La parte y el todo, o como se puede leer un resultado de diversas maneras (y todas ciertas) porque la realidad es contradictoria y la historia no está escrita.


En Santa Fe, San Luis, Formosa y Tierra del Fuego hubo elecciones provinciales y según sean los que miran, ven distintos resultados.

Una primer mirada (que comparto) es que todos los resultados, todos los ganadores, se inscriben en una lógica de acumulación electoral que se inscribe en un recorrido sinuoso, contradictorio, débil programáticamente, cierto, pero que desemboca en la derrota de Macri Pichetto, la encarnación pura y dura del proyecto de dominación colonial imperialista de estos días para la Argentina y América.  Cuando perdemos, lo reconocemos y cuando ganamos lo celebramos.  Al pan pan y al vino vino. Las cosas como son.

Una segunda mirada (que también comparto) pone la lupa en la trayectoria política, y el discurso electoral de Perotti y Gildo Insfran, resaltando su compromiso con el modelo extractivita casi monocultivo de la soja, sus vínculos con la derecha histórica del peronismo y su dudoso compromiso con las políticas de integración latinoamericana en la idea de Patria Grande.  El modelo de hegemonía a lo paraguayo que ejerce Gildo o el rol de “forro legislativo” de Perotti hacia Macri y sus políticas de mierda.  Transformar la necesidad en virtud nunca es bueno y no corresponde hacerse demasiadas ilusiones en este tipo de políticos.  Es mejor pensar en articular el sujeto social que está detrás del voto y que mucho más, está pensando en derrotar a Macri que en apoyar acríticamente a Perotti o Insfran.  Como nosotros.  Otra es la mirada hacia Rodríguez Saa de San Luis y Melella de Tierra del Fuego, su inscripción en el amplio espacio de oposición a Macri y sus políticas ha sido más nítido y los sentimos más cerca.

No comparto ni las miradas triunfalistas como la de Gioja en su carta: “Los datos no dejan lugar a dudas: el Justicialismo y el Frente de Todos es una fuerza arrolladora que se viene imponiendo con firmeza en la mayoría de las provincias y sus capitales, lo que nos hace estimar que las PASO de agosto serán determinantes para llegar a octubre con la capacidad para lograr una victoria que no sea necesaria la segunda vuelta”.  Como dijo Bonadio al reasumir la conducción de la campaña jurídica de criminalización de la oposición política: “los registros sobre mi muerte eran exagerados”; ni tampoco una visión de que se consolida un frente conservador que ocupa todo el espacio, el del macrismo y el del kirchnerismo, garantizando per se el rumbo del FMI y la Bullrich, como el tempo no existiera y el hoy fuera la eternidad.  Nada de eso.  Ningún triunfo está garantizado, tampoco el de Macri Pichetto.

La decisión de Cristina de proponer a Alberto Fernández como candidato, explicitó una mirada estratégica de derrotar a Macri por la vía electoral, y en esa vía electoral por el camino moderado que conlleva sumar a Alberto y a Massa.  Dicho rumbo en cierta forma le da sentido al rumbo que el propio movimiento social ha llevado en estos años de lucha contra el macrismo y por eso que la inmensa mayoría del mismo lo convalida y aún más, se subordina a dicha estrategia.  No nos estamos quejando ni acusando a nadie sino dando cuenta de la realidad para proponer pensar que en estas condiciones la cualidad personal de Gildo o de Perotti, como de casi todos los otros gobernadores o candidatos del Frente con Todos  no tiene demasiada importancia porque los límites estratégicos son demasiado evidentes. 

Había y hay otro camino para derrotar a Macri que es el de cuestionar minuto a minuto la dominación cuestionando las políticas macristas con propuestas superadoras por izquierda, no con críticas de derecha (como decir que “somos Venezuela” por el corte de luz, naaa no somos Venezuela porque no hay bloqueo, porque no fueron los agentes de la CIA los culpables y porque aquí al gobierno le chupa un huevo la gente y su sufrimiento).  Pero el hecho de proponer, antes y ahora, otro camino para derrotar a Macri no nos exime de aportar al modo real en que se está llevando a cabo el combate social. Porque no hay derrota del macrismo sin derrotar a Macri, como difícil será derrotar a Macri sin cuestionar el macrismo.  Así de complicada es la lucha, así apasionante es el futuro.  Seamos libres, lo demás no importa nada.

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