• Programa de TV sobre el Foro por la Libertad de los presos políticos de América
  • Si algo se ha vuelto imposible en la Argentina es el “posibilismo»

    Como en aquella película inolvidable, las fuerzas políticas de derecha siguen ignorando la “catástrofe que  nos amenaza”, alimentando la ola de mentiras judiciales escritas en cuadernitos truchos y sentencias más infames todavía, del mismo modo que bailaban los ilustres nobles en los salones del Titanic, minutos antes de chocar con el iceberg y hundirse en el fondo del mar.

    De ello se habla mucho.  La estampida del dólar, el derrumbe de los activos y el peligro cierto de un default contrasta con la banalidad cuasi suicida de Macri, Clarín, la Alianza Cambiemos con sus Dráculas miserables: Lilita, los radicales  y los restos de otras corrientes cuasi fascistas que lo apoyan.

    El momento es de una gravedad extrema, tanto para la sociedad en su conjunto que podría sufrir un nuevo derrumbe económico social similar al del 2001, pero mucho más para los sectores políticos opositores que ya están sufriendo persecuciones y amenazas de todo calibre pero que podrían sufrir una escalada de persecuciones y encierros como denuncia la Liga en su llamamiento a luchar por la libertad de todos los presos políticos si el gobierno consigue estabilizar su situación y sobrellevar de algún modo la crisis en que nos sumergen sus políticas.[1]

    Pareciera que la política popular es sencilla.  La vieja formula de Unidad Nacional para salvar la Argentina puede parecer razonable y hasta única como propuesta realista y posible en las actuales correlaciones de fuerza al interior del movimiento popular y la ausencia tan notoria de una alternativa política verdadera y potente.

    Sin embargo las cosas son un poco más complejas.

    Comencemos por dos notas publicadas en Pagina 12 donde se pone en duda tan sencilla solución a la situación política.

    Claudio Scaletta en la edición del 29 de julio dice redondeando su análisis de coyuntura económica:   “Más allá de la voluntad, antes o después será necesaria una reestructuración de la deuda, lo que supondrá una ruptura con el poder financiero global y el FMI. Durante la transición se necesitarán cuidar los dólares uno a uno, lo que supondrá alguna restricción inicial al turismo emisivo y a la formación de activos externos, es decir una ruptura con esa porción de la población risueñamente denominada “clase media internacionalizada”. La necesidad de aumentar los recursos fiscales y el cuidado de los precios internos supondrá reinstaurar retenciones diferenciales, una ruptura con los sectores más concentrados de la agroindustria. Desdolarizar los precios de la energía y los servicios públicos aumentará la tensión con las firmas energéticas y las distribuidoras, a la vez que un indispensable nuevo marco de alianzas estratégicas globales significará disputar con la embajada estadounidense, hoy presente en todos los rincones del Estado. Incluso los salarios no podrán recuperarse a la velocidad que esperarían los sindicatos. Saliendo de lo estrictamente económico, si no se hace nada con la superconcentración de los medios de comunicación, todas estas rupturas serán más que amplificadas en el escenario mediático y, si no se reforma la Constitución, las reformas serán bombardeadas, como en el pasado, desde el Poder Judicial.”[2]

    Creen uds. que todos los que no son Macri estarían dispuestos a realizar estas medidas indispensables para evitar el colapso económico social.  Picheto?  Massa? el Partido Socialista de Binner?  los intendentes del Pejota del Gran Buenos Aires?  Hummm

    Veamos otra opinión, ahora de quien fuera panelista del programa emblema del kirchnerismo, Edgardo Mocca.  Luego de repudiar la política macrista en el terreno de las fuerzas armadas, concluye en la necesidad de un programa mínimo para la transición y dice:  “Ese programa mínimo bien podía ser encabezado por un nuevo “Nunca Más”. Nunca más la violencia estatal contra el pueblo. Y también nunca más la entrega de la soberanía, el endeudamiento irresponsable, la plata de los gobernantes en las guaridas fiscales, el aliento a la timba financiera en detrimento de la producción y el trabajo de argentinos y argentinas, el saqueo a los sectores sociales más débiles en beneficio de un grupo minoritario de privilegiados. Tal vez la forma de este nuevo nunca más sea la de un proyecto de nueva constitución argentina a cuyo alrededor se desarrolle un intenso debate popular y que pueda ser la base de un nuevo lanzamiento de la democracia argentina que recuperamos en 1983.  La facilidad y velocidad con la que el gobierno de Macri revierte las conquistas recientes de nuestro pueblo son un argumento a favor de darle jerarquía constitucional a un rumbo de reforzamiento de la democracia con justicia social y soberanía”. 

    A contrapelo de estas y tantas otras reflexiones sobre la profundidad de la crisis, la subordinación al proyecto imperial, la agresividad con que el macrismo destruye el Estado de Derecho  y muestra su decisión de arrasar con todo, el discurso de los referentes nacionales del kirchenerismo van por otra vereda.

    Recordemos que un discurso es lo que se dice, lo que no se dice y donde se lo dice.

    Entonces veamos tres o cuatro párrafos del discurso de Máximo Kirchner, único orador del Plenario de la Militancia convocado por el kirchnerismo pero con el apoyo del Pejota de la provincia y la presencia de los mismos intendentes que están negociando con Massa y le dan gobernabilidad a Vidal.

    En un discurso donde no dijo una palabra sobre el intento de Magnicidio contra Maduro ni de la necesaria unidad de los pueblos contra el Imperio, donde ni siquiera nombró a los presos políticos de Argentina y Nuestra América resaltan los siguientes textuales[3]:

    “Les pido a todas y todos que no caigamos en provocaciones, que nos pongamos a construir. Que al odio le respondamos con amor.”

    “Necesitamos a ustedes, compañeros y compañeras, de pie, mirando de frente, poniendo el cuerpo, llenos de sueños, pensando una argentina diferente, llenos de amor. Es la única forma en que vamos a poder construir una Argentina que los incluya a todos y no los expulse”

    “Es entre todas y todos de la única manera que vamos a poder construir una argentina grande, inclusiva. Una argentina donde vuelva a reinar el amor y la igualdad y no esto que estamos teniendo ahora”

    Ninguna idea de quién es el verdadero enemigo de los pueblos, y de los quieren arrasar a la corriente política que representa y muchas apelaciones al 2019 y reiterados llamados a “no caer en provocaciones” y responder al  odio con el amor, reflexión bastante pobre para describir la verdadera lucha de clases que se libra en Argentina, el Ware Fare y el proceso de militarización de la sociedad que no pasa solo, ni siquiera principalmente, por el decreto de Macri sobre la actuación futura de las FFAA en el conflicto interno sino en la presencia de Gendarmería, Prefectura y los Servicios de Espionaje en buena parte del territorio nacional, especialmente donde viven las mayorías empobrecidas que dice pretender representar.

    Ninguna alusión a algún proceso de unidad programática, de creación de un frente popular patriota y por ende antiimperialista sino nebulosas apelaciones a la unidad contra Macri en presencia de los barones del Cono Urbano, como si no supiera que fueron ellos uno de los factores fundamentales en la derrota del 2015 y en la estabilidad de Cambiemos.

    Volvamos al principio de la nota, a las opiniones de Scaletta: sin cambios radicales no hay pos macrismo, anotemos que la persistencia de la idea decimonica de que la política es el arte de lo posibles es el camino seguro para la derrota.  Que hace falta un despliegue de iniciativa política que modifique la correlación de fuerzas para gestar la masa crítica que nos permita aspirar al posmacrismo y el cambio que evite la catástrofe que  nos amenaza.

    Y que las apelaciones edulcoradas al “amor” suenan bastante conciliadoras con los asesinos de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y carceleros de Milagro y tantos otros presos políticos (incluidos no  pocos peronistas y kirchneristas a los que no hemos dejado un minuto de solidarizarnos con ellos, no como otros)

    Dirán que somos setentistas pero sigo pensando con el Che

    “Sólo hay una cosa más grande que el amor a la libertad, el odio a quien te la quita.”

    Pero no crean que me creo el Che, más bien me inspira un intelectual argentino, uno de los miles a quines le desaparecieron los hijos. David Viñas. En  un debate televisivo en pleno menemismo salió a construir el valor del No.

    Comienza afirmando que a mayor riesgo de crítica, mayor riesgo de sanción. Cita los nombres de Rodolfo Walsh, de Silvio Frondizi y de John William Cooke. La conductora se impacienta. Viñas no retrocede. Rescata su derecho a definirse por la discrepancia. ¿Nada más?, lo increpa la conductora. Y nada menos, agrega Viñas, quien remata: decir “no” es empezar a pensar. Igual que años atrás lo había escrito en “Los dueños de la tierra” (los Bullrich, los Bauen, los Benetton, no?)Y era bueno poder ver a los enemigos, si hasta era saludable poderlos odiar enteramente, como un ojo mira redondamente a un blanco. Es que ese odio sí que se lo sentía con de esa forma total, resultaba placentero, no incomoda, llenaba el cuerpo y lo sostenía a uno. Hasta adquirían importancia y su verdadero valor los enemigos y uno se definía a partir de ellos. No” a lo que comen, “no” a lo que leen, “no” a lo que tienen metido en la cabeza…–le había dicho Yuda.[4]         

    Porque amamos a Santiago odiamos a Patricia; porque amamos a los pobres odiamos a Mauricio y sus cómplices de este saqueo planificado.

    Hay que cultivar tanto amor a la libertad, al pueblo, a la dignidad, que ese amor se transforme en deseo de ser libres, de echar a Macri, de construir algo más grande que nosotros mismos.  Con la pasión de quien sabe que lo imposible es lo nuestro, de lo demás se encargan otros.

     

    [1] https://laladh.wordpress.com/2018/08/09/la-importancia-de-luchar-por-la-libertad-de-las-y-los-presos-politicos-de-acompanarlos-y-sostener-su-esfuerzo-con-nuestra-presencia-fisica-en-los-penales-y-el-respaldo-politico-juridico-y-solidario/

     

    [2] https://www.pagina12.com.ar/131476-rupturas-y-consensos-para-la-post-crisis

     

    [3] https://infocielo.com/nota/94681/con_apoyo_de_varios_intendentes_peronistas_y_ante_miles_de_personas_maximo_kirchner_cerro_el_plenario_de_la_militancia/

     

    [4] https://www.lalunacongatillo.com/single-post/2018/03/13/Por-el-sendero-luminoso-de-David-Viñas

     

  • Los derechos humanos en tiempos de Trump y Macri, una clase virtual para la Unqui. Video
  • Palabras de despedida a Patricio Echegaray. 9 de agosto de 2017. Video
  • Curso básico (gráfico y virtual) de Derecho burgués y Democracia formal.

    Millones en Argentina pueden comprobar por si mismas que el Derecho es un instrumento de dominación que no trata a todos por igual y que «esto» no es democracia aunque se vote y el Congreso esté abierto.

    La detención de Boudou sin agotar las instancias judiciales, la remisión de Milagro a un Penal contrariando la Corte, el aval de Cámara a la burda maniobra de Otranto contra los Maldonado son apenas muestras de un accionar cotidiano que hace años tiene miles sin condena presos.

    La enorme lucha de tantas por el derecho a decidir sobre el cuerpo propio y terminar con el asesinato de mujeres en abortos clándestinos está siendo traicionado transversalmente a la vista de todas. La «democracia representativa» no es DEMOCRACIA. Nunca lo fue, ni lo será.

    La demolición del Estado de Derecho, del Derecho en sí, de los DDHH nos oblga a pensar una propuesta de superación realista (no utopica, como sería esperar magia en el 2019) que creemos es construir Poder Popular con cultura, organizacion y modos democráticos de gestionar el movimiento popular.

    Creemos que el debate sobre una NUEVA CONSTITUCION NACIONAL es un modo práctico y útil de debatir popularmente las soluciones reales (no utopicas: pensar que «ellos» lo resolverán) a los problemas populares y nacionales comenzando por construir un NO gigante comenzando por el más importante: NO A LA MUERTE!

    Construyamos un NO al F.M.I., a la Impunidad de genocidas, traidores a la patria y ladrones del trabajo popular; NO a la subordinación al Imperio Yanqui y la cesión de Malvinas y las riquezas de la tierra y el mar.

    Sinteticemos PATRIA SI COLONIA NO.

    Creo que sigue siendo un buen programa, plural, unitario y contudente.

  • Homenaje a los compañeros víctimas del Ejercito en Campo de Mayo. Video
  • Un año de mentira verdad. La batalla por Santiago

    Desde la desaparición forzada de Santiago Maldonado, y mucho más desde que “apareció” su cadáver flotando en el río Chubut, casi casi donde lo habían visto por última vez los Gendarmes que reprimían la resistencia mapuche al despojo Benettoniano de sus tierras e  historia; desde entonces, una enconada batalla cultural se libra en la sociedad argentina por todos los medios de lucha imaginables. Incluidos los pacíficos y legales.

    El gobierno de Cambiemos y quienes lo acompañan, sostienen y conducen desde la Embajada de los EE.UU., los medios hegemónicos de propaganda y manipulación mediática y el poder económico concentrado, pretenden que Santiago se “ahogó” solito en el río, acaso “traicionado” por sus recientes amigos mapuches; cierto que luego de haber afirmado por meses que “se fue a Chile, está en Entre Ríos, nunca estuvo en Cushamen, murió en una acción terroristas” y tantas otras mentiras que cuesta recordarlas a todas en este simple recuerdo de Santiago.

    Eugenio Zaffaroni dice que no hay crimen de Estado que  no tenga su mentira justificatoria.  Y de ello se trata la batalla por Santiago que no cesa, ni cesará por un largo tiempo. Al crimen de Estado no le alcanza ocultar; requiere mentir, proponer un relato falso alternativo a la verdad pura.

    Por eso su cuerpo desaparecido desapareció de su desaparición para aparecer flotando en el río.

    Por eso su cuerpo desaparecido desapareció de su desaparición para aparecer flotando en el río.

    Por eso se puede resumir la acción de la familia y amigos, de los organismos de derechos humanos y el movimiento popular en una única acción: militar la verdad.

    El enfrentamiento entre el falso relato y la militancia de la verdad ha sido feroz y basta recordar las sobreactuaciones de Bullrich o Avruj para valorar lo conquistado en este año de enfrentamientos que tuvieron como uno de los centros de la disputa simbólica la interpretación de la autopsia de Santiago, la mochila que no devolvieron y el celular que se activa solo lejos de su cuerpo pero también desaparecidos.

    Como al Che, las fotos de su rostro inconfundible era parte de clausurar la desaparición y comenzar el ahogo eterno de su cuerpo y nuestra memoria.

    De un modo perverso, los falseadores de la verdad se apoyan en nuestras propias conquistas de la memoria: la percepción popular de que las dictaduras militares como las de Videla o Pinochet utilizaron la desaparición forzada de militantes como un recurso masivo, sistemático y planificado; es por eso que preguntan cínicamente: ¿cómo va a ser esto una desaparición forzada si esto no es una dictadura? y sobresalen en esa práctica algunas personas que fueron parte de la lucha por la verdad, como Graciela Meijide, devenida en la pitonisa de la derecha delirante o algunos intelectuales de buen aspecto progresista como el director de Le Monde Diplomatique, ese que nos sigue tratando de idiotas a cada uno que decimos Macri basura vos sos la dictadura. ¿Y vos qué sos?

    Cierto es que el delito de desaparición forzada se sancionó como tal pensando en aquellas prácticas genocidas. Y fue mucho más tarde que se lo hizo, aunque el debate comenzó en 1980, y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fue una de las primeras en promover la Convención Internacional, recién se aprobó en 2006 y aún un poco más tarde se legisló entre nosotros; leyes 26.298 de 2006 y la 26.679 de modificación del Código Penal en 2011. Aunque allí nada se dice de la necesidad de un plan sistemático o de la forma de gobierno para constituir desaparición forzada, sin embargo, en el imaginario social existe una relación causal entre dictadura/violación de los derechos humanos/desaparición forzada y lo contrario democracia/vigencia de los derechos humanos/excesos policiales autónomos. En eso se basa la campaña de Cambiemos de encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago, en sus mentiras y nuestras conquistas de memoria.

    En eso se basa la campaña de Cambiemos de encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago, en sus mentiras y nuestras conquistas de memoria.

    Y por ello, junto con difundir los datos duros –Santiago estaba allí, la Gendarmería reprimió y lo capturó– es necesario explicar que no sólo la Argentina, casi toda América Latina y buena parte del mundo van mutando de formas democráticas formales, restringidas y muy limitadas al acto electivo, a otro régimen de gobierno y dominación que se adivina en los discursos de Trump, en el genocidio en la Colombia pacificada o en el Haitì, los femicidios de Ciudad Juárez y los 43 de Ayotzinapa, en los golpes de Estado en Honduras, Paraguay y Brasil; en el hundimiento de los acuerdos de Paz de Colombia y en el lugar que la Cárcel ocupa hoy en la escena política: Lula está en la Cárcel; Milagro está en la Cárcel, cincuenta mapuches chilenos, unos ciento cincuenta campesinos paraguayos, unos mil prisioneros y presos políticos colombianos, otros cincuenta hondureños y cerca de treinta en Argentina, .

    No estamos en épocas de dictadura, pero ya no estamos en períodos de vigencia de las garantías constitucionales y el funcionamiento pleno de los espacios democráticos. Como una rana puesta en agua fría que se cocina lentamente sin darse cuenta, de la mano del encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago han ido llevando la República Argentina  a un Estado Autoritario con Máscara Democrática. Que no es lo mismo que la democracia formal aunque se vote y por ahora –solo por ahora- los cuerpos armados del Estado no cazan militantes por la calle al modo del 76; pero el decreto Macrifascista sobre las FFAA pone rumbo a ese pasado sin vacilaciones ni dudas morales.

    No estamos en épocas de dictadura, pero ya no estamos en períodos de vigencia de las garantías constitucionales y el funcionamiento pleno de los espacios democráticos.

    Si ha habido una larga batalla, se podría pensar en algún resultado y ese resultado se verá el primero de agosto de 2018 cuando miles y miles de niñas y niños, de adolescentes y de adultos marchemos por las calles de la Argentina con nuestras verdades a cuello, de las cuales no han podido voltear  ninguna, ni siquiera con el ritual mágico de la autopsia “inteligente”, que sería aquella que dice lo que el proceso judicial no investiga.

    Uno de los objetivos más obvios del asesinato de Santiago era, y es, amedrentar de tal modo que su nombre se asocie al miedo y su imaginen a la derrota; ya verán que por el contrario su nombre es bandera y su imagen convoca a la unidad de todas y todos los que quisieran mirar nuestras vidas con esos ojos llenos de luz, con esa mirada franca, con esa convicción invencible.

  • A los que vencerán…

    Para Akira, mi primer nieta 

     

    En estos tiempos

    de siembra

    y dignidad

     

    yo saludo

    a los que vencerán

     

    A los que cantaron

    la gloria del Cordobazo

    y pensaron

    que toda la gloria

    se había ya derramado

     

    A los que crecieron

    sin ver los tanques

    por las calles

    y que volvían

    tarde de sus noches

    sin temor

     

    A los que vieron

    a Fidel hablar

    en nuestra casa

    como jamás lo vio

    ni Santucho ni Tosco

    ni ninguno

    de los treintamil

     

    A los que aprendieron

    a decir Patria Grande

    y Socialismo del siglo XXI

    junto con Evo y con Chávez

     

    A los que creyeron

    que la historia había

    corrido antes que ellos

    y no quedaba

    más que memoria

     

    A ellos les toca,

    les tocará,

    ojala que les toque

     

    la gloria de vencer

    otra vez

    y ojala que para siempre

     

    a la derrota

     

    A ellos

    que no supieron

    el susto que teníamos

    cuando la cana nos corría

     

    o,

    y no quiero ni acordarme

    la demoledora realidad

    que se vive en un centro

    clandestino

    parado contra una pared

    de espaldas

    mientras la patota elige al

    muerto que sigue

    y ojala que no seas tu

     

    A ellos les toca

    la gloria de torcer

    la ola

     

    la inconmensurable y

    descomunal

    imperialista

    asesina

    oleada de derecha

    que siempre fueron

    los patrones de la

    patria

    de la calle

    y de la cama

     

    Esa ola de mierda

    alimentada por cada una

    de nuestras pequeñas

    casi insignificantes

    victorias

    que solo entonces

    no ahora

    sino cuando ellos venzan

    tendrán sentido de

    historia

     

    Por eso,

    cuando venzan

    y vencerán

    lo juro

     

    cuando venzan

    la derrota

    sabrán mirar

    hacia atrás

    con generoso cuidado

     

    y valoraran mejor

    a nosotros,

    débiles defensores

    del futuro,

    custodios de la llama

    en medio de la noche

     

    y dirán

    ojala que digan

     

    todo  para todos

    y que empiece

    la historia

  • Inédito desafío para los organismos de derechos humanos de Nuestra América: no convertirse en “legitimadores” por izquierda de la Operación Continental de Recolonización Imperial en curso, una especie de Cóndor Dos con máscara judicial y organizaciones internacionales de derechos humanos como garrote.

     

    El largo ciclo de luchas populares democráticas antidictatoriales erosionó el dominio imperial impuesto por la seguidilla de golpes de estado iniciado en Guatemala y Paraguay en 1954, continuado en Brasil (1964), Argentina (1966), Chile (1973), Uruguay (1974)  y de nuevo Argentina (1976), para nombrar solo algunos porque de hecho, como señala el historiador venezolano Virgilio Beltrán, para 1968 el 62% de los países de Latinoamérica, África, Medio Oriente y Asia Sudoccidental, estaban “gobernadas por dictaduras militares” impuestas por los EE.UU. y consentidas desde la lógica de la lucha anticomunista que se conoció como doctrina Kirkpatrick, por la representante ante la ONU de los EEUU desde 1980, que ella misma resumió brutalmente los gobiernos autoritarios tradicionales son menos represivos que las autocracias revolucionarias».  O lo que es lo mismo: sostendremos a todas las dictaduras anticomunistas y combatiremos cualquier gobierno que pretenda el menor nivel de autonomía de nuestro dominio.

    Es patético como algunos prefieren idealizar a Patrice Derian, funcionaria de la misma época que aparentaba compasión con las victimas y prefieren olvidar a Kirkpatrick, a Kissinger, la Junta Interamericana de Defensa generando la falsa ilusión de “contradicciones al interior del bloque de Poder Imperial” y  otras pamplinas de ignorante.

    Para fines de la década del ochenta casi todos los gobernantes eran electos por mecanismos de participación popular en un formato institucional que hasta el final del siglo XX sería caracterizado por Eduardo Galeano como el de “democraduras”, para escándalo del progresismo que ya dominaba ampliamente en el movimiento popular de Argentina y América Latina (uno de los resultados tangibles de la tortura y la derrota de los 70, que el posibilismo no triunfó solo sino de la mano de los vencedores estratégicos).

    En la Argentina, a los que nos atrevimos a descalificar el gobierno de Alfonsín como una “democracia restringida” (luego de la claudicación de Semana Santa de 1987 que clausuró por quince años el proceso de Memoria, Verdad y Justicia y clausuró el discurso de “transición democrática”) fuimos estigmatizados como “gente que subestima la democracia”, justamente nosotros que en aras de impedir el golpe de estado de 1976 dimos vidas y militancia sin límite antes y después del triunfo de Videla.

    Al ciclo de las “democracias restringidas”, tuteladas por los EE.UU. y monitoreadas por el FMI con el objetivo de reorganizar el capitalismo regional con el bastón financiero de la deuda externa y el Consenso Neoliberal de ajustes sin fin, con su crisis devastadora de pueblos y derechos, le siguió un ciclo de gobiernos populares (por su origen y basamento) distribucionistas (aunque no alteraron el patrón de producción ni de propiedad, se apropiaron de una parte de las rentas obtenidas de los commodityes para ampliar el consumo de millones) con opción por la integración latinoamericana no asimétrica y fuera del control absoluto que los yankee tenían desde los cincuenta del siglo pasado.

    Si el símbolo del ciclo militar había sido la picana y el de las democracias restringidas la urna, el ciclo progresista quedará en la memoria por la presencia del pueblo en plazas y calles de Nuestra América, presencia importante pero no decisiva para romper la  lógica del posibilismo progresista que no pudo (ni tampoco quiso, ni quiere) enfrentar los desafíos de un bloque de poder oligárquico enfurecido por las acciones y la palabra de este ciclo: Integración, Patria Grande, fin de la impunidad, aumento de salarios, prestaciones y subsidios, autonomía.

    Aunque muchos creían en la existencia de una “derecha democrática” (como Verbitsky[1] y Natanson[2] se encargaron de estimular en Argentina) los gobiernos populares y/o progresistas (no entro en la discusión semántica ni rigurosa de la calificación, la dejamos para otra ocasión) sufrieron acoso e intentos de golpe de estado desde el comienzo:  en Venezuela en el 2002 y desde el 2017 otro en curso sin cesar, en Ecuador en 2010, en Bolivia una intentona fascista en Santa Cruz de la Sierra en 2008 que desembocaron en el nuevo ciclo de golpes de estado en Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2017) y a un nuevo ciclo de dominación que bien podemos simbolizar con la toga de los Magistrados Judiciales y la gorra del Penitenciario carcelero. Moro y el carcelero de Lula.

     

    Una verdadera operación continental de dominación colonial se lleva a cabo para tumbar los gobiernos del ciclo progresista que resisten del mejor modo, o sea del modo que pueden, con las fuerzas que cuentan y el respaldo popular y latinoamericano que conquistan;  para debilitar la fuerza popular organizada en todos lados y cortar los lazos solidarios que vienen de Bolívar y San Martín, de Fidel y el Che, de Unasur y todas las luchas antiimperialistas, democráticas y de fortalecimiento de la causa única de Patria Grande Libre o colonias divididas;  y todo con el objetivo evidente de arrasar con las conquistas (no solo de las logradas en la década sino en toda la historia) y que toda América, desde México a la Patagonia, sea patio trasero, playa de maniobras y tierra proveedora de riquezas para el Imperio del Norte.

    A esta altura de los hechos solo los que no quieren ver pueden alegar ingenuidad ignorante ante los pilares de esta Operación Colonial: el uso de los sistemas judiciales locales para fabricar causas falsas de corrupción sobre la base de “testigos arrepentidos” y la utilización de los espacios interestatales para acusar a los gobiernos de Cuba, Bolivia, Venezuela, Nicaragua y todo aquel que se atreva a desafiar su poder omnímodo de ser “violadores de los derechos humanos”.

    En una reflexión sobre la relación entre los saberes populares, el sentido común y los proyectos imperiales, Eduardo Rosenzvaig se preguntaba por qué pudo implantarse la Ley Federal de Educación y la Reforma Educativa Neoliberal de los noventa en la Argentina?, y se contestaba: por la misma razón que los judíos entraban desnudos a los falsos baños/cámaras de gases mortales; los judíos le creían a los nazis cuando les decían que lleven consigo sus objetos queridos para no perderlos y los intelectuales progresistas argentinos le creyeron a Menem que iba a considerar la Educación Popular de Paulo Freyre o las ideas de Vigotsky.

    Ingenuos?, crédulos?, suicidas?.  Diga ud.

    El Imperio se aprovecha de nuestras conquistas, del  periodo de vigencia de las Constituciones y de algunas acciones de Justicia contra el Terrorismo de Estado del pasado.  De ese modo “limpió” de culpas a un Poder Judicial heredero del Orden Colonial diseñado y formateado por la preeminencia indiscutible de la defensa del orden burgués y las relaciones de fuerzas nacionales e internacionales.  El capitalismo y el Imperialismo.

    El Imperio hace un doble juego con la Justicia y con las instituciones internacionales como la ONU, la OEA y los Institutos Jurídicos resultantes de la Segunda Guerra Mundial y los esfuerzos del siglo XXI  por instalar un Derecho Internacional de los Derechos Humanos que vele por la dignidad humana más allá de los gobiernos nacionales: trata de destruirlo y de usarlo para su dominación exigiendo respeto a sus autoritarias decisiones.

    Para ser concretos: el Warfare no solo es una causa armada contra Lula o Milagro; también es el accionar internacional contra Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua. E igual que en los casos particulares, poco le importa al Imperio la pureza inmaculada de dirigentes o procesos: lo que busca es estigmatizar, descalificar, enjuiciar, encerrar, derrotar, destituir como ya hicieron en Honduras, Paraguay y Brasil con el mismo discurso.

    Igual que desde el 2001 en todo el mundo.  Invasiones en Libia, Irak, Afganistán, ocupación militar en Palestina, guerras en Siria, Yemen, etc. etc. y en todos lados en defensa de los derechos humanos.

    No se puede seguir alegando ingenuidad o ignorancia. Ya no.

    No es cierto que la opción es la defensa de los derechos humanos o su violación por los regimenes corruptos, autoritarios, etc. etc. de Maduro, Ortega o Assad, en todos lados la opción es Imperialismo o Autodeterminación de los pueblos. Y sin no, repasemos las acciones de la OEA, la ONU, la Corte Penal Internacional y los infinitos Altos Comisionados, Comisiones, Tribunales Internacionales de garantías, etc. etc. cuando los golpes de Estado en Honduras,en Paraguay, en Brasil, y los intentos de Bolivia, Venezuela, Ecuador, o la masacre de niñas y niños en Gaza por el Estado Terrorista de Israel y su aliado el Estado Terrorista Mayor de los EE.UU.

    No se trata de exigir igualdad de tratamiento en una absurda teoría de los dos demonios redimida, se trata de dejar de reconocer a las organizaciones internacionales el respeto que no merecen.  Porque nunca lo merecieron puesto que nunca superaron el equilibrio de fuerzas (en el mejor de los casos y por poco tiempo) que se logró al fin de la Segunda Guerra Mundial por el esfuerzo de los gobiernos de los países socialistas, la izquierda revolucionaria comunista y las fuerzas democráticas de todo el mundo que conquistaron la declaración de los derechos humanos de 1948, la de castigo al delito de genocidio en el mismo año y el reconocimiento de los derechos económicos sociales en 1964. Pero nunca dejo de ser un reconocimiento forzado para el capitalismo, un reconocimiento en la forma y no en el acceso real a dichos derechos.  De hecho luego de 1948 el mundo asistió a los mayores genocidios de la historia y a la más grande violación de derechos de las personas.

    Nunca antes tantas personas carecen de cualquier derecho y son tratadas como basura,  y no solo literalmente. De verdad.

    Pero al  implosionar la Unión Sovietica y demolerse el mundo socialista, los EE.UU. empezaron un raíd que recorre las guerras de conquista en la decada de los noventa (Panamá, Granada, Irak, Iran, Afganistán y siempre Palestina) para llegar al 11 de Setiembre del 2001, el Acta Patriotica y la demolición sistemática no solo de los principios de los derechos humanos sino del Derecho mismo, reemplazado por el “Derecho del Enemigo” que sencillamente niega derechos a los que no comparten sus valores. Bullrich dixit.

    Y todo eso se expresa en la subordinación de los aparatos judiciales país por país (salvo donde sobreviven gobiernos con alguna autonomía) y de los organismos internacionales de derechos humanos de manera absoluta, incluyendo las grandes federaciones, fundaciones y empresas de derechos humanos y/o ecológicos.  Los hechos y los datos son tantos que cualquiera los puede econtrar solo, pero en mi texto La verdadera historia de Patrice Derian y Jane Kirkpatrick, el “destino manifiesto” de los EE.UU. y sus continuadores[3] doy abundante información comprobada.

    Pero hagamos una última comparación: qué hizo el sistema internacional de garantías de los derechos humanos por Santiago Maldonado, por Nahuel o por Milagro, Fernando y los otros presos políticos?   Alguien hablo de invadir Jujuy?   Los que hoy piden derrocar a Maduro y a Ortega, siquirea dijeron dos palabras por nuestros muertos?  Son ellos los que ponen la doble vara, los que desprecian los derechos de las mayorías de Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina, de Cuba con el bloqueo,  de la América toda.

    Aunque suene setentista, sigue siendo simple: Patria o Colonia.

    Cada uno elige

    Pero solo los que elijan Patria, Autodeterminación de los pueblos, Antiimperialismo y rechazo a las imposiciones imperiales que pretenden aislar y voltear a los gobiernos que no se les someten podrán sostener la bandera de los derechos humanos.

    La causa de los derechos humanos no se mancha con la OEA y los cipayos de Trump o Macron o Santos.

    [1] https://www.clarin.com/politica/verbitsky-macri-18f-marcha-derecha_0_Hk9UQV9PXg.html

     

    [2] https://www.pagina12.com.ar/56997-el-macrismo-no-es-un-golpe-de-suerte

     

    [3] https://cronicasdelnuevosiglo.com/2016/03/23/la-verdadera/#_ftn11