Etiqueta: Memoria Histórica

  • El Ingeniero Blaquier y sus llamaditas telefónicas.

    20 de julio de 1976 Nunca se supo bien si aquel día de 1969, un veinte de julio, los yankees llegaron a la Luna como todos creímos o fue una ficción como se dijo después.  Veinte de julio de 1969 vendria a ser unos dos meses casi redondos desde el Cordobazo, ese tajo que partió…

  • Contra el retorno de la teoría de los dos demonios

    Contra la vuelta de la “Teoría de los Dos Demonios” de la mano del proyecto de indemnización por los hechos ocurridos en Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa de 1975,  que equipara el terrorismo de Estado con las luchas populares por la democracia verdadera y la liberación nacional; los que son,  por su…

  • Un vaso de agua

      Mi vieja era hija de un ferroviario rosarino, inmigrante judío de la Rusia, y de otra rusita del lado de Odessa.   Nació en Rosario y fue una de las pocas de su familia que terminó el secundario. Trabajó unos años en Casa Gessel, especializada en artículos para bebé y como se estilaba en…

  • 09.06.2013 | «una federación fascista» Hay entre los crímenes de la dictadura y los cometidos por la Triple A una diferencia fundamental: si los primeros procuraban ser ocultos, los segundos se hicieron a cara descubierta, con obscena exhibición de los cadáveres. Por: José Schulman Paradójicamente, a pesar de los enormes avances en hacer visible lo oculto…

  • La pared rasguñada

    ¿Querés saber lo que pensaba Walsh en esa mañana de Entre Ríos y San Juan, apresado por los chacales de la Marina?   ¿Acaso te conmueve lo que cruzaba por los ojos de Cafaratti cuando Menendez lo fusiló?   ¿Te  preocupan los niños sin sexo que la dictadura aniquiló antes del vuelo?   Mirá esta…

  • Conjuro para encontrar a Floreal Avellaneda

    In memorian   Dos veces (dos noches) he cruzado el río buscando tus huesos.   Dos veces (dos rayos) creí encontrarte, pero no eras tu el compañero desaparecido.   Dos ojos (tu mirada) me han sostenido Pero, te pido, no exageres la espera. Ya no soporto tu quieta exigencia inalterable.   ¿Por qué me miras…