Tres tesis sobre la lucha por los dd.hh


Uno

Una discusión sobre el perfil que debería asumir la Liga Argentina por los derechos del Hombre (la Liga) no puede hacerse de un modo ahistórico, descontextualizado, sino todo lo contrario. Es necesario aclarar primero el escenario mundial, las estrategias imperialistas predominantes (que marcan las tendencias de desarrollo del escenario y las luchas mundiales), vincularlo al cuadro de situación político/social/económico y cultural en que se desarrolla la lucha de clases en la Argentina y prestar especial atención al estado del sujeto social, sus organizaciones, formas de lucha y niveles de conciencia política o subjetividad.

Sin analizar todas estas cuestiones, desde la perspectiva del proyecto comunista de gestación de poder popular y construcción de alternativa política por el camino de la doble confluencia de las fuerzas de izquierda y centro izquierda entre sí con las organizaciones y fuerzas sociales, que deberán también incrementar su nivel de articulación y compromiso político, digo, sin todos estos análisis previos y algunos más como la misma historia política del así llamado movimiento de  los derechos humanos de la Argentina, cualquier discusión corre el peligro de la abstracción y el carácter especulativo de la misma.

Este guión no pretende cubrir, ni mucho menos agotar todos estos aspectos, sino contribuir a desplegar una discusión que transcurre entre nosotros desde hace tiempo, y que ahora queremos darle cauce orgánico y sentido práctico.

Dos

La escena mundial está caracterizada por dos procesos en curso: por un lado la ofensiva generalizada de los EE.UU. por instalar un nuevo modelo de dominación mundial, una cuasi dictadura terrorista mundial, que avasalle los pueblos, desconozca los derechos conquistados, garantice la super explotación de los trabajadores y el libre acceso a los mercados y las materias primas de insumo crítico, ofensiva que no repara en casi nada;  y por el otro un nuevo momento de resistencia global y mundial que se expresa en la propia resistencia a la instalación de este cuasi gobierno mundial, donde destacan los  pueblos arabes y del llamado Medio Oriente, y especialmente en las luchas de los pueblos de América Latina que han impuesto con sus luchas organizadas y también con los estallidos sociales una situación de crisis de gobernabilidad latente en toda la región como lo muestran la nueva rebelión popular en Bolivia, la persistencia de la insurgencia y el movimiento popular Colombiano a pesar de la intervención militar norteamericana, la situación en Ecuador, Nicaragua y la debilidad creciente de los gobiernos de Tercera Vía, como el de Brasil.

Desde el agotamiento del ciclo de dominación surgido con la caída del Muro de Berlín y la implosión de los países socialistas de Europa del Este, comenzando por la URSS, y la imposición del neoliberalismo fundamentalista en todos los países del mundo como modelo de desarrollo económico obligatorio y monitoreado por el FMI, el Bco. Mundial y demás organizaciones internacionales (que abandonaron el marco jurídico producto del fin de la 2º Guerra Mundial y adoptaron, adoptan, en realidad, proceso en curso, una nueva normativa resultante del modo en que terminó la Tercera Guerra Mundial o Guerra Fría); desde que ese tiempo de triunfalismo burgués y expansionismo imperialista, acogido con alegría por los mismos que serían sometidos, el Imperialismo yanqui, única super potencia sobreviviente y con clara hegemonía militar sobre el mundo, se orienta a auto eregirse en gendarme del mundo y a impulsar acuerdos regionales funcionales a dicha política: las reuniones del Comando Sur, de los ministros de defensa, las propias reuniones de los mandatarios como la que se prepara en Mar del Plata no escapan a esa lógica.

A veces, y con motivos didácticos, se ha sintetizado esta estrategia en la dupla de Alca+Plan Colombia aunque por supuesto que es mucha más compleja y trabajada: legitimar la democracia representativa y el sistema político actual como el único posible, cooptar los partidos antes populistas o liberales para sus planes, reformular las FFAA y el sistema represivo que se ha achicado pero profesionalizado, se ha integrado en todas sus partes: militares, policías federales, policías provinciales, gendarmería, prefectura, y también el impresionante sistema de vigilancia privada, llena de genocidas y oficiales retirados.  Nos costó mucho entender que el imperialismo, la política de expansión, ocupación y dominación de otros pueblos y naciones, fue la política permanente del capitalismo; también ha costado mucho aceptar que tras la máscara de la recuperación democrática del continente y la Cruzada pro Democracia Representativa (base de una de las estrategias principales de la guerra cultural librada contra la URSS y el socialismo, la llamada lucha por los derechos humanos de Carter y sus acólitos) se escondía el rostro terrible del terrorista de estado que hoy asoma por detrás de los trajes de los políticos y los académicos mediaticos.

El terrorismo de estado mundial, impulsado por los EE.UU., avalado por casi todos los grandes países capitalistas y consentido por el resto, es hoy el  peligro principal que amenaza  a todo aquel que quiera incrementar sus niveles de autodeterminación o conquistar algún grado de justicia para los pueblos.

Tres

De aquí surge una conclusión general y muy importantes para nuestra labor:   el rumbo hacia una dictadura civil, hacia el incremento de la violación de los dd.hh. en el país, en todos los terrenos (tanto los vinculados a las garantías individuales como los sociales), es una tendencia universal y regional, que a veces se esconde –por razones instrumentales, tácticas- con ficciones de progresismo o tercera vía como las que implementan Lagos y Lula, cuyo destino es el fracaso o la asunción franca y abierta del neoliberalismo puro.

Eso nos lleva a una mirada sobre la Liga y demás organismos y movimientos de lucha por la vigencia de los dd.hh. como organizaciones necesarias, es más, casi imprescindibles, al campo popular y a todo proyecto de acumulación de fuerzas para la revolución.

La Liga y también el recién creado Movimiento contra el Terrorismo Imperial. Por la verdad y la Justicia. Capitulo Argentino, también la Correpi y otras organizaciones que conciben la labor en pro de los DD.HH. como confrontación con las políticas imperialistas y neoliberales.

Quiero decir que no es solo un problema histórico, ético y moral de restablecer a pleno una organización como la Liga que es, sin duda, patrimonio histórico del movimiento popular y la cultura revolucionaria argentina; es eso y mucho más que eso, se trata de aportar a construir las aptitudes y atributos imprescindibles del movimiento popular, que la lucha de clases real nos impone.

La otra conclusión es que se equivocan los que apuestan a seguir recostándose en los pliegues de las instituciones y proyectos generados desde la lógica de aquella política de dd.hh. de Billy Carter y que también implementó entre nosotros Alfonsín y la corte de posibilistas que se le sumaron.

No es con Human Rights Watch que hay que vincularse, es el Movimiento contra el Terrorismo, el Tribunal Hemisférico y el Observatorio Mundial que propicia el Encuentro de La Habana del que fuimos parte, los que tienen perspectiva y función popular.

Se impone, pues, revisar la política de relaciones internacionales del partido y la liga en este terreno: con la izquierda y los revolucionarios, de modo permanente y con sentido estratégico; con la centro izquierda y el progresismo, por razones tácticas y por actividades puntuales.  <

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