• Notas sobre la correlación de fuerzas en la Argentina.   (Segunda nota sobre los poderes permanentes o no electivos)

     

    Agotado el ciclo dictatorial en casi toda América Latina (salvo Chile), la Inteligencia del Imperio se aboca a pensar el modo de preservar su poder imperial sobre América Latina “en democracia”.  En ese empeño sobresalen los llamados Documentos de Santa Fe elaborados en la segunda mitad de los ochenta del siglo pasado, pero con enorme vigencia hasta nuestros días.

    ¿Cuál era/es el núcleo del pensamiento estratégico de los EE.UU. sobre la democracia? 

    Qué la democracia es un régimen que tiene dos componentes: el llamado gobierno temporal y el llamado gobierno permanente.  El gobierno temporal serían aquellos gobernantes electos por el voto, en nuestro caso los miembros del Poder Ejecutivo y Legislativo. El gobierno permanente, por el contrario, son todos aquellos funcionarios o no que “gobiernan” desde Poderes o ámbitos no sometidos a la votación de nadie: en el ámbito estatal los miembros  del Poder Judicial, pero también del aparato de Inteligencia, los mandos militares, policiales, de otras fuerzas militarizadas como el Servicio Penitenciario Federal, Prefectura y Gendarmería, etc. etc.; y no solo, en la administración de lo público suele haber una enorme cantidad de funcionarios pretendidamente “técnicos” que suelen conservar una respetable cuota de autonomía; también lo que hoy llamaríamos el Poder Mediático (al que algunos le asignan primacía en este entramado de relaciones de dominación).  La propuesta de los estrategas imperiales fue no desesperar si en algún momento, y en alguna proporción se perdía el dominio del llamado “gobierno temporal” porque si mantenían y fortalecían el control del llamado “gobierno permanente” conservarían el “régimen” democrático, al que Atilio Borón con precisión define como un “capitalismo democrático” y no “dictatorial” resaltando que lo principal de la formula no es que sea formalmente “democrático” sino realmente “capitalista”.

    Las peripecias y final de los gobiernos de Alfonsín, Menem y De la Rúa son un ejemplo nítido del modo en que los integrantes del “gobierno permanente” disciplinan, si es necesario, condicionan siempre y deciden cuando termina el mandato de los supuestos gobernantes.  Con Kirchner y con Cristina, la actitud fue directamente de rebeldía y desestabilización casi permanente.

    Acotemos, como dato distintivo de Argentina con respecto a la región (Chile, Uruguay, Perú, Paraguay, Brasil) que el desenlace de la última dictadura, la derrota de Malvinas, el proceso de memoria, verdad y justicia, políticas de los gobiernos empezando por el fin del Servicio Militar Obligatorio en 1994 determinaron un fuerte declive del poder relativo de las Fuerzas Armadas en la sociedad argentina, impulsando a su vez dos cambios: uno es el crecimiento relativo de otros sectores del gobierno permanente (el Judicial y el Mediático) y también un cambio en la correlación de fuerzas al interior del conjunto de aparatos del estado dotados de armas.  Hasta el fin de la dictadura, todas las fuerzas policiales, gendarmería y prefectura estaban claramente subordinadas al Ejército que ejercía el rol dirigente sobre esas y todas las fuerzas armadas.  Hoy la Policía Bonaerense tiene  unos 90 mil efectivos y las fuerzas federales destacan claramente la Gendarmería sobre las otras.  Ello desde un punto de vista operativo, pero como se vio en el ciclo de Macri/Bullrich están fuertemente disciplinadas a la fracción derechista del gobierno temporal.

    La segunda observación es sobre el Poder Judicial, cuya naturaleza, rol y funciones en el sistema de dominación colonial sobre la Argentina ha quedado al descubierto en estos años de Lawfare, persecución política, judicialización de la política, presos políticos y arrasamiento del llamado “estado de derecho”.  Así como en los años previos al golpe del 76, los militares argentinos “estudiaron” la guerra de Argelia con los franceses y la de Viet Nam con los norteamericanos, amén de los oficiales que estudiaron en la Escuela de las Américas, entonces en Panamá, desde los noventa los jueces argentinos reciben invitaciones a seminarios y conferencias, con todos los gastos pagos donde fueron “formateados” en el arsenal jurídico que debían utilizar: los testigos arrepentidos, los delitos económicos a los que llamaron “corrupción”, la preeminencia de la opinión del juez sobre la prueba y el derecho (inolvidable aquello de que el juez no tenía pruebas pero si la convicción de que Lula había recibido un departamento que no estaba a su nombre), etc. etc.  Y aún hace falta reflexionar muy serenamente sobre el modo en que las derechas judiciales, que resistieron todo lo que pudieron los pedidos de juicio y castigo a los genocidas argentinos, terminaron reciclando esos juicios (que ellos no querían y a los que no contribuyeron) en un modo de legitimación que les dio más poder al momento de atacar los logros del movimiento popular y los gobiernos progresistas. 

    Indudablemente que la figura de Lorenzetti que pasó de ser el presidente de la Corte que encabezaba el proceso de juicios (él fue el que dijo que los juicios formaban parte del contrato social y por eso no podrían retroceder) al que recibía a Moro y apoyaba las tropelías de los perseguidores judiciales del tipo Bonadío.  En la Argentina la Corte Suprema actual es uno de los núcleos duros del gobierno permanente, con cada vez mayor influencia real

    La tercera observación requiere de una introducción.  Al momento de diseñar la llamada “democracia representativa”, en la que el Poder Soberano del Pueblo se transfiere a los “representantes”, los estrategas de entonces (siglo XIX) dijeron dos cosas:   contra los excesos de los representantes estará el Senado y el Poder Judicial, y contra el incumplimiento del mandato por parte de los gobernantes, estará el Poder Mediático que con su independencia pondrá coto a las arbitrariedades.  Sobre el Poder Judicial hemos escrito casi en demasía, sobre el poder mediático solo llamaré la atención al hecho cierto de su articulación total con la dictadura militar de Videla, su  dominio de toda la industria desde el papel para los diarios a las redes de internet y que su dominio hoy se ha extendido casi al total de la virtualidad.  En Brasil Bolsonaro utilizó la mensajería wattsap, en Colombia Hernández utilizó lo que se pensaba era para los adolescentes, TikTok.

    En estas notas introductorias lo que hemos querido decir es que al momento de realizar el cálculo de la correlación de fuerzas no  alcanza con contar cuantos votos, legisladores y cargos tiene cada campo, es necesario introducir más y más elementos, entre otros los que componen el gobierno temporal y el gobierno permanente, de modo tal que si alguna fuerza popular accede al gobierno temporal debería preocuparse no solo por transformar lo que está ante sus ojos sino aquello que se le presenta invisible: el poder judicial, mediático, burocrático, etc.  

    Solo contar votos no resuelve la cuestión, aunque sin votos es difícil, con votos no alcanza.

    Cuarenta años de vida nacional pos dictadura lo demuestran.

  • Notas sobre la correlación de fuerzas en la Argentina   

     (Primer nota sobre el Zeitgeist o  “espíritu de época”)

    La discusión sobre la correlación de fuerzas, aunque para ser más precisos deberíamos decir: la justificación de las tácticas políticas (incluidas las electorales) en la llamada “cuestión de la correlación de fuerzas” no es de ahora, 2022, sino desde el comienzo mismo del periodo pos dictatorial que algunos (y ese no es mi parecer) llaman democrático.

    En definitiva, y digámoslo desde el principio, sigue siendo una discusión sobre los setenta: ¿nos derrotaron porque luchamos de más o de menos?; ¿porque desafiamos al Poder Real indebidamente ya que no teníamos “correlación de fuerzas”? ¿O porque nos faltó un proyecto de conquista del Poder, con protagonismo popular y unidad de los revolucionarios?

    Los que optaron por la primera opción (luchamos de más) no solo fueron los más sino que apoyados en un selecto grupo de intelectuales de pasado marxista[i], incluso de lecturas del gran especialista en la cuestión: Antonio Gramsci, adaptaron todo el pensamiento crítico de los setenta a un modo “posibilista” llegando al famoso apotegma de Alfonsín: la deuda externa es muy mala, pero no hay posibilidades de no pagarla.  Así nos fue.

    En esos años de los ochenta, casi toda la América Latina que había estado bajo dominio militar trocó a un sistema de gobiernos electos por normas constitucionales y portadores de discursos democráticos posibilistas.   Casi todos ellos asumieron el Consenso de Washington, sino antes, seguro que luego de la derrota del proyecto de socialismo de estado encabezado y simbolizado por la Unión Soviética de Gorbachov.

    El propio Gorbachov anticipaba un pensamiento de “tercera vía” que sistematizaron el entonces primer ministro inglés, Tony Blair; el científico social Anthony Giddens, el ex comunista Romano Prodi y hasta el norteamericano Bill Clinton para proclamar que estaban caducas las ideas de un socialismo como el de la URSS y también el feroz capitalismo neoliberal de la Thatcher  y Pinochet siendo necesario encontrar un camino, un modelo, una vía entre el capitalismo neoliberal y el capitalismo del estado de bienestar (asociado a la idea de un socialismo tenue)

    Con el siglo XXI surgieron nuevas posibilidades económicas para América Latina, un gigante como China salió al mercado internacional a comprar alimentos y acero, petróleo e inteligencia.  Un “viento de cola” empujó y luego posibilitó la llamada década progresista de los Kirchner, Lula, Chávez, Evo, Correa y un breve tiempo de Lugo aunque un hecho casi lejano, la crisis bursátil del 21 de enero de 2008 marcaba algo que no muchos vieron: el comienzo irreversible del largo proceso de decadencia del capitalismo mundo que no es otra cosa que el mundo modelado por el capitalismo aún en los espacios geográficos como China o Cuba donde se buscan y construyen caminos autónomos de desarrollo.

    En mi opinión, el agotamiento del llamado ciclo progresista de la región (salvo en Cuba, Venezuela y Nicaragua) se asocia al predominio de un ideario de nuevo tipo, resultante de la adaptación sucesiva del programa revolucionario de los setenta (“revolución socialista o caricatura de revolución” sintetizaba el Che) primero al posibilismo y luego a la tercera vía dando por resultado lo que se podría denominar pensamiento progresista del siglo XXI (para diferenciarlo de el del siglo XX que era reserva de la izquierda y no sustituto).  De algún modo, y este es el debate principal, el progresismo del siglo XXI expresa en términos discursivos la convicción de que la era de las revoluciones ha terminado y que en el declive del capitalismo es posible arrancarle beneficios populares por caminos institucionales.

    Entonces la primer discusión sobre la correlación de fuerzas es sobre el espíritu de época, que época es esta con guerras por todo el mundo incluso el centro de la Europa rubia y de ojos celestes, de pandemias como el Covid 19 que paraliza el mundo por meses y mata millones como nada pero también de desafíos a la hegemonía norteamericana como pocas veces se vio en la segunda mitad del siglo XX.

    En lo que sería su último texto[ii], Jorge Beinstein apuntó al centro del debate diciendo: “Decadencia y neofascismo son dos conceptos de difícil definición aunque esenciales para entender la realidad actual, sus presencias abrumadoras, sus fronteras borrosas los hacen a veces “invisibles a los ojos” (como lo enseñó Saint-Exupéry). ¿Dónde termina el autoritarismo burgués y comienza el neofascismo?, ¿cómo diferenciar a un proceso de decadencia de una gran turbulencia muy persistente o de un fenómeno de corrupción social muy extendido?.  Cuando hablamos de decadencia por lo general nos referimos a procesos prolongados donde convergen un conjunto de indicadores como la reducción sistemática del ritmo de crecimiento económico hasta llegar al estancamiento o la retracción, la declinación demográfica, la degradación institucional, la hegemonía del parasitismo, la desintegración social generalizada y otros. Sin embargo a veces es inevitable señalar la decadencia de una civilización o de un conjunto de naciones sin que se hagan presentes todas esas señales, lo que decide la cuestión es la evidencia de un proceso duradero de descomposición sistémica, de desorden creciente, de entropía que se manifiesta en el comportamiento de las clases dirigentes corroídas por el parasitismo pero también de las clases subordinadas.”

    La decadencia, como  prolongado proceso de descomposición civilizatoria, es el concepto fundamental para darle contexto a fenómenos tan dispares como la pandemia del Covid 19, la guerra entre la OTA  y Rusia, el crecimiento electoral de monstruos como el chileno Katz (44,3% en segunda vuelta reivindicando a Pinochet), el colombiano Rodolfo Hernández (28% en primera vuelta para pasar a segunda ronda) o el argentino Milei que peticiona libre portación de armas a pocos días de la masacre de Texas, la amenaza de hambrunas casi bíblicas o la persistencia de la esclavitud humana en casi todo el mundo.

    Aunque no por repetida, la sentencia de Gramsci deja de tener sentido: cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer es que surgen los monstruos.  En la próxima nota hablaremos un poco de América Latina pero esa tensión se evidencia en casi todo el escenario político: triunfo de Castillo en Perú pero gobierno débil en declive, triunfo de Boric en Chile, Constituyente en marcha pero la derecha se rearma y se atrinchera en las posiciones históricas del Poder no sometido a votación; alta movilización del Frente Amplio en Uruguay pero finalmente Lacalle Pou se quedó con el  paquete de medidas pro neoliberales legitimadas, impresionante elección de Petro en Colombia pero gran amenaza con un típico payaso fascista como es Hernández, el Zielinzky colombiano; a pesar de todo Amlo en México despliega una política internacional cada vez más independiente y el llamado de Biden a una cumbre amenaza convertirse en un nuevo traspié para la potencia hegemónica que también sufre el deterioro de su primacía mundial.

    Estamos todavía lejos de aquel “la era está pariendo un corazón” de los ochenta, pero ya salimos de aquella foto en la frontera Colombo Venezolana de febrero de 2019 cuando el grupo de Lima (Duque en Colombia, Macri en Argentina, Piñera en Chile, Abdo en Paraguay y Vizcarra en Perú) “decretó” el fin del gobierno de Nicolás Maduro.  Salvo Abdo Benítez, ninguno de los demás renovó mandato, y Maduro sigue al frente del gobierno bolivariano de Venezuela. Igual que Daniel en Nicaragua  y el Partido Comunista en Cuba.  Al que se suma Lucho Arce en Bolivia y la esperanza que Boric produzca alguna ruptura con el continuismo pinochetista que sostuvo el Partido Socialista y la Democracia Cristiana en Chile.  De Argentina hablaremos más adelante.

    Concluyendo podríamos decir en esta primer nota que la hegemonía imperial indiscutida en la región se enfrenta a los límites de su segundo modelo de dominación continental (si aceptamos que desde mediados de los cincuenta hasta casi los finales de los ochenta, apuestan al dominio militar y las dictaduras duras, entonces podemos pensar estos cuarenta años de “democracia” como un modelo sofisticado de dominación que Patricio Echegaray llamaba “democracias restringidas”; Eduardo Galeano “democraduras”, Atilio Borón “capitalismo democrático” de modo tal que todos negaban el carácter democrático verdadero de regímenes de dominación que posibilitaron la salida de las democracias, la implantación de esquemas neoliberales con predominio del FMI en sus diseños y el control estratégico de las luchas sociales.

    El punto es que, por un lado los pueblos han aprendido a combinar distintas formas de lucha y han incluido la electoral en el cajón de herramientas y que a pesar de que las fuerzas subordinadas al imperio siguen ganando elecciones, y es probable que lo sigan haciendo, su desgaste es cada vez más rápido (el agotamiento de la dictadura de Añez es particularmente llamativa y sugerente). 

    Cómo citábamos más arriba a Gramsci, en esas grietas se cuelan los monstruos, pero también pueden reaparecer los Caracasos o la Guerra del Agua boliviana que conquisten o defiendan gobiernos populares. 

    Cuando nada es seguro, todo es posible.


    [i] Pancho Arico, José Nún y Juan Carlos Portantiero entre tantos otros

    [ii] Jorge Beinstein falleció en enero de 2019; militante revolucionario de toda la vida, aportó análisis de prognosis desde el marxismo que le hicieron acreedor de respeto en todo el mundo

  • Falleció Sergio Schilman,                                                                    el olvido que no seremos

    Solía escribir con el dedo grande en el aire

    Viban los compañeros

    El papá de Sergio tenía una industria maderera pero podría haber servido de ejemplo de como el peronismo resultó un mecanismo real de ascenso social.   Obrero, comunista, siempre del  lado de las causas justas, en los cincuenta y los sesenta se transformó en un próspero industrial pequeño de la madera.  Para nosotros, que militábamos con Sergio bajo la dictadura, Sergio en la facultad de ciencias económicas de  la Universidad Nacional de Rosario, Héctor y yo en la dirección de la Juventud Comunista, había un atractivo adicional: el papá tenía en misiones un predio de bosque en las cercanías de Puerto Rico, justo al lado de donde se había criado el rosarino más famoso y valiente, un niño que le decían Ernestito, Ernestito Guevara de la Serna, nacido en el edificio de la esquina de Entre Ríos y Urquiza, a  pocos metros de la librería donde el 22 de agosto de 1977 se chuparon al Tito Messiez, y nunca volvió.

    Veintidós de agosto, fecha fatídica si la hay.  El 22 de agosto de 1927 el Estado Norteamericano asesinó a Sacco y Vanzetti, dos obreros anarquistas.  El 22 de agosto de 1951 Evita fue obligada a renunciar a la candidatura a vicepresidenta que le había propuesto la CGT.  El de 1972 ya corresponde a los Mártires de Trelew, los compas fusilados por la Marina en la Patagonia atlántica.

    Y la puta madre, el 22 de agosto de 1979 lo chuparon al Sergio, militante de la Fede desde los quince años, ya hacía diez años.

    A lo mejor por la fecha, es que respondimos todo a lo alto y con una única estrategia bien articulada:  el padre reclamando como padre; la Liga y la Comisión de Familiares por el otro y la Fede y el Seminario Juvenil de la Apdh (que era el nombre legal de la coordinadora de las Juventudes Políticas en las nuevas condiciones).

    Con Susana Osses, la compañera del desaparecido Tito Messiez y Fidel Toniolli el padre de otro desaparecido, cuyo hijo hoy es el diputado del Evita Eduardo Toniolli, cometimos la locura de tocar la puerta del Segundo Cuerpo del Ejército que entonces estaba en la calle Cordoba esquina Moreno y logramos hablar con un oficial cuyo nombre no me acuerdo pero debe estar en algún archivo del Ejercito.

    Y todo eso ocurría cuando todo el movimiento de derechos humanos se preparaba para recibir a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, la célebre CIDH cuya llegada estaba anunciada para fines de agosto y se retrasaba.

    El Ejercito decidió llevar a Sergio ante un Juez, Ramón Carrillo Avila, suponemos que con el objetivo de legalizar el secuestro, pero no contaban con que Sergio denunciara las torturas salvajes que había sufrido.  El torturador, o sea el Juez Carrillo Avila, le dijo que la audiencia no era para registrar denuncias de torturas y lo “devolvió” a la patota del Ciego Loffiego, capanga entre los torturadores rosarinos, usuario de unos lentes con vidrios muy gruesos que le daban el clásico sobrenombre del Ciego.

    Luego de la denuncia de Sergio, la presión subió, los voceros de la CIDH (ya en el país, la CIDH llegaría el 6 de setiembre) comenzaron a hacer preguntas y el Ejercito quiso sacarse el caso de encima tirando a Sergio a la calle confiando en que moriría por las doscientas cuarenta marcas de tortura, picana eléctrica para más precisión, que portaba.

    Y ahí apareció de nuevo el combinado de fuerzas: el Pece, la Fede, la Liga, la Apdh, los abogados, la familia, algunos periodistas.  Entre todos lo llevamos a un establecimiento cooperativo de salud (cercano a nuestra cultura política) el CAMI de la calle Pellegrini al 1300 donde los médicos lo curaban y los compañeros de la Fede, armados, establecieron una línea de defensa que esa vez resulto eficaz.  Nadie se atrevió a ir por Sergio.

    Luego llegaría la delegación de la CIDH a Rosario, la toma de declaraciones, la apertura del caso 4674 que fuera presentado a la dictadura del siguiente modo: «La Comisión recibió en Argentina la denuncia sobre el arresto arbitrario, malos tratos y torturas del joven Sergio Hugo Schilman, quien había sido detenido el 22 de agosto de 1979, en Rosario, lugar de su domicilio, por personal que se identificó como perteneciente a la Unidad Regional II de la Policía de la provincia». El joven fue «posteriormente liberado, en estado muy grave, debatiéndose entre la vida y la muerte…»

    Al fin de la batalla,
    y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
    y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Entonces todos los hombres de la tierra
    le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
    incorpórese lentamente,
    abrazó al primer hombre; echóse a andar

    Como canta Cesar Vallejos, abrazado por miles de hermanas y compañeros, Sergio se levantó y echose a andar.   Tuvo que esconderse en Buenos Aires un tiempo, y hasta que no terminó la dictadura vivía saltando de casa en casa y de pueblo en pueblo.  La fama del “caso” ayudo a fortalecer el laburo de ddhh en Rosario y fue, por muchos años, nuestro héroe más querido, más legítimo, la prueba incontrastable que nosotros también estábamos allí, en los centros, en los pozos, en las calles.  Para fines de la dictadura, vaya paradoja, “nosotros” encontramos al ciego Loffiego y le sacamos la primer foto con que luego se lo identificó.  Al menos una le devolvimos.  Pero para los juicios hubo que esperar.  Una eternidad.  Y para Sergio una eternidad más larga que para otros.  Recién en junio de 2019 un Tribunal Oral escuchó su denuncia, la que se negó a tomar el Juez Carrillo Avila en 1977.  Por eso Sergio les dijo: “Señores jueces, ahora también está en sus manos salvar al universo judicial. Porque hay que remover el aparato que por acción y omisión favoreció que siga existiendo un poder judicial así”.

    Sergio sobrevivió unos cincuenta años, reseñar su vida, sus amores, su hija, sus luchas, sus viajes, sería imposible.  Además en el 83 yo me fui a Villa, en el 91 a Cuba, en el 95 a Buenos Aires y los encuentros se hacían más lejanos.  Aunque siempre estábamos cerca.   En la Liga, en la lucha por los presos políticos, en la exigencia de juicio y castigo y hasta en los colores de la camiseta; rojo y negro de Ñuls él, negro y rojo de Colón, yo. 

    No se despedirme porque creo que tus sueños viven en los de miles y seguirán vivos muchos siglos después que de nuestros huesos no quede ni polvo.  Pero siempre habrá una bandera convocando a la lucha y la rebeldía.  Allí te encuentro.

  • El Terrorismo de Estado buscaba capturar el deseo, por eso no debería extrañar que persiguieron especialmente a las y los militantes homosexuales y a elles como tales

    Uno de los modos de comprender el proceso genocida que transcurre, aproximadamente, desde el 20 de junio de 1973 (masacre de Ezeiza, represión masiva contra la izquierda peronista, preludio de las operaciones de la Triple A) hasta los finales de la dictadura, luego de la derrota y fracaso de la guerra de Malvinas (finales de 1982) es aplicar el triple análisis: 

    -fue un proceso de dominación colonial, de dimensiones continentales que comenzó con los golpes de estado en Guatemala y Perú en 1954 y prosiguió hasta finales de los ochenta del siglo pasado;

    también fue una contrarrevolución preventiva que aniquiló la acumulación de fuerzas para el cambio que fueron creciendo desde la Resistencia Peronista del 55, pasó por la Revolución Cubana de 1961 y se extendió con los Cordobazos y otros azos de finales de los sesenta y también,

    -por último pero no menos importante, fue el momento fundacional de una Argentina neoliberal que todavía sufrimos.

    Para finales del año 1975 hay dos documentos excepcionalmente importantes para comprender lo que vendría:   el Plan de Operaciones del Ejercito de Octubre de 1975, que en su anexo II de Inteligencia hace una lista muy precisa de las organizaciones y grupos a exterminar y el Documento del Partido Justicialista que llama a exterminar la subversión, luego traducidos en los decretos de Isabel poniendo en marcha el Operativo Independencia.

    Los gestores y ejecutores del Plan de Exterminio tenían bien claro que la “guerra en marcha” era una guerra cultural: contra la subversión apátrida, contra el comunismo internacional y especialmente contra todo lo que atentara contra el ser nacional, algo indefinible pero que se podía adivinar muy bien en las acciones persecutorias.

    El control de la vida sexual de las personas ha sido siempre, lo sigue siendo, una cuestión central en la cuestión del Poder Real, que para serlo debe concretarse en los cuerpos de los dominados, en sus deseos y modos de conseguirlos.

    El primer Genocidio contra los pueblos originarios aplastó las formas de relaciones humanas que se habían construido durante miles de años, impusieron a sangre y fuego el matrimonio heterosexual, monógamo, patriarcal y machista, de doble moral e hipócrita.   La homosexualidad fue expulsada de la vida pública, aunque nunca de la vida real.

    Desde siempre hubo persecución a homosexuales  y a todo lo que fuera concebido por fuera de lo normal establecido.  Aunque todavía no lo sabían, revolucionaries y disidentes sexuales ya estaban bajo la mira del mismo grupo de tareas.   La Sección Especial de la Policía y otras comisiones.  También la Triple A, con Villar y Margaride, comisarios de la Policía Federal que asaltaban hoteles alojamientos y locales de izquierda y hacían verdaderas cacerías.

    La dictadura aplicó más rigor a los militantes homosexuales, por subversivos y por homosexuales; también persiguió a las disidencias sexuales por el solo hecho de serlo y recién ahora lo comprendemos.   La moral hipócrita y religiosa había invadido todo, hasta la izquierda más radical.

    Unir todas las memorias, asumir todas las luchas por la igualdad como propias, defender el derecho al deseo como una bandera es un signo de renovación y fortaleza.  En eso estamos

  • El día que Wado de Pedro pudo haber sido Guillermo Saccomanno pero prefirió el rol de Claudio Avruj, Mario Montoto o Sergio Bergman: convalidar el Apartheid y el Genocidio israelí con su silencio cómplice.

    En estos días una impresionante delegación oficial, estatal, de ambos lados de la grieta, visitó Israel, se reunió con sus dirigentes estatales, exploró negocios con la empresa colonizadora del agua Mekorot y con la nefasta industria del espionaje y las armas del Estado sionista.

    Además de «Wado» de Pedro, la misión contó con la presencia de los ministros de Agricultura y de Ciencia, Julián Domínguez y Daniel Filmus, respectivamente; los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil; de Entre Ríos, Gustavo Bordet; de Formosa; Gildo Insfrán; de Mendoza, Rodolfo Suárez; de Río Negro, Arabela Carreras; de San Juan, Sergio Uñac y de Santa Cruz, Alicia Kirchner. También representantes de Santiago del Estero además de senadores nacionales y equipos técnicos provinciales, el vicejefe de Gabinete, Jorge Neme y uno de los personajes más sórdidos del macrismo: Mario Montoto, ex tesorero de la Organización Política Militar Montonero, luego empresario de material bélico y de espionaje, presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí, amigo de la Bullrich, un mercenario de la peor especie, tan repelente que una de sus hijas en el gobierno utiliza el apellido materno.

    En la rueda de prensa realizada en la capital histórica de Palestina Al Quds, nombrada por los ocupantes militares como Jerusalén, el Ministro de Pedro dijo lo siguiente: El principal objetivo de esta gira es analizar la experiencia de Israel, país que cuadruplicó su superficie productiva en 50 años y multiplicó por 20 su producción en ese mismo tiempo”

    Dicen que el viaje fue planificado con mucha anticipación; dicen que la jugada tiene implicancia electoral futura (presidenciales 2023); dicen que es una muestra de que entre el sector de la palomas del Pro (el gobernador de Mendoza Rodolfo Suarez) y los kirchneristas serios como Wado hay espacio para políticas de estado como estas; dicen y dicen pero no dicen lo obvio para cualquier estudioso de la ocupación militar israelí sobre Palestina:

    .

    Uno.  Sobre el uso del agua y la ocupación de la tierra

    Miles de dunams de tierra fueron arrebatadas a los refugiados palestinos y usadas para construir allí las primeras colonias, a partir de 1968 y a lo largo de los Setenta. Esto, incluso violando una orden militar.   – Mediante manipulación legal, Israel ha ampliado el inventario de “tierra estatal” en la región, de manera que el 53.4% del área, cuatro veces más grande que antes de 1967, es ahora considerada tierra estatal.   – Israel ha declarado 45.7% del área como “zona militar de entrenamiento” [firing zone], aunque las tierras están situadas cerca de carreteras importantes, colonias edificadas, granjas y tierras cultivadas por los colonos.   – Israel ha declarado 20% de las tierras como “reservas naturales”, aunque sólo una pequeña porción fue acondicionada para tales fines y abierta a los visitantes. De hecho dos tercios de las “reservas naturales” son también zonas de entrenamiento militar.   – Israel ha incautado tierras en el norte del Valle del Jordán para instalar la Barrera de Separación y ha establecido allí 64 campos minados cerca de la ruta del río Jordán. El mismo ejército ha dicho que las minas terrestres ya no son necesarias para la seguridad.   A través de todas estas vías, Israel ha tomado bajo control 77.5% de la tierra y ha prohibido a la población palestina construir o usar el resto de la tierra en la zona. 12% del área ha sido destinada a las colonias ilegales, incluyendo toda la orilla norte del Mar Muerto. Estas políticas han aislado a las comunidades palestinas de la región y fragmentado su ámbito espacial. En los últimos dos años, la autoridad militar israelí ha demolido reiteradamente instalaciones de las comunidades beduinas de la región, a pesar de que varias de ellas se establecieron antes de 1967.   Israel ha puesto bajo su control la mayor parte de las fuentes de agua de la zona y las ha asignado para uso casi exclusivo de los colonos.   28 de las 42 fuentes de agua subterránea controladas por Israel en Cisjordania están ubicadas en el Valle del Jordán. Estas fuentes proveen a Israel unos 32 millones de metros cúbicos al año, la mayor parte de los cuales son destinados a las colonias ilegales. La asignación de agua a los 9.400 colonos -incluyendo fuentes subterráneas, el río Jordán, aguas residuales tratadas y reservorios artificiales- es de 45 millones de metros cúbicos anuales. Esto ha permitido a las colonias desarrollar métodos de agricultura intensiva y explotar la tierra durante todo el año, exportando la mayor parte de la producción. El volumen de agua asignado a los más de medio millón de colonos es un tercio de la cantidad de agua accesible a los 2.500.000 palestinos que viven en toda Cisjordania.   El control israelí de las fuentes de agua en la región ha hecho que algunos manantiales palestinos se sequen, y ha provocado una reducción en la cantidad de agua que se puede extraer de otros manantiales y pozos. En 2008 los palestinos extrajeron 31 millones de metros cúbicos, lo que representa 44% menos de lo que extraían en la región antes del Acuerdo Interino de 1995 [conocido como “Oslo II”].    Debido a la escasez de agua, los palestinos tuvieron que abandonar ciertos tipos de cultivos agrícolas y pasar a sembrar cultivos menos rentables.  En el distrito de Jericó, la cantidad de tierra usada para la agricultura es la menor de todos los distritos de Cisjordania: 4.7%, comparada con un promedio de 25% en los otros distritos.  El control israelí de la mayor parte de la tierra también impide un reparto más equitativo de los recursos de agua para la población palestina de esa región, así como la distribución de agua a otras comunidades palestinas fuera de esa zona. El consumo de agua en las comunidades beduinas es cercana a la cantidad que Naciones Unidas ha establecido como la mínima necesaria para sobrevivir en situaciones o áreas de desastre humanitario.  [i]

    DosLa caracterización de las políticas de Israel de ocupación como Apartheid, ahora hasta Amnisty Internacional

    Durante años, el movimiento de resistencia palestino y las fuerzas solidarias con la lucha del pueblo palestino caracterizó las políticas de ocupación colonial fueron caracterizadas como políticas coloniales, que constituían prácticas de Apartheid tal como la ONU y el delito de genocidio tal como se definió en el convenio de prevención y castigo de 1947 (justo el año en que comenzó el genocidio israelí contra el pueblo palestino)[ii], puede ser que eso al Ministro no le interese ni preocupe aunque seguro que debertía preocuparse por la última institución que caracterizó como Apartheid la política israelí sobre palestina:  Amnisty Internacional nada menos, que escribió “Los sucesos de mayo de 2021 fueron representativos de la opresión que sufre la población palestina cada día desde hace décadas. La discriminación, la desposesión, la represión de la disidencia, los homicidios y lesiones son parte de un sistema concebido para privilegiar a la población israelí judía a expensas de la palestina.  Esto es apartheid.  La nueva investigación de Amnistía Internacional muestra que Israel impone un sistema de opresión y dominación a la población palestina en todas las zonas bajo su control —en Israel y en los TPO— y a las personas refugiadas palestinas, a fin de beneficiar a la población israelí judía. Esto constituye apartheid y está prohibido por el derecho internacional. Las leyes, políticas y prácticas concebidas para mantener un sistema cruel de control de la población palestina han dejado a ésta fragmentada geográfica y políticamente, muchas veces empobrecida y en un estado permanente de temor e inseguridad;

    Tres.  La persistencia de presos políticos en Israel

    En su pagina en castellano, la organización de derechos humanos y en defensa de los prisioneros políticos palestinos, Addameer, con sede en Ramala, ciudad palestina bajo administración de la autoridad palestina anunció el 17 de marzo lo siguiente: “En 2022, en el día de las personas palestinas presas, 4.450 prisioneros y prisioneras son privadas de su libertad, detenidas en las cárceles de la ocupación israelí[iii] y luego agregaba En la actualidad, el régimen de ocupación israelí retiene a 4.450 personas palestinas dentro de sus cárceles, entre las cuales se encuentran 32 mujeres, 160 niños y niñas y, finalmente, 530 personas presas en detención administrativas, sin cargos ni juicio.  Las cifras que describen la situación de las personas palestinas presas

    Desde el inicio del 2022, las Fuerzas de Ocupación Israelí (FOI) han detenido a más de 2.140 personas palestinas. La mayoría de las detenciones han tenido lugar en las ciudades de la Palestina ocupada de Jerusalén y Yenín. El número de detenciones ha aumentado considerablemente durante el mes de marzo de 2022 y se ha intensificado, aún más, con el inicio del mes sagrado del Ramadán (principios del mes de abril). Por todo lo anterior, el 15 de abril de este año se alcanzó el número más alto de detenciones, cuando las FOI asaltaron la mezquita de Al-Aqsa durante la oración del amanecer y llevaron a cabo más de 450 detenciones. Esta cifra evidencia una campaña de detenciones masiva y arbitraria contra el pueblo palestino que incluyó la detención de un gran número de niños y niñas.   Resulta alarmante que la escala de los ataques y de las detenciones arbitrarias en la ciudad de Jerusalén invoca al recuerdo, aún presente, de los ataques israelíes del año pasado que impulsaron el Levantamiento por la Unidad Palestina, en mayo de 2021. Como consecuencia de este movimiento se experimentó un aumento en masa de las detenciones y del encarcelamiento, así como un crecimiento de la violencia contra el pueblo palestino en toda la Palestina ocupada.  En abril de 2022, las cifras siguen siendo alarmantes: 600 prisioneras y prisioneros palestinos se encuentran dentro de la cárcel con algún tipo de patología y/o enfermedad, entre las cuales 200 personas han sido diagnosticadas con algún tipo de enfermedad crónica y 22 con cáncer, con tumores de diferentes grados. El caso más peligroso de todos ellos, es el del preso Nasser Abu Hamid, que se encuentra en estado crítico en lucha contra un cáncer de pulmón.  Este año el número de mártires dentro de las cárceles ha alcanzado los 227 prisioneros y prisioneras, entre las que se incluye la muerte de Sami Al-Amour debido a una negligencia médica deliberada –una manera lenta y cruel de matar. Además, se tiene que tener en cuenta que un centenar de personas palestinas han muerto tras su puesta en libertad, como resultado de una enfermedad que contrajeron dentro de la cárcel. Este es el prominente caso de Hussein Masalma, que murió poco después de que las autoridades de la ocupación israelí dictaran su puesta en libertad, tras estar sometido –por años– a la negligencia médica de los Servicios Penitenciarios Israelíes (IPS). Este año, el número de prisioneros y prisioneras palestinas que han muerto debido a la negligencia médica deliberada ha alcanzado las 72 personas.   Por otro lado, como parte de la práctica sistemática y cruel israelí del empleo de la necropolítica, la ocupación israelí continúa reteniendo a los cuerpos de ocho personas palestinas que murieron cuando cumplían con sus condenas dentro de la cárcel. Entre ellos Anis Doula en la prisión de Ashkelon en 1980; Aziz Owisat en 2018; Fares Baround, Nassar Taqtatqa y Bassam Al-Sayed que murieron el año 2019; Sa’di Al-Gharabli y Abu Wa’r en 2020; y más recientemente, en 2021, Sami Al-Amour.   En la actualidad, 25 personas palestinas que fueron detenidas antes de los Acuerdos de Oslo permanecen aún en la cárcel. Los más mayores de todos ellos: Karim Younis y Maher Younis, que llevan encarcelados desde el año 1983; y el preso Nael Barghouthi, que cumple con la condena más larga en la historia de las personas palestinas presas, siendo este su 42a año dentro de la cárcel de la ocupación israelí. Antes de que saliera de la cárcel el año 2011, fruto de un acuerdo de intercambio de presos, Nael Barghouthi pasó 34 años consecutivos en la cárcel. Años más tarde de su puesta en libertad, en 2014, las fuerzas de ocupación lo volvieron a detener y encarcelar donde sigue hasta el día de hoy.   En este momento la ocupación israelí tiene encerrados en la cárcel a ocho representantes del Consejo Legislativo Palestino (PLC), entre los cuales se encuentran: Marwan Al-Barghouthi y Ahmad Sa’adat. Asimismo, las autoridades israelíes continúan deteniendo a periodistas, de los cuales 11 de ellos se encuentran en la actualidad entre rejas.

     


    [i] Crónicas palestinas: la guerra del agua – Crónicas del nuevo siglo (cronicasdelnuevosiglo.com)

    [ii] la-agresion-israeli-contra-el-pueblo-palestino-una-tragedia-humanitaria-por-el-delito-de-genocidio-que-se-perpetra-y-por-la-complicidad-de-la-llamada-comunidad-internacional

    [iii] En 2022, en el día de las Personas Palestinas Presas, 4.450 prisioneros y prisioneras son privadas de su libertad, detenidas en las cárceles de la Ocupación Israelí | Addameer

    El 28 de abril, el escritor Guillermo Saccomanno aprovechó el espacio que la Feria del Libro le propuso para expresar una crítica rigurosa al proceso de mercantilización neoliberal de la cultura.  Nada de lo que dijo es demasiado original, pero la repercusión justamente fue por decirlas en la sede de la Sociedad Rural, ante los dueños de la industria editorial y las cabezas de los multimedios hegemónicos.  A veces no se trata solo de que es lo que se dice sino donde.

    Por eso recordamos los discursos de García Marqués al aceptar el Nobel de Literatura o los inolvidables de Ernesto Guevara o Fidel Castro en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

    Pero Wado de Pedro no es Saccomanno, mucho menos García Marques y ni hablar de Che o Fidel.

    Nada.  No dijo nada y con ese silencio devastador consolidó el discurso colonial de la dominación sionista, que es también sostén del discurso neoliberal en la Argentina.

    Conclusión, una puñalada en la espalda al pueblo de Palestina y un tiro en los pies para la fuerza política que gobierna en nombre de una tradición que alguna vez se auto percibió como de liberación nacional y social.  Entonces, Rodolfo Walsh reivindicaba la revolución palestina y los padres de algunos de los funcionarios se formaban en los campamentos palestinos. Pero de eso Wado ni se acuerda

  • La imprescindible presencia de los trabajadores en el horizonte humano

    Hace unos treinta años, para el año 1995, un libro sacudió los debates de buena parte del mundo: el fin del trabajo, de Rifkin. Cuál era el contexto en que apareció el libro, que a su vez desató un enorme debate académico y político:

    Primero.  un momento de triunfalismo capitalista, habían vencido en la llamada Guerra Fría a la Unión Soviética y la caída de la Urss disparó un efecto dominó que derrumbó el resto de los países socialistas salvo cuatro: Cuba, China, Vietnam y Corea del Norte.  Treinta años después, en el centro de Europa, la guerra entre la Otan/Ucrania y la Rusia pos/soviética revela la disputa entre el intento norteamericano de mantener el mundo unipolar que surgió en los noventa del siglo  pasado y un nuevo esquema de poder multipolar donde China, India, Rusia, Irán y otros pretenden salirse del dominio total de los EE.UU.

    Segundo. Una nueva revolución industrial caracterizada por la robotización (maquinas que simulan casi todas las funciones humanas y aceleran la cadena de producción) la informática y la creación de internet que modificaron la conducción de los procesos y la circulación de las mercancías.  De esos cambios surgió la inmediatez de todo.  Del proceso  productivo y el fin de los grandes stocks generando un ahorro extraordinario para los capitalistas que necesitaban menos mano de obra y menos tiempo de espera de las mercancías.  El proceso no cesó pero nunca pudo, ni podrá, abarcar toda la humanidad ni todas las labores.  En la India se sigue usando fuerza de trabajo animal y en la Argentina surgió una industria del reciclado de la basura basada en el trabajo humano más simple y descalificado, no se necesita saber inglés ni la teoría de la relatividad para cargar cartón y papel usado.  Trabajadores hay, es más, hay más trabajadoras y trabajadores que en ningún otro momento de la historia en el mundo y en Argentina pero de los mismos procesos que describimos antes queremos hacer dos señalamientos, solo dos de una larga discusión necesaria.

    Como resultado mediato del golpe del 76 y los procesos neoliberales de Menem y Macri, hoy hay tres segmentos de trabajadores muy distintos entre si:  los estables, sindicalizados, con obra social y contrato de trabajo que constituyen un tercio de la clase; ellos no han recuperado mucho pero no han perdido demasiado con Fernandez; los precarizados que tienen las peores tareas, sin sindicato ni protección laboral, muchos obligados a fingir que son trabajadores autónomos, pequeños empresarios que venden su trabajo a empresas chicas y grandes, ellos tienen los peores sueldos y poco respaldo en la crisis.  Y por último, los desocupados que viven de changas y reciben un plan o  un bono cada tanto, y muy escaso.  Dos aclaraciones más, las mujeres están en los tres sectores y en los tres son más maltratadas y mal pagas.  Este esquema de tres tercios persiste a pesar de cambios postivos en un gobierno y retrocesos en otros.   Esta fue la tendencia y amenaza seguir.

    Y por último, y es solo una línea que decimos para marcar agenda.   De la derrota global del llamado socialismo, y de las consiguientes frustraciones políticas, los trabajadores no cuentan hoy con una alternativa mundial visible y estimulante.  Mucho menos a nivel nacional donde las expectativas sobre el Frente de Todos fueron consumidas en tiempo record por la crisis y la exasperante timidez del presidente en hacer lo que todos saben que hay que hacer.   Y de los cambios tecnológicos surgió un mundo hiper comunicado por los celulares que se han convertido en la primera fuente de cultura para las mayorías.  Una cultura del odio, de la ignorancia, de la indiferencia social, del individualismo extremo.

    Trabajadores hay y habrá, aquí y en la China; como siempre se trata de aportar a un proceso de auto organización y de una batalla cultural que sigue siendo la tarea de las tareas. 

    “Son las ideas, son las ideas las que iluminan al mundo, son las ideas, y cuando hablo de ideas solo concibo ideas justas, las que pueden traer la paz al mundo y las que pueden poner solución a los graves peligros de guerra, o las que pueden poner solución a la violencia. Por eso hablamos de la batalla de ideas.” Fidel.

  • Golpe blando o el viejo truco de hervir una rana en agua tibia

    Desde 1930 hasta 1982, cada vez que el Poder Real, los ricos, las embajadas imperiales, los dueños de la tierra y de todo, pensaban que un gobierno no les servía los volteaban por medio de las armas. 

    Pero ese ciclo de golpes se agotó en su desprestigio.  Luego apelaron a la alternancia entre dos fuerzas políticas idénticas pero de distinto nombre: Menem o De la Rúa.

    Para derrotar al Kirchnerismo tuvieron que apelar a un modo nuevo: la guerra judicial, la guerra mediáticas, las operaciones encubiertas como la muerte de Nisman. 

    El Poder Judicial que siempre fue elitista y clasista para fines del gobierno de Cristina se volvió un poderoso partido político de las derechas y el Imperio. 

    Elaboró doctrinas como la Irurzun que metía presos a ex funcionarios diciendo que eran más poderosos fuera del gobierno que adentro, echaron jueces como Rosanzki y sostuvieron a delincuentes como Stornelli y Bonadío. 

    El gobierno prometió terminar con las cloacas de la democracia, democratizar la Justicia pero no cumplió y entonces ese poder se hizo cada vez más osado y descarado. 

    Mantienen a Milagro presa, sostienen a impresentables como Bruglia y Bertuzzi, sabotean cualquier intento de reforma y ahora se lanzan a dominar el Consejo de la Magistratura por medio de instalar al presidente de la Corte como presidente del Consejo de modo tal que su presencia les garantice el manejo del presupuesto (enorme) y el disciplinamiento de los jueces por medio de concursos, juicios y otros procedimientos.

    ¿Por qué se habla de un “golpe blando” o “constitucional”, es decir, sin tanques ni picana eléctrica? 

    Porque la Corre Suprema asume funciones y poderes que no le corresponden, porque con sus gestos de Poder influye de un modo determinante sobre un cuerpo de jueces y fiscales que ha sido formateado en estos años por cursos y seminarios en que les instruyeron en la llamada doctrina del derecho del enemigo que básicamente dice que a los enemigos ni justicia. 

    Por eso la  impunidad de Macri y la persecución a Milagro, a Amado, a Julio, a todes. 

    Como en la fábula de la olla con agua tibia que luego levanta la temperatura hasta hervir sin que nadie reaccione, las garantías constitucionales, la presunción de inocencia, el debido proceso, el encierro solo para sentencias confirmadas, etc. han ido desapareciendo hasta limitar seriamente la idea del Estado de derecho mientras buena parte de la sociedad y hasta las fuerzas políticas y sociales siguen de espectadores. 

    En 2019 dijimos que la cuestión central era la libertad de los presos políticos, porque la continuidad de los presos era la del Poder Judicial que haría lo que hizo.  Con presos políticos no hay democracia, con esta Corte Suprema con la suma del Poder Jurídico, mucho menos.

  • El caso del ex Juez Federal Víctor Brusa, que fue parte de los grupos de tareas en Santa Fe durante la dictadura, que fue denunciado en 1992, destituido en 1998, apresado en 2005, condenado en 2009 a 23 años de prisión, que gozaba de libertad condicional desde 2019 y que ahora volverá a la cárcel.

    Apostillas sobre quienes lo eligieron, quienes lo protegieron, y de cómo el Presidente de la Corte Suprema trato de salvarlo usando sus pregorrativas al frente del Consejo de la Magistratura en octubre de 1999.

    Y de una lucha contra la impunidad que ya lleva treinta años.

    1992.  El Senado de la Nación, a propuesta de Carlos Reutemann (P. Justicialista) nombra Juez Federal a un torturador

    En agosto de 1992, enterado de la propuesta del Senador Carlos Reutemann de nombrar Juez Federal a Víctor Brusa, asumí por vez primera mi condición de ex preso político que había sido secuestrado dos veces y dos veces pasado por el Centro Clandestino La Cuarta en mi ciudad natal, Santa Fe, y en los diarios La Capital de Rosario y Rosario 12 preste testimonio sobre el rol de Brusa y el modus operandis del grupo de tareas de La Cuarta (cuestiones que al pasar de los años fueron confirmadas una y otra vez en los juicios orales realizados).  La denuncia fue desestimada y el Senado de la Nación lo puso en el cargo de titulare del Juzgado Federal Número Uno de Santa Fe, con jurisdicción electoral (nada menos). En 1998, los miembros del Consejo de la Magistratura al descartar el argumento de que Brusa había jurado por los Estatutos de la Dictadura dijo “que el 80% de los integrantes actuales del sistema judicial juró por los Estatutos” .   Continuidad jurídica que le dicen, y es lo que justificó la Corte Suprema en 1930 al avalar el golpe de estado del seis de setiembre.  Continuidad jurídica.

    1999.  El Jury de destitución constituido por el Consejo de la Magistratura destituye a Brusa como Juez,  pero con una trampita…

    Las denuncias contra Brusa fueron sumando testigos y recorriendo territorios.  Patricia Isasa, sobreviviente del mismo circuito, la llevó a España donde se sumó como un caso más en la Causa por Genocidio que llevaba adelante la Audiencia Nacional Número Cinco de Madrid.  En 1998 me tocó viajar para testimoniar y en 1999, cuando se puso en marcha el Consejo de la Magistratura (acordado por el Pacto de Olivos entre Menem y Alfonsín y votado por la Reforma Constitucional de 1994) el caso Brusa fue el primero en llegar a la instancia de destitución.  Catorce compañeras y compañeros de aquella experiencia colectiva, la de resistir bajo la dictadura, se presentaron ante el Consejo en años de dura impunidad menemista.  Cuando ya no pudo parar el proceso destituyente, el vicepresidente de la Corte, el Dr. Moliné O Connor negoció con los consejeros que aceptaban la destitución pero la causal de derechos humanos, que lo iban a destituir por haber abandonado a una persona en la Laguna Setubal a quien él mismo había atropellado con su lancha.  Antes, un enorme conjunto de personalidades santafesinas, incluido el Obispo Storni lo habían defendido en una solicitada.  En el 2009, el Obispo sería condenado por pedestería.  Cuando perdió el sillón, su amigo Horacio Rosatti perdió la dirección de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina. Dios los cría….

    2001.  Garzón pide la extradición, De la Rúa la rechaza y a pedido nuestro el Juez Cavallo abre una causa judicial en la que declararíamos en 2002 y pondrían preso a Brusa en el 2005

    Como a tantos otros, Baltazar Garzón pide la extradición de Brusa, el Curro Ramos y el resto del grupo de tareas; mientras duró el pedido de extradición el Juez Brusa se pro fugó y escondió en Buenos Aires  Fue Carlos Zamorano quien leyendo el Tratado de Extradición con España indicó que era posible pedir que se los juzgue aquí.  Con la ayuda de otro abogado de la Liga, Rodolfo Yanzón, llegamos al Procurador General de la Nación, Carlos Becerra y luego al Juez Cavallo quien fue uno de los primeros en declarar inconstitucional el  edificio jurídico alfonsinista de la impunidad y abrió la causa judicial que luego fue a Santa Fe para que la impulse el Juez Reinaldo Rodríguez.  El fiscal era el Dr. Freiler quien jugó un rol relevante en la decisión y primeros pasos de la causa.  Freiler fue destituido por el Consejo de la Magistratura en 2017, pleno dominio macrista. Nada es casual en los dominios de Comodoro Py.

    En Santa Fe tuvimos que declarar ante quien había sido el secretario del juez Brusa.  Y por tres años la causa parecía muerta.  En el 2005, el Juez Rodríguez tomó fuerzas y llamó a indagatorias y procesamientos.  En el 2006, lo acusaron, lo suspendieron y apartaron de la causa.   Uno a uno los jueces y conjueces se excusaban, todos eran amigos de Brusa…  La familia judicial es casi infinita.  Finalmente, se logró que un abogado asuma el caso y lo sacara adelante pero con dos detalles: no habría acusación de asociación ilícita y tampoco estaría en el juicio el caso Alicia López de modo tal que a Brusa no lo juzgaran por ninguna desaparición forzada como la de Alicia.  Nada es casual en esta causa.

    2009.  En el primer juicio sobre el Genocidio en Santa Fe, Brusa y el resto de acusados son condenados a penas muy altas.  En su primer condena el ex juez sumó 23 años, luego recibiría otras. Una crónica de mi testimonio echa por el periodista Matías Bustelo.

    José Schulman, responsable de Derechos Humanos del PCA, secretario de la Liga Argentina por los Derechos de Hombre, brindó testimonio de terrores sufridos en carne propia ante un estrado judicial santafesino, en un juicio por crímenes de lesa humanidad cuyos fundamentos nos duelen a todos.

    José Schulman dejó al alcance de su mano el trípode metálico que acompaña y ayuda sus pasos y se sentó ante los jueces. Como no tiene fe religiosa, juró su verdad sobre la memoria de los 30000 compañeros desaparecidos. Atrás de su banca, la de un sicólogo vigiló que no quebrara mal, tan denso es el combo que debe repetir Schulman. Llevaba colgada al cuello una foto de Alicia López, desaparecida. El hombre hizo su comienzo fácil a los jueces: ratificó las denuncias del expediente (las de apremios ilegales y torturas, efectuadas en 1977 y las del testimonio ante el Consejo de la Magistratura, en 1999).

    Pero el Juzgado exigió pormenores y, entonces, Schulman, confeso ateo, confesó que en 1975 salvó dos veces la vida “por milagro” (Él en esa época era pecador de tres pecados era joven, militaba y tenía libros en casa). Una, cuando una patota sindical de la UOM, lo arrinconó en un pasillo para gatillarle una 45 en la cabeza. Otra, cuando el 5 de diciembre de 1975, después de festejar el egreso universitario de la entonces compañera suya, una bomba estalló en su casa. En este punto recordó que al salir a la calle reconoció al oficial de la policía provincial Carlos Rebechi, jefe de una banda de inteligencia dedicada a secuestrar militantes sociales, quien ya lo había detenido en 1973. “Lo más difícil de describir es la sensación al estar en una casa en la que estalló una bomba; uno se despierta en una nube de polvo sin entender qué pasa, si está en este mundo o en otro”, memoró Schulman, rasgando la nube. “Yo seguí militando igual”, agregó el tozudo secretario de la Liga para luego agregar reflexivo: “dimos el cuerpo por una democracia que no nos defendía, que no era nuestra”.

    Se salvó esa vez, pero a pocas horas del golpe militar del año siguiente, una patrulla llegó a su casa y se llevó todos los libros de su padre, obrero ilustrado. También a su hermano Pablo, quien permaneció preso hasta abril de 1976.

    Como clandestino, se salvó. “Santa Fe era tiros y tiros entonces. Y bombas y patrulleros y la sensación de que llegarían por mí en cualquier momento”, nos dice de esa época injusta que lo buscaba. La noche del 11 de octubre (o en la madrugada del 12, contradicción que no importa, porque los represores, pobrecitos, no se toman los feriados) Schulman había organizado en su casa clandestina una reunión de las Juventudes Políticas. Golpearon la puerta. Por la mirilla corrediza se asomó la punta letal de una carabina. Pidieron los visitantes el documento de todos los presentes. Vieron que Schulman se llamaba Schulman. Entró el conocido Rebechi y se llevaron al resto de los importunados. Quedaron Schulman y los uniformes. “Empezó un interrogatorio feroz, con golpes y patadas. Yo tenía 24 años”, dijo el hombre a los jueces del estrado. Bajó la cabeza.

    Pero las normas de la Justicia obligaron a enumerar que lo encapucharon y que lo llevaron a lo que después supo era la Comisaría Cuarta de la ciudad de Santa Fe: celda infecta de la que vale destacar que a la madrugada de haber llegado Schulman internaron a una mujer en la “tumba” vecina, quien traía consigo un bebé. “Traté de ayudarla emocionalmente como pude; el bebé se pasaba de una celda a otra por entre las rejas y yo jugaba con él”. Después se la llevaron con su hijo, escuché llantos y gritos y, cuando la devolvieron a la “tumba”, el bebé no estaba con ella. Después desapareció Alicia López, otra compañera de cárcel (la flor colgando del cuello del testigo) de la que aún no se ha vuelto a saber.
    Cerca de la Comisaría Cuarta de Santa Fe, vivía un bandoneonista, que aún vive allí. Regalaba acordes, como lejanos, a los torturados de la cuadra.

    Después lo llevaron a Coronda, en un grotesco operativo en el que una docena de hombres desarmados fue cortejado por tanquetas, helicópteros y camiones de soldados en una autopista a la que anularon ambas calzadas. Dijo de esta prisión Schulman: “Coronda era una máquina de destruir subjetividades. Nos dejaron vivos, justamente porque pensaron que habíamos perdido la voluntad, sin embargo, a tres años de la desaparición de Julio López, no hay un testigo que se haya acobardado”. Citó a Borges: “hay una dignidad que el vencedor no conoce”. Cuando se fue de Coronda, lo despidió el coronel Juan Rolón, quien le dijo ese día: “a vos en Chile te habrían fusilado, pero si seguís gritando en el Partido Comunista te voy a fusilar yo”.

    Schulman quedó libre en abril de 1977, sin embargo, el 22 de noviembre de ese mismo año, reconoció en un bar a un grupo de inteligencia policial capitaneado por Eduardo Ramos. Huyó. Los represores lo siguieron en un Fiat, cuando lo interceptaron, Ramos le colocó su pistola en la nuca, profiriendo al momento una afrenta verbal. Lo encapucharon, lo metieron en el asiento trasero del automóvil y lo llevaron a un sitio no identificado en el que lo desnudaron y le golpearon salvaje y reiteradamente el abdomen. También le colocaron una madera con clavos atrás de la pierna y lo obligaron a hacer flexiones.

    Después lo llevaron a su simulacro de fusilamiento, en el que sintió una ráfaga cerca de su rostro y luego la voz de Ramos quien, después de increpar a sus compañeros por su “falta de puntería”, pareció efectuar un disparo, que tampoco acertó. Lo tiraron en una celda y lo sacaron a la mañana. Le quisieron hacer firmar una confesión en la que se adjudicaba la autoría de un atentado con artefacto explosivo en la plaza España de la ciudad de Santa Fe. Se negó a firmarla argumentando que para la época en que se le adjudicaba el hecho, él estaba preso en Coronda. Quien le exigió esa firma era Víctor Brusa, luego juez Federal…

    Todos los presentes en el juicio esperaron que Schulman condenara las vejaciones sufridas a su cuenta, pero el hombre, en cambio, prefirió denunciar que “el robo grande en Santa Fe lo hizo Acindar, no lo perejiles de la picana, que te robaban los libros y la licuadora”. Y sin temor de caer en el discurso (porque ya no teme), agregó: “es mentira que los torturadores eran locos o enfermos. No: son seres humanos”. Y, para que la última reflexión no desconcertara, explicó: “la estructura misma del terrorismo de Estado generó un aparato de burócratas del terror, que no necesitaban órdenes para tomar decisiones autónomas”.

    Sus últimas palabras fueron dichas sin sentido declamatorio, pero invitamos a leerlas de pie: “es imposible considerar este juicio como un juicio cualquiera. ¿Qué cosa es un juicio? ¿Qué cosa la reparación? ¿Quién nos va a devolver a Alicia López? Yo tenía 24 años cuando me metieron preso. ¿Quién me devuelve la juventud? El golpe no apareció en un instante sino que se construyó largamente. Hubo que organizar un ejército que primero se entrenó matando indios en el desierto. Un ejército que dio un golpe de Estado en 1930, otro en 1943, otro en 1955, otro en 1962 y otro en 1966. Este juicio permite restablecer la verdad de que la dictadura fue cívico militar con los fines de reorganizar el país en función de los grandes grupos económicos, que aún son sus dueños. En nombre de mi generación, me siento con el derecho de exigir que nos devuelvan la tierra y los salarios de los trabajadores. En este juicio están mis compañeros, porque los compañeros que están en el corazón de sus compañeros no mueren nunca. Hay tres militares acusados que hoy están ausentes, por ejemplo Rolón, que tiene cáncer. Y nosotros decimos que podemos pelear contra la impunidad, pero no contra el cáncer. Nosotros no somos como ellos. Es más, les deseo larga vida a todos los genocidas. Algunos quieren que estos juicios sirvan para aterrorizar a la gente, pero si sólo se habla del horror de la tortura, el secuestro o la muerte, nunca habrá un juicio para Martínez de Hoz, cuyo legado es una patria de miseria inhumana”.
    Schulman bajó una vez más la cabeza. Bebió largos sorbos de agua del vaso a su lado. Finalizó: “empecé con un juramento de verdad, pero juro ahora que seguiremos en la lucha para que haya en Argentina memoria, verdad y justicia”.

  • Aniversario.

    Cuarenta y cinco años de libertad vigilada

    Hace justo hoy 45 años, un  Coronel del Ejército Argentino, en su despacho, abrió una caja con fichas, saco la mía, la leyó y me dijo que en Chile me hubieran fusilado,  que tenía que agradecerles.

     Luego me ordenó silencio, que sí denunciaba algo de lo ocurrido me volverían a secuestrar; me devolvió el dni y quedé en libertad adentro del predio del Comando  del Batallón de Infantería número 12 que llevaba el nombre de Arenales. 

    Pobre Arenales, qué culpa tenía él de esos torturadores y genocidas?

    Ni loco se me ocurría irme caminando por ese predio.   Pedí un teléfono y llame a Don Pepe Sorbellini quién vino con su vieja Renoleta 4lL a rescatarme.

    Atrás había quedado el secuestro en la cuarta, el recuerdo de una mujer que caía en el breve espacio que va del baño la cocina, la estadía en la guardia de infantería reforzada y los pocos meses en la cárcel de Coronda.

    Cómo no les hice caso y seguí militando,  pocos meses después, el 21 de noviembre de 1977, el mismo grupo de tareas me volvió a secuestrar, me regresó a la Cuarta y casi me mata en la tortura.

    No hace tanto que supe que desde mi segunda liberación de noviembre de 77 hasta los finales de la dictadura, había una orden de captura en una causa judicial que solo finalizó en los primeros años del gobierno de Alfonsín.

    Literalmente viví en libertad condicional, clandestino del modo que se pudo y seguro que bien vigilado.

    Yo era militante de la Fede desde 1967, pero desde aquel acto en el Comando del Ejército 12  de infantería asumí el compromiso de luchar día a día por la libertad de las y los compañeros y para defender su identidad.

    Qué el silencio no los vuelva a desaparecer.

    Cada tanto por una razón u otra, a alguien o a algunos, desde el Estado, desde un partido político o desde la ficticia opinión pública de las redes, vuelven a condenarme al silencio.

    Ni lo sueñen, demasiado tiempo me mantuvieron callado.

    Nunca más el silencio

    Nunca más