Murió la Mechi, ¡Viva la Revolución Carajo!


“Solía escribir con su dedo grande en el aire:

¡Viban los compañeros! Pedro Rojas”

César Vallejo

Tenía pocos defectos, acaso el más doloroso para mi era esa ineluctable lealtad a los “tatengues” (hinchas de Unión de Santa Fe)  que ni la distancia ni la desgracia deportiva, pudo jamás modficar.  Los otros, los que podían incomodar a algunos eran para mi virtudes maravillosas: esa obstinada voluntad de defender los principios y de pensar con cabeza propia, esa mano extendida hacia el diferente que no dejaba jamás de sostener y esa pasión revolucionaria por Cuba que le había otorgado esa doble nacionalidad que alguna vez tuviera el Che.

De los amores que tuvo, y que yo tuve noticias,  dos tuvieron trágico final y creo que ese sino marcó su vida para siempre.  El primero de ellos murió en Trelew y el segundo, acaso el amor de su vida, en el Túnel que une bajo el río su Santa Fe con Paraná.  Sobre el ciego he escrito largamente, ¿habrá llegado el tiempo de hablar un poco de aquel noviecito que pasado el tiempo entrara a la historia en aquel agosto del 72 que todavía nos duele?.

Por ahora, impedido de volcar en palabras lo que siento, quiero compartir la carta que me mandó con motivo de la presentación de Los Laberintos de la Memoria, que la tenía como privilegiada protagonista (Rubén Naranjo, un intelectual excepcional rosarino que prologó y “corrigió” el libro, decía que la historia de amor del Ciego y la Mechi era impactante y conmovedora), creo que pocas veces se permitió mostrarse de un modo tan transparente.

Su muerte, a pocos días de la primera sentencia contra el terrorismo de Estado en nuestra Santa Fe, es un golpe bajo que no por esperado nos conmueve menos, pocos saben lo que ella hizo contra la Triple A y la dictadura, contra la impunidad y por el sostenimiento del sueño eterno de la libertad que animaba a los compañeros.
va la carta de la Mechi

Pedazos de tiempo que hemos compartido; desde distintas visiones y contextos, pero con una misma luz interior… la de  ser una generacion comprometida. Donde como tu dices ” la memoria es más larga que la traición”.

 

Ahora escucho en la lejanía un televisor que trasmite: “esto es algo autorizado por los EEUU” y el otro protagonista le responde: “esta tierra no se vende”… así fuimos y somos nosotros: los enamorados de que nadie se venda , de que todos tengan trabajo, educación , salud, vida, AMOR y SOCIALISMO, por eso dejamos todo…aún los prejuicios que nos creaba nuestra propia organización y nos fuimos reconociendo en cada uno de los luchadores…siempre TRANSGRESORES , a pesar de las debilidades….

 

Te cuento como al leer el libro vienen a mí diferentes imágenes y recuerdos:

 

*cuando te pusieron la bomba en Santa Fe… la sentí que era en mi casa…aunque estaba en la de mi vieja que quedaba a unas cuadras.

 

*el primer chango que me habló de política… Jorge Alejandro Ulla…uno de los héroes de Trelew. Cuando llevaron sus restos a Santa Fe lloraba por el revolucionario perdido, pero ademas…por aquel  joven que me habló de política y que…desde esos ojos azules…me brindó una luz de esperanza y dignidad.

 

*la primera villa que pisé…. Santa Rosa de Lima,  de la mano del Padre Cattena,cuando me entusiasmaba e impulsaba la Iglesia Tercermundista. Despues al cura lo mató la dictadura militar.

 

*la primera noticia politica que me arrancó una lágrima…. el golpe del ´55, cuando se vinieron a llevar a mi papá (en ese momento un discapacitado, delegado combativo del peronismo).

 

*el único amor: el Ciego…ese con el  que nos acostamos para hacer la vida , los hijos y compartir los objetivos .

 

* la mano de Patricio, junto al cual transitamos la historia de Cuba, Nicaragüa, El Salvador y el regreso a la Argentina, habiendo soñado desde siempre la organización que empezamos  a transformar con el XVI Congreso.

 

* Marcelo Feito…que antes de ser un combatiente internacionalista me entregó el pantalón con el que había ido a Nicaragüa y del que volví a tener noticias cuando de puño y letra del Ciego, recibí el siguiente mensaje, que todavía conservo y que decía:” Marcelo dejó dicho que se queda en casa para siempre, en un lugar con cerros , pinos y gente blanca. Pide que el 16 de septiembre se acuerden de él. Nosotros podemos acordarnos de Marcelo para esa fecha en los periódicos?…”

 

Que coincidencia!!! ahora tambien es septiembre, otro más de los tantos en los cuales vimos nacer no solo la primavera, sino  el coraje de sobreponerse a las pérdidas,de crecerse a pesar de las lejanías, el septiembre de Fucik, de Allende, de  las marchas de solidaridad, de tantas y tantas jornadas de lucha que hoy renacen en nuestro pueblo.Por eso es importante la memoria,no para estancarse en el tiempo sino para aprender de las experiencias y para no cometer los mismos errores,para mirar cada uno de los actos militantes como formas de acumulación,para asumir las derrotas y preparar las nuevas batallas, para seguir OBSTINADAMENTE buscando construir el poder popular que garantice parir  una nueva sociedad.

 

Desde otros lugares,con la certeza del encuentro y la alegria de la lucha cotidiana,sabiendo que este libro ayuda a resaltar la moral comunista del combate, un abrazo de

La Mechi

La Habana, setiembre de 2003

 

el compañero que escribe, Wilfredo, compartió con la Mechi y conmigo la militancia en la fede de santa fe (la provincia)
obrero metalúrgico de Villa Constitución cayó preso y luego fue al exilio.  vivió en francia, trabajó en citroen y ahora en chile. siempre comunista.

Querido José,

Recibo la increíble noticia del fallecimiento de Mechi cuando todavía no
se apagan aquí, en Chile, los festejos por los tres diputados con que el
pueblo chileno decidió romper con la exclusión consagrada por la
Constitución de Pinochet (rigurosamente respetada por todos los gobiernos
que le sucedieron) como fundamento de la defensa del neoliberalismo. Tres
diputados comunistas que serán la honestidad y la resistencia.

Guillermo Teiller, dirigente del Frente Militar en tiempos de la
dictadura, que permitió que nunca más cayera la dirección del Partido (dos
direcciones que engrosaron el batallón de detenidos desaparecidos, antes
de su trabajo clandestino, hablan de la eficacia del compañero) y que se
transformó en su Secretario General cuando la inolvidable Gladys Marín
pasó a ser Presidenta del Partido, y devino Presidente cuando la compañera
falleció. Electo diputado por tres comunas de combativa historia, en el
corazón de Santiago de Chile.

Lautaro Carmona, actual Secretario General del Partido, fue electo en la
Región de Atacama, minera y heroica.

Hugo Gutiérrez, abogado, valiente defensor de los DDHH, electo por
Iquique, territorio de sacrificio obrero por excelencia.

Y Mechi… Me escribió que estaba enferma, que la habían operado, hace
unos años.

La crueldad del trajín cotidiano, los propios duelos y perrerías con que
la vida nos aflige a veces, y también el egoísmo comprensible de las
alegrías, del amor reencontrado, y el trabajo apasionado, y también el
estudio, y también la militancia, y mi despelote y distracción…, todo me
alejó de mantener esa correspondencia que, sin embargo, las veces que se
produjo, me trajo montón de cosas lindas… Así es uno, a veces. No sé por
qué.

Porque Mechi, para todos los que la conocimos, es una presencia potente.
No era, es.

Mechi es una realidad, siempre lo fue aún a la distancia, no un recuerdo.

Pero el recuerdo también está. Alguna elección en Medicina, cuando los
trabajadores íbamos a apoyar a una Fede desbordada por los extremos,
agredida con una violencia inútil que tampoco conviene olvidar (sino el
XVI se transformaría en un libro de cuentos de hadas). La recuerdo
sobreviviendo a fracciones, anteponiendo sus convicciones a sus afectos.

La recuerdo contándome como le había teñido el pelo al Ciego, hacía un
rato, para sustraerlo de la furia policial y fascista a la que sus bucles
dorados lo exponían, cuando se acercaba la hora del horror.

La recuedo, especialmente, y no la olvidaré jamás, en Villa Constitución.
Allí es donde su coraje, su decisión, su claridad política, su fidelidad
de clase, su consecuencia a toda prueba saltó a mi vida por primera vez.

Durante los casi dos meses que duró la huelga, Mechi iba a venía,
resolviendo, informando, proponiendo, simpre aportando su firmeza, su
capacidad, inagotable.

Su risa aún resuena, nítida y ruidosa, alegre, provinciana. Creo que nunca
me sentí tan halagado por alguien como cuando su voz se quebró de cariño
fraterno describiendo una intervención, la única del Partido aquel día,
ante los tres mil obreros que se reunieron en asamblea en medio de la
represión y la lucha.

Decididamente, Mechi es la prueba que los afectos más intensos pueden ir
de la mano con la militancia más consecuente y cristalina.

La bella carta que te envió, José, la retrata de cuerpo entero. Es también
una prueba más de su modestia. No sólo compartía la doble nacionalidad
cubano-argentina, con el Che. También era médico.

Cuando un ser brillante, que aún no llegaba a los sesenta años, como
Mechi, decide tomarse el merecido descanso de la muerte, su brillo no
desaparece. No necesitaremos mirar el cielo buscando estrellas nuevas.
Cada vez que la oscuridad se abata sobre nuestro corazón, y las dudas nos
hagan vacilar, ahí estará la luz de Mechi, mujer y revolucionaria, para
volvernos a la realidad, a la lucha de clases que, necesariamente, es
internacional.

Te abrazo fuerte, hermano, en tu dolor y en el mío. Y te ruego hagas
llegar a sus hijos todo el cariño que este amigo y camarada tuvo la suerte
de cultivar con esa gran y bella dama que fue nuestra Mechi.

Wilfredo

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