¿Qué clase de fascismo es el fascismo de Javier Milei?

  • Patológicamente anticomunista tanto en el sentido tradicional de combatir todo proyecto de limitación/reforma o supresión del capitalismo como en el sentido vulgar de privilegiar lo  privado sobre lo común, lo individual sobre lo colectivo, el mal sobre el bien, el negocio así sea la muerte que la vida, si obstaculiza algún negocio.
  • Oligárquico, elitista, autoritario, patriarcal, clacista, antiindio y/o pobre y/o diferente en cualquiera de las dimensiones.  Milei ignora, avasalla, violenta, destruye todas y cada una de las garantías constitucionales y legales ante un Poder Judicial, que con su silencio, acompaña y un Poder Legislativo que celebra o consiente la violación cotidiana que sufre sin protestar.
  • Pornográficamente partidario de los ricos y los poderes económicos internacionales a los cuales regala cotidianamente nuevos decretos y reglas estatales que ponen la fuerza del Estado al servicio de la explotación de los trabajadores y la expoliación del pueblo
  • Si no se lo derrota, y su derrota no será fruto exclusivo de legisladores  y dirigentes, la Argentina será un nuevo modelo de capitalismo colonial, con brutales modos de explotación y una violencia estatal que recuperará los niveles de los grupos genocidas.
  • Valen aquí  y ahora los dichos de Carlos Marx: el estado es el consejo de negocios de los capitalistas y los de Vladimir Lenin. El estado es instrumento de dominación de clase sobre clase. O la más grotesca de Luis XIV: el Estado soy Yo.

Y cómo se explica la aparición de los anarco capitalistas y Milei en el escenario político argentina?

Primero.   Como culminación de más de doscientos años de pensamientos y políticas de derecha; es decir como parte de un largo recorrido, nunca como un rayo en el cielo limpio.

Su fascismo es la principal forma que adquiere el pensamiento y la práctica política de las derechas argentinas luego de haber agotado cuasi infinitas formas de dominación, todas las cuales perseguían asegurar la reproducción ampliada del capital desde la posición subalterna y periférica que el sistema capitalista argentino ocupa en el sistema capitalista mundial. 

El bloque de Poder constituido para finales del siglo XIX, que hoy se reivindica y considera su antecesor, convalidó las consecuencias del primer genocidio, de los europeos contra los pueblos originarios y construyo su Estado respetando los paradigmas coloniales: robo de las tierras ancestrales, utilización de mano de obra esclava, semi esclava, asalariada después para luego cometer el Segundo Genocidio contra la nación guaraní en la llamada Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguaya y también en el extermino de los pobladores del Gran Chaco y de la Patagonia, bautizada cínicamente esta operación de limpieza étnica como la Campaña del Desierto. 

Desde allí, desde que el secretario de Roca escribiera que hay que matar a los indios porque son comunistas, no respetan la propiedad privada, ésta, se transformó en el núcleo duro del pensamiento de derechas; en su nombre se cometieron los golpes de estado de 1930, 1943,1955, 1962, 1966 y el Genocidio de 1974 a 1982.

El pensamiento político de las derechas tuvo un primer núcleo biologista, racista, xenófobo, antijudío para luego incorporar otros rasgos que se fueron sumando como capas de cebolla: elitismo, autoritarismo, patriarcado, odio a los pobres, a los migrantes pobres,  a los indios, a las mujeres de las clases populares, cultivando el odio con la delectación de un artista. 

De la Inquisión obtuvo el discurso delirante religioso (Dios soy yo) y la tortura, la persecución implacable y la cancelación del distinto. 

Las derechas siempre detestaron las leyes laborales y las garantías constitucionales. 

Como hemos dicho, entre 1930 y 1982 utilizo el golpe de estado para disciplinar o voltear gobiernos y congelar la Constitución.  No siempre pudieron y con la derrota de la dictadura de Videla y Martínez de Hoz tuvieron serios problemas pero se recuperaron y es sumamente esclarecedor que Milei se identifique con todos los fascistas precedentes y odie a los demócratas, por más débiles que hayan sido como Alfonsín.   Digamos que el fascismo de Milei viene a vengar todas las derrotas que les supimos infringir y a destruir todas las conquistas constitucionales, legales, jurídicas, sociales, culturales, civilizatorias que supimos conquistar.  Milei viene por todo y lo anuncia con pasión.

Segunda  Cómo parte integrante de un movimiento mundial de giro al fascismo de las elites políticas de Occidente  y como fin del largo ciclo 1789 a 2001, y del ciclo corto iniciado con la destrucción de las Torres de New  York en setiembre del 2001 al Genocidio de Gaza y la Guerra de la OTAN contra Rusia.

Para conquistar el mundo, el capitalismo  no solo necesitó de un largo proceso de acumulación lenta mediante el intercambio mercantil; no solo requirió del trágico proceso de acumulación originaria que conllevó la esclavitud para millones, la expropiación y la servidumbre para otros tantos, como condensará Marx de un modo excepcional: El Capitalismo nació chorreando barro y sangre de la Conquista de América, Asia y África; todo eso y aún más: un discurso de promesas de la libertad, la igualdad y la fraternidad que le diera legitimidad histórica y atracción para los integrantes de las capas bajas de la sociedad.

La crisis de 1930, doce años después del primer desprendimiento revolucionario, el de la Rusia antes imperial, evidenció tres grandes proyectos políticos de carácter universal: el comunista que proponía hacer realidad las promesas de la revolución burguesa de Francia llevando los derechos proclamados al terreno económico social mediante la revolución socialista; la fascista que proponía liquidar todo vestigio de democracia liberal para que el Estado pueda arrasar con cualquier derecho popular o nacional y el proyecto finalmente triunfante de mantener la formalidad liberal pero para garantizar la violencia de la reproducción ampliada del capitalismo con rostro humano. La alianza de la Unión Soviética con las potencias capitalistas “liberales” aseguró la victoria contra “la bestia parda” hitleriana y aún más, generó una particular, inédita  y único momento en la correlación de fuerzas que permitió el renacer de los territorios arrasados por la guerra y la construcción del edificio jurídico ético político que desde 1947 hasta la implosión n de la Unión Soviética garantizaron el equilibrio atómico y la competencia en el terreno de la conquista de derechos:  Declaración Universal de los Derechos Humanos, Pacto de prevención  y castigo al delito de Genocidio, Infinitos pactos por los derechos económicos y sociales tímidos pero reales pasos en regular a las grandes empresas internacionales

Sólo en esas condiciones, sin demerito alguno sobre sus valores particulares únicos y trascendentes, el Peronismo de Perón, el del 45 podía surgir; no contra la corriente internacional sino gracias a ella.  Cuando Milei dice que todos son comunistas no está tan lejos de la verdad: durante todo el siglo XX, todo lo que limitaba al capitalismo imperial confluía con el socialismo de estado.  El Peronismo también, al menos en el periodo Perón Gelbard y sus  pactos con Cuba y la  Unión Soviética.

Cómo hemos dicho, todo el edificio jurídico institucional creado luego de la segunda guerra mundial tenía una viga de apoyo en la paridad relativa de fuerzas entre el campo capitalista y el socialista; cuando en 1990 la Unión Soviética es derrotada en la mal llamada “guerra fría”, se le quitan las patas sobre las que se apoyaba la mesa del estado mundial y sus leyes universales.  Ya en setiembre de2001 los EEUU avisan al mundo que ha terminado el periodo romántico de la retorica de derechos humanos,  ahora se hablará de terrorismo y de destruirlo allí donde esté.  Antes en la guerra de los Balcanes, a OTAN había declarado que podía declarar la guerra sin la ONU y  el genocidio vuelve a la culta Europa.

Contradictoriamente, mientras el mundo va hacia la derecha, América Latina comienza su década ganada con Chávez, con Lula, con Néstor, con Evo, con Lugo y con Correa, procesos que se acercan o unen al de Cuba y Nicaragua despertando el entusiasmo de los Pueblos (NO al Alca en Mar del Plata) y la furia imperial que desata desde ese mismo momento una guerra invisible contra todos y cada uno de los gobiernos y pueblos logrando en poco más de una década, acorralar  y desgastar del modo tal que la oleada pro fascista de EEUU y Europa llegue a las costas caribeñas, patagónicas, atlánticas y del Parifico

¿Qué fantasía de Revolución combate el anarco capitalismo,  y qué se deriva de ello?

El Fascismo sigue siendo una respuesta brutal, fundamentalista, a los atentos de limitar las ganancias de la clase de los burgueses (técnicamente reformas y por ello, procesos reformistas) o de suprimir sus privilegios, monopolios, propiedades arrasadas a pequeños productores (procesos revolucionarios)

Milei es la respuesta burguesa, furiosa, largamente alimentada por el odio, contra un proceso de reformas que afectaron la cuota de ganancia monopolista de diversos sectores: el complejo agro exportador de soja y cereales y la agro industrial en general.  Un proceso reformista ejecutado por el aparato estatal constantemente ensanchado con trabajadores eficaces pero también con punteros políticos que hicieron de la política una forma de vida y no un acto de servicio al pueblo.  No solo es guerra cultural.  Hay hartazgo de que para cada problema se haya creado una comisión estatal (como decía irónicamente el General Perón en la década de los 50 del siglo pasado) que proclaman derechos que no se conquistan.

Hace uno treinta años en ”Anatomía de un mito” su autor Tomas Moulian acierta en diagnosticar que el gran problema de la Unidad Popular era amenazar con expropiar oligarcas y empresarios que nunca concretaba.  Los burgueses se asustaban y enojaban,  los sectores populares seguían desorganizados  y así el golpe fue avanzando.

Si la democracia que tenemos es una democracia de la derrota, las sucesivas frustraciones de las administraciones electas por el voto nos trajeron el fascismo de Milei

Frustraciones y muchas: la que generó Alfonsín con su promesa de que la democracia resolvería los problemas cotidianos de los argentinos; la de Menem, varias veces, el abandono de la promesa de Salariazo, y el engaño de la paridad con el dólar que terminó en la mayor crisis nacional de la historia: la de la Alianza de Centro Izquierda que llevó a De la Rúa, paradigma del fracaso en la gestión gubernamental que nos llevó al 2001 y el estallido de todo; la frustración con los tres gobiernos ejercidos en nombre del Peronismo y el Progresismo: el de Néstor Kirchner, los dos de Cristina Fernández de Kirchner  y sobre todo el del Frente de Todos de Alberto y Cristina Fernández que prometió terminar con el neoliberalismo de Macri quien a su vez había prometido terminar con la inflación en pocos días porque era un problema fácil de resolver.

El capitalismo argentino en su formato productivista de ampliación del mercado interno y fuerte intervención del Estado para sellar un Pacto Social está totalmente agotado, y con él, el sistema de organización política, social y civilizatorio que lo caracterizó.  El partido Peronista, el sindicato, el ministerio del Trabajo, el proteccionismo a la burguesía parasita, el clientelismo y la hipertrofia del estado que nunca resuelve lo que anuncia.

Ya no hay espacio para el capitalismo del chamuyo, el capitalismo que convalida la tortura en las cárceles de hoy pero lo condena para el pasado, el capitalismo que como nunca adquiere un carácter formal en el sentido de mentira, de la hipocresía, de la falsedad, del engaño.

Un capitalismo hipócrita ñque hasta puede rendir homenaje a quien dijera sin tapujos: Revolución socialista o caricatura de revolución.   Las  y los que por cincuenta años fingieron revoluciones que resultaron caricaturas ahora se asombran de una revolución conservadora que viene a resolver todo lo que está mal para que se agrave y lleva la Argentina al colapso.

El fascismo de Milei es eso: una catástrofe que nos amenaza como  pueblo, como nación, como seres humanos que apuestan a lo noble y digno.

Una vez más, comprender al enemigo que tenemos enfrente es el primer paso, imprescindible,  mínimo pero prometedor. 

El pueblo vencerá.

Posted in

Deja un comentario