• El Partido Comunista Español será querellante en el país por los crímenes del franquismo

    El PC español, en la justicia local

    Contará con la representación en la causa de la Liga Argentina por los Derechos Humanos.

    Tiempo Argentino

    El Partido Comunista de España (PCE) se presentará en los próximos días como querellante en la causa judicial que se sigue en Argentina por los delitos de lesa humanidad cometidos en la guerra civil española y durante el franquismo. En el expediente estarán representados por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH).
    «El PCE reitera su apoyo irrestricto a todas aquellas plataformas de recuperación de la Memoria Histórica y de lucha contra la impunidad de los crímenes del franquismo», señaló el partido en un comunicado y aseguró que trabaja para «conseguir que la causa iniciada ante los tribunales argentinos llegue a juzgar a los represores franquistas».
    Los procesados judiciales en España por los crímenes del franquismo quedaron paralizados luego de que el Tribunal Supremo confirmara el año pasado la ley de amnistía y la prescripción de esos delitos cometidos entre 1936 y 1977. Ante esa dificultad, familias y víctimas del franquismo, junto a organismo de Derechos Humanos argentinos, presentaron en 2010 una denuncia que recayó en la jueza federal María Servini de Cubría para investigar en base al Principio de Justicia Universal.
    El PCE denunció en ese sentido las «distintas maniobras» que realizó el Gobierno español, ahora en manos del Partido Popular, al referirse a la negativa del Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país para que se tomaran testimonios por videoconferencia en la embajada de Argentina en Madrid. También aseguró: “Para nuestra vergüenza, España sigue siendo el segundo país del mundo, tras Camboya, con más ejecutados extrajudicialmente aún en fosas».
    A partir de la presentación de la querella, el Partido Comunista comenzó a relevar su archivo histórico con más de 400 mil víctimas, directas e indirectas, y ya individualizó a más de 30 mil personas que fueron desaparecidas, asesinadas o detenidas ilegalmente durante el franquismo. Entre esos casos, hallaron 19 gobernadores y 12 diputados del Frente Popular que fueron ejecutados.
    El PCE estará representado en los tribunales locales por los abogados de la LADH, que se presentó como querellante en el expediente aunque aún no han sido confirmados por la jueza. La iniciativa de la querella se materializó tras un viaje de la presidenta de la LADH, Graciela Rosenblum, a Andalucía donde la institución fue premiada por su labor. «tiempo


  • 10.6 segundos

    Menos de once segundos antes, cuando el jugador argentino recibe el pase de un compañero, el reloj en México marca las trece horas, doce minutos y veinte segundos. En la escena central hay también dos británicos y un hombre algo mayor, de origen tunecino. El deporte al que juegan, el fútbol, no es muy popular en Túnez. Por eso el africano parece el único que no está en actitud de alarma atlética.

    Se llama Alí Bin Nasser y, mientras los otros corren, él camina despacio. Tiene cuarenta y dos años y está avergonzado: sabe que nunca más será llamado a arbitrar un partido oficial entre naciones.

    También sabe que si, doce años antes, cuando se lesionó en la liga tunecina, le hubieran dicho que estaría en un Mundial, no lo habría creído. Tampoco la tarde en que se convirtió en juez: en Túnez no es necesario, para acceder al puesto, más que tener el mismo número de piernas que de pulmones.

    Cuando dirigió su primer partido descubrió que sería un árbitro correcto. Fue más que eso: logró ser el primer juez de fútbol al que reconocían por las calles de la ciudad. Lo convocaron para las eliminatorias africanas de 1984 y su juicio resultó tan eficaz que, un año más tarde, fue llamado a dirigir un Mundial.

    En México le pedían autógrafos, se sacaban fotos con él y dormía en el hotel más lujoso. Había arbitrado con éxito el Polonia-Portugal de la primera fase, y vigilado la línea izquierda en un Dinamarca-España en donde los daneses jugaron todo el segundo tiempo al achique; él no se equivocó ni una sola vez al levantar el banderín.

    Cuando los organizadores le informaron que dirigiría un choque de cuartos —nunca un juez tunecino había llegado tan lejos—, Alí llamó a su casa desde el hotel, con cobro revertido, se lo contó a su padre y los dos lloraron.

    Esa noche durmió con sofocones y soñó dos veces con el ridículo. En el primer sueño se torcía el tobillo y tenía que ser sustituido por el cuarto árbitro; en el sueño, el cuarto árbitro era su madre. En el segundo sueño saltaba al campo un espontáneo, le bajaba los pantalones y él quedaba con los genitales al aire frente a las televisiones del mundo.

    De cada sueño se despertó con palpitaciones. Pero no soñó nunca, durante la víspera, en dar por válido un gol hecho con la mano. No soñó con que, en la jerga callejera de Túnez, su apellido se convertiría en metáfora jocosa de la ceguera. Por eso ahora dirige el segundo tiempo de ese partido con ganas de que todo acabe pronto.

    Ahora el jugador argentino toca el balón con su pie izquierdo y lo aleja medio metro de la sombra. El calor supera los treinta grados y esa sombra, con forma de araña, es la única en muchos metros a la redonda.

    Alrededor del campo, acaloradas, ciento quince mil personas siguen los movimientos del jugador pero solo dos, los más cercanos a la escena, pueden impedir el avance.

    Se llaman Peter: Raid uno, Beardsley el otro; nacieron en el norte de Inglaterra, uno en el cauce y el otro en la desembocadura del río Tyne; los dos tuvieron, pocos años antes, un hijo varón al que llamaron Peter; los dos se divorciaron de su primera mujer antes de viajar a México; y los dos están convencidos, a las trece horas, doce minutos y veintiún segundos, que será fácil quitarle el balón al jugador argentino porque lo ha recibido a contrarié y ellos son dos: uno por el frente y el otro por la espalda.

    No saben que, una década después, Peter Raid hijo y Peter Beardsley hijo serán amigos, tendrán quince y dieciséis años y estarán bailando en una rave de Londres.

    Un escocés de apellido O’Connor —que más tarde será guionista del cómico Sacha Baron Cohen— los reconocerá y, en medio de la danza, los esquivará con una finta y un regate. Lo hará una vez, dos veces, tres veces, imitando el pase de baile que ahora, diez años antes, le practica a sus padres el jugador argentino.

    Raid hijo y Beardsley hijo no entenderán la broma, entonces otros participantes de la rave se sumarán a la burla de O’Connor y se formará un bucle de bailarines que, en forma de tren humano, esquivará a los muchachos en dos tiempos.

    Peter Raid hijo será el primero en comprender la mofa, y se lo dirá a su amigo: «Es por el video de nuestros padres, el de México ochenta y seis».

    Peter Beardsley hijo hará un gesto de humillación y los dos amigos escaparán de la fiesta perseguidos por decenas de muchachos que gritarán, a coro, el apellido del jugador que diez años antes, ahora mismo, se escapa de sus padres con un quiebre de cintura.

    Muy pronto Raid padre y Beardsley padre dejarán de perseguir al jugador: será el trabajo de otros compañeros intentar detenerlo. Ellos ahora permanecen congelados en medio de una cinta que el tiempo convierte, a cámara lenta, de VHS a Youtube.

    Ahora sus hijos tienen cinco y seis años y no recordarán haber visto en directo el primer regate del jugador, pero al comienzo de la adolescencia lo verán mil veces en video y dejarán de sentir respeto por sus padres.

    Peter Raid y Peter Beardsley, inmóviles aún en el centro del campo, todavía no saben exactamente qué ha pasado en sus vidas para que todo se quiebre.

    Raudo y con pasos cortos, el jugador argentino traslada la escena al terreno contrario. Solo ha tocado el balón tres veces en su propio campo: una para recibirlo y burlar al primer Peter, la segunda para pisarlo con suavidad y desacomodar al segundo Peter, y una tercera para alejar el balón hacia la línea divisoria.

    Cuando la pelota cruza la línea de cal el jugador ha recorrido diez de los cincuenta y dos metros que recorrerá y ha dado once de los cuarenta y cuatro pasos que tendrá que dar.

    A las las trece horas, doce minutos y veintitrés segundos del mediodía un rumor de asombro baja desde las gradas y las nalgas de los locutores de las radios se despegan de los asientos en las cabinas de transmisión: el hueco libre que acaba de encontrar el jugador por la banda derecha, después del regate doble y la zancada, hace que todo el mundo comprenda el peligro.

    Todos menos Kenny Sansom, que aparece por detrás de los dos Peter y persigue al jugador con una parsimonia que parece de otro deporte. Sansom acompaña al jugador argentino sin desespero, como si llevara a un hijo pequeño a dar su primera vuelta en bicicleta.

    «Parecía que estuvieras en un entrenamiento, joder», le dirá el entrenador Bobby Robson dos horas después, en los vestuarios. «Ese no eras tú», le dirá su medio hermano Allan un año más tarde, borrachos los dos, en un pub de Dublin.

    Kenny Sansom rebobinará mil veces el video en el futuro. Verá su paso desganado, casi un trote, mientras el jugador se le escapa.

    Comenzará, en noviembre de ese año, a tener problemas con el juego y el alcohol. En la prensa sensacionalista lo apodarán «White» Sansom, por su afición al vino blanco.

    Su único amigo de las épocas doradas será Terry Butcher, quizá porque ambos compartirán el eje de un trauma idéntico.

    Butcher es el que ahora, cuando los relatores de radio y los espectadores en las gradas todavía están poniéndose de pie, le tira una patada fallida al jugador que avanza por su banda. Sin saber que su apellido, en el idioma del rival, significa carnicero, Butcher perseguirá enloquecido al jugador y le tirará una segunda patada, esta vez con ánimo mortal, en el vértice del área pequeña.

    Terry Butcher tampoco superará nunca el fantasma de esos diez segundos en el mediodía mexicano. «Al resto de mis compañeros los regateó una sola vez, pero a mí dos…, pequeño bastardo», le dirá a la prensa muchos años después, con los ojos vidriosos.

    Kenny Sansom y Terry Butcher no regresarán a México jamás, ni siquiera a playas turísticas alejadas del Distrito Federal. En el futuro, sin hijos ni parejas estables, tendrán por afición (con casi sesenta años cada uno) juntarse a tomar whisky los jueves por la noche e inventar nuevos insultos contra el jugador argentino que ahora, sin marca, entra al área grande con el balón pegado a los pies.

    Antes del inicio de la jugada, un hombre da un mal pase. Con ese error empieza la historia. Podría haber jugado hacia atrás o a su derecha, pero decide entregar el balón al jugador menos libre.

    Ese hombre se llama Héctor Enrique y se queda inmóvil después del pase, con las manos en la cintura. Después de ese partido nunca podrá separarse del jugador, como si el hilo invisible del pase vertical se transformara, con el tiempo, en un campo magnético.

    Enrique todavía no lo sabe, pero volverá a participar de un Mundial de fútbol, veinticuatro años después y en tierra sudafricana. Será parte del cuerpo técnico de un entrenador que, más gordo y más viejo, tendrá el mismo rostro del hombre joven que ahora corre en zigzag. Y acabará su carrera todavía más lejos, en los Emiratos Árabes, de nuevo a la derecha del jugador al que, hace dos segundos, le ha dado un pase a contrarié.

    Durante muchas noches del futuro, en un país extraño donde las mujeres tienen que ir en el asiento trasero de los coches, Enrique pensará qué habría ocurrido si, en lugar de esa mala entrega, le hubiera cedido el balón a Jorge Burruchaga, su segunda opción.

    Burruchaga es el que ahora corre en paralelo al jugador, por el centro del campo. Son las trece horas, doce minutos y veinticuatro segundos: está convencido de que el jugador le dará el pase antes de entrar al área, que únicamente le está quitando las marcas para dejarlo solo frente a los tres palos.

    Burruchaga corre y mira al jugador; con el gesto corporal le dice «estoy libre por el medio» y mientras espera el pase en vano no sabe que un día, algunos años después, aceptará un soborno en la liga francesa y será castigado por la Federación Internacional. Otra entrega a destiempo. Pero él, congelado en el presente, todavía corre y espera la cesión que no llega nunca.

    Días más tarde hará el gol decisivo de la final, pero el mundo solo tendrá ojos y memoria para otro gol. Año tras año, homenaje tras homenaje, el suyo no será el más admirado.

    Una noche Burruchaga llamará por teléfono a Arabia Saudita para conversar con su amigo Héctor Enrique, y lamentará, un poco en broma, un poco en serio, aquel gol ajeno que opacó el decisivo de la final. Entonces Enrique verá por la ventana una tormenta de arena y, sin pretenderlo, lo hará sonreír. «No fue para tanto aquel gol», le dirá, «el pase se lo di yo, si no lo hacía era para matarlo».

    Dentro del campo de juego el viento sopla a doce kilómetros por hora. Si hubiera soplado a sesenta kilómetros por hora, como ocurrió en la Ciudad de México seis días más tarde, quizás la jugada no hubiera acabado bien.

    El avance parece veloz por ilusión óptica, pero el jugador regula el ritmo, frena y engaña. Hay una geometría secreta en la precisión de ese zigzag, un rigor que se hubiera roto con un cambio en el viento o con el reflejo de un reloj pulsera desde las gradas.

    Terry Fenwick piensa en las variables del azar mientras se ducha cabizbajo tras la derrota. Sobre todo en una, la menos descabellada.

    Antes del partido, Fenwick le aconsejó a su entrenador Bobby Robson que lo mejor sería hacerle, al jugador rival, un marcaje hombre a hombre. Bobby respondió que la marca sería zonal, como en los anteriores partidos.

    ¿Qué habría ocurrido si Robson le hacía caso?, se preguntará Terry Fenwick desnudo, en la soledad del vestuario, con el agua reventándole las sienes.

    En este momento, a las trece horas, doce minutos y veintiséis segundos del mediodía, es él quien ve llegar al jugador con el balón dominado; es él quien cree que dará un pase al centro del área. Fenwick piensa igual que Burruchaga, apoya todo el cuerpo en su pierna derecha para evitar el pase y deja sin candado el flanco izquierdo. El jugador, con un pequeño salto, entra entonces por el hueco libre, pisa el área y encuentra los tres palos.

    «Mierda», le dirá a la prensa Terry Fenwick en 1989, «arruinó mi carrera en cuatro segundos». Dos años después del exabrupto, en 1991, Fenwick pasará cuatro meses en prisión por conducir borracho. Dirá, a mediados de la década siguiente, que no le daría la mano al jugador argentino si lo volviera a ver.

    En esas mismas fechas una de sus hijas cumplirá dieciocho años. Durante la fiesta, Terry Fenwick la encontrará besándose con un argentino en una playa de Trinidad. Reconocerá la identidad del muchacho por una camiseta celeste y blanca con el número diez en la espalda. Fenwick aún no lo sabe, pero en su vejez dirigirá un ignoto equipo llamado «San Juan Jabloteh» en Trinidad y Tobago, un país que nunca jugó un Mundial, pero que tiene playas.

    Fenwick se emborrachará cada día en la arena de esas playas. La tarde del encuentro de su hija con el argentino querrá acercarse al chico para golpearlo. El argentino hará el gesto salir para la izquierda y escapará por la derecha. Fenwick, de nuevo, se comerá el amague.

    Ocho pasos, de cuarenta y cuatro totales, dará el jugador dentro del área, y le bastarán para entender que el panorama no es favorable.

    Hay un rival soplándole la nuca a su derecha, Terry Butcher; otro a su izquierda, Glenn Hoddle, le impide la cesión a Burruchaga; Fenwick se ha repuesto del amague y ahora cubre el posible pase atrás y, por delante, el portero Peter Shilton le cierra el primer palo.

    El norte, el sur y el este están vedados para cualquier maniobra. Son las trece horas, doce minutos y veintisiete segundos del mediodía. Tres horas más en Buenos Aires. Seis horas más en Londres.

    En cualquier ciudad del mundo, a cualquier hora del día o de la noche, intentar el disparo a puerta en medio de ese revoltijo de piernas es imposible, y el que mejor lo sabe es Jorge Valdano, que llega solo, muy solo, por la izquierda.

    Nadie se percata de la existencia de Valdano, ni ahora en el área grande ni durante la escuela primaria, en el pueblo santafecino de Las Parejas.

    Jorge Valdano se sentaba a leer novelas de Emilio Salgari mientras sus compañeros jugaban al fútbol en los recreos, arremolinados detrás de la pelota. El fútbol le parecía un juego básico a los nueve años, pero a los once ocurrió algo: entendió las reglas y supo, sin sorpresa, que los demás chicos no lo practicaban con inteligencia.

    Empezó a jugar con ellos y, mientras el resto perseguía el balón sin estrategia, él se movía por los laterales buscando la geometría del deporte.

    Y fue bueno. Integró dos clubes del pueblo y pronto lo llamaron de Rosario para las inferiores de Newell’s; debutó en primera antes de los dieciocho. A los veinte era campeón mundial juvenil en Toulon. A los veintidós ya había jugado en la selección absoluta.

    Pero en esos años de vértigo nunca amó el juego por encima de todo. Si le daban a elegir entre un partido entre amigos o una buena novela, siempre elegía el libro.

    Hasta ese momento de sus treinta años, Valdano no estaba seguro de haber elegido su verdadera vocación. Por eso ahora, que espera el pase, siente por fin que ese puede ser su destino, que quizá ha venido al mundo a tocar ese balón y colgarlo en la red.

    Sabe que la única opción del jugador es el pase a la izquierda. No le queda otra salida. Mientras pisa el área piensa: «Si no me la da, largo todo y me hago escritor”.

    Pero el jugador entra al área sin mirarlo. Tampoco Butcher, ni Fenwick, ni Hoddle, ni Shilton se enteran de su presencia. Ni siquiera el camarógrafo, que sigue la jugada en plano corto, lo distingue a tiempo.

    En el video, Valdano es un fantasma que asoma el cuerpo completo recién cuando el balón está en el vértice del área pequeña. Jorge Valdano todavía no lo sabe, pero al final de ese torneo comenzará a escribir cuentos cortos.

    No hay enemigo mayor para un atacante que el portero. El resto de los rivales puede usar la zancadilla rastrera o las rodillas para el golpe en el muslo. No importa, son armas lícitas en un deporte de hombres y el agredido puede devolver la acción en la siguiente jugada.

    Pero el portero, el guardavallas, el goalkeeper, el arquero (como el de Lucifer, sus nombres son infinitos) puede tocar el balón con las manos.

    El portero es una anomalía, una excepción capaz de deshacer con las manos las mejores acrobacias que otros hombres hacen con los pies. Y hasta ese día ningún futbolista de campo había logrado devolver esa afrenta en un Mundial.

    Por eso ahora, cuando el jugador pisa el área y mira a los ojos al portero Peter Shilton (camisa gris, guantes blancos), entiende el odio en la mirada del inglés.

    Media hora antes el argentino había vengado a todos los atacantes de la historia del fútbol: había convertido un gol con la mano. La palma del atacante había llegado antes que el puño del guardameta. En el reglamento del fútbol esa acción está vedada, pero en las reglas de otro juego, más inhumano que el fútbol, se había hecho justicia.

    Por eso en este momento culminante de la historia, a las trece horas, doce minutos y veintinueve segundos, Peter Shilton sabe que puede vengar la venganza. Sabe muy bien que está en sus manos desbaratar el mejor gol de todos los tiempos. Necesita hacerlo, además, para volver a su país como un héroe.

    Shilton había nacido en Leicester, treinta y seis años antes de aquel mediodía mexicano. Ya era una leyenda viva, no le hacía falta llegar a su primer y tardío Mundial para demostrarlo.

    Aún no lo sabe, pero jugará como profesional hasta los cuarenta y ocho años. Protagonizará en el futuro muchas paradas inolvidables que, sumadas a las del pasado, lo convertirán en el mejor goalkeeper inglés.

    Sin embargo (y esto tampoco lo sabe) en el futuro existirá una enciclopedia, más famosa que la Britannica, que dirá sobre él:

    «Shilton, Peter: guardameta ingles que recibió, el mismo día, los goles conocidos como ‘la mano de Dios’ y el ‘del Siglo’».

    Ese será su karma y es mejor que no lo sepa, porque todavía sigue mirando a los ojos al jugador argentino que se acerca, y tapa su palo izquierdo como le enseñaron sus maestros.

    Cree que Terry Butcher puede llegar a tiempo con la patada final. «Quizá sea córner», piensa. «Quizá pueda sacar el balón con la yema de los dedos».

    Tampoco sabe que dos años más tarde se publicará en Gran Bretaña un videojuego con su nombre, titulado «Peter Shilton’s Handball», ni que sus hijos lo jugarán, a escondidas, en las vacaciones de 1992.

    Mejor que no conozca el futuro ahora, porque debe decidir, ya mismo, cuál será el siguiente movimiento del jugador. Y lo decide: Shilton se juega a la izquierda, se tira al suelo y espera el zurdazo cruzado. El argentino, que sí conoce el futuro, elige seguir por la derecha.

    Antes de tocar por última vez el balón con su pie izquierdo, a las trece horas, doce minutos y treinta segundos del mediodía mexicano, el jugador argentino ve que ha dejado atrás a Peter Shilton; ve que Jorge Valdano arrastra la marca de Terry Fenwick; ve que Peter Raid, Peter Beardsley y Glenn Hoddle han quedado en el camino; ve a Terry Butcher que se arroja a sus pies con los botines de punta; ve a Jorge Burruchaga que frena su carrera con resignación; ve a Héctor Enrique, todavía clavado en la mitad del campo, que cierra el puño de la mano derecha; ve a su entrenador que salta del banquillo como expulsado por un resorte y al otro entrenador, el rival, que baja la mirada para no ver el final del avance; ve a un hombre pelirrojo con una pipa humeante en la primera bandeja de las gradas; ve la línea de cal de la portería contraria y recuerda el rostro del empleado que, durante el entretiempo, la repasó con un rodillo; ve nítidamente a su hermano el Turco que, con siete años, le echa en cara un error que cometió en Wembley en un jugada parecida, ve los labios sucios de dulce de leche de su hermano cuando dice:

    «La próxima vez no le pegues cruzado, boludito, mejor amagále al arquero y seguí por la derecha».

    Ve el rostro de su hermano con la luz de la cocina donde ocurrió la escena, ve la picardía con que lo miraba; ve, detrás del arco, un cartel que dice Seiko en letras blancas sobre fondo rojo; ve las uñas pintadas de verde de su primera novia, el día que la conoció, y ve a esa misma chica, ya mujer, amamantando a una niña; ve una pelota desinflada y se ve a él mismo, con nueve años, que intenta dominarla; ve a su madre y a su padre que arrastran, con esfuerzo, un enorme bidón de kerosén por una calle de tierra en la que ha llovido; ve una taquilla, en un vestuario de La Paternal, que lleva su nombre y su apellido en letras flamantes, ve su orgullo adolescente al leer por primera vez su nombre y su apellido en la taquilla; ve un estadio, sus tablones de madera, y ve también que un día el estadio entero, y no solo la taquilla, llevará su nombre.

    El jugador argentino ha controlado el aire de sus pulmones durante nueve segundos, y ahora está a punto de soltar todo el aire de un soplido.

    Al revés que todos los rivales y compañeros que ha dejado atrás, él puede respirar con su pierna izquierda, y también puede intuir el futuro mientras avanza con el balón en los pies.

    Ve, antes de tiempo, que Shilton se arrojará a la derecha; ve la intención segadora de Terry Butcher a sus espaldas, se ve a él mismo, muchos años más tarde, con un nieto en los brazos, visitando la entrada del Estadio Azteca donde se levanta una estatua de bronce sin nombre: solo un jugador joven con el pecho inflado, un balón en los pies y una fecha grabada en la base: 22 de junio de 1986; ve una rave en Londres donde dos chicos de quince años escapan de una multitud que se burla; ve un departamento en penumbras donde solo hay una mesa, dos amigos y un espejo sobre la mesa; ve a una muchacha en una playa del trópico que se deja besar por un chico que lleva puesta una camiseta argentina; ve un enjambre de periodistas y fotógrafos a la salida de todos los aeropuertos, de todas las terminales, de todos los estadios y de todos los centros comerciales del mundo; ve a un niño embobado con un videojuego en la ciudad de Leicester, mientras su hermano vigila por la ventana que no aparezca el padre; ve el cadáver de un hombre viejo que ha muerto en Ginebra ocho días antes de ese mediodía, un hombre que también ha visto todas las cosas del mundo en un único instante.

    Ve Fiorito de día; ve Nápoles de tarde; ve Barcelona de noche.

    Ve el estadio de Boca a reventar y él está en el medio del campo pero no lleva un balón en los pies, sino un micrófono en la mano; ve a un anciano en el aeropuerto de Cartago, que espera a su hijo en el último vuelo desde México, para abrazarlo y consolarlo; ve un tobillo inflamado; ve a una enfermera de la Cruz Roja, regordeta y sonriente; ve todos los goles que ha hecho y los que hará; ve todos los goles que ha gritado y los que gritará en su vida entera; se ve, con cincuenta y tres años, mirando desde el palco la final del mundo en el estadio Maracaná; ve el día que verá a su madre por última vez; ve la noche en que verá por última vez a su padre; ve crecer a todos los hijos de sus hijos; ve los dolores de parto de una mujer que está a punto de parir un niño zurdo en Rosario, un año y dos días más tarde de ese mediodía mexicano; ve un espacio mínimo, imposible, entre el poste derecho y el botín de Terry Butcher.

    Cierra los ojos. Se deja caer hacia adelante, con el cuerpo inclinado, y se hace silencio en todo el mundo.

    El jugador sabe que ha dado cuarenta y cuatro pasos y doce toques, todos con la zurda. Sabe que la jugada durará diez segundos y seis décimas. Entonces piensa que ya es hora de explicarle a todos quién es él, quién ha sido y quién será hasta el final de los tiempos.

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  • Por una

     

    MEMORIA HISTÓRICAEl PCE se suma a la querella argentina contra los crímenes del franquismoEL PCE ha remitido una relación de más de 30.000 personas represaliadas por el franquismo, desaparecidos, ejecutados extrajudicialmente o por condenas puestas por consejos de guerra sumarios.

    El Partido Comunista de España (PCE) se ha personado como parte querellante en la causa judicial que se sigue en la República Argentina para determinar responsabilidades penales por los crímenes de genocidio y lesa humanidad perpetrados en España por el régimen franquista. Este proceso penal fue iniciado por víctimas del franquismo a consecuencia de la inactividad judicial, y por tanto impunidad, en que han quedado estos crímenes en España, tras la decisión del Tribunal Supremo de paralizar cualquier investigación judicial que se siguiera sobre estos hechos criminales en los juzgados españoles, alegando para ello el lamentable y alegal argumento de que la Ley de Amnistía otorgada por el Parlamento en 1978 respecto a los delitos políticos tipificados y perseguidos por Franco, también habría tenido el efecto de amnistiar los delitos contra la humanidad cometidos por el régimen franquista. El Tribunal Supremo obviaba así tanto el concreto contenido de la Ley de Amnistía –que en absoluto establece entre los delitos políticos amnistiables los crímenes cometidos por el franquismo, delitos que nunca habrían sido políticos- como la legislación y jurisprudencia interna e internacional que proscriben y hace jurídicamente inviable cualquier amnistía o indulto respecto a crímenes internacionales como son el genocidio y el delito de lesa humanidad.El pasado mes de mayo de 2013 el PCE procedió a designar el equipo de abogados que ejercerá su representación en la causa, equipo integrado por los abogados de la Liga Argentina de los Derechos del  Hombre que ya son parte de la causa, y que estará coordinado por el abogado penalista argentino y defensor de los derechos humanos Doctor Héctor Masquelet, sobrino nieto de Carlos Masquelet Lacaci, general del Ejercito de la II República, quien fuera Jefe del Estado Mayor Central del Ejército, elegido por Azaña y Ministro de Guerra en los gobiernos de este último, militar que una vez iniciada la Guerra Civil Española tuvo una destacada participación en la fortificación de Madrid, desempeñándose posteriormente, tras alcanzar edad de retiro, como jefe de la Comisión de Fortificaciones del Ejercito republicano hasta el final del conflicto.EL PCE ha procedido a remitir una relación de más de 30.000 personas represaliadas por el régimen franquista, desaparecidos, ejecutados extrajudicialmente o a consecuencia de condenas puestas por consejos de guerra sumarios en su inmensa mayoría, pero también represaliados internados en centros de reclusión y campos de trabajo. Ya remitió una relación de diecinueve gobernadores civiles y doce diputados del Frente Popular, pertenecientes muchos de ellos a Izquierda Republicana –partido integrante de Izquierda Unida-, ejecutados en los días inmediatamente posteriores al golpe de estado franquista.Tras efectuarse la personación en la causa penal, el Archivo Histórico del PCE ha comenzado una tarea de investigación y recopilación de datos personales de militantes del Partido que fueron encarcelados, torturados o represaliados durante el franquismo con especial atención a los casos más recientes, con la intención de procurar identificar igualmente a victimarios y represores que aún puedan comparecer ante los tribunales para dar cuenta de sus crímenes. Animamos a los distintos comités del Partido y a todos aquellos que puedan y deseen aportar datos de familiares, camaradas o conocidos que hubieren sido represaliados durante la dictadura, a que hagan llegar la información de que disponen al Comité Federal del PCE, con el fin de incorporar dicha información en forma de acusaciones en la causa judicial que se sigue en el país hermano.

    Desde las Secretarías de Movimiento Republicano y Memoria Histórica y de Derechos Humanos y Libertades del PCE, se viene coordinando la actividad relativa a esta querella, tanto en su vertiente de atención al proceso penal seguido en Argentina, como respecto al necesario apoyo político, social e institucional que la querella argentina debe recabar en nuestro país, apoyo cuyo ejemplo más reciente ha sido la aprobación por el Parlamento Vasco de una moción de apoyo a la causa tramitada en Argentina, acuerdo que contó con el voto favorable de todas las fuerzas políticas vascas salvo el Partido Popular y Unión Progreso y Democracia (UPD), partidos que siguen sin encontrar motivos para condenar al franquismo.

    También el Grupo Parlamentario de IU en la Junta General (Parlamento) de Asturias acaba de presentar una propuesta para que este órgano legislativo apruebe en septiembre una moción de apoyo al proceso judicial seguido en Argentina.

    El PCE reitera su apoyo irrestricto a todas aquellas plataformas de recuperación de la Memoria Histórica y de lucha contra la impunidad de los crímenes del franquismo, que vienen trabajando tanto para acabar con esta lacra en nuestro país como para conseguir que la causa iniciada ante los tribunales argentinos llegue a juzgar a los represores franquistas: Máxime siendo consciente de las distintas maniobras que viene realizando el Gobierno del Partido Popular, pareciera que con el apoyo activo de Felipe González, para impedir la colaboración judicial española con este procedimiento penal así como para impedir también la normal actividad de la justicia argentina respecto a la toma de declaraciones de testigos y víctimas españolas para ser incorporadas a la causa. Solo así puede entenderse la reciente oposición del Ministerio de Asuntos Exteriores español a que en la embajada de Argentina en Madrid se tomaran, mediante videoconferencia y con presencia de funcionarios judiciales argentinos, decenas de declaraciones de víctimas a las que la justicia española les niega el derecho a acceder a la verdad, la justicia y la reparación por estos gravísimos crímenes. Para nuestra vergüenza, España sigue siendo el segundo país del mundo, tras Camboya, con más ejecutados extrajudicialmente aún en fosas

  • Contra el retorno de la teoría de los dos demonios

    Contra la vuelta de la “Teoría de los Dos Demonios” de la mano del proyecto de indemnización por los hechos ocurridos en Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa de 1975,  que equipara el terrorismo de Estado con las luchas populares por la democracia verdadera y la liberación nacional; los que son,  por su naturaleza, incomparables ética, política y jurídicamente.

     

    Impidamos la sanción por el Senado Nacional del  respectivo proyecto de ley que se tratará el 31 de julio

     

    Declaración de organismos de Derechos Humanos

     

    El 28 de noviembre de 2012, con 135 votos a favor y apenas 18 en contra, la Cámara Baja aprobó y dispuso girar al Senado un proyecto de ley presentado por diputados radicales y peronistas de Formosa que pretende  indemnizar a víctimas del ataque que la Organización Montoneros realizó al Regimiento de Infantería de Monte 29, en los suburbios de la ciudad de Formosa en 1975; los cuales, como corresponde legalmente ya recibieron en su momento la indemnización establecida para los funcionarios publicos fallecidos en actividad.

    El proyecto sancionado implica un  retroceso significativo en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, contrario al espiritu de nuestra lucha y emparentado con la sanción de los decretos 156 y 157 del gobierno alfonsinista que establecieron el juzgamiento penal a los responsables de las organizaciones político militares y a los jefes de las Juntas que integraron los sucesivos gobiernos dictatoriales genocidas. Ese fue el inicio de un esquema oficial tendiente a circunscribir la cuestión de  las violaciones sistemáticas de derechos humanos a los militares, exceptuando cómplices e instigadores civiles, religiosos y de toda índole comprometidos con el plan político, cultural y económico del terrorismo de Estado. Para ello se legitimó   la “teoría de los dos demonios”, institucionalizado en el prólogo que Ernesto Sábato diera al informe “Nunca Más” de la CONADEP.

    La inmensa conquista popular que significó la anulación en 2003 de las leyes de impunidad y la reapertura de las causas por los crímenes de lesa humanidad permitió hacer valer  una prolongada normativa y jurisprudencia supranacional, constitucional y local que estableció la imposibilidad de equiparar en cuanto a consecuencias y calificación la acción represiva y terrorista del Estado con los actos de particulares. La aprobación de este proyecto contrario a los valores de Memoria, Verdad y Justicia se inscribiría entonces en el marco de un revanchismo de los sectores de derecha que pretenden desoír y borrar los importantes avances logrados con el juicio y castigo a algunos de los responsables del genocidio de los últimos años; revanchismo derechista que es aceptado por sectores  “oficialistas” y “opositores” en aras de una supuesta equidistancia de “la violencia”; en una concesión que nos hace retroceder décadas en los debates latinoamericanos.

    Ante la nueva puesta en marcha de la construcción del olvido, conviene recordar que el derecho a la rebelión popular es acaso el primero de los derechos de los pueblos consagrados en el mismo prologo de la Declaración de la ONU sobre los Derechos Humanos de 1948, cuando dice “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.   La propia Iglesia de Roma, conmovida por las tensiones desatadas por la Revolución Cubana y las luchas populares de la región, afirma en 1965 en el documento final del Concilio  Vaticano II: “la violencia originaria, raíz y principio de todas las demás violencias sociales, es la llamada violencia estructural, la injusticia de las estructuras sociales, sancionada por un orden legal injusto y orden cultural ideologizado, que como tales constituyen la institucionalización de la injusticia”.   O como escribió en el 2006, el Dr. Eduardo Luis Duhalde -entonces Secretario de Derechos Humanos de la Nación-: “es inaceptable pretender justificar el Terrorismo de Estado como una suerte de juego de violencias contrapuestas, como si fuera posible buscar una simetría justificatoria en la acción de particulares frente al apartamiento de los fines propios de la Nación y del Estado que son irrenunciables”.

    Por todo ello, llamamos a todo el movimiento de DDHH, las fuerzas populares, progresistas y democráticas de nuestra sociedad a evitar que el Senado convierta en ley el proyecto en cuestión.

    1. LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE…LADH
    2. MOVIMIENTO ECUMENICO POR LOS DERECHOS HUMANOS…MEDH
    3. SERVICIO PAZ Y JUSTICIA  SERPAJ
    4. COMISION POR LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA DE  CAMPO DE MAYO
    5. HERMAN@S DE DESAPARECIDOS POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA
    6. ASOCIACION EX DETENIDOS DESAPARECIDOS…AEDD
    7. MADRES Y FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS DE JUJUY
    8. H.I.J.O.S. ESCOBAR- CAMPANA- ZÁRATE
    9. ASAMBLEA PERMANENTE POR LOS DERECHOS HUMANOS DE SAN LUIS…APDH
    10. ASAMBLEA PERMANENTE POR LOS DERECHOS HUMANOS ROSARIO….APDH
    11. SECRETARIA DE DERECHOS HUMANOS – FUBA
    12. CTA DE LOS TRABAJADORES MESA NACIONAL
    13. UNIÓN POR LOS DERECHOS HUMANOS LA PLATA, EX-DETENID@S DESAPARECID@S, FAMILIARES Y COMPAÑER@S
    14. COMISIÓN POR LA MEMORIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA DE ZONA NORTE
    15. MESA DE INVESTIGACIÓN Y ACCIÓN CONTRA LA TRIPLE A
    16. COMISIÓN DE APOYO A LOS JUICIOS – BAHÍA BLANCA
    17. COLECTIVO MEMORIA MILITANTE…CMM
    18. ASOCIACIÓN CIVIL PROFESIONALES LATINOAMERICANOS/AS CONTRA EL ABUSO DE PODER
    19. UNIÓN CULTURAL ARMENIA
    20. JUVENTUD DE LA UNIÓN CULTURAL ARMENIA
    21. FRENTE PATRIOTICO SANMARTINIANO GUEVARISTA
    22. FUNDACION INVESTIGACIONES SOCIALES Y POLITICAS
    23. MAREA POPULAR-MOVIMIENTO POR EL CAMBIO SOCIAL
    24. LA MELLA- PRESIDENCIA FUBA
    25. PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES
    26. MOVIMIENTO EVITA LUJÁN, BUENOS AIRES.
    27. ASAMBLEA DE TORTUGUITAS
    28. FRENTE DE RESISTENCIA NACIONAL (CONVOCATORIA POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y SOCIAL – MILITANTES POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA – MILITANCIA GUEVARISTA – MOVIMIENTO BRAZO LIBERTARIO – INDEPENDIENTES EN EL FRENTE DE RESISTENCIA NACIONAL).
    29. FUNDACIÓN CASA GRANDE  )
    30. ASOCIACIÓN CIVIL SERVICIO PARA LA EQUIDAD SOCIAL
    31. ASOCIACIÓN EX PRESOS POLÍTICOS DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES
    32. CASA DE LAS MADRES JUJUY,
    33. CESS (CENTRO DE ESTUDIOS SOCIALES Y SINDICALES) DEPENDIENTE DEL SITOSPLAD (CTA)
    34. MOVIMIENTO SOCIAL Y CULTURAL TUPAJ KATARI
    35. MADRES,HIJOS Y FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS DE JUJUY
    36. CÁTEDRA LIBRE DE DERECHOS HUMANOS UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA SJB
    37. AGRUPACIÓN INTEGRACIÓN  EX PRESOS POLITICOS DE CÓRDOBA
    38. IZQUIERDA REVOLUCIONARIA
    39. PARTIDO COMUNISTA
    40. FEDERACION JUVENIL COMUNISTA
    41. ICUF  (IDISHER CULTUR FARBAND / FEDERACION DE ENTIDADES CULTURALES JUDIAS DE LA ARGENTINA
    1. NORA CORTIÑAS, MADRE DE PLAZA DE MAYO (L.F.)
    2. ADRIÁN LOMLOMDJIAN, DIRECTOR DE LA VOZ ARMENIA
    3. ADRIANA CHEIN 13080940
    4. ALBERTO MENDES DNI 4632897 MEDICO
    5. ALBERTO TESZKIEWICZ DNI 10130397
    6. ALEJANDRO ANGEL OLMEDO DNI.10.691.804
    7. ALEJANDRO ERNESTO ASCIUTTO
    8. ALICIA CRISTINA BELLO DNI 10392779
    9. ALICIA VALENZUELA. DNI. 10432128 .SECRETARIA PARTIDO COMUNISTA RÍO NEGRO
    10. ANA EMILIA DEL POZO DNI 4.676.669
    11. ARÉVALO CRISTINA, DNI 10.775.437, CABA
    12. ARQUIOLA EMILIO E. DNI 7.975.179, CABA
    13. BEATRIZ RAJLAND VICE PDTA FISYP
    14. BENITEZ ARMANDO ATILIO, DNI 11.653.870 – CHACO
    15. BENITEZ ARMANDO SILVIO, DNI 37262492 – CHACO
    16. CARLOS AGUSTIN LARA
    17. CARLOS MENASSE-154-4407007
    18. CARLOS PETRONI, QUERELLANTE CAUSA TRIPLE A
    19. CARLOS PONCE DE LEON
    20. CARLOS ZORZOLI, MILITANTE DDHH
    21. CARMEN INÉS LERA, NI 12.353.868, HERMANA DE DETENIDOS DESAPARECIDOS
    22. CASTRO,RAÚL ALBERTO DNI  10187479, ROSARIO
    23. CLAUDIA ABRAHAM DNI: 16.674.107  DOCENTE
    24. COMISION DE DERECHOS HUMANOS HOSPITAL POSADAS
    25. DANIEL CAMPIONE SECRETARIO FISYP
    26. DAVID ARNALDO LEIVA-ABOGADO PTTE ASOCIACION «ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA SALTA»-PERSONERIA JURIDICA 320
    27. DONDERO FERNANDO    DNI 11182914 – PCIA. BUENOS AIRES
    28. DR. LINDOLFO BERTINAT, ROSARIO,
    29. ELENA PANELLA – DNI: 11.166.802
    30. ERNESTO DANIEL ZEITLIN: D.N.I. 10.201.990
    31. ESTEFANÍA GABRIELA GONCZAR, MILITANTE DEL PARTIDO COMUNISTA EN RIO NEGRO, ESTUDIANTE.
    32. ESTELA PEREYRA
    33. FERMIN RIVERA DNI 11194299 MIEMBRO DE LA AGRUPACION INTEGRACION DE EX PRESOS POLITICOS DE CORDOBA
    34. GABRIELA GIMENEZ 31977686
    35. GÓMEZ LILIANA,  DNI 11448023, ROSARIO –
    36. GONZÁLEZ CARLOS ALBERTO, D.N.I. 10.916.641, CABA
    37. GRACIELA ITURRASPE DIPUTADA NACIONAL UNIDAD POPULAR
    38. GRACIELA LEONOR BERTON DNI 14653057
    39. GUILLERMO A. ROBAINA – PARTIDO COMUNISTA DE BAHIA BLANCA DNI 16.998.092
    40. GUSTAVO MOLFINO DNI 14596275
    41. HERMAN SCHILLER, PERIODISTA»LEÑA AL FUEGO» Y «AGUANTANDO DE PIE».
    42. HORACIO ÇARO DNI14287781
    43. HUGO BLASCO- SECRETARIO DDHH CTA NACIONAL Y SECRE. GRAL AJB.
    44. INES IRENE PEÑA…..PRESIDENTA DE MADRES Y  FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS  DE JUJUY
    45. INES ISAGUIRRE, SOCIOLOGA, MIEMBRO DE LA PRESIDENCIA DE LA APDH NACIONAL
    46. JOSE BECERRO LADH ZONA NORTE GRAN BUENOS AIRES
    47. JUAN «EL NEGRO» ARGUELLO DNI 5526728 DIRIGENTE DE LA ASOCIACION BANCARIA EX PRESO POLITICO 75/84
    48. JULIO GAMBINA PDTE FISYP
    49. KARINA PEREZ    HIJOS ZARATE CAMPANA ESCOBAR
    50. LEDESMA FRANCISCO ALBERTO, DNI 10.455.356, NEUQUÉN
    51. LELIA FERRARESE, DNI 4.920.858 ROSARIO
    52. LEO VÁZQUEZ, PERIODISTA, INVESTIGADOR RADIO MADRE AM 530 (LA RADIO DE LA ASOCIACIÓN MADRES DE PLAZA DE MAYO)    DNI 27778392
    53. LILIANA GARCIA DNI  12022530
    54. LÓPEZ STELLA MARIS, DNI 22.131.587, CHACO –
    55. MARCELA GUDIÑO DNI: 20411327 MILITANTE DE DDHH. HERMANA DE JULIO JORGE GUDIÑO DETENIDO DESAPARECIDO
    56. MARÍA ADELA ANTOKOLETZ QUERELLANTE CAUSA ESMA
    57. MARIA CASALINS…TRABAJADORA DEL IEM Y DEL COLECTIVO DAR ABASTO
    58. MARIA CLARO EX PRESA POLITICA -ARTISTA PLASTICA- C..A.B.A.
    59. MARTIN ALMADA, PREMIO NOBEL ALTERNATIVO DE LA PAZ Y MIEMBRO DEL COMITÉ EJECUTIVO DE LA ASOCIACION AMERICANA DE JURISTAS (AAJ).
    60. MIRTA SGRO  DNI 5758241
    61. MYRIAM CARSEN,  DNI 18689088
    62. NANCY A.LORENZ
    63. NATALIA GARCIA,  MIEMBRO INTEGRANTE DE LA MURGA OKUPANDO LEVITAS  MILITANTE DEL ESPACIO JUICIO Y CASTIGO ROSARIO  DOCENTE Y VOLUNTARIA DEL MUSEO DE LA MEMORIA DE ROSARIO  SOBRINA DE EDUARDO BRACACCINI, MILITANTE POPULAR ASESINADO POR LA PATOTA DE FECED EL 25 DE JULIO DE 1977
    64. NORA JIMENO DNI14206072
    65. NORMA BLANCA FERNANDEZ – DOCENTE – SIERRA DE LA VENTANA – PCIA. DE BS. AS.
    66. ORLANDO SOSA DNI11083304 CONCEPCION DEL URUGUAY ENTRE RIOS
    67. PABLO LLONTO, PERIODISTA Y ABOGADO EN CAUSAS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD
    68. PAOLA GARELLO            HIJOS ZARATE CAMPANA ESCOBAR
    69. PATRICIA ANTELO 13588440
    70. PILAR VENDRELL – PSICÓLOGA  (PLCAP)
    71. RICARDO POGGIO, EQUIPO DE INVESTIGACION DE EX CCD. AUTOMOTORES ORLETI   (IEM)
    72. RODOLFO DE LA PUENTE
    73. ROGELIO ROLDÁN, MIEMBRO DEL CC DEL PCA – DNI 10702729
    74. SILVIA BARANTES
    75. SILVIA M. RIVERA
    76. SILVIA SALAMONE-D.N.I. 10.682.222- CÓRDOBA
    77. SOFÍA BELAUSTEGUI     HIJOS ZARATE CAMPANA ESCOBAR
    78. SYLVIA SCHULEIN, DNI 6.711753
    79. VÍCTOR OSVALDO GARCÍA  DNI: 10992811
    80. VÍCTOR REGALADO, PERIÓDICO EL INDEPENDIENTE
    81. PATRICIO TORNE DNI 12047237
    82. MARÍA JULIA BIHURRIET – DNI Nº 13.974.064
    83. PEDRO CAZES CAMARERO DNI 4.539.331
    84. JORGE A RICHAR…..FUNDACION CASA GRANDE
    85. CARLOS G. SPINAZZOLA…FUNDACION CASA GRANDE
    86. DOLORES FERREIRO RIVAS)…. ASOCIACIÓN CIVIL SERVICIO PARA LA EQUIDAD SOCIAL
    87. ANA TESTA  DNI 11028402
    88. ADRIANA SONIA TABOADA  DNI 13.995505
    89. ANA MARIA AVALOS GOYCOOLEA  DNI 9.3969041
    90. JORGE FONTANALS DNI 4.623.585
    91. CRISTINA BARTOLUCCI
    92. BENJAMIN ANTONIO DNI 9.3277160
    93. ALEJANDRA SWARIMSKY
    94. CRISTINA ZUKER DNI 5.652.029
    95. ANA BINSTOCK  DNI 25226380
    96. SILVIA TOLCHINSKY  PASAPORTE  5889052
    97. CIRO ANNICCHIARICO  ABOGADO SDHN  DNI  10.149.509
    98. ERNESTO FRANCISCO LOMBARDI DNI 8528334
    99. SUSANA BEATRIZ LOMBARDI DNI 24.657.973
    100. MICAELA ELISA LOMBARDI DNI 26.077542
    101. JUAN ENRIQUE LOMBARDI  DNI 30085373
    102. GRACIELA NAVARRO DNI 12817476
    103. MARIA FERNANDA GARCIA DNI 33921.892 ABOGADA SDHP
    104. PABLO FERNÁNDEZ  DNI 2543692 MIEMBRO COMISIÓN DIRECTIVA SUTEBA LA MATANZA
    105. MARTIN LIVOLTI ABOGADO, ASESOR JURÍDICO DEL MOVIMIENTO CAMPESINO LIBERACIÓN.
    106. MARIA CRISTINA GUERRA EX DESAPARECIDA  MANSION SERE
    107. PATRICIA RINDERKNECHT DNI,,18257152
    108. JORGE MARCELO ZURRIAN DNI,,8539197
    109. RENE H FLORESDNI 12286881.
    110. RUBEN MILSTEIN DNI 7590208
    111. GUSTAVO MORENO DNI,,22061641.
    112. ABALBY IMILS PABLO  DNI 21671872 HIJOS ZONA OESTE
    113. MARCOS RODRIGO AVELLANEDA ,DNI  28053004.
    114. ETHEL ESTELA AVELLANEDA ,,,,,,,.
    115. IRIS ETELVINA PEREYRA   ,DNI 3557783
    116. MARIO ARIEL RAMIREZ
    117. RAMON LOBO,DNI 6308654, EX DETENIDO OBRERO METALURGICO DE LA MULTINACIONAL FIAT CONCORD DE SAUCE VIEJO SANTA FE.
    118. GUSTAVO TERES SECRET GRAL CTA ROSARIO.
    119. GERARDO CAVIGLIA  ABOGADO
    120. JUAN QUINTANA….ASAMBLEA DE TORTUGUITAS
    121. ARQ. MARCOS GRAZIANO, ROSARIO
    122. TILSA ALBANI MADRE DE DANIEL CROSTA ALBANI  DESAPARECIDO  ABOGADA DE DDHH
    123. MARCELO “NONO” FRONDIZI – CTA DE LOS TRABAJADORES MESA NACIONAL
    124. GUILLERMO VARELA – CTA DE LOS TRABAJADORES MESA NACIONAL
    125. RUBEN FANESI – CTA DE LOS TRABAJADORES MESA NACIONAL
    126. MARTIN GONZALEZ – CTA DE LOS TRABAJADORES MESA NACIONAL
    127. CARLOS PEUCHOT – CTA DE LOS TRABAJADORES MESA NACIONAL
    128. MARIA OTHEGUI – CTA DE LOS TRABAJADORES MESA NACIONAL
    129. PATRICIO ECHEGARAY.
    130. MARIO ALDERETE.
    131. SALVADOR  CAPUTO.
    132. ROGELIO DE LEONARDI.
    133. MARCOS FINOCHIETTI.
    134. JORGE FLORIDIA.
    135. ALEJANDRO FORNI.
    136. PASCUAL GUGLIELMOTI.
    137. LEONARDO  JUAREZ.
    138. VICTOR KOT.
    139. JOSE L. LIVOLTI.
    140. HORACIO  LOPEZ.
    141. SONIA LOPEZ .
    142. EMILIA SEGOTTA.
    143. MARTIN SEQUEIRA.
    144. JUAN C. SERRA.
    145. MIRIAN SONATTI.
    146. JUAN C. SORBELLINI.
    147. PABLO RIOS .
    148. JOSE URRELLI.
    149. RAFAEL VILLARREAL.
    150. MARCOS CAMPOS .
    151. ATHOS FAVA .
    152. ROBERTO VALLARINO.
    153. ALEJANDRO MILOCCO.
    154. CRISTINA TORRES. DNI 10019682. EX PRESA POLÍTICA Y MILITANTE DDHH
    155. CARLOS AGUSTÍN LERA DNI 16830219
    156. ANA SALAMONE.   D.N.I 12.812.832
    157. GLORIA CANTELORO  D.N.I. 13.167.815
    158. NORMA LILIANA  RAMLJAK INTEGRANTE DE PROFESIONALES LATINOAMERICANOS CONTRA EL ABUSO DE PODER
    159. GUSTAVO FONTANALS
    160. LISANDRO RAUL CUBAS
    161. ROSARIO QUIROGA
    162. NORMA NOEMÌ BARROS DNI 4 552 085.
    163. DORA APO
    164. LEONARDO ROSALES   JUJUY
    165. GABRIEL BRAGUINSKY  DNI 12.491.346
    166. CARLOS PERRO SANTILLAN   JUJUY
    167. MARIA EUGENIA VILLADA   JUJUY
    168. MARGARITA NOIA – SECRETARIA DE DDHH DE LA CTA CAPITAL
    169. ALICIA BONET-KRUEGER PRESIDENTA DEL .COLECTIVO ARGENTINO POR LA MEMORIA. FRANCIA
    170. TERESA OLIVERI, LADH DE SAN RAFAEL

    se puede adherir enviando correo a prensadelaligaporlosddhh@gmail.com


  • Imagen Tras la decisión del gobierno nacional de designar al general de división
    César Milani como Jefe del Estado Mayor del Ejército y su correspondiente
    solicitud de ascenso, se han hecho públicas las denuncias en su contra de
    organismos de DD.HH. y sobrevivientes de La Rioja

    Estas denuncias se centran en la desaparición de Alberto Agapito Ledo,
    conscripto subordinado de Milani, quien habría instruido el sumario por
    supuesta deserción (es decir, la falsa investigación destinada a encubrir
    la desaparición forzada del conscripto) y el testimonio de un sobreviviente
    torturado (Ramón Alfredo Olivera) acerca de la participación de Milani en
    su interrogatorio.

    Estas denuncias y testimonios no pueden ser desoídos. La voces de los
    sobrevivientes y de otros testigos del genocidio constituyen uno de los
    sostenes fundamentales en  la lucha contra la impunidad, ninguna de cuyas
    etapas (desde la CONADEP y el juicio a las Juntas hasta los juicios
    actuales) habría sido posible sin la activa participación de quienes se
    atrevieron a exponer lo sucedido, venciendo la lógica desconfianza en el
    aparato judicial y, en muchos casos, a pesar de la falta de resultado, como
    nos muestra el tiempo transcurrido sin que se hayan investigado seriamente
    la desaparición de Ledo y los delitos cometidos contra Olivera.

    Es público y notorio que, ante el accionar clandestino del Estado
    terrorista, en muchos casos sólo los testimonios han permitido la
    identificación y condena de los genocidas.

    Pero, además, en este caso las denuncias encuentran sustento en los
    antecedentes del general Milani, quien ha reconocido su participación
    durante algunos meses del año 1976 en el “Operativo Independencia” (es
    también conocida su  actual condición de oficial de inteligencia, desde
    fecha no precisada).

    La participación en el “Operativo Independencia”, uno de los
    focos en los que se concentró el genocidio (ya desde las postrimerías del
    gobierno de Isabel Perón y sus colaboradores), es un factor que por sí sólo
    debería llevar a la investigación acabada de la participación del entonces
    subteniente Milani. Debe tenerse en cuenta que cada una de las tareas
    realizadas en el marco de ese operativo formaba parte del plan integral de
    aniquilamiento. Las tareas de “apoyo a la población” tenían la función
    esencial de generar consenso para la actuación militar, indispensable para
    el desarrollo de la porción coercitiva del plan. Y el rol de esas acciones
    fue determinante para que, posteriormente, el general genocida que
    representaba a la dictadura en la provincia de Tucumán se transformara en
    gobernador electo de esa provincia. Difícilmente podía un oficial del
    Ejército desconocer en qué consistía el “Operativo Independencia” y la
    existencia de decretos secretos ordenando el aniquilamiento de sus enemigos
    no puede ser invocada, ya que la obediencia debida a órdenes contrarias al
    derecho de gentes es inaceptable y cualquier intento de justificar el
    “Operativo Independencia” sería una peligrosa recaída en la teoría de los
    dos demonios.

    Como es sabido, el rol de la inteligencia militar consiste en
    obtener información acerca del enemigo para planear operaciones futuras o
    modificar las que se encuentran en curso. En el marco del terrorismo de
    Estado, esa tarea de “obtención de información” estaba estrechamente
    vinculada a los secuestros, torturas y desaparición forzada de las personas
    que los ejecutores del genocidio consideraban como enemigos o simpatizantes
    de sus enemigos. Por ende, quien haya revistado en esas áreas es altamente
    sospechoso de haber cumplido un rol relevante del terrorismo de Estado.

    Por estos motivos, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre considera
    que tanto las denuncias de los sobrevivientes como las que a lo largo de
    tantos años han recopilado los organismos de DD.HH. deben ser tenidas en
    cuenta y no ser acalladas por conveniencias políticas de ninguna índole, ya
    que cualquier concesión que llevara a la impunidad de un genocida sería un
    retroceso en el largo e intrincado camino hacia la verdad y la justicia.

    Por ende, nos unimos al reclamo de que sea rechazado el
    tratamiento del ascenso del entonces subteniente Milani , éste sea pasado a
    retiro ante la gravedad y seriedad de las acusaciones y, asimismo, se den a
    publicidad la totalidad de sus legajos y se realice una investigación
    profunda y seria acerca de la responsabilidad de este militar durante el
    ejercicio del terrorismo de Estado, tanto en el marco del “Operativo
    Independencia” como en sus restantes destinos.

    LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE

    Bs.As. Julio 22 de 2013


    *Liga Argentina por los Derechos del Hombre*

    *CORRIENTES 1785- 2ºC  *(1042)  Buenos Aires República Argentina

    w <https://www.facebook.com/somoslaliga>ww.laladh.wordpress.com

    Tel./Fax:011-54-43713939

    Asociación Civil fundada el 20 de diciembre de 1937.

    Miembro fundador de la Federación Internacional por los Derechos del
    Hombre, organismo no gubernamental con asiento permanente en la Comisión de
    Derechos Humanos de las Naciones Unidas y acreditado ante el Consejo de
    Europa.

  • Un vaso de agua

     

    Mi vieja era hija de un ferroviario rosarino, inmigrante judío de la Rusia, y de otra rusita del lado de Odessa.   Nació en Rosario y fue una de las pocas de su familia que terminó el secundario. Trabajó unos años en Casa Gessel, especializada en artículos para bebé y como se estilaba en la época, dejó de hacerlo cuando se casó con mi papá y se fueron para Santa Fe, abandonando todo lo conocido por ella.

    Valiente la Flora

    Adoptó la religión de mi viejo que era ateo y en casa nunca supimos lo que era una ceremonia religiosa, aunque si nos bautizaron a los tres y se respetaba el calendario gastronómico, los kniches, el guefilte fish, el leikaj y los pepinos agridulces.

    Aunque mi viejo había sido militante sindical y revolucionario, cuando llegó a Rosario solo hacía actividad social en una entidad de la colectividad que no era sionista y ellos llamaban judeo progresista.  A lo mejor por eso, cuando me afilié a la Fede en el 68 no le gustó nada y lo primero que decidió fue que el que no estaba a la hora en que ella servía la cena, se tenía que cocinar solo. Y así aprendí a freír milanesas y calentar los canelones.  Pero no importaba cuántos fueran los compañeros que vinieran a comer, para ella era como una fiesta paisana y hacía toneladas de milanesas, ravioles y torta de ricota.

    Tampoco le gustó mucho cuando le dije que me iba un año fuera del país, apenas anotado en la Tecnológica, pero me dejó ir y después se fue acostumbrando.  Claro que no pensaba lo que le venía encima.

    El 23 de marzo del 76, como a las ocho de la noche llegó de Rosario y venía cargada de salamines y queso. A lo mejor por eso, nos quedamos con mi hermano a comer y tomar vino hasta que el Loro Miguel salió a decir que no pasaba nada y yo le dije a Pablo, rajemos que se viene el golpe.

    Yo me fui, él no y la patrulla del ejercito se lo llevó después de romper todo lo que no se había roto en diciembre.

    Valiente la Flora, ni se quejó.

    Nunca se quejó de lo que nos pasó en esos años.

    Porque, me olvidé, el cinco de diciembre nos pusieron un caño que voló el garaje y la explosión salió por un patiecito, que si no nos mata a todos.

    Creo que ese día me di cuenta lo mal que la iba a pasar ella; porque yo y mis hermanos la teníamos asumida. No se si lo habíamos pensado, casi diría que no; que no lo habíamos pensado, sino que nos habíamos ido acostumbrando que esto era así: un par de tiros en la cabeza a uno, otro que desaparecía como por arte de magia y una bomba más allá.

    Pero la vieja no tenía mucha idea de lo que se venía y además el maldito vaso de agua que nadie le dio.

    Porque después, cuando estaba en la Cuarta o en Coronda, cuando me había rajado a Rosario y vivía en un barrio más perdido que yo, siempre pensaba en esa escena de película: la casa humeando por la bomba, nosotros en pelotas en la calle y mi vieja sentada en una silla sin que nadie le diera un vaso de agua.

    Ahora uno dice, pero un vaso de agua no se le niega a nadie; pero bueh, en aquellos años, no cualquiera le daba un vaso de agua a un subversivo.

    O a la madre de un subversivo que no es lo mismo pero se sabe que es casi igual.

    Y con eso que había vivido como cuarenta años en aquella cuadra, justo frente al mercado de abasto entre una semillería y una marroquinería.

    A mi me vino a joder la banda del Curro Ramos, pero cuando se fueron la vi sentada en la silla contra la pared y cuando me acerqué me dijo, ¿no podremos conseguir un vaso de agua? y ahí me di cuenta que no había nadie en la calle.

    Nadie.

    Por eso la vieja se fue a Rosario cuando también me engancharon a mi, y ya no quedaba nadie para acompañarla.

    Y se  bancó la primer detención y el segundo secuestro, y los años de vivir clandestino, sin un mango, mirando siempre hacia atrás cuando caminábamos.

    Pero en el 2000, cuando lo metieron en cana a Brusa por unos días, porque Garzón nunca mandó los papeles que tenía que mandar y entonces De la Rúa ordenó que lo larguen, mi vieja me llamó por teléfono para que pase por su casa.

    Y en la mesa había de todo: el salpicón de pollo y las empanadas, los kniches y el guefilte fish y una botella de cerveza santafecina, de las que ya no fabrican más.

    Y sin decir nada, comimos y tomamos; la buscamos a Mariana y al Javier que todavía eran chiquitos y no sabían porque había fiesta si no era el cumple de nadie.

    Y la vieja se vengó de aquel vaso de agua que no le dieron, como cinco vasos de cerveza se tomó aunque ya lo tenía prohibido pero quien le iba a decir algo si uno sabía que no le habían dado el vaso de agua.

    Un simple vaso de agua, que capaz, digo nomás, capaz que si algún vecino se animaba a darle un vaso de agua otra hubiera sido la historia.

    A lo mejor el bandoneonista de la vuelta no cerraría las ventanas para no escuchar los gemidos de los presos de la Cuarta y a lo mejor, cuando la levantaron a la Alicia, alguno de la calle se la jugaba.

    No era tan difícil, solo había que darle un vaso de agua a una señora mayor, sentada en la vereda de su casa, destruida por una bomba.

    Tan sencillo como eso.

     


  • Versión completa de la carta publicada hoy en Rosario 12 como Cartas de lectores bajo el titulo de Pendiente y firmada por Alejandro Cordoba, Jorge Pedraza, José Schulman y Graciela Rosello, ex presos políticos, querellantes y testigos en la causa  por los delitos cometidos en la Cuarta en los juicios realizados en 2009 y 2010

     

     

     

    En algún tiempo muy lejano, Jorge Obeid dirigía la Regional II de la Juventud Peronista. Eso fue antes.  Antes que los jóvenes peronistas se fueran de la Plaza de Mayo en protesta por el giro que insinuaba el gobierno nacional  y entonces él, junto con algunos pocos más fundara la J.P. Lealtad para luego  “hacer la plancha” durante la dictadura y luego,  ya con su perfil profesional de Ingeniero se reciclara como dirigente  en el Peronismo de santafecino, el mismo que ganó las primeras elecciones del ´83 con una lista, que dicen, se armó en el despacho del Segundo Cuerpo del Ejercito.

    No sabemos si conoció a Alicia López, una militante de la Jotape que era descendiente del Brigadier Estanislao López y que se fue al norte santafecino a fortalecer las Ligas Agrarias aportando a editar el periódico de los agricultores pobres y su labor docente con los niños del campo. Si sabemos que cuando su compañero cayó preso, Alicia pensó que estaría más acompañada y segura en su ciudad natal y se volvió a Santa Fe para ser  secuestrada, torturada y asesinada por los grupos de tareas. La historia es conocida, su caso ha sido juzgado y fue condenado el Comisario Mario Facino, ya fallecido, aunque no todos los imputados en la causa llegaron al juicio por razones biológicas.  Uno de ellos se llamaba Nicolás  Correa y está comprobado (con testimonios y documentos oficiales) que actuaba para el Servicio de Inteligencia en diversos sitios del circuito represivo santafecino, incluyendo la celebre Seccional Cuarta de Policía.

    Alicia llegó allí para fines de octubre, algunos de nosotros estábamos allí; y todos los testimonios coinciden en que falleció para mediados de noviembre.  Antes, había recibido las visitas del oficial Nicolás  Correa, como el propio Facino relató en sus “palabras finales” tratando de trasladar a otro su inexcusable responsabilidad de todo lo que pasaba en la Cuarta por su condición de Jefe de la Seccional, puesto allí por el Segundo Cuerpo del Ejercito. Fue otro oficial de Inteligencia del Segundo Cuerpo, José Bernhartd, quién convocado por el Ingeniero Jorge Obeid en su primer mandato de gobernador para el cargo de subsecretario de Seguridad (nada menos), el que puso a Nicolás Correa como asesor de seguridad, cargo que mantuvo por cuatro años, entre 1995 y 1999, a pesar de las denuncias que los sobrevivientes de la Cuarta hacían sobre Brusa, Ramos, Correa y otros personajes menores de aquel drama.

    El juicio por Alicia fue en el 2010 y varios de nosotros  reclamamos que el Partido Justicialista expulsara de sus filas a los afiliados que habían sido condenados en la causa Brusa:  el Oficial de Inteligencia Eduardo Ramos y el Comisario Mario Facino, ambos con actividad publica en el peronismo y el último, electo dos veces Jefe Comunal de Rincón en las listas del Pejota.  También que Obeid y Reutemann dieran una explicación por la designación de Bernhartd y  Correa.

    Luego de varias idas y vueltas, Ramos y Facino fueron dados de baja del padrón partidario. Pero nunca nadie explicó porque un oficial del ejercito a cargo de un grupo de tareas, que se salvó de la condena por la muerte de Alicia López solo por motivos biológicos, era el asesor de seguridad de un Militar retirado, integrante del Batallón 601 de Inteligencia, nombrado a cargo de la Seguridad de la Provincia primero por Obeid y luego por Reutemann.

    El Ingeniero Obeid tiene una vez más la oportunidad de saldar su deuda con  la memoria histórica: dar explicaciones y pedir disculpas a las víctimas de Correa. Porque si este evitó la condena judicial es por la protección que Obeid y otros le dieron por tantos años. La impunidad se construyó con mil acciones que desembocaron en la impunidad biológica que lo salvó de la condena, pero la memoria es más fuerte que el olvido y en nombre de ella venimos a exigir la explicación que nos debe. Y le debe a la democracia argentina.


  • Por Darío y Maximiliano

    La Liga Argentina por los Derechos del Hombre se suma  a todos los  actos de homenaje a los compañeros Darío Santillán y Máximiliano Kosteky a diez años de su asesinato por quienes pretendían ahogar en sangre la energía popular que logró » hundir en la fosa del pacífico el símbolo de la globalización neoliberal y han insuflado tremenda fuerza al número creciente de personas que han ido tomando conciencia en toda nuestra América sobre qué cosa tan horrible y fatal es eso que se llama globalización neoliberal  » en palabras del Comandante Fidel Castro en ocasión de su visita a la Argentina en el 2003.
    Es que Darío y Máximiliano formaban parte de una generación de militantes forjados en la lucha contra el Menemismo, generación que con su lucha se convirtió en puente de enlace con las generaciones que resistieron la dictadura y la impunidad, creando las condiciones para esta nueva etapa de lucha popular por memoria, verdad y justicia, contra todas las impunidades, incluida la impunidad de quienes fueron los autores intelectuales del crimen de Avellaneda, autores intelectuales que no se agotan en los funcionarios de entonces, sino en el Poder Económico y la Embajada de los EE.UU., culpables últimos y primeros del genocidio de los 70 y de los golpes contemporáneos a la democracia latinoamericana, como el sufrido en Paraguay hace justo un año.
    Los que ordenaron el crimen de Darío y Máximiliano soñaban con cortar la lucha popular; fracasaron.
    Lejos de convertirse en escarmiento, las vidas militantes de los compañeros se convirtieron en bandera  y ejemplo para todos nosotros y en la lucha por conquistar todos los derechos para todos, está el mejor modo de honrar su memoria.
    Prueba de ello son los cientos de actos de homenaje que se realizan en estos días en todo el territorio nacional

  • “No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial

    ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto,

    ejerciendo una libertad entre comillas”

    Ernesto Guevara

    En 1927, encerrado en una mazmorra fascista por aquello de “debemos impedir que este cerebro funcione” –lo alegado por el fiscal en el juicio-, Antonio Gramsci, corso, intelectual comunista y revolucionario de tiempo completo, se pregunta las razones de la derrota y casi en la más rigurosa soledad elabora un conjunto de ideas que dejarían en ridículo la pretensión de acabar con su producción intelectual. Luego de varios intentos, decide articular sus reflexiones alrededor de un personaje muy popular en Italia, que había vivido cuatro siglos antes: Nicolás Maquiavelo. En “El Príncipe” había desplegado un conjunto de reglas y consejos para que el “populacho”, los que no nacieron para la política y desconocían casi todo de ella, pueda actuar con una “voluntad colectiva” y conquistar los objetivos anhelados. Para ello distingue entre la ética y la política. No descarta ni descalifica la ética, como la vulgata ha pretendido durante siglos y aún intenta, con aquella invención de que “el fin justifica los medios”, afirmación que el nunca suscribió y que por el contrario, es opuesta a su pensamiento. Lo que sí explicó Maquiavelo  es que no alcanzaba con la ética, que hacía falta eficacia en la lucha política.  Gramsci va a partir de allí;  contextualiza el concepto diciendo que en 1527 solo había una ética que era la religiosa, dictada desde Roma por el Papa y que las acciones políticas no solo tenían que ser “éticas” (en el sentido religioso predominante) sino eficaces.  La acción política debe alcanzar los objetivos proclamados y para ello propone constituir al pueblo en un “nuevo príncipe”, otro modo de nombrar (todo lo que escribía era revisado por la censura) a la fuerza organizada para la lucha política que en 1927 tenía como principal exponente al Partido Bolchevique, modelado por Lenin en la Rusia de principios del siglo XX.   Y que la ética debía contextualizarse en las tareas históricas que marcaba la vigencia de la lucha por el triunfo de la revolución socialista iniciada en noviembre del 17; es decir, no pensar la ética  en función del “plan divino” que supuestamente daría a cada hombre un lugar en la historia, su destino, sino desde la perspectiva que el hombre forja la historia con conciencia, organización y disciplina.  Luchar por el cambio social desde proyectos colectivos inspirados en el bien común representaba para Gramsci la ética de su época y no el estricto cumplimiento de las bulas y encíclicas papales[1].  Algunos años más tarde, Julius Fucik,  periodista checo antifascista, afirmaría que héroe era aquel que hacía lo que había que hacer en aras de la revolución, no importa las circunstancias.  Desde entonces, para los revolucionarios y los humanistas en general, ético es hacer lo que hay que hacer en aras de defender y potenciar la humanidad de los seres. O sea, construir el hombre nuevo.

    Pero la historia resultó mucho más contradictoria y paradójica de lo que todos imaginaban. En el camino de luchas por abrir paso a la revolución socialista mundial se fue reconfigurando la ética religiosa y para el tiempo de la muerte de Gramsci (lo mantuvieron en la cárcel hasta pocos días antes de su deceso en 1937), la ética comunista mutó en una ética referencial al supuesto centro de la Revolución, la Unión Soviética y los Partidos Comunistas. A ellos  se adjudicó la propiedad de la infalibilidad y la invencibilidad; se reclamó subordinación de las conductas humanas a sus deseos, en aras de una supuesta “razón de estado revolucionaria” que recuperó de un modo trágico aquella versión deformada del Maquiavelo original. Era ético lo que era funcional a su mantenimiento y crecimiento, no importando otro razonamiento. Con la consolidación del stalinismo reapareció la pretensión instrumentalista de que la causa obliga al “sacrificio” de hacer lo que no corresponde; el fin justifica los medios,  en el lenguaje popular.  Y esa ética invadió todo, hasta las fuerzas supuestamente antagónicas del centro de la revolución mundial. El asesinato del poeta salvadoreño Roque Dalton por parte de un jefe del Ejercito Revolucionario del Pueblo de El Salvador (en castigo por su planteo de unidad de los revolucionarios) ilustra la magnitud de la deformación sufrida. La incidencia de tal concepción ética sobre el movimiento político que asumió la conducción de la mayor gesta humana: el intento de terminar con el capitalismo en el siglo XX, ha sido analizado al detalle y no es este el lugar de repasar aquella trayectoria – que terminó en el vaciado político del mundo socialista real facilitando su derrota-.  Solo permítanme traer al debate al Comandante Guevara que en una carta al periódico uruguayo Marcha, de 1965, escribirá: “Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo.[2]” La ética y la política revolucionaria no podían marchar por separado, y lo sostuvo con su ejemplo militante hasta el final. Los comunistas argentinos, en el XVI Congreso de 1986, aplicamos dicho razonamiento para entender nuestra propia historia. ¿En qué punto se había perdido el objetivo revolucionario que había convocado en 1918 a abandonar por reformista al Partido Socialista y fundar uno nuevo?. Dijimos entonces que la desviación oportunista de derecha que nos había transformado en furgón de cola de cuanto proyecto burgués reformista había asomado en el país –todos los gobiernos civiles desde el 30 hasta el de Alfonsín- se había impuesto “ tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta”.  En ese camino se fue consolidando una cultura política reformista, la llamamos de “frente democrático nacional” porque depositaba esperanzas de cambio en una supuesta burguesía nacional, sus representaciones políticas y el mismo Estado Nacional[3].

    Para finales del siglo XX, consumada la debacle del llamado mundo socialista, aquello de las “melladas armas del capitalismo” trepó al más descarnado posibilismo que encontró en la llamada Tercera Vía[4] , un modo brutal de expresión.  Ya no se trataba de buscar un camino intermedio entre el socialismo estatalista y el capitalismo (que para muchos era el Capitalismo de Bienestar, del cual el primer peronismo fue una de sus expresiones más acabadas), sino entre el capitalismo neoliberal en alza y el capitalismo de bienestar en declive. Un economistas británico le puso letra, Anthony Guiddens y tres estadistas: Tony Blair, laborista de Inglaterra, Massimo D Alema, ex comunista italiano y Bill Clinton, demócrata yanqui lo lanzaron al mundo.  Entre nosotros, primero fue el dirigente peronista Eduardo Alberto Duhalde, quien lo  hizo circular con la ayuda de Antonio Cafiero, en los primeros 90 y luego la posta la tomó el grupo hegemónico del Frente Grande con Chacho Álvarez y Eduardo Sigal a la cabeza. Pocos recuerdan que con el apoyo de buena parte de la dirigencia del P.T. de Brasil, el Partido Socialista de Chile y muchas otras fuerzas  “progresistas” generaron en 1997 el llamado “Consenso de Buenos Aires”, verdadero catalogo de claudicaciones programáticas que sirvió de base a las plataformas electorales de lo que hoy se llama el  “progresismo”[5].  La hipótesis de este articulo es que las huellas de aquel realismo de la razón de estado del siglo XX y de este posibilismo de renunciar al cambio verdadero y buscar un lugar intermedio entre el fundamentalismo de mercado y la regulación estatal del capital, han modelado a toda una generación de luchadores democráticos.  Muchos de ellos han accedido a cargos de gobierno y son cautivos de aquel cepo ideológico, que puede llegar a frustrar las intenciones más valiosas y osadas.   El caso es  que, una vez más, postergan la “ética” en aras de la “política” y las palabras las pongo entre comillas porque pretendo condensar en dos términos un campo de cuestiones conceptuales e históricas bastante amplio.  Digamos, para entendernos, que por ética en este texto, entenderé los principios filosóficos e ideológicos, la coherencia entre lo proclamado y lo actuado y el respeto por las luchas libertarias que nos precedieron y prepararon nuestro presente; y por “política” entenderé el conjunto de acciones desplegadas desde el gobierno y desde las fuerzas políticas que se piensan desde la correlación de fuerzas y no desde el objetivo revolucionario;  como diría Gramsci, desde el “ser” antes que desde “el deber ser” o al decir de Guevara, que al momento de calcular la correlación de fuerzas no incorporan en el cálculo la transformación que la voluntad humana, organizada colectivamente, puede producir en la realidad social.

    Como se trata de inducir un debate y señalar algunos caminos de reflexión, no pretendo agotar todos los temas que hacen a la coyuntura latinoamericana; solo quisiera llamar la atención sobre la tolerancia de políticos y gobiernos considerados progresistas con la cuestión de la impunidad histórica (Lula en Brasil, Mujica en Uruguay) y con la violación de los derechos humanos en tiempo presente: gatillo fácil, tortura en sede policial y penitenciaria, represión a los campesinos pobres, los pueblos originarios y los que protestan por fuera de los límites imaginados por el gobierno argentino. Tanto en Brasil como en Uruguay siguen vigentes las leyes de impunidad, ambas casualmente sancionadas en 1977, que han trazado un manto de ocultamiento sobre los crímenes del Terrorismo de Estado en aquellos países y han permitido el “reciclamiento” de muchos personales de las fuerzas armadas y del aparato político de las dictaduras militares, condicionando una convivencia con las fuerzas armadas y represivas que ha servido para dar “gobernabilidad” al ciclo de gobiernos del P.T. y del Frente Amplio; pero que también simboliza un límite nada simbólico para cualquier aspiración que vaya más allá de limar los bordes neoliberales del capitalismo.  Para aquellos agrupamientos que nacieron con un horizonte socialista y revolucionario parece funcionar lo que  acida e irónicamente decía Rosa Luxemburgo del Partido Socialdemocráta Alemán hace unos ciento diez años: “Nuestro programa ya no es la realización del socialismo sino la reforma del capitalismo; no es la supresión del trabajo asalariado, sino la reducción de la explotación, es decir, la supresión de los abusos del capitalismo en lugar de la supresión del propio capitalismo”. Cierto es  que nadie puede reclamarle a Cristina el abandono de la causa socialista, puesto que siempre se pronunció por un horizonte capitalista (a veces “serio”, a veces “nacional”, pero siempre burgués sin errores); pero sí se le puede reclamar por la distancia entre el discurso de respeto irrestricto a los derechos humanos y la realidad. En la reciente Cumbre Nacional de Pueblos y Naciones postergadaches realizada en Formosa se estampó en el documento un aserto contundente:   “Nunca habíamos tenido tantos derechos reconocidos en normas nacionales e internacionales. Sin embargo, vivimos una etapa de negación y exclusión. ‘Memoria, justicia y reparación’ son las banderas que caracterizan a nuestras organizaciones indígenas.”  Alguna vez, uno de los Jueces Federales más comprometidos con la lucha contra la impunidad lo dijo de otra manera: la Argentina es la campeona mundial de firma de pactos y convenios de protección de los derechos humanos, pero también uno de los países donde su incumplimiento es más natural e inocuo.  Un cierto modo de mirar el pasado de modo tan absorbente que no permite ver el presente se insinúa en la combinación de homenajes a las Madres y los desaparecidos de la década del 70 con la afirmación hecha el 21 de mayo de 2013: “Hoy afortunadamente nadie desaparece de ningún lado, estamos vivitos y coleando, aceptando incluso la injuria de los que dicen que nos tienen miedo’’[6]  La lista de desaparecidos y asesinados en estos años es suficiente respuesta y la desmiente: solo nombraremos a Julio López, Luciano Arruga, Silvia Suppo, Carlos Fuentealba pues como muestra basta un botón, pero que hay más, todos lo saben.   En el caso de Formosa y Chaco, la lista de muertos por la represión o en circunstancias oscuras es larga y se ha acrecentado de manera muy alarmante desde 2010 a la fecha: Celestina Jara, Lila Coyipe, Juan Daniel Díaz Asijak, Justina López, Delina Díaz, Guillermo Díaz, Ilmer Flores, Pablo Sanagachi, Javier Chocobar, Sandra Juárez, Esperanza Nieva, Roberto López, Mario López, Mártires López, Cristian Ferreyra, Miguel Galván y Florentín Díaz tal como publica Miradas al Sur del 10/06/2013.  El gobierno se defiende con dos “ideas fuerza”: la gobernabilidad y el federalismo.    Se pretende que toda la culpa es  de los gobiernos provinciales dado que la mayoría de los actos represivos ha tenido como sujeto a las policías provinciales o sicarios pagados por los oligarcas regionales; pero  en la Argentina, el Federalismo es una ficción hace tiempo agotada y el gobierno nacional es el garante del cumplimiento de los pactos de respeto a los derechos humanos, por ejemplo, el que prohíbe la tortura.  Recientemente se realizó un Congreso Internacional contra la Tortura en nuestro país, propiciado por la Defensoría General de la Nación. El Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Raúl Zaffaroni afirmó: “El agente principal de la tortura, en nuestra región, son nuestras policías, que no actúan solas: operan dentro de determinados marcos de poder contra personas que son estereotipadas a través de construcciones sociales de la realidad que hacen los medios de comunicación, fundamentalmente la TV.  En nuestro país se fabrican los adolescentes de barrios precarios, que son las principales víctimas de maltratos.”  Es de esperar, entonces, que la Corte Suprema promueva de un modo enérgico acciones articuladas con el Poder Ejecutivo Nacional para enfrentar la sucesión de asesinatos y actos de tortura que las policías realizan en el territorio nacional.  El otro argumento es el de la imposibilidad de enfrentar estos poderes por el peligro de perder la gobernabilidad. En aras de dichos objetivos es que Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y uno de los referentes del kirchenerismo de izquierda viajó a Formosa a decir que Gildo Insfran es  ”testimonio de coraje y decisión para defender este proyecto que marca el rumbo de la década por venir”, para luego agregar: “Cuidado compañeros. Están los lobos vestidos de oveja con las mentiras permanente, la descalificación constante”, enfatizando que “a los lobos hay que tratarlos como tal”. Dicho en Formosa y delante de Insfran no tiene otra lectura que la descalificación del reclamo de los pueblos originarios y una legitimación de la represión descargada. Es que la «gobernabilidad» es un concepto conservador, solo el desorden puede generar las condiciones para un nuevo orden decía Engels en su tiempo.  Y lo contradictorio y paradogico que es el mismo Julián Domínguez que el 24 de marzo del 2012 impulsó el homenaje a quienes bregaron por el Juicio y Castigo, haciendo una mención especial a nuestra Teresa Israel, abogada comunista de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, confirmando que hay un cierto modo de hacer memoria que impide ver la realidad cotidiana y  rompe con la relación ética/política que reclamaba Maquiavelo en 1527, Gramsci en 1927, el Che en los sesenta y los treinta mil desaparecidos con su práctica política de entrega sin límites a la causa más noble y generosa que puede tener un ser humano que es la lucha por la liberación nacional y la redención de lo humano para todas y todos. Aunque se lo haga en nombre de la memoria.

    O para decirlo de un modo sencillo, como en algún momento lo hizo el entonces diputado Martín Sabatella: “el kirchnerismo representa un piso a defender; pero tiene un techo demasiado bajo”[7]; o sea que nadie está dispuesto a regalar nada de lo conquistado, ni dejar de defenderlo si vienen por él; pero tampoco aceptaremos que este piso es el techo; que el “ser” se congele y renunciemos al “deber ser”.  La década kirchnerista ha mostrado la vitalidad de las reformas y su superioridad sobre el ideario conservador y neoliberal, cierto; pero también que la Segunda y Definitiva Independencia no se alcanza con reformas tibias y parciales sino con un proceso de rupturas que produzcan una verdadera revolución.  Hace cincuenta y un años, conmemorando un nuevo 25 de Mayo, el  Che nos decía desde La Habana: “Si la reacción sabe manejar sus cañones, sus armas de división, su arma de amedrentamiento, quizás durante muchos años podrá impedir que llegue el Socialismo a un país determinado, pero también si el pueblo sabe manejar su ideología correctamente, sabe tomar su estrategia revolucionaria adecuada, sabe elegir el momento para dar el golpe y lo da sin miedo y hasta el fondo, el advenimiento del poder revolucionario puede ser a muy corto plazo en cualquier país de América, y concretamente en la Argentina.  Eso, compañeros, el que se repita la experiencia histórica del 25 de Mayo en estas nuevas condiciones, depende nada más que del pueblo argentino y de sus dirigentes, es decir, depende de ustedes en cuanto a pueblo y en cuanto a dirigentes; de tal manera que también una gran responsabilidad cae sobre ustedes, la responsabilidad de saber luchar y de saber dirigir a un pueblo que hace tiempo está expresando en todas las maneras concebibles, su decisión de destruir las viejas cadenas y de liberarse de las nuevas cadenas con que amenaza amarrarlo el imperialismo.”[8]


    [1]   Gramsci y la formación política de los revolucionarios. Schulman. 2000. https://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2000/01/10/gramsci-y-la-formacion-politica-de-los-revolucionarios/

    [2] El socialismo y el hombre nuevo. Ernesto Guevara. Obras Escogidas

    [5] La responsabilidad del progresismo en la crisis argentina. Schulman. 2001. https://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2001/05/10/la-responsabilidad-del-progresismo-en-la-crisis-argentina/

    [6] discurso del 21 de mayo del 2013, consultar en la web de la Casa Rosada

    [7] “Para nosotros reconocer el piso de las cosas construidas no significa aceptar el techo. Hay que darse cuenta que le han puesto un techo muy bajo y que tiene muchos límites, pero que esto no significa negar lo construido. Por eso nuestra posición política con absoluta autonomía acompaña lo que cree que está bien y critica lo que creé que está mal; se siente parte de un rumbo que también era nuestro rumbo en términos de un universo de ideas, pero que marca esta diferencia y que plantea construir otra cosa.” Sabatella. 2009. http://www.revista2010.com.ar/entrevistas/Martin-Sabbatella–Recuperando-el-valor-del-tiempo.php

    [8] Mensaje a los argentinos. 1965. Che Guevara. Obras Escogidas