La parte o el todo. Apuntes para un balance del año de gobierno de Fernández


Hace unos treinta años, cuando el llamado socialismo real caía derrotado por la ofensiva imperialista que demolía cada uno de sus puntos débiles, leí una frase atribuida a León Trotsky que más o menos decía que lo que en teoría son diferencias milimétricas cuando llegan al terreno de la política pueden transformarse en diferencias kilométricas.

La idea me llevó a un concepto fundamental en mi formación que es la idea de la unidad como totalidad, el esfuerzo de Carlos Marx  y sus discípulos por comprender la sociedad como un todo inescindible y articulado cada parte con el todo y el todo con cada parte de modo tal que todo análisis por separado se torna irrelevante y erróneo.  O cómo decía el húngaro Luckas “la descripción de una parte de la historia y la descripción de la historia como un proceso unitario no es por lo demás una diferencia de alcance….sino una contraposición metodológica, una contraposición de puntos de vista» [i]

¿Cómo analizar el primer año del gobierno encabezado por Alberto Fernández a propuesta del Frente de Todos que lo llevó como candidato a presidente de la nación en un país donde el  presidencialismo (concentración de atributos de gobierno en manos del presidente) es tal que el Dr. Zaffaroni lo ha tildado de “agotado y perverso”[ii]?

Lo corriente, aún en sectores de la izquierda comunista, es realizar un listado de actos buenos y otro de actos malos.  A partir de allí se abren dos posibilidades, poner cara de sabio y decir que a pesar de la pandemia se lograron algunos logros que sin embargo no borran aquellos temas irresueltos que quedan pendientes para la post pandemia, o algo así; o poner cara de astuto y decir que los pocos puntos buenos se hicieron para disimular los malos y por eso ni siquiera corresponde apoyar el impuesto a los mega ricos de la Argentina o el apoyo explícito al proceso democratizador llevado adelante en Bolivia.

Intentemos pensar como un todo la acción del gobierno y hacer balance desde las tareas que recibió como mandato popular desde las luchas de resistencia al macrismo, desde el electorado que votó para que reemplace a Macri y aún desde las fuerzas políticas que gestaron y concretaron la alianza electoral que lo llevo a la Casa de Gobierno.  Tres mandatos convergentes pero no idénticos.

Fernández verbalizo correctamente el sentido general del mandato social cuando dijo el 23 de marzo de 2020, en vísperas de un nuevo aniversario del golpe de estado del 1976: “Muchos me decían que iba a destruir la economía con la cuarentena. Si el dilema es la economía o la vida, yo elijo la vida. Después veremos cómo ordenar la economía” y no solo en los temas vinculados a la pandemia, Macri había llevado al paroxismo el deseo burgués de obtener la máxima ganancia de todo, concretando aquello de Marx de la subsunción real del trabajo en el Capital o dicho en criollo: todo se vende y todo se compra; todo es mercancía, todo es negocio: el deporte, el agua, las montañas, las calles, los cuerpos, todo es todo.[iii]

También captó el meollo del mecanismo de dominación política del macrismo cuando denunció el contubernio entre jueces, espías y periodistas y llamó a terminar con las cloacas de la democracia y prometió una reforma judicial. Cito ampliamente: Hemos visto el deterioro judicial en los últimos años. Hemos visto persecuciones indebidas y detenciones arbitrarias inducidas por los gobernantes y silenciadas por cierta complacencia mediática. Por eso hoy vengo a manifestar frente a esta Asamblea y frente a todo el Pueblo Argentino, un contundente Nunca Más (…) Nunca más a una justicia que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni a una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno (…) Nunca más a los sótanos de la democracia». El 1 de marzo del 2020, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente retomó el tema («Como lo anuncié el día de mi asunción, tenemos la decisión irreversible de terminar para siempre, para siempre, con los sótanos de la democracia») y anunció el envío al Congreso del proyecto de reforma de la Justicia Federal: «Con tal propósito, propiciamos la creación de un nuevo Fuero Federal Penal, que unificará a fueros penales que hoy tienen jurisdicción en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En función de esos compromisos hizo esfuerzos por desplegar algunas políticas (la mayoría de ellas fueron interrumpidas, frustradas o simplemente abandonadas) como la promoción de una política de cuidados basada en una combinación de cuarentana con medidas de respaldo económico al sistema de salud y las personas, el anuncio de la intervención a Vicentín, la Intervención a la Agencia Federal de Inteligencia, la derogación de una serie de reglamentos del Ministerio de Seguridad que potenciaban la cultura y las practicas represoras de las fuerzas federales de seguridad y protegió y respaldó la lucha del pueblo boliviano, y del propio Evo, contra la dictadura de Añez.

El enunciado es solo a titulo enumerativo sin pretensión de agotar el inventario de  buenos propósitos o buenas políticas. Porque nos interesa a continuación formular nuestra principal idea fuerza de balance del primer año del gobierno del Frente de Todos: las políticas aplicadas o no contradijeron la línea principal trazada por el Macrismo al poner en marcha un Modelo Colonial  Cipayo de Reproducción de la vida social, económica y cultural de los argentinos (como es notorio en el poder judicial, intocado y reforzado en sus atributos) o no tuvieron la fuerza suficiente como para detener y revertir las políticas de saqueo y empobrecimiento planificado de las mayorías populares (según el Observatorio de la Universidad Católica Argentina la pobreza creció en un año del 31.9 al 34.1 y la indigencia del 8.9 al 10.1 lo que equivale a decir que la pobreza+indigencia pasó del 40.8 al 44.2 en relación de uno por cada cien habitante de la nación argentina.  Precisa que el 64.1 % de los niños y adolescentes viven en hogares cuyos ingresos están por debajo de la línea de la pobreza.[iv]

Podría haber más pobres? Claro, siempre se puede estar peor, pero al momento de celebrar las diferencias entre el resultado de este gobierno y el que hubiera tenido otro ciclo de Macri, conviene recordar que aquí se luchó para echar a Macri. Y para terminar con la pobreza, no para administrarla.

Igual argumento se utiliza al momento de evaluar la gestión de la pandemia: se dice que si no hubiera estado Ginés y Fernández serían mucho más de los cuarenta mil muertos al ocho de diciembre.  Ese modo de argumentar está totalmente descalificado en las ciencias sociales, se llama “historia contra fáctica” y es tan absurda como aquella frase de que si mi abuela no hubiera tenido hijos……….No se cuántos muertos hubiera ocasionado la gestión Macri, pero si sabemos que cuarenta mil muertos lleva a la Argentina a un lugar entre los diez países más afectados del mundo por la pandemia, ya sea por el número total de muertos o por la relación entre los muertos y la población. Por qué? Porque el aislamiento social duró unas pocas semanas,  porque rápidamente se cedió al chantaje de las derechas de aflojar la cuarentena y poco a poco se fue instalando otro paradigma que el anunciado: ya no era la vida primero, sino la actividad económica primero; ya no era la acción colectiva respaldada por el Estado sino la responsabilidad individual casi sin acción propagandística del Estado que en los últimos días se limita a anunciar la bonanza que traerán las vacunas, cuando lleguen.

En definitiva, hasta aquí, el gobierno del Frente de Todos no desmontó el núcleo duro del modelo de dominación macrista: el Poder Judicial en alianza con el Poder Mediático y asistido por grupos de tareas de inteligencia que ahora no sabemos ni donde operan; la continuidad de ese modelo de dominación les ha servido para resistir con éxito las pocas iniciativas bien intencionadas del gobierno, la mayoría de las cuales no fueron completas o culminadas.

Se puede esperar la autocorrección del Poder Judicial como planteó Fernández como camino para resolver el law fare y los sótanos de la democracia?  De ninguna manera, solo una enérgica acción política podrá desmontar el mecanismo perverso y cruel que encarnan los miembros de la Corte o el Fiscal Stornelli.

Pero, y esta es la pregunta más difícil de formular, se puede esperar auto corrección del gobierno de Fernández, que ha hecho del culto a la institucionalidad y el consenso con los Poderes Reales  y las derechas políticas y judiciales. Para nada.  Si todo sigue así, así no hay justicia, ni redistribución de la riqueza, ni política internacional de integración de mutuo beneficio.  Todo lo contrario, así nos vamos al precipicio de un golpe blando, duro, constitucional, judicial o auto golpe por predominio de las derechas del FDT como las que dominan Cancillería o la presidencia del Congreso de la Nación (Sola  y Massa para ser rigurosos) Y entonces?  Entonces es la hora de crear una nueva fuerza política que interpele a las fuerzas del Frente de Todos pero no solo a ellas, sino a todas las que quieren terminar con el modelo macrista de dominación y reproducción capitalista.  La vieja política no tiene mucho más para entregar al pueblo, una nueva fuerza, antimperialista, patriota, democrática, popular, combativa,  no liberal en sus concepciones institucionales y decidida a conquistar los derechos con sus propias manos, hace falta.  .  Mejor dicho,  por fin ha madurado el tiempo de su nacimiento.  No desaprovechemos la oportunidad. Ahora es cuando


[i] ¿Es posible soñar con la revolución en tiempos de Macri y Trump? – Rebelion

[ii] Zaffaroni: el presidencialismo es “perverso” – Primera Edición (primeraedicion.com.ar)

[iii] 19898 (ub.edu) EN TORNO A LA SUBSUNCIÓN DE LA VIDA EN EL CAPITAL: DOMINACIÓN, PRODUCCIÓN Y 0PERSPECTIVAS CRÍTICAS SOBRE EL CAPITALISMO PRESENTE.  Israel Arcos Puentes. Universidad del país Vasco

[iv] ▷UCA: la pobreza en el país subió al 44,2% y la indigencia a 10,1% – El Economista

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