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    Pergeñado a espaldas de quienes sosteníamos el  ámbito que fuera creado por la voluntad del Legislador en 2002 , como resultado de las luchas populares contra el menemismo y su intento de demoler la Esma para construir un Monumento a la Reconciliación Nacional que coronara la impunidad.

     

     Presentado con argumentos falaces que agravian  más a quienes los crearon y a quienes los aceptaron mansamente que a quienes se pretende difamar, el Instituto Espacio para la Memoria ha sido disuelto por la voluntad de una mayoría de los legisladores y la decisión del Poder Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como expresión de la continuidad de la lucha entre el olvido y la impunidad, contra la memoria y la justicia.   Se ha dado forma y vida a un acuerdo sin principios entre el Gobierno Nacional y el Gobierno Local  que se unieron para liquidar una experiencia de gestión de la Memoria que excedía los límites de lo Estatal y garantizaba el respeto a las tradiciones de lucha y los acuerdos gestados durante décadas por quienes lucharon contra el olvido y forman parte de esa formidable fuerza social que derrotó la Impunidad con que siempre pretendieron los genocidas.

     

    La eterna ilusión de  que “hubo historia, ya no la hay”, la misma que pretende congelar el presente apropiándose de un pasado que por definición  solo pertenece a la Memoria del Pueblo y a nadie más; aparece como sustrato de una decisión tan reprochable que pocos se hacen cargo de ella y con argumentos lamentables.

     

    Han llevado la democracia representativa al máximo de la formalidad: ya no es que el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes, es mucho más que eso: los legisladores se negaron al deber que ellos tienen a escuchar otras voces (justamente la de quienes hemos gestionado por casi ocho años el IEM, sin que hasta ahora ni  uno solo de ellos haya presentado una queja formal sobre nuestro desempeño) y deliberar al menos por unas horas. 

     

    Para que  fuera posible  aprobarlo,  debieron  actuar como si la historia de la lucha por la Memoria no existiera; como si nosotros, representantes de una parte de los organismos de derechos humanos que la Ley del año 2002 y su modificatoria del 2006, contemplaba taxativamente, no existiéramos, no tuviéramos voz ni pensamiento. 

     

    Algunos de nosotros, sobrevivientes del Terrorismo de Estado que estuvimos por cierto tiempo desaparecidos, hemos vuelto a ser silenciados, invisibilizados, desconocidos en nuestras convicciones, conductas y posturas. 

     

    Para hacer desaparecer al Instituto Espacio para la Memoria fue necesario  primero votar que los representantes del Consejo Directivo presentes en la sesión legislativa donde –sin tratamiento en comisiones ni debate previo- debía aprobarse su disolución, no tenían derecho a hablar ni a presentar siquiera los documentos de este Consejo Directivo.

     

    Hace muchos años, en condiciones históricas muy distintas, un intelectual de fuste como Miguel de Unamuno espetó a quienes lo expulsaban de su cátedra.  “…Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha…».  

     

    Algo similar podríamos  decir ahora: tienen la fuerza suficiente para clausurar una experiencia plural y democrática, pero no tienen ni la razón ni el derecho que solo da la legitimidad de las causas populares, nunca el oportunismo del acuerdo espurio.

     

    El silencio al que nos condenaron, la trama de mentiras difundidas por los medios de comunicación hegemónicos  era y sigue siendo imprescindible  para ellos porque el IEM demostró, en apenas 8 años de vida, que la articulación entre la sociedad civil y el Estado puede gestionar en forma eficaz, autónoma y plural, ejecutando verdaderas políticas públicas de Memoria que perdurarán por años, cual ha sido nuestro último acto institucional: publicar  el libro “Fotos sacadas en y desde la Esma” para que la gesta épica de Víctor Basterra, uno de nuestros consejeros, siga convocando rebeldías y sueños de justicia como le pedía aquel compañero de la ESMA: “si sobrevives, que no se la lleven de arriba”. 

     

    El libro condensa el balance de trabajo de nuestro Instituto Espacio para la Memoria: el cuidado de los sitios puestos bajo nuestra gestión, la recuperación de la Memoria de la resistencia al Terrorismo de Estado,  siempre respetando la pluralidad de las culturas políticas y las tradiciones que fueron victimizadas.  Ese ha sido nuestro “pecado “, insoportable para quienes no vacilaron en arrasar un Consejo Directivo que contaba con el protagonismo de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, nuestra entrañable Marta Vásquez, del Servicio de Paz y Justicia encabezado por quien llegó al Nobel de la Paz desde la lucha contra la represión de la dictadura, de los compañeros y compañeras de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la organización más antigua del continente en el terreno de la lucha por los derechos humanos, de los miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, histórica entidad, plural y consecuente, de los y las familiares de las víctimas agrupadas en Hermanos, de los compañeros del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos que vienen peleando desde los primeros días de la dictadura junto a compañeros y compañeras que solo con nombrarlos alcanza para valorar su presencia: Stella Calloni, Ana María Careaga, Víctor Basterra, Alcira Argumedo, Lita Stantic o Beinusz Szmucler.

     

    Desde hoy, el Instituto Espacio para la Memoria no existe más y vanos serán los intentos confusionistas que pretenden su reemplazo por un Consejo Asesor del Gobierno de la Ciudad que ha demostrado total desinterés y descompromiso con la causa que nos convoca y compromete.  

     

    La clausula transitoria número seis de  la Ley Disolutoria,  que transfiere nuestra representación en el Ente que gestiona la ex Esma a dicho Gobierno es una afrenta a la lucha histórica y una confirmación del carácter regresivo de la disolución del Instituto Espacio para la Memoria. 

     

    A los que no les importa nada de la memoria e hicieron todo lo posible para encorsetar nuestra acción se los premia con la participación en la mesa de decisiones sobre el predio de la ex Esma y los que se cansaron de mentir con el falaz argumento que el IEM “respondía a Macri” son justamente aquellos que los llevan a dicho ámbito de decisiones.  

     

    Quien quiera ver la verdad tiene en este hecho el hilo conductor de toda la trama de mentiras con que se tejió la infamia, nadie puede alegar ahora ingenuidad o ignorancia.

     

    En las nuevas condiciones los integrantes del Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria nos comprometemos a continuar la lucha que hemos sostenido desde siempre y que en estos años hizo del IEM “nuestra casa”: un espacio colectivo, plural y respetuoso, del que también formaban parte los trabajadores y un sinnúmero de organismos de derechos humanos, organizaciones y fuerzas populares del que estamos y estaremos orgullosos  por siempre y nos alienta a proponernos nuevas batallas para que los ideales de los treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos no sean banalizados ni bastardeados, sino respetados en profundidad, al levantarlos como bandera invencible de futuras luchas por la Verdad, toda la verdad, la Memoria, toda la memoria y por la Justicia, toda la justicia. La lucha continua.


  • A pedido de Macri: los que disolvieron el IEM le dieron un lugar en el Ente que gestiona el Espacio Memoria y DDHH, ex ESMA, expulsando al compañero Beinusz Szmucler que representaba al Instituto Espacio para la Memoria. Que conste en la memoria popular.

    Como se sabe, hace unos días, el ocho de mayo, con el voto asociado del PRO y el interbloque del Frente para la Victoria (salvo las honrosas excepciones de Pablo Ferreyra y Gabriela Cerruti ) se disolvió el Insituto Espacio para la Memoria; el 19 de mayo (anticipando a los plazos normales) el Ingeniero Macri promulgó la norma que desde ahora se irá aplicando.

    Entendemos que el debate fue dificil de entender para muchos, y que el silencio de los organismos de derechos humanos que tienen más prensa, contribuyó a la confusión.

    Dijimos que la decisión de anular un ambito autonomo transformaba las políticas publicas de memoria en políticas de gobierno, que además en el 2015 todas las conquistas de memoria podrían estar en peligro (como el Editorial de La Nación confirmó en estos días) pero la realidad siempre supera todas las prevenciones: desde ahora, es la Subsecretaría de DDHH y pluralismo cultural de Macri reemplaza al delegado del IEM en el Ente Esma.

    Para ser muy claros: los que votaron la ley 4929 no solo disolvieron el IEM sino quitaron el lugar que el IEM ocupaba, con la digna figura del compañero Beinusz Szmucler, militante histórico por los derechos humanos, integrante de la Comisión Jurídica de la Liga durante la dictadura, animador de la Asociación de Abogados de Buenos Aires y de la Asociación Americana de Juristas, para asignarle ese lugar al Licenciado Avruj.

    Hace falta decir algo más?

    Anexo uno: así estaba compuesto el ente hasta la sanción de la Ley

    de la web del ente ex esma:

    Autoridades

    El Ente Público Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos está compuesto por un Órgano Ejecutivo tripartito integrado por un representante del Gobierno Nacional, un representante del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y un representante del Directorio de Organismos de Derechos Humanos.

    Integrantes del Órgano Ejecutivo

     

      En representación del Poder Ejecutivo Nacional  (Archivo Nacional de la Memoria):

    Paula Maroni

      En representación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Instituto Espacio para la Memoria): Beinusz Szmukler

      En representación del Directorio de Organismos de Derechos Humanos:

    Valeria Barbuto

    Anexo dos: Clausula Transitoria sexta de la Ley promulgada el 19 de mayo.

    se puede consultar en la web de la Legislatura

    “El titular de la Subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires o el organo que en el futuro lo reemplace, ejercerá la representación del Poder Ejecutivo en el órgano ejecutivo del Ente Público Espacio para la Memoria, la Promoción y la Defensa de los Derechos Humanos cuyo Convenio de creación fue creado por Ley 2955”


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    En el marco de la campaña de desprestigio contra el Instituto Espacio para la Memoria el grupo de trabajadores de la memoria encargados del trabajo sucio de mentir y agraviar a los que lo defendemos (llegaron a insultar a Adolfo Perez Esquivel en el IEM, tirar golpes de puño contra Nora Cortiña en el pasillo de la Legislatura, y publicaron toda clase de mentiras)  el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, el Dr. Martín Fresneda “responde” generosamente a preguntas add hoc del tipo “Creo que como respuesta al convenio que se firmó el Ente está paralizado. ¿Cómo se paraliza el Ente? Con un solo integrante del órgano ejecutivo que no ponga la firma no se cobran horas extras, no se pueden hacer actividades etc. Beinusz Schmucler (representante del IEM en el ejecutivo) no generó el consenso necesario haciendo uso de su firma. ¿No crees que la conformación de un órgano tripartito (ciudad, organismos y nación) que solo puede ejecutar por unanimidad atenta contra la práctica que la gestión demanda?” a lo que Freneda le da la razón en una respuesta a medida en la que dice “Soy muy conciente que existen posiciones que afectan los derechos de los trabajadores. Creo que una nueva etapa de debate se tiene que saldar estas cuestiones que quizás se diseñaron para poder preservar pero no para impedir “La “nueva etapa” de Fresneda se llamaba disolución del IEM y como sobre eso hemos escrito bastante, a esos textos me remito.

    Pero en el mismo “reportaje” habla directamente de la reconciliación con los represores, va textual “Entonces, el puente de la resolución de los conflictos del pasado, esa vieja Argentina con impunidad, resuelto con la decisión de incorporar memoria, verdad y justicia, es un puente que en el marco de la democracia nos va a llevar un tiempo atravesarlo. Y nos va a llevar un tiempo volver a mirarnos la cara. En alguna oportunidad existía quien decía que debíamos reconciliarnos los argentinos, en base al perdón, no en base a la justicia, nosotros siempre dijimos que no hay reconciliación ni perdón, más si debía haber justicia, memoria y verdad. Y eso iba a provocar el reencuentro de los argentinos. Está faltando el reencuentro entre algunos argentinos. Nosotros también somos responsables, la sociedad en general, de hacernos cargo de que esta es nuestra policía, que esta es nuestra Argentina, que el hombre que comete un femicidio es un argentino y la practica viciada que constantemente todos de actuar con el dedito cual si fuera la policía de otro país; no, es nuestra policía, discutamos que policía queremos, invitemos a ellos también a discutir que sociedad quieren ellos”

    Aquí hay una naturalización inaceptable de que la Argentina que tenemos es así porque si, sin decir lo que hemos aprendido en estos diez años de juicios, memoria y verdad: que somos el resultado de un proceso de genocidio, que el genocidio fue la reorganización radical de la sociedad argentina de manera integral (económica, socialmente, políticamente, culturalmente, institucionalmente, etc.) y que por ello somos una sociedad post genocidio que debe considerar como objeto del proceso de memoria, verdad y justicia al Genocidio mismo de modo tal que no quede nadie de los perpetradores sin castigo (y no solo los ejecutores de las acciones de violencia directa contra las victimas directas sino todos los actores que prepararon, justificaron, legitimaron, ejecutaron y se beneficiaron del Genocidio en su conjunto) y no quede acción genocida sin reparación. Y eso nos lleva de un modo directo al Poder Económico, la Deuda Externa, la precarización laboral y la pobreza del pueblo que subsisten como dato incontrastable que un Genocidio sin castigo siempre es en tiempo presente, nunca en tiempo pasado como pretende Fresneda y buena parte del oficialismo.

    Y luego dice clarito: Menem quería reconciliación sin Justicia; pero ahora que “hay” Justicia (y eso es tan discutible si tomamos solamente el caso Milani, de puro ejemplo nomás) viene el tiempo del reencuentro con los que practican la cultura represora de nuestros días, que no son otra cosa que los continuadores del genocidio por medio del gatillo fácil, la tortura en sede policial y demás acciones por todas conocidas.

    Cuando dijimos que la disolución del Instituto Espacio para la Memoria excedía la cuestión de hacer un Museo en el Casino o de borrar de un plumazo a una porción del movimiento de derechos humanos que no se subordina al gobierno (la agrupada en el IEM precisamente), sino que debía inscribirse en una acción de más profundidad que es el fin de las políticas publicas de memoria, algunos pensaron que exagerábamos. Pero el día de la sesión en la Legislatura que disolvió el IEM, Gabriela Alegre, a nombre del Frente Para la Victoria dijo claramente que no había ningún peligro en poner las políticas de memoria en manos del gobierno de turno (y el gobierno va a cambiar en el 2015 inexorablemente) porque no hay nadie en la Argentina que desacuerde con el rumbo de memoria, verdad y justicia. Ese día, ver a los militantes del Kirchnerismo aplaudir a los legisladores del Pro nos pareció un espectáculo asombroso, más doloroso que la propia disolución del IEM o los insultos que recibimos de varios legisladores (a mi me agravió duramente el  legislador Campagnoli de Nuevo Encuentro, con un macartismo propio de la derecha más rancia), pero solo era el anticipo de lo que viene.

    Para desgracia de Gabriela Alegre pocos días después La Nación publicó un editorial: “La justicia prevaleció sobre la venganza” celebrando la absolución de un Juez que fuera parte del dispositivo del terrorismo de Estado: ” El caso Hooft es, a todas luces, un ejemplo de persecución política en nombre de los derechos humanos que el kirchnerismo enarboló recién en 2003, nunca antes, y que utilizó como un ariete e instrumento de venganza para destruir o intentar hacerlo con todas aquellas personas o instituciones que no se encolumnaron detrás de su maniquea visión.  Así, sufrieron los embates la Iglesia Católica, los medios periodísticos independientes, la Justicia, sectores del empresariado y numerosos oficiales de las Fuerzas Armadas, hoy presos políticos por la venganza oficial, que en su condición de jóvenes militares enfrentaron a las organizaciones terroristas en la guerra interna que vivió el país con un saldo de dolor y muerte por ambos sectores enfrentados. Un gobernante que busque el bien común debe tender a sanar heridas del pasado, a fomentar la reconciliación nacional y la concordia entre sus gobernados mirando a las generaciones jóvenes, y no, como lo ha hecho, promoviendo la confrontación y la división social.”

    ¿Cómo era eso de que no hay enemigos de las políticas publicas de memoria, verdad y justicia, compañera Gabriela Alegre?  O es que al revés de lo que intuimos, el acuerdo no es por más memoria, más verdad y más justicia sino como propone el Secretario Fresneda: en “reencontrarnos”. Todo está en debate y no es tiempo de hacer afirmaciones absolutas pero uno tiene derecho a relacionar una cosa con otra porque pasados unos días de las declaraciones de Fresneda, la disolución del IEM y el discurso de Alegre, se informa que se ha formado la Mesa de las Juventudes Políticas.

    La Nación lo refleja brevemente: “Todos juntos. En el mismo espacio. Codo a codo. Militantes de La Cámpora, el Pro y la UCR se reunieron hoy en el Cabildo para lanzar la mesa de juventudes políticas. El encuentro contó con la presencia del titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina , la ministra de Desarrollo Social porteña, Carolina Stanley, y el titular de Red Solidaria, Juan Carr. En diciembre pasado, representantes de las tres fuerzas políticas Congreso para avanzar en el lanzamiento de una campaña nacional de prevención de adicciones, con el apoyo de la Sedronar y Red Solidaria. Esa idea se concretó este mediodía con el acto realizado en el Cabildo. El líder de La Cámpora, Andrés «El Cuervo» Larroque , Pedro Robledo , de la juventud del Pro, Leandro Santoro, de Los Irrompibles (UCR), entre otros, dieron a conocer «su documento fundacional y un cronograma de trabajo».

    Pagina 12 lo relata bastante parecido:  “JOVENES DEL FPV, LA UCR Y EL PRO PRESENTARON LA MESA DE JUVENTUDES POLITICAS. Un espacio para el consenso juvenil. Los integrantes de los diferentes partidos aspiran a generar acuerdos en torno de problemas sociales. Como primer paso, van a trabajar sobre la problemática de las adicciones. El Frente Renovador fue invitado, pero no participó. Dirigentes jóvenes del Frente para la Victoria, la Unión Cívica Radical y el PRO lanzaron la Mesa de Juventudes Políticas, en el Cabildo. Desde allí, los integrantes de los distintos partidos esperan abordar diferentes problemas sociales en los que encuentren consenso. La primera tarea que se dieron es sobre la problemática de las adicciones. Aunque el Frente Renovador de Sergio Massa estaba invitado, no concurrió al encuentro. La mesa de lanzamiento estuvo integrada por el secretario general de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, y el diputado Horacio Pietragalla, por el Frente para la Victoria; Leandro Santoro, por la juventud de la UCR, y Pedro “Piter” Robledo, por los jóvenes del PRO. El panel lo completaron la ministra de Desarrollo Social porteña, Carolina Stanley; el titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina, y el director de la Red Solidaria, Juan Carr.”

    En los 70 la Coordinadora de Juventudes Políticas, conformada por la Juventud Peronista de las Regionales (Tendencia Revolucionaria), la Federación Juvenil Comunista, la Juventud Radical que levantaba el programa socialista de la declaración de Guadalupe (porque se firmó en las cercanías de la ciudad de Santa Fe) movilizaba contra el golpe de Estado en Chile y con sus últimas fuerzas resistió el golpe de estado del 24 de marzo de 1976. Con sus límites, fue una de las expresiones más altas de la unidad antimperialista y del esfuerzo por crear algo más grande que cada una de las fuerzas que la componían. Aquí si que vale aquello de que lo que alguna vez fue tragedia hoy es comedia.

    Pero no menos dolorosa, nunca es grato ver negociada la sangre derramada.

     

     

     

     

  • A los setenta y uno…

    para Gabriela, Mariana,

    Javier, Dafne,  Ernesto

    y para Akira

    A los setenta y uno ,
    escribí siete libros y tengo tres hijos
    pero no planté árbol alguno
    y mi Paco gato se comió
    a ultima albahaca que sembré en la ventana.

    A los setenta y uno
    dos veces me secuestraron
    y tres me gatillaron en la sien
    pero otros murieron por mi,
    sin mi permiso
    y daría lo que soy
    por saber sus nombres.

    A los setenra y uno
    casi no sueño, aunque de vez en vez,
    Alicia cae
    por los pasillos de la Cuarta
    para que no olvide
    que casi siempre duermo solo.

     A los setenta y uno ,
    he amado mas mujeres que las que me amaron.
    pero bien me amaron las que si.

    A los setenta y uno ,
    tengo los pies muertos por una cirugía.
    pero así como me ven,
    he pisado las calles< de Sevilla y Bogotá
    y subido las pirámides de Teotihuacán.

    A los setenta y uno,
    prometo solemnemente
    que jamás volveré a respetar ninguna ortodoxia
    en la política o el amor. 

    A los setenta y uno,
    ya no creo en los vientos de la historia
    pero si en la voluntad humana
    y sigo pensando que solo el comunismo
    redimirá las penas del hombre

    A los setenta y uno,
    no tengo otra bandera que aquella roja
    que flameaba orgullosa en las calles santafecinas
    cuando tire mi primera piedra
    y me plante en lo que soy y sigo siendo

     a los setenta y uno.


  • La lucha continúa
    Ante la disolución del Instituto Espacio para la Memoria resuelta hoy por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, decimos que se ha perpetrado una agresión a la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia que siempre se apoyó en la pluralidad, la autonomía y el respeto de todas las fuerzas y tradiciones.
    Al disolver el IEM y traspasar los Sitios a la Nación se perjudican gravemente las políticas públicas de memoria que pasan a ser políticas de un gobierno, que tendrán su impronta parcial y cambiarán con cada cambio de gobierno.
    Al ser desplazado de su cátedra, Miguel de Unamuno espetó a los franquistas que lo agraviaban: “… Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha…»
    Del mismo modo, decimos que el bloque de los dos oficialismos, de la Ciudad y de la Nación, unidos y organizados para disolver el IEM y traspasar los Sitios de Memoria de modo tal que se termine con una experiencia de gestión de lo público que no se agotaba en lo estatal, que desde la autonomía y la autarquía permitía mantener el pluralismo en la construcción de memorias que caracterizaba al sujeto social que sufrió el terrorismo de Estado , ni convence ni persuade porque le falta razón y derecho.
    Un convenio tramado y firmado a espaldas del Instituto que se proponía disolver, de espaldas al movimiento de derechos humanos que lo conquistó y oculto por una insólita red de lealtades entre los órganos oficialistas y opositores (en el lenguaje en que ambos se descalifican) está logrando la previsible aprobación legislativa local y nacional. Pero ni convencen ni persuaden porque no tienen ni razón ni derecho. Ni legitimidad. Y como todo lo que se hace contra la ética y la razón de lucha de nuestro pueblo, está condenado al fracaso.
    No es cierto que el Estado per se, sea mejor garante que el movimiento de derechos humanos en la gestión de los Sitios de Memoria. El IEM demostró, en apenas 8 años de vida, que la articulación entre la sociedad civil y el Estado pudo gestionarlos en forma eficaz autónoma y plural, ejecutando verdaderas políticas públicas de Memoria. Así, entre la falta de interés del gobierno local, la falta de visión estratégica del gobierno nacional y la falta de escrúpulos de los representantes de ambos, al IEM lo disuelven más por sus aciertos que por lo que no tuvo tiempo de realizar.
    Los integrantes del Consejo Directivo del IEM nos comprometemos a continuar la lucha que hemos sostenido desde siempre y que en estos años hizo del IEM “nuestra casa”: un espacio colectivo, plural y respetuoso, del que estamos orgullosos y nos alienta a proponernos nuevas batallas para que los ideales de los treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos no sean banalizados ni bastardeados, sino respetados en profundidad, al levantarlos como bandera invencible de futuras luchas por la Verdad, toda la verdad, la Memoria, toda la memoria y por la Justicia, toda la justicia.

     

    CONSEJO DIRECTIVO INSTITUTO ESPACIO PARA LA MEMORIAImagen

  • No regalar lo conquistado…..nota de opinión publicada por el portal notas.org.ar

    Por José Ernesto Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Una mirada sobre el actual debate en relación al proyecto de disolución del Instituto Espacio para la Memoria de la Ciudad de Buenos Aires con respaldo del Estado Nacional.

    El Instituto Espacio para la Memoria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IEM) es el único ámbito de gestión de políticas publicas de memoria que tiene autonomía y autarquía, es decir, que sus políticas no son “del gobierno de turno” sino que son decididas por un Consejo Directivo donde tienen mayoría propia los representantes de los organismos de derechos humanos y un conjunto de compañeros de amplia trayectoria en esta lucha. Actualmente componen el Consejo Directivo representantes del Servicio Paz y Justicia (Serpaj) que preside Adolfo Perez Esquivel, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora que participa por medio de su presidenta Marta Vásquez, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), la organización Hermanos, y compañeros como Víctor Basterra, Beinusz Szmucler, Lita Stantic, Alcira Argumedo, Stella Calloni y Ana María Careaga, junto a representantes de los bloques legislativos y del poder ejecutivo de la ciudad.

    El IEM es una verdadera “anomalía” en un país donde lo público se confunde con lo estatal y lo estatal se toma como un botín de guerra para el partido político que es transitoriamente mayoría. El carácter autónomo del IEM es su máxima fortaleza y ventaja a defender puesto que de perderla (ya sea por disolución o por transferencia de los sitios a su cargo a otros ámbitos puramente estatales) las políticas públicas de memoria volverían a ser políticas de gobierno y sujetas al cambio de ocupante de la Casa Rosada en el 2015. El simple examen de las políticas de gestión de los sitios de Memoria y de producción ideológica del IEM durante los gobiernos de Aníbal Ibarra, Jorge Telerman y Mauricio Macri permitiría a cualquier verificar nuestra autonomía política.

    La autonomía del IEM no fue un regalo, sino el resultado de las luchas populares para impedir que Carlos Menem demuela y lotee la Esma y fue sancionada por la primera Legislatura que tuvo la ciudad, siguiendo la tradición de la Reforma Universitaria y los nuevos vientos constitucionalistas de América Latina que se preocupan por distinguir lo publico de lo estatal. Pero esa autonomía, que permitió gestionar los sitios de memoria de la Ciudad, como Virrey Cevallos, Orletti, Olimpo, Atlético y los edificios emblemáticos de la Esma como el Casino o el Cuatro Columnas, de un modo ejemplar, respetando su significado histórico y evitando la banalización, no ha sido gratuita.

    Sufrimos las restricciones presupuestarias de Macri y el acoso de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación (sobre todo, luego del fallecimiento del compañero Eduardo Luis Duhalde). Finalmente, se firmó un acuerdo entre Nación y Ciudad para terminar con la experiencia que molestaba a ambos. A Macri, porque el IEM construyo una mirada de reivindicación de las luchas de los 70 (el libro sobre Terrorismo de Estado construido por el Consejo y redactado por Osvaldo Bayer, Atilio Borón y Julio Gambina es un alto ejemplo) y un compromiso latinoamericano impecable; al Gobierno Nacional porque es el único ámbito de autonomía que sabe valorar los pasos positivos pero no se subordina a nadie. Esa es la razón por la cual algunos organismos, encabezados por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), en rechazo a la postura del IEM contra la Ley Antiterrorista de 2007, se retiraron de las reuniones del Consejo y comenzaron un vaciamiento que hoy parece culminar en una acción que tarde o temprano caerá sobre todos los luchadores por la Memoria, la Verdad y la Justicia porque –y esto debe quedar muy claro- están poniendo la gestión de los sitios de memoria, incluyendo la Esma, en manos del próximo gobierno nacional. Prefieren que los gestione Massa, Scioli o Macri antes de compartir debates y construir consensos con los organismos de derechos humanos que sostuvimos el IEM hasta hoy. No solo es una grave falla ética, es un error político grave que pone en peligro el legado histórico. Tanto hablar de los que son funcionales a la derecha para ser los perfectos funcionales de la derecha que sin esfuerzo se queda con la Esma y la Memoria institucionalizada.

    Pero la decisión de acordar con Macri y las derechas para terminar con la experiencia de autonomía del IEM no es un rayo en un cielo azul; todo lo contrario, es inseparable de la designación del Gral. César Milani como Jefe del Ejercito, del ascenso de Sergio Berni a la conducción del verdadero aparato armado del Estado que es la conjunción de Gendarmería, Prefectura, Policías Provinciales y Federal, más el Servicio Penitenciario Federal y las FFAA como tal, la designación de Alejandro Granados con su discurso de mano dura y el proyecto de represión a las movilizaciones populares de los supuestos progresistas Carlos Kunkel y Diana Conti. Y no es que todo empezó a fin del año pasado, pero las tendencias regresivas que se alimentaron estos años (mano dura, represión a los pueblos originarios, tortura en sede policial y penitenciaria, Leyes Antiterroristas, etc.) ni eran dominantes ni eran avaladas desde el gobierno nacional. El discurso de Cristina Fernández ante el Parlamento del 1º de Marzo avala y potencia estas tendencias, pone marco y explica el acuerdo con Macri y presagia tiempos difíciles para la vigencia de los derechos humanos concebidos como aquellas conquistas populares en marcha hacia una mejor vida para todos, y también para las políticas publicas de Memoria que con esta decisión arbitraria y regresiva, comienzan su retroceso. Es la hora pues, de la unidad en defensa de lo conquistado y también el tiempo para que cada cual demuestre su compromiso con la causa de los treintamil. Tenemos plena confianza en que amplios sectores populares no regalarán nada de lo conquistado ni permitirán la banalización de la sangre derramada

  • La Liga Argentina por los Derechos del Hombre rechaza el proyecto Kunkel

     

    La Liga Argentina por los Derechos del Hombre rechaza el proyecto Kunkelde restricción y represión al derecho del pueblo a reunirse, manifestarse y luchar por sus derechos libremente; convocamos a resistir contra su eventual aprobación.

    El primer derecho de los pueblos es a luchar por conquistar derechos; reprimirlo es violar los derechos humanos en tiempo presente.

    “Decreto 1066 de 1983. 1) Que la Constitución Política

    del Estado, en su artículo 19, N° 13,   asegura a todas las personas,

    el derecho a reunirse pacíficamente  sin permiso previo y sin armas…

    3) – Que el ejercicio de  estos derechos tiene por límite

    el resguardo de un tercero  y su uso no puede llegar hasta lesionar

    la libertad  de otra persona o la conveniencia de la sociedad;

    4).- Que es un deber de la autoridad ejercer la vigilancia

    y cuidar de la integridad de las personas,

    y la conservación de las plazas, calles, etc.etc.”

    AUGUSTO PINOCHET UGARTE, General de Ejército,

    Presidente de la República de Chile

     

    El proyecto del Frente Para la Victoria, anticipado por la Presidenta Fernandez de Kirchner en su discurso del 1º de marzo, tiene un claro carácter restrictivo de los derechos humanos en cuanto penaliza la movilización popular (no solo los piquetes como falsamente se informa, sino toda forma de protesta social, prohibiendo sin más las que se quieran realizar frente escuelas, hospitales, comisarias –art 2, inciso a-) que es el primero de los derechos de los pueblos: sin lucha social ni movilización popular no hay posibilidad alguna de conquistar el acceso a los derechos formalmente proclamados, defender los amenazados o conquistar nuevos derechos.

    El proyecto se coloca en una secuencia histórica de larga data que fue rota por las luchas populares de Diciembre del 2001; desde entonces la derecha busca sacar al pueblo de las calles sin éxito, y está por verse si aún consiguiendo la aprobación del engendro consiguen romper la creciente dinámica de luchas contra el ajuste y los casos de “gatillo fácil”.

    La ley anuncia el aval oficialista de la cultura represora que nunca desapareció de las fuerzas de seguridad, pero que por algunos años había estado huérfana de legitimidad social y aval gubernamental, el solo anuncio del proyecto incrementará la represión porque la Bonaerense, la Gendarmería, la Federal, etc. tienen un oído muy fino para “leer” los mensajes del Poder, y este es un claro mensaje de penalización de la lucha popular y de amenazas represivas.  El proyecto pareciera buscar la “normalidad” represora que caracterizó nuestra historia desde nuestros inicios como Nación (ley 4144 de 1902, por ejemplo)

    El diputado  Kunkel y quienes lo acompañan van más atrás de las leyes macristas que indican que se debe avisar “cuando sea posible”. Con la Ley Kunkel las movilizaciones del 19 y 20 de Diciembre del 2001 o las del Puente Pueyrredón de junio del 2002 cuando asesinaron a Kostecky y Santillán, serían ilegales y por ende “legal” la represión.   Conviene resaltar que el proyecto Kunkel no se presentó en el 2008 cuando la burguesía sojera y los grupos económicos poderosos impulsaban la protesta callejera contra la Resolución 125; no, se presenta ahora cuando crece la resistencia al ajuste de la economía derivado de la devaluación realizada a pedido del FMI y demás organismos financieros internacionales con los que se está negociando nuevos pagos de la eterna deuda externa impuesta por el Terrorismo de Estado, por lo que consideramos que su texto es uno más de los efectos a largo plazo del Genocidio.

    Arrogarse el derecho de decidir cuál reclamo popular y cual organización social tiene “derecho” a protestar y cual no tiene un cuño fascista indudable[1] que se fortalece con la exigencia de un “delegado”, como si los parisinos del Tercer Estado que atacaron la Bastilla, dando inicio a la Gran Revolución Francesa, la revolución burguesa  por antonomasia, hubieran tenido delegado. Junto con el costado represivo, el proyecto revela un profundo costado elitista y soberbio que pretende borrar al pueblo como sujeto de la historia. La sola elección del “delegado” le garantiza a este su procesamiento en la o las causas penales que se inicien a posterioridad de la protesta.

    Al exigir que el aviso sea dado a las fuerzas policiales, el proyecto muestra su propósito represivo con claridad aún mayor que la normativa de Pinochet, que establece que el aviso debe darse a autoridades políticas (el mismo criterio sostiene el poder judicial de la C.A.B.A., ante la referencia genérica a la «autoridad» en la norma local).

    El proyecto da un plazo de dos horas para la negociación, amén de lo ridículo Y exiguo del plazo, ello impide a quienes protestan cualquier consulta racional con sus bases, asesores, amigables componedores, etc. Asimismo, el plazo contradice groseramente el declamado propósito de garantizar la libre expresión y vulnera el derecho de defensa. Obviamente, el no acuerdo en la “mediación” abre el camino para la represión y desalojo en forma directa prácticamente apenas comenzada la protesta.

    Pese a las declamaciones contenidas en el Cap. III sobre el uso de la fuerza, la exigüidad del plazo y la posibilidad de desalojar o reprimir una protesta ilegitima o que se transforme en tal en caso de no arribar a un acuerdo, torna letra muerta tales propósitos. Y es muy grave que cuando habla de prohibición de portación de armas de fuego al personal de las fuerzas de seguridad, aclara que solo para aquellos que estén en contacto directo con los manifestantes. Para el resto, o sea los que se ubiquen solo un poco mas lejos lo permite. Con ello se da un permiso legal para amenazar con armas a la vista. O para usarlas en definitiva como ocurrió en el asesinato de Fuentealba, los Qom de Formosa, los compañeros del Parque Indoamericano y muchos más en estos años. Claro que desde ahora, será “legalmente” y con el apoyo político del oficialismo y la oposición de derecha que saluda estas iniciativas con alborozo.

    El Kirchnerismo tuvo políticas de memoria y de reparación material y simbólica hacia las víctimas del terrorismo de Estado que valoramos y apoyamos en toda circunstancia . Esas políticas fortalecieron la lucha histórica por Memoria, Verdad y Justicia, y en cuanto convergieron con esas luchas posibilitaron los juicios, la creación de sitios de memoria y una resignificacíón de la historia reciente en una dirección de más cercanía con la verdad. Hemos sido parte de los juicios y asumimos nuestras responsabilidades en la construcción de sitios de Memoria, fundamentalmente desde el Instituto Espacio para la Memoria de la ciudad autónoma de Buenos Aires creado por ley en 2004.

    En esta década se han dado pasos de gigante en los temas de Memoria, Verdad y Justicia, pero nunca se interrumpieron las prácticas represoras por parte del aparato armado del Estado que en la década kirchnerista se reformuló y creció exponencialmente como acaba de jactarse Capitanich al sumar más de 400 mil hombres bien armados, mejor estrenados y sujetos a un mando único que por ahora es Berni pero se procura que el Ejercito, y por eso la promoción de Milani a pesar de su pasado genocida, recupere la articulación y comando de semejante aparato de control social y represión.

    Al contrario de la propuesta Kunkel, habría que hacer efectiva la prohibición de torturar y cesar la represión de las manifestaciones populares, haciendo responsable a la autoridad política que “manda” las fuerzas de seguridad de sus acciones, como así también sancionar leyes que depuren las fuerzas policiales, de seguridad y militares de todo personaje vinculado a la represión histórica, el gatillo fácil y las mafias de la droga que hoy acechan en el territorio. Es necesario asimismo tomar las medidas legales que sean necesarias para hacer cesar la criminalización de la protesta, que ha llevado a la arbitraria condena de los trabajadores petroleros de Las Heras y tantos otros militantes populares. Hacen falta leyes que garanticen la libre organización popular (por ejemplo, una nueva ley sindical que termine con las burocracias sindicales corruptas y mafiosas que toleran el trabajo en negro, el trabajo infantil y el trabajo esclavo, todas formas de violación de los derechos económicos sociales formalmente garantizados por la Constitución Nacional).

    La historia nos ha enseñado que ninguna Ley es garantía suficiente para el respeto de los derechos humanos; solo el pueblo organizado hace visible, conquista el reconocimiento por parte del Estado y con las luchas sociales se logra el acceso universal a los mismos. Encorsetar la lucha popular es antagónico a tal proceso y por tanto, antagónico a la lucha por los derechos humanos.

    Cada cual puede elegir de qué lado de la cuestión se coloca.

    La Liga Argentina por los Derechos del Hombre, como lo hace desde hace 76 años, seguirá firme junto a los que luchan por la libertad, la igualdad y la justicia para todos


  • tacuEncerrados en el Hospital Militar, aislados de sus compañeros de lucha y familiares, sometidos a todo tipo de presiones psicológicas, los Cinco Campesinos de la Causa Curuguaty que estaban en huelga de hambre desde el 14 de febrero, reafirmaron lo que dijeron el primer día: no levantarían la huelga de hambre hasta conquistar alguna forma de libertad que les permita proseguir la lucha por la recuperación de las tierras conocidas como Marina Kue, donadas a la Marina Paraguaya en su momento y usurpadas por un caudillo colorado y escenario de la masacre de junio de 2012 que terminó con la vida de once campesinos y cuatro policías y posibilitó la farsa del juicio político que tumbó al presidente constitucional Lugo.    Rodeados de un amplísimo arco de fuerzas campesinas, sociales, políticas, religiosas, parlamentarias y culturales de Paraguay, alentados por una vasta solidaridad internacional, lograron torcer el brazo a la nefasta Justicia Paraguaya (stronerista hasta la medula) y en la media noche del sábado pasado lograron la prisión domiciliaria que bien puede leerse como una libertad acotada y condicional, pero libertad al fin.  Para valorar adecuadamente la magnitud de su victoria hay que partir de que su detención fue parte fundamental de una operación imperial de sometimiento del gobierno de Lugo, hay que recordar que desde 1989 (fin del gobierno de Stroessner pero no del Stronerismo) hay un ataque sistemático contra los dirigentes campesinos como ellos: más de ciento cincuenta asesinatos comprobados y otros tantos sin documentar, cientos de procesados y en los últimos años algunas decenas de condenados a penas cuasi perpetuas (treinta y cinco años en Tacumbú es más que eso, es vivir en el infierno) y que el “Poder Judicial”, que no respeta parte alguna del Estado de Derecho, no está acostumbrado a ser contradicho y mucho menos a ser derrotado.  Si al Poder la victoria de la huelga de hambre le duele en la soberbia elitista de quienes desprecian los campesinos y abominan de la lucha social, al movimiento popular le viene de maravillas y se suma al éxito logrado en la Huelga General del 26 de marzo pasado en una dinámica de movilizaciones y acciones unitarias que pareciera estar constituyendo una tendencia al crecimiento de la movilización y la acumulación de fuerzas para los sectores más combativos y de izquierda. La libertad de los compañeros de Curuguaty fue una de las dos consignas centrales de la huelga general, la otra fue la anulación de la ley APP que facilita las privatizaciones y otros negociados espurios. La “domiciliaria” es el primer resultado concreto de la huelga que adquiere así mayor importancia histórica: la tercera en toda la historia paraguaya comienza a torcer la historia más de lo que algunos preveían.

    El comunista Rubén Villalba, líder de los campesinos de Curuguaty, cada vez que tuvo posibilidad de comunicarse con su pueblo, insistió una y otra vez que el sentido de su lucha no era lograr su propia libertad sino la recuperación de las tierras de Marina Kue, y que en esa lucha estaba dispuesto a dar su vida. Y cumplió.  En la coherencia de Rubén y de sus compañeros de huelga está el secreto de su victoria y en buena medida las razones para la recuperación de un movimiento social y político que venía de vivir la frustración del gobierno de Lugo (no cumplió  sus promesas y mucho menos satisfizo las expectativas), la propia Masacre de Curuguaty con el siguiente encierro de los compañeros, estigmatizados como “terroristas asesinos” por casi todos, el triunfo del mafioso neoliberal Cartes y las sucesivas derrotas “judiciales”.  Los dogmáticos buscarán en las razones económicas, en las contradicciones al interior del bloque de poder entre los intereses de la vieja mafia stronerista que domina el aparato del Partido Colorado y buena parte de la estructura sindical tradicional, en el choque de influencias entre los yankees y los brasileros (que son en Paraguay igual que una potencia Imperial), las causas de esta victoria, allá ellos; yo prefiero pensar que es la ética de estos campesinos y de aquellos otros, los Seis de la Causa Cecilia, la razón fundamental de la recuperación del movimiento popular en Paraguay. Desde la ética, desde la coherencia, desde la desnuda exposición de sus propósitos vitales y sencillos: tierra para trabajar, tierra del estado usurpada por un empresario, libertad para organizarse, etc. es que pudieron romper la maniobra vil de estigmatización e ir agrupando al lado de sus reclamos a una enorme porción de la sociedad paraguaya, incluyendo a la cúpula de la Iglesia Católica (la misma que avaló el golpe a Lugo) y vastos sectores medios de Asunción, tentados por el consumismo y el modelo de vida yanqui como casi toda la burguesía de la región.  La victoria de los huelguistas de hambre, de Néstor Castro, Rubén Villalba, Felipe Balmori, Adalberto Castro y Arnaldo Quintana es también una gran enseñanza y un llamado de atención para el movimiento popular latinoamericano: no es con concesiones a la derecha que se la vence, parecieran decir los campesinos paraguayos a un movimiento que solo en parte se sensibilizó y movilizó por ellos olvidando la primera y fundamental lección del Che Guevara:  Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.
    Sobre todo sean siempre capaces de sentir en lo mas hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad mas linda de un revolucionario.    
    Deberían pensar en aquella frase los que construyen retorcidos discursos para explicar que los intereses de tal o cual gobierno u proceso les impide ser solidarios con los presos políticos de Paraguay, de Colombia, de Honduras, de Perú, con tantas y tantos luchadores sociales que hoy sufren encierro en esta América Latina donde conviven los procesos de integración no subordinados a los EE.UU. con presos políticos y penetración de la Cuarta Flota Imperial. Alguna vez Fidel explicó que ellos eran solidarios con todos los que luchan porque en esa relación de dar y recibir solidaridad, el que más se beneficia es el que la da; entonces podríamos completar ahora su pensamiento con la hipótesis que la ausencia de solidaridad con los presos políticos no es factor de fortaleza de los gobiernos progresistas y sus procesos de integración sino una de las razones de su debilitamiento, estimulado y aprovechado por los operadores imperiales de cada país y del Imperio. Entonces, la victoria de los huelguistas de hambre debería ayudar a recuperar las viejas tradiciones solidarias del movimiento popular latinoamericano, esas que se potenciaron en los “años del lobo” cuando la Operación Cóndor nos juntó como presos políticos a los argentinos, chilenos, cubanos y uruguayos en Centros como Orletti y que se hunden en la historia del ideario de San Martín, Bolívar y Martí. Acaso el primer paso para asumirnos como americanos de la Patria Grande sea superar las fronteras de la balcanización y asumir la lucha por los presos políticos de toda América Latina como el primer deber, el más elemental e ineludible, de todo patriota y humanista del siglo XXI.


  • marcha_indultosUn Periodista que trabaja para la BBC de Londres y la televisión inglesa, insiste en preguntar quien soy y le explico que yo soy un militante de la Juventud Comunista de la Argentina, de la Fede le digo aunque no se si el tipo podrá traducir lo que eso representa para mi. Y para las decenas de miles, decenas de miles de jovenes que pasaron por sus filas buscando el camino de la victoria

    Para el Ciego, para Danilo, para Alberto Cafaratti, para el Negro Quieto o para Marcos Osatinsky.

    Para el que volaba atado por los pies a un helicóptero en la base Belgrano y cuando lo bajaban seguía diciendo que él era de la Fede.

    Para Teresa que miraba a los ojos de los torturadores hasta que los tipos bajaban la cabeza.

    Para los que lloraban pateando la puerta del Comité Central la noche en que Alfonsín ganó las elecciones y se rompió -para bien y para siempre- el mito de la infalibilidad de la dirección y de la ineluctabilidad de la victoria.

    El Ñato dice que la derrota y la victoria es más relativa de lo que parece.

    -Que el general Humberto Ortega, jefe del ejército de Nicara­gua y custodio del gobierno neoliberal, es el símbolo de la derrota del Sandinismo; y que Raúl Sendic, saliendo del pozo en que lo quisieron destruir los militares uruguayos, para seguir siendo un militante revolucionario es nuestra victoria.

    Y esta es mi victoria.

    La de la memoria sobre la traición.

    Pequeña, casi intrascendente.

    Pero, ¿cuántas veces pude sentir la victoria en estos treinta años?

    ¿Acaso aquella mañana del ’69 en que los secundarios ocu­pamos Santa Fe?

    ¿O cuando todas las Juventudes Políticas amenazaban con cruzar la cordillera para pelear junto a los hermanos chilenos en aquella marcha multitudinaria?

    ¿En mayo del 2000 cuando la Izquierda Unida salió del ano­nimato y Patricio se hizo diputado?

    ¿O en diciembre del 2001 cuando miles, y miles, y miles, y miles de jóvenes arrasaron con la Alianza, con De la Rúa, con Ro­dríguez Saa, con los radicales, los peronistas, los conservadores y el Frepaso; y con todos los que nos robaron, tantas veces, nuestra lucha y nuestra sangre?

    En Rosario, mejor dicho en una pequeña ciudad pegada a Rosario que se llama Villa Gobernador Gálvez mataron a una comunista en la pueblada de diciembre.

    Se llamaba Graciela Acosta y vivía en una villa miseria sola con sus siete hijos. Era militante de una organización en defensa de los derechos humanos, y de un movimiento de des­ocupados.

    Dicen que el tiro no era para ella, era para su amiga Mónica, su compañera, su hermana militante. Pero ella se movió para salvarla y se quedó con la bala que tenía otro destino.

    Hicieron un acto frente a la Seccional de la que salieron los policías que la mataron. Jorge llamó y me preguntó si podía par­ticipar, le dije que sí y terminé siendo uno de los oradores.

    Hablaron muchos compañeros, parados de espalda a los milicos que provocaban con las armas larga en las manos. El ambiente estaba tenso.

    La última de la lista de oradores fue la que vive por Gracie­la.

    Tiene tres meses de comunista, pero varias generaciones de pobreza y de luchar por la dignidad.

    Nadie aprende tanta política en tres meses como lo que sabe esta mujer.

    Lo que sabe lo aprendió en años de sufrir, y de pelear.

    Levanta el dedo y los acusa. Dice que los conoce uno a uno, y que no se le van a escapar. Los tipos sienten el impacto. Si yo fuera uno de ellos, también tendría miedo.

    Mónica sigue su discurso frente a los mismos que la habían querido matar hacía solo quince días. Y termina con una parte del alegato de Fidel en aquel Hospitalito que estaba al lado del cuartel Moncada en Santiago de Cuba.

    ¿Recuerdan?, el de La Historia me Absolverá.

    Fue en 1953 después del fallido asalto al Cuartel, cuando Fidel parecía que estaba derrotado para siempre y lo juzgaban para escarmiento de todos los que se habían atrevido a seguir su ejemplo.

    Y para que nadie se atreviera a intentarlo de nuevo.

    Y Fidel dice, Mónica dice -que no quiere la sangre de los asesinos.

    -Que no le hace falta la venganza. Que como la vida de su compañera no tiene precio, ni toda la sangre de los asesinos podrá pagar su muerte.

    -Que para los caídos pide el triunfo de la lucha liberadora.

    -Que no hay mejor venganza que para todos el pan, para todos la rosa, para todos la escuela y el hospital; para todos el trabajo y la dignidad.

    -Para todos la felicidad.

    Yo la miro asombrado, hace años que buscaba el final de este libro y no sabía que esta mujer, que vive por la generosidad de su hermana militante, sería quien me ayudaría, al fin, a encontrarlo.

    Ahora sé que la memoria venció a la traición.

    Que cruzamos el desierto, y llegamos enteros.

    Pocos, pero enteros.

    Y que del otro lado nos esperaban miles y miles que nunca oyeron hablar de la Cuarta, tampoco de la Guardia de Infantería Reforzada de Santa Fe o de la Casita de Santo Tomé, ni falta que les hacía saberlo para poder pelear y tumbar dos gobiernos.

    Me doy cuenta que ya no es necesario seguir buscando como transmitir la memoria de un modo adecuado.

    Que a esta gente, mujeres y hombres del pueblo, se les puede contar esta historia sin más vueltas, ellos sabrán que es la suya.

    fragmento final de Los Laberintos de la Memoria, cuya tercera edición está disponible libremente en el blog