembre, hay que hacer de cuenta como si no hubiera elecciones pero que el gobierno nacional y las fuerzas que lo sostienen, tienen tres meses para hacer los cambios que se necesitan para cumplir con el mandato incumplido de terminar con el macrismo. No es nuestra costumbre entregar un recetario porque en realidad no hay un solo modo de resolver los problemas y dada la voluntad política, los caminos puedes ser diversos pero parece evidente que nada se podrá hacer sin controlar el comercio exterior y las divisas, de modo tal que el imprescindible shock de consumo que se debe impulsar no se frustre por la inflación.  Así como es hora de terminar, del modo que sea, con esta Corte Suprema que organiza el Poder Judicial en contra del gobierno y cualquier medida de justicia.

    Si se pudo derrotar a Macri en el 2019, claro que se puede derrotar en noviembre a la derecha pero para eso se necesita un paso previo e indispensable, definir el campo de lo popular y el campo de la oligarquía, algo tan elemental como saber quiénes estamos de un lado y quienes del otro, y saber que con ellos no hay otra posibilidad que confrontar hasta que se imponga un modelo de país, y que esa lucha deberá darse en todos los terrenos.  En las calles y en los tribunales; en los medios de comunicación y el Congreso; en el terreno diplomático e internacional tanto como en la disputa electoral.

    Para ganar las elecciones de noviembre, habrá que revolucionar el gobierno aunque eso parezca exagerado pero es que en estas latitudes para ganar elecciones hay que estar dispuestos a hacer revoluciones porque ya se vio que con las urnas no alcanza, no alcanza con tener gobernadores, diputados o senadores ya que el sistema está pensado y organizado para auto preservarse como cualquiera que haya prestado atención al caso Vicentin debería haberlo entendido por su cuenta.  Las urnas no son mágica, las bancas no son mágicas, la única magia es la del  pueblo organizado y con proyecto político de transformación. 

    Solo cuando se asuma que gobernar es transformar la injusta realidad social, reivindicar a los más agraviados y explotados del capitalismo será posible modificar la relación de fuerzas y entonces sí será posible ganar elecciones.

    Ahora es cuando…