• Entre el espanto y la ternura

    Nace la Marcha Patriótica del pueblo Colombiano, una gran victoria sobre la muerte y el horror, un salto cultural de la izquierda latinoamericana.

    Bogotá es una ciudad hermosa pero desarticulada totalmente por las torpezas interesadas (un gran negociado que terminó con la gobernación del Polo Democrático y un grupo de funcionarios presos por corrupción) de quienes debían reparar avenidas y plazas.

    Cuesta moverse de un lado para otro y no es fácil cruzarla al medio día.

    Y además es una ciudad ocupada militarmente. Así como lo digo: policías armados con fusiles de grueso calibre, armas de asalto y uniformes de esos que uno veía en las Tortugas Ninjas y que también usan las tropas especiales de Santiago de Chile, de Buenos Aires o Asunción, que en eso no hay muchas diferencias. Pero aquí son todos, y están ocupando todos los espacios con la convicción de quien se siente dueño de la democracia, del gobierno, de la situación.

    Es que cincuenta años de conflicto social y armado no dejan de modelar casi cada uno de los aspectos de la vida humana de este gran país. De pronto uno comprende que Gabriel García Márquez y Botero no hicieron más que recrear artísticamente una realidad desconcertante, desmesurada, agobiante a veces, loca de la mejor locura –esa que animó al Che o a Ho Chi Minh- otras.

    En los últimos años, la derecha colombiana, el stablishment, el bloque de poder tan articulado económica, cultural, política y militarmente con los yankees (acaba de entrar en vigencia el TLC que prepararon por años y que legitima la subordinación colonial del país hacia el Imperio) no dejo de lograr victorias: golpeó una y otra vez los intentos de establecer una negociación política con la insurgencia, frustró varias veces liberaciones unilaterales de las FARC y asesinó a una serie de Comandantes históricos de esa fuerza, Alfonso Cano, Raúl Reyes, el Mono Jojoy, creando una imagen triunfalista que se completó con el cambio de imagen: Santos, el político liberal dueño de grandes medios de comunicación y de un apellido ilustre reemplazando al impresentable Uribe, paramilitar y narcotraficante. Santos hablando de derechos humanos, promoviendo leyes de reparación y de devolución de tierras (hay cinco millones de campesinos desplazados por el conflicto al que le arrebataron las tierras), sumándose al Unasur y mostrándose amigo de los gobiernos progresistas de la región que le regalaron la secretaría del espacio de articulación regional más potente.

    Para los observadores “objetivos” de derecha y de izquierda, para los analistas de los servicios de inteligencia y de las Cancillerías no había dudas: las Farc estaban desarticuladas y en proceso de extinción y la sociedad civil colombiana había entrado en un dialogo virtuoso con Santos del que iría conformándose la sociedad post conflicto que daría patente de democrático al gobierno colombiano.

    Y de repente, cuando nadie de estos sectores lo esperaba, pero organizado pacientemente por años, nacida de cada gota de sangre derramada y de cada metro de tierra arrebatada, surge un movimiento de confluencia de procesos de resistencia múltiples: del movimiento estudiantil que frenó la reforma educativa y se unió por encima de sectarismos y divisiones históricas; del movimiento campesino que resurge y resiste a pesar de los millones de desplazados y de los miles de desaparecidos y asesinados (al comenzar el congreso de Marcha Patriótica se denunció la desaparición forzada de Hernán Díaz, dirigente campesino del Putumayo, abocado a organizar la delegación), del espacio de la cultura y el arte que se niega a corromper por la moda dominante, de los barrios y territorios y de la izquierda orgánica que estaba en el Polo y otros que hasta ahora se negaban a toda forma de lucha política abierta; y todo estos sectores mostrando  un cambio cultural colosal (al que habrá que volver en otras notas) donde el posibilismo, el vanguardismo, la construcción desde los referentes y el espacio estatal, están seriamente dañados y dan lugar a nuevos valores culturales más cercanos a la unidad de las izquierdas, la pluralidad entendida como fortaleza, el antiimperialismo como ideología del cambio y una mirada atenta a la correlación de fuerzas nacional y regional.

    Y de pronto, cuando nadie lo esperaba, ochenta mil compañeros invaden Bogotá pacíficamente y caminan por las calles, pasan por medio de los miles de policías militarizados, desoyen las provocaciones que todo el día afirma por la tele y la radio que el Comandante Iván Márquez, del secretariado de las Farc, viene marchando con los campesinos, no se dejan arredrar por las descalificaciones de la presidenta del Polo que los ningunea, no se dejan afectar por las diferencias que tienen entre sí y caminan. Bajan de la montaña y suben por los ríos, cruzan Colombia de norte a sur y de oeste a este, y llegan a la hora señalada al punto exacto: a las dos de la tarde a la Plaza Bolívar, frente a la casa de Gobierno para encontrarse y abrazarse, para levantar los puños y volver a decir que ni un minuto de silencio por los compañeros muertos por el enemigo y toda una vida de lucha para vengarlos y para sentarse a comer el platillo de comida y de pronto saltar de alegría porque está hablando una mujer, una negra, una como ellos que les habla en el mismo idioma que ellos y les dice que ya está, que ya llegaron y que nada va a ser igual en Colombia. Y les  creen porque a Piedad Córdoba hay que creerle. Basta mirarle a los ojos para creerle. Basta ver sus ojos flameando de ardor cuando denuncia un asesinato para creerle.  Basta verle en medio de la selva, rodeada de militares y gringos, liberando retenidos para creerle. Basta verle hablar con cada militante de igual a igual para creerle.

    Ese mismo día, de tardecita, Santos cambió el ministro de Interior. Puede ser que sea casualidad. O puede que no.

    Al otro día, la Junta Patriótica de la Marcha, empezó a trabajar para seguir construyendo la gran fuerza que imponga la paz y abra las puertas de  una historia que ha estado cerrada más de cincuenta años. Demasiado tiempo, demasiado, hasta para un país donde la soledad dura cien años y las guerrillas cuarenta.

    Es el tiempo de la paz y el cambio revolucionario.

    Cierto que faltará tiempo para eso, pero la Marcha Patriótica ha puesto al pueblo Colombiano en marcha y nadie lo va a detener.

    Ya no.

    Ya no.

    Ya no.

    toda la información veraz sobre la Marcha Patriótica en http://www.marchapatriotica.org/



  • En su pagina web, telam.com.ar, la agencia oficial informa que en la entrevista de la presidenta de la Nación con el presidente de los EE.UU. “manifestó a Obama la importancia de que los dos países avances en la cooperación en temas como “intercambio científico, tema nuclear y  terrorismo”.

    La lucha contra el “terrorismo” es para el gobierno de los EE.UU. el modo de nombrar sus acciones ilegales de contrainsurgencia: el asesinato de los comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Raúl Reyes y Alfonso Cano, destinados a sabotear los esfuerzos del movimiento popular por darle una solución política al conflicto armado colombiano; el asesinato de sus antiguos aliados Bin Laden  y el errático Muammar Kadaffi, cuando ya no les servían para sus planes y podían alguna vez revelar secretos del financiamiento de Al Qaeda; los intentos golpistas frustrados en Venezuela y Ecuador y el exitoso contra el presidente constitucional Zelaya de la hermana República de Honduras, el mantenimiento de la nefasta Cárcel de Guantánamo y las otras Cárceles Clandestinas tan parecidas a nuestros 524 Centros Clandestinos de Detención Torturas y Exterminio registrados por el propio Estado nacional en distintas instancias (CoNaDep, Secretaría de Derechos Humanos y ahora los Juicios Orales contra los genocidas).

    Desde setiembre de 2001, el stablishmente imperial yanqui, recubrió su estrategia de dominación mundial que busca, casi desesperadamente, impedir que los efectos de la crisis general del capitalismo mundial afecten sus posiciones hegemónicas, especialmente en lo que ellos consideran su “patio trasero”, nuestra América Latina, tan poco dispuesta a seguir sumisa y obediente como ellos pretenden, con la máscara de la lucha contra el “terrorismo”, so pretexto del atentado a las Torres, las supuestas “armas químicas” de Irak, o el supuesto plan bélico nuclear de Irán.  El despliegue de sus fuerzas armadas por todo el mundo, en Bases Militares formales, como las que tiene esparcidas por toda Colombia  o supuestas misiones humanitarias como la autorizada por el gobernador del Chaco en el aeropuerto de Resistencia es solo la punta del iceberg de un fenomenal plan de contrainsurgencia mundial que no se privará de utilizar todas las armas y acciones carácteristicos del accionar de la CIA, como tristemente conocimos los latinoamericanos en los “años del lobo” con la Operación Cóndor que se cobró la vida de tantas personalidades democráticas de Chile y otros países.

    Conviene recordar que este compromiso de “cooperación en temas como intercambio científico, nuclear y terrorismo” viene de lejos. En mayo del 2007 durante una Conferencia sobre Seguridad Interamericana, organizada por el Comíte Judio Americano (lo que equivale a decir al Sionismo internacional, lo que es equiparable al propio Estado Terrorista de Israel), al que asistió como oradora la entonces Senadora Nacional Cristina Kirchner, se realizó una reunión entre Anibal Fernández y el entonces Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental Charles Schapiro, uno de los “halcones” más agresivos de la administración imperial y organizador directo del intento de Golpe de Estado contra Chávez.

    ¿Habrá sido por casualidad que un mes más tarde, inesperada y apresuradamente, el entonces presidente Néstor Kirchner enviara el proyecto de Ley Antiterrorista, aprobada por el Congreso Nacional en tiempo récord?

    ¿Habrá jugado nuevamente la casualidad en el restablecimiento de “cordiales relaciones” entre los gobiernos de los EE.UU. y Argentina, con la sanción de la “nueva” ley antiterrorista, producto de una “autocrítica” del Poder Ejecutivo que consideró demasiado “benigna” la del 2007 y consideró necesario modificar el conjunto del Código Penal de modo tal que cualquier delito que sea calificado por un Juez Federal como “terrorista” (así, con la ambigüedad y carga estigmatizante que el vocablo tiene entre nosotros) duplique el monto de la pena que le correspondería en principio.

    Para los que siguen subestimando estos temas y diciendo que son “jugadas para la tribuna”, les recomendamos tomar nota de estas claudicaciones, porque si no las enfrentamos de manera unida y contundente (por ejemplo, exigiendo la derogación inmediata de la citada Ley Antiterrorista que fuera repudiada por el conjunto del movimiento de derechos humanos y popular el pasado 24 de marzo) estos vientos traerán tempestades que no repararán en quienes hayan exigido la derogación de la Ley y quienes la hayan considerado “inofensiva”.

  • Un poema para los huesos de Pedrito


    A Marco y Rosa

    dignos sobrevivientes

    del naugragio

     

     

    Dicen que debajo de esa bandera,

    dentro de ese pequeño cajón,

    están los huesos de Pedro.

     

    Dicen

    que su hija menor,

    que creció sin conocer la  historia

    tomó la bandera de su padre

    y la puso sobre la caja de madera

    donde reposan

    los huesos  de Pedro.

     

    Dicen

    que cuando lo atraparon

    manoteó su 38 y opuso resistencia

     cumpliendo con aquel grito

     de una tarde de nieve,

    cerca de la Plaza Roja,

    doce años antes de aquel instante

     

    Entonces,

     gritó seremos como el Che

    o al menos

    como el Che quiere

    que seamos, señalé.

     

    Dicen

    que lo mataron

    a los veinticuatro días:

    o sea el 29 de marzo  de  1984.

    Así  escribieron los militares guatemaltecos

    tan prolijos como todo

    militar latinoamericano

    en eso de asesinar.

     

    Dicen y dicen


    porque yo no lo vi más

    desde aquella tarde de nieve

     

    No lo vi

    cuando cruzaba fronteras

    con nombre falso

    y  bigote recortado

     

    No lo vi

    cuando entró

    a su Guatemala

    y se  puso  a pelear

    justo cuando aquí

    caían dictadores y volaban

    Allendes por el cielo

     

    No lo vi

    cuando volvió

    a cambiar de nombre tantas veces

    que ni él se acordaba quien era.

     

    Pero ahora recuerdo

    que aquel 29 de marzo de 1984

    yo estaba en Villa Constitución,

    celebrando que un día el pueblo

    se puso el uniforme de pueblo

    y salió a la calle.

     

    Pero ahora recuerdo

    que aquel 29 de marzo de 1984

    me tomé un par de vinos

    con el Tito,  el Carlos y el Tato

    que eran buenos

    en eso de ponerle al pueblo

    uniforme de pueblo,

    y salir a pasear con las banderas

    en alto.

     

    Banderas como esas

    que la niña de Guatemala,

    criada en el país de los gringos,

    dobló con amor

    para poner sobre la caja

    de los huesos de su padre.

     

    Mi amigo guatemalteco

    perdido en la noche,

     que recuerda mi  culpa de estar vivo

    y no ser, como vos,

    un puñado de huesos

    dentro de una caja

    bajo una bandera

     


  • Yo tuve un hermano guatemalteco.

    Nos conocimos en el verano moscovita de 1970, cuando junto a algunos cientos de jóvenes comunistas de toda América Latina compartimos meses de debates y lecturas en una casona en las afueras de la capital soviética.

    Yo tuve un hermano guatemalteco al que decían Pedrito en aquel año tan lejano de sus sierras y mis llanuras.

    No nos volvimos a ver desde el verano moscovita de 1971 en que nos abrazamos con temor porque allá y acá castigaban con años de prisión y peligro de muerte el estudio del marxismo (parece que a ellos no les importaba mucho que fuera un marxismo dogmático, esquemático y eurocentrico como hoy muchos lo descalifican acaso ligeramente) y no volví a saber de él hasta ayer.

    Ayer, mi hermana Rosa, militante de la Juventud del Partido del Trabajo (que era el nombre de los comunistas guatemaltecos), una de las fuerzas que formarían la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, que fue una de aquellos cientos de jóvenes comunistas que en aquel año moscovita soñábamos con una bandera roja flameando en cada plaza,; digo, la Rosa, que me encontró hace algunos meses en el espacio virtual, me envió un documento de la Fundación Antropólogica Forense de Guatemala  que dice así:

    Hugo Adail Navarro Mérida, nació el 03 de agosto de 1950 en San Pedro Sacatepéquez San Marcos, tenía 33 años cuando desapareció, era padre de dos hijos.
    Su familia le decía Huguito de cariño, se graduó de Bachiller del Instituto Central para Varones, trabajó con la Universidad de San Carlos, leía mucho era muy culto. Siempre pendiente de su familia lo recuerdan como un hombre muy noble, sencillo, humano, correcto y defensor de la gente pobre, hijo incondicional, padre amoroso, extremadamente preocupado de no hacerle daño a nadie y de ayudar a las personas sin importar quienes fueran. Viajó a varios países europeos, México y Centroamérica.
    Estaba en México, pero regresó a Guatemala para ver a su madre que había sido operada por  cáncer. Dos días antes de ser secuestrado estuvo en casa de su hermana, le manifestó cierto temor de ser perseguido, por lo que ella le pidió que se fuera del país, pero lamentablemente fue capturado. Desapareció el 05 de marzo del 84, salió por la mañana de su casa y no volvió.
    En 1999 se conoció el “Diario Militar”, documento con información sobre lo ocurrido a guatemaltecos desaparecidos por las fuerzas de seguridad estatales a mediados de los años 80, este consta de 73 hojas oficio, contiene fotos de 183 víctimas y referencias en código a sus ejecuciones. La detención del señor Navarro está registrada en el Diario Militar con el número 81: La anotación de fecha de captura coincide con lo informado por familiares, además registra la fecha en que fue asesinado, 29 de marzo de 1984. (29-03-84:300)
    En la publicación de la Dirección de los Archivos de la Paz “Autenticidad del Diario Militar” se menciona que su nombre aparece en un listado encontrado en el Archivo Histórico de la Policía Nacional Civil, sin más antecedente.

    También traía una foto con una anotación que decía: alias  Pedro y Sapo Navarro. Miembro del PGT/CC. Conductor específico del Secretariado General del Partido. 05/03/84/ fue capturado frente a la Super Tienda  Paiz del Centro Comercial Monserrat. Zona 7. Quiso defenderse, pero se le quitó un arma calibre 38

     

    Yo tuve un hermano guatemalteco que estuvo veintiocho años desaparecido,  hace unos días lo encontraron, era un campesino marchando por la tierra, era un estudiante pintando un mural por los compañeros, era un puño cerrado frente a una caja con algunos huesos.

    Julio Cortazar, que no lo conocía, escribió este poema para el Comandante que bien vale como humilde homenaje de su amigo argentino

    Yo tuve un hermano.

    No nos vimos nunca pero no importaba.

    Yo tuve un hermano
    que iba por los montes
    mientras yo dormía.
    Lo quise a mi modo,
    le tomé su voz
    libre como el agua,
    caminé de a ratos
    cerca de su sombra.

    No nos vimos nunca
    pero no importaba,
    mi hermano despierto
    mientras yo dormía,
    mi hermano mostrándome
    detrás de la noche
    su estrella elegida.



  • ANTE LA LIBERACIÓN UNILATERAL DE LOS
    UNIFORMADOS COLOMBIANOS POR PARTE DE LA
    INSURGENCIA LA LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS
    DEL HOMBRE DECLARA
    # Saluda la decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia de liberar a los retenidos por tantos años, paso que constituye un aporte fundamental en el camino de construir un camino para la Paz en Colombia

    #Felicita la labor de Colombianos y Colombianas por la Paz, encabezados por la senadora Piedad Córdoba, y de todas las mujeres y hombres de Colombia, América Latina y el mundo entero que han tenido el coraje de persistir en la búsqueda de soluciones a un conflicto que supera ya los cincuenta años de persistencia

    #Exige del gobierno Colombiano que desista del camino armado como única respuesta a los miles de presos políticos, millones de desplazados, el apoderamiento de miles de hectáreas de tierras que pasaron de manos de los campesinos a poder de los paramilitares y la persistencia de todo tipo de injusticias sociales derivadas de un neoliberalismo extremo al que se pretende perpetuar por la administración Santos

    #Llama al conjunto de gobiernos de Nuestra América, especialmente a los que comparten con el gobierno de Colombia, organismos como Unasur, a que ejerzan una presión diplomática consistente a fin de construir un camino de paz que pase por la solución negociada y política del conflicto, con participación de todas las partes sociales y políticas involucradas en el mismo.  En Colombia se perpetra un Genocidio en tiempo presente y ante nuestros ojos; es intolerable para nosotros que se condene el terrorismo de Estado de los 70, se juzgue la Operación Cóndor al tiempo que se asiste pasivamente a semejante agravio a la humanidad como el que realizan las fuerzas estatales con la directa participación del Comando Sur del Ejercito de los Estados Unidos, la CIA y la MOSSAD de Israel

    #Convocamos a todas las fuerzas democráticas y pacifistas de la Argentine y el continente a la solidaridad más activa y enérgica con los presos políticos colombianos, con los millones de desplazados y con todos y todas las que sufren por la persistencia de un conflicto que agravia nuestra condición americana
    Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    CORRIENTES 1785- 2ºC  (1042)  Buenos Aires República Argentina

    www.laladh.wordpress.com

    Tel./Fax:011-54-43713939

    Asociación Civil fundada el 20 de diciembre de 1937. 

    Miembro fundador de la Federación Internacional por los Derechos del Hombre, organismo no gubernamental con asiento permanente en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y acreditado ante el Consejo de Europa.


  • Domingo, 25 de marzo de 2012

    La ficción como conjuro para conseguir respuestas del pasado

    José Schulman estuvo detenido dos veces durante la dictadura. En el infierno de La Cuarta y Coronda conoció a militantes del norte santafesino que hoy aparecen como personajes de su libro ¿Y si hubiera un cielo?.

    Varias historias de militantes del norte santafesino aparecen noveladas en el libro de Schulman.

    José Ernesto Schulman es Secretario la Liga Argentina por los Derechos del Hombre que el 20 de diciembre cumple 75 años de trabajo en el país, una organización que es querellante en 70 causas de violaciones a los Derechos Humanos y que participó en 13 de los 26 juicios que se han hecho en todo el país siendo parte de quienes condenaron a 112 represores de los 170 que hoy tienen condena. Pero cuando tiene que escribir vuelca sus recuerdos en cuentos que siempre tienen un sustrato real en los que encuentra respuestas mediante el vuelo de la imaginación convirtiéndose en personaje obligado de todos sus relatos.

    “Estuve preso dos veces durante la dictadura y ocurrieron cosas novelescas. La mayoría de la gente que me lee piensa que las invento de la nada, por ejemplo, yo lo conocí a Rubén [Maulín] en mi primera detención y nos llevábamos bien con el grupo de Pozo Borrado, Avellaneda y Tostado con quienes pasamos de la Comisaría IV de Santa Fe a la cárcel de Coronda y por esas razones que nadie sabe a mi me liberan en abril del ’77 y me vuelven a secuestrar en octubre del ’77 que es cuando lo conozco al ex Juez Federal, Víctor Brusa. Lo novelesco es que Rubén seguía en Coronda y la noche del 20 noviembre de 1977 alguien decide traerlo a declarar a Santa Fe, ponerlo en la cuarta y ponerlo en una celda que está al lado de la mía y me acuerdo que pregunta quién es el que está a su lado, le digo José Schulman y Rubén dice ¡Uy, la puta madre, el único que salió está preso de vuelta!, si uno lo lee dice qué recurso literario barato pero fue así”, recordó.

    “En el año 2.002 –continuó- decidí escribir un libro sobre la Causa Brusa y cómo habían ocurrido las cosas pensando que la memoria era como un cuarto que uno tiene en la cabeza el cual uno abre, busca lo que necesita y lo pone en un libro, y descubrí que la memoria lejos de ser eso es algo absolutamente caprichosa que se me escapaba. Así fui empezando a escribir el libro con lo que recuerdo, del modo que recuerdo y sobre la base de ese recuerdo escribo un cuento”.

    Para la construcción de sus libros, Schulman dice utilizar una técnica que extrajo de Bitácora del Almirante donde su autor, Augusto Roa Bastos, “desarrolla largamente la idea de que con documentos verdaderos se escribe la historia falsa y sólo la ficción puede contar la realidad porque él va escribir un diario ficcionado de Cristóbal Colón”. Apoyado en la técnica descrita, Schulman emprendió su primera construcción literaria pensando en el caso de Floreal Avellaneda, un joven de 15 años muerto por empalamiento [colocándole un palo por el ano hasta que el cuerpo revienta] a manos de la dictadura en 1.976 en Campo de Mayo.

    “Yo quería escribir la historia de Floreal pero si me apoyaba en los documentos verdaderos tenía que decir que un día Floreal se fue de la casa, porque sólo eso dicen. Entonces me empeciné en saber qué habría pensado Floreal en su último minuto de existencia y ahí entendí que la única manera era ficcionándolo, pues, él era un joven comunista y yo lo fui, vivió la primavera camporista como yo, y sufrió los primeros ataques de la Triple A como me pasó el 05 de enero de 1.975 cuando me volaron la casa, es decir, que me podía poner en ese lugar”, recordó Schulman.

    ¿Y si hubiera un cielo?

    “Este libro de alguna manera nació en Reconquista, en la cocina de la Asociación de Trabajadores Judiciales en el año 2.009 cuando, finalmente, se convocó a juicio oral al grupo de represores que estaba compuesto por Víctor Brusa, Eduardo Ramos, Mario José Fascino, Maria Eva Aevi, Héctor Colombini, y Juan Perizotti, y teníamos necesidad de conversar con los testigos que había propuesto para el juicio y ocurrió una escena surrealista donde un grupo de ex presos políticos cincuentones, algunos de los cuales no nos veíamos desde el ’76, se encuentran y en cinco minutos concluyen que van a testimoniar y empiezan a hacer planes como si no hubiera pasado un solo día desde el ’76. En esa tarde empecé a recuperar algunas historias que había conocido pero sobre todo la historia de dos bebés que habían sido robados por la dictadura y en la que la vida me involucró”.

    Ese encuentro de testigos de una causa cuya condena en 2.009 se convertiría en paradigmática porque Víctor Brussa es el único caso registrado en el país y el mundo donde un Juez Federal es condenado por participar en sesiones de tortura, aparecerá relatado en el cuento Manuel y José, dos bebés secuestrados en el 76, donde José, un narrador omnisciente queda desconcertado ante el interrogante formulado por el Mono (otro de los personajes), que preguntaba para qué querrían tumbarlo a Brusa, “y juntos decidimos que lo que hiciéramos sería para que los jóvenes supieran por lo que habíamos luchado, no solo del por qué nos habían secuestrado”, relata el José narrador.

    En tanto, el José secretario de la Liga agrega que lograron también “la primera condena contra un Juez; la primera condena contra una mujer, María Aevi; la primera condena por una violación como delito autónomo y ya no como parte de tormentos; y logramos justicia por Alicia López una maestra rural que murió, según expresa el fallo, de desagarro vaginal por violación múltiple ocasionada por los efectivos de la Comisaría IV en el patio de la seccional”.

    Alba y Manuel

    El cuento toma retazos de la realidad vivida por las parejas de Alba y Tito Azulay, y Rubén y Luisa Maulín a quienes la dictadura les secuestró sus hijos recuperándolos meses más tarde en un caso y 30 años después en otro.

    “¡Un bebé en La Cuarta!, qué lo parió, esto no lo esperaba se dijo y trató darle ánimo a la mujer cuando se fueron todos y ella quedó en la celda de al lado. ¿Qué de dónde somos? De Reconquista y de la juventud guevarista le contó en una muestra de confianza que no esperaba. Y el bebé, preguntó él, ¿cómo se llama?, Manuel, dijo ella y él pensó en Cortazar y en que ni la novela había previsto ese final que los acosaba”, registró el José narrador y personaje, y la Alba de carne y hueso que también es Alba en el cuento recuerda que “la primera persona con la que pude conversar cuando a mi me detienen fue José”. “Él estaba en un celda de La Cuarta y yo con mi hijo Manuel que tenía un año recién cumplido. Fue la primera persona que me dio aliento y fuerza, no nos veíamos las caras pero me hablaba y yo escuchaba su voz pero sí pudo ver cuando me sacan el hijo y escuchaba mis gritos”.

    “Agradezco que haya tomado la historia porque nos hace bien a los tres [integrantes de mi familia] y a través de ella se conoce lo que pasó en Reconquista porque nosotros perdimos a nuestros mejores amigos”, agregó.

    Luisa y José

    “(…) el Doctor se equivocó y no le dijo Luisa sino otro nombre, Cecilia le dijo. Ella se acuerda bien, el médico le dijo Sra. Cecilia Góngora de Secretín, por favor dé de mamar a su hijo, miró al nene y se fue. Fue como a las dos horas, que volvió la enfermera y le dijo que tenía que llevar a José a un control y se lo llevó. Ella no imaginaba, pero para volver a verlo tendría que esperar treinta y tres años, casi exactos. Treinta y tres años, los años que vivió Jesús; y el Che Guevara. Treinta y tres años para que el José vuelva con la Luisa y el Mono”, relata el cuento de Schulman y su amigo el Mono pero el verdadero no el del relato sino el de ahora, el de Reconquista, agradece que el reencuentro sea “en la tierra y no en el cielo” y como el personaje desea “que estas páginas las recepcionen los compañeros jóvenes”

    El cielo de José

    “Me afilié a la Juventud Comunista a los 15 años y a los 17 viajé a Moscú donde estudié el antidhuring y por lo tanto cuando caí preso tenía un problema y era que envidiaba a los compañeros cristianos que tenían un cielo y tenían un dios que los ayudara y yo no tenía a nadie. Tenía sí la rigurosa racionalidad que me decía que la dictadura iba a durar mucho tiempo y después cuando vieron los juicios empecé a tener problemas de dónde están los compañeros y en ese cielo que yo imagino, nuestros compañeros están celebrando con nosotros. Ese cielo lo construimos nosotros con la memoria y como dicen los chilenos, si viven en tu corazón no murieron”.


  • Construyendo un nuevo fundamento para la lucha por los derechos humanos en el siglo XXI, para Nuestra América, contra el capitalismo y sus personeros en el movimiento

     

    Conferencia inaugural del Curso de Formación en Derechos Humanos

    “75 aniversario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre”

    organizado en colaboración con la Plataforma de Educación a Distancia,

    dada en el Centro Cultural Cooperación, el 26 de marzo de 2012

     

    Al dar inicio a este curso de formación en derechos humanos, lo primero que corresponde es agradecer

    Agradecer a Atilio Borón, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, que fue el primero en pensar que la Liga podía armar un proyecto apto para esta plataforma; agradecer al equipo de la Liga que ha preparado el curso, a  los compañeros de las filiales de todo el país y a los compañeros de organizaciones hermanas u asociadas de nuestro país que han trabajado para convocar a los compañeros que hoy comienzan el curso; a los compañeros de Colombianas y Colombianos por la Paz que propusieron una dimensión latinoamericana de la iniciativa; a nuestros amigos de Chile, Venezuela, Ecuador, Colombia, Bolivia, España, Italia, Nicaragua y Perú que se han esforzado por atraer al curso a compañeros y compañeros de tanta experiencia y saberes que me animaría a proponer que lo que hoy comenzamos es un verdadero espacio de encuentro e intercambio entre los más de 250  luchadores y luchadoras por los derechos humanos de buena parte de Nuestra América, un espacio de pensamiento crítico que ponga en cuestión los viejos paradigmas en que se basó la lucha por los derechos humanos en el siglo XX y contribuya a gestar un nuevo pensamiento, una doctrina de los derechos humanos idonea para la segunda década del siglo XXI:  es decir, una doctrina idonea para pensar la lucha por los derechos humanos en el comienzo del fin del capitalismo como civilización, en medio de las grandes batallas que nuestros pueblos vienen dando por conquistar la segunda y definitiva independencia de nuestra América, de modo tal que no solo la soberanía nacional, la integración y la identidad latinoamericana sean realidad, sino también el sueño secular de que todos los derechos sean para todos. 

     

    Si algún comandante sandinista se animó a decir en los ochenta que no habrá democracia real sin liberación nacional propongo como hipotesis de este curso que no habrá segunda y verdadera independencia de nuestra américa si no conquistamos, simultaneamente, una democracia verdadera que supere eso que Galeano llamaba “democraduras” y aún estas nuevas democracias pos neoliberales, tan timoratas a la hora de reconocer  al pueblo como constructor de la historia.

     

     

    Para  ello nació la Liga Argentina por los Derechos del Hombre  hace casi setenta y cinco años. En 1937, como resultado de múltiples procesos nacionales e internacionales, como producto directo de la resistencia al primer golpe de Estado (el de 1930) y de la lucha por la libertad de los presos y la defensa de las libertades individuales, muy impactados por la Guerra Civil Española y el NO PASARAN que en todo el mundo proferían los demócratas y los revolucionarios unidos contra el fascismo, nació la Liga Argentina por los Derechos del Hombre un 20 de diciembre; once años antes de la proclamación de la declaración de los derechos del hombre por las Naciones Unidas y cuando ni siquiera el concepto derechos humanos era visible.  

     

    Orgullosos estamos de nuestra historia y de nuestro aporte nacional e internacional, que no es el momento de reseñar, pero como dice el poeta Gabriel Celaya “no reniego de mi origen, pero digo que seremos, mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo”; y en este 75 aniversario, en homenaje a todos los que nos precedieron en la lucha, para honrar a quienes fueron represaliados, torturados y encarcelados por defender los principios éticos y políticos de la Liga, y en primer lugar nombramos a nuestros abogados desaparecidos Teresa Israel y Baldomero Valera y al militante Freddy Rojas asesinado por los esbirros de Bussi en el Tucumán post dictadura, nos proponemos someter a examen y pensamiento crítico los propios fundamentos de la lucha por los derechos humanos del siglo pasado y comienzos de este.   

     

    No es este un curso para difundir procedimientos y rutinas, coleccionables como recetas y susceptibles de aplicar en cualquier tiempo y lugar; sino un intento de pensar la cuestión de los derechos humanos como un espacio en disputa, receptáculo de diversas tradiciones filosóficas, políticas y religiosas, que requiere de una reflexión profunda para lograr que nuestras prácticas no sean convertidas en paliativos ingenuos de un sistema capitalista que se funda en la violación de los derechos humanos, o peor aún, que nuestra justa lucha sea aprovechada por las fundaciones y ONG creadas por el Imperialismo para dividir las luchas populares y utilizar la cuestión de los derechos humanos para agredir los procesos de cambios que dificultosamente, y lleno de limitaciones, impulsan los pueblos.

     

    Corresponde entonces, al dar comienzo este curso, utilizar esta tribuna para exigir la solución negociada del conflicto colombiano y  el cese inmediato del terrorismo de estado en Colombia, la libertad de  los Cinco Patriotas Cubanos rehenes del gobierno de los EE.UU., el fin de las persecuciones y crímenes contra los luchadores sociales y políticos de Honduras y de toda Latinoamérica, la anulación de todas las leyes antiterroristas en particular, cabeza de playa del pensamiento imperial sobre los derechos humanos y de toda la legislación represiva en general que se aplica contra nuestros pueblos en casi toda la región.

     

    Cada uno reflexiona sobre su práctica y su historia; y nosotros debemos reflexionar mucho más sobre el peso del liberalismo en nuestra cultura de los derechos humanos. Como describe Alejo Carpentier en el Siglo de las Luces, la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, el emblema de la Gran Revolución de Francia, paradigma de las revoluciones burguesas, llegó a la región junto a la guillotina con que se proponían ejecutar a los luchadores por la independencia de Haití.

    El estado/nación argentino creció desde el pie de un genocidio contra el pueblo paraguayo y las promesas liberales de la Constitución de 1853 pronto fueron “traducidas” en las primeras leyes represivas: la 4144 de 1902 y la de seguridad nacional de 1910.

     

    El sistema jurídico y el estado de Derecho nacieron clasistas, elitistas, racistas y machistas, pero su rostro horrible se embellecía cada vez que la Constitución era suspendida por un golpe de estado y así, entre 1930 y 1982, el endeble sistema de derechos y garantías era objeto del deseo más fuerte por quienes eran perseguidos, torturados, encarcelados o desaparecidos por luchar por el acceso del pueblo a los derechos proclamados pero nunca realizados plenamente para todos. 

     

    Los largos años de impunidad alimentaron el mito liberal y todavía hoy, nuestra lucha contra la impunidad de quienes perpetraron el genocidio del siglo XX, se realiza en los estrechos marcos de la legalidad burguesa. 

    El liberalismo genera la ilusión de que es el legislador quien otorga derechos y que es el poder judicial su garante. 

    Nos esforzaremos por demostrar que es el pueblo, con su acumulado histórico, quién hace visibles los derechos humanos –que surgen de necesidades sociales insatisfechas-, logra el reconocimiento social, la inscripción en la ley y el acceso real para todos.

     

    Pero se trata de pensar la cuestión de los derechos humanos en esta época, época de decadencia del capitalismo y de abandono por parte de los EE.UU. del liberalismo del siglo XIX y del orden jurídico universal que se vio obligado a conceder en los años de relativo empate histórico con la Unión Soviética y el amplio campo de fuerzas que se agrupaban bajo el nombre de “socialismo real”, movimientos de liberación nacional y movimiento obrero de los países centrales.

     

    Desde la implosión de  la URSS, el gobierno de los EE.UU. se ha esforzado por demoler todo aquello que se oponga a sus apetitos imperiales de petróleo, agua, alimentos y mercados.

    El acta patriótica de 2011 marcó un antes y un después. La ejecución de enemigos reales o imaginarios como in Bin Laden, Kadaffi y los comandantes Raúl Reyes y  Alfonso Cano, da encarnadura a aquella frase de “perseguir el mal en cualquier oscuro lugar del mundo donde se encuentre”.

    Pero el Imperio no solo descalifica el liberalismo y el orden jurídico universal, pretende apoderarse de la noción misma de derechos humanos y llenarla de su contenido: no renuncia a equipararlo con el concepto de libertad de empresa que concede nombrar como igualdad de oportunidades, lo que equivaldría a pensar que el camino hacia la vigencia de los derechos humanos pasa por más y más capitalismo, como vociferan hoy mismo las ONG que agravian a Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador.

     

    No somos hostiles a todas las ONG ni a todas las fundaciones, pero conviene saber que desde los 60 el Imperio destina millones y millones de dólares para financiar fundaciones y ONG que primero subsidian a los luchadores y luego van “moldeando” sus acciones desde un paradigma neoliberal que privilegia el supuesto “orden institucional” a los seres humanos y sus necesidades reales. Entonces es imprenscindible nombrar a algunas de las más activas y más comprometidas con el pensamiento estrátegico de los EE.UU.: la Fundación Ford, la Ned del Partido Republicano, ambas de amplia actuación en el país y la región.

     

    Y hay aún, al menos en el sur de América Latina, un modo de pensar los derechos humanos desde la práctica y las ideas que se forjaron en la resistencia al terrorismo de estado y la impunidad.

    Un cierto modo de equiparar memoria con derechos humanos y un extraño modo de mirar el pasado de modo tal que no permite ver el presente.

    A veces, el empecinamiento en pensarse como víctimas  y sobrevivientes de un pasado horroroso, y ciertamente horroroso y aún más, fundacional del orden neoliberal que floreció en los 90 y todavía tenemos que arrasar para abrir paso a un horizonte de liberación e igualdad; decíamos que el lugar de víctimas y sobrevivientes puede llegar a ser un cepo para pensar la lucha por los derechos humanos; como si no supiéramos que si los desaparecidos estuvieran con nosotros estarían luchando codo con codo con cada trabajador, poblador, campesino, poblador originario o mujer que enfrenta el capitalismo realmente existente, el único real.

     

    Pretendemos entonces, y sabemos que se dice fácil pero cuesta muchísimo ser coherente con esta propuesta, pensar juntos el rol y los fundamentos de la lucha por los derechos humanos, convencidos que su plena vigencia es incompatible con el capitalismo que domina en nuestra América y que su amplitud de temáticas y sujetos puede transformarse en una convocatoria a la unidad y la renovación de la cultura política de nuestros pueblos.

     

    Porque en este territorio de disputas sobre el sentido de la lucha por los derechos humanos,, también la primer batalla es la cultural, y a ella los convocamos con la pasión, la inteligencia y la voluntad que los caracteriza en la lucha cotidiana

     


  • LA PRIMERA SEÑALIZACION DE UN SITIO CIVIL DONDE SE SECUESTRO Y TORTURO

    Ford, marcada por la memoria

    Frente a la planta automotriz de Ford en General Pacheco, ex delegados y sobrevivientes de la represión ilegal encabezaron el acto en el que se instaló el cartel recordando que ese lugar operó como centro de detención y vejámenes.

     Por Sol Prieto

    Un cartel de chapa y madera. Un cartel que dice que en la planta de producción de Ford secuestraron y torturaron a trabajadores durante los primeros meses de la última dictadura militar. Ayer, frente a la planta automotriz Ford, en General Pacheco, los ex delegados de esa empresa que fueron detenidos ilegalmente y sobrevivieron a la tortura y la desaparición levantaron ellos mismos un cartel que señala a la planta como campo clandestino de detención y tortura por el que pasaron 25 trabajadores de esa empresa entre marzo y abril de 1976. El cartel fue colocado junto a otro provisto por la Secretaría de Derechos Humanos, desde donde prevén la construcción de otra marcación más visible. “Siempre va a haber un Falcon en la calle, que quizá nosotros lo pintamos, nosotros lo armamos. Queremos que los jóvenes sepan que en esos mismos lugares donde pintamos y montamos el Ford, nos secuestraron, nos torturaron, nos mataron. Esta es la piedra fundamental”, dijo Adolfo Sánchez, uno de los ex delegados.

    Los testimonios de Sánchez, Carlos Propato y Pedro Troiani, tres de los ex delegados, fueron el soporte del acto, al que acudieron unas doscientas personas, en el que por primera vez se marcó un sitio civil como sitio de memoria. En el 2003, varios ex delegados presentaron una denuncia penal por la desaparición de tres de sus compañeros de la junta interna y otros compañeros de trabajo sin activismo gremial. En el 2006 presentaron una demanda civil en Estados Unidos bajo la figura de “acto de reclamo bajo agravio”, contra la firma Ford. Ese mismo año, agregaron a la denuncia penal una presentación contra cuatro directivos de la empresa. Ayer, los delegados consideraron la marcación de la planta Ford como un avance contra la complicidad patronal.

    Los tres delegados destacaron el alto nivel de militarización de la empresa. “Vinieron efectivos armados, con tanquetas, y hasta había helicópteros”, explicó Troiani, quien describió, a partir de una anécdota, la relación de la empresa con el Ejército: “El 13 de abril del ’76 fui a fichar la tarjeta. Cuando llegué a mi puesto de trabajo mi capataz me dijo ‘Troiani, no te muevas de acá que te están vigilando’. Me salió el delegado de adentro y le dije ‘¿Quiénes me están vigilando?’, y me fui del sector para ver si me estaban siguiendo. A las 9 de la mañana entró una camioneta con 10 o 12 militares con ametralladoras que avanzaron hasta mi sector. ¿Quién les dijo que yo estaba ahí?” Tres obreros más, uno de los cuales era Propato, fueron secuestrados ese día en la planta y trasladados en camiones que Troiani identificó como “de la empresa” hasta un quincho tapiado ubicado en el campo de deportes. Ese día, los cuatro fueron torturados durante diez horas y luego trasladados a la comisaría de Tigre. Sánchez contó otra anécdota sobre el vínculo entre el Ejército y la conducción de la empresa. En la última reunión que tuvieron algunos integrantes del cuerpo de delegados con el gerente de Relaciones Industriales, Guillermo Galárraga, él les advirtió: “Ustedes le van a mandar saludos a un amigo mío”. “¿A quién?”, preguntó Sánchez. “A Camps”, le contestó Galárraga. “¿Quién era Camps? Nos enteramos cuando estuvimos detenidos en la comisaría”, recordó Sánchez, quien dos días después fue secuestrado en su casa. Los militares tenían, al momento de identificarlo, su credencial de la empresa.

    Para los delegados, las conquistas obtenidas en los últimos años antes del golpe explican su secuestro. La jornada de seis horas para los trabajadores que manipulaban estaño; el plus 100 horas que se les pagaban en las vacaciones; el convenio de trabajo de 1975 –“el mejor del país”, según Troiani–; la pelea con el sindicato de mecánicos (Smata) para que el uno por ciento del precio de cada auto otorgado a un fondo extraordinario “para la erradicación de elementos negativos” fuera dirigido a la obra social; la resistencia a subir la producción de 230 a 250 unidades sin incorporar más personal a la línea de montaje; el comedor. Esas políticas gremiales son las que, según Sánchez, fueron reprimidas por la empresa a través de las Fuerzas Armadas. Según los delegados, la medida fue efectiva: luego de la desaparición de esos 25 trabajadores, los conflictos gremiales se redujeron drásticamente y la línea de producción subió de 230 a 300 unidades, con mil trabajadores menos.

    Esa idea fue rescatada por el presidente de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, José Schulman, quien aseguró que “este 24 de marzo empieza la lucha para poner al poder económico en el banquillo de los acusados”. La coordinadora de la red de sitios de Memoria, Judith Said, por su parte, rescató el “derecho a la organización gremial” como un derecho humano.

    0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

    EL ESTADO DE LAS CAUSAS JUDICIALES QUE INVOLUCRAN A EMPRESAS Y EMPRESARIOS EN CRIMENES DE LESA HUMANIDAD

    El poder económico detrás del poder militar

    Los expedientes buscan avanzar sobre dos cuestiones: la participación directa de empresarios en crímenes de lesa humanidad y en el modelo económico que buscó implementar el poder económico con apoyo de los militares. El estado de las causas.

    Por Alejandra Dandan

    El cartel instalado ayer en la planta Ford Motor Argentina es un nuevo punto de partida en las demandas por los delitos de la última dictadura, definida como cívico-militar. Los organismos de derechos humanos impulsaron las causas por la responsabilidad militar primero y luego de sacerdotes o magistrados que participaron directamente o avalaron lo que sucedía en los centros clandestinos. Ahora empieza a verse el avance sobre el sector de las empresas. O más bien, sobre el poder económico detrás del poder militar.

    Ese es el eje de la marcha de este 24 de marzo, impulsada por varios organismos de derechos humanos, entre ellos, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Hijos y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. “Las causas en todo el país avanzan con acusaciones a empresarios”, dice José Schulman, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. “Hay dos conceptos: por un lado, una dictadura con un poder destructivo en el que están las acciones terroristas brutales, y por otro, el hecho de que la dictadura fue fundacional: intentó construir un nuevo modelo de país y el trabajo ahora es hacer hincapié en la discusión y acusar al terrorismo de Estado de las modificaciones más profundas que hubo en la estructura económica argentina”.

    Ese panorama permite ordenar el estado judicial de las causas que avanzan en ese doble sentido en distintos puntos del país. Algunas, pocas, cuestionan ese aspecto fundacional, como los casos emblemáticos de Papel Prensa y Acindar, impulsadas en diciembre de 2010 por la Liga y la Secretaría de Derechos Humanos de Nación. Otras denuncian puntualmente torturas, secuestros y asesinatos en los que participaron empresarios. En ese universo, las causas son más y se advierten dos tipos: las que involucran capitales nacionales –como la del ingenio Ledesma por la Noche del Apagón, La Veloz del Norte en Salta o la sentencia que ordenó abrir la semana pasada una investigación sobre el directorio de Loma Negra en un juicio en el que aparecieron datos sobre otras cementeras y empresas del emporio Techint– y las de compañías multinacionales, como la Ford Motor Argentina o Mercedes-Benz, sólo por dar algunos ejemplos. Unas parecen avanzar; las otras, no.

    En estas causas, algunos fiscales (y sobre todo las querellas) intentan consolidar las pruebas que les exige la lógica de un juicio pensado para “civiles”: hombres que en principio no actuaron dentro de una cadena de mandos o no fueron funcionarios del Estado. Un obstáculo es que se observa en algunos sectores de la Justicia un “sentido común” que tiende a pensar que si fueron civiles, entonces, no fueron parte del terrorismo de Estado. Una resolución muy reciente del Juzgado Federal de Salta ilustra esa discusión. Se dio en el contexto de la causa de la empresa de transportes La Veloz del Norte, en la que un grupo de trabajadores denunció al propietario de la compañía como partícipe de los operativos de sus secuestros y tormentos. Le atribuyeron a Marcos Levin usar a un grupo de tareas para sacarse de encima a los trabajadores más combativos y afiliados a la UTA. Presentaron las pruebas. El juez federal a cargo de la causa, Leonardo Bavio, llamó a indagatoria a Levin. El empresario se negó y su abogado argumentó, entre otras cosas, que como su defendido era “civil” no podría ser parte del terrorismo de Estado. Fueron interesantes las respuestas del fiscal Domingo Batule y de la querella encabezada por David Leiva, con las que el juez acordó y por lo tanto volvió a citar a Levin para mañana. “El hecho de que Marcos Jacobo Levin no haya sido funcionario público no significa que quede excluido por esa sola circunstancia de ser responsable de cometer delitos de lesa humanidad”, dijo el fiscal Batule. “Aclarando –siguió– que éstos se cometen en un marco en el cual los organismos estatales no sólo se mantuvieron indiferentes ante dicha situación, sino que se utilizó el aparato estatal como instrumento represivo dejando a sus víctimas en orfandad de derechos y garantías, puntualizando que un particular puede colaborar o tener participación en la comisión de esa clase de delitos.”

    “Concretamente –reforzó el juez Bavio–, en este proceso debe comprobarse si existieron apremios ilegales como delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del terrorismo de Estado, los cuales son considerados imprescriptibles por el Derecho de Gentes y en su caso, individualizarse a los eventuales autores y demás partícipes.”

    Las causas que parecen haber avanzado en los últimos tiempos son aquellas del grupo de las “acciones destructivas” y no las de “fondo”, en términos de Schulman. Y en ese grupo, las que involucran a capitales nacionales. A grandes rasgos, son empresas que elaboraron listas negras, con las que trabajaban los servicios de inteligencia y sobre las que actuaban las fuerzas de seguridad.

    Un ejemplo es La Veloz del Norte. Pero también hubo algunas noticias del ingenio Ledesma y Loma Negra.

    * La causa del ingenio Ledesma por la llamada Noche del Apagón, de julio de 1976, tiene entre los acusados a Blaquier. Para acercarse a la lógica jurídica, el año pasado algunos querellantes cambiaron la denuncia y en vez de acusar genéricamente “al ingenio Ledesma”, que es una entidad jurídica abstracta en términos de imputación en Argentina, denunciaron con nombres propios al directorio. El fiscal Batule –el mismo de La Veloz del Norte– pidió la indagatoria para Blaquier y otros ex funcionarios de la empresa, pero la rechazó el juez subrogante Carlos Olivera Pastor, que se convirtió en un tapón para el avance de las causas de lesa humanidad en Jujuy. Olivera Pastor se opuso a gran parte de los pedidos de indagatorias de los militares y convirtió a la provincia en una de las únicas –junto a Catamarca– que todavía no tuvieron juicios orales sobre crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

    n El otro caso simbólico es Loma Negra. En la sentencia de la semana pasada del juicio oral de Tandil por el secuestro y asesinato del abogado laboralista Carlos Moreno, el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata ordenó una investigación sobre la cementera. Para los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra, el juicio arrojó suficientes “sospechas” de que el directorio de la empresa, entonces encabezado por Amalia Lacroze de Fortabat, “indujo” el crimen. Moreno y su socio habían ganado juicios millonarios a Loma Negra en nombre de los trabajadores que reclamaban por mejores condiciones laborales y por una enfermedad respiratoria que provocaba el proceso de producción. El fallo condenó además, por primera vez, a dos hermanos que no eran funcionarios públicos: uno era gerente del banco Comercial de Tandil y los dos eran dueños de la chacra que funcionó como centro clandestino. En ese caso, el fiscal Daniel Adler dijo durante el alegato algo que da cuenta de las dos facetas de estas causas: aquellos hermanos dieron asistencia y apoyo a la dictadura, pero lo hicieron porque eso les garantizó retener y expandir sus intereses económicos.

     

    ´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´

    › OBSTACULOS Y DIFICULTADES

    Las dos empresas

     

    Fuera de los avances, hay un enorme paquete de causas que involucran a empresas virtualmente detenidas. Entre otras, las de Ford y Mercedes-Benz. Pero también la de los astilleros Astarsa y todas las que están en la jurisdicción de San Martín.

    La Ford y Mercedes-Benz tienen características parecidas: las victimas son trabajadores que eran parte de la comisión interna de las fábricas o delegados de una sección. Las dos causas pasaron del juzgado federal de Daniel Rafecas a San Martín. Ford salió con un pedido del fiscal Federico Delgado de indagatoria para los directivos. En los últimos años, sin embargo, ninguna de las dos avanzó. El juez que las recibió, Juan Manuel Yalj, cuestionó, entre otras cosas, la relación entre civiles, imprescriptibilidad y terrorismo de Estado. En diciembre, las tomó la nueva jueza, Alicia Vence. A la causa original que llevó adelante durante años el abogado Tomás Ojea Quintana, el año pasado se sumó como querellante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

    Los investigadores hablan de dos tipos de procedimientos de las empresas durante la dictadura. Unos más visibles y desbocados, sobre todo en localidades del interior con compañías que se creían impunes. Otros más camuflados o cuidados, en los centros urbanos. Un ejemplo del primer caso es Ledesma, donde el Ejército usó camiones con el logo del ingenio o había una conexión entre la usina y el apagón que liberó la zona. Para algunos, los casos de Ford y Mercedes-Benz presentan otras dificultades, pese a que la planta de Pacheco de Ford se usó como centro de detención. O que los trabajadores de Mercedes-Benz eran levantados con listas de la empresa.

    Hay testimonios de sobrevivientes o de sus mujeres. Arcelia Luján Portillo describió una entrevista con el teniente coronel Juan Molinari, responsable de los secuestros. “Vos me responsabilizás a mí de todo, pero yo te digo y te voy a mostrar algo”, le dijo el militar. Y –describió ella– “sacó de un cajón una lista en un papel con el logotipo de Ford, manifestándome: ‘Acá están todos los nombres que nos dio la empresa con los trabajadores que querían que chupáramos’. Pude ver que la mayoría estaban tachados, y pude ver que el nombre de mi marido aún no estaba tachado y me dijo que me fuera tranquila porque mi marido, antes del 1º de abril, iba a estar en mi casa. Yo le contesté que no le creía, a lo que me refirió que él era un hombre de honor”.

    Los casos de Acindar y Papel Prensa tampoco avanzaron mucho. Acindar está en manos de Oyarbide y algo adelantó (ver aparte). Página12publicó una nota sobre La Veloz del Norte en la que la unidad de coordinación de las causas de lesa humanidad del Ministerio Público explicaba cuál era uno de los problemas de estas causas: “La realidad es que las dificultades tienen mucho más que ver con que hay personas cubiertas porque siguen detentando poder, que por las razones jurídicas que elaboran los operadores judiciales adornadas de argumentos jurídicos sofisticados que tratan de explicar en realidad por qué no llaman a los empresarios”.

    Algo de eso dice José Schulman: “El Poder Judicial fue creado para defender al poder, no para atacarlo; aun a los más honestos les cuesta mirar al funcionamiento del mismo poder. La Corte Suprema tiene que orientar esta discusión para poder ir al núcleo del bloque que organizó el terrorismo de Estado, porque este poder económico hoy sigue vivo. Esta cuestión redefine la agenda del siglo XXI: pasar del dolor al futuro, para poder gozar de los derechos humanos y eso, inexorablemente, implica poner el eje en el poder económico, que es transnacional”.


  • Lanzamiento del programa de celebraciones del 75 aniversario de la

    Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    1937/20 de diciembre /2012

     

    INVITACION

    primeras actividades:

    26 de marzo:  inauguración

    CURSO de Formación

     17 de abril: BRINDIS

     “año del 75 aniversario”

     

     

    Esa tarde de diciembre del 37, un abigarrado conjunto de militantes de las más diversas culturas políticas y tradiciones se convocaron en el salón de actos del mítico diario Crítica para fundar la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Estaban allí desde Lisandro de la Torre hasta Alcira de la Peña; desde Deodoro Roca al senador Mario Bravo. Buscaban darle forma organizativa a los esfuerzos de los abogados por defender los presos políticos y los perseguidos por la dictadura de Justo y a las acciones solidarias de quienes se esforzaban por sostener la lucha de la democracia española contra la sublevación de Franco y la intervención fascista en España. Recogían una larga tradición democrática del movimiento obrero y popular.

    En 1902, los trabajadores de todo el país habían parado contra la Ley 4144 (llamada “de residencia”) y en los 20 se había fundado la filial argentina del “Socorro Rojo Internacional”;  pero el surgimiento de la Liga constituía un paso superior por la pluralidad de las fuerzas y la amplitud de miras que nunca se limitaría a la defensa de los reprimidos, sino que procuraría ampliar la agenda de debates: en 1938 impulsamos un congreso contra el racismo y el fascismo, tal como en estos años defendimos el derecho de todas y todos a la elección sexual que prefieran y en estos días nos oponemos  a toda forma de discriminación, empezando por la nefasta Ley Antiterrorista.

    El setenta y cinco aniversario de la Liga no es un aniversario propio, no es una fecha interna de los liguistas sino –entendemos- un acontecimiento a celebrar por todas y todos y que amerita reflexiones del conjunto de los organismos de derechos humanos, de las fuerzas democráticas y populares, puesto que –más allá o más acá de acuerdos y disidencias- somos todos parte de una misma historia.

    La Liga Argentina por los Derechos del Hombre es mucho más que un organismo de derechos humanos, es un valor cultural de nuestro pueblo que nosotros preservamos para las generaciones futuras; por ello, nuestra principal preocupación en este año del 75 aniversario será promover el debate sobre los fundamentos de la lucha por los derechos humanos en esta América Latina renacida y en este siglo que promete ser el de la decadencia del capitalismo.   El siglo XXI desafía al movimiento de derechos humanos y a todos los que luchamos por la paz y la vida digna, la buena vida para todos, a pensar la lucha por la vigencia de los derechos humanos desde nuevos paradigmas que superen los generados por el liberalismo (hundidos en la charca del Imperialismo belicista) o el “sentido común” gestado en la lucha contra el terrorismo de estado y la impunidad que no puede superar el lugar de víctima del represor.

    En acuerdo con la Plataforma Latinoamericana de Educación a Distancia (PLED), hemos organizado un curso de formación en derechos humanos para nuestros compañeros y de organizaciones y fuerzas hermanas del país y de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Casi doscientos cincuenta compañeros se preparan para el curso que inauguraremos el lunes 26 de marzo a las 19 hs. en la sala Jacobo Laks del Centro Cultural Cooperación (Corrientes 1543, 3º P) con un panel a cargo del secretario nacional de la Liga, José Schulman y el director del PLED, Atilio Borón. Para los compañeros del interior y de otros países que quieran seguir el acto por internet estará habilitado un link a tal efecto http://www.centrocultural.coop/transmisiones.html.   Serán docentes del curso los propios Atilio Borón y José Schulman junto a los Dres. Eduardo Barcesat, Carlos Zamorano, Gerardo Etcheverry y la compañera Graciela Rosenblum.

    Y el 17 de abril, a las 19 hs. en la sede nacional de la Liga, en el segundo piso de la calle Corrientes 1785, sitio histórico que ya estaba funcionando en 1976 y fue refugio de tantos y tantas luchadores que allí se reunían, organizaban y fundaban nuevas organizaciones, realizaremos un brindis con los compañeros de hoy y de siempre de la Liga, con los que en estos días se han sumado y/o asociado, con los que nos acompañan desde hace tantos años, con los que fueron defendidos por los abogados de la Liga y con los que hemos compartido luchas, debates y esfuerzos en estos años.

    En este año del setenta y cinco aniversario hacemos nuestros los versos de Gabriel Celaya “¡A la calle! que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo. No reniego de mi origen pero digo que seremos mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.”