• En el siglo XXI, comunismo es el nombre de la esperanza de salvar la humanidad

    A cuarenta y cinco años del Genocidio que no termina, reivindicamos el comunismo como la mejor propuesta política para salvar la vida, la nación y la humanidad.

    En el siglo XXI, comunismo.


    POR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

    Con los 30 mil hasta la victoria

    José Schulman, en videollamada dedicó unas palabras a la memoria de los desaparecidos, a los presentes en la vereda del Comité Central del Partido Comunista y a los que lo vieron por la retransmisión a través de Internet, en el acto por el 45 aniversario del Golpe de Estado de 1976 realizado en las puertas del Comité Central del Partido Comunista el 24 de marzo de 2021 en la Ciudad de Buenos Aires.

    Buenos días a los que están allí y a los que están del otro lado de la pantalla.

    Buenos días a Iris Avellaneda, a Carlos Zamorano, a Rogelio Roldán.

    Buenos días a los que sobrevivieron torturas, cárceles, exilios, persecuciones.

    Buenos días a los que tienen un familiar, un amigo, un compañero que sufrió torturas, cárceles, exilios, persecuciones.

    Buenos días.

    Buenos días a los que pasaron hambre, a los que les faltó trabajo digno, vivienda, salud, deporte, cultura, por culpa de la “miseria planificada” por la Dictadura como denunciara Rodolfo Walsh en su inmortal Carta.

     Buenos días.

    Buenos días a los que tuvieron que vivir en un país sin sueños de revolución, sin la alegría de la victoria con el amargo aliento de los desaparecidos, de los muertos y de las derrotas en el cuerpo y en el alma.

     Buenos días.

    Buenos días a las comunistas y los comunistas perseguidos desde la cuna como individuos, como personas, como institución.

    Honor y honra a nuestras y nuestros muertos, a nuestras y nuestros desaparecidos que no son más que nadie, que nunca dijimos que fueran más que nadie, pero tampoco aceptaremos jamás que fueron o que son menos que nadie.

    Honor a las y los comunistas desaparecidos, torturados, exiliados, perseguidos, a los que sufrieron cárcel y resistieron como se resiste siempre: con las ideas, cultura, con las herramientas políticas que uno tiene en el tiempo y el espacio político en que vive, cierto, pero resistieron, resistimos.

    Las y los comunistas represaliados, desaparecidos y asesinados fueron y son tan revolucionarios como cualquiera, ni más ni menos.

    Como cualquier otro desaparecido vivían para el pueblo, luchaban por el triunfo popular y en carne propia éramos guevaristas, en el sentido profundo de sentir en nuestros cuerpos el dolor de cualquiera en cualquier lugar del mundo, como lo demostramos en la solidaridad enorme con la España republicana, con la quinina a Vietnam, con las armas en la mano en la guerra por la liberación de El Salvador. 

    Salud Fany Edelman, salud Marcelo Feito, salud al Ciego y al Negrito, salud Patricio, aquí estamos, no nos han vencido.

    Compañeras y compañeros desaparecidos aquí estamos en tu casa, en nuestra casa, en la casa de los comunistas argentinos porque todavía cantamos, porque todavía soñamos, porque todavía el tiempo de la victoria se sigue construyendo con tu recuerdo, con tu memoria, con tu sangre abonada.

    Ahí en las paredes del Comité Central están los nombres de todos, uno por uno podría leerlos porque los he leído más de una vez. Pero como cada uno tiene su 24 de marzo yo solo nombraré a los que conocí de cerca. Con los que milité. Alberto Caffaratti, obrero de Luz y Fuerza, dirigente del sindicato, secretario de la Federación Juvenil Comunista de Córdoba, fusilado por Menéndez, con quien durante diez meses compartí una habitación en un barrio de Moscú en la Escuela Superior de Cuadros de la Juventud Comunista Rusa. Tito Messiez, rosarino como yo, secretario de propaganda del Partido santafecino, encargado del aparato clandestino, a quién, secuestrado y torturado, jamás le pudieron arrancar una sola dirección. Nombraré también a mi hermana montonera, a una maestra rural asesinada en noviembre de 1976, en el mismo centro clandestino en donde yo estaba desde el 12 de octubre casi en la misma celda.

    Alicia López Rodríguez de Garraham, Alberto Caffaratti, Tito Messiez, los 30 mil ¡presentes! ¡ahora y siempre! ¡ahora y siempre! ¡ahora y siempre!

    Estamos, otra vez, ante un 24 de marzo, Cuarenta y cinco veces desde el primer 24 de marzo que sobrevivimos como pudimos. En mi caso, en la madrugada del 24 de marzo, el ejército atacó a mi casa y se llevó a mi hermano Pablo que quedó un año preso. En otros casos, no sobrevivieron y para todos nosotros empezó un período que ni siquiera pudimos imaginar. A pesar de nuestros cuarenta, cincuenta, sesenta años de clandestinidad que ya teníamos encima como partido, como cultura subversiva. 

    24 de marzo, memoria, verdad y justicia.

    Pero ¿memoria de qué? Memoria de una revolución frustrada, la nuestra, la revolución continental americana que se abría paso con la lucha guerrillera del Che en Bolivia, con el triunfo electoral de Allende en Chile, con la creación del Frente Amplio en Uruguay, con las luchas del Cordobazo en la Argentina, con el crecimiento de las corrientes antiimperialistas en los ejércitos de América Latina.

    Por eso, sufrimos una contrarrevolución preventiva, diseñada, articulada y ejecutada por la Junta Interamericana de Defensa presidida por los Estados Unidos.

    Junta de la que uno de sus integrantes, Santiago Omar Rivero, el mismo general que dio la orden de empalar a Floreal Avellaneda, que en el año 2009 en nombre de la querella del Partido Comunista de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y la familia Avellaneda, pedimos condena a prisión perpetua y lo logramos. General Santiago Omar Rivero asesino del negrito Avellaneda y miembro de la Junta Interamericana de Defensa te vencimos, aunque vos jamás lo hubieras imaginado. El día que te metiste con la familia Avellaneda, te metiste con nosotros y te jodiste.  Te vencimos aunque ni aún lo entiendas. 

    El Golpe de Estado sólo se explica como una contrarrevolución preventiva. Nada de que “luchaban por el medio boleto”. Nada de que “tenían ideas distintas”. Nada de que “tomaban mate en las villas”. No es verdad, o no es toda la verdad que es lo mismo, porque es toda la verdad o no es la verdad.

    A nadie mataron por tomar mate compañeros, no seamos tan tontos. Los mataron porque en su conjunto constituían una fuerza que impugnaba el poder, construía alternativa revolucionaria y se preparaba para conquistar el gobierno y el poder.

    Por eso, la burguesía argentina jugó tan fuerte y se decidió a violar mujeres, robar niños, asesinar, torturar, secuestrar, desaparecer, en más de 500 centros clandestinos, en todas las comisarias, en todas las unidades militares, con todos los juzgados federales y con casi todos los periodistas que quedaron en los diarios que pasaron a ser instrumento de dominación cultural. Los que quemaron libros, los que mataron poetas, los que nos persiguieron hasta debajo de la piedra en la que nos escondíamos.

    Una contrarrevolución preventiva en el marco de una operación colonial de expansión militar norteamericana que comenzó en 1954 con el golpe de la United Fruit Company en Guatemala contra Jacobo Arbens y también de Stroesner en Paraguay y siguió en Brasil en el 64, Argentina en el 66, Ecuador en el 71, Uruguay en el 72, en Chile en el 73 y Videla en el 76. 

    Una operación colonial de dominación que para finales de los 70 tenía bajo el dominio militar a toda América Latina. Una contrarrevolución preventiva, una operación criminal, que se explica en la carta de Rodolfo Walsh como la miseria planificada, o sea, un nuevo modelo capitalista en América Latina que prescindiera del modelo agroexportador y del modelo de crecimiento del mercado interno e instalara el modelo de financierización.

    Es decir, en términos marxistas, el hecho casi insólito e increíble, no pensado, que se lograra superar la cuota de ganancia media en la tasa financiera. Es decir, que quien invirtiera en un banco iba a ganar mucho más que quien invirtiera en una fábrica de sillas o de muebles.

    Desde allí para acá, la especulación financiera ha sido el modo del capitalismo de existir y subsistir, de expoliarnos y robarnos. Por eso se equivocan los que proclaman ser pagadores seriales de la deuda externa como si fuera un mérito. No es un mérito.

    La deuda externa pasó a ser con la dictadura militar una herramienta de dominación a la cual hay que destruir, no maquillar, ni embellecer, ni disimular.

    Ahora mismo, nadie sabe bien qué está negociando el ministro Guzmán en Estados Unidos. Si está negociando nuestros hospitales o escuelas; nuestras jubilaciones, pensiones o sueldos; nuestra agua, petróleo o ríos.

    El Fondo Monetario Internacional sigue siendo quién administra el arma de dominación que es la deuda externa. Ninguna ilusión. Ninguna confusión.

    ¿Por qué hacemos esta reflexión tripartita, de tres enfoques sobre el Golpe de Estado? Porque la única manera de entender el presente es entender que estamos exactamente en el mismo lugar.

    Estamos sufriendo una contrarrevolución preventiva, aunque no hubo revolución, como no hubo revolución en el 73 o en el 55. La derecha no necesita que triunfe el comunismo para ser fascista. Estamos sufriendo una contrarrevolución preventiva.

    Estamos sufriendo una operación colonial imperial de dominación que ahora no tiene la forma de golpe de Estado sino de causas judiciales fraudulentas que se han aplicado cientos de veces y eso se llama lawfare o como lo quieran llamar.

    Porque estamos soportando la creación de un nuevo modelo de supervivencia del capitalismo en las condiciones de decadencia civilizatoria. Un modelo que no puede combinar el capitalismo con los derechos humanos, con la democracia, o con la salud para las poblaciones. Que ni siquiera puede combinar el capitalismo con la población que hoy tiene el mundo. El capitalismo necesita exterminar a millones y millones de seres que le sobran para sus negocios. 

    El Partido Comunista es el único partido en la Argentina que reclamó y obtuvo su rol de querellante en los juicios. Ahí lo veo a Carlos Zamorano sentado en este acto, el Chango Zamorano abogado y experto en cárceles de la dictadura fue quien,  con el doctor Alberto Pedroncini, en consulta con nosotros y otros muchos y muchas elaboramos la idea y el diseño del reclamo de querellante y lo obtuvimos hace muchos años, allá por el 2006.

    Y en las causas, sobre todo en las causas por los crímenes en el circuito oeste, una causa por Mansión Seré, el Centro Clandestino de la Aeronáutica que estaba en Castelar y que ahora hay un parque alrededor, en esa causa, cuando intervino Patricio Echegaray como testigo explicó los daños que el Partido Comunista como institución había tenido. Los miles de perseguidos. Los tres mil cargos sindicales que perdimos. El aparato financiero que perdimos. Las capacidades que nos destruyeron. Los cuadros que nos mataron.

    Y ese alegato, aunque fuera como testimonio de Patricio, fue reconocido por el tribunal, que declaró que el Partido Comunista es una víctima institucional del Golpe de Estado para vergüenza de las y los que se pasaron años mintiendo que nosotros fuimos algo así como complacientes con la dictadura.

    Hace poco, nos han entregado nuevos documentos de los servicios de inteligencia que esperamos poner a disposición en breve. En un informe de los servicios de inteligencia, en un análisis de sus oficiales expertos en el funcionamiento del Partido Comunista, se dice que al Partido Comunista no hay que mirarlo por lo que dice sino por lo que hace y se lo acusa de ser el organizador de una protesta en la unidad 9 de la cárcel de La Plata, de recoger una denuncia de la muerte de un prisionero que llegó a España y fue publicada en Europa y así de seguido. 

    Pobre gente, gente pobre, la que cree entender la historia por leer cuatro papelitos sin contextualizar y sin pensar. Ni siquiera entendió que nadie decide ponerse en el grupo que va a ser exterminado en un genocidio. Nadie. El que decide es el enemigo.

    ¿Éramos enemigos, nosotros, del imperio norteamericano?

    Si el plan era derrotar a los gobiernos o a las insurgencias populares para impedir que caigan en el campo del socialismo y la guerra fría.

    ¿Los comunistas eran enemigos o eran considerados aliados? Enemigos.

    Si el plan era destruir las fuerzas revolucionarias que había en la Argentina ¿los comunistas eran enemigos o aliados?

    Los comunistas participaron de la CGT de los Argentinos; de la Coordinadora de Juventudes Políticas; de las alianzas, todas las que se intentaron, contra el Golpe de Estado como habíamos hecho contra la Triple A que dirigía una parte del propio gobierno de Isabel Perón y López Rega; de las actitudes prácticas para ayudar a resistir a los guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo, de Montoneros o de quién sea, que nunca nadie le negó la mano de los comunistas a nadie.

    Un nuevo modelo económico basado en la renta financiera ¿los comunistas eran enemigos o aliados?

    Enemigos. Hemos defendido la distribución de la renta nacional durante 50 años y encabezamos junto a otros, la conquista del 44 por ciento de la renta en 1974.

    El Partido Comunista y sus militantes eran enemigos de la dictadura, así fueron tratados, secuestrados y exterminados. No aceptamos más las mentiras y difamaciones, exigimos respeto para nuestros muertos, para nuestros desaparecidos, para nuestra organización partidaria. Y de nuevo, no más que a ninguna otra, jamás más que a ninguna otra, pero ya es hora de que nadie se atreva a decir que éramos menos que alguien.

    El ciclo de golpes de estado fue la respuesta del imperio a la propuesta de Guevara de armar un ejército revolucionario continental en Bolivia.

    A la propuesta de Allende de conquistar el socialismo por el camino de los votos.

    A la propuesta del Frente Amplio del Uruguay de construir una unidad tan fuerte que permita derrotar al enemigo tan cruel y perverso.

    El ciclo de golpes de estado fue la respuesta a nosotros.

    A los comunistas, a nosotros.

    Al Ejército Revolucionario del Pueblo, a nosotros.

    A los Montoneros, a nosotros.

    Al Partido Comunista Revolucionario, a nosotros.

    Al Partido Socialista de los Trabajadores, a nosotros.

    A toda la izquierda, a todas y todos los que luchábamos por el poder, no importa el modo, pero cuando se trataba de definir cuál era el sueño de esa generación, todos lo resumíamos en una idea muy sencilla: queríamos y queremos la patria socialista.

    Sin dudas, sin confusiones. Nadie murió por un capitalismo más humano o ninguna mierda de esa.

    Respeto a la memoria de los compañeros desaparecidos. Respeto.

    Basta de mentir sobre un mundo bueno, un poquito mejor.

    No. No conocí a nadie en la cámara de tortura que cuando lo torturaban dijera: por favor, un poco más de presupuesto para la salud. No mientan. La generación del 70 luchaba por el poder. Por el poder para una patria socialista. 

    ¿Por qué vinculamos el Plan Cóndor Uno con, el nuevo Plan Cóndor, el lawfare?

    Porque, de nuevo, esto que vivimos: los juicios, la persecución, las causas armadas, Clarín, la Corte Suprema, Rosenkrants, Lorenzetti, Lanata, Majul, todo eso; es la respuesta imperial al ciclo de gobiernos progresistas, a la derrota de los gobiernos neoliberales a finales del Siglo XX, a la supervivencia de Fidel y Cuba, a su idea genial de articularlos, primero en el ALBA, en el UNASUR, a su intento de crear el Banco del Sur y de todas las formas de articulación. 

    Sufrimos el lawfare porque vencimos al Golpe de Estado y venceremos el lawfare porque vencimos al Golpe de Estado. Ya lo hicimos. Lo hicimos una vez y lo volveremos a hacer.

    ¿Cómo vencer al lawfare? Para vencerlo hay que reconocerlo y en eso hemos avanzado muchísimo. Ya no es necesario explicar la causa judicial de cada compañero.

    Ahora, casi todas y todos en el movimiento popular hablan del lawfare como una operación imperial bélica. Pero no se trata sólo de entenderlo sino de enfrentarlo. Y entendemos que es una operación imperial de dominación. Bueno, no hay lugar para pedirle al enemigo que se suicide.

    Yo no lo imagino. Imaginen ustedes en la Segunda Guerra Mundial que el camarada Stalin le envíe un mensaje a Adolf Hitler proponiéndole que se suicide, que se disuelva y que disuelva al ejército nazi.

    Bueno, puede sonar a exageración, a chanza, a burla, pero basta de pedirle a la Corte Suprema que se suicide. Hay que liquidar a la Corte Suprema por el camino de la política. No se puede seguir en el grotesco de pedirle al enemigo que se suicide.

    Nunca buscamos este conflicto. Nosotros apostamos a que el poder judicial se democratizara y se humanizara con los juicios de lesa humanidad, pusimos todo, generamos los juicios casi de la nada

    Muchos de esos juicios los construimos, encontramos la vuelta como Pedroncini le encontró la vuelta al juicio por el Plan Cóndor, al juicio por el robo de niños; como nosotros le encontramos la vuelta a la causa Acindar y a otras.

    Pero el Poder Judicial es irreformable.

    Apenas pudo volvió a su rol de supervisor del poder verdadero, real, capitalista, burgués.

    Entonces, queremos ser claros, en las luchas políticas no hay empate, no hay tercer tiempo.

    Se lucha hasta vencer o ser vencido y esa es la primera condición para vencer al lawfare, entender que hay que derrotar la operación colonial con una batalla continental.

    Cierto es que con una unidad que duela.

    Porque la unidad con Cuba y Venezuela le duele tremendamente a la burguesía progresista que está en el gobierno.

    Pero deberán entender que si la unidad no es hasta que les duela no es unidad, es hegemonismo o “transformismo“, pero no es unidad antimperialista.

    Porque la parte de unidad que nosotros teníamos que resolver ya la resolvimos.

    Hemos defendido a todos y a todas sin importarnos lo que hubieran hecho, de donde venían o de lo que se les acusara.

    Nuestra parte de la unidad está cumplida como casi siempre lo hicimos en la historia. Los que tienen que demostrar si quieren unidad hasta que duela son los que dirigen el gobierno, el Frente de Todos, el Partido Justicialista, que debe reaccionar, que debe salir de su parálisis.

    Que no puede seguir siendo observador de una guerra en la que les van matando, desde el punto de vista político, a sus cuadros

    ¿Cuánto tiempo van a permitir que acechen a su jefa Cristina?

    ¿Cuánto tiempo van a permitir que liquiden a su último ex vice presidente, Amado Boudou, a sus ministros como Julio De Vido, a su cuadro popular más importante como Milagro Sala?

    ¿Cuánto tiempo? Es la hora de que reaccionen, de que dejen de mirar la escena como comentaristas de Página/12 cada vez más volcados a la derecha.

    Para derrotar al lawfare hay que proponérselo.

    Lo primero, lo elemental, no hay batalla que se gane si no hay voluntad de vencer y hay que tener audacia y más audacia ofensiva, acciones del ejecutivo, decretos, indultos, amnistías, leyes, propuestas.

    De nuevo, hemos hecho nuestra parte, a impulso nuestro, a pulmón, pero con la pluma de Eduardo Barcesat, Maximiliano Rusconi, Lali De Micelli, Cristina Caamaño, Carol Proner, Gabriela Rivadeneira, y otras y otros, que espero no haberme olvidado de mencionar a ninguno, construimos una propuesta que ya se presentó, una declaración de interés para que el Parlasur considere la necesidad urgente de revisar las causas judiciales.

    Como dijo el periodista de La Nación que escribió sobre nuestro acto del 22 en el Centro Cultural Mujica, está claro de que no sólo vamos al Parlasur sino que vamos al Congreso Nacional de la mano de las diputadas y los diputados, de los senadores y las senadoras, que como Fernanda Vallejo y Oscar Parrilli nos acompañaron en el acto.

    Tenemos una estrategia, iniciativa política. Está claro que solos no podemos y, por eso, nos hemos rodeado de todas y todos los que pudimos y lo seguiremos haciendo. 

    Han pasado 45 años del golpe, con ciclos de ofensiva y de triunfos y de derrumbes, que jamás hubiéramos imaginado, y nuevos ciclos de ofensiva.

    ¿Cómo leer la pandemia desde la perspectiva histórica, de largo plazo, como nos enseñaron Carlos Marx, Federico Engels, Antonio Gramsci o Imanuel Wallerstein?.

    La pandemia es una señal de que el capitalismo, como ciclo civilizatorio, ha comenzado su decadencia final. Pero su decadencia puede traer el fin de la vida humana.

    Lo que quiero decir y lo dijo ya Ariel Alguer: la revolución ya no es un sueño ideológico, no es un lujo de dogmáticos, no es una aventura autoritaria o como quieran llamarla. 

    El comunismo renace, renacerá, será la opción política más importante del Siglo XXI sin lugar a dudas. Porque el comunismo es la única propuesta que puede innovar los reclamos de los que luchan por el medio ambiente, contra la persecución de los pueblos originarios, contra la discriminación y el asesinato de las mujeres, contra la explotación de las y los trabajadores, contra la criminalización de las y los jóvenes y las niñas y los niños en todo el mundo.

    El comunismo como propuesta de superación del capitalismo en el lenguaje más puro de Carlos Marx, como movimiento real de lucha por superar al capitalismo en el Manifiesto Comunista nada menos que en 1847.

    El comunismo es la propuesta de salvar la vida en la Argentina, en América Latina y en el mundo. 

    Si alguna conclusión se puede sacar de estos 45 años. Inequívoca. Es que no se puede reformar el capitalismo.

    Que el progresismo no tiene sentido en la política argentina, latinoamericana o mundial.

    Que no alcanza con un poquito de estado, un poquito de buena onda y un poquito de acto de homenaje a la memoria.

    Que la situación es tan grave como la que una vez dijo Rosa de Luxemburgo: socialismo o barbarie, como antes lo había dicho, aquel que inspira nuestra identidad sin lugar a dudas, Carlos Marx en el Manifiesto Comunista, en aquel llamado a la lucha de los pueblos, en lo que sería la revolución democrática europea de 1848.

    En aquel llamado, en aquel Manifiesto Comunista, ellos afirmaron que la lucha de clases era hasta el final, hasta el triunfo de los dominados y sojuzgados o el derrumbe de la sociedad humana.

    No somos magos. No predicamos que sabemos todo ni mucho menos. Como dijera Lenin sobre Marx, simplemente entendemos que la sociedad se mueve con la lucha de clases, que esa lucha de clases tiene que llevar a la lucha por la conquista del poder para los sojuzgados y que ese poder deberá aplicarse a una revolución para salvar la vida humana. 

    En este 45 aniversario recordando a nuestras y nuestros compañeros defendemos su identidad como la vida.

    Como la defendimos cuando nos tocó defenderla en las condiciones en que a cada uno nos tocó defenderla en la dictadura o en la caída del socialismo soviético o con las presiones para que nos disolvamos detrás de otros proyectos.

    Aquí estamos, en esta casa, proclamando que nuestras compañeras y nuestros compañeros están en nuestra lucha y que como todos, los 30 mil desparecidos, llegarán a la victoria con nosotros. Gracias.  

  • Los Derechos Humanos como territorio de disputas.

    Uno. Desmitificar el concepto  y pensarlo como territorio de disputas[1]

    El pensamiento hegemónico en la Argentina sobre la cuestión de los derechos humanos pretende “naturalizar” la conceptualización naturalista o positivista de la cuestión (o son genéticos, “esenciales” a la condición humana o son cedidos por el legislador con forma de Ley o Convenio y/o Pacto y garantizado por el Juez) con el doble objetivo de “cosificarlos” (ajenos a la lucha social, extraños a la voluntad popular) y de negar que por razones conceptuales e históricas, la cuestión de los derechos humanos son un territorio en disputa. 

     Esa disputa se da en todos los terrenos, cierto que el académico e intelectual, pero también y especialmente, en la propia dinámica de la acción social conocida como movimiento de derechos humanos[i]. Es a los militantes entonces a quienes primero interesa aclarar la cuestión.

    Como en cualquier orden de la vida social, desmitificar, des velar, aclarar, comprender, etc. es una condición imprescindible para la eficacia en la lucha; aunque, y esta es una contradicción que genera una tensión entre el saber y el hacer, la comprensión solo se puede resolver en el terreno de la práctica. A ese pensar actuando, a ese actuar pensando, Gramsci prefería calificar como “praxis” y es a esa praxis, vuestra praxis como militantes por los derechos humanos, es a la que apelamos como principal atributo en este curso. 

    Se puede pensar la cuestión de los derechos humanos como territorio en disputa desde dos perspectivas (que a su vez se articulan y condicionan permanentemente): una conceptual y otra histórica.  Desde el punto de vista conceptual, el territorio de los derechos humanos es receptáculo de todas las tradiciones culturales y política de Occidente, (incluyendo en este siglo las culturas de los pueblos originarios de América), resaltando el pensamiento del cristianismo primitivo, del liberalismo, del democratismo popular patriota y del socialismo o mejor dicho del comunismo.

    Desde el punto de vista histórico, los avances y retrocesos de la cuestión de los derechos humanos, resulta del condensado histórico de la confrontación entre la tendencia a la dominación y la práctica de las resistencias, tanto de imperios sobre naciones, como de clases dominantes sobre clases subalternas y viceversa, las luchas anticoloniales, antimperialistas, democráticas, liberadoras que articular de un modo inescindible la cuestión nacional con la cuestión social (en lenguaje del siglo XX). 

    Insistimos, a manera de resumen de este punto: los derechos humanos no son “esencias” místicas de la naturaleza humana ni mucho menos concesiones graciosas del poder inscriptas en la Ley; no, para nada, son hitos del largo camino de lucha de la sociedad contra el poder omnímodo del Estado, de las clases subalternas contra las clases dominantes que han modelado el Estado y el Derecho en su beneficio y para la continuidad de su dominación y en su contenido actual se resumen casi todas las tradiciones y culturas políticas de Occidente. Descontextualizar, ignorar la secuencia histórica de los hechos es el modo de encubrir la esencia de los derechos humanos como cuestión social[ii].  No se puede entender qué cosa son los derechos humanos al margen de la lucha real de los pueblos y las clases por conquistarlos, y a lo largo de la historia nacional, regional y universal.

    Dos.  Receptáculo de todas las tradiciones culturales de Occidente

    1. El Cristianismo primitivo y la Iglesia del Pueblo que propusieron la igualdad de todos los hombres al postular que todos somos Hijos de Dios y por ello, hermanos que debemos amarnos y ayudarnos.  Es posiblemente este concepto de la fraternidad el origen más remoto del nuestro de SOLIDARIDAD, base de la ética y la conducta política de un organismo de derechos humanos.  Desde la cooptación del Cristianismo por el Poder Imperial[iii] la tradición cristiana se bifurcó en un pensamiento y una práctica desde el Poder y otra desde el Pueblo y la Resistencia. La Teología de la Liberación y el Cristianismo Revolucionario, marcaron una perspectiva para pensar los derechos humanos que inspiró e inspira a millones de latinoamericanos. Su dignificación de la vida humana y su objetivo del ser humano nuevo colocan esta tradición en la convergencia con otras, en la perspectiva de una doctrina de los derechos humanos para el siglo XXI, a la que procuramos aportar.
    • El Liberalismo, que desde la Carta Magna que los británicos arrancaron a su Graciosa Majestad en 1215, inició un largo camino reclamando la igualdad formal, igualdad ante la Ley, igualdad de oportunidades (en círculo concéntricos crecientes: primero para los burgueses varones, luego para más y más sectores hasta llegar al concepto de ciudadano moderno que formalmente “iguala” a todos en el voto, en el guardapolvo blanco de la escuela, de la cama del hospital, en la vidriera del Shopping o en el muro de Facebook) que pasa por la Independencia de las colonias británicas del norte de América de 1776, Revolución Francesa de 1789 y llega a la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 de las naciente Naciones Unidas (ONU) proclamada por los vencedores del fascismo en la Segunda Guerra Mundial en su momento de paridad militar aparente aunque eficaz.  El liberalismo ha inspirado y condicionado, al menos hasta la aparición de la Revolución Socialista en Cuba y los procesos democratizadores y anti neoliberales de Venezuela, Bolivia  y Ecuador, a todas las Constituciones y cuerpos jurídicos de América Latina, desde los años de la organización de las Repúblicas, tras la Primera Independencia (principios del siglo XIX) hasta nuestros días (por razones de tiempo, prescindimos de valorar la Revolución Mexicana y su proyección continental, tanto como las razones por las que NO influyó en el sur de América).  El liberalismo, tan hegemónico luego del fin de las dictaduras sudamericanas se ha transformado en su gran parte en una barrera para la conquista de los derechos humanos al confundir lo real con lo proclamado. Como bien dice el compañero Eduardo Barcesat: un derecho que no se ejerce no es nada, ni siquiera un derecho.  Seguramente lo que queda vigente y con destino de persistencia es la noción de autodeterminación de los pueblos, intangibilidad de las fronteras y todo lo que rechaza la intervención colonial, neocolonial e imperial que hoy se ejerce de mil maneras, incluyendo el discurso de “cumplimiento de los derechos humanos” desde la perspectiva imperial.  Hace unos cuarenta años, el comandante sandinista Tomás Borge, estampaba esta premisa, que sigue vigente: quien quiera democracia verdadera que luche por la liberación nacional y social porque en las condiciones de la dependencia no hay ni habrá democracia ni derechos humanos, acoto yo.
    • El Comunismo, que desde 1848 en Europa y desde 1890 en Argentina[iv]  propone superar la formalidad de la igualdad proclamada por la burguesía, expresada en la concepción de igualdad de oportunidades –no importa que algunos tengan millones de dólares y otros centavos- conquistando una real igualdad basada en el pleno acceso a los medios de producción, a los medios de comunicación, la cultura y la educación y en general a todos los derechos proclamados, pero no cumplidos, por el orden jurídico internacional y nacional. En la Argentina, al menos, la primer ley reconociendo derechos laborales se debe a los parlamentarios socialistas[v] aunque de un modo muy paradójico (para ambos sujetos) fue el Peronismo quien introdujo en su Reforma Constitucional de 1949 un formidable cuestionamiento al mito liberal en que se funda la Constitución Nacional de 1853 y valiosos conceptos acerca de los derechos económicos sociales, por los que había clamado el socialismo por sesenta años. La premisa central del comunismo en el terreno de los derechos humanos, la incompatibilidad no solo del Imperialismo, no solo del Colonialismo, no solo del Neoliberalismo como modelo de funcionamiento capitalista, sino del sistema capitalista como tal con la vigencia de los derechos humanos hoy es abrazada por los sectores más dinámicos del movimiento continental de lucha por los derechos humanos, trazando una clara línea divisoria y un punto de referencia insoslayable en la nueva doctrina necesaria.
    • Y aún debemos reconocer el impacto en la noción actual de los derechos humanos de la cultura de los Pueblos Originarios, sobre todo en el avance que tiene la propuesta de reconocer los derechos de la Pachamama, resistiendo las agresiones ambientales que –por ejemplo- el modelo sojero y extractivista, ocasionan cotidianamente a nuestros pueblos.  Hay, entre el renacer de la cultura de los pueblos originarios y el crecimiento de la conciencia de salvaguardia del medio ambiente, una relación virtuosa.  En los treinta del siglo XX, el peruano José Carlos Mariátegui vaticinó que los pueblos originarios tardarían en incorporarse activamente a la lucha social (por los siglos de dominación y aculturización sufrida) pero cuando lo hagan, irán más lejos que nadie. 

    e) Finalmente, aunque en la primera línea de importancia, se ha avanzado en una mayor comprensión del derecho a la pluralidad de opciones sexuales, la igualdad entre los sexos y el derecho a elegir el género, y más en general la aceptación  ante las diferencias de todo tipo que abundan en la vida de las personas y en el modo de relacionarse entre sí de estas. A veces se olvida, que en nuestra América, el modelo de familia monogamia, patriarcal y machista no es para nada “natural” sino impuesto por los invasores europeos en el comienzo de la Conquista y que para cada modelo de desarrollo capitalista se perfila, ¿necesita? un modelo de familia, sexualidad, relaciones interpersonales, lugar donde colocar el deseo, etc. funcional al mismo. Así se pueden seguir los cambios en este tema que impusieron los sucesivos modos de desarrollo capitalista que ha sufrido América Latina. La lucha de las mujeres y disidencias por sus derechos, la conquista histórica de la despenalización de la práctica de la interrupción del embarazo y la lucha por el Ni Una Menos ha transformado la lucha por los derechos de las y los humanos, de modo tal que la agenda y la doctrina de los derechos humanos estará atravesada por esta cuestión, la que a su vez expresa todas las contradicciones, tendencias y corrientes que venimos examinando en general para la cuestión de los derechos humanos ya que sin derechos  plenos e iguales para todas, todos y todes, no habrá derechos humanos para nadie

    Tres. Condensado histórico de la lucha entre las naciones opresoras y las oprimidas, entre las clases subalternas y las clases oprimidas, entre la dominación y la libertad

    Es fundamental para nosotros consignar que ninguna de estas tradiciones culturales ha surgido en un ambiente académico, aséptico, “tranquilo”, sino en medio de las contradicciones sociales de un largo proceso histórico: Jesús encarnó la resistencia al Imperio Romano; la Carta Magna de 1512, el reclamo de un nuevo sujeto social, la proto burguesía, de recortar el poder cuasi absoluto de la Monarquía; el Manifiesto Comunista, al proletariado que la burguesía triunfante en sucesivas batallas por la “libertad”: la Revolución Francesa, la Independencia de las Colonias Inglesas del norte de América, había creado con su propio desarrollo como clase autónoma; el ideario de genero recupera resistencias invisibles por siglos y el pensamiento de los pueblos originarios es el fruto de una estrategia de resistencia comenzada al momento de la invasión colonial española, hace más de quinientos años.   

    La conquista europea de América impone el clima cultural opresivo característico de la época de la lucha contra el islamismo, la guerra contra el “infiel” institucionalizada por la Inquisición marcará el clima de la colonia, estigmatizando al indio, al africano esclavo y aún al criollo pobre. Bolívar, San Martín, Moreno, Monteagudo, Belgrano, Artigas, Sucre –cada uno a su modo- expresan un esfuerzo por “traducir[vi]” la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (Francia, 1789) a las condiciones americanas de la época, pero son derrotados y la primera independencia se frustra. 

    Las repúblicas burguesas americanas del siglo XIX y el siglo XX expresarán sucesivamente la proclamación del ideario liberal en las condiciones de la periferia capitalista: ni siquiera la burguesía es nacional, la subordinación al centro imperial marca toda la vida social, empezando por las condiciones de funcionamiento de la ciudadanía. Así como en Nuestra América no conocimos la verdadera independencia nacional hasta el triunfo de la Revolución Cubana (1959), todavía está pendiente la conquista de una democracia verdadera para toda la región

    De las frustraciones del siglo XX (derrota de los intentos pos capitalistas de la URSS y otros) aprendimos que así como no habrá democracia verdadera sin la Segunda y Definitiva Independencia de nuestros pueblos; tampoco habrá Liberación Nacional y Social consistente si no es “creación heroica de los pueblos”, fruto del protagonismo popular y de la más amplia democracia no solo en las grandes decisiones nacionales sino en la gestión de lo público, cotidianamente. 

     El capitalismo americano pasó por diversos modos de existencia: el agro exportador, el de estímulos al mercado interno, el de sustitución de importaciones con desarrollo basado en la inversión extranjera y el neoliberalismo.  Cada uno de estos modos de desarrollo capitalista condicionó la vigencia (o mejor dicho: la no vigencia, no acceso, no goce) de los derechos humanos. En general: durante casi todo el siglo XX se apeló a un mecanismo de alternancia entre gobiernos civiles y militares que transformaron al liberalismo como doctrina y a la democracia representativa (el pueblo no gobierna ni delibera si no es a través de sus representantes dice el artículo 22 de  la Constitución Nacional de la Argentina) y por ello formal, restringida y “amigable” con la vigencia de leyes represivas y un Estado Represor, en el objeto del deseo más preciado popular. En general, el movimiento de resistencia a la represión abierta, en gobiernos militares o de pleno dominio de estos de la escena política e institucional, tenía y tiene dificultades para pensarse y pensar la cuestión de los derechos humanos en periodos de “democracia formal“ por más que verbalmente denuncie la represión y la falta de vigencia plena de los derechos económicos sociales.  Superar el liberalismo, aquella ilusión desmovilizadora de que los derechos los “otorga” el legislador estimulado por el gobernante y los “garantiza” el Poder Judicial, sigue siendo la gran tarea pendiente en el movimiento de derechos humanos que a veces no percibe que es su propia lucha la que impulsa el proceso socio histórico que permite que una necesidad humana sea visualizada como tal, como necesidad social, que luego la misma lucha logre que sea reconocida socialmente como un derecho que podrá –o no- conquistar su inscripción en la Ley, lo que abrirá a su vez el periodo de luchas populares para acceder al goce de lo proclamado.  El actual proceso de debates sobre la educación pública en Chile nos parece que ejemplifica lo que enunciamos: la educación como “servicio” y por ello, Mercancía, se había naturalizado por obra del Pinochetismo y la Concertación; es la lucha de los estudiantes lo que logra su resignificación como necesidad primero y como derecho luego; veremos ahora si se logra su reconocimiento legal; pero ya se incorporó –en el imaginario social- como un derecho humano.  De paso, el ejemplo de la educación chilena, que fue pública, gratuita y de calidad con Allende y la Unidad Popular, ayuda a comprender que así como se conquistan, los derechos humanos se pueden perder en la lucha social, y que nada es para siempre. Y que también se pueden revertir todas las derrotas, por más concluyentes que parezcan ser.

    Cuatro. El genocidio de los 70 y el Acta Patriótica o del fin del mito liberal

    En una mirada panorámica, tomando a la Revolución Cubana de 1959 como punto de quiebre de la historia americana, se puede pensar en una primera oleada de luchas independentistas y por los derechos humanos que va creciendo en los 60, alcanza picos muy altos con la instalación del Comandante Guevara en Bolivia (1965/67), el triunfo de la Unidad Popular en Chile (1970), el ciclo de luchas iniciado por el Cordobazo en Argentina (1969), la aparición de gobiernos militares “nacionalistas”(al modo del que había triunfado en Egipto con Nasser tiempo atrás) en Perú, Ecuador y hasta por un breve periodo en Bolivia, etc.(1973) que configuran en su conjunto un desafío al poder omnímodo del Imperio Yanqui sobre la región y de la vigencia del sistema capitalista como modo civilizatorio: a ese desafío se le contestó con el ciclo de Golpes de Estado (Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, y la continuidad del régimen en Paraguay, Guatemala, Honduras, etc. etc.) que deparan una “década” de genocidio sobre nuestra América: al menos cuatrocientos mil víctimas de esa verdadera guerra no declarada contra los pueblos.   Es en esas condiciones que se conforma el movimiento de derechos humanos vigente hoy en la región, con sus magníficos atributos de valentía y dignidad, y con sus límites culturales de pensarse muchas veces desde la posición de víctimas más que de luchadores por la vigencia plena de los derechos humanos, conquista política que obliga a pensar en la construcción de los atributos populares para lograrla: la construcción de una fuerza popular democrática y anticapitalista, una alternativa política comprometida con la lucha por los derechos humanos tanto en su perspectiva antirepresiva como en su dimensión social.   la contraofensiva imperialista sobre nuestros pueblos y nuestros cuerpos era parte de una batalla aún más ambiciosa: revertir todo cambio habido durante el siglo XX; terminar con lo que quedaba de las revoluciones y procesos post capitalistas en la Unión Soviética y el llamado “campo socialista”. Conviene anotar que fue en pro de esa batalla por la supervivencia del capitalismo, que el Imperio se puso la “máscara” de defensor de los Derechos Humanos (doctrina Cárter, Patrice Derean, en su primer formato “amigable” con los luchadores por los DD.HH. de América Latina, años 1977/809. Desde entonces, el Imperio mantiene una línea de acción política hacia el movimiento de derechos humanos que se funda en el concepto aquel del Documento Santa Fe: “hay dos tipos de organismos de derechos humanos: los que buscan “mejorar” el capitalismo, y los que buscan destruirlo; ayudaremos a los primeros a prevalecer sobre los segundos”. Y buena parte de esa “ayuda” se canaliza por las Fundaciones y el complejo sistema de subsidios que se otorgan a los luchadores por los derechos humanos de modo tal que, tarde o temprano, de modo parcial o total, de un modo u otro, influyen en su pensar y acción, en su conducta ante los problemas que el Imperio plantea como centrales: hoy, sin duda, cuestionar los procesos de transformación que se viven en nuestra América desde la perspectiva de la “calidad institucional” y de la comparación con su modelo de democracia y de vigencia de los derechos humanos que se compagina con la idea de igualdad de oportunidades y por ello, requiere de más y más capitalismo. Todo esto, desde el más burdo “doble discurso”, continuidad de la doctrina Kirkpatrick (1980) que afirmaba que había gobiernos autoritarios (las dictaduras militares amigas), a quienes había que ayudar en su lucha contra la subversión, y gobiernos absolutistas, funcionales al comunismo, a los que había que derrotar.  Con Reagan, esos primeros intentos se convirtieron en una ofensiva total, “roll back”, pero al lograrlo, a finales de los 80, el capitalismo mostró que el orden jurídico internacional surgido en la posguerra, incluida la Declaración de los Derechos del Hombre de 1948, la Convención de prevención y castigo del delito de Genocidio del mismo año y los numerosos pactos y convenios acerca de los derechos económicos, culturales y sociales así como el llamado Estado del Bienestar (la aceptación por parte del Estado de una serie de roles, funciones y tareas que aseguraban derechos humanos elementales en el siglo XX como el de la salud, la vivienda,la educación, condiciones humanas de trabajo, etc.) no eran inmanentes de la Naturaleza del capitalismo, sino concesiones pensadas desde una lógica de disputa con el socialismo, en el marco de la Guerra Fría; tanto es así que desaparecido éste como sistema estatal, comenzó un raid de desmantelamiento del Estado de Bienestar que en se verificó en el virtual “remate” de Grecia por un lado y en la desarticulación del sistema jurídico internacional y de la noción mismo del carácter democrático del capitalismo, siendo el Acta Patriótica del 2011, el instrumento más simbólico de esta ofensiva que tiene en la Cárcel de Guantánamo y en la legalización de la tortura en Israel algunos de los símbolos más contundentes. Pero la “lucha contra el terrorismo” (y sus engendros jurídicos: las leyes antiterroristas, por ejemplo) tiene una consecuencia paradójica en nuestro terreno: la burguesía mundial ha abandonado la bandera de los derechos humanos, puede pretender utilizarla de manera grotesca como el caso de los EE.UU. pero no tiene nada que ofrecer a los luchadores por los derechos humanos, ni siquiera la promesa de la Justicia Universal de los 90, abandonada por el temor a que se vuelva en su contra, y permite aspirar a un nuevo ciclo histórico en el que la lucha por los derechos humanos sea claramente la bandera de los que luchan contra el capitalismo completando el ciclo histórico: el Capitalismo que nació con la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789), será vencido por un amplio sujeto mundial que –entre otras- levanta hoy la insignia de la dignidad humana como acta de acusación y propuesta de unidad para la lucha.

    Cinco. La oportunidad de conquistar todos los derechos para todos

    Ganada la batalla contra el olvido y la impunidad absoluta por algunos pueblos de América, el tema de la memoria se instala en el centro de muchos debates. Cuentan que el dirigente derechista francés Sarkozy realizó su campaña electoral recitando el testamento político de Guy Moquet, máximo héroe de la Juventud Comunista Francesa, ejecutado por los nazis. Quiero decir que la memoria, aún de los hechos más horrorosos como el Holocausto, puede usarse para todo tipo de propósitos políticos. ¿Será la memoria insumo de la legitimación de un nuevo ciclo capitalista en la región, post neoliberal de palabra, pero tan represor y violador de los derechos humanos como los anteriores ciclos?.    Dependerá de la lucha popular, y hay ahí un rol fundamental a jugar por el movimiento de derechos humanos. Entendemos los juicios contra los genocidas como parte de una acción más abarcativa: la batalla por imponer una noción del Terrorismo de Estado que se aparte de las simplificaciones tales como “dictadura militar”, “acciones inhumanas”, etc. y se entienda que lo que nos pasó fue la decisión política de un bloque social de poder que aún continúa vigente en la Argentina y en casi toda América. Y que la vigencia plena de los derechos humanos no depende tanto de cuántos convenios se firmen, ni de cuantas Cortes Internacionales se instalen (y saludaremos y trataremos de aprovechar todos los Convenios y todas las Cortes) sino de la derrota definitiva de ese bloque de Poder cuya historia se remonta a la Conquista de Nuestra América. La lucha por una democracia verdadera es inseparable de la Segunda y definitiva Independencia tanto como la integración latinoamericana y la Independencia de nuestros pueblos es parte de la misma lucha por los derechos humanos. Acaso sea esa una de las lecciones de las luchas por la dignidad humana en el siglo XX   Entre nosotros se dice: Memoria, Verdad y Justicia como si fuera un talismán, cuando al interior de cada concepto se abre un espacio de disputas y de disputas antagónicas: ¿Qué Memoria? ¿Qué Verdad? y ¿Qué Justicia?. Nuestro planteo jurídico de aplicación de la Convención de prevención y castigo del delito de Genocidio no es solo una cuestión jurídica, sino uno de los ejes de la campaña por instalar nuestra perspectiva de la memoria, la verdad y la justicia. Un concepto de genocidio que apunta a la práctica social de dominación, a la idea de que el genocidio es la eliminación de un grupo nacional para la reorganización radical de una sociedad; y que por ende, la reparación que buscamos no es solo el castigo de los torturadores y asesinos, sino de quienes los armaron, impulsaron, legitimaron y sobre todo, de quienes se beneficiaron con “la reorganización radical”.  La reparación que buscamos no es solo el castigo a “todos” los responsables del Genocidio, sino la reversión de todos los actos fundados en él, fundantes del orden neoliberal que floreció en los 90 y aún no termina de desaparecer de nuestras vidas.  De ahí la vigencia de una consigna, originada en la Revolución Mexicana, que nosotros asumimos hoy como bandera: “todos los derechos para todos”, lo que equivale a decir que el socialismo es el otro nombre de la vigencia plena de los derechos humanos en el siglo XXI.


    [1] Conferencia dictada en el marco del Curso a distancia organizado por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y el Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales en el 2012 y que se incorporó al programa permanente del PLED, siendo su próximo dictado a partir de marzo de 2013


    [i] De acuerdo al concepto que se tenga serán las características del organismo de derechos humanos: como una ambulancia que recoge heridos, como un sensor que delata excesos, como un Oráculo que da consejos o como una fuerza política no partidista que actúa en el movimiento popular con programa y prácticas propias.

    [ii] En este punto sigo la mirada de Wallerstein que fundamentó largamente la necesidad de una mirada larga sobre los hechos sociales como único modo de aprehenderlos.  Ver su obra Análisis del sistema mundo, Una introducción. Editorial siglo XXI, Análisis de sistemas-mundo. Una introducción (wordpress.com)

    [iii] Constantino, siglo IV de nuestra era

    [iv] El Primero de mayo de 1890 se celebró la jornada internacional de lucha por las ocho horas de trabajo, la confluencia de grupos marxistas, anarquistas y organizaciones obreras da nacimiento a la cultura política comunista en Argentina, que luego daría el Partido Socialista en 1896 que a su vez daría el partido Comunista en 1918

    [v] Alfredo Palacios, senador nacional electo por el barrio La Boca de la Capital Federal, fue el autor de la primera ley la 4661 que estableció el domingo como descanso semanal en 1905

    [vi] En el sentido gramsciano, no de idioma a idioma sino te contexto histórico y geográfico

  • Un poema de Vicente Zito Lema para Milagro Sala.

    LENGUA SIMPLE: ¡Liberen a Milagro Sala, ya!

    (La memoria no perdona / La belleza tiene boca de fuego…)

    Designio:“La historia cuenta lo que sucedió,

    la poesía lo que debía suceder”

    Aristoteles

    Noticia: La Corte Suprema de Justicia

    ratificó la condena contra Milagro Sala

    Aviso: “el que siembra vientos,

    recoge tempestades”

    SEÑAL DE HUMO

    ⎯ ¿Por qué está presa la susodicha…?

    ⎯ Amenazó a la policía. También insultó…
    ⎯ ¿Como se titula la causa…?
    ⎯ Le dicen “la causa de las bombachas…”
    ⎯ ¡Cosa de mujeres!
    ⎯ Sí, cosa de mujeres…!
    ⎯ ¿Qué pruebas hay contra la susodicha…?
    ⎯ La declaración del policía…
    ⎯ ¡Suficiente! ¿Y que alega la susodicha?
    ⎯ Dice que es inocente. Que la castigan por ser mujer,
    por ser india, por ser rebelde, por enfrentar la pobreza, por no callarse la boca…

    ⎯ ¡Que cierre la bocaza de una vez! ¡Basta de in dubio pro reo!
    ¡Palos y a la bolsa! Se confirma la sentencia. Que siga en prisión… ¡Y a otra cosa…!

    CANTICO CON MORALEJA

    En este país la Justicia /

    tiene la boca torcida

    Recuerden lo que ya está dicho:

    aunque la vistan de seda

    sucia es

    y sucia queda…

    SABERES

    “La justicia es como la serpiente,

    muerde al que va descalzo”

    Antigua cultura maya

    “La peor justicia es la justicia simulada”

    Platón

    ANUNCIOS

    …La justicia se irrita, sea cualquiera el lugar

    adonde la conduzcan hombres y mujeres

    devoradores de presentes que ultrajan

    las leyes con juicios inicuos.

    Hesiodo

    EXORDIO

    Ah / Milagro… el alba ya llega

    los actos del mal tienen sus días contados…

    Vicente Zito Lema, 16 de febrero de 2021

  • La parte o el todo.  Apuntes para un balance del año de gobierno de Fernández

    Hace unos treinta años, cuando el llamado socialismo real caía derrotado por la ofensiva imperialista que demolía cada uno de sus puntos débiles, leí una frase atribuida a León Trotsky que más o menos decía que lo que en teoría son diferencias milimétricas cuando llegan al terreno de la política pueden transformarse en diferencias kilométricas.

    La idea me llevó a un concepto fundamental en mi formación que es la idea de la unidad como totalidad, el esfuerzo de Carlos Marx  y sus discípulos por comprender la sociedad como un todo inescindible y articulado cada parte con el todo y el todo con cada parte de modo tal que todo análisis por separado se torna irrelevante y erróneo.  O cómo decía el húngaro Luckas “la descripción de una parte de la historia y la descripción de la historia como un proceso unitario no es por lo demás una diferencia de alcance….sino una contraposición metodológica, una contraposición de puntos de vista» [i]

    ¿Cómo analizar el primer año del gobierno encabezado por Alberto Fernández a propuesta del Frente de Todos que lo llevó como candidato a presidente de la nación en un país donde el  presidencialismo (concentración de atributos de gobierno en manos del presidente) es tal que el Dr. Zaffaroni lo ha tildado de “agotado y perverso”[ii]?

    Lo corriente, aún en sectores de la izquierda comunista, es realizar un listado de actos buenos y otro de actos malos.  A partir de allí se abren dos posibilidades, poner cara de sabio y decir que a pesar de la pandemia se lograron algunos logros que sin embargo no borran aquellos temas irresueltos que quedan pendientes para la post pandemia, o algo así; o poner cara de astuto y decir que los pocos puntos buenos se hicieron para disimular los malos y por eso ni siquiera corresponde apoyar el impuesto a los mega ricos de la Argentina o el apoyo explícito al proceso democratizador llevado adelante en Bolivia.

    Intentemos pensar como un todo la acción del gobierno y hacer balance desde las tareas que recibió como mandato popular desde las luchas de resistencia al macrismo, desde el electorado que votó para que reemplace a Macri y aún desde las fuerzas políticas que gestaron y concretaron la alianza electoral que lo llevo a la Casa de Gobierno.  Tres mandatos convergentes pero no idénticos.

    Fernández verbalizo correctamente el sentido general del mandato social cuando dijo el 23 de marzo de 2020, en vísperas de un nuevo aniversario del golpe de estado del 1976: «Muchos me decían que iba a destruir la economía con la cuarentena. Si el dilema es la economía o la vida, yo elijo la vida. Después veremos cómo ordenar la economía» y no solo en los temas vinculados a la pandemia, Macri había llevado al paroxismo el deseo burgués de obtener la máxima ganancia de todo, concretando aquello de Marx de la subsunción real del trabajo en el Capital o dicho en criollo: todo se vende y todo se compra; todo es mercancía, todo es negocio: el deporte, el agua, las montañas, las calles, los cuerpos, todo es todo.[iii]

    También captó el meollo del mecanismo de dominación política del macrismo cuando denunció el contubernio entre jueces, espías y periodistas y llamó a terminar con las cloacas de la democracia y prometió una reforma judicial. Cito ampliamente: Hemos visto el deterioro judicial en los últimos años. Hemos visto persecuciones indebidas y detenciones arbitrarias inducidas por los gobernantes y silenciadas por cierta complacencia mediática. Por eso hoy vengo a manifestar frente a esta Asamblea y frente a todo el Pueblo Argentino, un contundente Nunca Más (…) Nunca más a una justicia que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni a una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno (…) Nunca más a los sótanos de la democracia». El 1 de marzo del 2020, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente retomó el tema («Como lo anuncié el día de mi asunción, tenemos la decisión irreversible de terminar para siempre, para siempre, con los sótanos de la democracia») y anunció el envío al Congreso del proyecto de reforma de la Justicia Federal: «Con tal propósito, propiciamos la creación de un nuevo Fuero Federal Penal, que unificará a fueros penales que hoy tienen jurisdicción en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

    En función de esos compromisos hizo esfuerzos por desplegar algunas políticas (la mayoría de ellas fueron interrumpidas, frustradas o simplemente abandonadas) como la promoción de una política de cuidados basada en una combinación de cuarentana con medidas de respaldo económico al sistema de salud y las personas, el anuncio de la intervención a Vicentín, la Intervención a la Agencia Federal de Inteligencia, la derogación de una serie de reglamentos del Ministerio de Seguridad que potenciaban la cultura y las practicas represoras de las fuerzas federales de seguridad y protegió y respaldó la lucha del pueblo boliviano, y del propio Evo, contra la dictadura de Añez.

    El enunciado es solo a titulo enumerativo sin pretensión de agotar el inventario de  buenos propósitos o buenas políticas. Porque nos interesa a continuación formular nuestra principal idea fuerza de balance del primer año del gobierno del Frente de Todos: las políticas aplicadas o no contradijeron la línea principal trazada por el Macrismo al poner en marcha un Modelo Colonial  Cipayo de Reproducción de la vida social, económica y cultural de los argentinos (como es notorio en el poder judicial, intocado y reforzado en sus atributos) o no tuvieron la fuerza suficiente como para detener y revertir las políticas de saqueo y empobrecimiento planificado de las mayorías populares (según el Observatorio de la Universidad Católica Argentina la pobreza creció en un año del 31.9 al 34.1 y la indigencia del 8.9 al 10.1 lo que equivale a decir que la pobreza+indigencia pasó del 40.8 al 44.2 en relación de uno por cada cien habitante de la nación argentina.  Precisa que el 64.1 % de los niños y adolescentes viven en hogares cuyos ingresos están por debajo de la línea de la pobreza.[iv]

    Podría haber más pobres? Claro, siempre se puede estar peor, pero al momento de celebrar las diferencias entre el resultado de este gobierno y el que hubiera tenido otro ciclo de Macri, conviene recordar que aquí se luchó para echar a Macri. Y para terminar con la pobreza, no para administrarla.

    Igual argumento se utiliza al momento de evaluar la gestión de la pandemia: se dice que si no hubiera estado Ginés y Fernández serían mucho más de los cuarenta mil muertos al ocho de diciembre.  Ese modo de argumentar está totalmente descalificado en las ciencias sociales, se llama “historia contra fáctica” y es tan absurda como aquella frase de que si mi abuela no hubiera tenido hijos……….No se cuántos muertos hubiera ocasionado la gestión Macri, pero si sabemos que cuarenta mil muertos lleva a la Argentina a un lugar entre los diez países más afectados del mundo por la pandemia, ya sea por el número total de muertos o por la relación entre los muertos y la población. Por qué? Porque el aislamiento social duró unas pocas semanas,  porque rápidamente se cedió al chantaje de las derechas de aflojar la cuarentena y poco a poco se fue instalando otro paradigma que el anunciado: ya no era la vida primero, sino la actividad económica primero; ya no era la acción colectiva respaldada por el Estado sino la responsabilidad individual casi sin acción propagandística del Estado que en los últimos días se limita a anunciar la bonanza que traerán las vacunas, cuando lleguen.

    En definitiva, hasta aquí, el gobierno del Frente de Todos no desmontó el núcleo duro del modelo de dominación macrista: el Poder Judicial en alianza con el Poder Mediático y asistido por grupos de tareas de inteligencia que ahora no sabemos ni donde operan; la continuidad de ese modelo de dominación les ha servido para resistir con éxito las pocas iniciativas bien intencionadas del gobierno, la mayoría de las cuales no fueron completas o culminadas.

    Se puede esperar la autocorrección del Poder Judicial como planteó Fernández como camino para resolver el law fare y los sótanos de la democracia?  De ninguna manera, solo una enérgica acción política podrá desmontar el mecanismo perverso y cruel que encarnan los miembros de la Corte o el Fiscal Stornelli.

    Pero, y esta es la pregunta más difícil de formular, se puede esperar auto corrección del gobierno de Fernández, que ha hecho del culto a la institucionalidad y el consenso con los Poderes Reales  y las derechas políticas y judiciales. Para nada.  Si todo sigue así, así no hay justicia, ni redistribución de la riqueza, ni política internacional de integración de mutuo beneficio.  Todo lo contrario, así nos vamos al precipicio de un golpe blando, duro, constitucional, judicial o auto golpe por predominio de las derechas del FDT como las que dominan Cancillería o la presidencia del Congreso de la Nación (Sola  y Massa para ser rigurosos) Y entonces?  Entonces es la hora de crear una nueva fuerza política que interpele a las fuerzas del Frente de Todos pero no solo a ellas, sino a todas las que quieren terminar con el modelo macrista de dominación y reproducción capitalista.  La vieja política no tiene mucho más para entregar al pueblo, una nueva fuerza, antimperialista, patriota, democrática, popular, combativa,  no liberal en sus concepciones institucionales y decidida a conquistar los derechos con sus propias manos, hace falta.  .  Mejor dicho,  por fin ha madurado el tiempo de su nacimiento.  No desaprovechemos la oportunidad. Ahora es cuando


    [i] ¿Es posible soñar con la revolución en tiempos de Macri y Trump? – Rebelion

    [ii] Zaffaroni: el presidencialismo es «perverso» – Primera Edición (primeraedicion.com.ar)

    [iii] 19898 (ub.edu) EN TORNO A LA SUBSUNCIÓN DE LA VIDA EN EL CAPITAL: DOMINACIÓN, PRODUCCIÓN Y 0PERSPECTIVAS CRÍTICAS SOBRE EL CAPITALISMO PRESENTE.  Israel Arcos Puentes. Universidad del país Vasco

    [iv] ▷UCA: la pobreza en el país subió al 44,2% y la indigencia a 10,1% – El Economista

  • El aporte de Diego Maradona a la lucha revolucionaria de Nuestra América.

    In memorian de Cacho y Pablo, mis queridos hermanos que amaban al Diego tanto como yo

    «Si alguien roba comida y después da la vida, qué hacer» Silvio Rodríguez. Playa Girón

    La política, como el fútbol, es instantánea. Exige tomar decisiones en segundos y jugarse.  No existe la posibilidad de dejar pasar el momento y luego ver.  La muerte de Maradona ha mostrado diversas reacciones que ponen a prueba los enfoques teóricos y las estrategias de largo plazo: los dirigentes de los procesos políticos trasformadores de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia valoraron el aporte inconmensurable de Diego a la Revolución Socialista del Siglo XXI, igual que nosotros y buena  parte del movimiento popular latinoamericano que lo llora como uno propio, como si de verdad Diego se hubiera enfrentado a las mafias financieras de la Fifa, como si de verdad hubiera sido amigo y confidente de Fidel y la conducción de la revolución Cubana, de Hugo Chávez y la conducción revolucionaria de Venezuela, de Evo y de Lula; como si de verdad hubiera encabezado el tren que fue a Mar del Plata a gritar ALCA RAJO y derrotar al imperialismo en la Cumbre de los Pueblos; como si de verdad hubiera llorado a Fidel en su muerte, hubiera viajado a las elecciones de 2019 para elegir a Maduro presidente y de verdad hubiera enarbolado la bandera bolivariana, la gorrita cubana y el Che en su piel.

    Parecía que nadie debería poder des ubicarse ante el deceso, los revolucionarios del mundo lo homenajean,  la derecha lo ataca furiosa; sin embargo hay sectores de la militancia que han caído en  la confusión paralizante a partir de un enfoque teórico equivocado.  ¿Por qué no ven lo que si ven los cubanos, los venezolanos, los revolucionarios de todo el mundo? Porque en vez de mirar lo real miran un libro, un papel, un dogma muy posmoderno y burgués.

    En la falsa lectura de lo real en la vida y la lucha de Diego Maradona  intervienen al menos dos problemas teóricos que intentaré resaltar (ya que resolver me llevaría el libro que no tengo tiempo ni cabeza para escribir): la fuerza del posmodernismo en el movimiento feminista

    El posmodernismo ha sido el modo en que el Imperio triunfante sobre el Socialismo Soviético pretendió disciplinar el pensamiento crítico: con su consecuencia fragmentadora de la realidad, busca perpetuar en la mirada fragmentada, la fragmentación que ya logró del sujeto social y del sujeto político.  Una de las consecuencias del posmodernismo en el pensamiento popular es que ya  no se construyen Movimientos Políticos Impugnadores del Orden Burgués sino movimientos sociales que cuestionan un aspecto, por más importante que sea o pretenda ser, de la realidad social.  El comunismo se define justamente como lo contrario: el movimiento de integración y cuestionamiento sistémico del capitalismo como sistema de explotación y dominación, cuyo componente patriarcal es constitutivo y por lo tanto inescindible de su naturaleza.  Solo una mirada posmoderna y antimarxista puede pretender fragmentar al Diego y adjudicarles características buenas y malas, como la Iglesia Católica con el cuerpo y el alma.  Valga como referencia a lo que llamaba Carlos Marx “comunismo”: «El Comunismo no es un estado que debe implantarse,un ideal al que haya que sujetarse la realidad.Nosotros llamamos Comunismoal Movimiento real (wirkliche Bewegung)que anula y supera el estado de cosas actual»(Engels&Marx, Die deutsche Ideologie, 1845-1846)

    La segunda cuestión es la incomprensión absoluta del proceso de “revolución moral” en términos gramscianos, que requiere un proceso de revolución real.  Fue el amauta José Carlos Mariátegui quien hace unos cien años recuperó el mito para el pensamiento crítico.  La conciencia política de los pueblos se moviliza por medio de mitos que simbolizan y encarnan las ideas políticas principales de una época.  Fidel es el gran mito revolucionario del siglo XX, y no solo para Nuestra América, encarnó luego del debacle soviético el sueño eterno de la Revolución jamás derrotada.  En un país donde la revolución sigue siendo una promesa, el Diego encarnó -como mito popular- el antimperialismo consecuente. 

    El Diego Mito es inseparable de Fidel el Mito, de Chávez el Mito y de Evo el Mito.  Reducirlo a una pelota de futbol o a sus adicciones, taras machistas y burguesas u otras es desconocer cómo funciona el mito. Y como sin el mito no hay conciencia política. 

    Aguante el Diego, eterno pasajero del tren del No al Alca, del apoyo a Chávez  y Maduro, del abrazo con las Madres de Plaza de Mayo.  Diego el mito es tan nuestro como el Che o Evita.

    Pd.   Hace unos veinte años, cuando dedicaba todas mis horas a la educación popular, escribí algunos textos de difusión del pensamiento de Gramsci y Mariátegui que pueden resultar útiles, también uno sobre el futbol y el neoliberalismo.

    Les dejo aquí los enlaces:

    Gramsci y la formación política de los revolucionarios – Crónicas del Nuevo Siglo (cronicasdelnuevosiglo.com)

    Mariátegui y los comunistas argentinos – Crónicas del Nuevo Siglo (cronicasdelnuevosiglo.com)

    Una mirada al dominio dictatorial sobre la sociedad en un punto impensado: el futbol y los clubes de barrio – Crónicas del Nuevo Siglo (cronicasdelnuevosiglo.com)

  • La pedagogía política del Covid 9

    En Bolivia no hay nada parecido a Pagina 12, a C5N o AM 750; lo poco que había fue arrasado por la dictadura de Yañez.  Durante el año que vivieron bajo la bota militar, la comunicación alternativa fue casi cero o dicho de otro modo el predominio de los medios hegemónicos fue casi absoluto.  Sin embargo, el movimiento popular boliviano y su herramienta político electoral, el MAS mantuvieron una estrategia de resistencia y ofensiva que terminó derrotando a la dictadura en las calles y en las urnas.  En el aeropuerto de Chimoré lo esperaban un millón de bolivianas y bolivianos que mantienen en estos días un dialogo virtuoso con su líder.

    En EE.UU. a pesar de que los medios de comunicación hegemónicos, la CNN, el NY Times, en primer lugar, descalificaron de todos los modos posibles a Donald Trump, el insoportable líder de las derechas supremacistas blancas, patriarcales, racistas y neo fascistas, cosechó un impresionante 48% de los votos.  El milagro no es que perdiera, el milagro es que casi ganara.

    Es que los pueblos, contra la vulgata que tanto agrada a los autocomplacientes, no aprenden ni forjan sus ideas por los medios sino en un complejo proceso de acción y reflexión, donde su propia experiencia sometida al examen de su sentido común es lo predominante.

    Es desde esa mirada que la pandemia constituye una pedagogía política altamente negativa y funcional a la derecha.  En poco más de ocho meses ha muerto más gente que desaparecidos y asesinados por la dictadura, en una proporción por habitante que es una de las mayores del mundo habiendo superado en esa dimensión al país que más muertos tiene, el hegemón imperial, los EE.UU.

    Estos muertos cotidianos son casi invisibles para la sociedad, no tienen nombre propio salvo que sean muy famosos, mueren en la soledad y no hay funerales para ellos.  Uno de los ejes de la cultura occidental y cristiana: la despedida y entierro de los restos mortales ha sido borrado de la memoria colectiva.  Los que mueren de covid, en una cierta analogía con los treintamil, llevan consigo la sospecha de que algo habran hecho para enfermar y morir.

    Oposición derechista y gobierno progresista coinciden en idolatrar lo inevitable de la enfermedad, como si no fuera causada por el Capitalismo en su fase productivista, destructora del equilibrio entre los humanos y el planeta tierra y por el Capitalismo en su fase maximadora de ganancias para los ricos que destruyó los sistemas de salud pública antes y después del neoliberalsmo.  La esencia mercantilista del capitalismo derivó en la transformación de un derecho en una mercancía y de esta en una tragedia.

    El silencio de casi todos los dirigentes políticos sobre la catástrofe humanitaria que sufrimos, de vuelta, en sus dos caras opo y progre, alimenta la deshumanización de una sociedad que jamás se recuperó del todo del genocidio y su carga no ética, no humana, no solidaria.

    Más allá de las vacunas y las necesarias nuevas costumbres cotidianas, distancia social, barbijos, cuidados, prevención, pronto pedido de auxilio medico, los luchadores por los derechos humanos podemos aportar nuestro discurso humanista que jamás aceptará la muerte de un ser humano como  un dato menor.  Somos la Liga no hacemos otra cosa que luchar para que los seres sean humanos.  Nada más y nada menos que humanos.

  • Treintamil no es un número

    “Quien mata a un ser humano es como

     si matase a toda la humanidad, y quien salva una vida

     es como si hubiese salvado el mundo entero.

      Igual texto en el Corán que en el Talmud

    Aunque no hay números muy precisos sobre la cantidad de asesinados en el territorio que hoy constituye la Argentina, si se sabe que la Invasión Militar Europea de finales del siglo XV, la “Conquista” de Nuestra América, exterminó unos cincuenta millones de seres humanos originarios, tanto por la fuerza de las armas como de las plagas que trajeron.  Cincuenta millones

    La guerra contra los restos de los pueblos originarios tienen registros un poco más precisos: unos catorce mil en la Patagonia, algunos miles en el noreste argentino y tres de cada cuatro paraguayos varones, o sea doscientos ochenta mil paraguayos (contra una sumatoria de ciento veinte mil argentinos, uruguayos y brasileros) en la llamada Guerra de la Triple Alianza que en realidad fue el  exterminio de los pueblos guaraníes y de la experiencia de autonomía de Gaspar Francia.  Casi medio millón.

    El tercer genocidio, el de finales del siglo XX, tiene también datos imprecisos, se dice treinta mil aunque la característica distintiva del terrorismo de Estado de los 70, su carácter oculto, secreto, clandestino hasta para el Estado que lo perpetró impiden tener uno a uno el nombre de cada  uno de ellos. Por eso treinta mil, en la Argentina, no es un número sino un símbolo y por eso cuando se dice que no son treinta mil, no están diciendo exactamente que son 29888 o 27581 sino que los desaparecidos, los muertos, los presos y torturados, los exiliados y mutilados, bien desaparecidos, muertos, presos, torturados, exiliados y mutilados están.  Son treinta mil fue genocidio.

    El sistema de registro del Estado Argentino, que se nutre de los registros de todas las provincias y lo valida al publicarlo, dice que al menos han muerto treinta mil personas en la Argentina a consecuencias de la pandemia iniciada para el mes de marzo (el ocho de marzo sufrimos la primer muerte, en el mes de octubre la treinta mil). 

    Quiénes son estos muertos?

    Cómo se llaman?  A qué equipo de futbol o de básquet seguían? 

     Amaban el teatro, el cine, la tele o la radio? 

    Cuántos de estos treinta mil sobrevivieron a los treintamil?

    Donde están sus rostros, sus risas, sus llantos, por qué nadie los nombra?

    Quiénes los lloran?

    No escribo en nombre de nadie, solo asumo el deber de todo sobreviviente del genocidio pasado, no aceptar jamás la muerte como “natural” como “inevitable”.

    Dicen que son menos  de los que se podrían haber muerto.  Y cuántos son los que podrían haber muerto?  Donde está escrito?

    Treinta mil sobre cuarenta y cuatro millones son muchos o son pocos?  Son unos 666 muertos por millón de habitantes y unos veinticinco mil casos por millón de habitantes..

    Con quién nos comparamos?

    Con Cuba?, que tiene 123 muertos y unos 524 casos por millón de habitantes

    Con Colombia?, 30 565 muertos y casi veintidós mil casos por millón de habitantes.

    Con China?, 4634 muertos pero apenas cinco casos por millón de habitantes

    De quién son estos muertos?

    De nadie?   De verdad van a decir que estos muertos son resultado de una calamidad, de una catástrofe natural, que era inevitable?

    En pocas palabras, estos muertos, todos nuestros muertos, el millón de muertos de los EE.UU., Cuba, España, Rusia, Colombia y cada uno de los países, son el resultado de dos dinámicas resultantes del desarrollo del capitalismo, de su reproducción ampliada al decir de Carlos Marx quién hace bastante tiempo ya explicó que para reproducir las condiciones de cada ciclo de producción económica había que reproducir, de manera ampliada, obvio, las condiciones de la dominación social.

    Estos muertos son del capitalismo  y no decirlo, seguir proclamando su vigencia y su necesidad histórica por supuestas capacidades de eficacia u otras, es una bofetada en el rostro del millón de muertos, de nuestros 30000 y de los treintamil.

    La pandemia es uno más de las consecuencias de un modelo económico que no ha respetado las proporciones ni las condiciones de supervivencia del planeta tierra, no es para nada casualidad, es la consecuencia directa de siglos de explotación irracional de la tierra, el agua, el aire, las montañas, las plantas, los animales y a todo lo que le pudo sacar ganancia.

    Y la Argentina no estuvo  ni está fuera de ese ciclo de destrucción de la naturaleza.  El modelo sojero exportador, la minería intensiva, el uso abrumador de agro tóxicos y otros venenos legales han sido la característica del modelo aplicado en el siglo XXI y que se pretende ahora relanzar bajo la excusa de pagar la deuda externa y estabilizar la moneda norteamericana de curso cuasi legal en la Argentina.   La apuesta al modelo exportador nos aprisiona en el modelo agrario intensivo ya conocido: despoblación, superpoblación de las ciudades, agotamiento del suelo, de los ríos, contaminación, muerte.  Solo hay un modo de desarrollar el capitalismo y es este, persistir en la reproducción ampliada del capital en la Argentina es aportar la parte propia a la destrucción del paneta y la sucesión de pandemias.  Ningún inocente por aquí.

    Pero, por qué en China hay menos de cuatro muertos por millón, en Brasil, por el contrario, hay setecientos muertos por millón, nada menos que ciento cincuenta mil muertos y en Argentina hay sesenta y seis muertos por millón de habitantes.

    No queremos hacer análisis lineales ni simplistas pero está claro que la fase neoliberal del capitalismo destruyó los sistemas de salud públicos, la capacidad medico científico, la dotación sanitaria y las instalaciones necesarias.  Aquí, luego de siete meses, el Ministro Ginés dice que ni siquiera pueden registrar correctamente la cantidad de testeos que se realizan. Nuestros médicos intensivistas se cansaron de denunciar faltante de personal calificado y así de seguido.

    Estos treintamil, tan dolorosos y evitables como aquellos de los setenta, son el resultado de las políticas neoliberales de Menem, De la Rúa y Macri; pero también de la falta de voluntad y/o la impericia para cambiarlas por otras.    Igual que un auto en pendiente abajo, las políticas macristas generaron una fuerza de inercia que no es fácil modificar, pero digamos claro que si las políticas humanistas son de tan baja intensidad las políticas que se abren paso son justamente las de la muerte, las de Macri y las derechas genocidas.

    Igual que ayer, no permitamos que los transformen en NN, ahora de un modo nuevo,  pero con la misma capacidad de borrar sus rostros, ocultar sus nombres, transformarlos en un número.

    30.000

    Treinta mil

    Treintamil

    La muerte de cualquiera me disminuye, porque

    me encuentro involucrado en la humanidad;
    por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas;
    están doblando por ti”.
      

    Herman Hemingway, “Por quién doblan las campana”

  • Con Facundo en el corazón, con Bolivia Libre en nuestros sueños

    En Bolivia, nuestra América

    En los tiempos coloniales no había frontera.  En Chuquisaca estudiaron algunos de los que impulsaron la primera oleada de luchas independentistas.  Tupa Amarú era el ejemplo más alto de rebeldía y los esfuerzos de Belgrano, Güemes, San Martín, Monteagudo estaban inspirados en derrotar el Imperio Español en el Perú, la verdadera fortaleza colonial en el sur.

    La revolución de 1952, la revolución de los mineros y el MNR, entusiasmó a todos, entre tantos a  un argentino llamado Ernesto Guevara y a un cubano, llamado Fidel Castro.

    Solo las mentes colonizadas y los pobres de espíritu se sintieron ajenos al llamado insurreccional del comandante Ernesto  Guevara en los sesenta o al triunfo de Evo Morales en el 2006 puso la cuestión de la lucha de los pueblos originarios en el gran mapa de la política internacional.

    Contra Evo y los movimientos sociales de Bolivia se desplegó una larga guerra de desgaste y demolición.  Nunca hemos dejado de considerar sus límites y errores en el marco de una contienda de clases y de dominación colonial despiadada y desproporcionada.  En la derrota, vale decirlo, la figura de Evo y de los luchadores sociales, del Más y los jóvenes, los movimientos de mujeres de los indómitos pueblos originarios crecieron y adquirieron proporciones épicas.  No exageramos, la conquista de elecciones para este domingo, no importa lo amañadas y fraudulentas que el Imperio pretenda, son una victoria política espectacular para un pueblo sometido al dominio militar, policial, de los grupos paramilitares y la guerra mediática universal.

    El papel activo de la OEA, de su secretario Luis Almagro ha sido denunciado por nosotros (en una acción coordinada y conjunta con Hebe Bonafini y Adolfo Pérez Esquivel) ante la Alta Comisionada de las Naciones Unidas Bachelet en este día 15 de octubre de 2020.

    Acotemos también que el golpe contó con la aquiescencia de la Federación Internacional de Derechos Humanos y la propia, autodenominada,  Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bolivia.  Como explicamos el once de octubre en Diálogos Anticoloniales, son tiempos en que los derechos humanos pueden ser usados por el Imperio y sus proyectos coloniales.  La trampa siempre está en descontextualizar, en apelar a valores supuestamente  universales, a la mentira  pura y dura. Valga entonces nuestro mensaje solidario con la verdadera Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de El Alto, alzada contra la central y a la vanguardia de un nuevo movimiento de derechos humanos que viene de la mano alzada de las mujeres y los que luchan contra la dictadura.  Con ellos estaremos siempre.

    Con su reforma constitucional y su propuesta del Buen Vivir, el pueblo boliviano en lucha formuló un nuevo concepto de los derechos humanos, lejos del ideal liberal burgués de las declaraciones y modelos europeos trasplantados, a la fuerza, a nuestra América.  Su modelo de justicia con jueces electos y respeto por las tradiciones originarias marca un camino a explorar en el imprescindible proceso de construir de nuevo, bajo otras raíces y bases, el sistema de impartir justicia en la Patria Grande liberada.  No hay manera de purificar una Justicia corrupta hasta la medula por el odio de clase y la hegemonía imperial.

    Sorteando toda clase de obstáculos, teniendo que dejar en el camino nada menos que la candidatura del jefe político más importante para Bolivia, el compañero Evo, se llega a estas elecciones que no serán el puerto de llegada de ningún viaje democrático sino el inicio de otra etapa en la lucha contra el golpismo y el dominio colonial que no solo ambiciona el litio y las riquezas seculares de Bolivia sino que buscan aplastar esta experiencia de autonomía y luchas independentistas.  De ellas nos nutrimos, de ella aprendemos, con esa lucha estamos comprometidos sin límites. 

    Con Facundo en el corazón, con Bolivia en nuestros sueños.

  • La impunidad, las palabras y las cosas


    En esta semana hemos tenido eventos de importancia, aunque no en un sentido constructivo y de avance. Todo lo contrario.
    Comencemos por la impunidad de los hechos del terrorismo de Estado que sufrimos en el Cono Sur en el período que duró entre el golpe pinochetista de 1973 y el fin de la dictadura de Galtieri. Los juicios fueron una conquista de una larga lucha que tuvo que derrotar la autoimpunidad decretada por la dictadura, el Felices Pascuas y las leyes de impunidad de Alfonsín de 1987, el Indulto de Menem y el largo periodo de impunidad dura hasta finales del siglo XX. Fueron los fuegos de diciembre del 2001 los que pusieron fin a ese período y explican el ciclo de juicios que duran ya quince años. Algunas de nuestras denuncias vienen de 1977, por ejemplo, la del Negrito Avellaneda y la mía contra el ex juez Brusa. No era este el tipo de juicios que eran necesarios. Carlos Slepoy, el gran abogado argentino exiliado en Madrid, igual que el Marino Andrea D Amor proponían juzgar el terrorismo como el Plan se había ejecutado: en cuatro o cinco grandes juicios por región militar. Mega juicios por el delito de Genocidio. Una especie de Nuremberg a la Argentina. Que quede constancia. Esa era nuestra propuesta que fue desoída y rechazada por el gobierno de Kirchner y la Corte de Lorenzetti. Por el contrario se hicieron cientos de juicios interminables, mal instruidos que nunca llegaron a cuestionar ni al poder económico ni a la Embajada de los EEUU, el gran responsable del Genocidio.
    El resultado es muy contradictorio. Una gran victoria contra la impunidad dura y de los jefes militares, pero ahora muchos de ellos en sus casas amparados en una demora programada por la Cortes Suprema para que al no ratificar las sentencias los criminales puedan alegar presunción de inocencia. Somos los más perjudicados con esta maniobra: los asesinos de nuestro Floreal Avellaneda condenados en el 2009 siguen gozando de la presunción de inocencia.
    Todos estos problemas estaban al final del 2015, pero fueron agravados por el macrismo y la Corte de Rosenkrantz. Es más, ni siquiera convocaban al espacio estatal que debe velar por los juicios, la hoy famosa Comisión Interpoderes formada en el 2008 por exigencia de los organismos.
    Luego de cuatro años de ningunear todo, Rosenkrantz convoca a la Comisión Interpoderes en lo que para nosotros era una clara maniobra de encubrimiento de sus responsabilidades pero también instalando un escenario que se podría haber aprovechado para hacer visibles las deudas del Estado Argentino que exceden largamente a la Corte Suprema, abarcan a todo el sistema de Justicia, incluyendo a los Juzgados de Instrucción que hace años que no investigan nada, reciclan la información que les dimos, pero también el Poder Ejecutivo que no ha recompuesto nada de lo que el macrismo destruyó y el Poder Legislativo que sigue mudo sordo y ciego ante los juicios, sin poner en marcha la comisión de investigación de los crímenes del poder económico.
    Hubo diferentes posturas. Algunos fueron otros no. Algunos por una razón otras por otras. Las nuestras son contundentes: “la memoria, la verdad y la justicia son bandera del movimiento popular” y “no aceptamos que se pretenda utilizar por la derecha golpista (Rosenkrantz)”, pero a la vez señala que no convalida la decisión del oficialismo “de frustrar» la comisión Interpoderes exigida por cuatro años desde las víctimas, los familiares y los organismos de derechos humanos. Para ellos, la ausencia de los representantes de todos los poderes frustró el espíritu del encuentro. “El lugar para reclamar es justamente esta comisión Interpoderes que unos y otros nos siguen negando”
    La reunión se frustró el jueves, algunos celebran, otros no; pero lo real es que el proceso de impunidad para los terroristas de Estado sigue firme como antes y que el espacio de los movimientos de ddhh sumó un desacuerdo más y una frustración nueva.
    Como dijimos en nuestra declaración del jueves: Compartimos algunas caracterizaciones sobre la Corte y reafirmamos que si el oficialismo se dispusiera a producir una reforma judicial radical, cambiando la Corte Suprema, el Código Penal y promoviendo nuevos jueces, probos y democráticos, contará con nuestro apoyo. Se debe comenzar por indultar a todos los presos políticos y abrir un proceso de revisión de las causas judiciales fraudulentas. Hace años que es imprescindible una Reforma de la Constitución Nacional. No es con palabras que se conquista la democracia, se necesitan hechos.
    No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.
    Juicio y Castigo a Todos los culpables de los crímenes de Estado, desde la Masacre de Ezeiza en 1973 hasta Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y Facundo Astudillo Castro.