Contra los nostálgicos del Poder Militar, más y mejor democracia….declaración de la Liga (ladh)


En la Argentina, igual que ocurrió en casi toda Latinoamerica tras los procesos de “transición a la democracia”,  el centro de gravedad del aparato estatal de seguridad, que detenta el monopolio del uso de la fuerza, se ha trasladado a las fuerzas policiales y las otrora fuerzas para militares como Gendarmería y Prefectura Nacional, desnaturalizando su función formal para transformarse en las reales fuerzas armadas del Estado.

 

Eso explica el desplazamiento de estas fuerzas, supuestamente creadas para la defensa de las fronteras nacionales, a toda la geografía argentina y su compromiso con tareas cada vez más ambiciosas resueltas por los MInisterios correspóndientes.

 

Se les ha permitido demasiados excesos, incluido el diseño de un proyecto de Inteligencia interior, el “Proyecto X”,  y ahora se recoge una provocación montada en reclamos de mejoras salariales y de mejores condiciones de trabajo y de vivienda que procura instalar la confrontación “legitimos reclamos vs instituciones de la Constitucion”
Al repudiar cualquier intento desestabilizador, desde la Liga Argentina por los Derechos del Hombre insistimos en la necesidad de erradicar de todas las fuerzas armadas y de seguridad estatales (y también las agencias privadas) a todo personal vinculado con el terrorismo de Estado, el Gatillo fácil, el trafico de drogas y seres humanos y los episodios de represión a las luchas sociales

 

Es imperioso establecer una fuerte conducción política sobre todas estas fuerzas mientras se abre un debate sobre los caminos para erradicar la cultura represora y la influencia de las doctrinas imperialistas de seguridad como las que hace pocos días han propagandizado funcionarios norteamericanos desde la misma sede del Ministerio de Defensa.

 

Contra los nostálgicos del “poder militar”, más y mejor democracia

 

Liga Argentina por los Derechos del Hombre

CORRIENTES 1785- 2ºC  (1042)  Buenos Aires República Argentina

www.laladh.wordpress.com

Tel./Fax:011-54-43713939

Asociación Civil fundada el 20 de diciembre de 1937. 

Miembro fundador de la Federación Internacional por los Derechos del Hombre, organismo no gubernamental con asiento permanente en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y acreditado ante el Consejo de Europa.

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. creo que esta sedición de personas de ambos organismos de seguridad, responde a una provocación pergeñada como parte de las maniobras golpistas de siempre, detrás de un uniforme de la prefectura o gendarmería está un gorila de la rural o de los monopolios mediáticos que se resisten a seguir perdiendo privilegios y ya no engañan a nadie, la unidad de los partidos populares y la rápida profundización del modelo popular en ARGENTINA Y LOS PAÍSES DE SUD AMÉRICA

  2. jose luis beovidez dice:

    Bueenas!!! Con respecto al peligroso juego que se està llevando a cabo, y, considerando el tema de la seguridad un espacio donde se puede abonar cualquier tipo de politicas considero fundamental que la presidente tome fuertes cartas en el asunto. Soy de Trelew (chubut), acà hace cuarenta dias que estamos de acampe solicitando no solo una reivindicacion salarial sino una sincera democratizacion de policia. En abril, junto a 4 compañeros fuimos detenidos ilegalmente sin orden judicial y estuvimos presos por 8 horas; hoy por esa causa (en cual quedamos absueltos porque no cometimos ningun delito fuimos cesanteados de policia de forma anticonstitucional). Teniendo en cuenta que èsta policia cuenta con un larguìsimo listado de gatillo fàcil y desapariciones (recordemos solo los casos de Ivan Torres, 1ª desaparecido en democracia y Julian Antillanca, todos los policias implicados siguen en funciones) creemos fundamental la ruptura de la coraza que cubre corrupcion y represion para asì romper con ese halo de impunidad. Les agradeceria que difundan la carta.
    CARTA ABIERTA DE UN CIUDADANO QUE TRABAJA EN POLICÍA
    Pequeño y comprometido aporte a la transparencia
    (Escrita en el año 2010)
    Soy policía, pero esta posición estática no limita mi capacidad de pensamiento en cuestiones tan abarcativas como la misma sociedad, la seguridad, la igualdad, etc. Es tácitamente conocido que un policía, no está (o no debería estar) capacitado para tal actividad subversiva. La institución sólo reclama como único talento la obediencia. Única cualidad para lograr progresos en la “carrera policial”. El más leal y obediente llega primero al lugar más lejos en la carrera.
    Como implícitamente he expresado anteriormente mis inquietudes políticas-sociales, y sumado a pertenecer a una Institución en la que la gran mayoría de sus miembros poseen características intelectuales obtusas y sensibilidad social casi inexistentes me han llevado a replantearme algunas cuestiones. Considerando las preguntas como el motor del conocimiento y por antonomasia de naturalezas perturbadoras, me planteo algunas que obviamente no se caracterizan por su innovación o explosividad, ni siquiera deben tomarse como una irrespetuosidad ante alguien o algo sino que, como mi condición de ciudadano en una democracia participativa y pluralista siento como obligación compartirlas.
    Por ejemplo: ¿Pretende alguna vez el gobierno inmiscuirse políticamente en los asuntos de la institución policial? ¿Tiene la intención de realizar necesarios cambios estructurales para que la formación y el accionar policial se adapten a la real y no solo formal vida democrática?
    Son preguntas que yo, de manera parcial las podría responder, pero eso no es lo sustancial sino lo imperativamente importante es que se divulgue públicamente para que el espíritu democrático aflore en el debate. Repito: no quiero faltar el respeto a nada ni nadie. Debe ser recibido como un humilde aporte de un ciudadano en plena vida democrática, un aporte a la transparencia ampliamente divulgada por el Gobierno. ¿Es posible, a menos de sostener una concepción solo formal, normativa y procedimental de la democracia, tener una institución en que los aspirantes a policías sólo sean degradados “para formar su carácter”, alejándolos de una sociedad que, producto de la dictadura militar, siente en su mayoría aversión por cualquier uniforme; además de llenarlos de rencor, provocando en muchos de ellos sadismo? ¿En vez de alejarlos, no habría que enseñarles a vivir en una sociedad democrática y, enseñarles la participación democrática o qué es la democracia? No solo desde el terreno de la enunciación sino desde las prácticas. ¿Es conveniente, todavía inculcar que el policía se encuentra en superioridad, ficticia por supuesto, con respecto a la totalidad de la sociedad? ¿La institución aspira a su auto reproducción sin modificaciones aunque las transformaciones sociales y políticas sean patentes desde las últimas décadas? El dogmatismo, casi eclesiástico, en el cual el Policía está inmerso se ve reflejado en un marco más general, en la sociedad misma. Es aquí donde encuentro una contradicción irreconciliable. La Policía no puede sentirse separada de la sociedad. En una sociedad democrática no existen distinciones taxativas, mientras que la Institución Policial está cargada de jerarquías y prejuicios que sofocan a los nuevos aspirantes. ¿No es hora de cambiar la formación intelectual de los aspirantes a policías? ¿Es necesario que los cadetes estén internados en la Escuela siendo así objeto de todo tipo de vejaciones a cualquier hora del día según el ánimo del Instructor de turno, en su mayoría sin experiencia?
    ¿No habría que modificar el esquema de políticas de seguridad centradas en el llamado doble pacto? ¿Saben de qué hablo? El doble pacto garantiza impunidad para hacer negocios de Policías mientras se mantenga un tolerable nivel de delito. Se delega en la policía el tratamiento de la seguridad y a cambio el poder político prácticamente no interviene en sus asuntos internos ni en sus negociados. ¿O es mejor pensar la Policía como un instrumento oficialista de vigilancia y control político y social, siendo una herramienta útil para gobernar? Con el pacto entre gobierno y policía, ésta cuenta con una amplia autonomía institucional, el gobierno entonces se convierte en un mero espectador. Entonces ¿Cómo es justificable la institución policial -con herencia autoritaria- en una sociedad democrática?
    ¿Cómo se ve reflejado social e institucionalmente el acuerdo firmado el año pasado de “Acuerdo para una política de seguridad democrática”? ¿Sólo con charlas de Derechos Humanos hacia policías? ¿Es entendible que en democracia las políticas de seguridad sigan siendo las más discriminatorias del sistema, es decir una seguridad puramente punitiva?
    En una democracia real, la participación ciudadana en los asuntos públicos es la esencia del sistema, esto lleva a trasladar unas preguntas ¿Es necesario las amplias atribuciones materiales- casas, teléfonos, autos, viáticos, etc. etc.- que reciben de forma totalmente gratuita los que pertenecen a los altos cargos de la Institución? ¿Es actualmente adecuado inculcar al Policía que lo es las 24 horas con el objetivo de que sus jefes aprovechen a su antojo y, con fines privados al personal para mudanzas, trabajos de pintura, de electricidad, etc.? No es algo oculto sino y, esto es lo más preocupante, está naturalizado. Beneficiándose de esta manera de sus puestos públicos, utilizando las funciones y medios en provecho personal, eso se llama corrupción. Así y, solo así se entiende la “carrera policial” – al utilizar el concepto de carrera me refiero a la de Oficiales, excluyendo por razones obvias la de Subalternos. Estos últimos solo son la servidumbre de los primeros. Acostumbrados a escuchar “Señor” cuando a ellos se dirigen, muchos internalizan tanto esta palabra que se creen Dios y, como un demiurgo sádico juegan con las personas. Claro está que esta internalización se produce por el hecho de que se encuentran vacíos de contenidos intelectuales. A esa altura es normal que no pretenden modificar ni una coma de la legislación policial.
    No es mi intención hacer solo una crítica voraz de la institución policial pero sí la intención es debatir sobre la seguridad es inescindible tocar este punto. ¿O prefieren el hecho exageradamente frustrado de que al hablar de seguridad se encuentra como solución colocar más uniformados en la calle? ¿Cuándo va a existir un proyecto serio sobre el tema y dejar las improvisaciones? Las políticas de seguridad son evidentemente represivas, lo único que hacen es criminalizar la miseria, reduciendo el término de seguridad como la necesidad de prevenir ataques contra la propiedad y los bienes. Cuando en realidad seguridad debe ser entendida como ampliación de los derechos de todos, nunca como los derechos de unos en menoscabo de otros, que dada la estructura social es siempre en menoscabo de los que menos tenemos.
    Una verdadera y democrática política de Derechos Humanos no solo debería repudiar el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 sino intentar hacer algo por la herencia institucional que la dictadura ha prolongado en la formación actual de policías, siempre apañada con la complicidad política. Divulgar estas problemáticas requiere el esfuerzo de encontrar una solución política y participativa por parte de la ciudadanía exigiendo a las autoridades que la lleven a la práctica. La solución no debe buscarse en cambios de nombres sino que el tema es estructural por lo tanto el debate debe ser en el plano de la política.

    José Luis Beovidez.

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