• SAN LORENZO

    Derecho a volver a Boedo

    Publicado el 26 de Agosto de 2011

    Por Silvio Ricci
    Fe. El reclamo por el Gasómetro llegó al Museo de la ESMA.
    «La dictadura le apuntó a los clubes de barrio porque eran los lugares sociales donde la gente se reunía. Y ahora es tarea del pueblo recuperarlos.” La connotación histórica, con la arenga posterior, la hizo José Schulman, integrante de la Liga Argentina por  los Derechos del Hombre, y ahí mismo los corazones de esas 500 almas sanlorencistas comenzaron a latir a mil por hora. Sabían que a la larga lucha por el regreso a Boedo se sumaba el respaldo de una organización de Derechos Humanos. Y todos los apoyos suman en esta cruzada por la vuelta.
    Precisamente el lugar donde ese medio millar de hinchas santos, encabezados por la Subcomisión del Hincha, impulsora de la recuperación de los terrenos de Avenida La Plata, se reunieron para dar un paso más hacia la vuelta fue el ícono democrático de los Derechos Humanos, el Instituto Espacio de la Memoria donde funcionó la ESMA en los años de terror de la Argentina entre 1976 y 1983.
    Las puertas de Avenida Del Libertador estaban abiertas, los hinchas de San Lorenzo se abrazaban, sonreían, sabían que estaban a minutos de un hecho histórico. Adolfo Res, el cerebro del regreso a Boedo, organizaba todo, saludaba, no dejaba detalle librado al azar. Las camisetas con la leyenda “Volveremos a Boedo” estaban grabadas a fuego en la piel de esos simpatizantes que ven cada vez más cerca el retorno al barrio que los vio nacer.
    NI OLVIDO, NI PERDÓN. El apoyo explícito de Schulman y la Liga a la que pertenece elevó el ánimo. Las breves palabras de Res, de agradecimiento pleno, fueron el preámbulo del momento más emotivo de la jornada. Se apagaron las luces y en la pantalla gigante de una de las paredes de esa sala, donde alguna vez funcionó el cine de los represores, aparecieron los colores azulgrana. Canciones de Silvio Rodríguez, de Horacio Fontova, sonaban de fondo mientras un video comenzaba a desandar la historia de ese templo futbolístico que abrió sus puertas en 1916 y las cerró en 1983. Las lágrimas enseguida se hicieron presentes en los ojos de todos los concurrentes. Los nostálgicos, esos que saltaron en los viejos tablones de madera del Gasómetro, no ocultaron su emoción. Los pibes que no lo conocieron, llenos de anécdotas de padres y abuelos, tampoco resistieron el llanto. Ahí en frente estaban el padre Massa, Farro, Martino, Pontoni, Sanfilippo, los Matadores, Scotta, las más grandes glorias del club. Nadie paró de llorar. Con las luces encendidas quedaron al desnudo esos rostros brillosos del llanto inevitable. Enseguida Res contó sobre las expectativas y rememoró la expropiación del estadio por parte de la dictadura, encabezada por el brigadier Osvaldo Cacciatore, quien embaucó abiertamente a las autoridades del Ciclón de aquellos tiempos.
    San Lorenzo, llevado de la mano principalmente por sus hinchas, dio un paso más, y bien grande, para volver a Boedo. Y lo hizo en el templo de la memoria, esa que nunca perdieron. <


  • Convocado por la Comisión de Hinchas de San Lorenzo, el martes 21 de junio participé en un acto/conferencia de prensa, realizado en un bar de Avda. La Plata al 1700, bar que estaba justo frente al desaparecido estadio de fútbol. Fue para todos, los hinchas y yo, una experiencia inedita: hablar de derechos humanos, del Terrorismo de Estado y de fútbol ante unas trescientas personas, casi todas portando símbolos de su corazón cuervo.

    No pude dejar de pensar que tres días antes, en el entierro del dirigente ferroviario comunista de Villa Constitución, Carlos Sosa, uno de los lideres del Villazo y secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos de Villa Constitución, una bandera de San Lorenzo cubría su cuerpo en el feretro, junto a la roja del comunismo y la azul y blanca de la Argentina. Es que ese es el lugar que ocupa el futbol en la sociedad argentina: una pasión popular incomparable, a la que la dictadura y el Terrorismo de Estado no podían dejar de prestar atención y darle tratamiento.

    Para hoy, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, en su ciclo Julio Viaggio sobre Empresas y Terrorismo de Estado que se realiza en el auditorio Mabel Gutierrez del Edificio Cuatro Columnas que fuera asiento de la Escuela de Mecánica de la Armada, ha convocado a debatir sobre la denuncia de los hinchas del Club San Lorenzo acerca “la desaparición del Estadio del Club Atlético San Lorenzo de Almagro a través de la coacción permanente de distintas ordenanzas que empujaron al Club Social y Deportivo a una venta irrisoria para los valores de entonces”.

    Según el estudioso del tema Adolfo Res “Las ordenanzas 36.019 que disponía la realización de un conjunto urbanístico destinado a vivienda colectiva y la 38.696 que reglamentaba la prolongación de las calles Muñiz y Salcedo y que cortaban en dos el predio que ocupaba el Club y el Gasómetro, fueron parte decisiva a la hora de que a San Lorenzo lo echen de su propiedad.  Pero como para el régimen asesino imperante las ordenanzas parecían no alcanzar para la expulsión del Club de su propiedad de Avenida La Plata al 1700, las amenazas personales a los dirigentes que gobernaron a la Institución fueron moneda corriente. Así fue que el Brigadier Osvaldo Cacciatore desde 1978 en adelante utilizó emisarios para hacerle llegar mensajes a los Dirigentes de San Lorenzo, “comunicando”  que el Club debía dejar el predio que tenía como propiedad en el Barrio de Boedo. Uno de estos mensajeros como relata el escritor y periodista Enrique Escande en su libro “Memorias del Viejo Gasómetro” fue el popular relator José María Muñoz, quien le hizo saber al Vicepresidente de entonces de la Institución, Juan José Passo que “El señor Brigadier está muy disgustado con el Club”, el apriete fue una constante del gobierno de facto y se profundizó aún más cuando el mismo Cacciatore recibió al propio Passo junto al presidente de San Lorenzo Moisés Annán en dos oportunidades, para decirles en la ultima reunión que su paciencia se había acabado y que se apuraran a vender porque sino pasaría la topadora por la totalidad del Club, los dirigentes de San Lorenzo con el lógico temor de aquellos años, le contestaron que para que ello sea posible esto debía aprobarse por los Asambleístas del Club, el mismo Brigadier respondió hagan lo que tengan que hacer, pero “vendan porque sino caeré sobre ustedes piensen en su familia”.  El Presidente Vicente Bonina intentó por todos los medios convencer al Intendente Osvaldo Cacciatore de que se reabra la cancha en 1981. En diferentes reuniones que tuvo en la Intendencia, el Brigadier se negaba a reabrir el Estadio argumentando que todas las instalaciones estaban en mal estado…fue el final del Club, al año siguiente San Lorenzo se vio obligado a mal vender su predio histórico, la Dictadura Militar se llevó puesto con total impunidad y autoritarismo a un Club de raigambre popular que tenía sentido de identidad y pertenencia en el barrio de Boedo.”

    Hasta aquí la denuncia de los hinchas, que ayer se alimentaba de recuerdos que rozan el mito: hablan de una bandera de las Madres desplegada por la hinchada de San Lorenzo en plena dictadura, como razón última del odio gubernamental contra el tradicional club de Boedo. Historias a recuperar. Lo indiscutible es que las referencias al modo en que la dictadura obligó a los poseedores de acciones de Papel Prensa a entregarlas, casi gratuitamente, a los dueños de Clarín y La Nación, son llamativamente parecidas al modo en que el Brigadier Cacciatore obligó a la Comisión Directiva del Club a malvender el estadio con el doble objetivo de hacer un negociado inmobiliario (inmediatamente el espacio físico fue comprado por Carrefour para construir un Supermercado, ¿acaso con pleno conocimiento del negociado como en el caso de Papel Prensa?) y desarraigar un club social de amplia actividad deportiva, cultural y social de todo tipo.

    La sintesis más compacta del Genocidio: un negocio para pocos y la destrucción de las redes sociales de organización popular, por más inocentes que nos puedan parecer ahora.   Por mi parte, al avalar la denuncia y anunciar la actividad en la ex Esma, traté de explicar el Terrorismo de Estado como un mecanismo de disciplinamiento social que buscaba cambiar profundamente el comportamiento social argentino, empezando por la lucha política y sindical, pero abarcando también los modos de organización territorial, y eso incluía a los clubes de barrio que por décadas había creado el movimiento popular argentino desde todas sus culturas políticas y especialmente desde el anarquismo, el comunismo y el peronismo.

    Y que al potenciar el debate para recuperar el espacio físico donde estaba el estadio de San Lorenzo, hoy ocupado por un supermercado de Carrefour, era necesario extender la mirada hacia un fenómeno más profundo: la mercantilización casi absoluta de una pasión argentina, el fútbol, de modo tal que no solo lo han transformado en un negocio multimillonario, vinculado al lavado de dineros del narcotráfico y toda clase de negociados (como bien lo  ha denunciado el gran Diego Maradona) sino que lo han golpeado en su línea de flotación: convertido en un negocio, apagada la pasión, modulado hasta el último detalle de la vestimenta o el cotillón, el fútbol argentino se desliza por el camino de la mediocridad de un modo tal que nos hace olvidar que justamente nació como un juego colectivo, para divertirse y aprender que solo se gana si se juega para el equipo.

    Y de eso se trata otra vez, de armar el gran equipo nacional, que no sea un “seleccionado” de estrellas, sino un inmenso movimiento popular de recuperación de este deporte como parte imprescindible de la verdadera identidad nacional, patriota, latinoamericanista y antimperiaslita, que nos coloque en el camino de la Segunda y definitiva Independencia, que no solo nos haga libres, sino más felices

  • Si me dan a elegir…

    “Me moriré en París con aguacero,
    un día del cual tengo ya el recuerdo.
    Me moriré en París -y no me corro-
    tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.”
    Cesar Vallejo

    Si me dan a elegir,
    elijo morir contigo.

    En la montaña,
    en aquella casa nueva
    con plantas y flores,
    que regabas en las tardes agobiantes.

    Si me dan a elegir,
    elijo morir de viejo.

    Leyendo a Saramago
    bajo aquel árbol,
    en la siesta agobiante
    que solo tu piel refrescaba,

    si te besaba

    Si me dan a elegir,
    elijo morir un jueves.

    después de hacer el amor
    y revisar las viejas fotos
    del Ciego y de la Mechi
    de Alicia y del Negrito,

    y de nosotros,
    juntos.

    Si me dan a elegir,
    elijo morir cantando.

    Porque nadie contó mejor
    lo que he querido ser en esta vida
    como los poemas
    que hablan de banderas y de flores

    la bandera que sigo sosteniendo
    y la flor que bien
    mereces.

     Si me dan a elegir,

    elijo morir en tus brazos.

    Porque amarte
    es la razón más poderosa para vivir,

    y el modo más eficaz de vengarme
    de tantas muertes pasadas a las que sobreviví,
    sin saber cómo ni porqué,

    pero que esperan, pacientes, ese jueves
    del cual tengo ya el recuerdo.


  • El próximo jueves 25 de agosto, desde las 18 hs. en el auditorio del edificio Cuatro Columnas de la ex Esma, Avenida Libertador 8150, se realizará un debate con la participación de los periodistas Aberto Dean, Román Perroni, Martín Dianda y Enrique Escande ( Director de Deportes de Agencia EFE en nuestro país y escritor del Libro «Memorias del Viejo Gasómetro»), el historiador Adolfo Res de la Sub Comisión del Hincha del Club San Lorenzo de Almagro y del secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, José Ernesto Schulman.

    En la ocasión se proyectarán videos institucionales del Instituto Espacio para la Memoria, sobre la labor de recuperación de  los ex centros clandestinos y su transformación en sitios de memoria en general y de la labor realizada en la ex Esma en particular, así como videos que dan cuenta de las condiciones en que el      Brigadier  Cacciatore impuso la expoliación del estadio de San Lorenzo en similares maneras con que el grupo Clarín/La Nación se apoderó de las acciones de Papel Prensa.

    Dadas las condiciones del lugar, solo se permitirá el acceso de aquellas personas que hayan cumplimentado la inscripción correspondiente a través de la “»Casa de la Cultura Sanlorencista» y se habilitará una sala con pantalla gigante a fin de ampliar la participación en el evento el cual podrá ser seguido por www.laretaguardia.com.ar y por diferentes medios radiales que han prometido su transmisión en vivo, en todo o en parte.

    Organizan la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Instituto Espacio para la Memoria

    y la Sub Comisión del Hincha del Club Atletico San Lorenzo de Almagro.


  • En el día de hoy, más de seiscientos delegados de escuela participaron en el encuentro organizado por Suteba para la zona norte del Gran Buenos en la localidad de San Fernando

    Allí presenté un enfoque sobre los desafíos que la lucha por los derechos humanos presenta a los trabajadores de la educación….he aquí el audio de la charla y del debate

    http://www.ivoox.com/suteba-san-fernando-18-agosto-2011-audios-mp3_rf_764652_1.html


  • El daño sufrido por San Lorenzo será tema en la E.S.M.A.

    Ocurrirá el próximo 25 de agosto, en el marco del Ciclo Terrorismo de Estado y Delito Económico. Sólo habrá lugar para 500 personas.

    Por: Mundo Azulgrana

    El próximo 25 de Agosto a las 18,00 hs, en el marco del Ciclo Terrorismo de Estado y Delito Económico se debatirá el tema San Lorenzo de Almagro.

    La organización estará a cargo del Instituto Espacio para la Memoria junto a la Liga de los Derechos del Hombre, quienes solicitaron que el número de invitados sea de 500 personas.

    En dicho acto, el panel de disertantes estará compuesto por José Schulman ( Liga de los Derechos del Hombre), periodistas nacionales (estarán confirmados esta semana),  Adolfo Res que presentó los fundamentos del Proyecto de Restitución Histórica y representantes de la Comisión de Prensa de Restitución.

    Aquellos interesados en presenciar el acto deberán inscribirse en la Casa de la Cultura Sanlorencista en José Mármol 1691 a partir del Martes 9 de Agosto de 18 a 21 hs o vía correo electrónico restitucionhistorica@schcasla.com.ar o mensajes@mundoazulgrana.com.ar (enviar nombre y apellido con número de documento de identidad que lo acredite).

    El cierre de invitados se efectuará una vez que se llegue a los 500 anotados, por los canales arriba mencionados.

    Además dicho acto podrá verse en vivo en todo el mundo a través del sitio http://www.laretaguardia.com.ar

    Comisión de Prensa de Restitución Histórica


  • Sólo 25 fueron procesados y apenas 16 recibieron condenas

    La participación de los médicos durante el terrorismo de Estado

    Publicado el 7 de Agosto de 2011

    En La Pampa, el caso de tres profesionales de la salud puso en discusión el plan sanitario montado por la dictadura. Hoy atienden en sus consultorios, pero testigos aseguran que asistieron a los militares y presenciaron torturas.
    Los médicos Miguel Antonio Aragón, Máximo Pérez Oneto y Atilio Cornachione, que en la actualidad ejercen su profesión en La Pampa, se desempeñaron activamente durante las acciones represivas desatadas por la última dictadura militar en la llamada Subzona 14, correspondiente a esa provincia, de acuerdo con las denuncias de varios ex detenidos desaparecidos, quienes señalan que los tres médicos presenciaron sesiones de tortura, asistieron a secuestrados en cárceles clandestinas y aconsejaron a los guardias que manejaban la picana eléctrica para que aflojaran con las descargas, haciendo indicaciones tales como “paren que se nos va”, frente a personas al borde de la muerte.
    Aragón es hoy jefe de la División Sanidad Policial del Servicio Penitenciario Federal pampeano. Es decir, se encarga de velar por las buenas condiciones físicas de los reclusos. Toda una paradoja. Su nombre, dirección, número telefónico y correo electrónico de contacto, figuran en un listado oficial como parte del Departamento Personal de la Jefatura de Policía provincial.
    Lo de Pérez Oneto y Cornachione es menos rimbombante. El primero es un especialista en enfermedades de piel, mientras que el segundo se ocupa de hacer tratamientos clínicos en su consultorio de la pequeña localidad de Toay, cercana a la capital Santa Rosa. Este presente de tranquilidad contrasta con la mano dura de aquellos años, que tuvo a este grupo de médicos en plena actividad como uniformados, de acuerdo con los relatos precisos de ex detenidos desaparecidos. De los tres, Pérez Oneto aparece como el más implicado, a partir de la existencia de cientos de fojas con su firma en el libro de entradas y salidas de “pacientes” que agonizaban en los centros clandestinos asentados en La Pampa.
    Pero el trío era, en realidad, un cuarteto. El otro integrante era Juan Héctor Savioli, también visto en aquellos operativos durante los años de plomo. Sin embargo, a diferencia del resto del grupo, está confirmado que a Savioli la justicia ya nunca lo va a molestar por su pasado. Murió hace pocas semanas.
    La denuncia contra Aragón, Pérez Oneto y Cornachione fue realizada por los mismos sobrevivientes de esa época: Nery Greta Sander de Trucchi (ex empleada del gobierno provincial), Raquel Barabaschi (entonces estudiante de la UTN de General Pico), Mireya Regazzoli (hija del gobernador destituido con el golpe de Estado de 1976), Luis Barotto (esposo de Barabaschi), Hermelinda Gándara (un agente de policía) y las celadoras Nilda Stork y Norma Trohil. Varios de ellos reconocen a los tres profesionales como las personas que los visitaron mientras permanecieron en cautiverio.
    En estos momentos, la investigación conjunta para llevar a los médicos a juicio es realizada por un grupo de pampeanos integrado por Juan Carlos Pumilla, Norberto Asquini, Daniel Bilbao y Laura Cristina Rodríguez Kessy, entre otros. El trabajo se basa en la pesquisa y seguimiento que, sin ningún apoyo, llevó a cabo en la década de 1980 el fallecido periodista Marcelino Acosta; esfuerzo que hoy retoma su nieto Claudio. A eso se le suma el aporte de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, a través de la abogada que el organismo tiene en la provincia, Carina Mercedes Salvay.
    Mientras tanto, los acusados realizan sus tareas con total normalidad. Tienen vigentes sus matrículas de habilitación, ya que el Círculo Médico de La Pampa, entidad encargada de avalar las colegiaturas, siempre se negó a expedirse sobre el tema.
    El año pasado, Aragón, Pérez Oneto y Cornachione pudieron zafar de la justicia. Fue en noviembre, cuando el Tribunal Oral Federal pampeano, integrado por José Mario Tripputi, Armando Márquez y Eugenio Krom, tras el primer juicio desarrollado en la provincia contra responsables de delitos de lesa humanidad, condenó a penas de entre ocho y 12 años de prisión en cárcel común a genocidas de la Subzona 14. Después del veredicto, los acusados Roberto Constantino, Omar Aguilera, Roberto Fiorucci y Carlos Reinhart (comisarios), sumados a Néstor Greppi (edecán del ex presidente Raúl Alfonsín) y a Néstor Cenizo, Athos Reta, Oscar Yorio y Hugo Marenchino, tuvieron que mudarse a la Colonia Penal de Santa Rosa, conocida como Unidad 4.
    Durante ese proceso, los apellidos de los tres médicos fueron mencionados en varias oportunidades como parte del engranaje sanitario de las fuerzas de seguridad, pero recién ahora las pruebas y testimonios que se están acumulando pueden lograr que finalmente sean sentados en el banquillo como principales acusados.
    La causa, que actualmente se encuentra en los Tribunales Federales de La Pampa, está en la etapa de instrucción, reuniendo información para formalizar la acusación penal contra los médicos. Los querellantes esperan que la elevación a juicio oral llegue antes de fin de año.
    “Se juntaron indicios cada vez más firmes con el objetivo de demostrar el papel directo e indirecto que el personal de la salud ocupó durante la represión en nuestra provincia, tanto en fuerzas policiales como militares”, explicó la abogada Salvay a Tiempo Argentino. También recordó que “en aquellas audiencias, la exposición de Pérez Oneto fue entrecortada, soberbia y confusa, y estuvo al borde de la detención por falso testimonio”. La integrante de la Liga agregó que “las palabras de las víctimas son incontrastables, porque dejan en claro que los médicos se encontraban presentes dentro de las salas de tortura, les efectuaban controles de pulso y presión, y hasta se animaban a dar instrucciones a los carceleros, como por ejemplo atenuar la tortura para que la persona no muriera”. De acuerdo a la acusación de Salvay, “ellos eran los que asistían diariamente a los detenidos en los centros clandestinos, y revisaban tanto a los secuestrados como a los reclusos comunes”.
    Hasta ahora, todo ese material recopilado viene chocando con una estrategia ensayada por la defensa de los médicos: invocan supuestos documentos con los que “prueban” que ellos no estuvieron en La Pampa en el momento de las torturas, a pesar de la palabra de los mismos torturados, que los señalan por haber formado parte de las sesiones de picana. “Cornachione –que por entonces reportaba en el Batallón 101 de Toay– dice que permaneció en La Pampa entre junio de 1977 y la navidad de 1978, hasta que le dieron de baja. En el caso de Aragón, argumenta que llegó a la provincia recién en marzo de 1979”, relató Salvay. La abogada señaló que este tipo de maniobras “es algo repetido en los juicios a los genocidas: informes que las mismas Fuerzas se encargan de producir, que distorsionan las fechas de estadía de los acusados en los lugares donde se les imputan delitos de lesa humanidad”.
    José Schulman, secretario de la Liga y detenido-desaparecido en la cárcel de Coronda durante siete meses, recordó que es determinante hablar de “Estado terrorista, es decir, de un conjunto de instituciones que componían un sistema represivo estudiado y organizado”. La importancia de esta mirada radica en que “en ese marco, una de las patas en las que se basó la política de genocidio fue la llamada fuerza sanitaria, con profesionales militares, policiales y penitenciarios, y un sistema hospitalario que manejaba desde maternidades clandestinas hasta servicios de rutina para el control de los secuestrados”. Schulman considera que “el caso de La Pampa es un ejemplo de ese entramado”, algo que fue quedando en evidencia a partir de un minucioso trabajo de investigación y una serie de informaciones cruzadas por el periodista Marcelino Acosta, que tuvieron que esperar mucho tiempo para ver la luz.
    “Aragón, por ejemplo –sostuvo Schulman–, siempre ocupó funciones públicas, y a pesar de que existen testimonios que lo inculpan, ni la provincia ni el Colegio Médico hicieron absolutamente nada al respecto. En otras palabras: la corporación médica se calló la boca.” Esto a pesar de los reclamos de la liga, que exigió que de inmediato fuera separado de su cargo. “Más allá de cualquier supuesta documentación que presente para limpiar su pasado, los juicios y la memoria se construyen sobre la base de la palabra de los sobrevivientes, y son los sobrevivientes los que lo vieron mientras los picaneaban”, remarcó Schulman.
    El otro punto que obstaculiza el avance de los procesos es que en muchos casos estos médicos incluso hicieron brillantes carreras y hasta son “respetados” por la comunidad científica y por sus pacientes. “Obviamente, no saben lo que esta gente hacía durante la represión, como pasó con Carlos Jurio, Enrique Corsi y Luis Favole, que atendían a detenidos en la Unidad 9 de La Plata”, explicó Schulman.
    Otros testimonios que incriminan a Aragón, Pérez Oneto y Cornachione son los de los doctores Jorge Irazusta, Américo Taborda y Stella Truol, perseguidos y amenazados por la dictadura. El primero debió exiliarse junto a su esposa y compañera de militancia en Canadá, donde reside actualmente, mientras que Taborda y Truol salvaron milagrosamente sus vidas después que los grupos de tareas pampeanos intentaran asesinarlos por sus trabajos dentro del Plan Provincial de Salud, proyecto que entre 1975 y 1977 trató de poner en pie al Hospital Municipal Lucio Molas y reivindicar el papel de la atención pública en esa región.
    “Mirá que hay que aguantar entrar a una sala de tortura, bancarse los gritos de dolor, la sangre, el olor a piel quemada. Algo terrible, no es para cualquiera”, sostuvo Schulman, y recordó que “la tradición represiva que tiene este país hizo que la policía y los militares fueran preparados para eso. Pero lo increíble es que los médicos se hayan plegado. Justo ellos, formados en una profesión que debería salvar vidas.”
    Por todos estos elementos, para la abogada Salvay aquellos médicos que formaron parte del engranaje represivo local “no fueron un eslabón más, sino una pieza especialmente necesaria dentro del sistema genocida, porque con sus conocimientos sabían manejar los límites del dolor y el sufrimiento de cada víctima. Hasta su muerte quedarán convertidos en médicos torturadores, por acción u omisión.”  <


  • Nuestra idea de lo que ocurrió es un genocidio, entendido como la eliminación de un grupo nacional para reorganizar radicalmente la sociedad.

    Cuando hablamos de Terrorismo de Estado pensamos en el Estado en su conjunto que organiza el Terrorismo y nos gusta hablar de un bloque de poder para designar a quienes sostuvieron el Terrorismo de Estado donde empresarios, militares, políticos, periodistas, intelectuales, curas y otros grupos sociales actuaron articulados para sostener el Golpe y la impunidad.

    Por todo ello no nos limitamos a la lucha jurídica contra la impunidad sino que impulsamos el debate sobre las tramas de impunidad que se tejieron en estos años.

    En la provincia de Santa Fe hemos sido parte de los que lograron que el Pejota expulsara a los represores Eduardo Ramos y Mario Facino del Partido Justicialista y ahora al abogado Juan Amelong del Colegio de Abogados.

    Llevamos setenta y tres años luchando por la libertad de los presos, por el castigo a los represores y procurando defender el acceso real de todos a todos los derechos humanos.

    Somos la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en la provincia de Santa Fe, la misma en la que militaron Guillerno Kehoe y Adolfo Trumper, los abogados que fueron parte de aquella movilización popular que logró la condena de los asesinos de Juan Ingalinella, secuestrado en junio de 1955 por la Policía Santafecina en castigo por su actividad contra los preparativos golpistas que triunfarían en setiembre del mismo año; la misma donde militaba Fidel Toniolli, uno de los más decididos luchadores contra la impunidad en el periodo de la dictadura a pleno, desde el histórico local de Cortada Ricardone 58, lugar de encuentro de todas y todos los que luchabamos contra la impunidad en el mismo momento que los crimenes se cometían

    Y estamos orgullos de seguir siendo los mismos de entonces.

    José Schulman

    secretario nacional de la Liga, testigo en los juicios de la ciudad de Santa Fe,

    militante de la Liga de Rosario entre enero de 1978 y diciembre de 1982

     

    Diario La Capital de Rosario

    Amelong fue expulsado de la matrícula de abogados

    El Colegio de Abogados de Rosario decidió excluir de la matrícula profesional a Juan Daniel Amelong, condenado a cadena perpetua por el Tribunal Oral Federal Nº1 (TOF1) de la ciudad, por crímenes de lesa…

    El Colegio de Abogados de Rosario decidió excluir de la matrícula profesional a Juan Daniel Amelong, condenado a cadena perpetua por el Tribunal Oral Federal Nº1 (TOF1) de la ciudad, por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

    El directorio de la entidad debatió el pedido realizado por las letradas que patrocinan a las entidades Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (Ladh).

    Amelong fue condenado en 2010 a cadena perpetua, en cárcel común, por privaciones ilegales de la libertad agravada, aplicación de tormentos y homicidios triplemente calificados durante la dictadura.

    El ex oficial del Ejército fue juzgado en el marco de la causa Guerrieri por crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos Quinta de Funes, ex Fábrica de Armas Domingo Matheu, La Calamita, Escuela Magnasco y en la quinta La Intermedia, propiedad de la familia Amelong.

    En el debate estuvieron 13 miembros del directorio (son 14 pero uno estaba fuera de la ciudad), de los cuales siete votaron por la exclusión de Amelong, y seis pidieron esperar a que la sentencia quedara firme —hay apelaciones del represor que aún no fueron resueltas—, aunque todos coincidieron en que los antecedentes de Amelong «aparecen objetivamente como negativos e incompatibles con el ejercicio de la profesión de abogado».

    La base legal para la exclusión de la matrícula de un abogado es el artículo 295 de la ley Orgánica de tribunales, que impide «formar parte» del Colegio a quienes «hubieren sido condenados a pena privativa de la libertad por delitos dolosos y de cumplimiento efectivo», y habilita al directorio de la institución a «cancelar la matrícula sin substanciación alguna».

    Seis de los directores expresaron que sólo se podría cancelar la matrícula en los casos de sentencia firme y los otros siete expresaron en líneas generales que «la ley orgánica del Poder Judicial —sin perjuicio de la discusión sobre si el artículo 295 refiere o no a sentencia firme— y el estatuto del Colegio de Abogados establecen que la función esencial de la institución desde su creación es velar por el decoro del foro, garantizando al ciudadano que quien ejerce la profesión de abogado posee los valores éticos que se exigen para la actividad».

    Al término del encuentro, el presidente de la entidad, Ignacio Del Vecchio, declaró sentirse «orgulloso de pertenecer y formar parte de este directorio, ya que la madurez con que se abordó el tema habla a las claras de una admirable calidad institucional». Añadió que «creemos sin lugar a dudas que con esta decisión estamos cumpliendo con la finalidad esencial que dispone nuestro estatuto: enaltecer el concepto público de la abogacía».

    Satisfacción de organismos. Por su parte, la abogada Gabriela Durruty, una de las firmantes del pedido, celebró la determinación del Colegio de Abogados, a la cual calificó de «histórica», y apuntó que «no resistía ningún análisis que un genocida como Amelong ejerza la profesión».

    Además, señaló que la gravedad era mayúscula al recordar que Amelong «se autodefiende, se autorrepresenta, en una causa que tiene abierta en Paraná», por la supresión de identidad a la hija de Raquel Negro —en ese momento secuestrada en poder de Amelong— y Tulio Valenzuela, hoy nieta recuperada.

    El caso de «Pili» Rodríguez. La solicitud de Elida Luna, presidenta de Familiares, y Graciela Rosemblun, titular de la Ladh, incluía también al sindicado represor Pedro Pili Rodríguez.

    La abogada Durruty recordó que «se encuentra procesado y elevado a juicio oral por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada y aplicación de tormentos agravados, estando radicada la causa ante el TOF1, a la espera de fecha para la realización de la correspondiente audiencia».

    El Concejo municipal de San Lorenzo le impidió el año pasado a Rodríguez asumir una banca de edil por estar procesado por de crímenes de lesa humanidad.

    CIUDAD › EL COLEGIO DE ABOGADOS CANCELO LA MATRICULA DE JUAN DANIEL AMELONG

    El hombre sin ley no podrá litigar

    En una votación dividida, se decidió por 7 votos contra 6 retirar la habilitación al condenado por terrorismo de estado.

     Por José Maggi

    El Colegio de Abogados de Rosario le retiró ayer la matrícula al represor Juan Daniel Amelong, condenado por delitos de lesa humanidad e inscripto en el foro local. En un fallo dividido, por siete votos contra seis, se impuso la moción de cancelar la matrícula profesional al exmilitar condenado en 2010 a prisión perpetua por terrorismo de estado. La resolución llegó tras un intenso debate, promovido por Vildor Garavelli, uno de los catorce miembros del Directorio, de los cuales solo uno estuvo ausente, Martín Rosúa. Como había seis votos a favor y seis en contra llegó el desempate a manos del presidente del Colegio Ignacio Del Vecchio. La polémica se centró en que la condena del Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario aún no está firme.

    «Mientras la mayoría de los directores contempló la Ley en su conjunto e invocó la función esencial del Colegio de Abogados de velar por el decoro del foro, garantizando que quieres ejercen la profesión reúnen los valores éticos necesarios, hubo otros integrantes que se centraron en la letra del artículo 295 y la necesidad de contar con una sentencia firme, para decidir la cancelación de la matrícula», explicó Del Vecchio y resaltó que «esto es positivo y puede darse porque el organismo está compuesto por siete movimientos con distintas posiciones».

    «Hay que destacar la madurez y la calidad institucional con que se abordó en la reunión un tema tan difícil como éste y el hecho de que la mayoría de los integrantes del directorio evaluaron los antecedentes objetivos de Amelong como negativos para el ejercicio de la profesión», señaló Del Vecchio.

    Por su parte Vildor Garavelli explicó a Rosario/12 que «estando el colegiado Juan Amelong condenado por delitos dolosos con prisión efectiva se daban los extremos que pide el artículo 295 de la Ley Orgánica de Tribunales, que integra el Estatuto del Colegio de Abogados y en esas condiciones, teniendo en cuenta la calificación de delito de lesa humanidad por los que fue condenado, el Directorio del Colegio estaba habilitado para cancelarle la matrícula».

    La disparidad de opiniones dentro del organismo se debió a distintas interpretaciones de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que en su artículo 295 alude a la necesidad de «sentencia firme», requisito que seis colegiados entendieron que no se cumple en el caso de Amelong, ya que la misma fue apelada ante la Cámara Nacional de Casación.

    A favor de retirarle la matrícula al exmilitar -�que podrá apelar la decisión del Colegio ante la Cámara de Apelaciones Penal-� se manifestaron Eduardo Martínez Pintado, Alejo Molina, Pedro Kasabián, Vildor Garavelli, Alberto Pessón, Pablo Saccone y el presidente, Ignacio Del Vecchio. El voto del titular del Colegio fue clave para desempatar.

    En tanto, Mario Tettamanzi, Jorge Colombo Berra, Daniel Pellegrino, María Cristina Ferrada, María Laura Albornoz y Matilde Bouchardt consideraron que el artículo 295 no habilita al Directorio a la cancelación de la matrícula al ex militar.

    En rigor, en la sesión de ayer nadie lo defendió, aunque se necesitaron cuatro reuniones para el acuerdo. Sin lugar a dudas, que un presidente del Colegio enrolado en las filas de Defensa Profesional –una agrupación ligada al peronismo de derecha, la Iglesia y los militares que desde hace años gobierna el Colegio– haya desempatado en contra de un condenado por terrorismo de estado es más que significativo.

    La agrupación Familiares de detenidos y desaparecidos por razones políticas y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre festejó ayer el fallo: «La decisión del directorio es muy relevante. No pertenecemos al mismo colegio. No queremos genocidas en nuestra matrícula», dice el texto del documento que rubricaron las abogadas Gabriela Durruty, Daniela Asinari, Jesica Pellegrini y Leticia Fascendini.