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    para escuchar el audio del panel de apertura del encuentro, pinchar en el link     panel museo de la memoria y los derechos humanos

    Entre el 28 y el 39 de julio de 2011, se realizó en Santiago de Chile un encuentro de organizaciones de derechos humanos de diferentes regiones del país y de Argentina, Paraguay y Uruguay. 

    El día 28 por la noche se realizó un acto público en el auditorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile donde hablaron José Schulman por la Ladh, Lille Caruso por la Com. de la Memoria de Uruguay, Martín Almada de Paraguay y Alicia Lira de Chile.  El día 29 se realizó el debate durante todo el día en la sede la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile y el día 30 se visitaron memoriales y espacios de Memoria, donde se compartíó con los militantes que sostienen dichos sitios

    El  encuentro se referenció en el realizado en marzo de este año en Buenos Aires, Argentina, del cual ratificó sus resoluciones (que van al final de este material), procuró actualizarlas, completarlas en la comprensión de que se está forjando una red de solidaridades, acuerdos, fraternidades y voluntad de luchar contra la impunidad de ayer,  las violaciones a los derechos humanos de hoy y el Imperialismo norteamericano que está detrás de los perpetradores del Genocidio de ayer y de hoy.  Acaso nuestra principal resolución ha sido la de continuar este proceso de articulación por el camino de convocar a todas las organizaciones que sientan interpretadas en nuestras reflexiones y propuestas, sabiendo que es la hora de actuar decididamente para que nuestros pueblos conquisten los derechos prometidos una y mil veces, pero nunca alcanzados plenamente.

    RESOLUCIONES Y PROPUESTAS DE TRABAJO EN COMUN

    En cuanto a la impunidad que subsiste en Chile

    a.       Ante la existencia de dos informes estatales sobre lo ocurrido en el periodo del Terrorismo de Estado, que valoramos en cuanto aportaron a hacer visibles los dramáticos hechos ocurridos, pero que son harto insuficientes y parciales llegando al colmo de encubrir a los represores, sus cómplices civiles, los poderes  económicos y sociales nacionales y al gobierno, las agencias y los grupos económicos de los EE.UU. que propiciaron, legitimaron y se beneficiaron con el Golpe de Estado; razón por la cual se han convertido en un obstáculo para la conquista de la Verdad, la Memoria y la Justicia; se hace necesario y hasta imprescindible que el movimiento de derechos humanos, los sobrevivientes, los familiares y el conjunto de fuerzas democráticas de Chile elaboren su propio informe sobre el Terrorismo de Estado y el Genocidio sufrido, haciendo especial hincapié en la denuncia formal y detallada de los represores y sus cómplices locales e internacionales a fin de poder impulsar procesos judiciales ajustados al Derecho Internacional.

    b.      Reclamar los cambios correspondientes en el Código Penal para que los organismos de derechos humanos tengan derecho a actuar como querellantes en las causas por delitos de lesa humanidad, tal como ocurre en la Argentina.

    c.       Impulsar la presentación de denuncias penales y las querellas correspondientes, contra los cómplices civiles,  las empresas y los grupos económicos nacionales y extranjeros  que propiciaron el Golpe y la Dictadura.

    d.      Impulsar todas las iniciativas populares que procuran la anulación de la Constitución vigente, heredada de la dictadura; en ese camino, organizar un Evento de Reflexión, Debate y Elaboración de Propuestas Jurídico Políticas que aporten a dicho objetivo.  Apoyar dicho evento desde todos los organismos participantes en este encuentro mediante el envío de juristas y especialistas que contribuyan y respalden esta causa vital para la democracia de América Latina toda.

    Acciones y pronunciamientos sobre la región

    a.      Lanzar una campaña regional por la anulación inmediata de todas las leyes que apuntalan la impunidad e impiden el juzgamiento de los perpetradores del Terrorismo de Estado, a pesar de su evidente ilegalidad tal como lo ha ratificado la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Uruguay.

    b.      Merece especial repudio la resolución de la Corte Suprema de Chile que aplicó indebidamente  a estos juicios la llamada Media Prescripción, por la cual, luego de superar los innumerables obstáculos que se deben sortear, eliminan la mitad de la condena de modo tal que rara vez algún condenado queda preso generándose la paradoja de que un número importante de los pocos represores condenados, siguen en libertad contrariando las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha advertido más de una vez que los Estados no deben “hacer que juzgan” sino investigar, juzgar y condenar en serio a los genocidas.   Es por ello que apoyamos el proyecto de Ley que tiene por objeto interpretar el artículo 93 del Código Penal de Chile, de modo tal que los sentenciados por delitos de lesa humanidad sean imprescriptibles, inaministiables y no indultables.  Impulsaremos que todo el movimiento de derechos humanos de la región apoye el reclamo.

    c.      Impulsar una campaña regional de propaganda común (afiches, volantes, publicaciones en internet y avisos radiales, etc.) bajo la consigna   TODOS ESTAMOS AFECTADOS POR EL TERRORISMO DE ESTADO, LOS CHILENOS, LOS URUGUAYOS, LOS ARGENTINOS, LOS PARAGUAYOS, LOS COLOMBIANOS, LOS LATINOAMERICANOS…QUEREMOS JUSTICIA PARA LOS PUEBLOS!  NO A LAS LEYES DE IMPUNIDAD. NO LAS LEYES LLAMADAS ANTITERRORISTAS. NO AL CONTINUISMO NEOLIBERAL EN LA VIDA DE NUESTROS PUEBLOS….por medio de esta campaña, se procurará articular un amplio bloque popular que sostenga la lucha contra la impunidad de ayer y de hoy…

    d.      Proponernos presentar querellas conjuntas de organismos de derechos humanos de nuestros países en todos los juicios donde se investiguen las acciones conjuntas de los Estados en el periodo del Terrorismo de Estado, tales como las conocidas como Operación Cóndor y otras.  Para tal fin impulsar la articulación de los archivos y el pensamiento jurídico comenzando de inmediato por hacer accesible los sitios digitales de todos los organismos para todos tomando las medidas técnicas para que sea posible acceder  a los sitios de todos los organismos participantes en el Encuentro y la red en construcción, desde cada uno de los sitios de todos los organismos.

    e.      Nuestra voluntad es ampliar el espacio convocante de este encuentro de modo tal que nos vayamos convirtiendo en una verdadera red de luchadores contra la impunidad de ayer y de hoy, esforzándonos por construir colectivamente un pensamiento capaz de sostener la lucha por los derechos humanos en el siglo XXI

    f.       Declarar nuestro interés en proteger los archivos de lo conquistado  la lucha por los derechos humanos de toda la región. Exigir los esfuerzos estatales e internacionales correspondientes. Particular atención merecen los archivos depositados en la Corte Suprema de Paraguay que constituyen un patrimonio ético de primer orden para todos nosotros.

    g.      En el marco de la conmemoración internacional por los derechos humanos, cada diez de diciembre, este espacio señalará, año a año, al político, gobernante u organismo internacional que sea considerado ese año al obstáculo principal para la vigencia de los derechos humanos en América Latina, comenzando este mismo año con la denuncia.

    h.      Este espacio se declara abierto a la incorporación de toda aquella organización social que se consideren interpretados y contenidos por esta propuesta que se piensa como una red de organizaciones sociales y de derechos humanos, pares entre sí, defendiendo la pluralidad y el respeto a la diversidad como uno de los valores fundantes de este accionar.  Formalmente convocamos a todos los que se sientan interpelados por esta declaración a sumarse a este empeño por relanzar, recrear y fortalecer una nueva propuesta de derechos humanos.

    En cuanto a la lucha contra el militarismo y las estrategias de dominación imperial

    1.       Nos solidarizamos con el pueblo colombiano y apoyamos las iniciativas populares encaminadas a buscar una solución política al conflicto social y armado que vive el país hace más de sesenta años.  Rechazamos el Terrorismo de Estado y el Genocidio que sigue llevando a cabo el gobierno de Juan Manuel Santos.

    2.      Denunciamos el estimulo del consumo de estupefacientes como herramienta de dominación y uno de los principales negocios que influye en los sistemas económicos sociales y culturales de los pueblos de América Latina.   La droga, la violencia y la delincuencia son una construcción del Poder que permite desviar la atención de los temas centrales, generando miedo e inseguridades en la sociedad. Denunciamos el gran negocio del trafico  y comercialización de la droga y de sus utilidades que ingresan al sistema financiero mundial, su influencia en el sistema económico social son altamente destructivos, aquellas políticas que pretenden erradicar el cultivo, trafico y comercialización son concebidas como instrumentos de dominación que profundizan el daño social.

    3.       Denunciamos el rol preponderante y antipopular de los medios de comunicación social que coaligados en grandes consorcios económicos constituyéndose en funcionales a los intereses del capitalismo, construyen una realidad alienante para las grandes mayorías, criminalizando las luchas libertarias de los movimientos y organizaciones sociales, escondiendo la responsabilidad de los poderosos.

    4.      Entendemos que las diferentes herramientas que se utilizan para inmovilizar física y sicológicamente a los pueblos, como el militarismo y la represión entre otros, responden a tácticas y políticas que sobrepasan los estados y los territorios de los países latinoamericanos. Los mentores de dichas estrategias son el Pentágono y los EEUU que actúan en salvaguardia de los intereses del capitalismo internacional, y con ello aseguran la instauración y mantención estructural del modelo económico neoliberal. Es imprescindible asumir una mirada latinoamericana para la lucha por los derechos humanos fortaleciendo todas las campañas de solidaridad entre los pueblos, como la que se desarrollará el 15 de octubre con motivo del Día del Prisionero político en Colombia.

    5.      Es totalmente inadmisible que continúe cualquier forma de injerencia imperial sobre la formación y el funcionamiento de las fuerzas armadas, policiales y de seguridad de nuestros pueblos.  Exigimos el fin de todo tipo de iniciativa de formación hegemonizada por el Comando Sur del Ejército de los EE.UU.  Hay que terminar con los institutos de coordinación militar típicos del periodo de la guerra fría como el TIAR (Tratado Interamericano de Río) o la Conferencia de Ejércitos Americanos.  Hace falta una nueva doctrina militar y de seguridad que contemple como enemigo de nuestros pueblos al Imperio, sus agencias y acciones.  Apoyamos los esfuerzos tendientes a terminar con la doctrina de seguridad nacional y construir una nueva, respetuosa del principio de la autodeterminación de los pueblos y del derecho de los pueblos a la soberanía nacional y la conquista de todos los derechos para todos.

    6.      Una vez más reafirmamos que el primer derecho de los pueblos es a luchar por los derechos humanos y que el camino de la lucha fue y será el camino de la conquista de los derechos humanos.  En una época de cambios para nuestra región apoyamos todas las luchas sociales, políticas y populares en este sentido y particularmente nos solidarizamos con la ejemplar lucha que vienen llevando a cabo los estudiantes y el pueblo de Chile al que saludamos, alentamos y nos comprometemos a la más extensa solidaridad.

    Santiago de Chile, 29 de Julio de 2011

    Participantes de Chile

    HIJOS
    Comisión Ética contra la Tortura
    Servicio Paz y Justicia, SERPAJ-CHILE
    Casa de la Memoria José Domingo Cañas
    Casa de la Memoria Londres 38
    Comunidad Ecuménica Martín Luther King
    Memoria 119 Familiares y compañeros
    Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi
    Observatorio de la Escuela de las América, Chile
    Agrupación de Familiares explosionados – Concepción
    Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de  Santiago
    Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Pisagua e Iquique
    Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de la Araucanía

    Participantes de Uruguay

    Movimiento por la Memoria de Uruguay

    Participantes de Argentina

    Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH)

    Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) Argentina

    Comisión por la Recuperación de la Memoria de Campo de Mayo

    Participantes de Colombia

    Colombianas y Colombianos por la Paz

    Participantes de Paraguay

    Martín Almada, integrante de la Asociación Americana de Juristas

    Declaración de Buenos Aires del 23 de marzo de 2011 a la cual refiere el acuerdo de Chile, en el sentido de que la ratifica plenamente.

    Encuentro regional de organismos de derechos humanos contra la impunidad de la “Operación Cóndor” de ayer y  los intentos de repetir la misma lógica intervencionista imperial.   Participaron el Servicio de Paz y Justicia de América Latina, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre LADH, el Servicio de Paz y Justicia SERPAJ, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos APDH, el Movimiento Ecuménico por los Derechos del Hombre MEDH, el Instituto de Relaciones Ecuménicas IRE, la Comisión por la Recuperación de la  Memoria de Campo de Mayo, el Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los pueblos MOPASSOL;  la  Comisión de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile, Colombianas y Colombianos por la Paz y  el  Movimiento por la Memoria de Uruguay. Buenos Aires, 23 de marzo de 2011

    Luego de realizar una emotiva visita el ex Centro Clandestino de detención, torturas y exterminio conocido como Orletti, en el barrio de Floresta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los participantes del Encuentro entregaron una placa conmemorativa a la directora del Instituto Espacio para la Memoria para que la fijen en el sitio, cuando estén dadas las condiciones legales y edilicias, en un acto donde hablaron Adolfo Perez Esquivel del Serpaj, Graciela Rosenblum en nombre de la Comisión Orletti, Ana María Careaga directora del Instituto Espacio para la Memoria, Alicia Lira de la Comisión de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile, Luis Puig, diputado uruguayo, presidente de la Comisión de DD.HH. del Congreso Uruguayo, Lille Caruso de la Comisión por la Memoria del Uruguay y Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo (L.F.) se dirigieron a la sede de la Federación de Judiciales donde deliberaron en plenaria por el transcurso de varias horas.

    Al cabo de dicho debate, se adoptaron los siguientes acuerdos por unanimidad.

    a)      Transformar en acciones conjuntas, colectivas y simultaneas del movimiento de derechos humanos de los países participantes y de todos los que quieran sumarse al esfuerzo común la voluntad de reforzar la lucha por la conquista de todos los derechos para todos los pueblos de América Latina, para lo que se hace imperioso comenzar por defender el derecho de los pueblos a la autodeterminación, la integración en un destino común y a la Paz, entendida no solo como la ausencia de guerra sino como el estado de respeto a la dignidad y los derechos de los pueblos.

    b)      En tal sentido nos parece pertinente señalar críticamente y rechazar con toda nuestra fuerza, la campaña de hostigamiento contra el gobierno y el proceso de cambios que se viven en la República Bolivariana de Venezuela así como manifestar nuestra decisión de defender ese y todos los procesos de cambios en un sentido popular, antineoliberal y contra la dominación hegemónica del gobierno de los EE.UU. sobre la región.

    c)       Queremos destacar que en todos los países de la región se observa un proceso de reagrupamiento y envalentonamiento de sectores militares antidemocráticos y de mentalidad fascista como los que consumaron el golpe de estado en Honduras, con cuyo presidente legitimo, Manuel Zelaya, nos solidarizamos y comprometemos a colaborar en la recuperación de la democracia.  Este proceso se ve alimentado y potenciado por el accionar de un conjunto de Fundaciones y supuestas ONG como la nefasta Unoamérica, que actuó en respaldo del golpe en Honduras o la Fundación Libertad de Argentina que sostienen una batalla cultural de proporciones en procura del pleno restablecimiento de los valores sostenidos por el autoritarismo  y el neoliberalismo. En esa labor son acompañados por los medios monopólicos de comunicación que construyen una realidad virtual favorable a sus planes.

    d)      Está en marcha un proyecto de ocupación militar de la región por parte del gobierno de los EE.UU.: es por ello la instalación de bases militares en la región, la realización de ejercicios conjuntos con fuerzas de seguridad, los cursos y escuelas de policía que de algún modo suplantan la acción nefasta de la Escuela de las Américas.  Es por ello que nos sumamos plenamente a la Campaña continental América Latina es una región de paz. Fuera las bases militares extranjeras y nos pronunciamos contra la transformación de las Islas Malvinas, territorio argentino, en una fortaleza militar de la Otan que amenaza la región y fortalece la dominación colonial inglesa.

    e)      Apoyamos los procesos judiciales abiertos para esclarecer los crímenes de la Operación Cóndor y de todas las formas de colaboración entre los gobiernos de América Latina en función del Terrorismo de Estado.  En tal sentido, exigimos la apertura de todos los archivos de todos los países que fueron parte de aquella Operación Cóndor, empezando por los del país que lo fomentó y coordinó: los Estados Unidos de América que tiene el deber de colaborar en el esclarecimiento de los crímenes cometidos bajo su supervisión estratégica.

    f)       La Operación Cóndor y el Genocidio cometido contra los pueblos de América Latina tuvieron como objetivo último la imposición de un modelo económico social y un conjunto de valores culturales que todavía subsisten en diversos grados en nuestros países.  Es por ello que nos comprometemos a impulsar y acompañar todas las acciones populares contra el modelo extractivo que no solo agrede el medio ambiente sino que nos condena a una distribución injusta de la riqueza que crean nuestros pueblos.  Especial interés nos merece el accionar de los grupos económicos que ayer sostuvieron el Genocidio y hoy lucran con este modelo extractivo que se ha convertido en verdadero enemigo de la democracia y la supervivencia del planeta.

    g)      Valoramos en toda su dimensión el cambio habido en la región en cuanto a la autonomía de las políticas de integración regional, que tuvieron elevado papel en la crisis de Honduras y en los esfuerzos por abrir paso a un proceso de dialogo para la paz en Colombia.  Aportaremos a que ese rumbo, expresado en el nacimiento de nuevas estructuras como el Alba, el Unasur, el Banco del Sur y la transformación de otros como el propio Mercosur se mantengan y profundicen.

    h)      Como una expresión de la ofensiva derechista sostenida por el gobierno de los EE.UU., los organismos internacionales por ellos hegemonizados como la O.E.A. o el G.A.F.I. los grupos fascistas de militares y las fundaciones y ONG de la derecha, se han aprobado en algunos países de nuestra región leyes conocidas como “antiterroristas” que amplifican la lógica de la guerra contra los pueblos que lanzó el Acta Patriótica de los EE.UU. luego del setiembre de 2001.  Nos proponemos lanzar una campaña regional por la anulación de todas las leyes antiterroristas vigentes en la región.

    i)        Desde todo lo anteriormente manifestado, repudiamos enérgicamente  la intervención militar extranjera sobre Libia, al tiempo que reclamamos el respeto por todas las partes de los derechos humanos del pueblo libio y especialmente a su derecho a la autodeterminación.

    j)        Rechazamos enérgicamente la provocación de Alvaro Uribe contra el compañero Adolfo Perez Esquivel a quien pretende querellar bajo el cargo de terrorista por su compromiso con la búsqueda de una solución negociada para el conflicto colombiano, tal como se acordó en el Encuentro Haciendo la Paz en Colombia, realizado recientemente en Buenos Aires, que auspicia un camino de dialogo y que provocó la ira del fascismo colombiano que representa el ex presidente Uribe.  El próximo 29 de marzo entregaremos en las Embajadas de la región una declaración de desagravio de Adolfo Perez Esquivel, que extendemos a Piedad Córdoba y el Movimiento Colombianos y Colombianas por la Paz.  Será esta nuestra primera acción conjunta, abriendo un camino que anhelamos sea de aporte a la unidad de los pueblos desde el movimiento de los derechos humanos de la región.

    k)      A tal fin, convocamos a un nuevo encuentro regional de organismos de derechos humanos, a los fines de fortalecer los acuerdos logrados y balancear el plan de acciones acordados, para el mes de agosto en Santiago de Chile.  Para ello se constituye un Equipo de coordinación con la Comisión de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile, el Servicio de Paz y Justicia América Latina y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre


  • La derecha está de fiestas. Desde el “descubrimiento” mediático del supuesto fraude perpetrado con los dineros estatales gestionados por la Fundación de la Asociación Madres, pareciera que una olla podrida se ha entreabierto y por allí se filtran los malos olores de los “derechos humanos”, como gustan decir los analfabetos políticos alimentados a Radio 10, TN y La Razón (vocero gratuito de Clarín). Con los escándalos denunciados en la Fundación y en el Inadi, con los resultados a la vista de la Causa Noble (cierto que no definitivos, pero con una contundencia que no es poca) han creído encontrar el clima propicio para reposicionar su discurso sobre los derechos humanos de un modo que no lo lograban desde los años del menemismo, cuando alentaban descaradamente la impunidad, la reconciliación entre torturadores y torturados y descalificaban a cualquiera que no aceptara aquellos parámetros. Despatarrados por el estallido del ideario neoliberal en diciembre de 2001, se vieron obligados a un largo rodeo: sobredimensionar los delitos que afectan la propiedad y la integridad física de los ciudadanos de modo tal que se instale como primaria la necesidad de “seguridad” para tratar de instalar una “respuesta” que se podría resumir –siguiendo a uno de los principales intelectuales orgánicos del status quo, el inveterado Mariano Grondona- en la secuencia: policía indefensa por efecto del discurso de los derechos humanos que los inhibe y facilita la labor de una delincuencia alimentada por la inmigración regional, los pobres y los jóvenes; los cuales en caso de ser detenidos son liberados por una justicia esterilizada por el “garantismo” que sólo es para los delincuentes porque no se aplica a los militares y policías “presos políticos” que de ser juzgados, y siempre recalcan el condicional “de ser”, deberían serlo al mismo tiempo que los “subversivos” que están en el gobierno y los organismos de derechos humanos.[1] Con ese catalogo alimentaron el fenómeno Blumberg, al comienzo del kirchnerismo (que se plegó claudicante ante tal chantaje y facilitó los votos para consumar regresiones jurídicas tales como las reformas al Código Penal, que lo caotizó irreversiblemente) y la oleada derechista del 2008 contra los intentos de gravar -en parte- las extraordinarias ganancias provenientes de la venta de la soja transgénica, que terminó reivindicando el genocidio y pidiendo –Susana dixit- “terminar con los derechos humanos”

    De eso se trata ahora: de “terminar con los derechos humanos” instalando en el imaginario social la imagen de organismos de derechos humanos hundidos en el barro de la corrupción, disputando por dinero (pretendiendo convalidar una de las acusaciones reiteradas por los genocidas en los juicios: “que todo se hace para ´cobrar reparaciones económicas por parte de los testigos, familiares, sobrevivientes, etc.”), vendiendo su alma al Diablo (que vendría a ser el gobierno de los Kirchner, “lleno de Montoneros”, etc.) al punto tal de  perseguir a dos “pobres angelitos”, adoptados por la “virtuosa” señora de Herrera, como pago político por los favores monetarios recibidos del gobierno.  Y así sigue el discurso en varias formas y niveles de agresividad; algunos mostrando su congoja por lo que les “han hecho a las Madres” y otros directamente descalificando a todos y a toda la lucha por los derechos humanos. Y aún más, el periodista Alfredo Leuco muestra el ancho de espada en el juego de truco que nos proponen; dice en Perfil del domingo 17 de julio: “Otros creen que llegó la hora de reformular las entidades humanitarias o fundar otras que rescaten la honestidad intelectual y de la otra, que no se casen con ningún dirigente y que peleen por los derechos humanos de todos”. Conviene tomar nota de la campaña y no subestimar ningún peligro: ni el de la descalificación de los luchadores por los derechos humanos, ni el de la deslegitimación de los juicios contra el Terrorismo de Estado, ni el de la disputa misma del movimiento de derechos humanos; pero para todas y para cada una de estas disputas se requiere un diagnóstico correcto y una mirada precisa sobre la etapa y las tareas del movimiento de derechos humanos lo que exige pensar desde el lugar de la lucha por los derechos humanos superando cualquier tentación a la lógica de la “razón de estado”, que tanto daño hizo a los proceso de transformación revolucionaria del siglo XX. Nada puede justificar la corrupción, el robo o la mentira y sólo la verdad es revolucionaria, ética y digna de ser herramienta de la lucha por los derechos humanos.

     

    La lucha por los derechos humanos (término muy del siglo XX, más precisamente del periodo post bélico de los 50) tiene una larga historia en la Argentina.  Con un movimiento socialista y obrero nacido en la década del noventa del siglo XIX, la represión y la resistencia constituyen parte imborrable de nuestra historia nacional.  Ya en 1902 los trabajadores organizados protagonizaron una de las primeras huelgas generales[2] en protesta por la sanción de la ley 4144 llamada “de residencia” porque permitía expulsar del país a los inmigrantes indeseables, aquellos que luchaban contra el capitalismo desde el anarquismo, el socialismo y otras culturas.  En aquellos primeros años la respuesta estatal a los reclamos y las luchas no era otra que la represión y por ende, la solidaridad con los presos, material y política, uno de los componentes naturales de las organizaciones obreras y populares que destacaban fuerzas para tales tareas, generalmente con la forma de comisiones de solidaridad apoyándose en los propios familiares de los represaliados.  En ese periodo jugó un rol trascendente el Socorro Rojo Internacional, una organización humanitaria fundada por la Tercera Internacional Comunista que tuvo fuerte base en el país.  Fue después del golpe del treinta,  cuando la represión se generalizó y amplió el objetivo, que se fueron constituyendo comisiones plurales de abogados defensores de presos políticos. En 1937, esos esfuerzos maduraron en la creación de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (la Liga), auspiciada por un amplísimo marco de referentes políticos e intelectuales que iban de Arturo Frondizi a Deodoro Roca y de Alcira de la Peña a Lisandro de la Torre. Poco antes[3], se había fundado la Asociación de Abogados de Buenos Aires, organización gremial de los profesionales del derecho comprometidos con la lucha democrática y los derechos humanos. La Liga entendió siempre que su actividad de defensa de los presos políticos, las garantías constitucionales, los espacios y la cultura democrática, exigían plena autonomía del gobierno, de los poderes estatales, económicos y aún de los partidos políticos, a pesar de que mantenía con todos estos sectores relaciones de unidad y/o colaboración si las circunstancias y las definiciones así lo permitían.

    No era la única, había organizaciones específicas de los anarquistas y de otras culturas políticas, pero sí era la mayor y la que perduró a través de décadas signadas por los golpes de estado que la condenaron a la ilegalidad y la clandestinidad las más de las veces.   Nunca fue gratuita ni cómoda la autonomía, requirió firmeza cuando la “política pública de derechos humanos” no era otra que la represión y alguna vez dijimos que se podría escribir la historia de la Liga con la enumeración  de los allanamientos a sus locales y los edictos de prohibición de sus actividades[4].  En 1975 su nombre figuraba en  la lista de objetivos a destruir por las Fuerzas Armadas en el anexo II del llamado Plan del Ejercito (contribuyente al Plan de Seguridad Nacional) como Prioridad Uno, Oponente Activo[5], por lo que la desaparición forzada de sus abogados Baldomero Valera y Teresa Israel o la prisión de los también abogados Carlos Zamorano, Luis Tomasevich, Luis Reinaudi,  Salomón Gerchunof y Angel Bustelo entre muchos otros militantes represaliados, no resultaron casuales, sino recta aplicación de la directiva en cuestión. En los documentos desclasificados de la diplomacia yankee de aquellos días[6] se distingue entre las organizaciones que luchan por los derechos humanos para mejorar el sistema capitalista y las que no, poniendo como ejemplo de ello a la Liga, indicando un rumbo de hostilidad que no ha variado desde el poder; cuestión de la que estamos orgullosos: nada queremos del Imperio y sus fundaciones. Nuestra idea de la autonomía es en primer lugar del Imperios y sus fundaciones, de las agencias encubiertas de la CIA que disfrazadas de ONG reparten fondos por el mundo en procura de sostener un concepto de los derechos humanos que sea funcional a la estrategia de la “guerra contra el terrorismo”.

    Y también requirió de mucha serenidad, reflexión y sensatez al momento de actuar bajo gobiernos constitucionales que tuvieron diversos  niveles de compromiso con la causa de los derechos humanos, o al menos con la memoria del terrorismo de Estado. Conviene aclarar que durante casi todo el siglo XX la represión o el “ninguneo” fue la norma y el respeto y la consideración la excepción, que en todo caso se potenciaba por la situación de casi absoluta soledad en que se debatía la Liga en el espacio de los derechos humanos.

     

    Así fue hasta finales de los cincuenta en que el surgimiento de nuevas fuerzas políticas al interior del peronismo y al influjo de la Revolución Cubana generaron otras organizaciones, trágica y lamentablemente exterminadas por la represión y olvidadas por casi todos, incluso por algunos de quienes se reclaman herederos políticos de aquellas tradiciones, sobre todo el ERP y los Montoneros, quienes tuvieron respectivas  organizaciones de solidaridad con los presos y defensa de los espacios democráticos. Poco antes del golpe y durante la dictadura surgieron un conjunto de organizaciones, tanto de afectados familiarmente como de entidades que agruparon militantes políticos, religiosos y sociales que transformaron los organismos de derechos humanos en eficaces espacios para desplegar luchas de resistencia contra la dictadura. Con todos ellos tuvo relaciones la Liga, y muchas veces colaboró en su gestión y desarrollo, aunque algunos tengan corta memoria de aquellos días en que el local de Corrientes y Callao albergaba a tantos y tantas.

    Es con Alfonsín que aparece de un modo nuevo la idea de legitimar y reconocer la lucha por los derechos humanos.  Como toda acción gubernamental progresista de una administración reformista, fue una concesión a las luchas y reclamos y al mismo tiempo una acción que buscaba cooptar para si los desafíos gestados en los años de resistencia a la dictadura. Bien se la puede pensar como una acción de construcción de hegemonía cultural y política coherente con el discurso electoral de contraponerse con el autoritarismo dictatorial.  Fue después de la presentación del informe conocido como Nunca Más que comenzó de verdad la historia de las llamadas “políticas públicas de derechos humanos” y de las Secretarías correspondientes, que no han dejado de expandir sus funciones, plantilla e influencia.  Es en democracia que el debate sobre autonomía se pone al rojo vivo, y no solo bajo los gobiernos “amigos” como el de Alfonsín o los Kirchner, también ocurrió con Menem, que puso a una sobreviviente de la Esma como Ministra de Educación y Cultura, Susana Decibe y con De la Rúa, que contaba con el apoyo de Graciela Fernández Meijide, quien había sido protagonista no menor de la Conadep y la lucha de los organismos en los ochenta.

    Pero, a no dudarlo, es con los Kirchner que el tema cambia de calidad a partir de las valiosas definiciones, gestos y actos políticos oficiales en respaldo de la lucha histórica de los organismos de derechos humanos (como el impulso a la bancada justicialista para que acompañe el reclamo de la izquierda de anular las leyes de impunidad, la modificación de la composición de la Corte Suprema, la orden de retirar el cuadro de los genocidas del Colegio Militar, el apoyo político a los juicios, etc.,) y del posicionamiento de algunos referentes y organismos, en primer lugar de quien hasta ahí había sido el paradigma de “la autonomía” y la distancia con el gobierno, la justicia y todo “lo institucional”: la Asociación Madres Plaza de Mayo y su titular, la compañera Hebe Bonafini quién decidió interrumpir la tradicional Marcha de la Resistencia[7] (los 10 de diciembre de cada año) dando a entender que se había alcanzado lo anhelado por años.   A partir de allí, se produce un acercamiento  inédito entre el gobierno nacional y  las Madres y algunos organismos de los así llamados “afectados”[8] al punto tal que se naturaliza su presencia en los actos oficiales y la participación de innumerables militantes provenientes de organismos de derechos humanos en reparticiones estatales.  Algunos organismos y algunos compañeros disminuyen su compromiso con la defensa de los derechos humanos en tiempo presente; y no solo en una dimensión amplia, de integralidad de los derechos humanos digamos en el respaldo a las luchas salariales, contra la desocupación y el hacinamiento habitacional, sino en cuestiones muy puntuales y contundentes para cualquier defensor de los derechos humanos como fue la desaparición de Julio López y Luciano Arruga o la represión a los trabajadores de Las Heras en Santa Cruz y otros lugares del país.  Los acontecimientos de finales del 2010: el asesinato de los López en Colonia Primavera en Formosa, la represión a los ocupantes del Parque Indoamericano y el crimen del joven militante político Mariano Ferreyra, pusieron en evidencia un movimiento de derechos humanos dividido por la posición ante la represión actual, lo que es un modo de decir también sobre la noción de memoria.  Una memoria del pasado para iluminar el presente, como gusta repetir Adolfo Pérez Esquivel; o una memoria del pasado que oculte el presente. La memoria del Terrorismo del Estado, de la resistencia y de la lucha contra la impunidad, es también territorio de disputas culturales, y no solo con los nostálgicos del Genocidio.

     

    Hace poco, en un acto realizado en la ex Esma[9] de debate sobre el caso Papel Prensa en el marco de un ciclo sobre Terrorismo de Estado y Empresas, organizado por la Liga, y en presencia del sub secretario de derechos humanos de la Nación, Luis Alen, dijimos textualmente: “Lo que hemos tratado de demostrar en base al análisis concreto de los cuatro casos analizados, Acindar, Ford, Mercedes Benz y Papel Prensa, que esas primeras medidas que denunciaba Walsh estaban al servicio de un proceso de reformulación integral del capitalismo que fundó una nueva Argentina que no conocía ni imaginábamos y que esa nueva Argentina sigue en pie, al menos en sus cimientos profundos y sistémicos, y es allí donde debe ponerse la mirada, para llevar a juicio a los grupos económicos que impulsaron, legitimaron, sostuvieron y se beneficiaron del Terrorismo de Estado y a eso nos comprometemos un conjunto de organizaciones de derechos humanos entre las que se cuentan la Liga, el Serpaj, la Apdh, la Asociación de Ex Desaparecidos  y muchas más; pero sobre todo para poner en el horizonte de la nueva generación que tan magníficamente se incorpora a la lucha, la consigna de la Segunda y Definitiva Independencia.   Por ello nosotros ponemos el derecho a la autodeterminación de los pueblos al frente de nuestro programa de lucha por los derechos humanos a nivel americano; del mismo modo que defendemos –en toda circunstancia- el derecho de los pueblos a luchar por los derechos humanos, por todos los derechos para todos, por todo lo que le corresponde por derecho y por historia, y consideramos el derecho a luchar por los derechos humanos  como el primero de los derechos, aquel que como un termómetro señala la dimensión verdadera de la causa humanitaria, y es por ello, permítannos que lo digamos en este lugar tan simbólico, que nosotros seguimos entendiendo como desde hace setenta y tres años que el rol de los organismos de derechos humanos fue, es y será siempre el de esclarecer, difundir y contribuir a organizar la lucha popular por el acceso a sus derechos, con plena autonomía de todos los poderes, del Poder Judicial y del Poder Económico, del Poder Mediático pero también de los gobiernos de turno, por más simpáticos o cercanos que algunos de estos poderes sean o parezcan ser, porque sin autonomía verdadera –que no es indiferencia, que no es  neutralidad, que no es  apoliticismo- sino un pensar desde el lugar de los derechos humanos – los organismos pueden perder el rumbo y  perder eficacia al momento de aportar a conquistar la democracia verdadera, esa que tanto necesitamos, ahora y siempre.”

     

    Quisiera insistir en el concepto de que la autonomía, al menos en nuestra comprensión, nada tiene que ver con la indiferencia, la neutralidad, la prescindencia del compromiso o el apoliticismo.  En estos años de administración kirchnerista hemos asumido una serie de conductas procurando adoptarnos a los nuevos tiempos, desafíos y oportunidades. En un breve recuento digamos que por vez primera en más de setenta años gestionamos nuestra personería jurídica para obtener el rol de querellantes en los juicios contra los represores, y que una vez logrado ese rol, en acuerdos varios (sobresale el de Justicia Ya! en la Capital y La Plata, pero no es el único, ya que en el interior del país existen otros) hemos participado en catorce juicios orales donde se condenó a cerca del cincuenta por ciento de los represores condenados en el país, unos doscientos veinte en total. Aceptamos la designación hecha por respectivas leyes y actas institucionales y nos incorporamos al directorio (u ámbito similar) del Instituto Espacio para la Memoria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, del Ente Público Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los DDHH (Ex ESMA) y del Consejo de Gestión del Parque de la Memoria, Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado.  También  hemos asumido posturas activas de apoyo a diversos proyectos de ley como el de retenciones a las exportaciones agropecuarias conocido como la resolución 125, frustrado por la resistencia de la derecha y sectores del movimiento agrario comprometidos con el modelo sojero; el de Servicios de Comunicación Audiovisual que derogó una ley de la dictadura (de las que hay tantas en vigencia, como la de entidades financieras cuyo proyecto de derogación apoyamos) y mucho más. Tenemos también una mirada muy valorativa sobre el proceso de los juicios al terrorismo de Estado, al tiempo que mantenemos exigencias jurídicas y políticas como el de la unificación por centro clandestino, la calificación de Genocidio y sobre todo la investigación y castigo del rol de los grupos empresarios y los gobiernos extranjeros como el de los EE.UU. en la gestación, sostenimiento y beneficio del genocidio perpetrado. Pero, junto con todas estas políticas, que implican un posicionamiento coherente y razonado de impulsar las medidas y propuestas positivas que surjan del poder ejecutivo o legislativo, no hemos dejado de denunciar la persistencia del gatillo fácil y la práctica de tortura en sede policial y las cárceles, la lógica represora que se mantiene en todo el sistema de seguridad, la cultura de victimizar a un sector social que se manifiesta en el proyecto de baja de la edad para la imputación de delitos, la ausencia de políticas que amparen el derecho a la interrupción del embarazo, la custodia de los derechos sobre la tierra de los pueblos originarios y así de seguido como lo manifestamos sin vacilaciones en la triste secuencia de crímenes contra el pueblo: Mariano Ferreyra, los López de Colonia Primavera de Formosa y los hechos del Parque Indoamericano. Es más, ante los llamados de la nueva Ministra de Seguridad a discutir consensos sobre la “seguridad democrática” nos negamos a discutir el “cómo” debe ser la represión, puesto que nuestro rol es demandar del Estado el cumplimiento de los derechos humanos, garantizando su vigencia y el pleno acceso de todos a todos los derechos inscriptos en la Constitución Nacional, las Convenciones y Pactos Internacionales y los que surgen del devenir de las luchas populares. Siempre estaremos del lado del pueblo, acompañando sus luchas y demandas al Estado, que consideramos nuestras.

     

    Creo que lo que está verdaderamente está en debate, al discutirse la cuestión de la autonomía de los organismos de derechos humanos, es la misma concepción de los derechos humanos.  ¿De qué hablamos cuando hablamos de derechos humanos?, ¿quién es el responsable de respetarlos, quién de defenderlos y luchar por su conquista y acceso para todos y sobre todo:  ¿Por qué solo el Estado puede violarlos?

    Los derechos humanos no son “esencias” místicas de la naturaleza humana ni mucho menos concesiones graciosas del poder inscriptas en la Ley; no, para nada, son hitos del largo camino de lucha de la sociedad contra el poder omnímodo del Estado, de las clases subalternas contra las clases dominantes que han modelado el Estado y el Derecho en su beneficio y para la continuidad de su dominación y en su contenido actual se resumen casi todas las tradiciones y culturas políticas de Occidente.

    • El Cristianismo primitivo y la Iglesia del Pueblo que propusieron la igualdad de todos los hombres al postular que todos somos Hijos de Dios y por ello, hermanos que debemos amarnos y poner la otra mejilla cuando somos agraviados y no responder con el Ojo por Ojo de la Ley del Talión.
    • El Liberalismo, que desde la Carta Magna que los británicos arrancaron a su Graciosa Majestad en 1215 iniciaron un largo camino que pasa por la Revolución Francesa y llega a la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 proclamada por los vencedores de la gesta antifascista en las Naciones Unidas de entonces.
    • El Comunismo que desde 1848 intenta superar la formalidad de la igualdad proclamada por la burguesía, expresada en la concepción de igualdad de oportunidades –no importa que algunos tengan millones de dólares y otros centavos- conquistando una real igualdad basada en el pleno acceso a los medios de producción, a los medios de comunicación, la cultura y la educación y en general a todos los derechos proclamados, pero no cumplidos, por el orden jurídico internacional y nacional.
    • Y aún debemos reconocer el impacto en la noción actual de los derechos humanos de la cultura de los Pueblos Originarios, sobre todo en el avance que tiene la propuesta de reconocerle derechos a la Pachamama, cesando las agresiones ambientales que –por ejemplo- el modelo sojero y extrativista de la Argentina, ocasionan cotidianamente.
    • Desde otra perspectiva, se ha avanzado en una mayor comprensión del derecho a la pluralidad de opciones sexuales, la igualdad entre los sexos y el derecho a elegir el genero, y más en general la tolerancia ante las diferencias nacionales y de todo tipo.

     

    Digamos también, que en el fondo de la discusión en curso entre nosotros, está presente la verdadera interpretación que tengamos de los hechos del Terrorismo de Estado: una mirada individualista de lo ocurrido, pensar que algo nos pasó individualmente y no como parte de un proyecto colectivo de transformación social, históricamente constituido, da paso a la noción de “afectados” y habilita una perspectiva sobre la reparación que puede agotarse en el castigo a los responsables directos del dolor ocasionado a la víctima (y por extensión y perversidad de la desaparición, a los familiares de los compañeros desaparecidos);  desde allí puede construirse una mirada simplista sobre los juicios y la fantasía de que con el castigo a los culpables de los hechos que sufrieron “mis familiares” o “yo mismo”, o aún menos, con la mera descalificación social de los represores sostenida en el discurso gubernamental, se puede clausurar la lucha por los derechos humanos, dado que se habría cumplido el sueño de justicia para los afectados.  Y si eso fuera así, los organismos podrían correrse del lugar de reclamantes para pasar al lugar de gestionar la labor estatal; dicho sencillamente, dejar de reclamar el acceso universal a una vivienda digna para todos, la interrupción de los desalojos rurales y de los pueblos originarios, el apoyo a las luchas contra los desalojos y por la vivienda, se libren estas luchas del modo que se libren que no somos Dios para juzgar como el pueblo defiende sus derechos, para pasar a administrar dineros del Estado destinados a planes de vivienda, adjudicando a esa acción el  rol fundamental en la solución del problema, invirtiendo la lógica histórica del accionar de los organismos que siempre fueron –y deben seguir siendo- reclamantes del Estado y no eslabones de la cadena administrativa de respuesta a las demandas..

    En esa confusión de roles, es que se generan espacios para que algunos perpetren los actos denunciados en la Fundación Madres (que deberán ser investigados de un modo imparcial y hasta llegar a la verdad) y se crean las condiciones para la vertiginosa ofensiva de la derecha por detener la lucha contra la impunidad y por una democracia verdadera, que no se agote en el voto ni mucho menos en la delegación de la soberanía popular; sino que se piense a si misma como poder popular, como organización de los más, que no pueden ser  pensados como objeto de la “bondad” o la “generosidad estatal”, sino como activos constructores de su historia; único camino para que los derechos humanos sean realidad para todos que podría ser el otro nombre del sueño eterno de los pueblos de conquistar la libertad. Para todo ello, la autonomía de los organismos de derechos humanos es condición sine qua non.


    [1] ver la nota de La Nación del 15 agosto de 2010 donde algunos de los que juzgaron la Junta de Comandantes despliegan este discurso

    [2] Nicolas Iñigo Carrera, “La estrategia de la clase obrera. 1936” Pimsa. La Rosa Blindada. 2000

    [3] La AABA se fundó el 26 de junio de 1934

    [6] Oliver Reboursin, investigación sobre la historia de la Liga, ,material inédito todavía.

    [7] la Marcha se sigue realizando convocada por un conjunto de organismos encabezados por Madres Línea Fundadora, pero ya sin la participación de la Asociación Madres y de Hebe.

    [8] el término es insuficiente y tiende a confusión, cómo si sólo los familiares –y sólo algunos familiares- de los desaparecidos hubieran sido afectados y no todo el pueblo argentino que sufrió un despojo incalculable en riquezas materiales y valores culturales, amén de la destrucción del capital humano (factor subjetivo diría el Comandante Guevara) que representaban los miles y miles de cuadros políticos frustrados por el Genocidio.


  • › LA CAMARA DE CASACION CONCEDIO LA PRISION DOMICILIARIA A REYNALDO BIGNONE Y A SANTIAGO RIVEROS

    Dos jefes de la represión, a su casa

    El Tribunal Oral dispuso que la condena a perpetua se cumpliera en una cárcel común, pero Casación consideró que esa medida era “arbitraria”. Denuncian que el fiscal Romero Victorica no fue a la audiencia en la que se resolvió el tema.

     Por Adriana Meyer

    “Una burla más del sistema judicial.” Así calificó Iris Avellaneda el fallo de la Cámara de Casación que otorgó el beneficio del arresto domiciliario a los genocidas Reynaldo Bignone y Santiago Omar Riveros, condenados a prisión perpetua por el asesinato, entre otros casos, de su hijo de 15 años, el “Negrito” Floreal Avellaneda, cometido durante la dictadura. La mujer, a su vez sobreviviente del centro clandestino El Campito que funcionó en Campo de Mayo, anunció que apelará la resolución y que denunciará al fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica por no concurrir a la audiencia convocada por el tribunal para resolver el pedido de los represores, finalmente concedido, de purgar su condena en la comodidad de sus hogares.

    Entre abril y agosto de 2009, Iris Avellaneda estuvo todos los días en la primera fila, sentada junto a su marido Floreal, durante las audiencias del juicio que llevó adelante el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín. Ayer recordó que esos jueces “condenaron a Santiago Omar Riveros por el asesinato de mi hijo y las torturas que me propinaron en el centro clandestino de Campo de Mayo a la pena de prisión perpetua de cumplimiento en cárcel común”. En aquel momento, la defensa oficial del imputado solicitó que el cumplimiento de la condena fuera en su domicilio, petición que fue denegada por el tribunal que lo condenó expresando específicamente que el beneficio no correspondía “en virtud de la gravedad y el carácter de los delitos sancionados (crímenes de lesa humanidad), las altas penas a las que había sido condenado”, y aplicó la regla general según la cual “quienes resulten condenados por estos delitos cumplan la sentencia en cárcel común”.

    Hace dos semanas, los jueces de la Sala 2 de la Cámara de Casación, Guillermo Yacobucci, Juan Fégoli y Luis García, revocaron esa parte de la sentencia porque consideraron “arbitraria” la decisión de que cumplan la condena en cárcel común, y dictaron el cumplimiento de la pena en su casa. “La resolución invoca la avanzada edad de ambos, que son octogenarios, pero creemos que no cambiaron sus condiciones de salud, de modo que no corresponde modificar un aspecto sustancial de la condena”, dijo una de las abogadas del caso, Sabrina Dentone, de la Liga Argentina de los Derechos del Hombre (LADH). Ese organismo de derechos humanos analiza la posibilidad de apelar el fallo mediante un recurso extraordinario ante la Corte Suprema, en forma conjunta con las demás querellas que participaron de aquel proceso. Hasta ayer, la medida que beneficia a los genocidas no se había hecho efectiva, porque estaba pendiente una notificación a la fiscalía de Casación, según comentó a Página/12 Pedro Dinani, otro de los letrados de la LADH que representó a los Avellaneda.

    Avellaneda y su madre fueron detenidos por una patrulla militar y policial en un violento allanamiento a su casa de Munro. Los represores buscaban a su padre, un delegado sindical comunista, que logró escapar. Iris y el Negrito Floreal fueron llevados primero a una comisaría y luego a Campo de Mayo, cuya máxima autoridad era Bignone, como comandante de Institutos Militares. Meses después el cuerpo del chico apareció en la costa de Uruguay con signos de haber sido salvajemente torturado y muerto por empalamiento, y la madre fue enviada a la cárcel de Olmos.

    Respecto de la ausencia del fiscal Romero Victorica en la audiencia sobre el pedido de prisión domiciliaria de Bignone y Riveros, Avellaneda dijo que espera “una investigación y la correspondiente sanción al miserable colaborador de los genocidas que hace tiempo debiera haber sido removido” de su cargo. “Esta decisión es contraria a la jurisprudencia mayoritaria que se ha elaborado en ese sentido y a toda razón de justicia y beneficia a quienes han cometido crímenes de lesa humanidad”, se lamentó Iris. Y advirtió que “lo que se busca con estas decisiones es tornar nula la justicia por la que hemos luchado por más de treinta y cinco años, se les permite pasar el resto de sus vidas en su casa, rodeados de sus afectos, lo que les fue negado a los 30.000 compañeros desaparecidos”.


  • IRIS AVELLANEDA, SOBREVIVIENTE DEL “CAMPITO” DE CAMPO DE MAYO, MADRE DEL ASESINADO NEGRITO FLOREAL AVELLANEDA,  DIRIGENTE NACIONAL DE LA LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE DENUNCIA QUE LOS GENOCIDAS RIVERO Y BIGNONE FUERON ENVIADOS A SUS CASAS A PESAR DE HABER SIDO CONDENADOS A PERPETUA EN CARCEL COMUN, CON COMPLICIDAD DEL FISCAL ROMERO VICTORICA QUE DEBIERA SER SANCIONADO

     

    “El Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martin, condenó a Santiago Omar Riveros por el asesinato de mi hijo y las torturas que me propinaron en el centro clandestino de Campo de Mayo, a la pena de prision perpetua de cumplimiento en carcel comun.-“

     

    “La defensa oficial del imputado solicitó que el cumplimiento de la condena fuera en su domicilio, petición que fue denegada por el tribunal que lo condenó expresando específicamente que el beneficio no correspondía “en virtud de la gravedad y el carácter de los delitos sancionados (crímenes de lesa humanidad) y las altas penas a las que había sido condenado y que la regla general es que quienes resulten condenados por estos delitos cumplan la sentencia en cárcel común”.”

     

    “La Cámara de Casación, a través de su Sala nro.2  integrada por los Dres. Guillermo Yacobucci, Juan Fégoli y Luís García revocó el decisorio del Tribunal Oral Federal Nro. 1 de San Martín, considerando arbitraria la decisión de  que cumplan la condena en cárcel común, dictando el cumplimiento de la condena en su casa.”

     

    “Esta decisión es contraria a la jurisprudencia mayoritaria que se ha elaborado en ese sentido y a toda razón de justicia. Y se beneficia a quienes han cometido crímenes de lesa humanidad. “

     

    “Incluso el representante del Ministerio Fiscal, el dr. Juan Romero Victorica, que debería  representar el interés de toda la comunidad y en especial, en este caso, mi interés, no concurrió a la audiencia para defender mis derechos. Esperamos del Dr. Righi y la Procuración General de la Nación, una investigación en forma y la correspondiente sanción al miserable colaborador de los genocidas que hace tiempo debiera haber sido removido de su cargo.”

     

    “Lo que se busca con estas decisiones es tornar nula la justicia por la que hemos luchado por más de treinta y cinco años. Se les permite a pasar el resto de sus vidas en su casa y rodeados de sus afectos lo que les fue negado a los 30.000 compañeros desaparecidos. Se configura así una burla más del sistema judicial.”

     

    Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    CORRIENTES 1785- 2ºC  (1042)  Buenos Aires República Argentina

    Tel./Fax:011-54-43713939

     Asociación Civil fundada el 20 de diciembre de 1937. 

    Miembro fundador de la Federación Internacional por los Derechos del Hombre, organismo no gubernamental con asiento permanente en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y acreditado ante el Consejo de Europa.

     


  • ddhh

    Jueves 14 de Julio de 2011

    Organizaciones internacionales defensoras delos Derechos Humanos tales como : La Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), CIFFCA, FIAN Internacional, Rel Uita, La plataforma Interamericana de Derechos Democracia y desarrollo(PIDHDD) y la  Vía Campesina Internacional ,entre otras, presentaron el pasado 12 de Julio del presente ante el parlamento las conclusiones y recomendaciones derivadas del Informe de la misión internacional de observación en el Bajo Aguán, realizada del 25 febrero al 4 de marzo de 2011, y denunciaron la continuación de asesinatos y graves violaciones de derechos humanos en Honduras .

    El informe se titula “violencia e impunidad en el bajo Aguan, Honduras” y recoge la situación de represión y violencia en que viven organizaciones campesinas en la región del Valle del Bajo Aguán y demás pobladores y pobladoras, quienes se encuentran en un estado de total indefensión y desprotección ante las actuaciones y omisiones de las autoridades en el marco del conflicto agrario que aqueja a esta región en Honduras.

     

    Según datos proporcionados en este informe entre enero 2010 y junio de 2011, 32 campesinos han sido asesinados, con involucramiento directo de cuerpos de seguridad pública y privada, quienes también son señalados como autores de actos de tortura, amenazas, y hostigamiento en contra de los campesinos organizados en la defensa de sus derechos.

    Las organizaciones internacionales que forman parte de la misión de observación, denuncian esta situación de extrema violencia e impunidad, en la cual los movimientos campesinos que legítimamente reivindican su derecho a la tierra se han enfrentado a permanentes atropellos y violaciones tales como al derecho a la vida, a la integridad, a la libertad y la seguridad personal, así como a la vulneración de su derecho a la alimentación, salud, vivienda y educación, sin que los crímenes cometidos sean debidamente investigados y sancionados por las autoridades. Situación que ha llevado a la estigmatización y criminalización del movimiento campesino.

    El Informe revela datos como que entre el 18 de marzo de 2011 y el 15 de junio de 2011, 9 campesinos han sido asesinados, y durante mayo y junio de 2011, se han registrado por lo menos 6 campesinos gravemente heridos durante acciones de desalojo forzoso. Al mismo tiempo, la implementación de las disposiciones legales y acuerdos políticos existentes para resolverlo no ha avanzado en una manera significativa.

    Las organizaciones presentaron al Parlamento Europeo algunas de las recomendaciones dirigidas a las autoridades nacionales y la comunidad internacional. A las autoridades nacionales se les instó para que:

    Investiguen y sancionen de forma expedita todos los crímenes y las otras violaciones graves de derechos humanos cometidas en el Bajo Aguán, incluyendo la persecución de los autores materiales como intelectuales de estos hechos.

    * Cesen de inmediato la represión y la violencia contra el movimiento campesino, en particular los desalojos forzosos y adopten medidas efectivas que brinden protección a las personas en riesgo.

    * Regulen debidamente el funcionamiento de las empresas de seguridad privada, imponiéndoles el respeto pleno de los derechos humanos de la población so pena de la cancelación del permiso de operación en el país.

    * Cumplan las disposiciones legales y los acuerdos políticos relativos a los conflictos agrarios, y lleven a cabo las medidas necesarias para lograr una solución justa y sostenible del problema de la tenencia de la tierra.

    Las organizaciones recordaron el papel fundamental que tiene la comunidad internacional para garantizar la protección y promoción de los derechos humanos en Honduras. Observamos con gran consternación la reincorporación de Honduras a la OEA, sin considerar la ausencia de garantías en materia de investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante y después del golpe de Estado en este país.

    A la comunidad internacional se le instó a que refuerce su atención y acción sobre la situación de derechos humanos en Honduras, en particular en el Bajo Aguán, por lo que debe:

    * Contribuir con medidas concretas y contundentes a una mayor protección de las personas en riesgo, en particular en relación al Bajo Aguán;

    * Realizar un monitoreo permanente de la situación en el Bajo Aguán, especialmente de los avances en la resolución del conflicto agrario, así como de la investigación y condena de los responsables de los asesinatos cometidos que incluiría brindar asesoría técnica a las autoridades nacionales;

    * Asegurar la efectiva implementación de la estrategia local de las líneas directrices de la Unión Europea para la protección de defensores de derechos humanos;

    * Establecer una oficina permanente del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras.

    Para ver el informe completo visite el sitio: http://www.fidh.org/hondura


  • Charla-debate a cargo de José Schulman

    Anoche

    Ayer a las 19.30 en el salón de actos de la Escuela Normal se realizó una charla-debate a cargo del Secretario Nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), José Ernesto Schulman, en el marco del ciclo de encuentros organizados por la Agrupación Política Brote, relacionados con el actual contexto y situación política nacional e internacional.

    Schulman es escritor, educador popular y referente nacional e internacional en la lucha por los derechos humanos.

    En este encuentro abordó temáticas referentes a los Derechos Humanos, el valor de los juicios por la verdad y el accionar de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

    La agrupación Brote comunicó que el objetivo de este ciclo de charlas es ‘promover el debate y análisis de la actual coyuntura.

    Lo enmarcamos como lugar de partida para el desarrollo y difusión del pensamiento crítico, y las posibilidades del socialismo en Argentina’.

    Previamente, José Schulman mantuvo una entrevista en el programa Efecto Radio, por Radio Chivilcoy, en la cual aseguró que ‘los juicios a los represores son el punto más alto que hemos logrado alcanzar para reconstruir la verdad sobre lo que ocurrió en la Argentina. Además, están produciendo un efecto reparador sobre las víctimas y sobre los familiares’.

    ‘Los juicios están produciendo un impacto cultural que es de proporciones notables si se va a ir mensurando con el transcurrir del tiempo. De hecho este 24 de marzo pasado mostró una ampliación de la participación de la sociedad en los actos de repudio al terrorismo de Estado’, afirmó. En cuanto al hecho de entender a la última dictadura militar asociada a un sectores civiles, Schulman resaltó que esa idea se ha extendido notablemente. ‘Estamos planteando que además no alcanza con entender al empresariado como el cómplice civil, sino como el verdadero sujeto principal del drama que se vivió en nuestro país’. ‘La historia va a explicar el período de 1976 como auquel en el cual el empresariado argentino por medio de Martínez de Hoz utilizó a las Fuerzas Armadas representadas por Videla para instalar un plan de reorganización radical de la sociedad argentina’. Asimismo, enfatizó que ‘en ese sentido, a los juicios se los puede visualizar como un gran analizador cultural de la Argentina, son una conquista del movimiento popular’.

    José Ernesto Schulman cursó en la escuela central de Komsomol, actual Universidad de Moscú para Humanidad y estudió en la escuela de la Federación Sindical Mundial en La Habana. Miembro del consejo de redacción de las revistas teóricas: cuadernos marxistas y cuadernos de cultura, y columnista de la revista ‘Trabajadores de la Universidad Obrera de Mexico’. Es autor de los libros ‘Tito Martín, el villazo y la verdadera historia de ACINDAR’, ‘La Rioja que resiste, educación y lucha de clases. 50 años la Asoc. de maestros y profesores’, ‘Los laberintos de la memoria. Relatos de la lucha contra la dictadura y la impunidad’, ‘La parte o el todo. Un mapa para recorrer la lucha de clases en la Argentina’ y ’17 instantes de una primavera’ Schullman es ex preso político del centro clandestino de detención ‘ La Cuarta ‘ de la ciudad de Santa Fé, y como tal, querellante contra el grupo de represores de esta ciudad. Querellante particular en la causa Triple A y en representación del Partido Comunista contra el primer cuerpo y la Triple A. Testimonió en España en la causa del juez Garzón. Recientemente participó como invitado en Caracas en el movimiento de venezolanos y venezolanas por la paz en Colombia.


  • Massot y Montezanti son los nombres de la impunidad

    Para escuchar el audio completo del discurso: jose-schulman-audios-mp3_rf_717387_1.html

     

    Publicado el 30/06/2011 por coberturacomision (Nota con audio)en el blog juiciobahiablanca.wordpress.com

    El titular de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, José Schulman, dijo este martes en Bahía Blanca que los represores “no prestaron atención a lo que predicaban en las academias militares, en la Escuela de las Américas que los Estados Unidos organizó para que los oficiales de América Latina se conviertan en asesinos”.

    ”Es muy simple, los manuales dicen que la batalla no cesa hasta que no cesa la resistencia, y hoy les estamos explicando que aunque ellos creyeran otra cosa, nunca cesó la resistencia de Argentina. Ni en los centros clandestinos, ni en las cárceles, ni en las calles, ni adentro ni afuera del país”, sostuvo.

    Para Schulman los juicios responderán dos preguntas: “La primera, es que van a responder quiénes eran los 30 mil. Van a dejar de ser una sombra, van a dejar de ser una huella, un número y van a recobrar la cara pero también la historia, lo que pensaban, lo que querían y por qué luchaban”.

    ”Eso a nosotros, los sobrevivientes, los familiares y los que hemos luchado juntos para llegar hasta aquí, nos plantea un debate que es nada menos que qué entendemos por reparación”.

    El dirigente de la Liga por los Derechos del Hombre manifestó que “nunca pensamos la tragedia en términos individuales” y ejemplificó comentando que “Floreal Avellaneda -padre de un niño de 15 años asesinado-, al final del juicio dijo ‘Nada de lo que le pasó a mi familia le pasó por ser la familia Avellaneda sino porque querían instalar un modelo de país neoliberal y capitalista’”.

    ”Creemos que los juicios comienzan la reparación porque comienzan el castigo con algunos de los crímenes y abren la discusión sobre la verdadera y definitiva reparación a la cual tiene derecho el pueblo argentino que no es otra que la reparación al cambio económico político cultural y social que se instaló con la tortura y con la sangre de los compañeros”, agregó.

    Asimismo, en su discurso afirmó que “los represores no son ni locos, ni perversos, ni confusos eran gente que tenía una decisión y la van a sostener seguramente, que era la convicción de que en Argentina ya no se podía hacer un golpe igual al del ’30, o al del ’43, o al del ’55 o del ’62 o del ’66″. ”Había que hacer un genocidio para cambiar la Argentina de raíz.

    Y somos mucho más el fruto de la violación del terrorismo de estado que herederos de la causa de Mayo y los juicios nos tienen que ayudar a recuperar el sueño de nuestros compañeros, que no era otro que el sueño de Mayo, y volver a poner en el horizonte la causa de la definitiva y verdadera segunda independencia nacional que necesitamos para volver a ser el país que fuimos, el país que soñaron, el país que soñamos, el país que asoma desde Cuba, en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador y en los pueblos de América Latina”, dijo Schulman.

    Finalmente, advirtió que “los juicios no solo nos van a decir mucho más sobre nuestros compañeros sino que nos van a decir mucho más sobre los represores. No quiero bajarme de este palco sin decir que la impunidad en Bahía Blanca tiene el nombre de Massot y del directorio de La Nueva Provincia, tiene el nombre de Montezanti que fue cómplice del asesinato del Watu Cilleruelo!

     


  • Quisiera decir dos cosas previas a la lectura del texto que preparamos desde la Liga Argentina por los Derechos del Hombre para este debate.

    Lo primero es contarles, a los que están acá en la ex Esma, que este ciclo va por su cuarta sesión y que se está transmitiendo en vivo y en directo por la radio La Retaguardia; saludamos a la audiencia radial, agradecemos a los compañeros periodistas y esperamos contar con ellos en los próximos encuentros porque este ciclo lejos de agotarse, se amplía, recibimos propuestas de tratar más casos y así será.

    Lo segundo es decirles que justo hoy hace un año falleció Floreal Avellaneda, y que lo vamos a homenajear como corresponde cuando discutamos el caso de la empresa Tensa, que ordenó el secuestro de toda la Comisión Interna, y en el marco de ese operativo fueron secuestrados su compañera Iris, que está hoy con nosotros, y su hijo Floreal que todos saben fue asesinado y por el cual logramos en el año 2009 condena a prisión perpetua para los Generales Riveros y Verplaetsen.

    Casi todas las cuestiones que voy a plantear ya fueron afirmadas en este panel; lo que nos alegra porque más allá de las diferencias que hemos tenido, tenemos y tendremos en el futuro seguramente; se evidencian una serie de coincidencias en cuestiones de fondo que explican que podamos actuar juntos en los juicios y luchar contra la impunidad.

    Vamos con el texto.

    De tanto repetirlas, algunas palabras pierden sentido. En los últimos años, con el el avance  de los Juicios, los conceptos “Terrorismo de Estado”, “Plan sistemático”, “Delitos de Lesa Humanidad”  “Genocidio” circulan por muchos  ámbitos y generan una confusión de sentidos que tiende a reducir todo a una escena: el momento de la tortura física, y aún más, la tortura mediante la picana eléctrica y los golpes. Focalizada así la escena, se reducen los actores del drama a dos: el torturador y el torturado.

    De esta manera se pierde de vista el contexto; el Terrorismo de Estado se transforma en una afrenta personal, pierde el sentido histórico y habilita la reparación como una cuestión individual en vez de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia que puedan lograr la vindicación de los compañeros resignificando sus sueños revolucionarios;  que no es lo mismo, aunque lo parezca.

    De hecho, en casi todos los juicios, al menos hasta ahora, lo único que la Justicia se permite ver es esta escena.  Si partimos de ella, de la escena de la mesa de torturas y abrimos el foco, nos encontramos con que la sala de tormentos estaba en un centro clandestino que  podía situarse en una vivienda a tal fin alquilada (por ej. Orletti),  en un establecimiento militar (por ej. Campo de Mayo o ESMA),  en una seccional de Policía (la  de Villa Martelli, donde estuvo Iris), o en cualquier otro establecimiento estatal (la Escuelita de Famaillá en Tucumán o el Hospital Posadas) y aún en edificios pertenecientes a complejos industriales (como el Albergue de solteros de la empresa Acindar o el quincho de la Ford que fueron lugares de tortura y exterminio de sus obreros).

    Esta segunda mirada ya nos remite a un conjunto de actores que permanecían ocultos: la cadena de mandos militar, la estructura administrativa burocrática que mantenía en funcionamiento los centros clandestinos en comisarías, unidades militares, escuelas, hospitales y empresas industriales.

    Es obvio que esta mirada es incompatible con juicios contra un represor para esclarecer la muerte de una compañera, tal como ocurrió el año pasado en Santa Fe donde se condenó Mario Facino, por la muerte de Alicia López; como si Facino solo la hubiera capturado, alimentado, trasladado, torturado, asesinado y ocultado su cadáver.

    Pero aún podemos abrir el foco un poco más y observar la región como escena, entonces veremos que ese conjunto de personas que coadyuvaban a que se pudiera producir la escena primera (la de las torturas), tenían diversas y variadas relaciones de mando, en orden ascendente y descendente, puesto que la Junta Militar organizó toda la labor del Terrorismo de una manera piramidal.

    De este modo, cada unidad dependía de una zona,  ésta de un área y así sucesivamente. Y no se trata sólo de pensar en la cadena de mandos subordinada a la Junta, hay que pensar también en  la cadena de mando de las instituciones estatales (los hospitales y el Ministerio de Salud, la cárceles y el Sistema Penitenciario, los cementerios, los hogares de niños,  los juzgados federales) todos fueron parte del sistema represivo o fueron funcionales a él.

    Un ejemplo de esto es el  Ministerio de Educación y Cultura que elaboró las listas negras de la censura a maestros, profesores, a los artistas e intelectuales, algunos de los cuales fueron arrestados, secuestrados y desparecidos luego;  pero cuyos responsables no solo no han sido juzgados sino que ni forman parte del debate sobre el genocidio. De igual modo, como se dijo acá, los dueños de las radios y diarios que aplicaban esas directivas, y sobre todo los empresarios que elaboraban listas de dirigentes y militantes sindicales, uno de los insumos principales de la cacería humana.

    Pero si un genocidio, cito, es el exterminio de un grupo nacional para la reorganización radical de una sociedad, lo más perjudicial de focalizar la atención solamente en la escena de la torturas es que se pierden de vista a los grupos económicos que se beneficiaron del Terrorismo de Estado. Y lo hicieron en dos tiempos.

    El primero de ellos, lo hicieron de  un modo directo, con toda clase de negociados y fraudes. Esto es lo que se verifica en el caso de la empresa Clarín, que junto a los Mitre de la Nación, se apoderaron casi sin costos de la empresa Papel Prensa, complementado sus posiciones de monopolio económico y de control total de la circulación de la información en acuerdo con la dictadura.

    El segundo momento, formalmente bajo gobiernos “democráticos”, los mismos grupos económicos se beneficiaron con con  los cambios promovidos por el recetario del Consenso de Washington, en primer lugar con la modificación de la legislación laboral, que destruyó un siglo de conquistas obreras y la privatización de las empresas estatales (el petróleo, el gas, siderúrgica, ferrocarriles, comunicaciones, etc.)

    Proponemos, como hipotesis, como ejericio teórico,  imaginar esta segunda fase como la de la realización del Genocidio, del mismo modo que Carlos Marx presenta la venta de la mercancía y la producción ganancia como el momento de realización de la plusvalía entendida como una relación social de dominación en la esfera del trabajo productivo pero cuyos resultados se verifican en el mercado al momento de la venta.

    Hay un momento de gestación, de creación, de elaboración, de extracción de un plus por encima del trabajo retribuido y ese momento es el de la producción de las mercancías; y hay un momento en que ese plus, que se mantiene oculto en la mercancía, latente, se realiza, se explicita, se puede apropiar por los apropiadores y ese momento es el de la venta en el mercado.

    Del mimso modo, yo propongo que pensemos en que hay un momento en que se crean las condiciones indispensables para poner en marcha un modelo de concentración de la riqueza y empobrecimiento de los trabajadores y las clases subalternas, de subordinación económica, diplomática, militar y cultural a los centros imperiales y ese momento es el del despliegue del Terrorismo de Estado –que comenzó bastante antes del 24 de marzo del 76-, y hay un momento en que el modelo se despliega en toda su perversidad y potencia, y ese momento transcurre en el periodo post dictadura, puntualmente en los 90 bajo el gobierno de Menem.

    Es conocida la respuesta de Roberto Alemann, ex secretario de Hacienda de la dictadura,  a un periodista que le preguntaba sobre el por qué no habían avanzado más en las privatizaciones durante el gobierno militar, textual de Alemann: Nosotros liquidamos la subversión, derrotamos al movimiento sindical y desarticulamos a la clase obrera. Todo lo que vino después fue posible por nuestra labor.

    Antes, durante y después del golpe, los grupos económicos beneficiados, construyeron un sistema de alianzas y entrelazamientos ideológicos y económicos que  dan lugar a la creación de un verdadero bloque social que excede largamente la noción de “cómplices civiles” de la dictadura militar pues son los verdaderos impulsores, ideólogos, sostenedores y los primeros beneficiarios, favorecidos por el Terrorismo de Estado, que constituye de esta manera pensada, una herramienta de acumulación capitalista formidable, indispensable para la reformulación neoliberal de la Argentina.

    En este ciclo de debates hemos visto las maniobras de Martínez de Hoz desde el Ministerio de Economía para favorecer la Siderúrgica Acindar, de la que había sido presidente del Directorio, especalmente los avales estatales para un crédito externo nunca pagado con el que construyeron la Planta Integrada que les permitió romper el monopolio estatal de producción de Acero en manos de Somiza, hemos visto el papel de la Mercedes Benz en la provisión de camiones y carriers, hemos recibido documentación desclasificada de los EE.UU. donde los empresarios de la Ford se quejan de que los grupos de tareas desaparecen muchos más trabajadores de los que ellos denuncian y hemos visto como la dictadura transformó la construcción para el Mundial, las autopistas y otras obras públicas en un inmenso negocio para Acindar y sus aceros, Amalita Fortabat y el cemento de Loma Negra, la destrucción de los ferrocarriles y la potenciación del transporte automotor para favorecer a la Ford, la Mercedes Benz y las petroleras que sostenían el transporte automotor.

    Y hoy vemos como esas acciones dictatoriales se consuman directamente en la expropiación de un grupo empresarial en beneficio de otro.

    La acumulación original del capital casi en estado puro.

    Sin embargo, con todo lo que hemos dicho la mirada no sería del todo certera si no abrimos aún más el foco para incorporar el rol de los gobiernos extranjeros, las acciones encubiertas de sus agencias de inteligencia y los grupos económicos de los Imperios. Ellos fueron quienes dieron asesoramiento y capacitación a los militares y aprovecharon la ocasión para producir una penetración de sus capitales, como pocas veces se vio en la historia latinoamericana.

    Lejos de las pretensiones nacionalistas, llevadas al paroxismo con la Guerra de Malvinas, el periodo de vigencia del Terrorismo de Estado es acaso el de mayor perdida de independencia y autonomía en las decisiones nacionales, y no sólo en el terreno estrictamente militar sino en el de la toma de decisiones que afectaban la economía, la política, la cultura, el medio ambiente, la cultura y todas las cuestiones de la vida de los argentinos.

    Si la Primera Independencia había sido frustrada por el triunfo del bloque porteño/británico que puso en marcha la República de Roca y el modelo capitalista Agro Exportador, la dictadura y su continuidad “democrática” nos hundieron en las “relaciones carnales”, como  escena pornográfica y decadente de una dependencia neocolonial, que nos convoca de nuevo a la lucha por la Segunda y Definitiva Independencia, aquella que reclamaba el Comandante Guevara en su Mensaje a los Argentinos del 25 de Mayo de 1963.

    Sin duda, esta percepción ampliada del Terrorismo de Estado nos exige otra mirada sobre el Estado y sobre los cambios que el Estado sufre al aplicar el Terrorismo como modo de dominación y disciplinamiento social puesto que el Estado que practica el Terrorismo se modifica a sí mismo de una manera sustancial apelando luego, a lo que han llamado “continuidad jurídica” para consolidar esos cambios y preservarlos de los cambios en el Gobierno, que es lo único que estas democracias ponen en discusión.

    El Estadomoderno,  el EstadoqueorganizaelGenocidio y el EstadopostGenocidio ponen de relieve la crisis del pensamiento liberal que se ha mostrado incapaz de comprenderlo; tal como se verifica –aunque no exclusivamente- en la limitación cultural del Poder Judicial argentino para juzgar el Genocidio.  Y aquí hablo de la parte del Poder Judicial que tiene voluntad de juzgar el genocidio, puesto que sabemos que hay otra parte que no tiene la menor voluntad de hacerlo,  como el caso de la jueza federal Cosidoy que se presentó en el juicio por la causa Diaz Besone para decir que ella no podía creer que su amigo Galtieri hubiera podido cometer alguna vez algún delito.

    Ahora hablamos de la parte del Poder Judicial que si quiere investigar y tiene una limitación cultural en comprender qué es lo que está investigando.

    Hay una investigadora norteamericana muy recomendable Patrice Mc Sherry. Ella, concluyendo sus estudios dice  “…la guerra contrainsurgente reestructuró de manera profunda al Estado y a la sociedad (…) vinculadas de manera intrínseca a la remodelación que la contrainsurgencia hizo del sistema de gobierno, estaban el establecimiento y movilización de aparatos del Estado paralelos o en las sombras que se estructuraron para aplicar y  ampliar el poder represivo del Estado con respecto a la Sociedad…”, y sigue, “…los militares de América Latina que actuaron normalmente con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, derrocaron a los gobiernos civiles y destruyeron otros centros de poder democrático; los enumera  (partidos, sindicatos, Universidades y sectores constitucionalistas de las Fuerzas Armadas) precisamente cuando la orientación de clase de los Estados estaba a punto de cambiar o se encontraba en el proceso de cambios el poder estatal a los sectores no elitistas…Evitar tales transformaciones del Estado era uno de los objetivos claves de las elites de América Latina y los funcionarios de Estados Unidos también lo consideraban como un interés vital de la seguridad nacional.”.  Cierre de la cita.

    He aquí la clave del drama: la razón del mal que descarta cualquier banalidad.

    Defender el status quo, pero no para mantenerlo inalterable sino para hacerlo más injusto, más subordinado al Imperio, más cruel, más dominador en todos los sentidos y todos los espacios de la vida social.

    Ahora, podemos decir sin temor a equivocarnos o que nos falten pruebas, que fue para evitar las transformaciones mencionadas que se organizó el exterminio de los militantes que sostenían proyectos transformadores, encarnados en fuerzas políticas, sindicales, religiosas, estudiantiles, culturales y sociales, hostiles al proyecto de dominación.

    Esto es lo que más se ve, lo que más se conoce del Terrorismo de Estado. Pero a esa función primaria de la que habla el anexo II de Inteligencia del  ”Plan del Ejército”, Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional que contiene casi, con anticipación la lista de los que van a ser exterminados, pues nombra uno a uno a los partidos, fuerzas sociales y organismos de derechos humanos (orgullosos estamos de que la Liga estuviera en ese lista como objetivo a destruir); a esa labor destructivas a los fines didácticos debemos añadirle las labores de reformulación del capitalismo,  a las que llamaremos “constructivas”  para lo cual debían ajustar cuentas con los sectores empresarios que defendían el antiguo modelo capitalista,  vigente desde 1945 -modificado parcialmente una y otra vez por presión del Imperialismo y sus socios locales de un lado y las luchas populares del otro-

    Si atacaron a la Confederación General Económica, a Gelbard y su grupo es porque ese grupo defendía una concepción del capitalismo que nada tenía que ver con el neoliberalismo y que si tenía que ver con la idea que el capitalismo argentino podía sostenerse en el mercado interno, en la complementación de la industria y el campo, y con otras ideas que se forjaron en la Resistencia larga del 55 al 75 también de las capas medias urbanas y rurales

    Entonces, desde la perspectiva de la correlación de fuerzas generales (económicas, sociales, políticas, culturales y militares) podríamos concluir que la operación contrainsurgente, el Terrorismo de Estado, el horror, la barbarie, como lo quieran llamar  modificó la correlación de fuerzas  en varios sentidos.

    i.      al interior del bloque de Poder, entre las distintas fracciones que terminaron agrupándose a favor o en contra del Terrorismo de Estado. El caso Papel Prensa alerta, ilustra sobre el uso del Terror para destruir grupos empresariales y la expropiación de unos grupos por otros respaldados por la fuerza militar y el Imperio, pero sólo ilustra un fenómeno generalizado y sistemático: más de seiscientos empresas son las que se apropió la dictadura y asignó a la Conarepa, pero también del mismo modo que  las acciones de Papel Prensa están manchadas de sangre los papeles de la Deuda Externa, las acciones de Acindar, el City Bank, la Ford,  Loma Negra, Mercedes Benz o la Shell, y así en más.

    ii.      como una consecuencia mediata de la modificación de fuerzas entre las clases dominantes y subalternas se produjo un drástico cambio en las relaciones laborales, al interior de las empresas, entre el trabajo y el Capital aumentando drásticamente ritmos y jornadas laborales, pauperizando las condiciones de trabajo, reduciendo salarios: aumentando la explotación y constituyendo este procedimiento, sumado al mencionado en el punto anterior, un verdadero proceso de acumulación originaria del capitalismo para poner en marcha el modelo neoliberal que se revelaría en toda su dimensión en los 90.

    iii.      los treinta mil desaparecidos son lo más conocido, claro está. El exterminio da cuenta tanto del pavor de los miembros del bloque de poder como del nivel de desafío construido en la Argentina. Ninguna clase social o bloque asesina treinta de mil seres humanos si no teme por su supervivencia como clase, por sus privilegios. Por ello el descenso de la participación de los trabajadores en la distribución de la renta nacional, de cerca del 49% en 1974 al 30% para finales de los noventa, confirma el sentido último y profundo del genocidio:  conservar el sentido de clase del Estado, para lo cual no sólo necesitaban eliminar el desafío revolucionario, sino reformular el capitalismo hacia el modelo neoliberal.

    La Argentina sigue siendo una sociedad post genocidio por donde se la mire: por la continuidad del modelo económico, por la profundidad de los cambios culturales impuestos y por el tipo de democracia minimalista que nació de aquellos fuegos. Por todo esto y con la importancia histórica que el castigo a los represores logrado tiene[1], yo tengo acá que llevamos 208 represores condenados de los cuales la Liga Argentina por los Derechos del Hombre participó en trece juicios orales donde se condenó a ciento cuatro de esos represores, valorando todo esto, lo que queremos decir es que los juicios conquistados no agotan la reparación que el pueblo merece.

    Si la impunidad es la falta de castigo; aún está pendiente el castigo para  aquello que Rodolfo Walsh clasificaba como el crimen mayor de la dictadura, cito textual de su Carta a la Junta Militar: “Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno-decía Rodolfo- debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.   En un año –les dice-  han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales”. Cierro la cita de Walsh.

    Lo que hemos tratado de demostrar en base al análisis concreto de los cuatro casos analizados, Acindar, Ford, Mercedes Benz y Papel Prensa, que esas primeras medidas que denunciaba Walsh estaban al servicio de un proceso de reformulación integral del capitalismo que fundó una nueva Argentina que no conocía ni imaginabamos y que esa nueva Argentina sigue en pie, al menos en sus cimientos profundos y sistémicos, y es allí donde debe ponerse la mirada, para llevar a juicio a los grupos económicos que impulsaron, legitimaron, sostuvieron y se beneficiaron del Terrorismo de Estado y a eso nos comprometemos un conjunto de organizaciones de derechos humanos entre las que se cuentan la Liga, el Serpaj, la Apdh, la Asociación de Ex Detenidos y muchas más; pero sobre todo para poner en el horizonte de la nueva generación que tan magníficamente se incorpora a la lucha, la consigna de la Segunda y definitiva independencia.

    Por ello nosotros ponemos el derecho a la autodeterminación de los pueblos al frente de nuestro programa de lucha por los derechos humanos a nivel americano; del mismo modo que defendemos –en toda circunstancia- el derecho de los pueblos a luchar por los derechos humanos, por todos los derechos para todos, por todo lo que le corresponde por derecho y por historia, y consideramos el derecho a luchar por los derechos humanos  como el primero de los derechos, aquel que como un termómetro señala la dimensión verdadera de la causa humanitaria, y es por ello, permítannos que lo digamos en este lugar tan simbólico, que nosotros seguimos entendiendo como desde hace setenta y tres años que el rol de los organismos de derechos humanos fue, es y será siempre el de esclarecer, difundir y contribuir a organizar la lucha popular por el acceso a sus derechos, con plena autonomía de todos los poderes, del Poder Judicial y del Poder Económico, del Poder Mediático pero también de los gobiernos de turno, por más simpáticos o cercanos que algunos de estos poderes sean o parezcan ser, porque sin autonomía verdadera –que no es indiferencia, que no es  neutralidad, que no es  apoliticismo- sino un pensar desde el lugar de los derechos humanos – los organismos pueden perder el rumbo y  perder eficacia al momento de aportar a conquistar la democracia verdadera, esa que tanto necesitamos, ahora y siempre.

    Si en los ochenta, los sandinistas provocaban el debate afirmando, Tomás Borge,  que quien quiera democracia verdadera deberá luchar contra la dependencia, no viene mal hoy en día provocar debates diciendo que quien quiera la Segunda y Definitiva Independencia deberá luchar por la Democracia Verdadera, cotidiana, con protagonismo popular en la gestión de todas las cosas en todos los espacios sociales para que los hombres y las mujeres sean los verdaderos protagonistas de la historia y no espectadores privilegiados de un drama actuado por otros, pero que los afecta de un modo decisivo; porque, como decía el Comandate, esa gran humanidad ha dicho basta y en su marcha de gigantes ya no se detendrá…


    [1] a la fecha, hay poco más de doscientos represores condenados en primera instancia y muy pocos con el fallo confirmado por la Corte Suprema.


  • Trataron el caso papel prensa en el ciclo “empresas y terrorismo de estado”

    “Hasta hace unos años este debate era impensado”

    Publicado el 24 de Junio de 2011

    Por Gimena Fuertes
    El caso Papel Prensa cerró, por ahora, el ciclo de debate “Empresas y Terrorismo de Estado” del que también formaron parte las empresas Acíndar, Mercedes Benz y Ford. El subsecretario de Derechos Humanos, Luis Alén, la abogada Guadalupe Godoy, el abogado querellante en la causa Noble Herrera y ex trabajador despedido de Clarín Pablo Llonto y José Schulman, Secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, organización que impulsó el ciclo, se encontraron ayer en la ex ESMA para enmarcar la apropiación de la papelera en el contexto de la dictadura.
    Alén hizo un repaso de la historia de la apropiación de la papelera, desde los secuestros a los integrantes de la familia Graiver, el pago que nunca se supo si se concretó, el pacto de silencio sobre los crímenes de la dictadura que no se publicaban ni en Clarín, ni La Nación ni La Razón, la caída de la dictadura, el comienzo de la teoría de los dos demonios, el juicio a las Juntas, las leyes de impunidad, su anulación durante el gobierno de Néstor Kirchner. Fue entonces cuando contó que él mismo se convirtió en uno de los protagonistas de esta imbricada historia de terror. En mayo de 2010 Rafael Ianover, ex vicepresidente de la papelera, se acercó a la secretaría de Derechos Humanos a contar su historia. “¿Y por qué ahora?”, le preguntó Alén. “Porque tengo 84 años, tengo cáncer de próstata, mi mujer está en estado vegetativo y ya no tengo más nada que perder”, contestó.
    Guadalupe Godoy opinó que “hasta hace un par de años era impensado este debate”. Ahora identificamos a las empresas y a sus dueños no como cómplices sino como sujetos reales del terrorismo de Estado. Empezamos a lograr condenas y también aplastar la teoría de los dos demonios”, se alegró optimista.
    En tanto, Schulman dijo que “se formó un bloque social de poder que excede a la dictadura”. “Las acciones de Papel Prensa están manchadas de sangre, al igual que las de la Mercedes Benz, la Ford y Acíndar. Las grandes empresas se beneficiaron al imponer un drástico cambio en las relaciones laborales”, definió.
    En tanto, Llonto sostuvo que “el hecho de que hoy Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magneto se paseen libres por la calle es porque faltaron jueces que no indagaron. Ahora falta divulgar los nombres de los jueces que hacen que no avancen las causas de la Mercedes Benz, Ford, Acíndar y Atlántida”