• La LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE condena la represión de la que fueron victimas los docentes de la provincia de Santa Cruz quienes desde hace mas de 50 días vienen reclamando ser escuchados sobre sus reclamos salariales y por mejores condiciones de trabajo y al solidarizarse con ellos nos unimos a la solidaridad que las organizaciones políticas populares, el movimiento obrero y a los movimientos sociales vienen expresando con pronunciamientos y movilizaciones.

    Por ello, exigimos que el gobierno nacional tome las medidas necesarias a fin de satisfacer las demandas docentes sea por vías directas o indicando al gobierno provincial de Santa Cruz la urgencia en resolver estos reclamos

    No podemos dejar pasar el intento de justificar la represión en la necesidad de preservar los derechos al libre transito y la tranquilidad, dado que desde hace años aprendimos que cuando hay conflicto de derechos, adquiere mayor jerarquía aquellos que hacen a la dignidad y las condiciones de vida del pueblo, tales como el derecho a un salario suficiente, una educación de calidad y aún más, el derecho a luchar por los derechos humanos que siempre está por encima de cualquier otro derecho.

    A diez años del diciembre del 2001 que sectores autotitulados progresistas pretendan prohibir las movilizaciones callejeras y la lucha salarial revelan la vigencia de las causas que impulsaron aquella rebelión por la democracia y la dignidad nacional.

     

    José Schulman y Graciela Rosenblum por la dirección nacional —

     

    Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    CORRIENTES 1785- 2ºC (1042) Buenos Aires República Argentina Tel./Fax:011-54-43713939

    Asociación Civil fundada el 20 de diciembre de 1937. Miembro fundador de la Federación Internacional por los Derechos del Hombre, organismo no gubernamental con asiento permanente en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y acreditado ante el Consejo de Europa.


  • La batalla de los hinchas de San Lorenzo contra Cacciatore

    Una mirada al dominio dictatorial sobre la sociedad en un punto impensado: el fútbol y los clubes de barrio

    Convocado por la Comisión de Hinchas de San Lorenzo, ayer martes 21 de junio participé en un acto/conferencia de prensa, realizado en un bar de Avda. La Plata al 1700, bar que estaba justo frente al desaparecido estadio de fútbol. Fue para todos, los hinchas y yo, una experiencia inedita: hablar de derechos humanos, del Terrorismo de Estado y de fútbol ante unas trescientas personas, casi todas portando símbolos de su corazón cuervo.

    No pude dejar de pensar que tres días antes, en el entierro del dirigente ferroviario comunista de Villa Constitución, Carlos Sosa, uno de los lideres del Villazo y secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos de Villa Constitución, una bandera de San Lorenzo cubría su cuerpo en el feretro, junto a la roja del comunismo y la azul y blanca de la Argentina. Es que ese es el lugar que ocupa el futbol en la sociedad argentina: una pasión popular incomparable, a la que la dictadura y el Terrorismo de Estado no podían dejar de prestar atención y darle tratamiento.

    En el mes de agosto, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, en su ciclo Julio Viaggio sobre Empresas y Terrorismo de Estado que se realiza en el auditorio Mabel Gutierrez del Edificio Cuatro Columnas que fuera asiento de la Escuela de Mecánica de la Armada, ha convocado a debatir sobre la denuncia de los hinchas del Club San Lorenzo acerca “la desaparición del Estadio del Club Atlético San Lorenzo de Almagro a través de la coacción permanente de distintas ordenanzas que empujaron al Club Social y Deportivo a una venta irrisoria para los valores de entonces”.

    Según el estudioso del tema Adolfo Res “Las ordenanzas 36.019 que disponía la realización de un conjunto urbanístico destinado a vivienda colectiva y la 38.696 que reglamentaba la prolongación de las calles Muñiz y Salcedo y que cortaban en dos el predio que ocupaba el Club y el Gasómetro, fueron parte decisiva a la hora de que a San Lorenzo lo echen de su propiedad.  Pero como para el régimen asesino imperante las ordenanzas parecían no alcanzar para la expulsión del Club de su propiedad de Avenida La Plata al 1700, las amenazas personales a los dirigentes que gobernaron a la Institución fueron moneda corriente. Así fue que el Brigadier Osvaldo Cacciatore desde 1978 en adelante utilizó emisarios para hacerle llegar mensajes a los Dirigentes de San Lorenzo, “comunicando”  que el Club debía dejar el predio que tenía como propiedad en el Barrio de Boedo. Uno de estos mensajeros como relata el escritor y periodista Enrique Escande en su libro “Memorias del Viejo Gasómetro” fue el popular relator José María Muñoz, quien le hizo saber al Vicepresidente de entonces de la Institución, Juan José Passo que “El señor Brigadier está muy disgustado con el Club”, el apriete fue una constante del gobierno de facto y se profundizó aún más cuando el mismo Cacciatore recibió al propio Passo junto al presidente de San Lorenzo Moisés Annán en dos oportunidades, para decirles en la ultima reunión que su paciencia se había acabado y que se apuraran a vender porque sino pasaría la topadora por la totalidad del Club, los dirigentes de San Lorenzo con el lógico temor de aquellos años, le contestaron que para que ello sea posible esto debía aprobarse por los Asambleístas del Club, el mismo Brigadier respondió hagan lo que tengan que hacer, pero “vendan porque sino caeré sobre ustedes piensen en su familia”.  El Presidente Vicente Bonina intentó por todos los medios convencer al Intendente Osvaldo Cacciatore de que se reabra la cancha en 1981. En diferentes reuniones que tuvo en la Intendencia, el Brigadier se negaba a reabrir el Estadio argumentando que todas las instalaciones estaban en mal estado…fue el final del Club, al año siguiente San Lorenzo se vio obligado a mal vender su predio histórico, la Dictadura Militar se llevó puesto con total impunidad y autoritarismo a un Club de raigambre popular que tenía sentido de identidad y pertenencia en el barrio de Boedo.”

    Hasta aquí la denuncia de los hinchas, que ayer se alimentaba de recuerdos que rozan el mito: hablan de una bandera de las Madres desplegada por la hinchada de San Lorenzo en plena dictadura, como razón última del odio gubernamental contra el tradicional club de Boedo. Historias a recuperar. Lo indiscutible es que las referencias al modo en que la dictadura obligó a los poseedores de acciones de Papel Prensa a entregarlas, casi gratuitamente, a los dueños de Clarín y La Nación, son llamativamente parecidas al modo en que el Brigadier Cacciatore obligó a la Comisión Directiva del Club a malvender el estadio con el doble objetivo de hacer un negociado inmobiliario (inmediatamente el espacio físico fue comprado por Carrefour para construir un Supermercado, ¿acaso con pleno conocimiento del negociado como en el caso de Papel Prensa?) y desarraigar un club social de amplia actividad deportiva, cultural y social de todo tipo.

    La sintesis más compacta del Genocidio: un negocio para pocos y la destrucción de las redes sociales de organización popular, por más inocentes que nos puedan parecer ahora.   Por mi parte, al avalar la denuncia y anunciar la actividad en la ex Esma, traté de explicar el Terrorismo de Estado como un mecanismo de disciplinamiento social que buscaba cambiar profundamente el comportamiento social argentino, empezando por la lucha política y sindical, pero abarcando también los modos de organización territorial, y eso incluía a los clubes de barrio que por décadas había creado el movimiento popular argentino desde todas sus culturas políticas y especialmente desde el anarquismo, el comunismo y el peronismo.

    Y que al potenciar el debate para recuperar el espacio físico donde estaba el estadio de San Lorenzo, hoy ocupado por un supermercado de Carrefour, era necesario extender la mirada hacia un fenómeno más profundo: la mercantilización casi absoluta de una pasión argentina, el fútbol, de modo tal que no solo lo han transformado en un negocio multimillonario, vinculado al lavado de dineros del narcotráfico y toda clase de negociados (como bien lo  ha denunciado el gran Diego Maradona) sino que lo han golpeado en su línea de flotación: convertido en un negocio, apagada la pasión, modulado hasta el último detalle de la vestimenta o el cotillón, el fútbol argentino se desliza por el camino de la mediocridad de un modo tal que nos hace olvidar que justamente nació como un juego colectivo, para divertirse y aprender que solo se gana si se juega para el equipo.

    Y de eso se trata otra vez, de armar el gran equipo nacional, que no sea un “seleccionado” de estrellas, sino un inmenso movimiento popular de recuperación de este deporte como parte imprescindible de la verdadera identidad nacional, patriota, latinoamericanista y antimperiaslita, que nos coloque en el camino de la Segunda y definitiva Independencia, que no solo nos haga libres, sino más felices


  • para escuchar mis palabras en 2011:    http://www.ivoox.com/homenaje-a-carlos-sosa-audios-mp3_rf_801111_1.html

     

    Se fue uno de los históricos dirigentes obreros y populares que gestaron el Villazo

    A los 71 años, el jueves 16 de junio, falleció Carlos Sosa, ferroviario y comunista, que era Secretario de la C.T.A. de Villa Constitución y dirigente de los jubilados

    En la mítica sede histórica de la UOM de Villa Constitución, que hoy aloja a los jubilados del gremio, se realizó el velorio de quien fue en vida uno de los más importantes líderes obreros de la zona.  Habiendo entrado al ferrocaril como empleado administrativo, pidió pasar a Vías y Obras para realizar mejor su sueño de organizar sindicalmente a los trabajadores, siendo desde los 60 dirigente de la Unión Ferroviaria, de la CGT de los Argentinos, del Partido Comunista al que perteneció toda la vida, para luego de la privatizacíon de los ferrocarriles y el vendaval menemista encabezar todo tipo de iniciativas para organizar a los trabajadores desocupados y los pobres de toda pobreza, esos que en un número considerable, pasaron por la UOM a despedirlo con lagrmias en ojos.En su carácter de sobreviviente del denominado Operativo Serpiente Roja del Paraná —cuando trabajadores de Acindar fueron asesinados, secuestrados y desaparecidos, en 1975—, Sosa, junto a otros dirigentes, presentó en enero pasado una denuncia penal contra los responsables de aquel «operativo». En su denuncia judicial involucró al ex ministro de Economía y ex miembro del directorio de Acindar, José Alfredo Martínez de Hoz; la ex presidenta María Estela Martínez, y las autoridades del Consejo Empresario Argentino (CEA). «Con esta denuncia pretendemos buscar justicia contra los responsables de ese genocidio, que intentó terminar con el espíritu y el activismo obrero que afectaba a sus propios intereses empresariales», señaló entonces.  Porque como dijeron en el acto de despedidad Juan Actis, de la UOM, Lito Sorbellini del Partido Comunista de Santa Fe, Cristina Monterrubianesi de Amsafe y la CTA local,  José Schulman de la Liga Argentina pro los Derechos del Hombre y Alberto Gonzalez, compañero de luchas de Carlos Sosa y de Tito Martín de toda la vida, en Carlos se fundían dos virtudes imprescindibles pero no abundantes en los revolucionarios: una sólida formación teorica, un conocimiento riguroso de las correlaciones de fuerzas y las estrategias del enemigo y de otras fuerzas populares con una sensibilidad social enorme que lo llevaba a estar siempre donde se necesitaba una voz de denuncias y un estimulo a la organización y la lucha.

    Su lucha de tantos años había comenzado a fructificar en la unificación de la C.T.A. local y en la creación de una fuerza unitaria que ya ha conquistado espacios institucionales y se dispone ahora a ganar la intendencia de Villa para un proyecto de unidad popular.  En estas batallas y en la perspectiva de la revolución estará la marca de este imprescindible cuya vida y obra todavía espera un estudio más riguroso que lo transforme en material de formación política para las jovenes generaciones.

    Aquí ponemos uno de sus textos: el epilogo que escribió para la segunda edición de «Tito Martín, el villazo y la verdadera historia de Acindar», sin cuya ayuda intelectual jamás podría haber escrito.  Su adiós a Tito, puede tomarse como nuestro adios a Carlos.


    Un hasta siempre para Tito

    Hoy existe una profunda necesidad de vincular el desarrollo histórico de las gestas, de las luchas de nuestro pueblo con la actualidad.
    Si cedemos ante lo anecdótico tomará un valor retórico y meramente descriptivo.
    Conociéndolo a Tito, a las luchas obreras y populares de Villa Constitución, con su epopeya del «Villazo», se nos impone que hagamos el esfuerzo de interrogarnos acerca de la demanda que nuestro presente hace de aquel pasado.
    Quienes fuimos contemporáneos de esa etapa tan apasionante, de lo que genéricamente se denominan «las luchas de los años ´70», sabemos perfectamente que es verdad que la burguesía sintió por primera vez que no sólo cuestionaban su cuota de ganancia sino las bases de su sistema. «Le pisábamos el poncho», decían nuestros paisanos.
    Con Tito, en muchas charlas informales, mate amargo de por medio, siempre abordábamos estos temas. Algunas conclusiones son incontrastables, por ejemplo que la burguesía llevó adelante su formidable plan de terrorismo de Estado, con las  tremendas secuelas de compañeros asesinados, desaparecidos, torturados, perseguidos, cesanteados por la intensa presión de la confrontación, parte esencial de la historia de lucha que se recupera en este libro.
    Hasta el fin de sus días, Tito se preocupó en cómo salir de la encrucijada. El enfoque de construcción y recuperación de la voluntad de poder. Ahí justamente se producía una primera autocrítica. Por aquellos tiempos, carecíamos de un proyecto político propio de clase, pese al entusiasmo, a la actitud militante rayana con el sacrificio por la entrega cotidiana, casi total.
    Nos habíamos subordinado, en lo estratégico, a la burguesía, por eso la concepción de «frente democrático nacional»,  «gobierno de amplia coalición», «gabinete cívico-militar» consigna de los finales: del gobierno de Isabel con que se quería evitar el golpe que finalmente llevaría a Videla al poder.
    Recuerdo que el 12 de mayo de 1996, cuando acompañé a Tito al acto realizado en la sala de la Cooperación de la ciudad de Rosario, él llevaba algunos apuntes manuscritos que me hizo pasar en limpio y que fueron parte de su exposición.
    Allí precisaba la visión de una alternativa política para derrotar al bloque dominante del neoliberalismo, cuyos nefastos resultados ya por esa fecha estaban a la vista.
    Tito puntualizaba y llamaba a la unidad de las izquierdas, de los agredidos, para ir construyendo un movimiento de izquierda que tendría que ser democrático, participativo, de carácter asambleario, popular, antiimperialista y por ende anticapitalista. Creo que juntos, por distintos caminos, habíamos comprendido la razón de ser del viraje aprobado en el 16º Congreso del Partido Comunista.
    Proponía recuperar la mística por concretar el ideal revolucionario en nuestra Argentina. Poner todo nuestro esfuerzo en el desarrollo de una fuerza cuya misión principal sería potenciar los conflictos y contribuir al fortalecimiento de un movimiento popular autónomo de los partidos del sistema, refractaria a la hegemonía dominante.
    Es decir, un movimiento obrero, estudiantil, de los sin tierra, de los desocupados, de los sin techo, de los marginados, que se fuera desarrollando en un concepto de contra hegemonía, de autonomía y liberación, no sólo cultural sino política, contra el dominio del sistema capitalista. Propender a que esta fuerza, expresada por todo ese movimiento popular, se articule en un bloque político social con la forma, entendía Tito, de un frente de liberación nacional y social que pudiera constituirse en verdadero poder popular para abatir este modelo, este sistema de los monopolios y de las transnacionales, del F.M.I. y el Banco Mundial.
    Y se detenía en señalar un nuevo tipo de sociedad, más humanista, más solidaria, donde no sólo haya otra distribución de la riqueza, sino se logre una sociedad con renovados valores, una sociedad libre de productores libres. Una sociedad donde no se privilegie el egoísmo, el consumismo, el cálculo mezquino de obtener prebendas o ventajas materiales a costa de otros, del triunfador «careta» que llega por «trepador», obsecuente, del «piola» sin principios.

    Una nueva sociedad formada y apta para desarrollar ese tipo de mujeres y hombres nuevos. De la cual Tito era un paradigma,
    un ejemplo que sin dudas debemos encargarnos hacer trascender y que sirva para educar a los nuevos militantes y cuadros
    para encender los corazones de todos los que activan por la transformación.
    Se dice que «el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra». Esta reflexión popular hay que tenerla muy en cuenta al analizar en particular el fenómeno de la construcción social- política que derivó en el Villazo, que no fue algo espontáneo, ni un estallido como hoy estamos acostumbrados a ver. Fue la culminación de un largo proceso de  acumulación que tuvo a la lucha por los derechos del pueblo de Villa como una cuestión de principios. Y que como toda disputa tuvo su flujo y reflujo.

    Conocí a Tito, a finales del año 1961, en los días previos a la finalización de la gran huelga ferroviaria, que en Villa duró cuatro días más por la reincorporación de cuatro compañeros, entre ellos Tito.
    En nuestra ciudad se había constituido por entonces una regional de la C.G.T. donde con la U.O.M., (hegemonizada por el vandorismo), cuyo representante era Roberto Nartallo, se había logrado un acuerdo, con un trabajo en común muy importante, para asegurar el éxito del paro nacional que posibilitó destrabar ese largo conflicto.
    La relevancia del rol de Tito, la dirección y militancia del Partido Comunista que siempre tuvieron las antenas orientadas a lo que pasaba dentro de las grandes empresas metalúrgicas de nuestra ciudad, la tarea organizada, la difusión de la prensa partidaria, los aportes solidarios para que miles de volantes y materiales de propaganda aborden los distintos conflictos de los trabajadores metalúrgicos, dieron elocuente testimonio del logro de esas jornadas.
    En el año 1962 cuando aconteció la crisis político-militar de «azules y colorados», en Villa a través del compañero Camacho (delegado de gran prestigio y audacia dentro de fábrica), se paralizaron todas las tareas y se estuvo a punto de sacar a todos los trabajadores a la calle. Hoy debemos reconocer que este hecho de gran repercusión, puso en evidencia, como es natural al darse un flujo alto de la lucha de clases, la concepción errónea de la línea estratégica, porque en lugar de plantearse – y aquí no le cabe al compañero Camacho y a otros que estaban dentro de fábrica ninguna responsabilidad de actuar de manera autónoma -, de haber salido sin esperar contar con el aval del secretario general de la U.O.M. Nartallo, que maniobró abortando la posibilidad de que los trabajadores metalúrgicos se convirtieran en poder real en la ciudad, en momentos
    que había una confusión muy grande con dos bandos militares  dispuestos a enfrentarse, un gobierno civil debilitado y una base dispuesta a luchar. La resolución de la dirección del Partido Comunista era que había que movilizarse al paso de los tropas en este caso «los azules», para confraternizar, cosa que en Villa sucedió y casi todo el pueblo salió a la vera de la ex Ruta 9 para dar apoyo. Está claro aquí, que nuestra concepción y táctica de apoyar al mal menor, de creer que para el logro del «Frente Democrático» era necesario contar con un sector de los militares y en lo sindical, en nombre de mantener la unidad en una sola C:G.T. y lo que llevaba a confrontar con la burocracia sindical, nos condujo a que semejante experiencia realizada no se pudiera acumular políticamente.

    Pensar que Nartallo, obedeciendo órdenes de Vandor, iba a dar el visto bueno para el paro, (que igual se cumplió, no así la salida y la movilización prevista), era lo mismo que creer que el «olmo da peras ». La actividad de la izquierda se dio desde la llegada de Acindar a Villa. La única izquierda visualizada, la que militaba arduamente, era la del Partido Comunista, que siempre privilegió todos sus esfuerzos hacia la gran concentración de trabajadores industriales, con un importante costo de activistas detenidos, con cesantías, con compañeros en «listas negras» muchos de los cuales debieron emigrar. Camacho se consolidó en un gran referente, constituyendo la lista Verde de oposición al oficialismo de Nartallo. Lista que en su  conformación pasó por avatares muy duros que se relatan en el libro.
    Lo de 1975 no fue casual. Acindar, cuna y seno de la represión, tenía un ex comisario retirado de Rosario oriundo de Arroyo Seco, el famoso sicario Martínez Bayo, el de la historia del recordado crimen de Ayerza, realizado por la mafia, que llamaba a cada obrero integrante de la Lista Verde a su oficina para intimidarlo, exhibiéndole su 45 reglamentaria.
    Con esas entrevistas logró que algunos renunciaran, a otros los amenazaba en su domicilio y amedrentaba a los familiares. Pero, venciendo todas esas contingencias, la lista Verde consiguió los avales y candidatos necesarios. Nartallo maniobró con el aval de la U.O.M. nacional y la venia de Acindar. Cerraron el sindicato. La lista Verde no fue oficializada por la junta  Electoral. Tenia grandes posibilidades de triunfar. Hubo luego, un periodo sin grandes conflictos, de relativa calma, pero «la procesión iba por dentro», nuestra autosuficiencia, dada por considerarnos la única vanguardia de la clase obrera y el pueblo, hizo que no percibiéramos los cambios que se estaban produciendo, en las fábricas, en las bases.

    A principios de los ´60, el triunfo de la Revolución Cubana tuvo gran impacto en los sectores obreros y populares. Villa no escapó a este influjo y militantes como Tito, trabajaron mucho en la conformación de un movimiento en solidaridad con Cuba. Todo esto trajo un gran debate, especialmente sobre las vías a seguir para la concreción de la Revolución Socialista en Argentina. Pero además como el rol del Estado, de la economía planificada, del par reforma-revolución. Estas eran grandes discusiones entre los trabajadores, estudiantes e intelectuales.
    Por otra parte la ruptura y fractura del movimiento comunista internacional tras la crisis de la Unión Soviética con la China de Mao, el no haber procesado, estudiado y asimilado a fondo los aportes teóricos y prácticos del gran revolucionario Ernesto «Che» Guevara, fueron momentos que nos marcarían a fuego y tuvieron gran influencia en nuestra zona con el trabajo hacia la gran concentración de obreros industriales.
    A mitad de la misma década hubo una gran renovación de los planteles de las empresas. Ingresaron jóvenes con instrucción media y superior, muchos eran hijos de los primeros obreros metalúrgicos de Acindar y Acinfer.
    Se produjo entonces la renovación de los cuerpos de delegados que, a pesar de las leyes represivas y persecuciones  ideológicas, conocían las ideas comunistas y de izquierda. Se ingresaba la prensa partidaria y jamás faltaban los materiales de propaganda. Se debatía política en fábrica, en grupos pequeños, en el descanso para la merienda, al entrar y salir en los colectivos, tomando las precauciones y medidas de seguridad que correspondían al momento histórico. Afuera en reuniones sociales, en los clubes, en los asados o al término de algún partido de fútbol.
    En 1966, al poco tiempo de asumir Onganía, un grupo de delegados de Acindar, Acinfer y otros talleres chicos, impulsa un movimiento para constituir un sindicato para salir de la U.O.M. Nartallo, el secretario general ya venido a menos, no actuó con la suficiente energía y Vandor lo destituyó.
    La asamblea constitutiva de este sindicato, realizada en el Sindicato de Obreros de la Construcción, no prosperó. Nuestra presencia fue decisiva. Debo señalar que la participación de Tito, de muchos militantes y un conjunto de trabajadores amigos, acordó el propósito de abortarla y así sucedió. El cuestionamiento al tipo de organización como la U.O.M. viene de lejos, la cuestión era que los comunistas la defendíamos «a muerte» en función de tener una sola organización por rama, industria, servicios, para servir a la «unidad de la clase obrera» y no romper la «C.G.T. única».
    Los años por venir en esa década, serían intensos y de alto despliegue.
    Con mucho sacrificio conseguimos formar la «C.G.T. de los Argentinos» Departamento Constitución. Tito jugó un papel  preponderante para su gremio, La Fraternidad. Potenció todas las luchas, elevó el nivel del protagonismo obrero y popular. Colocó en el centro de la escena la posibilidad cierta de producir verdaderas transformaciones sociales y políticas a favor de
    la clase obrera y el pueblo, ayudó a que se piense que era posible concretar la revolución.
    Puso en crisis, sin que lo viéramos, a la izquierda y en especial al Partido Comunista, por nuestro dogmatismo, y no supimos, por ese entonces, darle más cauce y conducir generosamente las ansias de participación principalmente de los jóvenes  conmovidos por el «Mayo francés», el «Cordobazo», los logros de la «Revolución Cubana», luchas victoriosas en diversos países de América Latina, la lección que nos daban los vietnamitas en su guerra contra el imperialismo yanqui, todos  acontecimientos que marcaban un punto de inflexión y que no logramos acopiar suficientemente para las profundas y necesarias transformaciones en nuestro país.
    Todo esto para quienes militaban en Villa, con Tito y otros compañeros, cuando algunas «piedras» nos golpeaban al inicio de los ´90, recorriendo retrospectivamente los acontecimientos políticogremiales generados por los trabajadores de Acindar y las otras empresas metalúrgicas de la zona. Se puede afirmar que allí encontraremos la clave para dar respuesta al  interrogante, del por qué tanta militancia heroica que lo dio todo hasta su propia vida, protagonistas de luchas grandiosas, heroicas como el «Villazo», y que no se haya logrado mayores frutos. El problema de la unidad de los revolucionarios,
    de la unidad con todos los marginados y agredidos por este sistema opresor subsiste hasta nuestros días.
    Desde finales de la década del ´60 con motivo de acontecimientos ya mencionados, hay un hilo conductor que nos marca a fuego, que nos obliga a un mayor desafío y compromiso para aportar a resolver el drama de la izquierda y el campo popular en Argentina, de tener grandeza para alcanzar la unidad en la diversidad y que las diferencias no signifiquen un obstáculo para enfrentar al enemigo común, por el contrario, que nos sirva para enriquecernos. Nosotros podemos decir que el movimiento de la Lista Marrón, su programa original y accionar concreto, tuvo un acierto principal en lograr la unidad y participación de todas las organizaciones de izquierda.
    Hasta el 20 de marzo de 1975 se avanzó en esa dirección, posteriormente con la detención de la mayoría de los dirigentes y activistas, la segunda línea que quedó al frente del Comité de Lucha no pudo resolver, ni quiso mantener el proyecto de trabajo inicial.
    Valoro el trabajo de toda la izquierda y de muchos militantes no orgánicos que sobre llevaron los 60 días de huelga y la heroica resistencia posterior. Este trabajo de investigación, de documentos históricos, además de dejarnos una semblanza de una personalidad como la de Tito Martín, nos indicó la riqueza de los acontecimientos históricos que han dejado huellas y que aún, muchos con intenso protagonismo, no quieren que se vaya a fondo y tratan que las nuevas generaciones no lo tengan en cuenta, procuran que se hable a media voz y se referencie al «Villazo» como «la época de los quilombos».
    Felizmente este libro de José Ernesto Schulman, reivindica un hito, una gesta popular, como testimonio vivo de análisis y clave para dilucidar muchos interrogantes, que quienes todavía «soñamos con la utopía de la revolución» tengamos al  compañero Tito como ejemplo a seguir y su posta la llevemos a la victoria.

    No quiero concluir, sin antes rendir un cálido homenaje a compañeros que nos acompañaron y se jugaron con todo en ese periodo tan apasionante, especialmente las mujeres que formaron la Comisión de Familiares, como Irene, María, Lilú y otras, a mis compañeros de la comisión Directiva de la Unión Ferroviaria local, Rubén Acuña, Rodolfo Graf, Lezcano, Rogelio  Martín, Luis Turco y su compañera Norma, la familia Panchiarela, Guillermo Correa, Timoteo Martín, el Dr. Luis Tomasevich, abogado en el periodo más arduo y tantos otros que trabajaron en las más difíciles condiciones de clandestinidad.
    Para todos ellos ¡Hasta la victoria siempre!

    Carlos Sosa


  • Como parte de un enfrentamiento que se blanqueó en el 2008, con motivo del conflicto por la resolución 125 de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias, pero que se remontaba al modo de resolver la crisis de diciembre de 2001, y aún más, posiblemente a los finales del ciclo de golpes de estado (1930/1983), la presidenta presentó el informe “Papel prensa, la verdad” que considera la compra de las acciones de la empresa Papel Prensa en manos del grupo Graivier por parte de los diarios Clarín, La Nación y el desaparecido La Razón (“heredado” por el mismo grupo Clarín) como parte del accionar del Terrorismo de Estado, por lo tanto delitos de lesa humanidad pasibles de ser investigados y castigados…

    Ante la denuncia, y el enfrentamiento con el grupo Clarín, la Nación y la oposición parlamentaria de derecha, una parte de la izquierda vuelve a asumir la postura que tuvo ante otros momentos, pocos lamentablemente, en que el gobierno nacional asume alguno de los reclamos históricos de las fuerzas populares y de izquierda o se hace cargo, siempre a su modo –obviamente- de fragmentos del discurso histórico de la izquierda.

    Como si no fuera un sujeto político, y por lo tanto obligado a tomar partido, definirse, asumir posiciones de impulso o rechazo de las propuestas de otros sujetos políticos (que eso es el kirchnerismo), agarra la lupa y examina detalladamente los gestos o las palabras, sean estas la 125, la asignación que el gobierno llama universal, la estatización de las Gestoras Privadas de las Jubilaciones o Aerolíneas, la Ley de Medios, el modo en que se celebró el Bicentenario, el impulso a la integración latinoamericana tras la derrota del Alca (enterrado en Mar del Plata, como dijo entonces el Comandante Chavez), etc. y ahora el informe “Papel Prensa, la verdad”.

    Descubre entonces, y lo proclama como si fuera un gran descubrimiento, que el Kirchnerismo expresa un proyecto político de relanzamiento del capitalismo argentino, hundido en el más hondo de los pozos por la crisis del 2001 que siempre conviene tener como referencia real del presente político, que pretende representar el ciclo de bonanza burguesa proveniente de la sojización del agro, de la reprimarización de la economía en condiciones excepcionales de valorización de los comoditties producidos en la Argentina por la demanda de economías emergentes como la China o la brasilera; y que para lograr su objetivo de darle estabilidad al ciclo burgués de desarrollo y representatividad a los millones que dejaron de creer en la vieja política hundida con la experiencia menemista y de la Alianza, disputa al interior del bloque de Poder con otros proyectos políticos, con menos voluntad de autonomía relativa en las relaciones internacionales y menos dispuestos a la heterodoxia con el modelo neoliberal en su formato clásico, y ya fracasado, digamos de paso.

    Aplica la lupa sobre la resolución 125 y sólo ve el objetivo de financiar la gobernabilidad y pierde de vista el debate sobre el papel del Estado en la economía; la mueve hacia la estatización de los fondos jubilatorios o Aerolíneas y sólo ve la maniobra empresarial de correrse de empresas inviables o cuasi fundidas y no ve la ruptura con el discurso que empezó Videla de “achicar el Estado para agrandar la Nación”; mira hacia la llamada asignación universal y encuentra que quedan fuera de ella miles o cientos de miles de niños y no ve el  retorno de un clásico del modelo de acumulación peronista que es aumentar la demanda por medio de acotadas y controladas formas de ampliación de la parte de la riqueza que va a parar a manos de las clases subalternas como alguna vez hiciera con el aguinaldo o el Estatuto del Peón Rural; examina Unasur, el proyecto del Banco del Sur o la condena al golpe de Honduras y lo caracteriza como formas burguesas de integración en las que se favorecen los sectores más concentrados y poderosos de la economía en el aumento del comercio regional y no ve el ocaso de la O.E.A. que ni siquiera propiciando el retorno de la Cuba expulsada en los 60, y por eso denostada por Fidel como el Ministerio de Colonias de los EE.UU. para América Latina, se salva de una lenta muerte que dificulta el ejercicio de la hegemonía yankee en la región.

    Y ahora, ante el informe Papel Prensa, casi como lo hizo con el debate sobre la Ley de Medios, solo ve en el discurso y los gestos gubernamentales la intención de construir su propia capacidad de hegemonía cultural por medio del monopolio mediático.

    Immanuel Wallerstein, un excelente historiador y pensador norteamericano contemporáneo, ensayó alguna vez un ejercicio teórico que bien nos viene al caso en debate; decía él que si uno observa, con una lupa si así quieren, el Río de la Plata entre 1806, año de la primera invasión inglesa y 1816, año de la proclamación de la Independencia Nacional, pensaría que está ante un proceso de liberación nacional; pero si amplía el periodo de tiempo y lo extiende hasta 1896, es decir que si uno examina el Río de la Plata entre 1806 y 1896, difícilmente crea que hubo un proceso de liberación nacional sino el reemplazo de una hegemonía imperial, la española por otra, la inglesa y el paso de una forma de dominación, la colonial a la neocolonial.

    Es que para entender el sentido verdadero de los fenómenos sociales no sirven la lupa o la maquina de fotos, hace falta pensar en proceso históricos prolongados que no pueden representarse por una foto sino más bien por la técnica cinematográfica que puede mostrar en sucesivas imágenes transformaciones sociales que requieren de largos periodos.

    Por ejemplo, puestos a reflexionar sobre el informe Papel Prensa, yo prefiero empezar por señalar una contradicción insalvable para el régimen político argentino, la llamada democracia representativa y para el pensamiento liberal en cualquiera de sus formas, incluidas las más avanzadas, y es el tema de la continuidad jurídica de los actos de las gobiernos de facto, dictaduras que siempre fueron cívico militares, en los gobiernos electos bajo la forma constitucional.

    El 6 de setiembre de 1930 se produjo el primer golpe de Estado, se tumbó a un gobierno electo bajo formas constitucionales, el de Irigoyen, y se lo reemplazó por uno impuesto por la asonada de setiembre.  La tradición liberal había proclamado cien años que nada legal puede surgir de un acto ilegal, sin embargo puesto ante la disyuntiva, la Corte Suprema de entonces decidió considerar legítimos los actos de aquel gobierno no electo constitucionalmente y de allí para aquí, cada vez que una dictadura concluía su misión o fracasaba en ella y debía abandonar precipitadamente el gobierno, el electo constitucionalmente que lo sucedía proclamaba la “continuidad jurídica” de los actos consumados por el gobierno ilegal que le antecedía y en todo caso, retocaba una que otra ley.

    También ocurrió así al terminar la última dictadura militar y así fue que no solo nos quedó de regalo la llamada Ley de Medios, que felizmente ha sido reemplazada por una discutida parlamentariamente, sino que también heredamos la Deuda Externa contraída por la dictadura para sus proyectos represivos y de gobierno así como la contraída por empresas, por caso la metalúrgica Acindar que tenía como director a un señor que llegaría a Ministro de Economía y se llama Alfredo Martínez de Hoz; la liquidación de la legislación laboral, que aún no ha sido repuesta del todo, y una batería de leyes/decretos de la Junta Militar que liquidaron cien años de conquistas laborales y sociales.

    Entonces, lo primero que se me ocurre decir ante el informe Papel Prensa, es que no solo la compra de las acciones del grupo Graivier por Clarín es ilegal por haberse realizado bajo coacción dictatorial, sino que es ilegal la Deuda Externa y toda la labor pseudo legislativa de la llamada Comisión de Asesoramiento Legislativo, la CAL, que reemplazó al Parlamento.

    Impulsemos entonces la investigación de la apropiación de Papel Prensa por el grupo Clarín y la familia Mitre, pero también pongamos bajo la lupa la deuda externa y declaremos nulas, por origen dictatorial todas las medidas impulsadas por la dictadura, aprobadas por la CAL, que aún perduran de manera pura o modificada.

    Lo segundo que se me ocurre decir ante el debate abierto sobre Papel Prensa es que se confirma una de las hipótesis centrales del pensamiento marxista, contenida en su obra cumbre El Capital: la idea de que el proceso de acumulación capitalista transcurre por mecanismos económicos, que tienen su eje en la extracción de plusvalía o la imposición al trabajador asalariado de una jornada que excede la necesaria para crear el nuevo valor que le reconocerán en el salario, pero que siempre intervienen “mecanismos extra económicos” que constituyen el principal modo de acumulación originaria como genialmente escribió Marx en el capitulo XXIV del Tomo 1 de El Capital:  “El descubrimiento de las comarcas auríferas y argentíferas en América, el exterminio, esclavización y soterramiento en las minas de la población aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales, la transformación de Africa en un coto reservado para la caza comercial de pieles-negras, caracterizan los albores de la era de producción capitalista….En la historia real el gran papel lo desempeñan, como es sabido, la conquista, el sojuzgamiento, el homicidio motivado por el robo: en una palabra, la violencia. En la economía política, tan apacible, desde tiempos inmemoriales ha imperado el idilio. El derecho y el «trabajo» fueron desde épocas pretéritas los únicos medios de enriquecimiento, siempre a excepción, naturalmente, de «este año». En realidad, los métodos de la acumulación originaria son cualquier cosa menos idílicos…” antes había afirmado que “el capital viene al mundo chorreando barro y sangre”.

    ¿Y cuál es el origen de la propiedad privada de la tierra, el origen de las grandes estancias cuyos dueños formaron la Sociedad Rural en 1866, sino el exterminio de los pueblos originarios y la conquista del llamado desierto que despobló Roca con su Campaña genocida?

    ¿Y no es espurio el origen de la propiedad de Y.P.F./Repsol, de las empresas telefónicas, de los ferrocarriles privatizados y en general de todas las empresas surgidas por la rapiña menemista de los 90?, claro que sí; vamos pues a recuperar las acciones de Papel Prensa de las manos manchadas con sangre de los Magnetto y los Mitre, y vamos también a recuperar las acciones de todas las empresas privatizadas manchadas con la misma sangre; nuestra sangre, digo, la sangre de nuestros treinta mil compañeros desaparecidos.

    Porque el debate sobre Papel Prensa nos tiene que permitir superar la falsa imagen de que “hubo una dictadura militar que tuvo cómplices civiles”, como si éstos hubieran sido socios menores del Genocidio y entender, de una vez por todas, que un Genocidio es justamente el exterminio de un grupo nacional para reorganizar radicalmente un país en beneneficio de un «grupo nacional», de un conjunto de sectores y fuerzas militares, grupos económicos, intelectuales, comunicadores, religiosos, políticos y sindicalistas, constituidos en un bloque de Poder al que es al que hay poner en el banquillo de los acusados en los juicios por los crimenes del Terrorismo de Estado y en el debate cultural hacia los sectores más dinámicos de la sociedad para ir hasta el fin de la lógica que insinúa, acaso sin saberlo siquiera, el informe Papel Prensa.

    Los intelectuales de derecha, no importa si son abogados defensores de las grandes empresas y de los genocidas o comunicadores, o políticos, o ejecutivos de las grandes empresas extranjeras o nacionales, comprenden o intuyen lo que están en juego y asumen una posición de clase admirable: cierran filas en torno a Clarín ya que temen lo que vocifera Lilita (¿que le habrán visto de atractivo político algunos compañeros?): “si cae Clarín, caemos todos”.

    Difícil que sea para tanto, pero conviene recordar que uno de los cambios que trajo la década neoliberal fue en la composición del bloque de Poder, en la correlación de fuerzas entre sus componentes y en el rol fundamental que la comunicación adquirió en la dominación. No será el fin del Poder real, pero seguro que un fuerte contratiempo para ellos.

    No somos ingenuos pero tampoco nos subimos al primer colectivo que pasa levantando la bandera de “abajo el gobierno”, o en este caso, “son todos iguales, que los juzguen a todos” en un remedo demasiado parecido a la Teoría de los Dos Demonios

    Es que nosotros aprendimos en la lucha por Memoria, Verdad y Justicia que el Genocidio como momento fundacional del neoliberalismo resolvió dos tareas al mismo tiempo: debilitó seriamente al movimiento obrero y popular, a los proyectos transformadores que pugnaban por la Patria Socialista, y por eso los desaparecidos, los centros clandestinos, las cárceles, las listas negras en las empresas, el exilio, el apagón cultural , etc. pero también abordó la cuestión de golpear, y no solo económicamente, al sector burgués que había apostado al desarrollo del mercado interno con Gelbard y la C.G.E. (la Confederación General Económica, que en los 60 alcanzó gran desarrollo y representación de vastos sectores medios) que propugnaba otro modelo de desarrollo capitalista, con más importancia del mercado interno y con más autonomía de los centros del Poder Mundial, no importa lo ingenuo o impracticables que hoy nos resulten tales planteos burgueses/setentistas.

    Luego del anuncio de la Corte Suprema del carácter irreversible de los juicios por delitos  de lesa humanidad, y sobre todo luego del Informe Papel Prensa, Clarín, La Nación, Ámbito Financiero y sus reproductores audiovisuales han lanzado una campaña virulenta tratando de reinstalar la teoría de los Dos Demonios y un discurso del tipo: “bueno, ya que va a haber juicios, que sean contra todos, y que también sean juzgados los subversivos” (Moreno Ocampo, Gil Lavedrar y otros en La Nación del 14/08/2010) que ahora se potencia, y que lamentablemente  es ayudado desde algún discurso de izquierda, que cómo acerca tanto la lupa, solo ve disputas entre grupos de poder, olvidando que los grupos económicos que quedaron al lado de la dictadura fueron los de Clarín y los Mitre y que los Gelbard, los Graivier y otros como ellos, fueron expropiados, algunos presos y otros obligados al exilio.

    Si alejamos la lupa, entonces veremos que se consumaba un cambio de modelo de acumulación o de régimen de plusvalía o de modelo de desarrollo capitalista y el afirmar que todos eran y son iguales, solo enturbia el entendimiento de lo que realmente ocurrió y de lo que hoy está en disputa.

    Es que asumir de raíz la tradición del pensamiento crítico en la que nos formamos requiere volver al debate de Marx con Feurbach acerca de los deberes del bien pensar;  los que eligen la lupa para mirar los proceso sociales no solo le erran en el instrumento científico de observación, también se ponen del lado de los que solo les interesa comprender el mundo y la realidad, cuando de lo que se trata decía el viejo Marx, es de transformarlo, y para ello hay que meterse en el barro de la realidad para impulsar iniciativas propias, de construcción de subjetividad popular y de constitución de un sujeto que solo será en la lucha real, combatiendo contra los enemigos reales porque nunca el camino de la liberación fue una ancha avenida por donde se avanza rauda y recto; más bien todo lo contrario, en medio de miles de curvas y desvíos, se hace camino al andar.

    Y en esa senda nos encontrarán.


  • París, 31 de mayo de 2011 –

    En vísperas de la 41a Asamblea General de la OEA, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) hace un llamado a los paises miembros de esta institución para que ante la ausencia de garantías en materia de investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos, cometidas durante y después del golpe de Estado, reconsideren su decisión de reincorporar a Honduras en la OEA.

    Si bien el Acuerdo para la Reconciliación Nacional y la Consolidación del Sistema Democrático en la República de Honduras (Acuerdo de Cartagena),firmado entre Porfirio Lobo y Manuel Zelaya permitió el regreso de este último a Honduras y constituyó un primer paso hacia una salida negociada de la crisis política, no sentó las bases de un verdadero restablecimiento del orden democrático.

    Efectivamente, este acuerdo no reconoce las graves violaciones de derechos humanos perpetradas durante y después del golpe de Estado, como tampoco prevé su investigación, ni la sanción de sus responsables y menos aún de sus máximos responsables, que en varios casos continúan ocupando altos cargos en el gobierno actual. Esta ausencia de un mecanismo efectivo destinado a garantizar la no repetición y a poner fin a la impunidad constituye una grave falla, que es imprescindible que los Estados miembros de la OEA consideren a la hora de tomar la decisión de reintegrar a Honduras en el seno de esta institución.

    En este marco lo mínimo que debió hacer la administración del presidente Lobo es el despido de los militares golpistas que forman parte de su gobierno.

    Por otra parte, desde que Porfirio Lobo asumió la presidencia en enero de 2010, los actos de violencia e intimidación contra periodistas, defensores de derechos humanos, activistas políticos y campesinos han continuado. Los avances en la investigación de los asesinatos, agresiones y amenazas han sido nulos o casi nulos, y destaca el incumplimiento de las medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a favor de más de 200 personas.

    Ante esta situación, que claramente evidencia la ausencia del Estado de derecho y subraya la impunidad de que gozan los instigadores del golpe de Estado así como los máximos responsables de violaciones graves de derechos humanos, la FIDH solicita a los Estados miembros de la OEA que no acepten la reintegración de Honduras en la OEA mientras no se investigue y sancione a los responsables por los asesinatos y otras violaciones graves contra los derechos humanos cometidas a raíz del golpe de Estado.


  • Las organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos abajo firmantes nos manifestamos en solidaridad para con el pueblo de Colombia en su lucha por llegar a la paz y a un acuerdo humanitario que le permita superar el conflicto político, social y armado que lleva ya varias décadas y sigue provocando enormes sufrimientos a ese pueblo hermano.

    En ese sentido, apoyamos la campaña de «Colombianos y Colombianas por la Paz» para arribar a un acuerdo humanitario que lleve a la liberación tanto de las personas que están en la selva como rehenes de las fuerzas insurgentes, como así también de los(as) prisioneros(as) políticos(as) que están en las cárceles colombianas.

    Denunciamos la existencia de 7.500 presos(as) políticos(as), por cuya libertad reclamamos. Sabemos de las y los presos de conciencia, de personas sometidas a «falsos judiciales» y de las y los prisioneros de guerra. Conocemos que en los juicios a que se los someten no se respetan las garantías mínimas del derecho a la defensa, como asimismo de las gravosas condiciones de detención. También del peligro que significa para su vida y seguridad la actividad de las bandas paramilitares que han llegado incluso a dominar algunas prisiones.

    Negamos la calidad de «terroristas» que se les endilga a las y los presos. Reivindicamos el derecho a la lucha y a la militancia y no podemos aceptar que ello constituya delito alguno. Es el Gobierno colombiano quien debe cumplir con los estándares mínimos del Derecho Internacional Humanitario, renunciando a la política represiva que ha llegado a constituir un verdadero terrorismo de Estado que ha costado al pueblo miles de asesinados, desaparecidos, desplazados y exiliados. Denunciamos que hoy día continúan las amenazas, persecuciones y asesinatos de dirigentes y militantes de organizaciones populares, incluso las dedicadas a la defensa de los derechos humanos. Reclamamos el fin de esas prácticas criminales, la investigación y el castigo a sus autores.

    Saludamos a los convocantes de las jornadas «Larga Vida a las Mariposas» y les deseamos los mayores éxitos en su lucha, que significará la tan ansiada libertad de las y los prisioneros políticos que están en las cárceles de Colombia, sin olvidar a los prisioneros políticos extraditados que sufren dura prisión en los Estados Unidos, sometidos a condiciones infrahumanas de reclusión, por quienes también reclamamos.

    Reiteramos nuestra solidaridad y disposición a colaborar en esa justa lucha del pueblo colombiano, en el marco fraternal de la Patria Grande Latinoamericana.

    Reciban un cordial saludo.

     


    Adolfo Perez Esquivel              Premio Nobel de la Paz.  Servicio Paz y Justicia.

    Marta Vazquez   Nora Cortiñas  Taty Almeida   Madres de Plaza de Mayo.  Linea Fundadora

    José Schulman  Graciela Rosenblum     Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    Miguel Monserrat    Asamblea Permanente por los Derechos Humanos

    Pastor Arturo Blatezky  Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

    Eduardo Tavani      Asociación Abogados de Buenos Aires

    Beinusz Szmucler   Observatorio de la Justicia Argentina

    Hugo Blasco   , secretario de derechos humanos, C.T.A. Nacional

    Stella Calloni, periodista e investigadora

    Sergio Canalis, secretario de derechos humanos C.T.A. Santa Fe

    José Luis Livolti, Movimiento Campesino de Liberación

    Margarita Noia, secretaria de derechos humanos C.T.A. Capital Federal

    Prof. Daniel Silber – Presidente del ICUF (Idisher Cultur Farband / Federacion de Entidades Culturales de Argentina)

    Comisión por los DDHH de Paraguayos Residentes en Buenos Aires

     

    Movimiento Nacional. de Víctimas de la Dictadura Stronista

     

    Colectivo de Ex Detenidas Políticas » Cármen Soler »

    Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos

    Herman@s de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia

    Asamblea Permanente por los Derechos Humanos

    Eduardo Soarez  Gremial de Abogados de la Argentina

    Claudio Capuano  Catedra Libre de Salud y Derechos Humanos, Facultad de Medicina de la U.B.A.

    Secretaria de Derechos Humanos de la Facultad de Periodismo y
    Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata

     

    Patricio Echegaray   Partido Comunista Argentino

     

    Profesora Elsa Bruzzone y Coronel Jose Luis García  Centro de Militares por la Democracia

     

    Marcelo Bagnati – Instituto de Relaciones Ecumenicas -ire-

    Berta Fridman, psicologa, militante de la Apdh

    Asociacion Civil Servicio para la Equidad Social (SERES)  Jorge Alfredo RICHAR

    Monica Muñoz Gallego, profesional colombiana residente en La Plata

    Observatorio Convivencia Seguridad y Derechos Humanos de la Universidad Tecnológica de Pereira

    Pantalón Cortito de La Plata


  • Las organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos abajo firmantes nos manifestamos en solidaridad para con el pueblo de Colombia en su lucha por llegar a la paz y a un acuerdo humanitario que le permita superar el conflicto político, social y armado que lleva ya varias décadas y sigue provocando enormes sufrimientos a ese pueblo hermano.

    En ese sentido, apoyamos la campaña de «Colombianos y Colombianas por la Paz» para arribar a un acuerdo humanitario que lleve a la liberación tanto de las personas que están en la selva como rehenes de las fuerzas insurgentes, como así también de los(as) prisioneros(as) políticos(as) que están en las cárceles colombianas.

    Denunciamos la existencia de 7.500 presos(as) políticos(as), por cuya libertad reclamamos. Sabemos de las y los presos de conciencia, de personas sometidas a «falsos judiciales» y de las y los prisioneros de guerra. Conocemos que en los juicios a que se los someten no se respetan las garantías mínimas del derecho a la defensa, como asimismo de las gravosas condiciones de detención. También del peligro que significa para su vida y seguridad la actividad de las bandas paramilitares que han llegado incluso a dominar algunas prisiones.

    Negamos la calidad de «terroristas» que se les endilga a las y los presos. Reivindicamos el derecho a la lucha y a la militancia y no podemos aceptar que ello constituya delito alguno. Es el Gobierno colombiano quien debe cumplir con los estándares mínimos del Derecho Internacional Humanitario, renunciando a la política represiva que ha llegado a constituir un verdadero terrorismo de Estado que ha costado al pueblo miles de asesinados, desaparecidos, desplazados y exiliados. Denunciamos que hoy día continúan las amenazas, persecuciones y asesinatos de dirigentes y militantes de organizaciones populares, incluso las dedicadas a la defensa de los derechos humanos. Reclamamos el fin de esas prácticas criminales, la investigación y el castigo a sus autores.

    Saludamos a los convocantes de las jornadas «Larga Vida a las Mariposas» y les deseamos los mayores éxitos en su lucha, que significará la tan ansiada libertad de las y los prisioneros políticos que están en las cárceles de Colombia, sin olvidar a los prisioneros políticos extraditados que sufren dura prisión en los Estados Unidos, sometidos a condiciones infrahumanas de reclusión, por quienes también reclamamos.

    Reiteramos nuestra solidaridad y disposición a colaborar en esa justa lucha del pueblo colombiano, en el marco fraternal de la Patria Grande Latinoamericana.

    Reciban un cordial saludo.

     


    Adolfo Perez Esquivel              Premio Nobel de la Paz.  Servicio Paz y Justicia.

    Marta Vazquez   Nora Cortiñas  Taty Almeida   Madres de Plaza de Mayo.  Linea Fundadora

    José Schulman  Graciela Rosenblum     Liga Argentina por los Derechos del Hombre

    Miguel Monserrat    Asamblea Permanente por los Derechos Humanos

    Pastor Arturo Blatezky  Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

    Eduardo Tavani      Asociación Abogados de Buenos Aires

    Beinusz Szmucler   Observatorio de la Justicia Argentina

    Hugo Blasco   , secretario de derechos humanos, C.T.A. Nacional

    Stella Calloni, periodista e investigadora

    Sergio Canalis, secretario de derechos humanos C.T.A. Santa Fe

    José Luis Livolti, Movimiento Campesino de Liberación

    Margarita Noia, secretaria de derechos humanos C.T.A. Capital Federal

    Prof. Daniel Silber – Presidente del ICUF (Idisher Cultur Farband / Federacion de Entidades Culturales de Argentina)

    Comisión por los DDHH de Paraguayos Residentes en Buenos Aires

     

    Movimiento Nacional. de Víctimas de la Dictadura Stronista

     

    Colectivo de Ex Detenidas Políticas » Cármen Soler »

    Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos

    Herman@s de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia

    Asamblea Permanente por los Derechos Humanos

    Eduardo Soarez  Gremial de Abogados de la Argentina

    Claudio Capuano  Catedra Libre de Salud y Derechos Humanos, Facultad de Medicina de la U.B.A.

    Secretaria de Derechos Humanos de la Facultad de Periodismo y
    Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata

     

    Patricio Echegaray   Partido Comunista Argentino

     

    Profesora Elsa Bruzzone y Coronel Jose Luis García  Centro de Militares por la Democracia

     

    Marcelo Bagnati – Instituto de Relaciones Ecumenicas -ire-

    Berta Fridman, psicologa, militante de la Apdh

     

    Asociacion Civil Servicio para la Equidad Social (SERES)  Jorge Alfredo RICHAR

    Monica Muñoz Gallego, profesional colombiana residente en La Plata

    Observatorio Convivencia Seguridad y Derechos Humanos de la Universidad Tecnológica de Pereira

     

    Pantalón Cortito de La Plata

  • La señora prudencia…..


    Tuve un infarto de miocardio

    cuando el gobierno argentino

    entregó seis campesinos paraguayos

    con el cuento del terrorismo

    Desde entonces

    el cardiólogo insiste en que tenga prudencia

    en el comer y los enojos

    Tuve un secretario político

    que me pedía prudencia

    en lo que decía y escribía

    para que nadie sepa

    que somos lo que decimos ser

    Tuve un encuentro con una

    funcionaria venezolana que me

    imploraba prudencia

    mientras entregaban guerrilleros

    a los torturadores colombianos

    Tuve una  amante apasionada

    que también rogaba prudencia

    para que su marido no supiera

    de las pasiones que le desbordaban

    A los cincuenta y nueve años

    declaro, ante uds.,

    mis compañeros, amigos

    y familiares

    que no amaré mujeres

    que lo hagan con prudencia

    que no me quedaré

    en organizaciones políticas

    que hagan de la prudencia

    su mayor virtud

    que a los que veneran la prudencia

    como paradigma del cambio

    responderé que al Juez Brusa,

    al Curro Ramos y a Facino

    los vencimos con la locura

    y a mi medico

    le diré que no hay nada

    más vital para mi que la lucha

    y la pasión

    y que lo que a otros mata,

    a nosotros nos hace libres

    y fuertes.