Inundaciones y derechos humanos


Las inundaciones son el resultado, previsible, denunciado y anunciado mil veces, de un modelo de desarrollo capitalista basado en la “extracción industrial” de ingentes ganancias a los suelos por medio del cultivo de soja transgénica para exportaciones.
Si se pudo evitar, no es “natural”, sino un proceso social típico del modelo vigente.
Agravia la vida de las personas por imperio del Capital protegido por el Estado:es una clara violación a los derechos humanos que debe ser revertida con la lucha colectiva y un nuevo modelo de desarrollo, sustentable social y ecologicamente

Una vez más las imágenes catástrofes sobre calles inundadas, autos flotando y personas arriba de los techos o chapaleando en el barro se combinan en los medios con notas oportunistas que se lamentan por la mala suerte o critican políticas puntuales (sub utilización de los fondos para obras hidricas por corrupción o necesidad electoralista) que se cuidan muy bien de ocultar lo verdadero y profundo: las inundaciones en curso son el resultado de un combo de políticas económicas y ambientales de larga data que liquidaron el sistema de alertas y obviaron cualquier Plan de Emergencia ante Catástrofes y lo fundamental: el cambio del sistema hidrico de las llanuras de la pampa húmeda por efecto del cultivo intensivo y extendido de la soja transgénica de manera creciente desde el inicio del siglo (lo que significa que cubre todo el periodo de los gobiernos kirchneristas)1

Como se sabe, la irrupción para principios de la decada pasada de grandes potencias emergentes como China e India en el mercado de la soja y otros granos modificó las condiciones del gran negocio agrícola y colocó a la producción de soja transgénica en un lugar de privilegio para especuladores e inversionistas nacionales y extranjeros. Hace falta decir que el Estado estuvo totalmente ausente al momento de regular la producción, extensión de las áreas cultivadas, cuidado del equilibrio ambiental incluido el régimen de aguas?..Allí siguió el neo-liberalismo a pleno, o sea que el Estado ausente dio lugar a la dictadura del Capital que se enseñoreo de los suelos.

El cultivo extendido de la soja hasta proporciones monstruosas no solo liquidó producciones familiares y de alimentos tradicionales sino que desertificó buena parte de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba rompiendo un equilibro de siglos, además los pools de siembra construyeron canales clandestinos para rápidamente evacuar las aguas de lluvia hacia los cursos principales aprovechándose del “Estado ausente”. Por eso el agua de lluvia de la cuenca alta no queda retenida, llegando más rápido a la cuenca media donde se emplazan varios centros urbanos. Por otro lado en la cuenca media y baja, las llanuras de inundación y los humedales fueron progresivamente ocupados por los countries, generando el estrangulamiento y taponamiento de los cauces principales de modo tal que las tierras que en el pasado actuaban como retenes o reservorios naturales, hoy se encuentran sembradas con soja y atravesadas por canales artificiales clandestinos ejecutados sin ningún tipo de control por parte de los organismos provinciales y nacionales competentes.

Hay soluciones técnicas (se amontonan los alertas y propuestas surgidas del pensamiento crítico) pero se necesita una decisión política que ni siquiera se ha discutido en el proceso electoral en curso: hay que abandonar el proyecto extrativista de basar la economía nacional en el cultivo de la soja o la producción minera extensiva y a suelo abierto (que aporta lo suyo en otras regiones del país). Aquí también derechos humanos y capitalismo son incompatibles. Todo lo demás es ilusión que se derrite como arena con el agua, como los intentos de tapar el desastre social con imágenes de catástrofe.

  1.  De una producción de 31,5 millones de toneladas en 2003/2004 y 14,5 millones de hectáreas, este año tendrá entre 53 y 55 millones de toneladas y más de 20 millones de hectáreas. En 2014 representó un negocio de más de US$ 28.000 millones En 1970 se producían menos de 140 mil toneladas en 0, 95 mill de Has y en el 2001 unos 25, millones de toneladas en 10, 3 millones de hectareas. Fuente La Nación del 28/4/2014 y la web redagraria.com

 

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