• Ochenta años de lucha de la Liga, la dignidad humana como bandera Reflexiones sobre los ochenta años de lucha de  la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

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    A Patricio Echegaray

    referente ético y teórico  indispensable

    en esto de pensar los derechos humanos.

    Siempre conmigo.

     

    ¿Se pueden sacar algunas conclusiones de la lucha de la Liga desde 1937 en defensa de los presos políticos, los perseguidos y torturados de todos los gobiernos, los espacios democráticos y los valores humanistas, en general?.

    Y más en particular, ¿qué es lo que tuvimos de fuerza en estos cuarenta años de lucha por la memoria, la verdad y la justicia, en las condiciones de la institucionalidad pos dictatorial, y sobre todo qué es lo qué no tuvimos, qué es lo que nos faltó para hacer de la Memoria, la Verdad y la Justicia conquistas sustentables y sostenibles en el tiempo?.

     

    Un intento de periodización

    En pos del mito de que la lucha por los derechos humanos nació en 1976 (o un poco antes), los profesionales de la historia, casi todos los académicos del tema y no pocos interesados dirigentes del movimiento de derechos humanos, han aceptado borrar la fundación de la Liga en 1937, y con ello, toda la historia previa de generosa lucha obrera y popular.  Este año, en la provincia de Río Negro, una ONG creada por el Movimiento Evita, se atrevió a impugnar judicialmente a la Central de Trabajadores de la provincia, que reclamaba participar en una Comisión contra la Tortura, sosteniendo que al ser una organización sindical, no acreditaba como organismo de derechos humanos.  Cosas veredes Sancho o ¿en qué los ha convertido Mauricio?.

    Cómo se ha explicado mil veces, el problema de manipular la historia es que luego se dificulta en extremo la percepción de la realidad contemporánea: los que borraron setenta y tres años de historia siguen viendo en Macri un demócrata acaso un poco intolerante, pero respetuoso del orden constitucional, y respetable. Para nada. Está en marcha un gobierno autoritario con máscara democratica, que es parecido a un gobierno democrático formal, pero en realidad es lo opuesto.

    Propongo tres grandes periodos históricos de lucha por los derechos humanos en el país: el primero, de 1902 a 1937; el segundo desde 1937 a 1975 y el tercero desde esa fecha hasta ahora mismo, que comienza una nueva etapa, la cuarta, para la cual necesitamos nuevas ideas y enfoques sobre la lucha por los derechos humanos, y la historia real de esta lucha será muy útil.

     

    Ubico el nacimiento de la lucha por los derechos humanos (en términos más o menos modernos, porque desde otra perspectiva son San Martín, Moreno, Monteagudo, Castelli y Belgrano los fundadores de la tradición popular nacional y humanista) en 1902 porque en ese año, año de convulsiones sociales importantes, tras la sanción de  la 4144, una ley represiva nítidamente burguesa y hostil a toda forma de resistencia al capitalismo nacional, o sea el de la oligarquía gobernante; los obreros nucleadas en la Federación Obrera Argentina convocaron a una huelga general de la clase en repudio al ataque antiobrero y antidemocrático.  Es de esa lucha obrera, y también de la de campesinos pobres arrendatarios (1912, Grito de Alcorta), habitantes de conventillos (huelga de 1902) y estudiantes universitarios (Reforma Universitaria de 1918, en Córdoba) que surgirán comisiones por los presos políticos en los sindicatos, en los centros de estudiantes, en el anarquismo, el socialismo y el comunismo. La más notoria de ellas fue el Socorro Rojo Internacional que alcanzó músculo y presencia importante. Luego del golpe de 1930, del antifascismo y la lucha por las libertades públicas contra el autoritarismo de Uriburu y Justo, nació la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) como una expresión de frente único antidictatorial y antifascista.

    Socialistas, radicales, comunistas y democrata progresistas la conforman. Nombres llamados a ser históricos la integran: Frondizi, Lisandro de la Torre, Bravo, Sanchez Viamonte, Alcira de la Peña, Ezequiel Martínez Estrada y muchos más.

    Durante las siguientes dictaduras (sectarios, macartistas y gorilas, abstenerse) surgidas de los golpes de 1930, 1943 (si, también del de 1943), 1955 (y mucho más del de 1955), 1962 y 1966, la Liga actuó con centralidad en el terreno de la defensa de los presos. De todos los presos, desde los anarquistas hasta los primeros guerrilleros peronistas de Taco Ralo. Desde Juan Ingalinella (desaparecido en 1955) a Felipe Vallese (desaparecido en 1964). Fue para finales de los sesenta, que surgieron nuevas organizaciones solidarias con los presos políticos, de la mano de la nueva izquierda peronista y guevarista, fundamentalmente.  De ellas fue la Gremial de Abogados la que logró cierta preponderancia y pagó muy caro su compromiso con Trelew, Villa Constitución y las victimas de la Alianza Anticomunista Argentina creada por los gobiernos de Perón, Isabelita y López Rega, numerosos abogados de la Gremial fueron asesinados o desaparecidos. Y fue en vísperas del Golpe del 24 de marzo de 1976, que nacen la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y el Servicio Paz y Justicia.  Luego vendrían las asociaciones de familiares de víctimas del terrorismo de Estado y el Centro de Estudios Legales y Sociales.

     

    Fortalezas y límites de la lucha por la Memoria

    Desde entonces el centro de la lucha por los derechos humanos fue la impugnación del genocidio (aunque muchos ni siquiera lo llamen por su nombre y acepten algunos de los que lo encubren: guerra sucia, excesos o delitos de lesa humanidad, que niegan el proyecto imperial de dominación sin el cual no se explican los treintamil ni la deuda externa), la lucha contra la impunidad y la conquista de memoria, verdad y justicia.  Ese fue su gran aporte. Difícil de exagerar en su importancia hasta el punto en que muchos coincidimos en que la aporía argentina es justamente la presencia cotidiana y real de los desaparecidos en la vida política argentina como se confirma cada vez que salen a la calle y conmueven la sociedad como en mayo del 2017 en que abortaron el proyecto Impunidad de la Corte Suprema mediante la resolución conocida como dos por uno. Pero también su límite casi infranqueable.  La mirada de la realidad desde la perspectiva de la posición de víctima resultó clave en el momento de relacionamiento con el Alfonsinismo, el Frente Grande y sobre todo con el Kirchnerismo. Satisfechas las principales demandas relativas a la cuestión de memoria, verdad y justicia (en las proporciones y límites ya explicitados más de una vez) se fue perdiendo la distancia imprescindible frente al Estado, cualquier Estado, que permite la defensa irrestricta y permanente de todos los derechos para todos. Por ese camino se fue idealizando el orden institucional, la división de poderes, las garantías y pactos internacionales, las leyes y reglamentos y hasta el mismo Código Penal y el Poder Judicial. Así las cosas, al entrar a una nueva etapa, de  tránsito desde la democracia formal hacia un autoritarismo con máscara democrática (que algunos simplemente denominan como de perdida del Estado de Derecho, lo que  para los fines didácticos sería casi lo mismo) los límites del legalismo, las ilusiones en la CIDH, las NU y otras instancias internacionales conspira contra la contundencia del reclamo no sólo de respeto al proceso de memoria, verdad y justicia sino, y sobre todo, para enfrentar un proyecto político, económico, social, militar y geoestratégico de reorganización capitalista neocolonial con arrasamiento de todo derecho popular, incluidos los conocidos como derechos humanos.

    Como nunca antes es notoria la incompatibilidad del capitalismo con los derechos humanos y la transformación del capitalismo argentino, es decir nacional, en una porción subordinada del capitalismo sistema mundo dominado por el Imperialismo norteamericano, potencia global única desde finales del siglo pasado.

    La perspectiva antimperialista es la única teóricamente aceptable, éticamente sostenible y políticamente eficaz. Ahora sí que tenemos que ser una Patria Grande y pensarnos como sujeto pueblo que defienda en toda la región sus derechos como pueblo, y reaccione con solidaridad inquebrantable ante el ataque del Imperialismo a cualquiera de nosotros. Defender las conquistas en Cuba, Bolivia y Venezuela no es sólo una cuestión de dignidad sino de inteligencia práctica. Son ellos los que nos acompañan en el reclamo por Milagro y por Santiago, por nosotros mismos.

    La perspectiva antimperialista resulta en el mundo, en la América y en la Argentina de hoy el modo más realista de luchar contra la subordinación nacional, la súper explotación de los recursos naturales y de los saberes humanos y sociales, y la represión a todos los modos de resistencia a cualquiera o a todas  esas formas de dominación,  todos esos modos de violación de los derechos humanos. ¿Se puede luchar por la libertad de Milagro o por Justicia para Santiago sin luchar contra los Bla quier o los Benetton?  Y denunciar el proyecto extrativista de Benetton y el usufructo desaforado del azúcar por parte de Blaquier, ¿puede tener otro sentido que la denuncia del capitalismo que ellos sostienen?

    Es hora de llamar a las cosas por su nombre, al pan y al vino vino; y a la lucha por los derechos humanos, lucha contra el orden vigente, contra el sistema capitalista mundial y el modo capitalista argentino vigente.

    Claro que las palabras no son mágicas y decir que la lucha por los derechos humanos es también y sólo si es así, revolucionaria y anticapitalista, no resolverá los problemas de legitimidad social que nuestra causa ha sufrido por la acción del Terrorismo de Estado y sus efectos a largo plazo, de las llamadas democracias neoliberales y aún de las democracias progresistas.  Pero será un paso para que nadie se aproveche de nuestras luchas. Para que no volvamos a luchar con el heroísmo con el que luchamos en los ‘80s para que finalmente Alfonsín viniera a robarnos la alegría. Para que no volvamos a luchar con la valentía que luchamos contra el menemismo en los ‘90s,  para que luego Chacho Álvarez viniera a entregarnos en bandeja de plata a los De la Rúa, los Cavallo y las Bullrich de la Alianza. Y para que no luchemos nuevamente durante doce años en la búsqueda de un modelo alternativo al neoliberalismo e intentando profundizar un programa de ampliación de derechos, con todas sus limitaciones, para que terminemos en el infiero dantesco de un Macrismo que justifica sus peores crímenes, incluido el de Santiago Maldonado en los supuestos actos de corrupción del kirchnerismo identificándolo con los organismos de derechos humanos. Claro que no convalidamos ningún acto de persecución (como los sufridos por Milagro, Boudou o De Vido)  pero es  hora de poner la lucha por los derechos del pueblo en una nueva senda. Aquella que nos marcaran San Martín y Monteagudo al señalar el dominio imperial español como el enemigo a combatir

    La Liga, a poco de crearse, fue parte de un Congreso contra el racismo y el antisemitismo realizado en 1938 en Buenos Aires, es decir contra el fascismo en alza en Europa y en América. Fue parte de los esfuerzos universales por frenar la agresión imperialista del Eje Alemán, Japonés e italiano. Ese era el modo de ser antimperialista en aquellos años.

    Y continuamos siendo antimperialistas año tras año, período histórico tras período histórico. Con los pueblos victoriosos, por mucho o poco tiempo, como el de Cuba, Nicaragua, Venezuela ó Bolivia. Y en los momentos de las derrotas profundas, como la de Chile en el 73 ó la ininterrumpida del pueblo palestino desde 1948. Hemos sido sostenedores de la causa de la Patria Grande en los años de gloria de la integración latinoamericana y seguimos sosteniendo la causa de la unidad de los pueblos, ahora que todo lo sólido parece desvanecerse  en el aire.

    Por eso es que la primera enseñanza de tantos años de lucha es que no hay lucha por los derechos humanos verdadera y con posibilidades de éxito que no se sostenga en el antimperialismo consecuente y el internacionalismo humanista. Y eso haremos. A los ochenta años de aquellas luchas, con la carga de legitimidad social nacional e internacional que ganamos, la Liga está llamada a convocar a la unidad de las fuerzas solidarias de la Patria Grande, antiimperialistas y consecuentes luchadores por la liberación nacional y la revolución social del siglo XXI a unirnos en una corriente latinoamericana antimperialista consecuente para enfrentar la oleada reaccionaria y represiva y para volver a colgar un horizonte de dignidad humana en el cielo de nuestra América, el mismo cielo de San Martín y Bolivar, de Allende y el Che, de Chavez y de Fidel. O para decirlo con el poeta Gabriel Celaya, “a la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que pues vivimos, anunciamos algo nuevo”.

    La dignidad humana como bandera.

  • El crimen perfecto, la utopía reaccionaria de los Macri y las Bullrich

    En uno de sus cuentos políticos, Eduardo Rosenzvaig[1], relata que los chicos de una clase de arte, en un lejano pueblo tucumano, le explican que el crimen perfecto sería aquel que nadie pueda creer que se cometa. Que sea tan obvio y tan brutal, tan grave y tan cargado de consecuencias históricas, que nadie pueda creer que se pueda cometer.  Como si alguien dijera que se pueden desaparecer treinta mil personas, mujeres, hombres, niñas y niños, desde obreros y guerrilleros hasta sacerdotes y madres de otros desaparecidos, delante de una sociedad entera que no veía nada. Solo que ya no estaban.

    El crimen de Santiago Maldonado por parte de la Gendarmería Nacional, bajo el mando conjunto de Pablo Noceti, jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad y el Comandante Mayor de Gendarmería Diego Balari, jefe de la agrupación Chubut es tan “monstruoso” que la “razón democrática” se niega a verlo.

    Macri es quién mejor utiliza la monstruosidad de su acción, una y otra vez dice «Para mí es tan inocente un gendarme como un ciudadano común. Es imposible que este gobierno, electo democráticamente, haga desaparecer a nadie. No podíamos condenar a la Gendarmería sin tener suficiente información» a lo que el todoterreno Lanata comenta y amplifica:  “¿Realmente pensás que Macrì tiene un plan sistemático para que la gente desaparezca? Que la Gendarmería con un mapa dijo vamos a secuestrar veinte mapuches y los metemos en un pozo y los vamos increíble, hijo matando? La campaña internacional con esto es de un cinismo de puta y cínico”.

    Por razones que desconocemos, pero que por el resultado electoral y político logrado, podemos imaginar; el bloque de Poder que actuó en la secuencia: represión en Cushamen del 1º de agosto, desaparición de Santiago, interminables mentiras y agresiones contra Santiago, su familia, los movimientos de derechos humanos y todo aquel que no aceptara la mentira organizada por Bullrich y sus secuaces, decidió plantar el cuerpo de Santiago en el mismo sitio del que fuera visto por última vez por Matías Santana y emprender una nueva gran operación de encubrimiento, ahora con ropaje judicial.  Antes de seguir, pueden leer que un periodista que trabaja para el grupo Clarín, Ernesto Tenembaun, dice casi lo mismo: Toda la estrategia en el caso Maldonado estuvo guiada por Macri, aquel empresario que simpatizaba con la dictadura militar. El Gobierno respaldó en tiempo récord a la fuerza sospechada, desmintió una y otra vez a la familia del desaparecido, sembró versiones falsas sobre qué podría haber pasado, intentó crear un enemigo interno de dimensiones absurdas, involucró a la víctima con ese fantasma y trató de que el debate sobre la desaparición de Santiago Maldonado quedase tapado por la grieta que lo separa del kirchnerismo. En ese contexto, la ministra de Seguridad, al opinar sobre la década del setenta, consideró que «los demonios no eran tan demonios».

    Macri, Bullrich y sus secuaces se aprovechan de nuestras propias conquistas.  Fue la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, con sus extraordinarias conquistas contra la impunidad de los Videla, Echecolatz y otros (pero no sobre la Curia, los dueños de Clarín y La Nación o los directorios del Ingenio Ledesma, Acindar, Ford y casi todas las multinacionales con intereses económicos en la Argentina, casi todos ellos tienen su representante en el gabinete nacional) la que lavó la mugre de la Corte Automática y los jueces de la “servilleta”, hundidos para fin del siglo pasado en la peor de las mierdas, resurgidos por obra de los juicios y la ingenuidad progresista que asignaba a la Justicia y el Gobierno lo que era conquista de la lucha de los sobrevivientes, los organismos de derechos humanos y la izquierda.

    Ahora pretenden que confiemos ciegamente en un Juez que desde que asumió la causa solo “encontró” el cuerpo sin vida de Santiago en el mismo río y el mismo sitio donde habían rastrillado siete veces y en las narices mismas de la comunidad que estigmatizan, persiguen y reprimen; pero no a los gendarmes, empresarios y funcionarios nacionales y provinciales que organizaron la represión y el encubrimiento. empezando por Bullrich, Noceti y los Jefes de la Gendarmería  Como si no supiéramos quien es Lleral.

    Macri, Bullrich y sus secuaces se aprovechan de la lucha democrática de nuestro pueblo y de la enorme confusión generada por el progresismo posibilista de los ochenta y de estos años, de que “esto” es la democracia.  “Esto” nunca fue democracia verdadera. Siempre fue dominio encubierto de diversas capas de la burguesía, con más o menos espacios de libertad, con más o menos subordinación al capital financiero y los Imperios, pero nunca fue siquiera el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo como pedía Lincoln en el siglo XIX. Si hubiera sido, no hubiera desaparecido en meses. Hubiera sobrevivido como lo hizo Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua. 

    La Operación Encubrimiento calculó hasta el momento electoral.  Apostó fuerte a que ni siquiera la desaparición forzada cambiara los ejes del debate y una vez que estaba seguro de eso lanzó la fase final de afirmar que Santiago se ahogó solo.  Como si el Río Chubut fuera el Caribe y Cushamen una playa de veraneo sofisticada.  Como en un pase de magia, todo consiste en que la mirada se fije en el lugar equivocado: en el cuerpo sin vida de Santiago y no en la represión de Gendarmería sobre los mapuches, la persecución hasta el río y el intento de Santiago y Matías de cruzar el río Chubut.  Descontextualizar siempre es el camino de la falsedad, el encubrimiento y la mentira.  De pronto se olvidaron que Santiago había muerto en un enfrentamiento armado o intentando cruzar a Chile, o que estaba en Chile, en Tierra del Fuego, en Entre Ríos, en San Luis y en tantos otros lugares.

    Ahora solo se trata de lo que digan los forenses, como si los cuerpos sin vida hablaran.   Para nada, los cuerpos no hablan. Es otra fantasía de la razón cientificista décimo nica.  Los que hablan, los que piensan, los que razonan, los que utilizan instrumentos tecnológicos y científicos son los hombres y no existe hombre sin cultura, sin ideología, sin marco conceptual previo.  Es paradójico, los cultores del “new age” y la banalidad como bandera, se ponen el uniforme de científicos y pretenden que no hay ninguna discusión más que la de los médicos que practican la autopsia.  Por eso hacemos nuestras las palabras de la abogada de la familia Maldonado, Victoria Heredia: “Vamos a seguir sosteniendo que hubo una desaparición forzada seguida de muerte, y es el Estado el que debe demostrar eventualmente que no fue así” para aclarar que “si las pruebas marcan lo contrario no vamos a sostener en forma necia un tipo penal que no sea, el Estado debe decir por qué no es lo que venimos afirmando y en ese caso qué es pero a eso se llegará sólo con una investigación imparcial que todavía ni ha comenzado”. “Estamos pidiendo nada más y nada menos que una investigación imparcial e independiente, sobre todo independiente del Poder Ejecutivo. Imparcial respecto de las mismas personas que actuaron desde el 5 de agosto buscando en el mismo lugar, el prefecto Ruata dice que rastrillaron siete veces el río. Entonces, la aparición sin vida de Santiago en ese mismo lugar nos suma cada vez más preguntas, y las respuestas no las pueden dar quienes intervinieron el 1º de agosto, ni tampoco los que actuaron después en la investigación. Eso es lo que le estamos pidiendo al juez, porque el Poder Ejecutivo no puede investigar”.  Estamos ante un desafío de proporciones, la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado es un salto de gigantes en el camino de transformar un régimen de democracia formal, minimalista instrumental y sin consistencia económica social en algo mucho más reaccionario, elitista, clasista, patriarcal y racista, un gobierno autoritario con máscaras democráticas.  Impedirlo con movilizaciones que reclamen por una investigación independiente, como pide la familia, no es un problema metodológico sino el único camino para defender la verdad y las condiciones mismas de la lucha en la Argentina.  Es una lucha de subsistencia para la democracia argentina, pero también puede ser el comienzo del fin de los encubridores del crimen de Santiago. Depende de nosotros, de nadie más

     

     

    [1] profesor, escritor e investigador tucumano, ganador de dos premios Casa de las Américas, hizo aportes extraordinarios al pensamiento crítico en muchos campos, especialmente el de la memoria. Sus libros “La oruga en el pizarrón” sobre Isauro Arancibia y “El sexo del azúcar” sobre la historia de los ingenios tucumanos son imprescindibles. Falleció a los sesenta años en 2011.

  • Cristina Guerra volvió al lugar donde la mantuvieron desaparecida durante la dictadura. Eligió quedar para siempre en Mansión Seré, con los que no volvieron.

    Hace unos seis años, escribí una lineas que titule » Iris no baila sola  .

    Tenía una foto maravillosa de Iris bailando en la Plaza de Mayo entre sus compañeros, festejando como correponde la sentencia condenatoria de Astiz y el Tigre Acosta, acaso de los dos más notorios asesinos, violadores seriales, ladrones, torturadores, traidores a la patria, cipayos del Imperialismo yankee, contumaces negadores de la verdad de nuestras y nuestros compañeros en los juicios y en la vida.

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    Lo que no puse entonces, es que Iris bailaba con su hermana, su amiga, su camarada, su otra mitad militante de la verdad, Cristina Guerra, sobreviviente del Centro Clándestino de la Aeronautica en Morón conocido como Mansión Seré.

    Cristina era en aquellos años de plomo, militante de la Federaciòn Juvenil Comunista de Moròn y como muchos otros compañeros de aquel regional de la Fede, fue perseguida, apresada, torturada y mantenida desaparecida por los grupos de tareas que operaban en la zona bajo mando unificado.

    Cristina sobreviviò solo para defender la verdad de sus compañeros que no volvieron.  Apenas liberada comenzó su lucha solidaria. Con el fin de la dictadura aumentò su compromiso y cuando la lucha de clases cuestionó el dominio neoliberal, con la movilizaciòn popular que tumó a De la Rùa y cuestionó severamente el continuismo de Duhalde, se puso al frente de la lucha por recuperar el sitio como espacio de Memoria y conquistar lo nunca soñado, el juicio y castigo a los culpables de su desaparición forzada y de todos los que no volvieron.

    Cristina hizo de esta causa de memoria, verdad y justicia la razón de su vida.  Y la milito con la pasión con que siempre defendiò su identidad comunista, aùn por fuera de la instituciòn partido, a veces, y dentro de la institución partido la  mayor parte del tiempo.

    La primera vez que declarò en un juicio por lo sufrido, allà por el 2008, dijo ante el Tribunal Oral que ella es de la Fede. O sea, ni era de la Fede, ni fue de la Fede. Es de la Fede, porque de la Fede se es o no se es. Nunca se fue, porque el que se fue no es.  Sencillo, no?

    Se fue poco antes de la sentencia, en el 2014, pero como dijo su abogado el compañero de la Liga Pedro Dinani, ella no necesitaba conocer la sentencia porque habìa construido con garra, paciencia y mucha inteligencia polìtica, la coaliciòn de fuerzas sociales y políticas capaz, en las condiciones generales de la sociedad del 2014, de derrotar la red de impunidad de la Aeronaútica.

    Dejò un breve testamento.  Pidió que sus cenizas fueran esparcidas en el mismo espacio donde se esparcieron las cenizas de los compañeros que fueron sus compañeros en el Centro Clàndestino.  Como la última deuda que debía pagar con los que no volvieron.  Volvió con los que no volvieron pero ella siempre trajo al presente de la realidad.

    Y tambièn dijo que cuando la recuerden, cuando la despidamos, cantemos el himno de los pueblos del mundo, ese que hace cien años cantaban los que conquistaron el cielo por asalto.

    Arriba los pobres del mundo

    de pie los esclavos sin pan

    Viva Cristina Guerra, carajo

     

     

  • Angel Bell, el maestro entrerriano que no logran desaparecer en Trelew

    Hace muchos años, unos veinte, trabajè en los archivos del Partido Comunista buscando informaciòn sobre los debates de 1929 entre Josè Carlos Mariategui y la Internacional Comunista.  Al descubrir las colecciones de semanarios y periodicos allì guardados revisè diversos periodos històricos para comprobar de què modo se expresaban aquellos debates. Para mi sorpresa, revisando lo publicado sobre la Masacre de Trelew encontré que los comunistas habìan sido los primeros en publicar la denuncia de aquellos hechos.  También descubrí que había allí un maestro entrerriano que jugò un rol extraordinario en la solidaridad con Roberto Santucho y en la resistencia popular a la dictadura que asesinó a los compañeros el 22 de agosto de 1972.

    Hace unos pocos meses me encontré con una investigaciòn de Gustavo Brufman, rosarino y docente universitario, que la prima de Angel, Delis, era la mamá del Pocho Lepratti, aquel del grito famoso: «No tiren hijos de puta, hay chicos comiendo» que se multiplicó en miles de bicicletas en las paredes de Rosario y todo el país.

    Vuelvo a publicar aquella nota

    Ángel Bell, los comunistas  y la masacre de Trelew

    Algunos documentos poco conocidos sobre lo ocurrido

    La masacre de Trelew figura por derecho propio entre las paginas más significativas de la historia del Terrorismo de Estado en la Argentina. El asesinato de un grupo de compañeros fugados de la cárcel de Rawson, recapturados y fusilados a mansalva por la Marina es lo suficientemente conocido como para que yo vuelva a contarlo; pero hay algunos datos sobre la participación de los militantes comunistas de la zona en los hechos, y de la conducta de la dirección nacional del Partido Comunista, que son poco conocidos y estimo de interés socializar dicha información.

    Elvio Ángel Bell

    Al atardecer del cinco de noviembre de 1976, en pleno centro de Trelew, Elvio Ángel Bell fue secuestrado por un grupo de tareas. Con él fue secuestrado su hijo Pablo de apenas 8 meses quien fuera abandonado en el campo por los secuestradores y salvado de una muerte segura por dos trabajadores rurales que lo llevaron con sus familiares, por esa acción fueron castigados por la dictadura.

    Ángel había nacido en Entre Ríos, vivido en Buenos Aires, era un militante comunista y uno más de los tantos que en los comienzos de los sesenta veían en la Patagonia una posibilidad de trabajo y desarrollo individual.  Era maestro pero en Rawson trabajó en el rubro textil, destacándose rápidamente en la actividad social y política hasta ocupar un lugar en la dirección zonal del Partido Comunista.

    Cuando la dictadura militar fascista de Onganía (impuesta en 1966) se vio acosada por las luchas obreras y populares: Cordobazo, Rosariazo, Marcha del Hambre, crecimiento de la C.G.T. de los Argentinos, etc. y pasa a una represión masiva decide transformar una vieja cárcel de Rawson en un campo de concentración de militantes populares y revolucionarios.  Allí llegan entre otros Agustín Tosco, Roberto Quieto y Roberto Santucho, figuras principales del sindicalismo clasista, la izquierda peronista que se agrupaba en Montoneros y del Partido Revolucionario de los Trabajadores/Ejercito Revolucionario del Pueblo, respectivamente.

    La dictadura confiaba en que la distancia (y el control casi absoluto sobre la comunicación y el transporte) alcanzaría para hacer de la cárcel una prisión de aislamiento absoluto.  Pero la historia fue distinta, los familiares de los presos políticos comenzaron a viajar (entre ellos iban los abogados y militantes de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre) y a relacionarse con el movimiento popular de Rawson que asumió con toda dignidad la tarea que éstos le plantearon: visitar a los compañeros en los periodos donde no llegarán familiares para garantizar la comunicación entre las organizaciones revolucionarias y los prisioneros. El establecimiento penitenciario contemplaba la figura de “representante” de la familia y esa rendija legal fue la que aprovecharon los compañeros.  Sabemos que al menos durante un tiempo, Ángel Bell asumió el rol de “representar” la familia de Santucho y visitaba al dirigente revolucionario en la cárcel cada jueves que se necesitaba.  Justamente los jueves, día de visita en Trelew, día de marcha de las Madres años después.

    Junto a Mario Amaya y otros dirigentes populares, Ángel impulsó y formó parte de la Comisión de Solidaridad con los Presos Políticos que se constituyó y actuó en toda la zona: Puerto Madrin, Rawson y Trelew.  Tanto molestaba la Comisión que tres meses después de la fuga y de la masacre, los grupos de tareas asaltan la población y se llevan detenidos a la Capital Federal a un grupo de compañeros entre los que se cuentan Bell y Amaya tal como lo relata Tomás Eloy Martínez en su La Pasión según Trelew y lo recordaba en La Nación del siguiente modo: luego de repasar los hechos del 22 de agosto destaca que hay otro hecho que ha caído en el injusto olvido y Es el alzamiento de toda la población de Trelew contra el poder militar que el 11 de octubre arrestó a dieciséis vecinos de la ciudad y los trasladó al penal de Villa Devoto sin explicación alguna. Los habitantes decidieron declararse en estado de comuna y rebeldía para exigir que les devolvieran sus presos. Las manifestaciones duraron tres días y no se acallaron hasta que regresó el último””

    ….Fui testigo de la rebelión popular con que los habitantes respondieron al allanamiento de un centenar de casas y a la detención de dieciséis ciudadanos de todos los signos políticos, en su mayoría apoderados de los presos. Hubo una huelga general, desautorizada por el sindicalismo, afín entonces al gobierno militar. Dos manifestaciones salieron de la plaza principal hacia los barrios más pobres, donde se movilizaron otras siete mil personas. Los abastecimientos, la limpieza, la medicina y hasta las canciones fueron socializadas por aquellos buenos burgueses que sólo querían vivir en paz y a espaldas de la política.”

    “Un triste amanecer tuvo la zona el miércoles pasado cuando la población de Trelew, Rawson y Puerto Madrin pudo observar y en muchos casos sufrir en carne propia un operativo ordenado por el Comando del Quinto Cuerpo de Ejército, con sede en Bahía Blanca, que realizó allanamientos, detuvo ciudadanos y ciudadanas de la zona y paralizó prácticamente la actividad de la región, produciendo alarma y temor en el pueblo que no acertaba a explicarse las razones por lo ocurrido”, expresaba el diario El Chubut en la edición del 13 de octubre de 1972.

    Un comunicado militar argumentaba que el operativo se había ejecutado para “garantizar el orden y la seguridad pública perturbada por el accionar de elementos vinculados con actividades subversivas”. Por más que dieron vuelta armarios, roperos y bibliotecas en la búsqueda de algún arma no se toparon con nada que oliera a pólvora. Como prueba del “delito”, a Encarnación Díaz, –profesora de literatura y actriz– le confiscaron el libro En la colonia penitenciaria, de Franz Kafka, un “autor oscuro”, según lo calificó el jefe del operativo.[1]

    Liberado por la lucha popular, como el resto de los compañeros, Ángel vuelve a Rawson y retoma la militancia social y política hasta la fatídica tarde de aquel noviembre del 76 en que la dictadura le cobró los años de militancia, y seguramente, aquellas mateadas con Santucho en la cárcel de Rawson en las vísperas de casi todo.

    Nuestra Palabra

    Desde su fundación en 1918, el Partido Comunista sostuvo en cualquier circunstancia un medio de prensa, casi siempre un semanario, algunas pocas un diario.  Para 1972, bajo la dictadura y la vigencia de la Ley 17401 “de represión a las actividades comunistas”, que castigaba el pensar distinto y podía condenar por la sola tenencia de un periódico comunista, ese medio era Nuestra Palabra; en la más profunda clandestinidad el Partido Comunista distribuía algunas decenas de miles de ejemplares del semanario.

    En su archivo encontramos dos documentos relacionados con la masacre de Trelew: uno es la declaración del Comité Central partidario y la otra es una crónica, muy poca conocida, de los hechos contada por los sobrevivientes.

    El 29 de agosto Nuestra Palabra publica un documento titulado “La gravedad de la hora exige la unidad  democrática y antimperialista” que comienza con el siguiente párrafo: “La terrible y fría matanza de Trelew, su repercusión nacional y mundial y sus consecuencias, confirman que el país ha sido llevado al borde del caos por la dictadura instaurada el 28 de junio de 1966” para luego sostener que “El Partido Comunista condena indignadamente la inaudita matanza de Trelew y se suma al clamor nacional que exige una investigación exhaustiva de lo sucedido, con participación del cuerpo de abogados y de instituciones políticas y gremiales representativas. El pueblo quiere una relación clara, coherente y veraz de la tragedia de Trelew” y sigue “El Partido Comunista expresa también, una vez más su solidaridad con los presos políticos y gremiales, reclama su libertad inmediata y el cese de torturas medievales; exige el cierre de cárceles bajo jurisdicción militar (barco “Granaderos”, Resistencia y Rawson); reafirma su lucha intransigente contra toda legislación represiva y contra deportaciones; y considera que el derecho de asilo es una importante conquista cuya vigencia es vital para preservar el porvenir de la democracia en la América Latina.” y hace un llamado a la unidad de acción para anular “la 17.401  y demás leyes represivas, de proscripciones y persecuciones  del delito de pensar, organizarse y de luchar por una Argentina independiente y una democracia avanzada!”

    Convencido que los planes imperiales apuntaban a reproducir el modelo dictatorial brasilero alerta sobre un nuevo golpe de estado que reemplace a Onganía: “Tras los oscuros y siniestros sucesos de Trelew, se mueven fuerzas reaccionarias que sueñan con una dictadura ultragorila, a la brasileña.  Suponen que así podrán detener el auge de las justas y nobles luchas obreras y populares por pan y liberta, por un gobierno auténticamente democrático y antimperialista”

    Y polemiza con las organizaciones que proponen la lucha armada como el camino del triunfo ofreciendo una estrategia de lucha de masas y unidad amplia (a la que hemos calificado de cultura política de “frente democrático nacional” y criticado en otros trabajos, sobre todo en el “El viraje del Partido Comunista”, basado en dos conferencias dictadas en un ciclo del Archivo General de la Nación en el 2000 y publicadas en el semanario comunista de la época Propuestas,  que se puede consultar en www.cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com) que no deja de contener una propuesta de ejercicio de violencia política de masas: “El camino de la liberación nacional y social que puede ser recorrido únicamente con unidad de acción democrática y antimperialista, que dará cohesión y potencia a la acción de masas.  Organizar, coordinar, estimular la creatividad de la clase obrera y del pueblo, formar organismos de autodefensa de masas, tal es la exigencia de la hora. Es una utopía peligrosa y dañina suponer que la acción de masas pueden ser sustituidas por atentados individuales o acciones de grupo, por audaces que sean”

    Sobre este punto, solo llamo la atención a la respuesta de Agustín Tosco a la invitación de Roberto Santucho a sumarse a la fuga: quién cordialmente le dijo algo así como que era un dirigente de masas y confiaba en salir en libertad por la lucha política y de masas, enfoque que sostiene en el discurso que pronuncia al llegar a Córdoba, liberado: “Quiero agradecer profundamente esta solidaridad. La solidaridad de Córdoba, la solidaridad de Rawson y Trelew, la solidaridad de toda la clase obrera que me ha arrancado a mí de las garras de la dictadura, como antes ha arrancado a otros compañeros y como arrancará hasta el último prisionero. Quiero aquí como ha sido norma de, conducta militante rendir un gran homenaje a todos los Compañeros caídos en esta heroica lucha por la Liberación Nacional y Social”.

    El documento descalifica la maniobra en marcha de la dictadura de construir un Gran Acuerdo Nacional con las dos fuerzas políticas tradicionales que sostienen el sistema político argentino (ayer y hoy): el peronismo y el radicalismo, entonces dirigidas por el mismo Perón y Balbín: “Ni “La Hora de los P

    ueblos”, por haber nacido bajo el auspicio del fracasado Gran Acuerdo Nacional, ni “Frecilina”, por su composición y carencia del programa, reúnen los requisitos necesarios para un frente de liberación nacional” y propone fortalecer el Encuentro Nacional de los Argentinos, el ENA, un agrupamiento impulsado por el Partido Comunista con la participación de dirigentes de todas las fuerzas políticas y sociales, incluidos los peronistas y radicales, de la que formaban parte personalidades como el mismo Tosco o Ricardo Molinas, en marcha hacia un frente antimperialista y concluye con una advertencia que tras el triunfo de la salida negociada entre Perón y la dictadura, que llevó al propio Perón al gobierno luego del breve interregno de Cámpora y la masacre de Ezeiza, tomaría dimensión impensada cuatro años más tarde, un 24 de marzo de 1976: “Estamos pisando un terreno de definiciones para el destino de nuestro país. La experiencia histórica dice que no hay situaciones sin salida. O salida reaccionaria o salida democrática avanzada. La dispersión de fuerzas puede facilitar la primera. La unidad de acción asegura la victoria popular” en un lenguaje típico de la cultura de frente democrático nacional donde todavía se confiaba en la participación de amplios sectores del llamado progresismo radical y peronista, como expresión política de la llamada burguesía nacional, pero a esos debates hemos dedicado otras notas, aquí solo queríamos recuperar para la memoria un documento poco conocido así como de la denuncia de los hechos que el periódico publica el 26 de setiembre de 1972 a poco menos de un mes de la masacre, anotándose entre los primeros medios en hacerlo.

    La nota periodística comienza así: “El 8 de setiembre, los abogados Mario A. Hernandez, Rodolfo Ortega Peña, Luis Eduardo Duhalde, Gustavo Roca, Roberto Cinigaglia y César Quirós entregaron al periodismo un documento sobre el crimen perpetrado el 22 de agosto en la base aeronaval de Trelew, donde fueron asesinados dieciséis presos políticos y resultaron gravemente heridos otros tres; el documento incluye los testimonios de los tres sobrevivientes del crimen sin nombre” y a continuación publica en extenso la denuncia de Ricardo René Haidar, Alberto Camps y Maria Berger al que se puede acceder en numerosas publicaciones y paginas on line.

    En Trelew, hay una esquina donde se cruzan dos calles que es como decir que se encuentra condensada esta parte de la historia que traté de destacar.

    Las calles Mario Amaya y Ángel Bell se encuentran en un punto de Trelew, como si quieran volver a ponerse de acuerdo para organizar la visita a los presos del penal, la huelga en repudio a la masacre y la construcción de esa fuerza que todavía nos hace falta para hacer realidad los sueños de los que murieron y vivieron en Trelew, y todavía esperan que el cruce de calles anuncie la anhelada unidad de la izquierda en todas sus expresiones y formas de existencia.

     


    [1] La mañana en que una pueblada despertó a Trelew, Mariela Mulhall

     

     

     


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    El crimen de Santiago Maldonado fue encubierto desde antes que se cometa.

    Lo encubrieron los que arrasaron con los  pueblos originarios al sur del Río Colorado, a finales del siglo XIX.  Le llamaron “Conquista del Desierto” a lo que no fue más que un miserable asalto armado de territorios habitados por miles de años por mujeres, hombres, ancianos y niños que no tenían posibilidad alguna de resistir el poderío de las modernas armas de fuego ni la maldad infinita de los soldados de Roca y sus herederos del Ejercito nacional.

    El genocidio fue culminado con el robo de las niñas y los niños que pasaron a ser sirvientes a tiempo completo y absoluto de las ricas y los ricos de Buenos Aires. O sea de los Bullrich, los Echevehere y los Martínez de Hoz. Esclavos para ser precisos.

    En el relato de los orígenes de la nación argentina los desaparecidos desaparecen como si todos los habitantes del suelo argentino hubieran bajado de barco en un lugar despoblado y vacío. Para los rebeldes e insumisos de aquellos inmigrantes forzados a trabajar la tierra para el terrateniente y las máquinas para el industrial, la ley 4144 de 1902, el Estado de Sitio en 1910 y la picana, la Sección especial de lucha contra el comunismo desde 1930 hasta hoy pasando por todos los golpes de Estado y todas las torturas, secuestros, detenciones por razones políticas y asesinatos. Y siempre La Nación encubriendo todos los crímenes.

    Luego se sumó Clarín y el coro de miserables de la pluma y la palabra que siguen pensando como el genial maestro que escribiera sin vacilar: “Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandarí­a colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así­ son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado” unos treinta años de que la espada de Roca hiciera realidad su prosa insigne

    .

    El ex secretario privado del General Genocida Roca, el Diputado Nacional Dionisio Schoo Lastra escribió en 1886: “la casi extinción de la raza indígena en nuestro medio se debe al hecho de que los indios eran demasiado socialistas. (…) Eran comunistas, y la carencia del sentido de la propiedad indispensable para imponer al hombre la ley del trabajo, que es su ley sagrada, fue la causa de la casi extinción de la raza”.

    La campaña del Desierto y el asesinato de Santiago Maldonado se hicieron en nombre de la misma causa, la defensa del Dios Dinero y el Capitalismo, de los terratenientes usurpadores de las tierras ancestrales de los pueblos originarios.

    ¿La Nación, quién ideologiza el debate, nosotros o los predicadores del odio contra los pueblos originarios y todos los que nos asumimos sus hermanos?, ¿los que pedimos verdad y justicia o los que hablan en defensa de los asesinos?

    El 29 de agosto denunciamos penalmente al presidente de la Nación y casi todo su gabinete, al Jefe y la cadena de mandos de la Gendarmería, por el delito de encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago Maldonado.  A esa fecha aportamos todas las falsas teorías sembradas por Bullrich y Macri, potenciadas en su versión más bastarda por La Nación, Clarín y sus secuaces. El fiscal Delgado convalidó nuestra denuncia y pidió una serie de pruebas entre ellas un informe de Peña sobre lo actuado por el Gobierno Nacional en un episodio derivado, sin dudas, del accionar de una fuerza bajo su mando.

    El juez Canicoba Corral, impotente de aplastar la denuncia apeló a una vieja chicana judicial que es impedir la investigación so pretexto de una cuestión de jurisdicción.  De nuevo el Fiscal Delgado y ahora también el fiscal Moldes acompañaron nuestro criterio de que el delito se consuma en la Casa de Gobierno, puesto que allí actúan los ordenadores del encubrimiento, empezando por Macri y siguiendo por Bullrich y Garavano.

    El 10 de octubre, el Dr. Eduardo Barcesat y el autor de esta nota, sostuvimos ante la sala uno de la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional Federal lo pertinente de nuestra denuncia sumándole la increíble seguidilla de operaciones de encubrimiento que los acusados, siempre con la participación activa de los periodistas y dueños de los medios de propaganda encabezados por La Nación y Clarín.

    Los jueces Bruglia y Ballestero encubren a los encubridores puesto que con su silencio impiden que la investigación se realice ya sea en el Juzgado de Canicoba Corral (como entendemos nosotros y los dos fiscales) ya sea en el Juzgado de Esquel, como entiende el Dr. Canicoba Corral.

    A los que reclaman transparencia les preguntamos ¿qué temen de nuestra denuncia que no quieren siquiera investigar con “sus” jueces y fiscales?

    El diario La Nación de hoy se atreve a proponernos que nos disculpemos con los asesinos de Gendarmería, nosotros le contestamos que por sus acciones de encubrimiento están cometiendo delitos graves de violación a los derechos humanos. Y que ni Macri ni Lorenzetti son para siempre. Que hubo Videla, Viola, Galtieri, Menem y De la Rúa.

     

    Y que a pesar de ellos conquistamos memoria, verdad y justicia. Una vez y lo volveremos a conquistar.

    A Santiago lo mató Gendarmería, a Gendarmería la encubrió Macri, Garavano, Bullrich, Nocetti y los jefes de Gendarmería, y a los encubridores los encubre Canicoba Corral, Bruglia, Ballestero y los editorialistas de La Nación, Clarín y sus reproductores seriales  Todo está guardado en la memoria.

     

  • En un mural Santiago Maldonado homenajeó a Severino Di Giovanni. Arlt denunció a quienes se reían (como Carrió de la de Santiago) de su muerte.

    A Barbarita
    que me regaló el cuento de Arlt
    Santiago homenajeó al gran revolucionario anarquista citando sus mágnificas palabras: «Arrastrar una masa inerte de carne y huesos no es vivir es solamente vegetar» extraidas del mensaje escrito en la càrcel antes de ser fusilado:  […]No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegi la lucha. Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir , es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso.»
    Ahora sabés por que la Gendarmería matò a Santiago.  Por ser un hombre peligroso, igual que Severinno.  E igual que el Chacal Carrió se río de la muerte de Santiago, otros se rieron del fusilamiento de Severinno, y aquí te lo cuenta el gran escritor Roberto Arlt.
    He visto Morir…

     

    Por Roberto Arlt

    Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanasos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de culatas. Más sombras que galopan.
    Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.

    La letanía.

    Espacio de cielo azul. Adoquinado rústico. Prado verde. Una como silla de comedor en medio del prado. Tropa. Máuseres. Lámparas cuya luz castiga la obscuridad. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial.
    «..de acuerdo a las disposiciones… por violación del bando… ley número…»
    El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado en aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre. Negro círculo de cabezas.
    Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huída hacia las sienes como la de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Ojos renegridos por el efecto de luz. Grueso cuello desnudo. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde en temperatura. Paladea la muerte.
    «..artículo número…ley de estado de sitio… superior tribunal… visto… pásese al superior tribunal… de guerra, tropa y suboficiales…»
    Di Giovanni mira el rostro del oficial. Proyecta sobre ese rostro la fuerza tremenda de su mirada y de la voluntad que lo mantiene sereno.
    «..estamos probando… apercíbase al teniente… Rizzo Patrón, vocales… tenientes coroneles… bando… dése copia… fija número…»
    Di Giovanni se humedece los labios con la lengua. Escucha con atención, parece que analizara las cláusulas de un contrato cuyas estipulaciones son importantísimas. Mueve la cabeza con asentimiento, frente a la propiedad de los términos con que está redactada la sentencia.
    «..Dése vista al ministro de Guerra… sea fusilado… firmado, secretario…»

    Habla el Reo.

    -Quisiera pedirle perdón al teniente defensor…
    Una voz: -No puede hablar. Llévenlo.
    El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quien sabe!.
    El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate.
    Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar.
    Ha formado el blanco pelotón de fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita:
    -Venda no.

    Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso.
    Surge una dificultad. El temor al rebote de las balas hace que se ordena a la tropa, perpendicular al pelotón fusilero, retirarse unos pasos.
    Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?
    -Pelotón, firme. Apunten.
    La voz del reo estalla metálica, vibrante:
    -¡Viva la anarquía!
    -¡Fuego!

    Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas.
    Fogonazo del tiro de gracia.

    Muerto.

    Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.
    Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez de Última hora, Enrique Gonzáles Tuñón, de Crítica y Gómez, de El Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:

    -Está prohibido reírse.
    -Está prohibido concurrir con zapatos de baile.


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    un poema ensayo electoral

     

    A Gabriela

    como siempre

     

    Si algo me gustaba de Patricio era que era daltónico.  Donde todos veían negro él veía luz. Donde todos veían final él veía principio.

                            

    Daltónico hay que ser en estos días para que la realidad no nos haga creer que es la verdad. La verdad no es real, es un sueño.

     

    ¿Qué valen más, los millones de votos negativos o los pocos miles de corazones vibrando por Santiago?  Ya se que ustedes dirán que con los votos se gobierna, pero yo diré que no son votos sino retumbar tardío de la picana y el submarino.

     

    Submarino.  Mientras la mayoría piensa en un barco que nada bajo el agua nosotros pensamos en la tortura que todavía nos duele.  Pero no en la de entonces sino en la de mañana. O sea pienso en Santiago en el río ¿se entiende?

     

    “Que nada parezca una derrota porque la verdad sigue de nuestro lado como decís vos” escribió Juan y ¿quién soy yo para contradecirlo?

     

    Este poema no es mío sino de  de Juan el nieto de Alicia que murió en la Cuarta pero vive en un escuela de Santa Fe que no es Santa y no debe tener mucha Fe si no, no votaría así. 

     

    O sea ustedes creen que murió y nosotros que está pariendo corazones libres.

     

    Fernando me enseñó que en la Biblia dice que si Dios está de nuestro lado, nadie podrá con nosotros y cómo para mi la verdad es Dios afirmo que si la verdad está de nuestro lado, ¿quién podrá con nosotros?

     

    ¿Quién ganó?  ¿Susana con su por suerte apareció, Lilita con es como Walt Disney que tantos votó cosechó?

     

    Para nada, nosotros ganamos porque ganamos la altura moral que nunca tendrán los torturadores o sea los de Cambiemos con traje y corbata.

     

    Altos de dignidad como Rodolfo en la esquina de Entre Ríos y San Juan o San Martín en Chacabuco.

     

    “Seamos libres que lo demás no importa nada” nos pidió Don José  y nosotros somos libres, libres de la mentira y de la cobardía.  Sin duda ganamos porque evitamos la peor de las derrotas, la miseria moral.

     

    La única derrota que nos puede derrotar.

     

    «Ahora despertaron al gigante y no lo van a poder parar, porque despertaron la sed de justicia de millones y la van a sacar a la calle” sigue su carta Juan.

     

    ¿Daltónico? Claro, cómo Fidel en la Sierra Maestra o Santiago yendo a Cushamen. Muchos creen que murió de tonto; tontos, no saben que está naciendo.

     

    Ahora. Y siempre.

     

                                                            

  • Debates sobre Santiago. El homicidio, ¿desaparece la desaparición forzada?

    Con la confirmación que el cuerpo recogido del Río Chubut es el de Santiago Maldonado, innumerables debates se despliegan.  Diferenciemos, algunos son genuinos, entre pares, entre personas interesadas en la verdad y la justicia y otros no.  Cambiemos en todas sus versiones, periodistas, polìticos, jueces, etc. no deja de plantar pistas falsas y de armar operaciones de confusión. Son tantas que las iremos analizando una a una.

    Se pretende instalar, y eso desde supuestos «amigos» como el Turco Asís, que la aparición del cuerpo sin vida borra toda discusión sobre desaparición forzada o encubrimiento. Y el discurso se repite hasta viralizar por voces «amigas» y «no amigas».

    Recordemos que en epocas de la dictadura, aplicaciòn de un Plan Sistemàtico de Exterminio que tenìa eje en la desapariciòn forzada de personas, la acciòn de desaparecer no configuraba delito y por eso, cuarenta años màs tarde, cuando se juzga los genocidas se los condena por una suma de delitos, privaciòn ilegal de la libertad agravada, tormentos y torturas, etc. etc.  En muy pocos casos se pudo comprobar la muerte de los compañeros, y la suma de varias condenas de homicidio llevo a condena de prisiòn perpetua.

    En 1981, una delegación de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre propuso por vez primera la sanciòn de un Convenio Internacional de Prevenciòn y Castigo al delito de desapariciòn forzada.  Se aprobò en el 2006 y la Argentina lo consolidò con la sanciòn de una ley, la 26.679 promulgada el 5 de  Mayo 2011 que dice así:     

    ARTICULO 1º — Incorpórase como artículo 142 ter del Código Penal el siguiente texto: Artículo 142 ter: Se impondrá prisión de DIEZ (10) a VEINTICINCO (25) años e inhabilitación absoluta y perpetua para el ejercicio de cualquier función pública y para tareas de seguridad privada, al funcionario público o a la persona o miembro de un grupo de personas que, actuando con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, de cualquier forma, privare de la libertad a una o más personas, cuando este accionar fuera seguido de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona. La pena será de prisión perpetua si resultare la muerte….

    Observen que no habla de la necesidad que sea considerado ni delito de lesa humanidad, ni ataque generalizado contra población civil etc. Sólo refiere a la intervención del Estado con su aprobación o aquiescencia.

    También esta ley incorpora estos artículos importantes ARTICULO 3º — Incorpórase como artículo 194 bis del Código Procesal Penal de la Nación el siguiente texto: Artículo 194 bis: El Juez, de oficio o a pedido de parte, deberá apartar a las fuerzas de seguridad que intervengan en la investigación cuando de las circunstancias de la causa surja que miembros de las mismas pudieran estar involucrados como autores o partícipes de los hechos que se investigan, aunque la situación sea de mera sospecha. ARTICULO 4º — Incorpórase como artículo 215 bis del Código Procesal Penal de la Nación el siguiente texto: Artículo 215 bis: El Juez no podrá disponer el archivo de las causas en que se investigue el delito previsto en el artículo 142 ter del Código Penal, hasta tanto la persona no sea hallada o restituida su identidad. Igual impedimento rige para el Ministerio Público Fiscal..

    Intentando resumir:  el delito de desaparicion forzada se agrava por la muerte, es delito la detenciòn ilegal de una persona negada y/o encubierta y en las causas asì caratuladas se debe apartar a las fuerzas sospechadas, cuestiòn que en el caso Maldonado nunca se cumpliò de verdad y el propio operativo de recuperación del cuerpo lo hizo Prefectura, fuerza subordinada a Bullrich, sospechada del delito de encubrimiento (por lo menos) de la desapariciòn forzada de Santiago, igual que Macri, Garavano, Avruj, Nocetti y la Jefatura de Gendarmerìa, razòn que potencia la campaña encubridora de Clarìn y còmplices que ahora nos dicen que ya la «ciencia resolvió el caso».

    Siguen mintiendo

    José Ernesto Schulman y  Liliana Mazea (abogada de derechos humanos)

     


  • Con el cuerpo plantado en el Río Chubut continua la Operación Encubrimiento. Hubo desaparición forzada, fue Gendarmería y quieren criminalizar la justa lucha del pueblo mapuche; fuera Benetton de la Patagonia y respeto a los espacios democráticos.

    La Liga Argentina por los Derechos del Hombre se suma a las afirmaciones de la Familia Maldonado emitidas en el día de ayer, 18 de octubre, en tanto mantenemos la mayor desconfianza hacia un Estado (gobiernos nacional y provincial, justicia federal y provincial, fuerzas federales y provinciales de seguridad y espionaje, comunicadores orgánicos al Poder, etc.) que desapareció a Santiago Maldonado el 1º de Agosto de 2017 y no dejo mentira, operación de creación de pista falsa, agresión cultural y física, etc. por hacer.

    Hasta tanto no se aclare de un modo fehaciente, y eso implica contextualizar los datos que las pericias científicas aporten porque no es cierto que “los cuerpos hablen”, los estudios científicos proporcionan indicios, datos, señales, que deben ser interpretadas desde un contexto histórico concreto: la ocupación de las tierras por Benetton, la resistencia mapuche, la agresión del Estado y en ese marco la represión del 1º de agosto, la captura de Santiago, la desaparición y ahora la aparición de un cadáver flotando en el mismo río por donde se hicieron otros tres rastrillajes y a pocos metros de donde el pueblo mapuche desarrolla sus actividades, mantendremos estas convicciones, que son las de la familia y miles de compañeras y compañeros en el paìs y el mundo.

    A las medidas de cuidados en el proceso de identificaciòn del cuerpo,que consiguió la familia, sumamos el reclamo de exigir a los Jueces Federales a cargo el total esclarecimiento de los hechos empezando por la separación de la causa de las fuerzas federales, la suspensión de las fuerzas correspondientes de los miembros de las fuerzas de seguridad que intervinieron en el momento de la represión y rigurosa investigación del delito de encubrimiento en donde estos hechos se consumaron y consuman.

    Reiteramos la exigencia de renuncia de la Ministro Patricia Burllich, de Pablo Nocetti y del Ministro de Justicia Garabano así como del Secretario de Pluralismo y DDHH Avruj, todos ellos encubridores activos de la desaparición forzada de Santiago Maldonado y proponemos la creación una comisión bicameral para que se revise todo el accionar represivo dirigido desde el Ministerio de Seguridad. para demostrar la existencia de un plan represivo que va de la estigmatización a la ocupación con fuerzas estatales autorizadas a portar y usar armas de guerra de los territorios donde habitan los pobres .

    Macri y Cambiemos vienen por el Estado de Derecho, con la complicidad de gran parte de los integrantes del poder Judicial y del Legislativo porque cuando desaparece alguien en democracia, lo que comienza a desaparecer es la democracia.

     

    No es la hora del silencio sino de la movilización y la defensa activa y militante de la Verdad

    Libertad a Milagro

    Aparición con vida de Santiago

    Todos los derechos para todas y todos.

     

    Este jueves, como todos los jueves, llamamos a acompañar la ronda de las Madres en Plaza de Mayo y todas las plazas del país.