• Inédito desafío para los organismos de derechos humanos de Nuestra América: no convertirse en “legitimadores” por izquierda de la Operación Continental de Recolonización Imperial en curso, una especie de Cóndor Dos con máscara judicial y organizaciones internacionales de derechos humanos como garrote.

     

    El largo ciclo de luchas populares democráticas antidictatoriales erosionó el dominio imperial impuesto por la seguidilla de golpes de estado iniciado en Guatemala y Paraguay en 1954, continuado en Brasil (1964), Argentina (1966), Chile (1973), Uruguay (1974)  y de nuevo Argentina (1976), para nombrar solo algunos porque de hecho, como señala el historiador venezolano Virgilio Beltrán, para 1968 el 62% de los países de Latinoamérica, África, Medio Oriente y Asia Sudoccidental, estaban “gobernadas por dictaduras militares” impuestas por los EE.UU. y consentidas desde la lógica de la lucha anticomunista que se conoció como doctrina Kirkpatrick, por la representante ante la ONU de los EEUU desde 1980, que ella misma resumió brutalmente los gobiernos autoritarios tradicionales son menos represivos que las autocracias revolucionarias».  O lo que es lo mismo: sostendremos a todas las dictaduras anticomunistas y combatiremos cualquier gobierno que pretenda el menor nivel de autonomía de nuestro dominio.

    Es patético como algunos prefieren idealizar a Patrice Derian, funcionaria de la misma época que aparentaba compasión con las victimas y prefieren olvidar a Kirkpatrick, a Kissinger, la Junta Interamericana de Defensa generando la falsa ilusión de “contradicciones al interior del bloque de Poder Imperial” y  otras pamplinas de ignorante.

    Para fines de la década del ochenta casi todos los gobernantes eran electos por mecanismos de participación popular en un formato institucional que hasta el final del siglo XX sería caracterizado por Eduardo Galeano como el de “democraduras”, para escándalo del progresismo que ya dominaba ampliamente en el movimiento popular de Argentina y América Latina (uno de los resultados tangibles de la tortura y la derrota de los 70, que el posibilismo no triunfó solo sino de la mano de los vencedores estratégicos).

    En la Argentina, a los que nos atrevimos a descalificar el gobierno de Alfonsín como una “democracia restringida” (luego de la claudicación de Semana Santa de 1987 que clausuró por quince años el proceso de Memoria, Verdad y Justicia y clausuró el discurso de “transición democrática”) fuimos estigmatizados como “gente que subestima la democracia”, justamente nosotros que en aras de impedir el golpe de estado de 1976 dimos vidas y militancia sin límite antes y después del triunfo de Videla.

    Al ciclo de las “democracias restringidas”, tuteladas por los EE.UU. y monitoreadas por el FMI con el objetivo de reorganizar el capitalismo regional con el bastón financiero de la deuda externa y el Consenso Neoliberal de ajustes sin fin, con su crisis devastadora de pueblos y derechos, le siguió un ciclo de gobiernos populares (por su origen y basamento) distribucionistas (aunque no alteraron el patrón de producción ni de propiedad, se apropiaron de una parte de las rentas obtenidas de los commodityes para ampliar el consumo de millones) con opción por la integración latinoamericana no asimétrica y fuera del control absoluto que los yankee tenían desde los cincuenta del siglo pasado.

    Si el símbolo del ciclo militar había sido la picana y el de las democracias restringidas la urna, el ciclo progresista quedará en la memoria por la presencia del pueblo en plazas y calles de Nuestra América, presencia importante pero no decisiva para romper la  lógica del posibilismo progresista que no pudo (ni tampoco quiso, ni quiere) enfrentar los desafíos de un bloque de poder oligárquico enfurecido por las acciones y la palabra de este ciclo: Integración, Patria Grande, fin de la impunidad, aumento de salarios, prestaciones y subsidios, autonomía.

    Aunque muchos creían en la existencia de una “derecha democrática” (como Verbitsky[1] y Natanson[2] se encargaron de estimular en Argentina) los gobiernos populares y/o progresistas (no entro en la discusión semántica ni rigurosa de la calificación, la dejamos para otra ocasión) sufrieron acoso e intentos de golpe de estado desde el comienzo:  en Venezuela en el 2002 y desde el 2017 otro en curso sin cesar, en Ecuador en 2010, en Bolivia una intentona fascista en Santa Cruz de la Sierra en 2008 que desembocaron en el nuevo ciclo de golpes de estado en Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2017) y a un nuevo ciclo de dominación que bien podemos simbolizar con la toga de los Magistrados Judiciales y la gorra del Penitenciario carcelero. Moro y el carcelero de Lula.

     

    Una verdadera operación continental de dominación colonial se lleva a cabo para tumbar los gobiernos del ciclo progresista que resisten del mejor modo, o sea del modo que pueden, con las fuerzas que cuentan y el respaldo popular y latinoamericano que conquistan;  para debilitar la fuerza popular organizada en todos lados y cortar los lazos solidarios que vienen de Bolívar y San Martín, de Fidel y el Che, de Unasur y todas las luchas antiimperialistas, democráticas y de fortalecimiento de la causa única de Patria Grande Libre o colonias divididas;  y todo con el objetivo evidente de arrasar con las conquistas (no solo de las logradas en la década sino en toda la historia) y que toda América, desde México a la Patagonia, sea patio trasero, playa de maniobras y tierra proveedora de riquezas para el Imperio del Norte.

    A esta altura de los hechos solo los que no quieren ver pueden alegar ingenuidad ignorante ante los pilares de esta Operación Colonial: el uso de los sistemas judiciales locales para fabricar causas falsas de corrupción sobre la base de “testigos arrepentidos” y la utilización de los espacios interestatales para acusar a los gobiernos de Cuba, Bolivia, Venezuela, Nicaragua y todo aquel que se atreva a desafiar su poder omnímodo de ser “violadores de los derechos humanos”.

    En una reflexión sobre la relación entre los saberes populares, el sentido común y los proyectos imperiales, Eduardo Rosenzvaig se preguntaba por qué pudo implantarse la Ley Federal de Educación y la Reforma Educativa Neoliberal de los noventa en la Argentina?, y se contestaba: por la misma razón que los judíos entraban desnudos a los falsos baños/cámaras de gases mortales; los judíos le creían a los nazis cuando les decían que lleven consigo sus objetos queridos para no perderlos y los intelectuales progresistas argentinos le creyeron a Menem que iba a considerar la Educación Popular de Paulo Freyre o las ideas de Vigotsky.

    Ingenuos?, crédulos?, suicidas?.  Diga ud.

    El Imperio se aprovecha de nuestras conquistas, del  periodo de vigencia de las Constituciones y de algunas acciones de Justicia contra el Terrorismo de Estado del pasado.  De ese modo “limpió” de culpas a un Poder Judicial heredero del Orden Colonial diseñado y formateado por la preeminencia indiscutible de la defensa del orden burgués y las relaciones de fuerzas nacionales e internacionales.  El capitalismo y el Imperialismo.

    El Imperio hace un doble juego con la Justicia y con las instituciones internacionales como la ONU, la OEA y los Institutos Jurídicos resultantes de la Segunda Guerra Mundial y los esfuerzos del siglo XXI  por instalar un Derecho Internacional de los Derechos Humanos que vele por la dignidad humana más allá de los gobiernos nacionales: trata de destruirlo y de usarlo para su dominación exigiendo respeto a sus autoritarias decisiones.

    Para ser concretos: el Warfare no solo es una causa armada contra Lula o Milagro; también es el accionar internacional contra Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua. E igual que en los casos particulares, poco le importa al Imperio la pureza inmaculada de dirigentes o procesos: lo que busca es estigmatizar, descalificar, enjuiciar, encerrar, derrotar, destituir como ya hicieron en Honduras, Paraguay y Brasil con el mismo discurso.

    Igual que desde el 2001 en todo el mundo.  Invasiones en Libia, Irak, Afganistán, ocupación militar en Palestina, guerras en Siria, Yemen, etc. etc. y en todos lados en defensa de los derechos humanos.

    No se puede seguir alegando ingenuidad o ignorancia. Ya no.

    No es cierto que la opción es la defensa de los derechos humanos o su violación por los regimenes corruptos, autoritarios, etc. etc. de Maduro, Ortega o Assad, en todos lados la opción es Imperialismo o Autodeterminación de los pueblos. Y sin no, repasemos las acciones de la OEA, la ONU, la Corte Penal Internacional y los infinitos Altos Comisionados, Comisiones, Tribunales Internacionales de garantías, etc. etc. cuando los golpes de Estado en Honduras,en Paraguay, en Brasil, y los intentos de Bolivia, Venezuela, Ecuador, o la masacre de niñas y niños en Gaza por el Estado Terrorista de Israel y su aliado el Estado Terrorista Mayor de los EE.UU.

    No se trata de exigir igualdad de tratamiento en una absurda teoría de los dos demonios redimida, se trata de dejar de reconocer a las organizaciones internacionales el respeto que no merecen.  Porque nunca lo merecieron puesto que nunca superaron el equilibrio de fuerzas (en el mejor de los casos y por poco tiempo) que se logró al fin de la Segunda Guerra Mundial por el esfuerzo de los gobiernos de los países socialistas, la izquierda revolucionaria comunista y las fuerzas democráticas de todo el mundo que conquistaron la declaración de los derechos humanos de 1948, la de castigo al delito de genocidio en el mismo año y el reconocimiento de los derechos económicos sociales en 1964. Pero nunca dejo de ser un reconocimiento forzado para el capitalismo, un reconocimiento en la forma y no en el acceso real a dichos derechos.  De hecho luego de 1948 el mundo asistió a los mayores genocidios de la historia y a la más grande violación de derechos de las personas.

    Nunca antes tantas personas carecen de cualquier derecho y son tratadas como basura,  y no solo literalmente. De verdad.

    Pero al  implosionar la Unión Sovietica y demolerse el mundo socialista, los EE.UU. empezaron un raíd que recorre las guerras de conquista en la decada de los noventa (Panamá, Granada, Irak, Iran, Afganistán y siempre Palestina) para llegar al 11 de Setiembre del 2001, el Acta Patriotica y la demolición sistemática no solo de los principios de los derechos humanos sino del Derecho mismo, reemplazado por el “Derecho del Enemigo” que sencillamente niega derechos a los que no comparten sus valores. Bullrich dixit.

    Y todo eso se expresa en la subordinación de los aparatos judiciales país por país (salvo donde sobreviven gobiernos con alguna autonomía) y de los organismos internacionales de derechos humanos de manera absoluta, incluyendo las grandes federaciones, fundaciones y empresas de derechos humanos y/o ecológicos.  Los hechos y los datos son tantos que cualquiera los puede econtrar solo, pero en mi texto La verdadera historia de Patrice Derian y Jane Kirkpatrick, el “destino manifiesto” de los EE.UU. y sus continuadores[3] doy abundante información comprobada.

    Pero hagamos una última comparación: qué hizo el sistema internacional de garantías de los derechos humanos por Santiago Maldonado, por Nahuel o por Milagro, Fernando y los otros presos políticos?   Alguien hablo de invadir Jujuy?   Los que hoy piden derrocar a Maduro y a Ortega, siquirea dijeron dos palabras por nuestros muertos?  Son ellos los que ponen la doble vara, los que desprecian los derechos de las mayorías de Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina, de Cuba con el bloqueo,  de la América toda.

    Aunque suene setentista, sigue siendo simple: Patria o Colonia.

    Cada uno elige

    Pero solo los que elijan Patria, Autodeterminación de los pueblos, Antiimperialismo y rechazo a las imposiciones imperiales que pretenden aislar y voltear a los gobiernos que no se les someten podrán sostener la bandera de los derechos humanos.

    La causa de los derechos humanos no se mancha con la OEA y los cipayos de Trump o Macron o Santos.

    [1] https://www.clarin.com/politica/verbitsky-macri-18f-marcha-derecha_0_Hk9UQV9PXg.html

     

    [2] https://www.pagina12.com.ar/56997-el-macrismo-no-es-un-golpe-de-suerte

     

    [3] https://cronicasdelnuevosiglo.com/2016/03/23/la-verdadera/#_ftn11

     


  •  

     

    para conocer

    a la  mujer que amas

     

    nada mejor que

    pasear en bicicleta

     

     

    Ni en avión

    ni en helicoptero

     

    en una plebeya bicicleta

     

     

    Porque la bicicleta

    le da alas verdaderas

     

    y prende lucesitas

    en sus ojos

     

     

    Entonces

     

    cuando vuele

    y brille su mirada

     

    sabrás de verdad

    si contigo se rie

    o vuela callada

     

    Yo lo se

    porque Gabriela

    cuando ama

    y vuela

    y brilla su mirada

     

    te mira así

     

    así,

    como si yo fuera

    un hombre,

    de verdad feliz

    que rie cuando la ama

     

  • Nunca fue un partido de futbol: La derrota moral y ética de los conquistadores coloniales de Palestina en los territorios de Al Quds (Jerusalén). Razones de una victoria espectacular

     

     Desde hace setenta años se despliega un proyecto colonial de dominación en los territorios y sobre los cuerpos palestinos: explotación económica, expulsión de la población originaria, represión incesante y cada vez más brutal, todo lo cual ha sido condenado cientos de veces por las Naciones Unidas y calificada su actuación como Apartheid (práctica de discriminación racial extrema igual que en Sudáfrica).

    Siguiendo un plan estratégico que se basa en “despoblar” los territorios palestinos por medio de guerras, acosos, represiones y ahogo económico, el estado de Israel pretende “naturalizar” su acción colonial con diversos ropajes ideológicos que buscan enmascarar su acción con ropajes de victimas y débiles.

    En este proceso se han robado mucho más de la mitad del territorio, han encarcelado –al menos alguna vez en esta historia- a uno de cada dos varones palestinos y hoy mismo mantienen la cifra de presos políticos más alto del mundo: unos seis mil quinientos en sus cárceles militares, inclementes.

     

    Con la llegada de Trump a la presidencia de los EEUU emprendieron un raid de asesinatos en masa en Gaza y de acciones de usurpación de la capital de Palestina conocida en occidente como Jerusalén.  La apertura de las embajadas de EE.UU. y sus países cipayos Paraguay y Guatemala en una ciudad que aún los tratados internacionales vigentes la reservan para el uso común de palestinos y otros se complementaba con la frutilla del postre: el acuerdo con Macri para que juegue allí el ídolo del futbol mundial Messi y el seleccionado argentino.  Contaban con la complicidad del conglomerado mediático (Clarín y su diario deportivo Ole, La Nación y hasta la sugerente complicidad de Pagina 12, siempre tan comprensivo con el genocidio sionista).  

     

    Pero volvieron a subestimar al pueblo palestino, a sus fuerzas populares y sus organizaciones deportivas, al movimiento Boicot Desinversión y Sanciones (BDS) y a nuestras fuerzas.  A los que desde siempre practicamos la solidaridad con el pueblo palestino.  Cuando caen misiles en Gaza o matan en Hebron y cuando todo parece “normal”, la “normalidad” del orden colonial vigente.

     

    ¿Cómo se decidió la suspensión del partido?  

    No lo sabemos  porque el monstruo mediático ha lanzado ya su campaña de mentiras y rumores falsos.  Pero como se sabe lo que vale son los gestos, las acciones y no hay dudas que las derechas brutales y profascistas de Israel y sus socios locales (Macristas y algunos otros) se vieron frustrados.  Y eso es importante.

     

    Pero más importante todavía es que un niño palestino, miles y miles de niñas y niños palestinos, ayer durmieron con una sonrisa, acaso con su camiseta del seleccionado argentino con el número diez en el pecho.  Un niño palestino en un barrio de Belén o en un campamento de refugiados en Ramala o en  una cárcel de Ofa.  Con ellos nuestro cariño y el compromiso de seguir hasta que Palestina sea Libre. Y el futbol también.

    José Ernesto Schulman, Sabrina Nahir Dentone y Rosa Herrera, Militantes de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre participantes de brigadas solidarias en el territorio palestino en los años 2016 y 2017

  • Mucho más que una campaña continental de dominación colonial, el Law Fare expresa el fin del “capitalismo democrático” iniciado con la Revolución Francesa (1789) y completado con los acuerdos de la ONU. (1948 )

    Síntomas y diagnóstico de una catástrofe social contemporánea

    “la diferencia entre la descripción de una parte de la historia
    
    y la descripción de la historia como un proceso unitario no es por lo demás
    
    una diferencia de alcance…. sino una contraposición metodológica,
    
    una contraposición de puntos de vista”
    
    Giorgy Luckas en Historia y conciencia de clase

    Escribo estas notas (para los “míos”, como dice Malena, para mis compañeros de lucha por la dignidad humana en los territorios de las periferias del mundo burgués contemporáneo) como un intento de balance conceptual de estos primeros meses de lucha del año 2018.  De las nuestras contra el Macrismo y la ofensiva generalizada e integral contra todos y cada uno de nuestros derechos. Y contra el Derecho como tal.

    Y de mis viajes por el país Vasco (febrero 2018), Paraguay y Brasil (abril 2018), con el corazón apretado por las noticias del genocidio en tiempo presente en los territorios palestinos ocupados por Israel (por donde caminé en el 2016) y la muerte anunciada de mi hermano colombiano Jesús Santrich, empeñado, sin retorno posible,  en revelar, en sacar del silencio y las sombras de la infamia otros presos, otras muertes de sus compañeros insurgentes desarmados; a quien visité en junio del 2017 cuando todavía no habían acuchillado el convenio de paz firmado por la Farc y el estado Colombiano.

    No escribo desde la plácida superficie académica ni mucho menos desde el cinismo de aquellos que trabajan de “opinólogos” de luchas ajenas (Pitrola, Altamira, Del Caño y otros dirigentes del FIT argentino), administradores de un supuesto rojímetro que les permite negar solidaridad a Lula por no dar el piné de revolucionario y callar ante el secuestro de Jesús Santrich, porque su saber urbano y súper institucionalcita ni registra la voz de un guerrillero ciego empecinado en no quedar en el lugar del derrotado que tantos pretenden para él.  Incluida alguna izquierda miserable que celebra como supuestos éxitos propios, las derrotas ajenas.

    Pretendo, primero, que no se pretenda uniformidad de diagnóstico a los que describimos el mismo listado de agravios, que son solo síntomas de algo por interpretar y explicar. Segundo, que se reflexione criticamente en que la ilusión del “fin de los golpes de estado” era eso y que el culto ,casi pornográfico, al camino institucional (incluso por aquellos que no lo habían practicado jamás) debe superarse, si queremos, al menos, tener chance de luchar contra el Imperio realmente existente.

    Destituyeron a Zelaya en Honduras, a Lugo en Paraguay y a Dilma en Brasil por métodos cuasi institucionales que incluían porciones muy limitadas de acción militar.  Insolitamente a esos golpes de estado se los llamó “blandos” “constitucionales” o “legales”.  El lenguaje es siempre uno de los primeros territorios del combate, y la aceptación de las voces enemigas, una de las demostraciones de debilidad más lamentables.

    Macri basura vos sos la dictadura.

    Desde el año 2009, ya por nueve años, una Operación Continental de Contrainsurgencia Imperial de Neocolonización de Nuestra América se lleva adelante siguiendo un libreto único, con las lógicas adaptaciones nacionales: utilización de aquellos poderes que nunca se pusieron en cuestión (así hablaba de ellos los documento imperiales estratégicos conocido como Santa Fe elaborados por la CIA entre 1980/1986): el Poder Judicial, el Poder Mediático y el aparato armado del Estado no importa el nombre que tenga: Fuerzas Armadas, Servicios de Inteligencia, Gendarmería o Policías, para recuperar plenamente aquellos poderes que sí se someten a la consulta electoral: el Poder Ejecutivo y el Legislativo que han ido volviendo a sus manos en Paraguay, Honduras, Argentina, Brasil, Chile y aún en Ecuador donde ni siquiera ganaron las elecciones como en Chile o Argentina.

    ¿Qué queda por fuera de su dominio imperial?: Acaso Venezuela y Bolivia, Uruguay en mínima medida, el gobierno del Farabundo Martí en El Salvador está en picada, el gobierno sandinista de Nicaragua sobrevive con muchos problemas y por supuesto, fuera de estas lógicas, la Cuba Socialista que acaba de realizar una renovación de su liderazgo digna de aplausos y esperanzas.

    Pareciera no quedar dudas que, contra lo predicado por años, a más progresismo, menos gobernabilidad y a más radicalidad política, económica y diplomática, más estabilidad y posibilidades de triunfar

    A este cambio en los gobiernos de la región, que expresa una estrategia de dominación imperial y que viene demoliendo el edificio de la integración latinoamericana creada en estos años, más o menos autónoma, la denomino “fin del ciclo de los gobiernos progresistas de la región”.  Fin del ciclo de los gobiernos progresistas de la región, cualquier otra interpretación corre por el que la  hace, pero negarse a ver la realidad suele ser complicado y para ser rigurosos constituye una crisis aguda de percepción de la realidad de la que el compañero Jorge Beinstein ha llamado la atención muchas veces[1].

    De eso se trata esta nota.

    Digamos, para ser más gráficos que si la Picana Eléctrica, el Falcón sin Patente o la Bota Militar podía simbolizar el periodo de dominación militar que se inicia con el Golpe de Estado de 1954 en Paraguay y Guatemala, se afirma con los sucesivos golpes en Brasil (1964), Chile (1973), Uruguay (1974) y el de Videla de 1976, este nuevo ciclo de dominación colonial tiene a la Cárcel y la Toga de los Magistrados Judiciales como la cara más visible.  En la Cárcel están Lula en Brasil; Milagro Sala, Facundo Jones Huala y otros en Argentina, los Seis Campesinos, los de Curuguaty y muchos, muchos más en Paraguay; los mapuches en Chile y otros cientos en Honduras, Colombia y casi todos los países latinoamericanos.  La cara del Juez  Moro, del fiscal paraguayo  Jalil Rachid o el Juez argentino Bonadio se conoce tanto como eran conocidos los rostros de Stroessner o Pinochet, y es que su función de ejecutor de políticas de eliminación de toda forma de resistencia o aún de mínima autonomía frente al plan de normalización imperial, es de igual sentido esencial, aunque no manejen ametralladoras ni usen capuchas.

    Y que se enoje Le Monde Diplomatique o los amigos brasileros de Pagina 12 como Emir Sader que siguen pregonando las bondades del sistema democrático representativo como si fuera ciego ante la evidencia brutal de que el periodo en que se respetaba más o menos el voto de las personas y la formalidad de la letra jurídica, ha pasado.  Podría darse una vuelta por la cárcel de Curitiba o por las favelas militarizadas de Río, aprendería sobre su país bastante más que lo que le dicen sus papeles, amarillos de viejo  y  “fuera de época”[2].

    Con todo su “sabiduría” no se dio cuenta que el mundo, creado por el fin de la segunda guerra mundial, ese mundo, resultado de la Revolución Socialista Rusa y el triunfo sobre el nazi fascismo en 1945, el mundo diseñado por la organización de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Convenio de Prevención y Castigo al Celito de Genocidio, firmado en 1948, no existe más como tal y lo que queda está debilitado y en vías de demolición.

    Sader y sus discípulos latinoamericanos, intelectuales y políticos, los que firmaron el Consenso de Buenos Aires[3] (1997) y los que soñaron como cualquier otro “triunfador” de la política que “hubo historia, ya no lo hay”, no comprenden lo fundamental e imprescindible para triunfar sobre el fascismo contemporáneo: asumir que vivimos una nueva etapa histórica en que sus ilusiones progresistas se han derrumbado, y aplastado a millones con sus escombros.

    No entienden quienes son los nuevos gobernantes de América Latina. Digo, no entienden por qué Macri, Temer, Piñera, Santos o Uribe que son lo mismo, Cartes o quien lo suceda Creen que el hecho de ser electos por tramites institucionales o consultas electorales los convierte en mandatarios democráticos. No ven que estamos ante un grupo de polítcos fascistas, contenidos por ahora en su furia genocida.

    Si quieren, de guante blanco, pero no “democráticos”, ni “civilizados”, ni “humanizados”. Salvajes asesinos que auspician y sueñan con un nuevo genocidio.  Digo, con asesinar un dirigente social cada dos días como hicieron en Colombia en el año 2017, el año que comenzó a pocos día de que entregaran el premio Nobel de la Paz a Santos.  La paz de los cementerios.

    Nos enfrentamos pues a una paradoja enorme: sostener la lucha por los derechos humanos y en el terreno del Derecho en tiempos en que la misma concepción de los Derechos Humanos y del Derecho están en coalición con los valores dominantes desde el Setiembre del 2001 (Acta Patriótica), potenciados con el acceso de Trump al gobierno de los EE.UU. en noviembre de 2016, de la lucha contra el Terrorismo y la doctrina del Derecho del Enemigo que niega, justamente, todo derecho, incluido el de la presunción de inocencia o el debido proceso, a todas y todos los que no se le subordinan o aún  más, pretenden enfrentarlos.  Pues ese es nuestro cometido, ni dejarnos asimilar por los valores dominantes ni dejarnos expulsar del espacio que hemos conquistado en largos años de lucha de manera colectiva.  Ni nos vamos ni dejaremos de plantear nuestra verdad en todos los terrenos. Como casi en toda la historia de la Liga,  pero más que nunca.  Nos enfrentamos al  mayor intento de actuar como una dictadura brutal en un periodo de vigencia formal de una Constitución reformada siempre a favor de la dominación burguesa. Por eso, en la Plaza de Mayo, este 24 de Marzo dijimos lo que dijimos.

    Macri basura, vos sos la dictadura.

    No todo es reflejo falso de lo real; también es reflejo verdadero de una falsa realidad, que no es lo mismo aunque parezca parecido.

    "No hay nostalgia mayor
    
    que añorar lo que nunca jamás existió”
    
    Joaquín Sabina

    León Trotsky, al cual muchos de sus autoproclamados seguidores podrían leer con mucho provecho, decía que lo que en teoría son diferencias de milímetro, cuando llegan al terreno de la política pueden ser diferencias insalvables por lo lejanas. Y comienzo diciendo que en tiempos de peligros y retrocesos evidentes como el de este 2018, conviene dedicar tiempo a la reflexión teórica puesto que sin comprender lo que nos pasa, seguro que todo esfuerzo de lucha será estéril.  No en vano, pero estéril.

    Puntualmente, el peligro de hablar demasiado del Law Fare, de esta ofensiva pornográfica e inescrupulosa de los fiscales y jueces de Brasil, Argentina y Paraguay (por lo menos) es perder de vista el fenómeno principal que es el cambio de régimen de dominación en la región.  Están instalando un régimen de terror explícito con formas democráticas constitucionales.

    Fue Atilio Borón quien se atrevió a calificar al periodo pos dictatorial como el de “capitalismo democrático”[4] para insistir que en el par conceptual capitalismo democrático lo principal era la persistencia del sistema capitalista, advirtiendo hace ya muchos años que el capitalismo puede dejar de ser “democrático” sin volver a la forma de dictadura militar tan conocida en América del Sur pero casi nunca vigente en México o Colombia, donde la combinación de terror con elecciones viene de lejos, casi del fondo de la  historia.  Acaso desde el asesinato de Gaitán en la Bogotá de abril de 1948 o desde el verdadero final de la “Revolución Mexicana” con la conclusión del gobierno de Lázaro Cárdenas en 1940.

    Conviene repasar el ciclo histórico sudamericano: conquista colonial imperial militar; rebeliones de los pueblos originarios sofocadas; independencia formal en condiciones de debilidad centro imperial español y rápida derrota de fuerzas revolucionarias a favor de partidarios de la subordinación a los ingleses; en ese marco Brasil fue el último país con esclavos y perpetró su propio genocidio sobre Paraguay en 1870 con colaboración de Mitre y el partido Blanco de Uruguay consumando definitivamente el primer genocidio[5] de modo tal que la llamada democracia sudamericana, representativa, republicana, formal, burguesa o como quieran llamarla, no era otra cosa que el modo de dominación más pertinente al carácter semicolonial de Argentina y el sur americano.

    El Código Penal que sancionaron y la Corte Suprema que impusieron estaban al servicio de tal tarea, la convalidación del primer golpe de estado por parte de la Corte  (en el mismo año de 1930) en acordada histórica por lo hipócrita, lo confirma.

    Cuando esa democracia formal, y el “imperio de la Ley y el Derecho”, la “preeminencia de la Constitución Nacional” no bastaron para asegurar el orden vigente y la moral indicada, es que vinieron los golpes sucesivos de 1930/1943/1955/1962/1966 y el del 1976.  La democracia formal entre golpe y golpe se fue haciendo cada vez más delgada e instrumental a pesar del costado social de la Reforma Constitucional peronista de 1949 y la “corrección” de 1957 (apenas el artículo 14 Bis, de extensión de los derechos sociales, jamás respetado, por cierto)

    Y más allá de consecuencias positivas derivadas de la última Reforma de 1994 (la preeminencia de los Pactos Internacionales de los derechos humanos sobre la misma Constitución y el orden jurídico nacional, entre otros como el reconocimiento tardío y formal de los derechos de los pueblos originarios) la Reforma de 1994 no pasó de permitir la reelección de Menem, garantía del Orden Pos Dictatorial, neoliberal y sumiso de la hegemonía imperial norteamericana.

    Dice en estos días el sumiso Emir Sader: “Esa ofensiva solo confirma cómo la derecha latinoamericana no tiene compromiso con la democracia, mientras que es la izquierda la que nace, se desarrolla y gobierna por medios democráticos, y la que pelea democráticamente por seguir gobernando o por volver a hacerlo. Quien crea que la vía democrática se ha agotado es un iluso. Incluso porque la vía insurreccional sería camino a la derrota y la catástrofe para la izquierda, como el caso colombiano lo demuestra.”. No es cierto, la izquierda latinoamericana nació fuera del orden institucional y luchando contra él. Desde el partido Comunista de la Argentina en 1918 al Ejercito de Liberación Nacional de Bolivia fundado por el Che Guevara.  No es su culpa la tragedia de los genocidios sufridos sino del Imperio y las burguesías latinoamericanas.  Poner a la víctima en el lugar de la responsabilidad por la violación de los derechos humanos lo pone a Sader fuera del progresismo y las posiciones tibias.  Lo deja del otro lado.

    La decisión de renunciar a toda otra forma de lucha que no sea la institucional no fue tomada “libremente” sino como una de las consecuencias directas del último genocidio sufrido en la región (conocido como Terrorismo de Estado, o por sus figuras paradigmáticas Pinochet, Videla o Stroessner): la hegemonía del posibilismo en el movimiento popular, la desarticulación del bloque histórico que había bregado por la Independencia verdadera y la fascistización del sujeto burgués, descompuesto como clase nacional, cleptómano y mafioso para siempre.

    Traigamos al debate al cubano Roberto Regalado que explica el surgimiento del ciclo de gobiernos progresistas de un modo más complejo que la mayoría de los opinólogos conocidos.  Dice Regalado en un texto preparado especialmente para un debate organizado por el PT mexicano y disponible en la web Rebelión[6]:

    1. El acumulado de las luchas de las fuerzas populares libradas a lo largo de su historia y, en particular, en la etapa abierta por el triunfo de la Revolución Cubana (1959-1989), en la cual, aunque su desenlace no fue el cumplimiento de los objetivos que las organizaciones político-militares se habían planteado, a saber, la conquista del poder y la instauración de un nuevo Estado y un nuevo sistema social, los pueblos demostraron una voluntad y una capacidad de combate de tales magnitudes que obligaron al imperialismo y a las clases dominantes de la región a reconocerles los derechos políticos que hasta entonces les habían sido negados.
    2. El repudio mundial al genocidio y la fuerza bruta históricamente utilizados en el subcontinente como medios de apuntalar la opresión y la explotación, en especial, por parte de los Estados de «seguridad nacional» que asolaron a la mayor parte de la región entre 1964 y 1989, que compulsó al imperialismo norteamericano y a las oligarquías criollas a buscar formas más mediadas de dominación. (inscribamos en ese punto la lucha histórica del movimiento de lucha contra la impunidad de la Argentina y de nuestra propia Liga, nota del autor)
    3. El aumento de la conciencia, organización, movilización, y lucha social y social-política, ocurrido en el fragor de la batalla contra el neoliberalismo, que estableció las bases para un aumento sin precedentes de la participación electoral de la gran parte de los sectores populares tradicionalmente marginada de ese ejercicio político, y un cambio en los patrones de votación de la otra parte de ellos que estaba subsumida en la lógica del sistema de dominación.
    4. El voto de castigo de amplios sectores sociales contra los efectos devastadores de las políticas neoliberales impuestas a partir de finales de la década de 1970, cuya pionera fue la dictadura militar chilena encabezada por el general Augusto Pinochet.
    5. Tratamiento especial merece el «error de cálculo» del imperialismo norteamericano, que creyó poder dejar de oponerse «de oficio», de manera abierta y directa, a todo triunfo electoral de la izquierda, tal como había hecho históricamente, confiado en que su nuevo sistema de dominación continental, cuyo pilar político es la implantación de «democracias neoliberales» en todos los países de América Latina y el Caribe, sujeto a mecanismos transnacionales de control y sanción de «infracciones», blindaría a los Estados de la región contra cualquier intento de penetración por parte de fuerzas políticas de izquierda y progresistas. Esta confianza lo llevó a establecer un pacto de élites de defensa de la democracia representativa, es decir, de la democracia burguesa que asume explícitamente la forma de democracia neoliberal, y al establecimiento de una llamada cláusula democrática en todos los organismos y mecanismos continentales y subcontinentales. No previó entonces que, con estricto apego a las normas de la democracia representativa, fuesen electos candidatos presidenciales como Chávez, Lula, Kirchner, Tabaré, Evo, Correa, Daniel, Cristina, Dilma y otros. No era la primera vez que, convencido de tener garantizado el control de una subregión o de la región en su conjunto, el imperialismo norteamericano impuso pactos de «defensa de la democracia» y sanción a las interrupciones del orden constitucional. Así hizo en Centroamérica en la década de 1920 como medio de disuasión a las constantes guerras entre conservadores y liberales, pero la gesta antiimperialista del general Sandino en Nicaragua y la insurrección indígena campesina y popular de enero de 1932 en el Salvador, aplastada con métodos genocidas por el dictador Maximiliano Hernández Martínez, lo llevaron a desistir de ese empeño. Así ocurrió también tras el triunfo de la Revolución Cubana, cuando el presidente John F. Kennedy decidió aislarla y estigmatizarla rodeándola de «democracias representativas», y terminó derrocando gobiernos constitucionales que no se plegaban al bloqueo contra Cuba, y apoyando a dictaduras militares que sí lo hacían. Todo ello ratifica que el imperialismo no tiene principios, sino intereses. Con claridad lo expresó el sucesor de Kennedy, Lyndon B Johnson, cuando, al apoyar el golpe de Estado contra Joao Goulart en Brasil, en 1964, proclamó la doctrina que lleva su nombre: Los Estados Unidos prefieren tener a aliados seguros, que vecinos democráticos. A la aplicación de la Doctrina Johnson regresa el imperialismo norteamericano para borrar del mapa a los gobiernos progresistas y de izquierda, no mediante los golpes de Estado tradicionales, sino mediante la desestabilización de espectro completo y los golpes de Estado «de nuevo tipo». En América Latina, tras una acumulación de fuerza social y política iniciada en los años ochenta con la lucha de los movimientos populares contra el neoliberalismo, incrementada en los noventa con la ocupación de espacios en gobiernos locales y legislaturas nacionales, que alcanza el clímax en la década de 2000 con el ejercicio del gobierno nacional en una decena de países, desde finales de esta última, la correlación de fuerzas comienza a cambiar a favor de los sectores oligárquicos proimperialistas y, en apenas cinco años, la pérdida de capacidad de movilización popular, la falta de estrategias, medios y métodos adecuados para derrotar la desestabilización de espectro completo, los reveses electorales y los golpes de Estado «de nuevo tipo», llegan a tal punto que la derecha se ufana en proclamar el «fin del ciclo progresista»[7].  ¿Es este un vuelco tan imprevisible o inesperado de la situación política, que no se pudo evitar o no dio oportunidad para una preparación a tiempo que permitiese enfrentarlo en mejores condiciones? Sería imposible responder esa pregunta sin hacernos otra: ¿vuelco imprevisible o inesperado… para quién?   La involución de la situación política y económica de la región en general, y de cada país gobernado por fuerzas progresistas y de izquierda en particular, de ningún modo fue ignorada por todas y todos los dirigentes, cuadros militantes, activistas y analistas del bloque popular. Sin embargo, los liderazgos principales y las corrientes políticas e ideológicas hegemónicas en los partidos, frentes y coaliciones progresistas y de izquierda, primero ignoraron o subestimaron el deterioro creciente de la correlación de fuerzas, que pudieron y debieron enfrentar cuando tenían mayores y mejores posibilidades de éxito, y luego quedaron impávidos ante sus consecuencias. ¿Por qué ese inmovilismo? ¿Es atribuible a la «mala intención» o incluso a una «traición»? La respuesta es no, salvo casos específicos que ciertamente pueden existir. Los liderazgos individuales y colectivos de los gobiernos, partidos, movimientos, frentes y coaliciones progresistas y de izquierda, también son productos de correlaciones de fuerzas, tanto en la sociedad en su conjunto, como dentro de ese espectro político e ideológico en particular, y en la América Latina de finales del siglo XX e inicios del XXI, la hegemonía de las fuerzas políticas multitendencias características de la etapa, la ejercen el «progresismo», proveniente de sectores democráticos de los partidos tradicionales, y lo que podríamos llamar la «nueva socialdemocracia latinoamericana»

     Ambas corrientes comparten:

    […] la maniquea concepción de la democracia burguesa como sistema político supuestamente imparcial e incluyente, que en América Latina solo funcionó con relativa estabilidad en Uruguay y Chile, y solo lo hizo mientras el imperialismo y las oligarquías de esos dos países no identificaron a la izquierda como una amenaza al sistema, pero tan pronto la percibieron como tal, en ambos implantaron férreas dictaduras.

    […]

    De ahí parte la sorpresa e incomprensión que incluso hoy, después de haber sido expulsadas del gobierno o estar en riesgo de serlo —sin haberlo visto venir, ni saber, a ciencia cierta, cómo evitarlo y revertirlo—, y de haber sido criminalizadas y judicializadas, o de estar a punto se serlo, siguen manifestando […], y también de ahí que la mayor parte de los análisis y reflexiones publicados al respecto, se limiten a denunciar las manipulaciones, transgresiones y violaciones que la derecha hace contra los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda, y poco o nada se mencionen las deficiencias y errores de estas últimas que contribuyeron a torcer la correlación regional de fuerzas en su contra.

    Paradojas, desafíos, oportunidades del momento histórico

    En esas desveladas noches de las que te hablo, 
    pienso, también,  en el intransferible y perpetuo 
    aprendizaje de los revolucionarios:
     perder, resistir. Perder, resistir. Y resistir. 
    Y no confundir lo real con la verdad 
    Andrés Rivera.  La revolución es un sueño eterno.

    Casi todos coincidimos en que nos enfrentamos a desafíos y peligros muy grandes, pero no todos vemos en esos desafíos paradojas y oportunidades de crecimiento. Dicho de otro modo, nos enfrentamos a muchas paradojas que podríamos sintetizar en una central: La paradoja de que para luchar en el terreno jurídico no hay que creer en la neutralidad del Derecho ni de los jueces, como para acumular en la lucha institucional hay que construir subjetivad revolucionaria y poder popular.  Si así lo hacemos el espacio de acumulación es enorme, puesto que es nada menos que el enorme espacio de la lucha democrática en momentos en que la burguesía en todas sus expresiones, incluida su ala progresista, abandona la lucha democrática en aras de una supuesta institucionalidad republicana y democrática que es todo lo contrario. Algo de esto pude compartir en las experiencias vividas en estos pocos meses del 2018.

    En el País Vasco compartimos tribuna con los compañeros de Kalera Kalera, todos ellos sobrevivientes a la lucha armada de ETA y la cárcel franquista. Kalera Kalera ha realizado una convocatoria por la libertad de los presos este 21 de abril en Bilbao, con decenas de miles participantes en una ciudad de medio millón de habitantes[8]. Estos compañeros expresan un cambio de estrategia de una fuerza que nació en 1959 y en estos días se considera en extinción activa, digamos que renace en muchas otras, pero que al asumir la lucha institucional lo hace con las mismas caras y los mismos objetivos autonomistas y socialistas de su historia. Las derechas no dejan de estigmatizarlos y pretender su muerte civil, pero desde ese perfil y posicionamiento han ganado posiciones en el Congreso Vasco y son parte de un inmenso movimiento que en los últimos meses ha ganado las calles de un modo sorprendente para toda Europa en temas tales como el 8M contra el patriarcado, en defensa de las pensiones y derechos previsionales y por la libertad de los presos y la memoria histórica que es un verdadero movimiento de masas (en cada pueblo donde se perpetraron violaciones de derechos humanos, un movimiento local y miles de manifestantes cada vez que vuelve un preso político liberado (quedan unos trescientos y unos cuatrocientos exiliados perseguidos políticamente) a pesar de que tales manifestaciones pueden caer bajo el peso de tres figuras jurídicas: apología del delito, ley antiterrorista y enaltecimiento del terrorismo que supera todo lo conocido e imaginado.  En la aplicación de dicha ley sobresalió el Juez Baltazar Garzón quien fundamentó la detención (y convalidó la tortura) de decenas de directores de diarios, radios, organizaciones culturales, etc. en el hecho que no condenaban a la ETA o demostraban simpatía personal por alguno de sus miembros.  Así Garzón y la Justicia española condenan a quienes portan la foto de un  preso político o cantan un rap contra el Rey. Algo de eso intentó la Bullrich con el tema Santiago Maldonado, la respetamos como un cuadro de la Inteligencia Imperial a la que no subestimamos.

    En Paraguay, en el campamento de la Coordinadora por la Vivienda Digna, compartimos una asamblea donde asoma, aun tímidamente, que el derecho a la vivienda digna, complemento necesario de un trabajo bien renumerado y en condiciones saludables, se afinca en la legitimidad más que en la legalidad.  Legalidad que en el Paraguay existe desde el periodo post dictatorial, en la Constitución que proclama un ilusorio Estado de Derecho Social y otras leyes y Convenios.  Desde el fin de la dictadura de Stroessner son cientos los dirigentes campesinos asesinados y en los últimos tiempos es la condena a penas casi perpetua lo que se descarga sobre los compañeros. En el Paraguay real el Poder Judicial es el moldeado por el Stronerismo con el principio “jurídico” de que lo que es “publico” no necesita “prueba”.  Por ejemplo, al momento de voltear al presidente electo Lugo, el senador acusador dice que como los delitos de Lugo son públicos no necesitan demostración y así fue, se lo destituyó sin aceptar ninguna otra instancia de apelación.  Y si eso hicieron a Lugo, ya sabemos cómo condenaron a los Seis Campesinos, a los de Curuguaty o a unos setenta campesinos acusados de pertenecer o tener relaciones con el Ejercito Paraguayo del Pueblo (EPP).  En Tacumbú están casi todos ellos, en una cloaca humana a plena vista de todas y todos.  En un barrio de Asunción, la capital de Paraguay puede ser que esté el futuro de Latinoamérica, esperándonos.  Es tarea nuestra que ese futuro no llegue. O como decía Castelli: “si ven al futuro, díganle que no venga”.

    Que no venga.

    Acaso Brasil sea la expresión más condensada y brutal de todo lo expuesto.  Del Law Fare conducido por Moro y  la propia CIA.  Y de los límites de un progresismo que creyó tocar el cielo con las manos y hoy se encuentra casi con las manos vacías. Y más dudas y errores de percepción que casi todos los “izquierdistas” de América Latina.  Las causas por las que destituyeron a Dilma y encerraron a Lula pueden estudiarse como paradigmáticas: construcciones dialécticas en base a las convicciones de los juzgadores, sin prueba alguna, en base a testimonios de personas interesadas en canjear información falsa por conveniencia o por decisión política. En la Universidad de Paraná, en su sede de Curitiba, el rector, el Dr. Ricardo Marcelo Fonseca presidio un acto de celebración del treinta aniversario de la Constitución Nacional Brasilera (1988) que mostró esta contradicción en toda su complejidad cultural.  Los mismos que celebraban la “conquista” de la Constitución Más avanzada de América burguesa exponían de un modo inapelable la perversión de  los fiscales, jueces y legisladores brasileros; o dicho en sentido opuesto, los mismos que denunciaban el encierro arbitrario, sin ninguna prueba, de Lula, clamaban por el estricto cumplimiento de una Constitución que hoy está ignorada y pisoteada por la Corte Suprema, el Comando en Jefe del Ejército, el monopolio mediático de O Globo y la mayoría absoluta del Congreso. Recuerden Uds. que uno de los senadores que votó por la destitución de Dilma lo hizo en honor a su torturador.

    Y tres escenas más que retengo en mis retinas.  La primera, en el salón de fiestas del Hotel “Petras” donde nos alojaron a costas del Movimiento Sin Tierras, observé un grupo de gente muy bien vestida, hombres y mujeres, que brindaban y reían como en una serie inglesa de castillos y nobles.  Me dijeron que eran los senadores del PT y los miembros de la Comisión de Derechos Humanos del Senado que habían visitado a Lula.  Hacía falta tanta impudicia en el refrigerio?.  Una parte de esos senadores había votado por la destitución de Dilma.  Cuál es el punto que separa la jugada política de la conciliación con el Imperio?

    La segunda escena fue en el Campamento Lula Libre.  Estuvimos desde el mediodía hasta la nochecita. A los diez minutos que nos retiramos unos quince miembros de una barra brava futbolera, del Curitiba específicamente, atacaron el campamento con una barras de hierro en la mano e hirieron a dos campesinos.  No había seguridad propia y a ese lugar  habían ido en base a un acuerdo con la Policía.  Seguirán creyendo que la Policía los va a proteger?  Y no era que el MST iba a quemar todo si encerraban a Lula?  Al otro día, unos campesinos de la región paulista (700 Km. de distancia) me preguntaron si Lula saldría en una semana o en un mes?.  En una ciudad conservadora, nunca gobernada por el PT ni  sus aliados, un campamento de mucho menos de mil personas, es como una marca finita en un mural.  Ni se nota.

    La tercera es la más esperanzadora.  Al medio día del jueves, los dirigentes nacionales de todas las centrales estudiantiles y los nueve secretarios generales de las Centrales de Trabajadores hablaron y convocaron a una movilización nacional para el primero de mayo. En sus discursos se exponían todas las visiones en debate pero prevaleció una saludable unidad de acción.  Que para algunos sea suficiente y que para otros apenas el comienzo de una larga marcha de organización y resistencia no me parece lo importante.  Lo importante es que no se paralicen ni sueñen con recuperar el gobierno de Lula y Dilma en las urnas.  Eso no parece posible y hay que luchar por lo que se puede conquistar.

    En América Latina lo posible hoy es luchar.  Resistir.

    Vale la pena recordar a Juan José Castelli el orador mayor de la Revolución de Mayo, derrotado y enfermo de cáncer de garganta que le escribe a un amigo: “En esas desveladas noches de las que te hablo, pienso, también, en el intransferible y perpetuo aprendizaje de los revolucionarios: perder, resistir. Perder, resistir. Y resistir. Y no confundir lo real con la verdad” según cuenta Andrés Rivera en La Revolución es un sueño eterno. Toda una táctica y una estrategia. “y resistir y no confundir lo real con la verdad.” Jamás

    “.me acojo al sueño eterno de la revolución… Te escribo, y el sueño eterno de la revolución sostiene mi pluma, pero no le permito que se deslice al papel y sea, en el papel, una invectiva pomposa, una interpelación pedante o, para complacer a los flojos, un estertor nostálgico. Te escribo para que no confundas lo real con la verdad” Andres Rivera.
    [1] El nuevo panorama ha provocado una notable crisis de percepción donde la realidad choca con principios ideológicos, conceptualizaciones y otras componentes de un “sentido común” heredado del pasado. No somos víctimas de un rígido encuadramiento de la población con pretensiones totalitarias explícitas anulando toda posibilidad de disenso, buscando integrar al conjunto de la sociedad a un simple esquema militar, sino ante sistemas flexibles, en realidad embrollados, que no intentan disciplinar a todos sino más bien desarticular, degradar a la sociedad civil convirtiéndola en una víctima inofensiva, apabullada por la tragedia. No se presentan proyectos nacionales desmesurados, propios de los militares “salvadores de la patria” de otros  tiempos o imágenes siniestras como la de Pinochet, ni siquiera discursos híper optimistas como el de los globalistas neoliberales de los años 1990 o personajes cómicos como Carlos Menem, sino presidentes sin carisma, por lo general torpes, aburridos repetidores de frases banales preparadas por los asesores de imagen que conforman una red regional globalizada de “formadores de opinión” made in USA. En suma, las dictaduras blindadas y triunfalistas del pasado parecen haber sido reemplazadas por dictaduras o protodictaduras grises que ofrecen poco y nada montadas sobre aplanadoras mediáticas embrutecedoras. Siempre por detrás (en realidad por encima) de estos fenómenos se encuentran el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y los de algunos de sus aliados. La CIA, la DEA, el MOSSAD, el M16 según los casos manipulan los ministerios de seguridad o de defensa, los de relaciones exteriores, las grandes estructuras policiales de esos regímenes vasallos y diseñan estrategias electorales fraudulentas y represiones puntuales. https://beinstein.lahaine.org/las-nuevas-dictaduras-latinoamericanas/
    [3] https://cronicasdelnuevosiglo.com/1999/12/10/la-responsabilidad-del-progresismo-en-la-crisis-argentina/
    [4] aquì pueden acceder al libro de Atilio: Estado, capitalismo y democracia en América Latina https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0Bx2YC3gJbq2TYjIyNmQ1MTQtNGRkOC00OTljLTk4ZGUtMWM2ODJlNTExMzM5&hl=es
    [5] en el sentido que la derrota de las luchas de la independencia confirman el carácter pos genocidio de las sociedades coloniales y de las nuevas repúblicas.  Paraguay represnetó el esfuerzo mayor por consumar la verdadera liberación de la Colonia, sin caer en la Neo Colonia Inglesa.  Por ello fue exterminada de un modo tal que nunca se recuperó del todo de aquella sangría (tres de cuatro paraguayos varones asesinados)
    [6] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=239716
    [7] no acepto esa formulacion de fin de ciclo progresista, porque alude a las luchas y perspectivas, mi fin de ciclo de los gobiernos alude a un hecho material, pero al ciclo de lucha
    [8] http://www.eitb.eus/es/noticias/politica/detalle/5543222/manifestacion-presos-bilbao-21-abril-2018-piden-derogar-primer-grado/

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    Pajarita pajarita

    vuela y multiplícate por mil

    Pajarita pajarita

    porque si hay mil pajaritas

    se puede pedir un deseo

    Pajarita pajarita

    dile a mi amada

    que yo la quiero

    que yo la quiero

    más que al sol

    Pajarita pajarita

    haz que a ti te crea

    y aleja la tristeza de allí

    Pajarita pajarita

    Vuela en el cielo de mis

    sueños

    en el cielo de los que

    no creemos más que en

    lo real

    o sea

    en las pajaritas de papel

    que vuelan y vuelan

    para hacer felices

    a la gente

    Pajarita pajarita

    vuela por mil

  • Carta abierta a Alicia López Rodríguez de Garaham para contarle que La Cuarta, al fin, dejará de ser un centro de encierro y exterminio.

    Buenos Aires, 23 de marzo de 2018

     

    Querida Alicia

     

    Hace  un tiempo que no hablaba contigo, ni siquiera te escribo.

    Dice mi psiquiatra que es porque estoy mejor pero yo pienso que es porque estoy más loco; solo un loco puede olvidar los días vividos en La Cuarta, en aquel octubre/noviembre de 1976, hace unos cuarenta y dos años, o sea, ayer.

     

    Empiezo por decirte que tus hijos y nietos están muy bien, se acuerdan mucho de ti y son muy cariñosos y generosos con nosotros, aquellos que vivimos los últimos días junto a ti en aquel agujero de horrores y dignidad.

     

    Hace unos días estuve en Reconquista con Alejandro, Raúl  y otros compañeros que estaban también en aquellos días por La Cuarta y nos acordamos mucho de ti, de las conversaciones y hasta de una celebración silenciosa, pero no menos cálida que Raúl le espetó a Brusa con aquellas palabras tan justas….”porque nosotros somos humanos, no como usted…..

     

    También están bien las chicas y los muchachos del EMPA que desde el 2015 lleva tu nombre en nuestra Santa Fe, tan pacata y conservadora en sus clases altas y tan cariñosa y combativa en sus sectores populares.

     

    Al fin, luego de tantos  y tantos años de exigirlo, pedirlo, rogarlo, en voz  alta y en susurros, en los estrados judiciales y en las oficinas burocráticas de los burócratas de la democracia, la Cuarta dejará de ser un centro de detención y exterminio, un agujero de encierro para los jóvenes revolucionarios de ayer y para los jóvenes pobres de este siglo, tan formal en eso de declarar derechos que nadie cumple, ni piensa cumplir.

     

    Mañana, dicen que el gobierno provincial comenzará el proceso de desalojar la maldita policía santafesina para comenzar un proyecto de memoria y “fomento de los derechos humanos”

     

    Si nos llamaron a participar?

    No, para nada.

     

    El mismo Estado que una vez nos secuestró, torturó y mató ahora decide por cuenta propia el destino y el modo de transformar la Cuarta.

     

    Qué si me enojo y descalificó?

    No, para nada.

     

    La Cuarta, como lo prometimos en sus puertas cerradas hace como veinte años, será un espacio para recordar, para recordarte, para recrear tus poemas y tus diarios, para que vuelvan a hablar contigo aquellos pobres campesinos del norte que siguen más  o menos como cuando a vos te arrancaron de ellos.

     

    Mañana no puedo ir porque hay que ir a la Plaza de Mayo para cerrar el paso a los negacionistas y constructores de la impunidad, pero te prometo que pronto iremos por allí, miraremos y te cuento.

     

    Con el afecto de siempre

    Con la misma voluntad revolucionaria de siempre

     

    Tu amigo para siempre

     

    José Ernesto

     

     

     

     


  • El jueves quince de marzo de 2018 no quedará en la historia de la Liga.  Será un jueves más en nuestros ochenta años de vida, por eso te quiero contar lo que hicimos en ese día.

     

    A la mañana y medio día fuimos parte de la Conferencia de Prensa en que los trabajadores del Subterráneos denunciaron, repudiaron y llamaron a resistir la decisión de la Corte Suprema de menoscabar su derecho a la organización autónoma y soberana en una decisión que busca defender el sistema sindical burocrático y corrupto que el gobierno y sus secuaces dicen repudiar.  Sin embargo ninguno de ellos acompañó a los delegados.  La Liga si estuvo por medio de Graciela Rosenblum.  Y no es casualidad, procuramos estar al lado de todas y todos los que luchan y por ejemplo, ayer recordábamos que el primer domicilio “legal” de los Metro Delegados fue el de la Liga.  Aunque casi nadie lo sepa, y muy poquitos lo digan.

     

    Al medio día organizamos, como cada jueves, la visita a los presos políticos de Ezeiza y Marcos Paz.  A todos los presos y nuestra visita está al servicio de todas y todos los compañeros del campo popular.  Ayer a Ezeiza fueron Víctor Kot, secretario del Partido Comunista, Horacio Aranda Gamboa, Victor Weinman y Mario Sandras trabajadores de prensa de diversos medios de comunicación.  La visita especial permite que los compañeros entren sin requisa humillatoria y con tiempo y condiciones de respeto que ameritan la condición de presos políticos de los compañeros.  Es parte de la lucha por su libertad. Y es nuestra tradición de ochenta años.

     

    Y por la tarde hicimos memoria.   Estuvimos en Concordia, Entre Ríos y en Paso de los Libres, Corrientes para hablar del Terrorismo de Estado, del Golpe de 1976, del Genocidio y de nuestra lucha cotidiana contra las políticas que se aprovechan y buscan perpetuar el carácter post genocidio de nuestra sociedad.  Pero no hacemos memoria solos o aislados.  A Paso de los Libres fuimos de la mano de la Secretaría de Promoción y Bienestar Social a cargo del Partido Comunista y compartimos el panel con el intendente peronista Tincho Ascua  y el secretario de derechos humanos, el compañero Vassel, pero compartimos con los compañeros de las comisiones de memoria de Paso de los Libres, de Curuzú Cuatia, de la Asociación de Ex presos políticos correntinos.  Y con muchas y muchos compañeras y compañeros.   A Paso de los Libres fue José Schulman

     

    A Concordia fueron Malena Silveyra y Alexis Banelys convocados por la Liga e Hijos de Concordia.  Juntos.  Como hemos luchado con muchos a través de tantos años y lo seguiremos haciendo porque cada vez somos más y nos sentimos más hermanados a todas y todos los que luchan.

     

    Jueves quince de marzo.

    Un día cualquiera en la vida de la LigaConcordiaIMG-20180315-WA0033(7)


  • COMUNICADO DE PRENSA – Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 14 de marzo de 2018


    A 42 años del golpe genocida, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, los organismos de derechos humanos  convocamos a marchar hacia la Plaza de Mayo para reivindicar la lucha de los 30.000, como cada año.

    El Gobierno de Macri y la alianza Cambiemos  ha incrementado su escalada de ajuste y despidos, profundizando los retrocesos en derechos  humanos. La implementación de políticas de miedo y represión a la protesta social no hace más que ratificar la necesidad de una convocatoria masiva en todo el país.

    En este 24 de marzo, el llamado a la unidad resulta necesario por el reclamo de la libertad de las presas y presos políticos y para denunciar los retrocesos en las políticas de Estado de Memoria, Verdad y Justicia, la lentitud en los procesos judiciales y la pretensión del gobierno del otorgamiento indiscriminado de las domiciliarias a los genocidas.


    ¡30.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!

    Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza, H.I.J.O.S. Capital, Asociación Buena Memoria, Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte, Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz, Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Centro de Estudios Legales y Sociales

  • Testimonio de Carlos Propatto en el juicio contra la Ford: «y me dijeron «Si el patrón te dice ladra, te pones en cuatro patas y haces que sos un perro»

    Los juicios por delitos de lesa humanidad podrían parecer a contramano, como una patrulla perdida de una guerra terminada, o casi.

    Este es el primer juicio contra la Ford por la colaboración de la empresa yanke con el Plan de Exterminio, colaboración múltiple y polifácetica pero que tuvo en la detención de 24 delegados de los trabajadores y activistas sindicales, dentro de la planta fabril, torturados en el propio quincho de la empresa a metros de donde seguía corriendo la cinta de producción automotriz, un punto muy emblemático e indiscutible.

    Conocemos a los obreros que sufrieron aquel calvario desde hace años.  En el 2010 construimos en la sala Mabel Gutierrez del Edificio Cuatro Columnas de la Ex Esma un debate sobre terrorismo de Estado y poder económico donde repasamos una a una las empresas más comprometidas en el Genocidio: la Ford entre ellas logicamente, pero también Mercedes Benz, Acindar, Papel Prensa, Tensa y otras.

    Casi todo lo había escuchado varias veces pero el escenario judicial siempre impone respeto. La ficción de ecuanimidad de los miembros del Tribunal Oral con su rito codificado, la miseria humana infinita de los que hacen de defensores de los genocidas con su cinismo a flor de labios y el odio rebalsando de sus sonrisas, la angustia de los familiares y sobrevivientes, todo hace que sea igual pero distinto.

    A Carlos le tocó declarar este lunes, día de marcha de los trabajadores de la educación y de fallo condenatorio de Facundo Jones Huala en Bariloche. Todo parecía restarle importancia al hecho.  Pero no.

    De todo lo que dijo Carlos me quedaron dos frases de la patronal antes de su detención. Después del golpe la gerencia tuvo un encuentro con el cuerpo de delegados de la Ford y al terminar las amenazas y advertencias les dijeron que si no se portaban bien que les lleven saludos a Camps.  Los delegados ni sabían quien era el militar asesino.

    Y en la primera sesión de torturas, el policía bueno le dijo a Carlos «Si el patrón te dice ladra, te pones en cuatro patas y haces que sos un perro»

    De todo eso habló Carlos.

    Carlos habló y habló.  De su ingreso a la fabrica en su puesto de simple pintor.  De su lento despertar político que lo llevo a vincularse con la estructura sindical de adentro de la empresa. De cómo funciona la linea de producción y de cada una de las tareas que hay que realizar para que al final caiga un auto ford flamente y listo para usar.  De las luchas y del trece de abril de 1976.

     

    Dijo: «Hasta ese día tenía una vida, desde ese día conocí el infierno de Dante» y comenzó a contar lo imaginable.  Las patadas y las piñas, el dolor y la humillación infinitas. No voy a reproducir la secuencia pero si detenerme en una anecdota que contó, casi al pasar.

    Dijo Carlos que en un momento, porque «estaba muy loco, me ponen en la cabeza una bolsa de plástico de modo tal que no podía respirar y me iba ahogando hasta que Troiani (otro de los delegados detenidos, torturados, encarcelados y luego constructores de la causa contra la Ford) tiró un manotón, rompió la bolsa y pude volver a respirar»

    Walter Benjamin escribió que cada acto de civilización implica otro, simultaneo, de barbarie.  O sea que la construcción del Domo de Milan o la Torre del Oro sobre el Guadalquivir en Sevilla, se hacían con los huesos y la sangre de los que morían en Potosí o en el Callao.  Cierto, pero también es cierto que cada acto de horror infinito despierta un acto de dignidad heroica.

    La dignidad de los simples, de los comunes, de los obreros simples como Carlos que todavía pregunta si alguna vez le pagarán la quincena trabajada y no cobrada en abril de 1976, porque nunca pidió ni aceptó un centavo de los amos de la Ford.

    Carlos fue y volvió por su historia como cinco horas, describió con detalle lo que pasó en aquellas primeras horas en el quincho de la planta fabril, donde lo llevaron (una seccional policial), lo que no comió, lo que no bebió, lo que no descansó, lo que no durmió, lo que no vistió, ni lo que no cagó.  Contó de la carcel de Devoto y de la de Sierra Chica.  De todo tomé notas y seguro que otros también.

    Yo solo quería decir que hoy entendí para que carajos sostenemos estos juicios contra unos ancianos asesinos, en medio de un Poder Judicial hipocrítica y complice de todo.

    Solo para que se sepa que en medio de una locura de patadas y torturas, un obrero salvó la vida de otro porque los que defendemos la humanidad de los seres, practicamos la humanidad adonde sea.

    Y porque de las muchas lecciones que podemos tomar de la generación del Cordobazo, acaso ese humanismo infinito sea la más preciada y más util.

    Seamos humanos hasta el fin, todo lo demás será más faci

     

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