Y una noche de domingo volvió el Negrito Avellaneda…


En respuesta a una carta

de Jorge Pereyra

a la familia Avellaneda

Cierto es que hay quienes dicen haberlo visto en el acto de MansiónSeré, el último 22 de marzo, cuando siete mil personas (casi todos jóvenes) aplaudieron el discurso de su mamá y homenajearon a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y el Partido Comunistaque bregaron contra el olvido y la impunidad por más de treinta y tres años.

Pero en la noche del 26 de abril, en esa esquina de San Martíndonde se armó la vigilia para esperar en la calle el inicio del Juicio a sus asesinos, volvió el Negrito para quedarse con nosotros para siempre, para ser bandera de los que quieren patria y socialismo, para darnos aliento y fortaleza en la dura lucha por construir poder popular en la Argentina.

¿Y saben por qué se que volvió?

Porque lo vi en el pecho de sus compañeros y compañerasde la Fede, porque quien vive en el corazón de sus camaradas no muere nunca.

Porque si Ernesto De Marco, secuestrado por la misma épocapero sobreviviente de varios simulacros de fusilamiento, cuando se convenció que finalmente lo mataban o lo liberaban escribió en un inmenso tanque de agua en el sótano de la ESMA: DE MARCO PC, el Negrito en su último minuto de vida debe haber pensado en las ganas de ser Poder de la Fede y no poder ser, en que otros deberían completar su sueño libertario y esos otros deberíamos ser nosotros, sus compañeros de la Fede y el Partido.

Y el Negrito volvió porque hay Juicio a los Generales Riveros y Verplaetsen y sus cómplices y porque con el Juicio  volvió la Fede a ser visible para todos.

Para los que la quieren y para los que la combaten, para los que defendieron -en los momentos más duros de la historia de la Revolución Mundial- la identidad comunista, para los que defendieronen los momento más duros de la historia política argentinala organización de los comunistas donde militaban y militan Floreal e Iris y para quienes abandonaron esa organización y se dedicaron a combatirla de mil maneras, acaso el más perverso afirmando -como ha hecho Jorge Pereyra y el así llamado “Partido Comunista Congreso Extraordinario” todos estos años-, que “Patricio Echegaray y sus seguidores”iban a  disolver el Partido y borrar su historia, que negaríamos nuestros  mártires y represaliados.

El Negrito volvió de la mano del XVI Congreso y no contra él.

El Negrito volvió de la mano de Marcelo Feito, militante de la mismazona norte de la Fede que un día partió a Nicaraguallevándose un pañuelo que le puso en el hombro la mamá del Negrito,nuestra Iris madre coraje argentina y comunista, para morir combatiendo en ese lugar de El Salvador que se conoce como Chalatenango defendiendo la tradición internacionalista de Fany Edelman y su Partido.

El nuestro, el del Marcelo y el Negrito.

El Negrito volvió porque no nos disolvimos ni nos subordinamos a nadie.  Ni a la izquierda sectaria ni al progresismo posibilista;ni a la derecha sojera ni al gobierno kirchnerista que una y otra vez vacila y retroce de de sus promesas de castigo a los culpables queue terminan en el pedido de mano dura que hoy hacen al unísono Aníbal Fernández, Cristina Fernández y Néstor Kirchner cuando claman “contra los juecesque liberan a los delincuentes juveniles” y quieren más y más formas de criminalizar la infancia y la juventud como hacen ahora conla baja de la edad para imputar a los niños.

El Negrito volvió porque el Partido Comunista se atrevió a lo que ningún otro partido se le ocurrió ni se atrevió en la Argentinani Nuestra América, que fue reclamar el rol de querellante para la Fedeen el caso del Negrito primero y en las mega causas de Campo de Mayo,Esma, Triple A, Primer Cuerpo después.

Porque con Fidel entendimos en los 90 que si el enemigo quiere que nos cambiemos el nombre, entonces no nos cambiamos naday nos seguimos llamando comunistas aunque nos prometan el oro y el moro,aunque no nos adjudiquen puestos oficiales ni nos caliente el sol del Poderal que se ha acercado el ex compañero Jorge Pereyra y su pequeño grupo de antiguos seguidores.

El Negrito volvió porque su lucha ha sido una lucha de buena partedel movimiento de derechos humanos y las fuerzas sociales y políticas que en su momento resistieron la decisión del Juez Suárez Araujodel Juzgado Federal de San Martín que había negado el derechodel Partido Comunista y la Fede a querellar en la causa.

En primer lugar a los organismos y fuerzas sociales y políticas nucleadosen Justicia Ya! que fueron los primeros en sostenernuestro reclamo que es el suyo; pero no solo ellos, cientos de compañerosfirmaron el Petitorio a la Cámara Federal de San Martínque terminó aceptando nuestra petición.

Es la hora de reconocer la inmensa labor solidaria de nuestros amigosde Italia y España, en primer lugar de los compañeros de Alex Andalucía y Vientos del Sur de Italia, de Jorge y de Fabio,queabrieron espacios para la reivindicación del Negrito en Europa.

Pero el ex compañero Jorge Pereyra y su supuesto “partido extraordinario” no firmó el Petitorio para que los comunistas sean querellantes ni puso el cuerpo en las audiencias de la Cámaradonde ganamos el derecho a querellar.

Y hay que decirlo porque en la hora del triunfo contra el Olvidoes justo tener memoria y reconocer a quienes se jugaron por el Negritoy señalar a quienes por oportunismo o cobardía política no le pusieron el cuerpo a la lucha.

El juicio del Negrito, finalmente,ha comenzado y lo primero que se debe decir es que nadie nos regaló nada.

Si hay juicio es porque Iris resistió en la tortura y sostuvo el reclamo ya desde la cárcel y para siempre.

Si hay juicio es porque Floreal resistió en la clandestinidadprimero y cuando tuvo que salir a la legalidad para reclamar lo hizo.

Si hay juicio es porque el Dr. Julio Viaggio, presidente honorario de la Liga y dirigente nacional histórico del Partido Comunista,interpuso recurso de habeas corpus primero y realizó una serie de actos jurídicos que sólo pueden calificarse de sorprendentes y heroicoscomo pedir el reconocimiento del cadáveraparecido en Montevideo en el mismo año de la instalación de la dictadura, y lograrlo.

Si hay juicio es porque derrotamos las leyes de la impunidad de Alfonsín, los decretos de indulto de Menem, los años de pesadumbre de los 90 y porque desde el bloque de Izquierda Unida (alianza que repudiaba Jorge Pereyra y fundamento inicial de su deserción   partidaria) la diputada Patricia Walsh, con el asesoramiento del Dr. Carlos Zamorano presentaron un proyecto de anulación de las leyesque fue votado en el 2003 bajo la presión de las masas en las callesque habían volteado cinco presidentes en el verano del 2001 2002.

Si hay juicio es porque el movimiento de derechos humanosen general y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en particular, han construido una estrategia jurídica política de principios y flexibleque nos permitió ir superando obstáculos, derrotando las maniobras de la  impunidad y aprovechando cada milímetro de espacio abiertoen el muro de la impunidad para actuar con audacia y serenidad.

A nosotros: a Iris y Floreal, a la Liga y el movimiento de derechos humanos, al Partido Comunista, las fuerzas de izquierda y popularesque luchan contra la impunidad, nadie nos regaló nada y es una ofensapretender utilizar la sangre derramada por otrospara legitimar un proyecto político de continuidad del capitalismo.

El Negrito no murió para que se pague la Deuda Externa,se mueran los pobres de Dengue y la distancia entre la riqueza de los ricosy la pobreza de los pobres sea cada vez mayor. Por el contrario el Negrito volviópara alentarnos a construir unidad popular revolucionariacomo ya hicieron los pueblos de Venezuela y Ecuador, de Bolivia y Nicaragua,como lo hizo de una vez y para siempre Fidel, Camilo, Raúl y el Chepara hacer de Cuba el nuevo nombre de la Revolución Socialista.

El Negrito volvió porque nunca se fue del todo como nunca se fue del todo el sueño de construir una nueva fuerza política revolucionaria que se haga cargo de todos los sueños y todas las tradiciones,que combine, al fin, el nacionalismo con el socialismo y el marxismo con la religión popular renovando todas las culturas revolucionarias.

Para que nazca una nueva identidad en cuya imagen se contengan los rostros del Negrito y los treinta mil.

El Negrito volvió, ahora nos toca a nosotros hacernos cargode llevar su nombre a la victoria.

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