En 1968 el gran escritor argentino Manuel Puig publicó su primer novela. Contaba la infancia en un pueblo de La Pampa donde para combatir el aburrimiento un niño lee o mira películas que pasan a ser su mundo imaginario.
De todas las actrices, sin duda, decide que la norteamericana Rita Hayworth es la más bonita y encantadora lo que hace su vida más feliz hasta que un día descubre que la famosa actriz también es pérfida y el descubrimiento rompe su corazón.
El mundo inventado era una mierda tan o más que el real.
Aunque nunca lo explica de modo directo, esa es la traición de Rita Hayworth que él sufrió.
Hace unos días, casi en simultaneo, dos políticos que hicieron su carrera levantando la bandera antimperialista, Delcy, y criticando la complicidad del Poder Judicial argentino, Wado, hicieron todo lo contrario de lo que dijeron pensar y combatir toda su vida.
Delcy anunció la cesión de una parte gigantesca de las reservas petroleras venezolanas al gobierno de los EEUU, más precisamente a su secretaría de guerra, no como un acto coercitivo de un Imperio que desde enero ha tomado el control de su país por la fuerza, sino como un logro que traerá prosperidad y desarrollo al pueblo, y aún más, sostendrá la soberanía. El gobierno venezolano no ha conseguido más que un intelectual de fuste que “comprendiera” su situación y no es otro que Juan Carlos Monedero, la aplastante mayoría de observadores de todo tenor, empezando por los de izquierda, han denunciado que el tratado es un ejercicio de dominio neocolonial que transforma a la Republica Venezolana en un protectorado y al gobierno “interino” en un destacamento sumiso de la Cuarta Flota que se pasea por el Caribe asesinando pescadores e imponiendo su voluntad salvo en Cuba.
Por su parte Wado de Pedro, responsable de los acuerdos del kirchnerismo con la empresa sionista del agua Mekorod, la misma que saquea el agua de los palestinos ya sea en Cisjordania o en la franja de Gaza, que comenzó su carrera política exhibiendo como una medalla su condición biológica de hijo de padres militantes revolucionarios detenidos desaparecidos por la dictadura de Videla, Martínez de Hoz y los jueces que casi en su totalidad avalaron el golpe y ocultaron sus crímenes, votó el ascenso de los mismos jueces que persiguieron, acorralaron, armaron causas fraudulentas y condenaron a un conjunto de presos políticos (llegaron a cincuenta) incluyendo a quien el proclama su jefa política, Cristina Fernández, privada de libertad en prisión domiciliaria. Ni él ni ninguno de los senadores peronistas de cualquier corriente, incluidos los de paladar negro kirchnerista como Juliana di Tullio, consideraron necesario ensayar la más mínima explicación sobre el viraje Copérnico de sus posiciones.
Tienen derecho a cambiar de opinión, de posición política y hasta de convicciones ideológicas, claro que tienen y nadie discute su derecho camaleónico a cambiar de color según las circunstancias, pero no tienen derecho a hacerlo en nombre de sus antiguas posiciones y luchas, aquellas por las cuales llegaron al lugar desde donde hoy atacan todo lo que alguna vez dijeron defender.
El viejo Hegel, en su teoría sobre la verdad, supo sostener que cuando algo deja de existir es que se ponen a prueba los conceptos que dieron cuenta de su existencia en plenitud.
Manuel Puig pensaba que Rita Hayworth lo traicionó.
De verdad lo traicionó o él se hizo una falsa imagen de ella?
El chavismo y el kirchnerismo que alguna vez dijeron ser hermanos, existieron de verdad o fueron fruto de nuestros deseos más puros: el de vivir un cambio democrático, popular y en alguna medida revolucionario?
Acaso no importa, se trata ahora de volver a hacer una imagen del movimiento popular venezolano y argentino para luego corregir.
Ud dice corregir la imagen, preguntó Bertol Brecht a su amigo, no, para corregir lo real para que se aproxime a la verdad
Cada vez que se proponen cambios en el lenguaje,
está en cuestión el cambio de hegemonía cultural
Antonio Gramsci Cuadernos de la Cárcel 31 9

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