La democracia asfixiada


En una secuencia de apenas dos miércoles, los senadores y diputados de la Nación, en una aplastante mayoría, dieron por aprobado el proyecto de modificación del Código Penal que se conoce como ”Ley antiterrorista” por su clara subordinación a la estrategia yankee de construir una red jurídica de respaldo a su “guerra” contra los pueblos.

Ya se han dado abundantes elementos que prueban el peligro real de que la norma sancionada se utilice para castigar a los luchadores sociales y los activistas políticos, su imposición por el Imperialismo vía Fondo Monetario Internacional y del Grupo de Acción Financiera Internacional sobre Lavado de Dinero (FATF/GAFI) y del carácter acumulativo de la norma en la construcción de un edificio jurídico represivo que YA se está utilizando contra miles de piqueteros y luchadores sociales, tal el caso de los artículos 212 (“intimidación pública”) y/o 149 (“coacción agravada”) del Código Penal.

Queremos ahora señalar tres cosas.

La primera es que, con actos como éste, se agrava la asfixia de una democracia mínima que cada vez más se reduce a la selección de quienes administraran el aparato estatal y nada más.  Lejos de ampliarse o de avanzar en la supuesta transición (se acuerdan del discurso alfonsinista de “transito a la democracia”) los espacios democráticos se acotan y por ende, inevitablemente, se amplían los espacios de la represión, la discriminación, la tortura y la violación masiva de los derechos humanos.  Si mencionamos sólo los casos más notorios de los últimos meses en que la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fue parte del reclamo, debemos recordar que llevamos nueve meses de la desaparición forzada de Julio López,  las torturas a Juan Carlos Núñez de La Rioja cuya denuncia acaba de respaldar en una carta abierta al gobernador la Federación Internacional de Derechos Humanos con sede en París, el secuestro y amenazas a un niño de apenas ocho años por ser hijo de militantes populares de la zona de Gral. Rodríguez que se deben sumar al secuestro de Luis Gerez y el de la testigo Felisa Marilaf y el brutal asesinato de Carlos Fuentealba. Queremos resaltar que la sanción de la ley no es un rayo en un cielo luminoso y que la contextualización de la votación, y no la mala fe -como afirmó la diputada kirchnerista Romero en el debate parlamentario- lo que nos afirma en la convicción del peligro en ciernes.

La segunda es que se ha vuelto a producir un movimiento de apriete/concesión que recorre como un trazo de vergüenza estos 24 años de democracia mínima: la derecha aprieta, amenaza, golpea, presiona y las fuerzas de identidad progresista en el gobierno conceden y utilizan la presión para justificar la concesión.  Hagamos historia: sublevación carapintada y Felices Pascuas de Alfonsín; marchas de Blumberg y reformas al Código Penal por parte del gobierno actual, etc.

Sería un error fatal subestimar la derecha fascista y clerical que de la mano del cardenal Bergoglio, el gobernador Sobich, el candidato Macri y ahora del General Bendini presiona para deconstruir la memoria y hacer retroceder la lucha por la Justicia, que en estos días se pondrá a prueba en el juicio al Sacerdote Von Wernich (error grosero que cometen quienes se niegan al frente único contra Macri en la Capital), pero tantos años de frustraciones nos enseñaron a no confiar en el progresismo si de lucha democrática se trata.

Seguimos pensando que la lucha democrática y antiimperialista es hoy una sola e indivisible y debería ser la izquierda plural el núcleo duro de un vasto frente de lucha contra la ley antiterrorista y los avances de la derecha en todos los terrenos, incluidos el electoral y el jurídico.  Y tercero, acaso la novedad de estos días ha sido el amplio espacio del movimiento de derechos humanos y de las fuerzas políticas que se pronunció contra la ley (como se puede ver en las notas adjuntas que no agotan los pronunciamientos) que no se puede encasillar desde la lógica oficialismo/oposición sino desde una perspectiva más profunda, acaso cruzada por la ética y el criterio político práctico, que en este debate vuelve a poner del mismo lado a Hebe Bonafini con Adolfo Pérez Esquivel, a Miguel Bonasso y  Juan Carlos Godoy de la Concertación Entrerriana con socialistas, comunistas y el espacio de Memoria, Verdad y Justicia y es que todos saben que si algo no se puede hacer frente a la derecha, sus acciones y discurso es retroceder.  Es la hora de resistir, de unir fuerzas para impedir que vuelvan a instalar la represión y el macartismo como la alternativa de cambio, para que la memoria sea acción y pisemos, de una vez por todas, la hora americana de cambios que nos convoca.

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