• Perón entre dos golpes de Estado, el del GOU de 1943 y el Gorila de 1955.

    Segunda nota de la serie Mitos sobre el peronismo y el estado. 

    En memoria de Juan Ingalinella desaparecido en 1955

    que alguna vez dio una charla clandestina en mi casa

    en Santa Fe, la misma que la Triple A demolió

    con una bomba bajo otro gobierno peronista en 1975.

    Encerrado en una cárcel fascista, Antonio Gramsci se pregunta una y otra vez sobre las razones de la derrota de la revolución en su país y se contesta: “Nosotros no conocemos Italia. Peor todavía, no tenemos los instrumentos adecuados para conocer Italia tal como es realmente, y entonces nos encontramos en la casi imposibilidad de formular previsiones, de orientarnos, de establecer líneas de acción con una cierta probabilidad de acierto. No existe una historia de la clase obrera italiana. No existe una historia de la clase campesina” (http://www.gramsci.org.ar/1922-26/09-que-hacer.htm)

    Las reiteradas frustraciones argentinas (no pudimos superar los límites del Kirchnerismo y vino Macri; no pudimos capitalizar la rebelión de diciembre de 2001 como tampoco habíamos podido coronar la ofensiva popular que transcurrió desde el mayo de 1969 (Cordobazo) hasta la Masacre de Ezeiza en mayo de 1973; y así podríamos llegar al agotamiento de las batallas independentistas de San Martín, Belgrano, Moreno y Monteagudo, nos demandan superar las respuestas fáciles, lineales, superficiales que impiden comprender de verdad quienes somos los argentinos y los pobladores antiguos de estos territorios nuevamente colonizados, ahora por los EE.UU. y sus cipayos locales.

    Aclaro que la solución no estriba en estudiar Italia como algún dogmático indomable contestó a la misma pregunta, sino de entender nuestra historia nacional y en esa historia sin lugar a dudas que tiene centralidad el peronismo y a una mirada sobre sobre sus orígenes, desde la perspectiva del accionar del Estado argentino, dedicamos esta nota.

    En muy pocas líneas digamos que Juan Domingo Perón se une al Grupo de Oficiales Unidos que en junio de 1943 da un golpe de estado y se hace del gobierno.  En ese gobierno, primero actúa como Secretario de Trabajo y Previsión (inaugurando un espacio estatal de nuevo tipo) para luego ser nombrado Vicepresidente y Ministro de Guerra lo que precipita una reacción militar, lo encierran, y una contra acción obrera y popular que lo libera y lo pone en disposición de ganar las elecciones en los siguientes meses al 17 de octubre.

    Primer matiz: pocas veces cuando se hace la secuencia de los golpes de estado en la Argentina: 1930, 1943. 1955, 1962, 1966 y 1976 se menciona al de 1943.  Incomoda al apologista  y desconcierta a muchos por su carácter contradictorio, tanto como el propio Perón; lo cual no debería desconcertar porque la contradicción es el modo en que se despliega la vida social y la historia.

    Cierto es que el GOU era un grupo político de militares inclinados hacia el Eje fascista de Alemania, Japón e Italia.  Es cierto que Perón participaba en él y participó en el gobierno surgido del golpe (también había apoyado al de 1930 y residido en la Italia de Mussolini como agregado de la embajada argentina) y que se apoyó en el aparato estatal para desplegar su propio proyecto político que al entrar en contacto con los trabajadores y sectores nacionalistas se perfila de una manera novedosa para el país y la región dejando atrás (pero arrastrando jirones del nacionalismo católico de derecha, fascistoide del cual provenía). Surgido de un golpe de estado para ser derrotado luego por otro golpe aún más de derecha y cipayo, el de 1955, pretender que Perón y el Peronismo nacieron de una vez y para siempre, iguales a si mismo en el transcurrir del tiempo es uno de los grandes errores posibles; el otro es solo prestar atención a las policías bravas y la picana de modo tal de perder de vista a las masas trabajadoras que se tomarán de sus promesas y una y otra vez irán por más, tal como ocurrirá en estos meses con el gobierno peronista de los Fernandez.

    Sigamos al historiador César Tcach, investigador del Conicet que publicó El parto de un desencuentro: el duelo peronismo-comunismo en Argentina (1943-1955) sobre el carácter represivo del golpe militar de 1943 y sobre los límites del primer gobierno de Perón (1946/55)  https://journals.openedition.org/nuevomundo/82039       

    “Tras el golpe militar de junio de 1943 tuvo lugar un proceso progresivo de concentración funcional de la autoridad en Perón, que lo condujo a desempeñar primero el poder en el Departamento Nacional del Trabajo y luego, de modo simultáneo, en la Secretaría de Trabajo y Previsión, en el Ministerio de Guerra y en la Vicepresidencia de la nación hasta octubre de 1945. El segundo día después del golpe, el diario del PC La Hora fue saqueado y clausurado por los agentes policiales de la Sección Especial contra el Comunismo[i], y detenidos sus principales redactores. 

    El 1 de julio de 1943, el Ministro del Interior, general Alberto Gilbert advirtió que “los comunistas podían actuar de modo indirecto y disimulado a través de asociaciones colaterales”[ii] que había que combatir, ilegalizar y de las que había que clausurar sus locales. Dos semanas más tarde completó sus advertencias: el uso de la palabra “democrático” podía ser una máscara de las actividades comunistas: se declaró fuera de la ley a la CGT N° 2, centros educativos y culturales como el Colegio Libre de Cultura Popular y asociaciones antifascistas como Acción Argentina y Junta de la Victoria. 

    La eliminación de la presencia de comunistas en la administración pública nacional, provincial y municipal constituyó un objetivo constante del gobierno nacional. En 1943, se impartieron instrucciones a los comisionados municipales de diversas provincias a efectos de vigilar la infiltración comunista y denunciarla a la policía.

    Asimismo, en junio de 1945, una resolución del Ministro de Guerra, coronel Perón, instruyó al general de brigada y Director General del Personal del Ejército, Pedro Abadie Acuña, para que solicitara información al interventor federal en Córdoba sobre empleados de la Cárcel de Encausados imputados de “actividades comunistas”. 

    La represión anticomunista se extendió a los más recónditos lugares de la geografía argentina. En el departamento Roque Sáenz Peña (territorio nacional de Chaco) fueron detenidas 24 personas, algunas de ellas en sus lugares de trabajo. En la gobernación militar de Comodoro Rivadavia – jurisdicción política administrativa creada en 1944 –, la represión a los militantes comunistas que desarrollaban su actividad en los campamentos petroleros de Caleta Olivia y Cañadón Seco no tardaron en hacerse sentir.

    De acuerdo con el historiador Gabriel Carrizo[iii], pervivieron durante largos años en la memoria colectiva de los ex-militantes comunistas – entre los cuales circulaba asiduamente el semanario Orientación – los vuelos que se realizaban desde la ciudad de Comodoro Rivadavia a cárceles de Buenos Aires “a través del denominado avión fantasma”. En esa ciudad petrolera, militares, sacerdotes salesianos y la Asociación Patriótica Argentina Peronista conjugaron sus esfuerzos para liquidar el sindicalismo comunista.   

    Entre 1943 y 1945, la organización del aparato represivo del Estado en relación a las actividades comunistas tenía dos andariveles: militar y policial. En relación al control social ejercido directamente por los militares, tenían injerencia directa en el proceso de toma de decisiones el Ministerio de Guerra y la Gendarmería Nacional…

    El dispositivo policial de represión tenía su centro de coordinación en la policía de la Capital (Buenos Aires), reconvertida en Policía federal a partir del 24 de diciembre de 1943; las policías locales de las diversas provincias debían compartir con ella informes y fichas de personas identificadas como comunistas. Los organismos de espionaje político tendieron a institucionalizarse a través de la reglamentación de las divisiones de investigaciones, y en especial de sus respectivas secciones de Orden Social y Político. La planilla prontuarial empleada por la policía se organizaba en cuatro ítems: datos, señas particulares, antecedentes penales y antecedentes políticos y morales. 

    En virtud del Estado de Sitio, numerosos comunistas fueron detenidos sin juicio, quedando a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), apelando a un prolífico uso del al artículo 23 de la constitución nacional. Muchos de ellos fueron enviados a penales del sur del país.   

    Las normas institucionales que regulaban la represión anticomunista fueron los Edictos de Seguridad y Reuniones Públicas de noviembre de 1943, y especialmente el decreto 536/45 del 15 de en7ero de 1945, de Represión de Delitos contra la Seguridad del Estado. Los edictos – de órbita provincial – sancionaban con penas de prisión de hasta 25 días la distribución de panfletos y la posesión y/o pegatina de carteles; el decreto castigaba con penas de hasta cinco años de prisión preconizar doctrinas comunistas y hasta tres años de prisión para quienes inciten a huelgas en “reparticiones nacionales, provinciales o municipales, o en empresas semioficiales o particulares que tengan a su cargo servicios públicos”. 

    La prohibición de la prensa comunista se complementó con la censura de prensa contra aquellos periódicos que reprodujesen sus declaraciones. En el mundo del trabajo – como ha señalado con acierto Juan Carlos Torre –, la firmeza de los cuadros obreros comunistas en mantenerse fieles a la línea del partido sin dejarse seducir ni cooptar por el gobierno, tuvo como consecuencia la represión más implacable.

    La legalización del Partido Comunista de cara a las elecciones de febrero de 1946 y la decisión de Perón de mantenerlo en la legalidad durante los años posteriores generó el descontento de la Iglesia Católica. Desde su mirada, legalizar al PC y permitirle participar de las consultas electorales era “un crimen de lesa patria”. La decisión de Perón tuvo como contrapartida la prédica antigolpista del Partido Comunista y la adopción de una línea política predispuesta – a partir del XI congreso partidario – a reconocer los aspectos positivos de la gestión gubernamental.

    La VI Asamblea Nacional del PC, realizada a fines de 1946, valoró satisfactoriamente el primer plan quinquenal propuesto por Perón en sus aspectos económicos, pero advirtió acerca de la tendencia del presidente a concentrar demasiado poder y restringir las libertades democráticas. La idea del Perón nazi o resabio del fascismo europeo cedió paso, así, a una mirada más sofisticada del peronismo que lo concebía como un fenómeno heterogéneo que incluía en su interior vetas progresistas y reaccionarias. Por ello el PC participó de todas las consultas electorales del período, incluso de aquellas en que el resto de la oposición planteó la abstención, como por ejemplo, las elecciones realizadas en la nueva provincia Presidente Perón (Chaco), en 1953. 

    Sin embargo, el PC no tenía cabida en la “comunidad organizada” que imaginaba Perón. En 1948 se prohibieron sus actos y reuniones, se allanó su sede en Córdoba y se detuvo a 50 militantes. El 12 de agosto de ese año marcó un punto de inflexión: la Cámara de Diputados de la Nación aprobó en el lapso de unos pocos minutos, sin despacho de comisión ni debate previo, la Ley de Organización de la Nación para Tiempos de Guerra, que legitimaba e institucionalizaba la participación de las Fuerzas Armadas en la represión interna. Ante la interpretación de un “peligro inminente”, el presidente podía asumir funciones judiciales y someter a los civiles a la justicia militar. Esta ley fue aplicada por primera vez a los obreros ferroviarios en la huelga de 1951, cuya responsabilidad fue adjudicada por el gobierno a elementos comunistas.     

    En abril de 1949, la policía federal allanó en Buenos Aires la sede que el PC tenía en la calle Acevedo 2265 y detuvo a 26 militantes que participaban de una escuela de formación de cuadros. El motivo aducido fue la violación del edicto policial sobre reuniones públicas, pero el comunicado de la Policía Federal reflejaba un rabioso anticomunismo: aludía al “virus venenoso de su nefasta ideología”.  La idea de “infiltración” estaba plenamente instalada en el universo cultural peronista.

    No en vano el gobernador de Córdoba, brigadier Ignacio San Martín, señalaba en un discurso de octubre de 1949: “El enemigo no descansa y no descuida oportunidad para infiltrarse y producir desorden. Ese Partido Comunista o ese Partido Socialista marxista, tienen en este momento la misión principal de infiltrarse”; y convocaba a la participación civil en la represión: “Contra esos cabecillas, agitadores profesionales pagados por el extranjero, tienen que reaccionar ustedes, la masa misma”.  

    El hecho más grave ocurrió en Tucumán. En noviembre de ese año, 10 sindicalistas de la capital de la provincia fueron detenidos por planear un paro general de solidaridad con la huelga de obreros de los ingenios azucareros. Uno de ellos, Carlos Antonio Aguirre, dirigente del sindicato de mozos y, a la sazón, integrante del comité provincial del PC de Tucumán, fue secuestrado, torturado y asesinado por la policía; al parecer, en el subsuelo de la Casa de Gobierno. A posteriori se hizo desaparecer el cuerpo, mientras fuentes policiales y gubernamentales – y desde la propia CGT oficialista – promovían la hipótesis del auto-secuestro y se responsabilizaba a sus camaradas, circunstancia que generó nuevos allanamientos en casas de militantes comunistas. Empero, la investigación judicial permitió hallar su cuerpo dos semanas después en la provincia de Santiago del Estero.

    A contragusto de la CGT, el 20 de diciembre de 1949 hubo una huelga general en la ciudad de Tucumán de repudio al asesinato, que se extendió a los ingenios azucareros de Santa Lucia y La Florida. Los policías que tuvieron una responsabilidad directa contaron con penas de prisión en suspenso y quedaron en libertad.   En febrero de 1950, por resolución del presidente de la Comisión Bicameral del Congreso Nacional para la investigación de actividades antiargentinas, José Visca, se clausuraron numerosas sedes del PC. Por violación del Edicto policial de seguridad pública fueron detenidos centenares de militantes comunistas en diversas partes del país.

    En mayo de 1950, la Liga Argentina de los Derechos del Hombre, institución promovida por el PC, incluía en su boletín publicado en Buenos Aires un artículo titulado “El ‘desacato’, arma de represión antipopular”. Sostenía que el pueblo contemplaba con “indignación” como las cárceles se poblaban de militantes políticos y gremiales acusados de desacato. Al respecto, recordaba que, en 1949, durante las últimas sesiones del Congreso Nacional, se amplió discrecionalmente el alcance del delito de desacato mediante la reforma del Código Penal, en su artículo 244.

    Entre los detenidos por desacato mencionaba al Dr. Ángel Abraccio, dirigente en la ciudad de Roque Sáenz Peña (Chaco) de la Liga Argentina de los Derechos del Hombre, al obrero José Paz – a la sazón, diputado electo –, secretario del PC de la provincia de Santiago del Estero, y a los periodistas y directores de La Hora, Paulino González Alberdi, Salvador Dell´ Aquilla y Alfredo Varela. En el caso del dirigente obrero santiagueño José Paz, se aclaraba que estaba detenido desde hacía seis meses y procesado por supuesto delito contra la seguridad del Estado, por repartir volantes reclamando la investigación del crimen de Aguirre en Tucumán.

    A modo de contraste, denunciaba que, mientras tanto, los torturadores de la Sección Especial denunciados por las mujeres obreras telefónicas continuaban disfrutando de impunidad.Las denuncias incluían 8 detenidos por el decreto de seguridad del Estado y 6 secuestros entre marzo y abril de 1950, y 157 detenciones arbitrarias en los primeros cuatro meses del año.

    Otras 14 personas de origen eslavo y, al parecer, de simpatías comunistas, estaban detenidas por aplicación de la Ley de Residencia 4144. Asimismo, informaba quese presentaron 30 recursos de habeas corpus desde el inicio del año. La publicación incluía en su pedido de libertades al peronista Vicente Leónidas Saadi y a los presos de la UCR, Ricardo Balbín, Moisés Lebenshon y Mario Bernasconi.

    La defensa de los derechos humanos promovida por la LADH no excluía un tono antinorteamericano que involucraba al propio presidente Perón. Ante la celebración gubernamental del 1 de mayo de 1950, se preguntaba:“¿Puede ser un día de fiesta cuando los emisarios del imperialismo yanqui, organizadores y propagadores de la guerra, van y vienen en nuestro país libremente, mientras en este 1 de mayo, todas las fuerzas obreras y populares que no coinciden con el punto de vista gubernamental se ven imposibilitadas de manifestar por las calles sus anhelos de paz, libertad, de solidaridad y de justicia social?  

    Sus denuncias no hicieron mella: en mayo de 1951 fue secuestrado y torturado  Ernesto Mario Bravo, militante estudiantil comunista de la Universidad de Buenos Aires quien años después se refugió en Cuba donde trabajó como médico en la salud pública. La FUBA –presidida por David Viñas- dispuso una huelga de 48 horas.  En los años que siguieron, el riesgo de allanamientos de domicilios particulares, sedes partidarias y detenciones continuaron formando parte de la vida cotidiana de los militantes comunistas. Pero éstos ya no acusaban a Perón de nazi – como en 1945, al compás del fin de la segunda mundial – sino de tibieza ante el imperialismo norteamericano.

    El hecho más grave ocurrió en Rosario el 17 de junio de 1955: Juan Ingalinella, médico y apoderado del PC en esa ciudad, fue secuestrado por integrantes de la Sección Especial de la policía, torturado y asesinado; su cuerpo no apareció nunca. Sin embargo, la línea antigolpista del PC se mantuvo incólume. Una declaración dada a conocer el 16 de julio, sostenía que el episodio se produjo “… al amparo de ciertas autoridades gubernamentales, por elementos policiales al servicio del golpe de Estado reaccionario tramado por el imperialismo yanqui”.  Es decir, la responsabilidad no fue adjudicada al presidente de la nación sino a elementos incluidos en su gobierno.

    Hasta aquí el relato del historiador César Tcach; transcribo ahora una reseña de la legislación represiva de aquellos años sugerida por el compañero Carlos Zamorano, abogado, historiador, militante de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y ex preso político bajo el gobierno de Isabel Perón y de Videla.

    1. ESTADO DE SITIO: .  Fue instaurado en 1941 y no se levantó hasta agosto del 1945. Repuesto en 1951 duró hasta el fin del primer peronismo (1955)  y se extendió en realidad hasta 1963 (salvo insignificantes períodos). Implica la  «suspensión de las garantías constitucionales»,
    • DECRETO 536/45 Y EDICTOS POLICIALES: en Enero del 45 se dictó el Decreto 536 (que duró hasta 1955) para prohibir dos cosas distintas: las huelgas (con hasta 3 años de cárcel) y la «doctrina comunista» (con hasta 5 años). 
    • ESTADO DE CONMOCIÓN Y ALARMA: cuando se reformó la Constitución en 1949 no solo se mantuvo el «estado de sitio» como estaba  sino que se añadió (ver su art. 34) para casos de «alteración del orden público» (aunque no haya la clásica «conmoción interna del Estado» que fijaba la Constitución de 1853), el denominado «estado de conmoción y alarma» por el cual el Presidente podía arrestar a cualquier ciudadano por 30 días.
    • LEY DE RESIDENCIA: creada en 1902, casi no fue aplicada por los radicales (1916 /1930), sí por los fascistas que vinieron después, pero también durante el peronismo. En el libro  sobre la ley de residencia “4144: para la expulsión de los extranjeros rebeldes» (2011), incluyo un Cap. XIº para deshacer los esfuerzos de amnesia de los historiadores sobre el lapso peronista en relación a la aplicación de esta ley antiproletaria.
    • ESTADO DE GUERRA INTERNO: intentó vanamente el Gral. Menéndez dar un golpe de Estado en 1951 y fue vencido en pocas horas. Desde este momento se aplicó un curioso «estado de guerra interno» que duró hasta 1955 (4 años). En marzo de 1955 el Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical MUCS denunció que «estaban en la cárcel 700 personas en aplicación del estado de guerra interno». 
    • LA DOCTRINA CONINTES: en Agosto de 1948 se dictó la importantísima ley 13.234; se trató ésta en breves minutos, vale decir sin tratamiento previo en alguna Comisión de las Cámaras, para que el Presidente pudiera poner a los civiles en huelga a disposición de los tribunales militares (preparación de la Nación en tiempos de paz para tiempos de guerra). Se la recuerda bien por su terminante aplicación durante la célebre huelga ferroviaria de 1951 y esta «requisación de servicios» de los trabajadores del riel duró dos (2) años. Se aplicó después a diversísimos gremios, con expresa mención de las facultades que esta ley confería al Gobierno durante una década (1951/1961). Representaba una «movilización militar» de los obreros en huelga, para colocarlos bajo la jurisdicción castrense, debiéndose aplicar a los «desobedientes» el art. 622 del Código de Justicia Militar (que pena a los «traidores a la Patria» que prestan auxilio a un enemigo bélico). En «Fuerzas Armadas y conflictos sociales. La doctrina CONINTES» (1990) del Dr. Carlos Zamorano  se analiza pormenorizadamente todos y cada uno de los decretos de «requisación (militar) de servicios» en la dura década 51/61, invariablemente sustentada invocando la ley 13.234. 
    • GENOCIDIO: en Octubre de 1947 el Gobierno de Formosa (era «Territorio Nacional»), pidió a Gendarmería Nacional que expulse a los indios pilagás y wichís que estaban asentados precariamente (y provisionalmente) en «Rincón Bomba», porque «les tenían miedo». Inmediatamente, con ametralladoras, dejaron 500 muertos y 200 desaparecidos. Eran las víctimas formoseños que se habían trasladado desde Marzo los 100 km. a pie para ir a trabajar en el Ing. San Martín de Tabacal (Salta) porque el latifundista Robustiano Patrón Costas les había prometido un salario de $6 por día. Cuando les quiso pagar $2,50 los indios le solicitaron una audiencia, a la que no accedió. Por ello retornaron los 100 km. igualmente a pie, y antes de entrar al pueblo Las Lomitas  (donde tantísimos años después estuvo confinado Menem, por la Junta Militar del 76), se quedaron a descansar en «Rincón Bomba», y aquí los aniquilaron. La demanda por el genocidio recién se hizo en 2005 (58 años después de los hechos), y recientemente tuvo sentencia .
    • DELITO DE DESACATO: si bien en la actualidad no existe más esta figura en el Cgo. Penal, en la época que estamos refiriendo no solamente estaba insertada en él como art. 244, sino que en 1949 fue aumentada la escala punitiva al grado de tornarlo inexcarcelable, por lo cual quienes fueron condenados por agraviar con sus críticas al Presidente (o a los Ministros, a los jueces o legisladores) llegaron a colmar las cárceles. Ricardo Balbín, por ej., que era el jefe del bloque de la UCR (44 diputados nacionales), pasó un año y medio de cautiverio desde 1951. En el importante libro de Irene Cutillo «Historias gorilas. Represión durante los años 1943/1955» (2018), se desarrolla todo un arco de figuras penales para reprimir las ideas y el accionar democrático.
    • LA ARGENTINA ES PERONISTA:  la ley 14.184  (año 1953) así lo consagra. Dice que el objetivo del  2º Plan Quinquenal es educar a la población en base a «la doctrina peronista», que el magisterio debe capacitarse y estar consustanciado con esta doctrina, que la cultura debe fundarse en los postulados de este pensamiento, y que los empleados estatales deben someterse a previo examen «sobre sus conocimientos de la doctrina peronista» (inspirada en nuestro «líder el Gral. Perón»), etc.
    • ELIMINACIÓN DE COMUNISTAS DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA: era toda una preocupación. La consigna que se bajaba a las Provincias y Municipios fue que, ante la hipótesis de que hubiera comunistas en tal o cual lugar, «llamar a la PolicíaEra una guerra contra este sector de la opinión.

    Hemos preferido volcar datos y datos sobre las violaciones a los derechos humanos durante el ascenso y primer gobierno de Perón, siendo estos datos tan contundentes, vale la pena preguntarse sobre las razones en que muchos sectores peronistas, incluidos defensores de derechos humanos, ignoran o ocultan aquella realidad.

    Veamos un ejemplo. En medio de una polémica con Andrés Rivera sobre el peronismo, el historiador Norberto Galasso ha afirmado textualmente lo siguiente: «Y la libertad?, me dirá usted. ¿Y los derechos humanos? (Quiero creer que se refiere a la libertad y los derechos humanos para las mayorías populares, ¿no es cierto?). De cualquier modo, conozco el argumento: Ingalinella, la Sección Especial y también el obrero Aguirre, ¿se acuerda?, en Tucumán. Pero quien alguna vez leyó marxismo -aunque sea solamente el Manifiesto- sabe que cuando la lucha de clases se agudiza aparece indefectiblemente la violencia. Lo lamentamos, pero es así. Ambos bandos en lucha la ejercen. Y por un Ingalinella que cae, en un lado, caen 27 fusilados en junio del 56, por el otro. Y por las torturas al estudiante Bravo -ya ve que no me hago el tonto y lo ayudo en sus recuerdos- están los 380 muertos del 16 de junio del 1955…» y aún más: «…De ahí que los trabajadores tengan sus propios mártires -entre los que no figura Ingalinella, aunque nadie pueda justificar su asesinato, y aunque fuera el mejor intencionado y más idealista de todos los hombres- sino Di Pascuale, Vallese, Mussi, Retamar, Alberte, Santillán, Hilda Guerrero, Pessano y tantos otros. »   https://cronicasdelnuevosiglo.com/2006/03/14/en-defensa-de-juan-ingalinella/

    Galasso ignora hasta las disculpas del propio General Perón al inmenso músico y personalidad cultural que fue Osvaldo Pugliese, detenido infinidad de veces por el hecho de ser comunista bajo casi todos los gobiernos incluido el primero de Perón. En 1973, en una recepción en la Casa Rosada, y luego de un efusivo abrazo, Perón le dijo a Pugliese: «gracias por saber perdonar».

    Construye Galasso un silogismo: a): el pueblo es peronista, b): el peronismo es popular y antioligárquico, c): las víctimas del terrorismo de estado sólo son los peronistas y por ende, d): los que no son peronistas no solo son víctimas del terrorismo de estado (Ingalinella no es un mártir de los trabajadores, afirma Galasso), sino que sus victimarios, por el solo hecho de torturar o asesinar a un no peronista se convierten en militantes populares.

    Razonamiento absurdo, que extendido al genocidio de los 70, transformaría a los grupos de tareas que operaban contra la izquierda no peronista (digamos, para ser claros, los militantes del PRT/ERP, del PC y de las decenas de organizaciones que entonces se reivindicaban marxistas del más variado modo, todas ellas respetables), casi en milicias populares.

    En aras de la justificación de lo injustificable arriba Galasso y sus innumerables seguidores intelectuales que pueblan los espacios estatales y académicos terminan del otro lado de la trinchera.

    Hace unos diez años, respondiendo a la provocación de Galasso, cerraba el texto con estas palabras que sostengo:

    Y, por último, si de lecturas marxistas se trata, le recomiendo que vuelva a leer las primeras líneas del Manifiesto, esas que dicen que la historia es la historia de la lucha de clases (insisto, de la lucha de clases) y si usted optara por la clase de los proletarios, es decir, de los desposeídos, de los cabecitas negras, de los piqueteros, de las mujeres golpeadas, de los pueblos originarios ninguneados, de los anarquistas, de los socialistas, de los comunistas, de los peronistas, podrá sentirlos a todos ellos como hermanos caídos en la misma lucha y entonces se dejará de discriminar entre los militantes populares que lucharon hasta el fin, como pudieron, como supieron, en el tiempo en que les tocó morir.

    Como ocurrió con los treinta mil, con todos ellos, Galasso, que no recuerdo que pidieran el carné partidario en la mesa de torturas. Mártires populares como Tito Messiez, Alberto Cafaratti, Inés Olleros, Teresa Israel y los más de cien comunistas que continúan desaparecidos físicamente sí, pero a los que defenderemos de sus intentos de volver a hacerlos desaparecer negándoles el derecho de formar filas con todos los compañeros desaparecidos.  ¿Y sabe por qué Galasso?   Porque con los jirones de sus recuerdos estamos construyendo una bandera para que vaya al frente de todos nosotros cuando nos decidamos a terminar con la impunidad de sus desaparecedores con la lucha popular.


    [i] Creada en 1930 al interior de la Policía de la Ciudad que luego mutaría a Policía Federal para darle jurisdicción especial en todo el país.

    [ii] La Liga Argentina por los Derechos del Hombre había sido creada en 1937 y para los Servicios de Inteligencia era considerada una colateral del Pece y así consta en la documentación que la interventora de la AFI, Cristina Caamaño, nos entregara oportunamente

    [iii] Gabriel Carrizo es investigador del Conicet y sus investigaciones versan sobre Comodoro Rivadavia y la Patagonia argentina desde la perspectiva de los trabajadores y sus luchas

  • Mitos sobre el Peronismo y el Estado Argentino

    Primera nota

    Dedicada a los cientos de compañeras y compañeros peronistas torturados

    y asesinados por la Triple A

    El presente texto ha sido elaborado en consulta con Carlos Zamorano, Gerardo Etcheverry y Olivier Reboursin.   Olivier es historiador, Carlos y Gerardo son abogados y ambos son estudiosos del modo de persecución, represión y castigo del Estado argentino.  Carlos y José fueron presos políticos y sufrieron actos represivos y terroristas en el periodo de gobierno de Isabel Perón.  Carlos estuvo preso desde 1974 a 1979, José sufrió la voladura de su casa materna en diciembre de 1975.   Los cuatro son miembros de la Liga Argentina por los Derechos Humanos desde  hace muchos años aunque este trabajo es responsabilidad de quien lo firma y ni Carlos, ni Olivier ni Gerardo son responsables de sus posibles errores.

     “Los peronistas nunca reprimimos.

    Nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo”

    Cristina Fernández, setiembre de 2022

    El macrismo, como proyecto y acción política, que fue más allá de una fórmula electoral y  un gobierno específico, constituyó un modo de dominación, expoliación y explotación que combinó la recuperación, actualización y potenciación del neoliberalismo sembrado en la época de Videla y Martínez de Hoz y desplegado hasta la exageración por Carlos Menem, con un régimen de dominación política que tenía su eje el Lawfare concebido como una guerra política con formato judicial, pero matriz enterrada en lo más profundo de las “cloacas de la democracia”: los Servicios de Inteligencia, los jueces de Comodoro Py, la Corte Suprema y los grupos de poder mediáticos Clarín y La Nación.

    El lawfare se aplicó sobre un vasto número de militantes populares de América Latina con centralidad en los líderes que más le preocupaban: Lula, Correa, Glass, Cristina, Boudou.  En ese sentido, solo en ese sentido de selectividad, se podría pensar el Lawfare como una Operación Cóndor de eliminación de dirigentes populares por otros medios (al menos hasta el atentado de los “copitos”).  Lula estuvo preso, Correa debió exilarse, Glass continúa encerrado, Amado estuvo preso; solo Cristina con su obstinada e inteligente defensa política y jurídica ha logrado, hasta ahora, permanecer libre y activa políticamente (aunque el nivel de condicionamiento público y personal ha sido denunciado infinidad de veces por ella)

    Hemos denunciado desde el primer día las causas judiciales como instrumentos del Lawfare y hemos practicado sin ningún límite la solidaridad jurídica, moral y material con las y los presos políticos; incluso en esa función fuimos espiados por la AFI de Macri y grabados nuestros diálogos en la cárcel.  No fuimos ni somos ajenos o neutrales en esta pelea.

    Pero no renunciamos al derecho de disentir con aquellos que defendemos en su condición de perseguidas o presos políticos, entre otras cosas porque sería una falta de respeto hacia ellos.  Aclarado el por qué, nos concentraremos solo en una frase del alegato de Cristina en la causa llamada Vialidad, publicado en Página 12: Alguno debe estar pensando si en lugar de De La Rúa hubiera sido un peronista… No, error. Eso nunca hubiera pasado. Los peronistas nunca reprimimos. Nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo, al contrario. Nos bombardearon en el 55, nos desaparecieron en el 76 y ahora como han cambiado los métodos y ya no se vería tan civilizado bombardearnos ni desaparecernos…La afirmación de Cristina podría tomarse en dos sentidos, y los dos lo discutiremos.

    Uno es considerar que los únicos presidentes peronistas fueron el primer Juan Domingo Perón (1946/1955), Néstor Kirchner (2003/2007) y el de ella misma (2007/2015); dejando fuera el segundo Perón y su esposa Isabel Martínez de Perón que gobernaron luego del breve mandato de Héctor Cámpora entre el 25 de mayo y el 13 de julio 1973 hasta el golpe del 24 de marzo de 1976 y también a Carlos Menem con su largo mandato de 1989 a 1999; la otra interpretación es pensar que Cristina le haya dado un sentido literal a sus palabras y considere que en ningún gobierno peronista bajo ninguna circunstancia hubiera habido represión o persecución política lo que constituiría un caso absolutamente extraordinario en nuestra América. 

    Estaría planteando que durante los primeros nueve años de Perón [i](1946/1955), los tres años de Cámpora/Perón/Isabelita (1973/1976), los otros diez años de Menem (1989/1999), los doce años del periodo de Néstor y Cristina (2003/2015) y los tres años del periodo de Alberto Fernández (ungido presidente del Partido Justicialista en marzo de 2021), es decir durante la friolera de treinta y siete años sobre setenta y seis no habría habido graves problemas de derechos humanos quedando esta marca para los gobiernos surgidos de golpes militares y el macrismo. 

    Sería casi una asunción de la doctrina liberal de que la simple referencia a la Constitución como ley suprema garantiza la vigencia de los derechos humanos, al menos en lo que respecta a lo más preciado de las libertades individuales.  Y el carácter represor del Estado Argentino se interrumpiría o desaparecería bajo gobiernos constitucionales, un verdadero milagro argentino.

    Nosotros sostenemos otra mirada sobre el Estado Argentino: heredó la estructura represiva y de orden del Imperio Español que nos mantuvo como colonia hasta 1810; para fines del siglo XIX se borra todo vestigio de los aires independentistas y se afirma un bloque de Poder con tres componentes: los dueños de la tierra y de las vacas (las tierras que pertenecían a los pueblos originarios, las vacas que ellos trajeron en los barcos y aquí se multiplicaron como por milagro biblico); los comerciantes de Buenos Aires enriquecidos por el contrabando y sus negocios clandestinos con el Reino Unido y el propio Imperio Británico que para fines del siglo XIX ya es el verdadero hegemón de estos lares. 

    El Estado Nacional monopoliza a las fuerzas armadas disolviendo las milicias provinciales, monopoliza la renta del puerto de Buenos Aires principal ingreso de moneda fuerte y crea toda clase de instituciones de gestión administrativa y creación de subjetividades.  Desde entonces ese bloque de poder, con sus cambios de hegemonía ya que son los EE.UU. los que dominan desde mediados del siglo XX y al Poder se han sumado fracciones nuevas de la burguesía nativa, nunca perdió el dominio de las riquezas nacionales, a lo máximo, compartió o le fue arrebatada girones de sus súper ganancias por la llamada “renta agraria diferencial” que primero encarnaba en vacas, luego en trigo y ahora en soja transgénica. 

    Y mucho menos perdió el control de los llamados poderes no electivos: el Poder Judicial, el Poder Militar y Represivo, el Poder Comunicacional y Académico.  Cada tanto, cuando lo considera necesario el Poder Real realiza gestos de reafirmación de poder: golpes de estado, genocidios, golpes blandos, corridas cambiarias, etc.

    En todo caso, se puede y se debe discutir la responsabilidad de los gobiernos en controlar o no controlar; en estimular o desalentar la inclinación y disposición represiva del Estado Argentino que solo desaparecerá con una revolución democrática popular que cambie de raíz el Poder Judicial y las estructuras de seguridad (desde la Inteligencia hasta las policías provinciales), como decimos desde hace algunos años: quien quiera terminar con la tortura en la Argentina deber luchar por una revolución democrática y antimperialista, el capitalismo es incompatible con la vigencia de los derechos humanos.

    Dicho de otra manera y mal que le pese a quien le pece: el Estado Argentino no dejó de cumplir sus funciones de control y represión social nunca desde 1890 hasta la fecha, a veces estimulado fervientemente por los gobiernos militares y algunos civiles (Macri por ejemplo) y otras desalentados como fue en el gobierno de Néstor Kirchner aunque Kirchner no puede dejar de pensarse en una serie numérica de presidentes peronistas que arranca con el golpe de 1943 y continúa hoy con Alberto Fernández.

    Para nosotros Perón, Isabel, Menem, Néstor y Cristina son peronistas aunque por cierto de muy distinta manera de ser peronista.   De hecho el propio Perón fue varios Perón: fue uno antes del 17 de octubre, otro  durante el primer mandato, fue otro durante el exilio y otro el que volvió a asumir su tercer mandato del brazo de Isabel y José López Rega. 

    Menem logró el insólito logro de revertir casi cada una de las políticas del primer Perón;  y Néstor y Cristina, a su vez, hicieron muchísimo para revertir a Menem y encauzar el país en un modelo de desarrollo productivo que algunos consideran “desarrollista” con eje en el mercado interno que se parecía bastante al primer Perón, claro que unos sesenta años después.

    El gran punto de disidencia podría estar en que nosotros no pensamos al peronismo como algo dado de una vez y para siempre, homogéneo e idéntico a sí mismo sino como un movimiento heterogéneo, que ha pasado por diversas hegemonías y que tuvo la gran capacidad de adaptar su programa y acción a las necesidades cambiantes del bloque de poder y de la burguesía nativa (siempre en una proporción cambiante entre ambos sujetos).

    No en descargo de Menem, pero se podría decir que la burguesía industrial  y preocupada por el mercado interno de los cincuenta había sido destruida por el demoledor efecto de la competencia capitalista y el predominio de los monopolios como por la acción dictatorial de Onganía y Videla.   Menem representaba a una burguesía nativa que ya no era la misma, ya estaba subordinada totalmente al imperio y entrelazada en grupos crecidos al amparo de la dictadura.  Ya era (y  hoy más aún) una burguesía mafiosa, cleptómana, usurera y extremadamente inmediatista, amén de subordinada a la elite norteamericana como lo muestra sin eufemismos el grupo que representa Massa.

    La interminable búsqueda de la llamada burguesía nacional ha sido uno de los límites históricos del peronismo,  incluido el Kirchnerismo o mejor dicho, especialmente el Kirchnerismo que ahora cierra los ojos ante la única burguesía “nacional” que consiguió Massa: un grupo de cleptómanos ligados a la mafia gusana anticastrista de Miami: Manzano, Vila, Brito, Mindlin.  Hace algunos años se hizo pública la relación entre el grupo de Manzano y Vila (multi medios América y energía con Edenor) con Mas Canosa -máximo referente de la mafia en Miami, presidente de la Fundación Nacional Cubana Americana- como lo reconoce el mismísimo diario La Nación: https://www.lanacion.com.ar/economia/vila-el-amigo-de-manzano-y-mas-canosa-nid10989/  Debería entenderse que Massa llega a los círculos del Poder Profundo del Estado Imperial de la mano de sus sectores más terrorista y fascistas; ¿lo es él?, no lo estoy diciendo, pero si digo que en aras del pragmatismo oportunista Massa no tiene límites.

    Podríamos concluir este primer punto asegurando que la hegemonía del peronismo como movimiento político y social, cultural y popular, como partido de Estado (de algún modo parecido al PRI de México que estuvo setenta años en el gobierno) ha cambiado muchas veces de mano, pero nunca estuvo en las de los sectores revolucionarios a pesar de sus esfuerzos permanentes por  influir o dirigir al peronismo.  De hecho, la brutal represión que ordena Perón contra quienes le disputaban la dirección del movimiento da origen a la Triple A; las relaciones carnales de Menem son también un mecanismo de hegemonía hacia un peronismo que primero dudó (la Renovación encabezada por Antonio Cafiero), luego lo apoyó casi en bloque (la famosa foto de Néstor Kirchner con Carlos Menem no es fake news, es parte de la historia verdadera) aunque ahora muchas y muchos pretenden olvidarlo.

    Concluyamos afirmando que el peronismo es un movimiento político de larga data, que ha pasado por todo tipo de situaciones en la historia argentina pero que estuvo en el gobierno 37 de los últimos setenta años y cada periodo de gobierno es distinto a los otros, incluso en el propio ciclo de los Kirchner; una hipótesis es que esos cambios en el programa de gobierno surgen de la dialéctica entre las nuevas necesidades de un sector del bloque de poder en disputa contra el hegemon imperial que siempre quiere más y más.  Un peronismo que ha sufrido diversas hegemonías pero nunca la del sector revolucionario que fue ignorado por el primer Perón, represaliado durante los 18 años del exilio de Perón pero también perseguido, desaparecido o asesinado por la Triple A y el gobierno de Isabel Perón con el acuerdo explícito del Partido Justicialista que nunca reconoció su responsabilidad en aquellas muertes y desapariciones y aún hoy impide el juzgamiento en el país de Isabel Martínez viuda de Perón que desde su exilio dorado en España morirá sin revelar ninguno de los secretos que aún hoy se mantienen sobre el Operativo Independencia y los crímenes de la Triple A.

    El peronismo en el gobierno no ha podido o no ha querido modificar las lógicas represivas del Estado Argentino; esas prácticas represivas fueron y son sufridas por los más diversos sectores políticos y culturales, incluyendo –a veces de manera principal- a los propios peronistas que lucharon y luchan por el cambio revolucionario y con cuya suerte está atado el destino del movimiento popular argentino si alguna vez estos sectores unieran su destino con el resto de los sectores populares antimperialistas en un frente de liberación nacional y social que seguro llevará como bandera el rostro de cada uno de los miles y miles de compañeras y compañeros que han soñado con la Patria Libre y no con ser Colonia.


    [i] Y todavía quedaría en discusión el gobierno surgido del Golpe de Estado de 1943 del cual Perón fue titular de la novedosa Secretaría de Trabajo y Previsión en primer lugar pero a partir de 1944, luego de que Farrel reemplazará al presidente Ramírez, Perón asumió como vicepresidente y Ministro de Guerra.

  • El rol de Marc Stanley en la estrategia del Cangrejo y los nuevos “lamebotas” del Imperio.

    Para Andrea

    que se enfrenta en la Patagonia

    a los fascistas que asesinaron a Elías

    Lamebotas.  En el 2001, el gobierno de la Alianza Frepaso/Ucr encabezado por el inefable De la Rúa, rompió una tradición de años votando en contra de Cuba en la ONU en la cuestión del bloqueo de los EE.UU. sobre el proceso revolucionario.  Fue Fidel Castro el autor del apodo “lamebotas” para los que creen que arrastrándose ante el Imperio salvarán la Nación  y cumplirán su rol histórico.  En abril de ese año, Fidel declaró en una Mesa Redonda de la Televisión Cubana “sobre la crisis argentina y la política lamebotas de su cancillería” anticipando el desenlace del gobierno de la Alianza en diciembre: «No puedo decir nada del presidente porque ya no hay presidente, porque ya no preside este señor… Aquel país no lo salva el lacayismo, ni los 40.000 millones de dólares que le ofrecieron», «Bajo la neoliberal no es posible ni siquiera para un Gobierno sostener la vergüenza y el pundonor”. “El gobierno argentino ahora necesita 40 mil millones de dólares más. Eso es lamer la bota de los yanquis». https://www.granma.cu/granmad/2002/01/30/nacional/articulo21.html https://www.clarin.com/politica/cancilleria-protesto-criticas-fidel-castro_0_Hyvek1YlAFg.html

    Estrategia del cangrejo  La estrategia del cangrejo es la de un Frente que desde el nombre, “de todos”, evitó confrontar con el enemigo real retrocediendo cada vez que debía avanzar como si su estrategia fuera la del cangrejo: caminar sí, actuar sí, pero para retroceder una y  otra vez hasta llegar a esta situación límite.  Es la más funcional y conveniente para quienes impulsan la línea principal del Plan Continental Imperial de Fortalecimiento del Dominio Colonial puesto que desde hace décadas practican la estrategia del apriete para arrancar concesiones que garanticen la reproducción ampliada del modelo capitalista vigente (acuerdo con el FMI, manejo del comercio exterior por los Oligarcas locales y extranjeros, etc.) y –acaso lo que más le importa- el desgaste de la base popular del gobierno,  que luego argumentará esa debilidad en la correlación de fuerzas para volver a retroceder hasta que su debilidad sea tal que corra peligro de no terminar el periodo gubernamental o llegar tan agotado a la contienda electoral que su reemplazo será contundente.  https://cronicasdelnuevosiglo.com/2022/09/07/la-estrategia-del-cangrejo/

    Intervencionismo al palo  A principios del siglo XX, un revolucionario ruso que reflexionaba sobre la transformación del sistema capitalista global en un sistema de imperios en disputa entre sí aunque articulados en la dominación del luego llamado Tercer Mundo.  Vladimir Ilich Lenin proponía un nuevo concepto: algunos países que gozaban de independencia formal sufrían de tal sometimiento económico que eran “países dependientes” y el ejemplo mundial era el de Argentina.  Corría el año 1914.  Por entonces el Reino de Gran Bretaña había sustituido al Reino de España en el rol de hegemon imperial.  En el medio había transcurrido un proceso de independencia nacional traicionada por la oligarquía porteña y sus cómplices provinciales.  Para mediados de los cincuenta del siglo pasado, coincidiendo con el golpe gorila contra el primer Perón (16/9/55) la posta pasó a los EE.UU., la gran potencia imperial que al finalizar la segunda guerra mundial emprendió una expansión imperial de la mano de los golpes de Estado en Paraguay y Guatemala (1947), Argentina (1955, 1966 y 1976), Uruguay (1972), Chile (1973).  Para finales de los setenta toda América Latina estaba bajo la bota de militares pro yankees articulados en la Junta Interamericana de Defensa bajo el paraguas del Tratado Interamericano de Ríos, TIAR (1947).  Fue cuando el ciclo militar se agotó y la “democracia representativa” se afirmó como el modelo de dominación con que se aplicaba el Consenso de Washington y el pago de la deuda externa, que los embajadores pasaron a un rol estelar. La Argentina había sido uno de sus campos de ensayo con el fatídico Braden que hegemonizó la alianza Unión Democrática para enfrentar a Perón.  Desde entonces, hasta Menem, el peronismo se definía con la consigna del 45¨: Braden o Perón y luego la llamada Tercera Posición que proclamaba lejanía de los EEUU y Rusia.  Con Menem se rompió aquella tradición asumiendo las llamadas “relaciones carnales” de subordinación al Imperio casi ilimitada.  Contra el mandato electoral, De la Rúa volvió a alinearse con la ilusión de arreglar la deuda eterna. Con los Kirchner no solo se volvió a la tradición antiyanki del movimiento popular argentino sino que se asumió la estrategia de Patria Grande a la que los convocaron Fidel, Chávez y Evo. Se sabe que  luego Macri empujó el péndulo al otro vértice y que el Frente de Todos asumió con la promesa de autonomía internacional como parecía confirmar con la solidaridad con Evo y el pueblo boliviano en su lucha triunfal contra la dictadora Añez.  Y entonces llegó Marc Stanley… https://cronicasdelnuevosiglo.com/2018/04/26/mucho-mas-que-una-campana/

    El sueño húmedo de un gobierno cipayo de mayorías  Desde que asumió el rol dominante sobre Argentina, el Imperio ha probado diversos modelos de dominación: dictaduras militares que ejercieron el Poder basado en el terror (hubo golpes de estado en 1955/1962/1966 y el último de 1976; gobiernos civiles cipayos con apariencia constitucional: Frondizi, Menem, De la Rúa y Macri pero no termina de asegurar un gobierno que le garantice estabilidad con eficacia cipaya. El sueño húmedo del Imperio es lograr un gobierno de mayorías y colonizado.  En 1972 el General Lanusse propuso el Gran Acuerdo Nacional, el GAN, fracasó y asumió Cámpora primero y Perón luego. Hasta la dictadura de Videla propuso un Movimiento de Opinión Nacional, MON con pretensiones de continuidad que las luchas y Malvinas tiraron al basurero de la historia. Eduardo Galeano inventó un concepto que denunciaba el horror que los gobiernos electos en los ochenta aplicaran las formulas económicas que servían al poder más concentrado, los llamó democraduras como de un modo brillante lo analiza el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel https://proyectoballena.cck.gob.ar/el-monocultivo-esta-en-las-mentes/

    El ciclo de gobiernos progresistas del siglo XXI fue doblegado a fuerza de un nuevo formato de golpes de estado en los que los Poderes No Electivos (así los llamaban los think tanks  que escribieron los llamados Cuadernos de Santa Fe I, II, III y IV): el Poder Mediático, las agencias de Inteligencia y similares, el Poder Judicial y los formadores de opinión de todo tipo.  Vino un ciclo de gobiernos cipayos (la conformación del Grupo de Lima para derrotar la Revolución Bolivariana nos puede dar una idea de lo que hablamos: los presidentes de Argentina, Perú, Chile, Colombia, Uruguay, Costa Rica, Guatemala, Honduras y Paraguay en 2017 fue el cénit de la derecha en el Continente) que fueron cayendo uno a uno: Argentina, Bolivia, México, Chile y Honduras conquistaron gobiernos surgidos de la resistencia popular aunque fuertemente condicionados por el Imperio de todas las maneras posibles como hemos tratado de explicar en mi nota sobre la estrategia del cangrejo,  pero el Imperio no se rinde y trata de subordinar a todas y todos aprovechando el llamado continuismo jurídico e institucional por un lado y la presencia contundente de la deuda externa, el FMI y los grupos económicos. La Argentina y Perú parecen ser los países donde más avanzado está el plan imperial para que esta supuesto segundo ciclo pase muy pronto, casi todo indica que ni Castillo ni Fernández podrán continuar en el gobierno y es el mismo Imperio el que diseña el próximo gobierno

    A tomar el té con Marc Stanley en la Embajada Entre nosotros no hace falta aclarar a que embajada no referimos. Todos saben que es la de EE.UU. y nadie en la política argentina ignora el peso de sus opiniones y acciones.  Nadie puede alegar ingenuidad o ignorancia, tomar el té con el Embajador nunca ha sido un acto protocolar y mucho menos luego de la convocatoria a formar un gobierno de coalición como se hizo en la reunión del Consejo de las América en Buenos Aires el 20 de agosto  pasado como relata el editorialista de Pagina 12, Luis Bruschtein   https://www.pagina12.com.ar/474837-hablo-la-embajadaInaugurando una nueva modalidad entre los embajadores norteamericanos, Marc Stanley planteó que se forme una coalición política para facilitar la explotación del gas, el litio y los alimentos, con Estados Unidos como socio financiero. Los objetivos de Washington y su correlato en Argentina…“He oído a Horacio (…), no esperen a 2023, sin importar la ideología o la posición partidaria, únanse ahora, formen una coalición”.

    Luego, Marc Stanley comenzó una maratón de reuniones con gobernadores, funcionarios, dirigentes políticos y hasta sindicales de la Confederación General del Trabajo y la Central de Trabajadores T (de los trabajadores para diferenciarse de la llamada CTA Autónoma). Pablo Moyano: «Stanley es mucho más peronista que muchos de los nuestros» | El Destape (eldestapeweb.com)  Por su parte, el dirigente de la CTA de los Trabajadores, también dirigente de Suteba y diputado nacional Hugo Yasky dialogó con una radio amiga, Radio Grafika  https://elmegafono.net/18870/2022/09/167/, y afirmó Yasky  que Stanley “tiene la mirada del sector al que pertenece”. Y agregó: “Los demócratas les dan a los sindicatos un reconocimiento y un papel importante en la sociedad, por supuesto que podemos tener diferencias, pero creo que el embajador se ha corrido de ese tipo de declaraciones, la última fue cuando le dijo a Larreta que no tienen que esperar a 2023 para tratar de construir un piso de mínimos acuerdos que hagan transitable la democracia” en una interpretación que no por original deja de ser funcional a la estrategia del Imperio y hasta perversa: una vez más nos mean y nos quieren conversar que llueve; no llueve, nos mean; no hay apoyo a la democracia por parte de los EEUU sino una operación política de dominación.

    Pagando la deuda externa, volviendo a ser Colonia

    Desde el acuerdo con el FMI en el parlamento, como bien lo habían alertado los compañeros de La Cámpora en El documento que explica la posición de los diputados que no votaron el acuerdo con el FMI | La razón de los rechazos y las abstenciones | Página12 (pagina12.com.ar) el sentido de las acciones del gobierno fueron cada vez más próximas al continuismo del macrismo que a la prometida ruptura.  El ajuste requiere del disciplinamiento social y la presencia de Massa como súper ministro fue solo el inicio de una secuencia de disciplinamientos de cuya naturaleza la visita de Yasky y Baradel a la embajada no es un hecho menor.  Los que disciplinan. aspiran a un consenso activo, como el que han logrado de la vieja Unión Cívica Radical, con una amplia capa de intelectuales liberales y la vieja derecha oligárquica y genocida pero se conforman con el consenso pasivo que es el de los que no se convencen pero lo aceptan, casi siempre por el peso del posibilismo.  Por ejemplo, ahora se puede escuchar que el ascenso de Massa al ejercicio del Poder Ejecutivo era el único modo de evitar la hiperinflación y una mega devaluación que haga saltar por todos los aires; casi, casi lo mismo que dijeron apenas unos meses atrás para imponer por vez primera en  nuestra historia que no solo se encadenaba una vez más el país al Fondo Monetario Internacional sino que se lo hacía con una ley votada en el Congreso Nacional dándole a la claudicación una pantalla de legalidad que sin dudarlo será usado en contra del pueblo cuando podamos cuestionar el yugo financiero cuyos resultados se podrían resumir en dos o tres cifras económicas del mes de agosto de 2022: fue el mes con menos “gasto” (en realidad inversión) social en muchos años y la inflación alcanzó el record del 75, 8 % anual en lo que constituye un formidable mecanismo de traslado de ingresos desde los trabajadores y capas medias al polo concentrado de monopolios, oligopolios y bancos.  Según la economista Fernanda Vallejos en siete años, la participación de los trabajadores en la distribución de la renta nacional cayó nueve puntos: seis con Macri y tres con Fernández.  En sus delirios póstumos Juan José Castelli, consciente de la frustración de la Revolución de Mayo, escribió “si ven al futuro, díganle que no venga” porque así como están las cosas el futuro es una combinación de sufrimientos económicos sociales humanos que agravian y  deprimen al pueblo trabajador y facilitan la constitución de un sujeto neoliberal que tiene ya una larga historia sobre sus espaldas y que el fracaso indiscutible del gobierno del Frente de Todos, alimenta y hasta genera “monstruos” como el grupo de jóvenes complotados para asesinar a Cristina.   Si la derecha creó el clima ideológico y el ambiente propicio para el surgimiento de estos grupos, no es menos cierto que en 2019 se había constituido una sólida mayoría social para cortar de cuajo el modelo macrista para lo cual había que investigar la Deuda Externa, poner en comisión a los jueces federales y cambiar la Corte Suprema, liberar a las y los presos políticos y producir un shok de ingresos que interrumpiera el ciclo de la reproducción de una matriz de distribución del ingreso que transforma a un país rico, incluso favorecido por las crisis internacionales que elevaron el precio de los commodities que son el valor agregado de Argentina, en un país habitado por millones de miserables que apenas sobreviven

    En los ochenta, el Comandante Sandinista Tomás Borge proclamó que quien quiera vivir en democracia debería luchar por la liberación nacional; hoy podemos decir que no hay manera de luchar contra el fascismo sin luchar contra la dependencia económica y el empobrecimiento del pueblo desde un proyecto de país que rompa con el continuismo neoliberal y la subordinación al Imperio. No tengo dudas que la ausencia de un proyecto de una Patria Libre, en oposición al proyecto de Colonia que se está imponiendo. es la causa principal de la falta de unidad y de fuerza política de un movimiento popular que conserva en elevada proporción la capacidad de lucha pero no acierta a una estrategia que le permita acumular y dar vuelta lo que se perfila como fatal.

    Nada es fatal en la historia de los pueblos y nosotros mismos hemos ganado batallas que se anticipaban imposibles. Pero para eso es indispensable no confundir amigos con enemigos, u aliados circunstanciales con compañeros de lucha. Ni Stanley es amigo ni Massa es compañero de lucha, sin superar esa confusión el movimiento popular está seriamente comprometido. La constitución de una fuerza de izquierda antimperialista, heredera y receptora de todas las tradiciones de lucha de nuestro pueblo pero ajena a todo hegemonismo es la tarea más urgente puesto que sin ella todo esfuerzo será ilusión.

    José Ernesto Schulman, actualmente es secretario de la Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos y Víctimas de la prisión política derechosdelospueblos.net

  • La estrategia del cangrejo

    O cómo combatir la catástrofe que nos amenaza

    Salvo el poder todo es ilusión.

    V.I. Lenin, septiembre de 1917

    Quienes sólo mediante la fortuna de simples particulares llegan a ser príncipes,

     sin apenas esfuerzo llegan, pero con mucho se mantienen; no hallan obstáculo

    en el camino, pues pasan en volandas, más una vez establecidos

    se les llena de ellos… Todos ellos dependen sencillamente de la voluntad

    y de la fortuna de quienes se lo otorgaron, cosas ambas en exceso volubles

    e inestables, por lo que no saben, ni pueden, mantenerse en el cargo;

    no saben porque, si no se es hombre de gran ingenio y virtud, al haberse

    dedicado siempre a los asuntos privados, no es razonable que sepan mandar;

    y no pueden porque carecen de fuerzas que les sean leales y fieles.

    Nicolás Maquiavelo. Cap. VII de El Príncipe. 1513

    No. Esta no es una fábula griega, es un intento de conceptualizar la catástrofe que nos amenaza: una nueva frustración de la lucha popular, la que enfrentó al macrismo y generó las condiciones para el triunfo de un Frente que desde el nombre, “de todos”, evitó confrontar con el enemigo real retrocediendo cada vez que debía avanzar como si su estrategia fuera la del cangrejo: caminar sí, actuar sí, pero para retroceder una y  otra vez hasta llegar a esta situación límite, tan parecida a otras de nuestra historia y que, por ahora, prefiero soslayar. 

    La estrategia del cangrejo es la estrategia más funcional y conveniente para quienes impulsan la línea principal del Plan Continental Imperial de Fortalecimiento del Dominio Colonial puesto que desde hace décadas practican la estrategia del apriete para arrancar concesiones de modo tal que se garantiza la reproducción ampliada del modelo capitalista vigente (acuerdo con el FMI, manejo del comercio exterior por los Oligarcas locales y extranjeros, etc.) y –acaso lo que más le importa- el desgaste de la base popular del gobierno que luego argumentará esa debilidad para volver a retroceder hasta que su debilidad sea tal que corra peligro de no terminar el periodo gubernamental o llegar tan agotado a la contienda electoral que su reemplazo será contundente.

    Cuando el cangrejo camina (en realidad camina de costado) busca el mar para salvarse porque allí se siente seguro; el gobierno de Fernández  no tiene ese mar detrás porque el único modo de enfrentar al fascismo es enfrentarlo, cómo sea, no importa la correlación de fuerzas, la única esperanza de vencer es hacerle frente.  Cómo lo hizo el Ejército Rojo hasta tomar Berlín, el pueblo vietnamita hasta que el helicóptero se elevó desde la embajada yankee, como lo hacen hoy los pueblos de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Colombia cada quien con sus capacidades, como saben, como pueden pero son ellos los que aprendieron de nuestras Madres: “la única lucha que se pierde es la que se abandona

    Un primer problema del gobierno nacional y de las fuerzas que lo integran es lo que se denomina crisis de percepción de la realidad.  Miran el mundo pero no lo ven.

    Su crisis de percepción de la realidad es un síntoma del momento general del capitalismo: la decadencia como categoría histórica; momento  por el que pasaron otros imperios y otras civilizaciones, la más estudiada en occidente es el Imperio Romano que terminó en divisiones infinitas y procesos de desintegración económica, política, cultural y moral que bien pueden verse en vivo y en directo en la sociedad norteamericana enferma de todos los males sociales que uno puede imaginar, y algo más.

    La decadencia de la civilización capitalista, con su correlato de pérdida de capacidad hegemónica (recordar a Gramsci, hegemonizar no es lo mismo que imponer orden y obediencia) del imperialismo norteamericano.  La decadencia se expresa hoy de forma espectacular en la forma de enfermedad, la pandemia del covid 19 que anticipa otras pestes y otras pandemias, y en la forma de la guerra en el corazón de Europa que hace más visibles las otras guerras en Medio Oriente, Asia, África y América Latina.  Una guerra distinta a todas las anteriores que tanto se libra con misiles y tanques que con mensajes por redes y películas.  Una guerra integral en un mundo en proceso de decadencia.

    Un mundo que en su decadencia ofrece oportunidades inéditas como que la América Morena puede unirse para enfrentar el dominio imperial y establecer relaciones de amistad y colaboración mutuamente favorable con un formidable espacio donde militan China Popular, la Rusia de Putin y otros países que buscan formas nuevas de autonomía.   Una unidad que no necesita de homogeneidad.  En 2019, en el Encuentro Antimperialista de La Habana, el presidente de Venezuela propuso de un modo directo que los gobiernos revolucionarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua debían unirse a los gobiernos progresistas de México y Argentina; propuesta que han sostenido una y otra vez a pesar de que la Cancillería Argentina ha oscilado entre el error y la torpeza hasta llegar a la traición imperdonable de permitir que las agencias de EE.UU. secuestren el avión venezolano en un gesto que afecta a todo ese mundo estigmatizado por los EE.UU: que ahora sabe que un barco ruso o iraní podría ser robado en nuestros puertos.  Casi siempre las claudicaciones éticas también son bastante tontas, se pegan un tiro en los pies, asunto en que Alberto podría dar catedra.

    Para pensar por qué el gobierno nacional defraudó cada vez que estuvo a prueba: Vicentín, Reforma Judicial, presos políticos, negociación de la deuda externa y acuerdo con el FMI, para no nombrar eventos puntuales como la increíble incapacidad hasta para organizar la despedida del Diego Maradona o el bochorno de repudiar a Putin unos días después de prometer “amor eterno” o avalar el secuestro de un avión venezolano por parte del gobierno de los EE.UU. que proclamó así su condición de dominador del escenario nacional como pocas veces lo había explicitado, hay que considerar que el capitalismo argentino y la burguesía nativa (o local, o nacional, o como quieran llamarla Patria Financiera, Patria Contratista, burguesía amiga, etc. etc.) sufre el mismo proceso de decadencia que el capitalismo global.

    La  primera y fundamental incomprensión es no entender que el capitalismo de estos días o capitalismo real, parangonando al  socialismo real al que tanto gustan descalificar y hasta mofarse los intelectuales y políticos de la posmodernidad latinoamericana tipo Boric o Mujica, es incompatible con la democracia, es incompatible con un estándar mínimo de derechos humanos, de desarrollo económico equivalente a mejoría en las condiciones de vida de las grandes mayorías populares.  Si no se entiende que el capitalismo es el problema y no la solución difícilmente se entenderá cómo salir de este laberinto.

    Cuando Perotti y Fernández renuncian a aplicar las leyes de la democracia liberal (en este caso la norma sobre empresas quebradas y vaciadas por sus dueños en un fraude histórico) no es solo por cobardes y timoratos, también es porque creen que el libre mercado y el empresario resolverán los problemas del desarrollo nacional.

    La estrategia del cangrejo ha implicado también un sofisticado mecanismo de cooptación y subordinación que para no ir muy lejos transformó la mayor movilización en contra del fascismo argentino de los últimos años en un nuevo espejo de la nada.  Si luego de semejante movilización popular, no se toma ninguna medida y se continúa con eso de que el amor vence el odio en un  remedo vulgar y ridículo del hipismo de los setenta es porque lejos de ser un  personaje menor de la política Alberto Fernández se las arregla para subordinar una y otra vez al conjunto del gobierno y del Frente de Todos.

    Acaso lo más lamentable sea la continuidad de sectores auto percibidos como de izquierda, incluso de izquierda comunista, que se obstinan en mantenerse subordinados a un gobierno y un frente que jamás alguien pudo dudar de su hegemonía.

    Es un debate tan antiguo como la izquierda antimperialista.  Sobre ese debate he escrito decenas de textos desde el balance de la discusión de 1929 entre José Carlos Mariátegui y la Internacional Comunista (reunión de los partidos comunistas de América en Montevideo), pasando por el llamado Consenso de Buenos Aires que preludió al gobierno de Lula y el llamado ciclo progresista, hasta la defensa de la idea misma de la existencia misma de los presos políticos ante el propio presidente de la nación en febrero de 2020, poco antes del inicio de la cuarentena sanitaria.

    Desde que tengo memoria de las luchas políticas, digamos puntualmente desde el ciclo de luchas comenzado en 1968/69 que terminaría con la dictadura anteúltima, la de Onganía, Levingston y Lanusse, el debate con los compañeros de la izquierda peronista es el mismo: hay que construir un frente de liberación entre peronistas y no peronistas o hay que apoyar a la izquierda peronista (aunque ahora ni siquiera reivindican esa tradición) en su intento de conducir el movimiento peronista que puede contener desde un Massa o un Guzmán a una Cristina y sus seguidores más cercanos.

    Nadie niega la condición ética y popular de esta corriente, sin dudas mayoritaria en el amplio  movimiento popular de la Argentina; pero es hora de cuestionar su estrategia de soberbia y autoproclamación que niega el debate y aún la existencia de “otros” y se sabe que si no hay “otros” a la izquierda, entonces la única unidad posible es con la derecha.

    Así nos va. 

    A ellos y nosotros. 

    A los compañeros de la tradición peronista de izquierda y revolucionaria, comprometidos con la Patria Grande y la soberanía nacional.  Y a nosotros, la izquierda marxista que desde hace años apoya y sostiene el más mínimo gesto de autonomía frente al imperio y la burguesía real, o sea la Sociedad Rural y la Unión Industrial, la sojera y la especuladora, que simplemente no hay otra por más sueños húmedos que despierten los banqueros cooperativistas y tantos supuestos burgueses progresistas.

    En los sesenta, en la Córdoba que preparaba el Cordobazo, un obispo escribió en una carta pública a la patronal de Evereadi en conflicto con sus trabajadores: “Si estas injusticias continúan algún día estaremos juntos en el mismo paredón Uds. los patrones y nosotros los curas.  Ustedes por no haber sabido practicar la justicia social. Nosotros por no haber sabido defenderla”. Carta del luego Obispo Angelelli de 1962 recogida en mi libro sobre La Rioja que Resiste, historia de la AMP de La Rioja. 2002.

    Termino estas líneas con un mensaje a tantas y tantos compañeros de la tradición peronista revolucionaria con los que hemos compartido tantos combates. Algunos desde haber compartido la prisión el secuestro en mi Santa Fe natal, a otros por haber compartido tantos intentos: Frente del Pueblo, Frente Grande, la mesa de unidad de los derechos humanos y hasta a aquellos que conocí en su encierro por Macri.  A todas y todos ellos les quiero decir con el único derecho que me da vuestra amistad: Si la catástrofe que nos amenaza se consuma, todos deberemos dar cuenta de nuestros actos, ustedes por no haber utilizado su posición mayoritaria para construir una alternativa verdadera al macrismo y el continuismo de Alberto, y nosotros por no haber tenido el coraje de decir las cosas por su nombre: al macrismo, fascismo; al gobierno de los EE.UU., imperialismo; a los jueces y fiscales, operadores del Lawfare y a los endeudadores seriales, buitres que viven del trabajo ajeno.

    Nicolás Maduro en referencia a la patética derrota del Apruebo en Chile opinó que  había faltado un liderazgo firme, que no alcanza con ocupar las calles si no hay conciencia y organización. No alcanza con caminar una y mil veces desde el Obelisco hasta la Plaza de Mayo, sin plan ni conducción son marchas que el enemigo asimila sin grandes problemas. 

    «A un plan obedece nuestro enemigo: -recordaba Martí en Patria el 11 de junio de 1892- de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan.» Plan contra plan.  Poder popular organizado contra el Poder de los que siempre mandaron por nuestras divisiones y nuestra falta de un proyecto revolucionario.

    Es imprescindible tener un plan, una estrategia, un objetivo trascendente, una razón para que millones no solo estén dispuestos a defender a su lideresa, hace falta que quieran triunfar.  Que esta vez ganemos nosotros, no la derecha.

  • un poema para María Gabriela

    Ud. me apasiona
    me desespera
    me ilusiona
    me llena de gozo y
    de angustia

    Antes de ud,
    antes de sus besos
    y sus abrazos

    Yo creía que la
    felicidad
    era un instante
    que restallaba en el aire

    Ud me interpela,
    hasta en mis creencias
    más profundas

    ¿Si sigo con ud…
    todo lo demás será
    un desastre?

    ¿Si sigo con ud…
    la felicidad se volverá
    a inventar ?

    ¿Será,
    entonces, el tiempo,
    una sucesión de instantes?

    una sucesión interminable
    de besos y caricias
    de miradas cómplices y
    sueños cumplidos?

    ¿Será?
    ¿será, entonces,
    que existe Dios?

    ¿será?
    ¿será, entonces,
    que tanta pena derramada
    tenía su compensación
    antes de la Revolución?

    y
    ¿si ud existe
    y el tiempo no es un instante
    ¿qué revolución
    compensará
    la pena de los hombres?

  • Alerta!  Está en ejecución un plan de liquidación de las garantías constitucionales y los derechos humanos

    Una seguidilla de claudicaciones del gobierno nacional y virulentas acciones del Poder Judicial demuelen garantías constitucionales en Argentina poniendo los derechos humanos en disputa. Texto en desarrollo pero el peligro que nos amenaza requiere el debate

    En pocas semanas, digamos, ¿casualmente?, casi coincidiendo con el ascenso de Sergio Massa como virtual “interventor” del Poder Ejecutivo, la Argentina cedió soberanía nacional frente a los EE.UU. al aceptar que un Tribunal yankee tiene poder suficiente como para incautar un avión venezolano retenido con malas artes en Ezeiza y sumó su voto de condena a Nicaragua en el decrépito escenario de la OEA liderada por Almagro mientras en el plano local, dominado a piaccere por el Poder Judicial encabezado por la Corte Suprema se ratifica la continuidad del Juicio de Vialidad contra la vice presidenta y  otros funcionarios de su gobierno a pesar de las pruebas irrefutables de la ausencia absoluta de imparcialidad por parte de jueces y fiscales del caso; se condena a  un dirigente sindical, trabajador de la educación de Chubut, en castigo a su participación en las luchas sociales y como si todo esto fuera poco, desde Jujuy se monta un espectáculo televisivo so pretexto de la declaración de una supuesta “arrepentida” que de un modo burdo pretende canjear prebendas personales acusando a Milagro de ser el Diablo y algo más.

    Cada uno de estos cinco temas (el avión, Nicaragua, juicio Vialidad, condena en Chubut y estigmatización de Milagro) están en desarrollo y la descripción minuciosa de cada uno de ellos llevaría largos y muchos párrafos; lo que me interesa es marcar algunos debates que subyacen detrás de ellos y explicarían la casi nula reacción del movimiento tradicional de derechos humanos a estas graves violaciones.

    Primera falacia: no es cierto que las órdenes judiciales de otros países se apliquen automáticamente y sin posibilidad de resistencia. Ni las órdenes de arresto de Interpol, como fue en el caso de Facundo Molares; ni las ordenes de secuestro de un avión comercial de un país, Venezuela, con el cual tenemos relaciones diplomáticas y deudas históricas.

    Informe de Telesur: EE.UU. solicitó al juzgado la entrega de todos los datos sobre la tripulación, y “pruebas de violación a la Ley estadounidense, incluyendo la financiación de cualquier vuelo del Boeing a Irán o Rusia”.   Análisis de dictamen del juzgado de Lomas de Zamora con respecto a la incautación solicitada.

    La historia   El pasado 11 de agosto el juzgado de Lomas de Zamora, aceptó el pedido de incautación de la aeronave Boeing 747 de la empresa venezolana Emtrasur, retenida ilegalmente en el aeropuerto de Ezeiza desde el 8 de junio. La solicitud fue realizada a principios de este mes al juez argentino Federico Villena, por parte de la Corte Federal del Distrito de Columbia (Washington), la cual fue enviada por el Departamento de Justicia de EE.UU. a las autoridades de la República Argentina.  Aceptar esta orden supone un giro en la situación de secuestro de la aeronave venezolana, en distintos planos. En el jurídico y judicial, implica un acto de extranjerización de la causa, específicamente la del avión, pues ahora en las cortes estadounidenses se abrirá un juicio para dirimir la disputa sobre su destino final.  En el político- diplomático, significa que la aeronave ha sido efectivamente puesta bajo resguardo de EE.UU. y refleja una intensificación de las apuestas para tensar al extremo las relaciones bilaterales entre Venezuela y Argentina.

    Consideraciones estratégicas    Ministerio de Justicia de Argentina no hizo uso de sus facultades

    El tribunal de Lomas de Zamora, a cargo del juez Federico Villena, respondió el 11 de agosto a una comunicación remitida por el Dr. Juan Martín Mena, secretario de Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, el pasado día 3 de agosto.  Ese día, 3 de agosto, el Dr. Juan Martín Mena giró una solicitud de “diligenciamiento” (es decir, procesar o tramitar una gestión judicial), en virtud de la solicitud enviada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en la investigación penal identificada como CRM18284488.   Villena advierte en su dictamen que, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, no ha hecho uso de las facultades que le otorga el artículo 3 de la Ley 24.034, llamada “Tratado de Asistencia Jurídica Mutua en Asuntos Penales entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de los Estados Unidos de América”, en cuanto a los límites de la asistencia y/o la denegación de esta. Esta Ley data de 1991.  Dicho artículo, prevé que “…1. La autoridad central del Estado requerido podrá denegar la asistencia si: a) la solicitud se refiere a un delito político o a un delito previsto en el código militar pero no en el derecho penal ordinario, o b) el cumplimiento de la solicitud puede perjudicar la seguridad u otros intereses esenciales similares del Estado requerido…”.

    Escalada de EE.UU. en el secuestro del avión venezolano | En Profundidad | teleSUR (telesurtv.net)

    Segunda falacia: No es cierto que la ley antiterrorista de 2007 y su modificación del 2011, la creación de la figura del “testigo arrepentido” en 2016, la creación del Archivo de Organizaciones Terroristas en 2019 o la realización del Congreso Antiterrorista auspiciado por el Sionismo Internacional y presidido por Sergio Massa en 2021 no tengan efecto prácticos en la persecución política

    A contrario sensu del discurso oficialista de autobombo en la cuestión de los derechos humanos, desde hace quince años se viene construyendo un edificio jurídico que justifica y da apariencia legal a las acciones de persecución política como la condena en Chubut de Santiago Goodman o el montaje mediático contra Milagro Sala.   En enero de 2019 una delegación de representantes de organismos de derechos humanos visitamos a Milagro en el domicilio donde cumplía, y cumple, la detención domiciliaria.  Eran los días en que se discutía en el Kirchnerismo la alianza con Sergio Massa.  Consultada, Milagro fue contundente: Massa es la embajada y la embajada es nuestro enemigo. Cómo va a haber alianza con el enemigo?. Esa pregunta, casi de sentido común, ha sido ignorada por muchas y muchos que cuales profetas de la claudicación han subestimado la estrategia imperial de dominación continental que tenía y tiene en el Lawfare uno de los ejes de su despliegue.   Aquellos que votaron la ley antiterrorista fueron luego los que ningunearon la lucha por la libertad de todas y todos los presos  políticos.  A lo máximo, se pronunciaron por un caso u otro pero nunca sobre el proceso social de dominación que entraña el encierro de presos políticos.  La vida demostró que aquellos que se negaron a luchar por lo más difícil (los presos políticos, la reforma judicial verdadera, la ruptura de la dominación imperial sobre los Poderes Permanentes: Poder Judicial, Fuerzas policiales y de seguridad nacionales y provinciales, etc.) fueron luego los que se agacharon ante el Fondo Monetario Internacional y traicionaron el mandato electoral de terminar con el macrismo como modelo de país injusto, represor, cipayo.

    Sergio Massa y entidades judías en el Congreso Latinoamericano contra el terrorismo | 0221

    Las y los Diputados Nacionales que votaron a favor de la Ley Antiterrorista… | GACETILLAS ARGENTINAS

    Tercera falacia (y principal diferencia con el “progresismo” degradado)

    Ellos dicen: “El gobierno nacional y el Congreso no tienen ninguna responsabilidad sobre los desaguisados del Poder Judicial.  En todo caso, tanto el Presidente como la vice Presidenta han sido reiteradamente críticos de lo que denominamos Lawfare.  Y el presidente reiteradas veces les ha pedido que cambien y respeten las garantías constitucionales” 

    No es cierto, y no solo por elementales razones de la política como herramienta de transformación sino por el compromiso que la Reforma Constitucional de 1994 asumió con los Pactos y Convenios Internacionales de los cuales el Poder Ejecutivo es garante y supuesto garante de su cumplimiento en el artículo 75, inciso 22, de la Constitución. Solo voy a citar al que se considera el pilar del sistema americano de garantías de los derechos humanos.  El Pacto de San José de Costa Rica que en su artículo dos dice textualmente.    Deber de adoptar disposiciones de derecho interno Si en el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades

    Los gobernantes no tienen la opción de garantizar los derechos, es su primera obligación sin la cual toda otra acción administrativa es intrascendente.   Cómo decía el indispensable José de San Martín: “seamos libres y lo demás no importa nada”

  • Declaración de amor a  María Gabriela

    Hace unos nueve  años decidí dedicar un libro a María Gabriela, no contento con ello decidí también escribir los motivos; que hoy expongo aquí

    Como todos los actos del universo, la dedicatoria de un libro es una acto mágico. También cabría definirla como el modo más grato y más sensible de pronunciar un nombre.

    Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardinesdel Oriente y del Occidente, cuánto Virgilio.

    Jorge Luis Borges, 1981

    He escrito ocho libros pero como uno de ellos, “Los laberintos de la memoria” alcanzó tres ediciones y otro, “Tito Martín, el Villazo y la verdadera historia de Acindar” otras dos ediciones; y si consideramos que cada vez que uno cierra la última página de la corrección del libro y lo entrega al imprentero –siempre a manos compañeras, nunca a mercaderes de la palabra- es como un parto de los que nunca podrán vivir los varones, en la mañana de hoy es como si fuera la décima vez que paro un libro.

    Pero es la vez primera que dedico un libro a una mujer.

    A María Gabriela, porque rescató de todos los fuegos, el más imprescindible…

    A María Gabriela,  la mujer que quiero en estos días, ya sexagenario  y cuando vivía convencido que el amor no volvería a conmoverme del modo que describía el gran Julio Cortázar «Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.».

    Es en ese sentido que yo no elegí enamorarme de María Gabriela pero ocurrió y como siempre ocurre, el amor que se vive es el más fuerte e incomparable con los anteriores, aunque de verdad lo que hace es recuperar un poquito de cada uno de ellos y los pone en una secuencia vital que pareciera que cada cosa ha ocurrido de un modo exacto tal que me haya llevado a ese espectáculo de narradoras en el Laurak Bat para luego cenar junto al retoño del roble de Guernica, la verdadera y no la creada por mi Picasso.

    Cuando publiqué mi primer libro, la primer edición de “Tito Martín, el Villazo y la verdadera historia de Acindar”, vivía con una mujer que ya no amaba y dudo mucho si alguna vez lo que viví con ella fuera amor. Antes, antes de la lluvia de la bomba y los secuestros, y también durante y después de todo aquello, amé a una mujer que me amaba pero la picana y la mierda comida por aquellos años –que no quebraron mi identidad ni mi pasión revolucionaria- mataron el deseo y un amor sin deseo no tiene futuro, tampoco presente.  Pero cuando vivía con ella no escribí ningún libro, aunque le debo algún buen poema o la dedicatoria de algún texto que esté a su altura y a la altura de lo que vivimos.

    Cuando publiqué el segundo, “La Rioja que resiste. Educación y lucha de clases” no solo que vivía con alguien que no amaba sino que comenzaba a odiarme por seguir allí, durmiendo –a veces- con alguien que no amaba y ya ni respetaba.

    Los libros comenzaron a ser el modo de encontrar alguna razón para seguir viviendo con la cabeza alta. Los libros y la lucha política. Y una batalla casi personal contra un Juez.

    Pero cuando publiqué el tercero, el que me daría chapa de “escritor militante” y no de “un militante que a veces escribe”, yo vivía por vez primera la experiencia de tener una amante en la acepción más vulgar del término. Amar a una mujer que decía amarme pero seguía durmiendo con el marido, que no quería y mucho menos respetaba. Todo fue a escondidas, salvo un viaje olvidable a Montevideo, durante el cual tuvo el mal gusto de hablarle al marido delante mío y mentirle palabras de amor y cariño. Creo que ese día comencé a desenamorarme aunque seguimos un tiempo más.

    Ahora que lo pienso, yo amaba más tener una amante que a la mujer que se acostaba conmigo vaya a saber por qué razón. Una vez, preguntada por qué no se separaba de su marido, con el que supuestamente no compartía nada; ni intelectual ni pasionalmente, hizo una repugnante referencia a un departamento en no me acuerdo que zona de la parte más rica de Buenos Aires. Entre vivir como decía que quería vivir y un departamento, eligió el bien inmobiliario. No habla muy bien de mis atractivos humanos, y aún menos, de los de ella.

    Estando cerca de ella publiqué la segunda edición de “Tito Martín, el Villazo y la verdadera historia de Acindar” y también la segunda edición de “Los laberintos de la memoria” y ella aportó a pensar un pequeño libro de historia “La parte o el todo” que no tenía dedicatoria aunque si un prólogo maravilloso de un gran escritor y amigo del alma.

    Me encantaría que todos me vieran como mi hermano Eduardo me veía: “Schulman es un sastre. Y el mapa de la historia argentina que traza en este libro fue cortado con una tijera ancha, de esas de acero Solingen, que ya no vienen en esta época de bermudas chinas. Schulman tiene también físico de sastre recién bajado del barco. Con el Manifiesto en el bolsillo del saco y la certidumbre de que cualquier lugar es el lugar para hacer de la Justicia un acto comunal. Por eso el sastre Schulman estuvo en la cárcel y tiene –que es la marca en el orillo- cara de buenazo, de intransigente, de obrero autodidáctico, de intelectual inorgánico, de lector furioso y lanzador hacia la calle de las mismas piedras que rompieron la vidriera de su sastrería”.

    Ahora que recuerdo a Eduardo, me doy cuenta que si bien yo no dediqué ningún libro, he tenido el honor y la dicha que dos intelectuales de lo mejor del pensamiento crítico rosarino: Rubén Naranjo y Carlos del Frade, prologaran “Los laberintos…” y “Tito Martín…” respectivamente. Y que ahora Fabiana, nada menos que Fabiana, prologue “Un vaso de agua”. No solo me han cascoteado en la vida.

    Pero sigamos.

    Escribí el quinto libro como un gesto de amor a una compañera inolvidable, santafecina, hincha de Unión, casi vecina la noche aquella de diciembre del 75 y revolucionaria ejemplar. Pero estaba solo cuando escribí “Diecisiete instantes de una primavera”; en cambio cuando edité “Y si hubiera un cielo” estaba cerca de una mujer que me amaba muy de cuando en cuando. Y por unos pocos instantes.

    Con ella me creí que el amor solo podía existir en el breve instante y además, solo si era compartida. Como dice el poema de Silvio “No comparte una reunión, más le gusta la canción que comprometa su pensar. Todavía no pregunté «¿te quedarás?». Temo mucho a la respuesta de un «jamás». La prefiero compartida antes que vaciar mi vida”. Ella ni siquiera me consideraba alguien con quien presentarse en lugar alguno y todo debía hacerse en el secreto mientras ella pasaba novio tras novio, en una búsqueda incomprensible que también me decía que lo nuestro era exactamente ese instante fugaz y muy de vez en cuando. Casi como de favor o vaya a saber por qué lo hacía.

    Como bien dice Borges, dedicar un libro a una mujer es el modo más grato y más sensible de pronunciar un nombre y yo me atrevo a pronunciar su nombre.

    Digo María Gabriela en voz alta para anunciar el amor, para prometer amor, para construir el amor.

    Porque podríamos corregir al gran Julio Cortázar diciendo que si es cierto que no se elige a quien amar, dado  que siempre se produce de un modo desconcertante, inexplicable, por una millonaria cantidad de factores que se cruzan y entrecruzan tantas veces que nadie puede rastrear su mapa y corresponde decir que el amor solo se compara con un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio,  María Gabriela tiene razón cuando dice que una vez que aparece hay que cuidarlo, cultivarlo, entenderlo para poder conservarlo.

    A veces, con la discreción y el pudor.

    A veces con la valentía de salir a decir a los sesenta y dos años, con tres hijos y dos ex mujeres, más algunos pequeños affaires amorosos, que uno se enamoró y tiene tanta confianza que lo estampa en la dedicatoria de un libro.

    No en las redes sociales que son efímeras y pueden borrarse, como los políticos borran con el codo lo que prometen con la mano.

    No en un pequeño grupo de amigos y compañeros que siempre bancarán las decisiones nuestras justamente porque son eso: amigos y compañeros.

    Como bien dice el tantas veces subestimado pensador rosarino Fontanarrosa en ese texto maravilloso sobre los libros “Puto el que lee esto”: “Hay millones de libros en los estantes, es increíble la cantidad alucinante de pelotudos que escriben hoy por hoy en el mundo y que se suman a los que ya han escrito y escribirán. Y los que han muerto, los cementerios están repletos de literatos. No se contentan con haber saturado sus épocas con sus cuentos, ensayos y novelas, no. Todos aspiraron a la posteridad, todos querían la gloria inmortal, todos nos dejaron los millones de libros repulsivos, polvorientos, descuajeringados, rotosos, encuadernados en telas apolilladas, con punteras de cuero, que aún joden y joden en los estantes de las librerías. Nadie decidió, modesto, incinerarse con sus escritos.”

    Un libro es, en la proporción debida del valor de la escritura, eterno.

    “No desaparecerá tu libro, sin embargo, no, tenelo por seguro. Sea como fuere, es un símbolo de la cultura, un icono de la erudición, vale por mil alpargatas, tiene mayor peso específico que una empanada, una corbata o una licuadora. Irá, eso sí, con otros millones, al depósito oscuro y maloliente de la librería. No te extrañe incluso que vuelva un día, como el hijo pródigo, a la misma editorial donde lo hicieron. Y quede allí, al igual que esos residuos radioactivos que deben pasar una eternidad bajo tierra, encerrados en cilindros de baquelita, teflón y plastilina para que no contaminen el ambiente, hasta que puedan convertirse en abono para las macetas de las casas solariegas. De última, reaparecerá de nuevo, Lázaro impreso, en la mano de algún boliviano indocumentado, junto a otros dos libros y una birome, como oferta por única vez y en carácter de exclusividad, a bordo de un ómnibus de línea o un tren suburbano, todo por el irrisorio precio de un peso.”

    Puede ser, y está en todo su derecho, que su amor por el autor termine pronto o en algunos meses: o en un alarde de optimismo, en algunos años. Pero el libro sobrevivirá al amor.

    Y si el amor dura hasta el final, el libro, sobrevivirá al autor y aún a María Gabriela.

    Una dedicatoria de amor en un libro es un gesto sin retorno.

    A mi manera de ver, un gesto de amor incomparable.

    Y como dice el poeta oriundo de Palermo, barrio de la misma estirpe que San Telmo o casi: “El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo. Como todos los actos del universo, la dedicatoria de un libro es una acto mágico.”

    O sea, que como el amor es una relación, nadie puede amar sin ser amado (lo que la gente llama amor no correspondido en realidad es frustración, ¿no?) y nadie puede hacer un gesto de amor sin que sea un gesto de la pareja.

    Nadie da lo que no tiene, y para dar amor hay que recibirlo.

    Mucho me costó asumir que así es; que al menos, hoy, en este preciso instante que lee esta declaración de amor en forma de explicación de una dedicatoria de un libro que es gesto de amor; al menos, en este instante Ud., María Gabriela, cincuentona de ojos increíblemente bellos por lo almendrado de la forma y la luz que encierran, de pelo negro que –sin querer confrontar con su señora madre- a mí me parece muy armonioso con su rostro y con su cuerpo de treintañera bien conservada; un cuerpo que no es una maravilla sino el resultado de un esfuerzo, un cuerpo cultivado del mismo modo que el Che le explicaba a su madre que había superado el asma: “ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá unas piernas fláccidas y unos pulmones cansados.”

    Ya termino.

    Una última aclaración.

    Seguro que Ud., y si no es Ud., si algún día alguien lee estas notas, dirán que no corresponde mezclar a Guevara y a Fontanarrosa con Borges y una declaración de amor. Que no corresponde mezclar la política y la racionalidad con lo que solo es intuición, dominio del espíritu y los Dioses que dominan en esos espacios.  Esos que Ud. está aprendiendo a adorar con los bailes traídos por los esclavos africanos a Cuba y a Brasil.

    Pero resulta que nací sin Dios y desde niño aprendí que no hay relación humana fuera de su historia ni de su contexto. De hecho, al menos para mí, el primer elemento en común fue que a los dos, de algún modo, nos hace falta Teresa.

    Nada hay más político que el amor; y nada más cruzado por el capitalismo que aquello relacionado con el sexo. Con los besos y las caricias. Con el goce y hasta con el orgasmo (si, ya entiendo que no toda relación sexual debe terminar con el orgasmo, pero si hubiera orgasmo, también el orgasmo)

    Solo los dogmáticos creían que el capitalismo era solo el Mercado; para nada. Nunca lo fue y ahora menos que nunca.

    El capitalismo es el modo de ser de la humanidad modelada por el mercado los últimos cinco siglos, y me temo que lo será por unos siglos más.

    Los cálculos egoístas de lo que cada uno pone y saca de una relación..

    La idea miserable de que una persona es propiedad de otra y que ninguna otra puede mirarla o acariciarla por efectos de un acto institucional no tiene otra explicación que política y un tipo de política característicos de la burguesía.

    Yo sé que referir a la cosificación de las relaciones sociales, idea genial de Hegel que solo Marx comprendió a fondo y transformó en la base de su interpretación del mundo, no suena romántico.

    Pero no es el objeto de estas notas el romanticismo, sino hacerle saber lo anunciado.

    Cerca de cumplir los sesenta y dos años, José Ernesto Schulman, santafecino, comunista, hincha de Colón, autor de siete libros y padre de tres hijos: Mariana, Javier y Ernesto David, que alguna vez sufrió una partecita del terrorismo de estado y que por dos veces un Tribunal Oral en lo Penal falló que había sido una más de las miles de víctimas de aquel proceso, lector empedernido y amante de casi todas las formas de la música y la danza, cultor de la comida judía e italiana, andaluza y brasilera, paraguaya y criolla, bebedor de vino, de sidra, de cerveza y de algunas bebidas alcohólicas como el whisky escoses, el ron cubano o la crema de jerez española, compañero de vida de un buen gato llamado Paco se presenta ante Ud. para decirle que la ama y que le ha dedicado un libro.

    Y que entiende, al menos por hoy, que es el mejor regalo que puede hacerse, o sea, hacerle.

    O sea.

    Digo que la quiero

    José Ernesto  Buenos Aires, 17 de enero de 2014

  • Es hora de elegir un camino: el de la «mascara de Fernando VII» o el de Bolívar y San Martín.  Patria o Colonia.

    In memorian de Roberto Santucho y Rodolfo Ghioldi,

    cada uno a su manera pensaban que el antimperialismo

    es la ideología de la lucha americana

  • La parabola del Lawfare.   De Milagro y Julio De Vido a los nuevos presos políticos, militantes contra la pobreza en Jujuy y el Gran Buenos Aires

    La parábola del Lawfare. De Milagro a Jujuy, de los ex funcionarios a los militantes de la pobreza de estos días
    En noviembre de 2017, un submarino de la Armada, desapareció en aguas del Atlántico. Desde ese momento se instalaron las búsquedas y los reclamos de los familiares de los marinos perdidos. En setiembre de 2020 la interventora de la Agencia Federal de Inteligencia, Cristina Caamaño presentó denuncia penal contra las anteriores autoridades de la institución y su mando natural, el Presidente de la República. La prueba colectada era abrumadora: fotos, grabaciones, informes que demuestran una labor sistemática de la agencia de espías sobre las madres, padres y familiares de los marinos que estaban desaparecidos que Macri conoció yu utilizó más de una vez, porque quería saber sus movimientos, sus reclamos, sus diferencias internas para manipularlos. Él ya sabía que el submarino no iba a volver y en qué lugar exacto había quedado hundido. Con el espionaje evitó el desastre político si se develaba la increíble suma de actos irresponsables que llevaron al desastre del submarino y su encubrimiento.
    La causa fue avanzando en Dolores, la jurisdicción que legalmente le correspondía, hasta que fue sustraída vergonzosamente por Comodoro Py donde finalmente la Cámara Federal resolvió la semana pasada que las acciones de espionaje existieron y que Macri se sirvió de ellas, pero no cometió delito porque con ellas estaba preservando la seguridad interior y su propia seguridad. Con tal de salvarlo a Macri, que ha espiado hasta a su propia familia, establecieron que los familiares de las víctimas eran enemigos de la Nación. Por este fallo debieran ser destituidos e ir presos estos jueces que Macri puso a dedo, porque jamás fueron ratificados por el Senado, sino por un trucho fallo de los cortesanos.
    Así como como el cortesano Lorenzetti inventó la doctrina Irurzun, por la cual un ex funcionario tenía más poder que uno en ejercicio y por eso habilita la figura de la detención preventiva mientras se lo procesa; ahora, Comodoro Py estrena la doctrina de que el poder presidencial no tiene límites si lo ejerce la derecha y antes fundó la teoría del “trabajo por cuenta propia” para desalentar y frustrar las investigaciones sobre las acciones de espionaje que sufrieron las y los compañeros del Instituto Patria, los presos políticos, sus abogados y familiares, entre los que nos encontramos los militantes de la Liga que íbamos al penal de Ezeiza y Marcos Paz.
    Junto al Poder Judicial, al Poder mediático y el respaldo de la embajada de los EEUU el espionaje es uno de los núcleos de la dominación macrista. El espionaje se articula con las agencias de inteligencia de los EEUU e Israel. La acciones clandestinas están presentes en el asesinato de Santiago Maldonado, de Rafa Nahuel y Elías Garay, en el armado de causas fraudulentas contra las y los presos políticos y en las campañas de estigmatización y descalificación de innumerables militantes populares. También en proteger a los Benetton, los Lewis, los qataríes y otros extranjeros que se apoderan de nuestras tierras soberanas.
    El sistema judicial argentino está convalidando un viraje radical (de raíz). Veamos.
    Nuestro origen es el Tribunal de la Inquisición donde la tortura era un arma divina. Si Dios quería soportarías la tortura, dirías la verdad y serias inocente. Pero si Dios no lo quería las brutales armas de la inquisición lograrían que confieses hasta lo que ni imaginabas. No había investigación sino la búsqueda de la confesión. Y era terminante, inapelable.
    250 años después de la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa y las sucesivas ampliaciones de derechos. Las garantías básicas están siendo negadas por el Poder Judicial, y no solo para los famosos, para toda la sociedad. La búsqueda de la “confesión” es hoy el principal instrumento jurídico en la construcción de las causas. Los jueces ya no se subordinan a la ley escrita sino a su propio criterio de interpretación. Como dijo ese “gran jurista brasilero” al condenar a Lula, no tengo pruebas pero sí la convicción de que Ud. robó el departamento, dijo al condenarlo.
    En noviembre de 2016 la Corte Suprema dijo que aceptaría la vigencia de los Pactos Convencionales (de protección de derechos) si a ella le parecía pertinente, lo que quiere decir que no. Que la cláusula de la Constitución 1994 ya no regía.
    La Corte luego fue colonizando juzgado por juzgado quedando muy pocos fuera de esa labor de dominación, convencimiento y corrupción (los fondos para el funcionamiento pero también para los viajes y actividades de formación académica). Ahora domina al Consejo y con ello la Caja gigantesca del Poder Judicial. Sin olvidar que en toda su labor están respaldados por los EEUU que siempre aportan dinero para viajes, hoteles, acompañantes, fama en los medios, etc. etc. Por eso el lawfare es la nueva forma de intervención y golpismo, como antes lo fueron los militares formados en la Escuela de las Américas.
    Terminemos diciendo lo que creemos es una hipótesis de parábola. Durante décadas el Poder Judicial fue bajando el rango de calidad en los procedimientos contra los pobres; luego esas prácticas antidemocráticas fueron aplicadas a un grupo de dirigentes populares a los que dimos en llamar víctimas del Lawfare y ahora todo ese instrumental de persecución se vuelca sobre el grueso de la población: el pobrerío y las organizaciones que buscan organizarlos y resistir. Por eso no es exagerado decir que Todos estamos en libertad condicional y sin garantías a nuestra libertades individuales, como la presunción de inocencia, la legítima defensa en juicio por jueces naturales, no puestos a dedo o por sorteos truchos.
    Ese es el recorrido que podemos señalar desde la prisión de Milagro Sala en enero de 2016 a las prácticas persecutorias de estos días contra los piqueteros de Jujuy y de todo el país.
    Todos quedan avisados. Ahora depende de todos.