• Patricio Echegaray, el sueño eterno de la revolución

     

     

    Patricio ha muerto.

    Las células que constituían sus músculos poderosos, sus huesos y sus órganos, volverán a la tierra mineral de las que vinieron. De un modo inapelable.

    Pero sus ideas, su ejemplo, su práctica, sus esperanzas y apuestas políticas vivirán en la lucha por la revolución, el sueño eterno que no podrán apagar nunca.

    Miembro genuino de la generación del Cordobazo y las Malvinas, comunista apasionado, lector de poesía y literatura, boxeador y deportista, amante de la buena música y del buen vino, legislador porteño, maestro de profesión y vocación, su larga vida militante ameritará más de una crónica y cada uno lo llorará como pueda.

    Yo, que lo conocí luchando contra la dictadura de Videla en 1979, en el viejo local del Central de la Fede del Abasto, que sostuve con él casi diez años de colaboración estrecha (entre 1995 y 2005) y que procuré siempre respetarlo del mejor modo asumiendo su primer ejemplo: un pensamiento crítico que jamás se “enamore” de lo que uno mismo piense y que someta todo, como quería el viejo Marx, a la crítica del pensamiento y la prueba de la práctica social, trataré de calmar mi dolor resaltando tres o cuatro rasgos que considero importantes en su legado revolucionario.

    Patricio era un teórico marxista que privilegiaba la práctica política a la escritura aunque a lo largo de su vida produjo material para más de un libro y cientos de entrevistas conceptuales sobre casi todos los temas que se pueda imaginar.

    Aunque nunca dejó de lamentar una formación académica poco sistemática alcanzo una dimensión conceptual trascendente en los momentos fundamentales de su vida política: el empeño en la unidad antimperialista durante los 70 en torno a la Coordinadora de Juventudes Políticas; su esfuerzo unitario antidictatorial en los años de Videla y Cía. que fructificaron, en parte, en el Seminario Juvenil de la Apdh y la labor hacia el Festival Mundial de la Juventud de La Habana en 1978; el compromiso con la lucha revolucionaria de Nicaragua y El Salvador, que junto con la reflexión crítica sobre el “apoyo crítico” a Alfonsín, derivaron en el proceso de debates conocidos como el Viraje del XVI Congreso del partido Comunista Argentino (concretado en noviembre de 1986);, la construcción de la unidad de las izquierdas con el Frente del Pueblo, el Frente Amplio de Liberación, la primera y la segunda Izquierda Unida y las experiencias que desembocaron en el Frente Grande (1985/1994); y sobre todo en la defensa del proyecto revolucionario del comunismo cuando se derrumbó el llamado “campo socialista” de la Unión Soviética y un largo conjunto de gobiernos como el de Yugoeslavía, Rumania, Hungría, Bulgaria, la Republica Democrática Alemana, Albania, etc.

    Patricio era visceralmente anti dogmático y entendía la lucha como una permanente rebelión contra el sentido común dominante (sobre todo en la izquierda), que lo llevó a cuestionar una cultura política, la del “frente democrático nacional” que había dominado por décadas, no solo en la Argentina sino en buena parte del comunismo latinoamericano y caribeño.

    Como el mismo explicó varias veces[1], el proceso de autocríticas partió de la política, la reflexión sobre la derrota electoral de 1983 (donde el partido Comunista primero levantó la candidatura de Rubens Iscaro  y luego apoyó la peronista de Luder Bittel, derrotado por Alfonsín, presidente al que luego el Pece apoyó “criticamente” hasta la claudicaciòn de Semana Santa), fue hacia atrás, hacia la frustración permanente de los esfuerzos comunistas por derrotar las dictaduras militares de 1943/1955/1966 y 1976 -a las que los comunistas aportaban decididamente a derrotar pero no lograban ser parte de las fuerzas de gobierno emergentes de dichos procesos- para cuestionar una lectura dogmática de la realidad argentina, su historia, su estructura económica, su forma de dominación burguesa, su identidad nacional y cultural.

    De allí viene el reencuentro con el Che Guevara, con Antonio Gramsci, con Jhon William Cooke y con José Carlos Mariátegui impulsados personal y apasionadamente por Patricio, que muchas veces comenzaba él mismo por leer o releer a todo el arsenal revolucionario que había sido ignorado por generaciones de comunistas argentinos.

    Su admiración y relación fraterna con una serie de grandes lideres revolucionarios como Fidel, Manuel Marulanda o Shafick Handal lo hace parte indiscutible de la pequeña lista de revolucionarios latinoamericanos que resistieron el dilema de hierro de finales de los ochenta que era (y sigue dramaticamente siendo el mismo): rendirse ante el imperio asumiendo la Tercera Vía Progresista o refugiarse en el dogmatismo esteril, que ya había fracasado más de una vez.

    Una vez, en 1987, en una cena inolvidable en Rosario junto a Eduardo Luis Duhalde, Lisandro Viale, Alberto Kohen y otros compañeros de la izquierda, citó a Anatole France: “la hazaña de Colón no fue llegar a las Américas, sino echarse a la mar”.

    Estaba, acaso sin saberlo, anunciando su destino como revolucionario.

    Patricio nunca dirigió la Revolución mil veces soñada y no formó parte de gobierno alguno, ni siquiera es cierto que nunca se equivocó, ni nunca volvió sobre sus pasos.

    Pero mil y una vez se echó a la mar y nos enseño a no tener miedo de nadar en aguas profundas y/o desconocidas.

    En los 70, el poeta revolucionario salvadoreño, que él tanto quería, Roque Dalton, escribió en “Un libro rojo para Lenin” que habiendo muchos Lenin, cada uno elegía en cual referenciarse.

    En estas horas de emocionado reconocimiento yo elijo al Patricio de la Coordinadora de Juventudes Políticas y de la Brigada de Café a Nicaragua; el Patricio que impulsó los Seminarios sobre el pensamiento del Che Guevara en pleno desierto de los noventa y al que sucribió la Carta de los Cinco, a la caída de la Unión Soviética, afirmando que este era, por encima de todo, el Continente de la Esperanza Revolucionario.

    Al Patricio capaz de llorar en el entierro de los jóvenes comunistas asesinados por la Triple A y de festejar sin pudor al recibir la notificación de que su partido había sido reconocido querellante en la causa judicial por esclarecer aquellos crímenes, diciendo que asi fuera para esa misiòn habìa sido justo salvarlo de la extinciòn posibilista que exigian Chaco Alvarez y otros miserables.

    Al Patricio capaz de caminar cuarenta días para subir a la Casa Verde en las Montañas Colombianas para hablar con Marulanda y luego cruzar a La Habana para comenzar un dialogo que, de algún modo, desembocó en los Acuerdos de Paz que hoy se intentan hacer realidad en el país sudamericano de Garcia Marquez y Botero.

    El que siguiendo el sendero de Fidel se negó a cambiar de identidad y que defendió, como pudo, como supo, con las herramientas teóricas y culturales, y políticas que tenía, al partido que el seis de enero cumplirá cien años.

    Ahora, hay que impedir que nadie se atreva a subirlo a ningún pedastal y refundar, fortalecer o fundar de nuevo, hacer más grande o volver a construir, o como quieran llamarlo, al Partido de los comunistas argentino, como impulso a la unidad de los revolucionarios y fundamento de la fuerza patriótica y antimperialista, comunista y nacionalista, patriota y marxista.

    Cómo él soñaba.

    Para derrotar a Macri y la alianza Cambiemos y llevar el país hacia la liberación verdadera.

    Lo intentamos cien años.

    Y habrá que intentarlo de nuevo.

    Una y otra vez.

    Hasta la victoria.

    Siempre.

  • En el IMPA, un curso de derechos humanos desde una mirada crítica: ¿Concesión del poder o conquista de la lucha de los trabajadores y el pueblo?

    20622203_10213676493296466_4183949526863921_nLos derechos humanos desde los trabajadores, concesión del Poder o conquista popular?  

     

    Eje Conceptual

    • 15 / 08      Para una concepción de los derechos humanos desde la perspectiva de los trabajadores.   Vicente Zito Lema
    • 22  /  08    Los derechos humanos, concesión del poder o conquista de la lucha popular?   José  Schulman
    • 29  /  08   Lo legitimo y lo legal.  Las paradojas del “capitalismo democrático”    Gerardo Etcheverry
    • 5  /  09    El Imperialismo norteamericano y el uso de los ddhh como modo de dominación colonial (pensamiento y acción colonial).   Carlos Aznares

    12  /  09   Clase de integración del eje uno con dinámicas de educación popular.   José Schulman

     

    Eje Genocidio argentino

    • 19  /  09   Concepto de genocidio y el caso argentino. Los juicios como proceso histórico y su sentido práctico   Malena Silveyra, socióloga, de la dirección de ddhh del rectorado de la Uba, investigadora de la Cátedra de Genocidio de Feierstein y    Graciela Rosenblum, presidenta y militante de la Liga desde 1975
    • 26 /  09   El Genocidio como momento de acumulación capitalista y modelación del modo de producción capitalista.  Enriquecimiento y perdida de derechos de los trabajadores.   Nuria Giniger, dra en Antropología, referente de Científicos Autoconvocados
    • 03  /  10   La situación de los trabajadores bajo el capitalismo macrista.  Los efectos a largo plazo del Genocidio y las nuevas políticas de dominación / explotación.   Carlos Martínez de la Asociación Agentes Propaganda Medica

    10  /  10  Clase de integración del eje dos con dinámicas de educación popular……Carlos Martínez

     

    Eje Violencia Cotidiana

    • 17  /  10    El gatillo fácil como mecanismo de dominación sistemático.  El protocolo antipiquetes y la represión a la luchas obreras y populares….. Gerardo Etcheverry
    • 24   /   10   Las cárceles como sitio de llegada del recorrido de explotación capitalista y la situación de la infancia/adolescencia argentina.  Andrea de la Asociación Familiares Presos, Claudia Cesaroni del Centro Estudios Políticas Penitenciarias y Laura Oliviera
    • 31  /   10     La cuestión de la vivienda como derecho de los trabajadores y las políticas de intolerancia hacia los hermanos de la Patria Grande.   Rosa Herrera, abogada de ocupantes e inquilinos organizados.  Ladh
    • 07/  11    El patriarcado como cultura constitutiva del dominio capitalista y violación de los derechos humanos.  Claudia Korol

    14  /  11  Clase de integración del eje tres con dinámicas de educación popular.    Rosa Herrera

     

     

    Se puede participar en todo el Seminario o en la clase que quieran, cumplir con las dinamicas o solo escuchar, venir individualmente o en grupo……….

  • Un poema de Cesar Vallejo sobre las consecuencias de la caida de Madrid que bien puede recitarse hoy por Venezuela.  Trump Macri Duque Guaidó es el Fascismo real.

    Niños del mundo

    si cae España —digo, es un decir—

    si cae

    del cielo abajo su antebrazo que asen,

    en cabestro, dos lágrimas terrestes;

    niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!

    ¡qué temprano en el sol lo que os decía!

    ¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!

    ¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

    ¡Niños del mundo, está

    la madre España con su vientre a cuestas;

    está nuestra madre con sus férulas,

    está madre y maestra,

    cruz y madera, porque os dio altura,

    vértigo y división y suma, niños;

    está con ella, padres procesales!

    ¡Si cae —digo, es un decir— si cae

    España, de la tierra para abajo,

    Niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!

    ¡cómo va a castigar el año al mes!

    ¡cómo van a quedarse en diez los dientes,

    en palote el diptongo, la medalla en llanto!

    ¡Cómo va el corderillo a continuar

    atado por la pata al gran tintero!

    ¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto

    hasta la letra en que nació la pena!

    Niños,

    hijos de los guerreros, entre tanto,

    bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo

    la energía entre el reino animal,

    las florecillas, los cometas y los hombres.

    ¡Bajad la voz, que está

    con su rigor, que es grande, sin saber

    qué hacer, y está en su mano

    la calavera hablando y habla y habla,

    la calavera, aquélla de la trenza,

    la calavera, aquélla de la vida!

    ¡Bajad la voz, os digo;

    bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto

    de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aún

    el de las sienes que andan con dos piedras!

    ¡Bajad el aliento, y si

    el antebrazo baja,

    si las férulas suenan, si es de noche,

    si el cielo cabe en dos limbos terrestes,

    si hay ruido en el sonido de las puertas,

    si tardo,

    si no veis a nadie, si os asustan

    los lápices sin punta, si la madre

    España cae —digo, es un decir—

    salid, niños del mundo; id a buscarla!…

  • Colombia, un informe sobre violación a los derechos humanos y la cuestión de la verdad en Friedich Hegel

    “la más alta madurez y el grado más alto que cualquier
        cosa puede alcanzar, son aquellos que empieza su ocaso .
    Esto es cuando se logra desplegar al máximo las contradicciones
    de un momento, es cuando este es efectivamente conocido
    y al mismo tiempo deja de ser lo que era” 
    Friedich Hegel [1]

     

    Luego de visitar un Penal y una Zona Veredal Transitoria de Normalización; luego de conversar y fraternizar con decenas de guerrilleros presos, libres o en zonas veredales, de conocer y recibir informes y opiniones de dirigentes religiosos, políticos y de derechos humanos y de conversar con algunos funcionarios judiciales y administrativos es la hora de dar una opinión que muchos requieren: ¿A donde va Colombia, cuál es el significado real del actual proceso de “implementación” de los Acuerdos firmados en La Habana luego de años de diálogos y negociaciones secretas y publicas, bilaterales y compartidas con las organizaciones sociales y otros Estados y organizaciones internacionales, vamos a alguna forma de paz o a alguna forma de genocidio?

    En la sede de Marcha Patriótica, movimiento de convergencia de múltiples organizaciones sociales de base (dispersas y aisladas por razones ajenas a su voluntad en el periodo álgido del conflicto armado) de cuya fundación fui testigo presencial en el 2012, su responsable de derechos humanos, Cristian Delgado, nos brindó un exhaustivo informe sobre la violación de los derechos humanos en el periodo de las negociaciones y puesta en marcha de los acuerdos, los números impactan e impresionan.

    Comencemos por allí, con textuales de su informe sobre violaciones de derechos humanos entre el 29 de agosto de 2016  y el 29 de enero del 2017:

    “Paradójicamente, mientras las víctimas combatientes en medio de la confrontación armada entre las Fuerzas del Estado y la guerrilla de las FARC-EP se redujeron en un 100%, las víctimas civiles, producto de la violencia socio-política se incrementaron exponencialmente. A lo largo de los últimos cinco años, se ha podido evidenciar que dicho incremento tiene una relación directamente proporcional con los avances del Proceso de Paz y la negativa de sectores de la ultraderecha a permitir que dicho proceso se materialice”

     

    Como ya se señaló, la comisión Nacional de Derechos Humanos de Marcha Patriótica, documentó 317 violaciones a los derechos humanos por parte de grupos relacionados con el fenómeno del paramilitarismo, tal como se presentan tipificadas, en la tabla 1: Violaciones de DDHH relacionados con el fenómeno del paramilitarismo 29 de Agosto/16 – 29 de Enero/17
    Tipificación Cantidad
    Amenaza 130
    Asesinato 51
    Seguimiento y hostigamiento 41
    Estigmatización 18
    Inoperancia de la Fuerza Publica 18
    Atentado 13
    Hurto 9
    Ocupación territorial paramilitar 9
    Extorsión 6
    Lesiones personales 6
    Desplazamiento forzado 7
    Desaparición forzada 5
    Reclutamiento forzado 3
    Tortura 2
    Retención ilegal 2
    Artefactos explosivos S.E 1
    Intento de allanamiento 1
    Agresión sexual 1
    Despojo 1
    Daño en bien ajeno 1
    Persecución política 1

     

    “Muchas de las organizaciones expresan su preocupación por el alto grado de impunidad que se mantiene en materia de investigación y sanción jurídica para los responsables de estos hechos. Las comunidades se han convertido en sus propios investigadores y agentes criminalísticos, realizando actividades de investigación, recolección de pruebas y testimonios como parte de su ejercicio autónomo de denuncia. En los casos donde han sido asesinados campesinos en zonas rurales, las organizaciones sociales son quienes entierran los cuerpos, sin la actuación del ente investigativo correspondiente que permita la apertura efectiva de la investigación con la recolección de pruebas idóneas para cada caso. Esta situación incentiva a los actores ilegales y los agentes del Estado, a repetir dichas acciones criminales, que se profundiza con la ausencia de investigaciones disciplinarias (por la acción u omisión) de los funcionarios y servidores públicos vinculados a los hechos.”

    La violación de los derechos humanos, con centro en la persecución, estigmatización, amenazas y agresiones que en casos conllevan la muerte de los dirigentes sociales y populares, continuó durante todo el 2017, hasta ahora mismo.

    Según el dirigente nacional de Marcha,  se perpetraron sesenta y tres asesinatos de lideres sociales ese año, con lo que solo de Marcha Patriótica se computan ciento treinta y seis dirigentes asesinados desde su constitución en el 2012.  También computan nueve asesinatos de familiares de  guerrilleros que hicieron dejación de armas y cuatro guerrilleros que vivían en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización.

    Todo ello vinculado a la constatación que en las zonas rurales (incluidos unos quinientos poblados) que estaban bajo control territorial de las Farc por años, y hasta décadas, en los que se produjo el retiro de la organización político militar, el Estado sigue ausente y se denuncian muchos casos de instalación de fuerzas paramilitares asociadas con el narcotráfico.

    En un reportaje con el Espectador[2] sobre la huelga de hambre de los presos políticos que siguen privados de su libertad a pesar de los Acuerdos de La Habana, de la Ley de Amnistía de diciembre del 2016 y de diversas actas compromisos, dice el Comandante Jesús Santrich ante la pregunta: Ya hay respuesta por parte del Gobierno?

    “Esto sólo tiene tres días. Estábamos en la fase de culminar la dejación de armas, entonces no he tenido noticias de cuál sea la repercusión de la huelga, pero hay más de 1.400 guerrilleros que están en protesta. Ya hay compromisos que están en actas. Ahí se dice que el Estado, incluyendo las cortes, acelerarán los procesos de liberación. Todavía no hay nada, ni siquiera una decisión sobre el tipo de procedimiento administrativo que permita cumplir lo acordado. Eso es una grave violación al principio de pacta sunt servanda, a la buena fe del Acuerdo, que tiene connotaciones nacionales e internacionales.”

    Y eso se suma al incumplimiento en la construcción de zonas veredales…

    “Ese es el primer gran incumplimiento. Después de seis meses, la mayor parte de las construcciones no están terminadas y en las que ya existen se viven situaciones tan deplorables que parecen campos de refugiados. El Acuerdo tiene características de estar en etapa de renegociación: hay inseguridad jurídica, no hay condiciones de seguridad personal, porque el paramilitarismo ha rodeado las zonas veredales, y tampoco hay garantías de tierras para adelantar procesos productivos que permitan la supervivencia de excombatientes y la comunidad.”

    Es decir, ¿las Farc firmaron un cheque en blanco?

    “Se supone que en el momento en que se suscribió el Acuerdo estaba la ruta clara, nítida. Lo que pasa es que se contaba con que era un compromiso de Estado, no de Gobierno, pero se ha producido un incumplimiento de la política de Estado. Nosotros tenemos todo claro porque está pactado y hay principios, como el de la buena fe. Hay un ordenamiento constitucional que te dice que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, entonces, lo que habría es un desconocimiento, incluso del orden y los principios normativos de carácter internacional.”

    ¿Cómo ve el panorama político en el Congreso para la aprobación de proyectos de paz?

    “El tema es de Estado. Nosotros no podemos ir a los avatares del interés parlamentario o de cada juez. Debe haber una concepción clara de país y de democracia. Si la democracia es el desconocimiento a la palabra, estaríamos marchando hacia el abismo, no tendríamos ninguna garantía del Estado de derecho en el país.”

     

    ¿Tropiezos o estrategia perversa?

     

    La acción colectiva de los presos políticos en demanda de su libertad ha tenido la virtud de romper el muro de silencios y falsedades sobre el proceso de paz: el cumplimiento dispar, con el riguroso respeto de las Farc a los acuerdos y el más que insuficiente por parte del Estado en todos los temas que ya deberían estar en marcha: libertades, vivienda digna para los guerrilleros que hicieron dejación de armas, entrega de tierras para que trabajen, desmonte de los grupos paramilitares y cese de la persecución política a los vinculados a la insurgencia de las Farc y de todo militante social o político genera una discusión entre los partidarios de la paz que se puede resumir en dos hipótesis muy contundentes: ¿estamos ante un tropiezo o una estrategia perversa?

    Es decir, ¿los problemas derivan de la división del bloque de Poder (uribistas y santistas, para ser simples y seguro esquemáticos) que, desde el Plebiscito ganado por los belicistas, se bloquean mutuamente y dan como resultado este camino tan trabado y lento hacia la paz pero que finalmente se abrirá paso y lograra el cumplimiento de los acuerdos y objetivos; o, por el contrario, Santos y Uribe siempre fueron las dos caras del mismo sujeto neoliberal y genocida que preparó una gran trampa para desarmar la insurgencia de las Farc, instalar una Paz de los Cementerios para acelerar los negocios de los grandes grupos económicos internacionales (sobre todo los vinculados al modelo extractivista: petróleo, minería, gas, palma africana, carbón mineral, etc.) y exterminar las fuerzas de la resistencia popular por décadas?

    Estando en Colombia uno puede escuchar profundos y documentados discursos que sostienen uno u otro curso del pensamiento.

    Jesús Santrich lo dice a su modo tan particular: “La guerra sucia sigue: hay dirigentes populares asesinados, también militantes de las Farc o sus familiares. Lo único que tenemos garantizado es un par de tiros en la cabeza.” e Ivan Márquez dice las dos hipótesis al mismo tiempo en un reportaje de Semana: “Estamos seguros de que después de ver que nosotros hemos cumplido, el gobierno va a cumplir. Además, antes del 10 de julio debe empezar a funcionar, de manera gradual, la segunda misión de la ONU que justamente garantizará que se honren los compromisos en materia de reincorporación y de garantías de seguridad para los excombatientes y los territorios. La primera misión verificó el cese del fuego y de hostilidades y la dejación de armas, por lo tanto, estuvo enfocada sobre todo en las Farc. Ahora hay que mover el foco y alumbrar lo que está haciendo el gobierno.

    SEMANA: ¿Temen que los maten?:

    Tenemos ciertas amenazas contra nuestras vidas, información que ya le hemos trasladado al gobierno.

    Y desmontando las maniobras de presentar divisiones en la dirección de las Farc entre Santrich y el resto del Secretariado dice Márquez:

    Vengo de recorrer varias zonas de transición y puedo decir que los guerrilleros esperan que el gobierno pase de las promesas, de lo que está escrito, a los hechos. Necesitamos hechos en asuntos tan centrales como la seguridad jurídica, física y socioeconómica. La Ley de Amnistía, después de seis meses, no encuentra el camino de su aplicación plena. Esto es grave porque no da la confianza necesaria entre los guerrilleros. Sin embargo, a pesar de las dificultades nosotros creemos que el presidente va a cumplir su palabra, que no va a cambiarle una coma al acuerdo y que está comprometido con el proceso de paz.

    SEMANA: Jesús Santrich está en huelga de hambre por la amnistía, ¿tiene su respaldo? 

    Yo respaldo lo que ha hecho Jesús Santrich. Él está asumiendo una actitud valiente en solidaridad con los presos que deberían estar libres por una amnistía que se aprobó hace seis meses. ¿Quién responde por esta denegación de justicia? ¿El Consejo Superior de la Judicatura? ¿Los jueces de ejecución de penas?[3] 

     

    Me atrevo a hacer, respetuosamente, desde la doble humildad de quien en los años setenta entendió (como el partido al que pertenezco) que la vía de lucha debía ser la de masas y por los medios más legales que se pueda y es parte de un movimiento popular y una izquierda que en cien años de existencia no ha podido forjar una alternativa verdadera ni consolidar proceso de cambios profundos algunos, dos reflexiones.

    La primera es advertir sobre una nueva ilusión producto de la fetichización (la cosificación, la idealización por fuera de las relaciones sociales y de lucha de clases) de los acuerdos, los papeles, lo escrito y firmado, lo legal y exigible en los Tribunales e instancias internacionales que tienen un valor extraordinarios para exigir su cumplimiento, como puntos de articulación de alianzas extremadamente amplias y generosas, pero que no son automáticas ni “están condenadas al éxito”.

    Y sobre todo en Colombia, donde cincuenta años de conflicto armado han hecho de la estratagema militar de “inteligencia” moneda corriente y naturalizada.

    Engañar para secuestrar, capturar o asesinar ha sido la práctica del Estado y de los grupos sociales que lo han gestionado y aún continúan haciéndolo.

    Ninguna ilusión cabe con el Estado, los grupos económicos, los jueces y operadores judiciales, etc etc etc

    La segunda es superar todo fatalismo, si nada está seguro, nada es imposible. Ni la libertad, ni la paz, ni la conquista de una democracia con sustento social y contenidos populares.

    Enormes energías radican en el pueblo colombiano, en sus sectores campesinos, afro descendientes, en su juventud de las veredas, pueblos y ciudades, en sus obreros y estudiantes, en sus intelectuales.

    La verdad no está cristalizada ni en la convicción de la “trampa” ni en la ilusión ingenua de la “paz acordada” y por ello irreversible, la verdad está en el despliegue de la lucha popular por la vida digna y en paz.

    Como en una esfera de vidrio puesta al sol, una mirada atenta sobre la Colombia real de estos días muestra las dos tendencias, las dos Colombias, las dos perspectivas y cuál de ellas se abrira paso no está escrito en ningún texto divino o científico sino en las luchas mismas de los que sostuvieron tantos años la esperanza en una vida mejor y que hoy deberán multiplicarse y transformarse para cambiar esta vida, en este siglo, en esta América y en este mundo.

    Los que crecimos leyendo a Gabo y aprendimos a amar a Manuel y Camilo, como encarnación de miles y miles que lucharon por ellos y por nosotros, estamos y estaremos a su lado.

    Que es el nuestro.

    El de la verdad conquistada con  los puños y el corazón

    [1] citado en “Todas las cosas son un juicio”.  Juan Serey, Revista Opinao Filosófica, 2014, Porto Alegre

    [2] http://colombia2020.elespectador.com/politica/jesus-santrich-y-la-huelga-de-hambre-de-los-presos-de-las-farc

     

    [3] http://www.semana.com/nacion/articulo/ivan-marquez-habla-sobre-lo-que-sigue-para-las-farc/530875

     

  • La sanción de la ley 24660, por amplia mayoría en el Congreso, es una claudicación etica de la oposición y un avance formidable para la «demagogia punitiva» y la estigmatización de los pobres.

    La Cámara de Diputados de la Nación por aplastante mayoría, de la cual solo se rescatan los legisladores nacionales Pablo López, Soledad Sosa, Juan Carlos Giordano, Nathalia González, del Frente de Izquierda; Araceli Ferreyra, Movimiento Evita; Alcira Argumedo (Proyecto Sur); Julio Raffo (Diálogo y Trabajo) y Jorge Taboada (Chubut Somos Todos) que tuvieron la dignidad y el coraje de votar en contra, aprobó ayer la modificación de la Ley 24660, de Ejecución Penal, de modo tal que el sistema de encierro penitenciario que domina el mecanismo de sanción estatal a los ciudadanos, se vuelva más cruel, más laberíntico, más autoritario y más segmentado por diferencias de clase o relación con el Poder.

    Desde su puesta en marcha, los presos, no importa si fueron o no condenados y su sentencia confirmada por la instancia superior, si hace esfuerzos por educarse y superarse culturalmente, si es solidario con sus compañeros y procura elevar la conciencia social y política dejando atrás las mafias de guardia cárceles, falsos o verdaderos pastores religiosos del Apocalípsis, traficantes y vendedores de drogas autorizados por las autoridades penitenciarias, etc.  etc.  etc.  perderán sus pocas conquistas de salidas transitorias o computo de días de pena por buena conducta y estudio.

    En un alarde de cinismo y perversión, la modificación a la Ley impone «condiciones» imposibles de cumplir con el actual Servicio Penitenciario Federal, militarizado y corrupto como en épocas dictatoriales, para el mantenimiento de los derechos adquiridos como parte de los avances humanitarios, civilizatorios y de conquista general de derechos humanos de nuestro pueblo; a los que llama «beneficios» para «bajarles el precio» y arrasar con ellos.

    Asi, en una muestra del bipartidismo parlamentario que ya nos «regaló» la incorporación de los Jueces del Dos por Uno Rosenkratz y Rossati, la legitimación del robo de la nueva deuda externa y que se referencia en anteriores acuerdos bipartidistas del mismo tipo como la Ley Antiterrorista (votada por amplísima mayoría en el 2007, modificada en el 2011 a pedido de los «organismos internacionales» o sea los EE.UU. y vuelta a modificar en el 2013, por igual «motivo») y aún antes con la sanción de la irracional y fascista ley Blumberg que estableció un sistema punitivo de hasta cincuenta años de condena que rompió cierta proporcionalidad de un Código Penal que desde su sanción en 1922 ha sido simplemente un instrumento de dominación de clase, elitista, anticomunista y sexista, el Congreso no solo ha sancionado una grave limitación a los derechos de los ciudadanos acusados, aprehendidos y sometidos a investigación judicial o condena, en verdad ha ratificado un Proyecto de País que excluye a los jóvenes Pobres, a los que relega a la condición de «material humano sobrante y descartable», tal como el acto fundacional de la nueva etapa capitalista lo enunció con la Masacre de la República de Cromagnon en el lejano 2005  (leer más en 1 y .2 al final del texto).

    El vocero oficioso del Kirchnerismo, Pagina 12 de hoy,  dice que para el Frente para la Victoria » la votación positiva fue el resultado de la negociación en la que lograron arrancar algunas modificaciones al oficialismo», la mentira es doble: tales «modificacones» son tan mínimas que no modifican ni la esencia ni el sentido represivo de la llamada «modificacion de la Ley de Ejecución Penal» y para quienes, al menos, estuvimos en la Audiencia Publica del Senado de la Nación, previa a su sanción del 27 de abril de 2017, pudimos sufrir en carne propia la enjundia que el Senador entrerriano  Pedro Guastavino, de rancia estirpe kirchnerista de paladar  negro y hoy entregado a los brazos macristas sin pudor, aunque sigan representando al PJ Frente de la Victoria (ver la pagina del Senado en nota 3).

    Para quienes quieran conocer los detalles «técnicos jurídicos penitenciarios», les doy el acceso a un fragmento grabado de aquella audiencia donde las compañeras de Ni Una Menos exigen que no se utilice su lucha ni para «el garantismo misogino ni para el populismo punitivo», «no en nuestra nombre», dijeron claramente, sumándose a los contundentes argumentos de especialistas y estudiosos del tema penitenciario de diversas miradas y posiciones filosóficas y políticas.  ( se puede escuchar su intervencion en el video del Senado linkeado en nota 4 al final del texto)

    Por mi parte, ratifico lo dicho en aquella audiencia publica del Senado:

    «El proyecto en su conjunto es un proyecto hipócrita.

    Hipócrita porque pretende mostrar preocupación por la muerte de una compañera y en realidad lo que busca, lo que quiere, lo que pretende, es tener encerrados en las cárceles el mayor tiempo posible, a la mayor cantidad posible de jóvenes pobres de la Argentina. 

    Ese es el objetivo real, que lo maquillan con números y palabras bonitas pero que apenas se mueve un poquito se muestra en su verdadera dimensión.  Es un proyecto encubridor de la realidad, como recién lo explicaba Cipriano, porque sencillamente no habla del estado de catástrofe humanitaria, de la máquina de destruir subjetividades, de la máquina de picar carne que son las cárceles en la Argentina.  En esas cárceles se pretende encerrar el mayor tiempo posible a estas personas que cometieron algunos delitos que el Código Penal sanciona como delitos.  Alguna vez escribió Bertolt Brecht que era siempre un delito mayor fundar un banco que  robarlo.   

    En los últimos años hay innumerables informes -y acá han estado los titulares de la Procuración penitenciaria federal y de la Comisión provincial de la Memoria- sobre lo que esta institución militarizada, que funciona con una lógica represora, hace en las cárceles federales y en las cárceles de las provincias.  De todos los delitos que cometen creo que el único que le importaría al Senado es que también roban. Roban todo. Todo el presupuesto que el Estado les destina a los presos se roba.   Yo he entrado con un juez de aplicación a una cárcel de la provincia de Buenos Aires -. La cámara para pollos no funcionaba, la cámara para verduras no funcionaba y todos, así, orgullosos, nos mostraron carne que tenía olor a podrido que no la comería ni un perro.   Y todos sabemos que lo único que comen los presos en todas las cárceles del país es lo que les llevan los familiares o lo que consiguen ellos. Así como todos sabemos que se puede comprar cualquier cosa en una cárcel.  Pero el negocio no es el negocio menor que maneja el penitenciario sino que el negocio es el robo sistemático que el sistema organiza y ejecuta para dejar en las peores condiciones posibles a los presos.  

    En segundo lugar, como lo han dicho de varias maneras otros compañeros, acaso más cuidadosos en la palabra, es una especie de utopía reaccionaria la que proponen.

    Es una promesa falsa que les hacen. Aun a la derecha, a los que sueñan con terminar con los pobres, con el delito. Es una promesa falsa. No funciona. No sólo es antiética, antihumana, no es cristiana, no engancha con ninguna creencia religiosa ni con ninguna doctrina filosófica, porque no hay nadie que diga que hay que maltratar a la gente, sino que tampoco funciona para el objetivo buscado de bajar el nivel de delincuencia y que los ricos vivan felices. 

    Como dice Serrat en la canción: “Lo lamento, los pobres le van a tocar a la puerta porque no tienen otro lado dónde ir.”   Y si cruzan el mar para entrar a Europa, cómo no van a cruzar la General Paz para entrar a la Capital Federal; o cómo no se van a acercar a los camping o a hacer lo que tengan que hacer.  La cárcel es la institución que recicla y potencia el delito, no la que lo aminora. Por lo tanto, cuanto más tiempo y más gente haya en la cárcel más delito habrá. Lo lamento. El delito no desaparece con más punitividad. 

    Ni siquiera -voy a tomar algo que dijo una jueza, que creo que es lo único que concordé con ella- es cierta la utopía progresista de que si se aminora la pobreza se termina el delito. No es así.

    El delito tiene que ver con el deterioro de los proyectos colectivos, con el incentivo de la salida individual en las condiciones de bombardeo incesante del consumismo.  Acá se nombró a Cuba. La voy a nombrar por otra razón. En el período especial en tiempo de paz en el que el mundo sometió a Cuba, bloqueada por todos lados, porque es una isla, en las peores condiciones el pueblo cubano resistió con dignidad, no aumentó el delito porque tenía y tiene un proyecto colectivo. Y los proyectos colectivos, la ilusión de salvarse entre todos es lo que puede impedir la ilusión de salvarse solo por medio de algún arrebato o de un delito.   Este gobierno, en la medida que golpea a los que construimos proyectos colectivos, construye todos los días a los nuevos delincuentes. No solo con la pobreza. Ni siquiera fundamentalmente con la pobreza. Los construye porque le está diciendo todos los días a la gente que la única manera de salvarse es hacerlo solo. Y si me voy a salvar solo, lo voy a hacer, entonces, del modo más sencillo que sea: arrebatando algo.

    Creo que si les volvemos a decir que la reforma del 94 estableció un criterio de progresividad por el cual ninguna ley puede arrebatar derechos, porque no se puede ir para atrás, eso tiene espíritu constitucional. Creo que lo saben o lo debieran saber. 

    Quiero decir dos cosas más. La primera es sobre el gran país del Norte que inspira a los legisladores, a los políticos y a los académicos que son hoy gobierno en la Argentina. En 1980 en Estados Unidos había 221 presos cada cien mil habitantes. En 2012 había 716 presos cada cien mil habitantes, siendo el país con mayor cantidad de presos del mundo. En el mismo año, 216.000 de esos presos fueron violados dentro de las cárceles. Y en el mismo año, 80.000 estaban encerrados en lo que nosotros llamábamos tumbas, que era el aislamiento total: 24 horas, te tiran un colchón a las 12 de la noche y te lo sacan a las 6, te ponen un vaso a de agua y un plato de comida en la puerta. Eso hacía la dictadura. Eso hacen los norteamericanos con 80.000 personas todos los días. Y sin embargo, como cualquiera puede ver en cualquier noticiero, el delito no disminuye en Norteamérica. Ni siquiera baja el nivel de violencia; todo lo contrario: aumenta. 

    Lo que quiero decir es que si no los conmueven los argumentos humanistas y éticos, deberían reflexionar, al menos, sobre que se embarcan en un camino que es el del fracaso; el de los Blumberg, de los Berni, de los Granados, de todos los que apostaron durante tantos años en la Argentina a que con mano dura, con gatillo fácil y con cárcel se va a disciplinar a los pobres y se va a impedir que los molesten.  

    No es así. No hay nada que impida que la necesidad se convierta en la búsqueda de un derecho.  Por eso voy a terminar estas breves palabras haciendo un homenaje a las víctimas de la masacre de Budge de la que se van a cumplir 30 años en pocos días. Porque, de verdad, la política hacia la infancia y adolescencia del capitalismo argentino pos dictadura no fue el discurso de Alfonsín de que con la democracia se podía comer, beber y alimentarse.

    El discurso fue el de Budge: para los pobres, gatillo fácil. Para el que sobrevive, causa armada falsa. Para el que sigue insistiendo, tortura, como a Luciano Arruga. Y para todos los demás, que estén todo el tiempo posible adentro y que se mueran ahí adentro si es posible. Muchos se mueren en las cárceles.   Esta política no es penitenciaría. Este proyecto de reforma es la verdadera política hacia la juventud del gobierno de Cambiemos. Esta es la política de este gobierno que no tiene nada que ofrecer a la juventud argentina, que no tiene ninguna esperanza que proponerle, que no tiene ninguna ilusión que proponer. La verdadera política que tiene para la juventud argentina es este proyecto que pretende encerrar todo el tiempo posible a la mayor cantidad de jóvenes pobres posible, en las peores condiciones posibles ( la transcripción taquígrafica en nota 5 el video de la intervencion en nota 6)

    (más…)

  • Retrato breve de dos guerrilleros de las Farc: Javiero y Luciano. Uno liberado, el otro encerrado en la Cárcel de Chiquinquirá

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    La paz de Colombia

     

    Si en la Argentina uno pregunta por Jairo Lesmes difícil es que alguien lo conozca, pero si menciona al “colombiano de las Farc Javier Calderón” muchos les dirán que lo conocieron en los noventa y hasta un fiscal intentó involucrarlo en una absurda causa (por la cual perdió el puesto de jefe de la unidad fiscal de lucha contra las drogas peligrosas UFIDRO en el 2006) junto a Hebe de Bonafini, Patricio Echegaray y otras muchas personalidades del movimiento popular que de verdad lo trataron y supieron de su dimensión política y humana.

    Javiero fue “amablemente” expulsado cuando Bush lanzó la guerra total contra la insurgencia y el gobierno fantoche de Menem, que lo había acogido como diplomático que era, le pidió que se fuera.

    Javiero volvió a su Colombia, pero no a su puesto en la Compañía Coltabaco en la misma Bogotá donde había nacido y vivido.

    Javiero entró muy joven a trabajar en la fabrica de cigarrillos  más grande de Colombia donde por su compromiso con los derechos de todas y todas se afilió a la Juventud Comunista de Colombia y luego se convirtió en dirigente sindical de su fabrica, del sindicato tabacalero y de la misma Central de Trabajadores de Colombia.

    A mediados de los ochenta, en uno de los tantos ciclos de exterminio de la militancia obrera, popular, de las izquierdas, que de tanto en tanto le duele a Colombia, ante la evidencia cierta de que los paramilitares y los Servicios Secretos lo habían incluido en una de esas listas de futuros asesinados o desaparecidos, decidió no esconderse sino subirse a la montaña para pelear en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

    Le fue a comunicar su decisión al entonces secretario  nacional de organización del Partido Comunista Colombiano,  Teofilo Forero (también dirigente sindical metalúgico y fundador de la Central de Trabajadores Colombianos, asesinado en 1989), quién primero trató de convencerlo, luego acordó con él, pero le propuso que pasara un curso de un año en la Unión Soviética, a lo cual Javiero se negó.

    Me dice ahora que tomar aquella decisión ya era demasiado difícil para postergarla por lo cual, de aquella entrevista pasó por su casa para cerrarla y llevarle la llave a su madre que viviría allí por más de veinte años hasta su muerte .

    Ahora, estamos en su casa, en la zona sur de Bogota, en un barrio muy bonito que se llama Villa Los Sauces que se comenzó a construir como resultado de la negociación entre las Farc y la familia, muy poderosa, de una de sus retenidas por razones económicas: las Farc pidieron una suma para sostener la insurgencia y la construcción de un conjunto de casas para entregar a trabajadores sin techo, y lo logró.

    Así Javiero, hombre de la ciudad, culto, de costumbres y modos muy urbanos, amante de la música, las plantas, el teatro y los libros, se subió a la montaña,

     

    En cambio Luciano nació en la montaña, no vivió en ciudad alguna  y cuando mataron a su familia en un paraje campesino, aterrado por las incursiones del Ejercito a los doce años se fue con los guerrilleros y nunca se arrepintió.

    En su vereda[1]  no había escuela alguna y aprendió a leer y escribir con la guerrilla, igual como aprendió todo lo que sabe de ciencias sociales,  historia y geografía.  Por unos doce años fue parte de una Unidad de Orden Publico que casi no entraba a los pueblos y combatía casi continuamente.

    De vez en cuando su unidad pasaba por algún pueblo, y hasta cruzó por algunas ciudades grandes hasta llegar a DF México en alguna tarea que le encargara su organización, pero no se detenían mucho.

    Como Luciano, la inmensa mayoría de los combatientes de las Farc es de origen campesino e ingresaron muy jóvenes en la insurgencia armada de modo tal que “su familia” son los compañeros y parte del proceso de paz será aprender a vivir en las condiciones “normales” de los campesinos colombianos, sin la comida, la salud, la recreación y la seguridad que tuvieron durante los años de insurgencia armada en la que las Farc llegaron a convertirse en algo así como un pequeño Estado paralelo y autosuficiente.

    En una de las tareas asignadas por el Mando, de reconocimiento del terreno donde era fuerte el Estado, no en combate, fue atrapado en Bogotá, por una filtración de una llamada telefónica.  Lo asaltaron a las dos de la madrugada, fue maltratado y torturado por las unidades especiales, luego sufrió un montaje judicial y pasó los siguientes diez y seis años en las Cárceles de Mediana y Alta Seguridad, incluida la tenebrosa Tramacúa, que el estudioso y militante de Tucson, EE.UU., James Jordan dirigente de la Alianza por la Justicia Global[2] , afirma que fue la primera construcción del Proyecto Imperial Carcelario que los EE.UU. luego instalaron en Guantánamo y extendieron al “mundo libre” colonizado por ellos.

    El proyecto penitenciario combina un desprecio absoluto por los seres humanos, basado en el concepto antijurídico del “derecho del enemigo” que considera a los “terroristas subversivos” como seres que  no son sujeto de derechos y por ello se los puede tratar como enemigos a exterminar.

    Aislamiento, agresiones, hostilidad continua, la atención medica al servicio del exterminio planificado, permisos para los paramilitares presos para que asesinen a los militantes populares, casi todos los servidos de salud, alimentación, etc. terciarizados y privatizados, son algunas de las características de este proyecto que en Colombia ahoga a unos ciento cincuenta mil ciudadanos y ciudadanas, de los cuales unos siete mil cayeron por razones de lucha social, política o montajes afines a la lucha contrainsurgente.

    Según James, ahora mismo, se están construyendo dieciséis establecimientos en América Latina y habría que pensar, piensa mal de los dominantes y acertarás decía un revolucionario salvadoreño, que las críticas de hoy en Argentina al sistema penal está preparando el terreno para que “renueven” el sistema penal con la “ayuda” de los Yankees que ya están dictando cursos de formación a los penitenciarios y policías de la Argentina.

    Luciano, con sus cuarenta años, espera sereno y paciente, que se cumplan los Acuerdos de La Habana, empezando por la ley 1080 de Amnistía aprobada por el Poder Legislativo a finales de diciembre de 2016.

    La cárcel de Chiquinquirá, en cuyo patio seis, se encuentra desde hace unos meses, le parece un avance importante por el grado de libertad que tienen en el patio, la posibilidad de compartir con sus compañeros guerrillero y acelerar su formación política para la nueva etapa.

    Me cuenta que todas las mañanas estudian y discuten las  tesis para el congreso que las Farc han convocado para agosto a fin de decidir si formarán un partido o movimiento político, su  nombre y definiciones tácticas.

    Orgulloso, me cuenta que están organizado en células partidarias de doce compañeros, tal como era en la montaña, y que para él la disciplina, la cohesión política y la unidad fraterna es lo principal para conquistar una paz verdadera para lo cual espera estar libre de una vez.

     

    El que salió en libertad por los acuerdos de La Habana fue Javiero, estuvo ocho años en un penal de alta seguridad víctima de un montaje judicial que pretendían transformar en un escándalo mediático.

    Cuenta que luego de pasar los primeros años en la montaña, de luchar con empecinamiento para adaptarse a la vida guerrillera, a los retos de entrar en combates mano a mano contras las fuerzas estatales aunque siempre su aporte más apreciado por todos, y que a él más le gusta, son los talleres de formación política y humana.

    Con picardía recuerda un momento muy particular en uno de esos talleres.

    En el 2003, Javiero andaba por el Caquetá, en la unidad guerrillera que comandaba el Paisa[3], Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, la famosa unidad Movil Teofilo Forero (nombrada así por el dirigente comunista del que hablamos más arriba) que realizó algunas de las acciones más audaces y espectaculares de aquellos años.

    Javiero estaba dictando un taller muy cerca de donde estaba el mismo Comandante Paisa con el radio con que se comunicaba con sus unidades.

    Como el espacio era compartido todos hablaban bajo pero algo se escuchaba de unos y otros. De repente se escucha, en un susurro, que una unidad que ha iniciado el regreso al campamento, porque había fracasado la operación originaria, le informa al Comandante que avistan un avión espía que daba vueltas muy bajito en círculos sobre la porción de la montaña/selva por donde ellos se estaban movilizando.  El Paisa, imperturbable, ordena que le tiren con los fusiles y armas livianas que llevaba la unidad movil y en un momento comienza a gritar, alzando los puños, “le dimos” “le dimos”.

    Los guerrilleros que asistían al curso comenzaban a dar vuelta la cabeza entre el “profesor” Javiero y el Comandante Paisa.

    Javiero, primero intentó  mantener la disciplina pese a todo, y  superando su propio deseo de saltar celebrando el hecho inédito de derribar un avión, y dar una lección inesperada a sus “alumnos”, pero la tensión y la ansiedad va en ascenso hasta que , y ahora que lo cuenta vuelve a sonreír, les dice que van a “adelantar” el recreo veinte mìnutosy que pueden descansar.

    Todos saltan alrededor del Paisa y del Javiero que disfrutan de unos de esos momentos soñados en las largas noches de caminata nocturna donde para no hablar ni realizar ruido alguno la cabeza recuerda los hechos futuros que todos quisieran protagonizar: tumbar un avión espia c on un rifle!, como si fuera facil.

    El episodio se hizo muy mediático porque en el avión volaban especialista en espionaje electrónico y aéreo de los EE.UU., los agentes Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell de quienes  “el columnista del diario estadounidense The Washington Post los identificó como contratistas de la firma California Microwave Systems. Agregó que funcionarios de la Embajada en Bogotá le dijeron que hacían una operación de inteligencia electrónica.   Microwave Systems es unidad operativa de la corporación Northrop Grumman, de Baltimore (Maryland), que la adquirió en abril de 1999. Se especializa en reconocimiento aéreo y sistemas de observación (dentro de los cuales hay radares y sistemas electro-ópticos); sistemas de comunicación satelital en tierra, y planeación de misiones especiales que aseguren el éxito en las misiones. Presta servicios militares y otros para agencias gubernamentales estadounidenses y para organizaciones internacionales de defensa” tal como publicó en febrero 2003 el oficialista diario colombiano Tiempo (www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1032597).

    Los agentes norteamericanos permanecieron en manos de la guerrilla hasta el 2008.

     

    Javiero salió de Colombia en los noventa y como parte de una ofensiva diplomática, fue designado representante en la Argentina donde desplegó una amplia labor por la cual muchos lo recuerdan a tantos años.

    Cuando Menem le “pidió” que se vuelva, subió de nuevo a la montaña hasta que fue capturado en el 2008 cuando se produjo el episodio mediático frustrado.

    Cuenta que al cabo de algunos días de su captura, interrogatorios, torturas y demás rutinas, lo llevan a un salón enorme que el Ejercito tenía en un edificio de varios pisos, era un centro de prensa militar y al entrar Jairo ve una cantidad de cajas y bultos (que pretendían falsamente haber secuestrado del lugar donde fue capturado) y a una famosa periodista de nacionalidad española que funge como una de las cabezas del sistema comunicacional contrainsurgente, entonces Jairo, en manos de sus captores armados, solo en medio de un salón repleto de militares, funcionarios estatales y diplomáticos, comienza a gritar que es un insurgente por la libertad de Colombia y que lo han secuestrado para armar un montaje escandaloso.

    El diario El Espectador contó así el episodio:  “Somos Farc, ejército del pueblo…viva el comandante Alfonso Cano el jefe de las guerrillas”, gritó Lesmes Bulla en el momento en el que era presentado a la prensa.

    Forcejean un rato hasta que un alto jefe militar grita que lo saquen y se lo llevan alzado en el aire, pegando Jairo gritos y patadas al aire.  Le contaron luego que estaba previsto que el mismo Uribe vaya al show y que pensaban adjudicarle cada una de las acciones de la Teofilo Forero.

    Y así lo registró el mismo diario: “Esta es una de las pocas ocasiones en que detenidos señalados por las autoridades de ser miembros del grupo guerrillero, admiten ser parte de las Farc, Lesmes Bulla continuó su arenga por varios minutos antes de ser retirado de la sala por agentes armados con fusiles”[4].

     

    No supe nada de él desde que me despedí en 1999 para comenzar un viaje por los estrados españoles, ante Baltazar Garzón en 1999, y argentinos en el 2002, que terminaría con la condena del Juez Federal Víctor Brusa en el 2009.

    En el 2015, en otro viaje a Colombia supe que Javiero estaba en muy mal estado de salud, agonizante casi, y junto a otros compañeros del movimiento de derechos humanos, y el apoyo decisivo del premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, lanzamos una Carta Humanitaria por los Setenta y Un presos políticos en grave estado de salud.

    A uno de ellos, Oscar lo encontré en el patio seis de Chiquinquirá, sigue allí a pesar de estar ciego y tullido de un brazo.

    A Javier, ya en libertad, le curaron la tuberculosis no diagnosticada en la cárcel y hoy está feliz con sus nuevas tareas, es parte de la comisión mixta (estado, Farc) que discute como preservar el medio ambiente que los guerrilleros conservaron por cincuenta años y que no quieren que la paz (la neoliberal y de negocios extrativistas) que sueña Santos, destruya los lugares por donde anduvieron por décadas.

    Vive en el Veredal La Variante en Tumaco, Nariño, donde están sus compañeros de la Unidad Mobil Teofilo Feraro y el Comandante Paisa, en el sur del país, y cuando viene a Bogotá, se aloja en su casa llena de plantas y flores, como si fuera la montaña que tanto ama.

    Me cuenta que en el Veredal armó su alojamiento entre las plantas y abierto al aire libre, como siempre le gustó vivir.

    Libre entre sus hermanos.

     

    Luciano sigue en Chiquinquirá y es uno de los mil cuatrocientos presos políticos de las Farc que realizaron una huelga de hambre de tres días para visibilizar el incumplimiento de los acuerdos de La Habana.

     

    Ojala que sus historias, la breve parte que puedo contar, conmuevan la humanidad de todos y que al menos entierren el mito de la narco guerrilla que los Servicios Secretos Colombianos forjaron y que los medios de todo el mundo, incluido más de un intelectual y político de izquierda, repitieron como loros.

    Hace un año que las Farc no opera militarmente ni domina territorios y el negocio de las drogas ilícitas no solo se mantiene incólume sino que crece como uno de los efectos no deseados (al menos por el movimiento popular) de los acuerdos, igual que el del paramilitarismo.

    Lejos de terroristas sanguinarios o narcotraficantes, los guerrilleros que yo conocí en Bogotá, en el Penal de Chiquinquirá, en el Veredal Transitorio de Normalización Buena Vista, cerca de Meseta, Meta, son compañeros de carne y hueso, humanos como el que más, con personalidades y opiniones tan propias como en cualquier lugar del mundo.

    Claro que con una vida de compromiso indoblegable que los hace más humanos y queribles para quienes la imagen de Bolívar abrazándose a San Martín o la del Che entrando en La Habana con Fidel y Camilo son algo más que una bella foto para un póster.

    Son un llamado a la rebeldía y la solidaridad.

    De esto se trata en estas crónicas de un viaje a los presos y los ex combatientes de las Farc.

     

    [1] la vereda colombiana es un paraje poblado pequeño y con pocas casas campesinas.

    [2] http://afgj.org

     

    [3] se dice así a los nacidos en Medellín, Colombia

     

    [4] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-otro-golpe-farc

    luciano carcel2222222

  • La Paz de Colombia, entre el espanto y la ternura.

    Crónicas de un viaje hacia los presos políticos y los ex combatientesjose

    En el día de hoy, martes 27 de Junio de 2017, se realizó el acto oficial de dejación de las armas y en palabras del Comandante de las FARC, Timoleón Jiménez, la organización político militar más antigua del continente no ha desaparecido sino que ha finalizado su etapa de rebelión armada para pasar a constituirse en una fuerza política así como señaló un cumplimiento muy desparejo de los acuerdos finales por parte de la insurgencia y el Estado Colombiano (acuerdo final que ya era muy, pero muy lejos de lo acordado durante los cinco años de diálogos con participación de importantes sectores del movimiento social colombiano).
    Puedo dar fe de ambas aseveraciones.
    En los últimos siete días he visitado un Penal, el de Chiquinquirá, donde se concentran unos trescientos prisioneros de guerra que esperan la amnistía acordada, y votada por el Congreso a finales de diciembre de 2016; también el Veredal Buena Vista cercano a Mesetas en el departamento Meta (el mismo donde se realizó el acto de hoy) que tiene dos sectores: uno, donde están los guerrilleros que dejaron armas y el otro donde están los prisioneros liberados de las cárceles pero que todavía tienen que pasar por el mecanismo de la Jurisdicción Especial para la Paz que decidirá finalmente sobre su libertad o eventual castigo, allí nos recibieron sus jefes compañeros Alduver Morante, Enrique Marulanda (hijo de Manuel) y Julián Suarez (sobrino del Mono Jojoy); acompañado de los compañeros de la Fundación Lazos de Dignidad pudimos dialogar con las organizaciones que componen la Coalición Larga Vida a las Mariposas (una red de organizaciones que defienden los presos políticos en todo el extenso país y sus más que numerosas cárceles de alta “seguridad”), también con el Secretario de la Jurisdicción Especial para la Paz, el Dr. Nestor Correa, con el responsable de derechos humanos de Marcha Patriotica Cristian Delgado que nos entregó un demoledor informe sobre las violaciones a los derechos humanos en el periodo de “diálogos para la paz” y denunció el asesinato de decenas de militantes de Marcha, y con el compañero Jairo Lesmes quien fuera representante oficial de las Farc en Argentina en los 90 y fuera liberado hace un año luego de ocho de encierro riguroso que casi acaba con su vida. También con decenas de presos políticos de Chiquindirá, del penal del Veredal y con militantes de diversas fuerzas liberados en los últimos años.
    Es mi tercer viaje a Colombia y siempre he venido con la disposición de escuchar todas las voces y no pretender ni saber todo ni dar consejos a nadie. Como integrante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre he procurado mantener la disposición solidaria de siempre de la Liga como demostraron en sus viajes a Colombia los Dres. Guadalupe Godoy y Hector Trajtemberg y la compañera Graciela Rosenblum.
    El proceso de diálogos y acuerdos para la paz adquieren una importancia histórica difícil de exagerar, son una conquista de los más de cincuenta años de insurgencia armada como de las luchas realmente extraordinarias del movimiento campesino, sindical, estudiantil, de los afro descendientes, de las mujeres, de la comunidad LGTB, de la Universidad y los intelectuales y de tantas y tantos que sería interminable nombrarlos a todos.
    La posibilidad de conquistar una paz justa es de por sí, el solo hecho de existir como posibilidad, como proceso acordado entre partes antagónicas que guerrearon por décadas, un logro fantástico que los pueblos y más aún los luchadores por los derechos humanos y los revolucionarios valoramos sin condiciones ni egoísmos.
    Pero por ello conviene analizar rigurosamente los problemas que enfrenta y la situación real en que el proceso está, justamente por que los cambios en América Latina y el mundo van exactamente en la dirección contraria de lo que se intenta en Colombia.
    Solo repasar el rol fundamental que tuvieron en el proceso los gobiernos de Venezuela, Brasil y Argentina (y recordar sus graves problemas o su sustitución por personajes tan colonizados como Macri o Temer) debería mirar con inquietud el proceso.
    Comencemos, como militantes por los derechos humanos que somos, por el tema de los prisioneros políticos.
    Parte de la estrategia contrainsurgente, ampliada por la intervención imperialista norteamericana con sus Planes Patriota y Colombia, fue encerrar en condiciones infra humanas, sin lugar a dudas constituyendo su solo encierro condiciones de tortura, a todos los que ellos sospecharan que fuera parte de la insurgencia (no solo Farc, también ELN y otros grupos menos conocidos fuera de Colombia), de los que supuestamente colaboraban con la insurgencia, de todo aquel que protagonizara experiencias de organización popular autónomas y resistencias al proyecto neoliberal, extrativista, represor y colonial que se aplicó por décadas, y aún a cientos de simples campesinos que sufrieron causas armadas (como ya había constatado en 2015 cuando me reuní en Ibague, el Tolima, con campesinas encerradas por años sin razón política alguna).
    Se llegó a calcular unos siete mil presos políticos con la dificultad de que como el régimen penal negaba su calidad política, las cuentas siempre resultan provisorias.
    Al momento del acuerdo final se pactó lo siguiente (muy grosso modo): libertad a todos los presos políticos por medio de una amnistía irrestricta y un proceso de justicia no penal (reparativa, no punitiva) para todos los participantes en el conflicto armado con la sola (y fundamental) condición de decir la verdad, en caso de así proceder las penas serán de cumplimiento en libertad (trabajo social o de otro tipo) o con un máximo de 20 años de prisión para los que mientan o se nieguen a decir la verdad de los hechos imputados. Para ello se creó una Jurisdicción Especial para la Paz que deberá encargarse de tales tramites.
    Empecemos por el principio: según denuncia el Comandante Jesús Santrich, en huelga de hambre indeterminada desde el 26 de junio, la Farc reconoció como propios a 3400 prisioneros de los cuales solo salieron un poco más de quinientos y unos 900 el Alto Comisionado para la Paz ni siquiera extendió el certificado que los jueces piden, aunque no estaba contemplado ni en el Acuerdo ni en la ley de Amnistía (número 1820 del 30/12/2016).
    En el Penal de Chiquinquirá, en el patio seis, dialogamos con unos cien compañeros por varias horas. El penal había sido utilizado en el proceso de desmovilización (e impunidad grosera) de los paramilitares que se acogieron a un proceso de desarme. Se supone de gran confort aunque es un edificio muy antiguo donde los presos pasan casi todo el día en un patio abierto y duermen en habitaciones sin ventana, en cuchetas y sin nada de privacidad. Claro que como vienen de lugares tenebrosos como la Tramacúa (construida bajo el Proyecto Imperial de Carceles que los EEUU buscan imponer en todo el mundo) hasta parece que no fuera tan malo.

    Recuerdo un caso muy particular sobre el cual ya nos habíamos interesado en el 2015 cuando impulsamos una Carta Humanitaria por Setenta y un presos colombianos en grave estado de salud: un muchacho, Oscar, no vidente y con un brazo amputado que permanece en prisión sin ninguna consideración especial sobre su estado de salud y sobre el cual, el Juez Becerra (primera instancia de Tunja capital del departamento Boyacá) dice no saber si es de las Farc a pesar de haber sido condenado a cuarenta años por supuestas acciones de la insurgencia.
    Ese patrón se repite en muchos casos de un modo que consuma una burla cruel del Poder Judicial al proceso de paz: primero el Estado impuso un tramite judicial cuando una amnistía se define en un acto político como nosotros conocimos en mayo de 1973 cuando el Congreso ordenó la libertad de todos los presos políticos (incluyendo a todos en una lista explicita) y salieron en la misma noche de la votación, luego los Jueces no aceptaron como valida la lista de las Farc si no venía acompañada de un certificado del Comisionado de Paz (que es un órgano estatal previo al Acuerdo y que fue parte del dispositivo estatal contrainsurgente) y luego los mismos Jueces dudan de la doble certificación de la identidad política con razones grotescas que no reciben el repudio del gobierno ni de la Comisión Tripartita de aplicación de los acuerdos.
    En los diálogos con los presos que permanecen en el Penal de Chiquinquirá y el espacio penal del Veredal Transitorio para la Normalización de Mesetas, así como con los recién liberados, pude comenzar a entender el modo de vivir la cárcel y la libertad de estos compañeros muchos de los cuales han pasado o llevan diez o quince años de encierro, contando con menos de cuarenta años de edad. Toda una vida en las Farc, la mitad de ella en prisión.
    Pero de lo que aprendí sobre la militancia guerrillera, sobre las historias de vida que estoy conociendo escribiremos en la próxima nota.
    Ahora, para todos lo decisivo para que el proceso no se tranque (como tantas otras veces en Colombia y América Latina) es asumir la lucha por la Paz como propia y la libertad de los presos el paso indispensable que demuestre la voluntad del estado y que no hubo mala fe al momento de la firma de los acuerdos.
    En esta batalla se juega buena parte del futuro de la democracia de Colombia y de nuestra América. Seamos con el Che en las acciones solidarias, honremos la tradición sanmartiniana y bolivariana. Es nuestra hora de actuar.

     

  • La memoria es más larga que la traición

    Eran cuatro los torturadores.  Uno murió, uno está condenado, otro va al Juicio Oral y el cuarto acaba de ser detenido luego de años de “clandestinidad”.

     

    Por alguna razón que desconozco en exactitud, pero puedo intuir e imaginar, entre el Grupo de Tareas del Dto. de Inteligencia de la Policía Santafesina y yo, había algún problema personal.

     

    Osmar Rebechi, Eduardo Ramos, Víctor Cabrera y Juan Eduardo González me detuvieron por repartir volantes en un desfile militar al terminar la dictadura de Onganía y comenzar la primavera democrática de Cámpora. Un 20 de junio de 1973.

     

    Luego, llegaron cinco mínutos después que una bomba de importante poder explosivo volará lo que había sido la casa familiar en Primera Junta 3588, frente al viejo Mercado de Abasto, a la vuelta de la Escuela Número Cinco y la Seccional Sexta, luego Cuarta, de la Policía Provincial en la capital santafesina.  Un cinco de diciembre de 1975.

     

    Más tarde, en la noche del once al doce de octubre de 1976, asaltaron mi nueva casa, donde vivía con mi compañera Graciela, y nos secuestraron a Hernán, que estaba de visita “militante”, a Graciela y a mi.  En la misma casa me molieron a golpes y luego me dejaron en el Centro Clándestino “La Cuarta”, justo a la vuelta de donde había vivido entre 1952 y 1976.  De la Cuarta pasé a la Guardia de Infantería, detrás de la cancha de Colón y luego pase unos pocos meses en la Cárcel de Coronda de donde salí para Semana Santa del 77.

     

    Y finalmente, en noviembre de 1977, me volvieron a secuestrar cuando intentaba concretar un encuentro con uno de mis compañeros de militancia en la Juventud Comunista, Carlos, quién ya me había ayudado en el 76 cuando luego de que un destacamento militar asaltara la casa de Primera Junta 3588, detuviera a mi hermano Pablo y arrasará con lo que no habían destruido con la bomba de diciembre del 75.

     

    Me volvieron a llevar  a la Cuarta y me sometieron a simulacros de fusilamiento, torturas y golpearon sistematicamente el higado hasta el límite de que estuviera a punto de estallar.  Por una serie increible de “casualidades”, en medio de la noche de torturas, el grupo fue detenido por sus robos “no autorizados” y me soltaron nuevamente.

     

    En diciembre, me presenté ante un Juez provincial denuncié las torturas y un medico forense me examinó y extendió un certificado de “lesiones leves”.  Entonces, nada supe de sus identidades ni rangos oficiales o informales.  Ni entonces ni por los siguientes veinte años.

     

    Fue Patricia, antes de viajar a España a declarar ante Garzón en Madrid, que me dio la nomina con nombre, rango y cargo.  Poco después, un periodista de apellido Tizziani, en una entrevista radial, me anotició que aquella denuncia del 77 permanecía en un archivo judicial, que él mismo me facilitó una copia.

     

    Desde entonces, denuncie a los cuatro pero por las extrañas razones del modo que funciona nuestra “Justicia” solo incriminaron, detuvieron, procesaron, juzgaron y condenaron a Eduardo, Curro, Ramos, quien solía jactarse de ser un “intelectual nacionalista”, militante del Partido Justicialista que recién lo expulsó de sus filas varios años después de su condena judicial.

     

    En el medio se murió Osmar Rebechi, el jefe del grupo, siempre vestido de traje y con apariencia de cantor de tango de los cincuenta.  De Cabrera y de González nada.  Como si algún mecanismo secreto los protegiera.

     

    Hace algunos años, las hijas de Cabrera me buscaron y me contaron que su padre volvía de su “trabajo” y violaba a su mujer, luego de ponerle a la fuerza un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo.  También que les regalaba relojes y joyas, que eran las que robaban a las compañeras secuestradas, y que era boxeador.  Igual que el hijodeputa que en la noche de noviembre del 77 me molió a golpes y casi trituro mi higado.  Su madre había huido de él hace unos años y ellas lo repudiaban con convicción.  Colaboraron en la busqueda y en el 2015 lo detuvieron.  Está procesado y espera el juicio Oral.

     

    El cuarto, Gonzalez, pasó a la “clandestinidad” cuando detuvieron a Cabrera y recién hace dos días que lo encontraron a pocos metros de donde había vivido toda la vida.  Y a este no le corre el dos por uno.

     

    El grupo de tareas de los cuatro de la Inteligencia Policial tenía como referencia al Centro Clándestino La Cuarta por donde pasaron cientos de compañeros, muchos de ellos desaparecidos, y donde asesinaron a Alicia López un día de noviembre de 1976, en la celda que estaba pegada a la mía.  Alicia era descendiente directa del Brigadier Estanislao López y militaba en las Ligas Agrarias del Norte Santafesina. Era maestra, profesora de literatura y amaba, igual que yo, el poema de Borges dedicado a Facundo Quiroga, “El coronel va en carroza a la muerte”. Bello.

     

    Al Curro Ramos, al Juez Federal Víctor Brusa y otros represores, los detuvieron en el 2005 y los juzgaron en el 2009.  En el 2010 condenaron al Comisario Facino por el asesinato de Alicia. A pesar de que siempre todos los sobrevivientes denunciamos a los cuatros del grupo tardaron casi ocho años en “encontrarlos”.

     

    Puede ser que en la Cárcel de Las Flores el Curro Ramos haya descorchado un Dom Perignon para celebrar el fallo de la Corte del dos por uno.

     

    Que no se apure.

     

    En 1992, cuando el Honorable Senado de la Nación ungió como Juez Federal al torturador Víctor Brusa, a iniciativa de los justicialistas Carlos Reutemann y Gurdulich de Correa, escribí en un impulso que la memoria es más larga que la traición.

     

    Ahora, que de nuevo la traición y la infamia amenazan con sostener la impunidad de los genocidas, lo vuelvo a afirmar con toda convicción.

     

    Nosotros venceremos, el pueblo vencerá.

     

    La memoria es más larga que la traición.