• La memoria es más larga que la traición

    Eran cuatro los torturadores.  Uno murió, uno está condenado, otro va al Juicio Oral y el cuarto acaba de ser detenido luego de años de “clandestinidad”.

     

    Por alguna razón que desconozco en exactitud, pero puedo intuir e imaginar, entre el Grupo de Tareas del Dto. de Inteligencia de la Policía Santafesina y yo, había algún problema personal.

     

    Osmar Rebechi, Eduardo Ramos, Víctor Cabrera y Juan Eduardo González me detuvieron por repartir volantes en un desfile militar al terminar la dictadura de Onganía y comenzar la primavera democrática de Cámpora. Un 20 de junio de 1973.

     

    Luego, llegaron cinco mínutos después que una bomba de importante poder explosivo volará lo que había sido la casa familiar en Primera Junta 3588, frente al viejo Mercado de Abasto, a la vuelta de la Escuela Número Cinco y la Seccional Sexta, luego Cuarta, de la Policía Provincial en la capital santafesina.  Un cinco de diciembre de 1975.

     

    Más tarde, en la noche del once al doce de octubre de 1976, asaltaron mi nueva casa, donde vivía con mi compañera Graciela, y nos secuestraron a Hernán, que estaba de visita “militante”, a Graciela y a mi.  En la misma casa me molieron a golpes y luego me dejaron en el Centro Clándestino “La Cuarta”, justo a la vuelta de donde había vivido entre 1952 y 1976.  De la Cuarta pasé a la Guardia de Infantería, detrás de la cancha de Colón y luego pase unos pocos meses en la Cárcel de Coronda de donde salí para Semana Santa del 77.

     

    Y finalmente, en noviembre de 1977, me volvieron a secuestrar cuando intentaba concretar un encuentro con uno de mis compañeros de militancia en la Juventud Comunista, Carlos, quién ya me había ayudado en el 76 cuando luego de que un destacamento militar asaltara la casa de Primera Junta 3588, detuviera a mi hermano Pablo y arrasará con lo que no habían destruido con la bomba de diciembre del 75.

     

    Me volvieron a llevar  a la Cuarta y me sometieron a simulacros de fusilamiento, torturas y golpearon sistematicamente el higado hasta el límite de que estuviera a punto de estallar.  Por una serie increible de “casualidades”, en medio de la noche de torturas, el grupo fue detenido por sus robos “no autorizados” y me soltaron nuevamente.

     

    En diciembre, me presenté ante un Juez provincial denuncié las torturas y un medico forense me examinó y extendió un certificado de “lesiones leves”.  Entonces, nada supe de sus identidades ni rangos oficiales o informales.  Ni entonces ni por los siguientes veinte años.

     

    Fue Patricia, antes de viajar a España a declarar ante Garzón en Madrid, que me dio la nomina con nombre, rango y cargo.  Poco después, un periodista de apellido Tizziani, en una entrevista radial, me anotició que aquella denuncia del 77 permanecía en un archivo judicial, que él mismo me facilitó una copia.

     

    Desde entonces, denuncie a los cuatro pero por las extrañas razones del modo que funciona nuestra “Justicia” solo incriminaron, detuvieron, procesaron, juzgaron y condenaron a Eduardo, Curro, Ramos, quien solía jactarse de ser un “intelectual nacionalista”, militante del Partido Justicialista que recién lo expulsó de sus filas varios años después de su condena judicial.

     

    En el medio se murió Osmar Rebechi, el jefe del grupo, siempre vestido de traje y con apariencia de cantor de tango de los cincuenta.  De Cabrera y de González nada.  Como si algún mecanismo secreto los protegiera.

     

    Hace algunos años, las hijas de Cabrera me buscaron y me contaron que su padre volvía de su “trabajo” y violaba a su mujer, luego de ponerle a la fuerza un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo.  También que les regalaba relojes y joyas, que eran las que robaban a las compañeras secuestradas, y que era boxeador.  Igual que el hijodeputa que en la noche de noviembre del 77 me molió a golpes y casi trituro mi higado.  Su madre había huido de él hace unos años y ellas lo repudiaban con convicción.  Colaboraron en la busqueda y en el 2015 lo detuvieron.  Está procesado y espera el juicio Oral.

     

    El cuarto, Gonzalez, pasó a la “clandestinidad” cuando detuvieron a Cabrera y recién hace dos días que lo encontraron a pocos metros de donde había vivido toda la vida.  Y a este no le corre el dos por uno.

     

    El grupo de tareas de los cuatro de la Inteligencia Policial tenía como referencia al Centro Clándestino La Cuarta por donde pasaron cientos de compañeros, muchos de ellos desaparecidos, y donde asesinaron a Alicia López un día de noviembre de 1976, en la celda que estaba pegada a la mía.  Alicia era descendiente directa del Brigadier Estanislao López y militaba en las Ligas Agrarias del Norte Santafesina. Era maestra, profesora de literatura y amaba, igual que yo, el poema de Borges dedicado a Facundo Quiroga, “El coronel va en carroza a la muerte”. Bello.

     

    Al Curro Ramos, al Juez Federal Víctor Brusa y otros represores, los detuvieron en el 2005 y los juzgaron en el 2009.  En el 2010 condenaron al Comisario Facino por el asesinato de Alicia. A pesar de que siempre todos los sobrevivientes denunciamos a los cuatros del grupo tardaron casi ocho años en “encontrarlos”.

     

    Puede ser que en la Cárcel de Las Flores el Curro Ramos haya descorchado un Dom Perignon para celebrar el fallo de la Corte del dos por uno.

     

    Que no se apure.

     

    En 1992, cuando el Honorable Senado de la Nación ungió como Juez Federal al torturador Víctor Brusa, a iniciativa de los justicialistas Carlos Reutemann y Gurdulich de Correa, escribí en un impulso que la memoria es más larga que la traición.

     

    Ahora, que de nuevo la traición y la infamia amenazan con sostener la impunidad de los genocidas, lo vuelvo a afirmar con toda convicción.

     

    Nosotros venceremos, el pueblo vencerá.

     

    La memoria es más larga que la traición.

  • Intervención ante la Comisión de Asuntos Penales del Senado en el debate sobre la ley de «ejecución penal» a la cual calificamos de hipócrita, encubridora, represora y reveladora del proyecto Cambiemos para los jovenes: encerrar todo el tiempo a la mayor cantidad de jovenes, o exterminarlos como en Costa Salguero o Cromañon

    Convocamos a José Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.   Versión taquigráfica oficial del Senado de la Nación

     

    Sr. Schulman.- Buenas tardes a todas y a todos.

    En realidad, sí, soy secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Vamos a cumplir 80 años el 20 de diciembre. Nacimos para luchar por la libertad de los presos políticos de la dictadura del ‘30 y desde entonces vamos a las cárceles. Pero la verdad que al escuchar lo que se está discutiendo acá, y por la recepción que este Congreso me dio en la puerta -que unos policías me echaron y me empujaron y maltrataron- voy a hablar como lo que creo que soy por encima de todo; sobreviviente del terrorismo de Estado, ex preso del centro clandestino de la 4ª de Santa Fe y ex preso de la cárcel de Coronda durante la dictadura.

    En 2009 nosotros logramos condenar a un juez que se llama Víctor Brusa. Como parte del ritual hicimos la reconstrucción del hecho y fuimos a la 4ª. Y en el mismo lugar donde yo había estado secuestrado, exactamente en la misma celda, había un grupo de presos jóvenes en condiciones yo no sé si aún más brutales que la que yo soporté en el ’76.

    Desde entonces he acompañado en lo que pude. He acompañado desde el programa UBA XXII, he entrado a Devoto y a varias cárceles.  Por lo tanto, voy a intentar hablar en nombre de ellos, de los presos, de los que se han pronunciado en estos días. En mi nombre, porque sigo siendo un ex preso político.

    Se dijo acá de muchas maneras y yo lo voy a decir de un modo más directo.

    Para mí, el proyecto en su conjunto es un proyecto hipócrita. Hipócrita porque pretende mostrar preocupación por la muerte de una compañera y en realidad lo que busca, lo que quiere, lo que pretende, es tener encerrados en las cárceles el mayor tiempo posible, a la mayor cantidad posible de jóvenes pobres de la Argentina.

    Ese es el objetivo real, que lo maquillan con números y palabras bonitas pero que apenas se mueve un poquito se muestra en su verdadera dimensión.

    Es un proyecto encubridor de la realidad, como recién lo explicaba Cipriano, porque sencillamente no habla del estado de catástrofe humanitaria, de la máquina de destruir subjetividades, de la máquina de picar carne que son las cárceles en la Argentina.

    En esas cárceles se pretende encerrar el mayor tiempo posible a estas personas que cometieron algunos delitos que el Código Penal sanciona como delitos.

    Alguna vez escribió Bertolt Brecht que era siempre un delito mayor fundar un banco que robarlo.

    En los últimos años hay innumerables informes -y acá han estado los titulares de la Procuración penitenciaria federal y de la Comisión provincial de la Memoria- sobre lo que esta institución militarizada, que funciona con una lógica represora, hace en las cárceles federales y en las cárceles de las provincias.

    De todos los delitos que cometen creo que el único que le importaría al Senado es que también roban. Roban todo. Todo el presupuesto que el Estado les destina a los presos se roba.

    Yo he entrado con un juez de aplicación a una cárcel de la provincia de Buenos Aires -soy santafecino; me pierdo-. La cámara para pollos no funcionaba, la cámara para verduras no funcionaba y todos, así, orgullosos, nos mostraron carne que tenía olor a podrido que no la comería ni un perro.

    Y todos sabemos que lo único que comen los presos en todas las cárceles del país es lo que les llevan los familiares o lo que consiguen ellos. Así como todos sabemos que se puede comprar cualquier cosa en una cárcel.

    Pero el negocio no es el negocio menor que maneja el penitenciario sino que el negocio es el robo sistemático que el sistema organiza y ejecuta para dejar en las peores condiciones posibles a los presos.

    En segundo lugar, como lo han dicho de varias maneras otros compañeros, acaso más cuidadosos en la palabra, es una especie de utopía reaccionaria la que proponen. Es una promesa falsa que les hacen. Aun a la derecha, a los que sueñan con terminar con los pobres, con el delito. Es una promesa falsa. No funciona. No sólo es antiética, antihumana, no es cristiana, no engancha con ninguna creencia religiosa ni con ninguna doctrina filosófica, porque no hay nadie que diga que hay que maltratar a la gente, sino que tampoco funciona para el objetivo buscado de bajar el nivel de delincuencia y que los ricos vivan felices.

    Como dice Serrat en la canción: “Lo lamento, los pobres le van a tocar a la puerta porque no tienen otro lado dónde ir.”

    Y si cruzan el mar para entrar a Europa, cómo no van a cruzar la General Paz para entrar a la Capital Federal; o cómo no se van a acercar a los camping o a hacer lo que tengan que hacer.

    La cárcel es la institución que recicla y potencia el delito, no la que lo aminora. Por lo tanto, cuanto más tiempo y más gente haya en la cárcel más delito habrá. Lo lamento. El delito no desaparece con más punitividad.

    Ni siquiera -voy a tomar algo que dijo una jueza, que creo que es lo único que concordé con ella- es cierta la utopía progresista de que si se aminora la pobreza se termina el delito. No es así. El delito tiene que ver con el deterioro de los proyectos colectivos, con el incentivo de la salida individual en las condiciones de bombardeo incesante del consumismo.

    Acá se nombró a Cuba. La voy a nombrar por otra razón. En el período especial en tiempo de paz en el que el mundo sometió a Cuba, bloqueada por todos lados, porque es una isla, en las peores condiciones el pueblo cubano resistió con dignidad, no aumentó el delito porque tenía y tiene un proyecto colectivo. Y los proyectos colectivos, la ilusión de salvarse entre todos es lo que puede impedir la ilusión de salvarse solo por medio de algún arrebato o de un delito.

    Este gobierno, en la medida que golpea a los que construimos proyectos colectivos, construye todos los días a los nuevos delincuentes. No solo con la pobreza. Ni siquiera fundamentalmente con la pobreza. Los construye porque le está diciendo todos los días a la gente que la única manera de salvarse es hacerlo solo. Y si me voy a salvar solo, lo voy a hacer, entonces, del modo más sencillo que sea: arrebatando algo.

    Tenía anotadas algunas cosas, casi todas se dijeron.

    Creo que si les volvemos a decir que la reforma del 94 estableció un criterio de progresividad por el cual ninguna ley puede arrebatar derechos, porque no se puede ir para atrás, eso tiene espíritu constitucional. Creo que lo saben o lo debieran saber.

    Quiero decir dos cosas más. La primera es sobre el gran país del Norte que inspira a los legisladores, a los políticos y a los académicos que son hoy gobierno en la Argentina. En 1980 en Estados Unidos había 221 presos cada cien mil habitantes. En 2012 había 716 presos cada cien mil habitantes, siendo el país con mayor cantidad de presos del mundo. En el mismo año, 216.000 de esos presos fueron violados dentro de las cárceles. Y en el mismo año, 80.000 estaban encerrados en lo que nosotros llamábamos tumbas, que era el aislamiento total: 24 horas, te tiran un colchón a las 12 de la noche y te lo sacan a las 6, te ponen un vaso a de agua y un plato de comida en la puerta. Eso hacía la dictadura. Eso hacen los norteamericanos con 80.000 personas todos los días. Y sin embargo, como cualquiera puede ver en cualquier noticiero, el delito no disminuye en Norteamérica. Ni siquiera baja el nivel de violencia; todo lo contrario: aumenta.

    Lo que quiero decir es que si no los conmueven los argumentos humanistas y éticos, deberían reflexionar, al menos, sobre que se embarcan en un camino que es el del fracaso; el de los Blumberg, de los Berni, de los Granados, de todos los que apostaron durante tantos años en la Argentina a que con mano dura, con gatillo fácil y con cárcel se va a disciplinar a los pobres y se va a impedir que los molesten.

    No es así. No hay nada que impida que la necesidad se convierta en la búsqueda de un derecho.

    Por eso voy a terminar estas breves palabras haciendo un homenaje a las víctimas de la masacre de Budge de la que se van a cumplir 30 años en pocos días. Porque, de verdad, la política hacia la infancia y adolescencia del capitalismo argentino pos dictadura no fue el discurso de Alfonsín de que con la democracia se podía comer, beber y alimentarse. El discurso fue el de Budge: para los pobres, gatillo fácil. Para el que sobrevive, causa armada falsa. Para el que sigue insistiendo, tortura, como a Luciano Arruga. Y para todos los demás, que estén todo el tiempo posible adentro y que se mueran ahí adentro si es posible. Muchos se mueren en las cárceles.

    Esta política no es penitenciaría. Este proyecto de reforma es la verdadera política hacia la juventud del gobierno de Cambiemos. Esta es la política de este gobierno que no tiene nada que ofrecer a la juventud argentina, que no tiene ninguna esperanza que proponerle, que no tiene ninguna ilusión que proponer. La verdadera política que tiene para la juventud argentina es este proyecto que pretende encerrar todo el tiempo posible a la mayor cantidad de jóvenes pobres posible, en las peores condiciones posibles.

    Posiblemente lo aprueben. Lo lamento, Roberto, no creo que nuestras opiniones sean consideradas de una manera sustantiva. Si no, la policía no estaría pegando a la gente que quiere venir a entrar y escuchar de qué se trata, lo cual indica que esta audiencia pública al menos no es pública, es relativamente pública. Varias veces relativamente pública.

     

    Sr. Presidente (Guastavino).- Discúlpeme, estimado amigo. Pongamos las cosas en su lugar. Esta no es una audiencia pública, es una reunión de la comisión.

    Digamos las cosas por su nombre. No sé qué tiene que ver lo que usted dice de afuera con lo que está pasando acá adentro. Esta fue una convocatoria y estamos dando la oportunidad a un montón de personas, organizaciones e instituciones para que vengan a opinar en el tratamiento de un proyecto de ley. Y lo hacemos, obviamente, con todo el respeto. Se están tomando versiones taquigráficas, cada uno de los senadores va a tener la suya de lo que cada uno expresó aquí. Y se está transmitiendo por televisión.

     

    Sr. Schulman.- Si me invitan a una fiesta…

     

    Sr. Presidente (Guastavino).- Pero no quiero hacer una polémica con usted, discúlpeme. Quería aclararle…

     

    Sr. Schulman.- No, es que no quería quedar como un loco…

     

    Sr. Presidente (Guastavino).- Le quería decir cuál es el sentido del tratamiento de este proyecto en esta comisión.

     

    Sr. Schulman.- Si me invitan a una fiesta y allí muestro la invitación -mostré la carta- y me sacan a empujones, y si digo “tengo un certificado de discapacidad” porque –mala leche- tengo un poco de discapacidad motriz y me dicen que no les importa nada y cierran la puerta, y si para entrar tengo que dar vueltas y hablar con una cantidad infinita de personas porque nadie se dignó a comunicarse con nadie, y finalmente, en efecto, encontré una persona –no sé si está por acá- de la comisión que dijo “sí, está invitado” y me hizo entrar, seré un poco mal pensado. A veces relaciono el modo en que me tratan cuando llego a un lugar con la intención que hay al invitarme.

    Pero, quiero terminar.

    Decía que puede ser que la comisión se expida y que puede ser que el Senado la apruebe, y que puede ser que el régimen penitenciario se transforme en lo que algunos sueñan; pero lo que yo le puedo asegurar, señor senador, es que ni con más cárcel, ni con más policía, ni con más balas podrán impedir que el pueblo argentino se organice, que el pueblo argentino luche por sus esperanzas, por sus sueños, y que el pueblo argentino construya un país donde no sólo las cárceles sean buenas, limpias y sirvan para reinsertar a las personas en la vida social, sino que, alguna vez, no harán falta más cárceles, porque no hará falta más delito porque, de verdad, habrá justicia y libertad en nuestra Patria. Muchas gracias.


  • Hay dos modos de analizar la crisis venezolana.

    Una, la que le cae bien a Macri, Lilita y otros «conocidos» democrátas, es desde la perspectiva formal jurìdica (mirada desde la realidad institucional propia que no es la venezolana); la otra es pensarla desde la lucha feroz entre los pueblos y el Imperio que busca recuperar el control colonial total.

    De un modo dormiràs tranquilo por tu «legalismo» y despertaràs en brazos de Trump, Macri y la OEA; del otro, recibiràs insultos de los necios y los fachos, pero seguiras parado del lado de Fidel y Chavez, del Che y Allende, del lado de nuestros 30000.

    Hay dos maneras de pensar los derechos humanos, cada uno elige el modo que prefiere ser.

    Yo me quedo con el pueblo venezolano, porque solo hay Patria o Muerte, Venceremos.

  • El terrorismo de Estado y la captura del deseo

    Apuntes sobre el Golpe. Dos

     

    Cuando Darío Loperfido cuestiona la cifra de los treintamil desaparecidos, no solo practica un modo burdo de negacionismo del Terrorismo de Estado perpetrado entre los años 1975/1982, también explicita una visión vulgar de lo que es un genocidio.  Lamentablemente, no es el único que tiene esa mirada (aún dentro de los que lo rechazan) como si el Genocidio fuera una cuestión de números en vez de ser una cuestión de identidades, de saberes y afectos, de subjetividades, de deseos perseguidos y capturados.  Ya hemos dicho[1]que el golpe del 24 de marzo de 1976 se explica por tres procesos: Una Operación Continental de Contrainsurgencia, imperativo Imperial de los EE.UU. que buscaba el control total sobre una región que desde siempre considera su “patio trasero” y retaguardia para las disputas con otros bloques o potencias en medio de la Guerra Fría con el “Comunismo”; Una Contrarevolución preventiva para aniquilar todas las fuerzas revolucionarias crecidas sobre todo desde la Resistencia Peronista (1955) y el estimulo formidable de la Revolución Cubana (1959);  crecidas por dentro, pero sobre todo por fuera, de las izquierdas tradicionales nacidas en 1890 con el primer Partido Socialista y 1918 el Partido Comunista;  y por último, más no en menor importancia, la Fundación de un Modelo Capitalista que desprecia el consumo interno,  reprimariza la economía (más peso de lo agrícola en la economía total) y potencia la financiarización de ella (más timba financiera que chimeneas), la fundación de la Argentina Capitalista del siglo XXI que todavía sufrimos.  Y el deseo?  El lector preguntará por qué nombramos el deseo en esta historia de horrores y terrores. El deseo es lo que está en discusión en las tres operaciones y en el centro del Genocidio.

     

    Más allá de las consideraciones jurídicas[2] y las precisiones sociológicas, el concepto de Genocidio surgió para dar cuenta de los crímenes nazis durante la Segunda Guerra Mundial.  Un abogado polaco de origen Judío, Lemkin, descubre que no hay palabras para describir lo que él quiere denunciar que no es solo la matanza de civiles, que no es solo el esfuerzo por destruir la identidad del grupo (nacional, político, religioso, por opción sexual, etc.) sino que también es el intento, a veces exitoso a veces fallido, de suplantar la anterior identidad por la del opresor genocida. Como hicieron con nuestros hermanos originarios exterminados en masa, desaparecidas etnias y lenguas en cantidades asombrosas de los cuales molestaba su ideología y cultura como lo prueban estas palabras del ex secretario privado del General Genocida Roca, el Diputado Nacional Dionisio Schoo Lastra: “la casi extinción de la raza indígena en nuestro medio se debe al hecho de que los indios eran demasiado socialistas. (…) Eran comunistas, y la carencia del sentido de la propiedad indispensable para imponer al hombre la ley del trabajo, que es su ley sagrada, fue la causa de la casi extinción de la raza”.[3]  Lo que molesta por encima de todo al genocida de fines del siglo XIX es la enorme dificultad para incorporar de un modo entusiasta y voluntaria a los pueblos originarios a la organización capitalista del país en marcha.  Por eso la Conquista del Desierto o la menos conocida y más extensa, prolongada y cruenta del Gran Chaco. Entonces, para el Estado Genocida solo pueden existir seres sin deseo o seres con un nuevo deseo impuesto, transformados en tristes y vencidos parroquianos de Pastores o Sacerdotes, con mentalidad y acento europeo, que les inculcarán como un veneno la resignación ante el genocida.

     

    Recuerden Uds. aquellas palabras casi grotescas del General Saint Jean: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y finalmente a los tímidos” o la descripción de la Dipba (Dirección de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires) sobre los comunistas en la Argentina: “hay comunistas en el Partido Comunista; hay comunistas en el Partido Peronista; hay comunistas en la Iglesia, los sindicatos y aún hay comunistas que no saben que son comunistas” para que ahora podamos entender que para los genocidas el “enemigo comunista” no eran otros que todos los que se oponían,  por acción u omisión, por resistencia activa o modo de vivir y pensar, al nuevo  modelo capitalista en proceso de instalación.  El deseo que les molestaba era aquel que vinculaba la mejora de la vida cotidiana con la lucha popular, con los proyectos colectivos, con las huelgas generales que conseguían mejoras en el Salario Mínimo Vital y Móvil que efectivamente mejoraba los ingresos de los asalariados en un país donde casi la totalidad de los que trabajábamos éramos asalariados y donde el trabajo en negro y la changa esporádica era la excepción y no la norma como lo es ahora. En el largo proceso de preparación del ciclo ofensivo (desde 1955 a 1969) que se desplegó entre el Cordobazo del 29 de mayo de 1969 y el aplastamiento de las experiencias más avanzadas del movimiento obrero: Córdoba, en enero del 74 y Villa Constitución en marzo del 75, el sentido común popular, la subjetividad de vastos sectores obreros, estudiantiles y medios urbanos y rurales se modeló alrededor de ese paradigma del luchemos juntos que la vida mejora y el objetivo final se acerca. El deseo de esa generación no estaba capturado por el consumismo ni la ilusión de viajar a Miami o vivir en una playa tropical, tomando daiquiris tirados al sol. El deseo de esa generación se explicita en la formación de cientos, si cientos, de grupos políticos de izquierda que sueñan con la revolución socialista desde las identidades más variadas: peronistas y comunistas en primer lugar, pero luego toda una serie de identidades derivadas de aquellas otras como el guevarismo o las más diversas formas de asumirse peronista revolucionario en aquellos años. Un deseo alimentado por una larga lista de de autores, dramaturgos y artistas comprometidos con el mismo sueño y el mismo deseo (Rodolfo Walsh, Mercedes Sosa, Tejada Gómez, etc. etc.) que alimentan con canciones, obras de teatro, literatura y cine a esa generación que acaso comienza a crear una subcultura popular propia[4], antimperialista y patriótica, Un deseo teñido de los fuertes colores del Caribe, del prestigio de Fidel, Raúl, Camilo, el Che y una Revolución en castellano que bailaba y reía todo el tiempo, aún en Playa Girón cuando derrotaron al Imperio Norteamericano de un modo tan humillante que todavía quieren vengarse.

     

    El Terrorismo de Estado primero tronchó el deseo de mejorar la vida por medio de la lucha popular; obligó a “desaprender” que se puede cambiar la vida luchando de un modo organizado y procurando conquistar un programa de cambios. Golpe a golpe, capucha a capucha marcó con fuego lo que vendría si el pueblo se rebela contra el Amo. Para que venzan Tinelli y Mirtha, Susana y Lanata primero tuvieron que desaparecer los treintamil, o lo que es lo mismo, Tinelli, Mirtha, Susana y Lanata son el  otro modo de nombrar la hegemonía militar y política; nunca la cultural.    Luego, bajo las brutales condiciones del horror y el terror, introduciendo el miedo en cada molécula de la vida social y en cada gramo del cuerpo de las y los militantes, buscó desviar el deseo hacia el consumo y el consumo hacia el consumismo, que parecen lo mismo pero no es igual.   Comer un trozo de carne vacuna con hortalizas hervidas es consumir alimentos para conservar energías y proveer de nutrientes al organismo.  Comprar una hamburguesa de carne de jabalí criado con manzanas verdes de Suecia y con una salsa de nueces africanas comidas y defecadas por un elefante ya es consumismo; es consumir algo que no necesito pero cuya necesidad ha sido impuesta desde el dominio comunicacional y la hegemonía cultural. Y por supuesto que es un simple ejemplo, y posiblemente un mal ejemplo.  Pero de algún modo, desde el acto violento, brutal, de dimensiones tales que causan exterminio de las ideas y fatiga de los cuerpos, el Terrorismo de Estado instaló una nueva hegemonía cultural que fue generando un nuevo sistema de valores y deseos donde el consumismo es central y el egoísmo individualista considerado imprescindible para conquistar el nuevo deseo impuesto/construido pero asumido y naturalizado.  El problema somos nosotros, que pretendemos cambiar el mundo ignorando la profundidad de la dominación cultural,  no solo a nivel de ideas y doctrinas, sino en el profundo espacio de las costumbres naturalizadas, eso que Gramsci llamaba el sentido común

    Decía el compañero García Linera en La Plata:  “El segundo problema que estamos enfrentando los gobiernos progresistas es la redistribución de riqueza sin politización social. ¿Qué significa esto? La mayor parte de nuestras medidas han favorecido a las clases subalternas. En el caso de Bolivia el 20% de los bolivianos ha pasado a las clases medias en menos de diez años. Hay una ampliación del sector medio, de la capacidad de consumo de los trabajadores, hay una ampliación de derechos, necesarios, sino, no seríamos un gobierno progresista y revolucionario. Pero, si esta ampliación de capacidad de consumo, si esta ampliación de la capacidad de justicia social no viene acompañada con politización social, no estamos ganando el sentido común. Habremos creado una nueva clase media, con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción, pero portadora del viejo sentido común conservador.  ¿Cómo acompañar a la redistribución de la riqueza, a la ampliación de la capacidad de consumo, a la ampliación de la satisfacción material de los trabajadores, con un nuevo sentido común? ¿Y qué es el sentido común? Los preceptos íntimos, morales y lógicos con que la gente organiza su vida. ¿Cómo organizamos lo bueno y lo malo en lo más íntimo, lo deseable de lo indeseable, lo positivo de lo negativo? No se trata de un tema de discurso, se trata de un tema de nuestros fundamentos íntimos, en cómo nos ubicamos en el mundo. En este sentido, lo cultural, lo ideológico, lo espiritual, se vuelve decisivoNo hay revolución verdadera, ni hay consolidación de un proceso revolucionario, si no hay una profunda revolución cultural.[5]”  Un viejo dicho popular dice que de buenas intenciones está alfombrado el camino al infierno y ahora podríamos decir que el despliegue de políticas supuestamente populares y progresistas sin un meditado camino integral de transformaciones puede producir efectos distintos al que se buscaba.  El solo efecto de ampliar el consumo no genera conciencia política y si de consumir más y más se trata, las derechas siempre tendrán propuestas más egoístas y atractivas para el que solo quiere consumir más y en todo ciclo de crisis económica hay un sector que se enriquece y el que ha perdido perspectiva política siempre soñará con ser él el privilegiado. La derecha también genera utopías, utopías reaccionarias pero tan atractivas como las nuestras.

     

    Entonces, cuando decimos Memoria, Verdad y Justicia se trata de entender que también se trata, o mejor dicho que se trata en primer lugar, de recuperar el deseo de las generaciones exterminadas física o culturalmente.  De volver a inventar un cielo hacia el cual caminar que sea lo suficientemente atractivo para que millones y millones decidan marchar juntos hacia su conquista.  Puesto de eso se trata;  ellos proponen un horizonte de celulares inteligentes, manjares exóticos y evasiones diversas de una civilización en decadencia que camina hacia su autodestrucción ambiental, ecológica o atómica; para superar la crisis de alternativa, para contar con un poderoso punto de llegada para nuestros esfuerzos de resistencia a todas las formas de impunidad y todas las formas de dominación y de explotación y de deshumanización, hay que volver a inventar un sueño.  Uno que tenga en su divisa el rostro de los treintamil y de todos los colores que animaron las luchas populares.  Para que nada sea olvidado, para que nada sea perdonado, para que el amor que propiciemos sea el más estricto resultado del odio al torturador, al asesino y al que nos robó el deseo.

     

    [1] La triple condición del 24demarzo, José Schulman, web https://cronicasdelnuevosiglo.com/2017/03/15/la-triple-condicion-del-24demarzo/
    [2] Articulo dos de la Convención de Prevención y Castigo del delito de Genocidio sancionado en 1948
    [3] De centauros a protegidos. La construcción del sujeto de la política indigenista argentina desde los debates parlamentarios (1880 – 1970).    Lic. Diana Isabel Lenton, publicado en 2014 en /corpusarchivos.revues.org
    [4] al decir de Raymond Williams en “Marxismo y Literatura”.
    [5] http://www.nodal.am/2016/05/conferencia-magistral-completa-del-vicepresidente-de-bolivia-alvaro-garcia-linera-en-la-universidad-de-buenos-aires-argentina-en-el-que-senala-en-otras-cosas-los-lineamientos-para-pensar-el-esta/
  • La triple condición del 24deMarzo.

    Apuntes sobre el golpe, uno.

    Se dice fácil, Memoria, Verdad y Justicia pero desde 1976 en adelante, o digamos desde 1983, Alfonsín mediante, en adelante, o desde el 2003 en adelante, cada uno de estos términos es espacio de disputas entre diversas concepciones y miradas.

    Para nosotros el Golpe de Estado de 1976, precedido y preparado por el accionar de la Triple A desde el 74, es el resultado de al menos tres procesos convergentes y simultáneos: Una Operación Continental de Contrainsurgencia; una acción contrarrevolucionaria preventiva de aniquilamiento de organización y subjetividad revolucionaria y la fundación de un nuevo  modelo de desarrollo capitalista.

    Se sabe que las tierras de la actual Argentina fueron conquistadas y colonizadas por el Imperio Español en nombre del capitalismo europeo en alza, y que luego, de un modo más o menos en paralelo a la constitución de las Republicas el dominio español fue reemplazado por el Imperio Británico que primero conquistó la supremacía militar en el mar y luego en el Comercio. Por eso, cuando los EE.UU. se convirtieron en potencia imperial, robando medio México, Puerto Rico, Hawai y dominando Nicaragua y otros territorios de Centro América, el Sur le fue vedado por el Imperio Británico.  Fue a los finales de la Segunda Guerra Mundial, derrotada la Alemania Nazi y debilitado el León Británico que los Yankees emprendieron rumbo al Sur mediante una larga y cruenta Operación Continental de Dominación por medio de Acciones de Inteligencia y Golpes de Estado cuyo primer acto fue la destitución de Jacobo Arbens en Guatemala en 1954. Luego siguieron la seguidilla de golpes conocida: en Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile, dos veces en Argentina. Desde el 47 que dominaban Paraguay con Stroessner y fue así que para finales de los setenta toda América les pertenecía y funcionaba como espacio de retaguardia en la Guerra Fría contra el comunismo.

    Solo desde esa dimensión continental y desde la paranoia de la Guerra Fría el Comando Sur del Ejercito de los EE.UU., la Junta Interamericana de Defensa y la Junta Militar Argentina pudieron pensar en que las fuerzas sociales y políticas de la Argentina eran un oponente en forma al cual debían “aniquilar” (mandato que el gobierno peronista que sucedió a Juan Perón estampó en un decreto miserable firmado por Luder).  Igual que en Viet Nam, Operación Noche y Niebla, el Ejercito de los EE.UU. impulsó un Plan de Exterminio por fuera de la legalidad burguesa represora. Un plan que fuera más allá de lo hecho en los anteriores golpes de estado de 1930/1945/1955/1962 y 1966 y que tomó la forma de la capucha para los NN, los centros clandestinos para los secuestrados, la cárcel para los sobrevivientes de esos centros, el exilio para millones, las listas negras y el desempleo para más millones de argentinos, el apagón cultural, la censura y la autocensura y el aplastamiento físico y cultural de una generación rebelde y revolucionaria.

    Si a los Yankees lo que más le interesaba era el aplastamiento de una generación de militantes y sus organizaciones política revolucionarias (no se puede pensar unos sin los otros) al Bloque de Poder Local le subyugaba la liquidación de la resistencia obrera y popular a sus planes económicos de saqueo y la imposición de una nueva hegemonía en el mismo bloque de poder que termine con las disputas internas (que se pueden seguir en la disputa por el precio del dólar: alto lo querían y quieren los agro exportadores, bajo lo querían los industriales obligados a importar insumos por la falta de integración de la industria argentina desde siempre). Así terminaron con el modelo peronista de desarrollo capitalita basado en el estimulo al mercado interno, subsidios a la burguesía local y beneficios de todo tipo que ampliaban el consumo de un modo tan inteligente que el modelo persistió, en lo fundamental, veinte años después del golpe Gorila del 55.

    Resumamos para pensar el hoy:

    el Golpe del 76 denota el dominio imperial yankee, que prolonga otros dominios no menos brutales y saqueadores, un dominio que ha continuado de una u otra manera hasta hoy en que renace de un modo impúdico con Macri y sus socios saqueadores

    el Golpe del 76 adquirió la forma de una gran acción de exterminio, de carácter preventivo porque (como veremos en otras crónicas) su Poder Real no estaba amenazado más que en el plano subjetivo y cultural, y es allí donde se condensan las consecuencias más prolongadas y dolorosas. Fue Federico Engels quien escribió que lo más grave de las derrotas es que los pueblos olvidan las causas por las que lucharon. textual

    el Golpe del 76 es una herida bisagra en la historia nacional; la Argentina de hoy es mucho más fruto de esa violación que heredera de Mayo y San Martín; el país que fundaron Videla, Martínez de Hoz, la picana y las capuchas es el que emerge vivito y coleando con la Alianza Cambiemos y su defensa desfachatada de todo lo que el Golpe sostenía: la desigualdad como base del desarrollo, el individualismo más egoísta y el consumismo como horizonte único y final de toda acción humana

    Macri resume esa triple condición de un modo asombrosamente transparente y explicito: pro imperialista hasta la medula, anticomunista, gorila y antipopular como pocos políticos de la historia y sujeto mismo del Modelo Capitalista fundado por el Terrorismo de Estado.

    Al conmemorar el Golpe hace falta enfrentar a Macri y al enfrentar a Macri no olvidar que es mucho más que un bobo empresario hijo de papá, es el heredero y continuador de Videla y el Comando Sur del Ejercito de los EE.UU.

  • Una experiencia frustrada de romper huelgas docentes con voluntarios: La Rioja 1987: Menem contra la AMP y De Leonardi. Ganaron los trabajadores!

    La iniciativa del Macrismo no es original.

    En 1987, Carlos Menem y su Ministro de Educación, Jorge Yoma (que luego fue kirchnerista y hoy es parte del peronismo/macrista) intentaron quebrar la lucha docente promoviendo un «voluntariado» de la mano, nada menos, que de las estructuras organicas del Partido Justicialista de La Rioja, un partido de Estado que ha gobernado la provincia desde siempre aplicando toda clase de proyectos.

    El relato que reproducimos es el capitulo correspondiente del imprescindible libro sobre La Rioja que resiste que escribimos junto al colectivo de la AMP a finales de los noventa y que puede leerse como una historia de la educación, del sindicalismo docente y la Ctera y también como un pequeño manual de políticas de clase: las que aplica desde hace decadas la AMP de La Rioja.

    Convencido que la aseveración walshiana no debe ser un adorno recupero para las nuevas generaciones la historia de la lucha docente, como aprendisaje e insumo conceptual

     

    1987. El voluntariado: el mundo al revés

    La A.M.P. fue conquistando personalidad y espacio propio en la sociedad riojana a partir de encabezar las reivindicaciones; promoviendo incansables iniciativas de confluencia y unidad de los sectores populares, democráticos y progresistas.

    Así impulsa la formación de la Asamblea Permanente de los derechos humanos de La Rioja y el movimiento de solidaridad con Nicaragua, entonces protagonista de una apasionante revolución democrática y popular.

    En marzo de 1985 participa en la conformación de la Coordinadora de Gremios Estatales de La Rioja que afirma en su declaración de principios: Nuestra provincia y nuestra Patria necesitan seguir los pasos de los profundos y acelerados procesos de transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales que vive el mundo, como única alternativa para eliminar la dependencia y el subdesarrollo, construyendo así una sociedad justa y democrática….. que posibilitará la autentica liberación de los hombres y los pueblos, sucediéndose a partir de entonces una interminable seguidilla de paros y movilizaciones en procura de cobrar los haberes a término y lograr cierta actualización en sus sueldos, a fin de impedir que la inflación se los devore. A nivel nacional este posicionamiento combativo de una parte del sindicalismo tradicional se corresponde a la actitud asumida por la llamada “C.G.T. de Azopardo” que, encabezada por Saúl Ubaldini, practica una suerte de neo vandorismo.

    Vandorismo era el nombre con que en los años ´60 se denominaba a la práctica de la burocracia sindical peronista de promover luchas y movilizaciones para crear mejores condiciones en las negociaciones con el estado y las patronales. Augusto Timoteo Vandor el secretario de los metalúrgicos llevó esa práctica al summun de la eficacia.

    Los intentos neovandoristas de Ubaldini, junto a sus compañeros de la C.G.T. Azopardo fracasaron porque encontraron frente a sí a una burgue- sía y un Estado que ya no aspiraba al “pacto social” sino que, fortalecidos por los diez años de terrorismo de estado y los efectos de la política neoliberal, buscaba imponer autoritariamente la reconversión del capitalismo argentino por vía de la flexibilización laboral, privatizaciones, desregulaciones, apertura indiscriminada del mercado y recaudación fiscal necesaria para pagar la deuda externa que ellos mismos fabricaron.

    El neovandorismo pareció supervivir mientras tuvo un gobierno radical al frente, pero apenas llegó Menem a la Casa Rosada, colapsó dando paso al sindicalismo empresarial que dedica más tiempo a los negocios que a los trabajadores.

    Si bien en 1985 todavía circulaba el discurso combativo del “neovandorismo ubaldinista”, ya una parte de los dirigentes sindicales empieza a manejar un discurso más posibilista, renegando incluso del rol de presionar para negociar. Eran los adelantados del modelo de burócrata sindical; los Cavalieri, los Daer, los Lescano, etc.

    En una reunión intersindical de abril de 1985, el entonces secretario de la C.G.T. riojana, Julio Corzo, desplegaría un discurso ejemplificador en una discusión sobre los caminos a tomar por los trabajadores ante la falta de pago a término de los salarios.

    Diría Julio Corzo1 que no tiene sentido hacer la huelga por hacerla, lo real es que el gobierno no tiene plata, insistir con lo mismo se interpretará como una actitud golpista. Dicho esto último en un tono que bien podría ser de preocupación o de amenaza.

    Instalada esa visión de la realidad (que no hay plata para los sueldos, aunque haya para pagar la deuda externa y los subsidios enormes que recibían los grandes empresarios de la entonces llamada Patria Contratista) llama a ser prácticos, lo cual en su particular interpretación quiere decir: negociemos con el gobierno a ver como nos dan un poquito más de lo que nos quieren dar, pero sin crear problemas.

    El doble discurso de la dirigencia sindical de la C.G.T. de La Rioja sería lo característico: dureza en los documentos (sobre todo contra el gobierno nacional radical) y claudicación práctica ante el gobierno provincial de Menem que, sin embargo, no podía mostrar diferencias notables con el gobierno nacional. La situación de la educación, por ejemplo, así lo atestiguaba.

    La Asociación de Maestros y Profesores de La Rioja tenía otro discurso, y sobre todo, otra conducta: la defensa incondicional de los derechos de los trabajadores, el protagonismo de los propios docentes sostenido por la labor autónoma de los delegados de escuela, el esfuerzo por integrar la defensa de los derechos de los docentes riojanos con el de todos los del país y la causa patriótica de darle sentido popular a la democracia reconquistada.

    El 31 marzo de 1986 la A.M.P. elabora un documento titulado “El estado de emergencia educativa en la escuela pública riojana y el paro de los días 2 y 3 de abril” donde desarrolla una serie de argumentos contundentes que reproducimos:

    • La educación en la provincia está en estado de crisis, que se agrava día a día, y que tiene su origen en el dominio de los sectores del privilegio sobre los resortes de la economía.
    • El gobierno provincial se ha resignado a administrar la crisis, reduciendo su accionar a “lo posible” y practicando una metodología elitista, donde supuestos “iluminados”, resuelven todos a espaldas de los trabajadores de la educación y la sociedad. Una muestra de ello el llamado “Reglamento de licencias, permisos y justificaciones” para titulares, interinos y suplentes. Otra es la reforma hecha a la ley 2691, del Estatuto del Docente, realizada en 1985 a iniciativa del Consejo de Educación provincial. Los docentes reclaman una vocalía gremial en el Consejo de Educación para participar en la conducción de la misma.
    • La demora en abordar los debates del Congreso Pedagógico Nacional, la suma de desaciertos legislativos y lo mínimo del presupuesto educativo conforman una verdadera “Emergencia educativa en la escuela pública” como lo ha manifestado la Comisión Permanente por un Mayor Presupuesto Educativo. El presupuesto educativo de la Nación en 1985 fue de solo un 7,4 % siendo uno de los más bajos de la historia, apenas superior al récord negativo del 7,1% de 1976. En La Rioja fue del 11%, igual totalmente insuficiente. · La A.M.P. seguirá adelante con el plan de lucha nacional deCTERA por el cual ya han parado 120 horas continuas, impidiendo el comienzo real del ciclo lectivo, a principios de marzo prosiguiendo el 2 y 3 de abril con un paro total de actividades.

    La lucha de los trabajadores consigue sentar al gobierno a una mesa de negociaciones el 19 de setiembre de 1986 dejando instalado el reclamo de un salario mínimo de 250 australes (por entonces, algo así como poco más de 250 dólares), y la creación de una Comisión Salarial Conjunta, pero la situación se mantiene inalterable.

    Se sabe, todo problema que se perpetúa se va agravando, tornándose insostenible.

    Para colmo, la situación crítica de la provincia, junto a las luchas de los trabajadores estatales, colocaba en una situación difícil a Menem en su nueva cruzada: ganar la interna peronista a Antonio Cafiero para convertirse en el candidato peronista para el ‘89.

    Al frente del Ministerio de Gobierno y Educación se encontraba un operador político de primera línea: Jorge Yoma, al frente del Consejo Provincial de Educación, alguien que en los ´90 sería la Ministro de Educación provincial, la Sra. Lilian Belber de Minué de Mercado. Todos pesos pesados del menenismo.

    El conflicto estallaría en marzo de 1987 cuando ante el no inicio de las clases en defensa del salario y contra el descuento de los días de huelga de 1986, el gobierno provincial respondería con el “voluntariado”, un intento de legitimar la usurpación de las aulas para los rompehuelgas disfrazados de “maestros voluntarios”, en una experiencia casi única en el país.

    Durante todo febrero, la A.M.P. realiza intensas actividades de debate elaborando propuestas que lleva a una reunión nacional de C.T.E.R.A el lunes 9 de marzo, con el objetivo de consensuar la decisión de NO INICIO de clases.

    Por pocos votos la propuesta no es aceptada: la diferencia es de 5000 votos en un total de 220.000 votos, al regreso de la reunión de la C.T.E.R.A., la A.M.P. eleva su reclamo salarial de 250 Australes, pedidos en setiembre de 1986, a la suma de 300 australes para el maestro de grado, con un aumento del 28% en el índice calculado para salario docente según la ley 2691 del Estatuto del Docente. A estas reivindicaciones se le agrega el pedido de no descuento de los 4 días de huelga de octubre del ‘86.

    Las clases que deberían iniciarse el lunes 16 de marzo no comienzan.

    Durante toda la primera semana de huelga las cosas transcurren más o menos como siempre: asambleas masivas, marchas, comunicados de solidaridad de diversos sectores populares y amenazas descalificatorias por parte de las autoridades que intentan negar lo innegable tapando el cielo con las manos.

    El viernes 20 llega el secretario general de la C.T.E.R.A., Wenceslao Ariscuren, para traer el apoyo de la central de educadores. Intentan entrevistarse con las autoridades provinciales, quienes se niegan a recibirlos por estar acompañados de una delegación de la A.M.P., a cuya cabeza estaba Rogelio de Leonardi.

    Durante ese fin de semana, el gobierno provincial gira en su comportamiento e intenta pasar a la ofensiva: frustrado su objetivo de derrotar la huelga desde dentro del gremio, convencidos de que los maestros están desprestigiados ante una sociedad que ve como sus hijos no pueden empezar las clases y parados en el triunfalismo que le daba el crecimiento de la candidatura de Menem en la interna del Partido Justicialista, se lanzan a quebrar la huelga con la ocupación de las escuelas por parte de militantes del partido Justicialista a quienes se los convoca a tal efecto mediante un llamamiento firmado por el secretario general del Partido Justicialista, Roberto Henry Sánchez. Compañero/a Docente: Usted está afiliado al Partido Justicialista al cuál le convoca a presentarse mañana lunes a trabajar, porque estamos convencidos de nuestra doctrina y:

    1) Porque la Patria está por sobre todas las cosas

    2) Porque la comunidad organizada debe resolver sus problemas

    3) Porque los intereses sectoriales no deben minar su conducta

    4) Porque las soluciones a los problemas salariales surgen del dialogo

    5) Porque la comunidad organizada va a educar en nuestras escuelas y

    debemos trabajar juntos por los humildes que quieren educar a sus hijos

    Si Ud. está decidido a concurrir a la Escuela, lo invitamos a inscribirse en el Partido Justicialista “Casa de Todos”, porque estamos trabajando para garantizar la calidad de la educación de los niños en las escuelas y necesitamos saber cuantos docentes se desempeñan en cada establecimiento, para instruirlos adecuadamente sobre las misiones y funciones de los responsables escolares, responsables de grupo y auxiliares de grupo

    El domingo 22 de marzo, desde el local de la calle Pte. Perón 543, denominado “Casa de Todos”, se monta el operativo.

    La Sra. Lilian Minué de Mercado, secundada por el secretario técnico del Consejo de Educación, José Amadeo Varas, firma uno tras otros los nombramientos de esos maestros truchos.

    Por esa acción ilegal de nombrar maestros a su gusto y capricho, fueron denunciados por la A.M.P. por abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público.

    En diciembre de 1988 el juez Ricardo Martínez Sánchez dictó auto de procesamiento y prisión preventiva contra los integrantes del Consejo de entonces: Lilían Minué de Mercado, María Hortensia Quiroga de Rodríguez e Ilda del Rosario Mercado de Yaryura.

    Por supuesto que a pesar de ello siguieron libres y la Licenciada Lilian Belber de Minué de Mercado fue premiada más tarde con el cargo de Ministro de Educación.

    Sumándose a la maniobra, el contador del Consejo Educativo, la ex diputada Leticia Guzmán, Juan Fernando López (de Minería), Estela Elida Gómez (de Control y gestión) y Sergio Willan Rodríguez.

    Paralelamente se monta un gigantesco operativo de prensa desde el gobierno para hacer creer a la población que el lunes 23 de marzo iba a dar inicio el ciclo lectivo. Junto con todo esto crecen las amenazas de cesantías a los docentes huelguistas, que revisten como suplentes o interinos, y que acumulen ocho inasistencias injustificadas.

    El sábado 21 de marzo, a la noche, el gobernador Carlos Menem preside una reunión de gabinete para considerar la huelga docente, al terminar, el Ministro de Gobierno y Educación, Jorge Yoma, el subsecretario de Trabajo, Néstor Vergara, el Presidente del bloque de diputados justicialistas de la provincia, Miguel Morales y la presidenta del Consejo General de Educación, Licenciada Lilian Minué de Mercado realizan una conferencia de prensa para anunciar la declaración de ilegalidad del paro mediante la resolución 88 de la subsecretaría de Trabajo de la Provincia.

    A pesar de tanto esfuerzo, el propio diario El Independiente (recordemos que “éste” El Independiente no tiene nada que ver con el que dirigía Alipio Paoletti, siendo claramente pro oficialista) tiene que titular la tapa de su edición del martes 24 de marzo de 1987 así: El “voluntariado” no logró normalizar la situación. Los maestros mantuvieron el paro y la concurrencia del alumnado fue escasa. Declaró el gobierno “ilegal” la medida docente y felizmente para la comunidad riojana no se produjeron incidentes.

    Y ya en la nota correspondiente se admite: A la vez que se inauguró oficialmente ayer el ciclo lectivo 1987 en las escuelas dependientes del Consejo General de Educación con voluntarios justicialistas al frente de los establecimientos o colaborando con una “acción educativa popular”, el gobierno declaró en la víspera la ilegalidad de la huelga que llevan a cabo los maestros nucleados en la A.M.P., habiéndose registrado un alto índice de ausentismo docente.

    Acaso el ejemplo más ilustrativo de lo ocurrido es lo que pasó en la escuela 287 donde un ingeniero puesto a maestro de primer grado, en el primer día de clase, pretendió enseñar en una sola jornada a contar del uno al diez.

    Un disparate pedagógico como pretender, que alguien sin conocimientos de física, entienda la ley de la relatividad de Einstein en un par de clases.

    Los pocos padres que mandaron sus niños a las escuelas, lo hicieron convencidos del discurso gubernamental de que las clases empezarían normalmente. Al ver lo que ocurría la concurrencia del segundo día fue mucho menor y el tercero ya estaba quebrado el famoso voluntariado. La A.M.P. había convocado los maestros en su sede sindical para salir a las calles y advertir sobre la realidad educativa explicando el sentido

    de su lucha como defensa del derecho popular a la educación.

    Fortalecidos por el éxito en quebrar la maniobra del gobierno provincial y el partido gobernante, la A.M.P. declara el Estado de Vigilia Permanente, con permanencia en el local sindical logrando que cientos de maestros se acerquen a la A.M.P., realicen cortes de calle, recorran los comercios en procura de solidaridad, y encienden fogones en las noches generando una mística de pelea que pocas veces se había conocido.

    El miércoles 25 de marzo se realiza una nueva asamblea para decidir el rumbo de la lucha. Se presentan tres mociones: una que propone una tregua de 48 hs., sin levantar el paro y con estado de alerta, saca 18 votos; la docente Adriana Ferrari propone levantar el paro , saca un voto; la conducción del gremio propone continuar el paro por tiempo indeterminado convocando una nueva asamblea para el 1º de abril, obtiene 412 votos.

    Lo expuesto da una idea de la disposición a luchar del gremio y de la correlación de fuerzas.

    En la asamblea del 2 de abril se informa sobre una entrevista con Jorge Yoma, que no aporta ninguna solución. En el debate, que fue fuerte, impactó mucho una maestra de Aimogasta quien preguntó que pasaría si se levantaba la medida, ella misma se respondió: Nada, porque no hay propuesta. Significará seguir viviendo los 365 días del año con las migajas que no me alcanzan, ni siquiera, para poder educar a todos mis hijos

    Una vez más, la docente Andrea Ferrari propone levantar el paro con el fin de posibilitar el diálogo en una audiencia inmediata con el gobernador Carlos Menem .

    Era el discurso oficial: Menem decía que estaba dispuesto a dialogar y encontrar solución al tema, pero siempre que se levantara primero el paro.

    Puesto a votación ganó la propuesta de continuar el paro convocando una nueva asamblea para el próximo lunes 30 de abril.

    Por el paro votaron 677, 17 lo hicieron por levantarlo para hablar con Menem, quien en realidad estaba más preocupado de la suerte corrida por los carapintadas sublevados en la Semana Santa del ‘87 que por el conflicto docente o la suerte de la educación riojana.

    Los maestros seguían ocupando la sede sindical, marchando por las calles con su guardapolvo blanco como símbolo y bandera, gritando algo que había costado años asumirlo, y, que acaso, era el cambio que más orgullo debería producir a la A.M.P.:

    La docencia no es un apostolado,

    es un trabajo,

    es un trabajo mal pagado.

     

     

    Testimonio de los protagonistas. Número tres: Ángela Descalzo.

    La fuerza del reclamo docente

    Siempre fui peronista. Me viene de mi padre que tenía la unidad básica Nº 1 de La Rioja y recibía la visita de todos los que querían ser dirigentes del peronismo. El mismo Carlos Menem venía por casa. Yo siempre fui militante del peronismo, en las elecciones del ’95 iba a ser candidata en la lista del Chingolo Barrionuevo pero por mi militancia en la A.M.P. me cuestionaron, al final el Chingolo arregló un puesto para él y nos dejó a todos colgados.

    Por eso a mi me gusta más la militancia sindical, allí uno defiende a los trabajadores, el triunfo de uno es el triunfo de todos y cuando ganamos,se obtiene el reconocimiento del pueblo trabajador, no como en la política donde al final todos trabajan para conseguir algo para si mismo.

    Mi primer trabajo fue en el Ministerio de Trabajo, donde llegué a ser habilitada, pero cuando llegaron los milicos me pegaron una patada en el culo mandándome a casa. En esos años sufrimos trece allanamientos. Mi pobre suegra, en casa de quien vivíamos, casi se nos muere del susto.

    Cuando se fueron los milicos, entré de maestra, allí conocí a De Leonardi y a la A.M.P.

    Llegué a ser de la comisión directiva, antes, había sido 12 años tesorera de la cooperativa CON. SU. CRE. VI. AMP, que presidía José De Leonardi, hermano de Don Rogelio.

    Cuando ocurrió el voluntariado me pasó una cosa muy terrible. Cuando escuché que llamaban a los peronistas que estuvieran vinculados a las escuelas, fui a la reunión de ese domingo en la sede del partido en la calle Perón. Cuando entré todos me empezaron a mirar, me senté con un grupito de maestros peronistas, a los que por ir a la A.M.P. nos decían los “zurditos”. Mi viejo estaba sentado más adelante y yo veía que él sufría como loco, pero no dijo nada.

    La Betty Montoya empezó a gritar que había gente de la A.M.P., nosotros no le hicimos caso, queríamos quedarnos. Si los peronistas iban a discutir la huelga, ¿por qué no podíamos decir lo que pensábamos los peronistas que estábamos haciendo la huelga?

    Al final, para que no se arme más lío, tuvimos que irnos, salimos por una puertita que estaba por atrás. Al día siguiente, cuando íbamos al edificio donde funcionan las escuelas 191 (turno mañana) y la 192 (turno tarde), veo venir a mi papá junto al grupo de los que venían a romper la huelga ocupando las escuelas… El viejo, al vernos, se dio vuelta y se fue a casa. Nunca lo hablamos, pero siempre pensé que era su manera de apoyarme.

    Una cosa muy cómica que me acuerdo de aquellos días, es el papelón que hizo uno que trabajaba de payaso y se hacía llamar el “Payaso Garabato”, quería enseñar los números con las cartas, iba sacando una y los chicos tenían que gritar el número. El lío se armó cuando sacó el 10 y los chicos gritaron el número que veían, él les retrucó que no, que esa era la sota de basto.

    Ángela Descalzo es maestra de grado. Fue miembro de la Comisión

    Directiva de la A.M.P. en el periodo 1988/1991.

  • Falleció Daniel Tolosa, militante comunista del Villazo, ex preso político y tenaz sobreviviente de naugragios.

    «Solía escribir con el dedo grande en el aire

    Viban los compañeros…»

    Se nos fue el Tordo Tolosa, de su vida y luchas, de su heroismo cotidiano por años y del silencio con que los poderosos castigan a los que no claudican, hablará su hermano Wilfredo, metalúrgico de Villa Constitución en 1975 cómo él, integrante de la resistencia al Operativo Serpiente Roja de Isabelita, López Rega, el Loro Miguel y la patronal de Acindar (Terrorismo de Estado aún impune) como él, comunista de toda la vida como él, ex preso político y sobreviviente de toda clase de naufragios como él.

    Que podría decir yo, que no soy obrero metalúrgico, ni vivía en Villa Constitución en aquel fatídico 20 de marzo de 1975?

    Que lo conocí al Tordo Tolosa en una actividad clandestina del Partido Comunista en 1980 cuando por tres meses vivimos en el sotano de una casona en pleno barrio Congreso de la Capital Federal para formarnos políticamente.

    Que con él comencé a conocer y amar a ese grupo extraordinario de obreros comunistas de Villa Constitución: Tito Martín, Carlos Sosa, Rodolfo Graff y  luego el Tato Gonzalez, el Rubén Pereyra y el Piru Pieretti con los que algún tiempo viví y milité de un modo decisivo en mi vida y mi condición militante.

    Que en los primeros ochenta, apenás terminada la dictadura, juntos fuimos a Villa Constitución a sumarnos a la aventura de recuperar el clasismo de la Unión Obrera Metlúrgica, la Unión Ferroviaria y la mítica regional de la CGT de Villa Constitución,e sa que había dirigido Tito Martín en los 70.

    Y que en el nuevo siglo, cuando tantas y tantos se borraron y perdieron, o se vendieron, o se alquilaron, o se pudrieron por dento, el Tordo Tolosa resistió y se mantuvo en sus trece aunque no le fue nada fácil enfrentar y derrotar los fantasmas que lo acosaban por dentro.

    Pero resistió como resisten todos los que resisten.

    Como pudo.

    Como sabía.

    Como le salió.

    Salud Tordo, en la bandera de la victoria, en la imagen de la fuerza que se haga cargo de tantas batallas y tantas derrotas, en el nombre de un barco o de una escuela estará tu nombre junto a todos los demás.

    Que nadie será olvidado.

    Que nada será perdonado.

    Que en la felicidad del pueblo estará nuestra venganza por todo lo sufrido, y también por tu muerte temprana.

    Hasta la victoria, siempre

    NUNCA SE RINDIÓ

    texto de Wilfredo Aliana

    Cuando algunos jóvenes obreros comunistas metalúrgicos llegamos a Villa Constitución, en enero del 75, a buscar trabajo, huyendo de la represión que ya se instalaba tanto en el campo como en la empresa privada y en la estatal, con las Tres A y el Estado de Sitio como armas complementarias al despido, nuestra curiosidad e inexperiencia tenían, en ese Departamento santafecino, a un referente curtido y firme, como un ombú en medio de la pampa. Era Daniel Toloza, obrero de Acindar, quien ya había vivido el Villazo y sabía la Historia por haber sido de sus forjadores.

    Daniel fue un entusiasta militante de la CGT de Villa Constitució que se formó gracias a la perseverancia de cuadros comunistas históricos como Tito Martín (Fraternidad Ferroviaria) y Carlos Sosa (Unión Ferroviaria), además de la confluencia de combativas trabajadoras y trabajadores de las industrias textil y aceitera, y los propios metalúrgicos.

    En ese marco entusiasta de planteos clasistas y de resistencia, surgió también la Lista Marrón, la única de la Unión Obrera Metalúrgica que logró vencer a Lorenzo Miguel, jerarca sindical de la época, y no sólo por las elecciones sino sobre todo por la lucha. Porque eso fue el Villazo, lucha a la vez contra la patronal y contra la corrupción sindical.

    Daniel Toloza participó desde el comienzo en todo ese proceso, resumiendo en su persona tanto la bravura como la humildad de los obreros metalúrgicos de Villa Constitución.

    Rogelio Martín, el célebre Secretario del Partido Comunista del Departamental de Villa Constitución, supo armar permanentemente equipos de trabajo donde la confianza en las masas y la formación de los cuadros políticos iban de la mano, con profunda autoexigencia y planificación y control de las tareas, a la par que gran inspiración e intuición para percibir las posibilidades y cambios a medida que las luchas se iban produciendo.

    Daniel Toloza fue siempre un engranaje clave en esos equipos. Rogelio sabía que podía contar con él. La lealtad de Daniel hacia su clase no se desmintió nunca. Y todos los trabajadores que alcanzaron a conocerlo, independientemente de las preferencias políticas de cada uno, reconocieron en él a un par, a un igual que sabía responder cuando hacía falta, que estaba compenetrado como nadie del rol de la unidad, y que nunca retrocedía en su puesto de combate.

    Cuando la reacción volvió a golpear, en marzo del 75, ese puesto de combate, esa fidelidad a su clase hicieron de Daniel Toloza uno de los más eficaces constructores de la resistencia, en apoyo al Comité de Lucha, en el resguardo a la dirección de los trabajadores a la par que en defensa de la línea del Partido, que propendía a la democracia obrera y no era siempre comprendida por todos.

    Así, fue un golpe bien planificado por la reacción la bomba que destruyó el local de la Unión Ferroviaria en Villa Constitución, donde Carlos Sosa nos reunía a los obreros metalúrgicos, todos los días, en asambleas que representaban el único pulmón democrático en medio de la huelga. A ninguna faltó Daniel Toloza, quien explicaba con su proverbial tranquilidad y su lenguaje cuidado y respetuoso (por algo lo llamaban «el Tordo Tolosa») la línea de nuestro Partido, siempre por el camino de la unidad, la resistencia y el debate. Al privarnos de ese espacio de acogida a la democracia obrera, el enemigo sabía lo que hacía: era esencial para que la lucha sobreviviera en las condiciones cada vez más difíciles que imponían la represión y el hambre. Y la huelga no pudo sostenerse mucho tiempo más. Rogelio nos instaba a preservar las notas que tomábamos en las asambleas metalúrgicas que tuvieron lugar en la Unión Ferroviaria, consciente de la importancia de esa documentación para la memoria histórica del proletariado.

    Rogelio Martín, previendo magistralmente la evolución del conflicto, nos recomendó proponer la vuelta a la fábrica, para seguir desde allí la lucha en condiciones más favorables, sin derrota en el espíritu, por decisión democrática. Y tuvimos la oportunidad de plantearlo en la única gran asamblea que nos permitieron tener, con tres mil obreros presentes. Sin embargo, el Partido allí presente no tuvo la capacidad de observar la realidad con la claridad genial de Rogelio Martín, y entusiasmados por la combatividad de los obreros allí reunidos, también propusimos proseguir con la huelga… ¡Que terminó dos días después!

    La lectura adecuada que había hecho Rogelio de la verdadera situación subjetiva de las masas, constituyó una enseñanza terrible para todos nosotros, que el propio Daniel Toloza supo destacar y explicar, con sencillez y firmeza.

    Vino entonces un año de persecuciones y asesinatos realizados por la «extraña» conjunción de los sindicalistas amarillos, la patronal, el Estado y las Tres A u otros grupos fascistas entrenados para matar a militantes obreros desarmados. Así volaron en pedazos la casa de Carlos Sosa, cuya familia salvó milagrosamente, y la de Rodolfo Graff (otro gran militante comunista ferroviario), ésta última la víspera de un asado con cuero organizado por el Partido, en enero del 76. Porque así de valientes eran los compañeros: igual comimos el asado entre los escombros de la casa ametrallada y bombardeada. El dueño de casa y María, su inolvidable compañera, siguieron dirigiendo la singular fiesta organizada por nuestro Partido.

    Nada intimidó a los compañeros, en el primer rango de los cuales siempre estuvo Daniel.

    Y el enemigo de clase necesitó de más, de mucho más, para cerrar un brillante período histórico de acumulación de fuerzas, especialmente en Villa Constitución, donde se habían creado condiciones excepcionales para el desarrollo de la conciencia de clase y de la unidad obrera. Necesitó dar el Golpe de Estado.

    Y ese mismo día, 24 de marzo de 1976, fue detenido Daniel Toloza, junto a otros obreros metalúgicos de Villa Constitución, siempre fundamentalmente de Acíndar, pero no solamente.

    Un año y quince días el compañero supo seguir siendo ejemplo, también en la cárcel, referente siempre, amigo y compañero sin vacilaciones, totalmente ajeno al verbo «traicionar». Estricto consigo mismo y con los demás, Daniel Toloza pasó también la prueba de la cárcel (en «La Redonda» y en Coronda) como una más de las vicisitudes de la vida de un obrero comunista consciente de su deber ante la Historia. Se dice fácil un año: sólo un par de veces lo dejaron ver a su esposa embarazada, sólo unos pocos minutos. Nunca lo dejaron leer un diario, un libro, una carta, nada. Sólo aislamiento, pésima alimentación, chinches y otras plagas. Y la incertidumbre de saberse rehén de una dictadura que, en cualquier momento, podía ejecutar a quien se le ocurriera, como hicieron con Eduardo Gorosito, también encarcelado en Coronda.

    Daniel Toloza acaba de fallecer en el Hospital Municipal de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, rodeado de la protección y cariño de su esposa Leonor, y sus hijos Marisa y Daniel, su nuera Cristina, y sus nietos.

    Se cumplió un periplo natural. Lo cultural, está en nuestras manos. Es nuestra responsabilidad que el relato, mucho más pormenorizado y fundamentado que lo que estos párrafos pueden pretender, llegue a los jóvenes obreros comunistas que hoy siguen viviendo y luchando en Villa Constitución. Deben saber que existió gente como Daniel Toloza, que hicieron posible que se escribiera esa página de oro de la Historia del movimiento obrero argentino, en un período tan difícil. Si Daniel resistió, fue para impedir todo lo que después, por desgracia, ocurrió.

    Los comunistas aprendemos de nuestras derrotas. Gramsci nos dio el principal ejemplo en ese sentido. Aquellos que tienen hoy la responsabilidad de luchar y resistir en medio de una nueva situación de derrota, apreciarán poder «dialogar» en su fuero interno con alguien empático y fraterno como fue Daniel Toloza, exponente de lo mejor de nuestra clase.

  • Holocausto, Antisemitismo y Macartismo en el aniversario de liberación de Auschwitz por el Ejercito Rojo

    El 27 de enero de 1945, el Ejercito Rojo, aquel fundado por Lenin y Trosky luego de disolver el ejercito imperial ruso, después de rechazar la ofensiva alemán sobre Moscú, luego de derrotar el cerco de Leningrado, y de vencer en la batalla de Kursk, luego de liberar todos los territorios entre Moscú y Alemania; ese Ejercito dirigido por comunistas libera Auschwitz y el resto de los campos de concentración y exterminio de los nazis.

    En mayo el mismo Ejercito Rojo clavaría la bandera roja sobre el Reichstag dando simbólicamente por derrotada la Alemania Nazi.

    El sionismo, corriente minoritaria entre los judios por entonces, establece alianzas con el «mundo occidental y cristiano», expulsa los palesinos de sus tierras, funda el Estado de Israel y comienza a cambiar la historia.

    Los comunistas, de ser los protagonistas de la resistencia antifascista en todo el mundo, incluido el Ghetto de Varsovia, pasarían a ser «antisemitas» y aquellos que transaban con Eichman, los «perseguidos eternos».

    Pocos dicen hoy que fueron los comunistas los que liberaron a los judiios de Auschwitz.

    Sobre ese anticomunismo patologico, que carcome a casi todo el progresismo, especialmente el judio, se construyo el mito del «derecho de Israel» de hacerle, a los palestinos, lo que los nazis le hicieron a los judios.

    El anticomunismo articula la ideología nazi, liberal, progresista y sionista.

    El mundo no podrá aspirar a ser libre mientras cultive un pensamiento falso y derechista como el macartismo.

    Gloria a aquellos soldados del Ejercito Rojo, a sus oficiales y jefes y al Partido de los comunistas soviéticos que dirigíó aquellas batallas.

  • El Genocidio Palestino por parte de Israel: el más prolongado y velado de la historia

    La reciente resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, de condena a la ocupación israelí de territorios palestinos bajo la forma de “colonias” de propósito productivo o habitacional, ha desatado la furia de las élites israelíes y potenciado un debate de larga data: ¿cuál es el carácter del conflicto entre el Estado de Israel y la población palestina?

    Incómodos, porque se pone en duda el mito sionista de que “los palestinos impiden la plena ocupación pacifica de los territorios ancestrales heredados del mismo Dios según su interpretación del Antiguo Testamento”; aislados de buena parte del mundo que le resulta difícil no hacer al menos un gesto ante la brutalidad extrema de los ocupantes, las elites israelíes se abrazan al neo fascista presidente electo de los EE.UU. que en sus bárbaras definiciones (llevaría la Embajada de los EE.UU. a la ciudad de Jerusalén, consagrada como ciudad compartida por todos los acuerdos y resoluciones de la ONU; desconocería la formula dos pueblos dos estados con que se puso en marcha el proceso de diálogos de Oslo en 1994, proceso que prometía crear al fin el prometido Estado Palestino de la resolución de la ONU de 1947, promete ayuda militar irrestricta y respaldo a toda violación de los derechos humanos del pueblo palestino) y de este modo, en el abrazo, confirman su ideología fascista y su política colonialista alineada al Imperio norteamericano.

    Podrán, quién sabe, mantener un tiempo más la ocupación militar y el sojuzgamiento del pueblo palestino, pero algo se ha quebrado en la formula sionista: su presunta legitimidad.  Cada vez son más los que en el mundo comprenden que la experiencia no trata de “liberación nacional” del pueblo judío perseguid por siglos, sino de otra cosa: un dominio colonial que cumple las condiciones para considerarlo genocidio según la normativa internacional y la práctica teórica de estos años de Juicio y Castigo a los represores de Argentina y América Latina.

    En mayo de 2016, invitado por Addameer, cuya pagina se puede visitar en www.addameer.org, organismo de lucha por los derechos humanos y en defensa de las y los presos políticos palestinos, tuve la oportunidad de recorrer Cisjordania y Jerusalén Oriental; luego, invitado por organismos de derechos humanos y la izquierda israelí, estuvimos en Jerusalén Occidental y Tel Aviv.

    Fue un viaje distinto a lo que ofrecen las agencias de Turismo.  Casi nada de los sitios sagrados para las tres religiones monoteístas más importantes del mundo: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo. Muy, pero muy poco de las famosas playas del Mar Muerto o el Mediterráneo. Apenas una rápida recorrida por el Vía Crucis hasta el Santo Sepulcro, un acercarse al Muro de los Lamentos y un asomarse al patio de la Mezquita de la Roca.

    Entonces, ¿qué hicimos durante los días que transitamos por las viejas ciudades y los nuevos barrios?, pues recorrer los campos de refugiados de los palestinos (construidos en 1948, primero en territorio jordano y luego,  desde 1967, encerrados en los territorios ocupados militarmente por Israel); entrar a las casas de palestinos en diversos barrios de Jerusalén Oriental para conversar con las mujeres y los hijos de los presos políticos; presenciar en una sesión de la corte militar que funciona casi en el mismo edificio que la Cárcel de Ofer, en el límite entre Ramalah y Jerusalén; recorrer minuciosamente el Valle del Jordán, entrar a alguna de sus aldeas y llegar hasta la naciente de un río que los israelíes, literalmente, se roban por medio de bombas y cañerías para dejar sin agua a los palestinos y alimentar las colonias productivas de la zona; también recorrimos colonias israelíes en las ciudades de Jerusalén y Hebrón, y algunas en regiones rurales

    También dialogamos con diversos militantes y expertos, estudiosos y estudiantes, trabajadores y ex presos políticos, dirigentes de la Autoridad Palestina pero también del movimiento social y de otras fuerzas políticas de la izquierda laica y de Hamas, todo eso en Palestina; en tanto que en Jerusalén Occidental y en Tel Aviv conversamos con diversos organismos de derechos humanos israelíes y fuerzas no partidarias de la ocupación militar, lo que en el escenario israelí se podría considerar la izquierda y la centro izquierda (de nuevo, claro que en relación al derechizado panorama israelí). Participamos en una movilización de repudio a la designación como Ministro de Defensa del nazi de origen ruso Avigdor Lieberman  en el centro de Tel Aviv, organizada por la coalición Lista Unidad, encabezada por los comunistas de Israel.

    Se podría decir que tuvimos, junto a dirigentes de organismos de derechos humanos de Paraguay, Chile, Colombia, México y el País Vasco, con los que compusimos una delegación bastante cercana en sus convicciones y compromisos éticos y políticos, el raro privilegio de ver la trama oculta de la realidad palestina e israelí, aquello que tanto se empeñan en ocultar, deformar o negar los medios de comunicación hegemónicos y buena parte de los observadores y académicos que estudian el tema y se siguen manejando por los mismos prejuicios que Edward Said denunciara en diversos libros, pero especialmente en su indispensable Orientalismo (Said, Edward, Orientalismo, , 2013 Penguin Random House  Grupo Editorial España.)

    ¿Y qué es lo que nosotros pudimos ver de modo prístino y que no ven los turistas llevados en confortables combis o los académicos de los más diversos signos, incluidos algunos auto titulados progresistas o de izquierda?: pues sencilla y de un modo contundente, un genocidio en tiempo presente.

    Un genocidio tal como lo definió el artículo dos de la Convención de Prevención y Castigo al Delito de Genocidio, asumido por las Naciones Unidas el mismo año en que los israelíes expulsaron cerca de setecientos cincuenta mil palestinos de sus casas y aldeas, a las que todavía no pudieron regresar.  Para el mundo, 1948 es el año de la declaración de los derechos humanos y de la sanción de la Convención de Genocidio, para el pueblo palestino, el año de la Nabka o tragedia. Lo que dice mucho más sobre las Naciones Unidas y el sistema internacional de garantías a los derechos humanos que mil tratados y libros de “expertos”.

    Cómo un anticipo cruel de lo que vendría, una interminable e inútil seguidilla de condenas formales, exhortaciones humanistas pero banales, e informes que no cambian un ápice de la realidad, el Convenio de Prevención y Condena al Delito de Genocidio no solo fue contemporáneo con el inicio del genocidio contra el pueblo palestino, en algún modo fue parte fundante del dispositivo discursivo que lo ha justificado desde entonces, y todavía.

    ¿No es una verdadera paradoja de que, en el discurso oficial sionista y de buena parte de historiadores, el Estado de Israel es el producto de un genocidio -en el sentido de que se constituye como respuesta al terror diseminado por el nazismo, el  terror a que se repitiera un genocidio semejante- y al mismo tiempo, para su constitución arrasa otro pueblo, negando su identidad nacional, generando el terror de los palestinos por ya más de setenta años?

    El creador del concepto de Genocidio, Raphael Lemkin, fue un abogado polaco de origen judío que buscaba una clasificación penal adecuada a lo que, entendía él, constituía un fenómeno de nuevo tipo surgido de la mano del fascismo y la Segunda Guerra Mundial: no solo la destrucción de la identidad de un grupo nacional, no solo la destrucción del grupo nacional como tal sino la imposición de la identidad del sujeto genocida (sea un Estado o un conjunto de fuerzas diversas) al grupo agredido.

    Lemkin decía sencillamente: “Genocidio es el crimen de la destrucción de grupos nacionales, raciales o religiosos” aunque distinguía dos fases: la destrucción de la identidad nacional del grupo y la imposición de la nueva identidad; como veremos más adelante, el caso del genocidio palestino por parte del Estado de Israel, con el apoyo del gobierno de los EE.UU. y del movimiento sionista internacional, contando con la pasividad cómplice de la Comunidad Internacional, es la demostración más potente de aquella idea casi intuitiva de Lemkin.

    Al adoptar el concepto, luego de largos debates, las Naciones Unidas dijeron  en la Convención ya mencionada:  “Artículo II :   En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

    1. a) Matanza de miembros del grupo;
    2. b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
    3. c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
    4. d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
    5. e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.”

    Como cualquier observador medianamente  imparcial debería confirmar sin dudas, el Estado de Israel, con el apoyo entusiasta de amplios sectores de su población y el apoyo indispensable y fundamental del gobierno de los EE.UU. y del sionismo internacional,  someten al pueblo palestino a un proceso genocida, que como todo proceso genocida, tiene características particulares y únicas.

    En el caso palestino, una de las particularidades viene del lado de la duración.

    Se podría decir, al menos de manera tentativa, que el proceso genocida comenzó en 1948 con lo que los palestinos llaman la Nabka, la tragedia, que consistió en la expulsión de sus aldeas y hogares de unos 750 mil palestinos, separados de su pueblo y sometidos a condiciones de existencia que inevitablemente acarrearían “su destrucción física, total o parcial”.

    Durante estos largos años, cerca de la mitad de los varones palestinos han pasado por las cárceles del Estado de Israel, sometidos a condiciones de supervivencia que acreditan un estado de tortura permanente y actualmente hay unos siete mil presos políticos, de los cuales 56 son mujeres, 340 niños y unos 700 están bajo “detención administrativa” lo que justifica la aplicación de los incisos B y C del citado articulo dos de la Convención.

    Si unos seis millones viven fuera de los territorios administrados de un modo directo por Israel y relativo por la Autoridad Palestina, y poco más de cuatro millones y medio lo hacen en los territorios ocupados militarmente por Israel de Cisjordania y Gaza, amén de que otro millón y medio lo hace en la ciudad de Jerusalén Oriental o en otras ciudades del Estado de Israel, se puede demostrar que todos ellos sufren condiciones de discriminación que han sido equiparadas con el “apartheid” sudafricano, lo que nos remite nuevamente a los incisos B y  C de la Convención.

    Cada palestino que viva fuera de Jerusalén o el Estado de Israel, desde que nace hasta que muera, vivirá encerrado entre muros que solo podrá traspasar cruzando un “check point” militar en el que deberá mostrar pases administrativos emitidos por la autoridad militar, que de cualquier modo podrá demorarlo el tiempo que quiera o directamente negarle el paso sin mayores fundamentos que las armas largas que portan las soldadas y los soldados israelíes en cada punto de paso.  En esos “encierros temporales” extrajudiciales, se han registrado muertes de madres embarazadas que esperaban llegar a un centro de salud o un hospital al cual nunca las dejaron ingresar, lo que de por sí amerita la aplicación del punto D del Artículo dos de la Convención: “Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo” (todas las cifras y datos históricos están tomados del libro en castellano: Palestina y palestinos del Grupo de Turismo Alternativo, www.atg.ps  donde se pueden consultar  información enciclopédica actualizada en tiempo real sobre la historia y la actualidad palestina)

    ¿En qué articulo del Convenio encuadrar el asesinato de los niños en Gaza, sorprendidos mientras jugaban al futbol en la playa o la de los niños del Campo de Refugiados Aída de Belén, cazados como animalitos con rifles de mira telescópica por los soldados israelíes que deberían garantizar su seguridad?   La letra fría diría que en el primer inciso del articulo dos, el que condena “la matanza de miembros del grupo”, pero uno presiente que en obstinado ataque a los niños hay algo mucho más profundo y revelador sobre el proceso genocida en curso: los matan, los arrestan, los torturan, y si uno de ellos alza una piedra, los tratan como terroristas y ahí aparece el coro de voces  “progresistas” clamando por la seguridad de Israel, o sea, justificando el genocidio presente.

    También, y eso corresponde al ya citado punto C del artículo dos: “Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”, los palestinos son limitados en la provisión del agua potable y en el acceso a la energía eléctrica, impedidos de mejorar sus viviendas o de tener un pleno acceso a los servicios de salud, esparcimiento, cultura y turismo.

    Pero no tengo dudas que la segunda gran particularidad del genocidio que sufre el pueblo palestino a manos del Estado de Israel, sus seguidores y cómplices nacionales e internacionales, es que ese genocidio es negado por el Estado perpetrador y por muchos de los actores que a nivel internacional no dudan en condenar el sufrido por los pueblos de América Latina en los años setenta del siglo pasado o el pueblo armenio alrededor de 1915.

    Un genocidio en tiempo presente pero oculto ante los ojos de la mayoría de la humanidad.

    Si el Dr. Zaffaroni dice “que no hay crimen de estado que no se sostenga en un discurso justificatorio”, el negacionismo del genocidio palestino se sostiene en la firme base histórica que los pueblos judíos en la diáspora han sido perseguidos durante muchos siglos.  Y de un modo especial desde finales del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX,  cuando se consuma el exterminio nazi de unos seis millones de judíos, como parte del exterminio de cincuenta millones de europeos, lo que ha permitido construir el mito del “eterno pueblo perseguido”,  que ahora se resignifica en aras de la justificación de otro genocidio: el de los palestinos.

    Como si los palestinos hubieran sido habitantes de Berlín o soldados de la SS, y  como si hubiera dolor o agravio pasado que justifique la tortura, el asesinato, la violación de mujeres, el escarnio de los niños, la destrucción sistemática de sus viviendas y aldeas, es decir, como si el hecho cierto que algunos de los actuales perpetradores del genocidio hayan sido parte o sean familiares de los que formaron parte del grupo sometido a genocidio por los nazis, impidiera que ahora puedan ser sujetos de la infamia completando de un modo trágico y perverso aquello que Lemkin, un polaco de origen judío, había anticipado casi literalmente: el genocidio no consiste solo en que un pueblo sea sometido a condiciones para que sea anulada su identidad nacional, sino que luego de eso asuman la del grupo genocida.  Aunque duela a tantas y tantos, el sionismo y sus competidores ultra religiosos han asumido la ideología y las prácticas de quienes dicen tanto odiar, los nazis.  Y todo eso pude comprobar con mis propios ojos en mi viaje por Palestina e Israel, tal como lo conté en mis Crónicas Palestinas[1]

    [1] Crónicas Palestinas, José Schulman, ediciones Crónicas del Nuevo Siglo, 2016