• Hace justo un año eran condenados algunos de los responsables y algunos de los ejecutores del asesinato de Floreal Avellaneda.

    Por casi un año los dos Floreal anduvieron por escuelas y plazas celebrando y convocando la memoria a juntarse con los cartoneros y las prostitutas, con los niños y los escritores, con los militantes y los televidentes.

    Por casi un año los dos Floreal nos enseñaron que nadie muere si vive en nuestro corazón y que hay una dignidad que el vencedor no conoce, al decir del mejor Borges, el de los poemas históricos.

    Ahora, quien sabe, en algún lugar que no se donde, estarán mirando como los Generales Riveros y Verplaetsen y sus complices menores levantan la vista al cielo preguntando al Señor cómo fue que les pudo pasar esto a ellos sin entender que el tiempo está a favor de los pequeños, de los que luchan, de los que no transan ni se venden, ni se alquilan ni se cambian de camiseta en medio del torneo ni se asustan ni se callan.

    Hace justo un año los dos Floreal pensaron que sería bueno estar juntos como ahora


  • A Fabiana

    que me ayudó a salir

    de los laberintos de la memoria…

    o al menos lo intentó

    Alicia López y su hijo Luis

    En el alegato de la defensa pública del comisario Mario Facino (aquella que el Ministerio Público de Defensa, ente gemelo al de la Procuración General de la Nación y también autonomizado del Ministerio de Justicia por la Reforma Constitucional del Pacto de Olivos, organiza para los represores desde una unidad nacional especializada en elaborar doctrina en defensa de los terroristas de Estado) se descalificó el testimonio de una testigo de concepto, la licenciada Fabiana Rousseaux, ofrecida por la querella de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, por su condición de “lego”.

    A pesar de que el diccionario de la Real Academia da cuatro acepciones del termino, a saber: 1) Que no tiene órdenes clericales y otras tres acepciones religiosas similares, presumimos que el Dr. Fabián Procajlo debió referirse a la segunda acepción que dice: “Falto de letras o noticias”; y aún más, ni siquiera a la única acepción del diccionario que se acerca a lo que él imputa a la testigo (discapacidad para discutir cuestiones jurídicas), sino el uso particular que la palabra tiene en el mundo judicial que divide a los seres humanos en dos: letrados, que vendrían a ser los graduados en Derecho y el resto de los mortales, no importa nuestra experiencia, lecturas o estudios, que seremos para siempre –si no tenemos titulo de abogado- legos, o iletrados, o discapacitados para discutir de Derecho.

    La maniobra parece ingenua o solo soberbia, típica de un mediocre docente universitario que puesto a defender torturadores y asesinos perversos, busca con ahínco algún recurso que lo saque del lugar que él eligió: estar sentado al lado de Facino, como antes estuvo de Brusa, Ramos y el resto de genocidas condenados en diciembre de 2009 en la llamada causa Brusa, y hablar en su nombre en defensa de su “obra”..

    Pero nos parece que vale la pena detenernos en el epíteto: si Fabiana Rousseaux, hija de desaparecidos, profesional de la sicología que lleva años asistiendo a víctimas del Terrorismos de Estado e intentando sistematizar las consecuencias sicológicas del horror en los sobrevivientes que pasaron por los centros clandestinos, tanto como de sus familiares y personas cercanas que no dejan de quedar “tocados” por la experiencia, no está habilitada para afirmar de que la permanencia de los presos políticos en los centros constituía de por sí tortura, más allá y al margen de que fueran objeto de otras prácticas perversas como de hecho ocurría con la mayoría de ellos, ¿quién puede hablar del tema?

    En el juicio por el Negrito Avellaneda la defensa pública defendió una interpretación psicoanalítica prefreudiana según la cual el testimonio de las víctimas de un hecho traumático nunca podrá dar cuenta veraz del hecho (supuestamente por el impacto del horror en su conciencia) , y en todo caso la memoria, como si fuera un edificio de arena, se iría desmoronando con el paso del tiempo para concluir, bondadosamente, que no es que los testigos mientan sino que simplemente no pueden dar testimonio del horror sufrido, por definición de la experiencia vivida y por el paso del tiempo.

    Si la teoría que defienden dice que sin prueba material no hay delito, sin testimonio creíble de los hechos probados, no hay culpables tal como afirmó una y cien veces Procajlo cuando, al borde del cinismo, decía que no dudaba que Alicia López pudo haber pasado por la Cuarta, pudo haber sido violada, pudo haber sido torturada, y es más pudo haber sido muerta a consecuencias de las torturas pero que al no haber testigos presenciales creíbles de los hechos, el crimen quedará sin castigo, sin que ello genere para el docto el triunfo de la impunidad, palabra que desconoce o tiene pudor en usar, sino simplemente el triunfo de la “normalidad procesal” que prohíbe condenar a alguien si existe el margen de duda necesario.

    Pensado el alegato desde esta lógica interpretativa, adquiere otro sentido su ataque a toda (y cuando digo toda es toda) la jurisprudencia desde el juicio a la Junta de Comandantes en Jefe (causa 13 de 1984) para acá, especialmente su agresión a la anulación de las leyes de impunidad y el propio proceso judicial en curso.

    Se entiende: fue en el Juicio a la Junta de Comandantes donde primero se reconoció en el país que dada la especial forma en que se perpetró el plan sistemático de exterminio: en la clandestinidad, ocultando sistemáticamente toda prueba del exterminio, buscando construir el olvido al tiempo que desaparecían a los compañeros, etc. el testimonio de los sobrevivientes tomaba una especial significación que le daba carácter de “necesario”, en el sentido jurídico, y por ello debían ser protegidos y resguardados dado que eran, y siguen siendo, el arma principal de una sociedad para establecer la verdad y lograr algún grado de castigo para algunos de los responsables.

    En todos estos años, la convergencia de testimonios sobre el paso de un compañero por un centro o la responsabilidad de un represor en la acción directa de la tortura, ha sido considerada por los tribunales como prueba suficiente para condenar a los imputados; tal como aconteció en el propio juicio Brusa, a pesar de los esfuerzos patéticos de Procajlo y sus colegas defensores, y como seguramente ocurrirá en este juicio contra Facino (al margen de la calificación legal de los delitos y el monto de la pena, que la querella de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre calificó de Genocidio y solicitó Prisión perpetua en cárcel común) porque hemos ganado, no en el Tribunal Oral Federal Número Uno de Santa Fe sino en la sociedad, la batalla por la credibilidad de los dichos de los sobrevivientes, sus familiares y compañeros de lucha contra la impunidad.

    En un poema monumental sobre Federico García Lorca, Gabriel Celaya clamaba contra el discurso franquista “Que no murió, le mataron”, reclamo que todavía hoy resuena en la sociedad española tan minada de la cultura fascista y de la claudicación socialista que consintió la impunidad impoluta de sus crímenes.

    Es que la verdad no se impone por su propio peso, como se suele decir desde el sentido común, sino que se conquista en lucha contra las mentiras que el Poder construye para consolidar su dominio, que en este caso es el Olvido.

    Antes que la sociedad santafecina acepte que Alicia López no murió, sino que la mataron, y que la mataron en el Centro Clandestino La Cuarta que dirigía el Comisario Mario Facino, tuvimos que vencer al menos cuatro discursos y cuatro políticas que se empeñaban en mantener el crimen de Alicia en el Olvido, haciéndola invisible a ella misma.

    La dictadura afirmó que los desaparecidos, y entre ellos Alicia, se habrían fugado a algún lugar paradisíaco como las playas caribeñas o el lujo de las grandes ciudades europeas; y para consolidar su palabra primero construyó la niebla con que pretendió ocultar sus crímenes y luego dictó la auto amnistía para sus crímenes.

    Con esa política y ese discurso, Alicia ni siquiera existía.

    Alfonsín, luego de un corto periodo de promover juicio y castigo sólo para los máximos responsables del plan de exterminio, y de aclarar un puñado de casos (entre los que no se contaba Alicia) promovió la política de impunidad que se conoce bajo el nombre de las leyes de la impunidad y difundió una interpretación de los hechos basada en la Teoría de los Dos Demonios tal como el propio Ernesto Sábato estampó en el prologo del Nunca Más (al que defendió ardorosamente el mismo Mario Facino en sus palabras finales del juicio Brusa); y como Alicia no podía encajar ni en esa mínima política jurídica y mucho menos en ese cuadro interpretativo, tampoco tenía existencia jurídica o visibilidad social.

    Menem promovió grosera y abiertamente la impunidad y el perdón para los genocidas; anuló las condenas (pocas) a los Jefes Militares y desplegó un discurso de reconciliación que colocaba el reclamo por Alicia en un lugar condenado: el de promover el enfrentamiento social en vez de apostar al encuentro entre todos los argentinos, Sarmiento y Rosas, Rojas y Perón, ni vencedores ni vencidos.  Alicia no tenía lugar en el monumento a la reconciliación nacional que Menem programaba en el terreno de la Esma (y al lado de algún coqueto emprendimiento inmobiliario, que siempre hay que hacer algún negocito)

    Todo eso comenzó a caerse con las luchas indoblegables del movimiento de derechos humanos y popular que no dejaron un día de reclamar por todos los desaparecidos y victimas del Terrorismo de Estado, que forzaron la apertura de una causa por Genocidio en España y que mucho antes de la anulación de las leyes iban logrando que uno a uno los Juzgados Federales, entre ellos el de Santa Fe en 2002, declararan nulas las leyes de impunidad y habilitaran los juicios.

    De hecho, el juicio a Brusa se origina en una causa abierta en mayo de 2002 por el Juez Rodriguez, quien la promueve y eleva a Juicio Oral para finales de 2005 pero inexplicablemente…..se olvida de Alicia y la deja fuera del requerimiento.  Es que a pesar de abrirse los juicios en el proceso político abierto con el gobierno de Néstor Kirchner, estos no tuvieron ni tienen aún una estrategia estatal que permita avanzar más rápido y de una manera más rigurosa en el juzgamiento del Genocidio.

    Juicios había, pero Alicia seguía invisible y en el olvido.

    Por ello es que valoramos que se haya llegado a este Juicio Oral a pesar de las notorias falencias(que parece una burla cruel a la memoria y la racionalidad: un juicio por una sola compañera y contra un solo represor; como si un solo policía hubiera podido organizar el plan de exterminio en la ciudad de Santa Fe, hubiera salido a cazar los compañeros, los hubiera llevado a torturar y violar a la Casita y luego los hubiera mantenido prisioneros en los fondos de la Comisaría Cuarta, en ese sector de calabozos que el represor Facino pretende que no estaba bajo su dominio como si se pudiera dirigir una comisaría sin controlar sus calabozos), porque con el juicio Alicia salió del olvido y de esa zona social de la invisibilidad al que la había condenado la dictadura y las democracias restringidas que le siguieron.

    Pero a la hora de la condena, que todos sepan que si Alicia volvió es por la palabra de los legos, de los que no saben Derecho y por eso no pueden distinguir que cosa es y que cosa no es tortura según el Docto defensor de los genocidas.

    De los compañeros de cautiverio que tuvimos la posibilidad de defender su recuerdo por treinta años y preservarlo de nuestro propio olvido; y de los que –aún después de la muerte de Silvia Suppo- no dudaron un instante en presentarse ante un Tribunal que poco los respetaba, para decir sencillamente que Alicia estaba allí.

    Con nosotros.

    Como ahora mismo, que vamos por la sentencia contra Mario Facino, para que vuelva y se haga escuela, hoja voladora o barrilete de luz en las manos de un niño moreno del norte santafesino o del Chaco profundo donde ella sembró tanta dignidad.


  • No pocas veces, las denuncias contra la complicidad civil con la dictadura es mirada con desden por el Poder Judicial, Mediático y Político; durante años Brusa decía de nosotros que eramos unos loquitos mientras El Litoral de Santa Fe se dedicaba a defenderlo y casi todos miraban para otro lado.
    Por ahora, Reutemann y Obeid siguen desdeñando nuestras denuncias de complicidad con la impunidad, pero el tratamiento del Tribunal de Disciplina del PJ de los casos Ramos y Facino, los debería preocupar.
    Como escribí en 1992, el día que el Senado de la Nación hizo Juez Federal a Víctor Brusa, «la memoria es más larga que la traición» y cada cual ocupará en la historia el lugar que le corresponde.
    Los compañeros de un lado y los cómplices de la dictadura y de su impunidad, en otro.

    José Schulman

    NOTA PUBLICADA EN ROSARIO 12

    Los afiliados represores

    La semana pasada el Tribunal de Disciplina del PJ eligió sus autoridades y resolvió darle curso al pedido del vicepresidente del partido. La próxima reunión será el 20 de agosto para expedirse y emitir dictamen sobre la expulsión de ambos.

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    El Tribunal de Disciplina del PJ santafesino dio curso a un pedido de expulsión de los represores Mario Facino y Eduardo Ramos y resolvió producir su dictamen el próximo 20 de agosto, por lo que si es favorable el justicialismo podría ser el primer partido político de la provincia que cancela las fichas de dos condenados por crímenes de lesa humanidad. Facino y Ramos ya cumplen una sentencia de 20 y 23 años de prisión por secuestros y torturas de detenidos políticos, aunque ahora el ex presidente comunal de San José del Rincón afronta un segundo juicio por el «homicidio» de una militante de las Ligas Agrarias, Alicia López, donde la querella le solicitó prisión perpetua y la Fiscalía 25 años de cárcel. «Hay razones políticas, éticas y jurídicas para expulsarlos», dijo Jorge Fernández, vicepresidente del PJ.

    Fernández formalizó la solicitud de expulsión de Facino y Ramos en una nota ante el consejo provincial partidario. Y luego éste la remitió al Tribunal de Disciplina, pero con una segunda nota de estilo que firma el propio presidente del PJ y jefe del bloque de senadores, Ricardo Spinozzi.

    La semana pasada el Tribunal de Disciplina se constituyó en la sede del PJ, eligió sus autoridades y resolvió darle curso al pedido del vicepresidente del partido. La próxima reunión será el 20 de agosto para expedirse y emitir dictamen, según confirmaron a Rosario/12 fuentes partidarias. En el encuentro, fue elegido presidente del Tribunal un dirigente histórico del justicialismo, Jorge Albertengo y secretaria la ex concejala de Rosario, Verónica Riera. Los otros miembros son el ex concejal de Santa Fe, Virgilio Viglieca, Edmundo Fernández, Jorge Rocas, Sergio Battistoni y Emilio Sánchez García.

    En diciembre último, en el juicio al ex juez Víctor Brusa, el Tribunal Oral Federal condenó a Ramos a 23 años de cárcel por la «privación ilegal de la libertad agravada» a cinco víctimas de la dictadura (Anatilde Bugna, Ana María Cámara, Stella Vallejos, Patricia Isasa y José Schulman y «tormentos» (a Bugna, Cámara, Vallejos, Isasa y Jorge Pedraza). Y a Facino a 20 años de prisión por «privación ilegal de la libertad» a tres ex detenidos políticos (Patricia Isasa, José Schulman y Eduardo Almada) y «tormentos» a Isasa. Pero ahora, Facino es juzgado la desaparición y asesinato de otra militante política, Alicia López, donde la querella le pidió «prisión perpetua» y el Ministerio Público Fiscal una pena de 25 años de cárcel y que se unifique con la condena anterior. No será el último proceso: los dos represores también están imputados en otra causa por «asociación ilícita» que podría llegar a juicio oral el año que viene.

    La expulsión de Ramos de las filas del PJ ya había sido reclamada hace más de una década por una de sus víctimas, Anatilde Bugna, quien lo denunció como «uno de los torturadores de la dictadura» que aparece «en el informe de la Conadep Santa Fe del año 1984». «La violación de los derechos humanos durante el terrorismo de estado y la impunidad posterior a través de las leyes de punto final y obediencia debida y los indultos han generado consecuencias profundas en el conjunto de la sociedad, han impedido el castigo a los culpables y la posibilidad de definir en el plano social que es lo permitido y lo prohibido, que es lo lícito o lo ilícito, lo ético y lo que no lo es», escribió Bugna hace trece años. Rosario/12 publicó esa nota que nunca fue tratada por el Tribunal de Disciplina del PJ.

    El 23 de junio, cuando declaró en el juicio por el asesinato de Alicia López, José Schulman volvió a denunciar que Facino y Ramos seguían afiliados al PJ. «Lo más irónico de la situación por no decir trágico es que el PJ permitió que este Facino fuera presidente comunal de San José del Rincón. Quiero denunciar a la sociedad santafesina que Facino y Ramos siguen siendo afiliados al PJ de la provincia de Santa Fe. Un partido que alberga en sus padrones a personas que han sido condenadas por crímenes tremendos», dijo en la sala del juicio.

    Fernández se hizo eco entonces de las denuncias de Bugna y Schulman y pidió que la expulsión de Ramos y Facino «ad referendum» del congreso partidario. «Hice las consultas y me dijeron que los dos estaban afiliados al PJ. Yo pensaba que Ramos no estaba en el padrón porque había sido afiliado de Acción por la República (el partido que fundó el ex ministro Domingo Cavallo), pero me informaron que se reafilió en el año 2000 y el que lo presentó fue el ex senador nacional Jorge Massat», explicó Fernández.

    «Así que solicité como afiliado y vicepresidente del partido que el Tribunal de Disciplina constate si Facino y Ramos son afiliados; en su caso, desde cuándo y quién los presentó ambos. Y en caso de ser afiliados, pedí la inmediata expulsión del PJ por estar condenados por delitos de lesa humanidad», dijo Fernández. Y justificó el reclamo en «en razones políticas, éticas y jurídicas. Ya hay una condena judicial y es por delitos gravísimos».


  • Represión ilegal

    La querella pidió perpetua para Facino

    De la Redacción de El Litoral de Santa Fe

    Esta mañana comenzaron los alegatos en el juicio al ex comisario Mario José Facino, acusado por la desaparición y muerte de la profesora de Letras, Alicia Adela López. En el primer turno, expuso la parte querellante, a través de los abogados de la Liga por los Derechos del Hombre, José Iparraguirre y Marcelo Boeykens.

    La querella pidió que Facino fuera condenado a “prisión perpetua por el delito de genocidio” y en caso de que quepa esa posibilidad se considere una pena a “prisión perpetua, con doble inhabilitación, por homicidio agravado y torturas”.

    Para los abogados Iparraguirre y Boeykens el crimen de la profesora es atribuible a Facino y se consumó “en el marco del genocidio producido en la Argentina entre los años 1976 y 1983”.

    La exposición duró aproximadamente dos horas y tuvo un cuarto intermedio, en el que los interlocutores se repartieron la presentación de los cargos.

    Aplauso final

    La sala estaba muy concurrida y entre los presentes estuvieron los hijos de la víctima, junto con el esposo de entonces de Alicia López, el ex juez provincial Juan Luis Rodríguez. También estuvieron algunos de los testigos, militantes y representantes de las Abuelas de Plaza de Mayo, que aplaudieron el pedido de condena.

    El Tribunal Oral Federal que juzga a Facino está integrado por María Ivón Vella -presidente- José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez, quienes decidieron hacer un receso, para retornar con el alegato del Ministerio Público Fiscal a partir de las 15.

    El primero en presentar el alegato de la parte acusadora será el fiscal coadyuvante Patricio Longo, mientras que el tramo final quedará a cargo del fiscal general Martín Suárez Faisal.

    Por último el TOF dará lugar a la defensa, que deberá alegar contra los cargos de “privación ilegítima de la libertad en concurso real con los delitos de tormentos agravados por ser ejercidos contra perseguidos políticos y homicidio”, que pesan contra Facino.

    Dicha labor estará a cargo de la Defensoría Pública, de Fabio Procajlo y Fernando Sánchez. Luego de los alegatos se hará lugar a las réplicas y contrarréplicas, para por último dictar sentencia.

    Testimoniales

    El juicio se lleva a cabo desde el 22 de junio, y es por el secuestro de la militante de las Ligas Agrarias, la profesora Alicia Adela López de Rodríguez, desaparecida el 21 de octubre de 1976.

    Según los testimonios que se escucharon en el juicio -hubo 18 personas citadas- Alicia fue vista por vario de ellos en un estado de salud deplorable en la Comisaría Cuarta, de bulevar Zavalla y calle Tucumán.

    Durante la audiencia del jueves pasado en la se terminaron de tomar las declaraciones testimoniales, el ex comisario rinconero y jefe de la Cuarta, tomó la palabra para hacer su descargo. Facino negó tener responsabilidad en el crimen de Alicia López y se autoproclamó “preso político”.

    En Internet

    Transmite en directo

    El gobierno provincial efectúa la transmisión a través del sitio oficial www.santafe.gob.ar/multimedia


    Pagina 12

    SANTA FE › EL JUICIO A FACINO INGRESO EN SU ULTIMA ETAPA EN SANTA FE

    Su rol en la maquinaria del terror

    La querella pidió prisión perpetua y la Fiscalía 25 años de prisión por el secuestro, torturas y homicidio de Alicia López. «No se trató de un hecho aislado o sorpresivo», dijo el fiscal Suárez Faisal. Y ubicó a Facino como «autor mediato» del asesinato de Alicia.

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    Por Juan Carlos Tizziani

    La acusación discrepó ayer con los pedidos de condena al ex jefe de la comisaría 4ª Mario Facino, acusado por el secuestro y asesinato de la docente y militante de las Ligas Agrarias, Alicia López, en 1976. El Ministerio Público Fiscal pidió una pena de 25 años de prisión, pero la querella que representa a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fue más a fondo y solicitó prisión perpetua. El juicio probó «la comunión ideológica» de Facino con la dictadura. «El compromiso de que la llamada ‘lucha contra la subversión’ debía llevarse a cabo por cualquier medio, por atroz que fuere, y aún fuera de la ley» lo transformó «en el perfecto colaborador» de la represión ilegal, dijo el fiscal Martín Suárez Faisal.

    Ahora, el próximo alegato será de la defensa, el 5 de agosto y el veredicto se conocería el viernes 13 de agosto.

    El Tribunal escuchó dos alegatos: primero, el de la querella a cargo de los abogados de la Liga, José Iparraguirre y Marcelo Boeykens, quienes acusaron a Facino por «genocidio» y le pidieron prisión perpetua.

    Y luego, el de los fiscales Suárez Faisal y Patricio Longo, quienes pidieron una condena de 25 años de prisión por los tres delitos de lesa humanidad que se le imputan al ex jefe de la 4ª: «privación ilegal de la libertad», «tormentos agravados» y «homicidio» y se unifique la pena con otra anterior a 20 años de cárcel que el Tribunal impuso a Facino en el juicio a Víctor Brusa.

    La 4ª era un centro clandestino de detención dirigido por Facino, en 1976. «Era el eje del circuito represivo de Santa Fe», dijo Suárez Faisal. Y por lo tanto, el jefe «fue el responsable de la privación ilegítima de la libertad en condiciones infrahumanas de Alicia López y de su posterior fallecimiento en esa seccional».

    «Si bien en este juicio no se acreditó que Facino le quitara la vida a Alicia López con sus propias manos, sí se probó con certeza que es el responsable penal de su muerte, que conocía los medios que se utilizaron para cometer el homicidio y que quiso y aceptó ese resultado», planteó el fiscal. «No se trató de un hecho aislado o sorpresivo. No existió la posibilidad de que Facino desconociera lo que estaba pasando en ese lugar porque la comisaría 4ª que él dirigía era un eslabón esencial en la estructura represiva de la dictadura en Santa Fe».

    El fiscal fundó «la autoría y participación criminal» de Facino en «la teoría del dominio del hecho en un aparato organizado de poder», que sostuvo la Cámara Federal de Capital en la condena a las juntas militares, en 1984, confirmada luego por la Corte Suprema de la Nación. Y ubicó a Facino como «autor mediato» del asesinato de Alicia por su rol en la maquinaria del terror.

    «Facino era el jefe de la comisaría y como tal tenía a su cargo a todos los detenidos en 1976. El tuvo el dominio de los hechos de los que fue víctima Alicia López, dirigía el centro clandestino de detención, tomaba las decisiones trascendentes, dirigía a todo el personal policial y controlaba que se cumplan el plan sistemático planificado por los mandos militares», agregó.

    El fiscal dijo que el «motivo» que llevó a Facino a «delinquir» fue su compromiso con la dictadura. «La convicción de que la llamada ‘lucha contra la subversión’ debía llevarse a cabo por cualquier medio, por atroz que fuere, y aún fuera de la ley. Esa comunión ideológica con el plan sistemático trazado por los altos mandos militares, que no se encontró en otros funcionarios policiales, transformó a Facino en el perfecto colaborador para que las fuerzas armadas y de seguridad con sede en la zona adjudicaran a la comisaría 4ª que él dirigía las funciones de centro clandestino de detención».

    A eso se agregó «su ambición de escalar posiciones dentro de la Policía de la Provincia» para lo cual «debía demostrar» a los mandos militares «lo que era capaz de hacer en pos de los fines sostenidos por la dictadura. Es decir, se valió de los resultados de sus delitos para adquirir ‘prestigio’ ante quienes tenían en aquel momento el poder de decidir designaciones policiales».En diciembre de 1976, ascendió a «jefe del Comando Radioeléctrico. Después, asumió como jefe de la Agrupación Cuerpos. Y luego «quedó a cargo varias veces de la Jefatura de la Unidad Regionl I, siempre durante la peor parte de la dictadura». Una prueba del ascenso de Facino durante la dictadura es una felicitación que consta en su legajo, el el 18 de febrero de 1978, por «el inestimable gesto de patriotismo puesto de manifiesto oportunamente». «Es una nota muy ilustrativa», dijo el fiscal porque la firma el ministro de Gobierno de la provincia, Eduardo Máximo Sciurano, «el mismo que estuvo varias veces a cargo del Poder Ejecutivo y estuvo perfectamente al tanto de los hechos el mismo día del secuestro de Alicia López, al punto que ordenó que un móvil del mismo Comando Radioléctrico que luego dirigiría Facino, se constituya en el lugar para asegurar que no hubiera ninguna equivocación en el operativo que perjudique a una familia amiga».

    «Todo esto hecha por tierra el tenor de las declaraciones de Facino durante el juicio, cuando quiso mostrarse como un policía opositor al régimen militar», concluyó Suárez Faisal.

    La Capital de Rosario

    Piden prisión perpetua para el represor Facino

    Al iniciarse ayer las jornadas de alegatos, luego de la feria invernal, los abogados de la querella que impulsa la Liga Argentina por los Derechos del Hombre solicitaron prisión perpetua para el ex comisario Mario Facino, principal acusado en la desaparición forzada y asesinato de la profesora de Letras Alicia López a fines de 1976.

    Ante una colmada sala de audiencias del Tribunal Oral Federal de la capital santafesina, y con la presencia del esposo y los hijos de la docente asesinada en los años de plomo, luego de permanecer detenida en la comisaría Cuarta entre los meses de octubre y diciembre de 1976, los abogados José Iparraguirre y Marcelo Boeykens solicitaron a los jueces que impongan al otrora presidente comunal de Rincón la pena de prisión perpetua por el delito de genocidio, con doble inhabilitación por homicidio agravado y torturas.

    Según fuentes judiciales, el Tribunal presidido por la juez María Ivon Vella y los vocales José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez dictaría sentencia el viernes 13 de agosto venidero. Mario Facino podría recibir por segunda vez en menos de un año una condena en el marco de los juicios por crímenes de lesa humanidad.


    Liga Argentina por los Derechos del Hombre
    www.liga.org.ar
    www.laladh.wordpress.com


  • A la Perra Juan Carlos

    aunque nunca le perdoné

    que él pasara al partido

    antes que nosotros

    Aunque los jueces y abogadosrepresores de los represores no lo creen, la historia de lo que nos pasó hace treinta y pico de años la estamos escribiendo en estos días.

    El Oscarcito, ferroviario de Paiva, declaró en el juicio contra Brusa y Cía. y fue entonces que yo escribí un cuento al que llamé La Conexión entre Larquin y María Eva en el que traté de mostrar lo que significaba ser ferroviario para un joven comunista de los 70.

    Y recién ahí, después de que el Oscarcito cayera preso en el 76 y saliera en el 78, después de treinta años sin hablar del tema y después que el Oscarcito testimoniara en el Juicio Oral y de que se publicara el cuento fue que la Perra le contó cómo supieron donde estaba secuestrado y así pudieron hacer la denuncia pública que lo pasó al Oscarcito del lado de los sobrevivientes, aunque tardaría un tiempo en salir de aquel infierno.

    Y tal como la Perra se lo contó al Oscarcito yo se los cuento  a Uds.

    Después que se lo llevaron de su casa, toda la familia se puso en movimiento.

    El Racha, a quien su hermano Oscarcito le pidió en voz muy baja que mantuviera la Fede en funcionamiento al momento de abrazarlo para despedirse antes que se lo llevara el grupo de tareas, esperó despierto toda la noche que se hicieran las cinco para encontrar a la Perra en el portón de entrada de los talleres ferroviarios de Paiva, una para advertirle que tuviera cuidado y para que la Perra, que ya estaba en el partido y seguro que sabía donde dormían el Gomitolo y los otros compas de la dirección pudiera avisarles y además porque estaba seguro que la Perra no se iba a quedar quieto con la noticia de la detención del Oscarcito.

    Y así fue.

    La Perra que ya dormía en otra casa que la propia, no se había enterado de la detención del Oscarcito así que decidió no entrar al taller y juntos se fueron caminando haciendo rodeos y vueltas y vueltas hasta llegar a la casa de un dentista que tenía auto y se lo pidieron.

    Con el auto salieron del pueblo, cruzaron los frigoríficos de Nelson y le avisaron al Gomitolo que lo habían encanado al Oscarcito y se sentaron a hacer planes.

    Bueno, muchos planes no hicieron, decidieron que el Gomitolo avisara al resto de los compañeros de la dirección y trataran de esconderse por unos días y el Racha con la Perra se fueron con el auto a Santa Fe a practicar un método de investigación casi suicida.

    Entraron por el Cementerio y fueron a parar directo a la Cuarta, donde estaba yo y no el Oscarcito pero ellos no sabían ni de mi ni de él, y se presentaron en la puerta de entrada diciendo que los mandaba el comisario de Laguna Paiva porque al Oscarcito lo  habían llevado sin pullover y la mamá decía que estaba resfriado.

    El cana los miró como diciendo que pardepelotudos pero por alguna extraña casualidad en vez de hacerlos pasar para meterlos en el circuito que terminaba en Coronda, simplemente les dijo tómensela de aquí manga de boludos antes que los meta presos y la Perra lo manoteó al Racha que quería discutir, caminó para atrás, dieron vuelta por Bv. Zavalla, caminaron hasta Rioja y allí se subieron al auto del dentista para seguir haciendo lo que ellos creían una búsqueda “inteligente”.

    Agarraron por Avda. Freyre hasta la rotonda de la cancha de Unión, doblaron por Pellegrini y se bajaron a tomar algo el desayuno en el bar de San Martín y Pellegrini.

    Allí se les unió el Mario y los tres se fueron caminando hasta la esquina de Obispo Gelabert y San Martín para volver a repetir el mismo discurso: mire, le dijo el Mario, que nos manda el Comisario de Paiva y que el chico se puede resfriar sin el pullover pero sin lugar a dudas ese era su día de suerte porque el guardia de la Side, donde si estaba el Oscarcito al que en ese exacto momento lo estaban moliendo a piñas en la pieza de arriba, algo les creyó, que eran de Paiva y pensó que no sabían en que andaba el ferroviariosubversivo así que les dijo con cierta pena muchachos tómensela de aquí y no aparezcan por ningún otro lado, y menos con ese cuento tan boludo.

    De nuevo, el que tomó la decisión fue la Perra y se volvieron para el bar, el Racha y la Perra se quedaron un rato mientras Mario se iba a buscar un contacto la Fede y fue a la tarde que pudieron reunirse con Marcos que ya sabía lo que había pasado y que para esa hora ya tenía en la cabeza que si habían caído la Gracielita, el Hernán, José, Oscarcito, los compañeros de Monte Vera y ya habían allanado la casa de otros tres ferroviarios de Santa Fe, que  por suerte no habían ido a dormir a su casa, nada era casual y había que pasar a otro tipo de actividad: juntar las madres, ayudarlas a presentar los habeas corpus y a mandar cartas a los diarios y que sean ellas las que recorrieran las comisarias a ver si en alguna se colaba algo.

    Y a hacer un volante para meter en los talleres ferroviarios de Santa Fe y de Paiva para alertar que si se metían con los ferroviarios era porque los milicos estaban pensando en avanzar sobre los talleres para achicarlos o para privatizarlos.

    La Perra y el Racha se volvieron a Paiva y los días empezaron a pasar vacios de noticias. En el taller el aire pesaba como una bruma fría a pesar de que octubre dejo paso al noviembre santafecino que es húmedo y caliente como un verano porteño y el petitorio que el Oscarcito había metido para pedir por los cesantes ahora circulaba por su libertad, pero nada.

    Ya Don Vázquez y la mamá del Oscarcito eran los que iban a Santa Fe para que los compañeros los llevaran a recorrer las seccionales a pesar de que había pasado como un mes y como si lo hubiera tragado la tierra.  De los que cayeron en la casa de José ya se sabía donde estaban pero del Oscarcito nada.

    Y ese día tampoco encontraron nada, el Mario había conseguido un Citroën viejo y después de hacer la recorrida los llevaron a la estación de tren que estaba cerca del Puente Colgante y los dejaron a los viejos.

    Pero al volverse al auto se dieron cuenta que les había quedado el paquete que la madre había traído con frutas y cigarrillos negros, Particulares verdes fumaba el Oscarcito como casi toda la Fede porque los rubios eran para los chetos y no para los militantes, y decidió hacer una quijotada: agarró un papel y se lo pegó: Para Oscar Vázquez de parte de Mario Allende escribió y agarró para el lado de la cancha de Colón y enfiló para la Guardia de Infantería.

    Andaba con otros dos compañeros de la zona, el Pepi y el Tati, un maestro y un obrero de Cidal, aquella primera fabrica del Camaleón que ya estaba funcionando en los sesenta, y resuelto les dijo que se quedaran en el auto mientras él iba hasta la guardia para encarar a la mujer policía con decisión, darle el paquete sin decir casi nada y quedarse a esperar la respuesta.

    Para su sorpresa, la mina no dijo nada, agarró el paquete y se metió para adentro. Se lo dio a otro milico, éste miró una lista que tenía en el cajón y se fue para el pabellón de los terroristas, le dio el paquete a la María Eva y se volvió.

    La María Eva llamó a otro guardia y le dijo dale esto al que trajeron ayer, yo no se cómo hacen estos bolches para enterarse tan rápido que llegan aquí, debe haber un infiltrado dijo la María Eva para miedo de todos los que la escuchaban y sabían que por encamarse con el Jefe Villalba tenía más poder que cualquiera.

    Y ahí fue que el Oscar recibió el paquete que decía Para Oscar Vázquez de parte de Mario Allende y de una supo que Mario era el compa y Allende el nombre que la Fede le había puesto al barrio María Selva y ahí nomás se le ocurrió la idea: se sacó la camisa en un solo movimiento y le dijo al guardia que se la dieran al Mario Allende, que estaba sucia y que necesita que se la lavaran; el tipo le contestó que por qué no se la lavaba solo, que se creía eh, pero el Oscarcito le dijo que la laven ellos que hagan algo que están todo el día al pedo porque mi viejo es ferroviario y la vieja si no estoy yo no debe tener mucho que hacer.

    Don Vázquez y señora iban en el tren como tristes cuando en el Km. 4 vieron que los mismos chicos que los habían acompañado en la recorrida estaban esperando el parador; Don Vázquez tuvo el peor de los presentimientos pero no dijo nada para no asustar más de la cuenta a su compañera y ésta cuando vio que subían con una camisa sucia en la mano se puso a llorar tanto que Don Vázquez le dijo por qué lloras sonsa si son los chicos de la Fede y ahí fue que ella le dijo, no ves que es la camisa del Oscarcito, que lo encontraron, que esta vez lo encontraron.

    Y se abrazó a la camisa como si fuera su hijo.


  • En la audiencia del Juicio Oral por Alicia López, denuncié que Mario Facino, igual que Eduardo Ramos, seguian afiliados al Partido Justicialista, a pesar de haber sido condenados en diciembre del año pasado por un Tribunal Oral a más de veinte años de condena por crimenes de lesa humanidad…..

    En mi testimonio,  también exigí explicaciones a los ex gobernadores Carlos Reutemann, por haber sido quien propusiera a Brusa como Juez Federal y sostuviera a Bernhart, que fuera integrante del Batallón 601 del Ejercito, el destacamento más selecto de Inteligencia, en su gabinete; y a Jorge Obeid que mantuvo en sus dos periodos de gobierno a Bernharte y en el primero tuvo a Nicolás Correa, jefe del grupo de tareas del Ejercito que se llevó a Alicia Löpez de la Cuarta (no se sabe si viva o muerta) como segundo de su secretaría de seguridad de por qué habían sostenido la impunidad de los genocidas en la provincia de Santa Fe.

    La denuncia se hizo valer y ahora el vice presidente del Pejota no solo reconoce que Facino y Ramos son afiliados sino que promete expulsarlos…..

    Resta ahora que Obeid y Reutemann expliquen por qué protegían a los genocidas, o como dijera una victima de Correa: se podrá saber qué es lo que Correa sabía de Obeid para que este lo cobijara en su gobierno sabiendo que era un torturador de sus antiguos compañeros de lucha, incluyendo a los militantes de la Jotape???

    La nota periodistica fue primero publicada en Diario Uno de Santa Fe gracias al esfuerzo de la periodista Graciela Albanese a la que destacamos por su compromiso con la lucha por los derechos humanos en Santa Fe y luego por los diarios Rosario 12 y La Capital de Rosario y el diario Tiempo Argentino del viernes 9 de julio (que no tiene edición on line pero que aquí publicamos).

    “Es inaceptable que el PJ tenga represores afiliados”….Diario Uno de Santa Fe

    Lo denunciaron ex detenidos políticos, respecto de Mario Facino y Eduardo Ramos. Jorge Fernández, vicepresidente del partido, dijo que serán expulsados

    La Constitución Nacional sostiene en su Artículo 38 que los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático, y la Ley Orgánica de los Partidos Políticos (Nº 23.298) les asigna el carácter de “instrumentos necesarios para la formulación y realización de la política nacional”.
    Pero en Santa Fe, desde hace más de una década, ex presos políticos, denuncian una contradicción “flagrante” a esa institución democrática. Es que los represores Mario Facino y Eduardo Ramos –condenados por delitos de lesa humanidad– aún hoy figuran en el padrón de afiliados del Partido Justicialista.

    Un reclamo que fue archivado

    Corrían los finales de los 90, cuando Anatilde Bugna realizó el primer pedido formal al PJ para que expulse a esos afiliados, pero nunca recibió una respuesta. “Les envié una carpeta con todas las denuncias que habíamos formulado ante la Conadep desde el retorno de la democracia sobre la participación de esta gente (Ramos y Facino) en la pirámide represiva. Sin embargo, el Tribunal de Disciplina (del PJ) nunca se reunió para analizar el caso”, aseguró una de las principales testigos de la causa Brusa, el histórico juicio que condenó a cinco policías y a un ex juez federal y que dejó probado cómo funcionó el plan sistemático de persecución política en la ciudad durante los años de plomo.
    Pero el escenario político de aquellos años, no tenía fisuras que permitieran una oxigenación suficiente como para que se corriera lugar al pedido. Víctor Brusa contaba con el respaldo de Carlos Reutemman para ser juez federal de la Nación y el ex suboficial del Destacamento de Inteligencia Militar 122 de Santa Fe, Nicolás Correa (procesado por delitos de lesa humanidad, falleció en el 2007, antes de llegar a juicio) era el número dos de la Subsecretaría de Seguridad Pública de la provincia durante el primer gobierno de Jorge Obeid (1995 -1999).

    El deber de rendir cuentas
    En septiembre de 2009, volvieron a alzar la voz del reclamo. Tanto en el marco de la causa Brusa, como en la causa Facino –que actualmente se tramita en los tribunales federales de la ciudad– José Schulman, testigo, e integrante del partido comunista reiteró la denuncia en la sala de audiencias, y en Diálogo con Diario UNO explayó sus fundamentos.

    —¿Es una contradicción a la democracia que represores condenados por delitos de lesa humanidad estén afiliados a un partido político?
    —Admitir que esta gente permanezca inscripta en sus padrones es una contradicción flagrante con los principios generales de los partidos políticos, desde todos los puntos de vista. El sistema democrático da a los ciudadanos la oportunidad de ocupar cargos publicos, pero también los obliga a rendir cuentas, y ese deber, no sólo debe ser entendido desde el aspecto de la corrupción económica. Se insiste en tratar a estos imputados como delincuentes comunes y ésa es una de las razones fundamentales de que la lucha contra la impunidad sea tan lenta.

    —Estos casos, ¿deben debatirse en el plano de lo ético o de lo político?
    —Acá se cruza lo ético con lo político y lo trasciende. Cuando decimos que la impunidad genera nuevos hechos delictivos, hay una forma concreta de demostrarlo: una institucion de seguridad –como la policial– tiene reglas, normas y sistemas de conduccion y una cultura organizativa. Mario Facino conducía la seccional Cuarta con el ejemplo. Si él permitió que violaran a Alicia López en el patio de la comisaría –como lo denunció un policía que prestaba funciones en esa sede en 1976– ¿cuál es el mensaje que les daba a los subordinados? Que se podía violar.

    —¿Se puede trasladar ese ejemplo al partidio Justicialista?
    —Es que si Reutemann avala a Brusa, y Obeid avala a Correa y si nadie lo expulsa a Facino y a Ramos, ¿cuál es el mensaje del partido justicialista? Que la democracia con la impunidad son compatibles. En Santa Fe, hubo un obispo violador como Storni, un juez torturador como Brusa, un gobernador inundador como Reuteman. Todas esas impunidades, se complementan, se potencian unas a las otras. No se trata de un problema simbólico. El PJ debe expulsarlos (a Ramos y a Facino) como muestra de respeto a todos sus militantes peronistas que fueron víctimas del terrorismo de Estado, y al conjunto de la sociedad.
    Además, hay también una arista jurídica que debe ser analizada. La ley de los partidos políticos establece como su función la defensa de derechos humanos. En este caso, podría considerarse que se está infringiendo la ley al mantener como afiliados a dos condenados por delitos de lesa humanidad.

    —¿Hay un mayor vínculo entre el PJ y personajes sombríos de la dictadura?
    —La dictadura se vinculó con muchos partidos políticos, sin embargo, a mi me parece que yo le adjudicaría mayor responsabilidad a la cúpula del PJ en no ir a fondo en cortar la continuidad de la cultura represora de la policía y en otras organizaciones. Para ser justos, ahí sí hay una responsabilidad muy contundente que la hemos denunciado en los juicios.

    LA CAPITAL DE ROSARIO

    Piden que los condenados Facino y Ramos sean expulsados del PJ

    El tribunal de disciplina del PJ santafesino evalúa un pedido de expulsión de los represores Mario Facino y Eduardo Curro Ramos, condenados por el Tribunal Federal Oral capitalino en causa Brusa, por la comisión de crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura.
    Además de resultar condenado en el juicio que se sustanció el año pasado, Facino, ex titular de la comisaría Cuarta y ex jefe comunal de San José del Rincón, está siendo juzgado ahora por la desaparición y homicidio de la docente Alicia López.
    “Es inaceptable que el PJ tenga represores afiliados”, argumentaron ex detenidos políticos que atestiguaron en las resonantes causas por violaciones a los derechos humanos y denunciaron en las audiencias judiciales la anómala situación de que tanto Ramos como Facino figuren en el padrón de afiliados del PJ santafesino.
    El vicepresidente del consejo directivo partidario, Jorge Fernández, confirmó que giró a ese cuerpo y al tribunal de disciplina sendos pedidos de expulsión de los represores.
    “Desde que asumimos las actuales autoridades del PJ, es la primera vez que se plantea una situación semejante. Creo que en ese caso es muy claro lo que hay que hacer. Son condenados por delitos de lesa humanidad y hay que echarlos”, concluyó el dirigente rossista.


    Rosario 12
    PIDEN EXPULSION DE CONDENADOS FACINO Y RAMOS
    Dos represores con carné del PJ

    Por Juan Carlos Tizziani  Desde Santa Fe

    El vicepresidente del PJ santafesino, Jorge Fernández, pidió ayer la expulsión de las filas de su partido de dos condenados por crímenes de lesa humanidad: Mario Facino y Eduardo Ramos, a quienes la justicia sentenció a 20 y 23 años de cárcel por el secuestro y torturas a detenidos políticos. Fernández fundamentó su solicitud en la gravedad de la condena. «Hay razones políticas, éticas y jurídicas para expulsarlos del Partido Justicialista», dijo a Rosario/12. Fernández pidió que el PJ cancele las fichas Facino y Ramos en una nota que presentó ante el Tribunal de Disciplina en su doble condición de afiliado y vicepresidente del PJ. Y envió una copia al consejo ejecutivo que preside el senador Ricardo Spinozzi, quien está de viaje fuera del país. Si el reclamo prospera, el Tribunal de Disciplina debería recomendar la expulsión de los dos represores al congreso provincial. Pero para evitar demoras, Fernández solicitó que esa decisión la adopte directamente el propio consejo provincial que preside Spinozzi, «ad referendum del congreso partidario», aclaró.

    En el juicio al ex juez Víctor Brusa, el Tribunal Oral Federal de Santa Fe condenó a Facino a 20 años de prisión por «privación ilegal de la libertad» a tres ex detenidos políticos: Patricia Isasa, José Schulman y Eduardo Almada y «tormentos» a Isasa. Y a Ramos a 23 años de cárcel por «privación ilegal de la libertad agravada» a cinco víctimas de la dictadura: Anatilde Bugna, Ana María Cámara, Stella Vallejos, Patricia Isasa y José Schulman y «tormentos» a Bugna, Cámara, Vallejos, Isasa y Jorge Pedraza.

    El 23 de junio, cuando declaró en el juicio por el secuestro y homicidio de Alicia López, Schulman denunció al PJ de la provincia por tener en su padrón de afiliados a Facino y a Ramos. «Lo más irónico de la situación por no decir trágico es que el PJ permitió que este tipo fuera presidente comunal de San José del Rincón. Quiero denunciar a la sociedad santafesina que Facino y Ramos siguen siendo afiliados al PJ de la provincia de Santa Fe. Un partido que alberga en sus padrones a personas que han sido condenadas por crímenes tremendos», dijo Schulman.

    Una de las víctimas de Ramos, Anatilde Bugna, ya había reclamado la expulsión del represor de las filas del PJ hace 13 años, pero la solicitud fue cajoneada por el Tribunal de Disciplina y por el entonces presidente del PJ, Gualberto Venesia y quienes lo sucedieron en el cargo.

    Fernández se hizo eco entonces de las denuncias de Bugna y Schulman y ayer presentó una nota al Tribunal de Disciplina, con copia al consejo ejecutivo provincial del PJ, para que éste cancele las fichas de Facino y Ramos «ad referendum» del congreso partidario.  «Hice las consultas y me dijeron que los dos estaban afiliados al PJ. Yo pensaba que Ramos no estaba en el padrón porque había sido afiliado de Acción por la República (el partido que fundó el ex ministro Domingo Cavallo), pero me informaron que se reafilió en el año 2000 y el que lo presentó fue el ex senador nacional Jorge Massat», explicó Fernández. «Así que solicité como afiliado y vicepresidente del partido que el Tribunal de Disciplina constante si Facino y Ramos son afiliados; en su caso, desde cuándo y quién los presentó ambos. Y en caso de ser afiliados, pedí la inmediata expulsión del PJ por estar condenados por delitos de lesa humanidad», dijo Fernández. Y justificó el reclamo en «en razones políticas, éticas y jurídicas. Ya hay una condena judicial y no es por lesiones culposas por delitos gravísimos».

    Diario Tiempo Argentino….9 de julio

    “La impunidad es el puente que une a la dictadura con la sociedad actual”, razonó Schulman.

    Reclaman la expulsión del PJ de dos represores condenados en Santa Fe

    El sector del peronismo provincial que responde a Agustín Rossi pidió que se les cancelen las fichas a Mario Facino y Eduardo Ramos, pero el tribunal de disciplina todavía no se pronunció. Ambos estaban vinculados al ex juez Brusa.

    La Liga argentina por los Derechos del Hombre denunció que siguen en el padrón de afiliados
    Quiero denunciar a la sociedad que Mario Facino y Eduardo ‘Curro’ Ramos siguen siendo afiliados al PJ de Santa Fe”, declaró José Schulman, integrante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, en el juicio que comenzó el 22 de junio por la desaparición de Alicia López, militante de las Ligas Agrarias, ocurrida en noviembre de 1976.

    Esta semana, el vicepresidente del Partido Justicialista provincial, Jorge Fernández, reclamó al tribunal de disciplina que expulse a los represores, condenados el año pasado por delitos de lesa humanidad “por razones políticas, éticas y jurídicas”.

    “Logramos que se hagan eco ahora, porque conseguimos la condena al ex juez Víctor Brusa, ya no es una presunción”, explicó Schulman a Tiempo Argentino.

    La historia comenzó en 1985, cuando Facino y Ramos recibieron el carnet del Partido Justicialista. Como muchos represores de la dictadura, el jefe de la comisaría La Cuar ta que funcionó como centro clandestino de detención y el integrante de uno de los dos grupos de tareas de la capital de la provincia se reciclaron en democracia. En 1995, Facino se transformó en presidente comunal de San José del Rincón, un pequeño pueblo cercano a la capital provincial.

    Los organismos de Derechos Humanos intentaron escracharlo dos veces, pero con un grupo de patoteros a caballo y armados con rebenques, logró que madres e hijos de desaparecidos no pudiesen llegar a la plaza. Ramos, en cambio, fue empleado municipal, hasta que su nombre cobró fuerza en la causa que terminó por condenar al ex juez Víctor Brusa, quien durante la dictadura “visitaba”a los torturados como empleado del magistrado Fernando Mántaras –ya fallecido– y les inventaba procesos judiciales.

    “(El ex gobernador) Carlos Reutemann nunca explicó por qué nombró a Brusa, que ya está condenado, hay cosas que no se pueden omitir. La expulsión de estos personajes es una cuestión de respeto, en primer lugar a las víctimas peronistas del terrorismo de Estado”, consideró Schulman.

    El PJ santafesino está en disputa. El presidente del partido, Ricardo Spinozzi, responde a Reutemann, mientras que el vice, Fernández, está alineado al diputado del Frente Para la Victoria, Agustín Rossi. Fernández pidió que se cancelen las fichas de los represores y envió el reclamo al titular del PJ provincial, quien está de viaje fuera del país. Todavía no hubo resolución.

    “Además de Facino y Ramos, lo que hay que discutir es Juan CarlosMercier (actual senador provincial), que fue ministro de Economía durante la dictadura”, explicó Schulman. “La dictadura destruyó 15 mil empresas y 350 mil puestos de trabajo en la provincia. Como tenía uno de los perfiles productivos más importantes, fue una de las que más sufrió y Mercier lo hizo”, consideró.

    El senador provincial muestra, entre sus “logros”, haber participado durante el gobierno de Jorge Obeid del “seguimiento del Proceso de Privatización del Banco de Santa Fe ”. Schulman insiste con las continuidades: “Hay una relación entre que el PJ defienda a Facino durante tantos años y que la Federación Agraria cambie de ser una base de apoyo al progresismo a ser una base de apoyo a la derecha.”


  • Diario Uno de Santa Fe. Cuatro Notas

    13 de junio de 2010

    Segundo juicio oral contra un represor que cumple una condena de 20 años

    Mario José Facino, condenado en Santa Fe en el marco de la Causa Brusa a 20 años de prisión por haber cometido delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar, comenzará a ser juzgado el martes por la desaparición y muerte de la profesora de Letras Alicia López.

    El nuevo proceso encuentra al acusado cumpliendo prisión domiciliaria debido a que recibe ese beneficio por haber sobrepasado los 70 años.
    Diversos testimonios de sobrevivientes dieron cuenta en estos años de los padecimientos de la docente, que entre octubre y noviembre de 1976 fue vista en la Comisaría Cuarta, cuyo jefe era Facino, en un deteriorado estado de salud, torturada y violada.
    Voceros de la Justicia Federal indicaron que el secuestro de López ocurrió el 21 de octubre de 1976 en su casa de barrio Candioti Sur, de Santa Fe, en momentos en que era dirigente de las Ligas Agrarias al igual que su esposo Luis Juan Rodríguez.
    El Tribunal Oral Federal de Santa Fe, que juzgará a Facino, es integrado por los jueces santafesinos María Ivón Vella y José María Escobar Cello, además de Ricardo Moisés Vázquez, magistrado del Tribunal Oral 1 de Rosario.
    Facino, condenado a 20 años de prisión por secuestros y tormentos en la comisaría que estuvo a su cargo hasta fines de 1976, será el primer represor de Santa Fe juzgado por homicidio.
    El represor, de 74 años, cumple la condena en su quinta de San José del Rincón, localidad santafesina de la que fue jefe comunal electo en democracia.
    La víctima por cuyo asesinato será juzgado Facino fue secuestrada por un grupo de tareas y luego torturada en un centro clandestino conocido como «La casita» y en la comisaría Cuarta, donde fue vista con vida por José Schulman, Graciela Roselló, Raúl Pintos y Alejandro Córdoba, ex detenidos que fueron citados a declarar.
    Pintos manifestó que a López la mataron en la Comisaría Cuarta y que él mismo, desde una celda vecina, vio su cadáver.
    Entre los testigos en el juicio estarán Luis Juan Rodríguez, quien fuera esposo de la víctima y posteriormente juez, y su madre María Isabel Rodríguez.
    La causa contra Facino tomó un impulso fundamental el 6 de marzo de 2008, cuando el juez federal de Santa Fe, Reinaldo Rodríguez, lo procesó por «privación ilegítima de la libertad, tormentos, encubrimiento y homicidio» en perjuicio de López.
    El 1 de octubre de 2008, la Cámara Federal de Rosario revocó la figura de encubrimiento pero confirmó los restantes cargos.
    La suegra de Alicia López brindó un detallado testimonio de su secuestro, a cargo de un grupo de «gente armada, algunos con uniforme de color oscuro, borceguíes y armas largas y otros eran jóvenes de jeans y zapatillas», ya que ella estaba en su casa en ese momento.
    La Cámara de Rosario considera probado que estuvo en la Comisaría Cuarta y también «que se encontraba enferma o cuanto menos muy debilitada y que lejos de habérsele proporcionado la atención médica y alimentación requeridas, se la mantuvo confinada» y «sometida a crueles condiciones de vida y de maltrato».
    Los testigos coinciden en señalar que López pasó primero por el centro clandestino de detención conocido como «La casita», donde la habrían torturado con picana eléctrica.
    La responsabilidad de Facino comienza cuando la mujer es trasladada a la Comisaría Cuarta, que estaba a su cargo.
    El comienzo del juicio está previsto para las 9 del martes y habrá audiencias los días 16, 22, 23, 24, 28 y 29 de junio.
    En primer término habrá una jornada introductoria, luego las audiencias con las declaraciones testimoniales y una inspección ocular a la comisaría prevista para el 29 de junio.
    Luego habrá un receso a causa de la feria judicial que comienza el 5 de julio y el juicio se reanudará el 23 de julio, fecha que junto al 29 de julio será destinada a los alegatos.
    La sentencia será dictada el 2 de agosto si los tiempos del proceso se cumplen con normalidad, dijeron fuentes judiciales.
    Serán fiscales Martín Suárez Faisal y Patricio Longo; la defensa estará a cargo de los abogados Fabio Procajlo y Fernando Sánchez; y la querella será llevada adelante por Leticia Faccendini, Jesica Pellegrini, Daniela Asinari y Gabriela Durruty, de la Liga por los Derechos del Hombre.

    14 de junio de 2010

    Se pospuso el comienzo del juicio a Facino por la desaparición de López

    Es por la internación de uno de los jueces que integra el Tribunal Oral Federal. Alicia López era una profesora de Letras, que desapareció entre octubre y diciembre de 1976.

    La internación del juez José María Escobar Cello, uno de los integrantes del Tribunal Oral Federal de Santa Fe pospondrá el inicio del juicio que iba a establecer las responsabilidades penales que tuvo el ex jede de la Seccional 4º de Santa Fe, Mario José Facino, en la privación ilegal de la libertad y desaparición de la profesora de letras, Alicia López.
    Facino ya cumple una condena a 20 años de prisión por el secuestro de tres militantes políticos: Patricia Isasa, José Schulman y Eduardo Almada y las torturas que sufrió Isasa, pero ahora será el primer represor santafesino que será juzgado por el cargo de «homicidio» de Alicia López, que prevé la pena de prisión perpetua.
    Están citados a declarar 28 testigos, entre ellos dos históricos dirigentes de las Ligas Agrarias, Osvaldo Lovey, que fundó la organización en los ’70, en el Chaco y Remo Vénica, quien sobrevivió a la persecución de la dictadura durante cuatro años, refugiado en los montes de la Cuña Boscosa santafesina junto a su esposa, hasta que ambos pudieron salir del país. Un escape que bien relata el libro Monte madre, del periodista Jorge Miceli.
    En el juicio al ex juez Victor Brusa, que condenó a Facino a 20 años de cárcel, entre otros, quedó probado que el ex jefe de la comisaría 4ª «resultó una pieza clave en el cumplimiento del plan sistemático» de la represión ilegal.
    «La comisaría 4ª era el lugar por donde pasaban los detenidos ilegalmente, estaban transitoriamente allí y eran llevados desde otros centros de detención para ser sometidos a torturas», dice la sentencia. Incluso, «la oficina montada para llevar a cabo las torturas a las que eran sometidas las víctimas, se encontraba contigua a su despacho (el de Facino), quien como jefe de la seccional concurría a su trabajo a cualquier horario».

    26  06  2010

    “Facino no es un caso aislado, acá faltan más responsables

    Lo dijo el testigo y querellante José Schulman, ayer en la sala de audiencias tras un cruce de palabras con la presidenta del Tribunal Oral, Ivon Vella

    “Ni Facino ni Alicia son hechos aislados. Acá debería estar sentada toda la cadena de mando del regimiento militar del Área 212 y del servicio de inteligencia”, dijo ayer en forma contundente el ex detenido político José Schulman.
    Pero la presidenta del Tribunal Oral, Ivón Vella, cortó el testimonio y le pidió que se concentre en el crimen de Alicia López. “Estoy relatando mi detención y cómo funcionaba la Cuarta, y explicó que ese centro de detención clandestino no pudo funcionar sólo con la responsabilidad –que sí la tuvo– de Mario Facino”, le retrucó el testigo enojado y agregó: “acá faltan responsables”.
    En la causa Brusa, tramitada en ese mismo tribunal el año pasado, quedó probado el plan sistemático de represión que funcionó en la ciudad y que la seccional Cuarta fue un centro clandestino de detención, que incluso fue descripta por las víctimas de la dictadura como el “primer lugar de ablande”.
    Eso es lo que quería reforzar Schulman con sus dichos. Según el testigo, la Cuarta estaba enmarcado en el plan operativo del Segundo Cuerpo del Ejército, donde actuaban simultáneamente el grupo de tareas del área 212 del ejército Argentino.
    “Acá debería estar sentado Correa (Nicolás, sub jefe de Seguridad provincial en el gobierno de Obeid), que falleció en el proceso de instrucción de esta causa por la dilación de la misma. ¿Acaso Facino nos secuestró a todos él sólo? La verdad no se encuentra, se reconstruye. Hay que investigar”, expresó.
    Y el fiscal Martín Suárez Faisal le pidió precisiones:

    — ¿Facino sabía del grupo de tareas?
    — La cuarta no tenía acentado ninguna oficina permanente del ejército. Mario Facino tenía pleno dominio de esa dependencia policial y podía ordenar o interrumpir cualquier tipo de abuso. Él sabía todo lo que pasaba. La Cuarta no es un predio enorme como el de la Esma, ¿cómo no se iban a escuchar los gritos de Alicia cuando la violaban?

    Morir y revivir constantemente
    En noviembre de 1977, José Schulman fue secuestrado por segunda vez , frente al Cementerio santafesino, y nuevamente fue alojado en la seccional cuarta, donde fue sometido a tormentos, torturas y simulacros de fusilamiento. “Mientras estaba en la Cuarta llegó una mujer menudita, de pelo negro en situación de extrema debilidad física”, relató el testigo, era la profesora de Letras Alicia López.
    “Mucha veces me preguntaron por qué me acuerdo de ella y no de otros. Es porque la situación de Alicia era más grave que la del resto. Ella tuvo una muerte lenta, dolorosa y agónica. Nunca recibió atención médica. Sufría de diabetes y debía comer cada tres horas. Pero en la Cuarta, la ración de comida era cada 24 y por eso se desvanecía”, recordó Schulman.
    El deterioro físico de Alicia fue progresivo. El resto de los detenidos veían cómo la mujer no podía ni caminar los tres metros que separaban su celda del baño sin caer al piso . “Cuando notábamos que estaba muy callada hacíamos escándalo para que los guardias miraran a ver cómo estaba. Y le pedíamos que le dieran bocados de comida que todos guardábamos para ella”, contó el testigo y ahogó el dolor que le provocó el recuerdo de Alicia y de la solidaridad que unió a los detenidos en esa atmósfera dantesca

    30 de junio

    La Cuarta: el último sitio donde Alicia López fue vista con vida

    Mario Facino estuvo a cargo de esa seccional hasta fines de 1976. Los testigos, hicieron un reconocimiento del lugar, describieron cuál era la celda de la docente y cómo se comunicaban

    En la comisaría Cuarta de Santa Fe, en pleno corazón de barrio Roma, funcionó durante la última dictadura militar un centro clandestino de detención. El pasado martes, en el marco de la causa contra Mario Facino –en la que se investiga su    responsabilidad como jefe de dicha dependencia policial durante 1976, por la muerte y desaparición de la profesora de Letras Alicia López– cuatro testigos reconocieron su lugar de cautiverio y explicaron al Tribunal dónde y cómo pudieron ver que Alicia estuvo allí secuestrada.
    La sede policial, de Tucumán y Zavalla, es señalada en las investigaciones de la Conadep como un eslabón clave del sistema represivo clandestino de la ciudad.
    Según Juan Carlos Adrover, presidente de la Conadep Santa Fe, en ese informe hay asentadas 25 denuncias de ex presos políticos que pasaron por alguna de sus cuatro “tumbas” –como llaman a los calabozos de 1 por 1,5 metros sin ventilación– donde eran alojados antes y después de sesiones de torturas de “ablande”, o en la “leonera”, una celda de mayores dimensiones en las que eran alojados en grupo sólo en el período durante el cual Facino estuvo a cargo de la comisaría. Sin embargo, se estima que son muchas más las personas que estuvieron detenidas allí en forma ilegal.
    Fue en los últimos meses de Facino a cargo de la sede policial, entre octubre y diciembre de 1976 que Alicia López fue vista muy mal herida en uno de los calabozos ciegos, en la zona noroeste de la seccional.

    Por la rendija
    Durante las audiencias testimoniales, los testigos relataron al Tribunal, presidido por María Ivón Vella, e integrado por Ricardo Moisés Vázquez y    José María Escobar Cello, sus condiciones de cautiverio y las circunstancias en las que vieron a Alicia López.
    “La vi inmóvil, bañada en sangre y tapada con una manta, creí que estaba muerta”, había dicho el testigo Raúl Pinto en la sala de audiencias. El martes, Pinto fue el primero en hacer el recorrido hasta las tumbas. Volvió a entrar a la que fuera su celda –enfrentada con la de Alicia– y cerró la puerta. Se agachó y miró por la rendija.    “Así fue que la pude ver, la puerta de su calabozo había quedado abierta y estaba ella en el piso, cubierta de sangre”, describió Pinto.

    Era una fachada

    Durante el 76 y el 77, la 4ª tenía la fachada de comisaría, pero según el relato de quienes transitaron por sus pasillos, allí no se recibían denuncias. Por el contrario, “funcionaba como chupadero. Era un área militar, pero Facino sabía todo lo que pasaba y permitía que ocurriera”, relataron testigos de la causa.
    El emplazamiento de ese centro de tortura y ablande dentro de la seccional y su funcionamiento dentro del circuito represivo, quedó probado en la causa Brusa.
    Luego fue el turno de Alejandro Córdoba de realizar el reconocimiento judicial. Días antes, el testigo había contado cómo conoció a Alicia: “Un día taparon la mirilla de la puerta de mi celda con un cartón. Pero yo pude ver que traían a una persona en brazos, tapada con una manta. La llevaba un policía, sin armas, pero que tenía un cuchillo en la cintura. La dejó a esa persona en el calabozo, pero no salió enseguida, lo que nos llamó la atención”, expresó.
    Y continuó: “Un rato después de que el policía se fue, la persona que estaba en la celda se pudo incorporar, se asomó y nos dijo quién era, que se llamaba Alicia López y que había sido violada por el policía que la trajo”, contó el testigo ante el Tribunal, y detalló que ese hecho fue entre el 22 y el 23 de octubre del 76: un día después del secuestro de Alicia.

    Importancia estratégica
    A pesar de que pasaron 34 años, en esa zona de la comisaría, los cambios físicos son mínimos. Actualmente, el calabozo donde estuvo Alicia está clausurado por razones edilicias.
    Pero el resto de las celdas siguen funcionando como tal, sólo que abiertas, ya que por sus mínimas dimensiones, una persona no entra recostada. Técnicamente, la comisaría tiene capacidad para alojar a entre 10 y 12 detenidos a la vez, sin embargo, las crónicas de la época de la dictadura señalan que eran muchos más los que compartían el cautiverio.
    Es que la ubicación geográfica de la 4ª tenía ventajas estratégicas: “está cerca del Hospital Piloto (que hoy es el Cullen), a donde podían trasladar a algún torturado en caso de emergencia, está a tres cuadras de la Guardia de Infantería Reforzada –otro centro de detención ilegal– y porque su estructura física es óptima para el ingreso de detenidos”, opinó la testigo Patricia Isasa durante la causa Brusa.
    Los testimonios de las víctimas, muestran una metodología estandarizada: los secuestrados eran escondidos en los baúles de los autos de la patota, que ingresaban a la seccional por el portón ubicado sobre calle Tucumán.
    De allí cruzaban una pequeña puerta que los comunicaba con la zona de las tumbas. Siempre las detenciones ocurrían en horas de la madrugada y para quienes ya estaban alojados en los calabozos, el ruido de las cadenas del portón era un aviso de que llegaba del grupo de tareas.
    José Schulman, otro de los testigos que realizó el reconocimiento judicial sintetizó la responsabilidad del ex subcomisario: “Mario Facino tenía pleno dominio de esa dependencia policial y podía ordenar o interrumpir cualquier tipo de abuso. Él sabía todo lo que pasaba. La 4ª no es un predio enorme como el de la Esma, ¿cómo no se iban a escuchar los gritos de Alicia cuando la violaban?”.

    Etapa final
    Las audiencias de la causa Facino se retomarán cuando concluya la feria judicial, el 23 de julio próximo. Para esa fecha están previstos los alegatos de los fiscales Martín Suárez Faisal y Patricio Longo y de los abogados defensores Fabio Procajlo y Fernando Sánchez.
    El represor y ex presidente comunal de San José del Rincón,    está sentado por segunda vez en menos de un año en el banquillo de los acusados luego de haber recibido una condena a 20 años de prisión en la sonada causa Brusa y por la cual viene cumpliendo arresto domiciliario por su avanzada edad.

    La Capital de Rosario…Ocho notas

    30-06-2010 | Política

    Se complica la situación de Facino por la desaparición de Alicia López

    Por Marcelo Carné / La Capital

    Con la inspección judicial a la sede de la comisaría cuarta realizada ayer en la capital santafesina el juicio oral y público contra el ex comisario Mario Facino, principal acusado en la desaparición forzada y asesinato de la profesora de letras Alicia López durante los años de plomo, ingresó en un paréntesis hasta que concluya la feria judicial el 23 de julio próximo. Para esa fecha están previstos los alegatos de los fiscales Martín Suárez Faisal y Patricio Longo y de los abogados defensores Fabio Procajly y Fernándo Sánchez.
    Del trámite judicial sustanciado la mañana de ayer por el Tribunal Oral Federal encabezado por la jueza María Ivon Vella participaron los citados representantes de la acusación, abogados de la querella y la defensa oficial, como así también ex compañeros de mitancia y detenidos que declararon la semana que pasó en el juicio iniciado el martes 22 del corriente.
    Como viene informando La Capital, el represor y ex titular de la comuna costera de San José del Rincón está sentado por segunda vez en menos de un año en el banquillo de los acusados luego de haber recibido una condena a 20 años de prisión en la sonada causa Brusa y por la cual viene cumpliendo arresto domiciliario por su avanzada edad.
    Por la desaparición y homicidio de la docente y ex dirigente de la Ligas Agrarias, producida en octubre de 1976 a Facino se lo acusa de los delitos de privación ilegítima de la libertad en concurso real con los delitos de tormentos agravados por ser ejercidos contra perseguidos políticos y homicidio.
    La inspección judicial se cumplió en la sede policial de calle Tucuman y Zavalla, enclave de detenciones clandestinas durante la dictadura según numerosos testimonios en los años que Facino comandaba la seccional cuarta. Allí fue vista “ensangrentada y en pésimas condiciones de salud” López entre octubre y diciembre de 1976.
    Así lo ratificaron ayer en la tercera inspección a la comisaría cuarta —ya hubo otras dos en el marco de la causa Brusa— los testigos Alejandro Córdoba, José Schulman, y Graciela Roselló.
    La docente fue vista en la tumba noroeste, una de las cuatro celdas ciegas, en las que eran recluidos los detenidos. Ese lugar también fue reconocido por el ex policía Raúl Oscar Gómez, quien permaneció en esos meses en calidad de detenido y, como ayudante de cocina, alimentó a la docente .”Yo le di de comer a Alicia, estaba muy enferma y deteriorada”, declaró Gómez, en un testimonio coincidente con el de otro testigo, Raúl Pinto, quien afirmó durante el juicio haber visto a López “bañada en sangre y cubierta por una manta”.
    Las pruebas sustanciadas en la primera semana del juicio comprometen seriamente la situación procesal de Facino, restando aún dilucidar en la etapa de los alegatos y hasta el dictado de la sentencia a fines del mes próximo si el crimen de la docente se produjo en la comisaría cuarta o si López fue trasladada a otro lugar para ser asesinada. l

    24-06-2010 | Política

    La docente desaparecida fue vista en una comisaría de Santa Fe

    Por Marcelo Carné / La Capital

    En una jornada cargada de emotividad por los testimonios de familiares y compañeros de militancia de la docente Alicia López, detenida ilegalmente y asesinada durante los años de plomo en la ciudad de Santa Fe, el Tribunal Oral Federal de la capital provincial sustanció la segunda audiencia del juicio oral y público por delitos de lesa humanidad contra al ex comisario Mario Facino.  «Agradezco a los promotores del juicio para encontrar justicia porque la desaparición de Alicia es como un cuchillo que llevaré siempre clavado en el corazón», se descargó emocionado el ex juez de instrucción Luis Juan Rodríguez, ex esposo de la asesinada profesora de Letras santafesina.  El primer testimonio lo prestó la cuñada de la docente desaparecida. María Isabel Rodríguez recordó que aquella noche del 21 de octubre de 1976 los integrantes de la patota integrada por numerosos militares y civiles que secuestró a Alicia López recaló en su domicilio de calle Sargento Cabral al 1300, a una cuadra de la vivienda de la docente.  «Un grupo de ellos se llevaron a mi esposo —hoy fallecido de muerte natural— hasta la casa de Alicia y otros quedaron en mi casa custodiándome a mí», relató Rodríguez, quien recordó también que «Alicia estaba en su casa con sus tres hijos menores. No sólo no ofreció resistencia cuando se la llevaron sino que incluso preparó una bolsita con frutas pensando que la detención era por pocas horas». Rodríguez también narró los infructuosos trámites para rescatar a López y recordó que la madre de Alicia, Lucía Garrahan, hizo la primera denuncia judicial en el año 1986 ante Héctor Tripichio, entonces juez federal de Santa Fe. Allí se mencionó la declaración del detenido político Alfredo Almada, que decía que Alicia fue vista en la seccional cuarta. También que el entonces suboficial Nicolás Correa —fallecido mientras era juzgado en la causa Brusa— fue quien la retiró de allí.  Los testimonios brindados ayer por los testigos Alcides Schneider y Remo Vénica también coincidieron en señalar a la comisaría cuarta que comandaba Facino como el lugar donde Alicia López fue vista por última vez en avanzado estado de deterioro en su salud y torturada, poco antes de que fuera asesinada.

    Nuevos testimonios complican la situación procesal de Facino

    25  06  2010

    Los testimonios de ayer en el juicio que se le sigue el ex comisario Mario Facino por la desaparición de la docente y militante de las Ligas Agrarias desaparecida Alicia López, secuestrada en la casa de sus suegros y a la vista de su propia familia, ratificaron que la vieron con vida, aunque con la salud deteriorada por las torturas y las violaciones, en la comisaría cuarta que conducía el acusado.

    Facino ya está detenido por delitos de lesa humanidad y condenado en el marco de la llamada causa Brusa, y en ésta se busca determinar el destino de López, de quien sólo se supo que estuvo en la comisaría.

    Ayer declararon, entre otros, José Ernesto Schulman, militante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), y Graciela Roselló, una militante gremial perteneciente a la conducción de la Asociación Bancaria, seccional Rosario, donde reside actualmente.

    Los testigos que declararon ayer ante el Tribunal Oral Federal de Santa Fe ratificaron en todos los casos que Alicia estuvo detenida y fue torturada en los dominios de Facino.

    Sin embargo, lo que no supieron decir es si murió en la comisaría o fue sacada del lugar con vida.

    Facino fue presidente comunal —electo en democracia— de la localidad de Rincón, situada en la zona de la costa de la capital santafesina, pero la apertura de la causa Brusa lo alcanzó y este es el segundo juicio que lo sienta en el banquillo de los acusados, donde hasta el momento los testimonios resultan abrumadores en relación a su responsabilidad por la detención y desaparición de la maestra

    El represor Facino, por segunda vez en el banquillo de los acusados

    Por Marcelo Carné / La Capital

    23  06  2010

    “Yo apenas tenía siete años cuando mi mamá fue secuestrada de la casa de mis abuelos, llevada a una sesión de torturas en la «Casita del Terror» y luego trasladada a la seccional Cuarta. No sabemos en cuál de los dos sitios la mataron, pero su cuerpo fue encontrado y ninguno de los partícipes aún fue condenado”. El conmovedor testimonio periodístico de la hija de la profesora de Letras Alicia López coincidió ayer temporalmente con la primera audiencia del juicio oral y público contra el ex comisario Mario Facino, principal acusado por la desaparición forzada y asesinato de la docente en la capital santafesina durante la última dictadura militar.
    El proceso sustanciado ante el tribunal oral presidido por María Ivon Vella en la céntrica sala de audiencias del Juzgado Federal la capital provincial se inició con el requerimiento fiscal de elevación a juicio, en el que la acusación detalla las imputaciones que pesan sobre el ex jefe policial de la comisaría Cuarta y ex jefe comunal del distrito costero de San José del Rincón en la década del ’90.
    El represor, reciclado en tiempos democráticos en polémico dirigente político, y que desde ayer volvió a sentarse en el banquillo de los acusados luego de recibir una condena a 20 años de prisión —que cumple en su domicilio por su avanzada edad— en la denominada causa Brusa, rehusó ayer declarar ante el Tribunal integrado también por los vocales José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez.
    Por decisión de los abogados defensores del ex represor se redujo en una decena la extensa lista de testigos que deberán prestar declaración en el tercer juicio por delitos de lesa humanidad que se sustancia en los tribunales federales capitalinos. Durante el desarrollo del juicio también está prevista una inspección ocular a la sede policial de Tucumán y Zavalla, enclave de detenciones clandestinas durante los años de plomo, según numerosos testimonios, en el tiempo que Facino comandaba la seccional Cuarta.
    A Facino se lo acusa de los delitos de privación ilegítima de la libertad en concurso real con los delitos de tormentos agravados por ser ejercidos contra perseguidos políticos y homicidio. “Se trata del primer juicio que se tramita en Santa Fe por homicidio, ya que hay testimonios que afirman haber visto a Alicia (López) muerta, y en eso se basó la imputación y el procesamiento de Facino”, explicó el abogado querellante José Iparraguirre.
    Alicia López fue secuestrada junto a su esposo Luis Juan Rodríguez en su vivienda del barrio Candioti el 21 de octubre de 1976, cuando era dirigente de las Ligas Agrarias. “Ella tenía 30 años, era muy débil de salud, medía 1,50 metro, pesaba 40 kilos, yo soy gorda y alta al lado de ella”, recordó María Isabel Rodríguez al relatar ayer el calvario que le tocó atravesar a la docente antes de ser asesinada. Hoy le tocará revivir esa cruel instancia cuando declare ante el Tribunal que juzga a Facino como autor de la desaparición de su madre. l

    La docente desaparecida fue vista en una comisaría de Santa Fe

    24  06  2010

    En una jornada cargada de emotividad por los testimonios de familiares y compañeros de militancia de la docente Alicia López, detenida ilegalmente y asesinada durante los años de plomo en la ciudad de Santa Fe, el Tribunal Oral Federal de la capital provincial sustanció la segunda audiencia del juicio oral y público por delitos de lesa humanidad contra al ex comisario Mario Facino.

    «Agradezco a los promotores del juicio para encontrar justicia porque la desaparición de Alicia es como un cuchillo que llevaré siempre clavado en el corazón», se descargó emocionado el ex juez de instrucción Luis Juan Rodríguez, ex esposo de la asesinada profesora de Letras santafesina.

    El primer testimonio lo prestó la cuñada de la docente desaparecida. María Isabel Rodríguez recordó que aquella noche del 21 de octubre de 1976 los integrantes de la patota integrada por numerosos militares y civiles que secuestró a Alicia López recaló en su domicilio de calle Sargento Cabral al 1300, a una cuadra de la vivienda de la docente.

    «Un grupo de ellos se llevaron a mi esposo —hoy fallecido de muerte natural— hasta la casa de Alicia y otros quedaron en mi casa custodiándome a mí», relató Rodríguez, quien recordó también que «Alicia estaba en su casa con sus tres hijos menores. No sólo no ofreció resistencia cuando se la llevaron sino que incluso preparó una bolsita con frutas pensando que la detención era por pocas horas».

    Rodríguez también narró los infructuosos trámites para rescatar a López y recordó que la madre de Alicia, Lucía Garrahan, hizo la primera denuncia judicial en el año 1986 ante Héctor Tripichio, entonces juez federal de Santa Fe. Allí se mencionó la declaración del detenido político Alfredo Almada, que decía que Alicia fue vista en la seccional cuarta. También que el entonces suboficial Nicolás Correa —fallecido mientras era juzgado en la causa Brusa— fue quien la retiró de allí.

    Los testimonios brindados ayer por los testigos Alcides Schneider y Remo Vénica también coincidieron en señalar a la comisaría cuarta que comandaba Facino como el lugar donde Alicia López fue vista por última vez en avanzado estado de deterioro en su salud y torturada, poco antes de que fuera asesinada.

    Comenzó en Santa Fe el juicio oral a ex comisario Mario Facino

    22  06  2010

    El Tribunal oral Federal de Santa Fe comenzó esta mañana a juzgar a Oscar Facino, ex jefe de  la Comisaría Cuarta de policía durante la dictadura militar, por la desaparición en esa seccional, en octubre de 1976, de la profesora de letras Alicia López, militante política de la Liga de  Derechos Agrarios.

    Facino, quien ya fue condenado a 20 años de cárcel en la  “Causa Brusa” por tormentos y privación de la libertad, está  acusado ahora de los delitos de privación ilegítima de la libertad  en concurso real con los delitos de tormentos agravados por ser  ejercidos contra perseguidos políticos y homicidio.

    El ex presidente comunal de Rincón, viene cumpliendo condena  domiciliaria, y fue jefe de la Seccional Cuarta de la Unidad  Regional 1 de la Policía santafesina, desde el 8 de mayo de 1975,  hasta el 23 de diciembre de 1976, período en el cual permaneció en  cautiverio Alicia López, que entonces tenía 29 años.

    La investigación judicial, que se analiza en el juicio oral  comenzó a tramitarse con un expediente denominado “Causa Córdoba”,  iniciado en el 2005, también desglosada. Por un lado quedó Facino  y por otro el ex policía Roberto José Martínez Dorr, alias  “Morrongo”, detenido en el penal de Las Flores, acusado de  tormentos contra el militante de la UES Froilán Aguirre.

    Momentos antes de iniciarse la primer audiencia, uno de los  abogados querellantes, José Iparraguirre, manifestó a la prensa  que “es el primer juicio en Santa Fe donde se investiga un  homicidio” y añadió que “hay un testigo que cuando prestó  declaratoria testimonial afirmó haber visto muerta a Alicia y por  esto nosotros le imputamos y fue procesado Facino por el delito de  homicidio”.

    Por su parte la hija de Alicia López, María Isabel Rodríguez,  indicó que “yo tenía solo 7 años, mi mamá tenía 30 años, tengo  recuerdos” y agregó que “ella fue secuestrada de la casa de mis  abuelos, fue llevada a una sesión de torturas en la ‘Casita del  Terror’, luego estuvo presa en la Seccional Cuarta, donde fue  vista por muchas personas, con las cuales tuvo contacto y se  identificó”.

    “Ella era muy débil de salud, medía 1,50, pesaba 40 kilos. No  esta probado si la retiraron de ese lugar para matarla o si murió  en la Seccional Cuarta, pero lamentablemente el cuerpo sin vida  fue encontrado y ninguno de los partícipes fue condenado”, agregó.  (Télam)

    Se inicia mañana en Santa Fe un nuevo juicio oral a Facino

    Por Marcelo Carné / La Capital

    21 06 2010

    El ex jefe comunal de San José del Rincón, y ex titular de la comisaría Cuarta de Santa Fe durante los años de plomo, Mario José Facino, será sometido desde mañana a juicio oral y público por su presunta responsabilidad en la privación ilegal de la libertad y posterior desaparición de la profesora Alicia López en 1976.
    Será la segunda ocasión en menos de un año que Facino deberá sentarse en el banquillo de los acusados en el marco de crímenes de lesa humanidad sustanciados en la Justicia federal santafesina. El ex funcionario ya fue condenado en diciembre pasado a 20 años de prisión en el marco de la denominada causa Brusa, y cumple prisión domiciliaria por tener más de 70 años de edad.
    Una extensa nómina de 30 declaraciones testimoniales y la inspección ocular en la comisaría Cuarta serán tramitadas en las próximas semanas durante la causa en la que se le imputa a Facino la comisión de los delitos de privación ilegítima de la libertad en concurso real con los delitos de tormentos agravados, por ser ejercidos contra perseguidos políticos y homicidio, en perjuicio de Alicia López de Rodríguez.
    La docente fue secuestrada en su vivienda de barrio Candioti el 21 de octubre de 1976 cuando era dirigente de las Ligas Agrarias al igual que su esposo Luis Juan Rodríguez.
    El inicio de las audiencias, que estaba previsto para el martes pasado, fue aplazado por una afección padecida por José María Escobar Cello, uno de los miembros del Tribunal.

    Feced: renunció la fiscal. La fiscal federal Adriana Saccone se excusó en el juicio oral por la causa Díaz Bessone (ex Feced). Jorge Auat, responsable de la Unidad Fiscal para causas por violaciones a los DDHH indicó que había sido “recusada por uno de los defensores quien reveló que su padre, el ex fiscal federal Víctor Saccone, durante la dictadura había rechazado habeas corpus presentados por familiares de desaparecidos”. El funcionario decidirá su reemplazo entre los fiscales Gonzalo Stara, Mario Gambacorta y Mabel Colalongo. “Esto no va a provocar ningún problema, es el mismo grupo que venía trabajando juntos”, aclaró.

    Santa Fe: juzgarán por asesinato a Facino

    14    06  2010

    Mario José Facino, condenado en Santa Fe en el marco de la causa Brusa a 20 años de prisión por haber cometido delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar, comenzará a ser juzgado mañana por la desaparición y muerte de la profesora de Letras Alicia López.
    El nuevo proceso encuentra al acusado cumpliendo prisión domiciliaria debido a que recibe ese beneficio por haber sobrepasado los 70 años. Diversos testimonios de sobrevivientes dieron cuenta en estos años de los padecimientos de la docente, que entre octubre y noviembre de 1976 fue vista en la comisaría 4ª, cuyo jefe era Facino, en un deteriorado estado de salud, torturada y violada.
    El secuestro de López ocurrió el 21 de octubre de 1976 en su casa de barrio Candioti Sur, de Santa Fe, en momentos en que era dirigente de las Ligas Agrarias al igual que su esposo Luis Juan Rodríguez.
    El Tribunal Oral Federal de Santa Fe, que juzgará a Facino, está integrado por los jueces santafesinos María Ivón Vella y José María Escobar Cello, además de Ricardo Moisés Vázquez, magistrado del Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario.
    Facino, condenado a 20 años de prisión por secuestros y tormentos en la comisaría que estuvo a su cargo hasta fines de 1976, será el primer represor de Santa Fe juzgado por homicidio.
    El represor, de 74 años, cumple la condena en su quinta de San José del Rincón, localidad santafesina de la que fue jefe comunal electo en democracia. La víctima por cuyo asesinato será juzgado Facino fue secuestrada por un grupo de tareas y luego torturada en un centro clandestino conocido como “La Casita” y en la comisaría 4ª, donde fue vista con vida por José Schulman, Graciela Roselló, Raúl Pintos y Alejandro Córdoba, ex detenidos que fueron citados a declarar.
    Pintos manifestó que a López la mataron en la comisaría 4ª y que él mismo, desde una celda vecina, vio su cadáver. Entre los testigos en el juicio estarán Luis Juan Rodríguez, quien fuera esposo de la víctima y posteriormente juez, y su madre María Isabel Rodríguez.
    La causa contra Facino tomó un impulso fundamental el 6 de marzo de 2008, cuando el juez federal de Santa Fe, Reinaldo Rodríguez, lo procesó por “privación ilegítima de la libertad, tormentos, encubrimiento y homicidio” en perjuicio de López.
    El 1º de octubre de 2008, la Cámara Federal de Rosario revocó la figura de encubrimiento pero confirmó los restantes cargos. La suegra de Alicia López brindó un detallado testimonio de su secuestro, a cargo de un grupo de “gente armada, algunos con uniforme de color oscuro, borceguíes y armas largas y otros eran jóvenes de jeans y zapatillas”, ya que ella estaba en su casa en ese momento.
    La Cámara de Rosario considera probado que estuvo en la comisaría 4ª y también que “se encontraba enferma o cuanto menos muy debilitada y que lejos de habérsele proporcionado la atención médica y alimentación requeridas, se la mantuvo confinada” y “sometida a crueles condiciones de vida y de maltrato”.

    Rosario 12

    SANTA FE › COMIENZA MAñANA EL JUICIO CONTRA EL EX JEFE DE LA 4ª POR EL ASESINATO DE ALICIA LOPEZ

    Facino debe responder por homicidio

    El represor ya fue condenado a 20 años de prisión por secuestro y torturas a otros militantes políticos, pero ahora será juzgado por el crimen de la docente desaparecida el 21 de octubre de 1976, que fue vista en esa comisaría, desangrada.

    Lunes, 14 de junio de 2010

    Por Juan Carlos Tizziani

    Desde Santa Fe

    Mañana comenzará el tercer juicio por delitos de lesa humanidad en Santa Fe. El Tribunal Oral Federal juzgará al ex jefe de la comisaría 4ª, Mario Facino, por el secuestro y asesinato de la docente y militante de las Ligas Agrarias, Alicia López, que está desaparecida desde el 21 de octubre de 1976. Facino ya cumple una condena a 20 años de prisión por el secuestro de tres militantes políticos: Patricia Isasa, José Schulman y Eduardo Almada y las torturas que sufrió Isasa, pero ahora será el primer represor santafesino que será juzgado por el cargo de «homicidio» de Alicia López, que prevé la pena de prisión perpetua.

    Las audiencias arrancarán mañana, a las 9, ante el Tribunal integrado por dos jueces santafesinos María Ivón Vella y José María Escobar Cello, que se completará con su colega Ricardo Moisés Vázquez, vocal del Tribunal Oral Nº 1 de Rosario. El Ministerio Público será representado por los fiscales Martín Suárez Faisal y Patricio Longo. La defensa de Facino estará a cargo del defensor oficial Fabio Procajlo y su segundo, Fernando Sánchez. Y por la querella actuarán cuatro abogadas de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre: Leticia Faccendini, Jesica Pellegrini, Daniela Asinari y Gabriela Durruty.

    Están citados a declarar 28 testigos, entre ellos dos históricos dirigentes de las Ligas Agrarias, Osvaldo Lovey, que fundó la organización en los ’70, en el Chaco y Remo Vénica, quien sobrevivió a la persecución de la dictadura durante cuatro años, refugiado en los montes de la Cuña Boscosa santafesina junto a su esposa, hasta que ambos pudieron salir del país. Un escape que bien relata el libro Monte madre, del periodista Jorge Miceli.

    Según la programación del Tribunal, habrá seis audiencias, dos esta semana: mañana y el miércoles y luego el 22, 23, 24 y 28 de junio. El 29 de junio se realizará una inspección a la comisaría 4ª. Después, vendrá la feria judicial que comienza el 5 de julio, así que el debate se reanudará con los alegatos de las partes, previstos para el 23 y 29 de julio. La sentencia podría conocerse el 2 de agosto.

    Mañana, y tras la lectura de los requerimientos de elevación a juicio del Ministerio Público y la querella, están citados a declarar dos familiares de Alicia: su suegra, María Isabel Rodríguez, testigo del secuestro y su esposo, el ex juez Luis Juan Rodríguez, quién también militaba en las Ligas Agrarias, pero que estaba preso en la cárcel de Rawson cuando secuestraron a su mujer.

    El testimonio de la señora de Rodríguez volverá a plantear uno de los interrogantes del caso. ¿Quién era el entregador que conocía a su nuera y acompañó a la patota que la secuestró el 21 de octubre de 1976, en el barrio Candioti sur? La mujer relató el hecho en la instrucción de la causa, dijo que el grupo de tareas estaba integrado por más de 20 personas con armas largas, algunos de uniforme y otros de civil, que rodearon su casa porque creían que Alicia estaba allí, pero como no la encontraron la fueron a buscar a la casa de los padres de la señora de Rodríguez, que vivían a la vuelta. Y cuando Alicia quedó cara a cara con el «entregador» lo increpó: «¿Vos acá?», le dijo.

    En su declaración judicial, le preguntaron a la suegra de Alicia si podía describir al «entregador», pero ella contestó: «No pude reconocerlo, pese a haberlo visto».

    El miércoles, les tocará testimoniar a los dos históricos de las Ligas Agrarias: Lovey y Vénica. Y después, seguirán tres testigos que vieron a Alicia López con vida en la comisaría 4ª: Alejandro Faustino Córdoba, Alcides Schneider y Raúl Pinto. Incluso, Pinto dijo que a Alicia «no sólo la torturaron, sino que también la mataron en la comisaría 4ª». El estaba detenido en la celda vecina y la pudo ver por la hendija de una puerta. «Allí estaba Alicia, en frente mío, desangrándose y muerta, tapada con una capa», relató.

    En el juicio al ex juez Victor Brusa, que condenó a Facino a 20 años de cárcel, entre otros, quedó probado que el ex jefe de la comisaría 4ª «resultó una pieza clave en el cumplimiento del plan sistemático» de la represión ilegal.

    «La comisaría 4ª era el lugar por donde pasaban los detenidos ilegalmente, estaban transitoriamente allí y eran llevados desde otros centros de detención para ser sometidos a torturas», dice la sentencia. Incluso, «la oficina montada para llevar a cabo las torturas a las que eran sometidas las víctimas, se encontraba contigua a su despacho (el de Facino), quien como jefe de la seccional concurría a su trabajo a cualquier horario».

    «Los calabozos y las llamadas ‘tumbas’ por los testigos víctimas, donde permanecían durante días sin que se les permitiera acudir a los sanitarios, haciendo sus necesidades allí y conviviendo con ellas revelan una perversidad inusitada. El lugar y el hacinamiento ya eran suficiente, además de carecer durante el tiempo que pasaban por allí de colchón, vestimenta, atención médica, sin comida o con comida imposible de ingerir. En definitiva quedó claro que el accionar personal de Facino y su rol como jefe de la comisaría Cuarta lo constituía en un garante para que las fuerzas ilegales actuaran con impunidad en las privaciones ilegales y torturas en un establecimiento oficial», concluyó la sentencia.

    Otro juicio a Mario Facino

    Martes, 22 de junio de 2010

    Final del formulario

    El represor Mario José Facino, condenado en Santa Fe a 20 años de prisión en el marco de la causa Brusa por haber cometido delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar, comenzará a ser juzgado hoy por la desaparición y muerte de la profesora de Letras Alicia López. El nuevo proceso encuentra a Facino gozando del beneficio de prisión domiciliaria por superar los 70 años. Diversos testimonios de sobrevivientes han dado cuenta en estos años de los padecimientos de la docente, que entre octubre y noviembre de 1976 fue vista en la comisaría 4a, cuyo jefe era Facino, en un deteriorado estado de salud, torturada y violada. Voceros de la Justicia Federal indicaron que el secuestro de López ocurrió el 21 de octubre de 1976 en su casa del barrio Candioti Sur, de Santa Fe, en momentos en que era dirigente de las Ligas Agrarias, al igual que su esposo Luis Juan Rodríguez. El Tribunal Oral Federal de Santa Fe, que juzgará a Facino, está integrado por María Ivón Vella y José María Escobar Cello, además de Ricardo Moisés Vázquez, magistrado del Tribunal Oral Nº 1 de Rosario.

    SANTA FE › CUATRO SOBREVIVIENTES DE LA DICTADURA DIERON TESTIMONIO DE LA AGONIA DE ALICIA LOPEZ

    30 de junio de 2010

    Detrás de las paredes de la 4ª

    «Yo creo que estaba muerta», aseguró Raúl Pintos, uno de los testigos que declaró ayer en el juicio al ex jefe de la comisaría, Mario Facino, acusado por el secuestro, torturas y asesinato de la docente y ex militante de las Ligas Agrarias.

    Final del formulario

    Por Juan Carlos Tizziani

    El Tribunal Oral de Santa Fe escuchó a cuatro sobrevivientes de la dictadura dar testimonio de la agonía de Alicia López en la seccional 4ª y uno de ellos aseguró que la vio en el calabozo de enfrente, inerte, bañada en sangre y cubierta por una manta. «Yo creo que estaba muerta», aseguró Raúl Pintos, uno de los testigos que declaró ayer en el juicio al ex jefe de la comisaría, Mario Facino, acusado por el secuestro, torturas y asesinato de la docente y ex militante de las Ligas Agrarias, entre octubre y noviembre de 1976.

    Fueron los testimonios del horror. El miércoles, Alcides Schneider y Alejandro Córdoba, ya habían relatado cómo operaban los grupos de tareas en el centro de torturas e interrogatorios que comandaba Facino, uno de los más brutales del circuito represivo de Santa Fe. Y ayer, siguieron Pintos, José Schulman, Graciela Roselló, Hernán Gurvich y Vilma Cancián. Los siete sobrevivieron al martirio, pero cuatro -Córdoba, Pintos, Schulman y Roselló-, vieron con vida a Alicia López y hablaron con ella detrás de las paredes de la 4ª.

    «Yo vi a Alicia en uno de los calabozos de la 4ª. Ella nos dijo cómo se llamaba», afirmó Pintos, un obrero de Reconquista que cayó el 16 de agosto de 1976 y dos semanas después, a principios de setiembre, lo trasladaron a Santa Fe, donde estuvo secuestrado cuatro meses en la comisaría 4ª. Aún sufre las secuelas de un ataque de presión que le provocó una hemiplegia y problemas motrices, pero sus dificultades no le impidieron dar testimonio del destino final de Alicia.

    Era una tardecita, a fines del ’76. Alicia había sido secuestrada el 21 de octubre. Pintos ya estaba detenido en la 4ª, en un calabozo ciego. La única ventilación era una mirilla que los represores habían tapado con un cartón. Escuchó ruidos del otro lado de la puerta, se agachó y observó por debajo de la rendija. Y allí la vio. Era ella. «Era Alicia, tirada en el suelo, ensangrentada y tapada por una manta. Yo la vi porque habían dejado abierta la puerta de su calabozo», afirmó Pintos. El había guardado esas imágenes en su memoria durante 34 años y ayer pudo repetirlas, cara a cara, ante el Tribunal que juzga a Facino.

    ¿Usted confirma que vio muerta a Alicia López? le planteó el abogado de la querella.

    Yo lo confirmo contestó Pintos.

    La defensa de Facino chicaneó con algunas preguntas. «¿Cómo sabe que Alicia López estaba muerta?», quiso saber el defensor oficial Fernando Sánchez. «Yo la vi por debajo de la puerta. Era ella, toda ensangrentada. Estaba en el calabozo de enfrente», insistió Pintos.

    Pero ¿qué le hizo pensar que estaba muerta? repitió Sánchez.

    Yo la vi.

    ¿Y por qué usted supone que estaba muerta? se asoció la presidenta del Tribunal, María Ivon Vella.

    Porque no se movía contestó Pintos.

    El defensor de Facino pidió entonces que leyeran al testigo la declaración que había hecho en la instrucción de la causa, hace dos años, el 30 de julio de 2008, cuando relató el mismo hecho: vio a Alicia López en el calabozo de enfrente, cubierta con una manta. «Yo creí que estaba muerta porque estaba toda ensangrentada», dijo entonces Pintos.

    Martes, 29 de junio de 2010 | Hoy

    SANTA FE › TESTIMONIO DE EX POLICIA EN EL JUICIO AL EX JEFE DE LA SECCIONAL 4ª, MARIO FACINO

    «Le daba de comer a Alicia López»

    Gómez estuvo arrestado en la comisaría durante cuatro meses, pero oficiaba como ayudante de cocina. «Yo la vi ahí, en malas condiciones. Muy enferma, muy deteriorada», dijo. Hoy habrá una inspección judicial en el lugar.

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    Por Juan Carlos Tizziani

    Un ex policía que declaró ayer en el juicio al ex jefe de la seccional 4ª, Mario Facino, identificó el último lugar donde vio con vida a Alicia López durante la dictadura, a fines de 1976. «Ella estaba en uno de los calabozos. Yo le daba de comer», reveló Raúl Oscar Gómez, quien estuvo arrestado en la comisaría durante cuatro meses, entre agosto y diciembre de 1976, pero oficiaba como ayudante de cocina y repartía la comida. «Yo la vi ahí, en malas condiciones. Muy enferma, muy deteriorada», dijo al señalar uno de los cuatro calabozos a los que otros presos políticos llamaban «tumbas» porque eran ciegos, no tenían luz ni ventilación, apenas una mirilla a la que los guardias solían tapar con cartones.

    La semana pasada, varios testigos: Alejandro Córdoba, José Schulman y Graciela Roselló dijeron haber visto con vida a Alicia en la misma celda que señaló Gómez y uno de ellos, Raúl Pinto, aseguró que la vio inerte, bañada en sangre y tapada con una manta por lo que creyó que estaba muerta. Todos ellos, más el ex chofer de la comisaría, Dalmacio Vázquez, y el ex vicepresidente de la Conadep Santa Fe, Juan Carlos Adrover, participarán hoy, a partir de las 10, en una inspección judicial a la comisaría 4ª que convocó el Tribunal Oral Federal que juzga a Facino.

    La de ayer era la última audiencia de las testimoniales, pero sólo declararon tres testigos: Gómez, Adrover y la sicóloga Fabiana Rouseaux. Los otros dos que estaban citados: la periodista y poeta Stella Calloni presentó un certificado médico y José Luis García se disculpó porque está en el exterior según informó el abogado de la querella , por lo que podrán declarar después de la feria judicial, el 23 de julio próximo. Y es probable que ese día también Facino diga sus últimas palabras ante el Tribunal. Los alegatos pasaron entonces para el 29 de julio y el veredicto se conocerá en los primeros días de agosto.

    Hoy, los jueces del Tribunal: María Ivón Vella, José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez realizarán una inspección judicial a la comisaría 4ª, junto con fiscales, defensores y querellantes, a la que han sido citados siete testigos que declararon en el juicio: Córdoba, Schulman, Roselló, Pinto, los ex policías Gómez y Vázquez y el doctor Adrover.

    Gómez relató ayer en el juicio que estuvo arrestado en la comisaría 4¬ durante cuatro meses, entre agosto y diciembre de 1976. Pero no compartía las celdas con los detenidos políticos. El y otros ex policías estaban «alojados» según sus palabras en una oficina desocupada de la seccional, sobre la calle Tucumán y tenían ciertas libertades. «Yo salía a hacer los mandados y ayudaba en la cocina a preparar la comida, que luego repartíamos entre los presos», dijo.

    ¿Recuerda haber visto a detenidos políticos? le preguntó el fiscal Martín Suárez Faisal.

    Sí, estaban en las celdas contestó Gómez. Y mencionó a Schulman. «Recuerdo también a Alicia», agregó Gómez, a quien identificó como «una mujer no muy alta y que estaba en malas condiciones» de salud.

    Uno de los abogados de la querella le preguntó entonces si Alicia recibía atención médica. «No, nunca la he visto recibir atención médica», respondió el ex policía.

    ¿Recuerda en qué lugar estaba Alicia López?

    Había cuatro calabozos juntos. Estaba en uno de ellos. Siempre estaba en el mismo lugar. La vi en malas condiciones. Estaba muy enferma, muy deteriorada explicó.

    Gómez dijo que había estado bajo arresto en la comisaría 4¬ hasta fines de 1976. «¿Cuándo usted se fue, ella seguía allí?», le preguntaron.

    No, ya estaba más. Yo la vi hasta unos días antes que me trasladaran a otra comisaría. Pero ella ya no estaba más. Yo le daba de comer comentó.

    Otro de los testigos que dijo haber visto a Alicia en uno de los calabozos de la comisaría 4ª fue Alejandro Córdoba. «Un día taparon la mirilla de la puerta con un cartón. Pero yo pude ver que traían a una persona en brazos, tapada con una manta. La llevaba un policia, sin armas, pero que tenía un cuchillo en la cintura. La dejó a esa persona en el calabozo, pero no salió enseguida, lo que nos llamó la atención. Cuando el policía se fue, la persona que estaba en la celda se pudo incorporar, se asomó y nos dijo quién era, que se llamaba Alicia López y que había sido violada por el policía que la trajo», recordó.

    Córdoba situó ese hecho entre el 22 y 23 de octubre de 1976. Alicia había sido secuestrada el 21 de octubre. Y dijo que hablaba con ella cada vez que podía asomarse a la mirilla. «Yo estaba todo el tiempo asomado. Hablaba con otros detenidos: Pablo Nuñez, Alicia, (Juan José) Dalino y con los otros (que estaban en otras celdas más lejanas), Schulman, (Alcides) Schneider y (Eduardo) Almada, a los gritos».

    Chaco dia por día.com

    Lovey declarará en juicio contra ex represor en Santa Fe

    Viernes, 25 de junio de 2010

    El subsecretario de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del Chaco y dirigente de Ligas Agrarias será uno de los testigos en el juicio que se inicia este miércoles contra un ex policía por la desaparición de Alicia López de Rodríguez

    El actual funcionario provincial chaqueño e histórico dirigente de las Ligas Agrarias, Osvaldo «Quique» Lovey, prestará declaración como testigo en el juicio oral por delitos de lesa humanidad que se inicia este miércoles 22 en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe contra el ex policía Mario Facino por el secuestro y homicidio de Alicia López de Rodríguez, maestra y militante de las Ligas Agrarias. Será el tercer juicio oral por los crímenes de la dictadura y el primero que incluye la figura del “homicidio”, que prevé una pena a perpetua.

    Según relata en su edición de este lunes el diario Página/12, la mujer “era madre de tres hijos y esposa de un magistrado, también militante, que a esa altura estaba detenido en la cárcel de Rawson”. Y precisa que “a ella la secuestró una patota integrada por unas veinte personas, el 21 de octubre de 1976, mientras estaba en la casa de su suegra”.

    El principal imputado, Mario Facino, fue jefe de la comisaría 4ª de Santa Fe hasta fines de 1976 y luego ascendido a jefe del Comando Radioelécrtico hasta el 14 de agosto de 1979.

    El juicio lo llevará adelante el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, integrado por María Ivón Vella, José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez. Pasarán alrededor de 28 testigos. Entre ellos, Osvaldo Lovey, uno de los dirigentes legendarios de las Ligas Agrarias. Cuando concluya el proceso, Facino recibirá probablemente su segunda condena. El ex comisario fue condenado a 20 años de prisión durante el juicio al ex juez Víctor Brusa. En el momento de la sentencia Rosario/12 indicó que allí quedó demostrado, entre otros datos, que el ex jefe de la comisaría 4ª “resultó una pieza clave en el cumplimiento del plan sistemático”. La oficina donde se hacían las torturas “se encontraba contigua a su despacho (el de Facino), quien como jefe de la seccional concurría a su trabajo a cualquier horario”


  • Lo dijo el testigo y querellante José Schulman, ayer en la sala de audiencias tras un cruce de palabras con la presidenta del Tribunal Oral, Ivon Vella

    “Ni Facino ni Alicia son hechos aislados. Acá debería estar sentada toda la cadena de mando del regimiento militar del Área 212 y del servicio de inteligencia”, dijo ayer en forma contundente el ex detenido político José Schulman.
    Pero la presidenta del Tribunal Oral, Ivón Vella, cortó el testimonio y le pidió que se concentre en el crimen de Alicia López. “Estoy relatando mi detención y cómo funcionaba la Cuarta, y explicó que ese centro de detención clandestino no pudo funcionar sólo con la responsabilidad –que sí la tuvo– de Mario Facino”, le retrucó el testigo enojado y agregó: “acá faltan responsables”.
    En la causa Brusa, tramitada en ese mismo tribunal el año pasado, quedó probado el plan sistemático de represión que funcionó en la ciudad y que la seccional Cuarta fue un centro clandestino de detención, que incluso fue descripta por las víctimas de la dictadura como el “primer lugar de ablande”.
    Eso es lo que quería reforzar Schulman con sus dichos. Según el testigo, la Cuarta estaba enmarcado en el plan operativo del Segundo Cuerpo del Ejército, donde actuaban simultáneamente el grupo de tareas del área 212 del ejército Argentino.
    “Acá debería estar sentado Correa (Nicolás, sub jefe de Seguridad provincial en el gobierno de Obeid), que falleció en el proceso de instrucción de esta causa por la dilación de la misma. ¿Acaso Facino nos secuestró a todos él sólo? La verdad no se encuentra, se reconstruye. Hay que investigar”, expresó.
    Y el fiscal Martín Suárez Faisal le pidió precisiones:

    — ¿Facino sabía del grupo de tareas?
    — La cuarta no tenía acentado ninguna oficina permanente del ejército. Mario Facino tenía pleno dominio de esa dependencia policial y podía ordenar o interrumpir cualquier tipo de abuso. Él sabía todo lo que pasaba. La Cuarta no es un predio enorme como el de la Esma, ¿cómo no se iban a escuchar los gritos de Alicia cuando la violaban?

    Morir y revivir constantemente
    En noviembre de 1977, José Schulman fue secuestrado por segunda vez , frente al Cementerio santafesino, y nuevamente fue alojado en la seccional cuarta, donde fue sometido a tormentos, torturas y simulacros de fusilamiento. “Mientras estaba en la Cuarta llegó una mujer menudita, de pelo negro en situación de extrema debilidad física”, relató el testigo, era la profesora de Letras Alicia López.
    “Mucha veces me preguntaron por qué me acuerdo de ella y no de otros. Es porque la situación de Alicia era más grave que la del resto. Ella tuvo una muerte lenta, dolorosa y agónica. Nunca recibió atención médica. Sufría de diabetes y debía comer cada tres horas. Pero en la Cuarta, la ración de comida era cada 24 y por eso se desvanecía”, recordó Schulman.
    El deterioro físico de Alicia fue progresivo. El resto de los detenidos veían cómo la mujer no podía ni caminar los tres metros que separaban su celda del baño sin caer al piso . “Cuando notábamos que estaba muy callada hacíamos escándalo para que los guardias miraran a ver cómo estaba. Y le pedíamos que le dieran bocados de comida que todos guardábamos para ella”, contó el testigo y ahogó el dolor que le provocó el recuerdo de Alicia y de la solidaridad que unió a los detenidos en esa atmósfera dantesca.