• “Se los acusa de los delitos contemplados en los artículos 149 bis, 149 ter y 194

    del Código Penal, por amenazas, amenazas agravadas

     “cuando tienen como objetivo la obtención por la fuerza

    de una medida o concesión por parte de alguno de los poderes públicos”

    y “la creación de una situación de peligro que impida o entorpezca

     el normal funcionamiento de transportes”.

    Las penas en caso de que fueran encontrados culpables

     irían de cinco a diez años de prisión.”

    Mario Wainfeld. Pagina 12 del  21/06/12

     

     

    En ocasión del debate acerca de la sanción de la llamada Ley Antiterrorista, sostuvimos una y otra vez que eran ridículos los argumentos que la defendían so pretexto de la supuesta clausula de garantías de que la Ley no se aplicaría a quien defienda derechos sociales, puesto que –recordábamos- nunca el Poder ha judicializada la protesta social acusándola de “defender los derechos de los trabajadores o la vigencia de la Constitución Nacional” sino adjudicando a las protestas obreras (y no estamos aquí discutiendo la justeza del reclamo o la racionalidad de la forma de ejercerlo, cuestión que es derecho inalienable de los trabajadores mismos) intenciones desestabilizadoras del “orden institucional” y que una de las características distintivas del menemismo fue la aplicación a mansalva del articulo 149 ter del Código Penal que castiga aquellas acciones colectivas que califica de amenazas “cuando tienen como objetivo la obtención por la fuerza de una medida o concesión por parte de alguno de los poderes públicos”.

    El 149 Ter es el complemento perfecto de aquel otro articulo, pero de la propia Constitución Nacional, el 22 que dice que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución, toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de este, comete delito de sedición”.

    He aquí, sin disimulos ni maquillajes, el carácter formal, limitado, liberal en el sentido de ideología burguesa que aparenta dar derechos mientras los niega, de la “democracia argentina” construida por la Generación del 80 para garantizar el funcionamiento del modelo capitalista agro exportador para beneficio de los grandes burgueses del campo y el comercio y de sus socios privilegiados, los monopolios británicos que no solo se apoderaron de las Malvinas sino que por décadas nos consideraron una semi colonia o posesión colonial disimulada por la forma constitucional liberal sancionada en 1853.

    Cierto es que las luchas obreras y populares hacían papel mojado las amenazas del Código Penal y una y otra vez amenazaban al Poder Real; e ahí, en esencia, la explicación última de las sucesivas interrupciones del orden constitucional: los golpes de estado de 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976 que mantenían muy vigente artículos como el 149 Ter y otros similares mientras desactivaban las garantías constitucionales a la libre asociación, el derecho a peticionar y aún al poco conocido derecho a armarse en contra de los usurpadores del gobierno.  Las dictaduras militares producían gran cantidad de edictos de fuerza con forma de Ley, y lo más inexplicable para el liberalismo es porque –desde aquella famosa acordada de 1930 de la Corte Suprema que legitimó al primer gobierno de facto basándose en la doctrina de lo “real”- una y otra vez convalidó la labor dictatorial aceptando como legal la obra ilegal de un poder conquistado por un acto de fuerza que comenzaba suspendiendo el orden constitucional.  Todavía, como se dijo en el debate sobre la Ley de democratización de acceso a los medios de comunicación, se mantienen vigentes decenas de esos engendros con forma de Ley, el más famoso sea acaso la Ley de entidades financieras de la dictadura que ha sido ratificada explícitamente en el discurso de apertura del periodo de labor parlamentaria por la presidenta de la Nación.

    El Código Penal argentino es de 1921, ha sufrido más de ochocientas modificaciones, las últimas inspiradas en la “doctrina de mano dura” que impulsó Blumberg y el coro de trogloditas que lo alentaba, y finalmente, la sanción de la ley Antiterrorista que duplica las penas para todos los delitos en que el Juez interprete que el cometido del autor del delito es ejercer el terror, al que se lo define de un modo muy parecido al que refiere el 149 Ter “ Cuando alguno de los delitos previstos en este Código hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, la escala se incrementará en el doble del mínimo y el máximo” Articulo 41 quinquis de la Ley.

    Para los que creían que la Ley era inocua, podrán comprobar ahora, si son capaces de mirar la realidad más allá de las disputas al interior de la burocracia sindical o los intereses de la familia Moyano, que la Ley antiterrorista ha venido a fortalecer lo más represivo y clasista del Código Penal y que su derogación inmediata es un deber de todo demócrata para terminar con una vergüenza nacional y para marcar una pauta clara al debate sobre la reforma al Código Penal prometida.

    En los temas de organización obrera y popular; en las cuestiones de los modos de ejercer el derecho a luchar por los derechos humanos , la mejor ley es la que no reglamente para nada la acción popular que puede, y debe ser sometida a la crítica política y aún acerca de la racionalidad de sus acciones; pero ese es un debate de los trabajadores y el campo popular.

    Nunca un derecho del Poder a fijar el cómo y por qué puede luchar el pueblo.

    En este punto exacto se juega el carácter de la democracia argentina: si seguirá la tradición liberal burguesa de fines del siglo XIX o si se pondrá a tono de las nuevas Constituciones sancionadas en Venezuela, Ecuador y Bolivia, buscando el rumbo para la Segunda y Definitiva Independencia, esa que –parafraseando al Comandante Guevara- haremos nosotros mismos en el Siglo XXI

  • Un  payasito de miga de pan  escapó de la Esma.

     

    Esto es el único recuerdo que tengo de mi papá, me lo regaló cuando yo nací, ¿lo ves? decía, mientras abría una bolsita de terciopelo verde y sacaba la cabeza de un payaso de no más de siete u ocho centímetros que parecía de arcilla o algo así. A mi papá lo secuestraron en setiembre, pero hasta que nací yo lo traían seguido a ver a mi mami e incluso me permitieron conocerlo –eso digo yo, aunque tenía unas pocas horas de vida cuando me besó por única vez- aunque no dejo de pensar que estuve más cerca de que me desaparecieran,  que de tener a mi papi  vivo.

    La cita no le gustaba nada, eso de ir con su casi cuñado a encontrarse con los compañeros podía servir para despistar algún registro casual, pero si los venían a levantar caían dos de la familia de un solo manotazo. A las once de la mañana se encontró con Carlos y empezaron a caminar para el lugar del encuentro con el responsable político de los dos, pero a los treinta metros se dieron cuenta que tenían alguien pegado y se metieron en una heladería (luego, un siglo después, cuando sobrevivía apenas en una celda improvisada en la parte de arriba del Casino de Oficiales de la Esma, se percató de la ironía de que la puta heladería se llamaba Massera, lo que debió haber leído como un presagio, más que como una oportunidad) pero no llegaron a pedir el chocolate con frutilla que pensó, cuando la sombra que los seguía se transformó en una banda de ocho salvajes y fornidos jóvenes de vaquero, remeras bastante finas que antes de apresarlos ya les estaban pegando en la cabeza con la culata de la cuarenta y cinco. Los llevaron juntos, atadas las manos con sogas y una cinta adhesiva gruesa en la boca, en el fondo del baúl de un falcon verde, pero con baliza y patente blanca, y no les pusieron la capucha hasta llegar a la parte de atrás de un edificio imponente, con ventanales enormes que daban a un playón de hormigón tan grande como una plaza. Lo bajaron a las patadas del auto y los llevaron hacia abajo, eso pensó por las escaleras que bajaba pero no estaba seguro de nada porque apenas llegaron los desnudaron y empezaron a pegar en la cabeza y todo el cuerpo con los puños y las botas. Como de entrada se dio cuenta que sabían perfectamente quien era él, se concentró en la leyenda que tenían acordada con Carlos, tratando de convencerlos que su cuñado no tenía nada que ver y que si estaban juntos era porque su esposa estaba embarazada y habían salido a comprar algunas cosas que les habían indicados “las mujeres de la familia”. El alegato del embarazo de su mujer pareció convencerlos y hasta conmoverlos porque al rato de escucharlo, dejaron de pegarle, lo sacaron de la salita de torturas y lo tiraron en una especie de celdilla que habían improvisado con unos tabiques o algo así.   Pero lo más fantástico fue que a la noche, le dijeron que se vista que iban a salir y que a Carlos lo iban a largar por perejil.

    Mi mamá siempre me contaba lo mismo cuando se ponía triste, agarraba el payasito y me volvía a contar con detalles la sorpresa que tuvo aquella noche, después que ya habían descontado que los habían secuestrado a mi papi y al tío Carlos, cuando tocaron el timbre y apareció mi papá con un tipo de civil, bien educado y con pinta de tipo normal, digo no de marino porque no tenía el pelo cortito ni nada de eso y le permitieron darle un beso a la mami mientras el milico que no parecía milico le decía que se quedara en el departamento sin moverse, que papi le iba a hablar por teléfono porque ellos eran muy católicos y que la maternidad era sagrada, más allá que el padre sea un terrorista, bueno, un comunista montonero que es lo mismo, dijo él, mientras acariciaba la panza de la mami y miraba fijo a mi papá. Y de verdad, en esos cuatro meses que pasaron hasta que nací yo, de vez en cuando la mami recibía una llamada y alguna vez una visita del mismo milico que no parecía milico, pero lo era. Y claro que se quedó en el departamento y claro que salvo la abuela nadie se enteró de nada, porque eso le decían cada vez que hablaban con ella, por teléfono o personalmente, que la vida de papi dependía de que ella se portara bien, y como todavía nadie tenía muy claro como funcionaba el tema de los secuestros, la mami y la abuela decidieron cumplir rigurosamente las indicaciones.

    A Carlos lo largaron al otro día; se enteró por su mujer cuando habló con ella por teléfono. Algo no encajaba y no podía entender por qué. Torturar, lo torturaban sistemáticamente todas los medio días, pero a la tardecita, cuando el sol que no veía se escondía tras el río que tampoco veía, lo llevaban hasta un teléfono y lo hacían hablar con ella para que pregunte, día a día, cómo estaba ella y el bebé, como si les importara algo de la gente a esas bestias que –él lo había visto con sus propios ojos- podían violar a una mujer y comer una pizza a los dos segundos mientras escuchaban el partido de Boca por la radio. Y así todos los días, como si alguien llevara un estricto control del embarazo y el pánico le entró un día que escuchó voces de mujeres y llanto de bebé a dos metros de donde él estaba tirado, engrillado y encapuchado como todos los que no bajaban a trabajar como “esclavos inteligentes”. Al mes y medio, lo pusieron de ayudante de un compañero que hacía de fotógrafo y fue él, cuando los guardias se fueron a mear, que también mean aunque sea ese el único signo de humanidad que denoten, que le explicó que los marinos se robaban los bebés de las compañeras embarazadas, que las conservaban como incubadoras vivientes hasta el momento de parir y que después…Ahí se dio cuenta que también a su mujer, sin siquiera tomarse la molestia de haberla ido a buscar,  la habían transformado en una incubadora humana y que lo más probable fuera que al momento de nacer su hija,  robaran la beba y mataran la madre.  El era rehén de la Marina y su mujer, rehén de su cautiverio.  No le importaba lo que pudiera pasarle a él, porque después que se marchó Carlos, después de hablar con los compañeros que sobrevivían juntos en los altos del Casino, se había formado una idea bastante clara sobre las posibilidades que tenía de salvarse: eran muy pocas; pero lo demolió el pensar que se robarían su hija. No lo había pensado en su momento por pelotudo, se dijo pegando puñetazos en la pared, porque si lo hubiera imaginado jamás hubiera aceptado el embarazo que ya se acercaba a su desenlace. Javier le dijo que tenía buenas noticias para él, que si se portaba bien y lo ayudaba al José en el trabajo, lo llevarían  a visitar a su mujer cuando naciera su hija –porque ellos ya sabían que era una nena lo que se gestaba- para que viera que ellos eran muy humanos y que como él, pensaban que la familia era lo principal y que si él colaboraba en todo lo que le pedían, seguro que algún día, volvería a vivir con ellas.

    La mami decía que la obligaron a quedarse en la casa de mi Abu, su mamá y que a eso de las cinco de la tarde ya se sentaba a esperar el llamado de papi, rogando que volviera a llamar, que siguiera vivo un día más. Y que unos días antes de que yo nazca, para finales de noviembre, el pelado que se hacía llamar Javier, la visitó y le indicó minuciosamente el sanatorio y la habitación, individual insistió, que tenía que reservar. El departamento de la Abu se fue achicando con los preparativos de mi nacimiento, pero sobre todo, se fue convirtiendo para ella en una jaula de lujo. Se sentía como esos pájaros de los emperadores chinos, encerrada en un lugar cómodo, con baño privado y el cuidado amoroso de la Abu, pero no por eso menos abrumada por el peso de ese poder que se había robado a papi, que la tenía a ella atada a la silla de la habitación donde estaba el teléfono y que, ella también lo pensó aunque tardó años en reconocerlo, podían robarle su hija. En esas condiciones, cuando los calores de diciembre empezaban a apretar, una madrugada comenzó el trabajo de parto y para las ocho de la mañana se fueron con la Abu al sanatorio que les habían dicho los marinos.

    Fue a José que se le ocurrió la idea. Y fue él mismo el que corrió los riesgos de hacerlo con sus propias manos. Llevarle un regalo a su hija para que tuviera un recuerdo de aquellos días si volvía o algo a que aferrarse si no volvía, porque nadie se engañaba y la conciencia de caminar sobre un delgado hilito colgado a cientos de metros sobre una cañada rocosa, era muy fuerte. Pan. Lo único que tenían para fabricar algo era el pan que podían guardar del poquito que le daban. La miga de pan, amasada con saliva y con unas gotas de algo acido como el vinagre, se transforma en una buena masilla le dijo el José mientras con sus manos de artesano iba transformando ese pedacito de hambre propia en un payasito precioso, casi un duende o un gnomo, para su hija. Pero fue a él que se le ocurrió donde esconderlo, no entre los huevos que es lo primero que se iban a fijar si lo sacaban de la Esma para ver su hija, sino en la botamanga del pantalón. Lo difícil era llevarlo desde el Salón Dorado del Casino, donde los ponían a trabajar, hasta el tercer piso, donde les habían armado cubículos para dormir como animales no solo enjaulados, sino esposados.  El peligro estaba en la escalera que atravesaba el primer piso y el segundo, que era donde dormían los oficiales y suboficiales de la Escuela, con los que se cruzaban en la escalera y que los veían subir pesadamente, arrastrando la cadena que unía el grillete, en una escena que a él se le ocurría más propia de un barco esclavista que de la guerra moderna que decían los marinos que estaban ganando. Pero se tomó todo el tiempo del mundo para preparar el embute del payasito en su propio pantalón de trabajo, el que le ponían para que parezca un oficinista y no un esclavo inteligente. Lo abrió un poquito, lo metió adentro y lo cerró con un poquito del pegamento que usaban para los sobres donde guardaban las fotos. Y así esperó el día que había sido el más soñado y ahora era el más temido. ¿Qué pasaría con su hija luego de que nazca?.  ¿Y con su mujer?. Lo único que tenía claro era lo que pasaría con él, ya se imaginaba que una vez llegada su heredera, ya nada bueno se podía esperar para él.

    Cuando le dijeron que se cambiara para ir a conocer su hija, y que se lavara un poco que no querían que nadie pensara que no se preocupaban por su higiene, que no sea sucio che se dijeron entre si los guardias mientras se codeaban riéndose como hienas, él buscó el pantalón con el muñequito en la botamanga y se lo puso de una, casi echando todo a perder porque se le enredó el pie en la botamanga –la suerte fue que se enredó en la izquierda, y él había guardado el payasito en la derecha- y se cayó de cabeza, para desatar la risa de los tipos y así fue más fácil terminar de vestirse y ponerse en fila para que lo saquen. La sorpresa fue que al llegar a la puerta, había dos compañeros más esperando, todos lavaditos y planchados como si fueran a una fiesta de cumpleaños.  Resultó que los tres habían sido padres y los marinos habían decidido sacarlos a todos a conocer la familia, en un mismo operativo que resultó mucho más grande de lo que hubiera imaginado.  En cada casa, rodeaban toda la manzana con varios grupos de tareas y aunque solo subían el padre y Javier, todo el edificio y la manzana estaba bajo control del grupo de tareas.

    De repente, abrieron la puerta y allí estaba su compañera con la beba en brazos, se tiró encima de ambas y se puso a llorar hasta que su mujer lo agarró de la cintura y lo fue llevando al dormitorio ante la mirada divertida y vigilante de Javier que no dijo nada aunque hizo con los dedos la señal de que tenía dos minutos. El aprovechó el primer minuto para manotear el payasito y ponérselo en el escote mientras la besaba con desesperación y le decía que pasara lo que pasara no creyera nada de lo que dijeran de él, pero nada le dijo, al tiempo que retrocedía y se iba yendo con el marino que ya había entrado al dormitorio y lo agarraba de un brazo y él no supo más que pasó después hasta que no estuvo amarrado a su cadena en la cucha que servía de dormitorio y que esa noche le resultó más insoportable que nunca.

    Fue a la mañana que vino Javier y le dijo que se quedara tranquilo, que la nueva comandancia no quería más líos con bebes, que ellos no eran como los del Ejercito que se dedicaban a robar niños para los milicos impotentes, que ellos no necesitaban nada de nadie y que se quedara tranquilo que su situación se resolvería en un par de días, que estaban ordenando la lista y decidiendo el destino de cada uno; por eso no le extrañó cuando a los pocos días le dijeron que lo iban a llevar a la enfermería para curarlo un poco y hacerle una revisación en regla antes de largarlo; el enfermero con la jeringa en la mano fue lo último que vio, después fue el vacio que escondía el vuelo, que escondía la nada, que escondía la infamia, que escondía….

    Y eso lo se porque los compañeros de mi papá me lo contaron.  La mala leche es que a los pocos días, decía la Petisa llorando casi mientras se colgaba de mi cuello,  cambiaron de política y fueron pasando algunos a la cárcel y a otros los largaron. Si hubiera seguido quince días más el juego de “recuperar” subversivos, se salvaba tu viejo. Pero papi no se salvó. El nunca fue un tipo de suerte, nunca ganó a la quinela ni se encontró guita en el colectivo; aunque en la desgracia me gusta pensar que en el último instante, él soñaba con que yo jugaba con un payasito de miga, él único que se fugó de la Esma y vivió para contarlo. Este  ves, que parece que todavía se ríe. O es idea mía?

  • La denuncia de la Liga contra los malvineros que pretenden reivindicar torturadores como heroes de Malvinas….en Tiempo Argentino

     

    De torturadores a “héroes de Malvinas”

    Un grupo de ex soldados no reconocido por el Estado, que presiona al gobierno para cobrar pensiones vitalicias, lo considera “héroe”. El militar participó en operativos de desaparición de personas en la dictadura y su caso no es el único.

    La Asociación Civil TOAS (Teatro de Operaciones en el Atlántico Sur) Plaza de Mayo, formada por ex soldados que durante el conflicto de Malvinas ocuparon cuarteles en la Patagonia, homenajeó hace pocos días al general de brigada Miguel Ángel Arévalo Clodoveo, y lo subió al escalón de “héroe” de guerra, según advirtió la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH). Arévalo no se trató de un militar cualquiera. La entidad lo señaló como integrante de la patota que en abril de 1976 fue a secuestrar al dirigente del Partido Comunista Floreal Avellaneda a su casa en Munro, y al ver que escapaba por los fondos, se llevó como botín a su mujer Iris Pereyra y al hijo de ambos, también llamado Floreal, “el Negrito”.
    Arévalo ocupa un lugar destacado en el sitio web El Malvinense, autodefinido como “el diario de Malvinas más leído del mundo”, y es uno de los cuadros medios partícipes en el terrorismo de Estado más reivindicado por los que levantan el discurso pro belicista vinculado con lo ocurrido en las islas.
    El caso es parecido al de Pedro Giachino, represor destinado a la Costa Atlántica durante la dictadura. “Un buzo táctico –arenga El Malvinense– pasó a la eternidad como el primer héroe caído en combate por la Patria en este conflicto. Era el capitán de fragata post mortem Pedro Edgardo Giachino. Según cuentan algunos de sus compañeros este marino siempre había dado muestras de un valor sin igual.”
    En una charla mantenida con Tiempo Argentino, el ex subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes, Pablo Vassel, sostuvo que “en Malvinas hubo efectivos que habían tenido niveles altos de responsabilidad en campos clandestinos de la dictadura, como Pedro Giachino, conocido integrante de los grupos de tareas de la ESMA y la Base Naval de Mar del Plata como ‘Pablo’. Combatir en las islas, e incluso haber muerto allí, no libera a esta gente de sus responsabilidades por las tropelías que cometieron contra sus compatriotas.”
    La reciente reivindicación de Arévalo forma parte de una serie de acciones que grupos de ex combatientes vinculados a sectores carapintadas vienen desarrollando en los últimos meses, entre otras cosas, resistiéndose a que la Corte Suprema de Justicia de la Nación investigue y condene las torturas y vejaciones que, durante la guerra en el sur, cometieron oficiales y suboficiales contra soldados de su propia tropa. Actualmente, la megacausa que estudia el alto tribunal involucra a unos ochenta uniformados, mencionados en más de un centenar de testimonios que hablan de homicidios, estaqueamiento, reducción a la servidumbre y privación ilegítima de la libertad, entre otros delitos.La derecha en las islas. La LADH recordó que “Iris y Floreal (hijo) fueron conducidos a la comisaría de Villa Martelli  (ver aparte), donde fueron salvajemente torturados. Allí fue la última vez que fue visto con vida Floreal, dado que en sus sucesivos traslados al Campito de Campo de Mayo y la Cárcel de Olmos, Iris no volvió a ver a su hijo, quien aparecería en la Ensenada del Puerto de Montevideo junto a otros cadáveres arrojados al Río de la Plata por los grupos de tareas a los que pertenecía el general Miguel Ángel Arévalo Clodoveo, como quedó debidamente probado en el juicio oral de 2009, donde fueran condenados los generales (Santiago Omar) Riveros y (Fernando) Verplaetsen, junto a otros represores de menor rango militar y policial”.  Y agregó: “Si el general Arévalo hubiera sobrevivido a Malvinas y llegado al juicio del 2009, hubiera corrido la misma suerte: condenado por terrorista de Estado y genocida.”
    Los activistas de TOAS, entidad liderada por Tulio Fraboschi, acostumbran acampar en la Plaza de Mayo una vez por año, en reclamo de que se les reconozcan “honores” como ex combatientes y, de esa manera, poder acceder a una pensión vitalicia. Lo hicieron durante el mes pasado, clavando en la tierra grandes crucifijos blancos envueltos en banderas argentinas. En la cobertura periodística de la vigilia, el diario Perfil del pro golpista Jorge Fontevecchia llegó a inventar que la presidenta Cristina Kirchner trasladó los últimos actos conmemorativos de Malvinas a Ushuaia para “evitar los reclamos de los ex conscriptos movilizados”, que no pasaban de un puñado.
    Semanas antes del acampe, un grupo de ex soldados cortó la esquina de Avenida de Mayo y 9 de Julio, y tirando piedras al grito de “¡Viva la Patria!” y “¡Huevo, Huevo!”, también exigieron ser considerados miembros de tropas activas, aunque nunca hayan pisado las islas. En esa oportunidad, TOAS dijo que “no conocía” a los manifestantes, a los que la ministra de Seguridad Nilda Garré acusó por “recurrir a la extorsión para tratar de lograr los mismos beneficios que la Nación reconoce a quienes combatieron en el teatro de operaciones”. Muchos de ellos ni siquiera tenían la edad correspondiente a los movilizados en esa época.
    La avanzada de la línea militarista de ex combatientes, que incluso muestra entre sus filas a genocidas conocedores de los campos de concentración y mencionados en varias causas de lesa humanidad, es también una respuesta al kirchnerismo para marcar terreno. O mejor dicho, para no perder el poco que le queda. Sobre todo a partir de la decisión que motorizó el gobierno al normalizar la Comisión Nacional de Ex Combatientes, y nombrar a principios de mayo como máximo referente del organismo a Ernesto Alonso, soldado clase ’62 que participó en el conflicto bélico. Alonso, secretario de Relaciones Institucionales del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM), es desde 2007 uno de los máximos impulsores de la causa por las torturas que sufrieron sus compañeros. Y desde el Centro, presidido hoy por Mario Volpe, investigó y advirtió sobre la “Pensión Honorífica de Veterano de Guerra del Atlántico Sur” que, gracias al decreto menemista 866 de 1995, cobraban los represores Mario Benjamín Menéndez, Antonio Pernías y Jorge Eduardo “El Tigre” Acosta, además del general de División Osvaldo Jorge García y los generales de Brigada Juan Ramón Mabragaña y Omar Edgardo Parada.
    Durante mucho tiempo, el cuerpo de ex veteranos fue digitado por Mohamed Alí Seineldín, y en la presidencia de Carlos Menem la Comisión estuvo encabezada por César Trejo.
    El sector liderado por Trejo, afecto a reivindicar a los carapintadas y exaltar el “heroísmo” de muchos camaradas, cuyo mejor entrenamiento para la aventura de 1982 había sido el terrorismo de Estado, no sólo niega los vejámenes a soldados de parte de sus mismos superiores, sino que además resisten la idea de identificar los 114 cuerpos NN sepultados en el Cementerio de Darwin como parte de las 237 tumbas existentes en el lugar. El reclamo, que comenzó siendo patrocinado por el actual juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, fue iniciado por el CECIM de La Plata y un grupo de familiares de ex combatientes, entre los cuales se encuentra Norma Gómez, también hoy integrante de la Comisión encabezada por Alonso.

    Soldados de mano dura. El pasado 22 de abril, los grupos violentos no se quedaron en la protesta. Cuando el periodista y ex combatiente Edgardo Esteban daba una charla en la Feria del Libro, irrumpieron en la sala en medio de gritos y empujones, para evitar que se desarrollara la actividad. A los pocos días, se supo que la banda era la misma que el 7 de febrero había atacado al diputado José María Díaz Bancalari a la salida de la Casa Rosada, después que Cristina Kirchner anunciara la formación de una comisión especial para investigar todo lo ocurrido en Malvinas.
    La elección del agredido no fue casual. Escritor, ex titular de las Asociación de Corresponsales Extranjeros en la Argentina y jefe de corresponsalía de Telesur en Buenos Aires, Esteban es el autor del libro Iluminados por el Fuego sobre su experiencia en la guerra, base de la película del mismo nombre, dirigida por Tristán Bauer. En 2007, cuando el film se exhibió en Corrientes como parte de una jornada organizada por la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia, un grupo de ex soldados emocionados se le acercó al subsecretario Vassel, y le hicieron una confesión. “La película es excelente, pero se queda corta”, le dijeron a Vassel. El abogado no entendió qué era quedarse corto frente a las escenas que habían visto. “Nos referimos a las torturas. ¿Usted sabe que muchos de nosotros fuimos torturados por nuestros superiores?” Fue la primera vez que un funcionario se enteró de los vejámenes sufridos por los conscriptos, historias que ni siquiera se habían animado a contar a sus propias familias. Ahí mismo surgió la idea de grabar aquellos testimonios, que sirvieron como primer paso para la actual megacausa que tramita en la Corte Suprema. Desde ese momento, Esteban fue otro de los que militó con más fuerza para que la querella avanzara, y se condenara a los culpables.<

     

     

    02.06.2012 |

     

     

    “Me tiraron encapuchada en un auto, al Negrito no pude verlo nunca más.”

    Iris Pereyra de Avellaneda es la actual copresidenta de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), y su testimonio fue clave para que en 2009 y 2010 los genocidas Reynaldo Bignone y Santiago Omar Riveros fueran condenados a cadena perpetua por su secuestro y el de su hijo adolescente Floreal, el “Negrito”, cuyo cuerpo fue encontrado en 1976 atado de pies y manos flotando en la costa uruguaya.

    Por:
    Tiempo Argentino

    Uno de los integrantes de la banda que asaltó la casa ocupada por la familia, el 15 de abril de aquel año, era Miguel Angel Arévalo Clodoveo, hoy homenajeado por grupos de ex combatientes de Malvinas cómodos en el discurso pro belicista.
    Iris y el “Negrito”, en realidad, fueron el premio consuelo de la patota, que montó un operativo integrado por  militares, efectivos de la Policía Federal y mano dura de la Bonaerense para llevarse a Floreal Avellaneda, histórico dirigente gremial del Partido Comunista, y pieza clave de la resistencia contra la dictadura. Floreal pudo escapar por los fondos de esa vivienda ubicada en Munro, pero nunca logró recuperarse del asesinato de su hijo hasta su muerte, en 2010.
    El 28 de agosto del año pasado, en una charla con Tiempo Argentino, Iris recordó que la casa “era un terreno con tres viviendas, donde estábamos nosotros cuatro, mis suegros y mi cuñada; once personas en total. A las 2 y media de la mañana entraron a los golpes, gritando, amenazando con que iban a explotar el barrio. Lo venían a buscar a Floreal, y mi cuñada se trepó a una pared y alcanzó a gritarle ‘Andate, son las Tres A’. Cuando Floreal trepó la pared que daba al vecino le pidió al Negrito que le tirara los zapatos y las medias, pero uno quedó del otro lado. El Negrito intentó irse con el padre, pero Floreal le ordenó que volviera, que se quedara a cuidarnos. Mientras, las balas les pasaban al lado de la cabeza. Fue la última vez que se vieron. En el medio de la desesperación yo alcancé a escuchar que uno decía ‘Este hijo de puta se nos escapó por los techos’, hasta que nos agarraron. Se llevaron plata y rompieron todo.”
    “Floreal tenía una escopeta porque le gustaba cazar de vez en cuando –contó–, y cuando la vieron me agarraron del pelo: ‘Ah, hija de puta, mirá cómo nos esperabas. ¿Ibas a contestar con esto?’ Me tiraron encapuchada en un auto y me llevaron a la comisaría de Villa Martelli, y al Negrito no pude verlo más. Lo único que preguntaban era dónde estaba Floreal, y en Martelli me sentaron delante de un supuesto ‘camarada’ de apellido Benítez, que me pinchaba: ‘Dale Iris, ¿te acordás de las reuniones en tu casa? ¿Dónde se metió tu marido?’. Lo del auto fue un infierno. El del asiento de atrás decía ‘¿Viste la frenada de recién? Era tu esposo, le pasamos por encima’”.

     


  • La  Liga Argentina por los Derechos del Hombre y el Grupo de Cine Insurgente, con el auspicio del Instituto Espacio para la Memoria, invitan a la proyección de “Diablo, familia y propiedad” y otros cortos documentales sobre la lucha de los trabajadores del azúcar desde comienzos del siglo XX y las acciones criminales del grupo Blaquier, dueño de la empresa Ledesma, incluyendo la “noche del apagón” por la que hoy debe ser juzgado el Ing. Carlos Blaquier y sus cómplices

    La proyección de los films se realizará  en el Auditorio Mabel Gutiérrez del edificio Cuatro Columnas de la ex ESMA, Avda. Libertador 8151, el miércoles 30 de mayo a  las 19 hs., con entrada libre y gratuita.

     

    COMUNICADO DEL GRUPO DE CINE INSURGENTE

    En sus últimos días entre nosotros, la entrañable Olga Márquez de Aredes nos hizo un pedido “No dejen de luchar contra la impunidad de Ledesma“.

    Años antes durante los últimos años de la larga noche neoliberal-radical-justicialista-aliancista , durante la filmación de nuestra película “Diablo, Familia y Propiedad, los crímenes del Ingenio Ledesma“ nos había expresado “acá la única solución es expropiar las 380 000 hectáreas de tierra que rodean a este pueblo“ Estas tierras mal habidas por la familia Arrieta-Blaquier a los pueblos originarios con la complicidad de todos los gobiernos militares y civiles del siglo pasado son las que habían producido el bagazo de caña de azúcar que la empresa acumula en impunes montañas envenenando el aire de Libertador General San Martín. Ese bagazo fue el que envenenó los pulmones de esta gran luchadora que al otro día de aquel pedido nos dejó físicamente.

    Hoy un juez rompe la tradición de complicidad y cita a declarar a Carlos Pedro Blaquier, el señor de la vida y de la muerte que puso su policía privada, su personal jerárquico y sus camionetas, con su siniestro logotipo en las puertas, para secuestrar 400 compañeros en la horrible jornada de julio del 76 conocida como la noche del apagón. Este apagón no fue producto de un fenómeno “natural“ o de la desidia de alguna empresa eléctrica, fue una palanca bajada por orden de Carlos Pedro en la usina eléctrica del pueblo que es de propiedad privada  de su empresa “nacional“

    Este mismo juez fue quien dio la orden de allanar las oficinas de Ledesma en la capital de Jujuy donde don Carlos Pedro acostumbra a nombrar jueces gobernadores y ministros desde que tiene uso de razón. En ese allanamiento encontraron documentos que certifican el espionaje privado de la empresa policial yanqui que este señor contrató y en los cuales se certifica el seguimiento a miembros de nuestro grupo y de los compañeros del grupo Wayruru. No fuimos los únicos espiados y lejos de nuestra intención está “victimizarnos“ tanta es la impunidad de esta gente, que se hallaron también los legajos de los seguimiento de los valientes delegados obreros Jorge Weisz y Carlitos Patrignani que hoy figuran como desaparecidos, también se encontró una gruesa carpeta sobre Luis Aredes, último intendente elegido por el pueblo antes de la dictadura lo secuestrara con vehículos y empleados de don Carlos Pedro.

    Su esposa, la valiente Olga, nos había dicho “el gran pecado de él fue cobrarle los impuestos a la empresa, nadie lo había hecho nunca, el no era un revolucionario, simplemente era un  “reformista“ pero un hombre ético“  Y eso querida Olga era ser un verdadero revolucionario en el feudo de don Carlos.

    Don Carlos Pedro apoyó públicamente a la dictadura con cartas a su máximo ideólogo, José Alfredo Martínez de Hoz ,en las que cariñosamente lo llamaba “Querido Joe“ y le ofrecía hacer “vaquitas“ con sus amigos oligarcas para bancar la represión (como si el dinero del estado no fuera suficiente para pagar a las tristes ratas del Ejercito “argentino“)

    Hoy en la negra noche de Ledesma se abre un claro, al todopoderoso Don Carlos Pedro parece rozarlo la larga mano de la justicia a la que parece que por una vez se le cayó la venda.

    Desde cine insurgente apoyamos esta decisión judicial y exigimos que la misma sea acompañada con una política acorde que de una vez instaure la justicia social y haga pagar de una vez a estos genocidas sus culpas como más les duele tocando sus intereses económicos, los únicos que entienden en su brutalidad.

    Desde nuestra gremial DOCA que compartimos con 180 compañeros documentalistas, nos comprometemos a pedir al INCAA salas de cine populares para difundir las tres películas que hicimos en la zona y las que hayan hecho los compañeros de Wayrurú, también “espiados“ por estos genocidas. También la difundiremos en todos los espacios populares que lo soliciten, entendiendo que nuestras películas son un arma de la que el pueblo debe apropiarse

    Hoy el este asesino serial debía presentarse en el juzgado y su abogado adujo razones de salud, sin embargo la dirección nacional de migraciones informa que desde abril este coleccionista de barcos cruzó en un lujoso yate al Uruguay. El barco se hunde y estas ratas viejas y gordas huyen en otro barco.

    ·         Extradición ya y cárcel a Carlos Pedro

    ·         Cárcel y detención de sus jerarcas y familiares culpables del apagón y las recientes represiones en Libertador General San Martín

    ·         Nacionalización sin indemnización de la empresa Ledesma y todos sus bienes

    ·         Reforma agraria y reparto de tierras en todo el valle de San Francisco

    ·         Control obrero de su fábrica y azúcar barata para el pueblo

    ·         Indemnización con fondos de la empresa a todxs los compañeros reprimidos por orden de Ledesma SA


  • Se fue Arsinoe.  Pero no sin antes dar su última gran pelea contra la impunidad y el Poder, al que combatió toda la vida; antes, durante y después que el grupo de tareas secuestrara a su cuñada Iris y a su querido sobrino Floreal, el Negrito Avellaneda.

    Fue en el 2009 cuando se desplegaba el juicio contra algunos de los represores que asesinaron a Floreal y torturaron salvajemente a Iris.

    Era el primer juicio de la Mega Causa Campo de Mayo y por razones que nunca sabremos, el Tribunal Oral era particularmente permisivo con los represores defensores de los represores.  Esos que le preguntaron a Iris acerca de la frecuencia horaria en que la violaban o le pasaban la picana eléctrica por el cuerpo indefenso.

    Arsinoe, que «adoptó» a Tedda, la hermana mayor del Negrito, cuando secuestraron al Negrito y su mamá, y su papá tuvo que pasar a la más rigurosa clandestinidad para salvar la vida y seguir combatiendo la dictadura, había declarado largamente y largamente había contestado las más insolitas preguntas de los represores defensores públicos hasta que se cansó y estalló en un reclamo que todavía resuena en los juicios: un poco de respeto para los que hemos luchado treinta años y más por la memoria, la verdad y la Justicia; basta de maltratos a los testigos/resistentes/sobrevivientes del terrorismo de Estado.

    Y se plantó.

    Frente al dogmatismo de los que pretenden sabiduría jurídica pero no alcanzan a entender el verdadero «objeto procesal» de estos juicios, incluyendo prestigiosas personalidades del progresismo jurídico.

    Frente a los represores que siguieron torturando a los familiares y compañeros del Negrito, como el Gral. Santiago Riveros que dijo no reconocer señales de la tortura luego de la lectura del parte medico forense donde se describían las brutales señales del empalamiento y las ataduras con alambre de pua que registraba el cuerpo del Negrito.

    Frente a los defensores públicos que pretenden justificar todo con cara de neutralidad jurídica, pero que llegaron a justificar la tortura para aclarar un secuestro, como si el Negrito hubiera sido un secuestrador y no un secuestrado.

    Como se había parado en aquel abril de 1976 frente al grupo de tareas y como se paró frente a la guardia de Campo de Mayo, aquella vez que se metió de prepo y llegó hasta un milico que le reconoció que alguién había pasado por allí.

    No llegó a la militancia por el dolor, sino que conoció el dolor profundo, ese que no se cura con nada, por la militancia revolucionaria de toda su vida.

    Antes, durante y despues del secuestro

    Antes, durante y después del juicio.

    Digna miembro de la mitica familia de los Avellaneda, forma parte ya de la enorme bandera de los que se harán escuela y plaza, cuando el pueblo triunfe contra los defensores del capitalismo al que no dejó de combatir toda su vida

    Honor a Arsinoe

    y todo el compromiso de seguir la batalla hasta el final.

     



  • Hubo, hace casi un siglo atrás, un debate crucial para la cultura comunista latinoamericana.  La discusión se realizó a la otra orilla del Río de la Plata, en un Montevideo que recibió a delegados de los nacientes partidos comunista de la América del Sud, convocados por el Secretariado de la Internacional Comunista, que tenía su asiento en Moscú, pero que envío al evento a un suizo, Humbert Drosz, en su primer viaje a la región.  El suizo presentó una tesis, inspirada en los debates chinos acerca de la construcción de un frente único anticolonialista, que propiciaba la identificación de la lejana Asia con el sur de Latino América y por ello él hablaba de una “burguesía nacional” con existencia real y aún más, con capacidades de confrontación con la burguesía  trasnacional, colonialista, imperialista, en procura de la creación de un mercado nacional; y por ello, plausible de incorporación a un “frente democrático nacional”.

    La ponencia fue triunfante y así los partidos comunistas de la región, con sus más y sus menos, pasaron a esperar la “maduración” de una burguesía nacional que alguna vez debería comprender su rol histórico, unirse a la clase obrera y así emprender un camino de liberación nacional que nos diera un “verdadero y serio” capitalismo latinoamericano, tras cuya desarrollo, se podría –al fin- convocar  a la lucha por la revolución socialista. Como se sabe, los partidos comunistas de la región se pasaron décadas “esperando” que ocurriera su vaticinio y algunos, ni siquiera pudieron ver el carácter revolucionario de la lucha contra la dictadura de Batista en Cuba y hablaban de la “excepcionalidad” de dicha revolución socialista de liberación nacional, como años después la caracterizaron los mejores pensadores de la Revolución Cubana, empezando por Fernando Martínez Heredia o el inolvidable revolucionario salvadoreño Shafick Jorge Handal en un libro que tuvo gran impacto en la Argentina de los 80: “Los caminos de la unidad”; acaso porque el dogmatismo burocrático e inquisidor prohibió su lectura a los militantes de la Juventud y el Partido Comunista, transformándolo en un verdadero objeto del deseo militante.

    Pero hay que decir que en aquellos debates de 1929 hubo otra postura, la de José Carlos Mariátegui, quien en sus Tesis Antimperialistas propiciaba otra lectura de la historia de la Conquista, la Colonia y el Capitalismo latinoamericano.  En América Latina no hay burguesía nacional, porque han nacido, como clase, en una posición subalterna al Imperio, que los lleva a unir su destino con el de los dominadores y no con los dominados; por lo que no hay etapas previas para la lucha por el socialismo.

    En palabras de Mariátegui: nuestra misión es explicar y demostrar a las masas que sólo la revolución socialista opondrá al avance del imperialismo una valla definitiva y verdadera”…y concluye con una síntesis brillante “…somos antimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialismos extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa”.   Y sobre las ilusiones en la burguesía nacional: “las burguesías nacionales, que ven en la cooperación con el imperialismo la mejor fuente de provechos, se sienten lo bastante dueñas del poder político para no preocuparse seriamente de la soberanía nacional y que por ello no tienen ninguna predisposición a admitir la necesidad de luchar por la segunda independencia”[1]La historia real del “desarrollismo”, los Planes de la “Alianza para el Progreso”, la actitud hacia el terrorismo de Estado y el neoliberalismo de los noventa, dieron razón al peruano y dejaron en ridículo al suizo y sus adeptos.

    En la Argentina, la combinación de confusiones sobre la estructura económica social –capitalista desde finales del siglo XIX- y no “atrasada por el predominio del latifundio y la dependencia al Imperialismo” como afirmaba el marxismo dogmático- articulada a la incomprensión del sentido profundo del ciclo de golpes de estado (secuencia de gobiernos militares, gobiernos civiles de modo tal que la debilidad de los gobiernos militares era resuelta con un llamado a las elecciones y las “claudicaciones” de los gobiernos civiles –concesiones, reformas sociales arrancadas por la lucha popular- con un nuevo golpe militar) como modo específico de dominación del bloque de poder argentino, alimentó el gran mito de la “burguesía nacional”, supuestamente virtuosa, comprometida con la ampliación del mercado interno y las libertades democráticas.

    Es de esa confusión teórica, y no de claudicaciones éticas, que nace la recurrente posición del Partido Comunista Argentino de  “apoyar lo positivo y combatir lo negativo” de los gobiernos civiles y de poner la derrota de las dictaduras militares por encima de cualquier otra consideración estratégica, lo que lo llevó  a ser furgón de cola de los partidos de la “burguesía nacional” “democráticos y antimperialistas”, como supuestamente eran la Unión Cívica Radical y el Peronismo. Es que el horizonte era el capitalismo “normal”.  En 1942 se afirma “Nosotros, comunistas, estamos dispuestos a no plantear ninguna demanda política o social que trabe o impida el desarrollo libre y progresista del capitalismo.  Por desarrollo progresista entendemos un desarrollo que impulse y vivifique los recursos naturales del país y que tome en consideración sus intereses y, en particular los de su población laboriosa” en palabras de su secretario Gerónimo Arnedo Álvarez[2].

    Tuvo esa política, momentos trágicos como el llamado a la “convergencia cívico militar” frente a la dictadura del 76 o la convocatoria a votar a Luder del 83; errores que cruzaron todo límite y fueron la causa inicial de los debates hacia el XVI Congreso que comenzaron discutiendo errores puntuales para ir al cuestionamiento de una estrategia mantenida desde 1928 y aún más, sobre un modo de leer el marxismo que nos había apartado de Mariátegui, Gramsci y aún del Che Guevara.  El reencuentro de los comunistas argentinos con esta tradición revolucionaria, dialéctica, ajena a los determinismos maniqueos, fue fructífera y nos permitió comprender el sentido profundo del gobierno de Alfonsín, el abandono de la autoproclamación de vanguardia y  la necesidad de la unidad de las izquierdas, el comienzo de la construcción de un frente de liberación nacional y social con norte en la revolución socialista que tuvo en el Frente del Pueblo, el Frente Va y los dos tiempos de Izquierda Unida, antecedentes valiosos que seguramente recuperarán aquellos que prosigan la histórica tarea de crear fuerza antimperialista consecuente entre nosotros.  También pudimos entender lo que nos había pasado como clase y como pueblo en el periodo del Terrorismo de estado; y lo que le pasó al sujeto burgués que despliega sus negocios en la Argentina.  Los años del Terrorismo de Estado y del neoliberalismo, que lo “realizó” plenamente –siguiendo el concepto marxista de que los fenómenos tienen un momento de fundación y otro de desarrollo pleno de sus potencialidades- produjeron cambios muy profundos en el sujeto burgués:  ocasionaron un cambio de relación de fuerzas al interior del bloque de poder, dándole preeminencia al sector más subordinado o directamente parte del capital trasnacional que privilegió a su vez el negocio financiero primero y el extractivista después; la anomía que introdujo la dictadura y la impunidad dura que garantizaron Alfonsín, Menem y De la Rúa han potenciado el costado mafioso de la burguesía que no tuvo reparos en rapiñar todo lo que pudo con las privatizaciones y que también se introdujo plenamente en el negocio de la droga, la prostitución y el trafico de seres humanos.

    Durante los últimos años se hicieron populares en la literatura comunista conceptos “político didácticos” tales como “burguesía mafiosa” o “lumpen burguesía”, buscando dar cuentas del fenómeno real y señalando el “error conceptual” de base de quienes hablan de un “capitalismo serio”, con centralidad en la “burguesía nacional”, ayer Lilita Carrió, hoy Cristina Fernández.

    En un articulo, “Quién está matando a los militantes populares en la Argentina?”,  publicado por Nuestra Propuesta[3] intenté dar cuentas de este proceso del siguiente modo:  “Y desde el golpe de Estado del 76 y el gobierno de Carlos Menem, domina de un modo más totalizador y no solo domina, también ha producido cambios estructurales en las clases propietarias de modo tal que mutó fuertemente la burguesía local.  Durante años se sostuvo el mito de la existencia de una supuesta “burguesía nacional” (emparentada con el mercado interno y con relativa autonomía de los grandes grupos trasnacionales), ya en los 30 José Carlos Mariátegui demostraba que la burguesía local latinoamericana nació y creció subordinada al imperialismo (inglés primero y yanqui después) pero para finales de los ochenta ni rastros había de aquel supuesto; en su lugar había aparecido una nueva burguesía local, mafiosa, corrupta, enlazada y subordinada por mil caminos con el Imperio, al que algunos prefieren llamar lumpen burguesía[4].  Una burguesía que ha colocado el negocio ilegal ya no en los márgenes del modo de producción, como fue en los periodos del llamado “capitalismo distributivo” (que de distributivo tenía poco y que –conviene no olvidar- era contra el que luchaban los treinta mil desaparecidos y la generación del Cordobazo), sino en el centro mismo de su modelo de valorización del capital, de su ciclo de negocios. En los noventa esta lumpen burguesía se apoderó del patrimonio histórico de los argentinos por medio de la deuda externa y las privatizaciones; y cuándo ese mecanismo se fue agotando, luego de robarse los ahorros de millones de argentinos en el 2001 (transformó los dólares depositados en un tercio a pagar en cómodas cuotas) viró a la producción de la soja transgénica y la minería a cielo abierto, haciendo de la comercialización de los comodotties, producidos a bajo precio por los bajos salarios pagados en pesos argentinos que se exportan y cobran en divisas fuertes, el modo de enriquecimiento.  Es esta lumpen burguesía la que mata en Ledesma. Y mata de un modo directo puesto que el Jefe de Seguridad de la empresa encabezó el accionar de las fuerzas policiales jujeñas en el campito en disputa. Cuatro muertos.  Es esta lumpen burguesía la que mató a Mariano Ferreyra, cierto que con la complicidad de la Policía Federal, puesto que una parte de la burocracia sindical hace tiempo que es parte del poder, es una especie de burocracia gerencial asociada a todos los negocios de la burguesía dominante.  Es esta clepto burguesía la que incita a la Policía de Formosa, Santa Cruz, Santa Fe, Neuquén, Buenos Aires y otras a reprimir, torturar y asesinar.   Y lo puede hacer porque el modo de construir hegemonía al interior del Partido Justicialista y del bloque de poder que ha desarrollado el kirchnerismo, incluye acuerdos de convivencia con los caciques y punteros peronistas del gran Buenos Aires, como el fascista Otaeche, y los gobernadores del interior, como el no menos fascista Infran de Formosa o el socio de las mineras Gioja de San Juan.  El gobierno pasó en su relación con las Fuerzas de represión por diversas etapas, casi todas ellas caracterizadas por la negociación con las cúpulas de preservar privilegios y espacios de “autonomía” a cambio de “favores políticos” como la promesa de la Federal de “no matar” en publico que acordaron con Aníbal Fernández por años. No subestimamos los cambios introducidos por la Ministra Nilda Garré primero en las Fuerzas Armadas y ahora en algunos, pocos, ámbitos de las fuerzas de seguridad. Pero el problema es de tal dimensión, la fuerza de la inercia de una cultura represora cultivada por más de un siglo, el complejo entramado de relaciones entre todas las fuerzas de seguridad con el Poder Económico, los punteros políticos, las mafias de la prostitución y el narco tráfico, etc. es tan grande que en este caso más que en ningún otro, o se cambia todo o no se cambia nada.  Y por ahora, los cambios son parciales, tardíos (siempre llegan luego que la Federal o las Policías Provinciales matan compañeros) y por ello, el proceso de constitución de un nuevo modo de reprimir sigue adelante, no sabemos si avalado o consentido por el gobierno nacional; lo que si podemos afirmar que el gobierno nacional no lo enfrenta vigorosamente, y esa es –al menos por hoy- su responsabilidad puntual en la muerte de los compañeros o la desaparición de Julio López al que, como temíamos, lo han desaparecido por tercera vez: la primera vez fueron los grupos de Tareas de Etchecolatz, la segunda en el 2006 no sabemos quién y la tercera es que ni la Presidenta ni los medios oficialistas lo nombran como debieran. Todos los días debieran decir: hoy falta Julio López, desaparecido por luchar contra la dictadura primero y por luchar contra la impunidad después.”

    No hacía otra cosa que dar cuenta de un relato teórico construido colectivamente desde el XVI Congreso hasta aquí y puntualmente de los debates de los militantes comunistas que actúan en el movimiento de derechos humanos; parecía que pisaba un territorio firme y común para todos los comunistas. Es por ello que sufrí enorme sorpresa escuchar de labios del secretario del Partido Comunista[5] las siguientes afirmaciones: nosotros estamos con este gobierno, que trata de representar a los sectores de la burguesía nacional en contra de los sectores de la burguesía monopolista trasnacionalizada neoliberal, que trata de desestabilizar para volver a la década de los 90” y más adelante insistir con la misma idea: “Cristina está dando continuidad a ese proceso (el iniciado por Néstor Kirchner. N.A.); claro que un gobierno burgués pero burgués de esa burguesía nacional que trata de reconstituirse y confrontar con la burguesía monopolista y que trata de generar un proyecto de país que fue abandonado hace mucho tiempo; ¿te acordás de la “Argentina Potencia” que el peronismo encarnó?,  bueno, ahora si se quiere, hay elementos que apuntan a ese tipo de proyecto y que contrapone y choca con el modelo neoliberal”

    La realidad dista de darle la razón a quienes afirman que el gobierno nacional representa alguna supuesta burguesía nacional.   La apertura de la economía y las privatizaciones abrieron el juego a las compras y ventas y al aterrizaje de grupos extranjeros en los 90. La primera oleada de ventas, que incluyó la mayoría de las privatizaciones, ocurrió entre 1993 y 1995. Luego hubo otro gran período de ventas, entre los años 1996 y 1998 y un último entre el 2003/2007.

    En esos años, holdings, fondos de inversión y empresas se quedaron con marcas emblemáticas como Villavicencio, Terrabusi, Bagley y Canale, petroleras como Comercial del Plata y EG3, bancos como el Río, el Francés o el Roberts, automotrices como Sevel, la refinería Astra, la fábrica de pinturas Alba, y bodegas como Peñaflor, Trivento, Norton, Navarro Correas, Etchart y Graffigna.  Empresas europeas como Repsol, Telecom, Telefónica, Endesa, Gas Natural, Electricité de France (EDF) y el grupo Suez coparon el mercado de servicios públicos. Las dos últimas ya se fueron del país. La avanzada brasileña se quedó con Loma Negra, Alpargatas, Quilmes, los frigoríficos Swift, CEPA, Quickfood y Col-Car y la petrolera Perez Companc, que fue absorbida por la estatal Petrobras. El banco Itaú se quedó con el Buen Ayre, y la siderúrgica Acindar, que pertenecía a la familia Acevedo, fue absorbida por la brasileña Belgo Mineira. Ambas forman parte ahora del grupo Arcelor Mittal. La firma agroindustrial Los Grobo, con el fin de expandirse en el Mercosur, incorporó como socio al grupo PCP. Fue la primera firma en recibir capitales extranjeros durante la presidencia de Cristina Kirchner. La cadena de materiales para la construcción Blaisten pasó a manos de la chilena Cencosud, que controla también las cadenas Jumbo, Disco, Easy y Súper Vea. Otra cadena trasandina, Falabella, se quedó con Pinturerías Rex. Dentro de la industria alimenticia, el grupo chileno CCU se quedó con las cervezas Bieckert, Imperial y Palermo, y otra empresa del país vecino, Bethia, adquirió la láctea Milkaut. La incursión mexicana tuvo un actor excluyente: Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. A través de Telmex, se quedó con la compañía de telefonía celular CTI, Techtel y Ertach. No fue el único que realizó compras en la Argentina. Otra empresa mexicana, Bimbo, compró la panificadora Fargo; Televisa le compró a la familia Vigil la Editorial Atlántida, y otro empresario mexicano, Angel González, le compró Canal 9 a Daniel Hadad.

    La lista podría estirarse más aún con las operaciones que tuvieron menos trascendencia mediática. Rubén Ordóñez, consultor de estrategias de negocios, dice que existe una extranjerización menos visible, más silenciosa, que toca a las pequeñas y medianas empresas. “En los campos esto se ve muchísimo, pero también se percibe en la industria”, completó. Claudio Mejía, de la Compañía Argentina de Tierras, dice que la venta de campos a extranjeros se mantiene en los niveles históricos, pero creció mucho la incursión de fondos de inversión en la producción.

    Y todo esto consolida el “perfil productivo” sin cuestionarlo.  En una conferencia de la Unión Industrial del año pasado,  el propio Paolo Rocca, de Techint, dijo, entre otras cosas, que era necesaria una mayor industrialización porque “la primarización de la economía puede ser un atractivo en el corto plazo, pero en el fondo es un acuerdo con el diablo”. Rocca coincidió con muchos economistas que juzgan que la matriz productiva local es la misma de hace décadas: un país productor de alimentos y otros bienes básicos baratos[6].

    A lo que  se debe sumar  un nivel inédito de concentración y extranjerización de la economía argentina.  De las 200 empresas que más facturaron en el país en 2007, 128 eran de capital extranjero, cuando diez años antes, eran 104. Esas 200 compañías facturaron $ 455.547 millones en 2007, de los cuales el 77,3% fue de empresas extranjeras, según un informe elaborado por la CTA.[7]   Y la tendencia siguió en la misma dirección: cada vez más concentración y más transnacionalización; es el capitalismo real, que en su crisis sistémica consolida y aumenta sus razgos constitutivos.

    Y a nadie debiera extrañar; es la profecía de Carlos Marx,  quien vaticinó en su obra cumbre, El Capital, que la dinámica del capitalismo traería concentración y transnacionalización sin parar hasta generar una crisis general que hoy asoma por Europa y los EE.UU. para espanto del “progresismo” que no deja de inventar ilusiones auto justificatorias que le permiten seguir soñando con encontrar “solución” a la crisis del capitalismo, cuando ya es obvio que hay que buscar la superación revolucionaria de un sistema que ya no tiene nada que dar, ni en la economía, ni en el cuidado del medio ambiente, ni en el respeto a los derechos humanos a la humanidad. Es la hora del socialismo y no de los capitalismos humanizados, con centro en ninguna burguesía nacional[8].

    En un análisis reciente, posterior al Acto de Vélez, el profesor Atilio Borón advierte sobre los riesgos de las políticas de “apoyo crítico” al peronismo: “…. el Partido Comunista (PC), transita por el estrecho y peligroso sendero del “apoyo crítico” al gobierno de Cristina Fernández…. algunas fuerzas políticas, no sólo el PC, piensen que hay “un gobierno en disputa” y que hay que aprovechar las fisuras e inconsistencias del gobierno de Cristina Fernández para avanzar en una agenda de radicalización de las transformaciones en curso.  Es una apuesta riesgosa y la probabilidad de un desenlace exitoso es incierta, si bien no pocas veces  la historia adopta cursos inesperados que toman por sorpresa aún a los actores más prevenidos….Esta dispersión de la izquierda marxista afecta también a otros espacios del progresismo, atravesado por similares contradicciones.  Con el agravante que por su gran labilidad ideológica son fuerzas fácilmente cooptables por el kirchnerismo. El Partido Humanista y sectores importantes del Nuevo Encuentro, por ejemplo, se aproximaron tanto en sus políticas de alianzas con el cristinismo que sin darse cuenta terminaron instalados al interior del Frente para la Victoria de la presidenta Cristina Fernández….. el peronismo en sus sucesivas encarnaciones: el populismo keynesiano del primer Perón, el ultraneoliberalismo de Menem y el kirchnerismo neodesarrollista, es un Júpiter político que atrae a su campo gravitacional cualquier fuerza que, seducida por su retórica tan desafiante como inconsecuente o por sus componentes más reformistas, intente acompañar sus políticas con la secreta esperanza de conducirlas por una ruta ajena al itinerario trazado por el capital. (las negritas son del autor).   Pero si el peligro para quienes piensan en sostener “alianzas tácticas” con tan poderoso aliado es su desaparición, fundido en el magma de un populismo en permanente reconversión y en donde los elementos de derecha adquieren cada vez mayor fuerza, el riesgo para quienes deciden enfrentarlo radicalmente como si fuera un gobierno de derecha más -como si Cristina fuera Calderón o Chinchilla- y mantenerse lejos de su campo gravitacional es quedar reducidos a una expresión eternamente condenada a ser una secta testimonial, de irreprochable radicalismo pero privada por completo de toda relevancia práctica….. [9]

    Cierto es que el proceso abierto en la Argentina es desafiante para la práctica política, pero como no habrá práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria” se requiere la conceptualización correcta del proceso, siendo esta tarea la primer práctica política necesaria: no se puede transformar lo que no se conoce y para ello hace falta superar sin vacilaciones todo resabio de la cultura del “frente democrático nacional” basada, a su vez, en la ilusión de la existencia de una “burguesía nacional”.   El fallido de mentar la “Argentina Potencia”, el slogan emblema del grupo fascistoide Isabel/López Rega/Rodrigo que anticipó, preparó y creo las mejores condiciones para que el golpe del 24 de marzo se diera, ilustra la confusión que se genera al pensar en términos de un proceso histórico donde supuestamente juega su partido la “burguesía nacional” y el peronismo sería la expresión política de un movimiento de liberación nacional, al cual, como se propone al convocar a participar del acto de Vélez Sarfield[10], los comunistas deberían formar parte –lo que no podría concretarse de otro modo que en una posición subalterna a la hegemonía de quienes representan a la “clepto burguesía mafiosa”- so pena de “quedar fuera de la historia”, “atentar contra el proceso latinoamericano de liberación”, “volver al gorilismo”[11], etc. etc.; discurso que no tiene ninguna originalidad puesto que fue el discurso de Abelardo Ramos de los 70 y de los sectores más atrasados ideológicamente de la Juventud Peronista, tan lejos de la visión de John William Cooke que pensaba en términos de contradicción insalvable entre la burocracia política y sindical y la base peronista.  El regreso del concepto de “burguesía nacional” y la idea que el proyecto de esta burguesía nacional resignifica, recupera, el proyecto de “Argentina Potencia”, le da sentido al posicionamiento de “apoyo crítico”[12] del Partido Comunista; le pone lógica y coherencia; claro que también entraña el peligro del retorno a una estrategia política que fracasó históricamente en la Argentina y que Ernesto Giudice, en su “Carta a mis Camaradas” de 1973, llamaba a tirar al cuarto de los objetos inservibles[13]: la cultura política del frente democrático nacional, de la revolución por etapas, de la ilusión en un capitalismo “normal”, de la alianza con la burguesía nacional y de la confianza en el “progresismo”, como si continuara siendo una reserva estratégica de la izquierda (como creían Codovilla y sus herederos) y no la pata dócil del Imperio al interior del movimiento popular, como lo demostraron los Partidos Socialistas de Europa y el Alfonsinismo y el Frente Grande, en la Argentina de fin del siglo pasado, cultura que nos propusimos superar con el viraje iniciado con el XVI Congreso y sostenido en las prácticas políticas y los debates de casi treinta años.

    Es por todo ello que estamos habilitados a preguntarnos: ¿Por qué razón funcionaría ahora lo que fracasó durante casi todo el siglo XX?.


    [1] ambas citas de mi trabajo: Mariátegui y los comunistas argentinos.  Suplemento sobre Mariátegui en separata de Nuestra Propuesta.

    [2] ídem….separata de Nuestra Propuesta sobre Mariátegui.

    [3] Nuestra Propuesta del 15/03/2009

    [4] el concepto “lumpen burguesía” fue desarrollado en los 50 por Ernest Mandel y retomado en los 60/70 por Andre Gunder Frank. Por entonces suponía diferencias entre “nuestras” burguesías periféricas y las centrales; con el desarrollo de la crisis, las diferencias se han borrado pero como todo aditamento al concepto de burguesía es una calificación política que intenta resaltar la centralidad que lo mafioso tiene en el ciclo de negocios y la ausencia completa de límites en su relación de subordinación a la burguesía hegemónica. Desde Marx en adelante, para el pensamiento crítico la burguesía es un sujeto universal y único, solamente se admiten conceptos como “burguesía brasilera” o “lumpen burguesía” o “nacional” por razones políticas y/o pedagógicas. Jorge Beinstein, conversación con el autor sobre el tema en debate.

    [5] las referencias son transcripciones del audio “colgado” en la pagina web del Programa Marca de Radio que dirige Eduardo Aliverti y que entrevistó a Patricio Echegaray el cinco de mayo de 2012…la parte citada comienza aproximadamente en el minuto 22  y va hasta el minuto 26….. www.marcaderadio.com.ar

    [6] nota de Fabio Amico en Nuestra Propuesta del 9/06/2011

    [7] La desnacionalización de empresas.    Publicado en La Nación el 21/06/2009.  Rafael Mathus Ruiz

    [8] , Las subordinaciones de comunistas y otros marxistas argentinos ante el «nacionalismo burgués»(?) han terminado siempre expresando (al final o al comienzo o al…) claudicaciones ante el imperialismo. Es así porque el capitalismo local forma parte  de una coherencia sistémica superior: el capitalismo global articulado en torno de sus polos imperialistas. Subordinarse al gobierno bajo el argumento de la nacionalización de YPF es tragarse el sapo de la articulación de una política energética y minera acordada con transnacionales y grandes potencias capitalistas articulada a su vez con temas como la ley antiterrorista o la base norteamericana en Chaco. Demasiado grande el sapo. En fin, subordinarse al progresismo, es claudicar ante sus ilusiones negadoras de la radicalidad de la crisis mundial.” Jorge Beinstein. conversación ya citada.

    [9] Atilio Borón…. …”Argentina: dilemas de la izquierda marxista”. América Latina en movimiento, pág. 475….mayo de 2012….ALAI, Ecuador. versión digital…. http://alainet.org/publica/alai475w.pdf

    [11] véanse las agraviantes declaraciones de Hebe contra Bayer,  ante  sus críticas al gobierno nacional y la perdida de autonomía de algunos organismos de derechos humanos

    [12] En “Marca de Radio” Patricio Echegaray lo presentó como “adhesión y apoyo explícito” al gobierno pero conceptualmente coincido con Borón en que el posicionamiento se encuadra en la estrategia de “apoyo crítico”

    [13] “…es hora de que la política del frente democrático nacional  vaya a parar al rincón de los objetos inútiles para la revolución en la Argentina”…Ernesto GiudiceCarta a mis Camaradas. 1973

  • Un poema de regalo para mis 60

    jose alicia      A los sesenta

     a José Schulman, militante de la vida, en su cumpleaños

    a los sesenta no plantó árboles que le impidan ver el bosque
    y adoptó un gato depredador de albahacas que recuerda a aquel poeta
    que murió con la pólvora como certera palabra

    a los sesenta
    necesariamente sobrevivió a secuestros simulacros bombas
    para dar testimonio por todos los que murieron por él
    y por todos
    sin más permiso que la dignidad que él mismo enarbola

    a los sesenta
    sí sueña que pisa otras calles bellamente liberadas
    y seguramente compañeras y compañeros resucitan en su sueño
    pero no para caer
    sino levantarse para siempre en su batalla

    a los sesenta
    no hay pie muerto que le cueste una marcha
    estar de pie o el grito
    o seguir caminando

    a los sesenta
    aún se conmueve con toda injusticia
    contra cualquiera en cualquier parte
    y tiene el alma tan joven como todas las banderas rojas
    que flamearán para siempre jamás
    en el amor la revolución
    en la pura vida

    a los sesenta
    ya no necesita prometer nada
    porque es lo que era y es a cada paso
    sin pie muerto
    sin estandarte caído
    sin respiro ni corazón roto
    espada de orgullo para los que conocemos su filo

    a los sesenta

    Gabriela Yocco


  • ¿Hacía donde va la Argentina?  ¿Hacia la estabilización de un capitalismo periférico, represor de toda oposición y depredador de los recursos naturales que expolia sin límites?    ¿O hacia un futuro de liberación nacional, integración regional, recuperación de la identidad y la dignidad como pueblo?

    ¿Qué actitud deben asumir los comprometidos con la Segunda y Definitiva Independencia de nuestra Patria ante un gobierno que un día promueve una Ley Antiterrorista, concilia con los asesinos de la concesionaria ferroviaria TBA o aprueba la instalación de una base de operaciones de la Cuarta Flota norteamericana en la capital del Chaco, a pocos kilómetros del famoso triángulo de la Triple Frontera al que los yanquis ansían desde años y que ahora tienen a tiro de escopeta y que al otro día se despierta nacional, popular y antimperialista recuperando el control de la empresa símbolo del nacionalismo, Y.P.F., cedida a precio vil al capital privado en los 90 por buena parte de  los mismos que hoy lo “recuperan” o promueve el homenaje a los “mártires de Trelew” al momento de iniciarse, al fin, el Juicio contras los fusiladores del 72?

    ¿Construir la oposición convencidos que tarde o temprano se sacarán la careta que les permite engañar al pueblo o encolumnarse detrás de Cristina, priorizando los logros y tomando las claudicaciones como pequeños problemas puntuales que para nada cuestionan el rumbo de liberación que emprendimos?

    Y podríamos seguir con las preguntas y los planteos, todos ellos reales debates de los compañeros que han luchado por años o se incorporan ahora a la lucha por la dignidad y la felicidad del pueblo. Intentaremos reflexionar serenamente sobre el tema y aportar la experiencia desarrollada en el terreno de la lucha por los derechos humanos.

    Hace años que estamos convencidos de la necesidad de superar el liberalismo como marco conceptual de análisis de la realidad nacional, y especialmente al momento de pensar al Estado y las cuestiones del Gobierno nacional.   Pretende el liberalismo que los gobiernos son el resultado de la libre voluntad popular, que se expresa al momento de las elecciones (“el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes, reza la Constitución Nacional); que los derechos humanos y las reformas progresistas son concesiones graciosas del Gobierno, sancionadas por los legisladores y garantizadas por los Jueces (y la Corte Suprema como última garantía).   Así, la recuperación de YPF (más allá de todos los debates necesarios que el acto demanda), se presenta como una concesión graciosa de la Presidenta Cristina, que ganaría, por este acto, el derecho a ser reconocida como Jefa del Movimiento Nacional y Popular, al que todos deben sumarse so pena de pasar a ser “funcional” a la derecha y los grupos económicos como se dijo en el acto del Primero de Mayo en la Federación de Box de la C.T.A./Yaski o declaró a la prensa el diputado “referente” de Nuevo Encuentro Martín Sabatella “No nos sentimos aliados, nos sentimos parte del kirchnerismo. Nuevo Encuentro es una de las fuerzas políticas que componen el universo kirchnerista liderado por Cristina”[1]

    Desde esta mirada, que insólitamente asume el progresismo y sectores de auto proclamada identidad de izquierda, las contradicciones del gobierno serían “culpa” del movimiento popular que no presiona lo suficiente o manifestaciones puntuales e insignificantes de lo que falta resolver, en una mirada vulgarmente positivista donde se evalúan las acciones de gobierno como si fueran porotos que van a una ollita del debe o del haber.

    Y también desde la porción “oposicionista” con identidad de izquierda, o nacional y popular, al momento de evaluar la situación nacional y la acción del gobierno; en vez de pensarlo en una dimensión histórica que permita valorar adecuadamente lo que va de las “relaciones carnales” de Menem, que no eran solo para la política internacional sino para el conjunto de políticas públicas, a la proclamación de un supuesto modelo nacional y popular, “desarrollista” de modestas pero insoportables porciones de autonomía en la política internacional y nacional para el Imperio, que deben entenderse como uno de los resultados posibles del proceso de luchas sociales que vienen desde el desplome del neoliberalismo (2001) hasta nuestros días donde se configuró una compleja relación entre las necesidades del grupo gobernante por mantener su hegemonía política cultural sobre el bloque de poder y sobre la sociedad en su conjunto y las exigencias del movimiento popular que ha sostenido durante años las exigencias contra la Deuda, la Impunidad, las privatizaciones y todo lo que constituyó lo central del modelo neoliberal propuesto por Martínez de Hoz/Videla  y ejecutado por Cavallo (todo lo contrario de los que afirman que la presidenta fue “más lejos” de lo que el movimiento popular pedía sobre YPF, pretendiendo ningunear los últimos veinte años de lucha contra las privatizaciones y la deuda externa?)

    Los diez años del ciclo kirchnerista permiten algunas certezas: es este un gobierno que busca hacer viable al capitalismo argentino, y para ello está dispuesto a hacer lo que sea, recuperando la tradición de pragmatismo que siempre ha caracterizado al peronismo.  Si para ello hace falta “nacionalizar” Aerolíneas o YPF, se nacionaliza; si para ello hace falta sancionar una Ley Antiterrorista, se la sanciona; si para ello hay que aliarse con fascistas como Otaeche o Insfran, se hacen las alianzas y se consiente el accionar de los grupos de tarea que pululan por Merlo y Formosa.

    Digamos de entrada que este “pragmatismo”, adaptado a las exigencias del movimiento popular que gestó el Diciembre Popular de 2001 y de la nueva situación latinoamericana tras el triunfo de Lula y Vilma, Tabaré y Mujica, Lugo, Correa, Chávez y por supuesto la persistencia de la revolución Cubana, no es del gusto de la fracción tradicionalmente hegemónica del bloque de poder en la Argentina que bancó y se favoreció del Terrorismo de Estado y mantiene con los EE.UU. relaciones de “subordinación y valor” –aún a costa de sus propios intereses como grupo subalterno al Imperio-.  La resistencia de Clarín y La Nación, de Lilita y Macri, no son simples reacciones emocionales (y mucho menos, resultado de las preocupaciones por la salud “institucional” de la nación); sino una de las líneas de accionar del bloque de poder; pero no la que hoy expresa la hegemonía en el bloque de poder local.  Porque eso debe quedar claro: la estabilidad del gobierno de Cristina, su enorme caudal electoral y popularidad también tiene que ver con que expresa el mejor modo de sostener el ciclo de negocios en la Argentina; otras veces hemos hablado de los odios profundos que el peronismo y Cristina despiertan en los que mandan, pero ese odio no les impide ver la conveniencia táctica de apoyar al gobierno que sostiene el modelo extractivista y les garantiza la mayor cuota de ganancia que hayan tenido en los últimos veinte años; y no solo Repsol, toda la burguesía sojera y las grandes compañías exportadoras, las mineras y los bancos (incluidos los nacionales y cooperativos que no dejan de regirse por las reglas del Banco Central, pensadas para optimizar un negocio que se robó todo lo que pudo en el 2002 y fue varias veces perdonado por el gobierno K).

    Porque un gobierno no es una boya que va hacia donde se sopla más fuerte, como creía la izquierda híper reformista (la llamada cultura del frente democrático nacional, aquella a la que el dirigente comunista Ernesto Giudice llamaba a tirar al “basurero de la historia” en 1973 !!!!! por su fracaso histórico); no señor: los gobiernos tienen proyecto y estrategia; y el de este gobierno ha sido proclamado públicamente y sostenido con rigurosa coherencia: un rumbo burgués, un horizonte capitalista que se sostendría en un sujeto social: la burguesía nacional y en un sujeto político: el Cristinismo o sea,  la nueva hegemonía  sobre el Partido Justicialista, que como Partido de Estado (del estado burgués, obviamente) ha demostrado que admite cambios de hegemonía como el que se expresa en todo lo que va del primer peronismo al menemismo y de éste al Kirchnerismo (y somos todos peronistas, y aún más, algunos personajes como el actual híper K y secretario de la presidencia Oscar Parrili fueron protagonistas de varias formas de existencia de la hegemonía peronista).  Pero la caracterización del gobierno como un gobierno burgués reformista por pragmatismo no resuelve todos los problemas para la izquierda, más bien los inicia; puesto el cómo pararse frente al peronismo ha sido la montaña teórica que la izquierda no puede ascender desde 1945: ¿subordinarse a su conducción para trabajar sus contradicciones internas y preparar la “superación” de sus límites desde su interior, como pareciera que han asumido dirigentes tan distintos y respetables como Luis D Elia, Jorge Rivas o Carlos Heller?  ¿pararse frente a él y denunciar el “engaño” de la nacionalización de YPF, las insuficiencias de los Juicios o las concesiones en el terreno de la lucha contra el “terrorismo”: ley, base de Resistencia y  vaya a saber cuántas cosas más que ni conocemos, como han asumido compañeros de largos años de lucha como Víctor de Genaro, Otto Vargas o Jorge Altamira, siguiendo todos ellos –ay si lo supieran, que calores pasarían- los análisis de Victorio Codovilla de 1946 en una confirmación de aquello de que la historia siempre se repite, la vez primera como tragedia y la segunda como comedia.

    Un hombre de la cultura comunista, que luego sería referente de la izquierda peronista de los 70, sin perder nunca sus relaciones con la Unión Soviética, el historiador Rodolfo Puiggros, en una carta de 1950, al pedir su reingreso al partido del cual había sido expulsado por “peronizante”, propone que el Partido Comunista, manteniendo su autonomía, existencia como partido y libertad de crítica (en la más rigurosa interpretación del legado leninista) concrete con Perón una alianza estratégica, para lo cual se habían realizado reuniones preparatorias en el periodo previo a las elecciones del 45, negociaciones frustradas por voluntad de Codovilla pero retomadas en los 60 con John William Cooke (con quien no solo se concertó la actuación conjunta en los planes de lucha de la CGT sino se llegó a sacar una revista nominada Che en los 60) y llevadas a su máxima forma de existencia con la formación de la Coordinadora de las Juventudes Políticas Argentinas en los primeros 70, con un claro núcleo de conducción basado en el acuerdo de la Jotape de las Regionales (Montoneros) y la Federación Juvenil Comunista; experiencia de unidad transversal a todos los partidos políticos que pudo efectivizar la reiterada promesa (pero pocas veces cumplida) de impulsar lo positivo y combatir lo negativo.

    Porque la autonomía no se proclama, se construye.  No cualquiera puede practicar la autonomía; solo el que se haya ganado el derecho de hacerlo con la construcción de una solida fuerza propia (solida por la inserción en el sujeto social pueblo y solida por la fortaleza ideológica, subjetiva, cultural, organizativa y política) que se requiere para entrar en alianzas con el peronismo sin que éste te subordine o destruya como lo muestra la historia de la propia Juventud Peronista de las Regionales o el proceso de absorción del Comité Provincia de Buenos Aires del Partido Socialista (Oscar Gonzales, Jorge Rivas, Ariel Basteiro) o el partido de Sabatella que comenzó hablando del piso y el techo para terminar confundiendo el piso con el techo y lo aceptable como deseable desde un posibilismo que lo devuelve a su pasado frentegrandista y pone en crisis su propuesta política para los que quieren de verdad Patria y Libertad, Juicio y Castigo, Justicia Social y desarrollo nacional.

    Pero esta construcción de fuerza propia, necesaria para la autonomía imprescindible para plantar una posición política, requiere –y e ahí la madre de todas las batallas- de una correcta definición política; por mero ejemplo: no confundir la recuperación del control de YPF con una nueva privatización, que no lo es; pero tampoco confundir el control de YPF con un acto antimperialista, porque “todavía” no lo es –dependerá del desarrollo de las políticas energéticas y mineras, y ya sabemos que ni el control de Aerolíneas, ni el del Correo o las AFJP evolucionó hacia políticas antimperialistas sino hacia formas “civilizadas” de intervención del Estado; y por todo ello, ni sumarse al bando de los opositores sistemáticos que te acerca peligrosamente a Clarín y sus “amigos”, pero tampoco subirse al palco de Vélez, creyendo que se hablaba de petróleo cuando lo que se estaba construyendo era el escenario para proclamar la conducción “indiscutida” de Cristina sobre el Cristinismo, que vendrían a ser todos los que “apoyan” al gobierno y vuelta a empezar que esta historia ya la vimos (al menos yo) varias veces.

    Hace unos años, un amigo cubano, el filosofo Fernando Martínez Heredia decía algo que entonces parecía obvio: la primera exigencia para la izquierda es mantenerse en ese terreno, el de la izquierda, aquel que el Manifiesto de Marx y Engels de 1848 definían sencillamente como el de mantener en la actualidad del movimiento real del pueblo, y por ello había y hay que ser parte de los movimientos reales del pueblo, el futuro del movimiento, para lo cual jamás se puede subordinar la política de izquierda a un liderazgo individual que proclama orgullosamente su raigambre capitalista.


    [1] Clarín. lunes 7 de mayo.


  • Afiche de la campaña de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre por la libertad de Tosco, quien integraba su dirección nacional

    Agustín José Tosco, el “gringo” Tosco, es una de las personalidades más significativas de la generación de dirigentes obreros y populares formados en los años de la Resistencia al golpe gorila del ‘55, impactados plenamente por la Revolución Cubana del 1º de enero de 1959 y protagonistas de las grandes luchas de masas que hicieron del período transcurrido entre 1969 y 1976 el de mayor ofensiva popular en procura de cambios revolucionarios.

    Su figura se identifica plenamente con el Córdobazo, la sublevación obrera y popular del 29 de mayo de 1969 que marcaría el comienzo de la etapa de ofensiva y la muerte de la etapa Onganía de la dictadura instaurada en 1966.

    Por su participación en el cordobazo fue detenido y condenado a ocho años y tres meses por un Tribunal Militar, pero el Córdobazo había herido de muerte a la dictadura que lo tiene que liberar el 6 de diciembre de ese mismo año.  Al llegar a Córdoba grita su historico: “Abajo la dictadura, el pueblo es quien nos ha liberado”

    En 1970 asiste a la asunción del mando de Salvador Allende en Chile, con quien entabla una amistad durarera.  En marzo de 1971 se produce el Víborazo, reedición amplíada del Cordobazo y un mes más tarde, el 28 de abril de 1971, es nuevamente encarcelado; y esta vez será por 17 meses.

    Estando preso es reelecto secretario general de su sindicato en setiembre de 1971 y adjunto de la C.G.T. en abril de 1972.  En agosto de 1972 se produce la fuga y masacre de los presos de Trelew, cárcel donde él estaba alojado, hecho que lo marcaría definitivamente. En setiembre es liberado por una dictadura ya agonizante.

    En marzo de 1974 se produce el golpe contra el gobierno cordobez de Obregón Cano.  En setiembre son asesinados Atilio López y el abogado Ricardo Curuchet. En octubre intervienen su sindicato y pasa a la clandestinidad hasta  su muerte el 5 de noviembre de 1975 por una infeccíón mal curada.

    Es en esos años tan trascendentes que Tosco elabora, con su práctica y la reflexión teorica, lo fundamental de su aporte al sindicalismo y el pensamiento transformador argentino.

    Preguntado como se definiría ideológicamente contesto que como “marxista-socialista.  Los fundamentos que tento están elaborados en base al materialismo dialéctico.  En lo político estoy por la unidad de las fuerzas de distintas tendencias, sin discriminaciones ideológicas, pero siempre que coincidan con el progreso yla liberación nacional de los argentinos”.

    Pocas veces se menciona la dimensión marxista de Agustín Tosco.  De uno de los más creativos  y originales de los marxistas argentinos de la década del ‘70.  De los que lo entendieron como un pensar y un actuar para derrotar el capitalismo y no como un adorno cultural o una biblioteca de recetas magistrales.  Como lo quería el Che, a quien Tosco tanto admiraba y con quien lo unía la dimensión humanista de su marxismo.

    Para valorar plenamente la profundidad de sus reflexiones hay que aproximarse a él como un hombre de su época, a uno de los protagonistas principales del período más alto de la lucha de clases en la Argentina

    Un hombre, que sin ser orgánicamente de ninguna fuerza política, y de tener fuertes lazos con toda ella (de quien recibía su influencia) llega a elaborar, si no una propuesta política completa y suficiente propia, aportes a una estrategia muy creativos y eficaces.

    El Tosco que pretendemos rescatar es el del compromiso ético con los trabajadores y la defensa inclaudicable de sus derechos contra las variadas formas de Conciliación de Clases y el Pacto Social; el que propone un Proyecto Político revolucionario y no solo sindical para la clase; el que reivindica la Hegemonía en un bloque popular y no la participación subalterna en un frente democrático nacional o el estéril autoaislamiento de secta; el que practica la Unidad de los Revolucionarios y la izquierda contra el hegemonismo y el vanguardismo que disparaban la dispersión y los enfrentamientos en el campo popular.

    Compartió con los comunistas la construcción de la Comisión Nacional Intersindical y el Encuentro Nacional de los Argentinos; apoyó la candidatura peronista de Atilio López para la vicegobernación de Córdoba en 1973; participó en la realización de los Plenarios Antiburocráticos y de los Congresos del Frente Antimperialista y por el Socialismo que impulsaban el P.R.T. y Roberto Santucho en tanto que su abogado y amigo era el radical Hipolito Solari Irigoyen.

    Integró por años la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, de quien dijo en una sesión de su Consejo Nacional de 1973: La Liga ha sido un faro de luz en la historia de nuestro país, en los momentos más oscuros, levantando la esperanza en la elevación de los compañeros, señalando la posibilidad concreta de defender los derechos humanos, las libertades públicas y democráticas.”

    ¿Era un ecléctico o un oportunista que ponía un huevito en cada canasta a la espera de una recompensa de los exitosos?  Ni mucho menos.  Defendía la misma concepción y propuestas en todos y cada uno de los ámbitos: Unidad de los revolucionarios, de los clasistas, de las fuerzas populares..

    Tosco se formó como dirigente en un ambiente político donde casi todos los sectores le asignaban un rol determinante a los trabajadores, pero él desnuda que no se trata de la importancia que se les asigne en el proyecto (columna vertebral del movimiento decían los burócratas) sino del carácter del mismo.

    Es en este tema que realiza su aporte más trascendente: el del Sindicalismo de Liberación, al que define como opuesto al “participacionista o adaptacionista que se mueve en forma dependiente y referencial al sistema” y que es el “que ha comprendido que debe ser un factor en la lucha por la liberación nacional.  Es el que atiende tanto la defensa de los derechos y reivindicaciones de carácter inmediato de los compañeros”...como el  “que plantea la transformación revolucionaria de las estructuras, y que reclama en lo inmediato que los grandes medios de producción y las palancas fundamentales de la economía sean de propiedad estatal y no privada”.

    No es la suya una propuesta presa de lo institucional: “el sindicalismo de liberación debe actuar en todos los terrenos, institucionales o no”; ni que propone esperar el cambio de fuerzas en el movimiento obrero (léase la C.G.T. única) para que la clase juegue su rol: “El sindicalismo de liberación asume su papel político general en la capacidad de vanguardista, en unidad con los demás sectores populares, políticos, económicos y sociales…”.  Es decir en la lucha política, en el movimiento real de la lucha de clases.

    Este conjunto de ideas y conductas, aparentemente disconexas, encuentran un eje articulador en su compromiso ético fundamental: en la defensa inclaudicable de los intereses de los trabajadores y el pueblo.  Por ello es que reclama, en primer lugar, la unidad de la izquierda en el propio movimiento obrero, en defensa de los metalúrgicos de Villa Constitución, del Sitrac Sitram y de su propio gremio tanta veces intervenido.  Por ello es que aporta a la unidad popular contra el golpe en gestación.  Por ello es que se compromete con variados intentos de gestar alternativa política desde su propia practica de un sindicalismo de liberación.

    Porque el marxismo de Tosco no es un marxismo de libros y serenos ámbitos académicos.  Como el Che al que tanto lo ligaba su humanismo, su entrega ilimitada y su compromiso con el “hombre nuevo”, es el suyo un marxismo de acción y conductas revolucionarias, de huelgas y prisiones, de pasiones y sufrimientos.

    Y ese es el Tosco más trascendente, el que sigue siendo ejemplo a seguir más allá que los 20 años de neoliberalismo nos obliguen (como él mismo hizo tantas veces) a reformar de modo nuevo las tareas y estrategias revolucionarias.

    Porque todo puede volver a empezar.  Porque para recrear la esperanza hay que sentir con Tosco que :  “Las victorias más importantes y valiosas son las que se obtienen sobre las propias debilidades.   A partir de allí todo es posible.  Lo que va contra uno mismo, lo que choca contra el propio ser es lo que destruye.  Por eso también Ulyses Mc Daniel se afirmaba a sí mismo al exclamar: “ si alguna vez quebrara mis troncos.  O claudicara junto a mis compañeros.  Este juramento me matará…”  El ser o no ser de Hamlet se plantea en todo momento.  En cualquier circunstancia, en lo más sencillo y en lo más complejo en la vida del  hombre”

     

    Las citas están tomadas de “Agustín Tosco, presente en la lucha de la clase obrera”, selección de trabajos realizada Jorge Lannot, Adriana Amantea y Eduardo Sguiglia y editada en 1984