• “Con documentos verdaderos se escribe la historia falsa.
    Solo la ficción puede contar la verdad”.
    Augusto Roa Bastos. “Vigilia del Almirante”

    El “Trino del Diablo” de Daniel Moyano fue escrita en 1974 (reescrita en 1988) en la ciudad donde vivía, La Rioja (había nacido en Córdoba y al morir su madre, va de tío en tío hasta llegar a La Rioja. Poco después del golpe de estado de 1976 fue detenido, tratado como uno más de los “delincuentes subversivos”. Moyano comprendió que su destino era el exilio, del cual, como él decía “no se vuelve”. Falleció en España en 1992.

    Alguna vez relató Moyano a un diario “A mi hermana la mandaron a Alta Gracia con otros tíos. Cuando pude me escapé, porque quería estar cerca de mi hermana. Iba a tercer grado en el Colegio de la Torre. En los recreos jugábamos a la mancha, y el más ágil de todos se llamaba Guevara. Era asmático y tenía un tórax grande. Otro recuerdo que tengo del Che es que un día todo el grupo que jugaba a la mancha fuimos a una casa a robar duraznos, a la siesta. Estábamos robando y se asomó un viejo, que dijo: Llevaos los duraznos pero no me rompáis el árbol. Era Manuel de Falla, que vivía en Los Espinillos, en Alta Gracia. Yo le conté esto a Julio Cortázar. Me dijo, ¿Por qué no lo escribís? No puedo… es como escribir las memorias. Después se lo conté a don Ernesto, en Cuba.”

    Contemporáneo de Guevara, de Manuel de Falla, de Cortázar, Moyano era un hombre de aquella generación de los 70 y cumplió con su destino. Luego de trabajar de albañil, plomero y otros oficios nobles, Moyano aprende a tocar el violín y llega a un empleo oficial como violinista en la Orquesta Sinfónica de La Rioja. Empieza a escribir y de un modo sorprendente para los que creen que el arte es una fotografía de la realidad, Moyano imagina el país que se está incubando y se desplegará con toda su fuerza con la Triple A y el gobierno cívico militar de Martínez de Hoz y Videla.

    Por una serie de casualidades totalmente causales, llega a sus manos (en el libro, ¿se entiende, no?) el violín del mismo San Francisco Solano, el cura que enseñó a tocar a los indios y que intervino más de una vez para que no arrasen con el poblado de los colonialistas españoles. El arte como dominio, como herramienta de dominación, volverá luego a aparecer en las manos de un dictador ilustrado que para no escuchar los quejidos de los torturados toca la célebre “El trino del Diablo” de Tartini. En La Rioja prohíben tocar el violín y emigra a Buenos Aires donde termina en una villa miseria, que es a su vez un campo de concentración, donde viven personas que han perdido la sensibilidad en las manos para tocar por la tortura aunque ellos digan que fue la artrosis.

    Así como en “El señor presidente” de Asturias, escrita entre 1924 y 1933, para denunciar el carácter perverso de los gobiernos títeres dictatoriales de América Central, se relata el secuestro de un grupo de mendigos que viven en las puertas de la Catedral, casi calcado a lo que haría Bussi en la ciudad de Tucumán en 1977 (antes de una visita de Videla secuestró a todos los mendigos de la Catedral y los abandonó en el desierto de los cerros catamarqueños; en El Trino del Diablo se anticipan los campos de concentración, la tortura masiva, el silencio cómplice de la burguesía porteña (la famosa burguesía nacional en otros relatos “verdaderos”) y el papel subversivo de la rebeldía del pensamiento. El violín como instrumento de dignidad y de resistencia al olvido y la impunidad.

    Claudia Piñeiro escribió en Las viudas de los jueves los días previos a Diciembre de 2001, exactamente lo que ocurre en un country en los días de setiembre de 2001, desde el impacto de la caída de las Torres en New York hasta la muerte de un grupo de propietarios en una pileta de natación propia. En el libro se describe, con la precisión de una cirujana, una a una las miserias morales de una burguesía que apoyó desde la dictadura del 76 hasta el menemismo y todas sus “posibilidades” de especulación financiera, robos descarados en los mecanismos de la Patria Contratista que ahora pretenden fuera inventado en los gobiernos kirchneristas.

    Piñeiro muestra el proceso de aislamiento de un grupo social del resto de la población, el barrio cerrado con muros, alambrados, barreras y check point igual que tiene Israel en los territorios ocupados de Palestina. Un barrio cerrado que configura lo mismo que la colonia israelí en territorio ocupado: un enclave donde se vive en otra realidad, en un mundo que está más conectado con Miami que con Corrientes o el Neuquén y donde los mecanismos de discriminación y estigmatización (incluyendo los groseros modos en que se ejerce el patriarcado por hombres y mujeres, que es una ideología de clase no de genero) adquieren dimensiones enfermizas, que terminan enfermando a mucho de sus ejecutores.

    El hombre burgués en su dimensión más pura: solo importa el consumo si el consumo permite el parecer anticipa el prototipo humano que permite y construye, que construye y permite, el macrismo como modelo civilizatorio contemporáneo. El norteamericano que exige portar armas aunque todos los días esas armas se usen para matar a cualquiera, incluidos algunas y algunos de sus hijos. El brasilero que festeja el asesinato de un niño en la calle y premia a esa policía asesina con el cargo de legisladora nacional. El colombiano que vota por el no al tratado de paz. Y un largo listado de prototipos humanos que llevan el modelo burgués de existencia a su expresión más pura y extrema: dominar para tener, tener para consumir, lo demás no importa nada y la vida no es nada más que esa miseria humana: consumir hasta lo que no necesita para nada.

    Las dos novelas tienen un denominador común: describen la sociedad un minuto antes de que el reloj de la historia marque un viraje: en el 75 estábamos en las vísperas de un genocidio para consumar la “miseria planificada”; en el 2001, aunque en el libro no aparece más que una referencia vaga final, las mucamas y sirvientes de aquellos burgueses implacables, están por levantarse en una pueblada que todavía les duele y les hace temer.

    Cierto, y las dos novelas ayudan a entenderlo, que las clases dominantes en la Argentina son las herederas y continuadoras de aquellas personas que hace rato que perdieron toda dimensión humana y no tienen ningún reparo en matar, torturar, hambrear, violar, deshumanizar a quien sea para enriquecerse más y más porque el consumismo es como una droga; pero también es cierto que somos los herederos y continuadores de aquellos violinistas que aún en el campo de concentración, y sin violines porque ya no tienen dedos, tocan en el aire la canción más bella del mundo, la de la dignidad y la esperanza.

  • Benjamín Netanyahu, el “amigo judío” de los fascistas

    José Schulman, Alberto Teskiewicz y Rosa Herrera Militantes de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y del Comité Argentino de  Solidaridad con Palestina
    en los años 2016 y 2017 visitaron los territorios ocupados por Israel invitados por la organización palestina de dd.hh. Addameer.

    En los viejos tiempos del antisemitismo vulgar, cada cual tenía su amigo judío.

    Como los homofóbicos tienen un gay adorable cerca de ellos y hasta suele haber un “izquierdista” respetable, moderado, asimilado, que adorna casi todo Parlamento y hasta algunos gabinetes.

    Pero los tiempos han cambiado, el primer ministro de Israel ya no es el “amigo judío” de los fascistas, sino uno de los fascistas más prominentes y poderosos de este mundo, el mundo de Trump, Bolsonaro, Duque o Orbán.

    Que Trump, Bolsonaro, Duque, Orbán o Netanyahu sean o  no fascistas es una discusión que esconde lo principal: el fascismo ya no es un exceso de la derecha burguesa imperialista, ni un extremo institucional en determinadas condiciones de apoyo social, sino que el Fascismo del Siglo XXI es el nombre provisorio (y seguro que  inadecuado y académicamente incorrecto) del modo en que el Capitalismo Real se ha reorganizado luego de casi treinta años de borrar la alternativa estatal socialista y de ingresar en su etapa final de la decadencia endémica.

    Un capitalismo que se despega de los compromisos de la Revolución Francesa (1789) y de las promesas humanistas de la Declaración de la ONU de 1948, un capitalismo que busca el despliegue de la relación de dominación Capital Trabajo sin traba ni límite alguno  Imponiendo y perpetuando un Estado de Excepción, enmascarado bajo formalidades pseudos democráticas, para llevar adelante sus políticas de despojos de los recursos naturales, económicos y de los derechos  de los pueblos- Respondiendo a las resistencias  a través de la represión y persecución de los luchadores y sus organizaciones populares  y de la militarización de las vidas cotidianas de la población, especialmente en las barriadas populares y marginadas. Para que surjan y se  los «consagren» a los Trump, Bolsonaro, Netanyahu, Orbán abiertamente con el «voto» sacralizado de las democracias burguesas, se trabaja en los discursos políticos, jurídicos y culturales que legitiman  estas políticas que franquean el  avance del fascismo frente a las libertades y derechos de  los pueblos, que los hace impunes en su discurso y accionar reaccionarios».

    Aunque igual sería interesante que los “sabios” le expliquen las derivaciones semánticas del debate sobre el fascismo a los  más de quinientos dirigentes sociales colombianos asesinados desde el fin del conflicto armado; a los mil seiscientos niños  palestinos asesinados por Israel desde setiembre de 2000, segunda Intifada o a los millones de muertos de hambre de África que intentan llegar a algún lugar donde haya vida más allá del colonialismo.

    La impunidad que todavía goza el sionismo y sus cómplices ultra derechistas al frente del Estado Terrorista de Israel encierra un interrogante aún mayor que el de la precisión semántica en la definición de los nuevos Jinetes del Apocalipsis porque si Netanyahu llegó a la ceremonia de asunción de Bolsonaro como un rock star es porque hace años que Israel se pasea por América Latina haciendo negocios, asesorando y en todos lados recibiendo conmiseración,  y no siempre de la mano de los ultra derechistas como Macri o Bolsonaro.

    A pesar de que Israel apoyó sin ambages el ciclo de Dictaduras militares de los setenta del siglo pasado, destacando su apoyo al Genocidio en Guatemala y el exterminio de las resistencias populares en Chile y Centro América, el Mercosur firmó un Tratado de Libre Comercio en el año 2004, y lo mantuvo durante todo el ciclo progresista.

    Es más, Uruguay (2010), Argentina (2015) y Brasil (desde el 2000 en adelante) firmaron acuerdos de colaboración militar (suministros bélicos, equipos de espionaje y guerra virtual e incluso capacitación en lucha antiterrorista).

    En agosto del 2015, la página del Ministerio de Defensa publicaba declaraciones del entonces ministro de Defensa: “Es un fuerte impulso para la industria de la defensa argentina y significa una inversión de 111 millones de dólares” tras la rúbrica en el salón Belgrano del Edificio Libertador. Asimismo, destacó que “hoy concluimos una tarea de seis años que se inició en la gestión de la ministra (Nilda) Garré. Fue un trabajo técnico intenso entre la cartera de Defensa, con la Secretaría de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, el Ejército Argentino y nuestros pares israelíes”.

    En la misma página se consignan las declaraciones de Mishel Ben Baruch “Es un paso sumamente importante, no sólo por el proyecto sino por las excelentes relaciones entre ambos países”, indicó, y completó: “Es el comienzo de una excelente amistad entre ambos Ministerios y deseo que todo se desarrolle de la forma más exitosa posible”.
    Baruch es nada menos que Director del Departamento de Asistencia Exterior y Exportaciones del Ministerio de Defensa del Estado de Israel que como casi todos saben recibe la principal ayuda militar de los EE.UU. en la región conocida en Occidente como Medio Oriente y posee una de las industrias militares más complejas, integradas y desarrolladas del mundo con destacado desarrollo en todo lo que sea tecnología de espionaje y sabotaje con la que han asistido a todas las dictaduras militares del Cono Sur en los 70 / 80 y hoy juegan un rol fundamental en sostener la guerra contra el pueblo de Colombia. [i]

    Es evidente que Israel sabía lo que hacía, mientras estrangulaba al gobierno con las acusaciones sobre los atentados de la Embajada y la Amia, le arrancaba concesiones que consolidaban su penetración ideológica, por medio de la extendida red comunitaria que defiende cada uno de sus crímenes como “autodefensa preventiva” y su inserción económica tal como lo relata el informe sobre el militarismo israelí en América Latina.

    “En mayo de 2015, Szpolski fundo la empresa Durby S.A. dedicada a la custodia, seguridad y vigilancia de personas, mercaderías y bienes, traslado de valores, y servicios autorizados por leyes, agencias de investigaciones y de seguridad privada. La dirección es la misma que declaro Szpolski en otras empresas.  Esta empresa, creada en Tel Aviv en 2002, genero fuertes lazos con la empresa SLS Consulting & Training, la cual realizo capacitaciones en la Provincia de Buenos Aires.  Una investigación del diario PERFIL informo sobre una empresa de Szpolski que realizo cursos de seguridad para el aparato represivo del Estado en la Provincia de Buenos Aires. La capacitación consistió en Tiro con Pistola, Maniobras Sorpresa, Disparos a larga Distancia e Interrogatorio a Sospechosos. PERFIL accedió a un informe nacional donde se informa que los servicios tuvieron “un sobrecosto de aproximadamente U$S 200 Mil”. Cristian Ritondo, Ministro de Seguridad, confirmo que el curso se realizó pero que “no se pagó nada”. El informe secreto detalla que la compañía se estableció en 2015 y que “el propietario es el señor Sergio Bartolomé Szpolski, con Shmaya Avieli, ex director de Sibat”.

    Mario Montoto, ex-militante de la organización política Montoneros y quien fuera secretario de Mario Firmenich, con manejos camaleónicos hoy es uno de los empresarios detrás de la venta de armas y sistemas de control israelíes a Argentina. Montoto posee la empresa CODESUR (Corporación para la Defensa del Sur) quien representa o se encuentra vinculada a empresas israelíes- Aeronautics, Azimut Israel, Metax y a las subsidiarias de Elbit llamadas Saymar y Soltam.  Montoto también tiene participación en la prensa con el medio DEF –dedicado a medio ambiente y defensa– y posee la editorial TAEDA. TAEDA, en sus 10 años, publico un saludo de Shimon Peres (ex primer ministro de Israel, ex presidente de Israel y premio nobel de la paz) a Mario Montoto sobre “Aportes a la Paz del Mundo”.

    Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad, firmo acuerdos de compras de armas a Israel por decenas de millones de dólares. Entre las compras se encuentran 4 lanchas equipadas con cañones Typhoon y sistemas de vigilancia y monitoreo para el norte del país, estos compras se encuentran en los expedientes CUDAP: EXP-SEG: 0008170/2016 y CUDAP:EXPSEG: 0000429/2016 de diciembre de 2016. El intermediario fue Montoto, quien también es el Presidente la Cámara de Comercio Argentina-Israelí. La cámara que nuclea a los astilleros de Argentina, indico que el precio de producir las lanchas en Argentina hubiera sido un 50% menor.  Mario Montoto también es accionista mayoritario de la empresa SURELY S.A. “Empresa que provee soluciones para la supervisión y el monitoreo de personas en conflicto con la ley”.  Esta empresa ya ha realizado importantes negocios con provincias de Argentina. En Rio Negro fue la única oferente de la Licitación Publica No 43/15, por un monto de casi $5millones por pulsera con GPS. Estos sistemas de control también fueron suministrados a las provincias de Chubut, Santa Fe, Mendoza, Salta, San Juan y Chaco.  El 14 de septiembre, la Provincia de Buenos Aires mediante el decreto DECTO-2017-474-EGDEBA- GPBA y según expediente 21211-1099346-14, se brinda exclusividad de servicio de alquiler que alcanza a un total de 1600 detenidos supervisados por radiofrecuencia y 400 detenidos supervisados por GPS a la empresa SURELY S.A. por un monto de $112 millones.[ii]

    Y en un informe de la revista digital La Tinta (febrero 2017[iii]) se agrega: Sin embargo, Montoto no es el único lazo de Bullrich con Israel. También está el diputado del PRO y ex vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff y hasta el propio Guillermo Yanco, esposo de Bullrich y socio de Claudio Avruj, ex DAIA y actual secretario de Derechos Humanos del gobierno de Macri.

    Concluyendo en una mínima hipótesis a investigar: la penetración del Estado Terrorista Sionista en Argentina y América Latina es la confirmación del carácter ultra derechista, cuasi fascista, de dicho gobierno; de su rol complementario (muchas veces en paralelo inducido) de las políticas de expansión imperial de los EE.UU. (del cual el lobby sionista sigue siendo parte de su núcleo económico más brutal y terrorista); del carácter ideológico colonizador de la labor de décadas del sistema de propaganda sionista (centralizado y dependiente del Estado de Israel, cuyos partidos son los únicos que conservan dimensión universal o sea que casi todos los partidos políticos del sistema tienen dependencias en Argentina y América Latina); de la complacencia cómplice del “progresismo bobo” que legitimó la penetración sionista y alivianó el carácter genocida y racista de las políticas de exterminio de Israel sobre el  pueblo palestino; y de una estrategia puntual del Estado de Israel para abrir paso a sus empresas de seguridad y romper con el aislamiento que construyen los pueblos y movimientos sociales nucleados en el BDS.

    La gran novedad, y potencial punto a favor, es que nunca como hoy el sionismo se mimetiza con el Poder Terrorista Cuasi Fascista en América Latina y eso debería permitirnos construir valores y conceptos que  permitan extender la consigna con que recibimos a Roger Water el año pasado: “las balas que matan palestinos reprimen argentinos”.

    El crecimiento del movimiento de solidaridad con Palestina (que en el 2018 tuvo logros imponentes como la suspensión del partido de futbol del seleccionado argentino con el de Israel en Jerusalén o la recepción en el teatro Bambalinas al artista ingles) o el surgimiento de un creciente movimiento que se reconoce de origen judío al tiempo que se identifica con el campo de lo nacional, popular y patriótico alejándose del sionismo y cuestionando a la conducción “oficialista” de las instituciones hegemónicas comunitarias, sumisas servidoras  tanto de Netanyahu como de Macri, confirman que la lucha de nuestros pueblos nos hermana tanto con los palestinos como con todos los hombres y mujeres de buena voluntad que comprenden que sin poner fin a todos los colonialismos ni habrá paz ni habrá futuro para la humanidad.

     

     

    [i] https://cronicasdelnuevosiglo.com/2015/07/07/las-palabras-y-los-hechos-el-acuerdo-firmado-con-israel-de-asistencia-militar-fortalece-al-sector-mas-duro-de-la-ultraderecha-sionista-que-ocupa-palestina-y-agravia-todos-los-derechos-humanos-en-gaza/

     

    [ii]  «El militarismo israelí en América Latina», Movimiento BDS América Latina, 1°Ed. Buenos Aires, Argentina- octubre de 2018.

     

    [iii] https://latinta.com.ar/2017/02/los-negocios-detras-del-miedo-que-promueve-patricia-bullrich/

     

  • Murió Jorge Beinstein, el comunista. En homenaje postumo publico uno de sus últimos aportes: «Conceptos borrosos»

    Adios al amigo, al compañero, al camarada revolucionario.

    Jorge Beinstein ayer se acostó a hacer una siesta y no despertó.

    Anteayer nomàs hablamos por ùltima vez, reclamaba airado (era su modo) que por aglún error administrativo no habìa podido viistar a Fernando Esteche en la Càrcel como hacia regularmente. Se la debo.

    Jorge fue de la generaciòn de los 70, fue militante del ERP 22 de agosto y sufrió el exilio. Viviò en Yugoeslavia y Francia, alcanzò los mayores grados de las Universidades.

    Era un economista marxista excepcional; como pocos anticipò esta etapa de decadencia sistemica pero a diferencia de casi todos, el no le veìa sino al comunismo que consideraba re legtiimado por la historia. Comunista sin verguenza y revolucionario probado.

    Colaborò con todos los gobiernos populares (incluido el de Cuba) y fue solidario con todos los que luchan. Entre 1999 y 2004 trabajè con el en un equipo de elaboraciòn y planificaciòn junto a Patricio Echegaray. Era de un buen humor excepcional y una sabidurìa enciclopedica pero insurgente, Publico su ùltimo articulo como respetuoso y cariñoso homenaje con sus consideraciones en su última carta

    no tengo nada o casi nada sobre Israel & Sionismo& Latinaomerica, el tema es súper interesante y tengo programado trabajar en eso en el segundo semestre de este año (si me dan los tiempos, ahora estoy escribiendo tres libros en seguidilla).  Por si te interesa aunque tiene poco o nada que ver con el tema te mando dos recientes textos míos: el primero de ellos «Neofascismo y decadencia» forma parte de un libro colectivo publicado en 2018 en Mexico. El segundo: «Marx: temas pendientes. Aportes de Marx a la insurgencia global del siglo XXI», es el texto de la conferencia inaugural que dicté en el Congreso Latinoamericano de Ciencies Sociales dedicado a la obra de Carlos Marx en el segundo centenario de su nacimiento realizado también en México a mediados de 2018 Son textos largos y densos, buenos para leer en este enero caluroso.  Abrazo (con un interrogante del que espero alguna respuesta)    Jorge

     

    Jorge Beinstein

    Conceptos borrosos

    Decadencia y neofascismo son dos conceptos de difícil definición aunque esenciales para entender la realidad actual, sus presencias abrumadoras, sus fronteras borrosas los hacen a veces “invisibles a los ojos” (como lo enseñó Saint-Exupéry). ¿Donde termina el autoritarismo burgués y comienza el neofascismo?, ¿como diferenciar a un proceso de decadencia de una gran turbulencia muy persistente o de un fenómeno de corrupción social muy extendido?. Cuando hablamos de decadencia por lo general nos referimos a procesos prolongados donde convergen un conjunto de indicadores como la reducción sistemática del ritmo de crecimiento económico hasta llegar al estancamiento o la retracción, la declinación demográfica, la degradación institucional, la hegemonía del parasitismo, la desintegración social generalizada y otros. Sin embargo a veces es inevitable señalar la decadencia de una civilización o de un conjunto de naciones sin que se hagan presentes todas esas señales, lo que decide la cuestión es la evidencia de un proceso duradero de descomposición sistémica, de desorden creciente, de entropía que se manifiesta en el comportamiento de las clases dirigentes corroídas por el parasitismo pero también de las clases subordinadas. Es común confundir decadencia con crisis prolongada, así es como la llamada “larga crisis del siglo XVII europeo” aparenta con su desorden, sus confrontaciones, llevar a esa región al desastre, sin embargo dicho proceso le permitió eliminar restos precapitalistas, digerir las riquezas acumuladas del saqueo periférico iniciado en los siglos XV y XVI, principalmente de América, y avanzar en el siglo XVIII hacia su aburguesamiento general cuyas tres expresiones más notables fueron la revolución industrial en Inglaterra, las transformaciones en el continente desatadas por la Revolución Francesa seguida por las guerras napoleónicas y el control del planeta por parte de Occidente completado hacia fines del siglo XIX. En un sentido contrario lo que se presenta como superación de la decadencia (el adiós a la crisis de los años 1930) entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y comienzos de los años 1970, donde emergió la superpotencia estadounidense y se produjeron los “milagros económicos” de Alemania Occidental. Italia, etc., en realidad no fue más que una rehabilitación de un poco más de dos décadas sostenida por la muletas del keynesianismo militar de Estados Unidos y de la intervención estatal en general dinamizando la oferta y la demanda de los países capitalistas centrales. Que se fue agotando hacia el final de los años 1960 hasta hacer crisis en la década siguiente dando vía libre al parasitismo financiero y sus acompañantes culturales, institucionales y económicos. La droga keynesiana calmó los dolores, brindó un dinamismo pasajero pero inoculó venenos que terminaron por agravar más adelante la situación del enfermo. Por su parte el neofascismo aparece emparentado con el fascismo clásico, suele en ciertos casos reproducir nostalgias del pasado, sin embargo se diferencia del mismo. A veces resucita viejos demonios que se mezclan en una marcha confusa (si la observamos desde antes de 1945) con descendientes de sus víctimas bajo la bandera común del racismo antiárabe, de la islamofobia o de la rusofobia. Después de todo el viejo fascismo también nació cultivando incoherencias, mezclando banderas contrapuestas como el elitismo nacionalista-imperialista y el socialismo, Hitler y su “nacional-socialismo” racista y ultra autoritario constituye el caso más grotesco. En ambos casos se trata de expresiones que recogen pragmáticamente sentimientos de odio y desprecio hacia pueblos o sectores sociales considerados inferiores, corruptos, bárbaros y en consecuencia potenciales objetos de agresión (aplastamiento de los más débiles) adornándolas con títulos de nobleza (raza superior, patriotismo, civilización, valores morales, democracia, honestidad, etc.). Cuando observamos al viejo fascismo vemos como Hitler o Mussolini en sus ascensos al poder hacían demagogia “social” o “socialista”, captando el espíritu de la época y la introducían junto a otros condimentos en sus sopas dictatoriales, aunque Franco afirmaba el conservadorismo más negro sin necesidad de esas demagogias. Y en América Latina aparecían dictaduras militares, apéndices subdesarrolladas de Occidente, cultivando ambigüedades curiosas, como en Argentina en el golpe de estado de 1930 donde se combinaba el patriotismo aristocrático, la admiración hacia el fascismo italiano y el sometimiento colonial al Imperio Inglés. El neofascismo no se queda atrás y hoy en Europa constatamos que en países como Polonia o Letonia se mezclan el ultranacionalismo, el antisemitismo y otros brotes nazis, el respeto formal a la institucionalidad democrática made in Unión Europea, el neoliberalismo económico, la fobia antirusa y el sometimiento a la OTAN. En Brasil, Paraguay, Honduras o Argentina es preservada la formalidad democrática, bandera cultural de su amo imperial, junto la concentración mafiosa del poder. Tanto en el fascismo como en el neofascismo los discursos oficiales no han sido ni son otra cosa que vestimentas de ocasión del lobo autoritario.

    El comienzo de la la decadencia

    La crisis en la que estamos sumergidos debería ser considerada como el capítulo actual de un largo proceso de decadencia pensado como fenómeno de carácter planetario. ¿Cuando comenzó?. Al hacer el recorrido temporal hacia atrás encontramos años decisivos como 2008 cuando estalla la burbuja financiera y se despliega la serie de crecimientos económicos anémicos en Occidente y se va desacelerando la expansión china. Lo que inevitablemente nos lleva a 2001 y sus alrededores cuando convergen el fin del auge neoliberal de los 1990 (plagado de turbulencias) con el lanzamiento imperial de una desesperada (y fracasada) fuga militarista hacia adelante apuntando hacia la conquista del corazón geopolítico de Eurasia y sus tesoros energéticos. Esa mirada nos impulsa a seguir retrocediendo y llegar a los años 1970 cuando emerge la crisis petrolera y la estanflación, y se instala la declinación tendencial de la tasa de crecimiento económico global que se prolonga hasta la actualidad, motorizada por las potencias económicas dominantes tradicionales y suavizada por el ascenso chino. Sin olvidar el antecedente de 1968 (con epicentro en los sucesos de Mayo en Francia y sus extensiones), terremoto político-cultural que quiebra la ilusión de la nueva prosperidad civilizacional de Occidente. Dicha ilusión se apoyaba en la efímera recuperación keynesiana de Europa del Oeste y Estados Unidos, si la medimos en tiempos históricos, enfrentada con la constante reducción de su área de dominación territorial planetaria (ampliación del campo socialista y del espacio postcolonial). Atravesamos esa fiesta geográficamente limitada, entramos en la Segunda Guerra Mundial y navegamos por las recesiones de los años 1930 desembocando en 1929 para finalmente detenernos en 1914, año clave que marca el final del ascenso irresistible de Occidente desde sus fracasos en las Cruzadas del Este (hacia Medio Oriente y hacia el espacio eslavo) y sus primeros éxitos importantes en el Oeste, desde el siglo XV: la conquista completa de la península Ibérica y de posiciones en el Oeste de África y sobre todo del continente americano. Ofensiva plurisecular que culmina a lo largo del siglo XIX devorando a la casi totalidad de la periferia. Dicho mega-saqueo generó (y sigue generando) lo que Malek calificó como “Surplús Histórico”, es decir “el surplus acumulado por Europa y Estados Unidos bajo la forma de civilización occidental basada en el saqueo de Asia, África y América latina. Inmensa acumulación de poder que constituye la fuente de la iniciativa histórica de los países del Oeste, desde el período de los descubrimientos marítimos pasando por la explosión de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki y hasta nuestros días”.   Acumulación de riquezas que le permitió crear un gran mercado interno, su industrialización y el desarrollo de una sucesión de revoluciones científicas y tecnológicas. El mundo del año 1900 era decididamente occidental por integración burguesa de su espacio original y por sus ampliaciones coloniales y semicoloniales. En ese momento el “progreso”, es decir la marcha ascendente de la civilización burguesa (identificada con los patrones culturales de Occidente) devenida planetaria consiguió imponer la imagen de un proceso irresistible de mejoras sucesivas de la condición humana, dictadas por la expansión del sistema o por su posible “superación socialista” engendrada desde el interior del capitalismo central industrializado. Así fue como la generación bolchevique cultivó la esperanza de que la revolución que ellos encabezaron en la periferia euroasiática rusa constituía el detonante de la revolución proletaria en el Oeste, los dirigentes de la primera gran insurrección exitosa de la periferia creían erróneamente ser la avanzada de la llegada del postcapitalismo socialista occidental (y en consecuencia mundial). Como sabemos la expansión del capitalismo liberal que según las ideas dominantes al comenzar el siglo XX irradiaba al planeta para convertirlo tarde o temprano en un universo prospero y libre (pero que en realidad desarrollaba al centro y subdesarrollaba a la periferia) fue interrumpida por una carnicería espantosa, sin precedentes en la historia universal llamada Primera Guerra Mundial. Y también sabemos que la tan esperada revolución socialista en Occidente empujada por la crisis y por el novedoso ejemplo soviético no llegó nunca y que lo que si llegó allí fue el fascismo.

    Raíces occidentales del fascismo clásico

    Las interpretaciones tradicionales del viejo fascismo europeo suelen navegar entre las que lo atribuyen a una suerte de desviación moral de las élites y también de las masas populares embaucadas por ellas, principalmente producto de la Primera Guerra Mundial o bien como resultado de la radicalización de ciertas taras culturales generada por formas específicas, perversas, de desarrollo de la modernidad en países como Alemania e Italia o también como reacción antiproletaria de la alta burguesía arrastrando a las clases medias, en este último caso el fascismo habría sido una emergencia terrorista burguesa de la lucha de clases.     No han faltado en ciertos casos algunas referencias a la historia anterior que casi siempre quedan aplastadas por el peso apabullante de los desordenes de las primeras décadas del siglo XX que produjeron esa novedad sorprendente. Un marxista eminente de aquellos tiempos, Karl Radek afirmaba hacia 1930 luego de las últimas elecciones en Alemania que marcaban el ascenso de los nazis: “Debemos constatar que sobre este partido que ocupa el segundo lugar en la política alemana, ni la literatura burguesa ni la literatura socialista no han dicho nada. Es un partido sin historia que se instala de improviso en la vida política de Alemania como una isla que emerge en medio del mar bajo el efecto de fuerzas volcánicas”.    “Partido sin historia” según Radek, más aún el medievalista Karl Werner agregaba que “Nadie ha negado más la historia alemana que los ideólogos nazis”, la Escuela de Frankfurt afirmó esa hipótesis, Max Horkheimer señalaba hacia 1943 que “El fascismo en su exaltación del pasado deviene antihistórico. Las referencias de los nazis a la historia solo significa que los poderosos tienen que mandar y que no hay como emanciparse de las leyes eternas que guían la historia. Cuando ellos dicen Historia en realidad dicen lo contrario: Mitología”.   Incluso en pleno auge hitleriano, Hermann Rauschning, uno de los más agudos evaluadores del nazismo, no pudo escapar a la idea del carácter aberrante, ahistórico y efímero del nazismo presentado como una sorpresivo estallido de nihilismo. Según Rauschning: “este fanatismo producido y difundido es tan artificial e inauténtico que todo ese gigantesco aparato podría llegar a derrumbarse de un día para otro, a partir de algún acontecimiento sin dejar traza alguna de vida autónoma de alguna parte de su mecanismo”. Partido sin historia, negador de la historia, reemplazando la descripción científica de la historia real por la mitología, construcción nihilista efímera, etc. Sin embargo a propósito del caso paradigmático por excelencia del fascismo: el nazismo alemán y su furia exterminadora de judios, autores como Goldhagen al plantear un interrogante de sentido común: ¿quien fueron los ejecutores del Holocausto?, concluye que: “de no haber existido una considerable inclinación entre los alemanes corrientes a tolerar, apoyar e incluso, en muchos casos, contribuir primero a la persecución absolutamente radical de los judíos en la década de 1930 y luego (por lo menos entre los encargados de realizar la tarea), de participar en la matanza de judíos, el régimen jamás habría podido exterminar a seis millones de personas”, a lo que agrega: “cabe señalar que la existencia de un antisemitismo muy difundido en otras zonas de Europa explica porque los alemanes encontraron en otros países a tantas personas dispuestas a ayudarles y deseosas de matar judíos”. A partir de allí resulta inevitable como hace el autor buscar referencias en la tradición histórica del pueblo alemán y señalar por ejemplo la ferocidad antisemita de Martin Lutero (1483-1546) como una de las fuentes de su popularidad. A lo que debemos agregar el plurisecular desprecio hacia los eslavos, con especial énfasis en rusos y polacos, considerados pueblos inferiores destinados a ser esclavizados por pueblos superiores como los alemanes, lo que legitimaba la vocación por marchar hacia el Este, hacia su conquista imperial, como lo anticipaba Hitler mucho antes de llegar al poder. La “Drang nach Osten” (empuje o expansión hacia el Este) que en el siglo XIX impulsaban intelectuales nacionalistas como Heinrich von Sybel quien postulaba revivir las aventuras medievales de colonización alemana del Europa oriental, revalorizando los mitos de las cruzadas germánicas y escandinavas hacia el Este en la Baja Edad Media, paralelas a las cruzadas hacia el Medio Oriente. Asi fue como la Orden Teutónica intento conquistar tierra rusa y fue derrotada como lo relata el film “Alexander Nevsky” de Sergei Eisenstein anticipando en 1938 la derrota catastrófica que los herederos nazis de la Orden sufrirían en la URSS pocos años después. Todo esto nos lleva a entender la aparente locura de Hitler por conquistar el Este no como un empecinamiento insólito sino como herencia cultural profunda, latente en la subjetividad popular alemana. Como señala acertadamente Ayçoberry en su libro ya citado: “En el desarrollo de la política exterior (de Hitler) todo estaba subordinado a la expansión hacia el Este… lo que impuso abandonos tácticos inquietantes para los nacionalistas primarios: renuncia al Tirol para conseguir la alianza con Italia, a la expansión ultramarina para seducir a Inglaterra e incluso a conquistas en Francia ya que según Hitler la guerra contra dicha nación “solo se justificaría si de esa manera conseguimos cubrir nuestra retaguardia y así ampliar nuestro espacio vital en el Este” cuyo foco central era la captura y destrucción de la Unión Soviética9. La mitología, subestimada por Horkheimer, revelaba la existencia de una memoria histórica imperialista nada superficial. Necesitamos ampliar el espacio de la memoria europea y poner al descubierto un pasado monstruoso de conquistas coloniales exitosas o fracasadas, de las gigantescas matanzas de los pueblos originarios de América, de africanos árabes o subsaharianos, de asiáticos de India y China, en suma de vastos genocidios periféricos que moldearon la cultura de sus asesinos occidentales. Malek menciona al “surplus histórico” principalmente económico que acumuló Occidente con dichos saqueos que no debería ocultar la componente criminal del mismo, no como recuerdo lejano sino como parte decisiva de la reproducción de una civilización sanguinaria. Matanza de periféricos combinada con grandes masacres y saqueos internos que explicó Marx en su descripción de la Acumuluación Originaria. En ese sentido Hitler, Mussolini o Franco no fueron los productos de irrupciones momentáneas sin pasado ni futuro. Los mitos históricos no deberían ser arrojados al basurero de las historias falsas, sobre todo si aparecen en la superficie o quedan sumergidos en la memoria social para reaparecer en el momento menos pensado. Son formas concretas de memoria, latentes, en consecuencia componentes de la cultura popular, pueden ser criticadas, acusadas de ser visiones deformadas o “irreales” del pasado como también lo podrían ser ciertas construcciones de historia “científica” basadas en unos pobres datos disponibles o no tan pobres pero siempre incompletos, casi siempre distorsionados por el observador influido por la cultura (las deformaciones ideológicas) de su tiempo. Una observación que merece ser el objeto de una reflexión más amplia es que la llegada del fascismo (su primera victoria en Italia) se produjo muy poco tiempo después de que Occidente consiguiera convertirse en amo del mundo, visto desde el lago plazo histórico ambos fenómenos convergen en un corto espacio temporal. La civilización burguesa devenida realmente universal, planetaria, comenzó a tocar sus límites territoriales y fue dejando de lado sus discursos democráticos (se quiebra la lógica de la expansión hacia espacios indefensos y cobran fuerza las del canibalismo interimperialista, del disciplinamiento terrorista interno y del expansionismo desesperado). Más aún, es posible detectar en Europa embriones significativos de fascismo entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX bien antes de la mega crisis iniciada en 1914, desde las emergencias políticas protofascistas en Francia hasta manifestaciones ideológicas virulentas de rechazo al legado de la Revolución Francesa, la Comuna de París y la proliferación de expresiones democráticas radicales, socialistas y comunistas. Nietzsche o Sorel anunciaron el fascismo avant la lettre, como restablecimiento de jerarquías sociales vigorosas, de autoritarismos rejuvenecedores de Occidente. En la Europa de fines del siglo XIX, próspera e imperialista, donde en los más alto de sus sistema de poder reinaba una pequeña élite financiera (la Haute Finance señalada por Polanyi como garante del equilibrio y la paz interior), emergían los brotes de lo que va ser el fin del capitalismo liberal y el nacimiento del fascismo. Incluso fuera del escenario europeo en los años 1920 y aún antes de 1914, en Estados Unidos (extensión neoeuropea), aparecieron lo que algunos autores señalan como los orígenes norteamericanos de la ideología nazi. Domenico Losurdo señala “el notable papel que los movimientos reaccionarios y racistas americanos desarrollaron al inspirar y alimentar en Alemania la agitación que al final desembocó en el triunfo de Hitler. Ya en los años 20, entre el Ku Klux Klan y los círculos alemanes de extrema derecha se establecieron relaciones de intercambio y colaboración con la consigna del racismo en contra de los negros y en contra de los judíos”. Losurdo agrega ejemplos concretos incluídos algunos referidos a las raíces lingüísticas de conceptos fundamentales del discurso nazi: “El término Untermensch, que juega un papel tan central como nefasto en la teoría y en la práctica del Tercer Reich, no es otro que la traducción de Under Man [sub-hombre]. Lo reconoce Alfred Rosenberg, uno de los principales ideólogos del nazismo, quien expresa su admiración por el autor estadounidense Lothrop Stoddard: a él corresponde el mérito de haber acuñado por primera vez el término en cuestión, que resalta como subtítulo (The Menace of the Under Man) [La amenaza del sub-hombre] de un libro publicado en New York en 1922 y de su versión alemana (Die Drohung des Untermenschen) aparecida tres años después. En cuanto a su significado, Stoddard aclara que éste sirve para mostrar al conjunto de “salvajes y bárbaros”, “esencialmente negados a la civilización, sus enemigos incorregibles”, con quienes es necesario proceder a un radical ajuste de cuentas, si se quiere evitar el peligro que amenaza destruir la civilización. Elogiado, mucho antes que por Rosenberg, por dos presidentes estadounidenses (Harding y Hoover), el autor americano es posteriormente recibido con todos los honores en Berlín, donde encuentra a los exponentes más ilustres de la eugenésica nazi, además de los más altos jerarcas del régimen, incluido Adolf Hitler que estaba empeñado ya en su campaña de aniquilación y esclavitud de los Untermenschen, es decir de los “indios” de Europa oriental” . No solo se trata de la influencia de la teoría estadounidense de la “white supremacy”, reacción protofascista desde fines del siglo XIX contra la abolición de la esclavitud, expresada en Alemanía como supremacia aria sino también de textos decisivos como “El Judío Internacional” de Henry Ford publicado en 1920, luego traducido y muy difundido en Alemania donde importantes jefes nazis como Von Schirack e Himmler señalarán años después haberse inspirado en ese libro. Himmler hizo notar que el libro de Ford cumplió un papel significativo en la formación de Hitler13

    Despegue, auge, declinación y recomposición de la marea periférica

    La irrupción del fascismo clásico pero también su derrota y renacimiento como neofascismo, debe ser relacionado con el ascenso y posterior declinación de una marea periférica que amenazó sepultar la hegemonía occidental, hecho decisivo del siglo XX. Pero que ahora se presenta principalmente bajo la forma de potencias emergentes despertando la histeria geopolítica de los Estados Unidos y una profunda crisis existencial en algunos de los principales países europeos como Alemania, Francia o Italia tironeados de un lado por su amo norteamericano y sus viejos instintos occidentalistas imperiales (que lo hacen ver al Este como un espacio de depredación) y por el otro por sus intereses económicos concretos que apuntan hacia algún tipo de asociación o amistad con las grandes economías euroasiáticas empezando por China y Rusia. En 1914 la expansión occidental se convirtió en guerra intestina (interimperialista) y en 1917 se produjo el primer mega desgajamiento, el mayor espacio geográfico del planeta donde habitaba el Imperio Ruso rompió con Occidente convirtiéndose en Unión Soviética. Más adelante llegaron la escisión china (1949), las expulsiones del conquistador occidental en la península indochina, la revolución cubana y un amplio abanico de nacionalismos periféricos que quebraban los viejos lazos coloniales. Era posible mostrar una suerte de film donde el espacio de dominación global de Occidente se retraia gradualmente. La ilusión marxista-eurocentrica de superación postcapitalista desde el centro imperial (desarrollado) del mundo fue reemplazada por otra ilusión no menos pretenciosa según la cual dicha superación se expandía desde la periferia subdesarrollada, desde los capitalismos o semicapitalismos sometidos. Sin embargo cuando en los años 1970 y 1980 comenzó y se fue agravando la crisis del capitalismo central, cuando perdía dinamismo productivo y en su seno se propagaba el parasitismo financiero, la amenaza comunista y antiimperialista también fue perdiendo dinamismo. La radicalización maoista de la revolución china comenzó a convertirse desde fines de los años 1970 en “socialismo de mercado” y de allí en un curioso capitalismo burocrático con el partido comunista a la cabeza haciendo de China en el siglo XXI la segunda potencia capitalista del mundo tendiendo a devenir la primera. La URSS se fue pudriendo y colapsó al comenzar los años 1990 arrastrando a todo su espacio “socialista” incluyendo a países que habían mantenido su autonomía como Albania y Yugoslavia. Sobre todo a partir del fin de la URSS pero con manifestaciones anteriores, hacia fines del siglo XX, en buena parte de Europa emergía una ola reaccionaria que retomaba componentes del viejo fascismo incorporando elementos nuevos. Racismo contra los inmigrantes, odios interétnicos, recuperación más o menos sinuosa, más o menos desfachatada de banderas enterradas en 1945. Se trató de un proceso confuso que tomaba en consideración los nuevos tiempos globales y que dio sus primeros pasos antes del derrumbe soviético. En la Francia de 1981, por ejemplo, la izquierda ganaba las elecciones pero se ponían de moda los llamados “nuevos filósofos” como Bernard Henri Levy o André Glucksmann que despegando como supuestos “humanistas antiestalinistas” derivaron pronto en un anticomunismo rabioso convergiendo en muchos aspectos con la derecha neofascista. Aparentemente Francia giraba políticamente hacia la izquierda (después se comprobó que se trataba de una pura apariencia) mientras se desplazaba culturalmente hacia la derecha. La socialdemocracia, desde España hasta Alemania iba abandonando sus estandartes keynesianos, productivistas e integradores, y penetraba en el universo neoliberal gobernado por la especulación financiera, las llamadas derechas “democráticas” hacían algo parecido. Y gradualmente se extendía una mancha maloliente que empezaba a ser calificado como neonazismo, neofascismo, extrema derecha, nueva derecha, etc. En Europa del Este en lugares como Polonia, los países bálticos, Croacia o más recientemente en Ucrania reaparecieron los viejos fantasmas del fascismo. Ya en pleno siglo XXI en Alemania, Austria, Francia y otros países europeos los neofacistas obtienen grandes progresos electorales, en varios de ellos asociando estilos y tradiciones del pasado hitleriano con sólidas amistades sionistas. La nueva islamofobia reemplaza a (y a veces se mezcla con) la vieja judeofobia, hasta se produjeron casos tragicómicos donde en un mismo movimiento se apretujaban algunos veteranos (e incluso jóvenes) admiradores de Hitler y Mussolini… y de Benjamín Netanyahu. También afloraba en el este europeo y no solo en Ucrania (Guerra Fría 2.0 mediante) el revanchismo antiruso dispuesto a vengarse de la derrota sufrida siete décadas atrás. En Estados Unidos, sobre todo desde 2001 emergió una ola ultraimperialista que se fue desarrollando a través de los gobiernos de Bush y Obama hasta desembocar en Trump al ritmo de la degradación financiera. Multiplicación de intervenciones militares directas e indirectas, golpes blandos y sanciones contra países rebeldes a la dominación imperial, racismo, islamofobia, confrontación con Rusia acercándose al límite de la guerra…. la era Trump ha ido asumiendo todas las características de un protofascismo. Regresando al ascenso y derrota del viejo fascismo es necesario resaltar no solo la persistencia imperialista alemana en torno de la “marcha hacia el Este”, motor del expansionismo hitleriano, sino los delirios mussolinianos acerca de la restauración del imperio romano o el españolismo no menos delirante de José Antonio Primo de Rivera nostálgico de imperio español desaparecido. La tentativa de conquista de la Unión Soviética tomó la forma de una gran cruzada europea contra el gigante eurasiático donde participaron no solo alemanes sino también franceses, españoles, italianos, belgas, ucranianos occidentales, letones, etc. El aspecto imperialista-occidental del fascismo clásico y en consecuencia de los fascismos periféricos como satélites coloniales, seguidores elitistas de sus amos históricos, queda al descubierto. En ese sentido, más allá de los debates acerca de la naturaleza socialista de la URSS, de su legitimidad comunista y de su lugar en la historia de las ideas y practicas postcapitalistas, es importante destacar que probablemente, visto a nivel de la historia universal, el mayor mérito de la experiencia soviética ha sido el de la destrucción de la barbarie fascista, inscripta en el multisecular recorrido de saqueos y genocidios occidentales. Ese solo hecho alcanza para justificar, reivindicar su existencia, sin la URSS Hitler habría conquistado esos territorios, la exitosa marcha hacia el Este habría otorgado a Alemania el liderazgo de Europa y seguramente la primacía global como cabeza de un nuevo imperio. La captura de Berlín por el ejército soviético podría ser vista como el símbolo de la victoria de la humanidad condenada a la esclavitud, la periferia, el “Oriente” tantas veces estigmatizado. Oriente despreciado (y temido) cuyas prolongaciones se extendían hacia las periferias interiores del centro del mundo (los judíos y los gitanos europeos y demás grupos locales considerados inferiores, peligrosos, desechables). Los ciclos fascista y neofascista aparecen como etapas de la larga decadencia sistémica global, intentos brutales de salvación, de recuperación de la vitalidad perdida. Derrotada la primera arremetida reaccionaria (1945) las formas autoritarias extremas del capitalismo realizaron un prudente repliegue estratégico, pero coincidente con la evaporación de la marea periférica en los años 1980 y comienzos de los 1990 la peste comenzó a recomponerse renovando discursos y técnicas de intervención, se trató de una transformación acorde con los nuevos tiempos donde el fenómeno entrópico está experimentando un gigantesco salto hacia adelante. En el pasado el retroceso del polo hegemónico occidental (del espacio territorial bajo su control, de su dominación financiera, tecnológica, etc.) atrapó, arrastró hacia el fracaso a ensayos de autonomización capitalista o con pretenciones postcapitalistas. El caso de Japón entre la restauración Meiji e Hiroshima mostró los límites de la creación de una potencia capitalista (imperialista) independiente respecto de la trama de dominación occidental. El caso de la URSS expresó la debilidad de una construcción postcapitalista híbrida, geopolíticamente

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    antagónica a Occidente, mezclando entre otras cosas estatismo, aspiraciones comunistas y modernización negadora de herencias culturales colectivistas rechazadas como precapitalistas. Tampoco debemos olvidar en este caso las consecuencias de la cruzada nazi que le costó 27 millones de muertos y el posterior acoso político-militar sufrido durante la Guerra Fría, formas concretas de ejercicio del poder de Occidente, prisionero de su dinámica expansionista, estratégicamente incompatible con algún tipo de coexistencia medianamente durable (esa obsesión occidental por controlarlo todo que se expresó en el pasado como anticomunismo renace actualmente como rusofobia). Ahora, cuando se profundiza la declinación occidental emergen nuevos desafíos periféricos, principalmente los de China y Rusia. En ambos casos y luego de distintos recorridos se han constituido sistemas que de manera muy general pueden ser caracterizados como capitalismos burocráticos con amplios margenes de autonomía respecto de Occidente y arrastrando el peso de sus respectivas herencias culturales socialistas. Con un bien orquestado giro hacia el capitalismo insertado en la trama global pero preservando el gobierno del Partido Comunista en el caso chino, demoliendo primero el edificio soviético para después de una efímera tentativa de instauración neoliberal imponer controles estatales sobre la economía en el caso ruso14. En principio quedan abiertos dos escenarios entre otros, si partimos del supuesto de que la crisis global se va a agravar. El primero muestra a China y Rusia arrastradas por el desastre general, sus estructuras exportadoras dependientes de los mercados de Europa y Estados Unidos, el entramado financiero internacional del que forman parte y las exigencias de militarización derivadas de la agresividad de los países de la OTAN, las atarían a la degradación euro-norteamericana-global. El segundo escenario presenta a estas potencias sobreviviendo al desastre, afirmando su espacio euroasiático, una de las variantes (atención, no la única) de ese futuro posible sería la introducción en sus sociedades de componentes defensivas postcapitalistas para lo que disponen de reservas culturales más que suficientes.

    Profundización de la decadencia

    La vocación planetaria-imperialista del capitalismo (de su motor occidental) nos permite establecer paralelos con ciclos de civilizaciones anteriores que no alcanzaron esa dimensión geográfica. Imperios condenados a expandirse de acuerdo a las leyes que rigieron su reproducción, ampliando su espacio de dominación hasta llegar al límite establecido por las técnicas de su época, en ese momento su lógica de reproducción ampliada chocaba con la barrera territorial, entonces el desarrollo vigoroso se iba transformando en decadencia, las virtudes en corrupción, los equilibrios en desorden, la explotación eficaz de pueblos y recursos naturales en superexplotación devastadora de la periferia que destruía la sustentabilidad del sistema, mientras que la multiplicación de controles administrativos-represivos, entre otros factores, contribuía al crecimiento del parasitismo. La comparación con el caso de Roma es inevitable, es el mejor documentado. Pierre Chaunu nos explica que “la conquista se desarrolló mediante la expansión en círculos concéntricos realizando la extracción de hombres y productos de la periferia hacia el centro. Lo característico de dicho sistema es que excluía al estado estacionario, no podia

    14 En realidad la demolición no fue tan profunda como lo presentaban las apariencias, el viejo aparato golpeado y en parte eliminado pudo atravesar la tempestad de los años 1990, renovarse ideológicamente, desalojar a los neoliberales, recomponer el complejo industrial-militar y el sistema de inteligencia y dar a luz una nueva era nacionalista encabezada por Vladimir Putin.

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    subsistir sin agregar nuevas zonas de extracción a las existentes llegando finalmente, luego de un enriquecimiento incesante, a la degradación del centro ya que no podía vivir dentro de límites estables, sin la existencia en sus bordes de un espacio abierto explotable, de una “frontera abierta”, de una zona de extracción no integrada todavía. El punto de inflexión ocurrió bajo el reino de Trajano, a comienzos del siglo II cuando se alcanzó el límite de la expansión en Dacia, Escocia, Armenia…el norte de África desde Mauritania a Egipto… cuando la conquista romana había llegado a un poco más de 6 millones de kilómetros cuadrados habiendo absorbido la totalidad del espacio disponible posible”15. Las técnicas de comunicación y transporte de la época permitieron llegar al máximo de territorio más allá del cual los costos de conquista y su preservación superaban a los beneficios lo que obligó al proceso de reproducción del polo dominante a superexplotar al espacio bajo control. Los equilibrios y consensos periféricos entraron en crisis, las bases tributarias y esclavistas fueron tensionadas más allá de lo tolerable. Engels señalaba que cuando el Imperio comenzó a declinar: “el estado romano se había convertido en una máquina gigantesca y complicada con el exclusivo fin de explotar a los súbditos. Impuestos, gabelas y requisas de toda clase, sumían a la masa de la población en una pobreza cada vez más miserable, por las exacciones de los gobernantes, de los recaudadores, de los soldados… (en consecuencia) los bárbaros contra los cuales pretendía proteger a los ciudadanos eran esperados por estos como salvadores»16. Junto a ello Roma y las otras grandes ciudades del Imperio invadidas por el parasitismo se fueron convirtiendo como lo explica Chaunu en “ciudades cancerosas, glotonas, insaciables, de crecimiento anárquico, destructoras del tejido ambiental, que se expanden más allá de las condiciones que las hicieron nacer y desarrollarse”17. Dicho de otra manera, la ciudad ordenadora se fue sumergiendo en el desorden, la eficacia urbana (la ciudad como mecanismo de control y explotación de su periferia) fue derivando en ineficacia parasitaria lo que desordenaba al sistema en su conjunto, lo que exigía expandir, hacer más complejas las estructuras de control aumentando así su ineficacia general, etc., etc., el círculo vicioso de la decadencia se expandió de manera irresistible. Al trasladarnos al mundo moderno observamos como, según lo señala Fieldhouse, “la proporción de la superficie terrestre terrestre ocupada de hecho por europeos, ya todavía bajo control europeo directo como colonias, ya como antiguas colonias, era del 35 % en 1800, del 67 % en en 1878 y del 84,4 % en 1914. Entre 1800 y 1878 la media de la expansión imperialista fue de 560 mil Km2 al año” 18. Lo que a partir de fines del siglo XV se había extendido en zonas costeras de América, África y Asia sumado a espacios territoriales más vastos se convirtió en una embestida arrolladora en el siglo XIX. Grandes espacios interiores de esos continentes fueron ocupados y comenzaron a ser explotados, en algunos casos sometiendo a las poblaciones originarias, destruyendo sus culturas y en otros exterminándolas, a todo eso se lo denominó progreso, victoria de la civilización, etapa inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo amalgamando así las imágenes del cambio positivo y del genocidio, del bien como objetivo superior junto al crimen como daño de menor importancia histórica. Las víctimas aparecían como seres inferiores (subhombres, Untermenschen) destinados a ser civilizados (superexplotados) o exterminados, dualidad cultural que anticipaba el doble discurso nazi, su doble imagen: la bella estética del desfile de las juventudes arias junto a la estética siniestra de los campos de concentración. El capitalismo ascendente del siglo XIX, desde su base europea, que

    15 Pierre Chaunu, “Histoire et décadence”, Perrin, Paris, 1981. 16 Citado en Fernandez Urbiña J., «La crisis del siglo III y el fin del mundo antiguo», Akal/Universitaria,

    Madrid, 1982. 17 Pierre Chaunu, op. cit. 18 David Fieldhouse, “Economía e imperio. La expansión de Europa (1830-1914)”, Siglo XXI editores,

    México 1990.

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    se autorefrenciaba como civilización portadora de la historia universal, del maravilloso destino del mundo, completaba la faena iniciada varios siglos atrás. El proceso de ocupación casi total del planeta, del espacio territorial posible coincidió con lo que Polanyi llamó “la paz de cien años” (entre el fin de las guerras napoleónicas en 1815 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914) al interior del espacio europeo solo enturbiado por pequeños conflictos o de muy corta duración19. El fin victorioso del expansionismo europeo, entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, convergió con el comienzo de una súper crisis, con una guerra intestina que marcó hacia 1914 el comienzo de la decadencia. A partir de allí se sucedieron en el espacio occidental recesiones, hiperinflaciones, la guerra civil española, los ascensos fascistas, la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo, la prosperidad occidental y de Japón durante algo menos de tres décadas hasta llegar a la crisis de los años 1970 con la crisis energética y la estanflación. Mientras tanto desde 1917 el espacio de dominación territorial de Occidente se fue retrayendo al mismo tiempo que la guerra fría, la militarización y la saturación de la ola consumista generaban en su seno las condiciones para la emergencia de la hipertrofia financiera como centro de una expansión parasitaria sin precedentes. Es posible argumentar que la etapa colonial extensiva sentó las bases de una posterior explotación más intensiva de lo conquistado y que las turbulencias del siglo XX permitieron digerir lo conquistado atravesando un recorrido complejo que incluyó grandes pérdidas territoriales, pero que al final de ese siglo la URSS y su área de influencia habían desaparecido dando lugar a grandes reconversiones capitalistas y que China había ingresado al sistema global del capitalismo aportando entre otras cosas unos 230 millones de obreros industriales baratos. Sin embargo esa incorporación no permitió superar la decadencia occidental, seguramente la agravó, tanto Estados Unidos como Europa y Japón sobrevivieron al ritmo de burbujas financieras para finalmente luego de 2008 ingresar en una etapa de crecimientos económicos anémicos, deterioros institucionales y degradaciones de vastos sectores sociales donde las burguesías dominantes han devenido lumpenburguesías y donde el aparato militar del amo estadounidense (Guerra de Cuarta Generación mediante) se ha convertido en un parásito cada vez más sofisticado desde el punto de vista tecnológico y cada vez más costoso e ineficaz en el que el mercenario va reemplazando al ciudadano-soldado (notable paralelo con la decadencia romana). Debajo de la llamada recuperación territorial del capitalismo se reproduce agravándose la degradación general del sistema. Tendencias pesadas, sobredeterminantes, imponen la declinación. Una de ellas es la declinación tendencial plurisecular de la tasa de ganancia que se fue manifestando a lo largo del siglo XX para llegar más recientemente a una suerte de piso provisorio muy bajo, que probablemente este anunciando una futura caída catastrófica (numerosos indicadores financieros, energéticos, laborales, de demanda, etc. así lo indican) lo que confirma una de las hipótesis decisivas de Marx (Gráficos 1, 2 y 3). Tasas bajas que impulsan al mismo tiempo el enfriamiento en las inversiones productivas, la expansión de los negocios financieros parasitando sobre la actividad económica general y la declinación tendencial de la tasa de crecimiento de la economía global, personajes claves del establisment como Larry Summers vienen anunciando desde hace

    19 “El siglo XIX produjo un fenómeno desconocido en los anales de la civlización occidental, una paz de cien años de 1815 a 1914. Aparte de la Guerra de Crimea, un evento más o menos colonial, Inglaterra, Francia, Prusia, Austria, Italia y Rusia solo guerrearon entre si 18 meses. Un cálculo de cifras comparables para los dos siglos precedentes nos da un promedio de 60 a 70 años de grandes guerras en cada uno”. Karl Polanyi, op. cit.

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    casi un lustro el ingreso a un prolongado período de estancamiento con centro en la declinación de la economía de los Estados Unidos20 (Gráfico 4). La decadencia promueve el parasitismo que a su vez exacerba la decadencia y ya hemos ingresado en la etapa en que el parasitismo financiero decae porque su víctima productiva se acerca al estancamiento, a fines de 2013 los negocios globales con productos financieros derivados representaban 9,3 veces el Producto Bruto Global, a fines de 2015 habían caído a 6,6 veces manteniéndose aproximadamente en ese nivel hasta la actualidad21. La contracción no apacigua al parásito, por el contrario exacerba sus peores inclinaciones: el canibalismo financiero, las operaciones mafiosas, los golpes de mano, los saqueos, las aventuras delirantes van cubriendo un clima de negocios cada vez más enrarecido. No se trata de una enfermedad limitada a la cúpula del sistema sino abarcando a la totalidad de las sociedades llamadas de alto desarrollo, donde se agrava la fragmentación social, se deterioran las instituciones, se extienden las irrupciones neofascistas. La tan publicitada globalización comercial, maravilla neoliberal que se expandía quebrando tejidos sociales y acumulando desocupación y pobreza llegó a su máximo en 2008 cuando las exportaciones representaban el el 30,7 % del Producto Bruto Global (en 1963 llegaban al 11,7 %), entonces dejó de crecer e inició el camino descendente (Gráfico 5). Además se va cumpliendo otro de los pronósticos de Marx, el de la polarización creciente del sistema entre una minoría cada vez más pequeña y más rica y una masa global, el proletariado y semiproletariado del siglo XXI, cada vez más paupérrima. Los años de la prosperidad keynesiana vieron proliferar la ilusión del fin del pronóstico marxista, incluso al comenzar el siglo XXI organismos internacionales y expertos mediáticos anunciaban una marea de nuevas clases medias en la periferia que hacia 2020-2030 alentaría un gran salto industrial global apoyado en el futuro consumismo. Pero la llegada de la crisis de 2008 marcó el fin de esa fantasía, la concentración global de ingresos avanza incontenible no solo en la periferia sino también en los capitalismos centrales, la miseria de masas se extiende22 (Gráfico 6).

    20 Larry Summers, “IMF Fourteenth Annual Research Conference in Honor of Stanley Fischer”,

    Washington, DC – November 8, 2013. 21 Fuentes: FMI y Banco de Pagos Internacionales. 22 Según un reciente informe de OXFAM: “El 82 % de la riqueza generada (en 2017) fue acaparada por el 1% más rico de la población global mientras que 3,7 mil millones de personas que constituyen la mitad más pobre de la población del planeta no incrementaron su riqueza”, OXFAM, “Richest 1 percent bagged 82 percent of wealth created last year – poorest half of humanity got nothing”, January 2018, http://www.oxfam.org.

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    Neofascismo.

    Al igual que el fascismo clásico el neofascismo significa la radicalización de la explotación de recursos humanos y naturales, aunque el primero no tuvo el nivel despliegue planetario y la capacidad tecnológica del segundo. En ambos casos se trata de un gran salto cualitativo de la dinámica de explotación-opresión del capitalismo triturando libertades democráticas, garantías sociales de las clases bajas, identidades culturales, etc. Todavía seguimos impactados por las atrocidades pasadas del fascismo sin darnos cuenta muchas veces de la carga de barbarie, mucho mayor, de la que es portador el neofascismo. Los grandes genocidios del siglo XX se opacan ante las consecuencias posibles de la devastación neofascista en curso protagonizada por el Imperio y sus aliados. Es necesario profundizar el análisis del fenómeno, detectar sus principales características, algunas constataciones pueden servirnos para ello.

    Primera constatación: del rompecabeas ideológico fascista al pensamiento confuso neofascista . El viejo fascismo no escondía su nombre y la mundialización del capitalismo bajo la forma de cultura occidental23 extendió desde sus bases europeas lo que aparecía según sus propagandistas como una mezcla de renovación vivificante de la modernidad y de restablecimiento del orden conservador y autoritario corrompido por el liberalismo y amenazado de muerte por el comunismo. El rechazo a la democracia burguesa, desde su forma monárquica constitucional hasta el elitismo republicano le servían en Europa como caballito de batalla para descalificar toda forma de democracia, de ese modo recogían las críticas populares de izquierda ante la estafa a la democracia realizada por las clases dominantes y las introducían en la mochila autoritaria. Los fascismos italiano, alemán o español encontraron partidarios en las élites periféricas. En 1936 nacieron las Falanges Libanesas, en 1937 aparecía la Falange Socialista Boliviana ambas formadas por admiradores del falangismo español y del fascismo mussoliniano, en los años 1930 gobernó El Salvador el dictador Martinez, un general admirador de Hitler aunque administrando un país económicamente dependiente de los Estados Unidos24, ya señalé la fuerte influencia del fascismo italiano en el golpe militar de 1930 en Argentina a lo que hay que agregar entre otras cosas las relaciones amistosas (sobre todo en la esfera militar) de la presidencia del general Agustín P. Justo (entre 1932 y 1938) con Alemania e Italia y bajo la influencia del Gran Mufti de Jerusalem se formó en 1941 la Legión Árabe Libre como parte del ejército alemán25

    23 La “cultura occidental” debe ser entendida como forma imperialista que se fue forjando a través de un doble proceso de “normalización” interna (destrucción de las culturas populares, del colectivismo campesino, etc. y de los posteriores aplastamientos de las protestas e insurrecciones obreras) y del genocidio colonial. En ese sentido la emancipación europea (sobre todo del centro y del oeste) podría ser visualizada como des-occidentalización. 24 En 1938 nombró como Director de la Escuela Militar a Eberhardt Bohnstedt, general Wehrmacht aunque

    al estallar la guerra mundial la presión estadounidense lo obligó a cambiar de bando. 25 Curiosidades de los nuevos tiempos neofascistas, recientemente el primer ministro nada menos que de Israel, Benjamin Netanyahu, trató de reducir la culpabilidad genocida de Hitler lanzando la tesis de que el Holocausto no figuraba entre la intenciones del Furer sino que el exterminio de judios habría sido aconsejado por el Mufti y que el influenciable Hitler habría seguido al pie de la letra esos consejos. De ese modo la derecha sionista llega hasta las últimas consecuencias de su brutalidad ideológica buscando mejorar la imagen hitleriana. “Netanyahu dice que fue el muftí de Jerusalén quien sugirió a Hitler el Holocausto. Aluvión de críticas al primer ministro por sus polémicas declaraciones sobre el exterminio nazi, muchas desde el interior de Israel”, ABC Internacional, 31/05/2016.

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    A partir de un pragmatismo muy audaz el fascismo clásico consiguió armar un rompezabezas ideológico relativamente sólido, lo fundó no solo gracias a la inescrupulosidad de sus dirigentes sino también contando con ideólogos de peso como Oswald Spengler o Martin Heidegger en Alemania o Tommaso Marinetti y Gabrielle d’Annunzio en Italia. Consiguió ubicar en un espacio común a variantes más o menos distanciadas de las estructuras religiosas cristianas, católicas o protestantes, hasta otras ultra-católicas como la española. El neofascismo es mucho más pragmático, no rechaza a la democracia burguesa sino que trata de mimetizarse en ella, asumiéndola demagógicamente para colocarla al servicio de sus banderas racistas y autoritarias, el gobierno de Letonia, por ejemplo, no encuentra incoherente adherir a los postulados democrático liberales de la Unión Europea de la que forma parte con la realización el desfile anual en Riga de los veteranos de las Waffen SS integrante del ejército nazi aleman (tampoco la Unión Europea se alarma por esos hechos)26. Rusofobia, bien vista por la OTAN, persecución a la población rusoparlante, nostalgias nazis y formalismo democrático. Tampoco en Polonia, también miembro de la Unión Europea, parecen producirse graves problemas ante la existencia de un gobierno neofascista, la rusofobia más extrema y la adhesión a las reglas europeas en materia de derechos humanos e institucionalidad democrática. En Francia el Frente Nacional adapta sus orígenes fascistas a los nuevos tiempos, acentúa su xenofobia, su agresividad anti-islámica, anuda lazos con la extrema derecha de Estados Unidos pero busca suavizar (maquillar con colores republicanos) su imagen extremista a nivel local27. En todos esos casos el antiguo antisemitismo es colocado debajo de la alfombra o tirado al basurero (mientras se observa con simpatía la cruzada antiislámica de Benjamin Netanyahu), la obsoleta demagogia “social” de Mussolini es remplazada por la de las instituciones democráticas. En América Latina podemos encontrar similar acatamiento formal a las reglas de la democracia representativa en regímenes dictatoriales y protodictatoriales como en Honduras, Brasil, Argentina, México o Paraguay, en algunos casos apoyados en la histeria neofascista de las clases medias. En varios de esos gobiernos autoritarios se codean viejos fascistas antisemitas con sionistas, resultado de curiosas convergencias de generaciones diferentes. La amplitud neofascista no se detiene en las puertas del imperio donde Donald Trump agrupa al racismo blanco de las clases bajas (donde se nota un cierto tufillo a Ku Klux Klan), persigue a los inmigrantes y estrecha su amistad con la ultraderecha gobernante en Israel. Tampoco lo hace cuando se trata de realizar operaciones en la periferia promoviendo por ejemplo al Estado Islámico en Medio Oriente buscando destruir Siria y acorralar a Irán. Aunque en este caso no deberíamos limitarnos al aspecto conspirativo del tema ya que la maniobra se apoya en mercenarios pero también en fuerzas sociales concretas de la región. La decadencia o desaparición de los viejos nacionalismos postcoloniales (nasserismo, kadafismo, nacionalismo argelino) en un contexto de agravación de la crisis ha dado pié a la emergencia de una suerte de

    26 “La formación letona de la Waffen-SS fue creada en 1943 y estuvo integrada por 150.000 hombres que

    se enrolaron en las filas fascistas de manera voluntaria. Entre algunas de las atrocidades que cometieron destaca la extinción casi total de la población judía del país”. RT, “Marcha de veteranos de las Waffen SS en Riga”, 16 de marzo de 2014. 27 «En el congreso del Frente Nacional en Lille este domingo (11 de marzo de 2018) Marine Le Pen, elegida por tercera vez presidenta del partido xenófobo y antiinmigrantes propuso cambiar de nombre al partido. Quiere rebautizarlo como “Rassemblement National”. La llama del logo, que es un calco del logo del neofascismo italiano del Movimiento Social Italiano (MSI), será conservada. Entre los invitados estaba Steve Bannon, ex asesor de Donald Trump, que dijo a los militantes que “la historia está de nuestro lado y nos va a llevar a la victoria”. El “rebranding ̈ es una necesidad después de que el FN perdió su liderazgo en la encuestas». María Laura Abignolo, «El xenófobo Frente Nacional francés cambia de nombre y destituye a su fundador», 11/03/2018 , Clarín , Buenos Aires.

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    naofascismo islámista, tradicionalista al extremo en materia religiosa (que como otros tradicionalismos religiosos extremistas deforma de manera delirante la historia religiosa). Se extiende así, de manera bizarra, el espacio neofascista global que entre otras características tiene la de no tener ideólogos de peso, no los necesita, ni le interesa tenerlos. Su diseño pragmático se corresponde con un grado mucho mayor de degradación civilizacional que en el caso del fascismo clásico. Aquí ya no hay rompecabezas ideológico a organizar, la nueva barbarie no busca encuadrar ideológicamente poblaciones, disciplinarlas culturalmente, militarizarlas, sino introducirlas en una suerte de dualidad caótica, con un polo dominante saqueador, superexplotador, socialmente restringido y grandes masas humanas marginadas. Heidegger está de más, bienvenidos los manipuladores mediáticos, los magos de la posverdad inyectada en las redes sociales, los exitosos del inmediatismo nihilista.

    Segunda constatación: del fascismo industrial al neofascismo financiero. El fascismo emergió de las crisis del capitalismo liberal europeo en cuya cima se encontraba la Haute Finance señalada por Polanyi, imperialista, es decir como lo enseñaba Lenin dominado por el capital financiero. Sin embargo ese tipo de dominación, para expresarlo en términos gramscianos, no se había convertido en hegemonía, la cultura financiera no era todavía la cultura de la totalidad del mundo burgués, su control era ejercido sin que su veneno ideológico haya invadido completamente al cuerpo productivo donde predominaba la industria, la modernidad aún tenía alma industrial. De manera acertada Jeffrey Herf caracteriza al nazismo como modernismo reaccionario, como aceptación e incluso exacerbación de las innovaciones tecnológicas combinada con el rechazo al legado de la Revolución Francesa, principalmente sus aspectos democráticos, igualitarios28. De ese modo el autor desautoriza la presentación del hitlerismo como simple oscurantismo, como retroceso a una suerte de medievalismo troglodita. Aunque Herf lo señala como especificidad alemana, sin embargo el fascismo italiano e incluso el franquismo y su fundamentalismo católico ultramontano podrían ser caracterizados de la misma manera. Albert Speer, que fue ministro de armamento y guerra de Hitler, trató de justificarse durante los Juicios Nuremberg y luego en sus memorias señalando que “los criminales sucesos de aquellos años no solo fueron el fruto de la personalidad de Hitler. El alcance de los crímenes tamnién se debió al hecho de que Hitler fue el primero capaz de emplear los instrumentos tecnológicos para multiplicar el crimen, a mayor tecnología mayor es el peligro”29. La culpabilización de la tecnología lleva a otorgarle un alto nivel de autonomía respecto de las decisiones humanas, se trata de una suerte de fetichismo tecnológico que cumple un papel decisivo en la cultura moderna. En el imaginario modernista de comienzos del siglo XX tecnología era casi equivalente a tecnología industrial, con sus máquinas cada vez más eficaces, con grandes organizaciones estatales o privadas, civiles o militares, intentando funcionar a la perfección imitando a las máquinas visualizadas como paradigma superior del progreso. El paraiso autoritario aparecía como una gran maquina humana obedeciendo mecánicamente a quienes la manejan. El fascismo clásico puede ser entonces presentado como expresión autoritaria de la modernidad industrial durante las primeras décadas de la decadencia, no es exagerado hablar entonces de fascismo industrial. A diferencia de ello el neofascismo emerge mucho tiempo después, arrastrando viejas historias pero inserto en un universo capitalista completamente financierizado, donde las

    28 Jeffrey Herf, “El modernismo reaccionario. Tecnología, política y cultura en Weimar y el Tercer Reich”,

    Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1993. 29 Albert Speer, “Inside the Third Reich”, Macmillan, New York, 1970.

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    innovaciones tecnológicas de la industria, la agricultura o la minería forman parte de una dinámica general de negocios en la que prevalece la cultura financiera, sus ritmos, su reproducción parasitaria. Donde la urbanización degenera en caos, donde la fragmentación social y la transnacionalización han quebrado integraciones nacionales y articulaciones estatales. Con tasas de ganancias productivas tendencialmente a la baja y tasas de crecimiento económico anémicas en los capitalismos dominantes tradicionales y desacelerándose en China. La hegemonía parasitaria en el área central histórica del capitalismo global capturando de manera irregular a vastas zonas periféricas se corresponde con una etapa muy avanzada de la decadencia sistémica, su imagen financiera, es decir no productiva, mafiosa, volatil, aventurera define la identidad neofascista.

    Tercera constatación: el neofascismo como ruptura del metabolismo humanidad- naturaleza. Anticipado por Marx (que recogía estudios avanzados de su época como los de Liebig), aunque sin ocupar un lugar central en su obra, el fenómeno de ruptura del equilibrio entre la reproducción social y la de la naturaleza termina por ser realidad en el siglo XXI. La devastación del medio ambiente, el agotamiento de recursos naturales, forman ahora parte de la dinámica del capitalismo. Las avalanchas de la agricultura transgénica, de la minería a cielo abierto, de la hipertrófia y polución urbanas son algunas, y decisivas, manifestaciones de un proceso cuya magnitud amenaza con restringir de manera significativa las condiciones de la existencia humana en el planeta. La superexplotación de recursos energéticos, por ejemplo, ha conducido a una rápida reducción de las reservas petroleras con reemplazos insuficientes a la vista lo que llevará a una dramática degradación de las actividades económicas y sociales en general. Una de la características de las tendencias neofascistas es su rechazo a las llamadas “tonterías ecológicas” que desalentarían las inversiones perjudicando el desarrollo empresario. No se trata de un capricho autoritario sino de la expresión de la necesidad profunda del gran capitalismo de rentabilizar sus negocios en una era donde las bajas tasas de ganancias productivas los obligan no solo a practicar el canibalismo financiero sino también a reducir costos y tiempos saqueando recursos naturales. Estados Unidos y su gobierno están a la vanguardia del proceso destructivo global 30, el abandono del Acuerdo de París sobre cambio climático en nombre del empleo y el desarrollo industrial aparecen como una medida demagógica nacionalista de Donald Trump que responde a las presiones de los grandes grupos económicos de los Estados Unidos cuyo único objetivo es aumentar sus ganancias destruyendo a su paso todos los obstáculos ecológicos que se les presenten. El aspecto financiero del neofascismo converge con sus practicas devastadoras de la naturaleza, de articulaciones sociales y de supervivencias culturales cuya interacción metabólica comienza a fracturarse a comienzos del siglo XXI.

    Cuarta constatación: el carácter occidental-imperialista del neofascismo sobredetermina a sus manifestaciones ideológicas parciales. Existió un discurso fascista, con sus variantes nacionales, regionales, religiosas o poniendo a la religión en un segundo plano, más allá de sus mezclas oportunistas, exhibiendo un conjunto de paradigmas, estilos y hasta escenografías que le otorgaban una cierta identidad universal: las camisas pardas en Alemania, las negras en Italia,

    30 Michael Greshko, , Laura Parker, and Brian Clark Howard, «A Running List of How Trump Is Changing

    the Environment, National Geographic, March 23, 2018, https://news.nationalgeographic.com/2017/03/how-trump-is-changing-science-environment/

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    azules en las falanges españolas o en los lancieris rumanos, la camisas blancas de la falange boliviana uniformaban a fuerzas militarizadas que ejercían la violencia contra la población civil. Es muy difícil encontrar algo parecido en el neofascismo, su carácter universal viene dado por la intervención del imperio global estadounidense y no por escenografías o discursos comunes. Se trata de una ola reaccionaria de configuración variable, en Europa predomina el discurso racista contra los pueblos periféricos, xenofobia propagada en sociedades afectadas por el envejecimiento demográfico y la pérdida de dinamismo económico (tiene el aspecto de un neofascismo defensivo), en América Latina moviliza principalmente a clases altas y medias contra los pobres, donde se combina según los casos racismo y segregación social internos, en Estados Unidos uno de los baluartes de la victoria de Trump fueron las clases bajas blancas decadentes dominadas por el resentimiento social y la xenofobia, pero en Medio Oriente una fuerza de choque decisiva fue el ultraislamismo del Estado Islámico, Al Qaeda y otras organizaciones “antioccidentales” financiadas y entrenadas por Occidente nutriéndose de bases sociales políticamente a la deriva desencantadas de la modernización. El objetivo imperial no es regimentar sino controlar estratégicamente poblaciones caotizadas o apáticas, acorralar y si es posible destruir estados rivales o fuera de control. Sobredeterminación imperialista que por su dimensión planetaria, su presentación ideológicamente confusa y su impacto devastador no debería ser visto como como locura del polo dominante mundial sino como resultado decadente mucho más amplio de la reproducción ampliada negativa de la civilización burguesa que abandona completamente sus mitos progresistas para sumergirse en el nihilismo. Es un fenómeno que se expresa a través de indicadores productivos, tecnológicos, financieros, ambientales, demográficos, urbanos y otros que integran un proceso más vasto donde también aparecen la agonía de la racionalidad, el pesimismo social, el descrédito de la solidaridad.

    Luces y sombras

    El fascismo aparentaba ser una avalancha imparable, así lo creyó por ejemplo Stefan Zweig, escritor de gran popularidad internacional entre las dos guerras mundiales, austríaco representativo de la alta burguesía liberal nunca pudo reponerse del shock causado por la llegada de la barbarie nazi. Marchó al exilio y terminó suicidándose en Brasil en 1942, tres años antes del derrumbe nazi. Murió creyendo en la victoria universal del nazismo, el mundo que el añoraba, el del capitalismo liberal europeista, no volvería más, «no somos sino fantasmas o recuerdos» señaló acerca de su universo desaparecido que el reconocía plagado de injusticias pero también de posibilidades de superación. Así lo describió en su obra póstuma: “El Mundo de ayer” que curiosamente termina tal vez contradiciendo su pesimismo: “El sol brillaba con plenitud y fuerza. Mientras regresaba a casa, de pronto observé mi sombra ante mí, del mismo modo que veía la sombra de la otra guerra detrás de la actual. Durante todo ese tiempo, aquella sombra ya no se apartó de mí; se cernía sobre mis pensamientos noche y día. Pero toda sombra es, al fin y al cabo, hija de la luz”31. Pero también madre de la luz sería necesario agregar, de una luz diferente, nueva. La catástrofe nazi (su emergencia y derrumbe final) significó, engendró como reacción, el despliegue de fuerzas sociales regeneradoras de dimensiones nunca antes vistas. El fin de la Segunda Guerra Mundial abrió las puertas al socialismo en el centro-este europeo, a la revolución china, a las grandes descoloniazciones en la periferia, obligando a las burguesías de los países centrales a ceder en sus propios territorios ante las demandas de sus trabajadores, allí no regresó el viejo capitalismo liberal sino que se instaló la adaptación keynesiana. Eso era impensable por ejemplo hacia 1940 para quienes con criterio “realista” observaban las fuerzas en presencia,

    31 Stefan Zweig, “El mundo de ayer. Acantilado, Barcelona 2002.

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    incapaces de percibir la dinámica profunda del mundo, el devenir posible que incluía entre sus alternativas el despertar de grandes masas humanas subestimadas buscando superar un sistema decadente. El desafío neofascista es muy superior al que representó el fascismo, su capacidad letal es mucho más grande, sus víctimas potenciales ya no se cuentan en decenas de millones sino en el mejor de los casos en centenas de millones, su reproducción devastadora amenaza la vida en el planeta. El coloso imperial dispone de la mayor maquinaria de guerra que jamás ha conocido la humanidad, su desarrollo comunicacional le permite atacar en cualquier lugar del mundo. Sin embargo su naturaleza parasitaria, el alejamiento psicológico de su élite respecto de la realidad paralelo a su financierización, la corrupción que la atrapa, su inmediatismo desenfrenado, lo conducen hacia derrotas o empantanamientos sorprendentes como los que ha sufrido en Siria y Afganistán o en sus tentativa de domesticación de Rusia y China, como parte de su estrategia fracasada de control de Eurasia. O que el caso latinoamericano lo han llevado a instaurar regímenes autoritarios sumamente frágiles como en Brasil o Argentina. El Imperio se degrada empujado por sus estrategias de recomposición, respuestas salvajes que al intentar imponer una reproducción devastadora que niega estratégicamente la supervivencia de la mayor parte de la humanidad crea las condiciones de su caída. Si no hace nada se sigue hundiendo, las tasas de ganancia corporativas caen, los tejidos productivos se debilitan, pero si hace lo que le dictan sus intereses concretos se hunde mucho más. Cuando Hitler asumió como Canciller del Reich, Carl Schmitt, uno de los más destacados ideólogos del nazismo, declaró: “Hoy, 30 de enero de 1933, es posible afirmar que Hegel ha muerto”32, es decir la Razón como fundamento de la civilización burguesa, la apuesta a una visión racional, científica, de la historia humana, de su desarrollo presente y futuro. Pero la reconfiguración ideológica nazi duro poco, Hegel empezaba a sufrir sus primeros achaques pero siguió con vida sobreviviendo a ese primer momento de descomposición civilizacional cuyo final fue simbolizado por el soldado soviético colocando la bandera roja en lo alto del Reichstagg el 2 de Mayo de 1945. No solo Hegel seguía vivo sino que también otro aleman: Carlos Marx, aparecía en la escena anunciando su victoria. Nos encontramos ahora sumergidos en una decadencia mucho más profunda y extendida que la de los años 1920-1930 amenazando convertirse en un proceso de autodestrucción de alcance planetario, además según afirma una multitud de comunicadores y académicos la ilusión postcapitalista del siglo XX ha sido enterrada, Marx ha muerto. Pero ocurre que los amos del mundo y sus seguidores no son los únicos protagonistas de esta historia, la humanidad sufriente abrumadoramente mayoritaria también existe, tiene memoria y capacidad de rebeldía (y la ejerce), la cúpula del Capitolio en Washington es un buen lugar para que en el futuro, el fin de los devastadores culmine con la colocación de una bandera liberadora y con la sonrisa burlona de Marx anunciando que su defunción no era más que una posverdad propagada por el Imperio. La imagen de la bandera sobre el Capitolio me genera algunos interogantes… ¿como será esa bandera?, ¿sera roja, será una wiphala, tal vez una todavía no creada?… ¿quien la portará?, ¿un estadounidense, un chino, un francés, un mexicano, un egipcio, un peruano?. En el caso de Berlín-1945 la cosa estaba clara: tenía que ser inevitablemente un soviético levantado la bandera roja, pero ahora la multiplicidad de ofensivas imperiales y de resistencias, de desquicios económicos, sociales y ambientales periféricos pero también en el centro del mundo, el caos global de deslocalizaciones industriales y estafas financieras, me hacen pensar que el portador de la bandera puede ser cualquiera de ellos u otros y que la bandera será el resultado de la creación de una humanidad rebelde. En su última etapa declinante, la civilización burguesa ha devenido completamente universal, la densidad de las intercomunicaciones globales, la transnacionalización de la economía han ido desdibujando especificidades, creando nuevas formas de pluralismo de lo real, rehabilitando memorias olvidadas, en suma, haciendo posible la superación global del sistema.

    32 Pierre Ayçoberry, op.cit.

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  • Denunciamos al juez Reinaldo Rodriguez, de Santa Fe, ante el Consejo de la Magistratura por mal desempeño y sospecha de delitos económicos

    Con el auspicio del Dr. Pedro Dinani y en mi doble carácter de víctima de las maniobras judiciales y secretario nacional de un organismo de derechos humanos , la Liga Argentina por los Derechos Humanos, denunciamos ayer al Dr. Reinaldo Rodriguez ante el Consejo de la Magistratura por convalidar la labor terrorista de  un grupo de tareas santafesino que amenaza y agravia a diversos sectores del movimiento popular, también recordamos que el Juez Rodríguez fue acusado de delitos económicos de los que fue sobreseido insolitamente por un par, el Juez Bailaque de Rosario de quien oportunamente presentaremos denuncia ante el mismo Consejo de la Magistratura por diversas razones.

    El Juez Rodríguez configura el paradigma del magistrado macrista: convalida las practicas  amenazantes contra los defensores de los derechos humanos mientras sus pares persiguen de manera implacable a adolescentes autores de uno u otro mensaje social y él mismo ha realizado innumerables prácticas corruptas para que un grupo de complices se apodere de dineros del estado.

    Ahora veremos si la ley es pareja o sigue vigente aquello del Martín Fierro: «Hacete amigo del juez, no le des de que quejarse, que siempre es bueno tener, palenque de ande rascarse. «

     

    Copio lo fundamental del escrito para conocimento publico

    En el mes de agosto de 2017, en ocasión de las tareas de promoción y difusión de los derechos humanos que hago tanto por convicción personal, como por el rol que cumplo en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, decano en la materia en nuestro país, con más de ochenta años de historia; un grupo de personas utilizó las redes sociales para amenazarme de muerte.  Esas amenazas, además de la actitud delictiva que se infiere de su práctica y tipología, tienen una clara intención de amedrentación, pretendiendo evitar con ello la tarea que lleva a cabo el suscripto, tanto por su historia personal, como por la representación que conlleva.-

    A efectos de que el Consejo tome en cuenta el policía retirado Orlando Agustín Gauna publicó agravios respecto de mi persona, tales como “Siempre fue un mentiroso”, “Este dirigente del Partido Comunista se paseaba en la década del 70 con una 38 en la cintura que seguramente no usaba para festejar los goles de Colón. Cabe preguntarse ¿asesinó a personas?. Puede ser. Es muy probable. Tiene un aspecto demasiado sanguinario” y “Ahora con total hipocresía, se dedica a hacer falsas imputaciones contra uniformados, por supuestos delitos hoy llamados de lesa humanidad”.-  En la misma oportunidad, un tal Marcelo Michelli Ramos, residente en la ciudad de Paraná, Entre Ríos comentó en referencia a mi persona: “Un paseíto en avión por el Río de la Plata y listo”, haciendo clara alusión a los vuelos de la muerte, modus operandi de los grupos de tareas para la práctica sistemática de desaparición y muerte, durante la última dictadura militar.-  Ricardo Salomé, de la ciudad de Santa Fe afirmó “A todos estos soretes asesinos hay que escracharlos…”, y Horacio Ramella dijó “…colgarlo en la vía publica” a lo que Gauna responde “como me gustaría”.–  Dichos epítetos inferidos, los cuales se encuentran publicados en una nota periodística de la Red Eco Alternativo, de fecha 17 de agosto de 2017; lejos están de ser meras valoraciones esgrimidas por usuales internautas, amparados en el derecho constitucional de libertad de expresión.-

    Todo lo contrario, existen condiciones intrínsecas tanto de la víctima como de los victimarios, que hacen que este hecho se torne de un gravamen riesgoso cierto a la integridad física del suscripto.-  Existen abundantes experiencias nefastas desde el retorno democrático, en donde las fuerzas armadas militares y/o policiales, en prácticas corporativas que incluyen tanto uniformados activos como aquellos retirados, donde se ha atentado contra la vida e integridad de las personas.-   Aún queda patente en la memoria popular la desaparición de Jorge Julio López, con complicidad del ex jefe de la policía bonaerense, Miguel Etchecolatz, caso lamentablemente aún no resuelto, clara demostración de hasta donde puede llegar la vocación represiva ilegal de nuestros uniformados.-  La existencia de un uniformado retirado, planteando prácticas de las más nefastas realizadas por la última dictadura cívico militar, debe resultar un llamado de atención insoslayable para evitar reiterar un pasado, al que la sociedad argentina se juró no retornar.-

    A lo referido hay que sumarle la condición de víctima de delitos de lesa humanidad de mi persona.-  Vale aclarar que 1975 y 1977 fui víctima del accionar estatal y paraestatal de represión sistemática ilegal.-  Sufrí un atentado terrorista, el 5/1/75, un primer secuestro seguido de detención a disposición del Poder Ejecutivo Nacional entre octubre de 1976 y abril de 1977 y un segundo secuestro con torturas y simulacros de fusilamiento en la seccional Cuarta de Policía en el mes de noviembre de 1977, todos los hechos denunciados en su momento (además de la causa judicial datada de 1977) ante el Consejo de la Magistratura que destituyó al entonces Juez Federal de Santa Fe Víctor Hermes Brusa en 1999.-  Lo referido, además fue denuciado, ante la Audiencia Nacional Número Cinco de Madrid a cargo del Dr. Baltazar Garzón que investigó el delito de genocidio en la Argentina en el mismo año de 1999; ante el Juzgado de Instrucción Número uno de Santa Fe a cargo del Dr. Rodríguez en el año 2002 y subsiguientes, todo ratificado ante el Tribunal Oral Federal Nº 1,  el que consideró probados los delitos de privación ilegal de la libertad, tormentos y torturas contra mi persona por un grupo de represores entre los que se nombran al susodicho Víctor Brusa, al oficial de Inteligencia Eduardo Ramos y los Comisarios Perizotti y Colombini.-  Así también fueron acreditados los vejámenes padecidos en el juicio oral por el asesinato de Alicia López en el 2010 que consideró prueba mi testimonio sobre los días en que compartieron encierro en el centro clandestino La Cuarta. Actualmente hay en curso dos causas en estado de instrucción en las cuales se me considera víctima, y hay una causa más elevada a Juicio Oral.-  Existe, además, un contexto histórico político en donde se pretende amedrentar a los organismos de derechos humanos, para evitar la defensa y promoción de los derechos humanos, vaya a saber por qué espurios motivos.-

    Dado que las amenzas proferidas, sin perjuicio de la gravedad que por si las mismas conllevan, se emarcan en el contexto de un creciente envalentonamiento de estos sectores desde que asumió Mauricio Macri, con el fin de amedrentar a los testigos en los juicios de Lesa Humanidad.-  Por lo cual, no sólo hay una intención de afectar mi integridad física, sino que colocar en un eventual ataque, una especie de amedrentamiento a los luchadores por los derechos humanos, práctica incompatible con el preciado republicanismo democrático del que se precian los gobiernos de turno y las instituciones.-  Es por ello es que he decidido iniciar, ante aquellas expresiones, la denuncia penal conrrespondiente a fin de que los responsables de las mismas sean sancionados.-

    Es del caso que la denuncia fue realizada ente la Fiscalía del Dr. Suarez Faisal y como consecuencia de la investigación, resultaron identificados como posibles autores del delito del que fui victima,  Orlando Agustín Gauna y Marcelo Patricio Michelli Ramos.  En aquel momento, el movimiento popular santafesino se pronunció públicamente exigiendo el fin de las amenazas, reclamo en que fue acompañado por el movimiento de derechos humanos nacional e internacional.-  La fiscalía a cargo del Dr. Martín Suárez Faisal realizó el requerimiento de instrucción y solicito el pedido de indagatoria de los presuntos autores de los delitos.-  Sin embargo el Juez Reinaldo Agustín Rodríguez desestimó el pedido de indagatoria, por desestimar sin fundamentos los alcances de la denuncia.-  Luego de un año el Fiscal Suárez Faisal a cargo de la instrucción, reiteró el pedido de indagatoria por considerar que existían nuevos elementos de convicción que asi lo requerían.-  Pero ante éste nuevo pedido de indagatoria el Juez Reinaldo Agustín Rodríguez, insistió en su práctica de omitir el alcance de la Justicia respecto de la denuncia, promovida por el representante del Ministerio Público Fiscal.-  Lejos de cumplir con su obligación de expedirse al respecto, tal como lo hiciera antes, utilizó escapes jurídicos para evadir su responsabilidad profesional, con el agravante del tiempo transcurrido.-

    Así las cosas, a más de un año de los hechos, donde se desaprovechó la oportunidad de recavar la suficiente prueba y poner en resguardo al suscripto, ante la inminencia de los hechos que fueran “prometidos” en las amenazas conferida, el A Quo decidió excusarse de la causa porque en el 2015 (dos años antes de recibir la causa sin decir nada) había sido acusado por los amenazadores seriales Gauna y Michelli Ramos.-  Se supone que la causa pasaría ahora al Juez a cargo del Juzgado Federal Nº 2 de Santa Fe, el Dr. Miño a quien le pedimos que de manera urgente tome las medidas procesales a derecho.-

    III. CAUSALES DE REMOCIÓN.-

    La práctica realizada por el Dr. Rodríguez a lo largo de este expediente configura actos de manifiesta arbitrariedad por parte del Magistrado en el ejercicio de sus funciones (conf. art. 25 pto. 4 Ley N° 24.937).-  Desde el inicio, se evidencia una actitud tendiente a buscar no dar impulso a la denuncia interpuesta por quien suscribe.-  Ello se evidencia en el hecho de desestimar la denuncia, sin fundamento alguno, tan sólo por omitir (sea negligentemente o deliberadamente) pronunciarse respecto de una acusación formal sobre un delito grave, el cual fuera promovido por la Fiscalía referida.-  El sólo hecho de omitir, por el motivo que fuera, expedirse de manera expresa sobre la viabilidad o no de la denuncia, torna a la conducta de S.S. tendiente a generar un injustificado y peligroso retardo de Justicia.-  Injustificado por la evidente ausencia de fundamentos.-  Peligroso por el talante de las amenazas.- Pero ello no se queda ahí. Un año después, ante la ampliación de la denuncia por parte del Fiscal Suarez Faisal, ahí y recién ahí, el Dr. Rodríguez “recuerda” que debe excusarse por las denuncias de los victimarios de amenazas del hecho de marras.- Ahora bien, es propio y menester de la labor judicial, no sólo revisar la normativa sustantiva que hace a la apertura de la instancia judicial, sino que también velar por las normas procedimentales, entre las que se encuentran la del juez natural, garantía constitucional, incíta entre las del debido proceso (art. 18 CN).-  Las cuestiones de competencia y/o idoneidad judicial deben ser revisadas prima facie, para evitar dilaciones innecesarias que afecten el acceso a la Jurisdiccionalidad, como también está previsto en los arts. 8 y 25 CADH.-  Ahora bien, el hecho de que el Dr. Rodríguez prácticamente un año después de los delitos denunciados, se excusara en sus labores judiciales, con la consiguiente pérdida de valioso tiempo, tanto por la instrucción correspondiente, como para garantizar la protección de quien suscribe, se contextualiza en las arbitrarias medidas tomadas, puesto que dicha labor debió realizarse una vez recibida la denuncia.-  A ello hay que sumarle, la grave negligencia que ello genera. Tal como se dijo, no sólo se perdió tiempo para investigar el hecho, sino que se me expuso ante las amenazas y la consecuente puesta en peligro de mi integridad física, (conf. pto. 3 del art. 25 citado).-  Sin contar de las sendas vulneraciones a las garantías constitucionales de mi persona como el acceso a la jurisdiccionalidad, el respeto a los plazos procedimentales y la protección de mi persona, lo cual fue vulnerado por el accionar del Dr. Rodríguez (conf. pto. 2 del art. 25 Ley Consejo Magistratura).-  No es novedosa la actitud del referido magistrado, habiendo tenido posicionamientos maleables y tendenciosos, los cuales fueran motivo de denuncia con anterioridad.-

    Fue conocido el caso, donde el referido Magistrado fuera investigado por pergeñar un ardid que permitió mediante planteos leguleyos ingresar de forma forzada al fuero del Dr. Rodríguez, siendo acusado de participar en los delitos de «prevaricato, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos y fraude a la administración pública».-  En la denuncia llevada a cabo por el fiscal Dr. Suarez Faisal, se fundamentó cómo un grupo de abogados de Capital Federal y de Lomas de Zamora (de donde es oriundo el Dr. Rodríguez) llevaron adelante una metodología para provocar la intervención del referido Magistrado quien tuvo un comportamiento dispar con el grupo de abogados de Buenos Aires e, incluso, cambió su propio criterio, frente a situaciones muy parecidas, los cuales fueron condenados, en un caso, por el Tribunal Oral Federal de Santa Fe por el accionar que les permitió cobrar 650 mil pesos gracias al rol del juez Rodríguez, que hizo lugar a la cautelar y habilitó el pago de bonos de la deuda en default.-  El 9 de febrero de este año, el fiscal federal Walter Rodríguez denunció al A Quo y firmó un requerimiento de instrucción basado, en gran parte, en la reconstrucción histórica que realizó el fiscal general ante el TOF, Martín Suárez Faisal.-  Dicho representante del MPF pudo demostrar en el juicio que el juez Rodríguez y Carlos Clerc, abogado del inversionista en bonos mantuvieron varias comunicaciones telefónicas realizadas antes y durante el trámite de la medida cautelar. Gracias a la información brindada por Telecom pudo establecer comunicaciones entre el teléfono particular de Clerc y el del departamento de Rodríguez en Santa Fe, en cuatro oportunidades. La última fue el mismo día en que Rodríguez intimó al Estado Nacional para dar cumplimiento con la medida cautelar.-  El fiscal de primera instancia Walter Rodríguez encontró otros elementos de interés para sostener su denuncia. Uno de ellos es la comunicación de fecha 4 de noviembre de 2005 entre el número particular de Clerc y el perteneciente a María Inés Barrios de Rodríguez, esposa del imputado, radicado en la localidad entrerriana de Colón, donde se emplazan un complejo llamado «Cabañas del Uru», cuyos dueños son Barrios y Rodríguez.-  Otro detalle revelador fue que el habilitado por Clerc para ver el expediente fue Ramiro Andrés Correa Cunto que intervino en el cobro de la pretensión de los amparistas, segun publicaron medios de comunicación.-  El proceso no llegó a elevación al Consejo, tras un sorpresivo sobreseimiento por parte de Bailaque que impidió profundizar la investigación por la supuesta ausencia probatoria, pese a las sospechosas maniobras y los beneficios que resultaron de las mismas.-  La conducta de S.S. lejos está de ser la adecuada a tal efecto, lo que configura no sólo los delitos antes reseñados, sino que se incorporan dentro un grave desorden de conducta personal por parte del Sr. Juez, por lo que su idoneidad no resulta suficiente para la investidura que su dignidad merece.- Atento haberse configurado las causales necesarias para la remoción que prevé el ordenamiento jurídico, es que pedimos a este Consejo proceda a remover al Juez denunciado, tomando las medidas que considere menester.-

  • La relación entre la etica y la eficacia en el proceso de memoria de los comunistas victimizados desde 1918 en adelante.

    Intervención de José Shulman en la  inauguración del memorial que recuerda a los comunistas asesinados, desaparecidos o muertos en combates internacionalistas.

    Buen día a todas y todos,

    Este es un acto de memoria y lo primero que hay que decir es que los actos de memoria no son fáciles, que no es un momento sencillo por muchas razones pero en primer lugar porque la memoria interpela, nos interpela, nos hace preguntarnos por cada uno y cada una de nuestras camaradas, nos hace revivir el momento final de ellos y uno piensa en que estaba pensando Alberto Cafaratti en el último minuto cuando el ejército cordobés lo fusila y que piensa Víctor Vázquez el ferroviario cuando entiende que lo van a matar.

    Entonces, practicar la memoria nunca es fácil y hay que celebrar que nosotros, hoy como otras muchas veces, estamos decididos a tener memoria

    Nosotros, que por esta escalera hemos visto pasar una larga lista de “grandes” “poderosos” dirigentes que se iban del partido Comunista porque decían que  “la mochila de nuestra historia era demasiada pesada“ para cargarla y que los iba a aplastar en su carrera política.

    Algunos llegaron a algo, muy pocos, pero sencillamente cuando llegaron ya no eran lo que fueron.  El funcionario Jorge Sigal, renunciante en estos días de su papel al frente del Sistema Nacional de Medios, o sea que encabezo el arrasamiento de los trabajadores y trabajadoras de Canal Siete y todos los medios de las radios nacionales, el día que juro como funcionario de Macri, asesino a “Bolita” aquel dirigente estudiantil famoso en los sesenta, dirigente del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Número tres Mariano Moreno de Buenos Aires, responsable de Secundarios de la capital, estudiante en Moscú en los setenta junto con Cafaratti y conmigo.

    La memoria entonces no es fácil;  nunca es fácil y además nosotros elegimos hace mucho tiempo   -por los menos desde el XV Congreso- un modo de memoria aún más difícil.

    Porque nosotros no elegimos hacer memoria como un acto de nostalgia, no venimos acá a recordar y a decir que buenos que eran y que eran los mejores y maravillosos,

    En uno de los mejores poemas que se escriben cuando el comandante cae en combate en Bolivia se escribe “Ahora nuestro deber es impedir que te conviertan en Dios”, nosotros dentro de lo que pudimos nos hemos negado a idealizar a nadie porque no eran dioses, eran compañeras y compañeros tan importantes como todos los otros, que acaso tenían una distinción.

    Aquella que Julius Fucik escribiera en un texto previo a su detención por la Gestapo, largo encierro y su famoso Reportaje al pie del Patíbulo, cuando escribe un ensayo sobre los héroes y polemiza con el concepto burgués del héroe y termina diciendo que para nosotros el héroe es aquel que hace lo que tiene que hacer no importa las circunstancias,

    Si, los compañeros simplemente siguieron haciendo lo que tenían que hacer en circunstancias tan tremendas como aquellas en que el General Bussi está comenzando su larga marcha hacia el gobierno de Tucumán o circunstancias tan tremendas como el ejercito comenzando a reprimir en Santa Cruz en 1921 cuando La Patagonia se levanta en huelga y a algunos de los principales dirigentes comunistas los fusilan.  Hablamos del tucumano Fredy Rojas y del patagónico Albino Arguelles, como casi todos saben y consta en este memorial.

    La memoria incomoda porque nos lleva a una pregunta ineludible y no porque nosotros ni queramos morir ni queramos ser héroes, pero queremos hacer lo que tenemos que hacer en estas circunstancias y es una pregunta difícil porque nuestras circunstancias son de las más difíciles en mucho tiempo, no se si hubo tiempo más difícil que este, lo dudo, pero siempre hay que dejar la duda abierta.

    Cómo decidir lo que hay que hacer en estas circunstancias y yo creo que el primer deber de la izquierda es ser izquierda, el primer deber del comunista es ser comunista y creo que no hay definición de estrategia y táctica más precisa que la que Carlos Marx y Federico Engels escribieran en el Manifiesto del Partido Comunista en esas seis u ocho palabras en la que decía que los comunistas debemos ser siempre parte del movimiento real y sostener en el movimiento real el futuro del movimiento.

    Eso que podría parecer un juego de palabras en realidad también es un mandato incomodo porque nunca es fácil decidir cual es el movimiento real de la sociedad.  Ni cual es el futuro del movimiento.

    Marx siempre pensaba en estas discusiones que estaba hablando del movimiento real de lucha contra el capitalismo, es la discusión en la que el se instala y entonces nosotros podríamos decir que el movimiento real de la lucha es contra es macrifascismo o las políticas de Cambiemos siempre y cuando entendamos a Cambiemos como parte de un dispositivo colonial continental de reorganización del dominio imperialista sobre América, que en un ciclo de renovación de ese dominio, arrancó con el intento de golpe de Estado contra Chávez, ya en el 2002 siguió con los intentos golpistas del Ecuador y Bolivia, repitieron en Venezuela, golpearon al gobierno de Haití,

    Pobre Haitì, casi nunca queda en nuestra historia, ni cuando se independizaron, ni el golpe de Estado, casi nadie se acuerda siquiera que hace mucho años el ejercito de Argentina fusila, viola, trafica y roba en Haití de una manera escandalosa puesto que todos sabrán que la ONU ha denunciado que los soldados de la ocupación, infectan de sida al pueblo haitiano de una manera perversa amén de todas las otras infamias que cometen.

    Luego de Haití, vino Paraguay, Uruguay y el ciclo siguió creciendo hasta llegar ahora a Argentina, Ecuador, Brasil, Chile, estamos entonces ante un peligro cierto, no exagerado, de una dominación imperialista articulada con capacidades reales; entonces pareciera que no hubiera ninguna duda que nuestro primer deber es ser parte de esa lucha contra el macrifascismo, de esa lucha opositora.  Con un solo detalle, nosotros enfrentamos políticas y nos aliamos con quienes enfrentan esas políticas a la inversa si alguno de los que se declara opositor no enfrenta esas políticas será cosa de él, nosotros no vamos ha dejar de luchas por los presos políticos, no vamos a dejar de luchas contra el código penal represor que hay en Argentina, no vamos a dejar de pelear por la anulación de los convenios con el Fondo Monetario Internacional y la deuda externa, no vamos a dejar de pelear para recuperar todas las empresas que algún día fueron administradas por el Estado, por la salud pública, no vamos a dejar de luchar para terminar con el modelo  extractivista y no vamos a dejar de pelear por recuperar el potencial de un sistema generador de cultura, de formación, de arte, de saberes que sirva y sea para el pueblo y no para la ganancia servil.

    Durante todos estos años que hemos hablado de memoria, recuerdo en el 2006 en Jujuy en un acto de homenaje a Cosentino, secretario del Partido de Jujuy desaparecido por los militares, me entere que nos habian econocido como querellantes en la causa triple A,

    Teníamos los primeros celulares y Patricio,  casi llorando,  me dijo… si esto es lo único que hubiésemos hecho hicimos bien en salvar al Partido.

     

    Que se sepa, todos nuestros compañeros asesinados de 1974 en adelante son causa penal en la Argentina, todos ellos han sido reconocidos por el Estado como víctimas del terrorismo de Estado y no solo somos el único partido que se presento a querellar, somos el único partido que logro en una condena ser considerado victima institucional porque Patricio explico al tribunal de San Martin lo que había significado para el Partido la desaparición de nuestros compañeros aplicándose en nuestro caso perfectamente el concepto de genocidio, nunca volvimos a ser lo que éramos porque nos mataron una parte importante del Partido, eso es un genocidio, modificar la identidad de un grupo por medio del exterminio.

    En todos estos años de debates sobre la memoria  hemos apelado a dos pensamientos fundamentales. Uno es de Walter Benjamín en sus Tesis de la Historia donde particularmente sobre la memoria va a decir  algo terrible, dice “la memoria no es aquello que ocurrió sino aquello que destella en un momento de peligro” y no hay ninguna duda que el peligro es el fascismo, neofascismo, pónganle el nombre que quieran pero como decían los campesinos del sur santafesino “si un animal da cuero, da leche y hace mu, para mi es un vaca”, así que puede ser que no cumplan todas las leyes de la academia pero si matan, estigmatizan, si niegan las garantías constitucionales y el derecho, si piensan que gozan del derecho de asesinar a las putas, putos, mujeres, negros, comunidad lgtbi, a las nenes, las nenas, los pobres, a los comunistas, puede ser que no sean estrictamente fascistas, pero para que  los son, lo son.

    Ese es el peligro sin dudas y ese es el movimiento real en el que participar.

    Y el futuro del movimiento?  No puede ser otro que alguno alternativo.  Es decir de otra naturaleza, o sea no capitalista y esa es la promesa revolucionaria de Marx, de Engels, de Lenin, de Fidel, de Mao, de Gramsci, de Codovilla, de Santucho y de tantas y otras.

    No hay futuro dentro del capitalismo porque el capitalismo es la muerte para todas y todos, y es inmodificable.

    Ha demostrado mil veces que no se puede reformar.  La muerte para los seres humanos es su naturaleza.

    Creo que ya no es un debate teórico, es la simple constatación del mundo resultante del capitalismo triunfante, libre de toda limitación por la existencia de la Unión Soviética y lo que en el siglo pasado se entendía como socialismo real.

    Por ello repudiamos el anticomunismo, no solo porque es la ideología del genocidio; no solo es el discurso con que se legitimó el asesinato de todos los nuestros y la desaparición de los treintamil sino porque el discurso del anticomunismo es suicida para los pueblos.

     

    Con anticomunismo solo se puede fundamentar el capitalismo, y entonces no hay futuro para el movimiento real y sin futuro sencillamente no hay futuro.  El comunismo es la vida, el capitalismo es la muerte, así de sencillo y contundente están las cosas en este siglo XXI

    Y una última cosa, y ya la hemos dicho. anotaba Benjamín “Si no ganamos ni nuestros muertos estarán a salvo” parece que lo hubiese escrito para nosotros y eso me lleva a la última reflexión que es de Gramsci la cual hemos utilizado mucho cuando abordamos discusiones del Partido y la dictadura, por que nosotros en el XVI congreso nunca negamos nuestros errores de eficacia, lo hemos asumido y reconocimos que ha quien mas perjudicaron fue a los comunistas. Sin embargo hemos distinguido perfectamente entre errores de eficacia y errores de ética, nosotros a lo largo de cien años tuvimos errores de eficacia nunca tuvimos problemas de ética, hay otros que en pocos años tienen mucho éxito en cuestiones de la eficacia pero no pueden sostener la mirada de ningún luchador popular porque no tienen ética porque han cambiado de principios cuantas veces han podido, porque han negociado todo lo que se podía negociar, porque han dejado de vivir como los trabajadores y viven como ricos y ricas, poderosos y han asumido las costumbres, los saberes, la moral y la cultura de la burguesía y de eso no se vuelve.

    En 1927 Antonio Gramsci escribe sobre Maquiavelo  y establece una distinción entre ética y eficacia, va a decir que toda política tiene que ser ética pero también tiene que ser eficaz y establece una relación entre ética y eficacia que es lo ultimo que voy a abordar, porque todo es tan difícil, que nosotros podríamos decir que vamos a adoptar una política ética y nos quedamos tranquilos, podríamos hacer muchos actos de memoria que proclame cuatro veces al día que el futuro es socialista y a la noche que del socialismo pasamos al comunismo y algunos actos de ética más, el problema es que no hay mayor debilidad ética que perder la lucha de clases, no hay ética en la derrota puede que uno no haya cometido mayores contrarios éticos pero no nacimos para ser derrotados, el Partido Comunista no se formó para sobrevivir quinientos años haciendo homenajes sino que se formo para vencer y para vencer hay que tener una política de ofensiva, inteligente, capaz de golpear al enemigo en el lugar donde le duele en el momento en donde se puede y capaz de articular fuerzas para poder avanzar.

    La paradoja, lo que incomoda y lo que nos precipita es que nosotros para defender a  nuestras victimas tenemos que triunfar, porque si no ellos volverán a ser ladrones, terroristas, cómplices de la dictadura, mafiosos, o lo que han dicho de cada uno de ellos y en cambio si triunfamos no solo serán un mural, si no que cada uno de ellos será una escuela, será un barrio, una plaza, será una bandera, o como hemos dicho alguna vez un niño correrá en una calle polvorienta del gran Buenos Aires con una remera que en el pecho diga “El Negrito Avellaneda vive”.

    Gracias


  • Video con la intervencion de Victor Kot Emilia Segotta Vuctor Hugo Gomez y Jose Ernesto Schulman…

    https://www.youtube.com/watch?v=ufLLZMrJlQg&feature=youtu.be Ahí va el enlace al video del acto de hoy

  • Brusa, condenado varias veces a más de veinte años, en su casa. Treinta y cinco compañeros perseguidos políticos en cárcel aunque ni condena judicial tengan.  ¿De qué justicia, de qué democracia me hablan?

    Conocí a Víctor Brusa en la madrugada del 22 de noviembre de 1977.  En un Centro Clandestino de Detención Torturas y Exterminio situado en la esquina de Bv. Zavalla y Tucumán, al interior de la seccional cuarta de la policía provincial.  Luego de demolerme a golpes y otras formas de tortura, el entonces funcionario judicial, luego ascendido a Juez Federal por el Senado Nacional (1992)  a propuesta de Reutemann y Gurdulich de Correa, amenazaba con nuevas torturas si no firmaba un acta fraudulento sobre el interrogatorio.

    Lo denunciamos en 1992 cuando ascendió, lo reiteramos en 1999 en España, lo probamos ante el Consejo de la Magistratura ese año y en 2002 comenzó el juicio que en el 2009 lo consideró culpable de muchos delitos, entre otros de los sufridos por mi persona.

    Llegar al juicio no fue fácil.  Jueces, obispos, ministros y políticos santafesinos, encabezados por los medios de comunicación hegemónicos, lo defendieron con uñas y dientes.  Hubo que recurrir a un conjuez por sorteo porque ningún juez se avenía a instruir la causa,  y hubo que recurrir a extranjeros porque ningún juez santafesino quiso ser parte del Tribunal que lo juzgó.

    Su primer condena fue a 23 años pero en pocos meses, el mismo Tribunal pretendió liberarlo con un cálculo matemático delirante: 4×8 = 98 o algo así por lo que pretendían liberarlo.  Fracasaron pero no dejaron de conspirar.  Fue un radical, ex ministro de De la Rúa, López Murphi, quién les dio estrategia: en agosto de 2013, en una reunión con familiares de genocidas, les confesó que no había espacio social en la Argentina para la amnistía pero si para  pedir que la condena sea en sus domicilios, o sea que se anule dadas las condiciones privilegiadas de vivienda y ausencia de control estatal sobre ellos. Y así fue.  Hoy de 1004 condenados a privación de libertad, 641 están en su casa, cómodos, servidos por empleados y gastando los millones que acumularon con años de servicio y corrupción endémica del Estado.

    Ahora se fue Brusa a su casa.  Sin ninguna razón sanitaria.  Por el solo transcurrir del tiempo, por cumplir setenta años como si no hubiera estado cuarenta años en libertad inmerecida, por acción de esos mismos funcionarios judiciales que lo protegieron y protegen porque la inmensa mayoría de ellos son corporativos, elitistas, misóginos y de pensamiento colonizado y mediocre.

    La misma corporación que encierra a Milagro, a Fernando, a Julio, a Amado, a Facundo y a tantas y tantos por mandato político de los mismos que lo sostienen a pesar del bochorno que producen.

    Brusa deberá volver a la cárcel y lucharemos para que así sea, con mis hermanas y compañeros de la causa, con el movimiento de derechos humanos todo y con aquellas y aquellos argentinos que quieran defender las garantías constitucionales, la memoria, la verdad y la justicia.