El proceso post dictatorial cubano y su justicia transicional resultó ser el más efectivo del mundo: garantizó juicio y castigo a los asesinos, reparación moral y política a las víctimas, respeto a las banderas y sueños de las víctimas y la no repetición de los brutales crímenes de Batista: veinte mil asesinatos y otros tantos torturados de diversos modos.


 

 

Ahora que el heredero Massot de los criminales Massot de la Nueva Provincia de Bahía Blanca, el grupo económico más fascista de la Argentina comprometido hasta la medula en el accionar de  la Triple A y de las bandas de la Marina y el V Cuerpo del Ejercito en la ciudad sureña, ha vuelto a proponer la impunidad absoluta (y luego seguramente el monumento nacional a la picana eléctrica, la Capucha y el centro clandestino) se habla mucho de justicia transicional, modelos de memoria, verdad y justicia en Sudáfrica, Argentina y otros países del sur americano, pero nadie habla de Cuba.

 

El propio presidente de los EE.UU. John Fitzgeral Kennedy decía esto sobre la dictadura de Batista en 1960:  “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales y transformó la democrática Cuba en un Estado policíaco total, destruyendo cada libertad individual”.  http://bohemia.cu/old/dictadura-batista/

 

Cierto es que poco después aprobaría la invasión a Playa Girón y los Yankees comenzarían una larga guerra silenciosa (o no tanto) que todavía no terminó contra los revolucionarios cubanos que ha causado miles de muertes y miseria para el pueblo cubano, pero esa es otra historia.

 

En los primeros años de la Revolución Fidel y el gobierno revolucionario resolvieron simultáneamente las políticas que cumplieron ampliamente con los requerimientos de una justicia transicional: memoria, verdad, justicia, reparación en su sentido más profundo y sobre todo crear las condiciones para la no repetición.

 

Y ya van casi sesenta años de no repetición.

 

Si comparamos con la situación de Sudáfrica, Chile, Guatemala o la propia Argentina, donde en ninguno de esos países se castigó al Poder Real que gestionó el Genocidio, ni se garantizó la reparación verdadera que implica cortar con la continuidad jurídica que ha permitido que el Derecho no sea otra cosa que la legitimación de un Genocidio anterior.  Y lo sigue siendo

 

La tierra que le robaron a los pueblos originarios sigue en mano de los Menéndez Betty, de los Braun, de los Martínez de Hoz, de los Bullrich.

Eso es impunidad.

 

Las empresas que crecieron al amparo de las dictaduras de 1930, de 1943, de 1955, de 1962, de 1966 y de 1976 siguen dominando la riqueza nacional.  Y pienso en Mercedes Benz, en Ford, en Acindar, en Papel Prensa, en Loma Negra, en Ledesma, en el Citi Bank y toda la banca extranjera y toda la nacional privada.

Eso es impunidad.

 

Los actuales jueces federales, casi en su totalidad, ingresaron al servicio en estos años de post dictadura impune y han hecho suya la consigna de la continuidad jurídica del despojo y el privilegio.  Estos son los jueces que hoy arrasan con el Estado de Derecho y todos los Pactos y Convenios de protección de derechos que se han vuelto papel mojado.

Eso es impunidad.

 

Hoy, y para no hacer relatos históricos extensos, para nada está garantizado el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el turismo, la vivienda y el empleo digno.

Eso es impunidad

 

En cambio en Cuba los asesinos fueron juzgados, condenados y sus mandantes perdieron todo el Poder que tenían.  Se fueron a Miami para no ser pueblo y basura son en los EE.UU.   Pero no volvieron a dominar más.

Eso es Justicia.

 

En cambio en Cuba, la tierra, las empresas, el transporte, los medios de transmisión de valores culturales y de comunicación, el sistema educativo, de salud, de deportes y de cultura, todo está al servicio del pueblo.

Eso es Justicia.

 

Cuando murió Videla, su muerte indigna fue rechazada hasta en el pueblo que lo vio nacer y no aceptó ser deposito pasivo de esos despojos.

 

Cuando murió Fidel millones y millones y millones en Cuba y en el Caribe, en América y en Asia, en Vietnam y en Francia, en España y en Palestina, en todo el mundo gritaron con orgullo YO SOY FIDEL

Y eso es Justicia.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. ¡Excelente nota! Sigo siempre tus artículos. Ana María

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