• Estúpido, es la hegemonía.

    ¿Qué es lo que está en cuestión en la Argentina?

    ¿Un futuro revolucionario de Patria Libre hacia la integración de la Patria Grande?

    ¿Un proyecto de país que vaya superando (negando, dejando atrás, anulando) las aristas más brutales del neocolonialismo impuesto por el Imperio mediante el FMI, en un proceso virtuoso de recuperación de soberanía sobre nuestras riquezas y redistribución radical de la misma hacia los millones de pobres de toda pobreza que generaron Macri y los Fernández?

    Hace unos treinta años (exactamente en 1992) Bill Clinton explicó la pérdida de popularidad de George Bush diciendo “the economy, stupid” y acertó. Reconocer lo que está en disputa es siempre el primero e imprescindible paso para construir una estrategia de victoria.  Dejemos para los escribas del Poder (nunca tan bien dicho aquello de “abonados” al gobierno, ¿no es cierto Ricardo Foster?) la cháchara de que está en juego “40 años de democracia” y hasta el sentir nacional que resultaría ser nacional, popular, memorioso y amante de la verdad y la justicia, no jodan.  Lo que estamos viviendo es una disputa en forma por la hegemonía en el seno de la sociedad argentina; disputa que es inseparable de la disputa por la hegemonía al interior del Peronismo (aquí como fuerza política de amplio espectro que terminó subsumiendo al kirchnerismo) y una disputa (bastante oculta) por la hegemonía en el movimiento popular organizado (llamémosle “tradicional”: las CGT, las CTA, los movimientos territoriales y de trabajadores precarizados, el movimiento de derechos humanos, feminista, de los pueblos originarios, etc. etc.)

    En primer lugar está en disputa un modo de funcionamiento del capitalismo argentino (ninguno de los tres candidatos principales cuestiona su persistencia o el lugar  neocolonial señalado para nosotros por los países centrales del sistema/mundo) si lo poco que queda del modelo industrial desarrollista con mejores niveles de ingreso para las clases subalternas, con un discurso ético sobre la memoria, la verdad y la justicia que le otorgue legitimidad histórica u otro que busque optimizar la rentabilidad nacional sobre la base de una desregulación total de las relaciones económicas sociales en una vuelta al comienzo del siglo XX (primeras leyes sociales en 1912 de la mano del socialista Alfredo Palacios) que vendría a ser la plenitud uberista del siglo XXI.  Lo desflecado del proyecto peronista se materializa en que su candidato, la encarnación de su proyecto, es nada menos que Sergio Massa, ministro de economía que ejecuta el mayor ajuste del gasto social y de transferencia de ingresos a los ricos desde el gran golpe de Martínez de Hoz y Videla en 1976.  Como tantas veces, lo más viejo se presenta en un nuevo envase, que por encima de todo confirma el apotegma marxista de que al final del proceso histórico la gente piensa como vive y no al revés: generaciones y generaciones de desocupados, ex obreros industriales, precarizados y humillados de todos los modos posibles, sometidos a las aplicaciones que encubren trabajo esclavo a domicilio y a bajo precio, han optado por asumir el discurso del opresor.  Como nos enseñó Frantz Fannon: “no hay día en que el colonizado no sueñe con ocupar el lugar del colonizador” (Los condenados de la tierra, 1961).  ¿Qué pensaban los intelectuales del gobierno del Frente de Todos, que la miseria planificada, la precarización sin límites, el horror de las muertes solitarias en pandemia, la impúdica exhibición de camarillas disputando cargos  y honores, etc. etc. no tendría ninguna consecuencia, que vivirían eternamente agradeciendo la supuesta «década ganada»?; ¿en serio pensaban que hay impunidad para ellos también?  Pues no, la impunidad es solo para los dueños plenos del Poder, no para quienes lo administran, a veces.

    En segundo lugar, está en disputa la hegemonía del Peronismo, el principal movimiento político argentino desde 1945 (nada menos que 78 años ya) el que, cual una figura mitológica puede tener tantas caras como la hegemonía a su interior le imponga.  Se podría decir, sintéticamente, que siempre hubo sectores populares, patriotas y revolucionarios antiimperialistas pero que nunca conquistaron la hegemonía  y pocas veces se acercaron. Para este texto, ejercer la hegemonía significará que una o un líder o grupo ejerce la conducción de modo tal que no necesita exagerar los actos de autoridad hacia su fuerza ya que ha convencido y entusiasmado de su propuesta, digamos como Perón en 1946 o Néstor Kirchner en 2005 (meros ejemplos).  Si el kirchnerismo constituye una propuesta política en sí, si esa propuesta es relativamente la misma que la del 2005, si hasta hace poco Cristina ejercía la hegemonía sobre el peronismo de un modo bastante contundente, ya no es así.  Despojada del gobierno en 2015, sometida a un proceso de persecución mediático, judicial, político, acciones que tipifican el Lawfare y culminan con el intento de magnicidio de septiembre del año pasado, se podría decir que en los últimos meses Cristina ha ocupado el sitio del hegemón pero no ha ejercido sus funciones.  De ocupar el lugar y no ejercer el rol, ha derivado un estado de perdida de consistencia de la fuerza que ha llegado a los extremos de estos días en que solo dos de cada diez argentinos inscriptos en el padrón electoral votó según su propuesta. 

    Si durante décadas el peronismo intentó representar a la burguesía nacional (sea lo que ella fuera) y a los trabajadores registrados; los cambios estructurales dispuestos por el genocidio de 1976 –y sus largas sombras- lo fueron dejando sin sujeto a quien representar, como bien decía el principal asesor intelectual de Cristina, Ernesto Laclau, un significante vacío.

    Un significante vacío al que hoy parece representar de un modo más eficaz el grupo político/mediático/empresarial de Sergio Massa en su rol de socio subalterno del Imperio con la misión política de hacer viable el neocolonialismo del siglo XXI que busca litio, gas, agua, alimentos y muchas cosas que pueden robar aquí. El peronismo del interior, en general, y los gobernadores en particular, están de su lado, o sea del lado de los que nos quieren robar el litio y el agua. La pornográfica subordinación de los Yasky y los Moyano a la nueva hegemonía de Massa y su grupo, da cuenta del agotamiento de muchos discursos y la desolada desnudez en que quedan muchas «reinas» y muchos “reyes” del movimiento popular. 

    Como contraprueba de lo mismo, pasemos revista a quienes han quedado con la bandera de solidaridad con Milagro Sala, la lucha de los pueblos originarios, el rechazo al pago de la deuda externa, la defensa del consumo popular que se asoma a un abismo infinito.  Del otro lado emerge la figura y el grupo que sostiene a Axel Kicillof desafiado a la proeza de sostener la gobernación de la provincia de Buenos Aires apoyando al  mismo tiempo (nunca sabremos si de motus propio) la indefendible figura del “plástico” Sergio Massa.

    En ese juego de disentir/obedecer, en que ahora también se inscribe Grabois, el peligro de terminar bajo la órbita del hegemón es indudable, aunque reconozco que no es fatal.

    At last but not least (por último pero no de menor importancia) en estos tiempos se juega la hegemonía en el campo de las izquierdas desde hace un tiempo ya demasiado largo en manos de fuerzas de referencia trotskistas (aunque el pobre León Trotsky miraría con espanto a personajes como el Pollo Sobrero o el inefable Pitrola) que han ocupado eficazmente el lugar institucional de la izquierda: un bloque en el Congreso de la Nación, en la Legislatura de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires, de Jujuy y algunos otros lugares.  Una voz siempre dispuesta a “acompañar” la lucha y descubrir, una y otra vez, que el camino lo marcan las trabajadoras y trabajadores de Neuquén, de Chubut, de Jujuy, del transporte de media distancia o las mujeres, o las víctimas del gatillo fácil o……La anquilosada idea de que existe un sujeto revolucionario dispuesto a luchar hasta el final q que solo le falta un ejemplo exitoso o u nos dirigentes que no sean traidores, los lleva una y  otra vez y otra vez y otra vez a repetir el recetario histórico.  Junto con ello, y ni ellos lo saben, el asumir la doctrina comunista de los sesenta del “giro a la izquierda” de las masas desarrollada por Victorio Codovilla en 1962 los condena a una espera interminable.  Luego de la victoria de la Revolución Cubana  y la traición de Frondizi a los acuerdos con Perón se desencadenan huelgas y luchas que muestran una nueva cultura política de masas: un peronismo antiimperialista y decidido a luchar por el poder.  También más lejos del anticomunismo.  Entonces Codovilla pensó que al fin las masas obreras que componían el peronismo real al fin se encontrarían con “su”  partido de clase.  Seguía penando en el peronismo como un fenómeno social y no un movimiento político heterogéneo, pluriclasista, que aceptaba pero condicionaba la conducción de Perón de modo tal que al cambiar las masas también cambiara el mismo Perón.  En verdad desde entonces, y no ignoro que luego de 1962 vinieron el Ejército Revolucionario del Pueblo, el Mayo del Cordobazo, Montoneros y muchos otros proyectos revolucionarios, las opciones para la izquierda son tres: los que, desde Montoneros hasta la Campora, sostienen que el Peronismo es en sí el movimiento de liberación nacional al que hay que subordinarse a riesgo de ser “funcional a la derecha”; los que como Codovilla antes  y Miriam Bregman ahora piensan que de mantenerse coherentes y fieles a las ideas de izquierda, los peronistas “romperán” con su conducción burocrática y formarán parte del partido de Izquierda: ayer el Partido Comunista hoy el Frente de la Izquierda y los Trabajadores y los que hasta aquí hemos sido minoría en la izquierda y que, siguiendo el pensamiento y la práctica de Patricio Echegaray, consideramos que hace falta una fuerza antiimperialista que asuma, contenga, renueve y reinvente todas las identidades, desde Codovilla a John William Cooke; de Santucho a Néstor Kirchner de modo tal de que surja una nueva identidad que no niegue ninguna anterior pero rompa con las hegemonías burguesas que una y otra vez han frustrado nuestras luchas. 

    Es ingenuo creer que la discusión es si votar o no votar a Massa contra Milei o contra Bullrich, eso se descuenta pero no resuelve nada importante, la deuda histórica es con la formación de esa fuerza que reúna los jirones de cada bandera y plantee de una vez por todas, la lucha por el Poder.  Ni más ni menos, porque como decía San Martín, seamos libres que lo demás no importa nada.  Acaso anticipando al Lenin que decía: salvo el Poder, todo es relativo

  • Peronismo y derechos humanos.  Derechos humanos y Peronismo.

    Seminario virtual para militantes de izquierda y de los derechos humanos .

    Comienza el martes cinco de setiembre a las 20. hs. de Argentina

    Si te inscribes del 1 al 16 de agosto,

    matricula a valores realmente accesibles para militantes populares

    Antonio Gramsci decía de la Italia pre fascista que, para entenderla,  habría que recordar que en un barrio de Roma vivía un señor conocido como el Papa. 

    Las raíces históricas del Imperio Romano y la adscripción estatal a la Iglesia Católica desde el siglo IV, no podían dejar de considerarse al pensar las condiciones de la lucha de clase en la Italia unificada, la derrota de la Revolución del 20 y el triunfo de Mussolini y el fascismo.

    Creemos que, sin exagerar, el surgimiento temprano del movimiento obrero (en 1889 se celebra el 1” de mayo en Argentina), de la lucha por lo que hoy entendemos por derechos humanos (1902, huelga general de la Fora contra la sanción de la Ley 2144) y las confrontaciones de la década del 30 (iniciada el 6 de setiembre de 1930 con el Golpe contra Irigoyen y finalizada el 17 de octubre de 1945) hacen del surgimiento del peronismo, de sus primeros gobiernos (hasta el golpe gorila de 1955), de las luchas obreras y populares desde 1955 hasta 1975, del retorno de Perón primero y la llegada al gobierno de los Kirchner en el siglo XXI, luego de la crisis del 2001, una de las claves ineludibles al momento de pensar la lucha de clases en Argentina y por ende, las condiciones sociales para la conquista y usufructo de los derechos humanos, hoy pensados como derechos de los pueblos.

    Cómo todo fenómeno social verdadero, la “cuestión” de los derechos humanos ha sido (y sigue siendo) una cuestión en disputa entre visiones liberales (respeto reverencial y reificación de lo legal e institucional) visiones desde el lugar de las víctimas (que valorizan más las políticas de memoria, verdad y justicia por encima de la lucha contra las violaciones a los derechos humanos del presente) y una visión crítica de los derechos humanos, a la que aspiramos a contribuir desde nuestra formación marxista y la experiencia de lucha de varias décadas, en varios escenarios sociales.

    Dado que ambos términos, derechos humanos y peronismo, se encuentran ante desafíos de nuevo tipo (que amenazan con borrarlos o cambiar su naturaleza) creemos útil repasar algunos conceptos y algunas miradas que no son las que circulan desde el Estado ni desde la Academia en ninguna de sus dos versiones: el Estado y la Academia Liberal Conservadora que no tuvo inconveniente alguno en ejecutar varios genocidios o el Estado y la Academia Nacional y Popular que sostuvo el Nunca Más pero convalidó el Pago de la Deuda y el abandono de la causa independentista de la Patria Grande Libre e Integrada en la América Morena.

    El primer encuentro estará dedicado al surgimiento de la lucha por los derechos humanos en la Argentina, la fundación del Socorro Rojo primero y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre después introduciendo una mirada sobre los ciclos de dominación y resistencia en la Argentina Capitalista de principios del Siglo XX.  Digamos, del golpe de Estado del seis de setiembre de 1930 al golpe de estado del 4 de junio de 1943.

    El segundo encuentro estará dedicado al surgimiento mismo del peronismo como un movimiento político de resistencia al colonialismo que sufría y sufre nuestra América Morena,  en las condiciones de fin de la Segunda Guerra Mundial, inicio de la avanzada neocolonial de EEUU sobre la región, despliegue de la Guerra Fría entre el mundo burgués auto percibido como Occidente y el mundo socialista emergente de la derrota fascista.  Simultaneidad del surgimiento del Peronismo con la sanción de los principales documentos del Derecho Internacional de los derechos humanos: la declaración universal, el pacto de prevención del Genocidio y el fin del colonialismo clásico.

    El Tercer Encuentro abordará las razones del golpe de 1955 y las consecuencias sobre las condiciones de vida, pero también de lucha del pueblo argentino.  El largo ciclo de luchas desde 1955 al Cordobazo de 1969.  La masacre de Trelew y el afianzamiento de la doctrina de la Seguridad Nacional, el carácter “nacional” de la represión en la Argentina.

    El Cuarto Encuentro abordará un tema muy doloroso cual es la aparición y crímenes de la Triple A, o lo que muchas veces he propuesto caracterizar como la paradoja de los crímenes visibles que se vuelven invisibles. Sucesivas declaraciones llamando al exterminio de los “subversivos”: del Consejo superior del Peronismo, del Gobierno y la Orden de Combate de 1975 hasta llegar al triple carácter del golpe de estado de 1976: un genocidio de carácter continental, una operación preventiva de contrarrevolución y la fundación de la Argentina Neoliberal que aún sufrimos.

    El Quinto encuentro intentará una mirada de balance sobre hechos demasiado cercanos como los que protagonizamos para derrotar la impunidad “dura”, la eficacia y límites de los juicios contra los genocidas y las políticas de memoria, verdad y justicia.   El discurso de la derecha durante el golpe del 76, en los primero años de Alfonsín, Menem, el silencio que les trajo el Diciembre Popular del 2001 y la recuperación de las voces fachas con Macri y sucesivos.  Si los derechos humanos son conquista histórica, también pueden ser “perdidas” históricas.

    El sexto encuentro propondrá una mirada global sobre el proceso de decadencia de la civilización capitalista, y sus particularidades argentina.  Derechos humanos y peronismo seguirá habiendo, la cuestión es el contenido y hegemonía de ambos fenómenos.  Vigencia de dos ideas fuerza sobre los derechos humanos desde una perspectiva crítica:  Socialismo o Barbarie de Rosa Luxemburgo y Revolución socialista o caricatura de Revolución.   ¿Puede haber vigencia de los derechos humanos bajo el capitalismo?

    Cada encuentro contará con una clase en formato de video, un encuentro virtual por zoom para debatir las ideas de la clase y de la bibliografía digital que se entregará a cada participante.  El curso tendrá una duración de tres meses (comenzando en la primer semana de setiembre) con un encuentro semanal obligatorio, a los fines organizativos el curso tendrá matricula y becas siendo el cupo de participantes, lógicamente limitado.  

    Una historia argentina en  seis encuentros.

    El Seminario aborda seis capítulos temáticos. De cada tema se realizarán dos encuentros virtuales, uno por semana, en nuestra plataforma zoom.  En la primera de ella se dictará una clase introductoria en la que al final de la misma se contestarán preguntas directas, en la segunda de ellas se realizará un debate abierto sobre los temas tratados para los cuales aportaremos bibliografía digitalizada y otras herramientas didácticas. Todo el proceso será grabado de modo tal que si por alguna razón algún participante no puede asistir de manera directa (en el momento en que se realizan los encuentros) podrá luego recuperar los temas.  Cada participante deberá elegir un tema para un trabajo práctico acorde con el interés personal y el marco conceptual del curso. El trabajo podrá tener la forma de ensayo o producto cultural pero en todo caso deberá cumplir con requerimientos de extensión, fuentes y presentación; su aprobación implicará la promoción del seminario

    Aclaración importante: este no es un curso “enlatado” y se procurará en todo momento superar la virtualidad y lograr la mejor comunicación entre todos los participantes procurando aportar a un proceso colectivo de aprendizajes.

    La inscripción al curso tiene una matrícula de dos mil pesos, la que se abonará al momento de la inscripción y un pago  mensual de otros dos mil pesos que se abonarán a mes vencido de modo tal de completar ocho mil pesos en cuatro cuotas.   El pago será por transferencia bancaria  o a pay pal . La matrícula para los participantes extranjeros será del equivalente en dólares a la paridad oficial (aproximadamente diez dólares por mes).  En cualquier caso se considerarán pedidos de beca completa o media beca.

    La organización y dictado del Seminario es un trabajo del equipo conformado por Diana Rodríguez Coi, Olivier Rebourssin y José Schulman.

    Diana es graduada en Sociología en su país natal, Colombia, ha cursado una maestría de Políticas Territoriales en la UBA y ahora estudia Programación y Sistemas en la Universidad Nacional de Quilmes, tiene experiencia en cuestiones metodológicas y preparación de materiales didácticos. Olivier cursó Abogacía en la UBA y Profesorado de Historia en el Bachillerato Popular Alfredo Palacios; entre otras obras es coautor de una historia de la Liga Argentina por los Derechos Humanos titulada «Desde los principios», ha estudiado muchos de los temas que aborda el Seminario; José no tiene estudios formales aunque estudió en la Escuela Superior del Komsomol en 1978/71 y ha escrito ocho libros, casi todos sobre el genocidio y sus consecuencias, ha dictado innumerables cursos y seminarios, también organizó y encabezó la actividad de formación política en el sindicato docente de La Rioja y los de Luz y fuerza de La Pampa y Mar del Plata, también la Escuela Alberto Caffaratti del Partido Comunista, a principios del siglo XXI.

    A los fines organizativos la comunicación será por correo electrónico jose.schulman@gmail.com

  • Fidel Castro o Sergio Massa. 

    No pagar la deuda externa o asumirse colonia.

    Que cada uno elija el lugar que el corazón le indique

    Patria Si     Colonia No. 

    En 1985, a poco de salir del cepo militar, América Latina se asomó a una crisis por la imposibilidad de pagar la deuda externa. Fue Fidel Castro quien convocó a los pueblos y a los gobiernos a discutir el tema hasta entender que la DEUDA ES IMPAGABLE porque había sido diseñada para dominar y no para cobrar.  Fidel asumió las cinco tesis de un cristiano valiente y lúcido como el cardenal Arns de San Pablo  

    Primero, no hay posibilidades reales de que el pueblo latinoamericano y caribeño se responsabilice por el peso del pago de las deudas colosales contraídas por nuestros gobiernos. Ni siquiera es viable continuar pagando los altos intereses a expensas del sacrificio de nuestro desarrollo y bienestar.   Segundo, el problema de la deuda, antes de ser financiero, es fundamentalmente político, y como tal debe ser encarado. Lo que está en juego no son las cuentas de los acreedores internacionales, sino la vida de millones de personas que no pueden sufrir la permanente amenaza de medidas recesivas y del desempleo que traen la miseria y la muerte.  Tercero, los derechos humanos exigen que todos los hombres de buena voluntad del continente y del Caribe, todos los sectores responsables, se unan en la búsqueda urgente de una solución realista para el problema de la deuda externa, como forma de preservar la soberanía de nuestras naciones y resguardar el principio de que el compromiso principal de nuestros gobiernos no es con los acreedores, sino con los pueblos que representan.   Cuarto, la defensa intransigente del principio de autodeterminación de nuestros pueblos requiere el fin de la interferencia de organismos internacionales en la administración financiera de nuestras naciones. Considerando que el gobierno es cosa pública, todos los documentos firmados con tales organismos deben ser de inmediato conocimiento de la opinión pública. Sí, y podemos pedir más: que las discusiones del Fondo Monetario y del Banco Mundial la publiquen por radio y televisión a la luz del mundo, como hemos hecho con nuestro diálogo.  Quinto, es urgente el establecimiento de bases concretas de un Nuevo Orden Económico Internacional, en el cual sean suprimidas las relaciones desiguales entre países ricos y pobres y asegurado al Tercer Mundo el derecho inalienable de regir su propio destino, libre de la injerencia imperialista y de medidas expoliadoras en las relaciones de comercio internacional.

    Unos veinte años después, cuando la deuda ya  había cobrado varias crisis  y millones de afectados, dos dirigentes progresistas (seguramente con buenas intenciones) desoyeron las enseñanzas de Paulo Arns y Fidel Castro y pagaron cifras enormes al Fondo Monetario Internacional con la ilusión de terminar con el problema: Argentina, 9810 millones de dólares y Brasil otros 15000 millones de dólares.  No era poco, pero no era la solución de fondo. La vuelta del FMI era la consecuencia de una deuda que nunca dejó de ser el instrumento de dominación para el que fue creada.

    Luego de casi otros veinte años, el 25 de mayo de 2023 Cristina Kirchner reconoció (sin la menor autocrítica, por cierto) “Pagamos, durante 12 años y medio, 100 mil millones de deuda de dólares” y la cifra sigue siendo sideral, impagable: 280 mil millones de dólares.   Sin embargo la fuerza que se identifica como “pagadores seriales” hoy nos propone un candidato a presidente, Sergio Masa (de cuyos antecedentes cipayos todos conocen) que ayer mismo ha dicho «Una obsesión que tiene que tener el próximo Presidente, el que sea, es juntar todos los dólares que Argentina necesita para pagarle al Fondo Monetario Internacional” y bla bla bla

    Hace cuarenta años, cuando el progresismo de entonces, hablamos de Raúl Alfonsín y sus admiradores del Club Socialista, criticaban sus propuestas él les contestaba que no era un problema ideológico, que en todo caso le echaran la culpa a Pitágoras y las matemáticas. Nadie le pide a Masa que entienda el funcionamiento del mundo capitalista, solo que aprenda a sumar y multiplicar. La deuda es impagable, aunque él junte todos los votos del mundo y los sume a los de Bullrich y Milei.  Nunca es triste la verdad, lo que no tiene remedio.

    Fidel o Massa, usted elige.

  • Foro en Caracas Free Alex Saab. Ponencia a nombre de La Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos

    El papel de los pueblos para enfrentar el Lawfare y las políticas a desarrollar.

    ¿Qué hubiéramos sido si hubiéramos podido ser en toda nuestra plenitud? Se pregunta Víctor Heredia en el Taki Ongoy, himno de reivindicación de nuestra condición de hermanos, sobrevivientes de varios genocidios.

      Jamás lo sabremos, pero si sabemos que somos el resultado de las batallas de resistencia contra esos genocidios, que no cesan.

    Contra el  primero y fundacional,  el que cometieron los ejércitos imperiales de lo que hoy es Portugal, España y Gran Bretaña contra nuestros originarios .

    Contra el más conocido y denunciado, perpetrado por el Imperio del Norte, el gobierno y las elites de los EEUU que entre 1954 y 1980 arrasaron los gobiernos civiles  de Guatemala, Paraguay, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Argentina de modo tal que para 1980 todo el Sur del continente tenía gobiernos militares al servicio del Pentágono, y los pocos que  no, como Venezuela, eran gobiernos tan cipayos como el de Videla, pero de traje y corbata.

    Los genocidios, como procesos de destrucción de la identidad de un grupo o nación entera, para suplantarla con una nueva identidad colonizada, vencida y humillada, se pueden medir, se pueden cuantificar.  Entre 1954 y 1980 desaparecieron y/o directamente asesinaron a unas 350 mil hermanas y hermanos: 200 mil en Guatemala, 100 mil en Colombia, 30 mil en Argentina y así de seguido..  Y varios Miles de presos políticos.

     

    Somos, sin duda, como pueblo de la Patria Grande, el resultado de una violación interminable.

     Primero, los españoles  y europeos, luego los malditos ingleses que todavía nos deben las Malvinas y desde el fin de la segunda guerra mundial, los yankees hijo de puta, si hijos de Puta que como sostenía el genial Roberto Fontanarrosa las malas palabras tienen un por qué.

     

    Hijos de puta por asesinos, torturadores, ladrones y corruptores. 

    Y lo puedo  dexir con un poema de Humberto Costantini, uno de nuestros treintamil desaparecidos, militante y poeta revolucionario: Entonces ya no se puede hablar así nomás, hay que matar la muerte de algún modo, hay que pelear con rabia, destruirlos, salirles al encuentro como sea y además decir, decir hijos de puta, decir marine yanqui hijo de puta, decirlo y masticarlo y enseñarlo a los chicos como a un rezo. Por amor a la vida, simplemente, me parece. 

    Aunque también hay que decir que los yankees son hijoeputa pero son inteligentes.

     Cuando terminó el ciclo dictatorial, escribieron en sus cuadernos de estrategia imperial: podremos perder los poderes electivos pero nunca los no electivos: las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia, el poder judicial, comunicacional y sobre todo el Poder Económico.

     A cuarenta años de la democracia resultante del agotamiento de las dictaduras y el dominio colonial en casi todos los países, las elecciones siguen siendo el modo de salvar el poder y ellos han aprendido. 

    Encerraron a Tupac Amarú y lo descuartizaron  pero Tupac Amarú es como el Che Guevara, no deja de nacer. 

    Encerraron a Fidel Castro, a Hugo Chávez, a Evo Morales, a doce mil en la Argentina de Videla, a cinco mil en el Uruguay del Pepe Mugica pero no funcionaba, los ex presos políticos resultaban presidentes

    Entonces para fines del siglo pasado, para comienzos del ciclo progresista que recorrió casi todo el Sur Continental, dejaron de privilegiar la Escuela de las Américas donde enseñaban a torturar para privilegiar las escuelas de jueces, fiscales y policías.

     Por allí pasaron los Moro y Bonadio que persiguieron implacablemente a Lula y a Cristina con el mismo libreto: son ladrones que se robaron todo.

     La CIA y los think  tanks  del Imperio comprendieron que la estrategia de acusar de subversivos a toda disidencia no funcionaba como era esperado, al menos a largo plazo. 

    Había que cambiar. 

     Había que construir un nuevo discurso justificador del colonialismo.  Era el Lawfare, la acusación de Corrupción, la formación de los operadores judiciales en nuevos paradigmas y nuevas prácticas.

     Necesitaban otra clase de presos políticos y los construyeron: los presos acusados de robar, de fraguar, de blanquear dinero, de “robarse Todo”.

    En la Argentina la persecución política más brutal y obstinada, la de Cristina Kirchner, la presa política más tiempo privada de su libertad, Milagro Sala que muestra la perfidia del gobierno de Macri y la impotencia o cobardía del gobierno del Frente de Todos que prometió limpiar las cloacas de  la democracia  y liberar  los presos políticos pera hoy terminar acosado por un Poder Judicial que como el fascismo se envalentona cuando no se lo enfrenta; y no solo en Argentina. 

    La supuesta moderación ha sido la madre de todas las derrotas del pasado y del presente.  Por eso estamos cómodos en Venezuela por que se los puede acusar de todo a los chavistas menos de moderados, y está muy bien,

    El Lawfare no solo nos pretende corruptos y ladrones, también pretende que la dictadora Añez y los terroristas cubanos y venezolanos sean los únicos presos políticos. 

    Los buscadores de internet traen a cuento de la pregunta sobre los presos políticos las listas que las ONG compradas por el Imperio han armado: según ellos son 1086 en Cuba, 314 en Venezuela, 46 en Nicaragua  y 187 en Bolivia.  Solo nombraré a una sola: la dictadora  y asesina Añez, culpable de dos masacres es presentada como perseguida política, igual que Camacho.

    Desde la Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos nos rebelamos ante tanta infamia y venimos a presentar el verdadero registro de presos políticos del Continente, comenzando por explicarles como construimos el concepto de preso político: lo principal es el contexto político, la secuencia de acciones políticas de uno y otro lado y no el acto en sí o la jerarquía.  Los militares venezolanos reduciendo la invasión mercenaria de 2020, la Operación Gedeón, no violan ningún derecho sino que ejercen el sagrado derecho a la defensa de la soberanía nacional; en cambio, los miles de bolsonaristas que intentaron abortar el gobierno de Lula afectaron justamente el derecho a la auto determinación de los pueblos, el más sagrado de nuestros derechos.

    Nosotros decimos: Preso político es toda persona privada de su libertad por luchar contra la dominación colonial, las políticas de explotación y expoliación de los pueblos, toda forma de discriminación, estigmatización y criminalización de las formas de asociacionismo y resistencia; el modo de ejercer el sagrado derecho a la resistencia es de soberana decisión de cada organización, grupo o colectivo popular. Esa lucha puede darse desde el movimiento popular o desde funciones gubernamentales; el carácter de preso político no deviene del acto por el cual se lo persigue y encierra sino por el contexto histórico: presos políticos son los que luchan contra el Imperio y sus políticas coloniales quien lo coloca en el lugar de perseguido y/o preso político por tal razón, más allá de la excusa discursiva o judicial Reconocemos el sagrado derecho de los pueblos a defender su derecho a la soberanía, autodeterminación y la elección de su destino histórico. En ello nos inspiramos en la tradición de Simón Bolívar y José de San Martín, de Tupa Amarú y Tupac Katari, de Emiliano Zapata, Augusto Sandino, Salvador Allende y el Che. El preso político puede tener, o no, causa judicial y hasta sentencia firme, ya que el tradicional conservador, elitista, patriarcal, clasista, xenófobo, arbitrario Poder Judicial ha sido transformado por los EE.UU. en un arma de la lucha política con máscara jurídica bajos doctrinas tan cínicas como la del “derecho del enemigo” que niega derechos a los que luchan; por lo que denunciamos que esa causa judicial está originada o potenciada por la persecución política, razón por la cual la libertad de nuestros compañeros siempre será producto de decisiones políticas conquistadas por la lucha a la cual nos debemos y convocamos. Por el contrario, aquellos que se prestan a maniobras golpistas, desestabilizadoras (desde las acciones inscriptas en la guerra psicológica a las acciones terroristas directas) no merecen portar el honroso nombre de presos políticos ya que sus acciones tienden a liquidar conquistas políticas, económicas, sociales, culturales, etc. y generalmente se encuadran o favorecen planes imperiales de colonización y sometimiento. En todo caso, también para ellos reclamamos el estricto cumplimiento de los procedimientos que garanticen los derechos humanos reconocidos en Pactos y Convenios Internacionales de las Naciones Unidas y otros ámbitos internacionales. La diferencia no es antojadiza: defendemos a quienes bregan por defender, ampliar o conquistar derechos para los pueblos y repudiamos a quienes buscan recortarlos o anularlos. No es lo mismo

    Nosotros contamos y denunciamos. Para la Alianza para la Justicia Global (EE.UU.) hay 129 presos políticos; para la Liga Mexicana por la defensa de los derechos humanos, 20 ; la Liga Boliviana por los Derechos Humanos celebra la detención de los imputados de las masacres vividas bajo el golpe de Estado de 2019, Yeanina Añez y Luis Fernando Camacho; en Perú denunciamos la detención del ex presidente Pedro Castillo y otros sesenta presos políticos; según la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y otros expertos en Chile hay unos cien personas privadas de libertad, algunos de larga data y otros resultados del conflicto del estado chileno con el pueblo mapuche y de las revueltas sociales de los últimos años; en Ecuador al menos hay cinco presos políticos, así como en Argentina son unos veinte; en Paraguay unos cincuenta, algunos resultado de las luchas campesinas y otros de la insurgencia rural; la cifra más alarmante viene de Colombia; allí presos políticos que integra el Movimiento Nacional Carcelario (MNC) Jamundí Valle del Cauca denuncian la permanencia de 237 presos desde 2021 y de al menos mil quinientos prisioneros del conflicto armado, que de ninguna manera finalizó con el acuerdo de Paz firmado en La Habana por la Comandancia de las Farc y el Gobierno de Colombia.  Según estos datos que damos por validos según el procedimiento acordado, hay en el Continente 2171 presas y presos políticos de los cuales iremos sistematizando más y más información.

    En ese universo de presos políticos, Alex Saab emerge como un caso singular pero no separado del resto. Singular porque es el único diplomático secuestrado y sometido al brutal régimen penitenciario norteamericano diseñado para destruir la humanidad de los seres; pero no separado porque a Saab lo castigan por su rol en la lucha contra el bloqueo de Venezuela, como a Simón Trinidad por soñar con la Paz en Colombia o a Milagro Sala con la Justicia social en Argentina,

    Son presos por decisión del Imperio y solo la lucha popular los liberará. Una lucha en todos los terrenos incluido el espacio de la diplomacia y la lucha jurídica, pero no solo ni principalmente.  El único lenguaje que entiende el Imperio es el de los pueblos en las calles y ese es el nuestro, el que podemos construir boca a boca, desde cada movimiento popular y fuerza política del continente, como nos enseñó Fidel con los Cinco Patriotas y como aprendimos de nuestras Madres de Plaza de Mayo que asumieron la estrategia de la locura de nunca aceptar la correlación de fuerzas ni transitar por caminos pavimentados. Al contrario, hacer de la voluntad colectiva nuestra arma más poderosa y asaltar una y otra vez el cielo de los hombres libres.  Cada uno con su historia que  yo me subo a la de mi General José de San Martín que en  la  orden de batalla del 27 de julio de 1819 nos decía: “La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos; si no tenemos dinero; carne y un pedazo de tabaco no nos ha de faltar; cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con la bayetita que nos trabajen nuestras mujeres y si no, andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: seamos libres y lo demás no importa nada”

     

    José Ernesto Schulman, argentino, ex  preso político de la dictadura de Videla, entre 2005 y 2022, secretario y presidente de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, hoy en la Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos y Victimas de la Prisión Política www.derechosdelospueblos.net

    Ponencia en el Foro de Caracas, junio de 2023

     




  • La cultura de la cancelación: mejor no hablar de ciertas cosas

    El artículo que van a leer no es de mi autoría, salió publicado en el diario Río Negro en 2021 y acumula elementos de análisis sobre la llamada “cultura de la cancelación” que están casi ausentes en los diarios centrales de la oposición, el oficialismo y aún los medios alternativos o de izquierda.   Es hora de abrir el debate en todos lados, empezando por los partidos de izquierda que, hayan sido parte o enemigos de la tradición stalinista, parecen no visualizar que la cancelación recupera, actualiza y potencia la vieja práctica de clausurar al “no alineado” en las organizaciones centralizadas según el secular criterio del supuesto “centralismo democrático” que nunca logró ni democratizar ni centralizar fuerza alguna, al menos en la Argentina.

    Dos o tres aclaraciones sobre mi trayectoria. 

    Nunca acepté ni mucho menos busqué el lugar del “héroe bolchevique” que superó todas las pruebas de un modo ejemplar, inquebrantable.  Cómo estuve secuestrado dos veces y sufrí torturas que incluían el simulacro de fusilamiento, me preocupe en mi primer novela, “Los laberintos de la memoria”  https://cronicasdelnuevosiglo.com/2022/11/15/mis-libros-para-bajar-libremente/  en dejar bien en claro que como casi todos, lloré, me cagué encima, me arrancaron alguna información aunque por suerte jamás nadie fue perseguido ni torturado por mis debilidades. No es un reproche para nadie. A veces es solo cuestión de mala suerte resultar más útil para ellos que lo pensado.  Todavía tengo pesadillas donde el Curro Ramos me amenaza con volver a torturarme y yo imploró en el sueño hasta que despierto por la vergüenza de no ser el Che Guevara, aunque el mismo Che dijera a sus captores: “no me maten, soy el Che”.

    Como parte de una generación  militante he compartido todos sus límites ideológicos culturales y algunos pocas de sus fortalezas.  Jamás olvidaré la generosidad de aquel compañero que en la Cárcel de Coronda me brindó toda la solidaridad y apoyo que requería a pesar de haber sido yo mismo quien le había comunicado la sanción disciplinaria de la Fede, absurda y sin motivos como tantas otras .  También sufrí varias veces procesos de cancelación, de separaciones sin motivo y despojo de todo derecho militante.  La última fue en febrero de 2022, supuestamente duraría doce meses pero como ocurre casi siempre cualquier sanción se convierte en perpetua y el objetivo no es otro que la muerte cívica del cancelado.

    Lo siento, he sobrevivido tantas veces a la desaparición forzada y la clausura que no les daré el gusto.  Como escribí en un poema para mis sesenta años (hace once de ello)

    A los sesenta ,
    escribí siete libros y tengo tres hijos
    pero no planté árbol alguno
    y mi Paco gato se comió
    a ultima albahaca que sembré en la ventana.

    A los sesenta
    dos veces me secuestraron
    y tres me gatillaron en la sien
    pero otros murieron por mi,
    sin mi permiso
    y daría lo que soy
    por saber sus nombres.

    A los sesenta
    casi no sueño, aunque de vez en vez,
    Alicia cae
    por los pasillos de la Cuarta
    para que no olvide
    que casi siempre duermo solo.

     A los sesenta ,
    he amado mas mujeres que las que me amaron.
    pero bien me amaron las que si.

    A los sesenta,
    tengo los pies muertos por una cirugía.
    pero así como me ven,
    he pisado las calles< de Sevilla y Bogotá
    y subido las pirámides de Teotihuacán.

    A los sesenta,
    prometo solemnemente
    que jamás volveré a respetar ninguna ortodoxia
    en la política o el amor. 

    A los sesenta,
    ya no creo en los vientos de la historia
    pero si en la voluntad humana
    y sigo pensando que solo el comunismo
    redimirá las penas del hombre

    A los sesenta,
    no tengo otra bandera que aquella roja
    que flameaba orgullosa en las calles santafecinas
    cuando tire mi primera piedra
    y me plante en lo que soy y sigo siendo

     a los sesenta

    La cultura de la cancelación: mejor no hablar de ciertas cosas (publicado en el diario Río Negro con la firma de «redacción» el 22/04/2021)

    Pasa con Woody Allen, Polansky, pero también Pedro Mairal, o Foucault. Lo que incomoda o es cuestionable se impugna. Apagar al otro cuando genera rechazo se ha convertido hoy en una marca de esta época, en una actitud muchas veces peligrosa.

    Con el suficiente poder vocativo para derretir trayectorias, clausurar la circulación de una obra o licuar conflictos bajo el peso de una normatividad que se pretende concluyente, la llamada “cultura de la cancelación” que se instaló hace un tiempo en la agenda pública adquiere cada vez más matices inquietantes y como un eco tardío de la posverdad habilita impugnaciones sin pruebas contundentes, como el rumor que recientemente atribuyó delitos sexuales al filósofo francés Michel Foucault o la exhumación de una vieja y desacreditada denuncia por abuso que empañó las evocaciones afectuosas al escritor Carlos Busqued, fallecido el 29 de marzo.

    Un escritor muere y los panegíricos en torno a su breve pero celebrada obra se van enrareciendo con comentarios que aluden a una antigua -y finalmente desestimada- denuncia judicial por acoso. Un prestigioso filósofo francés que dedicó gran parte de su vida a estudiar las relaciones de poder es acusado sin pruebas sólidas por un colega que cuarenta años después confiesa haber sido testigo de sus delitos sexuales. Las dos escenas remiten a una misma secuencia: un pasado a veces improbable se interpone en el presente para alterar drásticamente la ponderación de una figura pública y entronizar una argumentación unilateral que no admite contrastes porque la ausencia del “aludido” quiebra toda chance de defensa o refutación.   Esos episodios simbolizan un giro peligroso en lo que se ha dado en llamar cultura de la cancelación, una práctica que con el correr del tiempo va sofisticando sus métodos de inculpación para salir al cruce de obras o pensamientos y señalar su descolocamiento o extravío frente al paradigma legitimado por la época.

    “La cancelación es hija del escrache fascista que inventaron los militantes que seguían a Mussolini hace un siglo para aterrorizar a cualquiera que se pusiera en su camino hacia el poder. Y el escrache fascista es hijo de las hogueras de la Inquisición medieval. Es una misma familia de violencia: siempre según el estilo de la época. Se escracha, se quema o se cancela a los ‘enemigos’ religiosos, culturales, morales, políticos ”, señaló el escritor y crítico de arte Daniel Molina.   “Se hace de manera instantánea, sin defensa posible y sin apelación. Siempre es un acto cobarde: son patotas amplias, masivas, atacando a individuos aislados”, prosigue el autor de “Autoayuda para snobs”, que despliega una picante rutina en redes a través de su cuenta @rayovirtual.

    Muchas veces una obra o un autor queda deslegitimado por hechos que ocurrieron (o que pudieron haber ocurrido) en su pasado.

    La escritora Ariana Harwicz sabe bien cómo inciden estos tiempos de exacerbada corrección política sobre la circulación de una obra, qué pasa cuando el mercado acusa recibo de la audacia cuestionada y decide darle la espalda a un texto que tiempo antes respaldaron los editores y refrendaron la crítica y los premios. Su más reciente novela, “Degenerado”, donde el narrador asume la identidad de un hombre que ha sido detenido y juzgado por violar y matar a una nena, solo logró ser traducida en países como Rumania, Irán, Irak, Egipto. Pánico editorial, en cambio, fue la reacción seriada en los países del continente europeo, donde vive desde 2007.   “Cultura de la cancelación es de por sí un oxímoron, una contradicción que marca un eje de marketing, mejor dicho, la semántica del horror del marketing en la cual vivimos”, destaca.   

    Dar entidad a la marea cancelatoria implicaría para la ensayista y curadora Andrea Giunta blindarse al grueso de la producción artística e intelectual de todos los tiempos y confrontarse a un vaciamiento de los principales acervos mundiales: “Si esto significa eliminar de la historia a los pedófilos, abusadores, violadores, muy probablemente dejaría los museos y los estantes de las bibliotecas vacíos”, dice a Télam. Y fija posición: “Voy a seguir viendo películas de Woody Allen y de Polanski y, por supuesto, seguiré leyendo a Foucault. Esa es mi decisión personal”.      “Cualquiera puede ser cancelado, incluso los canceladores. Y aún en gran expansión, no es algo organizado y ni siquiera es masivo ni popular”, analiza la artista y ensayista Bárbara Pistoia.  Para Florencia Angilletta, doctora en Letras, la corrección política “es la forma rápida de nombrar cierto malentendido que organiza parte del debate cultural luego de la caída del muro de Berlín y el ‘fin’ del ‘corto siglo XX’”, y a la vez “un intento por neutralizar los efectos de ciertas condiciones de enunciación que involucran a las minorías”. La autora es taxativa: no por sustituir “aborígenes” por “pueblos originarios” o “afroamericanos” por “negros” quedarían pulverizadas las asimetrías de poder y las estigmatizaciones.

    “Cuando la cancelación se cruza con el arte se produce una tragedia. El arte es, de por sí, en su esencia, contestatario: eso significa que produce fuera de las limitaciones (morales, políticas) de la época. Obviamente que si una obra es realmente de arte va a ser mal vista por la moral de la época”, plantea Molina, quien agrega que “una obra de arte es siempre hecha por personas. Y las personas son todas falladas”.

    “Elegir a unos u otros para juzgar en público porque sus acciones no nos agradan es miserable. Es propio de esta época éticamente miserable”, concluye.


    La literatura, una de las presas favoritas de la cancelación

    Si la literatura funcionó siempre como territorio para la indagación de lo oscuro, de pulsiones en cuya viscosidad se aloja lo perturbador o lo perverso, hoy esos límites no parecen tan franqueables y algunos autores aparecen más alcanzados que otros por esta nueva normatividad condensada en la cultura de la cancelación que exige asimilar desde la ficción la tolerancia a las minorías y los nuevos protocolos de género.

    Estos nuevos parámetros ponen en dificultades narrativas como las de Pedro Mairal, que en su antología de relatos «Breves amores eternos» ofrece una galería de personajes «incómodos«, desde voyeuristas que espían púberes por las redes y jóvenes varones que idean un ardid para filmar a una chica desnuda hasta hombres despechados que son capaces de subastar la virginidad de una mujer sin su consentimiento.

    Más de una vez el autor de «La uruguaya» ha tenido que rendir cuentas por las derivaciones argumentales de sus textos. «Últimamente me he visto obligado a explicar que los personajes son ficción. Antes no me pasaba eso, no tenía que explicar que yo, como ciudadano, no soy mi personaje y que no necesariamente coincido con lo que piensa. Antes no había que explicar nada; ahora hay una nueva moral, con la cual, al menos en el mundo diurno, coincido, pero que no tiene por qué estar mis personajes», dice Mairal en una entrevista reciente concedida a un periódico español a propósito de la edición en ese país de su libro «Salvatierra».

    En esa línea razona la escritora Ariana Harwicz: «Antes los artistas podían ir a ver como piensa un un violador, un torturador o un genocida. Pero ahora no se puede, no está permitido. Te tratan de perverso o de narcisista». La autora de «La débil mental» y «Precoz» plantea también un arrasamiento de la ficción por parte los discursos asociados a la verdad: «Hoy muchos editores sacan un libro sobre una violada, pero si fue violada de verdad. Lo mismo con una historia sobre incesto: tuvo que haber sucedido y tuvo que haber llegado a los tribunales. El morbo está puesto en que haya sido verdad. Es un desprecio a la escritura de ficción».  ¿Se trata de una narrativa efímera o tardará mucho en ser erradicada de los discursos sociales? 

    «El arte sobrevivirá y los niños que ahora están naciendo o los que nazcan en 10 años al llegar a adultos mirarán esta costumbre violenta de la gente políticamente correcta como una brutalidad incomprensible», vaticina el crítico y escritor Daniel Molina.

    Cancelar, impugnar o apagar la otredad cuando genera incomodidad o rechazo se ha convertido hoy en una marca de época, en una nueva derivación problemática surgida de la desnaturalización del debate en las redes sociales, moldeadas por algoritmos que agrupan a los usuarios por patrones de afinidad y generan una suerte de extrañamiento frente al disenso en los que la lógica del intercambio de argumentos es sustituida por el aplastamiento drástico de las diferencias por vía de la agresión o el bloqueo.

    «Cualquier horizonte represivo, cualquier normatividad, se instala generando un imaginario. ¿Cómo subió acaso Hitler al poder? No creo que esta no cultura de la cancelación se instale únicamente en redes y funcione como una burbuja, como algo elitista que concierne a los que están en las redes y nada más. Muchísima gente fue despedida, llevada a la muerte social y convertida en paria, y no fue a partir de las redes. Es cierto que acrecientan y llevan a un especie de lugar extremo el linchamiento, pero también ocurre fuera de ellas», matiza Harwicz.

    La escritora radicada en Francia debutó en la literatura con «Matate, amor», una novela sobre la maternidad que le valió la nominación al prestigioso premio Man Booker International pero que paradójicamente le genera el bloqueo de su cuenta de Twitter cada vez que pretende mencionarla, ya que para esa red social el título funciona como una «incitación» a la autolesión.»Lo que intenta esta cultura de la cancelación es negar al sujeto histórico, trata de negar eso. Me parece una iniciativa de la negación que se inscribe en sociedades capitalistas y negadoras que dicen que las dictaduras o Auschwitz ya pasaron y dan por cerrados los procesos históricos como si se tratara del capítulo de un libro, como si los sobrevivientes de los campos de concentración no se siguieran suicidando o los hijos de desaparecidos de la última dictadura teniendo pesadillas y traumas», plantea.

    Para la ensayista Bárbara Pistoia, sin embargo, la gran mayoría de las veces no llega a cristalizarse la cancelación «pero siempre termina funcionando para motorizar agendas, temas y/o como empujón de prensa. Lo que no quita la peligrosidad de su uso ni lo que va cultivando. Y agrega: «No lo minimizo, me parece grave y necesario de refutar, de ajustar bien cómo leerlo, porque en realidad lo que veo detrás de todo escrache y cultura cancelatoria es una disputa de poder».

    Más allá del alcance que tienen los señalamientos o demandas de impugnación dirigidas a todo pensamiento que no se adecúa al signo de época, lo que parece desmontar la llamada cancelación es el rol del conflicto dentro de las sociedades ¿En qué medida esta práctica atenta contra la idea de una trama democrática en la que se debe apelar a la construcción de consensos para conciliar posiciones antagónicas? ¿Proponer la invisibilización para desactivar el poder corrosivo de un pensamiento incómodo no se parece más a la herramienta de un régimen totalitario que a la de una instancia democrática?

    «Más que atentar a un orden democrático, con democracias que están totalmente atentadas por desigualdades estructurales que a nadie parecen importarle tanto como cuando se sugiere ‘cancelar’ una escena de una película, atentan contra las convivencias sociales», expone Pistoia. Y amplía:

    «Porque si dentro de ese gran sector intelectual y cultural que la promueve o rechaza, más temprano que tarde, va a empezar a ser inevitablemente leída como una disputa de poder, para el gran afuera se construye un dispositivo de cacería, otro más, y como todo dispositivo de cacería, sabemos quiénes son siempre los más desprotegidos y desprotegidas».

    Muchas de las críticas que se impulsan en esta cancelación parecieran tener un origen subalterno -reconocimiento del racismo, de la desigualdad de género, de la autoridad y el poder, etc- pero cuando se activan parecen responder más a una práctica de sectores conservadores en redes sociales que de resistencia política cultural.

    «Tal vez haya que empezar a pensar cómo enfrentar las prácticas de escrache y cancelación junto a esa otra gran pregunta de época que es qué hacer con los discursos de odio en general. En cualquiera de los casos me parece que es esencial tener una mirada integral y no mero afán de defender libertades bajo una lupa individual o gozadora de ciertas garantías de raza y clase», explica la experta en conflictos raciales y autora del libro «Por qué escuchamos a Tupac Shakur».


  • Soraya Maicoño es una cantora y actriz mapuche que hace veinticinco años lleva adelante una recopilación del canto ancestral de su pueblo. Desde 2015 ha sido vocera de recuperaciones territoriales que enfrentaron la represión, el desalojo y el estigma, a través de procesos de autodefensa y reafirmación comunitaria que hace tiempo no se veían en el Puel Mapu, territorio mapuche en lo que se conoce como Argentina. También tiene el rol espiritual de Pillan Kushe: mujer sabia que, acompañada de su kultrun, saca el canto sagrado en ceremonia. A través de estas diferentes manifestaciones, su voz da continuidad a prácticas de conocimiento que el Estado intentó exterminar y carga el presente  de una nueva forma de espiritualidad política.

    Conocía a Soraya en labores solidarias con el pueblo mapuche y sus lucha, y tuvo la enorme generosidad de grabar esta canción para Akira

  • Que siempre esté el sol, himno de los pioneros soviéticos en el Cancionero de Akira.

    Que siempre haya sol

    Akira, tu cumpleaños es el nueve de mayo.

    En la Argentina casi nadie celebra esa fecha, pero se debiera.

    El nueve de mayo de 1945, justo 78 años antes de tu nacimiento, la Alemania Nazi se rindió ante un general ruso y comunista, el General Zhukov. Terminaba así una de las mayores masacres de la historia universal. Solo la Unión Soviética perdió más de veinte millones de personas, casi la mitad de todos los que viven en nuestro país.

    Entre esos veinte millones de seres humanos fallecidos por la guerra, y no solo soldados y soldadas sino niñas y niños, abuelas y abuelos, campesinos y obreras, se cuentan toda la familia de mi papá Mauricio, menos su papá. Pero sus tías y primas, sus primos y vecinos fueron asesinados por los soldados alemanes que arrasaron con todo lo construido en 35 años de socialismo, o sea, un intento de vivir sin que nadie viva del trabajo ajeno.

    Para mi papá, que siendo un niño conoció al Ejército Rojo liberando el pueblo donde vivía cerca de Vilnus (la actual capital de Lituania) el socialismo eran tres cosas: un bono para comer algo entre tanta hambruna, que los soldados le dejen acariciar sus caballos y que lo dejaran hablar en idish en la escuela, que era el idioma que él sabía de la casa.

    Aunque ahora muchos mientan y mientan, el socialismo en Rusia sacó del hambre y la miseria infinita a millones de niñas y  niños, les dio escuela (que no tenían) y también juguetes para que puedan jugar.

    Los niños se organizaron como Pioneros y la canción que puedes escuchar era su himno.

    En medio de la guerra un pintor inscribió en una pintura un breve poema de un niño de cuatro años: Que siempre haya sol, que siempre haya cielo, que siempre esté mamá y que siempre esté yo. Luego se hizo canción y los soldados del Ejercito Rojo, muchos casi niños, la llevaron desde Moscú hasta Berlín, cruzando toda Europa. Al terminar la guerra se adaptó para que sea el himno de los pioneros.

    Parece algo ingenua, pero nada más bello que soñar que siempre estaremos al lado de mamá, que siempre brillará el sol y que siempre existirán los seres humanos. Nosotros

    Radiante el cielo
    azul, el sol sobre nosotros

    Esta es la imagen
    de los pequeños niños

    Ellos dibujaron y
    escribieron para ti.

    Dejaron claro lo
    que escribieron

    Ojalá
    siempre brille la luz del sol

    Ojalá siempre haya
    cielos azules

    Ojalá siempre esté
    mi madre

    Ojalá siempre esté yo

    Silencio,
    soldado, escucha soldado, la gente se asusta de las explosiones

    Miles de ojos miran al cielo, los labios repiten
    obstinadamente:

    Contra
    la pena contra la guerra levantémonos por nuestros niños

    ¡Sol para siempre! ¡Felicidad para siempre!

    Así venció el hombre.

    Ojalá siempre
    brille la luz del sol

    Ojalá siempre haya
    cielos azules

    Ojalá siempre esté
    mi madre

    Ojalá siempre esté yo

  • En el Cancionero de Akira, un poema mío: Cuando los niños juegan a ser Dios

    En verdad esta no es una canción, aunque alguien alguna vez le podría poner música.  

    Es algo que escribí después de escuchar la historia de labios de la protagonista adulta, o sea la maestra. 

    El lugar son las montañas de La Rioja, bastante lejos de Rosario, en unos llanos que alguna vez albergaron grandes luchadores como el Chacho Peñaloza o Facundo Quiroga. 

    Dos digresiones, una es que el libro de Sarmiento sobre Facundo se  ha considerado el libro más importante del periodo de la constitución de los argentinos como nación.

    Tarde o temprano lo vas a leer y hay que procurar leerlo sin anteojeras, sabiendo que en el fondo Sarmiento admira a Facundo tanto como lo odia pero hay que saber que en algún momento Facundo armó una alianza del norte que mantuvo a jaque a las tropas porteñas por varios años. 

    Cuando los porteños lo vencieron La Rioja pasó a ser una colonia de segunda mano en un país desdeñoso de los bordes.

    La segunda digresión es que la diferencia entre un niño pobre y uno que no lo sea es tan grande que difícilmente se pueda pensar en niñeces sin pensar en su situación social. 

    El poema lo escribí sin copiar a nadie pero tenía en mi memoria  otro de un gran poeta alemán que se llama Bertol Brecht y que escribió en un cuento sobre un juicio lo siguiente:

    “Preguntaron a un proletario en el tribunal qué fórmula elegía para su juramento: la religiosa o la laica.

    «No tengo trabajo», contestó.”

    Porque para un desocupado nada importa sino conseguir trabajo para intentar dejar de ser pobre

    Cuando los niños juegan a ser Dios

    Dicen que en un pueblo de montaña,

    pero verde que te quiero verde,

    montaña verde que se recuesta en un río

    largo como el lagarto bilingüe

    que nace brasilero y muere porteño.

    Dicen, digo

    que una maestra como las de antes

    de las que juegan con los niños

    y los quieren no importa lo que sean

    una maestra como la que yo encontré

    cincuenta años después

    que me enseñara a cantar el himno guerrillero

    y me besó en la frente, de nuevo

    una maestra de las que enseñan

    como si no enseñaran

    les dijo a los niños, un día de otoño

    en medio del verde que te quiero verde,

    que ese día jugarían a ser Dios

    y que cada uno podría pedir que se haga real

    el sueño más loco, ese que ni se atreven a soñar

    y dicen, Digo

    que el primer niño la miro fijo

    y le pidió que vuelva la madre muerta

    y el otro le pidió que vuelva la madre

    que se había ido, dejándolos solos

    y que hubo una niña,

    que solo le pidió

    volver a recordar la madre

    porque se le había olvidado

    en los cinco años que no estaba

    y dicen, Digo

    que el siguiente niño la miro altivo

    y le pidió trabajo para el papá

    que estaba harto de bolsas y cajitas

    y el otro dijo que quería veinte pesos

    para poner carne al guiso que

    desde Navidad solo fideos y fideos

    y dicen, Digo

    que el último que habló,

    los demás no se animaron,

    primero pidió una cama para dormir solito,

    sin sus seis hermanos con él

    y que después pensó y pidió

    una casa nueva para su familia

    que no sea el rancho de siempre

    y al final, como si hubiera encontrado

    en el aire la solución

    de todo

    los ojos le brillaron cuando

    dicen que dijo,

    le cambio todo

    por trabajo para papá

    y dicen, Digo

    que aquella maestra

    que había recortado con amor figuras

    de juguetes y caballitos blancos

    de una cocina y de cinco pelotas,

    para repartir al final del juego

    comprendió que había aprendido

    la lección que solo Dios te puede dar

    y que el viejo alemán

    le copió hace un siglo

    antes de jugar y de cantar

    antes de bailar y de reír

    los niños necesitan una mamá

    y un papá que tengan

    trabajo y casa

    una cama con un oso en lugar

    de almohada

    y un trabajo de esos

    que los niños sueñen con tener

    cuando sean grandes

    dicen  Digo

    Que cuando los niños juegan a ser Dios

    son más niños que nunca

    porque al darles la posibilidad

    de cumplir cualquier deseo

    se muestran en su fulminante inocencia

  • Canción de la Vacuna de María Elena Walsh

    del Cancionero para Akira

    Hola Akira

    Esta canción está en tu cancionero por tres razones (3)

    La primera es que es una de las canciones que cantaban tu mamá y tu papá, puesto que las canciones de María Elena Walsh se han cantado desde hace unos sesenta años en la Argentina; de padres a hijos y de hijos a nietos.

    Son, como se dice, las canciones clásicas de la infancia argentina.

    La segunda razón es porque podrás escuchar y leer a María Elena Walsh toda tu vida; porque la Canción de la Vacuna como otros cientos de canciones no son estrictamente para niños sino para todas las personas; y además porque María Elena escribió tangos, canciones, melodías que hablan de un país jardín de infantes en manos de profesoras y profesores que no usaban lápices ni  colores sino armas de todo tipo

    Cuando ella escribió esta canción los únicos que se oponían a las vacunas eran algunos niños temerosos pero ahora los mismos que dominaban el país jardín de infantes han promovido el temor en mucha gente contra las vacunas que siguen siendo una de las medicinas más poderosas y económicas del mundo

    Entonces, vaya esta Canción para la Vacuna como vacuna contra el aburrimiento