La relación entre la etica y la eficacia en el proceso de memoria de los comunistas victimizados desde 1918 en adelante.


Intervención de José Shulman en la  inauguración del memorial que recuerda a los comunistas asesinados, desaparecidos o muertos en combates internacionalistas.

Buen día a todas y todos,

Este es un acto de memoria y lo primero que hay que decir es que los actos de memoria no son fáciles, que no es un momento sencillo por muchas razones pero en primer lugar porque la memoria interpela, nos interpela, nos hace preguntarnos por cada uno y cada una de nuestras camaradas, nos hace revivir el momento final de ellos y uno piensa en que estaba pensando Alberto Cafaratti en el último minuto cuando el ejército cordobés lo fusila y que piensa Víctor Vázquez el ferroviario cuando entiende que lo van a matar.

Entonces, practicar la memoria nunca es fácil y hay que celebrar que nosotros, hoy como otras muchas veces, estamos decididos a tener memoria

Nosotros, que por esta escalera hemos visto pasar una larga lista de “grandes” “poderosos” dirigentes que se iban del partido Comunista porque decían que  “la mochila de nuestra historia era demasiada pesada“ para cargarla y que los iba a aplastar en su carrera política.

Algunos llegaron a algo, muy pocos, pero sencillamente cuando llegaron ya no eran lo que fueron.  El funcionario Jorge Sigal, renunciante en estos días de su papel al frente del Sistema Nacional de Medios, o sea que encabezo el arrasamiento de los trabajadores y trabajadoras de Canal Siete y todos los medios de las radios nacionales, el día que juro como funcionario de Macri, asesino a “Bolita” aquel dirigente estudiantil famoso en los sesenta, dirigente del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Número tres Mariano Moreno de Buenos Aires, responsable de Secundarios de la capital, estudiante en Moscú en los setenta junto con Cafaratti y conmigo.

La memoria entonces no es fácil;  nunca es fácil y además nosotros elegimos hace mucho tiempo   -por los menos desde el XV Congreso- un modo de memoria aún más difícil.

Porque nosotros no elegimos hacer memoria como un acto de nostalgia, no venimos acá a recordar y a decir que buenos que eran y que eran los mejores y maravillosos,

En uno de los mejores poemas que se escriben cuando el comandante cae en combate en Bolivia se escribe “Ahora nuestro deber es impedir que te conviertan en Dios”, nosotros dentro de lo que pudimos nos hemos negado a idealizar a nadie porque no eran dioses, eran compañeras y compañeros tan importantes como todos los otros, que acaso tenían una distinción.

Aquella que Julius Fucik escribiera en un texto previo a su detención por la Gestapo, largo encierro y su famoso Reportaje al pie del Patíbulo, cuando escribe un ensayo sobre los héroes y polemiza con el concepto burgués del héroe y termina diciendo que para nosotros el héroe es aquel que hace lo que tiene que hacer no importa las circunstancias,

Si, los compañeros simplemente siguieron haciendo lo que tenían que hacer en circunstancias tan tremendas como aquellas en que el General Bussi está comenzando su larga marcha hacia el gobierno de Tucumán o circunstancias tan tremendas como el ejercito comenzando a reprimir en Santa Cruz en 1921 cuando La Patagonia se levanta en huelga y a algunos de los principales dirigentes comunistas los fusilan.  Hablamos del tucumano Fredy Rojas y del patagónico Albino Arguelles, como casi todos saben y consta en este memorial.

La memoria incomoda porque nos lleva a una pregunta ineludible y no porque nosotros ni queramos morir ni queramos ser héroes, pero queremos hacer lo que tenemos que hacer en estas circunstancias y es una pregunta difícil porque nuestras circunstancias son de las más difíciles en mucho tiempo, no se si hubo tiempo más difícil que este, lo dudo, pero siempre hay que dejar la duda abierta.

Cómo decidir lo que hay que hacer en estas circunstancias y yo creo que el primer deber de la izquierda es ser izquierda, el primer deber del comunista es ser comunista y creo que no hay definición de estrategia y táctica más precisa que la que Carlos Marx y Federico Engels escribieran en el Manifiesto del Partido Comunista en esas seis u ocho palabras en la que decía que los comunistas debemos ser siempre parte del movimiento real y sostener en el movimiento real el futuro del movimiento.

Eso que podría parecer un juego de palabras en realidad también es un mandato incomodo porque nunca es fácil decidir cual es el movimiento real de la sociedad.  Ni cual es el futuro del movimiento.

Marx siempre pensaba en estas discusiones que estaba hablando del movimiento real de lucha contra el capitalismo, es la discusión en la que el se instala y entonces nosotros podríamos decir que el movimiento real de la lucha es contra es macrifascismo o las políticas de Cambiemos siempre y cuando entendamos a Cambiemos como parte de un dispositivo colonial continental de reorganización del dominio imperialista sobre América, que en un ciclo de renovación de ese dominio, arrancó con el intento de golpe de Estado contra Chávez, ya en el 2002 siguió con los intentos golpistas del Ecuador y Bolivia, repitieron en Venezuela, golpearon al gobierno de Haití,

Pobre Haitì, casi nunca queda en nuestra historia, ni cuando se independizaron, ni el golpe de Estado, casi nadie se acuerda siquiera que hace mucho años el ejercito de Argentina fusila, viola, trafica y roba en Haití de una manera escandalosa puesto que todos sabrán que la ONU ha denunciado que los soldados de la ocupación, infectan de sida al pueblo haitiano de una manera perversa amén de todas las otras infamias que cometen.

Luego de Haití, vino Paraguay, Uruguay y el ciclo siguió creciendo hasta llegar ahora a Argentina, Ecuador, Brasil, Chile, estamos entonces ante un peligro cierto, no exagerado, de una dominación imperialista articulada con capacidades reales; entonces pareciera que no hubiera ninguna duda que nuestro primer deber es ser parte de esa lucha contra el macrifascismo, de esa lucha opositora.  Con un solo detalle, nosotros enfrentamos políticas y nos aliamos con quienes enfrentan esas políticas a la inversa si alguno de los que se declara opositor no enfrenta esas políticas será cosa de él, nosotros no vamos ha dejar de luchas por los presos políticos, no vamos a dejar de luchas contra el código penal represor que hay en Argentina, no vamos a dejar de pelear por la anulación de los convenios con el Fondo Monetario Internacional y la deuda externa, no vamos a dejar de pelear para recuperar todas las empresas que algún día fueron administradas por el Estado, por la salud pública, no vamos a dejar de luchar para terminar con el modelo  extractivista y no vamos a dejar de pelear por recuperar el potencial de un sistema generador de cultura, de formación, de arte, de saberes que sirva y sea para el pueblo y no para la ganancia servil.

Durante todos estos años que hemos hablado de memoria, recuerdo en el 2006 en Jujuy en un acto de homenaje a Cosentino, secretario del Partido de Jujuy desaparecido por los militares, me entere que nos habian econocido como querellantes en la causa triple A,

Teníamos los primeros celulares y Patricio,  casi llorando,  me dijo… si esto es lo único que hubiésemos hecho hicimos bien en salvar al Partido.

 

Que se sepa, todos nuestros compañeros asesinados de 1974 en adelante son causa penal en la Argentina, todos ellos han sido reconocidos por el Estado como víctimas del terrorismo de Estado y no solo somos el único partido que se presento a querellar, somos el único partido que logro en una condena ser considerado victima institucional porque Patricio explico al tribunal de San Martin lo que había significado para el Partido la desaparición de nuestros compañeros aplicándose en nuestro caso perfectamente el concepto de genocidio, nunca volvimos a ser lo que éramos porque nos mataron una parte importante del Partido, eso es un genocidio, modificar la identidad de un grupo por medio del exterminio.

En todos estos años de debates sobre la memoria  hemos apelado a dos pensamientos fundamentales. Uno es de Walter Benjamín en sus Tesis de la Historia donde particularmente sobre la memoria va a decir  algo terrible, dice “la memoria no es aquello que ocurrió sino aquello que destella en un momento de peligro” y no hay ninguna duda que el peligro es el fascismo, neofascismo, pónganle el nombre que quieran pero como decían los campesinos del sur santafesino “si un animal da cuero, da leche y hace mu, para mi es un vaca”, así que puede ser que no cumplan todas las leyes de la academia pero si matan, estigmatizan, si niegan las garantías constitucionales y el derecho, si piensan que gozan del derecho de asesinar a las putas, putos, mujeres, negros, comunidad lgtbi, a las nenes, las nenas, los pobres, a los comunistas, puede ser que no sean estrictamente fascistas, pero para que  los son, lo son.

Ese es el peligro sin dudas y ese es el movimiento real en el que participar.

Y el futuro del movimiento?  No puede ser otro que alguno alternativo.  Es decir de otra naturaleza, o sea no capitalista y esa es la promesa revolucionaria de Marx, de Engels, de Lenin, de Fidel, de Mao, de Gramsci, de Codovilla, de Santucho y de tantas y otras.

No hay futuro dentro del capitalismo porque el capitalismo es la muerte para todas y todos, y es inmodificable.

Ha demostrado mil veces que no se puede reformar.  La muerte para los seres humanos es su naturaleza.

Creo que ya no es un debate teórico, es la simple constatación del mundo resultante del capitalismo triunfante, libre de toda limitación por la existencia de la Unión Soviética y lo que en el siglo pasado se entendía como socialismo real.

Por ello repudiamos el anticomunismo, no solo porque es la ideología del genocidio; no solo es el discurso con que se legitimó el asesinato de todos los nuestros y la desaparición de los treintamil sino porque el discurso del anticomunismo es suicida para los pueblos.

 

Con anticomunismo solo se puede fundamentar el capitalismo, y entonces no hay futuro para el movimiento real y sin futuro sencillamente no hay futuro.  El comunismo es la vida, el capitalismo es la muerte, así de sencillo y contundente están las cosas en este siglo XXI

Y una última cosa, y ya la hemos dicho. anotaba Benjamín “Si no ganamos ni nuestros muertos estarán a salvo” parece que lo hubiese escrito para nosotros y eso me lleva a la última reflexión que es de Gramsci la cual hemos utilizado mucho cuando abordamos discusiones del Partido y la dictadura, por que nosotros en el XVI congreso nunca negamos nuestros errores de eficacia, lo hemos asumido y reconocimos que ha quien mas perjudicaron fue a los comunistas. Sin embargo hemos distinguido perfectamente entre errores de eficacia y errores de ética, nosotros a lo largo de cien años tuvimos errores de eficacia nunca tuvimos problemas de ética, hay otros que en pocos años tienen mucho éxito en cuestiones de la eficacia pero no pueden sostener la mirada de ningún luchador popular porque no tienen ética porque han cambiado de principios cuantas veces han podido, porque han negociado todo lo que se podía negociar, porque han dejado de vivir como los trabajadores y viven como ricos y ricas, poderosos y han asumido las costumbres, los saberes, la moral y la cultura de la burguesía y de eso no se vuelve.

En 1927 Antonio Gramsci escribe sobre Maquiavelo  y establece una distinción entre ética y eficacia, va a decir que toda política tiene que ser ética pero también tiene que ser eficaz y establece una relación entre ética y eficacia que es lo ultimo que voy a abordar, porque todo es tan difícil, que nosotros podríamos decir que vamos a adoptar una política ética y nos quedamos tranquilos, podríamos hacer muchos actos de memoria que proclame cuatro veces al día que el futuro es socialista y a la noche que del socialismo pasamos al comunismo y algunos actos de ética más, el problema es que no hay mayor debilidad ética que perder la lucha de clases, no hay ética en la derrota puede que uno no haya cometido mayores contrarios éticos pero no nacimos para ser derrotados, el Partido Comunista no se formó para sobrevivir quinientos años haciendo homenajes sino que se formo para vencer y para vencer hay que tener una política de ofensiva, inteligente, capaz de golpear al enemigo en el lugar donde le duele en el momento en donde se puede y capaz de articular fuerzas para poder avanzar.

La paradoja, lo que incomoda y lo que nos precipita es que nosotros para defender a  nuestras victimas tenemos que triunfar, porque si no ellos volverán a ser ladrones, terroristas, cómplices de la dictadura, mafiosos, o lo que han dicho de cada uno de ellos y en cambio si triunfamos no solo serán un mural, si no que cada uno de ellos será una escuela, será un barrio, una plaza, será una bandera, o como hemos dicho alguna vez un niño correrá en una calle polvorienta del gran Buenos Aires con una remera que en el pecho diga “El Negrito Avellaneda vive”.

Gracias

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