Jorge Obeid, Nicolás Correa, José Bernhartd y las preguntas pendientes.


Versión completa de la carta publicada hoy en Rosario 12 como Cartas de lectores bajo el titulo de Pendiente y firmada por Alejandro Cordoba, Jorge Pedraza, José Schulman y Graciela Rosello, ex presos políticos, querellantes y testigos en la causa  por los delitos cometidos en la Cuarta en los juicios realizados en 2009 y 2010

 

 

 

En algún tiempo muy lejano, Jorge Obeid dirigía la Regional II de la Juventud Peronista. Eso fue antes.  Antes que los jóvenes peronistas se fueran de la Plaza de Mayo en protesta por el giro que insinuaba el gobierno nacional  y entonces él, junto con algunos pocos más fundara la J.P. Lealtad para luego  “hacer la plancha” durante la dictadura y luego,  ya con su perfil profesional de Ingeniero se reciclara como dirigente  en el Peronismo de santafecino, el mismo que ganó las primeras elecciones del ´83 con una lista, que dicen, se armó en el despacho del Segundo Cuerpo del Ejercito.

No sabemos si conoció a Alicia López, una militante de la Jotape que era descendiente del Brigadier Estanislao López y que se fue al norte santafecino a fortalecer las Ligas Agrarias aportando a editar el periódico de los agricultores pobres y su labor docente con los niños del campo. Si sabemos que cuando su compañero cayó preso, Alicia pensó que estaría más acompañada y segura en su ciudad natal y se volvió a Santa Fe para ser  secuestrada, torturada y asesinada por los grupos de tareas. La historia es conocida, su caso ha sido juzgado y fue condenado el Comisario Mario Facino, ya fallecido, aunque no todos los imputados en la causa llegaron al juicio por razones biológicas.  Uno de ellos se llamaba Nicolás  Correa y está comprobado (con testimonios y documentos oficiales) que actuaba para el Servicio de Inteligencia en diversos sitios del circuito represivo santafecino, incluyendo la celebre Seccional Cuarta de Policía.

Alicia llegó allí para fines de octubre, algunos de nosotros estábamos allí; y todos los testimonios coinciden en que falleció para mediados de noviembre.  Antes, había recibido las visitas del oficial Nicolás  Correa, como el propio Facino relató en sus “palabras finales” tratando de trasladar a otro su inexcusable responsabilidad de todo lo que pasaba en la Cuarta por su condición de Jefe de la Seccional, puesto allí por el Segundo Cuerpo del Ejercito. Fue otro oficial de Inteligencia del Segundo Cuerpo, José Bernhartd, quién convocado por el Ingeniero Jorge Obeid en su primer mandato de gobernador para el cargo de subsecretario de Seguridad (nada menos), el que puso a Nicolás Correa como asesor de seguridad, cargo que mantuvo por cuatro años, entre 1995 y 1999, a pesar de las denuncias que los sobrevivientes de la Cuarta hacían sobre Brusa, Ramos, Correa y otros personajes menores de aquel drama.

El juicio por Alicia fue en el 2010 y varios de nosotros  reclamamos que el Partido Justicialista expulsara de sus filas a los afiliados que habían sido condenados en la causa Brusa:  el Oficial de Inteligencia Eduardo Ramos y el Comisario Mario Facino, ambos con actividad publica en el peronismo y el último, electo dos veces Jefe Comunal de Rincón en las listas del Pejota.  También que Obeid y Reutemann dieran una explicación por la designación de Bernhartd y  Correa.

Luego de varias idas y vueltas, Ramos y Facino fueron dados de baja del padrón partidario. Pero nunca nadie explicó porque un oficial del ejercito a cargo de un grupo de tareas, que se salvó de la condena por la muerte de Alicia López solo por motivos biológicos, era el asesor de seguridad de un Militar retirado, integrante del Batallón 601 de Inteligencia, nombrado a cargo de la Seguridad de la Provincia primero por Obeid y luego por Reutemann.

El Ingeniero Obeid tiene una vez más la oportunidad de saldar su deuda con  la memoria histórica: dar explicaciones y pedir disculpas a las víctimas de Correa. Porque si este evitó la condena judicial es por la protección que Obeid y otros le dieron por tantos años. La impunidad se construyó con mil acciones que desembocaron en la impunidad biológica que lo salvó de la condena, pero la memoria es más fuerte que el olvido y en nombre de ella venimos a exigir la explicación que nos debe. Y le debe a la democracia argentina.


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  1. Ariel Dalla Fontana le entregó en aquellos años, un cuaderno con los nombres y domicilios de militantes montoneros al Oficial de Inteligencia Eduardo Ramos. ¿Ignoraba Obeid lo que hacia su subalterno montonero.Por esa traición, Obeid fue condenado a muerte por la Orga, su ejecutor le perdonó la vida y le dió el “raje”. Roberto Rosúa, Ministro de Gobierno de Silvestre Begnis, lo custodió hasta Ezeiza, para que se embarque a Perú. Después vino clandestinamente a visitar a familiares en Entre Rios y lo capturaron. ESto es historia de la vida real.

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