En la noche del once de octubre de 1976, tres militantes de la Federación Juvenil Comunista de Santa Fe fuimos secuestrados por un grupo de tareas de Inteligencia Provincial.
Éramos el secretario de organización de la provincia, Hernán, mi compañera Graciela y yo. A la madrugada llegué a la comisaría de Bv. Zavalla y Tucumán en cuyo interior funcionaba un centro clandestino de detención, tortura y exterminio.
Allí estuve hasta diciembre en una celda sin nada de nada.
Compartí secuestro con un grupo de militantes de Reconquista con algunos de los cuales seguimos luchando juntos.
}También con Alicia López, maestra rural, de las JotaPe Regionales, pero a ella la mataron alrededor del 20 de noviembre.
En 1992 denuncié públicamente que el Juez Víctor Hermes Brusa había sido uno de los torturadores pero el Partido Justicialista santafesino, Reutamann y adláteres, lo defendió.
En 1999 testimonié en Madrid ante el Juez Garzón pero De la Rúa lo defendió hasta que un funcionario judicial, Eduardo Freiler, consiguió abrir la causa y detenerlo. Nunca lo perdonaron, en 2017 lo destituyeron.
En 2009 se hizo el primer juicio y se lograron alguna pocas condenas. Ningún empresario de los que se reunían con Martínez de Hoz en las instalaciones de Acindar, a orillas del Arroyo del Medio: algunos policías, algún militar, una mujer torturadora y un juez federal.
Algunos creyeron que se había logrado justicia, la vida demostró que todo fue parte de un gigantesco proceso de impunidad para los grupos de poder económicos y el gobierno de los EE.UU: que siguieron gobernando siempre, aunque parezca novedoso que el embajador actúe como un virrey.
Cuando salí de la cárcel de Coronda juré dos cosas: hablar por los que callaron para siempre y luchar por nuestras banderas, siempre.
Que como decía Bertol Brecht: nada para celebrar compañeros, con la derrota de Hitler porque la perra que parió el fascismo (el capitalismo) sigue viva.
Nosotros también, y la lucha por la revolución comunista más necesaria que nunca

Deja una respuesta