Dolores

Me duele Cuba en el costado zurdo

justo abajo del corazón

Y los niños de Gaza me duelen

encima del higado, pero mucho.

En las rodillas me duelen los jubilados

y los desocupados un poco más arriba.

En la cintura sufro la prisión de Milagro Sala

aunque  menos que la traición de los compañeros

En los ojos me duelen las bombas sionistas

tanto como las mentiras de Milei

y las puteadas de Trump

y los silencios de la Europa altanera

que levanta el dedito contra Caracas

mientras sus putos reyes siguen con su culo

sentado arriba de nuestro oro.

Es cierto que el cuerpo casi no responde

Pero todavía guardo en mi cerebro,

como trincheras antitanque

aquella bandera roja en el Kremlin

y el jeep con que Fidel entró a La Habana

el día en que condenaron a Brusa

y aquella piedra que en Jericó

los niños palestinos no dejan de tirar

Les cuento que de tanto en tanto,

al amanecer, sigo viendo la foto

del día que vendrá y ya recuerdo

cuando alguna revolución verdadera

compensará las penas de los hombres

y todos estos dolores.

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