• caramelo subversivo (1)   Al padre Antonio Puijané

     Ejemplo de vida para todos

    Esta historia ocurrió en Anillaco, en la costa del Velasco, en la provincia de La Rioja.

    Pero antes.

    Digo antes que le tiraran piedras al Obispo Angelelli, antes que Carlos Menem asumiera de gobernador bajo un cartel de la Juventud Peronista de las Regionales y jurara ser como el mayor de los caudillos riojanos y mucho antes, se entiende, de la decadencia de la ramera chilena contratada para la recontrareelección que se dio el gusto de poner su nombre a un establecimiento lácteo instalado a la entrada del pueblo, un poco delante de la pista de aterrizaje y de la Rosadita.

    Pero a lo mejor se puede entender mucho de lo que pasó después, conociendo esta breve historia de un cura que le dio un caramelo a una niña, justo allí, en el Anillaco premenemista.

    Carmen nació en el pueblo pero de chiquita se la pasaba viajando con la familia porque el padre consiguió trabajo en la construcción e iban todos detrás de cada nueva obra, en un camión que también llevaba los tablones para el andamio y algunas bolsas de cemento, cal y arena.

    Pero volvían.

    Siempre volvían porque en el pueblo habían quedado los abuelos y Carmen, sus siete hermanos, la mamá y el papá volvían continuamente a la casa materna de gruesas paredes de adobe y piso de piedra.

    Sencilla, no pobre.

    Sencilla como toda la arquitectura de los llanos riojanos, donde casi no hay humedad y llueve muy poco y hay mucha piedra y muchos cactus que adornan la entrada de las casas.

    Sería como el 71 o el 72, ya había ocurrido el Cordobazo ahí cerquita, en la Córdoba docta donde iban a estudiar casi todos los riojanos, que entonces no había universidad si casi ni escuelas había, pero en Anillaco pocos se habían enterado de que “obreros y estudiantes unidos y adelante” habían ocupado la vieja ciudad cambiando el rumbo de la historia no solo para el mediterráneo argentino sino para todo el país y hasta me animo a decir para buena parte de la región.

    El Padre Antonio si se había enterado.

    Y también de los Concilios de Medellín y Puebla y del llamamiento de los Curas del Tercer Mundo que hablaban de la opción por los pobres y del derecho de los pueblos a rebelarse contra las dictaduras y contra la violencia de arriba, que desde San Agustín, la Iglesia podía optar por el Poder o por los de abajo.

    Y el no dudó un instante.

    Y cómo optó por el pueblo, el Obispo de Morón le llamó y le dijo que eso no se podía hacer tan cerca de la Capital, que es donde habita el Poder y que “o la cortaba o lo tendría que echar del mundo conocido” o sea que lo iba a destinar a la Capillita de Anillaco, que no le importaba que el Padre Antonio ni supiera donde estaba ese paraje.

    Antes, no mucho, pero antes, Enrique, que ya era Obispo, había llegado de Córdoba y había empezado a poner el otro oído en el pueblo que ya sabia que si sólo lo ponía en la Biblia nunca escucharía al Jesús verdadero, ese que organizó la resistencia al Imperio Romano y prefirió morir por la causa que traicionarla.

    Del otro de la cordillera, ya había ganado Allende y ya habían empezado a conspirar los Pinochet y El Mercurio que desde el 65 jodían con que toda la zona montañosa era territorio guerrillero, y más después que el grupo de la CIA capturara al Comandante y lo asesinara de un tiro cobarde y lo dejaran para la foto en la escuelita de La Higuera.

    Ahora, digo, después del golpe chileno y de Videla, después de que mataran a Víctor Jara y a Rodolfo Walsh, después de que los desaparecidos y los asesinados sobrevivieran a tanta muerte y volvieran con los compañeros que los protegieron en su memoria todos estos años; ahora, digo ahora, hasta El Independiente habla de derechos humanos como si no hubieran sido ellos mismos los que le robaron a Alipio Paoletti el diario cuando el gordo se tuvo que escapar de los llanos para que no lo maten como al Obispo Mártir, el compañero Angelelli.

    Pero en aquel 71 o 72, no me puedo acordar bien que año era que cagada mi memoria que siempre se pierde en algún recodo de mis laberintos, los diarios de Chile y casi todos los de Argentina, capaz que El Independiente del gordo Paoletti y los muchachos de la cooperativa era uno de los pocos que no se sumaba, agitaban el fantasma de los guerrilleros que amenazaban el mundo occidental y cristiano que viene a ser nuestra identidad nacional que la familia de Carmen creía a pies puntillas como creía en Dios y en el ciclo del sol y la luna, pero no en el cura nuevo que éste también es comunista decían en el pueblo.

    Cuando volvieron aquel año, ¿el 71 o el 72?, con sus nueve años llevados de un lado a otro en el camión de la empresa del padre, Carmen veía pasar aviones que podían bombardear a los que tuvieran la luz prendida y por eso la abuela cuando los acostó ni la vela prendió y a pesar del calor dejó la cortina cerrada para que los aviones no puedan ver ni una pizca de luz y la niña se acostó debajo de la cama para estar más segura y cerró los ojos muy fuerte para ni escuchar el paso de los aviones que buscaban a los guerrillero que usaban barba y que hasta se habían infiltrado en la Iglesia y por eso no debía ir a escuchar misa hasta que no echen a ese comunista que vino de Morón que está al lado de Buenos Aires pero no es lo mismo y ni hablar de hablarlo o escucharlo, que podían verla desde los aviones y entonces aunque tuvieran la luz apagada los aviones vendrían y tirarían una bomba que los borraría del mapa como hicieron con el Che, que todos vieron la foto que publicó la revista Así, que no era Jesús sino un guerrillero aunque mirara desde la muerte y sus ojos parecían vivos como el del Padre Santo que está en la Iglesia que ahora ocupan esos guerrilleros disfrazados de curas.

    Casi no durmió esa noche del susto pero a la mañana igual se levantó temprano para recorrer el pueblo que hacía como tres meses que no volvía y con uno de sus hermanos se fue de caminata con tanta mala suerte que justo en la puerta de la Iglesia se encontró con el cura guerrillero y ella, que nunca desobedecía a su abuela y menos a su mamá, quedó fascinada con la capucha de monje capuchino y las sandalias misioneras de aquel curita joven y bonito que la miraba con dulzura y les dijo buenos días niños y los invitó a acercarse.

    Ella dudó pero cuando lo miraba veía detrás de su cara el campanario de la Iglesia donde había recibido la confirmación y le pareció que tan cerca de la casa de Dios nada malo podría pasarles asì que tomó de la mano a su hermano menor y se acercó y entonces fue que el Padre Antonio hizo algo que ella no esperaba y que si lo veían desde el avión seguro que le tiraban una de esas bombas grandes que llevaban cuando cruzaban de noche en lo oscuro porque el desgraciado, fíjense que perverso, en vez de entregarle el Manifiesto Comunista o al menos la Biblia Latinoamericana que ya sabían bien ellos que era diabólica, le regaló un caramelo.

    Un caramelo.

    Dice Carmen, ahora, que pasaron como cuarenta años, que el caramelo era de miel, de esos envueltos en papel transparente y que hasta tienen un poquito de miel en el centro para que cuando lo muerdas te parezca que estás comiendo miel de verdad y no un simple producto industrial hecho en Avellaneda con vaya a saber que sustancia química y mucha azúcar refinada, y que ella pensó que si el cura le daba un caramelo de miel no podía ser guerrillero ni comunista, o a lo mejor los guerrilleros no eran tan malos como pensaba la abuela.

    Y se lo comió con ganas

    Anillaco, costa del Velasco,

    Enero de 2010

  • Hace seis años, en Santa Fe se condenaba al primer Juez Federal y la primer mujer de los que fueron parte del Genocidio

    El 22 de diciembre de 2009, en un día lluvioso, el Tribunal Oral Federal dictó la sentencia que esperabamos desde aquel día de marzo del 2000 en que logramos destituir a Brusa como Juez Federal.

    Aquella vez escribí una larga lista de agradecimientos a quienes nos sostuvieron en la lucha y fueron parte de esa gesta colectiva de romper la «impunidad santafesina» en su nucleo duro. Algunos se empecinan en recordar nuestras derrotas y dolores, yo prefiero hacer memoria de nuestras victorias.

    Víctor Brusa, Eduardo Ramos y María Eva Aebi, siguen presos.  Mario Facino, que luego fuera condenado por el asesinato de Alicia López, falleció en prisión domiciliaria igual que Héctor Colombini.

    Este año, Alicia López se hizo Escuela y nosotros estuvimos allí para renovar nuestro compromiso inclaudicable con la verdad, la memoria y la justicia.

     

     

     

    Agradecimientos

     

    Se sabe que al ser interrogado sobre el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada (el 26 de julio de 1953), en la farsa de juicio oral montada en su contra, el Comandante Fidel Castro, respondió que era el mismo José Martí, padre de la nación cubana.

    La respuesta, que formaba parte del alegato “La Historia me absolverá” constituía una de las definiciones programáticas que el Movimiento 26 de Julio primero y el Partido Comunista de Cuba, fruto de la unificación de todas las fuerzas revolucionarias, sostendrían como el paradigma articulador de su concepción de la nación cubana.

    Y también encierra una enseñanza metodológica permanente: no se puede comprender la lucha de los pueblos si no se la piensa desde una larga perspectiva histórica, como procesos sociales  y por definición colectivos, plurales y hasta contradictorios.

    En la lucha de clases, y el juicio contra Brusa y Cía. es la más evidente confirmación de que la lucha de clases está en el mismo centro de los procesos sociales, nadie puede adjudicarse la autoría individual o grupal de un acontecimiento.

    Dicho esto, y reafirmando que la condena a Brusa y Cía, primera condena al terrorismo de Estado en la provincia de Santa Fe, primera condena a alguien que llegó a ser Juez Federal de la Nación y primera condena a una mujer represora, todo lo cual constituye un duro golpe a la impunidad santafesina (y estoy pensando en los que transformaron la pampa gringa en una mega empresa sojera bajo el dominio de la trasnacional Mosanto o los que inundaron Santa Fe en el 2002 o los que mataron a Graciela Acosta y Pocho Lepratti o en el Obispo violador Storni o en la protección de los Gobernadores Reutemann y Obeid del grupo de represores ayer condenados, etc. etc.) es el resultado de una larga lucha plural, colectiva y donde ha habido debates y puntos de vista no siempre coincidente, quisiera hacer ahora el agradecimiento hacia quienes posibilitaron mi aporte personal, el del organismo de derechos humanos al que pertenezco y del partido político en el que milito.

    Así pues que agradezco

    1. a Graciela Rosello, con quien compartí las persecusiones y resistencias bajo la dictadura y que supo educar a nuestros hijos en los valores que distinguen a los que no “pasan por la vida” sino que la honran con su dignidad y aporte a la lucha colectiva.
    2. a Carlos Peresuni, y en el simbolizo a toda la fede santafesina, que en marzo del 76 me protegió y cobijó hasta que me detuvieran en octubre del 76 para seguir siendo solidarios durante mi primera detención y mi segundo secuestro
    3. a Mateo Rosello, que encabezaba entonces el Partido Comunista y no dejó puerta sin tocar ni fuerzas a que apelar en procura de mi libertad o de mi vida
    4. a mi tía Rebeca y mis primos que me alojaron una y otra vez en su vivienda, a pesar de que era público que era perseguido por los grupos de tareas
    5. a mi madre Flora y mis hermanos Pablo y Cacho que sufrieron las consecuencias de la bomba de diciembre del 75, el allanamiento del 24 de marzo y los hechos posteriores que fueron objeto procesal en esta causa
    6. a Pura Rosello, la madre de Graciela y la familia de Hernan Gurvich, que hicieron todo lo que había que hacer por nuestra libertad
    7. a Raúl Gómez que avisó a mi familia de mi primer secuestro en la Cuarta en octubre del 76 a pesar de revistar entonces en la fuerza policial.
    8. al Dr. Marcelo Rousic Tournon, que como testimonió en el juicio, presentó dos veces recurso de habeas corpus por mi persona y me asesoró para la denuncia por apremios ilegales en diciembre del 77, acción judicial que insólitamente ahora es motivo de justificación para exculpar al Curro Ramos de mi segundo secuestro
    9. a la Familia Nadalutti que organizó y realizó la mudanza clandestina en enero del 78 de Santa Fe a Rosario
    10. a Fidel Toniolli y Daniel Zapp, dirigentes comunistas rosarinos que mantuvieron funcionando la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y la Comisión de Familiares de detenidos desaparecidos de Rosario que funcionaba en la calle Ricardone 53 y que me enseñaron el abc de la lucha por los derechos humanos en 1978 cuando me incorporé a la actividad cotidiana de la Liga en ese local
    11. a Raúl Jauzat, entonces militante de la Fede rosarina que llevaba a mi mamá en su auto a la Cárcel de Coronda y que cuando ella le decía que se quedara lejos, llegaba con ella hasta la puerta
    12. a los compañeros Norberto Olivares, Rubén Naranjo (q.e.p.d.) y Carlos de la Torre que me bancaron en la primer conferencia de prensa contra Brusa en Rosario en agosto de 1992, intentando impedir su  nombramiento como Juez Federal a iniciativa de Reutemann, Rubeo y Gurdulich de Correa (gobernador y senadores nacionales peronistas de la provincia)
    13. a los compañeros Luís Canalis y Bachi que fueron  los  primeros militante de esta denuncia en Santa Fe
    14. a los compañeros de la Central Intersindical Galega que me alentaron en 1998 a presentar denuncia ante el Consulado de España en Rosario primero y la Audiencia Nacional Número Cinco de Madrid luego
    15. al compañero Patricio Echegaray, secretario del Partido Comunista, que decidió respaldar y financiar el viaje a España y creó las condiciones para que pudiera llevar el caso Brusa a España, Portugal y Francia
    16. a la compañera Adriana Calvo de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y Graciela Rosenblum de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre que me sostuvieron en la denuncia contra Brusa ante el Consejo de la Magistratura que terminaría en el Jury de destitución que lo volteó en el 2000
    17. al compañero Carlos Zamorano que estudió el tratado de extradición con España y encontró la forma de exigir su juzgamiento en la Argentina en setiembre de 2001
    18. al compañero Rodolfo Yanzón que me acompañó a entrevistar al Procurador General de la Nación, Carlos Becerra  y aportó a convencerlo que ordena iniciar la causa
    19. al compañero Norberto Olivares que diseñó el recurso de amicus curiae y la presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la misma razón y fuera hasta el 2002 mi asesor legal
    20. al compañero Rubén Contín que sostuvo la querella en la causa Brusa desde el 2002 hasta su elevación a juicio oral en 2008
    21. al diario Rosario12 que por 17 años difundió mis denuncias y opiniones, sin ningún tipo de censura o discriminación, especialmente a los periodistas Pablo Feldman y Horacio Vargas
    22. al Canal 7 de Buenos Aires, especialmente a la periodista Paloma García de la Gerencia de Noticias que siempre está presta a difundir “las otras noticias”, las que no aparecen en TN ni Radio 10
    23. al compañero Jorge Grela y la organización Arex Andalucía que en todos estos años difundieron la causa en Europa y procuró solidaridad material para nuestra lucha por parte de la Diputación de Granada y el Fondo Andaluz de Solidaridad Internacional
    24. a las compañeras de Madres, del Medh y Familiares de Santa Fe que fueron siempre animadores incansables de esta lucha, a la Queca, a Milagros y a Marcelo.
    25. a la Fede santafecina que desde 1992 tomó esta lucha como propia, a Martín, Cristián, Mati y los nuevos, esos que hicieron el aguante cada día del juico y el día de la sentencia
    26. a la Liga de Santa Fe que creció en estos años sosteniendo la causa: a Eugenia, Laura, Vero, Cecilia y Pupila
    27. a la secretaria del Pece de Santa Fe, Graciela estuvo cada día y cada hora de este juicio con su sonrisa y voluntad inquebrantable
    28. a la compañera Sonia de Amasafe Pcia que hizo un esfuerzo fenomenal para crear las condiciones para que el equipo de la Liga pueda trabajar, y a todos los que fueron solidarios con nosotros: los compañeros de Amasafe Rosario, de la Conadu de Rosario, de la secretaria de DDHH de la Cta, de la secretaría general de la CTA, de la Federación de Judiciales de la Argentina y muchos más que aportaron a sostener esta causa
    29. a Fabiana Rouseaux que me ayudó, más de una vez a salir de mis laberintos y poder construir el testimonio que luego fue alegato.
    30. a Ana María Careaga que hizo todo lo posible desde el Instituto Espacio para la Memoria de la ciudad de Buenos Aires para apoyar este juicio, como hace con todos los juicios
    31. a Agustín de Hijos y Nora Cortiña de Madres que me acompañaron cuando testimonié
    32. a Graciela Rosello, Hernán Gurvich, Julio Gambina, Marcelo Rousic Tournon, Oscar Vasquez, Lito Sorbellini, Roque Quaini, Raúl Gómez, Carlos Peresuni, Chicle Córdoba, Alcides Schneider, Rubén Moulin y Ruben Pinto que dieron testimonio en el juicio aportando a reconstruir la verdad y confirmando mi testimonio de un modo contundente
    33. a mis compañeros de la Liga nacional que durante cuatro meses me apoyaron y reemplazaron en todas las tareas que no pude cumplir por estar en el juicio
    34. a mis camaradas de la dirección nacional del Partido Comunista que se comprometieron con este juicio, y con todos los juicios contra el Terrorismo de Estado, como ningún partido político argentino lo hace, reclamando y consiguiendo el rol de querellante para esta fuerza política
    35. y al invalorable esfuerzo de las compañeras abogadas Daniela, Leticia y Jessica que desde Rosario sostuvieron la causa Brusa sin abandonar la causa Quinta de Funes
    36. a mis hijos Mariana, Javier y Ernesto que comprendieron la importancia de esta causa para mi y disimularon las ausencias
    37. a las mujeres que compartieron momentos de su vida conmigo en estos años, y fueron razón de lucha por la verdad y la justicia
    38. y a la Mechi y el Ciego que estuvieron conmigo siempre, y lo estarán para siempre

  • En la primera sentencia dictada contra el Terrorismo de Estado en la pcia de Santa Fe, el Tribunal Oral Federal condenó a todos los acusados que quedaron en la causa (la causa iniciada en 2002 pasó por innumerables incidentes y cambios pero al Juicio Oral habína llegado otros tres represores, todos militares, dos de los cuales fallecieron antes de la sentencia y el tercero declarado incapacitado fisicamente de ser juzgado) con penas que van de los 19 a los 23 años.

    Fue la primera vez que se condena a un ex Juez Federal de la Nación, Víctor Hermes Brusa y a una mujer represora, María Eva Aebis y aunque no se aceptó nuestro pedido de considerar los delitos cometidos como parte de un Genocidio, por razones procesales que el TOF explicará en los fundamentos del fallo a conocer el 15 de febrero de 2010, el monto de la pena y la inscripción de los delitos en un plan de exterminio, como fundamento del monto máximo de las penas previsto por el Código Penal en todos los casos, configuran un duro golpe a la impunidad santafecina que parecía inconmovible: el Obispo violador Storni, el Gobernador inundador Reutemann, el Juez torturador Brusa son parte de la misma historia que ahora comienza a desandarse y el fallo permitirá nuevas batallas por la verdad y la justicia.

    Esta batalla ganada contra el olvido y la impunidad es el fruto de una larga historia de luchas sostenidas por muchas fuerzas y compañeros, haber sido parte de esta pelea nos honra y compromete a seguir aportando a la unidad contra la impunidad de ayer y de hoy convencidos que así como la impunidad consolida la dominación, su derrota aporta a la construcción de una fuerza capaz no solo de conquistar la Justicia que nos merecemos sino de hacer realidad los sueños de los 30000 compañeros que no era otro que conquistar la definitiva y verdadera liberación de nuestra patria, esa que en el Siglo XXI los pueblos americanos llaman Socialismo

  • Murió la Mechi,  ¡Viva la Revolución Carajo!

    “Solía escribir con su dedo grande en el aire:

    ¡Viban los compañeros! Pedro Rojas”

    César Vallejo

    Tenía pocos defectos, acaso el más doloroso para mi era esa ineluctable lealtad a los “tatengues” (hinchas de Unión de Santa Fe)  que ni la distancia ni la desgracia deportiva, pudo jamás modficar.  Los otros, los que podían incomodar a algunos eran para mi virtudes maravillosas: esa obstinada voluntad de defender los principios y de pensar con cabeza propia, esa mano extendida hacia el diferente que no dejaba jamás de sostener y esa pasión revolucionaria por Cuba que le había otorgado esa doble nacionalidad que alguna vez tuviera el Che.

    De los amores que tuvo, y que yo tuve noticias,  dos tuvieron trágico final y creo que ese sino marcó su vida para siempre.  El primero de ellos murió en Trelew y el segundo, acaso el amor de su vida, en el Túnel que une bajo el río su Santa Fe con Paraná.  Sobre el ciego he escrito largamente, ¿habrá llegado el tiempo de hablar un poco de aquel noviecito que pasado el tiempo entrara a la historia en aquel agosto del 72 que todavía nos duele?.

    Por ahora, impedido de volcar en palabras lo que siento, quiero compartir la carta que me mandó con motivo de la presentación de Los Laberintos de la Memoria, que la tenía como privilegiada protagonista (Rubén Naranjo, un intelectual excepcional rosarino que prologó y “corrigió” el libro, decía que la historia de amor del Ciego y la Mechi era impactante y conmovedora), creo que pocas veces se permitió mostrarse de un modo tan transparente.

    Su muerte, a pocos días de la primera sentencia contra el terrorismo de Estado en nuestra Santa Fe, es un golpe bajo que no por esperado nos conmueve menos, pocos saben lo que ella hizo contra la Triple A y la dictadura, contra la impunidad y por el sostenimiento del sueño eterno de la libertad que animaba a los compañeros.
    va la carta de la Mechi

    Pedazos de tiempo que hemos compartido; desde distintas visiones y contextos, pero con una misma luz interior… la de  ser una generacion comprometida. Donde como tu dices » la memoria es más larga que la traición».

     

    Ahora escucho en la lejanía un televisor que trasmite: «esto es algo autorizado por los EEUU» y el otro protagonista le responde: «esta tierra no se vende»… así fuimos y somos nosotros: los enamorados de que nadie se venda , de que todos tengan trabajo, educación , salud, vida, AMOR y SOCIALISMO, por eso dejamos todo…aún los prejuicios que nos creaba nuestra propia organización y nos fuimos reconociendo en cada uno de los luchadores…siempre TRANSGRESORES , a pesar de las debilidades….

     

    Te cuento como al leer el libro vienen a mí diferentes imágenes y recuerdos:

     

    *cuando te pusieron la bomba en Santa Fe… la sentí que era en mi casa…aunque estaba en la de mi vieja que quedaba a unas cuadras.

     

    *el primer chango que me habló de política… Jorge Alejandro Ulla…uno de los héroes de Trelew. Cuando llevaron sus restos a Santa Fe lloraba por el revolucionario perdido, pero ademas…por aquel  joven que me habló de política y que…desde esos ojos azules…me brindó una luz de esperanza y dignidad.

     

    *la primera villa que pisé…. Santa Rosa de Lima,  de la mano del Padre Cattena,cuando me entusiasmaba e impulsaba la Iglesia Tercermundista. Despues al cura lo mató la dictadura militar.

     

    *la primera noticia politica que me arrancó una lágrima…. el golpe del ´55, cuando se vinieron a llevar a mi papá (en ese momento un discapacitado, delegado combativo del peronismo).

     

    *el único amor: el Ciego…ese con el  que nos acostamos para hacer la vida , los hijos y compartir los objetivos .

     

    * la mano de Patricio, junto al cual transitamos la historia de Cuba, Nicaragüa, El Salvador y el regreso a la Argentina, habiendo soñado desde siempre la organización que empezamos  a transformar con el XVI Congreso.

     

    * Marcelo Feito…que antes de ser un combatiente internacionalista me entregó el pantalón con el que había ido a Nicaragüa y del que volví a tener noticias cuando de puño y letra del Ciego, recibí el siguiente mensaje, que todavía conservo y que decía:» Marcelo dejó dicho que se queda en casa para siempre, en un lugar con cerros , pinos y gente blanca. Pide que el 16 de septiembre se acuerden de él. Nosotros podemos acordarnos de Marcelo para esa fecha en los periódicos?…»

     

    Que coincidencia!!! ahora tambien es septiembre, otro más de los tantos en los cuales vimos nacer no solo la primavera, sino  el coraje de sobreponerse a las pérdidas,de crecerse a pesar de las lejanías, el septiembre de Fucik, de Allende, de  las marchas de solidaridad, de tantas y tantas jornadas de lucha que hoy renacen en nuestro pueblo.Por eso es importante la memoria,no para estancarse en el tiempo sino para aprender de las experiencias y para no cometer los mismos errores,para mirar cada uno de los actos militantes como formas de acumulación,para asumir las derrotas y preparar las nuevas batallas, para seguir OBSTINADAMENTE buscando construir el poder popular que garantice parir  una nueva sociedad.

     

    Desde otros lugares,con la certeza del encuentro y la alegria de la lucha cotidiana,sabiendo que este libro ayuda a resaltar la moral comunista del combate, un abrazo de

    La Mechi

    La Habana, setiembre de 2003

     

    el compañero que escribe, Wilfredo, compartió con la Mechi y conmigo la militancia en la fede de santa fe (la provincia)
    obrero metalúrgico de Villa Constitución cayó preso y luego fue al exilio.  vivió en francia, trabajó en citroen y ahora en chile. siempre comunista.

    Querido José,

    Recibo la increíble noticia del fallecimiento de Mechi cuando todavía no
    se apagan aquí, en Chile, los festejos por los tres diputados con que el
    pueblo chileno decidió romper con la exclusión consagrada por la
    Constitución de Pinochet (rigurosamente respetada por todos los gobiernos
    que le sucedieron) como fundamento de la defensa del neoliberalismo. Tres
    diputados comunistas que serán la honestidad y la resistencia.

    Guillermo Teiller, dirigente del Frente Militar en tiempos de la
    dictadura, que permitió que nunca más cayera la dirección del Partido (dos
    direcciones que engrosaron el batallón de detenidos desaparecidos, antes
    de su trabajo clandestino, hablan de la eficacia del compañero) y que se
    transformó en su Secretario General cuando la inolvidable Gladys Marín
    pasó a ser Presidenta del Partido, y devino Presidente cuando la compañera
    falleció. Electo diputado por tres comunas de combativa historia, en el
    corazón de Santiago de Chile.

    Lautaro Carmona, actual Secretario General del Partido, fue electo en la
    Región de Atacama, minera y heroica.

    Hugo Gutiérrez, abogado, valiente defensor de los DDHH, electo por
    Iquique, territorio de sacrificio obrero por excelencia.

    Y Mechi… Me escribió que estaba enferma, que la habían operado, hace
    unos años.

    La crueldad del trajín cotidiano, los propios duelos y perrerías con que
    la vida nos aflige a veces, y también el egoísmo comprensible de las
    alegrías, del amor reencontrado, y el trabajo apasionado, y también el
    estudio, y también la militancia, y mi despelote y distracción…, todo me
    alejó de mantener esa correspondencia que, sin embargo, las veces que se
    produjo, me trajo montón de cosas lindas… Así es uno, a veces. No sé por
    qué.

    Porque Mechi, para todos los que la conocimos, es una presencia potente.
    No era, es.

    Mechi es una realidad, siempre lo fue aún a la distancia, no un recuerdo.

    Pero el recuerdo también está. Alguna elección en Medicina, cuando los
    trabajadores íbamos a apoyar a una Fede desbordada por los extremos,
    agredida con una violencia inútil que tampoco conviene olvidar (sino el
    XVI se transformaría en un libro de cuentos de hadas). La recuerdo
    sobreviviendo a fracciones, anteponiendo sus convicciones a sus afectos.

    La recuerdo contándome como le había teñido el pelo al Ciego, hacía un
    rato, para sustraerlo de la furia policial y fascista a la que sus bucles
    dorados lo exponían, cuando se acercaba la hora del horror.

    La recuedo, especialmente, y no la olvidaré jamás, en Villa Constitución.
    Allí es donde su coraje, su decisión, su claridad política, su fidelidad
    de clase, su consecuencia a toda prueba saltó a mi vida por primera vez.

    Durante los casi dos meses que duró la huelga, Mechi iba a venía,
    resolviendo, informando, proponiendo, simpre aportando su firmeza, su
    capacidad, inagotable.

    Su risa aún resuena, nítida y ruidosa, alegre, provinciana. Creo que nunca
    me sentí tan halagado por alguien como cuando su voz se quebró de cariño
    fraterno describiendo una intervención, la única del Partido aquel día,
    ante los tres mil obreros que se reunieron en asamblea en medio de la
    represión y la lucha.

    Decididamente, Mechi es la prueba que los afectos más intensos pueden ir
    de la mano con la militancia más consecuente y cristalina.

    La bella carta que te envió, José, la retrata de cuerpo entero. Es también
    una prueba más de su modestia. No sólo compartía la doble nacionalidad
    cubano-argentina, con el Che. También era médico.

    Cuando un ser brillante, que aún no llegaba a los sesenta años, como
    Mechi, decide tomarse el merecido descanso de la muerte, su brillo no
    desaparece. No necesitaremos mirar el cielo buscando estrellas nuevas.
    Cada vez que la oscuridad se abata sobre nuestro corazón, y las dudas nos
    hagan vacilar, ahí estará la luz de Mechi, mujer y revolucionaria, para
    volvernos a la realidad, a la lucha de clases que, necesariamente, es
    internacional.

    Te abrazo fuerte, hermano, en tu dolor y en el mío. Y te ruego hagas
    llegar a sus hijos todo el cariño que este amigo y camarada tuvo la suerte
    de cultivar con esa gran y bella dama que fue nuestra Mechi.

    Wilfredo


  • Crónicas de un Seminario

    sobre las proyecciones actuales de la Operación  Cóndor

    Los días 4 y 5 de diciembre se realizó en la sala Bicameral del Congreso Nacional de Paraguay, en Asunción, un seminario internacional sobre “Operación Cóndor y sus proyecciones en el presente” con la participación activa de cerca de doscientos compañeros paraguayos y delegaciones de Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y España.

    En seis paneles, veinte compañeros: Graciela Rosenblum (Presidenta de la Liga, Argentina), Ananías Maidana (Paraguay),  Stella Calloni (Instituto Espacio Para la Memoria – Argentina),  Miguel H. López (Paraguay),  Nemesio Barreto (Paraguay), Julio Gambina (Argentina),  Francisco de Paula Oliva (Paraguay), Lille Caruso (Uruguay), José Schulman (Secretario de la Liga, Argentina),  Domingo Laino (Paraguay), Socorro Gómez (Brasil), Ramón Corvalán, SERPAJ(Paraguay),  Martín Almada, Premio Nobel de la Paz Alternativo (Paraguay),  Dionisio Gauto (Paraguay), Jorge Grela (España), Bruno Soria de Mesa (Ecuador), Federico Tatter (Paraguay), Boris Paredes Bustos (Chile), Gerardo Etcheverry (Argentina) y Derlis Villagra de La Comuna (Paraguay) discutieron sobre la proyección de la Operación Cóndor en la actualidad desde diversas perspectivas: económicas, culturales, geopolíticas y los modos de resistir e intervenir del movimiento popular en lo jurídico y lo institucional..

    Pero el Seminario fue mucho más: hubo una obra de teatro sobre la resistencia a la dictadura de Stroessner y muchas denuncias sobre las agresiones actuales que sufre el movimiento popular, en primer lugar, el campesino.

    Al finalizar las deliberaciones formales, los delegados internacionales se dirigieron a la Penitenciaria Central de Asunción para visitar a los seis campesinos que estuvieron dos años presos en la Argentina y ahora esperan el juicio que los amenaza con una larga condena, luego fueron recibidos por el Presidente Lugo en la residencia presidencial y finalizaron el raíd sabatino visitando el Museo de las Memorias.

    Veamos una foto de cada uno de estos momentos

    La foto del Seminario

    En la entrada del edificio, modernoso y un poco fuera de contexto, del Congreso Nacional hay una placa que recuerda que el mismo fue donado por la Republica de Taiwan, como si fuera la confirmación del carácter condicionado de la transición democrática que ha vivido Paraguay.  Sometida por los Ejércitos de la Triple Alianza a finales del siglo XIX, desangrada en una guerra fraticida impuesta por los grupos petroleros ingleses y yankees en la guerra del Chaco de la década del 30 sufrió una dictadura interminable desde 1940 hasta 1989, primero el dictador Morínigo, luego un breve interludio y al fin el cuasi eterno Stroessner, que pareciera no querer morir y resiste los dignos intentos de abrir paso a una democracia verdadera que exige el movimiento popular y encarna el presidente Lugo.

    La burocracia del Congreso Nacional exigía que no se pegara ni clavara nada, así que las fotos de las compañeras y compañeros victimas de la Operación Cóndor estaban apoyadas sobre el estrado que presidía las deliberaciones, aunque en verdad debería decirse que las deliberaciones se apoyaron en ellos. En su ejemplo inquebrantable y en la presencia de algunos sobrevivientes como Ananías Maidana, que en dos periodos de encierro, sumó cerca de 23 años de mazmorra, sometido a los más bárbaros tormentos y condenado a una muerte en vida que solo la solidaridad internacional logró quebrar.  Ananías abrió el encuentro como un símbolo del triunfo de las victimas del Cóndor sobre sus victimarios, de la vida sobre la muerte, de los principios sobre la claudicación.

    Y luego, desde Stella Calloni  en adelante, uno a uno fueron poniendo de relieve, detalle a detalle, las razones y características de una operación de contrainsurgencia que si bien no fue la única, acaso es la más simbólica por la articulación de las dictaduras y el papel rector de los yanquis en la misma; una operación que terminó hace años pero que sus autores vuelven con otro ropaje y otro discurso pero con los mismos objetivos de quebrar la voluntad popular de cambios. Como en los 70, pero por ahora verbalizada por la cara más visible del Poder Global en nuestra región que son los comunicadores de los grandes medios que por todas partes predican lo mismo.

    Por los paneles pasaron curas, economistas, luchadores por los derechos humanos y la paz, periodistas e investigadores que fueron marcando uno a uno los matices de la foto del Cóndor de ayer y del que quieren volver a hacer volar hoy, pero también las caras de quienes resistieron entonces y hoy construyen una esperanza en Paraguay y América Latina.

    Como dijera el Presidente Lugo en la entrevista con los organizadores del evento: hay que hablar de la Operación Cóndor, porque en sus pliegues se avizora el poder real que se enriqueció en aquellos años y hoy resiste el menor de los cambios democratizadores que se intentan en América Latina.

    La foto de los presos

    La última vez que los había visto había sido en la cárcel argentina de Marcos Paz, ese día nos informaron que empezarían una huelga de hambre en defensa de su derecho al asilo político, un derecho tradicional en la Argentina y toda América desde Sarmiento y Alberdi hasta aquí.  Confiados en la palabra del embajador argentino, cuando se vieron perseguidos por la Justicia paraguaya, stroessnerista hasta la medula en palabras del mismo presidente Lugo, cruzaron el río y llegaron a Buenos Aires donde, para su sorpresa fueron encarcelados y finalmente expulsados del país en el primer acto de este tipo en décadas.

    En su momento, su partido Patria Libre de Paraguay fue acusado de ser fuerza de apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y de asesinar a la hija del ex vicepresidente Cubas.  Sobre ellos lo máximo que se pudo decir es que habían participado en una reunión donde se habría discutido el tema, aunque el delator se equivocó de fecha y ubicó la reunión en una fecha posterior a los hechos. Pero para la Justicia Paraguaya y la Cancillería Argentina, no importó demasiado. Sus nombres son Agustín Acosta, Roque Rodríguez, Simeón Bordón, Gustavo Lezcano, Basiliano Cardozo y Arístides Vera y están en la principal cárcel del Paraguay, la cárcel de Tacumbú que parece surgida del túnel del tiempo: baste decir que para entrar nos sellaron el brazo como si fuéramos ganado o habitantes del gueto de Varsovia.

    En estos mismo días, la principal operación de desestabilización  en Paraguay se basa en el mismo truco mediático que el montado contra los seis campesinos: de pronto surgió un Ejercito del Pueblo Paraguayo que secuestró a un poderoso hacendado, Fidel Zavala dando base a una brutal campaña anticomunista que utiliza el discurso y el lenguaje del periodo de la Operación Cóndor sin disimulo. El intento de vincular a los seis campesinos y su partido Patria Libre con las FARC y el EPP nos plantea a todos los luchadores por los derechos humanos de América Latina el imperativo de luchar por su libertad como un modo concreto de enfrentar el golpismo paraguayo que cabalga sobre estos hechos y versiones, tanto como sobre la supuesta “inmoralidad” presidencial.

    En el seminario se desgranaron como lagrimas las denuncias de los abusos y brutales acciones represivas de una Policía que responde más a los grupos sojeros/mafiosos que al Ministerio del Interior.  En el Paraguay de hoy se sigue reprimiendo a los campesinos y hay presos por luchar.  Veamos de cerca uno de los casos denunciado por  las mismas victimas en nuestro seminario.

    La comunidad “Comuneros” –ubicada en el Km 30 de Minga Guazú, departamento Alto Paraná-se conformó en el año 2006 y está integrada por 96 familias en un predio de 130 has. Este asentamiento es parte del Movimiento Agrario Paraguayo (MOAPA) y es objeto de una permanente persecución, los acusan de ser “un grupo terrorista financiado por Hugo Chávez” por haber participado en la operación Milagros, por movilizarse públicamente y por apoyar a otros asentamientos campesinos de la zona.

    Así, el martes 21 de julio de 2009  se produjo el desalojo en el campamento colindante al asentamiento.  Actuó la Agrupación de la Policía Ecológica y Rural, al mando del subcomisario William Duarte, sin presencia de fiscales y sin mostrar ninguna orden judicial.

    Salieron sorpresivamente de un monte cercano, disparando tiros de fusil al aire. Durante el ataque, a un campesino le  clavan el muslo con un cuchillo.  Agarran a otros dos y los llevan al monte donde los torturan, a uno le meten el fusil en la boca, al otro le hacen múltiples tajos en el brazo con un cuchillo, mientras no paran de golpearlos y hacerles comer mandioca y maíz crudos.

    Otros policías, van hasta el arroyo donde se encontraba una mujer quien al ver que la policía tenía a una de sus hijas, se apresura para defenderla y es golpeada brutalmente, colocan una tabla con clavos, apoyan el pie de la mujer sobre la misma y uno de los policías le aprisiona el pie con su bota, además –fruto de los golpes que recibió en el vientre- le producen hematomas en el útero.

    Agarran a otro campesino, lo esposan e intentan ahogarlo en el arroyo. En eso llega la gente de la comunidad para auxiliarlos,  uno de los efectivos policías es retenido por las mujeres, mientras los demás se dispersan. En el transcurso de los acontecimientos llega el padre Nilo Mármol y otras personas para intentar mediar la situación y también son golpeados. Los dos campesinos que estaban siendo torturados en el monte (Andrés Aquino de 19 años y Benedicto Rodríguez de 40 años) son llevados a la comisaria de la zona y luego de algunas horas recobran su libertad.

    Y este es solo uno de los casos denunciados por lo que pensamos que pocas veces, el repudio a la represión policial y la defensa de los presos políticos tiene un sentido tan directo de defensa de las libertades democráticas en general y del derecho a la autodeterminación de los pueblos en particular.

    Libertad a los seis campesinos paraguayos para defender el proceso transformador que intenta el presidente Lugo.

    La foto del Presidente Lugo

    A diferencia de otros eventos, el Seminario aprobó tres resoluciones: dos por escrito y una de palabra.  Una declaración contra la vigencia de la ley de caducidad en Uruguay y otra contra el golpismo en Paraguay, y la firme voluntad de todos de repetir este seminario en cada una de las capitales de los países por donde voló el Cóndor sanguinario.

    Para entregar la declaración pedimos una entrevista con el Presidente Lugo y el sábado a la tarde, cuando muchos compañeros ya habían emprendido el regreso, nos mandaron a llamar.

    Entrar a la residencia presidencial ya es todo un acontecimiento.  La residencia la ocupaba Stroessner y está en medio de grandes espacios verdes y guarniciones militares, pero para llegar a Lugo solo tuvimos que dejar el nombre en la entrada que da a la calle y luego esperar diez minutos que nos autorizaran a entrar con los autos de los compañeros paraguayos anfitriones, los compañeros de La Comuna, y llegar hasta el mismo salón donde nos esperaban el senador Sixto Pereyra y el Presidente Lugo, y nadie más.  Ni un personal de custodia ni colaboradores ni fotógrafos.  Jugo de naranja y chipa en la mesa y el dialogo franco.

    De la Argentina estábamos Graciela Rosenblum, José Schulman, Gerardo Etcheverry y Soledad Yorg de la Liga y la compañera María Adela Antokoletz de Hermanos e hija de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, la compañera Lille Caruso de Uruguay, el compañero Bruno Soria del Ecuador, el compañero Jorge Grela de Andalucía, España, el compañero Boris Paredes de Chile y un grupo de compañeros de la Comuna del Paraguay encabezados por Derlis y Clemen, jóvenes militantes que tuvieron a su cargo lo principal del armado del seminario.

    Confiesa el que suscribe que es la primera vez que conversa de esta manera con uno de los protagonista de esta oleada latinoamericana que tanto horroriza a la derecha y el Imperio.  Que lo escucho a Fidel en Córdoba y a Chávez en Mar del Plata, pero muy de lejos.

    Como casi todos saben, Lugo fue Obispo y se le nota.

    Tiene esa particular sabiduría comunicacional que tienen los religiosos, sobre todo si son genuinos seguidores del Cristo que luchaba contra el Imperio Romano.

    Lo primero que hizo el presidente fue escuchar.

    Le dimos una información del seminario y de la voluntad solidaria y luego un breve panorama país por país de la lucha por los derechos humanos.

    El hizo tres reflexiones sustantivas:  la primera fue acerca de la pertinencia del debate sobre la Operación Cóndor, dado que sus inspiradores y ejecutores son hoy los que arremeten contra los procesos populares, incluido el paraguayo…La segunda fue sobre el carácter de la Justicia Paraguaya dando uno y otro ejemplo sobre el modo que sabotea los tibios intentos de investigar los crímenes de la dictadura stroessnerista.  Fue allí que, nobleza obliga, le informamos sobre nuestra visita a la cárcel de Tacumbú a los seis campesinos planteándole que su libertad sería un paso en la democratización del Paraguay. Y la última de sus reflexiones fue acerca de la necesidad de darle a la cuestión de los derechos humanos la centralidad que hasta ahora no logró en su gobierno, comprometiéndose a un dialogo permanente con los organismos de derechos humanos, no solo paraguayos.

    Y como no había fotógrafo oficial, como en una estudiantina, nos sacamos una foto todos juntos, como hermanos, como compañeros de lucha por terminar con una historia de horror que nos persigue y acecha, pero que tenemos la sensación que esta vez podremos dar por terminada.

    Es la hora de los pueblos en América Latina, y todavía está por verse quien podrá contar la historia de cómo contamos la historia del Cóndor

     

    La foto del museo de las memorias

    Si la doctrina de seguridad nacional tenía un eje articulador en el anticomunismo, la dictadura paraguaya tenía una obsesión que era liquidar al Partido Comunista Paraguayo, protagonista de la revolución de 1948 y casi la única fuerza organizada que intentaba resistir su dominación.  En un barrio de Asunción, en la Comisaría 3º, la dictadura fue acumulando los presos comunistas algunos de los cuales pasaron años y años en una celda de 1.70 por 4.70.  Ananías Maidana, por ejemplo, estuvo allí con otros quince compañeros por 17 años (si leyó bien, diez y siete años en una habitación de menos de dos por cinco junto a otros quince compañeros).  Le llamaban la Comisaría de la Muerte porque la idea era que nadie saliera vivo de allí.  Fue justamente frente a esa Comisaría que los Servicios de Inteligencia pusieron una especie de central operativa, conducida directamente por un oficial norteamericano, y de usos múltiples: allí se interrogaba, se torturaba, se violaban a las mujeres, se mataba y también se mantenía presos a los compañeros. Por allí pasó un argentino, Amilcar Santucho, como una confirmación del intercambio de prisioneros que practicaban las dictaduras

    El autor de estas líneas, que estuvo un breve periodo preso en un centro clandestino argentino, confiesa que no le gustan los museos de este tipo y trata en lo posible de evitar su recorrido, pero no puede dejar de expresar que este museo de las memorias le impactó mucho y bien.  Porque no se muestra la muerte más que en una mínima dosis indispensable para saber de que se trata y se muestra la vida de los compañeros.  No se oculta su identidad política, su cultura, sus sueños y sus pesadillas.  Todo el tiempo se registra la resistencia paraguaya, y hasta la partecita de esa historia que le toca a los argentinos en general y a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en particular.

    El museo tiene fotos de los compañeros y una de ellas, la foto de una mujer con el rostro desfigurado por el sufrimiento y el horror, le impactó de manera imborrable.  Ni las fotos de la Esma que recuperó el compañero Víctor Basterra tienen esa brutal capacidad de decirnos lo que allí pasó.  Y lo más impresionante es que la compañera sobrevivió y estuvo en el Seminario, aunque no su compañero que fue asesinado en nuestro Buenos Aires.

    Aunque lo más conmovedor fue darse cuenta que la foto de la mujer torturada y humillada que esta en el museo de las memorias de Asunción de Paraguay es la foto de la viuda de Derlis Villagra que era el padre de Derlis Villagra hijo que encabeza La Comuna de Paraguay o sea que Derlis hijo, que nació en ese antro perverso, es el que ahora habla dulcemente a los que llegamos al Paraguay para decirnos bienvenidos a esta tierra que juntos tenemos que recuperar la memoria pero no para solazarnos en el horror sino para hacerla luz que ilumine el presente

    Y entonces, cuando vi la foto de la mamá del compañero Derlis que seguía allí a mi lado, junto a sus jovenes compañeros y compañeras de La Comuna, casi todos ellos con alguna foto familiar en el museo de las memorias me di cuenta que habíamos ganado y que esta historia está por comenzar.

    José Ernesto Schulman,

    secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    Buenos Aires, 13 de diciembre de 2009


  • imagesEn el día de ayer (30 de noviembre de 2009), el Curro Ramos, quien fuera integrante del Grupo de Tareas que actuaba en Santa Fe durante la dictadura, miembro del Dto. de Inteligencia de la Pcia, y una especie de «enemigo personal» mio (estuvo el día que me pusieron la bomba en el 75, en los dos secuestros: el de octubre del 76 y el del noviembre del 77 y en el simulacro de fusilamiento y otras torturas del 22 / 11 / 77) pidió ampliar su indagatoria y así lo hizo.

    Hay que recordar que Ramos, como tantos otros, se recicló después de la dictadura en el Pejota de la Pcia. de Santa Fe, el partido que gobernó la Pcia. desde el 83 hasta que ganó Binner, participó en las internas del Pejota y tenía un cargo en la Municipalidad de Santa Fe casi hasta su primera detención en el 2001 (por unos días, ya que De la Rúa y la Alianza negaron la extradición pedida por Garzón) y en los últimos años se dedicó a escribir sobre el periodo de la dictadura y su papel en la lucha contra la subversión.  El ha confesado, orgulloso, que se infiltraba entre los estudiantes de la Fac. de Derecho de Santa Fe (en el 77 cuando me «interrogaba» demostraba conocer bastante de la Fede y decía que compraba libros y charlaba con los compas en la mesa que entonces teníamos en la facultad) pero pareciera que su nivel cultural no ha progresado mucho.

    Digo, no estamos frente a un pensador de derecha como Grondona o Sebreli, ni siquiera ante un Duhalde o similares.  En principio, me animo a decir que Ramos representa de un modo bastante directo el sentido común de la derecha peronista, pro fascista, que apoyó la Triple A y la Dictadura y que hoy ve en el Gobierno a un grupo de Montoneros, y así de seguido.

    Reconociendo que la de ayer no fue una jornada precisamente «académica» para mi y los demás compañeros sobrevivientes del Terrorismo de Estado en Santa Fe que presenciamos en silencio sus afirmaciones grotescas, ofensivas, humillantes y degradantes hacia todos nosotros, intentemos tomar un poco de distancia y analizar su discurso porque vale la pena.

    Ramos construyó varios discursos, cada uno de ellos expresivos del sentido común de la derecha y de partes importantes de la población, y los expresó de un modo bastante coherente para una persona como él; el problema es que los dijo todos juntos y eso los anuló a todos.

    Básicamente Ramos presentó las siguientes hipótesis (siento que soy generoso con su capacidad intelectual, pero prefiero exagerar a subestimar el enemigo ideológico dado que lo que en él es patético en boca de los comunicadores de T.N. suena un poco más creíble)
    a.  existió terrorismo de estado y fue obra del Ejercito apoyado por los grandes grupos económicos, los medios de comunicación (nombró puntualmente a El Litoral de Santa Fe) y la propia Iglesia; pero, y eso es lo fundamental en esta parte, la POLICIA no tuvo nada que ver, y en todo caso actuaba como un instrumento del Ejercito.  Es más se presentó como un luchador policial contra la prepotencia militar e inventó que había formado un movimiento para clamar (bajo la dictadura!!) para que el mando policial provenga de la fuerza y no de los militares.

    b. todo el juicio es una creación falsa de los querellantes y testigos que sólo buscan el resarcimiento económico tal como, según el, se habría probado en el Juicio de España.  Así que quince testigos lo reconozcan como autor material de las torturas sufridas, es para él prueba del «complot».  En este punto, como se muestra en la nota periodística adjunta, su teoría que nadie lo conocía y que una ex compañera de la escuela primaria, Anatilde Bugna, era la que había provisto la información a todos, puntualmente en el caso de mi secuestro, reconocido por él en la indagatoria ante la evidencia documental que consta en un expediente del 77 por una denuncia mía de torturas, cayó en contradicciones flagrantes que lo dejaron en ridiculo en su supuesto rol de «analista» que no iba a las seccionales y no tenía contacto con policía alguno.

    c. el juicio es el producto de la acción de los Montoneros en el Gobierno.   Toda lo que él sufre como preso político responde a una vieja contienda al interior del Pejota entre los subversivos y la ortodoxia.  Allí se olvidó de todo lo que habia dicho antes y reivindicó lisa y llanamente la represión desde al perspectiva de la derecha peronista que avalaba el decreto de Lastiri e Isabel de «aniquilación» y así de seguido

    Si bien, en el caso de ayer, su figura patética, su soberbia enfermiza (reflexionó que si las presas le decían «el lindo» era porque todos eramos jóvenes y lindos, como antes había dicho que siempre supo que las mujeres tenían fantasías sexuales con él y por eso las acusaciones de violación que hubo), sus contradicciones groseras y el hecho de presentar los tres discursos a la vez y mezclados, su discurso no tuvo efectos convincentes, quisiera llamar la atención a que de algún modo recoge algo que hay en la sociedad que siembran los grandes medios y los intelectuales más orgánicos y finos de la derecha, en este caso no desde el gorilismo crispado sino desde el componente de derecha que siempre tuvo el peronismo desde su propia fundación, y que hoy vuelve de la mano de De Narvaez, Macri y Felipe Sola, pero también de Carlos Reutemann y el miserable del Turco Obeid que curtía de amigo de la Revolución Cubana mientras tenía en su gobierno a los jefes de la represión, tal como se ha denunciado y probado en este juicio
    Creo que es motivo de una buena investigación, rastrear las huellas de este discurso en los medios intelectuales y periodisticos, prometo que luego de la sentencia haré mi aporte

    Diría dos cosas más.
    Mas personales.

    Una es el orgullo que la abogada de la Liga, la compañera Jessi, que el primer juicio oral que afronta, tuvo el coraje de enfrentarlo y demostrarle la contradicción de sus dichos a pesar del temor que tenía por el nivel de cinismo y agresividad del represor. Y con el orgullo, la convicción que estamos construyendo algo solido como Liga, que va más allá de Buenos Aires y de los «viejos» abogados y luchadores.

    La segunda es que una vez más uno reflexiona sobre la primer pregunta que nos hacemos y que no es otra : qué hago yo aquí escuchando a este represor que con cinismo perverso afirma que no falta mucho para el indulto que lo libere? Que a uno le agarra la impotencia y tiene que esforzarse mucho para superar la mirada de la victima y pensar en términos de clase, de lucha de clases, de disputa por la subjetividad y entonces quedarse sentado sin hablar mirando como el tipo que casi me mata dos veces dijera, prácticamente, que lo volvería a hacer.  Si dicen que la tortura es indescriptible en su sentido más profundo y humano, confieso que la experiencia de ayer también lo es.
    Estas líneas son el único modo que encuentro de encausar el odio y la impotencia que sufrimos ayer, y un intento de transformarlo en algo útil.


  • Seis Tesis sobre la Operación Condor,

    el Terrorismo de Estado de los 70

    y la cuestión de la hegemonía cultural del neoliberalismo

    en el Sur de Nuestra América en el siglo XXI.


    • La hegemonía cultural neoliberal se gestó en el periodo de despliegue del Terrorismo de Estado, no por medios intelectuales sino con técnicas de dominación basados en la violencia extrema destinada a exterminar el sujeto social que sostenía y producía la cultura de rebeldía y libertad para también horrorizar el conjunto social, que así, modificó “a palos” el sentido común que se desplegó plenamente en los 90.
    • Nuestra América es hija de una violación, la Conquista Imperial Europea, y de sucesivos Genocidios concebidos como el exterminio de un grupo nacional para reorganizar radicalmente las relaciones sociales y el Estado.  La Operación Condor es sólo un episodio del Terrorismo de Estado de los 70 y éste el resultado de una larga historia de violaciones graves y masivas de los derechos humanos.
    • Cada uno de estos actos genocidas (y por ende de reorganización radical social y por ende de nuevas formas de ejercer la hegemonía cultural) fueron anticipados, preparados y justificados por un discurso (que no sólo es lo que se dice, sino también lo que se prohibe decir, lo que se estimula hacer y lo que se castiga hacer).  El discurso de los 70 fue el del anticomunismo.
    • La Operación Condor expresa la superación de una contradicción formal entre un discurso nacionalista, cuasi xenofobo, con el que se forjaron los Ejercitos Nacionales y la subordinación a una estrategia contrarevolucionaria continental diseñada por los EE.UU. y aplicada por diversas agencias estatales yanquis.  La resignificación de la identidad nacional desde la perspectiva de la Guerra Fría y el anticomunismo lo hizo posible.  Así, mientras los revolucionarios habían disuelto la Internacional Comunista al final de la Segunda Guerra Mundial, en aras de la paz mundial, la burguesía alcanzaba niveles de articulación estatal que luego se expresaron en el Consenso de Washington para valorizar el capitalismo local y subordinarlo aún más a los grandes grupos económicos trasnacionales y la financiarización de la economía.
    • El nuevo discurso de la derecha tras el agotamiento del modelo de capitalismo que gestó el Terrorismo de Estado y el surgimiento de un nuevo momento en el movimiento de liberación latinoamericano, el empoderamiento del sujeto pueblo, el surgimiento de gobiernos no subordinados al Imperio y aún antimperialistas e incluso formas de integración no compatible con los deseos imperiales.  El rol de la intelectualidad, los medios de comunicación, los Seminarios y las Fundaciones
    • La cuestión de los derechos humanos como territorio de disputa entre el Imperio y las fuerzas consecuentemente democráticas de América Latina.  La disputa en el plano del lenguaje como batalla por la hegemonía cultural.  La memoria como acto de resistencia a la dominación y el Genocidio que construyeron y construyen el Olvido.  El testimonio de los protagonistas de aquellos hechos como instrumento de construcción de una subjetividad popular democrática, patriota, americana y antimperialista que condene los crimenes del pasado en su forma y efectos, supere las nociones de venganza, no acepte la Justicia que están dispuestos a cedernos y construya la vindicación como una mirada al horizonte.  El sueño eterno de ser libres hoy se llama Socialismo del Siglo XXI.



  • Un cielo para el Negrito Avellaneda

    ¿Qué habrá pensado el Negrito Avellaneda en ese último instante?
    Antes de que el torturador completara su obra infame y degradante.
    Fatal
    Antes de que lo tiraran al río De La Plata, (justo al río, a él que amaba deslizarse por el agua como los peces) y flotara como un bergantín soberbio hacia el puerto de Montevideo.
    Antes de que lo sacaran del agua creyendo que era un marinero asiático muerto en una riña, y gracias a las gestiones de su tía Arsinoe y del abogado Viaggio de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la policía científica de Uruguay (que loco eso de “científica” para una banda de depravados torturadores y asesinos de uno y otro lado del Plata) dijera que sí.
    Que era de él, el cuerpo destrozado y desfigurado por el agua, y así su padre perseguido y su madre secuestrada terminaran sabiendo que ya no podían esperar por él.
    Digo.
    Antes de todo eso, ¿en qué habrá pensado el Negrito Floreal Avellaneda?

    Por experiencia propia y por algunas lecturas, me permito afirmar con certeza que en ese último instante la vida pasa en fotos por delante de los ojos, aunque éstos ya no vean o estén tapados por una sucia capucha manchada de sangre ajena y propia.
    Puedo imaginar sus fotos, porque aunque no lo vi nunca al Negrito, lo conozco demasiado por tantos años en que sus ojos me miran desde esa foto desafiante que pregunta, inalterable, implacable: ¿cuánto falta para que vuelva a casa?.

    Imagino una primera foto, acaso porque es la que yo vi en una ocasión parecida, una foto en colores y panorámica, gigante, con cientos de miles de compañeros marchando hacia la Plaza de Mayo con todas las banderas y todas las pancartas enarboladas, con el paso decidido de quienes han triunfado y comienzan a construir el país libre soñado por generaciones.
    La foto que esperábamos todos los de la Generación del Cordobazo, y nunca vimos, aunque seguimos bregando para que sea realidad.

    Imagino una segunda foto más tradicional. Ahí están todos sus compañeros de militancia y de aventuras, los de la Fede y los de la Jotape, los del barrio y los que jugaban a la pelota con él.
    Y en un recuadro de esa foto, lo veo al pibe Rubén Poggioni que murió antes que él mientras juntos pintaban contra el terrorismo de la Triple A que era como el Golpe de Estado pero durante un gobierno constitucional.
    Pintaban contra la muerte y lo mataron de un tiro en la cabeza.
    Al Rubén, que estaba al lado del Negrito y corrió a contarle a su padre.

    Imagino otras fotos, la de la chica aquella que tuvo su primer beso, la del viaje con los padres, la de sus tías y sus primos, la de su hermana (la que se quedó paradita al lado de él rogando que no se lo llevaran y que se dieran cuenta de que tenía quince, que era tan niño como ella), y la de la cara de Aneto al golpearlo.
    Qué cara la del hijoeputa. Cara de asesino de película norteamericana para retratar al japonés asesino, ese que te asusta con la espada cruzando la cara de la chica del protagonista rubio y de ojos claros.
    No como el Negrito que ni rubio ni ojos claros.

    Pero también imagino que hay dos que él no pudo imaginar.
    No es que sea mago ni sabio, sólo que los dos éramos de la Fede y de la misma generación, la que nació a la política con el Cordobazo de mayo de 1969 y crecimos oyendo de las ferocidades de los nazis en Europa y de los yanquis en Vietnam, conociendo a los presos de otras dictaduras y marchando juntos, él en Buenos Aires y yo en Santa Fe, pero juntos, contra el Golpe de Estado de septiembre del 73 en Chile, perpretado contra el Compañero Presidente Salvador Allende y sabíamos o intuíamos que los tiempos que venían no serían de sol y fiesta sino de sombras y llanto.
    Me animo a imaginar lo que el Negrito no pudo imaginar: la foto del General Riveros sentado en el banquillo de acusados y condenado a prisión perpetua en cárcel común por ser el responsable último y primero de su crimen.
    Y también me animo a imaginar que no pudo imaginar que una bandada de niños escribiera cartitas sobre su vida y su muerte y las hicieran volar en hermosos globos rojos, rojos tenían que ser porque si no rojos no son globos de los que vuelan al cielo del Negrito, el día que su escuela recordó que él había pasado por allí y pusieran una placa justo al lado de la puerta del aula donde él había terminado la primaria.

    Entonces, como yo sé que hay un cielo para el Negrito, hacia donde vuelan los globos rojos, yo también escribo unas líneas para contarle de las dos fotos que él no vio y yo sí, porque estaba el día que lo condenaron a Riveros en el Tribunal de San Martín y estaba en su escuela el día que volaron las cartitas.

    ¿ Sabes una cosa, Floreal?
    El tipo que mandó matarte era uno de los Generales más importantes de la Argentina.
    General de la Nación, ingeniero militar, llegó a ser Jefe de Institutos Militares y por eso mandaba en toda la zona de Campo de Mayo pero acaso más importante que todos esos cargos, el hombre este (qué se yo cómo llamarlo, ¿milico?, ¿asesino?, ¿cuadro de la burguesía y del imperialismo?, ¿bestia salvaje que dijo en el juicio que de la foto de tus restos –destrozados por el empalamiento y los golpes- no se infería que hubieras sido sometido a torturas?; bueno, como diablos lo llamemos a Santiago Omar Riveros, General de la Nación, él llego a ser integrante de la Junta Interamericana de Defensa que era un organismo fundado a principios de la Guerra Fría y que para los ´70 funcionaba como un Comando General de todos los Ejércitos en Guerra contra el Comunismo o sea en Guerra contra los pueblos que luchaban por su liberación porque para los milicos yanquis todo el que luchaba por la liberación de los pueblos era comunista.
    Sí, ya sé que tu abuela y tu viejo, tu vieja y tu tía eran comunistas; pero eso no era lo más importante para los milicos porque para ellos todos los que luchaban por el pan y la rosa, todos los que querían que los chicos fueran a la escuela y no tuvieran que trabajar, que pudieran jugar y cantar y reír abrazados a su mamá; a todos ellos los milicos los llamaban comunistas aunque fueran sacerdotes o maestros, peronistas o guevaristas, obreros metalúrgicos o estudiantes secundarios como vos.
    O sea que este Riveros a veces funcionaba como un subordinado de Videla, porque Videla era el Jefe de todos los Jefes Militares de todas las Fuerzas Armadas de la Argentina, pero a veces le traía ordenes a Videla de los que eran más jefes que Videla que eran los Jefes del Comando Sur del Ejercito de los Estados Unidos de América que eran los que organizaron la tenebrosa Escuela de Panamá (donde los oficiales latinoamericanos aprendían a torturar y destruir seres humanos de todas las maneras imaginables.
    Pero cuando escribo “todas las maneras imaginables” apuesto que nadie puede imaginar que te mataron por empalamiento, que es una técnica de la Inquisición (una organización represora de la Iglesia Europea que funcionó desde principio del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX en toda Nuestra América) y que antes de tu muerte, casi todos los que saben decían que no se utilizaba desde hacía tres siglo por lo menos.

    Riveros era el jefe de la cadena de mandos que articulaba todas las fuerzas represoras del Ejercito, de la Marina, de la Aeronáutica, de la Prefectura, de la Gendarmería, de la Policía Bonaerense y de la Federal, de los Servicios de Inteligencia del Ejercito y del Estado y aún algunos grupos de tareas civiles que la derecha había creado en los sindicatos y las universidades, que justamente fueron los que mataron a tu amigo, el Rubén Poggioni, que actuaban en la Zona Norte del Gran Buenos Aires.
    A ese es el que condenaron el 15 de agosto de 2009 después de un duro juicio oral donde tu mamá, tu papá, tus tías y un montón de compañeros pusieron la palabra y el cuerpo para probar lo que todos sabían pero se necesitaba probar de nuevo: que a vos te detuvieron en abril del 76, que te llevaron a la comisaría de Villa Martelli, que pasaste por el Campito de Campo de Mayo y que apareciste flotando sin vida en la ensenada del Puerto de Montevideo, justo unos días antes de tu cumpleaños número diez y seis.

    Perpetua le dieron.
    Así que hasta que el tipo se muera estará en la cárcel, claro que como hubo impunidad bajo la dictadura y después hubo impunidad bajo la democracia, al tipo lo condenaron cuando ya tenía como ochenta y pico de años así que no pasará tanto tiempo, si casi todos los jefes militares de la época se están muriendo.
    La condena de Riveros es más que importante por lo que señala, la Junta Interamericana de Defensa y como antecedente para los juicios que faltan contra los represores de Campo de Mayo y toda la zona de dominio de Institutos Militares, que era casi toda la Zona Norte del Gran Buenos Aires, la zona más industrial y más poblada de obreros del país.
    Claro, obreros como tu viejo y los compañeros de Tensa que era la empresa donde tu viejo había laburado y donde los otros obreros lo habían elegido delegado porque ¿viste que él siempre dice lo que piensa y casi siempre está pensando en los demás?
    Seguro que en el 76 ni vos ni yo ni casi nadie sabía quién carajo eran Riveros y Verplaetsen (que es el otro General de la Nación que condenaron en castigo por tu muerte y quedará en la cárcel hasta la propia) pero es bueno que se sepa quienes eran los que mandaban, aunque también sería bueno que se diga quienes los mandaban a estos y quienes organizaron el Terrorismo de Estado y quienes se beneficiaron del Genocidio que no eran otros que los grandes grupos económicos que, casualmente, eran y son los dueños de las empresas de la zona norte del Gran Buenos Aires.

    Buena foto la de Riveros, pero casi previsible.
    Por esa foto lucharon tus viejos y la Liga, tu Partido y muchísima gente de muchas organizaciones y fuerzas sociales.
    Mucho tiempo y la foto de Riveros condenado por tu muerte es como una medalla al mérito de los que lucharon todo el tiempo contra la impunidad.

    Pero, te voy a decir un secreto entre nosotros dos: la foto que nadie imaginaba era la de los globos rojos volando a tu cielo desde la escuela.
    Porque militares, policías y hasta un cura ya fueron condenados por sus crímenes pero globos rojos con cartitas de chicos de las escuelas, pocos o ninguno.
    Hay muchas fotos de placas en las escuelas, de baldosas en las veredas donde caminaban los compañeros desaparecidos, de monumentos y sitios de memoria pero todo eso lo hicieron los grandes, las mamás o los hijos de los desaparecidos, los compañeros de militancia que sobrevivieron o los compañeros que asumieron sus banderas.

    La foto que yo te cuento es de las primeras donde los chicos son protagonistas.
    Y chicos más chicos que vos.
    Chicos que no vieron nunca un Falcon aullando por las calles tirando tiros por la ventanilla.
    Chicos que no tropezaron con un camión del Ejercito tirando la gente al suelo para ver si alguno era de los que buscaban.
    Y estos chicos, los de ahora, han dicho que no es justa tu muerte. Que no la bancan ni la soportan, que no quieren que se repita y que no quieren que los responsables de tu muerte, digo también la desaparición de los 30.000 compañeros que no están, queden sin castigo.
    Que sean condenados como Riveros y que vayan presos.

    Pero que también tengan que ver globos rojos volando al cielo de los compañeros, porque esa foto es la que no imaginaron nunca y es la que más le duele.
    Porque cada globo rojo que vuela al cielo de los compañeros es una señal clara para los del cielo y para los de abajo.
    Para mí es transparente.
    Cada globo rojo con cartitas de alumnos de tu escuela dice que cuando nadie se acuerde de los represores, cuando nadie sepa ya el nombre del General de la Nación Santiago Omar Riveros ni tampoco el del otro General Fernando Verplaetsen, cuando ni polvo quede del hueso de tus míseros asesinos, todavía en la Argentina se acordarán de vos, el Negrito Avellaneda, y habrá plazas y habrá escuelas con tu nombre.
    Y por las calles polvorientas de algún barrio pobre de la zona norte del Gran Buenos Aires, un niño correrá con un globo rojo en la mano y una remera que diga tu nombre en el pecho, que viene ser el lugar del corazón.
    O sea, el Negrito Vive

    José Ernesto Schulman,

    Buenos Aires, 16 de Noviembre de 2009


  • Militante comunista, Graciela Pane tenía 23 años y estaba embarazada cuando fue asesinada por la Triple A, en octubre de 1975.Se dice fácil. En octubre de 1975., en medio de un verdadero baño de sangre, de una multitud de crímenes, secuestros y atentados con bombas de todo tipo, un grupo de tareas secuestró a Graciela Panne de las puertas de su casa en Sarandí, la torturó con saña a pesar de su embarazo, la asesinó y la arrojó en las inmediaciones de las piletas de Ezeiza. Graciela era estudiante de ingeniería química de la Facultad Regional Avellaneda de la Universidad Tecnológica Nacional, delegada de su curso, militante del Centro de Estudiantes y de la Federación Juvenil Comunista.
    En su momento, la denuncia hecha ante la policía provincial y el Juzgado de Instrucción Nº 5 de Lomas de Zamora, a cargo del doctor Mario Moldes, quedó en la nada. Por entonces, también se abrió una causa federal contra los responsables de la Triple A, pero tampoco prosperó. Luego vino la dictadura y recién al retirarse los militares, alguien se acordó de que López Rega estaba en un exilio dorado en los EE.UU. y lo trajeron, pero al morir éste, la causa volvió al sueño de la injusticia.
    Recién fue a finales de 2006 que al ser capturados en España los jefes policiales Morales y Almirón, el juez Oyarbide «encontró» en un armario de su despacho la causa dormida desde 1975, fue entonces que los familiares de Graciela, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y el Partido Comunista nos presentamos ante el juez a reclamar que incorpore su caso a la causa. Fue entonces que los defensores de los represores adujeron caducidad de ésta porque consideraban que matar a una muchacha embarazada, como parte de un plan de exterminio de una cultura política de rebeldía y resistencia al capitalismo, no constituye un «crimen de lesa humanidad», luego de eso, el camarista doctor Freiler creyó estar inhibido de actuar por haber presentado en algún momento un  escrito sobre no se qué cuestión de la causa…. y ese aparente “equívoco” demoró la causa otros catorce meses, hasta que sí, la Cámara Federal de Buenos Aires votó dos a uno que eran crímenes de lesa humanidad y que correspondía investigar.
    Fue entonces que el fiscal Taiano se tomó todo el tiempo del mundo para elaborar un dictamen que presentó a finales del 2008 consintiendo investigar. Pero igual la causa sigue inmóvil. Paro. Yo no se cómo contar estas chicanas jurídicas absolutamente delirantes e inentendibles para cualquiera que no pertenezca al mundo de los Tribunales Federales, así que opto por algo parecido a la ironía para decir que estoy harto, harto hasta al hartazgo, de la hipocresía y la falsedad de los que convalidan la impunidad con caras de «yo no fui ni lo volveré a hacer».
    Lo único que  puedo decir, con vergüenza ajena y bronca propia, que pasados ya los treinta y cuatro años del asesinato de Graciela, el doctor Oyarbide sigue negándose a investigar, o sea: a llamar a los profesores y autoridades universitarias que la amenazaron, a los que la detuvieron en la sede policial días antes de su asesinato, a convocar a los compañeros de Graciela a testimoniar una vez más sobre quiénes pudieron haberla asesinado. Porque Graciela estaba ahí, vivita y coleando, con un ser en sus entrañas y un poema en su  mirada, con sus temores y sus alegrías -como todos los de esa época-, y la mataron. Y su crimen está impune.

    Eso es lo único que tengo claro de toda esta historia. También tengo un par de hipótesis de por qué tanto obstáculo en investigar la Triple A: la primera es que mantener invisible a Graciela y los otros compañeros permite sostener el relato liberal de que sólo se violan los derechos humanos en gobiernos dictatoriales y se sabe que al momento de los crímenes funcionaban (bueno, es un decir) todos los poderes e instituciones constitucionales que auspiciaban, convalidaban o permitían el festín del horror que por cierto era mucho más visible antes del golpe dado que buscaban aterrorizar con la imagen de Graciela/embarazada/muerta.

    Y la segunda hipótesis es que investigar de verdad la Triple A obligaría a llegar hasta algunos de los pilares del poder permanente: la Policía Federal, los servicios de Inteligencia del Estado y las Fuerzas Armadas, la burocracia sindical, la derecha universitaria y el nacionalismo profascista, todos los cuales mantienen vigencia y actuación al día de hoy reciclados y maquillados de democráticos y hasta de progresistas como algunos dirigentes sindicales de entonces. O como dijo Tomada al negar el derecho de la CTA a la personería gremial: no se cambia así nomás un sistema de sesenta años. Y también  se algo más: que el único modo de lograr Verdad, Justicia y Castigo a los culpables es el de la movilización y la lucha. De que nadie mire a otro lado cuando los ojos de Graciela nos miran -ojos que sólo veían la tele en blanco y negro como canta su hermana Lina- y que todos entendamos de una vez por todas que la lucha contra la impunidad no sólo es una cuestión ética y de compromiso con las víctimas: el golpe en Honduras y las bases yanquis en Colombia, las bravuconadas de la derecha fascista y los avances de la represión estatal nos dicen que debiera ser una cuestión de sentido común ciudadano y democrático. Por casi veinte meses, desde la masacre de Ezeiza al golpe del 24 de marzo, intentamos enconada y casi desesperadamente frenar el terror y defender los espacios democráticos.
    Entonces no lo logramos porque algunos entendieron que el terror de derecha ajustaría cuentas con la izquierda saldando los debates que no podían ganar en el movimiento popular y otros creyeron que no se debía criticar a un gobierno débil porque facilitarían el golpe. No fue ni es así. El único modo de enfrentar la derecha es enfrentar todo acto de derecha y toda violación de los derechos humanos, sea que los cometa la derecha profascista o el progresismo de tercera vía, porque sea cual sea el discurso que lo justifique, la represión al movimiento popular y el macartismo sólo fortalecen a la derecha. La impunidad genera más impunidad y el juicio y el castigo es el único modo de construir una Argentina donde matar a una muchacha de 23 años, estudiante de ingeniería en la UTN y embarazada de tres meses sea visto como un acto de locura de gente malvada y no el comprensible resultado de la decisión política de un grupo de Poder de sostener sus privilegios.

    Todavía soy…

    (fragmento de un poema deGraciela Panne)

    No se…
    si soy niña o anciana
    o soy ambas.
    Provengo
    de un sueño mestizo de/ razas
    de un sueño cansado de ser siempre un/
    sueño…
    Y yo
    que soy niña y anciana
    lo tomo, lo llevo/
    conmigo
    lo mezo y lo acallo
    (Ansiosa la niña y/
    escéptica la anciana)
    El trino continuo se/
    eleva
    travieso, me huye
    lo celo, lo apremio, lo/ logro…
    vuelve la esperanza.